Ética de Dewey
John Dewey fue el filósofo norteamericano más importante de la primera mitad
del siglo XX. Durante su extensa carrera, Dewey desarrolló una filosofía que
abogaba por la unidad entre la teoría y la práctica, unidad que ejemplificaba en
su propio quehacer de intelectual y militante político. Su pensamiento se
basaba en la convicción moral de que “democracia es libertad”, por lo que
dedicó toda su vida a elaborar una argumentación filosófica para fundamentar
esta convicción y a militar para llevarla a la práctica.(Dewey, 1892, pág. 8).
El desarrollo moral por medio de la experiencia llevó a Dewey a hablar de la
aparición de una fe común, o una consciencia moral común a toda la sociedad
que finalmente da lugar a la democracia en sí misma; termina por suponer que
esta última es fuente de estándares morales de conducta (Dewey, 1965; Dill,
2007).
Dewey ilustra que la inseguridad hace que el hombre busque escapes.
Entonces, ¿qué es escape? Dewey se refiere al escape de pensamiento. El ser
humano puede escapar en el pensamiento, eso, se llama fantasía. El problema
con la fantasía es que no resuelve los problemas. Mientras más la persona
fantasea, más triste tiende a ser su vida.
Dewey menciona ‘artes de escape’ tradicionales, por ejemplo:
1- La religión
2- La filosofía idealista
3- Matemáticas (teórica)
4- Mitos
Dewey hace una distinción entre ‘artes de escape’ y las ‘artes de control’. Los
‘artes de control’ son:
1- La inteligencia
2- La ciencia
3- La tecnología.
Dewey rechaza el supuesto de que el objeto verdadero y valido del
conocimiento. Cuando el ser humano conoce lo conocido es anterior, no hay
interpretación. La idea principal del conocimiento consiste en aprender la
realidad. Esa realidad no debe ser modificada de su estado anterior. El que
conoce no modifica lo conocido. El problema con lo anterior es que es jugar al
‘ojo de Dios’. Es como si uno estuviera afuera y lo de adentro no se afecta. La
posición que asumen las personas siempre tienen un sesgo, es decir, no hay
un punto en la nada.
En la vida cotidiana, las personas están en un plano pasivo – no reflexivo-.
Cuando surgen unas dificultades, entra la parte de la reflexión. La persona
debe reflexionar (evaluar) en situaciones donde se enfrenta a un problema
verdadero. Es irracional crease un pesado problema. Por ejemplo, pensar que
uno tiene cáncer sin razón, ese tipo de reflexión es en vano. No se puede
resolver un problema que no existe.
Dewey rechaza consistentemente la idea de fines naturales. Dentro de la visión
de Aristóteles, el universo viene con unos fines (causas finales). Para Dewey,
el conocer el propósito de las cosas no significa tener control sobre ellas.
Dewey presenta la inteligencia donde es más controversial, desde el aspecto
ético y moral.
La ética.
La palabra ética, proviene de los “vocablos griegos ‘ethos’, ‘ethikós’ y ‘ethiké’,
que significan disposición, modo de ser adquirido, carácter, costumbre y uso
(Silva citado por Verdejo y Medina, 2009, p.44).
En las pasadas décadas el subjetivismo ético se ha popularizado en los
ámbitos de la educación. El modelo del construccionismo moral, implícito en
enfoques tan diversos como el programa de clarificación de valores y el
desarrollo de la inteligencia en John Dewey, presupone que el estudiante
diseña e implementa su propio sistema desde un trasfondo ofrecido en el salón
de clases o de la tradición. El subjetivismo se caracteriza por la ausencia de
referentes morales. Los valores y principios éticos que formamos no son
elementos que se descubren, y existen independientemente de nosotros, sino
constructos que proyectamos como sentimientos y compromisos (Suárez,
2009).
La influencia de John Dewey en el aprendizaje-servicio
A fin de unir las ideas de Dewey con los fundamentos del aprendizaje-servicio,
seguimos el planteamiento de Saltmarsh (1996). Pese a que, por obvias
razones temporales, la expresión como tal nunca fue utilizada por el filósofo
estadounidense, en sus escritos están presentes cinco ámbitos de influencia
para lo que aquí nos importa:
El vínculo entre educación y experiencia.
El pensamiento reflexivo.
La comunidad democrática.
El servicio.
La educación para la transformación social.
ÉTICA MORAL Y AXIOLOGIA SCHELER.- SCHILLER
La axiología es una rama de la Filosofía que estudia la naturaleza de los
valores: Lo bello, lo bueno, lo agradable, etc., y su influencia. El término
axiología deriva del griego axios: Lo que es valioso o estimable, y logos:
Ciencia.
Max Scheler (1974-1928) Filósofo alemán que consideraba que los valores no
eran propiedades sino objetos en sí, aunque diferenciados de los objetos reales
y de los ideales. Dentro de esta concepción, el valor se halla fuera del espacio
y del tiempo. Es indestructible.
En un primer momento, Max Scheler distinguió las esencias de lo que es
tangible, real o existente, lo que llevó a la afirmación de la independencia de los
valores (eternos e invariables) respecto de los bienes, que serían sólo sus
portadores circunstanciales. De este modo, Scheler cambia el enfoque formal
del filósofo alemán Immanuel Kant por un estudio de los valores en cuanto
contenidos específicos de la ética, los que se presentan de un modo directo e
inmediato a la persona.
Los valores, según Scheler, se presentan objetivamente como estructurados
según dos rasgos fundamentales y exclusivos:
La polaridad, todo los valores se organizan como siendo positivos o negativos.
A diferencia de las cosas que sólo son positivas.
La jerarquía, cada valor hace presente en su percepción que es igual, inferior o
superior a otros valores. Esta jerarquía da lugar a una escala de valores que
Scheler ordena de menor a mayor en cuatro grupos:
Los valores del agrado: dulce - amargo.
Las valores vitales: sano - enfermo.
Los valores espirituales, estos se dividen en:
Estéticos: bello - feo.
Jurídicos: justo - injusto.
Intelectuales: verdadero - falso.
Los valores religiosos: santo - profano.
Para resumir, podemos afirmar que la ética axiológica defiende la división entre
los valores propiamente dichos y el resto de bienes, sustancias o cosas; de
forma que pueden existir los valores sin que existan los seres humanos.
ANÁLISIS
Max Scheler es un filósofo alemán que consiguió una gran resonancia mundial
y cuyas ideas se introdujeron tempranamente en España, lo que nos lleva a
pensar que los temas que trata en sus teorías son interesantes y nos conducen
hacia alguna conclusión favorable y positiva.
Pero Scheler no se limitó a dar una explicación sobre el término valor, sino que
amplió el campo de visión proporcionándonos una escala de valores. Es
interesante y llamativa la forma de enfocar el sistema de valores articulándolo
jerárquicamente, y también llama la atención que el la cima de su escala de
valores ponga los valores religioso, siendo la vida de este filósofo un contínuo
cambio de pensamiento hacia lo religioso.
Claramente podemos observar la relevancia actual de este tema, que en
nuestro tiempo está tan de moda. Hoy muchos afirman que “se están perdiendo
los valores de antaño”, lo que demuestra la preocupación de una gran parte de
la sociedad porque cada persona tenga y respete una escala de valores
adecuada. Continuamente se oye hablar sobre el tema de los valores, ya que
en nuestros días se ha establecido una polémica que toca en cierto modo el
problema de los valores, especialmente de los valores morales, debido a que
no todos nos preocupamos por los mismos valores.
Posiblemente es un tema que no solamente tiene relevancia actual, sino que es
un problema que se arrastra a lo largo de la historia de la humanidad: los
valores, especialmente los valores morales, que parece que se pierden y se
debilitan a lo largo del tiempo, a pesar del esfuerzo de algunos porque se
conserven firmes e inalterables. Un ejemplo de ésto podría ser la Iglesia, que
trata de que la gente conserve unos valores preestablecidos años atrás.
Parece aceptable y positivo que la gente se plantee establecer una escala de
valores en su vida, jerarquizando los valores y viviendo según ellos. Con esta
“teoría de los valores” se demuestra que se puede establecer una escala de
valores o jerarquización, de modo que nos podamos guiar a través de ella.
Pero como afirmamos al principio del trabajo, según Scheler los valores
cambian con la historia, lo que parece cierto, y según esta historia, este tiempo,
transcurre, los valores que la mayoría de la sociedad tiene cambian, no
siempre siguiendo el gusto de todos.
La “teoría de los valores” de Max Scheler podría explicarse brevemente,
afirman-do que para este filósofo alemán, no hay valores porque haya bienes y
fines, ni porque haya normas, porque los valores son independientes de las
cosas, tan independientes que ni siquiera “son”, ya que las cosas son, pero los
valores valen. Los valores serían cualida-des, y atenderían a una
jerarquización.
ÉTICA PROFESIONAL Y COLECTIVA
La ética profesional pretende regular las actividades que se realizan en el
marco de una profesión, en este sentido se trata de una disciplina que está
incluida dentro de la ética aplicada ya que hace referencia a una parte de
específica de la realidad.
También puede definirse como la ciencia normativa que estudia los deberes y
derechos inherentes a quienes ejercen una profesión u oficio, una vez que han
adquirido el conocimiento, las habilidades y las competencias que le
identifiquen como tal.
Otra definición de ética profesional es aquel que se aplica a todas las
situaciones en las cuales el desempeño profesional debe seguir un sistema
tanto implícito como explícito de reglas morales de diferente tipo. La ética
profesional puede variar en términos específicos con cada profesión,
dependiendo del tipo de acción que se lleve adelante y de las actividades a
desarrollar. Sin embargo, hay un conjunto de normas de ética profesional que
se pueden aplicar a grandes rasgos a todas o a muchas de las profesiones
actuales. La ética profesional también puede ser conocida como deontología
profesional.
La idea de ética profesional se establece a partir de la idea de que todas las
profesiones, independientemente de su rama o actividad, deben llevarse a
cabo de la mejor manera posible, sin generar daños a terceros ni buscar
exclusivamente el propio beneficio de quien las ejerce. Así, algunos de los
elementos comunes a la ética profesional son por ejemplo el principio de
solidaridad, el de eficiencia, el de responsabilidad de los hechos y sus
consecuencias, el de equidad. Todos estos principios, y otros, están
establecidos a modo de asegurar que un profesional (ya sea abogado, médico,
docente o empresario) desempeñe su actividad coherente y sensatamente.
Cuando un profesional no cumple de manera evidente con las reglas de ética
profesional, es punible de altos castigos o sanciones ya sea por parte de sus
clientes o pacientes como también por parte de sus superiores, cualesquiera
estos sean dependiendo del tipo de profesión o actividad de la que se hable.
Los principios son imperativos de tipo general, que orientan acerca de lo que es
bueno hacer y lo que debe evitarse. Se distinguen de las normas por ser más
genéricos. Señalan grandes temas y valores de referencia, que hay que tomar
en cuenta a la hora de decidir y de enfrentar casos problemáticos. Las normas
aplican los principios a situaciones más o menos concretas.
Para este autor, los principios pueden ser el punto de partida o de llegada de
una actuación. El "razonamiento moral descendente" va de los principios
generales a otros más específicos, paulatinamente, hasta llegar a las
decisiones singulares. Para poder ser aplicados, deben ser revisados e
interpretados con respecto al contexto en que se producen y a las situaciones y
casos que se busca resolver. El "razonamiento moral ascendente" parte de las
actuaciones y decisiones singulares en situaciones concretas. De ahí se van
generando criterios de actuación, hasta llegar al nivel más general de los
principios. Ambos procesos se combinan.
La ética colectiva es el conjunto de todas las éticas personales, de todas las
responsabilidades personales, de todas las lenguas matrices. La sociedad nos
ayuda o nos impide el desarrollo. Eso depende de la educación que nos dé
aquélla, la libertad que nos enseñe a vivir. O los fanatismos que nos inoculen.
Hay que evitar los grumos mentales: lo que nos hace pegajoso el cerebro, lo
que nos imposibilita que las neuronas fluyan como un río de libertad.