FARMACOPATOLOGÍA
IV. REACCIONES FOTOINDUCIDAS
Los fá rmacos pueden actuar como fotosensibilizadores. La acció n-espectro de un
fotosensibilizador tiene una determinada longitud de onda y ésta, para los fá rmacos, oscila
entre 240-400 nm. El espectro solar ultravioleta se divide en tres categorías:
UVA: 320-400 nm, se extiende uniforme- mente en todo el día.
UVB: 290-320 nm, se recibe especialmente de 11h00 a 13h00, se filtra en los
vidrios de las ventanas, es causa de quemaduras y cá ncer de piel.
UVC: 220-280nm, es absorbido por la capa de ozono.
Una reacció n fotosensible debe sospecharse cuando la persona que recibe medicamentos
presenta cualquier erupció n que afecte principalmente a regiones cutá neas expuestas a la
luz: nuca, dorso de manos, cara, piernas en las mujeres.
Hay dos tipos de reacciones fotoinducidas.
a) Fototóxicas
La droga actú a como un fotocatalizador que acelera y potencia los efectos nocivos
de la luz solar, o bien, la luz convierte a la droga en un producto tó xico. Las
fenotiazinas que circulan por los vasos de la piel, en contacto con la luz producen
hiperpigmentació n de las á reas expuestas. La amiodarona (sustancia
antiarrítmica) que tiene una acció n- espectro de 330-460 nm puede producir este
tipo de alteració n en el 30-50% de pacientes; produce: eritema, vesiculació n y una
pigmentació n lipofuscinica prolongada que no desaparece hasta 4 meses después
de suspendido el tratamiento.
b) Fotoalérgicas
Algunas drogas al absorber la radiació n ultravioleta del sol pueden actuar como
antígenos y producir reacciones de hipersensibilidad tipo IV. La quinidina puede
inducir fotodermatitis liquenoide o eczematosa provocada por la radiació n UVA.
Así mismo, la sulfanilamida es causa de dermatitis eczematoide en una longitud de
onda de 350- 420 nm.
V. REACCIONES GESTACIONALES
a) Teratogenicidad
Se trata de lesiones orgá nicas producidas en el embrió n cuando el fá rmaco nocivo
se administra a la madre duran- te el periodo de organogénesis, (17-60 días del
desarrollo embrionario). No siempre es posible en la especie humana encontrar
una franca relació n de causa a efecto, aunque en los animales así se procede, má s
no es lícito ni prudente extrapolar esos resultados al hombre. De manera que la
teratogenicidad inducida por drogas no siempre tendrá la certeza de haber sido
desencadenada por ellas. La talidomida, las mostazas nitrogenadas, el metotrexato,
la cicloserina, son ejemplos de drogas terató genas.
b) Embriotoxicidad.
Esta acció n es ejercida por las drogas nocivas cuando se administran en los
trimestres segundo y tercero del embarazo; esto es, cuando los diferentes ó rganos
y aparatos del nuevo ser está n anató micamente formados, pero queda la
posibilidad de interrumpir o alterar su desarrollo. Las drogas antihistamínicas
producen disminució n de peso al nacimiento, la fenitoína es responsable del
síndrome hidantoinico fetal, el etretinato ocasiona el síndrome dismó rfico
acutá neo.
VI. REACCIONES NEONATALES
a) Toxicidad perinatal
Durante el trabajo de parto la madre puede recibir algunas sustancias de vida
media prolongada o bien, atravesando la placenta se retienen en el feto, de modo
que, al nacer, una vez cortado el cordó n umbilical, esa sustancia alcanza
concentraciones plasmá ticas que ocasionan síntomas en el recién nacido; así, la
reserpina produce rinorrea, las sulfas de acció n prolongada dan ictericia.
b) Toxicidad selectiva sobre el recién nacido.
El ó rgano fundamental para el metabolismo de drogas es el hígado, el cual al na-
cimiento es enzimá ticamente inmaduro y adolece de serias deficiencias en varios
sis- temas enzimá ticos, especialmente en aquellos que dependen del retículo
endoplá smico liso. Las drogas que requieren esos sistemas para glucoroconjugarse
o hidroxilarse alcanzan concentraciones altas que pueden dañ ar al neonato. El caso
má s conocido es el del cloranfenicol, cuyo síndrome nocivo se llama síndrome gris,
altamente mortal.
FARMACOVIGILANCIA
Una vez descubierta o sintetizada una nueva estructura química, el farmacó logo inicia en
los animales el ensayo de sus propiedades farmacoló gicas y establece la DL50 y la DE50.
Paso seguido empiezan los ensayos en voluntarios sanos, de inmediato en pacientes y por
fin en- sayos clínicos má s amplios precomercializació n de la nueva droga. La autoridad
sanitaria examina los datos sobre propiedades farmoclínicas y toxicidad de la sustancia
concediéndole permiso para poner- la en el mercado, sin que ello signifique, en modo
alguno, garantía total sobre la efectividad e inocuidad del preparado las cuales se obtienen
solo después de largos meses de uso y de millones de dosis de aplicació n.
Antes de entrar en la etapa de comercializació n, un fá rmaco má ximo alcanza unos tres mil
ensayos clínicos, esto es, un nú mero que poco o nada expresa los resultados que puede
arrojar su uso en poblaciones de millones de usuarios; bastará con señ alar esta relació n: si
un efecto indeseable ocurre en una de cada 5.000 personas y el nú mero de ensayos
precomercializació n se realizó en 3.000 pacientes; tal reacció n pudo no haber asomado.
Así se explica que el practolol se denunció como responsable del síndrome
oculomucocutá neo luego de má s de un añ o de aplicació n clínica comercial; que la
nomifensina produzca anemia aplá stica tras la aplicació n de millones de dosis en
diferentes países del mundo.
Estas reflexiones imponen la necesidad de hacer el seguimiento de la inocuidad de una
sus- tancia casi en forma indefinida, camino en el cual toma papel protagó nico la
Farmacovigilancia, disciplina que permite identificar, evaluar y prevenir las reacciones
adversas a los medicamentos, para lo cual, los profesionales de la salud, laboratorios
farmacéuticos y el mismo paciente deben comunicar a las autoridades de salud la
aparició n de tales novedades. Los diferentes países está n comprometidos para centralizar
esta informació n que resulta de beneficio universal en el Centro Internacional de
Vigilancia Farmacoló gica de la OMS instalado en Uppsala.
Hay algunas técnicas que pueden utilizarse para la recuperació n de datos sobre
farmacopatología de las drogas:
1. Notificació n anecdó tica: depende de la capacidad del médico para encontrar y/o
des- cubrir la reacció n y comunicarla por medio de revistas o a centros
especializados.
2. Notificació n voluntaria: el médico usa una tarjeta amarilla previamente diseñ ada
con la cual informa a centros nacionales o internacionales sobre las reacciones
adversas detectadas en su actividad profesional.
3. Estudio caso-control: se utiliza para confirmar sospechas sobre determinadas
reacciones adversas mediante seguimiento comparativo entre el grupo de
pacientes que presentó la reacció n ad- versa al fá rmaco y otro que no lo pre- sentó .
Este método permite valorar el riesgo relativo (RR) y no el absoluto.
4. Estadísticas de morbimortalidad: para observar el aumento en la incidencia de
síntomas, enfermedad o muerte achacables a determinado fá rmaco.
5. Estudio de cohorte: es otro estudio epidemioló gico de tipo observacional que
selecciona los pacientes en base a la ex- posició n o no a los medicamentos y detecta
mú ltiples reacciones adversas, estableciendo tasas de incidencia entre la població n
expuesta vs. la no expuesta. Este método permite establecer el riesgo absoluto y el
relativo.
6. Metaaná lisis: junta los resultados de varios estudios para obtener una sola
conclusió n ya sobre las reacciones adversas, ya sobre la eficacia de los
medicamentos; en cambio los estudios individuales, tienen muestras pequeñ as que
no permiten obtener conclusiones vá lidas.
7. Bases de datos multipropó sito: recopilan acontecimientos médicos y sus
tratamientos ocurridos en una població n previamente establecida, a objeto de
detectar reacciones adversas de baja incidencia y establecer la frecuencia y el
riesgo.