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El Fascinante Proceso de la Síntesis Proteica

Las proteínas se sintetizan en un proceso de dos pasos que comienza con la transcripción del ADN a ARN mensajero en el núcleo y continúa con la traducción del ARN mensajero a proteínas por los ribosomas en el citoplasma, a través de la unión secuencial de aminoácidos guiados por los codones del ARN mensajero. El bioquímico Frederick Sanger descubrió este proceso de síntesis de proteínas al estudiar la estructura de la insulina en los años 1950.

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El Fascinante Proceso de la Síntesis Proteica

Las proteínas se sintetizan en un proceso de dos pasos que comienza con la transcripción del ADN a ARN mensajero en el núcleo y continúa con la traducción del ARN mensajero a proteínas por los ribosomas en el citoplasma, a través de la unión secuencial de aminoácidos guiados por los codones del ARN mensajero. El bioquímico Frederick Sanger descubrió este proceso de síntesis de proteínas al estudiar la estructura de la insulina en los años 1950.

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Síntesis de proteínas

Colágeno, insulina, hemoglobina, bilirrubina… resultan nombres conocidos. Son proteínas que forman
parte de la vida cotidiana. De hecho, son uno de los componentes principales de las células y más de la
mitad de su peso seco. La cantidad de funciones diferentes que realizan las proteínas es enorme: son
parte de la estructura celular, regulan, transportan, defienden, aceleran reacciones, entre otras. ¿Cómo se
descubrió la estructura de las proteínas? Corría la década de 1940 y genetistas de la época revelaban los
primeros indicios de que los genes determinaban la estructura de proteínas individuales. Sin embargo, no
fue sino hasta principio de los años ‘50 que el bioquímico británico Frederick Sanger descubrió, estudiando
la insulina, cómo se formaban las proteínas a partir de la unión de moléculas más pequeñas. Así como el
descubrimiento de la estructura del ADN ejerció una gran influencia sobre el conocimiento de la base
molecular de la herencia y de la genética, la determinación de la secuencia de la insulina constituyó la
clave para comprender la estructura y la función de las proteínas. Era lógico pensar que, si la insulina tenía
una secuencia definida y genéticamente determinada, también la tuvieran las demás proteínas. El
mecanismo por el cual se fabrican o sintetizan las proteínas es tan fascinante como complejo y su
conocimiento proporciona una parte importe de las herramientas básicas de la biología molecular.
Todo empieza en el ADN
La información genética está almacenada en moléculas de ADN. Esta información se transmite mediante
un flujo unidireccional, que va del ADN hacia el ARN y de éste a las proteínas. Este enunciado constituye
el Dogma Central de la Biología y fue expresado por el científico inglés Francis Crick, famoso además por
proponer junto a James Watson un modelo de
estructura para el ADN y por ganar el Premio Nobel
en 1962 por ese trabajo.
El dogma enuncia lo siguiente: cuando en una
célula se requiere la síntesis de una proteína
específica, la porción de ADN que la codifica será
copiada en forma de ARN, mediante un proceso
denominado transcripción. Luego el ARN formado,
que se denomina ARN mensajero, es utilizado como
molde para la síntesis de proteínas por un
mecanismo llamado traducción. Esta información
finalmente llega de manera unidireccional a las
proteínas, y son ellas quienes llevan a cabo la mayor
parte de las actividades celulares.
Actualmente, y aunque se sigue respetando este dogma como una generalidad, se sabe que hay
excepciones para este postulado (retrovirus, ARN con actividad catalítica, etc).
Síntesis de proteínas, paso a paso
La síntesis proteica es el mecanismo por el cual la información contenida en el ADN, se traduce en
proteínas. Es un proceso complejo, que se realiza en distintos compartimientos celulares, en el que
intervienen variadas moléculas y que se produce básicamente en dos pasos: transcripción y traducción.
Paso 1: La transcripción.
La transcripción ocurre dentro del núcleo celular (en las células eucariotas), y en el citoplasma en las
procariotas. En esta primera etapa los genes, que serían “palabras” escritas en el ADN mediante la
combinación de cuatro “letras” o nucleótidos A, T, C y G, se copian o transcriben a otro lenguaje, el del
ARN denominado ARN mensajero (ARNm). En este proceso, denominado transcripción, la síntesis de una
molécula de ARNm es catalizada por una enzima llamada ARN polimerasa (ARNpol). El proceso se inicia
cuando dicha enzima reconoce un lugar específico del ADN llamado promotor. Luego de unirse al
promotor, se desenrolla aproximadamente una vuelta completa de la hélice del ADN poniendo al
descubierto un fragmento de una sola hebra. Esta hebra de ADN, llamada hebra codificante, sirve de
molde para que la ARNpol vaya agregando nucleótidos complementarios uno tras otro, a medida que se
desplaza en una dirección específica sobre el ADN. Los nucleótidos que adiciona la ARNpol para formar el
ARNm son ribonucleótidos, es decir,
nucleótidos que poseen en su estructura
el azúcar ribosa (a diferencia de la
desoxirribosa presente en los nucleótidos
del ADN). En el ARNm no existen las
bases Timina (T), y son reemplazadas por
la base U o Uracilo. La enzima seguirá
transcribiendo hasta que encuentre la
señal de terminación que le indica que allí
debe detenerse. Tan pronto como se ha
completado la copia de ARNm, la hélice original de ADN se pliega nuevamente, y la molécula de ARNm se
separa. Una vez finalizada la transcripción, el ARNm está casi listo para la siguiente etapa. Pero aún esta
“inmaduro” y para madurar debe ser protegido de manera de evitar que pueda degradarse en su viaje al
citoplasma. Para ello, unas enzimas específicas se encargan de ponerle una “caperuza” o CAP en uno de
sus extremos y una cadena corta de adeninas (cola de “poliA”) en el otro. Una vez completada la
maduración (que involucra otros procesos que aquí no mencionamos), el ARNm parte hacia el citoplasma
a través de los poros de la membrana nuclear en las células eucariotas.
Paso 2: La traducción
Una vez en el citoplasma, la secuencia del
ARNm debe ser decodificada a proteína. Este
es el proceso de traducción y puede dividirse
en tres fases: iniciación, elongación y
terminación.
A) Iniciación: en este punto es importante
destacar que la forma en que el ARNm es
leído es diferente a lo sucedido en la
transcripción, ya que en la traducción los
nucleótidos del ARNm son leídos de a tres, es
decir que un triplete de nucleótidos, también
llamado codón, codifica para un aminoácido
determinado.
Es decir que cada codón determina qué
aminoácido se agregará a la futura proteína.
La traducción se inicia cuando el ARNm se
une a una organela celular compleja
denominada ribosoma. Los ribosomas están formados por dos subunidades, una mayor y una menor.
B) Elongación: En esta etapa, la cadena peptídica se sintetiza por la unión de los sucesivos aminoácidos
que se van situando en el ribosoma trasportados por los correspondientes ARNt. Esto sólo es posible si el
anticodón del ARNt es complementario al codón del ARNm En la estructura del ARNt existen dos zonas de
gran importancia para el proceso de síntesis proteica: un triplete de secuencia variable llamado anticodón,
cuyas bases son complementarias al codón de la molécula de ARNm; el otro triplete está ubicado al otro
extremo, y unido a un aminoácido específico. Esta unión del aminoácido específico con el ARNt la cataliza
una enzima. Una vez que la subunidad pequeña del ribosoma se encuentra en posición, un ARNt llamado
iniciador (que porta el aminoácido metionina), reconoce el primer codón (AUG) en el ARNm y se carga
sobre la subunidad pequeña, para luego unirse la subunidad mayor del ribosoma. De esta manera se
forma un ribosoma funcional completo, que así ensamblado posee dos sitios de unión diferentes para
moléculas de ARNt: el sitio P y el sitio A.
Para la elongación de la cadena polipeptídica, el extremo del aminoácido del sitio P se une mediante al
extremo amino del aminoácido ubicado en el sitio A. Este enlace entre aminoácidos se denomina unión
peptídica y es catalizado por una enzima firmemente unida al ribosoma.
C) Terminación: de los 64 diferentes codones
que existen (4 nucleótidos agrupados de a tres
= 4x4x4=64), hay 3 que no codifican para
ningún aminoácido, sino que son codones que
indican la finalización de la cadena
polipeptídica. Son los llamados codones stop
(UAA, UAG, UGA) y a ellos se unen
directamente factores de terminación o de
liberación en el sitio A. Esta unión hace que la
traducción termine y libera el ribosoma y el
polipéptido completo. El ARNt del sitio A, ahora
sin su aminoácido, es liberado al citoplasma;
seguidamente, el ribosoma se desplaza
exactamente 3 nucleótidos a lo largo de la
molécula de ARNm y, de esta manera, quedará
el sitio P ocupado por el ARNt que tiene unida
la cadena de aminoácidos en formación,
quedando el sitio A libre para recibir al siguiente
ARNt con su correspondiente aminoácido. Este
proceso se repetirá casi tantas veces como
número de aminoácidos intervengan en la
síntesis de la cadena polipeptídica. Una vez finalizada la síntesis de la proteína, el ARN mensajero queda
libre y puede ser leído de nuevo. De hecho, es muy frecuente que antes de que finalice la síntesis de una
proteína ya está comenzando otra, con lo cual, una
misma molécula de ARN mensajero, está siendo
utilizada por varios ribosomas simultáneamente. A
este complejo de ARNm con múltiples ribosomas y
sus respectivas cadenas polipeptídicas en
crecimiento se lo denomina polisoma y es frecuente
observarlo en las células activas.
Finalmente, las proteínas
Con lo visto hasta ahora, se puede definir a las
proteínas como macromoléculas (es decir, moléculas
grandes) formadas por polímeros de aminoácidos,
una cadena formada a partir de aminoácidos. Sin
embargo, las proteínas poseen distintos niveles
estructurales: el resultado inmediato de la síntesis proteica, es lo que se denomina estructura primaria, es
decir, la secuencia lineal y ordenada de aminoácidos. A partir de esta secuencia básica, las características
físico-químicas de los grupos laterales (cadena R) de los aminoácidos hacen que éstos, aunque se
encuentren alejados en el collar, puedan acercarse y adoptar múltiples conformaciones tridimensionales.
Una de estas conformaciones es el plegamiento regular local entre residuos aminoacídicos cercanos de la
cadena polipeptídica, gracias a la formación de enlaces químicos débiles, que da como resultado la
estructura secundaria. Luego, el modo en que la cadena polipeptídica se pliega en el espacio se denomina
estructura terciaria. Finalmente, y en algunos casos, varias cadenas proteicas plegadas (o subunidades)
pueden unirse entre sí por uniones no covalentes, constituyendo la estructura cuaternaria.
Regulación de la expresión
génica
Todas las células de un
organismo poseen la misma
información genética y sin
embargo, las proteínas
expresadas en cada tipo celular
no son las mismas. Muchas
veces, ni siquiera en una misma
célula se expresa el mismo tipo
de proteína, puesto que su
síntesis depende de muchos
factores, tanto internos como
señales o factores externos. Es
decir que la producción de
proteínas a partir de los genes
está regulada, y este control es
central para que una célula sea lo
que es. En términos generales,
cuál gen se expresa y cuál no,
está determinado por un control
que se ejerce principalmente a
nivel de la transcripción. En ella,
moléculas proteicas
especializadas son las
encargadas de reprimir
(regulación negativa) o de activar
(regulación positiva) la expresión
de determinado gen. En la
regulación negativa, una proteína
denominada represor bloquea la
región de unión de la ARNpol al ADN. En el caso de la regulación positiva, las proteínas activadoras
favorecen la unión de la ARNpol a zonas del ADN a las que normalmente la enzima no es muy afín. Otro
punto de control muy importante que puede ocurrir tanto en la etapa de transcripción como en la de
traducción, y tanto en el núcleo como en el citoplasma de la célula, es el silenciamiento génico: a nivel de
transcripción, el silenciamiento se produce por la modificación del ADN mediante el agregado de un grupo
químico llamado metilo. La metilación de bases impide el reconocimiento de los promotores por las
polimerasas, y por lo tanto que se exprese ese gen. En cambio, en el silenciamiento génico
postranscripcional sí hay transcripción del gen silenciado. Lo que ocurre es que el ARN mensajero
sintetizado es degradado de forma específica, en función de su secuencia. En este caso tampoco habrá
síntesis proteica del gen que está siendo “silenciado”.

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