EDUCACION Y EL MINISTERIO PASTORAL.
Es una tarea de orden divino el ministerio pastoral en la preparación de las almas sedientas
de salvación, Jesucristo comisionó a sus discípulos y estos multiplicaron el liderazgo para el
cumplimiento de esta misión salvífica, cada hombre involucrado en la comisión evangélica
goza del privilegio otorgado por el cielo de la sabiduría divina y el Maestro de maestros educa
constantemente a quienes humildemente se apropia de esta bendición. Si entendemos la
educación como la “formación destinada a desarrollar la capacidad intelectual, moral y
efectiva de las personas, de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad
a la que pertenecen”, podríamos asegurar que el ministerio pastoral debe recibir
conocimientos para trasmitir conocimientos, y en consecuencia formarse continuamente para
discipular a otros.
El gran Apóstol Pablo, mentor de muchos jóvenes pastores fue un practicante de la educación
continua en la formación de liderazgos, el escribió lo que quedó registrado en la segunda
carta a Timoteo, capitulo 2 versículo 15 lo siguiente: "Procura con diligencia presentarte a
Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse y que maneja con precisión la
palabra de verdad", manejar con precisión la palabra de verdad requería estudio y dedicación,
además de una diligente preocupación en ser aprobado por la sabiduría divina.
Uno de los roles más determinantes en el ministerio pastoral es el rol de maestro, el Espíritu
Santo en su infinita sabiduría inspiro al escritor bíblico para incluir la labor educativa entre
los dones espirituales, la carta a los efesios en el capítulo 4, versículos 11-12 dice: "Y Él
mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores
y maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para edificar el cuerpo
de Cristo", cuan sagrada es la labor educativa del Pastor que al trasmitir la inspiración el
Apóstol Pablo enlazó el ministerio pastoral con la noble labor de enseñar.
El pastor como maestro debe ser capaz de adaptarse a las necesidades de la congregación. El
papel del pastor como educador no se limita a la presentación de sermones desde el pulpito ,
también debería incluir la enseñanza en diferentes espacios del orden eclesiástico, en cada
grupo pequeño, donde se esté dando estudios bíblicos y retiros espirituales. El pastor puede
trabajar con otros líderes de la iglesia para desarrollar programas educativos que sirvan para
edificar a la congregación y para compartir el mensaje del evangelio.
El pastor que desee ser un buen maestro debe sentir la necesidad de buscar conocimie ntos
frescos para seguir multiplicando su liderazgo, es una tarea constante del pastor reinventarse
en su educación continua, su paciencia para saber esperar en los resultados de su esfuerzo
educativo va a redundar en progreso formativo para la Iglesia que dirige. Hoy día hay mucha
facilidad para entrar en contacto con fuentes de información que facilitan el rol educativo,
sin embargo, es una tarea adicional saber clasificar e identificar las fuentes más confiables y
ajustadas al contexto de lo enseña el consejo divino.
En evangelismo hay dos líneas de acción, el evangelismo público y el evangelismo personal.
En la labor educativa del pastor asociada al ministerio pastoral, la visitación a la feligresía en
cada hogar resulta una acción evangelizadora pero a la vez una obra educativa. Elena G de
White escribió: “la verdadera educación significa más que la prosecución de un determinado
curso de estudio. Significa más que una preparación para la vida actual. Abarca todo el ser,
y todo el periodo de la existencia accesible al hombre”.
Cuando el hombre clasifica los procesos educativos en educación primaria, secundaria y
superior, no pareciera detenerse en considerar la educación superior como aquella que
proviene de Dios. En su gran sabiduría, el Creador dejo un libro texto por excelencia donde
hay historia, poesía, filosofía, arte, y un sin fin de contenido pedagógico y ha encomendado
al pastor para ser instructor y preparador de formadores que trasmitan desde la sabiduría
divina el plan perfecto del Creador del Universo.
Si bien es cierto que la prerrogativa divina otorgó a los padres la inicial y más importante
labor educativa para con sus hijos, hubo la necesidad por parte del cielo en formar maestros
que contribuyeran en el desarrollo moral y espiritual de quienes aunado a lo intelectua l
habrían de formar parte de una humanidad restaurada. Con la escuela de los profetas del
antiguo testamento dio inicio a la academia de formación del ministerio pastoral o lo que
sería la visión más abarcante y gratificante del hombre coparticipe en la labor salvífica divina.
Hoy por hoy los pastores del rebaño del Señor tienen su escuela de los profetas, son
adiestrados para conducir la grey del Maestro de maestro, y en su proceso formativo, se
concentran en aprender de Jesús todas las bondades de un pastor maestro. Si los profetas del
antiguo Israel eran llamados para trasmitir el mensaje divinamente inspirado, también se les
requería su orientación educativa formativa para lo cual debían estar preparados. Los pastores
y ministros tenemos el desafío de continuar el legado de la escuela de los profetas, la
educación continua de un pastor debe hacer honor a su nombre, nunca dejara un pastor de
aprender, es una misión sagrada el prepararse a diario para ejercer bajo lineamientos divinos
lo que de impartir al rebaño de ovejas asignadas a su cuidado. Cuando Jesucristo le
encomendó a Pedro la loable labor de apacentar su rebaño, le estaba instruyendo para que
empezara por crear junto con los otros discípulos las bases de un ministerio pastoral
orientado a educar y redimir para vida eterna.
Quienes hemos aceptado este llamado debemos comprometernos a hacer de este minister io
un estilo de vida, un esfuerzo constante en el aprendizaje para ayudar a los más necesitados.
Hay un tema que está sobre todos los temas, hay un contenido científico e histórico que ha
sido asignado al pastor para ser divulgado pedagógicamente y ese contenido es el plan de la
salvación del hombre. Jesús el buen Pastor pero también el Maestro de Galilea sigue
enseñando a través de sus enviados las lecciones más sublimes para la salvación de la
humanidad, y es el ministerio pastoral el responsable en esta tierra en llevar adelante esa
tarea.
Nunca es tarde para aprender, y si hay siempre alguien a quien enseñar siempre habrá la
necesidad de alguien que enseñe. Los pastores del rebaño de Jesús, aprenden cada día para
cumplir esa labor. La formación del carácter, lo que el hombre debe ser, el conocimie nto
bíblico, lo que un hombre debe saber, y las habilidades para el ministerio, lo que un hombre
debe ser capaz de hacer, son en concreto las herramientas fundamentales dela formación
ministerial.
Así como es de esencial la Iglesia lo es también el ministerio pastoral, ambos se pertenecen
y ambos se dan forma el uno al otro. La Iglesia necesita y debe ser educada para conocer lo
que significa salir de las tinieblas a la luz admirable, y en consecuencia, el ministerio pastoral
en su rol de educador se apresta a aprender a diario para coadyuvar en la consecución de tales
propósitos. Martin Luther King dijo: “tengo un sueño, que los pastores y docentes caminen
juntos para proveer dirección espiritual a nuestros preciosos niños. No somos nada sin la
colaboración mutua, tengo un sueño, que los pastores y maestros lleguen a ser uno e iguales
a los ojos de nuestros niños, tengo un sueño, que los pastores y maestros lleguen a asumir el
sueño”. Que Dios nos conceda el don de ser Pastores y Maestros para su honra y gloria.