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Oír Con Fe

Uno de los secretos de una vida cristiana saludable, es saber escuchar la voz de Dios y estar dispuesto a seguir su direccción.

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Uno de los secretos de una vida cristiana saludable, es saber escuchar la voz de Dios y estar dispuesto a seguir su direccción.

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OÍR CON FE

Hebreos 12: 25 Mirad que no desechéis al que habla.

TPT Asegúrate de no negarte nunca a escuchar a Dios cuando te habla!

NVI Tengan cuidado de no rechazar al que habla.

Introducción:

Millones de hijos de Dios esparcidos por todo el mundo, en diferentes


naciones, lenguas, culturas, diferentes escenarios, nos congregamos, por lo
general, cada domingo, unos en lugares cómodos, otros en sitios incómodos,
nosotros con plena libertad, mientras muchos tienen que ocultarse para no ser
encarcelados o asesinados por seguir a Cristo.

Pero el fin que se perseguimos es el mismo, escuchar el mensaje de la palabra


de Dios, oír una predicación, en otras palabras, escuchar la voz de Dios.

Todos los oyentes reaccionamos a la palabra, unos de manera positiva, otros


de manera negativa y algunos con apatía.

De forma positiva los que, al escuchar el mensaje, se rinden ante el Señor, y


asumen algún compromiso de cambio, de consagración, o de servicio.

Quienes responden negativamente son los que, escuchan la palabra, más no


aceptan ser confrontados, y la rechazan, dirán que ese mensaje es para otra
ocasión o para otra persona, pero, en conclusión, no lo aceptan, ni reciben.

Los apáticos son aquellos que aprovechan el momento para tomar un


descanso, o para pensar que harán el lunes. En ese grupo están los que miran
el reloj, quieren salir corriendo a descansar o a atender algún asunto ‘más
importante’, y también los que esperan ansiosos una llamada para poder huir
de la reunión.

Al punto que quiero llegar, es que la palabra en cada auditorio es la misma


para todos los asistentes, sin embargo, la respuesta es individual, y eso es lo
que hace la diferencia.

El Señor Jesús expresó: Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos mateo
22: 14
1
¿Qué factores están envueltos en el momento de sentarnos a oír el mensaje?

El ingrediente principal en la predicación, en la respuesta a un mensaje, y en el


desarrollo de la vida cristiana, es y será, la fe.

Es la fe el elemento esencial de la vida para todo hijo de Dios.

Hebreos 11: 6 de hecho, sin fe es imposible agradar a Dios.

1. La Fe y su papel en la Salvación

En Romanos 10, el apóstol Pablo enseña que la Palabra de Dios, al ser oída,
activa la fe para la salvación.

La dinámica es así: Romanos 10: 8b – 10 Esta es la palabra de fe que


predicamos:  9  que, si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.  10  Porque con el corazón se
cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Ese es el primer estado en el que la fe toca al ser humano.

1.1. La Palabra de Fe. Desde luego que, en primer lugar, encontramos: La


Palabra de Fe.

Por qué al mensaje se le denomina: ¿Palabra de Fe? Porque en esencia, el fin, o


el objetivo de la predicación, es el de ver un resultado: La Salvación de una
persona.

La fe va de la mano de un resultado. Entonces hablar de fe, es hablar de un


mensaje, un tiempo y un resultado.
El apóstol Santiago escribió, que la fe sin resultados, es una fe muerta, no
sirve.

1.2. La Predicación. En segundo lugar, está la predicación: Esta es la


palabra de fe que predicamos.

Toda palabra que proviene de Dios, debe ser anunciada, predicada. Y esto
aparece como una orden, es un mandato, no es una sugerencia:

2
2 Timoteo 4:1-2 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los
vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,  2  que prediques la palabra;
que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia
y doctrina.
La TLA lo expresa como: te ordeno. NVI te doy este solemne encargo.
¿Por qué debe ser predicada la palabra de fe? Porque para obtener un
resultado primero debe ser escuchada esa palabra, sin ella no se verá el fruto.

Satanás es experto en distraer al hijo de Dios, para que este no atienda a la


palabra, no la escuche, así no creerá, no la obedecerá, y nunca tendrá un
resultado, un fruto, una obra de fe.

1.3. La Confesión. En tercer lugar, encontramos una confesión: Esta es la


palabra de fe que predicamos:  9  que, si confesares con tu boca que Jesús es el
Señor…

El lenguaje de una persona, es vital, no es inocente. Lo que el apóstol Pablo


nos enseña es que, en el lenguaje de una persona será evidente su fe, o su
incredulidad.
Una conversación siempre refleja, fe, confianza, determinación, o dudas,
temores, incertidumbre. Así mismo, ese lenguaje mostrará si hay fe genuina, o
es solo jactancia, presunción.
Si una persona aparenta fe, seguirá en el estado de falta de resultados, porque
no puede ser ayudada, una persona que es honesta, y pide ayuda, podrá ser
ayudada y levantada hasta empezar a ver los frutos de una vida de fe.

Pero, haber oído un mensaje de fe, debe producir una confesión. En Dios no
existe tal cosa como: No lo digo, porque él lo sabe, el Señor me entiende.

2 Corintios 4: 13-18 Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está
escrito: Creí, por lo cual hablé,  nosotros también creemos, por lo cual también
hablamos.

Al leer toda la porción, el apóstol está manifestando que cree, pero está
confesando algo. Cada situación adversa, la somete a las promesas divinas, a
las bendiciones dadas, a una respuesta anhelada, a una victoria asegurada.

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1.4. Creer de Corazón. Ahora aparece en cuarto lugar, creer de corazón: y
creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos.

Pablo no habla de una fe meramente intelectual, o de conocimiento, habla de


la fe que estremece las entrañas, que conmueve lo más profundo del ser.
Habla de la convicción interna que jamás podrá ser arrebatada por nadie, ni
por nada.
Porque cuando tú crees, todo tu ser por dentro se estremece.
¿No sé si has tenido la experiencia de ser impactado por una palabra de Dios?

El escritor a los hebreos dijo: La palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que
toda espada de dos filos, penetra… Hebreos 4:12

que Dios le levantó de los muertos.

Nuestra fe está sustentada en el Dios que se hizo hombre, como cualquiera de


nosotros que, siendo un ser humano, venció la tentación y no se dejó doblegar
por el sistema de este mundo.

El apóstol Pablo, al hablar de creer en Jesús como Señor, se refiere al Señor


Jesucristo, quien padeció un cruel castigo, murió, fue sepultado, descendió a
las partes más bajas de la tierra, luego resucitó, fue levantado de entre los
muertos, al vencer a la muerte, el Padre le entregó el señorío de toda la
creación, y luego lo sentó a su diestra, en victoria.
Es a esa altura que debe estar depositada la fe, el nivel en el que se tiene la
certeza que nuestro Señor está vivo, venció el pecado, al mundo, al infierno, y
a Satanás, y está sentado en el lugar más alto, el trono del Padre.

1.5. Salvación como Resultado. Y ahora aparece en quinto lugar, el


resultado, que es la salvación.
El mensaje + la confesión + la fe = la salvación.

Es la fe como regalo divino la que produce la salvación, es un despertar del


espíritu recreado. El nuevo hijo de Dios, recibe de parte de su Padre, el regalo
de la fe: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
4
Está la palabra, es predicada, alguien la oye, el Espíritu Santo interviene, y
viene la fe, por medio de la fe, al creer en el corazón el mensaje, debe
producirse una respuesta, la cual es, la confesión del nombre de Jesús como
Señor para recibir la salvación.

Sin embargo, queda faltando un elemento vital para que el mensaje llegue y
produzca un fruto.

1.6. El Predicador. Hablamos del mensajero.

Romanos 10: 14-15 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y
cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quién les
predique?  15  ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán
hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Sin duda que el factor más importante en el proceso de la salvación es el


portador del mensaje.

El apóstol inicia una serie de preguntas con el término: ¿Cómo?

Cómo, pues, invocarán - Y cómo creerán - cómo oirán – y - cómo predicarán

Podemos concluir que, no es posible que alguien escuche el evangelio, crea e,


invoque el nombre del Señor, si no hay uno que le predique la palabra.

2. La Fe en la vida cristiana. El crecimiento de un hijo de Dios, está sujeto


a oír con atención la Palabra de Dios, escucharla con fe.

Así como la vida cristiana inicia por la fe, solo se puede sustentar y desarrollar
por la fe, y la fe es imposible fortalecerla sin la predicación de la palabra.

Como decía al principio, cada domingo, millones de cristianos se congregan


para escuchar una palabra de Dios, pero el resultado de esa palabra predicada,
solo puede ser visto a la luz de la fe.

La fe, tiene que ver con oír, hablar, y actuar, para ver un fruto, de la palabra
escuchada.

2.1. La Fe tiene que ver con santidad y humildad.

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Santiago 1: 21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,
recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Desechar: Poner lejos, abandonar, separar, despojarse.

Inmundicia: Sucio, andrajoso, barato. Todo lo que procede de las tinieblas, lo


que tiene que ver con el pecado, es sucio, es barato, viste al ser humano de
harapos delante de Dios.

Malicia: Vanidad, malo, depravado, pestilente, lujurioso.

Es imposible aceptar una palabra, recibirla, sin abandonar lo que tiene que ver
con el pecado, con la maldad, con lo sucio y vil, con lo que nos pone harapos,
o ropaje sucio e indigno.

De ahí que el apóstol Pablo constantemente pida a la iglesia, vestirse de


pureza, de santidad, vestirse de Cristo.

Es decir, el mensaje que escucha quien ha fallado, quien está jugando con el
pecado, es en primer lugar, arrepentirse, abandonar lo oscuro, lo podrido, ese
es el mensaje que oye por todas partes, lo demás no lo puede percibir hasta
que no venga al arrepentimiento.

No es solo dejar lo malo, Pablo también nos dice que es necesario: Recibir: Que
se traduce como percibir, a aceptar, recibir, tomar y abrazar.

Mansedumbre: Se traduce como, humildad, dulzura, de manera pacífica, con


paz.

¿Cuándo causa efecto la palabra? Cuando es recibida habiendo alejado el mal,


y siendo humildes para abrazarla. Sin humildad es imposible ser edificados.

Si hay algo que ocurre con algunos cristianos, es que no valoran, la iglesia, el
lugar, los hermanos, y a su pastor.

Si no hay un valor, si no hay un afecto, no es posible atender a la palabra de


Dios, no es posible creerla, ni recibirla.

Volvamos al texto inicial: Hebreos 12: 25  Mirad que no desechéis al que habla.

El escritor nos amonesta a no desechar a quien nos habla, esto es, al Señor.

6
¿Pero cómo es que la iglesia oye al Señor? El medio que Dios usa para hablar a
su iglesia, es la palabra predicada.

En el instante que un hijo de Dios menosprecie a quien le predica, ya está


desechando a quien le habla, es decir, al Señor.

Por eso para recibirla se necesita mansedumbre, Si alguien se sienta a debatir el


mensaje, a contradecir, a pensar que sabe más, que eso ya lo conoce, de esa
manera está desechando la verdadera voz.

Una persona que no atiende a la palabra, que la ignora, que la menosprecia,


que no atiende, es porque no sabe todo lo que ha costado que estemos aquí
sentados, congregados, siendo edificados, escuchando una palabra de Dios.

¿Sabe usted cuánto costó que usted esté aquí escuchando una palabra?

En primer lugar, la sangre de Cristo. Es la sangre derramada la que hizo


posible que la iglesia viniera a la existencia.

¿Sabe cuánto costó que estemos hoy aquí? La sangre derramada de muchos
mártires, que para hacer posible que el evangelio llegara a esta tierra, pagaron
con sus propias vidas.

¿Sabe cuánto costó que estemos oyendo una palabra? La vida de personas que
han decidido renunciar a su libertad, a su privacidad y han decidido dedicar
de su tiempo libre y de su tiempo de descanso, para orar, para leer, para
estudiar, para escribir y para levantar la voz y darle un mensaje de parte de
Dios.

El pueblo de Israel nunca valoró vidas, tiempo, ni sacrificios, ellos solo


pensaban en resolver sus problemas personales, satisfacer sus deseos y
cumplir sus sueños, por eso el Señor los desechó, porque no valoraron, no
respetaron y por lo tanto, no pudieron escuchar con fe el mensaje que él les
enviaba a través de alguno de sus siervos:

Hebreos 3: 7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8no
endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el
desierto, 9  donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras
cuarenta años.
7
10 
A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije:  Siempre andan
vagando en su corazón, y no han conocido mis caminos.
11 
Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo.
12 
Mirad,  hermanos,  que no haya en ninguno de vosotros  corazón malo  de
incredulidad  para apartarse del Dios vivo;  13  antes exhortaos los unos a los otros cada
día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros  se endurezca  por  el
engaño del pecado.  14  Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que
retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio,  15  entre tanto que se
dice:

Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.


16 
¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que
salieron de Egipto por mano de Moisés?  17  ¿Y con quiénes estuvo él disgustado
cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el
desierto?  18  ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que
desobedecieron?  19  Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

4: 1-2 Temamos, pues, no sea que, permaneciendo aún la promesa de entrar en su


reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.  2  Porque también a nosotros
se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la
palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. 

¿De qué debes acompañar el oír la predicación de la Palabra de Dios?

No les aprovechó: Ser útil, de utilidad, beneficiar, de beneficio, adelantar, para


ir más allá de otros que no tienen visión. Es decir, oír la palabra con fe, da
visión.

Un creyente sin visión, se tropieza, no sabe que viene adelante, todo lo agarra
por sorpresa.

Si oyes con fe, si valoras lo que hoy tiene Dios a tu favor para que oigas su
voz, para que escuches su palabra, entonces tendrás paz, y tendrás provecho
de la palabra.

8
Hebreos 13 Sigan amándose unos a otros como hermanos.  2  No se olviden de brindar
hospitalidad a los desconocidos, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado
ángeles sin darse cuenta!  3  Acuérdense de aquellos que están en prisión, como si
ustedes mismos estuvieran allí. Acuérdense también de los que son maltratados, como
si ustedes mismos sintieran en carne propia el dolor de ellos.

Honren el matrimonio, y los casados manténganse fieles el uno al otro. Con toda
seguridad, Dios juzgará a los que cometen inmoralidades sexuales y a los que cometen
adulterio.

No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te
fallaré.         Jamás te abandonaré»

Así que podemos decir con toda confianza: «El  Señor  es quien me ayuda,
        por tanto, no temeré.   ¿Qué me puede hacer un simple mortal?»

Acuérdense de los líderes que les enseñaron la palabra de Dios. Piensen en todo lo
bueno que haya resultado de su vida y sigan el ejemplo de su fe.

Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.  9  Así que no se dejen cautivar por ideas
nuevas y extrañas. Su fortaleza espiritual proviene de la gracia de Dios y no depende
de reglas sobre los alimentos, que de nada sirven a quienes las siguen.
15 
Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a
Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre.  16  Y no se olviden de
hacer el bien ni de compartir lo que tienen con quienes pasan necesidad. Estos son los
sacrificios que le agradan a Dios.
17 
Obedezcan a sus líderes espirituales y hagan lo que ellos dicen. Su tarea es cuidar el
alma de ustedes y tienen que rendir cuentas a Dios. Denles motivos para que la hagan
con alegría y no con dolor. Esto último ciertamente no los beneficiará a ustedes.
18 
Oren por nosotros, pues tenemos la conciencia limpia y deseamos comportarnos con
integridad en todo lo que hacemos.  19  Y oren especialmente para que pueda regresar a
verlos pronto.

9
20 
Y ahora, que el Dios de paz —quien levantó de entre los muertos a nuestro Señor
Jesús, el gran Pastor de las ovejas, y que ratificó un pacto eterno con su sangre— 21  los
capacite con todo lo que necesiten para hacer su voluntad. Que él produzca en ustedes,
mediante el poder de Jesucristo, todo lo bueno que a él le agrada.
¡A él sea toda la gloria por siempre y para siempre! Amén.
24 
Saluden a todos los líderes y a todos los creyentes que están allí.  Los creyentes de
Italia les envían sus saludos.
25 
Que la gracia de Dios sea con todos ustedes.

Romanos 10: 17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

Hebreos 4: 2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a


ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la
oyeron.

Santiago 1: 21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia,


recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

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