Ensayo Capitulo 3.
ERA DIGITAL: Lo social y lo personal
Al referirnos a la actualidad, es indispensable aclarar que la humanidad está
sumergida en una nueva sociedad que ha surgido gracias a todos los avances en el
área de la tecnología, y que han hecho que la cotidianidad humana esté ahora
mediada por una nueva dimensión. La sociedad digital, es aquella que utiliza las
nuevas capacidades que brindan dichos avances tecnológicos, para aplicarlas a la
vida humana; esto en ámbitos como, la comunicación, el entretenimiento, el trabajo,
y entre otras muchas otras áreas. Actualmente las personas suelen adoptar una
modalidad mucho más pasivo-activa, puesto a que los medios digitales han
permitido que la información pueda ser manejada por cualquier individuo, y que
cada quien sea libre de utilizarla como prefiera. Claro está, que no todo ha de ser
positivo, nuevos peligros han surgido en la vida humana con este auge de lo digital.
Siguiendo la narrativa del sociólogo/filósofo coreano Byung Chul-Han, la sociedad
actual más allá de ser una sociedad digital, también raya en el control indirecto de
quienes operan por detrás de estos nuevos medios. Chul-Han en su obra titulada La
Sociedad de la Transparencia (2013) establece lo siguiente;
La sociedad actual del control muestra una especial estructura
panóptica. En contraposición a los moradores aislados entre sí en el
panóptico de Bentham, los moradores se conectan y se comunican
intensamente entre sí. Lo que garantiza la transparencia no es la
soledad mediante el aislamiento, sino la hipercomunicación. La
peculiaridad del panóptico digital está sobre todo en que sus
moradores mismos colaboran de manera activa en su construcción y
en su conservación, en cuanto se exhiben ellos mismos y se
desnudan. Ellos mismos se exponen en el mercado panóptico. La
exhibición pornográfica y el control panóptico se compenetran. El
exhibicionismo y el voyeurismo alimentan las redes como panóptico
digital. La sociedad del control se consuma allí donde su sujeto se
desnuda no por coacción externa, sino por la necesidad engendrada
en sí mismo, es decir, allí donde el miedo de tener que renunciar a su
esfera privada e íntima cede a la necesidad de exhibirse sin
vergüenza. (p.90)
La comunicación y la información digital, se adentran en todas las esferas de
la vida, haciéndolo todo transparente, tal y como sugiere el frances Baudrillard. La
sociedad digital, a su vez, se conforma como una sociedad transparente. Dicha
sociedad, según el sociólogo coreano (2013);
(...) es una sociedad de la desconfianza y de la sospecha, que,
a causa de la desaparición de la confianza, se apoya en el control. La
potente exigencia de transparencia indica precisamente que el
fundamento moral de la sociedad se ha hecho frágil, que los valores
morales, como la honradez y la lealtad, pierden cada vez más su
significación. En lugar de la resquebrajada instancia moral se introduce
la transparencia como nuevo imperativo social. (p.90)
Además esta sociedad dentro de esta nueva dimensión que llamamos digital
o virtual, no va a generar comunidades en el sentido enfático. Lo que surgen son
pluralidades o diversidades casuales de individuos que están aislados entre sí,
egos, que van en búsqueda de un mismo interés, y que incluso pueden llegar a
asociarse por una marca, tendencia, movimiento, símbolo, etc. Estas nuevas
comunidades virtuales, han de ser muy distintas a lo que pueden ser las
comunidades que sí fomentan una acción común, bien sea social o política;
básicamente carece de una esencia asociativa que logre concretarse como una
verdadera comunidad. Según el coreano Chul-Han (2013) “Los consumidores se
entregan voluntariamente a las observaciones panópticas, que dirigen y satisfacen
sus necesidades. Aquí, los medios sociales ya no se distinguen de las máquinas
panópticas.” (p.95-96). El aspecto social de la vida humana se corrompe y se hace
operante hasta que se convierte en un objeto funcional del nuevo proceso de
producción. Chul-Han (2013) comenta que;
Hoy, el globo entero se desarrolla en pos de formar un gran
panóptico. No hay ningún afuera del panóptico. Esto se hace total.
Ningún muro separa el adentro y el afuera. Google y las redes
sociales, que se presentan como espacios de la libertad, adoptan
formas panópticas. Hoy, contra lo que se supone normalmente, la
vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno
se entrega voluntariamente a la mirada panóptica. A sabiendas,
contribuimos al panóptico digital, en la medida en que nos
desnudamos y exponemos. El morador del panóptico digital es víctima
y actor a la vez. Ahí está la dialéctica de la libertad, que se hace
patente como control. (p.96)
Los ahora “Homos Digitalis” o individuos digitales, rescatando lo dicho
anteriormente, se constituyen en colectivos virtuales. Este nuevo modelo de
colectivo difiere de lo que se conoce como la masa clásica, esto en el sentido de
que son casi instantaneos y variables; “l enjambre digital se distingue de la masa
clásica, que como la masa de trabajadores, por ejemplo, no es volátil, sino
voluntaria, y no constituye masas fugaces, sino formaciones firmes.”(p.30). Están
caracterizados por ser volátil, la solución de dichos colectivos es tan rápida como la
rapidez, la influencia que pueden generar a veces suele ser momentánea, aunque
se han mostrado excepciones. “Se precipitan solo sobre personas particulares, por
cuanto las comprometen o las convierten en motivo de escándalo.” (p.30). A parte
de estos nuevos colectivos digitales o virtuales, los individuos digitales,
mencionados anteriormente, mantiene su identidad privada (existen excepciones),
básicamente se manifiestan de forma desconocida pero por lo general posee un
perfil o usuario, el cual siempre se encuentre en una constante actualización para
ser optimizado, como un esteticismo virtual. Con ello podemos hablar de que gran
parte de la población global está embebida dentro de un estadio de la existencia del
filósofo danés Soren Kierkegaard, el estadio estético. El nuevo individuo digital, en
vez de ser nadie, se construye virtualmente para ser alguien estridente, es decir,
que se expone y que además solicita la atención de los demás individuos. El “homos
digitales” hace presencia de forma frecuente de manera desconocida, sin embargo,
no es un nadie, es un alguien, un alguien en el anonimato. También tal y como
sugiere Chul-Han (2014) este mundo digital expone una teoría del todo muy
diferente, es decir;
Le son extraños los espacios como los estadios deportivos o los
anfiteatros, es decir, los lugares de congregación de masas. Los
habitantes digitales de la red no se congregan. Les falta la intimidad de
la congregación, que produciría un nosotros. Constituyen una
concentración sin congregación, una multitud sin interioridad, un
conjunto sin interioridad, sin alma o espíritu. Son ante todo Hikikomoris
aislados, singularizados, que se sientan solitarios ante el display
(monitor). Medios electrónicos como la radio congregan a hombres,
mientras que los medios digitales los aíslan. (p.30)
Ahora bien, otra de las cosas que provoca la comunicación digital, gracias a
su eficiencia y su comodidad es que se suele evitar cada vez más el contacto
directo con las personas reales, más bien, con lo real en general; tal y como nos
habla Baudrillard de la desaparición. El medio digital logra que desaparezca el
enfrente real; más bien lo toma como resistencia. Como se puede ver actualmente,
la comunicación digital no tiene un cuerpo o un rostro, lo digital obliga a una
reconstrucción extrema de lo real, lo simbólico y lo imaginario. Desarma lo real y
totaliza lo imaginario. El rostro que está enfrente, que mira, que afecta o que estaba
en contra, desaparece. El otro, descrito como mirada, se encuentra en todas partes,
como dice el Chul-Han (2014) “Las cosas mismas nos miran”(p.44). Por otro lado,
hay que destacar que el medio digital es un medio de presencia; la temporalidad
que tiene es el presente [Link] comunicaicon digital a diferencia de la
comunicación tradicional, no tiene mediación de intermediarios, es decir, la
información no es dirigida o filtrada por algún mediador. Con esto, Chul-Han (2014)
sugiere que;
Hoy ya no somos meros receptores y consumidores pasivos de
informaciones, sino emisores y productores activos. Ya no nos basta
consumir informaciones pasivamente, sino que queremos producirlas y
comunicarlas de manera activa. Somos consumidores y productores a
la vez. Esta doble función incrementa enormemente la cantidad de
información. El medio digital no solo ofrece ventanas para la visión
pasiva, sino también puertas a través de las cuales llevamos fuera las
informaciones producidas por nosotros mismos. Windows son
ventanas con puertas que, sin espacios ni instancias intermedios,
comunican con otras ventanas. A través de las ventanas no miramos a
un espacio público, sino a otras ventanas. En eso se distinguen los
medios digitales de los medios de masas como la radio o la televisión.
Medios como blogs, Twitter o Facebook liquidan la mediación de la
comunicación, la desmediatizan. La actual sociedad de la opinión y la
información descansa en esta comunicación desmediatizada. Cada
uno produce y envía información. Esta desmediatización de la
comunicación hace que los periodistas, estos representantes en
tiempos elitistas, estos hacedores de opinión —es más, sacerdotes de
la opinión—, parecen superfluos y anacrónicos. Este medio digital
liquida toda clase sacerdotal. La desmediatización general pone fin a
la época de la representación. Hoy cada uno quiere estar presente él
mismo, y presentar su opinión sin ningún intermediario. (p.33)
Los participantes en la comunicación digital no consumen la información de
manera pasiva, sino que son estos mismos participantes quienes la componen de
forma activa. Cada quien, como se expresa en la cita anterior, es el emisor y el
receptor. Las redes sociales, y los motores de búsqueda personalizados establecen
en la red un espacio total próximo, en el que se elimina el afuera. En dicho espacio
las personas suelen encontrarse a ellas mismas y a las personas que pueden tener
similitudes. La cercanía digital y esta nueva modalidad (activo-pasivo) que tiene el
participante lo hacen encasillarse en las secciones del mundo que son de su
agrado. La red es ahora una nueva esfera “íntima”, pero que a su vez desintegra la
esfera pública, pues, se convierte en un lugar de exposición. “ La pérdida de la
esfera pública deja un vacío en el que se derraman intimidades y cosas privadas. En
lugar de lo público se introduce la publicación de la persona.” (Chul-Han, 2013,
p.69). Retomando el tema del respeto y del anonimato, hay que aclarar que, si
desaparece el respeto, lo público se degenera. Actualmente, con el auge de lo
digital, gobierna una total falta de distancia, en donde la intimidad se expone
públicamente y lo privado pierde su esencia de ser privado. La comunicación digital
deshace las distancias, y es esta falta de distancia lo que hace que lo público y lo
privado se mezclen. Según el sociólogo coreano, en su obra titulada como En el
enjambre (2014) establece que;
La comunicación digital fomenta esta exposición pornográfica
de la intimidad y de la esfera privada. También las redes sociales se
muestran como espacios de exposición de lo privado. El medio digital,
como tal, privatiza la comunicación, por cuanto desplaza de lo público
a lo privado la producción de información. Roland Barthes define la
esfera privada como «esa zona del espacio, del tiempo, en la que no
soy una imagen, un objeto». Visto así, habríamos de decir que no
tenemos hoy ninguna esfera privada, pues no hay ninguna esfera
donde yo no sea ninguna imagen, donde no haya ninguna cámara. Las
Google Glass transforman el ojo humano en una cámara. El ojo mismo
hace imágenes. Así, ya no es posible ninguna esfera privada. La
dominante coacción icónico-pornográfica la elimina por completo.
(p.14-15)
Rescatando el tema de las imágenes, hoy, gracias al medio digital, la
producción de imágenes es ilimitada. Es esta producción masiva la que se puede
interpretar como una reacción de huida y de protección. Las personas suelen huir
hacia las imágenes, a la vista de una realidad que se considera como imperfecta.
“Aquello con cuya ayuda nos contrapone la facticidad, ya sea la de los cuerpos, el
tiempo, la muerte, etcétera, ya no son las religiones, sino técnicas de optimización.”
(Chul-Han, 2014, p.53). En otras palabras, este nuevo medio digital desarticula la
facticidad.
Otro punto importante que hay que destacar en esta era digital, es la
dependencia que se ha ido generando de parte de los hombres por las herramientas
digitales, por ejemplo, los teléfonos inteligentes. Dichos dispositivos, que en teoría,
promueven mayor libertad; imponen más bien una presión fatal, una presión por la
comunicación. En otras palabras, se ha creado una relación casi obsesiva,
restrictiva con este aparato. El smartphone, se ha convertido en un objeto digital de
devoción, inclusive siendo un objeto de devoción dentro de lo digital. Una
explicación más acertada la hace Byung Chul-Han en su obra titulada como
Psicopolítica (2014) en donde advierte que;
En cuanto aparato de subjetivación, funciona como el rosario,
que es también, en su manejabilidad, una especie de móvil. Ambos
sirven para examinarse y controlarse a sí mismo. La dominación
aumenta su eficacia al delegar a cada uno la vigilancia. El me gusta es
el amén digital. Cuando hacemos clic en el botón de me gusta nos
sometemos a un entramado de dominación. El smartphone no es solo
un eficiente aparato de vigilancia, sino también un confesionario móvil.
Facebook es la iglesia, la sinagoga global (literalmente, la
congregación) de lo digital. (p.27)
Si bien estos aparatos digitales no son del todo malos, puesto que brindan
muchísimas herramientas para optimizar muchos procesos como lo son la búsqueda
de información, conocimiento de direcciones, comunicarse de manera remota, entre
muchas otras cosas. Sin embargo, esta misma funcionalidad que tienen han hecho
que hoy la humanidad casi que llegue a depender de lo que estos aparatos proveen;
en otras palabras, ya no hace falta leer un libro si se quiere, debido a que hay una
cantidad inagotable de videos que resumen bien sea de manera general o por
capítulos las ideas concentradas en el libro. Continuando con el tema de la
dependencia, cabe acotar que en la actualidad es registrado cada click que se hace,
cada palabra o frase que se introduce en algún buscador. Todo lo que se hace en la
red es registrado y observado. La vida misma es ahora reproducida casi por
completo en la digitalidad. El ámbito digital que existe hoy en día, representa una
forma muy exacta de la persona en sí, quizás hasta más precisa que la imagen que
puede tener una persona de sí misma. Las cosas suelen convertirse por sí mismas
en suministradores activos de información. Informan sobre todo, sobre la vida, las
costumbres, etc. Chul-Han (2014) comenta que;
La extensión de la internet de las personas, web 2.0, a la
internet de las cosas, web 3.0, es la culminación de la sociedad de
control digital. La web 3.0 hace posible un registro total de la vida.
Ahora también nos vigilan las cosas que usamos diariamente.
Estamos atrapados en una memoria total de tipo digital. El panóptico
benthamiano carece de un sistema de anotación eficiente. Solo existe
un «libro de normas» que registra los castigos realizados y los
motivos. No se registra la vida de los presos. Con todo, al Big Brother
se le oculta lo que los presos realmente piensan o lo que desean.
Frente al quizá muy olvidadizo Big Brother, el Big Data no olvida nada.
Solo por eso el panóptico digital es más eficiente que el benthamiano.
(p.95)
También, otro de los puntos que surgen es que efectivamente el hombre
actual se encuentra libre de las máquinas que solían ser protagonistas de la era
industrial, que esclavizan y explotan a los humanos. Sin embargo, los nuevos
aparatos digitales traen consigo una nueva imposición, una nueva forma de
esclavitud. Ahora la explotación es mucho más eficiente, en términos de la
movilidad, puesto que convierten todo un lugar en ahora en un puesto de trabajo, y
con ello el tiempo es ahora también tiempo de trabajo. Lo que sucede es que la
libertad de la movilidad se canjea con la presión fatal de tener que trabajar en
cualquier lugar. Por ejemplo, en la época de las máquinas, el trabajo estaba
determinado frente al no-trabajo por la quietud de las máquinas. Para poder llegar al
lugar de trabajo, habría que trasladarse a dicho lugar, y esto permite diferenciar con
claridad los espacios de trabajo y de no trabajo. Hoy en día, esta separación quedó
aniquilada en muchas profesiones. Los aparatos digitales hacen que el trabajo sea
móvil. Cada quien es capaz de llevar consigo mismo a donde quiera que vaya su
puesto de trabajo, básicamente la gente ya no puede escapar del trabajo. (Chul-
Han,2014).
Como parte primordial de este capítulo, habiendo dejado atrás el impacto que
tiene la digitalidad en el ámbito social de la vida humana, es necesario abarcar las
implicaciones que tiene esta nueva era en cuanto a lo personal; en referencia a la
esencia de las personas. Actualmente surge una nueva modalidad o estilo de vida
que lleva como nombre “Quantified Self” que traducido al español sería algo como
“individuo cuantificado”. Este nuevo estilo de vida, reafirma la creencia de la
cuantificabilidad y la mensurabilidad de la vida como los nuevos métodos de
“mejorar” la vida humana en esta era digital. Esta nueva modalidad lo que sugiere
es equipar al cuerpo humano con aparatos digitales que sean capaces de medir
todo lo que esté a su disposición de la actividad humana. Chul-Han (2014) comenta
que;
Se miden la temperatura corporal, la glucosa en sangre, el
aporte calórico, el consumo de calorías, perfiles de movimiento o
partes adiposas del cuerpo. En la meditación se miden las
pulsaciones. Incluso en la relajación lo que cuenta es el rendimiento y
la eficiencia. Se toma nota de las sensaciones, de los estados de
ánimo y de las actividades cotidianas. A partir de la automedición y el
autocontrol se ha de incrementar el rendimiento corporal y espiritual.
Sin embargo, la mera multitud de datos que se acumulan no responde
a la pregunta: ¿quién soy yo? El Quantified Self es también una
técnica dadaísta que descompone al yo en datos hasta vaciarlo de
sentido. (p.92)
Es importante resaltar que esto puede tener repercusiones que van desde las
positivas hasta las negativas. Positivas en el sentido de que esto le proporciona a
las personas tener un mayr conocimiento de sí mismos, conociendo las señales que
el cuerpo mismo manifiesta. De este modo los humanos pueden mejorar las relación
que tienen con sí mismos. Sin embargo, esto constituye un uso de la tecnología que
roza en lo invasivo, esto porque los datos arrojados por dichos aparatos, serán
recopilados en una gran base de datos, que se conoce como la Big Data, que se ha
introducido en la nueva dinámica de poder que existe actualmente. Estos datos
pueden tener cualquier uso, todo esto va a depender de quien esté por detrás de
esa base de datos en donde se recopilan y se almacenan. Básicamente hoy en día
cada uno es capaz de saber mucho más de sí mismo que hace veinte años atrás, es
aquí en donde habría que cuestionarse hasta qué punto la tecnología pudiera
infiltrarse en la vida humana.
Como punto final de este capítulo, habiendo tocado diversos aspectos de
esta nueva era digital, es requerido hablar sobre el poder, y como el poder ha
cambiado con este auge tecnológico en el que se vive actualmente. El poder se ha
transformado en un objeto que opera de manera inteligente, amable, ya no somete
la voluntad de los sujetos; más bien, dirige la voluntad de dichos sujetos a su favor.
Chul-Han (2014) establece que;
Es más afirmativo que negador, más seductor que represor. Se
esfuerza en generar emociones positivas y en explotarlas. Seduce en
lugar de prohibir. No se enfrenta al sujeto, le da facilidades. El poder
inteligente se ajusta a la psique en lugar de disciplinarla y someterla a
coacciones y prohibiciones. No nos impone ningún silencio. Al
contrario: nos exige compartir, participar, comunicar nuestras
opiniones, necesidades, deseos y preferencias; esto es, contar nuestra
vida. Este poder amable es más poderoso que el poder represivo.
Escapa a toda visibilidad. La presente crisis de libertad consiste en
que estamos ante una técnica de poder que no niega o somete la
libertad, sino que la explota. (p.31)
Este poder inteligente, que dice tener una apariencia amable y libre, que
seduce y que estimula, es ahora mucho más positivo que el poder que amenaza,
que clasifica y que somete. El click de “me gusta” es el signo que utiliza este nuevo
poder. La persona es sometida al entramado de poder cuando consume y se
comunica. “El neoliberalismo es el capitalismo del me gusta.” (Chul-Han,2014, p.31).
La diferencia que tiene del capitalismo antiguo, es que este operaba en base a
prohibiciones disciplinarias. Ahora en día, el poder inteligente es capaz de leer y
evaluar los pensamientos conscientes e incluso inconscientes. La nueva dominación
no necesita tanto esfuerzo, violencia, porque simplemente sucede. Domina de
manera en la que intenta agradar y generar dependencias. La humanidad se dirige a
una época en donde la política ha trascendido hacia la psicología digital
(psicopolítica digital). En primera instancia, se ubica la vigilancia pasiva que luego
se extiende hacia un control activo. Se proyecta pues una crisis de libertad, que va a
afectar la misma voluntad libre. El Big Data, como se mencionó anteriormente, es
una herramienta de la psicopolítica que ha de ser bastante eficiente para poder
adquirir el conocimiento integral de la dinámica propia de la sociedad digital. Este
nuevo conocimiento de dominación permite operar en la psique humana y poder
condicionarla en un nivel prerreflexivo. El Big Data, va a ayudar a que se hagan
pronósticos sobre el comportamiento de los humanos, y de esta forma, el futuro se
va a considerar como un objeto predecible y además controlable. La psicopolítica
digital va a transformar “la negatividad de la decisión libre en la positividad de un
estado de cosas” (Chul-Han.2014, p.27). Los individuos se positivizan en cosas,
mensurables, controlables y cuantificables. Perro, ninguna de estas cosas es libre.
La cosa es más transparente que la persona. El Big Data va a anunciar el fin de la
persona y de la voluntad libre. Todo nuevo aparato o dispositivo, toda técnica de
dominación va a generar objetos de devoción que van a ser involucrados en la vida
misma con el objetivo de someter; “Materializan y estabilizan el dominio. «Devoto»
significa «sumiso».” (Chul-Han, 2012, p.27)
Con esto último mencionado es necesario percatarse del impacto que tienen
las nuevas herramientas digitales en la vida humana. Ahora, la vida se encuentra
mediada completamente por una pantalla o algún dispositivo; la naturaleza humana
se ve modificada por la aplicación y la dependencia de los nuevos aparatos digitales
que mediatizan acciones propias del hombre, como la personalización, la
comunicación y sobre todo la libertad. La vida digital en esta nueva era ha cambiado
por completo de como lo fue en siglos pasados. El futuro ya se encuentra aquí, el
presente corre con velocidad y el pasado se ha dejado por completo en las cenizas
de lo tradicional. Los procesos se han automatizado, las extensiones artificiales que
han surgido, han logrado que cada vez más el hombre vaya perdiendo sus
capacidades más primitivas, atrofiando desde la forma de ser hasta la forma de
relacionarse. Claro está, que la vida actual se ha simplificado, las nuevas
herramientas han logrado incrementar el desarrollo en diversas áreas, como en la
parte industrial o incluso en el área de la medicina. Por ello, la era digital no es del
todo una época oscura donde el humano perderá su libertad y toda su naturaleza se
verá mediada, también muchas cosas nuevas han impactó de manera positiva en la
vida del hombre; sin embargo, el deber de los individuos actualmente es saber
manejarse en los nuevos espacios digitales, sin dejar atrás la verdadera esencia
humana.
El individuo actual, el “homo digitalis”, el individuo digital está en una
búsqueda incesante de respuestas prefabricadas, que además apenas cuestan
encontrarlas. El filósofo Gilbert Hottois (1999) comenta sobre los hombres en base
en a Heidegger lo siguiente;
Se hallan sumidos en la inautenticidad, en el anonimato más o
menos eufórico e indiferente del Se/Uno impersonal. Están alienados
(extraños a su propia libertad) y, por pereza y por temor, se contentan
con esta situación en que la mayor parte de las respuestas a las
preguntas y a las decisiones esenciales parecen aseguradas. (p.351)
Esto ultimo va de la mano con lo nueva modalidad que tiene la esclavitud,
donde las personas mismas se sienten comodos, y no se cuestionan si lo que esta
sucediendo ha de ser normal. El hombre hoy en día ha dejado atrás ese espíritu de
superación y de control sobre las cosas, ahora son las cosas las que controlan y
superan al hombre. Kierkegaard opinaba que el mundo actual, mediado por la
digitalidad, se ha convertido en ciclo de hedonismo y esteticismo. Y con Heidegger
vemos cómo el concepto de la inautenticidad está más presente que nunca.