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El documento trata sobre la sentencia T-048/93 de la Corte Constitucional Colombiana. Resume que la Constitución garantiza la libertad de expresión y el derecho a la rectificación de información cuando sea necesario para proteger la circulación libre de ideas e información. También establece que los medios de comunicación tienen una responsabilidad social de transmitir información veraz y de manera imparcial desde una perspectiva de pluralismo.
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El documento trata sobre la sentencia T-048/93 de la Corte Constitucional Colombiana. Resume que la Constitución garantiza la libertad de expresión y el derecho a la rectificación de información cuando sea necesario para proteger la circulación libre de ideas e información. También establece que los medios de comunicación tienen una responsabilidad social de transmitir información veraz y de manera imparcial desde una perspectiva de pluralismo.
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Sentencia T-048/93

LIBERTAD DE EXPRESION/RECTIFICACION DE INFORMACION

La Constitución Política de 1991, consagra el derecho y libertad


fundamental de expresión de toda persona, de manera amplia, con el
propósito de permitir la difusión del pensamiento y de las opiniones de
cada cual, medios de comunicación, responsabilidad social y rectificación
buscan garantizar la libre expresión del pensamiento y de las opiniones
particulares y la posibilidad de transmitir informaciones veraces y de
manera imparcial. Existe pues, en los contenidos señalados del precepto,
una relación de "medio a fin" que, coloca el derecho a la rectificación de
las informaciones como recurso para proteger los derechos a la libre
circulación de las ideas e informaciones que tanto interesan a la sociedad,
para hacer realidad el presupuesto de ética política denominado del
pluralismo político.

MEDIOS DE COMUNICACION-Responsabilidad Civil

La responsabilidad social de los "medios", se orienta en primer término al


compromiso con los ideales democráticos, adquiriendo un sentido la libertad
transmitida en ellos, no de prevalencia de intereses personales o de grupo
sino, principalmente colectiva. Los medios impresos, radiales o
televisivos, disponen de una capacidad no sólo para defender determinadas
posiciones, sino que éstas deben encuadrarse en el marco del interés
general para no convertir el poder de que disponen en agente de privilegios
contrarios al pluralismo que se busca realizar. También comprende la
responsabilidad social de los medios la expresión o manifestación de
opiniones e ideas y el relato de los hechos que interesen al público en
general, puesto que el hábito del lector, el radio escucha y el
televidente, produce en él una dependencia confiada a la que el medio
masivo debe responder, existiendo entonces modalidades omisivas de la
responsabilidad social de los instrumentos de expresión actuales.

RECTIFICACION DE INFORMACION/MEDIOS DE COMUNICACION

En la Constitución se consagra el "derecho a la rectificación en


condiciones de equidad", el cual sólo es predicable de las informaciones,
más no de los pensamientos y opiniones que, según el uso que de ellos se
haga, pueden dar lugar a la reparación de daños causados y a la consecuente
responsabilidad conforme a las leyes civiles y/o penales, mientras que es
un imposible material pedir que se rectifique un pensamiento u opinión,
porque sólo es posible rectificar lo falso o parcial, más no las
apreciaciones subjetivas que sobre los hechos permitan la manifestación de
pensamientos y opiniones. El derecho a la rectificación es una garantía de
la persona frente a los poderosos medios masivos de comunicación.

MEDIOS DE COMUNICACION-Función Periodística

Si se tiene en cuenta la función periodística de denuncia de un hecho


manifiestamente injusto, en el cual, sin ser acusado, aparece el accionante
como propietario del predio y presidente de la sociedad urbanizadora y
afirmando circunstancias implícitas de convalidación del desamparo, al
solicitar tranquilidad o paciencia, que están de por medio personajes
importantes, que resultaron probadas en la acción, y que muestran que el
periódico no faltó a la verdad de los hechos, y si cumplió con la
responsabilidad social que le corresponde de agenciar los intereses
colectivos, evitando situaciones como las de que se ocupó.

SALA DE REVISION No. 5

Ref.: Expediente No. T-5669

Actor:
RAFAEL CARBONELL Y CARBONELL

Libertad de expresión desarrollos constitucionales. Opinión e Información.


Responsabilidad social y personal. Rectificación. Función Periodística.

Magistrados:
Dr. FABIO MORON DIAZ
-Ponente-

Dr. SIMON RODRIGUEZ RODRIGUEZ

Dr. JAIME SANIN GREIFFENSTEIN

Santafé de Bogotá, D.C., febrero quince (15) de mil novecientos noventa y


tres (1993).

La Corte Constitucional, Sala de Revisión de Tutelas, se pronuncia sobre la


acción de la referencia, en el grado jurisdiccional de revisión, teniendo
en cuenta los siguientes

ANTECEDENTES:

El señor RAFAEL CARBONELL Y CARBONELL, actuando en su propio nombre y en


ejercicio de la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la
Constitución Política, y desarrollada legalmente en los decretos No. 2591
de 1991 y No. 306 de 1992, solicita ordenar al periódico LA TARDE de la
ciudad de Pereira, la publicación de la rectificación que "elevo al
editorial (sic) de fecha 17 de julio del presente año" (1992), "publicado
en la edición número 5.509, para la cual se servirá fijarle término
perentorio y enviar el oficio correspondiente". Encuentra fundamento para
su petición en lo siguiente:

- Que el 22 de julio de 1992, solicitó por intermedio del Gerente del


diario La Tarde de la ciudad de Pereira la aclaración del editorial antes
citado, donde se lesiona la honra y la persona del suscrito, "sin que se
hubiere publicado la petición elevada".

- Que con "fecha veinticinco -25- de julio de 1992, el suscrito se


dirigió al Director del Periódico La Tarde, con el fin de solicitarle la
publicación de la petición de fecha 22 de julio del presente año, sin que
se le hubiere dado cumplimiento a la misma".

- Que el periódico La Tarde al no atender su solicitud "está violando las


disposiciones sobre el estatuto de prensa".

Anexó copias de sus escritos dirigidos al diario, del 22 y 25 de julio de


1992.
LA PRIMERA INSTANCIA

El señor Juez Segundo Civil del Circuito de Pereira, en sentencia del


trece (13) de agosto de mil novecientos noventa y dos (1992), resolvió
"Rechazar la solicitud de tutela formulada por el señor RAFAEL CARBONELL Y
CARBONELL sobre su derecho a la honra, tendiente a obtener rectificación
de la información suministrada en el artículo publicado en el periódico "LA
TARDE" de esta ciudad en su edición 5.509 de 17 de julio de este año y bajo
el título "SAN VICENTE LE JUEGA SUCIO A DIOS", previas las siguientes
consideraciones:

- Que el derecho a la honra es un derecho fundamental, vulnerable


mediante la divulgación de "aspectos que afecten la reputación del
individuo o se suministren sobre el mismo informaciones malintencionadas".

- Que tanto el derecho a la honra, como la libertad de expresión y de


prensa y el derecho de rectificación, "tienen rango constitucional", y por
tanto es menester armonizarlos.

- Que la H. Corte Suprema de Justicia "ha definido el derecho de


información como 'un derecho político dirigido a permitir formas nuevas de
defensa de las comunidades contra el despotismo, la arbitrariedad, la
corrupción, los abusos y desviación del poder..." (Sala Plena M.P. Dr.
Fabio Morón Díaz, febrero 26/88), y que los medios de comunicación son
libres pero con responsabilidad social, en caso que atenten contra la honra
de las personas. El derecho de rectificación, por lo tanto es desarrollo
del derecho a la honra y consecuencia de la responsabilidad de quien tiene
la función social de informar de manera veraz".

- Que el derecho a la rectificación procede cuando la información sea


inexacta y errónea (art. 42.7) Decreto 2591/91).

- Que el derecho a la rectificación "sólo opera respecto de


informaciones y no de opiniones...". "Como quien dice, el derecho de
rectificación busca preservar la verdad, distinguiendo los hechos de las
opiniones. Y esa distinción, la justificó la Comisión Primera en los
debates de la Asamblea Nacional Constituyente, expresando que "la verdad es
objetiva; los hechos ocurren y son constatables y verificables" (María
Mercedes Carranza, Comisión Primera, 26 de abril/91).

_ Que lo sostenido en el editorial, se sustentó en documentación y


declaraciones confirmadas y corroboradas.

- Que siendo "el señor RAFAEL CARBONELL Y CARBONELL acreedor de la


sociedad SAN VICENTE DE PAUL; se presentaba al menos una incompatibilidad
moral para ostentar el cargo de Presidente de tal sociedad, así fuese en
forma "decorativa", según sus propias palabras".

- Que la conducta confesa del accionante, según la cual era "un simple
firmón" es "irresponsable y reprochable".

- Que es igualmente reprochable patrocinar un plan de vivienda, que


tenía "TREINTA" objeciones hechas por el Jefe de Sección de bienes
inmuebles de la oficina de Planeación del Municipio de Dosquebradas".

- Que los objetivos fijados por la sociedad SAN VICENTE DE PAUL de


Dosquebradas, se desnaturalizaron por los dirigentes del programa de
vivienda, "manipulando olímpicamente el patrimonio de personas de escasos
recursos, que se dejaron vender la ilusión de un techo, para luego ver
frustrada esa humana y elemental aspiración".

- Que no "actuó el editorialista con ligereza, pues se amparó en


investigaciones previas, sin desconocer sus deberes de objetividad", ni con
ánimo sensacionalista, sino por el contrario perseguía un fin loable al
alentar a la población y noticiarla de hechos que le interesan.

- Que no es contrario al legal ejercicio del periodismo la defensa "de


los más desamparados" y el de ser "contralor oficioso de las autoridades".

- Que si a pesar de la decisión el accionante considera que su derecho a


la honra fue vulnerado puede bien acudir para su protección a la
jurisdicción penal.

La anterior decisión, fue impugnada dentro del término legal (folios 87 y


95).

LA SEGUNDA INSTANCIA

El Honorable Tribunal Superior de Distrito Judicial de Pereira, Sala de


Decisión Civil, mediante sentencia del dieciocho (18) de septiembre de mil
novecientos noventa y dos (1992), al resolver la impugnación del fallo de
primera instancia, CONFIRMA la providencia que negó la acción de tutela
presentada por el señor Rafael Carbonell y Carbonell contra el Diario La
Tarde de esta ciudad", con fundamento en las razones siguientes:

- Que los derechos cuya protección se solicita son los determinados en


los artículos 15 y 20 de la Constitución Nacional.

- Que "frente a la reglamentación legal entratándose de que el acto


acusado proviene no de una autoridad pública sino de una persona jurídica
particular, la acción sólo es atendible respecto del derecho consagrado en
el inciso 2o. del último artículo citado, según el ordenamiento del art.
42 numeral 7o. del Decreto 2591 de 1991".

- Que la "Comisión 1a. de la Asamblea Nacional Constituyente propuso que


la información recibida fuera veraz e imparcial en su exposición de motivos
y para distinguir los hechos de las opiniones dijo: "La verdad es
objetiva, los hechos ocurren y son constatables y verificables".

- Que la libertad de expresión en los "medios" se orienta a fiscalizar,


denunciar, criticar y defender sus intereses. "Por ello tiene obligaciones
éticas, sociales y políticas que la Constitución también les impone como es
la exigencia de una información "veraz e imparcial, que significa hacer
la publicación sobre hechos que tengan importancia pública para que puedan
ser discutidos en forma equilibrada y no afectar en forma ilegal intereses
individuales".

"Pero una cosa es la información y otra la opinión, la primera admite


rectificación la segunda no".

- Que en el escrito de cuya rectificación se trata, "se expresa una


opinión", lo que hace improcedente la acción de tutela, "quedándole al
peticionario las acciones civiles y penales correspondientes para el caso
de que dicha 'opinión' afecte penalmente su honra o le cause perjuicios
materiales y morales".

- Que el derecho a la información es de la comunidad no del individuo, y


en consecuencia la responsabilidad por la información es social.

- Que "la tutela no es un proceso civil sometido al rigorismo técnico de


éste"; por lo que la apreciación de la prueba, debe asegurar un medio
expedito y en virtud de la celeridad del trámite de la tutela, permite al
juez llegar al convencimiento legal de la situación litigiosa aun sin
necesidad de practicar pruebas (art. 22 del Decreto 2591/91)".

- Que el a quo procedió con base en fundamentos fácticos.

Visto lo anterior pasa la Corte a decidir en el presente negocio, previas


las siguientes

CONSIDERACIONES

a) La Competencia

Resulta competente la Sala para conocer de la acción de tutela instaurada


por el señor RAFAEL CARBONELL y CARBONELL, de acuerdo con lo preceptuado en
los artículos 86 inciso 2o. y 241 numeral 9o. de la Constitución Política y
según los desarrollos de los artículos 33 y 34 del Decreto 2591 de 1991.

b) La Materia

El presente asunto permite a la Sala detenerse sobre los alcances de la


libertad de expresión y el consecuente derecho fundamental a la
rectificación de las informaciones equivocadas, a fin de asegurar la
inviolabilidad de los derechos ante el mal uso que pueda hacerse de aquella
libertad.

La Libertad de Expresión

La Constitución Política de 1991, consagra el derecho y libertad


fundamental de expresión de toda persona, de manera amplia, con el
propósito de permitir la difusión del pensamiento y de las opiniones de
cada cual, y, se consagra igualmente la libertad de informar y el derecho a
recibir información "veraz e imparcial".

De manera concurrente se confiere la posibilidad de fundar medios masivos


de comunicación, se le impone a estos "responsabilidad social" y se
garantiza el derecho a la "rectificación en condiciones de equidad" (art.
20 C.N.). Medios de comunicación, responsabilidad social y rectificación
que buscan proteger la primera expresión normativa del artículo citado, es
decir garantizar la libre expresión del pensamiento y de las opiniones
particulares y la posibilidad de transmitir informaciones veraces y de
manera imparcial. Existe pues, en los contenidos señalados del precepto,
una relación de "medio a fin" que, coloca el derecho a la rectificación de
las informaciones como recurso para proteger los derechos a la libre
circulación de las ideas e informaciones que tanto interesan a la sociedad,
para hacer realidad el presupuesto de ética política denominado del
pluralismo político (art. 1o. C.N.).
Esta posibilidad de transmisión del pensamiento y del conocimiento, a
disposición de todos, es el instrumento jurídico que utiliza el Estado
Demo-liberal para alcanzar una auténtica participación política en términos
de sociabilidad, entendida esta última como el conjunto de acuerdos que
expresan la voluntad común de los pueblos de convertirse en sociedades para
construir la civilización. De suerte que la libertad de expresión así
entendida, resulta un medio indispensable no sólo para la protección de los
demás derechos, sino también, para que adquiera cada uno de ellos la
fisonomía deseada. Lo que viene a darle a la libertad de expresión el
doble carácter de elemento generador de las distintas formas de realidad y
de instrumento de valoración, análisis y crítica de la misma realidad
social.

En efecto, este instrumento de la autodeterminación, de la más inestimable


esencia democrática, cumple labores de canalización y fijación de las ideas
y sentimientos, la promoción de valores acordados, la defensa de los más
altos intereses, al tiempo que, denuncia la injusticia, controla el
ejercicio de la función pública, investiga el acontecer incierto y alerta a
la sociedad sobre los distintos peligros que sobre ella se ciernen. Se
aprecia entonces el amplio poder de que se dispone principalmente como
resultado del desarrollo de los medios de comunicación de masas, cuya
amplia cobertura puede convertir cualquier hecho discreto en una realidad
de la masa social y otorgarle además el carácter positivo o negativo que
resulte de la interpretación que del mismo realice el propietario del
medio, su editorialista, su columnista o su reportero. Se explica así el
celo del constituyente en explicitar la responsabilidad social que tienen
los medios masivos de comunicación, sin perjuicio de la responsabilidad de
tipo individual o personal, que pueda deducirse en el ejercicio de su
actividad para resarcir los daños causados a los particulares.

La Responsabilidad Social de los Medios

La responsabilidad social de los "medios", se orienta en primer término al


compromiso con los ideales democráticos, adquiriendo un sentido la libertad
transmitida en ellos, no de prevalencia de intereses personales o de grupo
sino, principalmente colectiva. Los medios impresos, radiales o
televisivos, disponen de una capacidad no sólo para defender determinadas
posiciones, sino que éstas deben encuadrarse en el marco del interés
general para no convertir el poder de que disponen en agente de privilegios
contrarios al pluralismo que se busca realizar (art. 1o. C.N.). Se
introduce en la Constitución Política de 1991, una mutación del sentido de
la libertad de expresión que de instrumento de respuesta y defensa contra
el exceso o la equivocación de las acciones del poder público, pasa a
convertirse en un expediente adicional para propiciar realidades más
acordes con las aspiraciones de convivencia y de sociabilidad. Es decir,
la mediación de los derechos y sistemas consagrados en el ordenamiento
jurídico, constituyen el acuerdo que no puede ser violado por un ejercicio
del poder de la información con miras a afianzar intereses egoistas y
parciales. Esto no puede entenderse como la imposibilidad de los medios
para tener opiniones propias, o la ausencia en ellos de autonomía
suficiente para valorar la oportuna información; es el espacio que se
permite en ellos a las opiniones contrarias, en los debates de interés
cultural, social o político, para que no se conviertan en manifestaciones
monopolísticas de la opinión y por esa vía en enemigos de la libertad de
expresión que los auspicia, y, de igual manera, el espacio para la
"rectificación" que sobre los hechos puedan hacer los especialmente
interesados en la veracidad de las informaciones. No se trata de imaginar
opiniones uniformes sobre un orden ideal contrarias a la libertad,
contrarias al liberalismo que tanto proscribe las manifestaciones
dogmáticas. Es apenas, según la voluntad del constituyente, la decisión de
regular una esencial garantía democrá
tica, de suerte que permita el transparente mercado e intercambio de las
ideas y de las opiniones, la profesión del respeto por la verdad de los
hechos y la dignidad del hombre.

Implica lo anterior un amplio margen de autocrítica en el ejercicio de la


libertad de expresión que permita un despliegue de la inteligencia entre
los tópicos diversos que interesan y comprometen a los individuos,
personas, grupos, sectores y a la Nación entera, sin traicionar el bien que
es común a todos y a cada uno.

También comprende la responsabilidad social de los medios la expresión o


manifestación de opiniones e ideas y el relato de los hechos que interesen
al público en general, puesto que el hábito del lector, el radio escucha y
el televidente, produce en él una dependencia confiada a la que el medio
masivo debe responder, existiendo entonces modalidades omisivas de la
responsabilidad social de los instrumentos de expresión actuales.

Desarrollos Constitucionales de la Libertad de Expresión

Se ocupó el constituyente de 1991 en forma amplia de reglamentar con rango


constitucional distintos aspectos de la libertad de expresión. Tal es la
previsión del artículo 75 C.N., que garantiza la igualdad de oportunidades
en el acceso al uso del espectro electromagnético con miras a asegurar el
pluralismo informativo y la competencia, evitando las prácticas
monopolísticas; el artículo 76 ibídem, que crea un organismo de derecho
público que desarrollará y ejecutará planes y programas para el servicio de
televisión; el artículo 77 dispone que la dirección política en materia de
televisión, deberá ser adelantada por el organismo mencionado sin menoscabo
de las libertades consagradas en la Carta; el artículo 111 ibídem, que
reconoce el derecho a los partidos y movimientos políticos con personería
jurídica y a los candidatos inscritos, de utilizar los medios de
comunicación social del Estado en todo tiempo, conforme a la ley; el
artículo 265 de la Carta que confiere al Consejo Nacional Electoral las
competencias de velar por el cumplimiento de las normas sobre partidos y
movimientos políticos y de las disposiciones sobre publicidad, encuestas de
opinión, derechos de la oposición y las minorías, y la reglamentación de la
participación de los partidos y movimientos políticos en los medios de
comunicación social del Estado. Toda esta articulación reglamentaria busca
atender las exigencias que en sus distintas áreas de expresión contiene la
libertad en comento.

Merece especial consideración la preceptiva constitucional reglamentaria de


la libertad de expresión contenida en el artículo 73 de la Carta, que se
ocupa del principal actor y personero de la libertad comentada, el
periodista. Se garantiza allí la libertad e independencia de la actividad
periodística. Su capacidad informativa y crítica es segura en la medida en
que su independencia no se vea amenazada por el patrón. El profesionalismo
dependiente de esta actividad, sinembargo, la sitúa, hoy día, en
condiciones de dificultad para que éste realice su trabajo, por cuanto
puede ocurrir que los medios masivos de comunicación, sean objeto de
condicionamiento en el mensaje como resultado de monopolios, grupos
económicos en los medios, y ausencia de diversificación de los mismos, que
no permitan fácilmente conciliar los requerimientos éticos de la profesión
de periodista, que no son distintos a los alcances sociales de la libertad
de expresión antes aludidos, con las del respectivo propietario. Razón
que explica el interés del constituyente de asegurar la libertad e
independencia de este decisivo trabajador en la mayoría de las veces
asalariado.

Opinión, Información, Responsabilidad

En sentir de la Sala, corresponde considerar en el presente negocio la


distinción que sobre el objeto material de la libertad de expresión precisa
el artículo 20 de la Carta, en el cual se garantiza a toda persona tanto el
derecho a "difundir su pensamiento y opiniones", como el "de informar". Lo
primero autoriza a expresar juicios particulares acerca de las cosas bajo
cuestión, y a exponer la conciencia de ideas y conceptos sobre las mismas,
al tiempo que lo segundo, el informar, se refiere al relato de hechos y
circunstancias fácticas en general. La distinción no está exenta de
consecuencias del mayor interés en el capítulo de la responsabilidad por el
mal uso de la libertad. Es así como, por la propia Constitución se consagra
el "derecho a la rectificación en condiciones de equidad", el cual sólo es
predicable de las informaciones, más no de los pensamientos y opiniones
que, según el uso que de ellos se haga, pueden dar lugar a la reparación de
daños causados y a la consecuente responsabilidad conforme a las leyes
civiles y/o penales, mientras que, se insiste, es un imposible material
pedir que se rectifique un pensamiento u opinión, porque sólo es posible
rectificar lo falso o parcial, más no las apreciaciones subjetivas que
sobre los hechos permitan la manifestación de pensamientos y opiniones.
Encuentra fundamento adicional esta interpretación en lo expresado en las
deliberaciones de la Asamblea Nacional Constituyente con ocasión de la
elaboración del precepto (art. 20 C.N.) (Comisión Primera, 25 y 26 de abril
de 1991), en los cuales se distinguió entre el derecho de "réplica" de las
opiniones y el derecho de "rectificación" de la información, quedando este
último consagrado en el texto de la norma.1

El derecho a la rectificación es una garantía de la persona frente a los


poderosos medios masivos de comunicación, y, su elevación al rango
constitucional permite una eficacia del derecho mayor que la existente por
consagración legal de tiempo atrás, entre nosotros; lo que no significa el
sacrificio del grado de discrecionalidad reconocido al medio en la
selección de la información veraz e imparcial. Lo contrario, podría en un
momento dado convertirse también en un atentado contra la libertad de
prensa.

En el presente caso, el editorial del diario LA TARDE de Pereira, titulado


"SAN VICENTE" LE JUEGA SUCIO A DIOS, aborda uno de esos "problemas bastante
graves para la comunidad que los padece", para evitar que "quienes son los
causantes se amparen bajo el velo de la "sin importancia", causando daño a
"127 adjudicatarios que están siendo perjudicados por la Sociedad San
Vicente de Paul, capítulo Dosquebradas, con la aparente venta de lotes con
servicios" en un plan de vivienda, "porque aquel grupo de personas, a pesar
de haber cubierto el costo del terreno, ahora se les ha expropiado de los
mismos, al notificárseles que no pueden construir viviendas allí, pues no
se cuenta con la aprobación de dotar lotes con redes de acueducto,
alcantarillado y energía". Luego se identifica a los señores RAFAEL
CARBONELL y CARBONELL y a HELMER CARDONA OSPINA, en la calidad de
"Presidente y Secretario respectivamente de la sociedad vicentina de
Dosquebradas". Se continúa en el texto afirmando que "Ha dicho el señor
CARBONELL, que su actuación está respaldada por el hermano del presidente
de la República y por el "Senador" de Risaralda". Y opina el editorialista
que los padrinazgos políticos en la región no han llegado a ese "colmo" y
que "arrasa el señor Carbonell, tanto con las ilusiones de personas que
ambicionan tener vivienda propia, como con la honra de nuestras
personalidades". Finalmente hace un llamado a las autoridades para que
controlen a los "Urbanizadores Piratas" para evitar que se presenten
situaciones como la presente, en donde el "capital de los adjudicatarios no
está representado ni en el terreno ni en ninguna otra parte conocida. El
dinero se esfumó".

Si bien es cierto que en el editorial se encuentran mezclados hechos


(informaciones) con conceptos (opiniones), no resulta difícil distinguir,
en la oportunidad, unos de otros. Los primeros que podrían ser objeto del
derecho de rectificación serían:

1. Que son 127 los adjudicatarios perjudicados.

2. Que los señores RAFAEL CARBONELL y HELMER CARDONA OSPINA, ocupaban los
cargos de Presidente y Secretario de la Sociedad San Vicente de Paul de
Dosquebradas.

3. Que el señor Carbonell afirmó que su actuación tenía el respaldo del


hermano del Presidente y del "Senador" del Departamento.

4. Que los adjudicatarios pagaron y no se les entregan los predios ni se


puede construir en ellos.

El accionante en el escrito que solicitó la rectificación se refiere a los


hechos 2o. y 3o.; afirmando que en su calidad de Presidente de la Sociedad,
"cargo que desempeñé en forma decorativa; pues me limité hacer (Sic) un
firmón de los señores Mario Castañeda, Helmer Cardona y Uriel González", y
que desde el 12 de mayo de 1992 presentó renuncia irrevocable del mismo;
confirmándose así la veracidad de lo afirmado por el editorial (hecho 2o.).
Al hecho 3o. de los señalados responde no ser cierta la afirmación que de
su dicho reproduce el texto , lo cual se encuentra probado como cierto en
el expediente.

Si se tiene en cuenta la función periodística de denuncia de un hecho


manifiestamente injusto, en el cual, sin ser acusado, aparece el accionante
como propietario del predio y presidente de la sociedad urbanizadora y
afirmando circunstancias implícitas de convalidación del desamparo, al
solicitar tranquilidad o paciencia, que están de por medio personajes
importantes, que resultaron probadas en la acción, y que muestran que el
periódico no faltó a la verdad de los hechos, y si cumplió con la
responsabilidad social que le corresponde de agenciar los intereses
colectivos, evitando situaciones como las de que se ocupó.
Teniendo en consideración lo anterior, la Carta Constitucional, Sala de
Revisión de Tutelas, administrando justicia en nombre del Pueblo y por
mandato de la Constitución,

R E S U E L V E:
Primero. CONFIRMAR la sentencia de segunda instancia, proferida por el
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, Sala de Decisión Civil,
en el asunto de la referencia, de fecha dieciocho (18) de septiembre de mil
novecientos noventa y dos (1992), por las razones precedentes.

Segundo. Comuníquese al Juzgado Segundo Civil del Circuito de Pereira


(Risaralda), la presente decisión para que sea notificada a las partes
conforme lo ordena el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.

Cópiese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional.

FABIO MORON DIAZ SIMON RODRIGUEZ RODRIGUEZ

JAIME SANIN GREIFFENSTEIN

MARTHA VICTORIA SACHICA DE MONCALEANO


Secretaria General

1 El artículo 112 de la Carta autorizó la posibilidad de la réplica de


manera excepcional y restringida, para el debate político, en cabeza de
los partidos y movimientos políticos en los medios de comunicación del
Estado, frente a tergiversaciones graves y evidentes o ataques públicos
proferidos por altos funcionarios oficiales
Sentencia No. T-274/93

PRESUNCION DE INOCENCIA/PRINCIPIO DE LA BUENA FE

Todas las personas cuya conducta se investiga tienen a su favor la presunción de inocencia y la de
su buena fe, sin que sea necesario que así lo declare una sentencia.

DERECHO DE REPLICA/PRINCIPIO DE LA BUENA FE

Replicar, es decir, responder oponiéndose a lo que se dice, es consecuencia necesaria o ejercicio


de los derechos fundamentales de las personas a su buen nombre y a su honra. La importancia de
la réplica radica en la circunstancia de ser quien la hace la persona a quien se supone conocedora
de la verdad. El periódico al facilitar el ejercicio del derecho de réplica, demostró su buena fe.

CIRCULO DE PERIODISTAS DE BOGOTA-Comisión de Etica

La decisión de la Comisión mencionada, no sustituye la de los jueces de la República, ni impide


que éstos se pronuncien. Pero la circunstancia de haber sido la misma persona que se consideró
lesionada en su buen nombre, quien acudió a la organización gremial, unida a la autoridad que
ésta debe ejercer sobre sus integrantes, le confiere una significación especial a la
decisión de la Comisión. De la lectura del Informe, se deduce que existieron algunas imprecisiones
que el periódico habría podido reconocer cuando rectificó, para complementar lo que ya había
hecho al publicar sin restricciones las réplicas de las personas a quienes se había referido en
los artículos que dieron origen a este asunto. Pues la rectificación, en rigor, implica el
reconocimiento público del error.
REF: Expediente T- 12. 301.
PETICIONARIO:
Juan Manuel López Caballero.
PROCEDENCIA:
Tribunal Superior -Sala Civil- de Santafé de Bogotá.
Magistrado Ponente:
Dr. JORGE ARANGO MEJIA.
Sentencia aprobada, según consta en Acta número nueve (9), correspondiente a la sesión de la
Sala Primera de Revisión, celebrada a los diecinueve (19)días del mes de julio de mil novecientos
noventa y tres (1993).

Procede la Sala Primera de Revisión de la Corte Constitucional, integrada por los Magistrados
Jorge Arango Mejía, Antonio Barrera Carbonell y EduardoCifuentes Muñoz, a revisar los fallos de
tutela proferidos por el Juzgado Quince Civil del Circuito de Santafé de Bogotá y Tribunal Superior
- Sala Civil- de Santafé de Bogotá, en el proceso de tutela iniciado por el señorJUAN MANUEL
LOPEZ CABALLERO en contra de la firma "CANO ISAZA & CIA" editora del diario " EL
ESPECTADOR", representada por los señores JUAN GUILLERMO Y FERNANDO CANO
BUSQUETS.

El expediente llegó a conocimiento de esta Sala de Revisión por remisión que hizo el Tribunal
Superior -Sala Civil- de Santafé de Bogotá, en virtud de los ordenado por el artículo 31 del decreto
2591 de 1991.

De acuerdo con el artículo 86 de la Constitución y 33 del citado decreto, la Sala de Selección


número dos (2) de la Corte Constitucional, eligió para efectos de su revisión, el expediente de la
referencia.

I. ANTECEDENTES.

Para la revisión de la sentencia dictada en virtud de esta acción de tutela, deben tenerse en cuenta
estos HECHOS :
1o. El día 6 de diciembre de 1992, el periódico "El Espectador", en la sección "Informe Especial",
publicó un artículo firmado por el periodista Ignacio Gómez G., bajo el título "Los Hermanos López
quieren otra Libertad".
En el artículo se decía que el Ministro de Agricultura, su hermano Juan Manuel López Caballero y
tres empleados de su familia "le pidieron al
Incora que les titule individualmente los cinco predios en que fue dividida la Hacienda Arizona, de
por lo menos 4.390 hectáreas, en plena zona de
explotación petrolera de Cusiana". Además, se afirmaba que en el trámite ante el Incora se habían
cometido diversas irregularidades, y se hacían alusiones a los problemas surgidos en relación con
otro predio denominado "La Libertad", en años pasados, concretamente durante la administración
del Presidente Alfonso López Michelsen.

2o. La publicación del informe originó reacciones diversas, así :La primera fue la publicación, el 7
de diciembre, en "El Tiempo", de un comunicado "entregado por miembros de la Familia López",
en el cual se decía que el trámite ante el Incora, era un "trámite perfectamente legítimo, como
sacar un pasaporte". Este comunicado fue íntegramente publicado por El Espectador el día 8 de
diciembre de [Link]én el Honorable Senado de la República se ocupó del caso, y fue así
como la Comisión Quinta citó al señor Ministro de Agricultura para que diera explicaciones sobre
él.

3o. El día 12 de diciembre, El Espectador publicó un comunicado del señor Ministro de


Agricultura, señor Alfonso López Caballero. En tal documento, que el periódico publicó completo,
explicaba diversos aspectos del asunto y refutaba diferentes afirmaciones del periodista Gómez G.
Terminaba diciendo :"Por cuenta de la interpretación que ha hecho el periodista del Espectador
de estos hechos, he sido objeto de titulares de prensa durante una semana, dignos de un
delincuente. Quisiera, en consecuencia, pedirle a la Procuraduría General de la Nación que se
pronuncie a la mayor brevedad para que determine si es el periódico El Espectador o yo quien dice
la verdad. Quisiera igualmente solicitarle al Senado de la República, que me ha citado
para la semana entrante, que estudie cuidadosamente este caso para que se establezca hasta
dónde los medios de comunicación pueden llegar a atropellar la buena fe de sus lectores y la honra
de las personas. Quisiera, también, hacer un llamado a los medios de comunicación
imparciales para que, sin aceptar mi palabra, verifiquen cuidadosamente cada uno de mis
descargos y lleguen a sus propias conclusiones".

4o. El 11 de diciembre de 1992, el señor Juan Manuel López Caballero envió a El Espectador una
comunicación en la cual incluía otra dirigida al Círculo de Periodistas de Bogotá. En ella exigía su
publicación bajo el título "Juan Manuel López denuncia al Espectador y exige que el debate
termine en un fallo". Tal fallo, al parecer, sería el de un tribunal de honor convocado por el Círculo
de Periodistas de Bogotá. La comunicación deque se trata fue parcialmente publicada por El
Espectador.

5o. La Procuraduría General de la Nación abrió investigación sobre los hechos objeto de las
informaciones del Espectador y de otros medios de comunicación.

6o. El Espectador también transcribió algunas de las declaraciones concedidas a la cadena radial
R.C.N. por el señor Ministro Alfonso López Caballero.

7o. El día 23 de diciembre, el mismo periódico publicó íntegramente otro comunicado del Ministro
de Agricultura. En este último, afirmó :"En los quince días que lleva Caracol martillando en forma
diaria el tema de la compra del hato de la hacienda Arizona, nunca se le ha dado la
oportunidad de expresarse ni al acusado ni a un solo colombiano que tenga una opinión diferente
de la del eje Julio Mario Santodomingo-Augusto López-Darío Arizmendi. Aún el diario El
Espectador publicó las rectificaciones con un despliegue equitativo. Igualmente les reconozco a los
otros medios de comunicación que han tratado este tema, así sea en mi contra, buena fe y
criterios periodísticos de equidad". (La negrilla no es del texto).
8o. El Círculo de Periodistas de Bogotá, por intermedio de la Comisión de Etica y de
responsabilidad del periodista, analizó el asunto propuesto por el señor Juan Manuel López
Caballero en relación con las publicaciones hechas por el diario El Espectador. Esta comisión
rindió su informe el día 16 de abril de 1993. En sus conclusiones afirmó :

"Concepto de la Comisión :"En resumen, la Comisión conceptúa que el periodista Ignacio Gómez
G., adelantó una investigación laboriosa y extensa, durante la cual encontró elementos de juicio
representados en declaraciones de fuentes de información fidedignas y en documentos valederos,
de acuerdo con su conciencia y teniendo en cuenta la prevalencia de las razones de interés
público sobre los intereses privados, como lo demanda el Artículo Décimo del Código de Etica: "El
periodista tiene la obligación moral de actuar de acuerdo con su conciencia y no puede ser
sancionado por ello" y el Artículo Cuarto, que dice en su parte pertinente : "Las razones de interés
público deben prevalecer sobre los intereses privados en la búsqueda de la información". Sin
embargo al redactar el Informe al periodista le faltó rigor en la presentación y en el análisis de
algunos de los hechos publicados, rigorismo que tampoco aplicaron sus superiores al revisar y
aprobar la publicación del Informe Especial".

9o. No obstante haber afirmado que consideraba "no sólo conveniente sino indispensable para el
País y para la Prensa misma que ese organismo, máximo representante del Periodismo Nacional,
se pronuncie en alguna forma (por ejemplo un Tribunal de Honor) sobre si esta manera de
interpretar la libertad de prensa por parte de ese medio informativo corresponde a la ética . .. .",
afirmación que conduciría a deferir al C.P.B. la solución del problema, el señor Juan Manuel López
Caballero, posiblemente movido por la demora del fallo del Círculo de Periodistas de Bogotá,
acudió a la acción de tutela, cuyo estudio correspondió al Juzgado Quince Civil del
Circuito de Bogotá. El juzgado negó la solicitud de tutela, porque consideró que El Espectador
había rectificado la información, al publicar parcialmente el escrito del señor Juan Manuel López
Caballero, el día 18 de diciembre.

10o. En virtud de la impugnación del actor, conoció del negocio el Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Bogotá. Este desató el recurso revocando el fallo y ordenando al periódico rectificar.
Esto fue lo pertinente de la parte resolutiva del fallo:
"R E S U E L V E : "
"PRIMERO : REVOCAR la sentencia del Juzgado 15 Civil del Circuito de Santafé de Bogotá, de
febrero 11 de 1992, la cual denegó la tutela impetrada por el señor JUAN MANUEL LOPEZ
CABALLERO."
"SEGUNDO : CONCEDER la tutela solicitada por el señor JUAN MANUEL LOPEZ
CABALLERO y, en consecuencia ORDENAR al señor ALFONSO CANO ISAZA, Gerente General
de CANO ISAZA & CIA., empresa editora de El Espectador R E C T I F I C A R en la misma
página y con las mismas características de los artículos cuya aparición en dicho periódico dieron
lugar a este fallo, las informaciones publicadas durante los días 8, 9, 10 y 11 de diciembre de
1992."
"TERCERO : Para cumplir la orden impartida en el punto anterior, el señor Gerente de El
Espectador, dispondrá que en la próxima edición dominical se publique un texto que encabezado
con la palabra RECTIFICACION guarde concordancia con las siguientes pautas :
1.- Que conforme a lo dispuesto por los artículos 29 y 83 de la Constitución Nacional , el señor
JUAN MANUEL LOPEZ CABALLERO está amparado por las presunciones de INOCENCIA Y
BUENA FE, hasta tanto se le declare responsable como consecuencia de un proceso adelantado
con la observancia de las garantías jurídicas esenciales.
2.- Que no está establecido por decisión judicial ejecutoriada, que dentrodel trámite de titulación de
la propiedad denominada "Hacienda Arizona" se haya incurrido en infracción de la Constitución o
de las leyes por parte del señor JUAN MANUEL LOPEZ CABALLERO.
3.- Que tampoco se ha establecido por las autoridades competentes la veracidad de los siguientes
hechos:
a.- Que a la petición inicial de dicho trámite, se hubiesen allegado planos elaborados por un falso
topógrafo.
b.- Que el señor JUAN MANUEL LOPEZ CABALLERO utilizó empleados de su familia para eludir
prohibiciones legales.
c.- Que en la citada actuación, se usaron medios destinados a pretermitir requisitos exigidos por la
ley.
"CUARTO : ADVIERTESE que en caso de desacato a este fallo, se aplicarán las disposiciones
contenidas en los artículos 52 y 53 del Decreto 2591 de 1991."
11o. El Espectador publicó, a manera de rectificación, la parte resolutiva de la sentencia del
Tribunal.
12o. El 22 de junio, la Procuraduría General de la Nación informó, a petición de la Corte, que la
investigación disciplinaria contra el señor Alfonso López Caballero, continuaba; que estaba
ordenada "la investigación disciplinaria contra distintos funcionarios del Incora, en lo que atañe al
predio "Micoalegre" . . . .; y que "en los trámites de adjudicación de la Hacienda "Arizona", en los
cinco (5) predios en que fue dividida, el señor Procurador General de la Nación, designó como
Agente Especial al Procurador Delegado para Asuntos Agrarios. . . .".
13o. El Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, también en respuesta a la Corte,
informó que la Gerencia General del Incora "puso fin al procedimiento administrativo de titulación
del predio "Micoalegre", iniciado por petición del señor Juan Manuel López Caballero. La
determinación de la Gerencia General se originó por el oficio enviado por el Procurador Delegado
para Asuntos Agrarios, en el cual señalaba que el peticionario "puede hallarse incurso en la causal
que prohibe la adjudicación a personas que superen los límites máximos adjudicables, incluyendo
fundos que hayan sido adquiridos por medios diferentes al de titulación que efectúa ese Instituto".

II. CONSIDERACIONES.
Para resolver, se analizarán cuatro temas :
1o. Las investigaciones originadas en las publicaciones hechas por El Espectador;
2o. El derecho de réplica;
3o. Las rectificaciones ; y,
4o. Las conclusiones del C.P.B.

1o.) Las investigaciones originadas en las publicaciones hechas por El Espectador.-


Como se ha visto, las publicaciones hechas por El Espectador dieron origen a diversas
investigaciones de carácter administrativo.
La Procuraduría General de la Nación adoptó, en síntesis, tres determinaciones: la primera,
adelantar una investigación disciplinaria en relación con la conducta del señor Alfonso López
Caballero, en su condición de Ministro de Agricultura; la segunda, otra investigación del mismo tipo
contra funcionarios que intervinieron en los trámites de adjudicación del predio "Micoalegre",
trámites iniciados por petición del señor Juan Manuel López Caballero; la tercera, designar como
Agente Especial al Procurador Delegado para Asuntos Agrarios, para que intervenga en los
trámites de adjudicación de la Hacienda Arizona, es decir, de los cinco (5) predios en que ésta fue
dividida.

El Incora, por su parte, dictó la Resolución No. 3483 de junio 18 de 1993, que puso fin al trámite de
titulación del terreno baldío llamado "Micoalegre", iniciado por el señor Juan Manuel López
Caballero en 1987. Es evidente que sobre las conclusiones a que habrán de llegar las
investigaciones de la Procuraduría, nada puede anticiparse. Y por este aspecto es claro que todas
las personas cuya conducta se investiga tienen a su favor la presunción de inocencia y la de su
buena fe, sin que sea necesario que así lo declare una sentencia.
Pero, la existencia de tales investigaciones es un hecho que demuestra que las informaciones del
periódico no carecían de fundamento. El periodista ejerció, pues, el papel de fiscalizador al
presentar ante la opinión pública denuncias sobre hechos o situaciones que las autoridades
competentes han estimado necesario investigar. Lo decidido por el Gerente General del Incora, en
relación con el predio "Micoalegre", el 18 de junio de 1993, es otra de las consecuencias de las
publicaciones.
2o. El derecho de ré[Link], es decir, responder oponiéndose a lo que se dice, es
consecuencia necesaria o ejercicio de los derechos fundamentales de las personas a su buen
nombre y a su honra, expresamente consagrados por los artículos 15 y 21 de la Constitución.
En el caso materia de estudio, se ha ejercido el derecho de réplica en forma amplia. Así, El
Espectador publicó diversos documentos originados en las personas a quienes se referían sus
informaciones, cuya finalidad era desvirtuar éstas. Tales los comunicados del señor Ministro de
Agricultura, los días 11 y 23 de diciembre; las declaraciones del mismo a la Cadena
R.C.N.; el resumen de la carta enviada por el señor Juan Manuel López Caballero al Círculo de
Periodistas de Bogotá.

Fruto del ejercicio del derecho de réplica, fue la rectificación de algunasde las versiones originales.
Por ejemplo, la relativa al "falso topógrafo",finalmente desvirtuada.
La importancia de la réplica radica en la circunstancia de ser quien la hace la persona a quien se
supone conocedora de la verdad. En síntesis : el periódico al facilitar el ejercicio del derecho de
réplica, demostró su buena fe.

3o. Las rectificaciones.


El Espectador, después del 6 de diciembre de 1992, hizo diversas rectificaciones y aclaraciones de
su primera información. Pero ¿fueron suficientes esas rectificaciones?
El juez de primera instancia consideró que sí, y, precisamente por ello, negó la tutela:
" . . . . .teniendo en cuenta que el medio periodístico rectificó la información, no prospera la acción
interpuesta por el señor Juan Manuel López Caballero".

El Tribunal Superior de Bogotá se apartó de este criterio y ordenó una rectificación que el periódico
hizo al publicar la parte resolutiva de la sentencia.
La rectificación, pues, está hecha. Pero ¿cuándo se hizo y en qué medida? Absurdo sería poner en
uno de los platos de la balanza las informaciones y en el otro todas las rectificaciones, así las
hechas por medio de la réplica como las que hizo el propio medio informativo, para contestar esta
pregunta. Con mayor razón si se tiene en cuenta que aún no han concluído todas las
investigaciones originadas en este asunto. Pero, hay un testimonio irrefutable que permite afirmar
que El Espectador sí rectificó y que la forma en que lo hizo fue aceptable. Testimonio de
quien, si bien no es parte en esta acción de tutela, sí lo es en el asunto que la originó. El señor
Ministro de Agricultura, doctor Alfonso López Caballero, en el comunicado expedido el día 23 de
diciembre de 1992, afirmó :
"En los quince días que lleva Caracol martillando en forma diaria el tema de la compra del hato de
la hacienda Arizona, nunca se le ha dado la oportunidad de expresarse ni al acusado ni a un solo
colombiano que tenga una opinión diferente de la del eje Julio Mario Santodomingo-Augusto
López-Darío Arizmendi. Aún el diario El Espectador publicó las rectificaciones con un despliegue
equitativo. Igualmente les reconozco a los otros medios de comunicación que han tratado este
tema, así sea en mi contra, buena fe y criterios periodísticos de equidad".(La negrilla no es del
texto).
Nada podría agregarse a esta afirmación : queda claro que antes del 23 de diciembre, El
Espectador había publicado las rectificaciones "con un despliegue equitativo".
Por este aspecto, en consecuencia, habrá de revocarse la sentencia del Tribunal de Bogotá.

4o. Las conclusiones del Círculo de Periodistas de Bogotá.Como se dijo, en el primer momento,
el señor Juan Manuel López Caballero pidió la intervención del Círculo de Periodistas de Bogotá.
En su opinión, un Tribunal de Honor de la misma prensa, debía pronunciarse sobre el
escrito.
El hecho narrado originó la actuación de la Comisión de Etica y Responsabilidad del Periodista, del
C.P. B., cuyo informe definitivo se produjo el día 16 de abril de 1993. En tal informe se hace un
análisis pormenorizado del asunto y se concluye con el "Concepto de la Comisión" que se
transcribe en el hecho No. 8 de esta sentencia.
Para la Corte es claro que la decisión de la Comisión mencionada, no sustituye la de los jueces de
la República, ni impide que éstos se pronuncien. Pero la circunstancia de haber sido la misma
persona que se consideró lesionada en su buen nombre, quien acudió a la organización
gremial, unida a la autoridad que ésta debe ejercer sobre sus integrantes, le confiere una
significación especial a la decisión de la Comisión. Además, de la lectura del Informe, se deduce
que existieron algunas imprecisiones que el periódico habría podido reconocer cuando rectificó,
para complementar lo que ya había hecho al publicar sin restricciones las réplicas de las personas
a quienes se había referido en los artículos que dieron origen a este asunto. Pues la rectificación,
en rigor, implica el reconocimiento público del error.
De otra parte, la Sala considera importante que la opinión pública conozca la conclusión a que
llegó el Tribunal de Honor. Así, aquella sabrá cuál es el sentido de la justicia que tienen los mismos
periodistas.

Por las razones anteriores, en esta sentencia se ordenará la publicación del "Concepto de la
Comisión", transcrito en el hecho 8o..

III. DECISION.
En mérito de la expuesto la Sala Primera de Revisión de la Corte Constitucional, administrando
justicia en nombre del pueblo y por mandato de la Constitución,
RESUELVE:
Primero.- REVOCAR el fallo del Tribunal Superior ( Sala Civil) de Santafé de Bogotá del
veinticinco (25) de marzo de mil novecientos noventa y tres (1993), y en su lugar confirmar la
sentencia dictada por el Juzgado Quince (15) Civil del Circuito de Bogotá, que denegó la tutela
propuesta por el señor Juan Manuel López Caballero.

Segundo.- ORDENAR al diario El Espectador publicar la conclusión de la Comisión de Etica y


Responsabilidad del Círculo de Periodistas de Bogotá, que dice :

"Concepto de la Comisión :"En resumen, la Comisión conceptúa que el periodista Ignacio Gómez
G., adelantó una investigación laboriosa y extensa, durante la cual encontró elementos de juicio
representados en declaraciones de fuentes de información fidedignas y en documentos valederos,
de acuerdo con su conciencia y teniendo en cuenta la prevalencia de las razones de interés
público sobre los intereses privados, como lo demanda el Artículo Décimo del Código de Etica: "El
periodista tiene la obligación moral de actuar de acuerdo con su conciencia y no puede ser
sancionado por ello" y el Artículo Cuarto, que dice en su parte pertinente : "Las razones de interés
público deben prevalecer sobre los intereses privados en la búsqueda de la información". Sin
embargo al redactar el Informe al periodista le faltó rigor en la presentación y en el análisis de
algunos de los hechos publicados, rigorismo que tampoco aplicaron sus superiores al revisar y
aprobar la publicación del Informe Especial".

Tercero.- COMUNICAR la presente decisión al Juzgado Quince (15) Civil del Circuito de Santafé
de Bogotá, para los efectos establecidos en el artículo36 del decreto 2591 de 1991.

Cópiese, publíquese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte


Constitucional y cúmplase.

JORGE ARANGO MEJIA


MagistradoANTONIO BARRERA CARBONELL
Magistrado EDUARDO CIFUENTES MUÑOZ
MagistradoMARTHA VICTORIA SACHICA DE MONCALEANO.
Auto No. 006/93

COMISION PERMANENTE-Emplazamiento

Se debe acoger una visión amplia que permita a las comisiones en el ejercicio de sus funciones
propias y ordinarias, como la tramitación de los proyectos de ley, emplazar a personas naturales o
jurídicas que puedan aportar conocimientos teóricos o experiencias directamente relacionadas con
los trabajos del Congreso. Debe, sí, existir una relación directa entre los hechos objeto de las
preguntas y "las indagaciones que la comisión adelante". Esta relación directa es la que hace
pertinentes las declaraciones y excluye la posibilidad de que sean sólo fruto del capricho
de la corporación o de alguno de sus integrantes. Dicho en otros términos: si existe la relación
directa, hay una probabilidad grande de que el dicho del declarante sea útil o necesario para la
comisión. A la expresión relación directa hay que darle una interpretación estricta, pues si otra
hubiera sido la intención del Constituyente, le habría bastado abstenerse de calificar la relación o
decir que fuera directa o indirecta. Admitir que la citación prevista en el artículo 137 pueda
originarse en supuestas o reales injurias o calumnias, implicaría establecer un privilegio en favor
de los congresistas y desvirtuar los fines de esta norma. Permitir que las comisiones permanentes
del Congreso emplacen a los periodistas para que expliquen bajo juramento sus opiniones, o
respondan por ellas, equivaldría a establecer una forma de censura, no por disimulada menos
eficaz.

SECRETO PROFESIONAL/LIBERTAD DE PRENSA/PERIODISMO-Ejercicio

Obligar al periodista a revelar el origen de sus informaciones, implicaría limitar su acceso a la


noticia, al silenciar, en muchos casos, a quienes conocen los hechos. Pero, de otro lado, el
periodista está sujeto a "las responsabilidades que adquiere por sus afirmaciones" Y no podrá, en
consecuencia, escudarse en el dicho de terceros cuyos nombres oculta, para calumniar o injuriar.
Nó: será él quien responda por lo que diga. El artículo 11 de la ley 51/75 es un desarrollo del
principio contenido en el inciso primero del artículo 42 de la anterior constitución. Un periodista
está obligado a ser veraz e imparcial en la narración de los hechos. Pero son libres sus opiniones
sobre los mismos hechos. Y en todo caso quien pretenda exigirle las responsabilidades propias de
su oficio, habrá de acudir a las autoridades competentes, que son, en general y en principio, los
jueces de la República.

EXCUSA-Justificación/EXCUSA-Publicación

Los periodistas, como todas las personas, pueden ser emplazados para que declaren sobre
hechos relacionados directamente con las indagaciones que una comisión del Congreso adelante;
pero las finalidades de la norma, inspirada en el bien general, no se dan en este asunto. Y por
mandato del
artículo 73 de la Constitución, la actividad periodística goza de protección para garantizar su
libertad e independencia. Y las dos serían vulneradas con un procedimiento de esta naturaleza,
irregular si se le analiza a la luz de sus propias circunstancias. La excusa presentada por el
citado, es, en consecuencia, fundada. Esta decisión se publicará, porque según el artículo 137 de
la Carta, la reserva sólo obliga durante el trámite, hasta la decisión.

REF: Excusa No. E- 003 de [Link] presentada por el señor PLINIO APULEYO MENDOZA a
la Comisión V del H. Senado de la República.
Magistrado Ponente:
JORGE ARANGO MEJIA.
Auto aprobado por la Sala Plena, según consta en el Acta No. treinta y siete (37), correspondiente
a la sesión celebrada en Santafé de Bogotá a los veinte (20) días del mes de mayo de mil
novecientos noventa y tres (1993).

Procede la Corte Constitucional, de conformidad con el numeral 6 del artículo 241 de la


Constitución, a decidir sobre la excusa presentada por el señor Plinio Apuleyo Mendoza para
abstenerse de atender el emplazamiento que le hiciera la Comisión V Constitucional Permanente
del Honorable Senado de la República, con base en el artículo 137 de la misma Constitución.

I ) HECHOS.
Primero.- En la sesión correspondiente al día martes 16 de marzo de 1993, la Honorable Comisión
V Constitucional Permanente del Senado de la República, aprobó por unanimidad una proposición
presentada por el Honorable Senador Salomón Náder Náder, en la cual se disponía citar a los
Ministros de Minas y Energía, Dr. Guido Nule Amín, Desarrollo Económico, Dr. Luis Alberto
Moreno, al Jefe del Departamento Nacional de Planeación, Dr. Armando Montenegro, y al
Gobernador del Departamento de Córdoba, Dr. Jorge Manzur Jattin, lo mismo que al periodista
Plinio Apuleyo Mendoza. El aparte relativo a este último era el siguiente:

"E - AL SEÑOR PLINIO APULEYO MENDOZA

"En la página 5A del periódico El Tiempo el viernes 26 de febrero de 1.993, en un artículo titulado
"Compadrazgos peligrosos" de su autoría, usted cuestionó el debate que en el Congreso de la
República y en distintos foros he venido haciendo sobre la conveniencia o nó de la construcción del
segundo horno en las minas de níquel de Cerromatoso, y me tildó de "mamerto, populista, cacique
regional, de tener un sólido apetito burocrático", y de estar actuando en contravía de los intereses
de la Nación y de mi región. En vista de ello y como estamos adelantando el
estudio del proyecto de ley de regalías del cual soy Coordinador Ponente, y en desarrollo de lo
establecido en el artículo 137 de Contitución (sic), debe usted absolver, bajo la gravedad del
juramento, el siguiente cuestionario:

"1. Qué conoce usted sobre el proyecto de la construcción del segundo horno en las minas de
níquel de Cerromatoso. Cómo obtuvo la información; ha hecho estudios sobre el proyecto?

"2. Qué concepto técnico y económico le merece el proyecto? Le parece conveniente para la
Nación, para la región, por qué?

"3. Qué opinión tiene sobre el aumento de las regalías, sobre la tasa neta del retorno, sobre
el tenor de pureza del material que se está explotando? Puede usted profundizar sobre estos
temas he (sic) ilustrarnos con sus conocimientos?

"4. Usted cuestionó mi actuación como Senador y como dirigente político, le pagan para ello o
tiene alguna clase de prueba o documento que pueda mostrar en esta comisión?

"5. Ha sido usted visitado por funcionarios o exfuncionarios de la SHELL en Colombia, del IFI
de CERROMATOSO, o de cualquier otra entidad interesada en el proyecto? De ser positiva su
respuesta, favor dar los nombres y los cargos que desempeñan.

"6. Dice usted que "un absurdo convenio, suscrito por el Ministro con los Senadores de
Córdoba, delegaría virtualmente en éstos y sus lugartenientes (¡líbreme Dios!) las funciones de
vigilancia y control de los contratos de asociación". Tiene usted el documento?; podemos
conocerlo?; quién le informó de la supuesta existencia de tal documento.

"7. Aplaude usted la gestión del Ex-Ministro Juan Camilo Restrepo en lo ateniente a
Cerromatoso y su segundo horno y critica la del Ministro Nule Amin, por qué?; por lo que le dijeron;
por convicción basada en el estudio profundo que ha hecho sobre la materia; por resentimiento
contra una región o simplemente por demostrar su cachaquismo y criticar a un Ministro de la
Costa.

"8. Quién o quienes le dieron las instrucciones de desviar el debate de lo técnico y económico al de
la politiquería regional y el caciquismo. Con qué objeto?; amedrentarnos, haciéndonos callar o
tratar de conseguir con la suspicacia y la calumnia lo que no han podido obtener con los
argumentos y la razón ". (folios Nos., 53, 54 y 55)
Segundo.- En cartas de marzo 19 y marzo 22, dirigidas al Sr. Presidente de la Comisión V, de las
cuales se transcribe lo pertinente, el periodista citado manifestó su inconformidad con el
cuestionario, por diversos motivos, entre ellos el considerarlo injurioso y violatorio del secreto
profesional. Al respecto, expresó:

a) Carta de marzo 19 de 1993:


"Acuso recibo del emplazamiento hecho por la Comisión V del Senado de la República para rendir,
el 24 de marzo a las 10:00 a.m., declaración oral sobre el cuestionario que en la misma nota se me
transcribe.
"Considero que el punto cuarto de dicho cuestionario tiene los elementos constitutivos de una
injuria, cuando se me pregunta si a mí se me paga para cuestionar la actuación como Senador y
dirigente político del doctor Salomón Nader Nader. No escapará usted, señor Presidente, que tal
pregunta encierra una presunción inadmisible que hace de mis opiniones periodísticas un acto
mercenario.

"Estoy enteramente dispuesto a atender el requerimiento de la Comisión, en defensa de los


intereses del país amenazados por la demagogia y el clientelismo, pero como ciudadano y como
periodista tengo derecho a un tratamiento más respetuoso. Al amparo de una norma constitucional,
no puede el Congreso de la República someter a la prensa a vejámenes de esta
naturaleza.
"Por tal razón, me permito solicitar a los honorables miembros de la Comisión V, por su conducto,
modificar el punto aludido del cuestionario como condición para rendir la declaración oral que se
me pide. Estoy seguro de que muchos de ellos encontrarán legítima mi solicitud.

"Si, pese a todo, se persiste en dejar el emplazamiento en los actuales términos, me permitiré
apelar a la Corte Constitucional a fin de que determine si este tipo de citaciones del Congreso
puede contener alusiones contrarias al honor y la dignidad del ciudadano convocado, cuya
honestidad debe presumirse mientras no se le demuestre lo contrario". (folio No. 45)

b) Carta de marzo 22 de 1993:


" Al enviarle mi carta del 19 de marzo, refiriéndome al emplazamiento que me ha hecho la
Comisión V, no tuve en cuenta sino los cuatro primeros puntos del cuestionario remitido. En efecto,
el diario El Tiempo me transcribió sólo la primera página del telefax dirigido a mí. Con
posterioridad recibí la segunda página sobre la cual me permito agregar las siguientes
observaciones.
" Los puntos siete y ocho contienen, como el punto cuarto, alusiones igualmente injuriosas e
inaceptables. Por otra parte, los puntos uno, cincoy seis, me conminan a revelar las fuentes de mis
informaciones, las cuales están protegidas por el fuero universal de la profesión de periodista,
reconocido en tratados internacionales suscritos por Colombia. Dicho fuero tiene el carácter de
secreto profesional, amparado este último por el artículo 74 de la Constitución a título de derecho
fundamental.

"En estas condiciones, sujetándome a claras normas constitucionales, me permito reiterarle mi


voluntad de asistir a la Comisión V, siempre y cuando el cuestionario sea modificado
sustancialmente según las observaciones hechas". (folio No. 69)

Tercero.- Finalmente, la citación quedó para el día 31 de marzo a las 10 a.m., y del cuestionario
se modificaron las preguntas 4 y 7, cuyo texto quedó así:

" 4. Usted cuestionó mi actuación como Senador y como dirigente político, existe algún interés
para ello, o tiene alguna clase de prueba o de documento que pueda mostrar en esta Comisión?.
(folio No. 6)

" 7. Aplaude usted la gestión del Ex-ministro Juan Camilo Restrepo en lo atinente a Cerromatoso y
su segundo horno y critica la del Ministro Nule Amín, por qué?; por lo que le dijeron; por convicción
basada en el estudio profundo que ha hecho sobre la materia; por resentimiento contra una región;
o simplemente por criticar a un Ministro Oriundo de la Costa?." (folio No. 7)

Cuarto.- En carta de marzo 30 de 1993, el señor Plinio Apuleyo Mendoza hizo saber al Presidente
de la Comisión V, que no atendería "el emplazamiento a comparecer a esa Corporación, señalado
para este 31 de marzo a las 10 de la mañana". Basó su excusa en estas razones, sin perjuicio de
ampliarlas ante la Honorable Corte Constitucional:

" Primera.- El congreso de la República tiene plena facultad inquisitiva frente a los actos de
gobierno o de la administración pública. No tiene por el contrario ninguna para entablar proceso
político o judicial contra un ciudadano. Los términos del emplazamiento no dejan duda de que se
me someterá a una especie de juicio de residencia por haber expresado, con la libertad que la
Constitución me otorga, lo que opino sobre algunas actuaciones de un Senador de la República.

" Si debo responder por mis actos, lo haré ante los jueces competentes, bajo las formas y las
garantías que el artículo 29 de la Constitución Nacional consagra.

"Segunda.- A través de los ordinales 1o., 5o. y 6o. del cuestionario que usted me traslada, se
pretende ejercer coacción en mi contra para que viole el secreto profesional del periodista. Por lo
dispuesto en el artículo 11 de la Ley 51 de 1975 y el artículo 74 de la Constitución Nacional, me
siento en el más perfecto derecho a rebelarme contra esa forma de violencia moral y contra este
manifiesto abuso de poder.

"Tercera.- La proposición aprobada a instancias del Senador Nader, inclusive después de aliviada
de sus expresiones más soeces, es francamente ofensiva contra mi dignidad personal y
profesional. Ninguna autoridad en Colombia está facultada para vulnerar el derecho a la honra y al
buen nombre de los ciudadanos. Los articulos 15 y 21 de la Constitución son a ese propósito
contundentes, mientras que los jueces penales tienen expresamente prohibido hacer calificaciones
ofensivas respecto de las personas que intervienen en el proceso, aún cuando fueren los
sindicados. Mientras esté en mis manos, no compareceré ante una Comisión del Senado que
injuria primero para averiguar después.
"Mucho me complacería que estos asuntos, de tan honda significación para el porvenir de la
democracia colombiana, fueran conocidos y resueltos por la Honorable Corte Constitucional, a la
que estoy haciendo saber mi voluntad de comparecencia en cuanto así me lo ordene". (folios Nos.,
70 y 71)

Quinto.- De conformidad con el artículo 137 de la Constitución, la Comisión V acordó someter a la


consideración de la Corte Constitucional la excusa presentada por el señor Mendoza, para que
decidiera sobre ella.

Sexto.- La Sala Plena escuchó las explicaciones del renuente, en audiencia celebrada el día
martes 11 de mayo a las 10 de la mañana. En esta audiencia, el periodista dijo que sus motivos
para excusarse de asistir a la Comisión eran tres, que, en síntesis, son estos, según el escrito
presentado por él:

1) El cuestionario "no se ciñe... al espíritu y la letra del artículo 137 de la Constitución Nacional",
pues no existe "indagación específica sobre el proyecto de fabricar un segundo horno por parte de
la empresa Cerromatoso S.A", con la cual pudieran relacionarse directamente, como lo ordena el
artículo 137, los hechos objeto de las preguntas.

Además, si el Senador Náder Náder considera "haber sido víctima de un infundio, injuria o
calumnia..., el código penal suministra un recurso distinto al emplazamiento de que soy objeto".

2) " A través de los ordinales 1o., 5o. y 6o. del cuestionario se me pide violar el secreto profesional
protegido por el artículo 74 de la Constitución Nacional.."
3) " La proposición aprobada a instancias del Senador Náder... es francamente ofensiva contra mi
dignidad personal".

A la pregunta de porqué, siendo sus respuestas tan claras, no había concurrido a la Comisión,
respondió: "Por una cuestión de principios". Y añadió que se trata de una situación en la que
representa una profesión, ladel periodista, que traicionaría al comparecer a absolver dicho
cuestionario.

Séptimo.- Hay dos hechos ligados a la citación de la Comisión V, que son sus antecedentes:
a) El día 26 de febrero de 1993, en el diario "El Tiempo", el periodista Plinio Apuleyo Mendoza
publicó una columna bajo este título : "Compadrazgos peligrosos - Los caciques de Córdoba
quieren caerle a Cerromatoso. ¿ Por qué los apoya el Ministro Nule Amín?". En tal escrito se
refería al proyecto de construír un segundo horno en la mina de Cerromatoso y
formulaba diversas críticas contra el Ministro Nule Amín y el Senador Salomón Náder Náder, a
quien llamaba "amigo del ministro y cacique de la región". (folio No. 23)

b) El día marzo 1o. de 1993, el Senador Náder Náder envió al director de "El Tiempo" una carta en
la cual le pedía publicar su réplica al "injurioso y malintencionado artículo escrito por el columnista
señor Plinio Apuleyo Mendoza". (folio No. 16 y siguientes)

En la réplica, publicada casi íntegra por el períodico,bajo el título " Bufones y escribientes " se
afirmaba que el periodista Plinio Apuleyo Mendoza era "un bufón y escribiente". Y se anunciaba su
citación a la Comisión V, así: "Usted Sr. bufón será emplazado según lo establecido en el
artículo 137 de la Constitución, para que bajo la gravedad del juramento nos ilustre con sus
denuncias, con sus pesquisas y además con sus amplios conocimientos sobre la materia". (folio
No. 24)

II ) CONSIDERACIONES.
Para resolver si la excusa presentada por el Sr. Plinio Apuleyo Mendoza es fundada, o nó, es
menester examinar estos aspectos:
1) Finalidad del artículo 137 de la Constitución;
2) El secreto profesional del periodista;
3) La libertad de opinión y el periodista;
4) Los delitos de injuria y calumnia y el artículo 137 de la Constitución;
y,
5) El artículo 137 de la Constitución y la censura.

Sentadas estas premisas, la conclusión surgirá por sí sola, al comparar con ellas los hechos
narrados.
1) Finalidad del artículo 137 de la Constitución. Dispone el artículo 137 de la Constitución :

" Cualquier comisión permanente podrá emplazar a toda persona natural o jurídica, para que en
sesión especial rinda declaraciones orales o escritas, que podrán exigirse bajo juramento, sobre
hechos relacionados directamente con las indagaciones que la comisión adelante.

" Si quienes hayan sido citados se excusaren de asistir y la comisión insistiere en llamarlos, la
Corte Constitucional, después de oírlos, resolverá sobre el particular en un plazo de diez días, bajo
esctricta reserva.
" La renuencia de los citados a comparecer o a rendir las declaraciones requeridas, será
sancionada por la comisión con la pena que señalen las normas vigentes para los casos de
desacato a las autoridades.
" Si en el desarrollo de la investigación se requiere, para su perfeccionamiento, o para la
persecución de posibles infractores penales, la intervención de otras autoridades, se las exhortará
para lo pertinente".
La razón de ser de esta norma es evidente: dar al Congreso la facultad de allegar, por este
camino, elementos de juicio para el desempeño de sus funciones.

A primera vista podría caerse en el error de limitar la facultad de las comisiones permanentes del
Congreso a los casos en que éstas investiguen algún asunto. Así parecería darlo a entender el
último inciso, al referirse al "perfeccionamiento" de la investigación y a la persecución de "posibles
infractores penales".

Pero, en opinión de la Corte, debe rechazarse esta visión restrictiva y acoger, en cambio, una
amplia que permita a las comisiones en el ejercicio de sus funciones propias y ordinarias, como la
tramitación de los proyectos de ley, emplazar a personas naturales o jurídicas que puedan aportar
conocimientos teóricos o experiencias directamente relacionadas con los trabajos del Congreso.

La norma faculta a la comisión para exigir las declaraciones bajo juramento, pero ello no es
obligatorio, pues bien podrían recibirse sin tal formalidad. Como se verá las consecuencias para el
citado, son, o pueden ser, bien diferentes.

Debe, sí, existir una relación directa entre los hechos objeto de las preguntas y "las indagaciones
que la comisión adelante". Esta relación directa es la que hace pertinentes las declaraciones y
excluye la posibilidad de que sean sólo fruto del capricho de la corporación o de alguno de sus
integrantes. Dicho en otros términos: si existe la relación directa, hay una probabilidad grande de
que el dicho del declarante sea útil o necesario para la comisión.

En el caso que nos ocupa, hay que advertir que no aparece una relación directa entre el proyecto
de ley No. 126-92 Senado "Por el cual se crean el Fondo Nacional de Regalías y la Comisión
Nacional de Regalías; se regula el derecho del Estado a percibir regalías por la explotación de
recursos naturales no renovables, se establecen las reglas para la liquidación y
distribución, y se dictan otras disposiciones", y las preguntas 4, 5, 7 y 8 del cuestionario definitivo.

Se dice esto porque a la expresión relación directa hay que darle una interpretación estricta, pues
si otra hubiera sido la intención del Constituyente, le habría bastado abstenerse de calificar la
relación o decir que fuera directa o indirecta.

2) El secreto profesional del periodista.


" Por secreto profesional se entiende la información reservada o confidencial que se conoce por
ejercicio de determinada profesión o actividad; como los sacerdotes, por confesión de los
delincuentes; los abogados o defensores, por revelación de sus patrocinados; los militares,
por estar en cierto establecimiento de la defensa nacional, en investigaciones o cargos que
impiden toda manifestación". (Diccionario Enciclopédico De Derecho Usual", Guillermo Cabanellas,
Ed. Heliasta S.R. L., Bs. Aires, 1986, tomo VII, pág. 309).

En Colombia el secreto profesional de los periodistas está expresamente consagrado por el


artículo 11 de la ley 51 de 1975, así: " Artículo 11. El periodista profesional no estará obligado a
dar a conocer sus fuentes de información ni a revelar el origen de sus noticias, sin perjuicio de las
responsabilidades que adquiere por sus afirmaciones".

Esta norma le permite al periodista presentar ante la opinión pública denuncias sobre hechos o
situaciones irregulares, y aun delictuosas. Desempeñar el papel fiscalizador, como lo hiciera Zolá
en el caso del Capitán Dreyfus, al publicar su carta abierta, bajo el título de "Yo acuso", que
finalmente condujo a reparar un tremendo error judicial y cambió la historia de Francia.

Obligar al periodista a revelar el origen de sus informaciones, implicaría limitar su acceso a la


noticia, al silenciar, en muchos casos, a quienes conocen los hechos.
Pero, de otro lado, el periodista está sujeto a "las responsabilidades que adquiere por sus
afirmaciones" Y no podrá, en consecuencia, escudarse en el dicho de terceros cuyos nombres
oculta, para calumniar o injuriar. Nó: será él quien responda por lo que diga.

En síntesis: el artículo 11 de la ley mencionada, es un desarrollo del principio contenido en el inciso


primero del artículo 42 de la anterior constitución :
"Artículo 42. La prensa es libre en tiempo de paz; pero responsable, con arreglo a las leyes
cuando atente a la honra de las personas, al orden social o a la tranquilidad pública ".

Y encuentra su pleno respaldo en tres normas de la actual:


a) El Artículo 20, inciso segundo:
" Estos ( los medios de comunicación) son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el
derecho a la rectificación en condiciones de equidad. No habrá censura." (en negrillas y entre
paréntesis, no pertenece al texto)

b) El artículo 73:
" La actividad períodistica gozará de protección para garantizar su libertad e independencia
profesional."

c) El artículo 74, inciso segundo:


"El secreto profesional es inviolable".

En síntesis, el ejercicio del periodismo descansa sobre dos principios fundamentales:


1. La libertad, que tiene en el secreto profesional una de sus bases;
2. La responsabilidad, mandato expreso de la Constitución que concuerda con el derecho a la
honra consagrado en el artículo 21 de la misma.
Viniendo al caso que se examina, es evidente que las preguntas 1, 5, 6 y 8 pugnan
ostensiblemente con el secreto profesional del periodista emplazado.
3) La libertad de opinión y el periodista.
Hace más de doscientos años, la Asamblea francesa consagró, en la "Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano", una de las libertades que son la base de la democracia liberal:
"Artículo 11. La libre comunicación del pensamiento y de las opiniones es un derecho de los más
preciosos para el hombre; todo ciudadano puede expresar sus ideas verbalmente, por escrito o por
medio de la imprenta, siendo responsable del abuso de esta libertad en los casos determinados
por la ley".

Este derecho ha estado en todas nuestras constituciones, desde la primera hasta la actual. En la
de Cundinamarca, de 1811, se dijo: "Tampoco puede ser privado del derecho de manifestar sus
opiniones por medio de la imprenta, o de cualquiera otro modo que no le sea prohibido, en
uso de su libertad y propiedad legal". (artículo 11, del Título XII "De los derechos del hombre y del
ciudadano")

En la de 1991 se dice:
"Artículo 20. Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y
opiniones, la de informar y recibir información veraz e imparcial, y la de fundar medios masivos de
comunicación.

"Estos son libres y tienen responsabilidad social. Se garantiza el derecho a la rectificación en


condiciones de equidad. No habrá censura". Esta norma reconoce el derecho fundamental de toda
persona a expresar y difundir su pensamiento y sus opiniones.

Pero, como el adelanto de los medios de comunicación, ha hecho del periodismo una actividad
cada día más influyente en la vida social, el Constituyente consideró necesario librarlo de las
amenazas, vengan de dondevinieren, del Estado, del gran dinero o de los delincuentes. Esto
explica el artículo 73: "La actividad periodística gozará de protección para garantizar su libertad e
independencia profesional".
Pues bien: pugna con la "libertad e independencia" de la actividad periodística, el que se interprete
el artículo 137 de la Carta en el sentido de permitir a una Comisión del Congreso el pedir cuentas
de sus opiniones a un periodista. Pues nada distinto a una rendición de cuentas "bajo la gravedad
del juramento", es el cuestionario preparado en el presente caso, desde su introducción hasta la
última pregunta: "8. Quién o quiénes le dieron las instrucciones de desviar el debate de lo técnico y
económico al de la politiquería regional y el caciquismo. Con qué objeto amedrentarnos, hacernos
callar o tratar de conseguir con la suspicacia y la calumnia lo que no han podido obtener con los
argumentos y la razón."

Es más: un periodista está obligado a ser veraz e imparcial en la narración de los hechos. Pero son
libres sus opiniones sobre los mismos hechos. Y en todo caso quien pretenda exigirle las
responsabilidades propias de su oficio, habrá de acudir a las autoridades competentes, que son, en
general y en principio, los jueces de la República.

No hay que olvidar, además, que quienes ocupan sitio destacado en la política, en el gobierno, en
las artes, en los deportes o en los negocios que interesan a todos, están sometidos al constante
escrutinio de la opinión pública. Esta se expresa en la prensa y a la vez es determinada por
ésta. El ejercicio de la política, en particular, supone el estar sometido permanentemente al juicio
de la gente. En el mismo error Incurrirían el hombre público que pretendiera que aquél le fuera
siempre favorable y el que aspirara a prohibirlo o impedirlo. Además, al periodista corresponde,
por razón de su oficio, emitir opiniones públicas sobre los personajes de la comunidad.

4) Los delitos de injuria y calumnia y el artículo 137 de la Constitución.


El Código Penal en los artículos 313 y 314, respectivamente, prevé los delitos de injuria y
calumnia.
Quien considere que en perjuicio suyo se ha cometido uno de estos delitos, podrá intentar ante los
jueces competentes la acción correspondiente. En este campo, todas las personas están
colocadas en un plano de igualdad para buscar el castigo de los responsables y la reparación de
los daños sufridos.

Pero lo que no es aceptable a la luz de la igualdad ante la ley, que el artículo 13 de la Constitución
establece como derecho fundamental de todas las personas, es la existencia de una vía diferente
para perseguir el castigo de supuestos delitos, reservada a una sola clase de ciudadanos.
Admitir que la citación prevista en el artículo 137 pueda originarse en supuestas o reales injurias o
calumnias, implicaría establecer un privilegio en favor de los congresistas y desvirtuar los fines de
esta norma.

Además, el Congreso representa la majestad de la república y sus funciones deben cumplirse con
la mayor altura. Y conspiraría contra esta exigencia el permitir que el mecanismo del artículo 137
se pusiera en marcha para dirimir conflictos personales de un congresista con un particular.

En torno a este tema, hay que tener presente el artículo 33 de la Constitución que prohíbe obligar a
alguien a declarar contra sí mismo. Prohibición que cobra mayor fuerza cuando la declaración se
exige bajo juramento, y se formulan preguntas como la número 8.

Finalmente, no es lógico pensar que el artículo 137 reemplace la justicia penal, porque, entre otras
razones, las comisiones del Congreso no podrían llegar a la conclusión natural de un proceso: la
sentencia.

5) El artículo 137 y la [Link] para reafirmar la libertad de prensa, el artículo 20


establece una prohibición absoluta: "No habrá censura".

Pues bien: permitir que las comisiones permanentes del Congreso emplacen a los periodistas para
que expliquen bajo juramento sus opiniones, o respondan por ellas, equivaldría a establecer una
forma de censura, no por disimulada menos eficaz. La posibilidad de una citación de esta
naturaleza se convertiría en coacción casi irresistible contra algunos, y en acicate para otros
ansiosos de publicidad.

Para fortuna de Colombia, la Constitución ha fijado al Congreso otras funciones, entre ellas la muy
noble de hacer las leyes. Y entre todas sus funciones, no figura la de ejercer la censura sobre los
voceros naturales de la opinión pública, que son los periodistas.

III ) CONCLUSIONES.
Lo expuesto lleva a concluír que en el presente caso no se dan los supuestos de hecho del artículo
137 de la Constitución.

Es verdad que los periodistas, como todas las personas, pueden ser emplazados para que
declaren sobre hechos relacionados directamente con las indagaciones que una comisión del
Congreso adelante; pero las finalidades de la norma, inspirada en el bien general, no se dan en
este asunto.
Y se repite: por mandato del artículo 73 de la Constitución, la actividad periodística goza de
protección para garantizar su libertad e independencia. Y las dos serían vulneradas con un
procedimiento de esta naturaleza, irregular si se le analiza a la luz de sus propias circunstancias.

La excusa presentada por el citado, es, en consecuencia, fundada.

Esta decisión se publicará, porque según el artículo 137 de la Carta, la reserva sólo obliga
durante el trámite, hasta la decisión.

IV ) DECISION.
Con base en las anteriores consideraciones, la Corte Constitucional
RESUELVE:
1. Declárase fundada la excusa presentada por el señor Plinio Apuleyo Mendoza, en relación con
el emplazamiento que le hizo la Comisión V del Honorable Senado de la República, de
conformidad con el artículo 137 de la Constitución. En consecuencia, no está obligado a atender la
citación ni a absolver el cuestionario respectivo.

2. Comuníquese al señor Presidente de la Comisión V del Honorable Senado, lo mismo que al


citado.
Comuníquese, cópiese y publíquese en la Gaceta Constitucional.
HERNANDO HERRERA VERGARA
PresidenteJORGE ARANGO MEJIA
MagistradoANTONIO BARRERA CARBONELL
MagistradoEDUARDO CIFUENTES MUÑOZMagistrado
CARLOS GAVIRIA DIAZ
MagistradoJOSE GREGORIO HERNANDEZ GALINDO

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