¿Qué es el constructivismo?
El constructivismo es un modelo pedagógico que plantea la necesidad de
proporcionarle a los estudiantes una serie de herramientas que les permitan construir
sus propios criterios y aprendizajes, los cuales les ayudarán a resolver cualquier
problemática en el futuro.
Para el pensamiento constructivista, el conocimiento se entiende como un proceso de
construcción por el cual debe pasar la persona —o el estudiante— para desarrollarse
como ser humano. Este proceso se lleva a cabo de forma dinámica, por lo que el
estudiante debe tomar una actitud participativa e interactiva.
En consecuencia, se afirma que el constructivismo es un tipo de enseñanza
que está orientada hacia la acción; el objetivo es que los estudiantes se
conviertan en agentes activos y no solo reciban la información de forma pasiva,
como ocurre muchas veces en la enseñanza tradicional.
Así mismo, este modelo pedagógico considera que una persona no es el
resultado de su entorno. En realidad, para el constructivismo todo individuo se
forma a partir de una auto-construcción, la cual se hace de forma continua y
está influenciada por la realidad y por las destrezas internas de la persona.
Esta tendencia educativa se sustenta en la Teoría del conocimiento
constructivista, esto es, en el llamado constructivismo filosófico, una corriente
de pensamiento nacida a mediados del siglo XX y cuyo planteamiento central
es que la realidad es un constructo mental elaborado a partir de la información
que registran los sentidos y del análisis de los datos empíricos que extraemos
de ellos.
Volviendo al constructivismo pedagógico, la idea propuesta es comprender la
enseñanza como un proceso dinámico, participativo, en el que el alumno debe
participar activamente y no ser un simple receptáculo del saber. Es decir que el
aprendizaje puede facilitarse, y ese es el rol del docente, pero en realidad se
trata de un procedimiento que depende ante todo del estudiante y de sus
propios procesos de reconstrucción de la realidad.
Esta corriente pedagógica fue defendida por dos autores principales: Lev
Vygotski y Jean Piaget. Vygotski se enfocó en conocer de qué forma el medio
social influye en la construcción interna de las personas; Piaget, por el
contrario, se centró en indagar de qué manera las personas construyen sus
conocimientos a partir de su interacción con la realidad.
Aunque estos autores siguieron distintas perspectivas, ambos coincidían en la
idea de que todos los seres humanos son discípulos activos que cuentan con la
capacidad de desarrollar conocimientos por sí solos. También consideraban
que el conocimiento no puede calcularse, puesto que para cada persona es
diferente y varía de acuerdo a las experiencias y subjetividades de cada
individuo.
Características principales del constructivismo
Las características fundamentales del constructivismo en educación tienen que
ver con lo siguiente:
Se trata de una concepción de la educación y del aprendizaje que hace
foco en el individuo y no en el sistema educativo, ya que entiende la
enseñanza como un proceso de acompañamiento y facilitación, en
que el docente brinda al alumno las herramientas y el soporte para llevar
a cabo el aprendizaje. En esto se diferencia de las tendencias
tradicionales, que plantean la enseñanza como la transmisión del saber
de la cabeza del docente a la cabeza del alumno, cuando no la simple
memorización de lo que está escrito en un libro.
Plantea que, para que el aprendizaje se produzca en óptimas
condiciones, el entorno del alumno debe ser propicio y adecuado
respecto a su nivel de experiencia y desarrollo biológico y mental,
pero además debe ser afín a sus intereses. Esto se debe a que un
conocimiento sólo puede ser perdurable, cuando se puede poner en
relación con saberes previamente adquiridos.
Sus principales beneficios, según sus seguidores, apuntan a
la construcción de individuos autónomos, creativos y dispuestos al
aprendizaje, en un entorno que considera sus necesidades, actitudes y
creencias para brindarles un entorno idóneo para aprender.
Entiende el rol del docente como el de un facilitador o acompañante,
y no como el de una autoridad poseedora de la sabiduría, ni como el de
un operario en un proceso de formación en serie.
Sus principales teóricos y defensores fueron el suizo Jean Piaget (1896-
1980), el bielorruso Lev S. Vigotsky (1896-1934), y los estadounidenses
Jerome Bruner (1919-2016) y David Ausubel (1918-2008).
¿Cómo funciona el constructivismo?
De acuerdo a la teoría, el aprendizaje constructivista opera de acuerdo a las
siguientes premisas:
El aprendizaje constructivista parte de la exposición del individuo a
múltiples representaciones de lo real. Dichas representaciones le permiten
sortear la simplificación y la generalización, brindándole una visión más
compleja de la realidad.
Para el aprendizaje constructivista, el objetivo es construir el conocimiento
dentro de la reproducción del mismo, para lo cual toma siempre en cuenta el
entorno y el contexto: prefiere tareas auténticas vinculados de modo
significativo al entorno, que tareas abstractas desvinculadas de todo
contexto.
El rol del docente y de la institución es proveer al alumno de un entorno
de aprendizaje que fomente la reflexión en torno a la experiencia, la
negociación social (aprendizajes cooperativos) y que tome en consideración las
características propias del alumno.
El aprendizaje debe entenderse como la reconstrucción de saberes
culturales, partiendo de los conocimientos previos y permitiendo su
reorganización interna. El aprendizaje se produce cuando lo sabido por el
alumno entra en conflicto con el nuevo conocimiento, exigiéndole así un
reacomodo de su enciclopedia de mundo.
Ejemplos de aprendizaje constructivista
Los siguientes son algunos ejemplos de aprendizaje constructivista, en los que
el alumno juega un rol activo y fundamental:
La elaboración de mapas mentales. Un mapa mental es una representación
visual y esquemática de los saberes y conocimientos manejados, cuya forma,
diseño y apariencia está enteramente sujeta a las preferencias de quien
aprende. Así, el alumno organiza los saberes de un modo que le resulte
intuitivo, que refleje las relaciones entre el saber que ya posee y el que está
intentando aprehender, acudiendo además a algo más que la letra escrita.
Discusiones con preguntas abiertas. Se trata de espacios de debate en los
que no se fomenta la persecución de una respuesta “correcta”, sino la
búsqueda de caminos mentales, discursivos e intelectuales hacia una
conclusión válida, lógica, argumentada. Así, estas discusiones enfrentan a los
alumnos a un problema mental y los invita a dar con una solución
consensuada, lo cual además fomenta la negociación y el intercambio de
saberes.
El aprendizaje autodidacta. No existe mayor ejemplo del aprendizaje
constructivista que el autodidacta: ese que llevamos a cabo por cuenta propia,
enfrentados a un tema que nos apasiona y del cual deseamos saber, más allá
de la simple recopilación de datos. Es puesto en práctica por muchos jóvenes y
adolescentes en momentos de mucho entusiasmo por un tema, como ciertos
imaginarios ficcionales, o los dinosaurios, etcétera. El punto es que el
apasionamiento y la libertad de exploración de estos temas les permiten
cuestionar continuamente lo que aprenden y avanzar hacia la integración del
saber nuevo con lo ya conocido, especialmente en asuntos morales, éticos o
afectivos.