Degeneración Pulpar en Odontología
Degeneración Pulpar en Odontología
FACULTAD CIENCIAS DE
LA SALUD
CARRERA DE
ODONTOLOGÍA
DEGENERACIÓN
PULPAR
UNIVERSITARIAS:
ORURO-BOLIVIA
DEGENERACIÓN PULPAR
PULPA DENTAL
La pulpa dental o también conocida como pulpa dentaria es el tejido blando localizado en el interior
del diente, en la cavidad pulpar, y que contiene el nervio, los vasos sanguíneos y el tejido conectivo.
La cavidad pulpar se extiende hacia la raíz del diente como el canal o conducto radicular que se
abre hacia el tejido que soporta el diente, el periodonto. Los vasos sanguíneos y el nervio entran y
salen del diente a través del foramen apical, comunicando la pulpa y el tejido circundante. Esto es
clínicamente importante en la propagación de la inflamación desde la pulpa hacia el periodonto
circundante.
Sensitiva
Nutritiva
Formativa
Defensiva
Otra de sus funciones es iniciar la formación del diente. La pulpa interacciona con los tejidos
circundantes en el desarrollo, nutriendo el diente hasta que está completamente desarrollado y
formando la dentina.
Pulpa sana
Pulpítis reversible
Pulpitis irreversible aguda:
o Inicial
o Avanzada
Pulpitis irreversible crónica
Degeneración pulpar calcificante progresiva
Necrosis pulpar
CONSIDERACIONES GENERALES:
Generalmente está presente en ancianos o como resultado de irritación ligera y persistente, en
dientes jóvenes. No esta necesariamente ligada a caries o infección, aunque el diente afectado pueda
tener una cavidad cariosa o restauración.
En etapas iniciales no tiene síntomas precisos; el diente no se decolora y la pulpa puede decolorarse
y su sensibilidad casi desaparecer.
ETIOLOGÍA:
PATOGENIA:
c) DEGENERACIÓN FIBROSA:
En esta forma de degeneración los elementos celulares de la pulpa están reemplazados por
fibras de tejido conectivo. Al ser removida, esta pulpa tiene una apariencia como de piel
seca. Se produce también una reducción en el suministro vascular. No presenta ningún
signo diagnóstico para ser distinguible clínicamente.
En general, es un cambio histológico y no es clínicamente perceptible, por lo que su valor
como un término de diagnóstico es cuestionable.
FIBROSIS E HIALINOSIS:
Estas lesiones son las más frecuentes en la pulpa dentaria y se reconocen más debido a su
escasa repercusión clínica.
Recordemos que fibrosis es simplemente un aumento del número de fibras colágenas (en
forma irregular y desordenada) que se disponen en un determinado lugar. También está
asociada con una disposición irregular y desordenada de dichas fibras que resulta poco
favorable para requerimientos mecánicos. Desde el punto de vista estructural la fibrosis es
producida por fibras que se disponen en forma longitudinal acompañando la trayectoria del
conducto. La fibrosis del conducto a veces es central; en otros casos llega a ocupar una
tercera parte importante del conducto. Al llegar a la zona odontoblastica muestra una
desaparición completa de los odontoblastos y presenta un reemplazo por fibras colágenas.
Una vez instalada la fibrosis hay una marcada tendencia a la hialinización total o parcial.
La hialinización se conoce como la desaparición de la estructura fibrilar y la aparición de
una sustancia que homogeiniza estructuras.
Ambos procesos asociados se denomina degeneración fibrohialina.
d) DEGENERACIÓN GRASA:
Se trata de una lesión frecuente a nivel de los odontoblastos que no reviste especial
trascendencia clínica. Los odontoblastos se cargan de pequeñas gotitas de grasa neutra. La
presencia de grasa tiene lugar por debajo o por arriba del núcleo y cuando ésta llega a un
cierto volumen se une en una gran y única vacuola que con frecuencia desplaza el núcleo.
ANATOMÍA PATOLÓGICA:
Se observa una lesión circular u ovalada simétrica, con márgenes lisos definidos
SEMIOLOGÍA:
Degeneración cálcica:
Examen clínico:
Cambio de color del diente.
Sensibilidad positivo o negativo.
Sobre cargas físicas de procedimientos restaurativos.
Signos y síntomas:
Asintomática
Detectada por exámenes radiográficos de rutina
Motivo de consulta del paciente es por estética
Degeneración atrófica:
Examen clínico: Inspección: clínicamente es un estado asintomático,
Para realizar el diagnóstico diferencial con necrosis pulpar se efectúa el test de la
cavidad o fresado.
Signos y síntomas: Asintomático, cambio de color en la corona (amarillento) y observar el
agente causal (atricción, trauma, etc.).
Hallazgo radiográfico: Espacio pulpar disminuido o nulo.
Degeneración fibrosa:
Examen clínico: Al ser removida, esta pulpa tiene una apariencia como de piel seca.
DIAGNÓSTICO:
EVOLUCIÓN:
PRONÓSTICO: Favorable.
TRATAMIENTOS:
DEGENERACIÓN CÁLCICA
Tratamiento:
No requiere tratamiento endodontico
Restauración con coronas
Carillas estéticas
DEGENERACIÓN ATRÓFICA:
DEGENERACIÓN FIBROSA
DEGENERACIÓN GRASA:
Tratamiento:
REABSORCION DENTINARIA:
A diferencia del hueso que se somete a un remodelado fisiológico continuo durante toda la vida, la
reabsorción radicular de los dientes permanentes no ocurre naturalmente y es de naturaleza
inflamatoria. Por lo tanto, la reabsorción radicular en la dentición permanente es un evento
patológico; si no se trata, esto podría resultar en la pérdida prematura de los dientes afectados.
Fonseca y Nunes Correia (2003) refieren que los procesos de reabsorción de la pieza dentaria
pueden afectar a los tres tipos de tejidos duros: cemento, dentina y esmalte.
Es más frecuente en los hombres que en las mujeres (Goultschin et al.; 1992).
La reabsorción de los dientes se clasifica en función del lugar, la naturaleza y el patrón del proceso,
y generalmente se diferencia en reabsorción interna y externa.
La reabsorción dentinaria interna (RDI) se observa en las paredes internas del conducto radicular,
mientras que la externa se observa en la superficie de la raíz o área cervical. Y esta última se
desarrolla simultáneamente con la reabsorción del hueso alveolar. Este proceso se presenta de
manera similar a la del hueso.
La RDI fue reportada por primera vez por Bell en 1830. Y también ha sido denominado como el
diente rosa de Mummery (1920), llamado así debido a la presencia de una decoloración rosada en la
corona.
La RDI puede ser categorizada por el tipo / causa de la reabsorción como, transitoria, progresiva, de
reemplazo e inflamatoria (Ne et al.; 1999).
La reabsorción transitoria es posterior a una lesión de luxación, es una lesión inducida, no hay
presencia de bacterias y es auto limitante (Haapasalo et al.; 2006; Andreasen, 1986)
La reabsorción metaplásica parece provenir de un estímulo irritante leve del tejido pulpar, tal como
una pulpitis crónica irreversible o una necrosis parcial, que usualmente se localizan en un área
pequeña del sistema de conductos radiculares.
Este tipo de reabsorción tiene lugar cuando se produce un proceso inflamatorio crónico yuxtapuesto
a la región en la cual la capa de odontoblástica y la predentina están dañadas o ausentes, lo cual
puede ocurrir como resultado de un trauma o aplicación de calor extremo al diente (Ashcroft, et al.;
1995).
Implica una pérdida progresiva de sustancia radicular sin depósito de tejido duro en la cavidad de
reabsorción. La progresión de la reabsorción inflamatoria depende de la interacción entre el tejido
vital de la pulpa y el tejido necrótico (Andreasen, 1994).
Generalmente son asintomáticas y pueden ser diagnosticadas durante una exploración radiográfica
de rutina.
Según Andreasen (1970), puede haber sintomatología dolorosa en el 2% de los casos; si se perfora
hacia la corona, se observará una mancha rosada; y el tejido metaplásico queda expuesto al medio
oral. Una vez expuesta la pulpa coronal, está frecuentemente necrótica, mientras que el segmento
pulpar remanente permanece con vitalidad, puede responder a las pruebas de sensibilidad pulpar.
Mientras que, después de un período de actividad de reabsorción interna, la pulpa puede volverse no
vital, dando respuesta negativa a estos test. En estos casos, el desarrollo de la reabsorción queda
interrumpido (Wedenberg et al.; 1987, Trope et al.; 1994).
Una cantidad considerable de pared pulpar debe ser reabsorbida para ser detectada de forma fiable
en la radiografía. En los casos en que la infección se propaga rápidamente a través del conducto
radicular resultando en necrosis de toda la pulpa, la reabsorción termina en una etapa temprana y no
puede ser detectada ni clínicamente ni radiográficamente (Haapasalo et al.; 2006).
La RDI inflamatoria es detectada como radiolucidez de forma redonda a ovalada contenida dentro
del conducto radicular junto con el ensanchamiento simétrico del espacio del conducto radicular. La
descripción radiográfica clásica de la reabsorción interna fue descripta por Gartner et al; (1976).
Como una radiolucidez simétricamente definida, de densidad uniforme, que sale de la cámara
pulpar o del conducto radicular.
En los elementos dentarios de una sola raíz y un solo canal radicular, la reabsorción interna
comienza como una lesión simétrica en el área de la pulpa coronal. Mientras que, en los dientes con
múltiples radiculares con una amplia cámara pulpar, la reabsorción interna comienza en una parte
de la cámara y se extiende localmente a la dentina circundante.
Los bordes en una RDI son uniformes con márgenes lisos y bien definidos, generalmente simétrica,
mientras que la RDE tiene un borde irregular con una alteración en el hueso adyacente, y el canal a
menudo puede visualizarse a través de la zona radiolúcida, permanece inalterado y son asimétricas
(Trope et al.; 1994).
En una RDI evidente, la hemorragia en el canal debe cesar rápidamente con la extirpación de la
pulpa, ya que la fuente de suministro de sangre proviene del tejido de granulación y de los vasos
sanguíneos apicales. Si el sangrado continúa durante el tratamiento y la segunda sesión, la fuente
del suministro de sangre es externa y debe realizarse el tratamiento para la RDE (Trope, 2002).
La RDI inflamatoria es producto de una pulpitis crónica, teniendo como factores etiológicos el
trauma y la infección. Para que la reabsorción se instaure, además de la presencia de tejido de
granulación, es necesario que haya pérdida o alteración en la capa de odontoblastos y en la
predentina. El trauma y el sobrecalentamiento del diente, por preparaciones cavitarias, pueden dañar
estas capas. (Andreasen, 1994; Cohen, 1965).
Se ha postulado que el tejido pulpar apical a la lesión reabsortiva debe tener un suministro
sanguíneo viable para proporcionar células clásticas y nutrientes, mientras que el tejido necrótico de
la pulpa coronaria infectada, proporciona estimulación para esas células clásticas (Tronstad, 1988)
Por otra parte, los productos de degradación de la pulpa necrótica alcanzan la zona de reabsorción a
través de los túbulos dentinarios. Se piensa que esta comunicación requiere un trayecto tubular
especial, que se extiende del área con tejido necrótico al tejido pulpar vital, lo que podría explicar lo
extraño o atípico de este proceso de reabsorción (Andreasen, 1994; Cohen, 1965).
Haapasalo et al.; (2006) postularon que la predisposición de una infección progresiva provoca
necrosis de todo el tejido pulpar, limita el proceso de reabsorción y actúa como un mecanismo
protector que evita su progresión. La presencia de un suministro colateral de sangre a través de un
canal accesorio desde el ligamento periodontal hasta el sitio de reabsorción puede aumentar el
mantenimiento del proceso de reabsorción.
El proceso de reabsorción dental es similar al proceso de reabsorción ósea (Pierce et al.; 2006). Si
se produce una injuria en la predentina o precemento podría desencadenar un proceso de
reabsorción.
Las lesiones o irritaciones del hueso, dentina o cemento conducen a cambios químicos dentro de
estos tejidos; dando como resultado la formación de células gigantes multinucleares, denominadas
clastos (Boyde et al.; 1984).
La célula clástica es la responsable de todo proceso de reabsorción, junto con los monocitos y los
macrófagos. Estas células dirigen una compleja interacción de sucesos biológicos a nivel molecular,
implicando citoquinas, enzimas y hormonas, que influyen en la progresión de la reabsorción
(Andreasen et al.; 1992).
Las células clásticas derivan de la fusión de células hematopoyéticas precursoras del mismo linaje
embrionario que los monocitos - macrófago de la sangre y son, generalmente, multinucleadas,
poseen entre 20 a 30 núcleos (Ne et al.; 1999). Se caracterizan por poseer membranas
especializadas, zonas claras y bordes rugosos, que son las prolongaciones citoplasmáticas (Lopes;
Siqueira, 2015). El tamaño de la zona clara es indicativo de la actividad de reabsorción de la célula
y, en combinación con el borde rugoso, es responsable del proceso de reabsorción. Tienen una vida
útil de aproximadamente 2 semanas (Domon et al.; 1997).
Ne et al.; (1999) refiere que se desconoce si se trata de la misma célula, a pesar de que manifiesten
algunas semejanzas. Ambas células tienen los bordes rugosos, propiedades enzimáticas
comparables e intensa actividad fosfatásica resistente al tartrato. Se diferencian en que los
odontoclastos son más pequeños, contienen menos núcleos que los osteoclastos y pueden tener, o
no, zona clara (Domon et al.; 1997,Seltzer et al.; 1988).
Sus modelos de reabsorción, también parecen ser los mismos. Los odontoclastos mononucleares
(4% de los odontoclastos) que participan en la reabsorción dental. Sin embargo, la mayoría de los
odontoclastos (94%) forman lagunas en la dentina son multinucleados, con 10 o menos núcleos. Los
odontoclastos oligonucleares, poseen menos de cinco núcleos, reabsorben más dentina por núcleo
que las células con un mayor número de núcleos. (Domon et al.; 1997)
Durante la reabsorción, estas células se encuentran en la interfase entre el tejido blando, pulpa o
ligamento periodontal, y el duro, dentina y/o cemento, y están alojadas en depresiones de la matriz
calcificada, áreas destruidas por el proceso reabsortivo, representados por las lagunas de Howship
(Domon et al.; 1997, Seltzer et al.; 1988).
La zona involucrada en la adhesión de la célula clástica al tejido a ser reabsorbido, zona clara, crea
un espacio extracelular aislado, que mantiene el ambiente ácido necesario para la reabsorción (Ten
Cate et al.; 1986, Trope et al.; 1992).
El proceso de reabsorción se puede describir como bimodal (Debari et al.; 1995), dado que la célula
clástica es capaz de promover tanto la disolución del componente mineral, como la degradación de
la matriz orgánica, sin necesitar la ayuda de otras células (Lopes; Siqueira, 2015). Una vez en
contacto con la matriz mineralizada, después de la pérdida de la predentina, el odontoclasto inicia la
destrucción de los tejidos a través de la liberación de ácidos y enzimas (Ne et al.; 1999).
liberados en la laguna de reabsorción, a nivel de los bordes rugosos (Ne et al.; 1999).
Este medio acido se produce gracias a la acción de una bomba de protones polarizados altamente
activa, contenida dentro del borde rugoso (Gilles et al.; 1994).
De esta forma, ocurre la acidificación de la laguna, y la disolución de la fase mineral del tejido, con
la consecuente exposición de la fase orgánica, colágeno (Siqueira et al.; 1996, Debari et al.; 1995).
La fase orgánica va a ser degradada por tres grupos de enzimas proteinasas: colagenasas y
metaloproteinasas de la matriz, cuya acción se desarrolla en un pH neutro o ligeramente inferior al
neutro (Bord et al.; 1996), y por la familia de las proteinasas de cistina, que actúan en pH ácido
(Debari et al.; 1995).
Las cisteín proteinasas parecen trabajar más cerca del borde rugoso, donde el pH es más ácido,
mientras que las colagenasas parecen ser activas en la superficie dentaria de reabsorción, donde el
pH está más cerca del neutro, debido a la capacidad de amortiguación a través de la disolución de
sales dentarias.
Las cisteín proteinasas son segregadas directamente por el odontoclasto en la zona clara a través del
borde rugoso. Mientras que la fuente de las colagenasas sigue siendo cuestionada. Existen dos
orígenes potenciales: el mismo odontoclastos o los odontoblastos circundantes. (Seltzer et al.; 1988,
Rifkin et al.; 1992).
Una vez que se ha diagnosticado la reabsorción dentinaria interna, el clínico debe tomar una
decisión sobre el pronóstico del elemento dentario.
Por otra parte, la reabsorción no perforante, puede resultar de progreso lento, rápido o
intermitentemente, con período de actividad y pausa. Ya que su evolución no es previsible, el
tratamiento debe ser iniciado inmediatamente después del diagnóstico. (Heithersay, 1985).
Por lo tanto, el objetivo de este trabajo es realizar una revisión bibliográfica acerca de las distintas
alternativas de tratamiento de las RDI.
En estos casos se observa que el tejido capaz de producir la reabsorción del diente es externo al
mismo y por supuesto el mecanismo más común es por acción periodontal. También puede
observarse reabsorción de tejidos dentarios cuando hay una compresión mecánica sobre las piezas
dentarias; esta compresión puede ser debida simplemente a la acción directa de fuerzas sobre los
dientes (como en el caso de fuerzas excesivas en los movimientos ortodóncicos) o bien la acción
directa por intermedio del periodonto, que puede ser producida como en el caso de las formaciones
quísticas o tumorales .La zona erosionada es cóncava en relación con la superficie de la raíz,
mientras que en la reabsorción interna es convexa.
CASO CLÍNICO:
La paciente refirió no haber tenido un dolor histórico provocado en dicho elemento. Recibió
únicamente tratamiento por caries, restauración clase III. Al realizar el examen clínico manifestó
dolor a la percusión vertical, las pruebas al frío y al calor no mostraron ningún tipo de respuesta. Al
inspeccionar la mucosa se observó un trayecto fistuloso a fondo de surco sobre ILSI (Fig. 3).
En el examen radiográfico del ILSI se observó una imagen radiopaca compatible con una
restauración a nivel coronario, una imagen radiolúcida de forma redondeada dentro del conducto
radicular compatible con un diagnóstico de reabsorción dentinaria interna (RDI) con
ensanchamiento del ligamento periodontal y lesión periapical (Fig. 4).
Al comenzar el tratamiento se utilizó como anestésico TOTALCAÍNA FORTE, (Carticaína
Clorhidrato 4 % -L-Adrenalina 1:100.000, Laboratorio Bernabó).
Una vez realizada la preparación de accesos se procedió a la toma de la longitud de trabajo, la cual
se determinó mediante el uso de localizador apical Propex Pixi (Dentsply - Maillefer) y
conductometría radiográfica (Fig. 5 y 6).
Una vez establecida la longitud de trabajo, se realizó la limpieza del tercio apical con limas K de la
primera serie (Dentsply - Maillefer) y se hicieron lavajes con hipoclorito de sodio (NaOC) al 5.25%
(Tedequim S.R.L. Industria Argentina) y EDTA (Endo- Quim, Tedequim S.R.L. Industria
Argentina) activado con ultrasónico (Woodpecker), para una mejor desinfección de la zona de la
reabsorción dentinaria interna. Luego se secaron los conductos con conos de papel absorbentes
(Meta Biomed).
El conducto fue obturado con cemento sellador Sealapex (Sybron - Endo) en una primera etapa fue
obturado el tercio apical con una técnica de obturación convencional, técnica de condensación
lateral (Fig. 7 y 8), los conos fueron cortados a nivel de la reabsorción dentinaria interna con
condensadores digitales Machtou Plugger (Dentsply - Maillefer) realizando posteriormente
condensación vertical.
Se tomó radiografía pre - final para verificar la calidad de la obturación (Fig. 9).
Se realizó un control radiográfico a los 12 meses (Fig. 12). Donde se observó la preservación de las
estructuras dentarias y periodontales.
DISCUSIÓN
La anatomía normal del conducto radicular, alterada por procesos patológicos, dificulta en muchos
casos el proceso de obturación.
Una de estas condiciones es la reabsorción interna, que se presenta como un defecto irregular en el
conducto radicular causado por un daño en la predentina. Cuando dicha lesión esta instaurada, y es
diagnosticada, se debe realizar el tratamiento de la misma (Gencoglu et al.; 2008). El mismo se
considerará exitoso cuando haya ausencia de síntomas y signos clínicos de infección en un diente
sin evidencia radiográfica de compromiso periodontal (Friedman, 2002).
El tratamiento de la reabsorción interna puede verse afectado por dos factores. El primer factor,
sugiere que el área de la reabsorción es inaccesible a la limpieza y conformación normal, como así
también en la obturación. El segundo factor, es la extensión correcta del defecto de reabsorción, el
cual no puede ser estimado mediante una radiografía ya que es una imagen bidimensional de un
objeto
tridimensional (Agarwal et al.; 2002).
El tratamiento del conducto radicular muchas veces puede realizarse en una sola visita, la cual
implica, menor tiempo y costos más bajos tanto para los pacientes como para los odontólogos y,
posiblemente, menor dolor postoperatorio (Albashaireh et al.; 1998). Sin embargo, dado que la
erradicación bacteriana completa puede no alcanzarse incluso con una preparación químico-
mecánica profunda del conducto radicular (Siqueira et al.; 2002; Spängberg et al.; 2001), los
tratamientos se realizan frecuentemente en múltiples citas, usando como medicación intraconducto
de hidróxido de calcio, especialmente en dientes sintomáticos, aunque este tipo de medicación no
asegure la erradicación total de los microorganismos del conducto radicular (Law; Messer, 2004).
Por otra parte Soltanoff (1978), sugirió un menor consumo de analgésicos con el enfoque de visitas
múltiples.
En los casos en que la reabsorción sea activa, se suele observar un sangrado del tejido pulpar, lo
cual puede dificultar la localización del conducto. Sin embargo, tan pronto como el tejido pulpar
apical es removido, el sangrado se detiene o se reduce considerablemente, permitiendo una mejor
visibilidad en el área de trabajo.
Los detritos orgánicos existentes dentro del canal en la área reabsorbida no pueden ser removidos a
través de la instrumentación convencional, por lo que se deben utilizar agentes químicos, tal como
una solución de hipoclorito de sodio, instrumentos endodónticos doblados en un ángulo de 90 ,̊
fresas de Müller y de Gates Glidden o puntas de ultrasonidos.
Inicialmente, podemos usar irrigación de hipoclorito de sodio al 2,5% o al 5,25%, para remover y
disolver los restos pulpares de las áreas de reabsorción inaccesibles a la instrumentación. El
hipoclorito de sodio es un fuerte agente antimicrobiano que actúa eficazmente sobre el tejido
necrótico y en la remoción de los residuos pulpares que se encuentran dentro de los canales
(Siqueira et al.; 2002).
La eficacia antimicrobiana del hipoclorito de sodio, se debe a su alto pH (acción ion hidroxilo),
cuyo mecanismo de acción es similar a la del hidróxido de calcio. Su alto pH interfiere además en la
integridad de la membrana citoplasmática con una inhibición enzimática irreversible, alterando el
metabolismo celular y produciendo una degradación de fosfolípidos en la peroxidación lipídica
(Estrela et al.; 2002).
Por otra parte, la instrumentación ultrasónica, también resulta ser eficaz en la limpieza del área
reabsorbida, facilitando la penetración del irrigante en toda la zona del sistema del canal radicular
(Burleson et al.; 2007).
Al remover los detritos inaccesibles, junto con la acción bactericida del hipoclorito de sodio, se
logra una limpieza eficaz de las áreas de reabsorción. Para permitir una mejor irrigación el acceso
coronal al canal radicular puede ser rectificado.
Con el fin de llegar mejor a las zonas más distantes de la reabsorción, los instrumentos manuales se
doblan entre 1 a 4 mm de la punta para tomar contacto con las paredes de la cavidad de reabsorción
y ayudar así a la eliminación de todo el tejido. Aunque el uso de hipoclorito y puntas de ultrasonido
son de elección para la limpieza de las áreas más difíciles, la importancia de una limpieza mecánica
cuidadosa no debe subestimarse.
Los estudios sobre la efectividad del hipoclorito de sodio y del hidróxido de calcio para eliminar el
tejido de la cavidad de reabsorción y otros tejidos del conducto radicular indican que tienen un
efecto aditivo o incluso sinérgico (Metzler; Montgomery, 1989).
En los casos en que la reabsorción no haya perforado, resulta efectivo utilizar pasta de hidróxido de
calcio en el canal durante 1 a 2 semanas. Esto permite retirar posteriormente los restos de tejido a
través de la irrigación e instrumentación. Se recomienda además, el uso de ultrasonido para facilitar
la eliminación de tejido remanente y del hidróxido de calcio colocado en el conducto (Wadachi et
al.; 1998).
Cuando la RDI progresa hacia el periodonto, se produce una reabsorción perforante, por lo cual el
profesional se encuentra con problemas adicionales, como inflamación, sangrado y dificultad para
obturar el canal. La presencia de una perforación no siempre se consigue determinar
radiográficamente, a no ser que se visualice una
lesión radicular lateral adyacente a la reabsorción. Clínicamente hay, una hemorragia continua del
conducto, después de la completa remoción de la pulpa. En algunos casos de perforaciones
antiguas, se puede ver un trayecto fistuloso en la mucosa oral adyacente al defecto (Heithersay,
1985).
En estos casos, el tratamiento con hidróxido de calcio se prolonga durante largos períodos de
tiempo, de hasta 1 año para asegurar la completa cicatrización del sitio de perforación (Barclay,
1993; Benenati, 2001).
No existen estudios comparativos sobre el pronóstico a largo plazo de las reabsorciones internas
perforantes tratadas con hidróxido de calcio a corto o largo plazo. Sin embargo, el uso de trióxido
mineral agregado (MTA) puede cambiar el protocolo de tratamiento recomendado para la
reabsorción interna (Peng et al.; 2006, Aeinehchi et al.; 2007).
Una vez desinfectado, el canal radicular, debe ser obturado con un material apropiado para evitar su
reinfección.
Por su naturaleza, los defectos de reabsorción interna pueden ser difíciles de obturar
adecuadamente. Para sellar completamente el defecto de reabsorción, el material de obturación debe
ser fluido.
No existe un consenso aceptado sobre los materiales y las técnicas obturación utilizado en el
tratamiento de las RDI. Sin embargo, la literatura indica que las técnicas de obturación con
gutapercha termoplastizada, son generalmente las técnicas de elección cuando no existe
comunicación con el periodonto (Caliskan; Turkun, 1997).
Por otra parte, Gencoglu et al., (2008) examinaron la calidad de las obturaciones radiculares en
dientes con cavidades internas de reabsorción creadas artificialmente, encontrando que las técnicas
de gutapercha termoplastizada con Obtura II (Obtura), sistema con gutapercha por inyección, fueron
significativamente mejor en la obturación de cavidades de reabsorción artificial, que los sistemas
Thermafil (Dentsply, Maillefer), técnica de vástago con núcleo, sistema B (Elements Unit, Sybron
Endo), condensación central mediante onda continua y Condensación lateral en frío (CLC).
de zinc eugenol, mejorando la fluidez de la gutapercha dentro del conducto radicular(Natera, 2011).
Stamos D.E. y Stamos D.G. (1986) informaron dos casos de reabsorciones internas en los que se
utilizó el sistema Obtura II alcanzando el éxito de la obturación de los canales. Conclusiones
similares fueron alcanzadas por otros autores (Wilson; Barnes,1987).
También podría utilizarse una técnica híbrida para obturar, en donde, el canal ubicado apical al
defecto se obtura con gutapercha, y luego el defecto de reabsorción y la perforación asociada se
sellan con MTA (Hsien et al.; 2003, Jacobovitz et al.; 2008).
Cuando el elemento dentario no puede recibir un tratamiento a causa de la extensión de la
reabsorción, la extracción es la única opción de tratamiento (Jacobowitz, 2008).
La tasa de éxito del tratamiento de los conductos radiculares con reabsorción dentinaria interna,
puede depender de la etapa, forma y localización de la lesión. El grosor restante de la pared
dentinaria es un factor clave. Sin embargo, si el tratamiento endodóntico convencional es posible, la
tasa de éxito puede ser comparable al tratamiento de conductos convencional (Fuss et al.; 2003,
Gunraj 1999).
En el caso clínico descripto en este estudio se realizó una irrigación ultrasónica pasiva con
hipoclorito de sodio, en concordancia con lo descripto por Siqueira et al.; 2002 y Burleson et al.;
2007.
Se optó por una técnica de obturación de tipo hibrida, en donde el tercio apical se obturo con la
técnica de condensación lateral en frio, la cual es considerada el Gold Standard, ya que la misma es
de lección frente a otras técnicas cuando son evaluadas en lo referente a su eficacia.
En la misma, los conos fueron cortados con condensadores de Machtou (Dentsply - Maillefer) y la
zona de la reabsorción fue obturada con el equipo Calamus Dual (Dentsply - Maillefer), donde el
dispositivo cuenta con dos sistemas, inyectable en caliente, back-fill y central de onda continua,
down-pack. De este equipo solo se utilizó la técnica inyectable en caliente, coincidiendo con el
estudio realizado por Gencoglu et al.; (2008).
CONCLUSIÓN
Los dientes con reabsorción dentinaria interna (RDI) son un reto en la práctica endodóntica, lo que
exige un manejo diferente del tratamiento endodóntico convencional.
Sobre la base de este trabajo, se puede concluir que el tratamiento de la RDI es un procedimiento
viable, que requiere establecer protocolos estandarizados. Una preparación químico-mecánica, una
obturación, y una restauración post-endodóntica basadas en sólidos principios, permiten que el
pronóstico a largo plazo de la RDI presente resultados predecibles y favorables.
CEMENTO SEALAPEX
a) Descripción:
Su plasticidad y corrimiento son adecuados mientras que su radiopacidad es escasa. Tiene alta
solubilidad, por lo tanto, poca estabilidad. Esta solubilidad es la que le permite liberar el hidróxido
de calcio en el medio en que se encuentra.
b) Composición:
c) Características:
d) Indicaciones:
Deben mezclarse proporciones iguales en longitud de la pasta base y de la pasta catalizada durante
15 a 20 segundos o hasta que queden perfectamente mezcladas. No altere las proporciones de la
mezcla. El mezclado debe efectuarse con movimiento circular mientras se presiona fuertemente la
espátula. La mezcla correcta debe tener una consistencia uniforme sin rayas o manchas de color
heterogéneo
e) Contraindicaciones:
No existen contraindicaciones cuando un dentista profesional utiliza sealapex de acuerdo con las
instrucciones de uso.
f) Precauciones:
La base y el catalizador deben ser pastas opacas. Si se extruye aceite transparente, no utilice el
producto ya que la desemulsificación podría dar lugar a tiempos de trabajo irregulares y el deterioro
de las propiedades. Compruebe la fecha de caducidad del material en el envase extremo.
h) Método de aplicación:
Las paredes del conducto deben estar secas. Se debe llevarse al conducto con una espiral de
lentulo, puntas de obturación pueden enrollarse en el cemento mezclado y colocarse suavemente en
su posición con pinzas de algodón. Este material es compatible con la técnica de grabado ácido y
cualquier material de restauración final (composite o amalgama).
i) Almacenamiento:
No es el cemento de elección cuando tiene que llevarse calor al interior del conducto (técnica de
gutapercha caliente -Thermafil o similares- o técnica mixta de obturación lateral y vertical con
calor).
Si se utiliza este cemento para todo, que puede utilizarse, tiene el problema de que tenemos poco
tiempo de trabajo, pues endurece con rapidez y te impide terminar la condensación lateral si te
entretienes mucho.
Pues porque este cemento, y estamos hablado especificamente del Sealapex (Sybron / Kerr), fragua
o endurece rápidamente en presencia de humedad y con temperatura elevada.
Ambas situaciones se dan fácilmente a nivel apical, cuando el ápice está abierto.
Si, además de esto, el cemento se tiene una cierta alcalinidad, que le da su contenido en hidróxido
de calcio, tanto mejor.
Supongamos que vamos a obturar con una técnica de condensación lateral un molar como:
Pues que, con facilidad, al condensar la gutapercha en el conducto, la punta principal seleccionada,
que ya es gruesa de por sí, puede resbalar más allá del límite cementodentinario y sobreobturar con
facilidad.
Si mojamos esa punta con el Sealapex, la ubicamos en posición y esperamos a que inicie el
endurecimiento el cemento (el endurecimiento se inicia a nivel apical, que es la zona más húmeda y
más caliente del conducto), podemos entonces iniciar la presión de condensación lateral sin miedo a
que el cono resbale más allá del ápice, pues éste queda contenido en su posición por el cemento que
ya ha endurecido.
El caso de un molar con los ápices abiertos, que hemos obturado con condensación lateral y
Sealapex.
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