Esta es la historia de un mujer llamada Isis que vivía en el bosque con su hijo Horus.
Isis era una maga muy poderosa. Podía convertir un palo seco en una hermosa flor,
podía pintar el aire de colores, podía aparecer y desaparecer delante de tus ojos... y tú no
te darías ni cuenta. También era una sanadora. Pasaba muchas horas en la naturaleza,
rodeada de plantas, rocas y animales, por eso Conocía muy bien los secretos para
preparar buenas medicinas. Mucha gente con dolores y enfermedades iba a verla para
que les curase.
Su hijo Horus era un niño muy especial y ella lo sabía. La gente decía que traía buena
suerte y que allá donde él iba llegaba la riqueza y la abundancia. Ya te puedes
imaginar… todo el mundo quería estar cerca de él. Siempre le invitaban para que fuera a
las casas, a las fiestas o a las ciudades… pero era un poco agobiante para él y se aburría.
¿Sabes qué es lo que más le gustaba hacer? ver cómo volaban los pájaros. Horus soñaba
todos los días con poder volar.
Un día le preguntó a su madre. – Mamá tú que sabes hacer tanta magia ¿puedes
convertirme en un pájaro para que pueda volar muyyyyy alto?
- Hijo mío –le respondió Isis- tienes que saber que si lo hago nunca más podrás volver a
ser una persona. Piénsalo bien ¿Crees que estás listo para eso?
Horus se quedó pensativo y se dio la vuelta sin decir nada.
Pasaron los años y Horus se había convertido en un joven fuerte y decidido. Entonces le
dijo a su madre.
- Mamá ahora sí estoy preparado. Quiero ser un pájaro, un halcón, y dejar de ser una
persona.
Isis sabía que era cierto.
- Hijo mío me da mucha pena que te vayas pero también sé que desde que eras
pequeñito siempre has querido volar. Por eso… te convertiré en un halcón, si ese es tu
deseo.
- ¡Gracias mamá! – Horus se puso muy contento.
- Pero espera. Debes saber que la magia siempre tiene condiciones. Contigo habrá dos
importantes condiciones que deberás cumplir.
La primera es que siempre tienes que volar cerca del sol. Y la segunda es que nunca
podrás pisar el suelo o te convertirás en una estatua de oro.
- De acuerdo mamá, me ha quedado muy claro.
Isis y Horus se abrazaron para despedirse. Luego Isis levantó sus manos para hacer
magia muy poderosa y le pidió al sol que le ayudase a convertir a Horus en un
hermoso… HALCON.
A partir de ese día Horus dejó de ser persona y fue un poderoso halcón. Por las mañanas
levantaba su vuelo cuando salía el sol y no se separaba nunca de él.
Horus seguía dando suerte a las personas. Cuando volaba cerca de las casas siempre
llegaban buenas noticias. Y si una de sus plumas caía al suelo ésta se convertía en oro y
los que la encontraban se hacían ricos. Todo el mundo se alegraba de ver volar Horus y
Horus por fin ahora era libre de hacer lo que siempre había querido.
Pero un día llegó un cazador fuerte y malvado que quería cazar a Horus. Sabía que si lo
conseguía sería un hombre muy rico. Su nombre era Seth.
Seth llegó al bosque y disparó sus flechas... pero Horus volaba siempre muy alto, cerca
del sol, y las flechas nunca llegaban a darle.
Isis se enteró de que había un cazador en el bosque que quería cazar a su hijo.
Rápidamente se presentó delante de Seth y con su magia le quitó todas sus armas y
luego le sacó fuera del bosque .
- No quiero volver a verte por aquí nunca más – dijo enfadada.
Seth regresó a su país y se fue a pedir ayuda y consejo a la bruja Gorgona, una vieja
amiga suya que también sabía hacer magia poderosa.
- Ayúdame con tu magia Gorgona. Quiero cazar a Horus y no sé cómo hacerlo.
- Cazar a Horus quieres, pues ambicioso te has vuelto… y eso te costará un alto precio.
- Pídeme lo que quieras pero dime cómo puedo cazarlo.
-Necesito pensar. Esta noche consultaré mi oráculo. Vuelve mañana y te daré la
respuesta… y su precio.
Al día siguiente Seth regresó a ver a Gorgona.
- Dime Gorgona, ¿tienes una respuesta para mí?
- Sí, ya sé cómo puedes cazar a Horus. Sólo hay un día al año en el que el sol sale
mucho más bajo en el horizonte. Ese día empieza el invierno y ese día Horus volará
mucho más bajo al amanecer. Será tu oportunidad de cazarlo…
…y para eso te entrego esta flecha. Tiene un conjuro mágico que la hace fuerte y ligera
para que llegue muy alto. Pero sólo tendrás una oportunidad. Si fayas… la magia
desaparecerá.
- Me ha quedado claro. Y dime… ¿Cuál es tu precio?
- Ah… mi precio. Cuando Horus toque el suelo se convertirá en oro. Pues bien, la mitad
de su cuerpo ha de ser para mí.
- De acuerdo. La mitad será para ti.
- Espera Seth... la magia siempre tiene condiciones. Lo sabes ¿verdad? -Gorgona sonrió
malévola-. Pues esta es mi condición. Si al final no logras cazar a Horus, tú te
convertirás… en un monstruo.
Seth se quedó pensativo para al final aceptó el trato. Gorgona hizo su magia poderosa y
Seth se despidió de ella y se fue. Viajó de noche, para no ser descubierto por Isis y
esperó la llegada del primer día de invierno.
Así, justo el día 22 de diciembre, cuando salió el Sol por el horizonte, Horus levantó su
vuelo más bajo que nunca. En ese momento se oyó el silbido de una flecha que provenía
del bosque. La flecha se clavó en su corazón hiriéndole de muerte.
Entonces ocurrió algo inesperado. El sol le cogió con todos sus rayos para que no
cayese al suelo.
Seth se enfadó. - Es mío, el Halcón me pertenece. Lo he cazado yo y está muerto!
- ¡Nó, aún no está muerto! -Gritó el Sol.
La gente que trabajaba en el campo lo vieron todo y fueron a avisar a Isis.
- Tu hijo Horus está gravemente herido. Le ha disparado una flecha un cazador malvado
llegado de lejos.
Isis se fue corriendo para ver cómo estaba su hijo. Cuando llegó supo que su corazón
estaba herido de muerte y que tenía que hacer algo.
- Por favor Isis piensa algo pronto–le dijo el sol-. No voy a poder sostener mucho
tiempo el cuerpo de tu hijo.
Isis pensó y pensó todo el tiempo qué podía hacer para devolverle la vida a su hijo. Pero
su magia no era tan poderosa.
Pasó un día, dos días y... al tercer día el SOL finalmente le dijo a Isis que ya no podía
esperar más... y tendría que soltar a Horus.
Entonces Isis le dijo al sol
- Te entregaré mi corazón para que se lo des a mi hijo... y así él pueda vivir.
- Si me das tu corazón… ¿tú qué harás? –Preguntó el sol.
- Yo me convertiré en árbol. No necesitaré un corazón. Viviré de la luz de tus rayos y
del agua de la Tierra.
- Si esa es tu voluntad, así se hará –dijo el sol.
De esta forma el 25 de diciembre, tres días después de que Seth hubiese disparado su
flecha, Isis una vez más usó su magia poderosa sorprendiendo a todo el mundo. Entregó
su corazón a su hijo Horus para que volviese a la vida y luego ella se convirtió en árbol,
un hermoso árbol, grande y fuerte.
Y ese día el Sol empezó a subir más alto que los días anteriores.
Seth enfureció y tal y como le había advertido la bruja Gorgona, se acabó convirtiendo
en un horrible monstruo. No soportó nunca más la luz del sol y tuvo que huir y
refugiarse en el interior de una cueva.
Todo el mundo se acercó hasta el árbol para despedirse de Isis. Estaban tristes por haber
perdido a una maga tan buena y generosa con ellos y que tanto les había ayudado, pero
también estaban contentos por ver a Horus vivo y nuevamente volando cerca del SOL.
Horus también bajó hasta su madre, que ahora era un árbol, y se posó sobre una de sus
ramas. Estaba triste pero muy agradecido, y lloró una lágrima que al tocar el suelo se
convirtió en oro. Una Niña la vio, la cogió y la colocó en una de las ramas, para
decorarlo y quedó tan bonita que la gente fue a sus casas a buscar más cosas para
decorar el árbol.
De esta forma, cada año, al amanecer del día 25 de diciembre, la gente del lugar
caminaba hacia el bosque para dar las gracias al sol por salvar a Horus y a Isis por toda
la magia que siempre les había dado. Decoraban el árbol, dejaban regalos, lo abrazaban,
formaban un círculo alrededor de su tronco y cantaban canciones alegres.
Y dicen que la magia de Isis siguió funcionando y que Horus voló tan alto y tan cerca
del sol que nunca más un cazador pudo cazarlo.