MINISTERIO “FUEGO DE AVIVAMIENTO”
Instituto Bíblico
Cátedra: Homilética I Pastor: Henry A. Troconiz P.
CONTENIDO
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Introducción .......................................................................................... 3
El Predicador y su Mensaje..................................................................... 6
Colócate en las manos de Dios y no Procures imitar a otros............... 8
Conserva pura tu vida ante Dios y los hombres.................................... 8
Mantén la dignidad de tu cargo de Embajador de Cristo..................... 8
Deposita tu confianza en el salvador para tu salud corporal................. 9
El predicador y la oración en privado.................................................... 9
El sentido teológico de la predicación (Tema 1)................................... 14
1. El carácter teologal de la predicación............................................ 14
2. El carácter cristológico de la predicación...................................... 15
3. El carácter evangélico de la predicación........................................ 15
4. El carácter antropológico de la predicación.................................. 16
5. El carácter eclesial de la predicación.............................................. 16
6. El carácter escatológico de la predicación..................................... 17
7. El carácter persuasivo de la predicación........................................ 17
8. El carácter espiritual de la predicación........................................... 18
9. El carácter litúrgico de la predicación........................................... 18
La invención del Sermón (Tema 2)....................................................... 20
El canon retórico de la invención...................................................... 20
Retórica............................................................................................... 20
La invención del Sermón.................................................................... 21
1. La determinación del propósito.................................................... 21
Propósito comunicativo - Propósitos generales.......................... 22
2. La selección de una base bíblica..................................................... 23
3. La determinación del asunto......................................................... 24
4. La determinación del tema .......................................................... 24
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 1
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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El análisis bíblico............................................................................
5. 25
El análisis del contexto - El análisis del pasaje o texto - El
análisis del asunto.
El arreglo del Sermón (Tema 3)............................................................. 32
La importancia del arreglo................................................................. 32
Los seis procesos retóricos.................................................................. 33
Narración – Interpretación – Ilustración – Aplicación –
Argumentación – Exhortación.
La Proposición.................................................................................... 34
Proposición Persuasiva – Proposición didáctica
Las siete interrogantes del Sermón.................................................... 37
¿Quién? ¿Cuál? ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?
La palabra clave................................................................................... 38
La oración transicional....................................................................... 39
Las divisiones principales.................................................................... 40
Las divisiones secundarias................................................................... 42
La conclusión del Sermón.................................................................. 44
La introducción del Sermón............................................................... 47
Varias clases de Introducciones..................................................... 48
El titulo del Sermón........................................................................... 49
La ilustración en el Sermón................................................................ 50
El propósito de las ilustraciones.................................................... 50
Clases de ilustraciones.................................................................... 51
El bosquejo final del Sermón. ........................................................... 53
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 2
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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INTRODUCCIÓN
El mundo progresa con inusitada rapidez y tanto los sabios como los hombres
de ciencia han efectuado descubrimientos tan extraordinarios que nuestros
antepasados desconocerían este mundo si volvieran.
La predicación registrada en generaciones pasadas era apropiada para la gente de
la época, cuya ignorancia jamás le hubiera capacitado para crear planes de
salvación para si misma. Fue así necesario que la Biblia le impartiera enseñanzas
a fin de consolarla, y de mitigar las aflicciones de la vida.
Pero ahora todo ha cambiado. El hombre del siglo XX ha hecho notables
progresos en lo que respecta a sus antepasados.
Todo creyente debe constituirse en el instrumento de salvación de otras almas.
Debe ser para su prójimo un mensajero fiel del Señor. Los pastores, los
evangelistas, lo que tienen a cargo reuniones de jóvenes, los maestros de la
Escuela Dominical y en general todo obrero cristiano tiene que pronunciar
mensajes de la palabra del Señor para llevar almas a los pies de Cristo y
apacentar su rebaño. ¡Cuán importante es entonces estudiar la forma de
preparar convenientemente los mensajes, a fin de que se constituya en
poderosos instrumentos de Dios, con el objeto de realizar en el corazón del
creyente la obra que el Maestro anhela!.
Cuando pronunciamos el mensaje del Rey, no sólo debemos estudiar con
diligencia el tema, sino también la forma de expresarnos. Dios anhela preparar
el mensajero para su obra. Le proporciona un mensaje perfecto, el cual debe ser
transmitido mediante expresiones hermosas, palabras elegantes y a la vez fáciles
de entender.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 3
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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Salomón nos dice en Proverbios 25:11 que “Como manzanas de oro en castillos
de plata, es la palabra que se dice oportunamente”. El mensaje del evangelio es
como el oro fino, precioso e incomparable. Es asimismo nutritivo, cual la
manzana, pues contiene el alimento que necesitan las almas. Y cuando estas
manzanas de oro se presentan en castillos de plata; las palabras elegantes que
expresan el mensaje ¡Cuan deliciosas son!.
Proverbios 22:17-21. 17Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, Y aplica
tu corazón a mi sabiduría; 18Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de
ti; Si juntamente se afirmaren sobre tus labios. 19Para que tu confianza sea en
Jehová, Te las he hecho saber hoy a ti también. 20¿No te he escrito tres veces
En consejos y en ciencia, 21Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de
verdad, A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?.
El escritor nos ordena aplicar a nuestro corazón las enseñanzas de la palabra
divina a fin de que sus verdades se conviertan en una realidad en nuestros
corazones, se divulguen por nuestros labios y nos capaciten para responder con
sabiduría divina a los que nos preguntan.
I Pedro 3:15. 15sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad
siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante
todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros .
Un obrero que no estudia bien la palabra de Dios no podrá alimentar a su
congregación con el pan de la vida, de manera que solo tendrá creyentes
espiritualmente débiles, que fluctúan de aquí para allá y son llevados fácilmente
por el viento de las doctrinas falsas. Mas el obrero que estudia con esmero la
palabra de vida y prepara cuidadosamente el alimento espiritual, tendrá un
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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rebaño que crece en la enseñanza del Señor, fuerte y capacitado para resistir los
ataques del maligno.
Eclesiastés 12:10-11. 10Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y
escribir rectamente palabras de verdad 11Las palabras de los sabios son como
aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las
congregaciones, dadas por un Pastor.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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“EL PREDICADOR Y SU MENSAJE”
Predicador es aquél que proclama el evangelio a los hombres. Escribir no es
predicar. En la predicación, debe existir el contacto directo y personal entre el
orador y su auditorio.
Mas no constituye predicación el simple hecho de ponerse de pie frente a una
congregación, o de hablarle y entretenerla o impartirle instrucción. Se oyen en
la actualidad procedentes de púlpitos cristianos discursos de carácter político y
social, discusiones sobre temas de actualidad, controversias teológicas y
estudios comparativos de las religiones y comentarios relativos a los últimos
descubrimientos de carácter científico. Todo esto, por bueno que sea, no
constituye predicación.
El predicador no expone algo que ha concebido su mente, sino que pronuncia
un mensaje, es decir, algo que ha recibido de Dios y que está comisionado para
transmitir a los demás. Vemos así que un predicador es aquél que posee un
llamado y mensaje definido. Según las palabras de Pablo, se trata de una
persona apartada para el evangelio de Dios.(Romanos 1:1).
El objetivo primordial del predicador debe ser el de entregar con exactitud el
mensaje que le fue dado por Dios y no el que pudiera haber concebido su
propia mentalidad. Dios requiere de usted; exactitud y fidelidad.
El propósito del predicador no debe ser el de entretener a su auditorio y
proporcionarle momentos agradables, o simplemente darle algo provechoso,
sino entregar con exactitud y fidelidad el mensaje que Dios le encomendó para
ella.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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El predicador debe ser interprete. Por un lado, debe estar capacitado para saber
lo que dice Dios y transmitirlo al pueblo; por el otro, estar compenetrado de
las necesidades del pueblo y poder presentar dichas necesidades ante Dios.
Éxodo 18.19-20. 19Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo.
Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 20Y
enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde
deben andar, y lo que han de hacer.
Deuteronomio 10:8. 8En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que
llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese delante de Jehová para
servirle, y para bendecir en su nombre, hasta hoy
Job 33:23. 23Si tuviese cerca de él Algún elocuente mediador muy escogido,
Que anuncie al hombre su deber.
Lo más importante es lo que se encuentra en:
Proverbios 25:13. 13Como frío de nieve en tiempo de la siega, Así es el
mensajero fiel a los que lo envían, Pues al alma de su señor da refrigerio.
Es importante proporcionar refrigerio a las almas sedientas del evangelio, pero
es aún mas importante dar refrigerio y gozo al corazón del Señor.
No es suficiente la preparación del Sermón o la lección, pues es imprescindible
también la preparación del mensajero.
Tras la palabra está la personalidad del orador. La eficacia de la predicación
depende de la vida intima del predicador. Si la conducta del mensajero no está
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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en consonancia con su mensaje, sus palabras serán solo motivo de escándalo y
oprobio para la causa de Cristo. La fuerza de un golpe no se mide solamente
por la energía del brazo, sino por el peso de todo el cuerpo.
He aquí varias reglas prácticas que ayudarán al obrero a prepararse para la obra
de Cristo.
1. Colócate en las manos de Dios y no procures imitar a otros.
Muchos obreros pierden las bendiciones de Dios por no aceptar el lugar
que el Señor ha escogido para ellos. Procuran imitar a otros obreros,
copiar sus métodos y codiciar sus resultados. Si solamente eres el dedo
meñique en el cuerpo de Cristo, eres tan necesario como el ojo. No
malgastes el tiempo procurando ser ojo, a lo que nunca llegarás sino
realizas la obra que te corresponde como dedo meñique, y disfrutarás de
la bendición plena de Dios. (I Corintios 12.15-21; 14:10).
2. Conserva pura tu vida ante Dios y los hombres.
Lo que eres habla con tanta elocuencia que no puedo escuchar lo que
dices. ¡Que Dios no permita que esto ocurra con ninguno de nosotros!
Una vida de pureza y consagración durante los seis días de la semana
constituirá un mensaje más elocuente que el sermón del domingo. Por
intermedio de tu sermón predicas por unas horas, mientras que con tu
vida predicas seis días a la semana. (Isaías 52.11; I Timoteo 3:2,9,10; 4:12;
6:10,11; 2 Timoteo 2:21-22).
3. Mantén la dignidad de tu cargo de embajador de Cristo.
No deben figurar en la predicación Pentecostal las bromas ni los chistes.
Lo que los hijos del Señor necesitan es el alimento y no la espuma, el
trigo y no la paja.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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Jeremías 23:28. 28El profeta que tuviere un sueño, cuente el sueño; y
aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi palabra verdadera. ¿Qué tiene
que ver la paja con el trigo? dice Jehová.
No te rebajes tampoco a emplear en tus sermones el lenguaje de los
pecadores, sus palabras obscenas y vulgares. El embajador del Rey debe ser
una persona seria, espiritual y pura tanto en lo que respecta a sus
pensamientos como a sus palabras. (2 Corintios 5:20; Efesios 5:4;
Nehemías 6:3; Hechos 6:2).
4. Deposita tu confianza en el Salvador para tu salud corporal.
No solamente debemos pedir al Señor la sanidad cuando estamos
enfermos, sino que debemos solicitarle la salud perfecta día tras día. Nos
constituiremos así en los exponentes del poder sanador del Señor ante
toda la congregación, y nuestros mensajes tendrán mas fuerza y eficacia.
Un cuerpo dotado de la plena vida de Cristo animará a los enfermos de la
congregación a confiar en Cristo para su sanidad también. (Levítico
21:16-24; 22:17-22; Salmos 42:11; 43:5; 105:37; Romanos 8:2,11).
“EL PREDICADOR Y LA ORACIÓN EN PRIVADO”
Son los predicadores modelados por Dios quienes son capaces de realizar obras
de importancia para la causa del Señor. ¿Dónde modela y cincela Dios a sus
mensajeros? En la cámara secreta de oración. El poder que el predicador tiene
en público depende de su vida de oración en privado, en otras palabras, de las
horas que pasa en comunión con Dios en su cámara secreta.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 9
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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Todos los hombres que se han destacado en el ministerio de llevar almas a los
pies del Señor han sido hombres de oración. Recordemos a David Brainerd que
se internaba en la espesura de los bosques norteamericanos y con lágrimas
intercedía fervientemente por los indios degradados, sin cuya salvación parecía
que no podía vivir. Recordemos las vidas dedicadas a la oración de Enrique
Martín, Guillermo Carey, Adoniram Judson, Juan G. Paton, Hudson Taylor y
otros grandes misioneros. ¿Hubieran esos hombres llevado a tantos cautivos
del pecado a los del Señor, si no hubieran pasado largas horas en oración
privada, si no hubieran pasado noches de agonía y de angustia, luchando
contra las huestes satánicas por la liberación de los cautivos?.
Martín Lutero dijo en cierta ocasión lo siguiente: “Hay tres cosas que hacen a
un ministro: la oración, la meditación y la tentación”. La oración ha sido a
través de los siglos el fundamento de los avivamientos. En la historia de Finney
se refleja la influencia que ejercía el humilde siervo de Dios que le acompañaba,
quien nunca predicaba, sino intercedía de día y de noche por el predicador,
mientras éste proclamaba la palabra de Dios. Si leemos la historia de Moody no
nos será difícil descubrir que el secreto de su ministerio tan fructífero residía en
la intercesión ferviente llevada a cabo en su cámara privada. Se dice que el
obispo Andrews, uno de los predicadores mas espirituales de la corte de la reina
Isabel de Inglaterra oraba cinco horas por día.
El gran predicador Spurgeon dijo en cierta oportunidad lo siguiente: “Por
supuesto el predicador debe distinguirse como hombre de oración. Debe orar
tanto como el cristiano medio, de otra manera sería un hipócrita. Y debe orar
mas que un cristiano medio, pues de lo contrario sería incapaz de cumplir su
ministerio. Si como ministros no pasáis horas en oración secreta ¡ay de
vosotros! No sufriréis tan solo vosotros, sino que vuestros rebaños sufrirán
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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también. Llegará el día cuando quedaréis avergonzados y confundidos delante
de ellos.
Las horas de oración y comunión con Dios en privado constituirán, por así
decirlo, la fuerza motriz que dará impulso a tus sermones. Allí, en tu cámara
secreta de oración, postrado delante de él, con devoción humilde y contrita,
conquistarás almas y demolerás las fortalezas de satanás. Allí obtendrás el
poder y la unión del Espíritu para cada mensaje, sin la cual tu sermón sería
como bronce que resuena o címbalo que retiñe.
¿Cuándo obtuvo Jacob su trascendental victoria y se le cambió su nombre por
el de Israel, que significa “Príncipe de Dios”? Fue después de una noche pasada
en oración. Moisés, el gran dirigente israelita pasó cuarenta años en el desierto
en comunión con Dios antes de emprender la obra gloriosa que ocupó los
cuarenta años restantes de su vida. El secreto del poder maravilloso de Elías
yace en el hecho que fue expresado de esta manera: “¡Vive Jehová el Dios de
Israel, delante de quien yo estoy!” (1 Reyes 17:1). El profeta ejercía funciones
sacerdotales, y es así que mediante la constante oración intercesora, Elías podía
confrontar a los falsos profetas y destruirlos, hacer bajar fuego del cielo hasta
que no lloviese por tres años y medio y luego orar hasta que descendiera la
lluvia sobre la contrita nación.
Estudia la vida privada de oración de nuestro bendito Salvador, como está
revelada en los evangelios, especialmente el de Lucas. Cuando era apremiado
por sus labores continuas, pasaba toda la noche en oración o se levantaba muy
de mañana, cuando aún estaba oscuro y se dirigía a un lugar solitario para
tener comunión con su Padre celestial. Estudia las oraciones de Pablo,
especialmente las recordadas en Efesios 1:15-23; 3:14-21; Colosenses 1:9-12; 1
Tesalonicenses 3:7-12; 2 Tesalonicenses 2:13-17. Esta oración ferviente y eficaz
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es descripta por Judas como la oración en el Espíritu Santo. No procede del
hombre natural, sino que es inspirada por El Espíritu de Dios que mora en el
interior del hombre. Se manifiesta a veces en el idioma del creyente y otras
veces en lenguas extrañas (1 Corintios 14:15) y otras veces con gemidos que no
pueden expresarse con palabras (Romanos 8:26,27). ¡Roguemos a Dios que
nos enseñe a orar con una intercesión semejante!.
¿Qué es lo que se debe tener en cuenta con respecto a la oración? He aquí
algunas sugerencias:
1. Vive una vida templada: en 1 Pedro 4:7; la palabra de Dios dice lo
siguiente: “Pero el fin de todas las cosas se acerca; sed pues sobrios, y
vigilantes en las oraciones”. Debemos abandonar para siempre los
pecados y placeres del mundo.
2. Deslígate de toda preocupación cuando oras: con el fin de dedicarte por
entero a la oración (1 Corintios 7.5). Debemos consagrar nuestras vidas
al Señor, rendirle nueva devoción exclusiva, y aislarnos por completo de
las distracciones y preocupaciones del mundo.
3. Persevera y vela en la oración: “Perseverad en la oración, velando en ella
con acciones de gracias”(Colosenses 4:2). La palabra griega que se
emplea aquí indica que la oración debe ser el asunto más importante de
la vida del cristiano, y debe de tener la preeminencia en todo.
4. Esfuérzate en la oración: “Se esfuerza siempre a favor vuestro, en sus
oraciones, para que estéis firmes, siendo perfectos, y plenamente
asegurados en toda la voluntad de Dios” (Colosenses 4:12). La palabra se
esfuerza significa en el idioma griego agonía mortal, lucha tremenda. Es
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 12
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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así la oración intercesora, porque se trata de una guerra contra las
huestes del maligno, para la libertad de sus esclavos.
Requisitos para que la oración sea eficaz:
Una vida obediente a Dios (1 Juan 3:22).
Una vida que agrada a Dios (1 Juan 3:22).
Una vida conforme a su voluntad (1 Juan 5:14).
Una vida impregnada de su palabra (Juan 15:7).
Una vida de fe sencilla (Marcos 11:24).
Una vida de intercesión en el Espíritu (Romanos 8:26,27).
Una vida en el Espíritu Santo (Judas 20).
La vida del profeta Daniel, registrada en la Biblia, constituye un monumento de
la fidelidad de Dios en lo referente a la respuesta a la oración. Estudia con
esmero el libro de Daniel a fin de aprender cómo orar. Se trata de un modelo
para todo Pentecostal.
Daniel oraba en momentos de peligro, Daniel 2:17-18; en las dificultades,
Daniel 8:15 y en épocas de perplejidad. Daniel 12:8. Notemos así mismo las
características de sus oraciones:
Oraba con regularidad, Daniel 6:10.
Oraba públicamente, sin avergonzarse, Daniel 6:11.
Oraba con inteligencia, Daniel 9:2.
Oraba con reverencia, Daniel 9:3.
Oraba con humildad y compasión, confesando los pecados de la nación
como si fueran suyos (Capítulo 9).
Oraba con fe y esperanza, confiando que recibiría la respuesta.
Oraba con perseverancia, y persistía hasta recibir la repuesta, Daniel 10:3.
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“EL SENTIDO TEOLÓGICO DE LA PREDICAIÓN”
TEMA I
El sentido teológico de la predicación se desprende hecho de que es la
transmisión de un mensaje que se origina con Dios y se transmite por orden de
Dios.
Predicar es venir a formar parte de un evento dinámico en el cual el Dios
viviente, el Dios redentor, reproduce su acto de redención en un encuentro
viviente entre el y los que escuchan a través del predicador.
Vista en toda su significación, la predicación tiene un carácter teologal,
cristológico, evangélico, antropológico, eclesial, escatológico, persuasivo,
espiritual y litúrgico.
1. EL CARÁCTER TEOLOGAL DE LA PREDICACIÓN.
La predicación tiene su punto de partida en el amor de Dios y en la
revelación de ese amor. Amor infinito que dio origen a la revelación de
Dios, y que es a la vez la causa de la predicación.
La predicación no se centraliza en ideas humanas acerca de Dios, sino en
lo que Dios ha hecho. El mensaje deriva su energía del poder de Dios.
Por lo tanto, es un mensaje poderoso. Es tan poderoso que Dios mismo
lo ha hecho el vehículo por salvar a los hombres.
I Corintios 1:21. 21Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no
conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los
creyentes por la locura de la predicación.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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La predicación es autoritativa porque el que predica no es el predicador,
sino Dios a través del predicador, de modo que la palabra viene a ser
verdaderamente palabra de Dios. El objetivo final de la predicación es el
conocimiento de Dios.
2. EL CARÁCTER CRISTOLÓGICO DE LA PREDICACIÓN.
La predicación tiene carácter cristológico. Como el mediador del nuevo
pacto, que tiene como núcleo al evangelio, Cristo es el eje de la
predicación. Es él, por tanto, quien le da el contenido a la predicación.
Se debe relacionar todas las cosas: el orden socio-económico, político,
cultural, educativo y religioso con Cristo. En la predicación no solo se
debe compartir ideas acerca de Cristo (su señorío sobre la historia; su
encarnación, muerte, resurrección, su ascensión y segunda aparición),
sino también la realidad de su persona. Esto último se logra por medio
de la experiencia y la personalidad del predicador cuando predica
movido por una experiencia personal con Cristo y saturado de su poder.
3. EL CARÁCTER EVANGÉLICO DE LA PREDICACIÓN.
La predicación no es un mero discurso moral, político o religioso. Es
mas bien la comunicación del evangelio de Cristo. Todo el enfoque
didáctico, se hace cristiano por su relación con Cristo, y evangélico por
su relación con el evangelio.
La predicación tiene, pues, un carácter evangélico, porque anuncia
preeminentemente la actividad de Dios en Cristo a favor de la
humanidad. Este puede ser anunciar los elementos básicos del
evangelio, exponer las grandes doctrinas ético-teológicas de la Biblia,
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 15
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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consolar o aconsejar a los creyentes, pero el propósito final es obtener
una respuesta de fe y dedicación a Jesucristo.
4. EL CARÁCTER ANTROPOLÓGICO DE LA PREDICACIÓN.
En la predicación, el hombre es siempre el receptor. La predicación
cumple su fin cuando penetra en la vida de los hombres e influye en su
comportamiento. Esto quiere decir que tanto el que (el contenido) de
la predicación como el como (la manera de presentar ese mensaje)
tienen que tener presente al quien ( el receptor).
La predicación se dirige al hombre como un ser enanejado de Dios y se
dirige también al hombre como parte de la iglesia. En este sentido, la
predicación edifica la iglesia. Como instrumento para la transmisión de
la palabra de Dios, la predicación es el fundamento de la iglesia, por
cuanto es el órgano que le da vida. Además, la predicación ilumina,
acompaña y protege a la iglesia, la edifica, la nutre y la hace crecer.
5. EL CARECTER ECLESIAL DEL PREDICACIÓN.
La predicación se lleva a cabo en el contexto de la iglesia y, por tanto,
está atada a la existencia y misión de ésta.
La predicación debe conformarse a la revelación; y la predicación,
cuando es fiel a la revelación de Dios, efectúa la reconciliación; y donde
los hombres reciben esta palabra, ahí está la iglesia, la asamblea de los
que han sido llamados por el Señor. La iglesia existe porque hace sonar
ese llamamiento y porque los hombres pueden oírlo. Es por ello que el
lazo que ata a la predicación con la iglesia se desprende de su fidelidad a
la revelación.
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La predicación hace consciente a la iglesia de la realidad de su posición
en Cristo y de su vida actual. Su naturaleza es desarrollar conciencia en
los miembros de la comunidad de que pertenecen al pueblo de Dios, a
la nueva humanidad, a un reino de sarcedote y a una nueva nación
santa. La predicación tiene que crear conciencia en la iglesia de cómo
está viviendo esa realidad y cumpliendo con su llamamiento. En este
sentido, el predicador ejerce la función del profeta, esto es: llamar al
pueblo de Dios a considerar sus caminos delante de Dios, y, si es
necesario, llamarle a arrepentirse y a convertirse de sus malos caminos.
6. EL CARÁCTER ESCATOLÓGICO DE LA PREDICACIÓN.
Se desprende del hecho de que pertenece a los “últimos tiempos”, a la
ultima fase de la historia de la salvación, en la que se invita a los
hombres, sin acepción de razas o nacionalidades a participar del reino de
Dios.
La predicación tiene también un carácter escatológico porque confronta
al hombre con dos posibilidades futuras: condenación o salvación. La
predicación sacude al hombre en sus sentimientos más intimas y lo
obliga a reflexionar sobre su futuro. Y no sólo lo obliga a reflexionar,
sino a tomar una decisión respecto a las alternativas que hay en ese
futuro.
7. EL CARÁCTER PERSUASIVO DE LA PREDICACIÓN.
Su objetivo primordial es persuadir a los hombres, estén éstos fuera o
dentro de la iglesia, a darse por completo al Señor. En la persuasión se
trata de cambiar la actitud (o actitudes) y la creencia (o creencias) de
una o más personas. Se procura lograr una decisión con respecto al
mensaje que se comunica. Por tanto al decir que la predicación tiene un
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 17
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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carácter persuasivo queremos decir que no se conforma que haya una
actitud favorable hacia el mensaje, sino que procura penetrar por todos
los medios en los oyentes hasta que estos respondan en fe y obediencia.
8. EL CARÁCTER EPIRITUAL DE LA PREDICACIÓN.
La predicación no solo tiene letra sino espíritu. El carácter espiritual de
la predicación emana del hecho de que es un acto testificante del
Espíritu Santo. Es él quien finaliza y hace penetrar el mensaje predicado
en tal forma que los oyentes sean persuadidos. En este sentido, el
Espíritu Santo no solo ilumina al receptor de modo que comprenda el
sentido del mensaje, sino que también lo convence de pecado y de su
necesidad de Cristo. Hace que ese mensaje penetre en el corazón de tal
forma que se realice esa transferencia de significado y haya un cambio
de mente y actitud, una respuesta de fe y obediencia a Cristo.
9. EL CARÁCTER LITÚRGICO DE LA PREDICACIÓN.
Entendemos por liturgia el culto que le rinde la iglesia a su Dios, o la
adoración pública de Dios como expresión de servicio. En la adoración,
la iglesia reconoce el valor supremo de Dios en cada aspecto de la
existencia humana, y celebra la victoria de Dios en Cristo. En la
celebración de esa victoria, la iglesia, unida a esa nube de testigos de
todos los tiempos; proclaman el triunfo del evangelio y ofrece a toda la
humanidad, en nombre de Dios, los frutos de esa victoria.
CONCLUSIÓN
Es a base del sentido teológico de la predicación que debemos juzgar nuestra
predicación. ¿Tiene nuestra predicación un carácter teologal, cristológico,
evangélico, antropológico, eclesial, escatológico, persuasivo, espiritual y
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 18
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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litúrgico? ¿Qué imagen tenemos de nuestra función como predicadores? ¿Nos
vemos a nosotros mismos como siervos de Jesucristo, como heraldos de su
evangelio y como instrumentos del Espíritu, o simplemente como oradores,
empresarios o artistas. Sobre la respuesta que le demos a estas interrogantes
descansa la eficacia de nuestra predicación.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 19
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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“LA INVENCIÓN DEL SERMÓN”
TEMA II
El canon retórico de la invención:
El sermón es uno de los elementos retóricos de la predicación.
La retórica es la ciencia del bien decir para comunicar. De ahí que todo sermón
tenga que estar dentro de las fronteras de la retórica. Por esta razón, se ha
considerado tradicionalmente la construcción del sermón desde el punto de
vista de la retórica.
Retórica: arte de dar al lenguaje le eficacia debida para deleitar, persuadir o
conmover.
Tradicionalmente la retórica se ha caracterizado por cinco leyes canónicas, a
saber: la invención, la disposición o el arreglo, la elocución o el estilo, la
memoria y la presentación.
a) La invención: trata con el descubrimiento de ideas para un discurso.
b) El arreglo: trata con la organización del material descubierto en orden
lógico y progresivo.
c) El estilo: es la manera de expresar o escribir las ideas descubiertas y
arregladas.
d) La memoria: trata con la retención de ideas o pensamientos en tal forma
que puedan ser reproducidas.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 20
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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e) La presentación: trata con la trasmisión de las ideas descubiertas, arregladas,
fraseadas y memorizadas.
LA INVENCIÓN DEL SERMÓN: trata, pues, con el descubrimiento y análisis
de ideas y pensamientos para ser desarrollados, fraseados y presentados en
forma lógica y persuasiva.
Una etapa de invención débil, resultará en un sermón flojo. El proceso de
invención abarca por lo menos los siguientes pasos.
La determinación del propósito.
La selección de una base bíblica.
El análisis del contexto.
El análisis del texto.
La determinación del asunto.
El análisis del asunto.
La determinación del tema.
1. LA DETERMINACIÓN DEL PROPÓSITO.
Es importante por varias razones:
Primero, porque todo mensaje requiere un para qué. Si no se sabe la
finalidad de ese mensaje, el mismo está destinado a fracasar desde un
principio, porque el emisor estará enviando un mensaje a “lo loco”; por así
decirlo, sin rumbo. Puede que el mensaje alcance un buen propósito, por
accidente, pero lo mas probable es que se perderá en el espacio.
Segundo, porque el sermón es una herramienta: es para ser usado con un fin
especifico. Siendo solamente una herramienta comprendemos que su
importancia descansa solamente en su adaptación para su fin.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 21
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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Tercero, porque el propósito es el punto de partida para la elaboración del
sermón. Antes de decir algo, hay que saber para qué se va a decir. El
propósito es una guía indispensable en la elaboración del sermón porque
gobierna la elección del texto; influye en la formulación del tema; indica
cuales materiales de elaboración son idóneos y del plan; y determina la
forma en que el mensaje debe ser concluido.
“Propósito comunicativo”
Entendemos por comunicativo el propósito general de toda comunicación:
influir o indirectamente en el comportamiento de otros. Y lo mas
importante, es el individuo o los individuos a quienes va dirigido el mensaje.
Es necesario distinguir las dos clases de receptores u oyentes: receptores
“intencionales” y receptores “no intencionales”.
No siempre el receptor intencional recibe el mensaje. Algunas veces el
mensaje no solo llega a este, sino también a otros para quienes no iban
dirigido. Esto, por ejemplo, se da cuando un pastor redarguye a su
congregación en un culto público donde hay personas inconversas, o donde
se puede oír fuera del templo lo que se está diciendo.
El propósito Pastoral tiene que ver con el análisis Teológico-Pastoral de las
crisis de la vida y las soluciones que Dios ofrece en su Palabra a esas crisis.
Abarca no sólo aquellas crisis de carácter social (o de relaciones humanas) y
espirituales (o Teológico). En la predicación Pastoral, el sermón no sólo
tiene un enfoque inspirador o de cosuelo y confortación, sino también de
desafío.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 22
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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Estos tres propósitos necesitan ser combinados, sino directamente, por lo
menos indirectamente. El predicador, será guiado mayormente por los
propósitos generales de la predicación, deberá mantener en mente el
propósito comunicativo.
2. LA SELECCIÓN DE UNA BASE BÍBLICA.
Una vez determinado el propósito del sermón, el predicador procede a
seleccionar una buena base bíblica. Entiendo por base bíblica la porción o la
idea bíblica sobre la cual acude estar basado el sermón. Prefiero hablar de
porción o idea bíblica en vez de texto bíblico porque la predicación no
necesita estar basada sobre un texto bíblico para ser bíblica.
Todo sermón debe ser bíblico en el sentido de que debe hallarse
fundamentado en el mensaje de la Biblia, en la verdad que está revelada,
pero no necesita estar basado en un pasaje especifico, porque limitarla a un
solo pasaje le quita sustancia al sermón. Además, una base bíblica le da
autoridad al sermón, evita que el predicador se agote y le ayuda tanto a él
como a la congregación a crecer en gracia.
La selección de una base bíblica exige que el predicador siga los siguientes
principios:
Debe estar dentro de los limites del predicador.
Debe contribuir a la satisfacción de las necesidades de la congregación.
Debe ser guiado por la voluntad de Señor.
Debe ser una porción o idea que se apodere del corazón del predicador.
Debe responder a una dieta balanceada. Es decir; el predicador debe
seleccionar pasajes geográficos, doctrinales, devocionales, históricos, etc,
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que le den a su congregación una perspectiva amplia del mensaje bíblico y
de la fe cristiana.
Debe ser una base que haga hincapié sobre los aspectos positivos de la fe
cristiana.
Debe ser una base que apele a la imaginación (algo que ver, sentir ó
hacer).
3. LA DETERMINACIÓN DEL ASUNTO.
El asunto es aquello sobre lo cual trata el pasaje. Refiriéndose el área general
de la cual se puede escoger un número de temas específicos. Establece la
naturaleza del contenido del sermón.
Ejemplos de asuntos bíblicos:
Acción de gracia, adoración, amor, bautismo, cielo, comunión, divorcio, el
pecado, fe, gracia, infierno, juicio, la iglesia, ley, misiones, obediencia,
oración, paz, perdón, resurrección, santidad, segunda venida, temor, etc.
La determinación del asunto depende también de la base bíblica del sermón.
4. LA DETERMINACIÓN DEL TEMA.
El Tema es el aspecto particular del asunto que ha de ser desarrollado en el
transcurso del mensaje.
Un pasaje bíblico normalmente tiene un solo asunto pero muchos temas.
Un Sermón, sin embargo, no sólo tiene un solo asunto, sino también un
solo Tema.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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El Tema del sermón debe ser una frase breve, clara y que comprenda la
sustancia del sermón.
Ejemplo: el asunto de la oración. De la oración podemos derivar por lo
menos diez temas.
El alcance de la oración, el poder, el privilegio, el propósito, el valor, la
adoración, la necesidad, los métodos, los problemas y los resultados de la
oración.
5. EL ANÁLISIS BÍBLICO.
La predicación cristiana está basada en la enseñanza general o bien en la
enseñanza particular de la Biblia. Ese estudio bíblico debe ser analítico. Al
hablar de un estudio analítico de un pasaje bíblico nos referimos al estudio
de las diferentes partes del pasaje. Para los efectos homiléticos, el pasaje
consta de tres partes: El contexto, el texto y el asunto.
El análisis del contexto:
El contexto de un pasaje es todo aquello que está relacionado con el
mismo. Sin embargo, en esta sección el contexto se limita solamente a
datos históricos, culturales y geográficos con los cuales el predicador debe
estar familiarizado si desea predicar inteligentemente. Por “el análisis del
contexto”, queremos decir, entonces, la colección del material pertinente a
siete datos relacionados con el pasaje.
a) El orador ó autor del Pasaje:
¿Quién habló las palabras del texto?_¿Fue Dios, un Profeta, un Apóstol,
un santo ó el diablo?.
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Tenemos que hacer una distinción entre lo que la Biblia hace notorio en
sus requisitos y lo que aprueba. La Biblia no aprueba, moralmente, todo
lo que en ella está registrado al igual que un editor no aprueba todo lo
que se informe en su Periódico.
¿Qué clase de persona es el autor ó el orador del Pasaje, cual es su
carácter, su edad y su condición?.
¿Cuál es el trasfondo histórico del orador o autor; sus antecesores; su
preparación; su experiencia?.
¿Qué relación hay entre él y aquellos a los cuales se dirige?.
b) Los recipientes del Mensaje.
¿Quiénes son? (Identificación y Posición).
¿Qué clase de personas son espiritualmente: creyentes, inconversos,
creyentes separados?.
Todo aquello de interés respecto a su situación social, económica o
política.
c) El tiempo o la época.
¿Cuando? (Fecha exacta ó aproximada: definitiva o tentativa).
¿Qué significado tiene la Fecha en relación con otros acontecimientos?.
Por ejemplo, es interesante notar como durante el exilio babilónico,
mientras Ezequiel estaba confortando y consolando a los cautivos junto
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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al río Quebar, Jeremías ministraba a los desconsolados sobrevivientes de
la ruina de Jerusalén.
d) El Lugar.
¿Dónde? ¿Hay algo significativo acerca del Lugar?.
Ejemplo: Es significativo que Moisés mandó a pasar al pueblo en Bet-peor
(casa de apertura); se dio tal nombre por su localización frente a una
apertura entre dos montes. Allí ante lo que era literalmente la puerta de
entrada a la tierra prometida, dirigió a su pueblo en una serie de cultos de
avivamiento para prepararles espiritualmente para la adquisición,
mantenimiento y éxito en la tierra prometida.
e) La ocasión.
¿Cuales fueron las causas que motivaron el mensaje?.
f) El objetivo.
¿Con qué fin se incluyó el pasaje ó el incidente en este libro bíblico?.
g) El Asunto.
Es de carácter general, aquello que narra o expone el pasaje. Si el pasaje es
biográfico, el asunto será la persona de quien habla el pasaje. Si es
doctrinal, el asunto será la doctrina que el mismo expone. Si el pasaje es
ético, el asunto será el concepto moral que explica.
El Análisis del Pasaje ó Texto.
Esto constituye el esqueleto del pasaje, de ahí se prepare en forma de
bosquejo y se use como una “hoja de tarea”.
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Antes de iniciar el análisis del pasaje deben de tenerse presente ciertas
consideraciones básicas. El contexto estructural debe ser examinado para
confirmar los limites propuestos del pasaje y para ayudar en la
comprensión del desarrollo del pensamiento del mismo. El contexto
estructural, es el pasaje que viene antes o que sigue después del pasaje que
se está estudiando.
Por ejemplo: Si el pasaje que se está analizando es Juan 3:1-15, el contexto
es Juan 2 y Juan 3:16 en adelante. Además, debe dársele atención no sólo
al contexto inmediato, sino también a las conexiones más amplias, tales
como la sección o el libro bíblico del cual se deriva el Pasaje.
Pasos a seguir en el análisis del Pasaje o Texto.
a) Léase el pasaje la primera vez para descubrir el asunto y la historia si se
trata de un pasaje narrativo, o el asunto y los aspectos principales si es un
pasaje didáctico.
b) Divida el pasaje en párrafos. Luego, lea cada párrafo, extrayendo de cada
uno la idea central o la oración principal. Este paso le dará los puntos
principales del análisis.
c) Lea cada párrafo todas las veces que sea necesario, para descubrir las ideas
secundarias que respaldan, explican o desarrollan la idea principal. Este
paso le dará los puntos secundarios.
NOTA: debe tenerse cuidado para descubrir las siguientes ayudas.
Cambio de personas en la conversación o involucradas en cualquier otra
forma.
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Cualesquiera etapas sucesivas en torno al tiempo; lugar de acción e
incidente (Lucas 15:11-32).
Cualquier pronunciamiento acumulativa de ideas, principios o
enseñanzas (I Corintios 13).
Todo paralelismo o agrupación de ideas basado en semejanzas (Salmos
19).
Cualquier contraste, oposición o intercambio de ideas ( I Juan 4:1-5).
Cualquier indicación de causa y efecto (Mateo 25:34-43).
Cualquier repetición de algunas cláusulas, frases o palabras (como por
ejemplo. “por fe” en Hebreos 11).
Cualquier frase tradicional o cualquier palabra correctiva, como por
ejemplo: “por tanto, así que, de modo que, pues o ahora pues,
finalmente, pero, y, o”.
El Análisis del asunto
Como se ha dicho, el asunto depende de la clase de pasaje que se esté
estudiando. El pasaje puede tener un carácter biográfico, narrativo (un
accidente, una conversión, una batalla o un milagro), doctrinal o ético.
Puede ser; sin embargo, que un solo pasaje tenga un carácter doctrinal y
ético, o doctrinal y biográfico, en cuyo caso el estudiante deberá
optar por el que tenga más fuerza. Por ejemplo, Filipenses 2.1-11 tiene un
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doble carácter: doctrinal y ético. Por un lado es una clara exposición de la
doctrina de la encarnación; por el otro, es una clara exposición del
concepto de la humildad.
Una vez determinado el carácter del pasaje y el asunto, se debe ceder a
contestar las siguientes preguntas.
a) Si el asunto es de carácter biográfico o narrativo.
¿Cuáles son las conclusiones del pasaje? ¿Termina en fracaso o en
victoria? ¿Con alguna experiencia decisiva de carácter negativo o
positivo?
¿Qué promesas indirectas o directas podemos encontrar?
¿Qué errores de la vida somos exhortados a evitar?
¿Qué papel desempeña la Fe en la vida y experiencia de este individuo (si
es biográfico) o en las personas envueltas en el incidente (si es
narrativo)?.
¿Cómo se relaciona Dios Padre, Cristo o el Espíritu Santo con el asunto?.
b) Si el asunto es de carácter doctrinal.
¿Cuál es el significado de las palabras del asunto?.
¿Cuál es la importancia de esta doctrina en el contexto de la revelación
bíblica?
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¿Qué resultados podrá tener la aplicación de esta doctrina en la
experiencia del individuo?.
¿Qué relación hay entre la fe y esta doctrina?.
¿Qué es la enseñanza general del pasaje sobre esta doctrina?.
c) Si el asunto es de carácter ético.
¿Qué quieren decir las palabras del asunto?.
Cuando este principio ético se pone en practica. ¿Qué relaciones
establece entre la persona y Dios, y entre el primero y su prójimo?.
¿Cómo se puede realizar este principio ético en la experiencia de la
persona?.
¿Qué relación tiene este principio con otros principios éticos?.
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“EL ARREGLO DEL SERMÓN”
TEMA III
La importancia del arreglo:
Una vez que se ha determinado el propósito del sermón, seleccionado y
analizado la base bíblica, y determinado el asunto y el tema, se procede al
arreglo del sermón. El buen arreglo es determinante para el éxito de un
sermón.
Los seis procesos retóricos:
Lo primero que hay que tener presente en el arreglo del sermón son estos seis
procesos cuya combinación es indispensable para la formulación de un
sermón.
Los seis procesos retóricos son: narración, interpretación, ilustración,
aplicación, argumentación y exhortación.
Si solo hay dos; narración y análisis, tenemos apenas un análisis bíblico
semejante al que acabamos de discutir en el capitulo anterior, donde lo único
que se refleja es el contenido del pasaje y la secuencia del material que éste
contiene.
Por otra parte, si se agrega a la narración y al análisis interpretación e
ilustración no tenemos nada más que una exposición o conferencia bíblica.
Solo donde hay exposición (narración, análisis, interpretación e ilustración)
más aplicación y persuasión (argumentación y exhortación) podemos hablar
de un sermón.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 32
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Un sermón es, pues, “un discurso sistemático, adaptado a la mentalidad
popular, basado en una verdad bíblica, preparado y presentado con el fin de
persuadir a los hombres a creer y actuar sobre la verdad presentada.
SEIS PROCESOS RETÓRICOS DEL SERMÓN
1. Narración: se da primordialmente en la introducción del sermón. Consta de
la narración (o afirmación) de datos bíblicos del trasfondo escritural o de
acontecimientos contemporáneo que interrelacionan al predicador, la
congregación, el tema, la base bíblica y la proposición.
2. Interpretación: se da mayormente en el cuerpo del sermón. Hay diferentes
formas de llevarla a cabo.
Por medio de paráfrasis, definición, amplificación o descripción
(comparación, contraste, asociación).
Por medio de los siete interrogantes, que discutiremos luego.
Por el análisis de la proposición o de las divisiones principales en progresión
lógica (causa y efecto, de lo concreto a lo abstracto, de lo general a lo
especifico, de lo familiar a lo no familiar).
3. Ilustración: las ilustraciones son ventanas que arrojan luz sobre lo que se
trata de comunicar. Sirven para aclarar algún punto oscuro o para aplicarlo a
la vida cotidiana.
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4. Aplicación: es uno de los elementos mas característicos de un sermón. Se
puede hacer directa o indirectamente, en el cuerpo o en la conclusión. Una
buena ilustración mucha veces es muy eficaz como aplicación.
5. Argumentación: no quiere decir polémica. Involucra más bien
razonamiento lógico, respuesta a interrogantes que la congregación levanta,
anticipación de situaciones y respuestas a objeciones, prueba lógica e
introducción de evidencias.
6. Exhortación: la conclusión deberá traer el mensaje a un foco ardiente. Así
mismo deberá usarse para invitar al oyente a responder al mensaje. Es cierto
que todo sermón debe estar permeado de exhortaciones, pero es en la
conclusión donde se debe exhortar por excelencia.
El corazón del sermón: “La Proposición”.
En el arreglo del sermón ningún otro elemento es tan importante como la
proposición. La proposición es el corazón del sermón.
La proposición promueve la estabilidad de la estructura, la unidad de
pensamiento y la fortaleza de impacto.
La naturaleza de la proposición.
La proposición es el tema expresado en una oración gramatical completa, clara
y concisa, que resume el contenido del mensaje y anuncia el curso a seguir o el
propósito que se quiere alcanzar. La proposición propone el desarrollo de un
tema para alcanzar un fin específico. Es, en otras palabras, el sermón en
miniatura.
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Deberá ser normalmente una declaración sencilla (una oración simple),
aunque se podría incorporar como la frase principal de una oración en la cual
se incluya también una frase transicional.
Deberá ser bien clara, ya que desde el punto de vista
estructural es la oración mas importante de todo el sermón.
Deberá abarcar todo el pensamiento del sermón.
Debe distinguirse dos clases de proposiciones.
1. La proposición persuasiva: en la persuasión se trata de modificar o cambiar la
actitud (o las actitudes) o la creencia (o creencias) de una o más personas.
El objetivo es lograr una decisión sobre el mensaje que se está tratando de
comunicar. La proposición persuasiva generalmente se usa en sermones
cuyo fin es convencer a gente inconversa de la vigencia del evangelio y
persuadirla a aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor de su vida. Se usa
también cuando se quiere llevar a una congregación de creyentes a hacer
alguna clase de decisión en pro de la vida cristiana como tal: por ejemplo,
convencerles de que deben lanzarse a la visitación casa por casa, desarrollar
una campaña en pro de la justicia social o aumentar sus esfuerzos como
mayordomos de los bienes del Señor.
Hay tres clases de proposiciones persuasivas:
a) La proposición “de deber”: se usa cuando el predicador desea persuadir al
oyente que debe hacer algo. Por ejemplo: cada persona debe aceptar a
Cristo como salvador de su vida.
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b) La proposición “de habilidad”: se usa cuando el predicador desea persuadir
al oyente que puede hacer algo. Por ejemplo: cada ser humano puede ser
participe de la salvación.
c) La proposición “de valor”: se usa cuando el predicador desea persuadir al
oyente que su propuesta tiene mucho más valor que cualquier otra. Por
ejemplo: vale mas reconocer a Jesucristo como Señor en el ahora que en
el mas allá.
2. La proposición didáctica: es aquella que tiene como fin enseñar o informar.
Cuando se usa en la construcción del sermón debe llevar un empuje
personal. Por ejemplo: en el capitulo dos, Santiago desarrolla el concepto
ético de la fe, subrayando varios aspectos negativos de la fe sin obras que le
impiden al cristiano verdadero practicar una fe genuina.
Cuatro variaciones estructurales que se le puede dar a la proposición.
a) Proposición declarativa: es una afirmación clara y concisa que gira en
torno al tema. Por ejemplo: la oración trae muchos beneficios.
b) La proposición interrogativa: en esta se formula la proposición en forma
de pregunta o de problema. Por ejemplo: ¿Cuáles son los beneficios de la
oración?.
c) La proposición exhortativa: el tema se formula en tal forma que exhorte
a los creyentes a seguir la sugerencia prescrita. Por ejemplo: buscad al
Señor mientras puede ser hallado.
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d) La proposición exclamatoria: en la que el tema se formula en forma de
exclamación. Por ejemplo: ¡pensad en los muchos beneficios que trae la
oración!.
“LAS SIETE INTERROGANTES DEL SERMÓN”
Las interrogantes son las herramientas que ayudan a establecer el puente entre
la proposición y el cuerpo del sermón. Cada proposición debe sugerir por lo
menos una interrogante. El predicador escoge la que esté mas de acuerdo con
su propósito, esto es, si la proposición sugiere más de una interrogante.
La interrogante es, pues, una pregunta que se hace como resultado de la
proposición. Esta es una herramienta que no debe aparecer en el bosquejo,
pero que debe, no obstante, estar implícita.
Hay siete interrogantes que peden ser útiles en la formulación de una
pregunta. Su uso sistemático contribuirá a la unidad, coherencia y promoción
del paralelismo en el sermón.
¿Quién? introduce una secuencia de personas para ser enumeradas,
identificadas o incluidas en la aplicación de algún principio.
¿Cuál? introduce una secuencia de cosas, selecciones o alternativas.
¿Qué? introduce una secuencia de significados, definiciones, características,
etc.
¿Por qué? introduce una secuencia de razones u objeciones.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 37
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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¿Cuándo? introduce una secuencia de tiempo, etapas o condiciones.
¿Dónde? introduce una secuencia de lugares, orígenes, fuentes, causas, etc.
¿Cómo? introduce una secuencia de métodos y formas.
“LA PALABRA CLAVE”
La palabra clave es aquella herramienta por medio de la cual se pueden
caracterizar en una sola palabra las divisiones principales de un sermón. Casi
siempre es un nombre plural, una forma verbal o un adjetivo en plural.
Esta herramienta puede ser parte de la proposición. Sin embargo, cuando la
proposición necesita una oración transicional que la conecte con el cuerpo del
sermón, la palabra clave debe ir incluida en dicha oración. Consideremos dos
ejemplos.
Cuando la palabra clave va incorporada a la proposición: el pasaje sugiere varias
implicaciones en torno al nuevo nacimiento.
Cuando la palabra clave no va incorporada a la proposición.
Proposición: cada cristiano debe amar al prójimo.
Oración transicional: cada cristiano debe amar al prójimo por tres razones
evidentes en el pasaje.
La palabra clave: debe ser especifica, ya que es una de las herramientas
homiléticas de mayor valor prácticos y estructural. Uno de sus grandes valores
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 38
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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es el hecho de que le da claridad y singularidad al mensaje. Esto evita que al
predicador se descarríe por el desierto del acto comunicativo, y lo fuerza a
mantener la coherencia entre los puntos principales.
Con una palabra clave, cada división principal tiene una relación lógica que le
da progresión lógica al tema. Las divisiones principales se caracterizan por la
palabra clave. Ello facilita la memorización y la retención de las ideas
principales.
Dice Koller: la palabra clave abre un pasillo a lo largo de la estructura
sermonaria, con acceso directo a cada habitación desde la puerta de entrada, en
vez de dejar al predicador y su congregación perdidos y errantes por toda las
habitaciones. Es una herramienta básica para la clase de estructura homilética
básica que se presta eficazmente para la predicación sin notas.
Hay literalmente una multitud de posibles palabras claves. A continuación una
lista breve que bien podría ser aumentada con el uso de un buen diccionario de
sinónimos.
Abusos, actitudes, disciplina, doctrinas, motivos, niveles, objeciones, atributos,
beneficios, comienzos, creencias, éxitos, experiencias, fases, grados,
implicaciones, instrucciones, justificaciones, premisas, principios, profecías,
rechazos, recursos, métodos, valores, virtudes, etc.
“LA ORACION TRANSICIONAL”
Es un puente retórico que vincula la proposición con las divisiones principales
del sermón. Tiene tres partes: la palabra clave, la interrogante o su subtitulo y
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 39
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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la proposición. Las referencias bíblicas del sermón pueden también ir incluidas
en la oración transicional.
Hay veces en que la oración transicional se incorpora a la proposición, otras
veces es necesarios ponerlas aparte. En el bosquejo, tanto la oración
transicional como la proposición deben ser agregadas a la introducción, o sea,
como las subdivisiones finales de la misma. A continuación, dos ejemplos:
1er Ejemplo:
Proposición: La tentación puede ser resistida.
Interrogante: ¿cómo?
Oración transicional: como Cristo, podemos resistir la tentación
(interrogante) (proposición)
llenando las siguientes condiciones(palabra clave).
2do Ejemplo:
Proposición: cada persona debe aceptar el amor de Dios .
Interrogante: ¿Por qué?
Oración transicional: por varias razones implícitas en
(interrogante)(palabra clave)
“LAS DIVISIONES PRINCIPALES”
De la proposición y la interrogante que esta sugiere se desprenden las ideas
principales que van a ser desarrolladas en el sermón.
Las divisiones principales deben ser, por tanto, respuesta a la interrogante que
levanta la proposición. Por ejemplo, tomemos la siguiente proposición: cada
persona debe aceptar el amor de Dios.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 40
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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Es obvio que la interrogante lógica de esta proposición es ¿Por qué?.
De la misma surge la palabra “razones” como clave. Dicha palabra caracteriza
por lo menos las siguientes ideas principales:
(Porque) el amor de Dios es eterno.
(Porque) el amor de Dios es verdadero.
(Porque) el amor de Dios es existencial.
Las divisiones principales deben tener una idea similar que sea la elaboración
del tema. Esa idea es a la vez el núcleo de la Proposición. En otras palabras, no
debe haber repetición de unas mismas ideas en las divisiones principales. Deben
ser no menos de dos y no más de cinco.
Algo muy importante es el principio de paralelismo. Las divisiones principales
deben tener forma paralela. Si, por ejemplo, el primer punto es una
interrogante, el segundo y el tercero deben serlo también. Se debe procurar
mantener un mismo patrón de uniformidad en relación con frases, nombres;
adjetivos, otras partes de la oración que ocupan posición prominente en la
coordinación de los puntos principales. Las divisiones principales deben tener
buena coordinación, es decir, coherencia y fluidez. Para formar así una unidad
lógica. Además para mantener el paralelismo, deben subordinarse los puntos
que no están bien coordinados, pero que son muy valiosos para eliminarse del
sermón.
Las divisiones principales deben anunciarse la mayoría de las veces. Ello es
necesario para que sean perceptibles a la congregación y no se le escapen. Es
también sumamente importante la variación en la manera de anunciar las
divisiones principales porque el auditorio tiende a acostumbrarse cuando solo
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 41
entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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se usa un método. Una buena presentación evita cultivar la monotonía. Hay
varias formas de anunciar las divisiones principales. Aquí destacamos cuatro.
a) Por ordinales (adjetivos ordinales): En primer lugar, en segundo lugar, en
tercer lugar: primero, segundo, tercero.
b) Por medio de la palabra clave: El pueblo gobernado por Zorobabel es un
pueblo que sigue un camino de egoísmo (primer punto), fuera de la
voluntad de Dios (segundo punto) y sin la protección de Dios (tercer
punto).
c) Por recapitulación de la proposición:
Este hombre fue condenado, no porque era rico, sino porque no quiso
reconocer las señales de su mundo (primer punto).
Nuestro personaje fue también condenado porque no quiso atender a
sus necesidades espirituales (segundo punto).
Sobre todo, el rico fue condenado porque no quiso obedecer a la
palabra de Dios (tercer punto).
d) Por medio de verbos (formas verbales): Tales como noten, observen,
vean, etc.
“LAS DIVISIONES SECUNDARIAS”
Una vez que el predicador tiene claras len mente las ideas principales, procede a
desarrollarlas a través de divisiones o ideas secundarias. Una división principal
debe tener no menos de dos subdivisiones. El principio de paralelismo se aplica
también a los puntos secundarios. En contraste con las divisiones principales,
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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las subdivisiones (normalmente) no deben ser anunciadas, de lo contrario
pueden crear una confusión en la mente de la congregación.
Las divisiones secundarias pueden desarrollarse a través de interrogación,
exposición, argumentación, aplicación, ilustración, exhortación o
conversaciones imaginarias.
1. Desarrollo a través de interrogación: Se le puede aplicar al punto principal
una pregunta o una serie de preguntas: ¿qué?, ¿porqué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?,
etc. Cada subdivisión contesta la pregunta formulada o puede ser una misma
interrogante.
2. Desarrollo a través de Exposición: Explicando e interpretando cada aspecto
de la idea principal por medio de definiciones, narraciones, ilustraciones,
descripciones, comparaciones y contrastes.
3. Desarrollo a través de argumentación: Se defiende algún aspecto del punto
principal o toda la división principal. Ello requiere el uso de evidencias y
testimonios.
4. Desarrollo por aplicación: El predicador procura relacionar la idea principal
con la situación o las experiencias concretas de sus oyentes.
5. Desarrollo por exhortación: La exhortación toma la forma de una apelación
directa al auditorio para aconsejarle, invitarle a tomar una decisión o
amonestarle.
El predicador debe tener mucho cuidado con el uso excesivo de la
exhortación en el cuerpo del sermón, ya que, como hemos notado, la
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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conclusión contiene la mayor parte de material exhortativo. Hay sermones,
sin embargo, cuyo contenido se presta para mucha exhortación en las
divisiones y subdivisiones.
6. Desarrollo por ilustración: En esta clase de desarrollo el predicador usa casos
y ejemplos que clarifiquen algún punto en discusión. Hay sermones en que
toda una división principal se puede desarrollar por medio de ilustraciones.
7. Desarrollo por medio de conversaciones imaginarias: En vez de hablar o
describir a una persona, el predicador se la imagina presente y lleva a cabo
una conversación imaginaria con ella.
“LA CONCLUSIÓN DEL SERMÓN”
La conclusión es la parte del sermón que desenlaza su contenido y hace su
unidad claramente visible. Puede tener uno o más de los siguientes propósitos:
1. Resumir las ideas principales y refrescar la mente del auditorio al respecto.
2. Imprimir la verdad expuesta, con un impacto final, en la memoria del
oyente.
3. Traerlo todo a un foco ardiente de encuentro personal con la vida del
oyente.
4. Entregar los asuntos vitales y eternos del evangelio a la decisión del oyente,
persuadiéndolo a que se decida por Jesucristo.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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5. Sugerir un camino de acción, o sea: medios y formas de aplicar la verdad
expuesta a la vida del oyente.
6. Indicar un contraste dichoso y favorable con una verdad rígida y severa. Por
ejemplo: si uno ha predicado sobre el pecado, el juicio o el castigo eterno y
desea contrastarlo con algo favorable, podría hacerlo mediante una
apelación a la justicia, la fe o el cielo.
La conclusión debe ser breve, clara llena de frescura, variedad y vigor;
practicable y de gran naturalidad personal, positiva y persuasiva.
La conclusión debe escribirse en forma de bosquejo, debe ser memorizada y
caracterizada por puntos paralelos. Cada conclusión debe tener una oración de
apertura, la cual deberá ser la proposición a la inversa. Ejemplo:
1. Proposición: Hay remedio en el Señor para la persona con una conciencia
culpable.
Conclusión: no importa cuan culpable se sienta tu conciencia: recuerda que
hay remedio en el Señor para la persona con una conciencia culpable.
2. Proposición: La cruz tiene un mensaje, tanto para los reconciliados como
para los no reconciliados..
Conclusión: Hay algo intensamente personal acerca de la cruz.
Varias clases de conclusiones:
1. Conclusión por resumen: Se puede hacer de cuatro maneras diferentes.
a) Por un resumen formal de las divisiones principales del sermón, sin
cambio alguno de su terminología.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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b) Por un resumen parafraseado de los puntos principales.
c) Por un resumen epigramático en el cual se reducen las divisiones
principales a palabras singulares. Por ejemplo: pare, mire, escuche.
d) Por un resumen de las aplicaciones.
2. Conclusión por aplicación: Se sugieren medios y formas de aceptar el
evangelio o se hace enfoque especial en la vida personal del oyente. Esta
clase de conclusión se usa cuando todo el cuerpo es una exposición y no
tiene aplicación.
3. Conclusión de motivación: Se apela a altos incentivos, relacionando el
mensaje a intereses o valores personales.
4. Conclusión por contraste: Pensamientos inspiradores, llenos de esperanza y
confortación, se contrastan con verdades severas.
5. Conclusión por anticipación: Se prevén objeciones que el oyente puede
hacer con respecto al evangelio y se le da una respuesta a cada una. Esta clase
de conclusión se presta para las caricaturas orales.
6. Conclusión por combinación de dos o más de las clases de conclusiones
arriba mencionadas: Por ejemplo: se resumen los puntos principales, se
aplican por medio de contraste y se anticipan las posibles objeciones.
En la conclusión se pueden usar los siguiente s instrumentos:
Alguna promesa, declaraciones sorprendentes, preguntas retóricas, proverbios,
un himno o un poema, una buena cita, una declaración más del texto y una
parábola o anécdota.
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“LA INTRODUCCIÓN DEL SERMÓN”
La introducción es la parte del sermón que establece contacto con el auditorio.
Por lo tanto, debe tener las siguientes características:
1. Interesar al oyente en el texto o el tema que ha de ser discutido. Para ello se
deberá enfatizar su importancia y clasificar términos pertinentes.
2. Remover prejuicios contra el predicador o el tema. Es decir, la introducción
es el medio para el establecimiento de raport con la congregación.
3. Ayudar a traer calma al auditorio.
4. Elimina la ignorancia de los oyentes en torno al tema anunciado en el
título. La introducción debe dar una respuesta general a la interrogante:
¿sobre que ha de hablar el predicador?
5. Debe comenzar con lo natural, lo familiar o conocido y moverse
suavemente a lo desconocido, o a lo espiritual.
6. Introducir el pasaje bíblico correlacionándolo con la temática de la
introducción y resumiendo brevemente su contenido.
7. La introducción debe moverse hacia la proposición. Como ya se ha dicho, la
proposición, como el corazón estructural del sermón, debe ser enunciada
explicita o implícitamente durante la introducción.
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entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (1 Cor. 1:10)
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8. En fin, debe ser breve (no más de 5 minutos), amistosa, franca y sincera,
clara y apropiada, modesta, interesante, sencilla, llena de tacto, unificante,
sugestiva, variada y con el auditorio como foco.
Varias clases de Introduccione s:
1. Aquellas que hacen referencia a la ocasión.
2. las que hacen referencia al asunto.
3. Hay otras que comienzan con una pregunta retórica y proceden a
contestarla.
4. Las que usan una declaración llamativa como punto de partida.
5. Hay introducciones que giran en torno a una anécdota humorista.
6. Una buena cita puede también servir como punto de partida.
7. Quizás una de las más comunes, populares y eficaces es la introducción que
gira alrededor de una buena ilustración real o hipotética.
¿Cómo preparar una introducción? Una de las maneras más fáciles, es la
selección de una palabra o idea de la proposición para definirla, clasificarla o
ampliarla. Dicha palabra o idea será el corazón de la introducción.
Toda introducción debe tener una oración de apertura a la cual se le llama “la
oración de acercamiento”. Dicha oración deberá hallar al auditorio en donde
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éste se encuentra en pensamiento y vida. La oración de acercamiento resumirá
el pensamiento del sermón hasta la proposición.
Para la predicación sin notas, es imprescindible que la introducción sea escrita
en forma de bosquejo. Ello facilitará su memorización. Ese bosquejo
introductivo debe escribirse después de haberse estructurado la proposición.
“EL TÍTULO DEL SERMÓN”
El título del sermón es el anuncio del tema en una forma llamativa y sugestiva.
Debe indicar el contenido del sermón en una forma breve y popular. El titulo
no necesita ser idéntico al tema en cuanto a su fraseología, aunque éste puede
ser suficientemente interesante para desempeñar el papel de título. No debe ser
muy largo: cinco o seis palabras no más. El predicador ni debe ni necesita
anunciar el título de su sermón en la presentación del mismo. Si es cuestión de
dar a conocer el tema, este se dará a conocer en la introducción y
específicamente en la proposición.
Ejemplo:
De Marcos 5:1-10
Asunto: el endemoniado de Gadara.
Tema: El dominio de Cristo sobre el endemoniado gadareno.
Título: Dominando al indomable.
Ejemplo:
De Génesis 32:22-30
Asunto: Jacob.
Tema: Su conciencia culpable
Título: Un hombre con una conciencia culpable.
Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya 49
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“LAS ILUSTRACIONES EN EL SERMÓN”
Una vez que todas las partes del sermón hayan sido puestas en su lugar, el
predicador deberá agregar material ilustrativo que arroje luz y clarifique las
ideas que han de ser expuestas. Las ilustraciones son las ventanas del sermón
que permiten la penetración de la luz.
Las ilustraciones le dan alas al sermón y le ayudan a levantarse por encima de la
abstracción, al nivel de la objetividad, o a la inversa, ayudándole a bajar de las
nubes de la abstracción a la situación concreta de la congregación.
El propósito de las ilustraciones:
1. Darle vida a la verdad.
2. Reforzar argumentos.
3. Ser un instrumento de convicción.
4. Clarificar el tema, ampliar la proposición o hacer más inteligibles las ideas
expuestas en las divisiones principales y secundarias.
5. Persuadir indirecta o indirectamente.
6. Ayudar a retener lo expuesto. Muy probablemente la congregación
promedio recuerda las ilustraciones más que ninguna otra cosa. Si las
ilustraciones se ajustan a la verdad que ilustran, ayudarán al oyente a retener
esa verdad en su memoria.
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7. Darle al sermón un toque humorista que sirva para relajar las tensiones.
8. Atraer la atención de niños y jóvenes.
Clases de Ilustraciones:
1. La Historia: Es una narración relacionada con alguna experiencia. Puede ser
corta o larga: cierta o ficticia.
2. Anécdota: Es una historia humorística o seria, la mayoría de las veces con
personajes reales. Debe ser breve, aguda e interesante.
3. Lecciones Objetivas: Consisten de un objeto visible, tal como un lápiz, una
moneda, un vaso de agua, etc, que representa la verdad que se está
enseñando.
4. Dramáticas: Son las que representan en forma de drama la lección o verdad
que se trata de enseñar.
5. Alegorías: Son comparaciones respaldadas, o metáforas prolongadas por
medio de las cuales una cosa es presentada tras la imagen de otra.
6. Lenguaje figurado: metáfora, símil, hipérbole, etc.
7. Poemas: Son muy valiosos en un público hispano; pero se deben usar con
cuidado, ya que su uso se puede exagerar. Debe usarse sólo la parte del
poema que ilustra el punto en cuestión.
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8. Analogías: Presentan puntos de relación o semejanzas entre dos o más
atributos, circunstancias o efectos.
9. Citas: Las citas directas, especialmente cuando son de fuentes conocidas,
llaman la atención.
¿Dónde se pueden buscar buenas Ilustraciones?
Biografías.
El arte (pintura, escultura, música, drama, y arquitectura)
El deporte (presentan buenas ilustraciones para la vida cristiana)
Experiencias personales.
La Biblia.
La Historia.
La imaginación
La literatura general.
La naturaleza (los árboles, la hierba, jardines, etc.)
La obra misionera.
Observación personal (problemas, actitudes, etc.)
Periódicos, revistas, radio y televisión.
Viajes.
Las ilustraciones deben ser llenas de vida, tomadas de las experiencias diarias.
Sobre todo, deben tener sentido para el oyente.
No debe haber más de una ilustración para un mismo punto, excepto cuando
se usa la ilustración como principio de desarrollo. Una ilustración puede ser
muy útil porque ayuda a establecer contacto con el público, cuando se usa en
la introducción, y le da el toque final, cuando se usa en la conclusión.
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“EL BOSQUEJO FINAL DEL SERMÓN”
Una vez que se ha construido todo el bosquejo del sermón, el predicador
procede a ponerlo en forma final. Se aconseja que el bosquejo final aparezca
en una sola hoja de papel, que se escriba a mano con letra inteligible, pero
usando mucha abreviatura y los principios audiovisuales ya anunciados
(subrayan lugares claves y abrevian).
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BIBLIOGRAFÍA
LIBRO AUTOR
Antología de Homilía Bíblica Irma Almirudis
Manual de Homilética para Laicos Justo Anderson
La preparación de Sermones bíblicos A.W. Blackwood
Bosquejos Homiléticos Luisa Walker y elsie Blattner
Cómo preparar mensajes bíblicos James Braya
Historia de la predicación J.A. Broadus
Bosquejos Bíblicos D. Campderros
Manual para predicadores laicos Jaimes D. Crane
Mensajes para el pulpito Domingo Fernández
Manantiales del predicador V. Hargrave
Homilética Práctica Tomás Hawkins
Quinientas ilustraciones Alfredo Leim
Uso y abuso de las ilustraciones Francisco Lievano
El mensajero y su mensaje Alice Luce
Comunicación por medio de la Orlando Costas
predicación
El ministerio de la predicación Campbell G. Morgan
Como preparar sermones dinámicos Palau, Thimpson, Vega y Monroy
Predicación bíblica para el mundo Lloyd M. Perry
actual
La predicación a su alcance A. Rios
Homilética simplificada Rafael A. Rodríguez
Sermones Bernando Sánchez
Apuntes de sermones Charles Spurgeon
El cuadro Bíblico para el predicador A.P. Symes
Bosquejos para sermones J.C. Barreto
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Manual de Homilética Samuel Vila
Sermones John Wesley
Manual de Homilética A. Zambrano
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