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Adaptación de "El sueño de una noche de verano"

El documento presenta una adaptación de la obra "Ruido de una noche de verano" de Shakespeare. En la escena 1, Hermia se niega a casarse con Demetrio por amor a Lisandro, y el Duque Teseo le da cuatro días para decidir o deberá morir o meterse a un convento. En la escena 2, Lisandro y Hermia planean huir juntos al bosque esa noche para casarse lejos de Atenas. En la escena 3, un grupo de artesanos ensayan una obra para la boda del Duque, pero tienen dificultades para asign
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Adaptación de "El sueño de una noche de verano"

El documento presenta una adaptación de la obra "Ruido de una noche de verano" de Shakespeare. En la escena 1, Hermia se niega a casarse con Demetrio por amor a Lisandro, y el Duque Teseo le da cuatro días para decidir o deberá morir o meterse a un convento. En la escena 2, Lisandro y Hermia planean huir juntos al bosque esa noche para casarse lejos de Atenas. En la escena 3, un grupo de artesanos ensayan una obra para la boda del Duque, pero tienen dificultades para asign
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RUIDO DE UNA NOCHE DE VERANO (adaptación)

Personajes:

1. HIPOLITA – Morena
2. TESEO – Luis
3. CALCÍOPE – Azul
4. HERMIA – Camila O.
5. DEMETRIO – Thiago
6. ELENA – Victoria
7. LISANDRO – Mateo
8. TITANIA – Lucía
9. PUCK – Mia
10. CARTABON – Sophie
11. SNUG – Camila Lin
12. HAMBRON – Tatiana
13. CUATROJOS – Lucas
14. BERBIQUI – Delfina
15. LANZADERA – Mariana
16. LULU – Lola
17. FLAUTA – Coral

ESCENA 1

En el palacio del Duque

TESEO: ¿estas contenta Hipólita?

HIPOLITA: Muy contenta, falta tan poco…

TESEO: Tienes razón, la hora de nuestra boda se acerca. Cuatro días traerán la luna nueva.

HIPOLITA: (corrigiéndolo) Cuatro días traerán cuatro noches, y cada noche su luna, como
también sus estrellas. Siempre y cuando no esté nublado, porque en tal caso, habrá cuatro
noches, pero no cuatro lunas, tal vez dos, tal vez tres…

TESEO: (A Filóstrato) Filóstrato, llama al sistema meteorológico!

Ingresa CALCÍOPE

CALCÍOPE: ¡Ay Duque, suerte que lo encuentro! Yo sé que usted está muy ocupado con este
temita del casamiento, pero tengo que pedirle un favorcito.

TESEO: ¿Qué problema tiene CALCÍOPE?

CALCÍOPE: Mi hija, como siempre. ¡Nena! Ven, el duque quiere verte.

Ingresa Hermia

HERMIA: Buenas tardes duque.

CALCÍOPE: No molestaría si no fuera un caso de fuerza mayor. Resulta que yo arreglo todo
para que se case con Demetrio. ¿Se acuerda de Demetrio?

Ingresa Demetrio.

1
DEMETRIO: Salve, Duque.

CALCÍOPE: Y esta mocosa ahora me salta con que no se quiere casar.

TESEO: ¿Y eso por qué?

HERMIA: Es que no lo amo.

CALCÍOPE: ¡Mentira! Lo que pasa es que el atorrante de Lisandro le llenó la cabeza.

Ingresa Lisandro.

CALCÍOPE: Por eso yo quiero que usted me autorice. Yo sé que es mi derecho, pero quiero que
lo escuche de sus propios labios. O se casa con Demetrio o la mato, como dice la ley.

TESEO: Bueno… no se si debería intervenir en este asunto. A ver querida, ¿no quieres pensarlo
un poco? Demetrio es un buen chico, y a papi Lisandro no le gusta.

HERMIA: Mi papá no tiene por qué meterse, soy yo la que me tengo que casar.

HIPÓLITA: Pero él lo hace por tu bien.

HERMIA: Le ruego que me digan que es lo peor que me puede pasar si me niego a casarme con
Demetrio.

HIPOLITA: Según las leyes de Atenas, deberás perder la vida, o renunciar a la sociedad de los
hombres y meterte a un templo.

TESEO: Tienes tiempo hasta la próxima luna nueva, entonces me darás tu última palabra.

DEMETRIO: Vamos Hermia, ¿qué te cuesta? Y tú Demetrio, ¿por qué no dejas de molestarnos?

LISANDRO: ¿Acaso no soy tan digno de ella como tú? Tengo igual o más fortuna, soy bastante
más apuesto, y por, sobre todo, ella me elige a mí. Además, hasta ayer confesabas estar
perdidamente enamorado de Elena, la cortejabas y hacías promesas.

TESEO: Suficiente Lisandro, hablaremos de eso en otro momento. Bien, creo que ya está todo
dicho. ¿Conforme, CALCÍOPE?

CALCÍOPE: Si señor, no sabe cuánto le agradezco.

HIPOLITA: Vamos señores, queremos pedirle algunos consejitos sobre a fiesta de casamiento.
Por aquí por favor.

Salen todos menos Hermia y Lisandro.

ESCENA 2

LISANDRO: ¿Que te pasa amor mío?

HERMIA: Esta visto que, por decreto del destino, los enamorados siempre padecen
contrariedades. Tendremos que acostumbrarnos.

LISANDRO: Escúchame Hermia, yo tengo una tía viuda.

HERMIA: Si, la tía Chola

LISANDRO: Si, esa. ¿Te dije que es como una madre para ti?

2
HERMIA: Si, porque te crio desde pequeño.

LISANDRO: Exacto. Y no tiene hijos. Bueno, mi tía está en una buena posición económica.

HERMIA: Porque heredo la fortuna de su esposo.

LISANDRO: Si, así es. Y vive cerca de Atenas.

HERMIA: Siete leguas atravesando el bosque.

LISANDRO: Justo. Y estuve pensando que si vamos a su casa…

HERMIA: Podríamos casarnos sin que nos siga la ley de Atenas.

LISANDRO: ¿Ya te lo había dicho?

HERMIA: Unas cinco veces más o menos.

LISANDRO: ¿Y que me contestaste?

HERMIA: Que si, que nos fuéramos.

LISANDRO: ¿Y por qué no nos fuimos?

HERMIA: Porque nunca terminabas de decidir qué día era más apropiado. Porque los lunes tu
tía sale con las amigas, los martes va al templo, los miércoles…

LISANDRO: Esta bien, está bien. Pero ya lo decidí. Nos vamos esta misma noche. ¿Te parece?

HERMIA: Si Lisandro, quiero irme de esta cuidad cuanto antes.

LISANRO: Bien, nos encontraremos esta noche en el bosque, debajo del roble. Dime a qué hora
quieres que nos encontremos.

HERMIA: A las 12, como suele hacerse.

LISANDRO: Doce, doce y media digamos, por cualquier cosa. (Al abrazar a Hermia, Lisandro ve
llegar a Elena)

Entra Elena hecha una furia.

HERMIA: ¿Como estas, hermosísima elena?

ELENA: Puedes guardarte lo de hermosísima. Parece que aquí la única hermosísima eres tú.

HERMIA: ¿Pero por qué dices eso? ¿Qué te pasa?

ELENA: Pregúntale a Demetrio. Hermia, la de ojos como estrellas, la de la voz más dulce que el
canto de las sirenas. ¡Ay! ¿Porque la belleza no se contagia como las enfermedades?

LISANDRO: Ah, que viva…

HERMIA: Su pasión no es culpa mía, Elena.

ELENA: (Burlándose) “¡Ay, yo no hice nada!” Vamos…

LISANDRO: Cuéntale de nuestros planes Hermia, quizás así se tranquilice.

HERMIA: Elena, esta noche Lisandro y yo huiremos de Atenas para poder casarnos lejos de
aquí. Demetrio ya no volverá a verme.

3
ELENA: ¿Es cierto lo que dices?

HEMRIA: Tan cierto como que tú eres mi mejor amiga. (La abraza con fuerza sin que elena
responda) Adiós, Elena. Ruega por nosotros, y suerte con Demetrio.

LISANDRO: Adiós Elena, que Demetrio te ame tanto como tú a él.

Salen Lisandro y Hermia. Elena los ve irse y descarga su furia.

ELENA: ¡Que injusticia! A unos tanto, y a otros tan poco. ¿Qué tiene ella que no tenga yo?
Todos dicen que somos iguales en hermosura. Todos menos Demetrio, claro. Porque antes de
verla, me juró que estaba enamorado de mí. Voy a contarle los planes de Hermia, para que él
mismo vaya a perseguirla.

Sale.

ESCENA 3

Bosque. Un grupo de artesanos se reúnen para comenzar con los ensayos de la obra que
representarán en la boda del duque Teseo e Hipólita.

Son hombres y mujeres rústicos, torpes, con poca cultura y mucho menos talento, pero
voluntariosos, eso sí. Berbiquí, Hambrón, Lulu, Cuatrojos, Lanzadera y Flauta llegan algo
nerviosos al primer encuentro donde Cartabón, autor de la obra, repartirá los papeles.

CARTABÓN: ¿Estamos todos presentes?

HAMBRON: ¿Quiénes son todos?

CARTABON: Todos los que se consideren capacitados para actuar en la obra que
representaremos en el casamiento del duque.

TODOS: Estamos.

BERBIQUI: Yo no

SNUG: ¿No estas presente?

BERBIQUI: Presente estoy, eso lo ve cualquiera. Pero no me siento capacitado.

SNUG: ¿Y qué haces acá entonces?

BERBIQUI: Pensé que tal vez, con un poco de práctica…

LANZADERA: No nos conviene contratar actores sin experiencia. Puede arruinarnos la


representación.

CARTABON: Déjalo por mi cuenta. Esta es mi obra y yo decido. Berbiquí, puedes quedarte.

LANZADERA: Pensé que esto era una cooperativa.

CARTABON: Si, todos cooperan para hacer MI obra. Bien, yo quiero que la obra genere en el
espectador un clima de opresión, que lo remita a sus experiencias personales, sociales, donde
el mensaje…

HAMBRON: ¿Y qué obra vamos a hacer?

CARTABON: “La muy dolorosa comedia y crudelísima muerte de Piramo”

4
LANZADERA: Se ve por el título que es una pieza muy interesante.

CUATROJOS: ¿Es una comedia?

LULU: Lo dice clarito, “la muy dolorosa comedia”

CUATROJOS: Pero las comedias no son dolorosas. ¿No sería mejor ponerle “la muy graciosa
comedia”? Digo, así la gente sabe desde un principio si debe reír o llorar.

HAMBRON: ¿Como se van a reír si es una tragedia? ¿No escuchaste? La muy dolorosa muerte
de Piramo.

CUATROJOS: Insisto entonces que habría que cambiarle el título.

CARTABON: Suficiente, el título no está en discusión. Y la obra tampoco. Bien, vamos a


comenzar con unos ejercicios de actuación…

FLAUTA: ¿No sería mejor que distribuyeras los personajes? Así cada uno podría aprender su
parlamento y practicar en su casa.

LANZADERA: Apoyo la moción. A ver compañeros, alinéense para que el director pueda asignar
los personajes. Listo. ¿Qué personaje me toca Cartabón?

CARTABON: Tu harás de Piramo.

LANZADERA: ¿Y que es Piramo, un amante o un tirano?

SNUG: Un amante que se mata galantemente por amores.

LANZADERA: Eso requiere algunas lágrimas para su ejecución. Si es por mí, que el público
venga con pañuelos. No saben lo que soy capaz.

CARTABON: Flauta, tu harás de Tisbe.

FLAUTA: ¿Quién es Tisbe?

CARTABON: La señora que debe amar Piramo.

FLAUTA: ¿Y quién es Piramo?

LANZADERA: Yo, por supuesto.

FLAUTA: Entonces no. Lanzadera es demasiado atrevido y me avergonzaría frente a todos.

CARTABON: Puedes usar una máscara para no verlo. Tu Lulu, serás el padre de Tisbe.

LULU: Perdón, hay un error. Yo no puedo hacer del padre de Tisbe. El padre es un hombre,
¿no? ¿Y yo que soy según las leyes de la naturaleza?

CARTABON: ¿Tu qué opinas Berbiquí? Eres quien la tiene más cerca

BERBIQUI: (la observa) Mujer, sin duda.

LULU: Bien, si bajo las leyes de la naturaleza soy mujer, no puedo hacer del padre de Tisbe.

CARTABON: ¡SÍ PUEDES! Porque esto no es naturaleza, es teatro, ficción, y aquí todo está
permitido. O haces del padre o no habrá otro papel para ti.

LULU: Esta bien, pero nadie va a creerlo.

5
CARTABON: Ahora necesito un león. Cuatrojos, ¿sabes rugir?

CUATROJOS: Por supuesto (ruge mal, como un ratoncito)

CARTABON: Bien, tiene como tarea practicar el rugido para el próximo ensayo.

HAMBRON: ¿Y yo que papel haré?

CARTABON: Tu harás de la luna.

HAMBRON: ¿Y que hace la luna?

SNUG: Sale, ¿Qué va a hacer?

HAMBRON: ¿Y será luna llena o media luna?

CARTABON: No lo sé, la que te guste.

HAMBRON: ¿Te parece bien así? (haciéndolo)

CARTABON: Me parece perfecto.

HAMBRON: Y puede ir creciendo, así…

CARTABON: Divino.

HAMBRON: Y va corriendo por el cielo, así…

CARTABON: Estupendo. Ahora se esconde detrás de una nube y deja continuar.

BERBIQUI: Y a mí no me has dado un papel aún.

CARTABON: Pues sí. aquí lo tengo… tu harás de pared. ¿Crees poder lograrlo?

BERBIQUI: Lo intentaré. También voy a practicar en mi casa.

CARTABON: Bien, entonces llévense sus parlamentos y estudien para esta noche. Nos
reuniremos a las doce en punto, debajo del roble. Que nadie llegue tarde.

Los artesanos van saliendo con sus parlamentos.

ESCENA 4

TITANIA: (Habla a público) Yo soy Titania, reina de las hadas y duendes. Soy invisible para los
humanos. Este bosque es mi hogar, y muchas veces la gente viene a visitarlo. Me encanta ser
partícipe de sus fiestas y encuentros. Y como buena anfitriona, debo saber todo lo que sucede.
(Ve llegar a Demetrio) Allí vienen dos humanos. Me quedaré cerca para escuchar qué dicen.

Entra Demetrio con paso decidido. Elena viene detrás, tratando de no perderlo. Titania, gracias
a su invisibilidad, está presente sin que ellos puedan verla.

DEMETRIO: (deteniéndose de golpe) ¿No me escuchaste? No te quiero, no me gustas. Así que


no me sigas más. ¿Dónde están Hermia y el tarado de Lisandro? Dijiste que huirían, pero yo no
veo a nadie.

ELENA: Es cierto, te lo juro. Se citaron debajo del roble. Si quieres puedo ayudarte a buscarlos.
Cuatro ojos ven más que dos.

DEMETRIO: Yo puedo arreglarme solo.

6
ELENA: Vamos Demetrio, prometo que no hablo si no quieres escucharme, pero no me heches
de tu lado.

DEMETRIO: ¿Yo te pedí que vinieras acaso?

ELENA: No, no, claro que no.

DEMETRIO: ¿Acaso te dije que eras hermosa, te declare mi amor, te llame por teléfono?

ELENA: No, puedo jurar que no.

DEMETRIO: Entonces déjame en paz. Me voy, y no me sigas.

Demetrio se va tan enojado como cuando entró.

ELENA: ¿Quieres que te acompañe? (Sale detrás de él, corriendo)

Titania está estremecida por lo que acaba de ver y promete ayudar a Elena.

TITANIA: Adiós, querida. Antes de que salgas de este bosque, tú huiras de él, y el buscará tu
amor. ¡Soy una romántica incurable!

ESCENA 5

TITANIA: (furiosa) PUCK!! ¿Dónde diablos te has metido?

PUCK: ¿Me llamaba?

TITANIA: Escucha con atención lo que tengo para decirte. ¿Te acuerdas de esa vez que estaba
escuchando el canto de la sirena?

PUCK: ¿La desafinada?

TITANIA: Si, esa. Bueno, resulta que vi a Cupido disparar una flecha… y la pifió.

PUCK: Ese Cupido no me agrada, siempre mete la pata.

TITANIA: La cosa es que la fecha cayo cobre una flor roja y desde ese momento, el jugo de esa
flor frotado sobre los ojos de cualquier persona dormida, puede hacer que cuando se
despierte se enamore de lo primero que vea. Necesito que consigas una. Hay una bella dama
atenienses enamorada de un joven que la desprecia. Frótale la flor en sus ojos.

PUCK: ¿Los de la dama?

TITANIA: ¡No! Los del joven.

PUCK: Usted no es clara…

TITANIA: No te equivoques. Procura que cuando él despierte, sea ella lo primero que vean sus
ojos.

PUCK: No puedo darle garantías. Cuando uno se despierta mira para donde quiere.

TITANIA: Bueno, ese es tu problema.

PUCK: ¿Sabe al menos como reconoceré al joven?

TITANIA: Va vestido de ateniense.

PUCK: (Irónico) Me encanta su precisión…

7
TITANIA: Vamos, corre antes de que amanezca.

PUCK: ¡Voy más rápido que un bombero!

(Salen)

ESCENA 6

Otro lugar del bosque. Entran Lisandro y Hermia, visiblemente cansados de caminar.

LISANDRO: Hermia, te ves cansada de caminar por el bosque… además, creo que me perdí…

HERMIA: ¿Te perdiste?

LISANDRO: El bosque es tan… complejo. Todos los árboles son iguales… los pajaritos te
distraen… el sol…

HERMIA: Es de noche, Lisandro.

LISANDRO: Por eso, el sol no está, no se ve nada. La brújula todavía no se inventó

HERMIA: ¿Y tú instinto que te dice?

LISANDRO: Que estamos en el bosque.

HERMIA: Correcto.

LISANDRO: Que es de noche

HERMIA: Correcto.

LISANDRO: (mirando para todos lados) Y que no tengo la más mínima idea de donde estamos.
En serio, Hermia, descansemos un rato, por favor…

HERMIA: Si nos detenemos podrían encontrarnos.

LISANDRO: No, Hermia. Si alguien está persiguiéndonos es muy posible que ya esté tan
cansado y perdido como nosotros.

HERMIA: Esta bien, tal vez tengas razón. Descansemos hasta que amanezca. (Se acuestan en el
pasto. Lisandro, contento por haber logrado su objetivo, se tira a su lado y se masajea los pies).
¡¿Qué haces?!

LISANDRO: Me duelen.

HERMIA: No, que haces al lado mío. Me imagino que no te recostarás aquí.

LISANDRO: Bueno, sí. Es que el pasto me pincha. ¿Me haces de almohadita?

HERMIA: ¡No Lisandro! ¿Qué van a pensar de mí? Prefiero que te acuestes a una distancia
prudencial hasta que estemos casados. Debo cuidar mi reputación.

LISANDRO: Como quieras… Hasta mañana Hermia.

HERMIA: Que descanses.

Se quedan dormidos.

ESCENA 7

8
PUCK: Toda la noche caminando para encontrar a ese ateniense, y nada. Como si se lo hubiera
tragado la tierra. Lo siento piba, perdiste tu oportunidad. (Se tropieza con Lisandro) El
ateniense! ¡Y su chica! (mira la distancia que hay entre uno y otro) Es claro que no la soporta.
Aunque dormida parece bastante interesante. (Saca la flor para frotarla en los ojos de
Lisandro, sin darse cuenta que se equivocó de pareja)

Bueno, ahí va. En tus ojos exprimo el poder de este encanto… y que los dioses te ayuden. Iré a
avisarle a Titania.

Sale contento por haber cumplido su tarea.

ESCENA 8

Entra Demetrio seguido por Elena sin ver que Lisandro y Hermia están durmiendo muy cerca de
ellos.

ELENA: Detente, Demetrio, por favor te lo pido…

DEMETRIO: No pienso detenerme. Quédate aquí y no me molestes más.

ELENA: ¿Vas a dejarme sola en medio del bosque?

DEMETRIO: Si.

Demetrio se va, dejando sola a Elena, que ya no tiene fuerzas para seguirlo.

ELENA: Era cierto… Pero no tengo miedo. Si soy más fea que un oso. Si hasta las fieras al verme
huyen despavoridas… Soy un verdadero monstruo…

Ruge y gesticula como un monstruo. Esto despierta a Lisandro. Ambos se sobresaltan.

LISANDRO: ¡¡Elena!!

ELENA: ¡Lisandro!

Lisandro, al verla, por los efectos de la flor, se enamora perdidamente de ella.

LISANDRO: ¡¡Me arrojare al fuego por tu amor!! Eres hermosa… eres dulce…

Elena cree que Lisandro enloqueció a causa del susto y trata de tranquilizarlo.

ELENA: Ya está, ya pasó.

LISANDRO: ¿Dónde está Demetrio? Lo mataré con mis propias manos.

ELENA: Por favor Lisandro, no digas eso. ¿Qué importa que Demetrio ame a Hermia, si ella solo
tiene ojos para vos…?

LISANDRO: ¿Quien piensa en Hermia? Me arrepiento de cada aburrido minuto que pasé a su
lado. No es Hermia a quien amo. Es a ti. Te adoro Elena.

ELENA: Basta Lisandro, deja de tomarme el pelo.

LISANDRO: Tu pelo, Elena, como las ondas del mar negro… porque eres morocha…

ELENA: ¡Deja de insultarme, creí que eras un caballero! No voy a tolerar esto ni un minuto
más.

Sale ofendida y enojada. Lisandro la sigue.

9
LISANDRO: ¡Espera, Elena!

Sale corriendo detrás de Elena.

HERMIA: (En medio de una pesadilla) ¡Socorro, Lisandro! ¡Saca esta serpiente de mi cuello!

Lisandro! Lisandro! (Despierta) Lisandro, Lisi… ¡¿Pero ¡¿dónde se metió?! ¡Se fue, y me dejó
sola en el bosque! ¡Cuando lo encuentre lo mato!

Sale corriendo para buscarlo.

ESCENA 9

Entran los comediantes.

CARTABON: ¿Estamos todos presentes?

TODOS: Estamos.

CARTABON: Bien, comencemos.

LANZADERA: Un momento.

SNUG: ¿Qué quieres, Lanzadera?

LANZADERA: Estuve pensando… Mi personaje… Este Píramo… ¿saca su espada para matarse?

SNUG: Así es

LANZADERA: No puede ser. Habrá señoras presentes y no podrán soportarlo. Es una escena
muy fuerte.

HAMBRON: Habría que descartar la matanza.

LULU: ¿Que matanza?

LANZADERA: De ninguna manera. La matanza es la emoción de la pieza.

HAMBRON: Habría que dejarla…

CARTABON: ¿Entonces... que es lo que propones?

LANZADERA: Yo voy a escribir un diálogo donde se explique que la matanza es de mentira, y


que Píramo se mata, pero en broma.

CUATROJOS: (confundido) Se mata en broma?

LANZADERA: En serio, pero en broma. ¿Qué te parece Cartabón? Puedo agregar también que
el tal Píramo no es otro que Lanzadera, para mayor tranquilidad.

FLAUTA: Me parece una buena idea.

HAMBRON: A mí también.

LANZADERA: Otra cosita… yo digo… el león… ¿no va a asustar a las damas?

LULU: ¿Hay un león?

CUATROJOS: ¡Pero si el león soy yo!

10
LANZADERA: Justamente, es lo que la gente no sabe.

CARTABON: Esta bien, lo aclararemos en el prólogo.

LANZADERA: Pero que diga muy claramente: el león es Cuatrojos.

CARTABON: ¡Suficiente! Comencemos a ensayar. Lanzadera, empiezas tu.

LANZADERA: Llámame Piramo, así voy entrando en papel.

CARTABON: Esta bien, Piramo y Tisbe. (nadie se adelanta) ¡¿Dónde está Tisbe?!

FLAUTA: Llámame Flauta, sino no se a quien le habla, ¡qué tanto!

CARTABON: Esta bien, Piramo y Flauta. Vamos Piramo, empiezas tu.

LANZADERA: “Tisbe, la dulce flor es dolorosa…”

CARTABON: “Olorosa”

LANZADERA: “La dulce flor es olorosa… así es tu aliento”. No entiendo esto. No conozco
ninguna flor que huela tan mal como el aliento de Flauta…

FLAUTA: Será el ajo…

CARTABON: Un poco de imaginación… Sigan, por favor.

LANZADERA: “Pero calla una voz”

FLAUTA: Yo no he dicho nada

CARTABON: “Pero calla”, a ella. Luego escuchas, “¡una voz!”, le dices a ella.

LANZADERA: Entendí, entendí. “Pero calla (mira para que lo aprueben), una voz espera,
hermosa”. (A Cartabón) Las voces no esperan.

CARTABON: (Perdiendo la paciencia, toma el lugar de Lanzadera para explicarle) “Pero calla”, a
ella. “Una voz”. Ahí escuchas. “Espera”, le dices a ella.

CARTABON: Ahora te vas.

CUATROJOS: ¿Ahora viene el león?

CARTABON: ¡NO! DESPUES! Tisbe, ahora hablas tu.

FLAUTA: ¿A quién?

CARTABON: A nadie, habla sola.

FLAUTA: Yo no estoy loca.

CARTABON: Es un monólogo. Como si pensaras en voz alta.

FLAUTA: ¿No puedo esperar callada?

CARTABON: ¡NO! ¡HABLA!

FLAUTA: (leyendo todo de corrido) “Radiantísimo Piramo de tinte aún más blanco que el lirio
activo y juvenil joya adorable”.

11
CARTABON: ¡¿Por qué dices todo eso?!

FLAUTA: No lo sé, yo solo leo.

LULU: No entiendo nada.

CARTABON: Vamos, sigue.

FLAUTA: “Tan servicial y fiel como el caballo que sigue su infatigable carrera junto a ti me
uniere en la tumba, Niní”.

CARTABON: (Totalmente fuera de sí) ¡En la tumba de Nino, mujer! Pero eso viene en el último
acto. ¡Vamos, Píramo, acá entras!

Lanzadera, sin registrar que era su turno de actuar.

CARTABON: ¡¡Así no se puede seguir!! ¡No seguiré perdiendo el tiempo con ustedes!

Sale, furioso. El resto lo sigue, haciéndole preguntas sobre sus personajes.

ESCENA 10

Palacio del duque. Están ultimando los detalles de la boda. Ingresa CALCÍOPE visiblemente
preocupada.

CALCÍOPE: ¡Duque! ¡Prometida del duque! Necesito de su ayuda

HIPOLITA: ¿Que ocurre querida?

CALCÍOPE: ¡Mi hija, de nuevo! Desapareció. No la encuentro por ningún lado.

HIPOLITA: No te preocupes, te ayudaré a buscarla. Muy lejos no puedo haber ido…

CALCÍOPE: No creerán que se escapó con….

TESEO: ¡No! Imposible. Si es una buena chica…

HIPOLITA: Pero ese muchacho no lo es tanto…

CALCÍOPE: ¡Ay! De solo pensarlo me hace doler la cabeza. ¿No les dije yo?

HIPOLITA: No nos adelantemos. Primero descartemos otras posibilidades. Vamos CALCÍOPE,


tengo una idea de a donde podría haber ido.

Salen.

ESCENA 11

TITANIA: ¡¡Puck!! Odio que se entretenga en el camino.

Entra Puck.

PUCK: ¿Me llamaba, señora?

TITANIA: ¡Si! ¿Hiciste todo lo que te pedí?

PUCK: Hecho y con los resultados a la vista. Y eso que tenía muy pocos datos (mira hacia un
lado y ve venir a Hermia) Mire, justamente ahí viene la dama.

TITANIA: (Mirando hacia el otro lado, ve venir a Demetrio). Y por aquí el caballero.

12
Ambos miran hacia el lado opuesto y se dan cuenta de que esa dama y ese caballero no son los
que cada uno conoce.

TITANIA: ¿Que dama?

PUCK: ¿Que caballero?

TITANIA: Esa no es…

PUCK: Ese no es…

TITANIA: ¡Estúpido gusano! ¡Larva inservible!

Demetrio está encantado de haber encontrado a Hermia, pero ella viene furiosa, segura de que
fue el quien maro a Lisandro. Puck y Titania quedan en medio de la discusión, sin ser vistos ni
oídos.

DEMETRIO: ¡Hermia, amor mío!

Puck y Titania se miran sin entender. ¿No era que Demetrio debía enamorarse de Elena?

HERMIA: (A Demetrio) Estúpido gusano!

DEMETRIO: ¿Por qué insultas a quien tanto te quiere?

HERMIA: ¡Peor debería tratarte! Si es verdad, que, como supongo, mataste a Lisandro
mientras dormía, ¡termina de hundirte en el crimen y mátame a mí también!

DEMETRIO: No soy un asesino, sino la victima de tu crueldad.

HERMIA: Huyo de tu aborrecida presencia.

Hermia sale corriendo.

DEMETRIO: Vete, loca, ¡vete! Ni pienses que voy a seguirte, histérica como estas… ya vas a
venir de pie.

Sin darle más importancia al asunto, bosteza y se acuesta a dormir.

ESCENA 12

Titania esta furiosa con Puck. Se dio cuenta de que hizo todo al revés.

TITANIA: ¡¿Pero qué has hecho, Puck?!

Puck se golpea como castigo

PUCK: (a si mismo) ¡Larva inservible! ¡Mosca pegajosa!

TITANIA: Pero ¡¿cómo pudiste equivocarte así?! Destruiste un amor sincero en vez de…

PUCK: Errar es humano

TITANIA: ¡Pero tú no! Vamos a arreglar esto cuanto antes. Recorre el bosque más rápido que el
viento. Busca a Elena y tráela aquí de inmediato.

Puck sale corriendo.

TITANIA: Mientras tanto, mi querido jovencito, yo exprimiré el jugo de esta flor roja en tus
ojos… para que cuando despiertes, te veas deslumbrado por la belleza de tu amada Elena.

13
ESCENA 13

Entra Puck corriendo

PUCK: Capitana hechiceresca. Tarea cumplida. La joven Elena se acerca enseguida, seguida por
el otro ateniense.

TITANIA: Perfecto, vamos a escondernos a ver qué pasa.

PUCK: ¡Usted se divierte con cada cosa!

Entra Elena seguida por Lisandro.

LISANDRO: Te juro que no me estoy burlando… cuando uno se burla de alguien no llora, y
mira… ¡lagrimas! ¿Me crees ahora?

ELENA: Excelente actuación Lisandro, pero a mí no me engañas. Esas lágrimas pertenecen a


Hermia.

LISANDRO: ¡Pero te juro que no! ¿Qué tengo que hacer para convencerte?

ELENA: ¡No jures!

LISANDRO: ¡Te juro!... Perdón… Te digo que es Demetrio el que está enamorado de Hermia. Él
no te ama.

Al escuchar las voces, Demetrio se despierta. Como está bajo los efectos de la flor, al ver a
Elena se enamora perdidamente de ella.

DEMETRIO: Te amo Elena, diosa, potra, divina.

LISANDRO: ¿EH...?

ELENA: ¡Pero que infierno! ¡¿Ustedes se pudieron de acuerdo?! ¿Ustedes no tienen nada
mejor que hacer que burlarse de una pobre joven ilusionada?

LISANDRO: Elena tiene razón, Demetrio, ¿Cómo le vas a tomar el pelo de esa manera? Se te
fue la mano, flaco… Todo el mundo sabe que amas a Hermia. Y para hacerte más fáciles las
cosas, acá mismo renuncio a todos mis derechos de amor sobre ella. Puedes quedártela. Ahora
haz lo mismo con Elena.

DEMETRIO: ¿Que haga qué?

LISANDRO: Que renuncies a ella y me la pases, porque yo la amo y la amaré hasta la muerte.

DEMETRIO: Guárdate a tu Hermia. ¿Para que la quiero? Yo también amo a Elena.

ELENA: ¿Vamos muchachos, por qué no la cortan?

DEMETRIO: Ahí viene Hermia, tu amada…

Entra Hermia, la mira sorprendida.

HERMIA: ¿Pasa algo…?

Los tres se miran y niegan con la cabeza.

LOS TRES: No… nada…

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HERMIA: (Yendo hacia Lisandro) ¿¡Donde te habías metido Lisandro?! ¡¿Se puede saber por
qué me dejaste abandonada en el medio del bosque?!

LISANDRO: Discúlpame Hermia, pero el amor me llamaba para otro lado.

HERMIA: Vamos Lisi… ¿Qué te podría apartar de mi lado?

LISANDRO: Mi amor verdadero, la hermosa Elena que brilla en la noche como una luz más viva
que….

HERMIA: Esta bien Lisandro. Está bien. ¿Dices que Elena…? (se da cuenta) ¿Como Elena? No
estarás hablando en serio…

ELENA: Bueno, bueno, ya me di cuenta que se pusieron los tres de acuerdo para tomarme el
pelo. (A Hermia) Ellos, vaya y pase. Pero tus eras mi amiga, mi hermana, mi alma gemela…
¿Como puedes hacerme esto?

HERMIA: ¿Y a esta que bicho le picó?

ELENA: ¡No te hagas la tonta! No te alcanzaba con verme enamorada de este mequetrefe que
no me ama, para que encima tramaras esta… ¿bromita?

HERMIA: ¡No entiendo nada! ¿Alguien puede explicarme que pasa?

ELENA: Esta bien, seguí haciéndote la tonta. Yo me voy… por mí, podes quedarte con los dos.

(Sale Elena)

LISANDRO: ¡Espera Elena! Amor mío, paloma de mi alma…

HERMIA: ¡Basta Lisandro! ¡Deja de burlarte de la pobre Elena!

LISANDRO: ¡Y tú, déjame en paz! Que te quede claro, NO-TE-QUIE-RO. Es más, te detesto y
adoro a Elena.

DEMETRIO: ¡Pues yo la quiero más! Y pelearé por su amor.

Ambos sacan sus espadas y comienzan a luchar. Hermia, al darse cuenta de la situación, sale
llorando.

TITANIA: Escucha Puck, estos dos no durarán mucho, caerán rendidos de sueño pronto. Espera
a que se duerman y corrige este error. Echaras el jugo de la flor blanca sobre los ojos de
Lisandro para que su encantamiento se deshaga y vuelva a amar a Hermia. Yo debo atender
unos asuntos personales. ¿está claro?

PUCK: Como el agua.

Sale Titania.

DEMETRIO: (Ya cansado de tanto luchar) ¡Tiempo, tiempo! Un minuto de descanso.

LISANDRO: ¡Pensé que aguantarías más, gallina!

DEMETRIO: ¿Me vas a decir que tú no estás cansado?

LISANDRO: Bueno, a decir verdad, una siestita reparadora de 15 minutos no vendría nada mal.

DEMETIRO: Muy bien, solo 15 minutos, y luego, continuamos el duelo.

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LISANDRO: Hecho (se estrechan la mano y ambos caen rendidos de sueño)

PUCK: Eso fue más rápido de lo que pensé.

ELENA: (que ha caminado sin rumbo, entra histérica, sin ver a los muchachos) Quiero volver a
Atenas! ¡¿No hay nadie en este bosque que pueda guiarme?! Mejor será que espere al día y
pueda ver por dónde voy.

Se acomoda el pelo y se acuesta a dormir.

Entra Hermia.

HERMIA: Ya no puedo más… que Lisandro se las arregle. Mañana será otro día. (también se
acuesta a dormir)

PUCK: Bien muchachos (mira a ambos atenienses) Ahora cada cual con su cada cuala. (Va hacia
Lisandro) Escúchame, pedazo de alcornoque, cuando despiertes vas a estar enamorado de
Hermia, no te vayas a equivocar. HERMIA. ¿OK?

Puck va hacia Demetrio, con la flor en la mano.

Y tú, puedes disfrutar a tu dulce Elena.

Sale.

ESCENA 14

Entran Hipólita, Teseo y CALCÍOPE que están buscando a su hija.

CALCÍOPE: Gracias por ayudarme a buscar a mi hija, y lamento haberlos distraído de sus
preparativos para la boda.

HIPOLITA: No hay de qué, todo sea por ayudar a una vieja amiga.

CALCÍOPE: ¿Pero que le hizo pensar que mi hija podría estar en medio del bosque?

HIPOLITA: Pienso que cualquier enamorado escaparía al bosque luego de una pelea con su
madre…

CALCÍOPE ve a los cuatro jóvenes.

CALCÍOPE: ¡Hermia!

HIPOLITA: ¿Que le dije?

TESEO: Vamos a despertar a estos cuatro remolones…

Los cuatro jóvenes despiertan y se encuentran en tan extraña reunión.

HERMIA: ¡Mamá!

HERMIA Y ELENA: ¡Duque!

Lisandro y Demetrio corren a arrodillarse frente al duque.

LISANDRO Y DEMETRIO: Perdón, duque.

TESEO: Esta bien, levántense (Los mira con detenimiento porque no entiende lo que está
pasando) Ahora que me acuerdo, ¿ustedes no se odiaban a muerte?

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DEMETRIO: Nos odiábamos…

LISANDRO: Pero algo inexplicable ha pasado.

DEMETRIO: Yo no sé cómo llegue hasta aquí

LISANDRO: Ni yo. Solo recuerdo que hui de Atenas con Hermia para casarnos en la casa de…

TODOS: La tía Chola

LISANDRO: ¿Ya les conté de ella?

Todos asienten, dando a entender que escucharon hablar de ella más de un millón de veces.

DEMETRIO: Y yo los seguí al bosque. Allí me di cuenta que es a Elena a quien amo, y no a
Hermia.

CALCÍOPE: ¡No puede ser!

TESEO: No hay nada que podamos hacer. CALCÍOPE, usted ya sabe cómo es el amor… quiero
que estas dos parejas se desposen junto a nosotros esta misma tarde. ¿Te parece bien
Hipólita?

Hipólita asiente. Las dos parejas se abrazan, entusiasmados.

LISANDRO (Mientras va saliendo) Creo que sigo soñando... todo fue tan extraño…

HERMIA: Si, me siento igual…

ELENA: ¿ambos estaban enamorados de mi…?

HERMIA: ¡Mira si eso va a ser posible!

DEMETRIO: Sí, sin duda habrá sido un sueño…

Salen, comentando por lo bajo, desconcertados.

ESCENA 15

Teseo e Hipólita, Lisandro y Hermia, Demetrio y Elena recién casados, esperan que comience la
obra de teatro.

HIPOLITA: Gracias a todos por haber venido a nuestra boda. A continuación, veremos qué han
preparado los cómicos para entretenernos.

Entra Cartabón, nervioso. Hace una reverencia, saca el famoso prologo con las manos
temblorosas y comienza a leer sin respirar.

CARTABON: Prologo. Si os ofendemos es con nuestra mejor intención. Eso debéis pensar, que
no venimos a ofender, sino a mostrar nuestro deseo de serviros, de la mejor manera sin que os
enfadéis, ni os asustéis, ni os preocupéis, ni nadéis.

HIPOLITA (A Teseo): ¿Por qué no respira?

CARTABON: Quiero además aclarar que Píramo, nuestro protagonista, morirá, pero solo en
broma, y que el león no es otro que Cuatrojos que se disfrazó para la ocasión, así que no
corráis espantadas, bellas damas, y quédense hasta el final de la representación. Con ustedes,

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amable auditorio, los actores. (Entra Lanzadera sobreactuando su personaje y su talento) Este
hombre es Píramo, y esta bella señorita es Tisbe, de quien Piramo está enamorado.

Entra Flauta sin saber muy bien que tiene que hacer, esforzándose por recordarlo.

HIPOLITA (A Teseo): Ay! ¡Es de amor!

CARTABON: Y he aquí el muro que separa a los amantes.

Entra Berbiquí, orgulloso de su papel y se para frente al público con los brazos abiertos para
darle más extensión a su pared.

BERBIQUI: Yo soy el muro (se señala) Ladrillo, ladrillo, cal. (Abre las manos) Agujeros del muro.
Agujeros del muro. Por donde hablan los enamorados.

CARTABON: Detrás del muro, la casa del padre de Tisbe.

LULÚ: (Fingiendo la voz, como si fuera un hombre) Yo soy el padre de Tisbe y este es mi jardín.
Y debo irme para no ver lo que sucederá.

HIPÓLITA (A Teseo): No parece el padre…

TESEO: Les habrá faltado un actor.

LANZADERA: Yo soy Piramo. ¡Oh, noche espantosa! ¡Oh, noche de calor tan negro! ¡Oh, noche
que eres de noche cuando no es de día! ¡Oh, noche! Ay, ay, ¡ay! Oh, muro, que me separas del
jardín del padre de Tisbe.

CARTABÓN: Piramo y su amada Tisbe suelen cuchichear detrás del muro.

FLAUTA: Yo soy Tisbe. Oh, muro, cuantas veces has oído mis lamentos… Amor mío, ¿eres tú?

LANZADERA: Si, soy yo, bésame por entre el agujero de esta vil pared.

Berbiquí lo patea.

HIPOLITA: Bien hecho.

TESEO: Es solo una comedia, Hipólita…

LANZADERA: Tisbe, la dulce flor es dolorosa…

CARTABON: (Que sigue nervioso, lo corrige) Olorosa. Olorosa…

LANZADERA: La dulce flor es olorosa. Así como tu aliento.

LULU (entrando únicamente para gritar): Tisbe!

LANZADERA: Pero calla una voz… Una voz. Espera. Hermosa.

LULU: ¡Tisbe!

FLAUTA: Parece la voz de mi padre.

LANZADERA: Huyamos de acá. ¿Queres encontrarme en la tumba de Niní?

CARTABON: (desesperado, lo corrige otra vez) ¡Nino! Se encontrarán en la tumba de Nino.

FLAUTA: Si, voy para allá.

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Salen Lanzadera y Flauta, uno para cada lado.

BERBIQUI: Y así, yo muro, termine mi parte. Así que se retira el muro.

TESEO: Nunca he visto un recurso tan ingenioso. Estos muchachos son realmente buenos.

CARTABON: Bajo la luz de la luna…

Entra Hambrón con una linterna.

HAMBRON: Yo soy la luna. (prende la linterna) Luz de la luna.

CARTABON: Bajo la luz de la luna corren a encontrarse los enamorados. Pero, ¡oh! ¿Qué es
esto?

Entra Cuatrojos.

CUATROJOS: Un león (ruge)

HIPOLITA: (Asustada) ¿¡Es un león de vedad?!

CUATROJOS: (Se levanta la melena) No se asuste que soy yo, Cuatrojos.

CARTABON: Esta fiera alimaña, llamada león, espantó a la pobre Tisbe.

Entra Flauta y se enfrenta al león. Cuatrojos ruge. Flauta grita y están así un buen rato, sin
saber a quién le toca seguir.

FLAUTA: ¡Oh! ¡Un león! Me espanto y huyo.

Flauta huye, con su capa puesta.

CARTABON: La bella dama huye, pero pierde su capa en el camino (Flauta regresa, se quita la
capa y la deja en el suelo. Después vuelve a huir), que el vil león mancha con su boca
ensangrentada.

Cuatrojos levanta la capa, la muerde, la deja nuevamente en el suelo y sale, no sin antes
saludar al público.

CARTABON: Enseguida llega Piramo y encuentra el manto ensangrentado.

LANZADERA: ¡OH! Un manto ensangrentado. ¡Oh! Es de Tisbe. ¡Oh! Seguramente ha muerto


bajo las garras de un león.

CARTABON: Con lo cual, con su espada de acero se atraviesa el corazón.

LANZADERA: Así muero. Ya estoy muerto. Ya me evaporé. (guiña un ojo) De mentira.

CARTABON: (Con voz de circunstancia) Y Tisbe, escondida detrás de los matorrales, al ver esto,
saca su daga y se da muerte.

FLAUTA (Se arrodilla al lado de Piramo): Oh, Piramo… Sus ojos eran verdes como la acelga… y
se han apagado para siempre. Junto a ti me uniré en la tumba, Niní. (Se corrige antes de que
cartabón lo haga) De Nino. Yo también muero.

Flauta saca una daga y se la clava en el estómago sobreactuadamente, y muere.

HIPOLITA: ¡Que depresión!

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CARTABON: La luna entristecida también apaga su luz.

Hambrón no puede apagar la linterna.

CARTABON: La luna entristecida corre por el cielo y se va… lejos…

Hambrón se va corriendo, siempre intentando apagar la linterna.

CARTABON: Y así, esta excelente comedia, llega a su fin.

Cartabón está satisfecho, o tal vez solo aliviado de que todo haya terminado.

LANZADERA: ¿Cómo fin? Escúchame Cartabón, esto no puede terminar así. Mira al público.
Quedó con el ánimo por el piso…

CARTABON: Fin y no se hable mas

CUATROJOS: (Entrando) ¿Viste que era una tragedia?

LULU: (Entrando) ¿Por qué no aplauden?

FLAUTA: ¿Ya me puedo parar? Este piso esta mugriento.

LANZADERA: Además falta mi número musical. Yo exijo que…

CARTABON: Saluden, saluden…

Se acercan los actores y lo saludan

CARTABON: A mí no, a ellos.

Se acercan a Teseo e Hipólita y los saludan.

TESEO: A mí no, a ellos.

Ahora van hacia el público y saludan.

TESEO: Stop. Señores, esto ha llegado a su fin. Nosotros nos iremos a descansar.

HIPOLITA: Ustedes pueden continuar.

Comienza la fiesta. RAP FINAL.

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