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Libertad Religiosa y Derechos Infantiles

1) El artículo reconoce el derecho de los niños a la libertad de religión sin vulnerar el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones. 2) Los niños pueden elegir y practicar la religión que prefieran cuando desarrollen la capacidad de tomar esa decisión, mientras que los padres aún deben guiarlos. 3) La Constitución mexicana protege la libertad de religión y ninguna ley puede establecer o prohibir una religión.
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Libertad Religiosa y Derechos Infantiles

1) El artículo reconoce el derecho de los niños a la libertad de religión sin vulnerar el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus propias convicciones. 2) Los niños pueden elegir y practicar la religión que prefieran cuando desarrollen la capacidad de tomar esa decisión, mientras que los padres aún deben guiarlos. 3) La Constitución mexicana protege la libertad de religión y ninguna ley puede establecer o prohibir una religión.
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VIDEO: LIBERTAD DE RELIGION 1

[Link]
7y2O4pKsUg

Ismari Anahi Garrido Torres.

Libertad de religión.

Tesis

Registro digital: 2016014


Instancia: Segunda Sala
Décima Época
Materia(s): Constitucional
Tesis: 2a. VI/2018 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 50, Enero de 2018, Tomo I, página 537
Tipo: Aislada
DERECHOS DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES. EL ARTÍCULO 62 DE LA LEY
GENERAL RELATIVA, AL RECONOCER EL DERECHO HUMANO A LA LIBERTAD
DE RELIGIÓN Y CONCIENCIA, NO VULNERA EL DERECHO DE LOS PADRES A
EDUCAR A SUS HIJOS CONFORME A SUS PROPIAS CONVICCIONES.

El derecho de los menores a la libertad de conciencia y religión reconocido por el


artículo citado, no puede interpretarse en el sentido de que impida el ejercicio de la
función educadora y orientadora que deben proporcionarles los padres y quienes
ejerzan su cuidado pues, por una parte, el derecho de los padres o de los tutores
legales de garantizar que los hijos reciban una educación religiosa y moral que esté
de acuerdo con sus propias convicciones, se encuentra salvaguardada en el artículo
18, numeral 4, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y, por otra,
porque son los padres quienes tienen el derecho y la responsabilidad primordial de
promover el desarrollo y el bienestar del niño, y es en ese entorno de crecimiento y
transición de las etapas de la infancia y adolescencia hacia la vida adulta, que
resulta esencial que cumplimenten su obligación de impartir a los menores la
dirección.

orientación apropiadas para que éstos puedan ejercer los derechos reconocidos por
el sistema jurídico mexicano, como lo son, precisamente, los de libertad de
pensamiento, conciencia y religión.

Es exactamente ese entendimiento el que dota de significado al artículo 14, numeral


2, de la Convención sobre los Derechos del Niño, al establecer que los Estados
Partes respetarán los derechos y deberes de los padres de guiar al niño en el
ejercicio de su derecho (a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión),
de modo conforme a la evolución de sus facultades, siendo esa guía parental la que
permitirá no sólo que los niños aprendan aquellos valores morales, religiosos o
espirituales que les sean inculcados por sus padres sino que, conforme a su
evolución facultativa, puedan verdaderamente entenderlos, adoptarlos y llevarlos a
la práctica para desarrollar su propio proyecto de vida y elevar su existencia
conforme a su propia cosmovisión.

Amparo en revisión 800/2017. Martha Patricia Martínez Macías y otra. 29 de


noviembre de 2017. Cinco votos de los Ministros Alberto Pérez Dayán, Javier
Laynez Potisek, José Fernando Franco González Salas, Margarita Beatriz Luna
Ramos y Eduardo Medina Mora I.; votó en contra de consideraciones Margarita
Beatriz Luna Ramos. Ponente: Alberto Pérez Dayán. Secretario: Isidro Emmanuel
Muñoz Acevedo.
Esta tesis se publicó el viernes 19 de enero de 2018 a las 10:20 horas en el
Semanario Judicial de la Federación.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 24 refiere a


que todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y
para practicar las ceremonias devociones o actos de culto respectivo, siempre que
no constituyan un delito o falta penados por la ley.

El Congreso no puede dictar leyes, que establezcan o prohíban religión alguna.


Los actos religiosos de culto, público se celebrarán ordinariamente en los templos.
Los que extraordinariamente se celebren fuera de estos se sujetarán a la ley
reglamentaria.

Según la iniciativa presentada por el diputado Jose Ricardo Lopez Pescador, del
grupo Parlamentario del PRI.
ARTÍCULO 24. Todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión;
este derecho incluye la libertad de tener o adoptar, o no tener ni adoptar la religión o
las creencias de su elección así como la libertad de manifestar su religión o
creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante
el culto la celebración de ritos, las prácticas, la difusión y la enseñanza; siempre que
no constituyan un delito o una falta sancionado por la ley.

……….

Se deroga.
Sin contravenir lo prescrito, en el artículo 3o, de esta constitución , el Estado
respetará la libertad de los padres y en su caso de los tutores legales, para
garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo a
sus propias convicciones.
Reforma propuesta por la comisión en su dictamen: Todo individuo tiene derecho a
su libertad de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de su
agrado. Esta libertad incluye el derecho de practicar, individual y colectivamente,
tanto en público como en privado, las ceremonias las devociones o actos del culto
respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie
podrá penar los actos públicos de expresión de esta libertad, con fines políticos, de
proselitismo o de propaganda política.

El progreso no puede dictar leyes que establezcan o prohiban religión alguna.


Reforma aprobada en sesión el 15 de diciembre del 2011, artículo 24, toda persona
tiene derecho a la libertad de convicciones éticas de conciencia y de religión y o
adoptar a su caso, la de su agrado.

Esta libertad incluye el derecho a participar individual o colectivamente, tanto en


público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo
siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. Nadie podrá utilizar
los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos, de proselitismo o
de propaganda política.

El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna.


Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos.
Los que extraordinariamente se celebrarán fuera de estos se sujetarán a la ley
reglamentaria.

Las leyes con el paso del tiempo, han ido evolucionando, siendo artículos han sido
derogados, y han entrado en vigor reformas en distintos leyes para dar pie a que las
religiones y la creencia de las mismas sea de manera libre y sin ningún tipo de
sometimiento y obligación en las mismas para creer en cierta religion en especifico.

Todo niño o niña pequeña hoy en día tiene la libertad de elegir, su religión según su
preferencia, según sus gustos y creencias infantiles.
Gracias a un largo proceso, contado por la historia, sobre todo en Derechos
Humanos.

Las niñas y niños que nacen creyendo en cierta religión, en muchas ocasiones es
porque nacieron en una familia que ya tiene cierta creencia religiosa, y se le obliga
e inculca desde muy pequeño a creer en la misma religión.
Este derecho habla sobre que los niños desde el momento en que son conscientes
de que existen las religiones, y entienden su sentido, tienen el derecho de tener sus
propios gustos, preferencias, y elecciones respecto a las mismas. Como también a
no creer en nada, en resumen ser ateos de acuerdo a sus propias creencias
religiosas.
Los derechos reconocidos en el sistema jurídico, definen que no importa la edad, si
el infante ya cuenta con facultades mentales sanas y condiciones físicas sanas,
sobre todo las del raciocinio. Puede contar con la libertad de pensamiento adecuada
para escoger y contar con una convicción acerca de la religión de su preferencia.
A los niños desde muy pequeños se les inculcan ciertos valores, como también
creencias y es aún más riguroso cuando se les inculca cierta religión en particular.
Ellos se ven obligados a aprender y ejercer nuestro propio gusto y elección de
religión, y ejercerla de manera libre sin ser privados o que se nos prohiba no
ejercerla, no creer en ella y mucho menos el no predicarla y enseñarla al mundo.
Por otro lado la Constitución mexicana en su artículo 24, también toma en cuenta la
libertad de religión se refiere a que toda persona es libre y tiene por derecho
indiscutible el profesar, creer, y ser publico para la religion que mas le guste;
siempre que no viole las leyes o en la creencia de la misma ejerza acciones que
estén penadas por la ley.
Actualmente ninguna ley puede dictar leyes que establezcan o prohíban ninguna
religión. Aún existen varios países en el mundo que cuentan con zonas marginadas
y aisladas en las cuales no existe ley alguna, solo la particular que ellos mismos
crean, usualmente son pequeñas comunidades, pero que están llenas de
violaciones a los derechos humanos e incluso homicidios.
Las leyes con el paso del tiempo, han ido evolucionando, siendo artículos han sido
derogados, y han entrado en vigor reformas en distintos leyes para dar pie a que las
religiones y la creencia de las mismas sea de manera libre y sin ningún tipo de
sometimiento y obligación en las mismas para creer en cierta religion en especifico.
Convención Americana sobre Derechos Humanos, artículo 62:
Reconocimiento de la competencia de la Corte

Entrada en vigor :

18/07/1978

Según el artículo 62 de la Convención Americana, “un Estado parte puede, en el


momento del depósito de su instrumento de ratificación o adhesión de esta
Convención, o en cualquier momento posterior, declarar que reconoce como
obligatoria de pleno derecho y sin convención especial, la competencia de la Corte
sobre todos los casos relativos a la interpretación o aplicación de esta Convención.
(…)
3. La Corte tiene competencia para conocer de cualquier caso relativo a la interpretación y
aplicación de las disposiciones de esta Convención que le sea sometido, siempre que los
Estados partes en el caso hayan reconocido o reconozcan dicha competencia, ora por
declaración especial, como se indica en los incisos anteriores, ora por convención especial.”

El artículo 62 de la Convención Americana en el año 1978 aprobó el


artículo, para que sea uso, en la corte interamericana de Derechos
Humanos.
Este convenio logro que la Convención Americana de Derechos Humanos,
tomará en cuenta y otorgará un énfasis e importancia a los Derechos
Humanos.

La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se


vincula con procesos en Mexico , solo cuando esta favorezca mas alas
personas.
Se tuvo una problemática en litigio, sobre este tema, existio mucha
controversia has ta que por fin se llego a este convenio, solo cuando
favorezca a las personas será vinculante a un proceso legal aplicable en
México.
Tesis

Tipo: Jurisprudencia
JURISPRUDENCIA EMITIDA POR LA CORTE INTERAMERICANA DE
DERECHOS HUMANOS. ES VINCULANTE PARA LOS JUECES MEXICANOS
SIEMPRE QUE SEA MÁS FAVORABLE A LA PERSONA.

Los criterios jurisprudenciales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos,


con independencia de que el Estado Mexicano haya sido parte en el litigio ante
dicho tribunal.
Registro digital: 2006225
Instancia: Pleno
Décima Época
Materia(s): Común
Tesis: P./J. 21/2014 (10a.)
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
Libro 5, Abril de 2014, Tomo I, pág, resultan vinculantes para los Jueces nacionales
al constituir una extensión de la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
toda vez que en dichos criterios se determina el contenido de los derechos humanos
establecidos en ese tratado. La fuerza vinculante de la jurisprudencia interamericana
se desprende del propio mandato establecido en el artículo 1o. constitucional, pues
el principio pro persona obliga a los Jueces nacionales a resolver cada caso
atendiendo a la interpretación más favorable a la persona. En cumplimiento de este
mandato constitucional, los operadores jurídicos deben atender a lo siguiente: (i)
cuando el criterio se haya emitido en un caso en el que el Estado Mexicano no haya
sido parte, la aplicabilidad del precedente al caso específico debe determinarse con
base en la verificación de la existencia de las mismas razones que motivaron el
pronunciamiento; (ii) en todos los casos en que sea posible, debe armonizarse la
jurisprudencia interamericana con la nacional; y (iii) de ser imposible la
armonización, debe aplicarse el criterio que resulte más favorecedor para la
protección de los derechos humanos.

El artículo primero constitucional menciona que “todas las autoridades, en el ámbito


de sus competencias tienen la obligación, de promover, respetar y proteger y
garantizar los Derechos Humanos de conformidad con los principios de
universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.”
Es decir que cuando el caso a resolver no sea incumbencia a el país mexicano, se
ignora y no es aplicable el artículo primero constitucional, pero eso no significa que
no se deba actuar bajo otras leyes y normas de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, para resolverlo de la mejor manera según sea el caso.

Contradicción de tesis 293/2011. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal


Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del Décimo Primer Circuito y el
Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito. 3 de septiembre de
2013. Mayoría de seis votos de los Ministros: Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, José
Ramón Cossío Díaz, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, Sergio A. Valls Hernández,
Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Juan N. Silva Meza; votaron en contra:
Margarita Beatriz Luna Ramos, José Fernando Franco González Salas, Jorge Mario
Pardo Rebolledo, Luis María Aguilar Morales, quien reconoció que las sentencias
que condenan al Estado Mexicano sí son vinculantes y Alberto Pérez Dayán.
Ponente: Arturo Zaldívar Lelo de Larrea. Secretario: Arturo Bárcena Zubieta.

Tesis y/o criterios contendientes:

Tesis XI.1o.A.T.47 K y XI.1o.A.T.45 K, de rubros, respectivamente: "CONTROL DE


CONVENCIONALIDAD EN SEDE INTERNA. LOS TRIBUNALES MEXICANOS
ESTÁN OBLIGADOS A EJERCERLO." y "TRATADOS INTERNACIONALES.
CUANDO LOS CONFLICTOS SE SUSCITEN EN RELACIÓN CON DERECHOS
HUMANOS, DEBEN UBICARSE A NIVEL DE LA CONSTITUCIÓN."; aprobadas por
el Primer Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo del Décimo
Primer Circuito, y publicadas en el Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta,
Novena Época, Tomo XXXI, mayo de 2010, páginas 1932 y 2079, y tesis I.7o.C.46 K
y I.7o.C.51 K, de rubros, respectivamente: "DERECHOS HUMANOS, LOS
TRATADOS INTERNACIONALES SUSCRITOS POR MÉXICO SOBRE LOS. ES
POSIBLE INVOCARLOS EN EL JUICIO DE AMPARO AL ANALIZAR LAS
VIOLACIONES A LAS GARANTÍAS INDIVIDUALES QUE IMPLIQUEN LA DE
AQUÉLLOS." y "JURISPRUDENCIA INTERNACIONAL. SU UTILIDAD
ORIENTADORA EN MATERIA DE DERECHOS HUMANOS."; aprobadas por el
Séptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, y publicadas en el
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, Tomos XXVIII,
agosto de 2008, página 1083 y XXVIII, diciembre de 2008, página 1052.

El Tribunal Pleno, el dieciocho de marzo en curso, aprobó, con el número 21/2014


(10a.), la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a dieciocho de
marzo de dos mil catorce.

Esta tesis se publicó el viernes 25 de abril de 2014 a las 09:32 horas en el


Semanario Judicial de la Federación y, por ende, se considera de aplicación
obligatoria a partir del lunes 28 de abril de 2014, para los efectos previstos en el
punto séptimo del Acuerdo General Plenario 19/2013.

Los jueces de la República Mexicana decidieron tomar en cuenta las leyes de la


Corte Interamericana de Derechos Humanos,para la legislación de nuestro país
siempre y cuando las leyes las encuentren más favorables para las personas.
Tomar esta conclusión resultó un litigio de varias décadas, ya que resultó para ley
mundial, un progreso enorme, incluso los derechos humanos son leyes
contemporáneas , innovadoras y futuristas.

La libertad religiosa I. Introducción.– II. ¿De qué se trata la libertad religiosa?.– III.
Las restricciones legítimas a la libertad religiosa. -- IV. ¿Cuándo se produce la
cuestión política respecto de la libertad religiosa?.– V. Los derechos humanos en
conflicto: ¿prevalece la libertad religiosa?.– VI. Conclusiones preliminares I.

La religión o las convicciones, para quien las profesa, constituyen uno de los
elementos fundamentales de su concepción de la vida. Por ello, la libertad de
conciencia, de religión o de convicciones es uno de los derechos protegidos en el
ámbito de los derechos humanos.

Desde el ámbito de Derechos Humanos, la libertad de religión es uno de los


derechos más protegidos, ya que este derecho, tuvo una evolución llena de
tragedias, matanzas y sangre derramada, guerras, etc.
En un pasado y en varias regiones del mundo hubo acontecimientos en los que por
desgracia, se debía de tener obligatoriamente, la creencia a cierta religión y solo a
esa religión.
Hubo, en la historia del mundo y de México un momento, en que se obligaba a la
gente a creer en una religión en específico , en su momento fue en la religión
católica. La persona que no creía en la religión y que no profesaba y no se
congregaba de manera social y abiertamente en la religión que el gobierno por ley,
junto con el clero, obligaban a creer.

En la historia Europea, tanto en varios países del continente americano, se tenía


esta forma de gobierno, la cual obligaba al pueblo, junto con el gobierno y el clero, a
tener una religión en particular. Y es porque en esos momentos el clero era quien
gobernaba, la iglesia, el papa, en específico la religión católica que nació en el
continente europeo, siendo conocida finalmente como nueva religión en los países
Americanos, México, e hispanohablantes.

En este sentido, vale la pena recordar que en el preámbulo de la Declaración


Universal de los Derechos Humanos se expresa “que se ha proclamado, como la
aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres
humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de
la libertad de creencias”, recordando las “cuatro libertades” que expresara el
presidente Roosevelt en un discurso que identificó varios de los datos novedosos
del orden jurídico político a instaurarse luego de la Segunda Posguerra (1).

La historia de los derechos humanos comienza con la Segunda Guerra Mundial. Ello
no equivale a sostener que antes de esa tragedia no existieran seres humanos con
derechos ni Estados que los respetaran. Evidentemente, si bien ello fue así en
muchos casos, no lo fue en todos. Lo anterior –básicamente, la histórica lucha de
las comunidades humanas por librarse de la opresión– no se escribe con
precedentes sino sólo con antecedentes de los derechos humanos. Las
características inéditas de la Segunda Guerra Mundial son las que precipitan a nivel
internacional el movimiento de los derechos humanos. El trato que los Estados del
Eje dieron a las personas civiles bajo su jurisdicción –incluidos sus propios
nacionales– supuso un quiebre rotundo con la peor de las conductas llevadas a
cabo durante una guerra. De allí que en la construcción del orden jurídico-político de
la Posguerra, el trato que un Estado da a sus nacionales y, en general, a todas las
personas bajo su jurisdicción, es una cuestión internacional. Ello cristaliza en el
programa institucional de una sociedad de Estados que quiere devenir comunidad
para evitar caer en el pasado. En el esquema de cooperación internacional que
plantea como política básica las Naciones Unidas, “el desarrollo y el estímulo del
respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin
distinción por motivos de sexo, raza, idioma o religión” es uno de los objetivos (2).
La noción de derechos humanos se construye sobre una antigua conquista nacional
pero no universal, las libertades públicas que el constitucio- (*) Este texto ha sido
elaborado sobre la base de la conferencia organizada por el Consejo Argentino para
las Relaciones Internacionales (CARI) y el Consejo Argentino para la Libertad
Religiosa (Calir), el 16/5/2011. (**) Profesora titular de Derechos Humanos y
Garantías y Derecho Internacional Público; Decana, Facultad de Derecho, UBA. (1)
“The ‘Four Freedoms’ Speech”, annual message to Congress, 6/1/1941. Disponible
en la página web de Franklin D. Roosevelt, Presidential Library and Museum,
[Link]/fourfreedoms. (2) Carta de las Naciones Unidas, art. 1:3.
Buenos Aires, marzo 6 de 2013 - JA 2013-I, fascículo n. 10 101 La libertad religiosa
nalismo clásico o liberal de fines del siglo XVIII y del siglo XIX impuso en los países
hoy conocidos como occidentales (3), que requiere de elementos adicionales tales
como la universalidad –con criterios espacial, personal y material–, la igualdad y su
corolario de no discriminación y el compromiso internacional del Estado ante la
violación no reparada. No se trata, pues, de una internacionalización de nociones e
institutos vigentes en los derechos constitucionales nacionales –lo que supone una
traslación normativa sin más– sino de una noción cualitativamente distinta que surge
de un consenso mundial (4) y que se apoya en las nociones de dignidad y libertad
comunes a todas las culturas y civilizaciones (5). Ese concepto se edifica a través
de trazos que surgen de la Carta de las Naciones Unidas. Ella refiere a los derechos
humanos y las libertades fundamentales de todos; esta generalización se confirma
asignando a la política de cooperación de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) el objetivo del respeto universal de los derechos. Así las cosas, los derechos
humanos –todos ellos, cualquiera sea su naturaleza– tienen como titulares sólo a
las personas físicas, cualquiera sea su edad, sexo, idioma o religión y dondequiera
que estén. La universalidad en el alcance, la igualdad en la base y, su consecuencia
inevitable, la no discriminación, son otros datos que aporta la Carta. Además, se
consagra el compromiso de la organización hacia la efectividad de los derechos –de
allí la creación de mecanismos internacionales de protección– y a la
interdependencia, aquilatados por el hecho de que la Carta ejerce supremacía
respecto de todo otro tratado entre los Estados (6). Así, la normativa internacional
de los derechos humanos consagra el derecho a la libertad religiosa tanto a nivel
convencional (arts. 18, PIDCyP de 1966; 12, CADH de 1969; 14, CDN de 1989,
todos los que vinculan a la República Argentina; 9, Convenio Europeo para la
Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales de 1950; 8,
Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos de 1981) cuanto
consuetudinario (arts. 18, DUDH de 1948; 3, DADDH de 1948; Declaración sobre la
Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la
Religión o en las Convicciones, adoptada por la Asamblea General de las Naciones
Unidas el 25/11/1981). La vigencia del derecho internacional de los derechos
humanos en un Estado impone la adecuación de las normas vigentes de derecho
interno a los compromisos internacionales contraídos o, en su caso, la obligación de
adoptar las medidas oportunas para asegurar la efectividad de los derechos
protegidos. Ello es así en virtud de los deberes que los Estados asumen al
manifestar su consentimiento en obligarse por los tratados de derechos humanos y
también porque, de acuerdo con el derecho internacional clásico, las disposiciones
del derecho nacional no pueden justificar el incumplimiento de las normas
internacionales vinculantes respecto del Estado. II. ¿DE QUÉ SE TRATA LA
LIBERTAD RELIGIOSA? Libertad religiosa es el término usualmente empleado para
sintetizar el derecho a libertad de conciencia, de religión o de convicciones,
expresión que incluye las convicciones teístas, no teístas y ateas. El derecho
positivo, especialmente el internacional, precisa el contenido y el alcance de la
libertad de religión o de convicciones. En este sentido, las (3) Se trata de la
Declaración de Derechos de Virginia en los Estados Unidos, de la Declaración de
los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Revolución Francesa, entre otras,
que movilizaron el constitucionalismo clásico o liberal en el área que, políticamente,
se ha considerado “occidental”. (4) Bobbio, Norberto, “Presente y futuro de los
derechos humanos”, “Problemas de la guerra y las vías de la paz”, Ed. Gedisa,
Buenos Aires, 1982, cap. III. (5) Sin perjuicio de que el contenido de la dignidad no
sea unívoco, es posible sostener que este concepto es fundamental en la mayoría
de las cosmovisiones que imperan en las sociedades actuales. Ver, Franck, Thomas
M., “Is Personal Freedom a Western Value?”, American Journal of International Law,
vol. 91, 1997, ps. 593-627. (6) Carta de las Naciones Unidas, art. 103. 102 Doctrina
normas consuetudinarias –en general, más amplias que las convencionales en su
formulación– se han visto enriquecidas con el aporte particularmente importante de
la Declaración sobre la Eliminación de todas las Formas de Intolerancia y
Discriminación Fundadas en la Religión o en las Convicciones al ordenamiento
jurídico internacional, en razón de la enumeración que hace en su art. 6 de las
libertades que especifican la libertad genérica de conciencia, de religión o de
convicciones. En 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante
dicha Declaración, adoptó lo que hasta ahora es la expresión más completa del
derecho a la libertad religiosa o de convicciones en el ámbito universal (7). Se
entiende por “intolerancia y discriminación basadas en la religión o las
convicciones”, toda distinción, exclusión, restricción o preferencia fundada en la
religión o en las convicciones y cuyo fin o efecto sea la abolición o el menoscabo del
reconocimiento, el goce o el ejercicio en pie de igualdad de los derechos humanos y
las libertades fundamentales. Consecuentemente, se establece como regla que
nadie será objeto de discriminación por motivos de religión o convicciones por parte
de ningún Estado, institución, grupo de personas o particulares. Así las cosas, una
interpretación global de todos los instrumentos en vigor permite establecer que este
derecho comprende: – la libertad de tener y conservar la religión o las creencias de
la elección de cada uno; – la libertad de cambiar de religión o de creencias; – la
libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias, individual o
colectivamente, tanto en público como en privado; – la libertad de practicar el culto o
de celebrar reuniones en relación con la religión o las convicciones en lugares para
esos fines; – la libertad de observar días de descanso y de celebrar festividades y
ceremonias de conformidad con los preceptos de una religión o convicción; – la
libertad de fundar y mantener instituciones de beneficencia, humanitarias y de
enseñanza; – la libertad de confeccionar, adquirir y utilizar en cantidad suficiente los
artículos y materiales necesarios para los ritos o costumbres de una religión o
convicción así como la de escribir, publicar y difundir las publicaciones pertinentes; –
la libertad de capacitar, nombrar o elegir los dirigentes que correspondan según las
necesidades y normas de una religión o convicción y de comunicarse con individuos
y comunidades en los ámbitos nacional e internacional; – el derecho de los padres y,
en su caso, de los tutores legales a que sus hijos o pupilos reciban la educación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. Esta
enunciación cumple con la inclusión de la objeción de conciencia, esto es, la
posibilidad de alegar la sustracción a un deber legal con fundamento en la
conciencia, las convicciones o la religión, siempre que ello no suponga afectación de
los derechos de terceros (8). Si bien la Declaración Universal y el Pacto
Internacional consagran el derecho a cambiar de religión o de creencias, la
Declaración sobre la Eliminación de todas las Formas de Intolerancia y
Discriminación Fundadas en la Religión o las Convicciones de 1981 guarda silencio
sobre el particular. Históricamente, ello se debe a un compromiso contraído en
razón de la oposición de los (7) Declaración sobre la Eliminación de Todas las
Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las
Convicciones, AG res. 36/55, 36 UN GAOR Supp. (n. 51) p. 171, ONU Doc.
A/36/684 (1981). Ver Lerner, Natan, “Declaración de las Naciones Unidas sobre la
Tolerancia Religiosa”, VII El Olivo, Madrid, 1983, ps. 233-248; Odio Benito,
Elizabeth, “Eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación
fundadas en la religión o las convicciones”, Ed. UN, New York, 1989, [Link].3, ps.
201-202. (8) En la Argentina del servicio militar obligatorio, el fallo “Portillo” de la
Corte Suprema de Justicia de 18/4/1989 habilitó las convicciones como fundamento,
(Fallos 312:496); también el fallo “Bahamondez” del 6/4/1993 (Fallos 316:479),
relativo a las transfusiones de sangre en el caso de un hombre que profesaba el
culto de los Testigos de Jehová. Buenos Aires, marzo 6 de 2013 - JA 2013-I,
fascículo n. 10 103 La libertad religiosa de los países musulmanes a reconocer
explícitamente el derecho a cambiar de religión. Esta explicación surge de los
trabajos preparatorios de la Declaración y se compadece con las reservas
formuladas por varios Estados respecto del art. 18, Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos (PIDCyP). Así, p. ej., Bahrein y Mauritania señalaron que el art. 18
no afecta las prescripciones de la sharia islámica. Maldivas quiso expresar la misma
idea al sostener que el art. 18 debía entenderse sin perjuicio de lo que expresa la
Constitución de ese país y Pakistán sumó la Constitución y la sharia islámica como
referentes. Del conjunto, Maldivas sumó las objeciones de Australia, Austria,
Canadá, República Checa y Estonia básicamente por caer en la fórmula de la
sujeción al derecho interno superada por la vigencia del art. 27, Convención de
Viena sobre el Derecho de los Tratados. Más allá de lo expuesto, cabe consignar
que la interpretación que sobre este punto ha predominado es la que privilegia los
medios auténticos y que señala que la Declaración de 1981 comprende el derecho
de cambiar de religión o de creencia y de adoptar otra o de permanecer sin ninguna.
En este sentido, en el informe presentado en 1986 a la Subcomisión de Derechos
Humanos de las Naciones Unidas, relatora especial sobre este tema, la
costarricense Elizabeth Odio Benito, jueza en la Corte Penal Internacional hasta
fines de 2012, estima que cambiar de religión o de creencia, adoptar otra o
permanecer sin ninguna es un derecho consustancial con la libertad de
pensamiento, de conciencia y de religión y que la Declaración de 1981 se adoptó
precisamente para luchar contra la intolerancia y la discriminación, lo que incluye
necesariamente la lucha en contra de las actitudes, acciones o leyes que le impidan
a una persona cambiar de religión o de creencia, puesto que tales actitudes,
acciones o leyes serían intolerantes y discriminatorias. Resulta interesante que la
Declaración de 1981 refiera expresamente a las conductas de particulares, lo que
no puede entenderse como imponiendo obligaciones directamente a las personas
privadas, aunque sí poniendo a cargo de los Estados la diligencia debida para que
esta discriminación no tenga lugar o, de producirse, sea considera una violación de
derechos humanos. Ello habla también de la necesidad de formar una cultura de
respeto a los derechos humanos, una cultura de respeto a la diversidad, una cultura
no discriminatoria. Se trata de un producto que no puede imponerse por decreto
sino a través de la educación y la enseñanza.

L as libertades de conciencia y de religión están protegidas por el artículo 24 de la


Constitución y se establecen también en diversos instrumentos internacionales
como el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el
artículo 12 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Respecto de la
libertad religiosa, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que es "un
derecho fundamental que garantiza la posibilidad real de que cualquier persona
pueda practicar libremente su religión, tanto individualmente como asociado con
otras personas" y que "permite que de forma independiente y autónoma se pueda
creer, dejar de creer o no creer en una determinada religión".1 En México, la
relación entre la religión y el Estado históricamente ha sido compleja. Esta situación
no sólo condujo a la consagración expresa en la Constitución del principio de
separación del Estado y las iglesias, sino a que su regulación se hiciera en el propio
texto constitucional, particularmente en el artículo 131. De esta manera, en la
Constitución convive el derecho a la libertad de conciencia con una regulación
detallada en la parte orgánica sobre los alcances que en nuestro país tiene el
principio de laicidad del Estado. Recientemente, la Suprema Corte ha empezado a
desarrollar el contenido, los límites y los alcances del derecho de libertad religiosa.
En ese sentido, se ha establecido que este derecho tiene un contenido dual que
abarca una dimensión externa en la que toda persona puede realizar (o abstenerse
de hacerlo) expresiones relacionadas con una determinada religión, de manera
personal o colectiva. Por otro lado, de acuerdo con la Corte, la dimensión 1 Amparo
en Revisión 1049/2017, 15 de agosto de 2018, p. 25. 2 Cuadernos de
Jurisprudencia interna de este derecho entraña elementos profundamente íntimos
de las personas, pues se relaciona con sus ideas, perspectivas y, en general, con su
propia cosmovisión. En este orden de ideas, la Suprema Corte ha destacado que el
derecho de libertad religiosa es personalísimo y, por tanto, el Estado no puede
intervenir en él. Sin embargo, al igual que otros derechos, está sujeto a las
limitaciones ya establecidas en la ley, como el orden o la moral pública, la seguridad
y los derechos de terceros.2 Adicionalmente, de acuerdo con los precedentes de la
Suprema Corte, la libertad religiosa no se agota en los ámbitos mencionados, pues
guarda un estrecho vínculo con las libertades de pensamiento y de expresión, el
derecho a la igualdad y no discriminación y la autonomía personal, por mencionar
sólo algunos. Como puede observarse, aunque la Suprema Corte se ha
pronunciado sobre los alcances del derecho a la libertad religiosa apenas en seis
ocasiones, esos asuntos le han permitido perfilar la manera en la que nuestro más
Alto Tribunal entiende la libertad religiosa, así como sus límites y su relación con
otros derechos. En este sentido, en tres de estos casos se analizó este derecho en
conexión con el derecho a la educación. Adicionalmente, la Corte resolvió un caso
relacionado con el registro de asociaciones religiosas, un asunto sobre la libertad
religiosa y los derechos a la vida y a la salud y, finalmente, dictó una sentencia en la
que se analizó un conflicto entre la libertad religiosa y el derecho a la libre
determinación de los pueblos y comunidades indígenas. En este documento se
exponen las sentencias en las cuales la Suprema Corte ha desarrollado el contenido
de la libertad religiosa, cuya tutela es necesaria para el desarrollo de una sociedad
democrática, diversa y plural.

Hechos del caso Mediante un escrito dirigido al Secretario de Educación Pública, un


padre de familia solicitó que se impartiera una clase de religión católica en una
escuela primaria pública, con el objeto de que sus hijos la estudiaran de manera
extraescolar. A su vez, solicitó que la clase fuera ofertada públicamente en beneficio
de los alumnos cuyos padres o tutores fueran afines a esa religión. El director
jurídico de la Unidad de Servicios para la Educación Básica del Estado de Querétaro
respondió que no era posible incluir la clase solicitada en el programa, porque, en
términos del artículo 3o. de la Constitución, la educación impartida por el Estado
debe ser laica y, por tanto, mantenerse ajena a cualquier doctrina religiosa. Ante
ello, el padre presentó una demanda de amparo indirecto en la que argumentó que
la negativa a su solicitud era contraria al artículo 12 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos y al artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, los cuales establecen que Artículo 12 Los padres, y en su caso
los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y
moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. 4 Unanimidad de votos.
Ponente: Ministro Juan N. Silva Meza. 10 Cuadernos de Jurisprudencia Artículo 18
Los Estados Parte en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de
los padres y, en su caso de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban
la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. A
su vez, el padre señaló en su demanda que estos preceptos internacionales
reconocían el derecho a que sus hijos recibieron una clase voluntaria y
extracurricular de religión católica en la escuela pública a la que asistían y que los
Estados que formaban parte de esos tratados tenían la obligación de impartir clases
religiosas en escuelas públicas. El juez que conoció el asunto negó el amparo al
considerar que, de conformidad con los artículos 3o. y 24 de la Constitución, la
educación nacional debe ser laica y, por tanto, no debe tener relación con ninguna
doctrina religiosa. Además, señaló que los artículos 3o. y 24 de la Constitución
constituyen restricciones al ejercicio de la libertad religiosa y que, de acuerdo con la
jurisprudencia derivada de la contradicción de tesis 293/2011 resuelta por la
Suprema Corte, cuando en la Constitución se establezca una restricción a un
derecho humano debe atenderse a la restricción, aunque exista un tratado
internacional más protector suscrito por el Estado mexicano. En contra de esta
decisión, el padre decidió interponer un recurso de revisión en el que argumentó que
a pesar de que los artículos 3o. y 24 de la Constitución ordena que la educación que
se imparte en las escuelas públicas debe ser laica, esto no significa que esa
educación deba ser antirreligiosa, sino que debe ser neutral y atender al ejercicio
pleno de la libertad religiosa. Además, el padre indicó que los artículos 3o. y 24 de la
Constitución no son restricciones a la libertad religiosa, sino mandatos al Estado de
garantizar los mecanismos necesarios para el correcto ejercicio de dicha libertad. En
ese sentido, manifestó que de impartirse la clase extraescolar que solicitaba para su
hijo, las personas afines a la religión católica podían recibir educación religiosa y
que ello no impedía que las personas afines a otra religión tuvieran la libertad de
ausentarse de dicha clase pues, al ser extracurricular, ésta no sería obligatoria. El
Tribunal que conoció el recurso de revisión decidió remitir el asunto a la Suprema
Corte, el cual aceptó reasumir su competencia originaria debido a la importancia y
trascendencia del caso, ya que implicaba una determinación respecto al alcance de
la libertad religiosa y el derecho a la educación. Problemas jurídicos planteados 1.
¿El artículo 3o. constitucional establece una restricción constitucional al derecho
humano a la libertad de conciencia y religión al establecer que la educación
impartida por el Estado debe ser laica? La libertad religiosa en la jurisprudencia de
la Suprema Corte 11 2. ¿De los artículos 12 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos y 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
sobre el derecho a la libertad religiosa se deriva una obligación del Estado de
impartir clases de religión de acuerdo con las convicciones religiosas de los padres
de los niños? Criterios de la Suprema Corte 1. La educación pública laica que se
establece en el artículo 3o. constitucional no constituye una restricción a los
derechos humanos al ser una garantía que protege la libertad misma y asegura el
pleno ejercicio del derecho a la libertad de conciencia y religión. Por el contrario,
este precepto protege el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus
convicciones religiosas, ya que asegura que la educación impartida por el Estado se
mantenga neutral respecto de cualquier convicción o religión, para que sean los
padres quienes guíen a sus hijos en ese ámbito. 2. El artículo 12 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos establecen que en las escuelas públicas se pueden
impartir materias relacionadas a la religión; sin embargo, esto no se traduce en una
obligación para los Estados de impartir clases de acuerdo con las convicciones
religiosas de los padres. Por el contrario, lo que buscan estos preceptos es
garantizar la libertad para que los padres eduquen a sus hijos sin intervención del
Estado. En este sentido, el ámbito de protección de estas normas no tiene contenido
prestacional, ya que tutela una libertad en la que el Estado no puede intervenir: la
educación religiosa de un menor. Justificación de los criterios 1. El artículo 1o.
constitucional establece que los derechos humanos y sus garantías no pueden
restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que la propia
Constitución establece (pág. 17). Las restricciones a los derechos humanos son
excepcionales y deben ser expresadas (pág. 18). Una restricción constitucional se
actualiza cuando el ámbito de protección de un derecho humano se limita a través
de otra disposición (pág. 18). El artículo 12 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos y el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos reconocen una vertiente del derecho humano a la libertad religiosa
consistente en que los padres tienen derecho a que sus hijos reciban la educación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones (pág. 27). A su
vez, el artículo 3o. constitucional establece que la educación impartida por el Estado
será laica, esto es, ajena a cualquier doctrina religiosa (pág. 29). La educación
pública laica que se establece en el artículo 3o. constitucional no constituye una
restricción a los derechos humanos al ser una garantía que protege la libertad
misma y asegura el pleno ejercicio del derecho a la libertad de conciencia y religión.
12 Cuadernos de Jurisprudencia No se actualiza la restricción constitucional
interpretada por el juez porque, para llegar a esta conclusión, es necesario advertir
una norma que prevé una limitación al ámbito de protección de un derecho humano.
Supuesto que no se actualiza porque la educación laica contenida en el artículo 3o.
constitucional es una garantía para el ejercicio del derecho a la libertad de
conciencia y religión (pág. 41). La laicidad en el sistema escolar público asegura el
pleno ejercicio del derecho a la libertad de conciencia y religión, en particular, el
derecho de los padres de educar a sus hijos conforme a sus convicciones religiosas
en virtud de que asegura que la educación impartida por el Estado se mantendrá
neutral respecto de cualquier convicción o religión, de asegurar que sean los padres
quienes guíen a sus hijos en ese ámbito. Por tanto, al ser una garantía al derecho
de la libertad de religión no puede sostenerse que sea una restricción a dicha
libertad (pág. 41). 2. El párrafo 4 del artículo 12 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos permite que en la escuela pública se imparta enseñanza de
materias como historia general de las religiones y ética, siempre que ello se haga de
manera neutral y objetiva (pág. 41). Sin embargo, lo anterior no se traduce en la
obligación del Estado de impartir clases de acuerdo con las convicciones religiosas
de los padres o tutores de los niños (pág. 40). Lo que garantiza dicho precepto es la
libertad que tienen los padres y tutores de educar a sus hijos conforme a sus
convicciones, sin que el Estado pueda tener injerencia alguna en dicha formación
(pág. 40). Su ámbito de protección no abarca un contenido prestacional, sino una
tutela en el ámbito de libertad donde el Estado no puede intervenir: la educación
religiosa de un menor (pág. 40). SCJN, Segunda Sala, Amparo en Revisión
800/2017, 29 de noviembre de 20175 Hechos del caso Un padre de familia presentó
una demanda de amparo frente a modificaciones y adiciones realizadas a la
Constitución Federal; la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes, y la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes para el
Estado de Aguascalientes, con énfasis en los artículos 62 de estas dos últimas
leyes, los cuales establecen: Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y
Adolescentes Artículo 62. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la libertad
de convicciones éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura. Las autoridades
federales, de las 5 Unanimidad de votos. Ponente: Ministro Alberto Pérez Dayán. La
libertad religiosa en la jurisprudencia de la Suprema Corte 13 entidades federativas,
municipales y de las demarcaciones territoriales del Distrito Federal, en el ámbito de
sus respectivas competencias garantizarán este derecho en el marco del Estado
laico. La libertad de profesar la propia religión o creencias estará sujeta únicamente
a las limitaciones prescritas por la ley que sean necesarias para proteger los
derechos y libertades fundamentales de los demás. Niñas, niños y adolescentes no
podrán ser discriminados de forma alguna por ejercer su libertad de convicciones
éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura. La Ley de los Derechos de Niñas,
Niños y Adolescentes para el Estado de Aguascalientes en su artículo 62 replicó lo
dispuesto en el precepto antes transcrito. El padre señaló, entre otras cosas, que
estas modificaciones a la ley discriminan a los padres en sus funciones respecto a la
guía y enseñanza de los hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas. El
juez que conoció el asunto argumentó que no podía pronunciarse sobre la demanda
por dos razones. En primer lugar, porque la Ley de Amparo le prohibía resolver
sobre reclamos por adiciones o reformas a la Constitución Federal. En segundo
lugar, porque al tratarse de leyes de carácter general, si se le diera la razón al padre
en sus argumentos, se ocasionaría que esas leyes quedarán insubsistentes, lo que
afectaría a personas distintas al padre de familia que solicitó el amparo. En contra
de esta resolución, el padre de familia interpuso un recurso de revisión. El Tribunal
que conoció de este recurso decidió declararse incompetente para analizar la
inconstitucionalidad de los artículos citados previamente y dejó a salvo la
jurisdicción de la Suprema Corte para conocer de los problemas de
constitucionalidad planteados. Finalmente, la Corte decidió asumir su competencia
originaria para resolver el asunto. Problema jurídico planteado ¿El reconocimiento a
la libertad de convicciones éticas, pensamiento, conciencia y religión de los menores
viola el derecho de los padres de garantizar que los hijos reciban una educación
religiosa, espiritual y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones?
Criterio de la Suprema Corte Si bien los padres o tutores legales tienen el derecho a
que sus hijos reciban una educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus
propias convicciones, con el reconocimiento de la libertad de convicciones éticas,
pensamiento, conciencia y religión de los menores no se viola esta prerrogativa. Por
el contrario, estos derechos de los menores no impiden que los padres brinden guía,
orientación e instrucción a sus hijos, siempre que lo hagan Si bien los padres o
tutores legales tienen el derecho a que sus hijos reciban una educación religiosa y
moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones, con el reconocimiento de
la libertad de convicciones éticas, pensamiento, conciencia y religión de los menores
no se viola esta prerrogativa. 14 Cuadernos de Jurisprudencia en armonía con la
evolución progresiva de las facultades de éstos y el creciente ejercicio de sus
derechos y responsabilidades. Justificación del criterio El artículo 14 de la
Convención sobre los Derechos del Niño reconoce el derecho de los menores de
edad a gozar, precisamente de las libertades que establecen los artículos
reclamados, por lo que es posible concluir que dichos artículos no hacen sino
reconocer, a nivel secundario, los derechos contenidos en la mencionada
Convención (pág. 84). De ahí que, si la referida norma convencional forma parte del
parámetro de regularidad constitucional, resulta inconcuso que las normas
secundarias que reconozcan los derechos del niño a la libertad de pensamiento, de
conciencia y de religión, no podrían considerarse en forma alguna
inconstitucionales, pues el propio bloque de constitucionalidad es el que reconoce
que los menores de edad deben gozar de tales libertades en el Estado mexicano
(pág. 85). En adición a lo anterior es importante señalar que la simple minoría de
edad no puede traducirse en que a los niños y adolescentes se les prive de la
protección constitucional de los derechos humanos que gozan las personas adultas.
Por el contrario, uno de los elementos indispensables para dar plena vigencia al
interés superior de los menores consiste, precisamente, en "el reconocimiento de los
niños como titulares de derechos" (pág. 86) (énfasis en el original). Como
portadores de derechos, los niños tienen derecho a expresar sus opiniones y
pensamientos, que deberán "tenerse debidamente en cuenta en función de la edad
y madurez del niño"(pág. 86) (énfasis en el original). Además, la evolución de las
facultades de los menores debe considerarse como un proceso positivo y habilitador
"y no una excusa para prácticas autoritarias que restrinjan la autonomía del niño y
su expresión y que tradicionalmente se han justificado alegando la relativa
inmadurez del niño y su necesidad de socialización" (pág. 87) (énfasis en el
original). Es cierto que el derecho de los padres o de los tutores legales "de
garantizar que los hijos reciban una educación religiosa y moral que esté de acuerdo
con sus propias convicciones"(pág. 88) (énfasis en el original) se encuentra
protegido en el párrafo 4 del artículo 18 del Pacto Internacional de los Derechos
Civiles y Políticos y además tienen tanto el derecho como la responsabilidad
primordial de promover el desarrollo y el bienestar del niño (pp. 88). Sin embargo,
los derechos de los niños no deben ser entendidos como una fuente de
impedimento para que los padres u otros cuidadores de los niños, puedan educar y
orientar a los menores de edad dentro de un marco ético, moral o espiritual que
permita el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad y que los oriente para
prevenir que se susciten actos que resulten nocivos para su integridad (pág. 88). La
libertad religiosa en la jurisprudencia de la Suprema Corte 15 Lo anterior, bajo el
entendimiento de que, atendiendo al principio habilitador, las expresiones, creencias
y pensamientos de los menores de edad deberán ser tomados en consideración en
función de su edad y madurez. Es decir, la evolución progresiva de las facultades de
los menores debe conllevar un creciente ejercicio de sus derechos y
responsabilidades, aparejado con la guía, orientación e instrucción que los padres y
otros cuidadores le brinden a ese respecto (pág. 89). En otras palabras, en tanto
vayan adquiriendo mayor conciencia y madurez, serán los menores de edad, sobre
todo, los adolescentes, quienes ejerzan el derecho a la libertad de pensamiento,
conciencia y religión, no así los padres; siendo que la función parental
necesariamente ha de disminuir progresivamente al tiempo que el niño adquiere,
durante la adolescencia, un papel cada vez más activo en el ejercicio de su
capacidad electiva, hasta transitar a la edad adulta (pág. 90).

Iniciando por las reformas que han existido desde años anteriores en todas las
constituciones que aceptaron las aprobaciones en el ámbito de religión de manera
manera libre elección, hablemos y adentrémonos de mejor manera en la
constitución de los Estados Unidos Mexicanos en esta ocasión podemos notar que
en México, en su historia, en su pasado, existieron momentos en que su población
vivía momentos en que se prohíba la elección de una religión de manera libre.

INTRODUCCIÓN DE LA CAUSA Y OBJETO DE LA CONTROVERSIA 1. El caso


sometido a la Corte. – El 11 de septiembre de 2019 la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos (en adelante “la Comisión Interamericana” o “la Comisión”)
sometió a la jurisdicción de la Corte el caso Sandra Cecilia Pavez Pavez respecto
de la República de Chile (en adelante “el Estado” o “Chile”). La Comisión señaló que
el caso se relaciona con la alegada responsabilidad internacional del Estado por la
inhabilitación, con base en la orientación sexual, de la señora Sandra Cecilia Pavez
Pavez para el ejercicio de la docencia de la asignatura de religión católica en una
institución de educación pública. Indicó que lo anterior se produjo luego de que, el
25 de julio de 2007, la Vicaría para la Educación del Obispado de San Bernardo (en
adelante también “la Vicaría para la Educación” o “la Vicaría de San Bernardo”)
revocara su certificado de idoneidad. Ese documento es requerido por el Decreto
924 del Ministerio de Educación de 1983 a los y las docentes para que puedan
ejercer como profesores de religión católica. Según señaló la Comisión, dicho
certificado fue revocado en razón de su orientación sexual, motivo por el cual
Sandra Pavez Pavez quedó inhabilitada para ejercer dicho puesto docente de
profesora de religión católica. La Comisión determinó que en este caso existió una
diferencia de trato basada en la orientación sexual, sin ofrecer motivo alguno que
supere un escrutinio mínimo de objetividad y razonabilidad, atribuible al Estado
puesto que existía una regulación que otorgaba facultades absolutas en la materia a
las autoridades religiosas. En virtud de ello, la Comisión concluyó que el Estado de
Chile “es responsable por la violación a la vida privada y autonomía, al principio de
igualdad y no discriminación, al acceso a la función pública en condiciones de
igualdad, al trabajo, a contar con decisiones motivadas y a la protección judicial,
establecidos en los artículos 11.2, 24, 23.1.c), 26, 8.1 y 25 de la Convención
Americana en relación con las obligaciones establecidas en los artículos 1.1 y 2 del
mismo instrumento en perjuicio de Sandra Pavez”. 2. Trámite ante la Comisión. – El
trámite ante la Comisión fue el siguiente: a. Petición. – El 28 de octubre de 2008, la
Comisión recibió la petición inicial, la cual fue presentada por Sandra Cecilia Pavez
Pavez, Rolando Raúl Jiménez Pérez, representante legal del Movimiento de
Integración y Liberación Homosexual (MOVILH), y Alfredo Morgado (en adelante
“los peticionarios”). b. Informes de Admisibilidad y de Fondo. – El 21 de julio de 2015
y el 7 de diciembre de 2018, la Comisión aprobó, respectivamente, el Informe de
Admisibilidad No. 30/15 (en adelante “Informe de Admisibilidad”) en el que concluyó
que la petición era admisible, y el Informe de Fondo No. 148/18 (en adelante
“Informe de Fondo”), en el cual llegó a determinadas conclusiones y formuló
recomendaciones al Estado. c. Notificación al Estado. – La Comisión notificó al
Estado el Informe No. 148/18 mediante comunicación de 11 de marzo de 2019 y se
puso a disposición de las partes para llegar a una solución amistosa, otorgando los
plazos reglamentarios para presentar observaciones. d. Proceso de solución
amistosa. – Mediante escrito de 7 de noviembre de 2016, el Estado expresó su
voluntad de iniciar un proceso de solución amistosa. La parte peticionaria no
contestó dicha solicitud. 3. Sometimiento a la Corte. – El 11 de septiembre de 2019,
la Comisión sometió el caso a la Corte respecto a los hechos y violaciones de
derechos humanos descritos en el Informe de Fondo “ante la necesidad de
obtención de justicia para la [presunta] víctima en el caso particular”. 4. Solicitudes
de la Comisión. – Con base en lo anterior, la Comisión Interamericana solicitó a este
Tribunal que concluyera y declarara la responsabilidad internacional del Estado por
las violaciones contenidas en el Informe de Fondo y se ordenara al Estado, como
medidas de reparación, aquellas incluidas en dicho Informe. Este Tribunal nota, con
profunda preocupación, que, entre la presentación de la petición inicial ante la
Comisión y el sometimiento del caso ante la Corte, han transcurrido casi 11 años. 4
II. PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE 5. Notificación al Estado y a los
representantes1. – El sometimiento del caso fue notificado al Estado y a los
representantes mediante comunicación del 4 de diciembre de 2019. 6. Escrito de
solicitudes, argumentos y pruebas. – Los días 7 y 27 de febrero de 2010, los
representantes presentaron su escrito de solicitudes, argumentos y pruebas (en
adelante “escrito de solicitudes y argumentos”), en los términos de los artículos 25 y
40 del Reglamento de la Corte. Los representantes coincidieron con lo alegado por
la Comisión, complementaron su línea argumentativa y propusieron reparaciones
específicas. 7. Presentación extemporánea del Escrito de Contestación2. - El 20 de
julio de 2020, Chile presentó su escrito de contestación al sometimiento del caso y
observaciones al escrito de solicitudes y argumentos (en adelante “escrito de
contestación”) de forma extemporánea y, por tanto, ese escrito y sus anexos fueron
declarados inadmisibles3. 8. Audiencia Pública. – El 3 marzo de 20214, la
Presidenta de la Corte convocó a las partes y a la Comisión a una audiencia pública
que fue celebrada los días 12 y 13 de mayo de 2021, durante el 141° Período
Ordinario de Sesiones de la Corte, la cual tuvo lugar por medio de una plataforma
de videoconferencia5. 9. Prueba procurada de oficio. – Mediante la Resolución de la
Presidenta de la Corte de 3 marzo de 2021 (supra párr. 8), y la Resolución de la
Corte de 26 de marzo de 20216, de conformidad con el artículo 58.a del Reglamento
de la Corte, se resolvió convocar de oficio a los peritos Gerhard Robbers, José Luis
Lara y Paolo Carozza para rendir sus declaraciones ante fedatario público en el
marco del presente caso. 1 La representación de la presunta víctima la ejercen los
señores Branislav Marelic y Ciro Colombara. 2 El Estado designó como agentes a
los señores Jaime Chomali Garib, Francisco Javier Urbina Molfino, Carlos Enrique
Arévalo Narváez y a la señora Juana Acosta López. Asimismo, designó como
agentes alternos a las señoras Karen Soledad Zacur López, Constanza Alejandra
Richards Yañez y al señor Oliver Román López Serrano. 3 Por medio de la nota de
Secretaría de 24 de julio de 2020 (CDH-26-2019/021) siguiendo instrucciones de la
Presidencia, se informó al Estado que fue realizado un estudio de verificación con el
Departamento de Tecnologías de la Información de la Corte, el cual concluyó que no
se recibió ninguna comunicación el 10 de julio de 2020 de parte del Estado. Contra
dicha decisión, el Estado presentó 7 recursos de reconsideración de dicha decisión
ante la Presidencia de la Corte (los días 24 y 31 de julio, 4 y 15 de agosto de 2020)
y ante el Pleno de la Corte (los días 9 y 30 de septiembre, y 4 de noviembre de
2020). Esos recursos fueron resueltos y rechazados por la Presidencia y la Corte,
respectivamente, y comunicadas las referidas decisiones a través de notas de
Secretaría (31 de julio, 1 de septiembre, 15 de octubre, y 26 de noviembre de 2020).
Finalmente, mediante Resolución de 26 de marzo de 2021, la Corte reiteró que el
escrito de contestación presentado por el Estado era inadmisible por extemporáneo.
Cfr. Caso Pavez Pavez Vs. Chile. Resolución de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos de 26 de marzo de 2021. 4 Cfr. Caso Pavez Pavez Vs. Chile.
Convocatoria a audiencia. Resolución de la Presidenta de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos de 3 de marzo de 2021.
[Link] 5 A esta
audiencia comparecieron: a) por la Comisión Interamericana: Joel Hernández
García, Comisionado de la CIDH; Soledad García Muñoz, Relatora Especial sobre
Derechos Económicos Sociales, Culturales y Ambientales de la CIDH; Marisol
Blanchard, Secretaría Ejecutiva Adjunta de la CIDH; Jorge Meza Flores, Asesor de
la CIDH, y Analía Banfi Vique, Asesora de la CIDH; b) por los representantes: Ciro
Colombara Lopez y Branislav Marelic Rokov, y c) por el Estado: Embajador Jaime
Chomali Garib, Francisco Javier Urbina, Constanza Richards Yáñez, Josemaría
Rodríguez Conca, Oliver Román López Serrano, Juana Acosta López, Carlos
Arévalo Narváez, Cindy Vanessa Espitia, y Ana María Idárraga. 6 Cfr. Caso Pavez
Pavez Vs. Chile. Resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de
26 de marzo de 2021. [Link] 5
10. Amici curiae. – El Tribunal recibió treinta y cinco escritos en calidad de amicus
curiae presentados por: 1) la Asociación Nacional de Juristas Evangélicos7; 2)
Álvaro Paúl8; 3) Alliance Defending Freedom (ADF)9; 4) el Observatorio de Libertad
Religiosa en América Latina-OLIRE en colaboración con Law in Action10; 5) la
Clínica Jurídica de Derecho de la Universidad de San Andrés y la Clinic on Policy
Advocacy in Latin America de New York University11; 6) Javier Martínez-Torrón y
María J. Valero Estarellas12; 7) la Conferencia Episcopal de Chile13: 8) el Fondo
Becket Pro Libertad Religiosa14; 9) el International Center for Law and Religion
Studies (ICLRS)15; 10) Juan Navarro Floria16; 11) Javier Borrego, Borrego,
Giovanni Bonello, y Vincent De Gaetano17: 12) Eduardo Fuentes Caro, Fernando
Arancibia Collao, Carlos Augusto Casanova Guerra, Javiera Corvalán Aspiazu, y
Claudio Pierantoni18; 13) Flavio Allegreti de Campos Cooper, Odacyr Carlos Prigol,
y Scott E. Isaacson19; 14) la Confederación de Padres y Apoderados de Colegios
Particulares Subvencionados de Chile20; 15) el Consejo Argentino para la Libertad
Religiosa-CALIR21; 16) Jorge Barrera Rojas22; 17) Jorge Horacio 7 El escrito
firmado por Uziel Santana, Felipe Augusto, y Raíssa Martins versa sobre la laicidad
del Estado, la libertad religiosa y discriminación, y el derecho de los padres en la
educación de los niños. 8 El escrito firmado por Álvaro Paul versa sobre libertad
religiosa, separación iglesia-Estado, y el derecho de los padres a elegir la educación
de sus hijos. 9 El escrito firmado por Tomás Henriquez C. versa sobre la autonomía
de las comunidades religiosas para elegir sus maestros, y sobre la libertad de
religión. 10 El escrito firmado por Teresa Flores Chiscul y Rossana Esther Muga
Gonzáles versa sobre la autonomía e inmunidad de coacción de las escuelas
confesionales, así como sobre el derecho de los padres a que sus hijos reciban la
educación de su escogencia. 11 El escrito firmado por Eduardo Bertoni y Florencia
Saulino versa sobre el principio de no discriminación e igualdad ante la ley, los
parámetros de designación de funcionarios públicos, la excepción ministerial, y las
obligaciones estatales contenidas en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos. 12 El escrito firmado por Javier Martínez-Torrón y María J. Valero
Estarellas versa sobre la autonomía de las confesiones religiosas y situaciones
análogas al caso en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
13 El escrito firmado por Miguel Cabrejos Vidarte, Santiago Silva Retamales,
Cardenal Celestino Aós Braco, Sergio Abad, Emiliano Soto, Juan Ignacio González,
Héctor Francisco Zavala Muñoz, Francisco Javier Rivera Mardones Fuad Musa
Poblete y Eduardo Waingortin versa sobre la autonomía religiosa. 14 El escrito
firmado por Eric Rassbach, Diana Verm, y Kayla Toney, versa sobre la autonomía de
las instituciones religiosas. 15 El escrito firmado por Brett G. Scharffs, Elizabeth A.
Clark, David H. Moore, Gary B. Doxey, y J. Samuel Morales González versa sobre
los derechos a la igualdad y libertad religiosa. 16 El escrito firmado por Juan
Navarro Floria versa sobre el derecho a la libertad religiosa en su faceta colectiva, la
autonomía de las confesiones religiosas, el derecho a la educación religiosa en las
escuelas públicas y la contratación de profesores de religión en ellas. 17 El escrito
firmado por Javier Borrego Borrego, Giovanni Bonello, y Vincent De Gaetano versa
sobre el derecho a la libertad religiosa y la autonomía de las comunidades religiosas
en asuntos de su gobierno. 18 El escrito firmado por Eduardo Fuentes Caro,
Fernando Arancibia Collao, Carlos Augusto Casanova Guerra, Javiera Corvalán
Aspiazu, y Claudio Pierantoni versa sobre aspectos filosóficos relacionados a si la
educación en general, y la educación religiosa, requieren que quienes la imparten
den testimonio sobre lo que pregonan en sus propias vidas. 19 El escrito firmado por
Flavio Allegreti de Campos Cooper, Odacyr Carlos Prigol, y Scott E. Isaacson versa
sobre el derecho al trabajo y la no discriminación. 20 El escrito firmado por Erika
Muñoz Bravo versa sobre la libertad religiosa. 21 El escrito firmado por Juan G.
Navarro Floria y Adrián Maldonado versa sobre la jurisdicción de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos y la autonomía de cada comunidad religiosa.
22 El escrito firmado por Jorge Barrera Rojas versa sobre el sentido y alcance del
rol que cumplen los inspectores generales de los colegios, escuelas y liceos de
Chile, así como de la legalidad del ejercicio de Sandra Pavez Pavez como docente.
6 Gentile23; 18) Macarena Marey24; 19) la Asociación para la Promoción de los
Derechos Civiles (PROCEDI)25; 20) Pauline Capdevielle y María del Pilar González
Barreda26; 21) Pablo Suárez27; 22) Angela Wu Howard y Asma Uddin28; 23) la
Fundación Mujeres X Mujeres29; 24) W. Cole Durham y Ján Figel30; 25) la Clínica
de Derechos Humanos de la Universidad de Santa Clara31; 26) Colombia Diversa y
Synergia Iniciativa por los Derechos Humanos32; 27) estudiantes de la Línea de
Investigación de Género, Derechos y Sociedad, y el Grupo de Derechos Humanos
de la Universidad Externado de Colombia33; 28) Alba Rueda34; 29) José Miguel
Rueda, Sandra Martínez, Luis Fernando Rodríguez y Luciana Rodríguez35; 30)
Soledad Bertelsen36; 31) el Semillero de Litigio ante sistemas internacionales de
protección de derechos humanos-SELIDH de la Universidad de Antioquia37; 32)
Laura Saldivia 23 El escrito firmado por Jorge Horacio Gentile versa sobre lo
sucedido a la Sandra Pavez Pavez a la luz de las obligaciones internacionales del
Estado y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. 24 El escrito
firmado por Macarena Marey versa sobre la filosofía política de la religión, informada
por las actualizaciones teóricas sobre secularismo, laicismo, pluralidad religiosa,
derechos LGBT+, neoconservadurismo y soberanía. 25 El escrito firmado por Miguel
J. Haslop versa sobre la ponderación de derechos, la libertad religiosa, y
jurisprudencia comparada. 26 El escrito firmado por Pauline Capdevielle y María del
Pilar González Barreda versa sobre la no discriminación por orientación sexual, el
principio de laicidad y la ponderación de derechos. 27 El escrito firmado por Pablo
Suárez versa sobre el alcance del derecho a la igualdad y no discriminación, el
derecho alcance del derecho a la libertad de religión, de culto y de conciencia, así
como sobre la autonomía de las religiones en su actuación en la esfera pública 28 El
escrito firmado por Angela Wu Howard y Asma Uddin versa sobre si un Estado
puede o no obligar a hablar de religión en la enseñanza y como la predicación
puede tener un profundo impacto existencial en las minorías religiosas. 29 El escrito
firmado por Florencia Sabaté, Soledad Deza y Jimena Gomez Roselló versa sobre
el derecho a la autonomía de la Iglesia Católica en el Estado de Chile, y el deber de
no discriminación del mismo. 30 El escrito firmado por W. Cole Durham y Ján Figel
versa sobre la interpretación que debe dar un tribunal juzgador cuando un caso
involucra derechos fundamentales en conflicto. 31 El escrito firmado por Francisco
J. Rivera Juaristi, Jasmine Gill e Isabella Perello versa sobre los derechos a la igual
protección ante la ley, a la vida privada y al trabajo. 32 El escrito firmado por
Marcela Sánchez Buitrago, Juan Felipe Rivera Osorio, Alejandro Barreiro Jaramillo,
Mauricio Albarracín Caballero, Mirta Moragas Mereles, Fanny Gómez Lugo, Fhan
Medina Zavala y Steffano Fabeni versa sobre el principio de igualdad y no
discriminación, la protección de la autonomía religiosa de la Iglesia Católica en
Chile, el derecho al trabajo y la discriminación laboral, y el derecho a la vida privada
y familiar. 33 El escrito firmado por Verónica Rodríguez Carrillo, Annie Ramírez
Cárdenas, Melissa Cedeño, María Paula Figueroa Forero, María Paula Villamarin
Molano, Xiomara Lorena Romero, Jessika Mariana Barragán y María Daniela Díaz
Villamil versa sobre la obligación de garantía del Estado, así como sobre
discriminación indirecta. 34 El escrito firmado por Alba Rueda, Julieta Arosteguy y
Jorge Alejandro Mamani versa sobre la discriminación en virtud de la identidad de
género, y la libertad de creencia y religión. 35 El escrito firmado por José Miguel
Rueda, Sandra Martínez, Luis Fernando Rodríguez y Luciana Rodríguez versa
sobre manifestaciones de violencia por orientación sexual y control de
convencionalidad. 36 El escrito firmado por Soledad Bertelsen versa sobre la
distinción entre libertad de conciencia y libertad de religión. 37 El escrito firmado por
Valentina Ortiz Aguirre, Alejandro Gómez Restrepo, Jorge Andrés Pinzón Cabezas,
Patricia del Pilar González Callejas, Adrián Zarate Condori, Yeni Fernanda García
Palacio, Manuel Darío Cardona, Mariajosé Mejía García, Juan David Álvarez
Jaramillo, Nathalia Rodríguez Cabrera, Sara Méndez Niebles, Thalia Basmagi
Londoño, Estefanía Echeverri Betancur, María Paula Barbosa Rodríguez, y María
Fernanda Garcés Flórez versa sobre el principio de no discriminación y derecho a la
igualdad ante la ley, la libertad religiosa, el derecho a la educación, el control de
convencionalidad, los derechos a la integridad personal, vida digna, vida privada,
autonomía sexual, y las vulneraciones del derecho a permanecer en un empleo
público, al principio de legalidad y de las garantías judiciales. 7 Menajovsky38; 33)
Abogad*s por los Derechos Sexuales (AboSex)39; 34) Profesores del Departamento
de Derecho Canónico de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad
Católica de Chile40, y 35) Nicolás Panotto y Sebastián Valencia41. 11. Alegatos y
observaciones finales escritos. – El 14 de junio de 2021 la Comisión presentó sus
observaciones finales escritas, y el Estado y los representantes remitieron sus
respectivos alegatos finales escritos. El 29 de junio de 2021 los representantes y el
Estado presentaron sus observaciones a los anexos presentados en sus alegatos
finales escritos por la otra parte. El 2 de julio de 2021 la Comisión manifestó no
tener observaciones a los anexos de los alegatos finales escrito presentados por las
partes. 12. Deliberación del presente caso. – La Corte inició la deliberación de la
presente Sentencia el 1 de febrero de 2022. III. COMPETENCIA 13. La Corte es
competente para conocer el presente caso, en los términos del artículo 62.3 de la
Convención, en razón de que Chile es Estado Parte de la Convención Americana
desde el 21 de agosto de 1990 y reconoció la competencia contenciosa de la Corte
en esa misma fecha. IV. PRUEBA 14. El Tribunal admite los documentos
presentados en la debida oportunidad procesal por las partes y la Comisión (artículo
57 del Reglamento), cuya admisibilidad no fue controvertida ni objetada, ni cuya
autenticidad fue puesta en duda42. Asimismo, la Corte estima pertinente admitir las
declaraciones rendidas en audiencia pública43 y ante fedatario público44, en la
medida en que se ajusten al objeto que fue definido por la Presidencia y la Corte en
las resoluciones mediante las cuales se ordenó recibirlas en el presente caso45.
Además, la Corte acepta la documentación presentada por los representantes junto
con sus alegatos finales escritos y los comprobantes relacionados con el litigio 38 El
escrito firmado por Laura Saldivia Menajovsky versa sobre autonomía religiosa en
Chile, la postura de la doctrina y textos sagrados del culto católico sobre la
homosexualidad, el principio de igualdad y no discriminación, y sobre las
reparaciones solicitadas por la presunta víctima. 39 El escrito firmado por Carolina
Alamino Barthaburu, Abril García Bianco y Sofía Novillo Funes versa sobre el
derecho a la igualdad y no discriminación en relación con la orientación sexual, las
obligaciones del Estado acorde a sus compromisos internacionales de derechos
humanos y los límites al ejercicio de la autonomía de las instituciones religiosas. 40
El escrito firmado por María Elena Rimstein Scroggie, Ana María Celis Brunet,
Francisca Ibarra Infante, Juan Pablo Faúndez Allier, Valeria López Mancini, Cristiaán
Montes Ortúzar, Patricio González Marín y Francisco Javier Astaburuaga versa
sobre la aplicación y comprensión del derecho canónico en el derecho chileno
desde una perspectiva normativa y jurisprudencial. 41 El escrito firmado por Nicolás
Panotto y Sebastián Valencia versa sobre los límites a la libertad religiosa. 42 Cfr.
Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988.
Serie C No. 4, párr. 140, y Caso Familia Julien Grisonas Vs. Argentina. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de septiembre de
2021. Serie C No. 437, párr. 48. 43 Se recibieron las declaraciones de: Sandra
Pavez Pavez, Rodrigo Uprimny Yepes, José Luis Lara Arroyo, y Estefanía Esparza
Reyes. 44 Se recibieron las declaraciones rendidas ante fedatario público (affidavit)
de: Paolo Carozza, Cynthia Verónica Ormazabal Pávez, Aída del Carmen Pavez
Pavez, Ximena de los Ángeles Messina Bravo, Berta Leticia Fernández Pizarro, y
Gerhard Robbers. 45 Los objetos de las declaraciones se encuentran establecidos
en la Resolución de la Presidenta de la Corte de 3 de marzo de 2021, y en la
Resolución de la Corte de 26 de marzo de 2021. 8 del caso ante esta Corte en tanto
se refieren a costas y gastos46. Por otra parte, el Tribunal observa que el Estado
remitió, junto con sus alegatos finales escritos, una serie de documentos
relacionados al objeto y controversia del presente caso47. La Corte admite dichos
documentos en aplicación del artículo 58.a del Reglamento por considerarlos
pertinentes y útiles para la resolución del caso, siendo además que su admisibilidad
no fue controvertida por los representantes ni por la Comisión. V. HECHOS 15. En
este capítulo, la Corte establecerá los hechos que se tendrán por probados en el
presente caso, de acuerdo con el acervo probatorio que ha sido admitido y según el
marco fáctico establecido en el Informe de Fondo. Además, se incluirán los hechos
expuestos por las partes que permitan explicar, aclarar o desestimar ese marco
fáctico. A continuación, se exponen los hechos de acuerdo al siguiente orden: a)
marco normativo relevante; b) sobre la inhabilitación de Sandra Pavez Pavez para
ejercer la docencia de la asignatura de religión católica, y c) recursos judiciales. A.
Marco normativo relevante 16. El artículo 19 de la Constitución Política de la
República de Chile establece lo siguiente: La Constitución asegura a todas las
personas: [...] [Link] igualdad ante la ley. En Chile no hay persona ni grupos
privilegiados. [...] Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias
arbitrarias; 3. La igual protección de la ley en el ejercicio de sus derechos [...]; 6. La
libertad de conciencia, la manifestación de todas las creencias y el ejercicio libre de
todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden
público. [...]. Las iglesias, las confesiones e instituciones religiosas de cualquier culto
tendrán los derechos que otorgan y reconocen, con respecto a los bienes, las leyes
actualmente en vigor. [...]; 10. El derecho a la educación. La educación tiene por
objeto el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida: Los
padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos. Corresponderá
al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho. [...] La educación
básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un
sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la
población. [...] Corresponderá al Estado, asimismo, fomentar el desarrollo de la
educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la
creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación.
Es deber de la comunidad contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la
educación [...]; 11. La libertad de enseñanza incluye el derecho de abrir, organizar y
mantener establecimientos educacionales. La libertad de enseñanza no tiene otras
limitaciones que las impuestas por la moral, 46 Remitieron un comprobante de pago
de una habitación de hotel durante la audiencia pública del presente caso
(expediente de prueba folios 2460 y 2461). 47 Se trata de los siguientes
documentos: 1) Contrato de trabajo suscrito el 12 de marzo de 1991 entre la
profesora Sandra Pavez Pavez y la Corporación Municipal de Educación San
Bernardo; 2) Declaración pública de la alcaldesa Orfelina Bustos, del 24 de
diciembre de 2007, relativa a la reunión que sostuvo con la profesora Sandra Pavez
Pavez; 3) Carta del Vicario para la Educación del Obispado de San Bernardo a la
Corporación de Salud y Educación de San Bernardo, de 23 de julio de 2007; 4)
Decreto con Fuerza de Ley N. 5291 de 1929; 5) Ley N° 6.477 de 1939; 6) Decreto
Supremo N. 776, que reglamenta las clases de religión en los establecimientos
educacionales; 7) Ley 19.638 de 1999; 8) Código del Trabajo de Chile; 9) Ley
General de Educación, promulgada con el N. 20.370, y ahora en su texto refundido y
sistematizado por el Decreto con Fuerza de Ley N. 2, de 2010, del Ministerio de
Educación; 10) Estatuto Docente, promulgado como Ley. N. 19.070, y ahora en su
texto refundido y sistematizado por el Decreto con Fuerza de Ley N. 1, de 1997, del
Ministerio de Educación; 11) Ley N. 20.501, de 2011; 12) Dictamen 66666/2013 de
la Contraloría General de la República; 13) Dictamen 13202/2005 de la Contraloría
General de la República, y 14) Recurso de protección presentado por la
representación de la profesora Sandra Pavez Pavez ante la Corte de Apelación de
San Miguel. 9 las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional. La
enseñanza reconocida oficialmente no podrá orientarse a propagar tendencia
político partidista alguna [...]; 16. La libertad de trabajo y su protección. Toda
persona tiene derecho a la libre contratación y a la libre elección del trabajo con una
justa retribución; Se prohíbe cualquiera discriminación que no se base en la
capacidad o idoneidad personal, sin perjuicio de que la ley pueda exigir la
nacionalidad chilena o límites de edad para determinados casos [...], y 17. La
admisión a todas las funciones y empleos públicos, sin otros requisitos que los que
impongan la Constitución y las leyes [...]. 17. El Decreto 924 del Ministerio de
Educación chileno de 12 de septiembre de 1983 que reglamenta las clases de
religión en establecimientos educacionales, sean éstos públicos o privados,
establece lo siguiente48: Que los principios que inspiran las líneas de acción del
actual Gobierno, se basan en valores morales y espirituales propios de nuestra
tradición cultural humanista occidental; Que la educación tiene como uno de sus
objetivos fundamentales alcanzar el desarrollo del hombre (sic) en plenitud, [...]
Artículo 1.- Los planes de estudio de los diferentes cursos de educación pre-básica,
general básica y de educación media, incluirán, en cada curso, 2 clases semanales
de religión. Artículo 2.- Las clases de Religión se dictarán en el horario oficial
semanal del establecimiento educacional. Artículo 3.- Las clases de religión deberán
ofrecerse en todos los establecimientos educacionales del país, con carácter de
optativas para el alumno y la familia. Los padres o apoderados deberán manifestar
por escrito, en el momento de matricular a sus hijos o pupilos, si desean o no la
enseñanza de Religión, señalando si optan por un credo determinado o si no
desean que su hijo o pupilo curse clases de Religión. Artículo 4.- Se podrá impartir
la enseñanza de cualquier credo religioso, siempre que no atente contra un sano
humanismo, la moral, las buenas costumbres y el orden público […]. Artículo 5.- Los
establecimientos particulares confesionales, ofrecerán a sus alumnos la enseñanza
de la religión a cuyo credo pertenecen y por cuya razón han sido elegidos por los
padres de familia al matricular a sus hijos […]. Artículo 6.- La enseñanza de Religión
se impartirá de conformidad a los programas de estudio aprobados por el Ministerio
de Educación Pública, a propuesta de la autoridad religiosa correspondiente. El
mismo procedimiento se aplicará cuando sea necesario introducir modificaciones al
programa vigente. Artículo 8.- Las clases de Religión tendrán una evaluación
expresada en conceptos. Esta información se dará a los padres o apoderados, junto
con la evaluación de rendimiento de las demás disciplinas del Plan de Estudio
correspondiente. La evaluación de Religión no incidirá en la promoción del
educando. Artículo 9.- El profesor de Religión, para ejercer como tal, deberá estar
en posesión de un certificado de idoneidad otorgado por la autoridad religiosa que
corresponda, cuya validez durará mientras ésta no lo revoque, y acreditar además
los estudios realizados para servir dicho cargo. La autoridad religiosa
correspondiente podrá otorgar certificado de idoneidad a extranjeros para
desempeñarse en establecimientos educacionales municipales y particulares. 48
Decreto 924, de 12 de septiembre de 1983, Ministerio de Educación, Reglamenta
Clases de Religión en Establecimientos Educacionales (expediente de prueba, folios
293 a 295). 10 Si el establecimiento educacional no cuenta con personal idóneo
deberá requerirlo a la autoridad religiosa que corresponda, de acuerdo a las
preferencias de los padres y apoderados. 18. La Ley No 19.638 que establece
normas sobre la constitución jurídica de la iglesias y organizaciones religiosas49
indica lo siguiente: Artículo 1. El Estado garantiza la libertad religiosa y de culto en
los términos de la Constitución Política de la República. Artículo 2. Ninguna persona
podrá ser discriminada en virtud de sus creencias religiosas, ni tampoco podrán
éstas invocarse como motivo para suprimir, restringir o afectar la igualdad
consagrada en la Constitución y la ley. Artículo 3. El Estado garantiza que las
personas desarrollen libremente sus actividades religiosas y la libertad de las
iglesias, confesiones y entidades religiosas. […] Artículo 6. La libertad religiosa y de
culto, con la correspondiente autonomía e inmunidad de coacción, significan para
toda persona, a lo menos, las facultades de: […] d) Recibir e impartir enseñanza o
información religiosa por cualquier medio; elegir para sí -y los padres para los
menores no emancipados y los guardadores para los incapaces bajo su tuición y
cuidado-, la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias
convicciones, y […] Artículo 7. En virtud de la libertad religiosa y de culto, se
reconoce a las entidades religiosas plena autonomía para el desarrollo de sus fines
propios y, entre otras, las siguientes facultades: a) Ejercer libremente su propio
ministerio, practicar el culto, celebrar reuniones de carácter religioso y fundar y
mantener lugares para esos fines; b) Establecer su propia organización interna y
jerarquía; capacitar, nombrar, elegir y designar en cargos y jerarquías a las personas
que correspondan y determinar sus denominaciones, y c) Enunciar, comunicar y
difundir, de palabra, por escrito o por cualquier medio, su propio credo y manifestar
su doctrina. B. Sobre la inhabilitación de Sandra Pavez Pavez para ejercer la
docencia de la asignatura de religión católica 19. Sandra Cecilia Pavez Pavez nació
el 20 de marzo de 1958. Cuenta con un Título Profesional de “Profesora de Religión
Católica y Moral” expedido por la Universidad de Ciencias de la Educación; un Título
Profesional de “Profesora de Religión para la Educación General Básica”, expedido
por la Pontificia Universidad Católica de Chile, y un Título de “Catequista” expedido
por la Pontificia Universidad Católica de Chile50. 20. Trabajaba como profesora de
religión católica en el Colegio Municipal “Cardenal Antonio Samoré” desde 1985. El
9 de abril de 1991, obtuvo la calidad de profesora de planta de esa institución
educativa51. El colegio “Cardenal Antonio Samoré” es un establecimiento
educacional público, administrado y financiado por el Estado chileno a través de la
corporación Municipal de San Bernardo, 49 Ley 19638, de 1 de octubre de 1999,
establece normas sobre la constitución jurídica de las iglesias y organizaciones
religiosas (expediente de prueba, folios 1083 y 1084). 50 Cfr. Títulos obtenidos por
Sandra Pavez Pavez como Profesora de Religión, Catequista y Profesora de
Religión Católica y Moral (expediente de prueba, folios 17 a 20). 51 Cfr. Resolución
No. 129 que dispone la contratación de Sandra Pavez Pavez como profesora del
Colegio Cardenal Antonio Samoré de 9 de abril de 1991 (expediente de prueba,
folios 21 y 22). 11 dependiente de la Municipalidad de San Bernardo52. La comuna
de San Bernardo se ubica en la zona sur de la Región Metropolitana. Es un hecho
no controvertido que la remuneración de Sandra Pavez Pavez y su seguridad social
eran asumidos por la municipalidad de San Bernardo y se derivaba del presupuesto
de la Nación. 21. La forma de regulación de la relación laboral entre la Corporación
Municipal y Sandra Pavez Pavez era mediante el Código del Trabajo que es el
Estatuto aplicado principalmente a las relaciones privadas. Sandra Pavez Pavez
dictaba clases de religión Católica en un establecimiento educacional público,
administrado y financiado por el Estado chileno. 22. Atendiendo al marco normativo
aplicable en la materia derivado del Decreto 924 (supra párr. 17), Sandra Pavez
Pavez recibió varios certificados de idoneidad por parte de la autoridad eclesiástica
desde el año 1985. Con ese certificado, Sandra Pavez Pavez cumplía con lo
establecido por el artículo 9 del Decreto 924 y contaba con los requisitos necesarios
para impartir clases de religión católica. El último certificado de idoneidad de la
Vicaría para la Educación de San Bernardo, la cual depende del Obispado de San
Bernardo de la Iglesia Católica chilena, fue expedido el 30 de abril de 2006, y su
vigencia se extendía hasta el 200853. 23. En el año 2007, a través de llamadas
anónimas al establecimiento educativo y a la Diócesis de San Bernardo, se habría
“esparcido” el rumor de que la presunta víctima era lesbiana. El Vicario habría
exhortado en varias oportunidades a la presunta víctima a terminar su “vida
homosexual”, y se le indicó que, para continuar con el ejercicio de su cargo, debería
someterse a terapias de orden psiquiátrico54. 24. El 25 de julio de 2007 el Vicario
emitió una comunicación escrita dirigida a Sandra Pavez Pavez en donde informó la
decisión de revocar su certificado de idoneidad, inhabilitándola para el ejercicio
como docente de la asignatura de religión católica en los establecimientos
educacionales que se encuentran en la diócesis de San Bernardo. En la referida
comunicación se indicó que la decisión fue tomada de conformidad con las normas
del derecho canónico y luego de analizar una situación que ya se había conversado
con la señora Pavez Pavez. En esa comunicación se indicó que se había puesto en
conocimiento de la Alcaldesa de la Municipalidad de San Bernardo y del Director de
la Corporación Municipal de Educación y Salud la revocación del certificado de
idoneidad de Sandra Pavez Pavez55. 25. Asimismo, en esa comunicación el Vicario
señaló textualmente: “como a ud. le consta, como sacerdote y Vicario de este
obispado, he intentado realizar todo lo posible para que no se llegara a esta difícil
determinación, dejando constancia de que las ayudas espirituales y médicas
ofrecidas fueron rechazadas por ud., lo cual lamento profundamente”56. 26. Por otra
parte, en la carta de fecha 23 de julio de 2007, mediante la cual se notificó al
Colegio el retiro del certificado de idoneidad por parte de la Vicaría, este indicó en
cuanto a la idoneidad del cargo de profesor de religión, que la misma “implica tres
aspectos que están muy relacionados: la idoneidad profesional[,] la idoneidad
doctrinal y la idoneidad moral”. Agregó con respecto a la idoneidad moral que: 52
Son las Municipalidades quienes establecen estas Corporaciones para efectos de
administración. Por otra parte, la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades
establece que los Municipios son parte del Estado y administran las comunas. 53
Cfr. Autorización No. 0176/06 Certificado de Idoneidad de Sandra Cecilia Pavez
Pavez de 30 de abril de 2006 (expediente de prueba, folios 23 y 24). 54 Al respecto,
Sandra Pavez Pavez declaró durante la audiencia pública que el Vicario le preguntó
si era verdad que ella era lesbiana, que eso “no podía ser” y que si seguía así
podría perder el cargo de profesora de religión y que para no hacerlo tenía que
separarse y dejar de tener pareja y que eso quedaría entre ellos. Cfr. Declaración de
Sandra Pavez Pavez rendida durante la audiencia pública. 55 Cfr. Comunicación
dirigida a Sandra Pavez Pavez de la Vicaría para la Educación del Obispado de San
Bernardo de 25 de julio de 2007 (expediente de prueba, folio 26). 56 Cfr.
Comunicación dirigida a Sandra Pavez Pavez de la Vicaría para la Educación del
Obispado de San Bernardo de 25 de julio de 2007 (expediente de prueba, folio 26).
12 [de] toda creencia religiosa se desprende un comportamiento personal o moral
derivado de esa creencia. El docente debe ser coherente con la conducta exigida a
los miembros de la religión. Corresponde a la autoridad religiosa de cada confesión
velar no sólo para que se enseñe una doctrina recta, sino que el docente sea
consecuente, a lo menos, en los puntos más cruciales de la moral, pues ella no sólo
se enseña con la palabra, sino ante todo con el ejemplo y el testimonio. Una
persona que vive publica contradicción con aspectos esenciales de la doctrina y la
moral católica que está llamada a enseñar, no se encuentra capacitada para
transmitir esas enseñanzas a los educandos”. […] En el caso de que se trata, se ha
producido esta separación. En efecto, si bien la profesora Pavez cuenta con título
legítimamente concedido e incluso sus conocimientos acerca de los contenidos de
la doctrina católica pueden ser suficientemente conocidos por ella, su idoneidad
moral ha sufrido una grave alteración al vivir públicamente como una persona
lesbiana, en abierta contradicción con los contenidos y enseñanzas de la doctrina
católica que ella misma estaba llamada a enseñar57. 27. Como consecuencia de la
revocación del Certificado de idoneidad por la Vicaría para la Educación de San
Bernardo, Sandra Pavez Pavez se ha visto impedida de dictar clases de religión
católica en cualquier entidad educacional nacional y, en particular, en el Colegio
“Cardenal Antonio Samoré” donde se desempeñaba como profesora de religión
católica. 28. La dirección del establecimiento educativo le ofreció un cargo de
inspectora general interina. A partir de 2011, ella fue titularizada en el cargo de
inspectora general por mandato de la ley. Ese cargo no le permite ejercer como
profesora de religión católica. No obstante, su contrato laboral no se vio
interrumpido, los beneficios de los que gozaba como docente fueron mantenidos, y
comenzó a recibir una asignación salarial adicional por sus funciones directivas. En
el año 2020, Sandra Pavez Pavez renunció al establecimiento educacional para
acceder a un incentivo de retiro otorgado por el Estado. 29. De acuerdo con lo
indicado por el perito Lara Arroyo durante la audiencia pública, el cargo de inspector
general cumple funciones docentes directivas de acuerdo al Estatuto Docente
chileno y “se entrega a profesionales docentes de dilatada trayectoria para que ellos
cumplan esa función”58. De conformidad con el artículo 34.c del Estatuto Docente
de Chile, para ser inspectora general se requiere una formación como profesional de
la educación siendo, además, que las personas nombradas en esos cargos deben
pertenecer a la dotación docente de la comuna respectiva59. Por otra parte, el
Estatuto establece que la función docente directiva “es aquella de carácter
profesional de nivel superior que, sobre la base de una formación y experiencia
docente específica para la función [...], se ocupa de lo atinente a la dirección,
administración, supervisión y coordinación de la educación, y que conlleva tuición y
responsabilidad adicionales directas sobre el personal docente, paradocente,
administrativo, auxiliar o de servicios menores, y respecto de los alumnos”60. C.
Recursos judiciales 30. Sandra Pavez Pavez, el representante legal del Movimiento
de Integración y Liberación Homosexual (MOVILH) y el Presidente del Colegio de
Profesores A.G (Asociación Gremial)61 interpusieron ante la Corte de Apelaciones
de San Miguel un recurso de protección en el que alegaron la arbitrariedad e
ilegalidad de la actuación de la Vicaría, señalando que vulneraba varias garantías
constitucionales. Indicaron, en particular, que la actuación de la Vicaría vulneró las
garantías 57 Cfr. Comunicación de la Vicaría para la Educación del Obispado de
San Bernardo de 23 de julio de 2007 (expediente de prueba, folios 520 a 524). 58
Peritaje de José Luis Lara durante la audiencia pública del presente caso. 59 Cfr.
Ley 19.070, artículo 34.c. 60 Ley 19.070 artículo 7. 61 Es la organización chilena
que agrupa al gremio de los profesores de la educación básica y media. 13
constitucionales que se refieren al respeto y protección a la vida privada y pública y
a la honra de las personas, a la libertad de trabajo y su protección, y a la igualdad
ante la ley62. 31. El 27 de noviembre de 2007 la Corte de Apelaciones de San
Miguel rechazó el recurso interpuesto al considerar que el acto recurrido no podía
ser calificado de ilegal o arbitrario. Señaló que la propia legislación aplicable al caso,
es decir el Decreto 924, faculta al órgano religioso para que otorgue y revoque la
autorización correspondiente de acuerdo con sus principios, situación que no
permite injerencia alguna por parte del Estado ni de algún particular. La Corte de
Apelaciones de San Miguel consideró que “la legislación aplicable en la especial
facultaba al órgano religioso correspondiente para que otorgue y revoque la
autorización que se ha de conferir de acuerdo con sus particulares principios
religiosos, morales y filosóficos, situación que dependerá sólo de cada una de ellas
no teniendo injerencia alguna ni el Estado ni algún particular puesto que la facultad
descansa en el propio credo que tiene una amplia facultad para establecer sus
propias normas y principios”. El referido Tribunal entendió además que el acto
recurrido no podía ser calificado de ilegal o arbitrario y que, por tanto, la acción
intentada carecía de los presupuestos básicos y fundamentales para pretender el
amparo requerido por esa vía. La Corte de Apelaciones de San Miguel declaró
inadmisible y rechazó el recurso “sin que resulte menester [...] analizar y referirse
pormenorizadamente a las garantías constitucionales invocadas por la
recurrente”63. 32. En contra de la anterior decisión, los abogados de Sandra Pavez
Pavez interpusieron un recurso de apelación ante la Corte Suprema de la República
de Chile. En decisión de 17 de abril de 2008, la Corte Suprema consideró no ha
lugar los alegatos presentados y confirmó en todas sus partes la sentencia de la
Corte de Apelaciones de San Miguel. En concreto, la resolución de la Corte
Suprema indicó que no daba lugar a los “alegatos solicitados” y que se “confirma la
sentencia apelada”64. VI. FONDO 33. En el presente caso, la Corte debe analizar
los alcances de la responsabilidad internacional del Estado por la alegada violación
a diversos derechos convencionales por la inhabilitación como profesora de religión
católica de Sandra Pavez Pavez producto de la revocación de su certificado de
idoneidad por parte de la Vicaría para la Educación de San Bernardo, dependiente
del Obispado de San Bernardo de la Iglesia Católica chilena. A continuación, la
Corte analizará los alegatos sobre el fondo de conformidad con el siguiente orden:
a) los derechos a la igualdad, a acceder a la función pública, a la libertad personal, a
la vida privada y al trabajo en relación con la obligación de no discriminar y de
adoptar disposiciones de derecho interno, y b) los derechos a las garantías
judiciales y a la protección judicial en relación con las obligaciones de respeto y
garantía y de adoptar disposiciones de derecho interno. 62 Cfr. Sentencia de
Primera Instancia de la Corte de Apelaciones de San Miguel de 27 de noviembre de
2007 (expediente de prueba, folios 263 a 266). 63 Cfr. Sentencia de Primera
Instancia de la Corte de Apelaciones de San Miguel de 27 de noviembre de 2007
(expediente de prueba, folio 269). 64 Cfr. Sentencia de la Corte Suprema de Justicia
de 17 de abril de 2008 (expediente de prueba, folios 275). 14 VI.1. LOS
DERECHOS A LA IGUALDAD65, A ACCEDER A LA FUNCIÓN PÚBLICA EN
CONDICIONES DE IGUALDAD66, A LA LIBERTAD PERSONAL67, A LA VIDA
PRIVADA68, Y AL TRABAJO69 EN RELACIÓN CON LA OBLIGACIÓN DE NO
DISCRIMINAR70 Y DE ADOPTAR DISPOSICIONES DE DERECHO INTERNO71 A.
Alegatos de las partes y la Comisión 34. La Comisión observó que no existe
controversia sobre el hecho de que la razón que motivó la revocatoria del certificado
de idoneidad fue la orientación sexual de Sandra Pavez Pavez, por lo cual
constituyó una diferencia de trato basada explícitamente y de manera exclusiva por
ese mismo motivo. Tampoco existe controversia sobre el carácter de categoría
sospechosa de la orientación sexual, tanto en la jurisprudencia como en la doctrina
autorizada. En ese sentido, recordó que, en este caso, se produjo una diferencia de
trato que además se traduce en una injerencia en la vida privada y autonomía, lo
cual se presume en conflicto con las obligaciones internacionales del Estado y
corresponde evaluar si existe una justificación de suficiente peso que supere un
escrutinio estricto de un juicio de proporcionalidad. 35. Al respecto, la Comisión
advirtió que los contenidos de la revocatoria no ofrecen explicación alguna que
permita determinar la necesidad imperiosa perseguida por la diferencia de trato, la
idoneidad de dicha diferencia con relación a tal necesidad, ni su proporcionalidad
estrictas. Indicó que, por el contrario, la revocatoria se limita a hacer explícito que el
criterio diferenciador fue la orientación sexual de Sandra Pavez Pavez sin ofrecer
motivo alguno que supere un test mínimo de objetividad y razonabilidad, mucho
menos, un escrutinio estricto como el exigido cuando se trata de dicha categoría. 36.
Alegó que a efectos de analizar si la señora Pavez Pavez podía ser retirada de su
cargo de profesora de religión, el Estado tenía la obligación de analizar múltiples
aspectos a fin de salvaguardar los derechos en juego y asegurar que la restricción a
sus derechos no fuera desproporcionada. Recordó que la contrapartida de ese
respeto a la autonomía de las religiones es la esfera pública estatal, que debe
regirse estrictamente por obligaciones de derechos humanos. 37. Asimismo, la
Comisión indicó que las autoridades chilenas se enfrentaban a una diferencia de
trato fundada en la orientación sexual, por lo que se derivaban obligaciones
específicas, como la de revertir situaciones discriminatorias existentes en perjuicio
de determinado grupo de personas. Recordó que las autoridades estatales no
enfrentaron estos deberes con el derecho a la libertad religiosa si es que se
desprendía que colisionaba con el ámbito de protección al derecho a la igualdad. 38.
En lo que respecta la atribución de los hechos al Estado, la Comisión recordó que:
a) Sandra Pavez Pavez era docente de un colegio público y que tenía el carácter de
funcionaria pública y, por tanto, su relación con el Estado era directa, y b) la
potestad dada a las autoridades religiosas para certificar la idoneidad de las
personas, se encuentra prevista en la legislación, por lo que fue el Estado el que
delegó un componente de la función pública a entes no estatales, como las
autoridades religiosas, y que tal delegación se realizó en términos absolutos, sin
establecer salvaguardas para evitar que se realizara de manera arbitraria o
violatoria de derechos fundamentales, incluyendo el principio de igualdad y no
discriminación. Con base en estos dos elementos, la Comisión consideró 65 Artículo
24 de la Convención Americana. 66 Artículo 23.1.c) de la Convención Americana. 67
Artículo 7.1 de la Convención Americana. 68 Artículo 11.2 de la Convención
Americana. 69 Artículo 26 de la Convención Americana. 70 Artículo 1.1 de la
Convención Americana. 71 Artículo 2 de la Convención Americana. 15 que las
actuaciones de las autoridades religiosas en ejercicio de la delegación contenida en
el Decreto 924 de 1983 para el ejercicio de una función pública, necesariamente
compromete la responsabilidad internacional del Estado. Por último, indicó que ante
el conocimiento de un acto discriminatorio o trato diferenciado injustificado por parte
de un actor no estatal, le es exigible al Estado un deber de protección y respuesta
para hacer cesar dicha discriminación y procurar la debida reparación. Es por ello
que resulta fundamental que existan recursos judiciales efectivos para proteger a las
personas frente a actos discriminatorios que provengan tanto del Estado como de
actores no estatales. 39. De acuerdo con lo anterior, la Comisión concluyó que la
diferencia de trato con base en la orientación sexual en perjuicio de Sandra Pavez
Pavez no contó con una justificación mínima que permita efectuar un análisis ni
siquiera sobre el primer paso del juicio de proporcionalidad, esto es, la legitimidad
de la finalidad. Esta última, cuando se refiere a las categorías establecidas en el
artículo 1.1 de la Convención, debe evaluarse estrictamente en el sentido de exigir
una necesidad imperiosa. De esta manera, en este caso, tal diferencia de trato no
supera el primer paso del juicio de proporcionalidad y, por lo tanto, resulta
discriminatoria y violatoria de los artículos 24 y 1.1 de la Convención. 40. Por otro
lado, consideró que en el presente caso Sandra Pavez Pavez fue discriminada por
su orientación sexual en su labor de docencia, y que no existieron acciones
concretas y deliberadas para impedir este tipo de violaciones. Por el contrario, el
Estado las ratificó y reforzó mediante las decisiones de sus autoridades judiciales.
Agregó que la naturaleza del empleo de Sandra Pavez Pavez como docente escolar
implicaba también el ejercicio de una función pública, por lo que la discriminación en
la continuidad de este trabajo ejercido durante largos años de su vida profesional
derivó en la violación de los derechos al acceso a la función pública en condiciones
de igualdad y a no ser discriminada en el ámbito laboral, derechos protegidos por
los artículos 23.1.c) y 26 de la Convención Americana. 41. En cuanto al derecho a la
vida privada y autonomía, concluyó que tanto las indagaciones previas sobre la
orientación sexual y vida de pareja de Sandra Pavez Pavez, incluyendo las
advertencias para que “corrigiera” tales cuestiones, como la propia revocatoria del
certificado de idoneidad justamente con base en las mismas, constituyeron una
injerencia en su vida privada y autonomía. Debido a ello, la Comisión expuso que en
el presente caso no se logró evidenciar un fin legítimo, que resultara plenamente
aplicable a este punto y, por lo tanto, que ello era suficiente para establecer que la
injerencia en la vida privada y autonomía de Sandra Pavez Pavez fue arbitraria, en
violación del artículo 11.2 de la Convención. 42. Los representantes coincidieron con
la Comisión y agregaron que “se trata de un caso sobre libertad religiosa en el
entendido que la religión tiene límites: no puede intervenir en el Estado y no puede
ser fundamento para discriminar”. Indicaron que la situación que vivió Sandra Pavez
Pavez “fue un despido en base a su lesbianismo con tolerancia del Estado, por tanto
este caso no se refiere a intervenir la doctrina de la Iglesia Católica”. Agregaron que
el “trasfondo de este caso es el de un Estado Democrático de Derecho que permite
que entidades religiosas intervengan, discriminatoriamente, en los asuntos de
empleo público, y despidan a una persona objetivamente preparada para enseñar”.
Indicaron, asimismo, que el hecho de aceptar que los actos amparados en las
religiones tienen “licencia para discriminar”, equivaldría a destruir todo el sistema de
respeto y garantía de derechos humanos. 43. En sus alegatos finales, el Estado se
refirió al contenido y alcance del derecho a la libertad religiosa el cual se encuentra
reconocido en el artículo 12 de la Convención Americana y comprende, entre otros,
el derecho de los padres y tutores a que sus hijos y pupilos reciban una educación
religiosa conforme a sus propias convicciones. Asimismo, indicó que el
reconocimiento de que la libertad religiosa protege el derecho de las comunidades
religiosas a escoger libremente a sus maestros y que ese principio ha sido recogido
en precedentes tanto del sistema universal de derechos humanos, como también en
el sistema regional europeo, y en la jurisprudencia comparada de los Estados
americanos. 44. Por otra parte, alegó que en el presente caso se encuentran
ausentes los elementos que permiten atribuir la responsabilidad al Estado. En
primer lugar, sostuvo con respecto al deber de adoptar disposiciones de derecho
interno que el Decreto 924 es convencional en la medida que esa 16 norma fue
necesaria para hacer efectivo derechos y libertades contenidos en la Convención,
en su artículo 12.4. Por otra parte, indicó que existen salvaguardas para el
resguardo de la libertad de religión, incluyendo la autonomía de las comunidades
religiosas y el derecho de los padres a que sus hijos reciban educación religiosa
acorde con sus convicciones, en un marco general de no discriminación72. 45. En
cuanto al certificado de idoneidad, indicó que éste opera como mecanismo de
garantía de la autonomía de las entidades religiosas para desarrollar sus actividades
fundamentales, incluyendo la selección de sus maestros. Sostuvo que el requerir
esta calificación particular para el desempeño de la función específica de
representación de la comunidad religiosa en la enseñanza garantiza que esta será
impartida de manera fiel por quién, de hecho, represente a esa comunidad conforme
a su criterio. Por otra parte, el certificado sólo es un requisito exigido para realizar
una función concreta y determinada dentro de las escuelas, que es impartir la
asignatura de religión confesional. Todas las personas que cuentan con títulos
profesionales en educación, o que se encuentran legalmente habilitados o
autorizados para el ejercicio de la profesión son susceptibles de ser contratados
para ejercer las funciones docentes, sean de aula, directivas o
técnico-pedagógicas73. El Estado insistió en que la posesión de un certificado de
idoneidad no es un requisito legal para ser contratado en una dotación docente y
que, por la misma razón, la pérdida del certificado de idoneidad no es una causa
legal de término de la relación laboral. 46. En lo que se refiere a la falta al deber de
respeto, alegó que el Decreto 924 no delega un poder público en las iglesias puesto
que la certificación de la idoneidad de profesores de religión confesional no es una
atribución del poder público debido a que la idoneidad religiosa de profesores de
religión confesional no es un mandato del Estado y que por el contrario es una
potestad propia de las comunidades religiosas o de sus autoridades. Asimismo, el
Estado consideró que tampoco era responsable por una vulneración a la
Convención por una falta al deber de garantía por el presunto incumplimiento del
deber de protección, bajo el argumento de que las autoridades judiciales no
adelantaron ninguna actuación que permitiera la salvaguarda de los derechos de la
presunta víctima. Indicó sobre ese punto que el Estado contaba con recursos
adecuados y efectivos que no fueron agotado y que este punto tiene un impacto
sobre el fondo del caso74. 47. Sobre el derecho de acceso a la función pública en
condiciones de igualdad, indicó que Sandra Pavez Pavez tenía, desde 1991, un
contrato de trabajo que la vinculaba con la Corporación Educacional y de Salud de
San Bernardo, que los trabajadores de las corporaciones municipales de derecho
privado no son funcionarios públicos y que, por tanto, aquellos no son titulares del
derecho a la estabilidad en la función pública75. El Estado indicó, por tanto, que la
profesora Pavez Pavez, así como los demás docentes y personal educativo
empleados por corporaciones de derecho privado, no era funcionaria pública y, por
tanto, en el presente caso no resulta aplicable el artículo 23.1.c) de la Convención
Americana. 72 Además, insistió en el hecho que esas clases de religión son
optativas para los alumnos y las familias, en todos los establecimientos
educacionales del país, incluso si tienen un proyecto educativo institucional
religioso, y que la clase de religión no recibe una evaluación con nota numérica, y el
desempeño del estudiante en ella no incide en su promoción hacia el siguiente
curso o nivel educativo 73 Del mismo modo, recordó que la no posesión de un
certificado de idoneidad no altera este hecho, siendo los profesionales de la
educación elegibles para impartir docencia de aula respecto de cualquier otra
asignatura, o respecto de la clase de religión a nombre de otras iglesias o entidades
religiosas que estén llanas a expedir un certificado de idoneidad. 74 Arguyó que en
particular sobre la alegada discriminación de la cual habría sido objeto Sandra
Pavez Pavez así como la alegada vulneración al derecho al trabajo y al acceso a la
función pública, que el recurso de protección fue presentado en contra del Vicario de
Educación y no contra una autoridad pública o del establecimiento educativo. Por
otra parte, consideró que las decisiones judiciales dictadas a nivel interno no
representan un incumplimiento del deber de protección del Estado. Recordó que
una decisión que niega las pretensiones no es en sí misma una razón para atribuir
responsabilidad internacional al Estado y que además las mismas no son
vulneratorias del deber de motivación. 75 Recordó que los profesores o el personal
que se desempeña en ellos mal no podrían ser catalogados, como funcionarios
públicos, no son funcionarios públicos bajo el derecho administrativo chileno. 17 48.
Por otra parte, el Estado indicó que aún si se calificara que el trabajo de la profesora
Pavez Pavez como un cargo público, los hechos de la causa son tales que no existe
afectación del derecho en cuestión puesto que ese derecho contenido en la
Convención protege a los funcionarios públicos, o potenciales funcionarios públicos,
de no ser discriminados en los procesos de nombramiento, ascenso, suspensión o
destitución. Entendió que, en este caso, Sandra Pavez Pavez no fue impedida de
obtener un ascenso76, ni sufrió una medida que implicara destitución o suspensión
en el ejercicio de sus funciones de docente, ni tampoco ha estado legalmente
impedida de ejercer las funciones profesionales acordes con su título profesional de
educadora, ni en el sector público, ni en el privado77. Recordó el Estado que, en
2007, cuando fue revocado el certificado de idoneidad, el contrato continuó vigente,
y la única consecuencia práctica de dicha revocatoria fue la reasignación de
funciones de la profesora Pavez Pavez, de profesora de religión católica a
inspectora general78. El Estado sostuvo que no se afectaron los elementos de
acceso y permanencia en el cargo público, y ni siquiera hubo una modificación de
funciones no comprendida en el contrato de trabajo, por lo que las acciones de la
corporación educativa de reasignar funcionalmente a la presunta víctima no se
encuentran dentro del ámbito de protección del artículo 23.1.c); de suerte que no es
posible concluir la violación de este derecho. 49. En cuanto al artículo 26 de la
Convención, indicó que dicho artículo no resulta aplicable al presente caso puesto
que el derecho al trabajo es una garantía del sistema interamericano que resulta
exigible únicamente a aquellos Estados que ratificaron el Protocolo de San Salvador
y que, a la fecha, Chile no ha ratificado el referido instrumento. Por tanto, los
derechos allí reconocidos, entre ellos el derecho al trabajo, no generan obligaciones
para el Estado chileno. Por otra parte, arguyó que no se ha afectado ninguna de las
dimensiones del derecho al trabajo reconocidas por esta Corte en su jurisprudencia
(la libre elección o aceptación de empleo, la estabilidad laboral, y las condiciones de
trabajo equitativas y satisfactorias) puesto que ella tuvo continuidad en su trabajo y
estaba habilitada legalmente para ejercer la profesión de educadora, de acuerdo
con su título79; la pretensión de una vocación de enseñar específicamente la
religión católica no constituye una obligación para el Estado, y la reasignación
funcional de ninguna forma constituyó una desmejora real, objetiva y contraria a
derecho. 50. Por otro lado, sostuvo de forma subsidiaria que, si se llegara a
considerar que la reasignación funcional generó algún tipo de afectación al derecho
al trabajo de la profesora Pavez Pavez, se demostrará más adelante que esta
presunta afectación resultaría por completo proporcional de conformidad con el test
de proporcionalidad estricto. El Estado alegó sobre ese punto que el caso concreto
exige una ponderación de derechos que tenga en cuenta todos los intereses
involucrados (derecho de la profesora Pavez Pavez y, por otro lado, la libertad de
religión en cabeza de la comunidad católica y los niños, niñas y padres que la
integran). Señaló que la revocación del certificado de 76 Recordó que, de hecho,
ella fue beneficiada con una promoción a un cargo directivo y de superioridad
jerárquica que, como toda promoción, conlleva mayores responsabilidades,
jerarquía y remuneración. 77 Su falta de posesión de un certificado de idoneidad
para la enseñanza religiosa católica no la inhabilitaba para las funciones de
docencia de aula, de apoyo técnico pedagógico o docentes directivas. Sostuvo
además que la profesora Pavez Pavez podía enseñar cualquier otra asignatura del
ciclo de enseñanza básica, incluyendo la enseñanza de religión en representación
de cualquier otra comunidad religiosa que hubiese querido certificarla para ello. 78
Agregó que esta consecuencia, que fue decidida por el empleador, fue aceptada por
la profesora Pavez Pavez, sin que conste en el expediente reclamo alguno suyo
contra el Estado o contra su empleador por la reasignación funcional. Sostuvo
además que del contrato de trabajo de Sandra Pavez Pavez, se desprende que el
objeto de este no era el de contratar a una profesora de religión católica sino a una
docente para incorporarse a la dotación del liceo Cardenal Samoré, y que se trata
de un cargo genérico de docente de la dotación. Recordó que de acuerdo con el
derecho chileno y el contrato de trabajo de la señora Pavez, el empleador cuenta
con la facultad de modificar las funciones desempeñadas por el trabajador, de forma
unilateral, siempre que no constituyan desmejoras laborales, y que aún si se llegase
a considerar que la profesora Pavez Pavez es una funcionaria pública, esta potestad
de ius variandi también aplica en los empleos públicos. 79 Recordó que las
funciones de inspectora general son funciones docentes propiamente tales, que su
designación como inspectora general requería la calidad de docente, profesional en
la educación y que la pérdida del certificado de idoneidad no implica una pérdida del
empleo o de la calidad de docente. Agregó que la ley chilena no contempla una
inhabilitación legal que pese sobre la profesora Pavez Pavez, que le impida ejercer
como educadora, en cualquiera de las funciones docentes que señala el Estatuto
Docente. Además, ella continuó siendo acreedora de los beneficios y prerrogativas
de los docentes en Chile. 18 idoneidad: a) persiguió una finalidad legítima e
imperiosa como lo es la satisfacción del derecho a la libertad religiosa contenida en
el artículo 12 de la Convención Americana; b) era idónea para cumplir con ese fin80;
c) era necesaria toda vez que no existían alternativas que hubiesen permitido
realizar en igual grado, el derecho a la libertad de religión, afectando en menor
medida los intereses de la profesora Pavez Pavez, y d) era proporcional en sentido
estricto porque la afectación en los derechos de la profesora Pavez Pavez es menor
a la injerencia que una actuación distinta habría tenido en el derecho a la libertad de
religión de la comunidad católica, sus miembros y las niñas, niños y padres que se
benefician de la educación religiosa confesional81. Por otra parte, se refirió a la
excepción ministerial de acuerdo a la cual el derecho a la no discriminación en el
empleo aplicaba de forma distinta en relación con las comunidades religiosas en
virtud de la separación misma ente las iglesias y el Estado, y que esta figura se
aplica a las circunstancias del caso concreto. 51. Sobre el derecho a la igualdad y
no discriminación, indicó que no se había vulnerado puesto que no existió una
diferencia de trato fundamentada en una categoría sospechosa en la medida que el
Decreto Supremo No 924 no incluye ni expresa ni implícitamente un trato
diferenciado motivado en la orientación sexual. Alegó que la exigencia del
certificado de idoneidad y la reasignación funcional no constituyen un trato
diferenciado, y que además la remoción del certificado de idoneidad por parte de la
Vicaría se fundamentó en exigencias religiosas de coherencia de vida como parte
de la idoneidad y la decisión del juez nacional se fundamentó en el respeto de la
libertad religiosa. 52. Sobre el derecho a la honra, el Estado indicó que no delegó en
las autoridades eclesiásticas poderes públicos ni permitió “indagaciones previas” en
la vida privada de la señora Pavez Pavez, que ella tenía pleno conocimiento de que
la iglesia católica, en desarrollo de sus derechos como comunidad religiosa,
prestaría cierta atención a aspectos relacionados con su vida personal para la
expedición del certificado de idoneidad y que la vida privada de la señora Pavez
Pavez fue puesta en conocimiento público con anterioridad a la revocatoria de su
certificado de idoneidad. B. Consideraciones de la Corte 53. La Comisión y los
representantes alegaron que el Estado es responsable por la violación a la vida
privada y autonomía, al principio de igualdad y no discriminación, al acceso a la
función pública en condiciones de igualdad, y al trabajo establecidos en los artículos
11.2, 24, 23.1.c) y 26 de la Convención Americana, en relación con las obligaciones
establecidas en los artículos 1.1 y 2 del mismo instrumento, en perjuicio de Sandra
Pavez Pavez. Lo anterior se debió a la revocación del certificado de idoneidad por
parte de la Vicaría para la Educación de San Bernardo, la cual se relacionó
exclusivamente con su orientación sexual, y la posterior reasignación de sus
funciones en el Colegio que conllevaron a que ella no ejerciera más como docente
de religión católica. De acuerdo con lo alegado, esa responsabilidad es atribuible al
Estado por: a) la existencia de una norma que no es compatible con la Convención
Americana en la medida que le confiere a un tercero, en este caso una autoridad
religiosa, la potestad de emitir certificados de idoneidad a docentes de religión en
establecimientos de educación pública; b) por una falta al deber de respeto en la
medida que la Vicaría revocó ese certificado ejerciendo atribuciones de poder
público, y c) una falta al deber de garantía de esos derechos toda que vez que no
existieron controles posteriores por parte de las autoridades judiciales en relación
con la conformidad de la revocación del certificado respecto de los estándares 80
Entendió que el apartar de la clase de religión confesional aquellos profesores que
ya no cuentan con la confianza de sus autoridades religiosas, resulta idóneo para
evitar imponer profesores de religión confesional. 81 Recordó que el certificado de
idoneidad no es requisito para ejercer como profesor, su pérdida no deriva
automáticamente en el despido de los docentes, o la no renovación de su contrato.
Además, la legislación no inhabilita a la profesora para enseñar otras asignaturas,
incluyendo la clase de religión a nombre de otras comunidades religiosas, si así lo
hubiera buscado. Además, no sólo se procuró dar continuidad a su contrato laboral,
sino que le ofreció una promoción al cargo de inspectora general, lo que además
tuvo como consecuencia un aumento de sus remuneraciones, y su permanencia al
interior de la misma comunidad educativa a la cual estaba vinculada. Conservó su
titularidad de horas de docente, su estabilidad laboral se mantuvo constante en el
tiempo, en las mismas condiciones que para todos los demás profesionales de la
educación de Chile, no existió una desmejora laboral objetiva y concreta. La única
consecuencia que tuvo el retiro del certificado de idoneidad fue la reasignación
funcional, sin que se perdiera su condición docente, en consonancia con el ejercicio
del ius variandi. 19 internacionales de derechos humanos. Por último, también
alegaron que se vulneró el derecho a la privacidad de la señora Pavez Pavez a
través de las indagaciones que se habrían llevado a cabo sobre su orientación
sexual y sobre su situación familiar. 54. El Estado sostuvo que la actuación de la
Vicaría debía ser leída a la luz del derecho a la libertad de conciencia y religión
contenido en el artículo 12 de la Convención Americana, el cual comprende el
derecho para los padres, y en su caso los tutores, a que sus hijos o pupilos reciban
la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Alegó que en el caso concreto no se habían producido las vulneraciones alegadas
por la Comisión y los representantes en la medida que las autoridades religiosas
tienen autonomía para designar a los profesores de religión, siendo además que la
señora Pavez Pavez no era una funcionaria pública, que no fue despedida de su
trabajo, que sus funciones fueron reasignadas, y que en todos los casos la
restricción a esos derechos cumpliría con un test estricto de proporcionalidad. 55.
En atención al contenido de los alegatos del Estado, la Corte procederá a analizar
las alegadas vulneraciones al derecho a la vida privada y autonomía, a acceder a la
función pública en condiciones de igualdad, y al trabajo, tomando en cuenta el
derecho a la libertad de conciencia y religión contenido en el artículo 12 de la
Convención Americana en el contexto educativo. 56. A continuación, la Corte
abordará los alegatos de las partes y de la Comisión de conformidad con el
siguiente orden: 1) consideraciones generales sobre el principio de igualdad y no
discriminación, los derechos a la libertad de conciencia y religión, a la libertad, a la
vida privada, al acceso a la función pública en condiciones de igualdad, y al trabajo;
2) sobre el alegado carácter convencional del Decreto 924, y 3) sobre la alegada
discriminación y la alegada vulneración a los derechos a la vida privada y
autonomía, a acceder a la función pública y al trabajo en perjuicio de Sandra Pavez
Pavez. B.1. Consideraciones generales sobre el principio de igualdad y no
discriminación, los derechos a la libertad de conciencia y religión, a la vida privada y
autonomía y a la vida privada, al acceso a la función pública en condiciones de
igualdad, y al trabajo a) Sobre los derechos a la vida privada, a la libertad personal y
la igualdad y no discriminación de personas en razón de su orientación sexual 57.
La Convención contiene una cláusula universal de protección de la dignidad, cuyo
basamento se erige tanto en el principio de la autonomía de la persona como en la
idea de que todas las personas deben ser tratadas como iguales, en tanto son fines
en sí mismos según sus intenciones, voluntad y propias decisiones de vida.
Además, la Convención Americana también reconoce la inviolabilidad de la vida
privada y familiar, entre otras esferas protegidas. Este ámbito de la vida privada de
las personas, se caracteriza por ser un espacio de libertad exento e inmune a las
injerencias abusivas o arbitrarias por parte de terceros o de la autoridad pública82.
58. Por otra parte, el Tribunal ha precisado que la protección del derecho a la vida
privada no se limita al derecho a la privacidad, pues abarca una serie de factores
relacionados con la dignidad de la persona, incluyendo, por ejemplo, la capacidad
para desarrollar su propia personalidad, aspiraciones, determinar su identidad y
definir sus relaciones personales. El concepto de vida privada engloba aspectos de
la identidad física y social, incluyendo el derecho a la autonomía personal, desarrollo
personal y el derecho a establecer y desarrollar relaciones con otros seres humanos
y con el mundo exterior. La efectividad del ejercicio del derecho a la vida privada es
decisiva para la posibilidad de ejercer la autonomía personal sobre el futuro curso
de eventos relevantes para la calidad de vida de 82 Cfr. Identidad de género, e
igualdad y no discriminación a parejas del mismo sexo. Obligaciones estatales en
relación con el cambio de nombre, la identidad de género, y los derechos derivados
de un vínculo entre parejas del mismo sexo (interpretación y alcance de los artículos
1.1, 3, 7, 11.2, 13, 17, 18 y 24, en relación con el artículo 1 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-24/17 de 24 de
noviembre de 2017. Serie A No. 24.párr. 86, Caso I.V. Vs. Bolivia. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 149; Caso de las Masacres de
Ituango Vs. Colombia. Sentencia de 1 de julio de 2006. Serie C No. 148, párr. 194, y
Caso Fernández Prieto y Tumbeiro Vs. Argentina. Fondo y Reparaciones. Sentencia
de 1 de septiembre de 2020. Serie C No. 411, párr. 102. 20 la persona. Asimismo, la
vida privada comprende la forma en que la persona se ve a sí mismo y cómo decide
proyectarse hacia los demás, siendo esto una condición indispensable para el libre
desarrollo de la personalidad83. 59. Ahora bien, un aspecto central del
reconocimiento de la dignidad lo constituye la posibilidad de todo ser humano de
autodeterminarse y escoger libremente las opciones y circunstancias que le dan
sentido a su existencia, conforme a sus propias opciones y convicciones84. En este
marco juega un papel fundamental el principio de la autonomía de la persona, el
cual veda toda actuación estatal que procure la instrumentalización de la persona,
es decir, que lo convierta en un medio para fines ajenos a las elecciones sobre su
propia vida, su cuerpo y el desarrollo pleno de su personalidad, dentro de los límites
que impone la Convención. De esa forma, de conformidad con el principio del libre
desarrollo de la personalidad o a la autonomía personal, cada persona es libre y
autónoma de seguir un modelo de vida de acuerdo con sus valores, creencias,
convicciones e intereses85. 60. Por otra parte, y en ese orden de ideas, esta Corte
ha interpretado en forma amplia el artículo 7.1 de la Convención Americana al
señalar que éste incluye un concepto de libertad en un sentido extenso, el cual es
entendido como la capacidad de hacer y no hacer todo lo que esté lícitamente
permitido. En otras palabras, constituye el derecho de toda persona de organizar,
con arreglo a la ley, su vida individual y social conforme a sus propias opciones y
convicciones86. La libertad definida así, es un derecho humano básico, propio de
los atributos de la persona, que se proyecta en toda la Convención Americana87.
61. Respecto al derecho a la identidad, esta Corte ha indicado que puede ser
conceptualizado, en general, como el conjunto de atributos y características que
permiten la individualización de la persona en sociedad y que, en tal sentido,
comprende varios derechos según el sujeto de derechos de que se trate y las
circunstancias del caso88. El derecho a la identidad puede verse afectado por un
sinnúmero de situaciones o contextos que pueden ocurrir desde la niñez hasta la
adultez89. Si bien la Convención Americana no se refiere de manera particular al
derecho a la identidad bajo ese nombre expresamente, incluye sin embargo otros
derechos que lo componen90. De esta forma, la Corte recuerda que la Convención
Americana protege estos elementos como derechos en sí mismos, no obstante, no
todos estos derechos se verán necesariamente involucrados en todos los casos que
se encuentren ligados al derecho a la identidad91. Además, el derecho a la
identidad no puede reducirse, confundirse, ni 83 Cfr. Opinión Consultiva OC-24/17,
párr. 87, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador. Excepciones preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 2 de noviembre de 2021. Serie C No. 441,
párr. 204. 84 Cfr. Caso I.V. Vs. Bolivia. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas, párr. 150; Caso Atala Riffo y Niñas Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas, párr. 136, y Caso Vicky Hernández y otras Vs. Honduras.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de marzo de 2021. Serie C No.
422, párr. 116. 85 Cfr. Opinión Consultiva OC-24/17, supra, párr. 88. Véase,
asimismo, Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 204. 86 Cfr. Caso
Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez. Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de noviembre de 2007. Serie C No. 170,
párr. 52, y Caso Vicky Hernández y otras Vs. Honduras, supra, párr. 116. 87 Cfr.,
Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador, supra, párr. 52; Caso Artavia
Murillo y otros (“Fecundación in vitro”) Vs. Costa Rica, supra, párr. 142, y Caso
Ramírez Escobar y otros Vs. Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 9 de marzo de 2018. Serie C No. 351, párr. 327. 88 Cfr. Opinión Consultiva
OC-24/17, supra, párr. 90, Caso Gelman Vs. Uruguay. Fondo y Reparaciones.
Sentencia de 24 de febrero de 2011. Serie C No. 221, párr. 122; Caso Fornerón e
Hija Vs. Argentina, supra, párr. 123, y Caso Ramírez Escobar y otros Vs.
Guatemala, supra, párr. 359. 89 Cfr. Caso Contreras y otros Vs. El Salvador. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2011. Serie C No. 232, párr.
113, y Opinión Consultiva OC-24/17, supra, párr. 90. 90 Cfr. Caso Gelman Vs.
Uruguay, supra, párr. 122, y Caso Ramírez Escobar y otros Vs. Guatemala, supra,
párr. 359. Asimismo, véase OEA, Comité Jurídico Interamericano, Opinión “sobre el
alcance del derecho a la identidad”, resolución CJI/doc. 276/07 rev. 1, de 10 de
agosto de 2007, párr. 11.2. 91 Cfr. Caso Rochac Hernández y otros Vs. El Salvador.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 14 de octubre de 2014. Serie C No.
285, párr. 116 y Caso Ramírez Escobar y otros Vs. Guatemala, supra, párr. 359. 21
estar subordinado a uno u otro de los derechos que incluye, ni a la sumatoria de los
mismos92. Por otra parte, este Tribunal ha indicado que el derecho a la identidad se
encuentra estrechamente relacionado con la dignidad humana, con el derecho a la
vida privada y con el principio de autonomía de la persona (artículos 7 y 11 de la
Convención Americana)93. 62. Asimismo, se puede entender que este derecho está
íntimamente ligado a la persona en su individualidad específica y vida privada,
sustentadas ambas en una experiencia histórica y biológica, así como en la forma
en que se relaciona con los demás, a través del desarrollo de vínculos en el plano
familiar y social94. Lo anterior también implica que las personas pueden
experimentar la necesidad de que se las reconozca como entes diferenciados y
diferenciables de los demás. Para alcanzar ese fin, es ineludible que el Estado y la
sociedad respeten y garanticen la individualidad de cada una de ellas, así como el
derecho a ser tratado de conformidad con los aspectos esenciales de su
personalidad, sin otras limitaciones que las que imponen los derechos de las demás
personas. Es por ello que el afianzamiento de la individualidad de la persona ante el
Estado y ante la sociedad, se traduce por su facultad legítima de establecer la
exteriorización de su modo de ser, de acuerdo con sus más íntimas convicciones.
Del mismo modo, uno de los componentes esenciales de todo plan de vida y de la
individualización de las personas es precisamente la orientación sexual y la
identidad sexual95. 63. Por lo demás, el derecho a la identidad y, por tanto, el
derecho a la identidad sexual, tiene entre sus implicaciones y alcances más
relevantes, el de constituirse como un derecho con carácter autónomo que alimenta
su contenido tanto de las normas del derecho internacional, como de aquellas que
se deriven de los rasgos culturales propios contemplados en el ordenamiento
interno de los Estados, concurriendo así a conformar la especificidad de la persona,
con los derechos que lo hacen único, singular e identificable96. 64. En relación con
la orientación sexual y la identidad sexual, esta Corte reitera que las mismas
también se encuentran ligadas al concepto de libertad y a la posibilidad de todo ser
humano de autodeterminarse y escoger libremente las opciones y circunstancias
que le dan sentido a su existencia, conforme a sus propias convicciones, así como
al derecho a la protección de la vida privada. Así, frente a la orientación sexual y a la
identidad sexual, este Tribunal estableció que la vida afectiva con el cónyuge o
compañera permanente, dentro de la que se encuentran, lógicamente, las
relaciones sexuales, es uno de los aspectos principales de ese ámbito o círculo de
la intimidad97, en el que también influye la orientación sexual de la persona, la cual
dependerá de cómo ésta se autoidentifique98. 65. En cuanto al derecho a la
igualdad y no discriminación, la Corte ha señalado que los Estados deben
abstenerse de realizar acciones que de cualquier manera vayan dirigidas, directa o
indirectamente, a crear situaciones de discriminación de jure o de facto99. En este
sentido, ha establecido que el artículo 1.1 de la Convención es una norma de
carácter general cuyo contenido se 92 Cfr. Opinión Consultiva OC-24/174, supra,
párr. 90, y Caso Ramírez Escobar y otros Vs. Guatemala, supra, párr. 359.
Asimismo, véase OEA, Comité Jurídico Interamericano, Opinión “sobre el alcance
del derecho a la identidad”, resolución CJI/doc. 276/07 rev. 1, de 10 de agosto de
2007, párr. 11. 93 Cfr. Caso I.V. Vs. Bolivia, supra, párr. 149 a 152, y Opinión
Consultiva OC-24/17, supra, párr. 90. 94 Cfr. Caso Contreras y otros Vs. El
Salvador, supra, párr. 113, y Caso Ramírez Escobar y otros Vs. Guatemala, supra,
párr. 359. 95 Cfr. Opinión Consultiva OC-24/17, supra, párr. 91. 96 Cfr. Opinión
Consultiva OC-24/17, supra, párr. 92. Asimismo, véase, OEA, Comité Jurídico
Interamericano, Opinión “sobre el alcance del derecho a la identidad”, resolución
CJI/doc. 276/07 rev. 1, de 10 de agosto de 2007, párr. 15. 97 Cfr. Caso Atala Riffo y
niñas Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr. 141 y Opinión
Consultiva OC-24/17, supra, párr. 93. 98 Cfr. Caso Flor Freire Vs. Ecuador, supra,
párr. 103, y Opinión Consultiva OC-24/17, supra, párr. 93. 99 Cfr. Condición jurídica
y derechos de los migrantes indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 de 17
de septiembre de 2003. Serie A No. 18, párr. 103, y Caso Montesinos Mejía Vs.
Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de
27 de enero de 2020. Serie C No. 398, párr. 125. 22 extiende a todas las
disposiciones del tratado, y dispone la obligación de los Estados Parte de respetar y
garantizar el pleno y libre ejercicio de los derechos y libertades allí reconocidos “sin
discriminación alguna”. Es decir, cualquiera sea el origen o la forma que asuma,
todo tratamiento que pueda ser considerado discriminatorio respecto del ejercicio de
cualquiera de los derechos garantizados en la Convención es, per se, incompatible
con la misma100. El incumplimiento por el Estado de la obligación general de
respetar y garantizar los derechos humanos, mediante cualquier trato diferente que
pueda resultar discriminatorio, es decir, que no persiga finalidades legítimas, sea
innecesario y/o desproporcionado, le genera responsabilidad internacional. Es por
ello que existe un vínculo indisoluble entre la obligación de respetar y garantizar los
derechos humanos y el principio de igualdad y no discriminación101. 66. Por otra
parte, mientras que la obligación general del artículo 1.1 se refiere al deber del
Estado de respetar y garantizar “sin discriminación” los derechos contenidos en la
Convención Americana, el artículo 24 protege el derecho a “igual protección de la
ley”102. Es decir, el artículo 24 de la Convención Americana prohíbe la
discriminación de derecho, no sólo en cuanto a los derechos contenidos en dicho
tratado, sino en lo que respecta a todas las leyes que apruebe el Estado y a su
aplicación103. En otras palabras, si un Estado discrimina en el respeto o garantía de
un derecho convencional, incumpliría la obligación establecida en el artículo 1.1 y el
derecho sustantivo en cuestión. Si, por el contrario, la discriminación se refiere a
una protección desigual de la ley interna o su aplicación, el hecho debe analizarse a
la luz del artículo 24 de la Convención Americana, en relación con las categorías
protegidas por el artículo 1.1 del mismo instrumento104. 67. Por ello es que, en
virtud de la obligación de no discriminar, los Estados están obligados, además, a
adoptar medidas positivas para revertir o cambiar situaciones discriminatorias
existentes en sus sociedades, en perjuicio de determinado grupo de personas. Esto
implica el deber especial de protección que el Estado debe ejercer con respecto a
actuaciones y prácticas de terceros que, bajo su tolerancia o aquiescencia, creen,
mantengan o favorezcan las situaciones discriminatorias105. En este sentido, la
discriminación efectuada en razón de una de las categorías señaladas a título
ilustrativo en el artículo 1.1 de la Convención, amerita una particular o peculiar
consideración, habida cuenta que el respectivo hecho ilícito que su ejercicio
significa, tiene lugar en razón de lo que la presunta víctima específicamente
representa o parece ser y que es lo que la distingue de las demás personas106. 68.
La Corte Interamericana ha reconocido que han sido históricamente víctimas de
discriminación estructural, estigmatización, diversas formas de violencia y
violaciones a sus derechos fundamentales numerosas personas por su orientación
sexual107. Del mismo modo, el Tribunal ya ha establecido que 100 Cfr. Propuesta
de modificación a la Constitución Política de Costa Rica relacionada con la
naturalización. Opinión Consultiva OC-4/84 de 19 de enero de 1984. Serie A No. 4,
párr. 53, y Caso Pueblos Indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango y otros Vs.
Guatemala. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de octubre de 2021.
Serie C No. 440, párr. 132. 101 Cfr. Opinión Consultiva OC-18/03, supra, párr. 85, y
Caso Pueblos Indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango y otros Vs. Guatemala,
supra, párr. 132. 102 Cfr. Opinión Consultiva OC-4/84, supra, párrs. 53 y 54, y Caso
Pueblos Indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango y otros Vs. Guatemala, supra,
párr. 133. 103 Cfr. Caso Yatama Vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de junio de 2005. Serie C No. 127, párr.
186, y Caso Pueblos Indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango y otros Vs.
Guatemala, supra, párr. 133. 104 Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de
lo Contencioso Administrativo”) Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de agosto de 2008. Serie C No. 182, párr.
209, y Caso Pueblos Indígenas Maya Kaqchikel de Sumpango y otros Vs.
Guatemala, supra, párr. 133. 105 Cfr. Opinión Consultiva OC-18/03, supra, párr.
104, y Caso de los Buzos Miskitos (Lemoth Morris y otros) Vs. Honduras. Sentencia
de 31 de agosto de 2021. Serie C No. 432, párr. 110. 106 Cfr. Caso Azul Rojas
Marín y otra Vs. Perú, supra, párr. 89, y Caso Vicky Hernández y otras Vs.
Honduras. Fondo, Reparaciones y Costas, párr. 66. 107 Cfr. Caso Atala Riffo y niñas
Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de febrero de 2012.
Serie C No. 239, párrs. 92 y 267, y Caso Vicky Hernández y otras Vs. Honduras.
Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr. 119. 23 la orientación sexuales una
categoría protegida por la Convención108. En consecuencia, el Estado no puede
actuar de forma discriminatoria en contra de una persona por motivo de su
orientación sexual109. 69. Asimismo, la Corte considera que los criterios de análisis
para determinar si existió una violación al principio de igualdad y no discriminación
en un caso en concreto pueden tener distinta intensidad, dependiendo de los
motivos bajo los cuales existe una diferencia de trato. En este sentido, la Corte
estima que, cuando se trata de una medida que establece un trato diferenciado en
que está de por medio una de estas categorías protegidas en el artículo 1.1 de la
Convención, la Corte debe aplicar un escrutinio estricto que incorpora elementos
especialmente exigentes en el análisis, esto es, que el trato diferente debe constituir
una medida necesaria para alcanzar un objetivo convencionalmente imperioso. Así,
en este tipo de examen, para analizar la idoneidad de la medida diferenciadora se
exige que el fin que persigue no sólo sea legítimo en el marco de la Convención,
sino además imperioso. El medio escogido debe ser no sólo adecuado y
efectivamente conducente, sino también necesario, es decir, que no pueda ser
reemplazado por un medio alternativo menos lesivo. Adicionalmente, se incluye la
aplicación de un juicio de proporcionalidad en sentido estricto, conforme al cual los
beneficios de adoptar la medida enjuiciada deben ser claramente superiores a las
restricciones que ella impone a los principios convencionales afectados con la
misma (supra párr. 69). 70. En otro orden de ideas, específicamente con respecto al
alcance del derecho a la no discriminación por orientación sexual, esta Corte indicó
que ésta no se limita a la condición de homosexual en sí misma, sino que incluye su
expresión y las consecuencias necesarias en el proyecto de vida de las
personas110. En este sentido, por ejemplo, los actos sexuales son una manera de
expresar la orientación sexual de la persona, por lo que se encuentran protegidos
dentro del mismo derecho a la no discriminación por orientación sexual111. 71. Por
otra parte, corresponde recordar que en la Opinión Consultiva OC-24/17, este
Tribunal reconoció el importante rol que juegan las convicciones culturales,
religiosas, sociológicas, económico, ideológicas y lingüísticas en la vida y en la
dignidad de las personas que la profesan; aunque indicó que éstas no pueden ser
utilizadas como parámetro de convencionalidad puesto que la Corte estaría
impedida de utilizarlos como una guía interpretativa para determinar los derechos de
seres humanos. En tal sentido, el Tribunal es de la opinión que tales convicciones
no pueden condicionar lo que la Convención establece respecto de la discriminación
basada en orientación sexual. Es así como en sociedades democráticas debe darse
una coexistencia mutuamente pacífica entre lo secular y lo religioso; por lo que el rol
de los Estados y de esta Corte, es reconocer la esfera en la cual cada uno de éstos
habita, y en ningún caso forzar uno en la esfera de otro112. b) Sobre el derecho a la
educación, la libertad de religión y la educación religiosa 72. La Corte ha indicado
que “dentro de las medidas especiales de protección de los niños y entre los
derechos reconocidos a éstos en el artículo 19 de la Convención Americana, figura
de manera destacada el derecho a la educación, que favorece la posibilidad de
gozar de una vida digna y contribuye a prevenir situaciones desfavorables para el
menor y la propia sociedad”113. Este Tribunal ha explicado que ese derecho,
respecto de niñas y niños, surge de la disposición mencionada interpretada de
conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, el artículo 26 de la 108
Cfr. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. Fondo, supra, párr. 78, y Caso Azul Rojas
Marín y otra Vs. Perú, supra, párr. 90. 109 Cfr. Caso Azul Rojas Marín y otra Vs.
Perú, supra, párr. 90. 110 Cfr. Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas, supra, párr. 133, y Opinión Consultiva OC-24/17, supra,
párr. 82. 111 Cfr. Caso Flor Freire Vs. Ecuador, supra, párr. 119, y Opinión
Consultiva OC-24/17, supra, párr. 82. 112 Cfr. Opinión Consultiva OC-24/17, supra,
párr. 223. 113 Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión Consultiva
OC 17/02, supra, párr. 84 y Caso Garzón Guzmán y otros Vs. Ecuador. Fondo,
Reparaciones y Costas, supra, párr. 117. 24 Convención Americana y el Protocolo
de San Salvador114. Este último reconoce el derecho a la educación en su artículo
13, sobre el cual la Corte puede ejercer su competencia115. Asimismo, el derecho a
la educación se encuentra reconocido en el artículo 28 de la Convención sobre los
Derechos del Niño. Del mismo modo, ese derecho se encuentra establecido en el
artículo XII de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, el
cual establece que toda “persona tiene derecho a la educación, la que debe estar
inspirada en los principios de libertad, moralidad y solidaridad humanas”. Del mismo
modo, el artículo 3.n) de la Carta de la OEA indica que la “educación de los pueblos
debe orientarse hacia la justicia, la libertad y la paz”. A su vez, en su artículo 30, ese
instrumento establece que “el desarrollo integral abarca los campos económico,
social, educacional, cultural, científico y tecnológico”. 73. En la Constitución de
Chile, se reconoce el derecho a la educación y se indica que tiene por objeto “el
pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida”. Además, se indica
que los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos.
Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho
(supra párr. 16). 74. Por otra parte, el artículo 12.1 de la Convención Americana
sobre libertad de conciencia y de religión establece que toda persona “tiene derecho
a la libertad de conciencia y de religión y que ese derecho implica la libertad de
conservar su religión o sus creencias, o de cambiar de religión o de creencias, así
como la libertad de profesar y divulgar su religión o sus creencias, individual o
colectivamente, tanto en público como en privado”. Del mismo modo, el artículo 12.3
indica que la “libertad de manifestar la propia religión y las propias creencias está
sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley y que sean necesarias para
proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos o
libertades de los demás”. Por último, el artículo 12.4 indica que los “padres, y en su
caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. Por otra parte,
la Convención Americana establece en su artículo 27.2 que la libertad de conciencia
y de religión es uno de los derechos que no puede ser objeto de suspensión, y el
artículo 1.1 menciona a la religión como una categoría protegida respecto de
eventuales tratos diferenciados que puedan resultar discriminatorios. 75. Esta Corte
ha entendido que, de acuerdo con el artículo 12 de la Convención, el derecho a la
libertad de conciencia y de religión permite que las personas conserven, cambien,
profesen y divulguen su religión o sus creencias y que este derecho es uno de los
cimientos de la sociedad democrática. Del mismo modo, el Tribunal entendió que
este derecho en su dimensión religiosa “constituye un elemento trascendental en la
protección de las convicciones de los creyentes y en su forma de vida”116. Se
desprende del enunciado del artículo 12 que ese derecho tiene una dimensión
individual y una dimensión colectiva y que ese derecho comprende también el
derecho a la educación religiosa. A su vez, como fuera mencionado supra, la
Constitución Política de Chile reconoce la libertad de conciencia, y el derecho a la
manifestación de todas las creencias y el ejercicio libre de todos los cultos que no se
opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público (supra párr. 16). 76.
Del mismo modo, la Ley No 19.638 que establece normas sobre la constitución
jurídica de las iglesias y organizaciones religiosas, garantiza la libertad religiosa y de
culto e indica que ninguna persona podrá ser discriminada en virtud de sus
creencias religiosas, ni tampoco podrán éstas invocarse como motivo para suprimir,
restringir o afectar la igualdad consagrada en la Constitución y la ley. Del mismo
modo, el artículo 6 de esa Ley indica que la libertad religiosa y de culto, “con la 114
El Protocolo de San Salvador no fue ratificado por Chile. Se menciona aquí a título
ilustrativo. 115 La Corte tiene competencia para decidir sobre casos contenciosos en
torno al derecho a la educación en virtud del artículo 19.6 del Protocolo de San
Salvador. El mismo permite la aplicación del sistema de peticiones individuales
regulado por los artículos 44 a 51 y 61 a 69 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos si se presentase una vulneración al artículo 8, párrafo a)
(Derechos Sindicales) y 13 (Derecho a la educación) del Protocolo. Cfr. Caso
Garzón Guzmán y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas, supra, párr.
117, y Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 234 y nota a pie de
página 263. 116 Caso "La Última Tentación de Cristo" (Olmedo Bustos y otros) Vs.
Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de febrero de 2001. Serie C
No. 73, párr. 79, y Caso Masacres de Río Negro Vs. Guatemala. Excepción
Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de septiembre de 2012.
Serie C No. 250, párr. 154. 25 correspondiente autonomía e inmunidad de coacción,
significan para toda persona, a lo menos, las facultades de: [...] d) Recibir e impartir
enseñanza o información religiosa por cualquier medio; elegir para sí -y los padres
para los menores no emancipados y los guardadores para los incapaces bajo su
tuición y cuidado-, la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus
propias convicciones”. 77. Finalmente, el artículo 7 de dicha Ley establece que, “en
virtud de la libertad religiosa” y de culto “se reconoce a las entidades religiosas
plena autonomía para el desarrollo de sus fines propios y, entre otras, las siguientes
facultades [...] a) Ejercer libremente su propio ministerio, practicar el culto, celebrar
reuniones de carácter religioso y fundar y mantener lugares para esos fines; b)
Establecer su propia organización interna y jerarquía; capacitar, nombrar, elegir y
designar en cargos y jerarquías a las personas que correspondan y determinar sus
denominaciones, c) Enunciar, comunicar y difundir, de palabra, por escrito o por
cualquier medio, su propio credo y manifestar su doctrina”. 78. En el ámbito de la
OEA, tanto la Declaración Americana como la Carta de la OEA, contienen normas
sobre el derecho de libertad religiosa y sobre educación religiosa. Así, el artículo III
de la Declaración Americana establece que toda persona “tiene el derecho de
profesar libremente una creencia religiosa y de manifestarla y practicarla en
público”, y el artículo 45.a) de la Carta de la OEA indica que todos “los seres
humanos, sin distinción de raza, sexo, nacionalidad, credo o condición social, tienen
derecho al bienestar material y a su desarrollo espiritual, en condiciones de libertad,
dignidad, igualdad de oportunidades y seguridad económica”. A su vez, el Protocolo
de San Salvador117 el cual incluye una disposición sobre no discriminación por
motivos religiosos en su artículo 3, se refiere en su artículo 13 a la importancia de
orientar la educación para favorecer la comprensión, la tolerancia y la amistad entre
todos los grupos religiosos. Del mismo modo, la Convención Interamericana para
prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer específica que toda mujer
tiene derecho al reconocimiento, goce, ejercicio y protección de todos los derechos
humanos y a las libertades consagradas por los instrumentos regionales e
internacionales sobre derechos humanos, los cuales comprenden, entre otros, “el
derecho a la libertad de profesar la religión y las creencias propias dentro de la
ley”118. 79. Por otra parte, en el marco del Sistema Universal de Derechos
Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos se refiere en su artículo
18 a la libertad de religión la cual “incluye la libertad de cambiar de religión o de
creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y
colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el
culto y la observancia”. Del mismo modo, en su artículo 26.2, la Declaración estipula
de forma similar a la Declaración Americana que la “educación tendrá por objeto el
pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los
derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la
tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o
religioso”. 80. En ese mismo sentido, el artículo 18 del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos reconoce ese derecho en términos similares al artículo
12 de la Convención Americana, incluyendo el artículo 18.4 en el cual los Estados
Partes en el Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su
caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación
religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones. El artículo 27
de ese mismo instrumento establece que en los Estados en que “existan minorías
étnicas, religiosas o lingüísticas, no se negará a las personas que pertenezcan a
dichas minorías el derecho que les corresponde, en común con los demás
miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su
propia religión y a emplear su propio idioma”. 81. De manera similar a lo dispuesto
por la Convención Americana y por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, el artículo 13.3 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
y Culturales establece que los Estados Partes se comprometen a respetar “la
libertad de los padres y, 117 El Protocolo de San Salvador no ha sido ratificado por
Chile, por lo que se menciona aquí a título ilustrativo. 118 Convención
Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer,
artículo 4.i. 26 en su caso, de los tutores legales, de escoger para sus hijos o
pupilos escuelas distintas de las creadas por las autoridades públicas, siempre que
aquéllas satisfagan las normas mínimas que el Estado prescriba o apruebe en
materia de enseñanza, y de hacer que sus hijos o pupilos reciban la educación
religiosa o moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. 82. Por su
parte, la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y
discriminación fundadas en la religión o las convicciones de 25 de noviembre de
1981, se refiere al derecho de religión, y establece en particular en el artículo 5.2
que todo “niño gozará del derecho a tener acceso a educación en materia de
religión o convicciones conforme con los deseos de sus padres o, en su caso, sus
tutores legales, y no se le obligará a instruirse en una religión o convicciones contra
los deseos de sus padres o tutores legales, sirviendo de principio rector el interés
superior del niño”. En esa declaración se especifica también que el “niño estará
protegido de cualquier forma de discriminación por motivos de religión o
convicciones. Se le educará en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad
entre los pueblos, paz y hermandad universal, respeto de la libertad de religión o de
convicciones de los demás y en la plena conciencia de que su energía y sus
talentos deben dedicarse al servicio de la humanidad”. Finalmente, el artículo 6.e)
reconoce que el derecho a la libertad de religión comprende entre otros la libertad
“de enseñar la religión o las convicciones en lugares aptos para esos fines”. 83. Del
mismo modo, el artículo 4 del Protocolo Adicional II a los Convenios de Ginebra
establece: “se proporcionarán a los niños los cuidados y la ayuda que necesiten y,
en particular: a) recibirán una educación, incluida la educación religiosa o moral,
conforme a los deseos de los padres o, a falta de estos, de las personas que tengan
la guarda de ellos”. En ese sentido, el Comité́ Internacional de la Cruz Roja indicó al
respecto que: “Mediante el uso del tiempo futuro en proporcionarán y recibirán, el
artículo establece la obligación jurídica de los Estados y las partes no estatales de
garantizar la continuidad de la educación en el territorio que está bajo su control y
de tomar medidas concretas a tal fin. El artículo 4(3)(a) especifica que la educación
que reciben los niños deberá estar en consonancia con los deseos de sus padres o
tutores. Así, desliga los contenidos educativos de las preferencias de las partes en
un conflicto armado. El artículo también reconoce la importancia de la educación
para el mantenimiento de los lazos culturales: en el momento de su redacción, el
artículo 4(3)(a) fue presentado por un grupo transregional y pluriconfesional de
Estados con el fin de garantizar la continuidad de los lazos culturales y morales de
los niños con sus hogares”119. 84. Por otra parte, el Relator Especial de libertad de
religión o de creencias de la Organización de las Naciones Unidas estableció́ que el
objetivo del derecho a la libertad de religión “no es proteger las creencias en sí
(religiosas o de otro tipo), sino a los creyentes y su libertad de profesar y expresar
sus creencias, individualmente o en comunidad con otros, a fin de definir su vida de
conformidad con sus propias convicciones”120. Asimismo, el Relator Especial de
Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educación hizo referencia a la educación
religiosa, y subrayó que el artículo 13 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales “reconoce la libertad de los padres para
garantizar la educación moral y religiosa de sus hijos que esté de acuerdo con sus
propias convicciones y para escoger para sus hijos escuelas distintas de las creadas
por las autoridades públicas, así como la libertad de establecer y dirigir instituciones
de enseñanza”121. c) Sobre el derecho de acceso a la función pública en
condiciones de igualdad 119 Comité Internacional de la Cruz Roja. Informe. El
derecho internacional humanitario y los desafíos de los conflictos armados
contemporáneos, Ginebra, 2015, página 66. 120 Organización de las Naciones
Unidas, Asamblea General, Consejo de Derechos [Link] del Relator
Especial sobre la libertad de religión o de creencias. A/HRC/34/50, 17 de enero de
2017, párr. 24. 121 Cfr. Organización de las Naciones Unidas, Asamblea General,
Consejo de Derechos Humanos, Derecho a la educación: las dimensiones culturales
del derecho a la educación o el derecho a la educación como derecho cultural,
Informe del Relator Especial de Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educación.
A/HRC/47/32, 16 de abril de 2021, párr. 24. 27 85. El artículo 23.1.c) de la
Convención Americana establece el derecho a acceder a funciones públicas en
condiciones generales de igualdad. Al respecto, esta Corte ha interpretado que el
acceso en condiciones de igualdad es una garantía insuficiente si no está
acompañada por la protección efectiva de la permanencia en aquello a lo que se
accede122, lo que indica que los procedimientos de nombramiento, ascenso,
suspensión y destitución de funcionarios públicos deben ser objetivos y razonables,
es decir, deben respetar las garantías del debido proceso aplicables123. 86. Del
mismo modo, esta Corte ha indicado que el derecho a tener acceso a las funciones
públicas en condiciones generales de igualdad protege el acceso a una forma
directa de participación en el diseño, implementación, desarrollo y ejecución de las
directrices políticas estatales a través de funciones públicas. Por lo tanto, es
indispensable que el Estado genere las condiciones y mecanismos óptimos para
que dichos derechos políticos puedan ser ejercidos de forma efectiva, respetando el
principio de igualdad y no discriminación124. d) Sobre el derecho al trabajo 87. La
Corte recuerda que el derecho al trabajo ha sido un derecho reconocido y protegido
a través del artículo 26 de la Convención en diferentes precedentes125. En lo que
concierne los derechos laborales específicos protegidos por el citado artículo 26, la
Corte ha señalado que los términos del citado precepto indican que son aquellos
derechos que se derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación,
ciencia y cultura contenidas en la Carta de la OEA126. En tal sentido, los artículos
45.b y c127, 46128 y 34.g129 de la Carta establecen normas que refieren al
derecho al trabajo. Adicionalmente, la Corte ha indicado en su Opinión Consultiva
OC-10/89, que los Estados Miembros han entendido que la Declaración Americana
contiene y define aquellos derechos humanos esenciales 122 Cfr. Caso Reverón
Trujillo Vs. Venezuela. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 30 de junio de 2009. Serie C No. 197, párr. 138, y Caso Cuya Lavy y
otros Vs. Perú. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 28 de septiembre de 2021. Serie C No. 438, párr. 159. 123 Cfr. Caso Cuya Lavy
y otros Vs. Perú, supra, párr. 159, y Caso Moya Solís Vs. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de junio de 2021.
Serie C No. 425, párr. 108. 124 Cfr. Caso Reverón Trujillo Vs. Venezuela, supra,
párr. 139, y Caso Chitay Nech y otros Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de mayo de 2010. Serie C No. 212,
nota al pie 120. 125 Cfr. Caso Lagos del Campo Vs. Perú, supra, párrs. 142 y 145.
En similar sentido: Caso Trabajadores Cesados de Petroperú y otros Vs. Perú,
supra, párrs. 142 y 143; Caso San Miguel Sosa y otras Vs. Venezuela, supra, párr.
220; Caso Spoltore Vs. Argentina, supra, párr. 84, y Caso Empleados de la Fábrica
de Fuegos en Santo Antônio de Jesus y sus familiares Vs. Brasil, supra, párr. 155.
126 Cfr. Caso Lagos del Campo Vs. Perú, supra, párr. 143, y Caso Empleados de la
Fábrica de Fuegos en Santo Antônio de Jesus y sus familiares Vs. Brasil, supra,
párr. 155. 127 Artículo 45 de la Carta de la OEA. - Los Estados miembros,
convencidos de que el hombre sólo puede alcanzar la plena realización de sus
aspiraciones dentro de un orden social justo, acompañado de desarrollo económico
y verdadera paz, convienen en dedicar sus máximos esfuerzos a la aplicación de los
siguientes principios y mecanismos: […] b) El trabajo es un derecho y un deber
social, otorga dignidad a quien lo realiza y debe prestarse en condiciones que,
incluyendo un régimen de salarios justos, aseguren la vida, la salud y un nivel
económico decoroso para el trabajador y su familia, tanto en sus años de trabajo
como en su vejez, o cuando cualquier circunstancia lo prive de la posibilidad de
trabajar; c) Los empleadores y los trabajadores, tanto rurales como urbanos, tienen
el derecho de asociarse libremente para la defensa y promoción de sus intereses,
incluyendo el derecho de negociación colectiva y el de huelga por parte de los
trabajadores, el reconocimiento de la personería jurídica de las asociaciones y la
protección de su libertad e independencia, todo de conformidad con la legislación
respectiva […]. 128 Artículo 46 de la Carta de la OEA. - Los Estados miembros
reconocen que, para facilitar el proceso de la integración regional latinoamericana,
es necesario armonizar la legislación social de los países en desarrollo,
especialmente en el campo laboral y de la seguridad social, a fin de que los
derechos de los trabajadores sean igualmente protegidos, y convienen en realizar
los máximos esfuerzos para alcanzar esta finalidad. 129 Artículo 34.g de la Carta de
la OEA. - Los Estados miembros convienen en que la igualdad de oportunidades, la
eliminación de la pobreza crítica y la distribución equitativa de la riqueza y del
ingreso, así como la plena participación de sus pueblos en las decisiones relativas a
su propio desarrollo, son, entre otros, objetivos básicos del desarrollo integral. Para
lograrlos, convienen asimismo en dedicar sus máximos esfuerzos a la consecución
de las siguientes metas básicas: […] g) Salarios justos, oportunidades de empleo y
condiciones de trabajo aceptables para todos. 28 a los que la Carta se refiere de
manera que no se puede interpretar y aplicar la Carta de la Organización en materia
de derechos humanos, sin integrar las normas pertinentes de ella con las
correspondientes disposiciones de la Declaración, como resulta de la práctica
seguida por los órganos de la OEA130. En este sentido, el artículo XIV de la referida
Declaración dispone que “[t]oda persona tiene derecho al trabajo en condiciones
dignas y a seguir libremente su vocación […]”. Asimismo, el artículo 29.d de la
Convención Americana dispone expresamente que “[n]inguna disposición de la
presente Convención puede ser interpretada en el sentido de: […] d) excluir o limitar
el efecto que puedan producir la Declaración Americana de Derechos y Deberes del
Hombre y otros actos internacionales de la misma naturaleza”. Además, la Corte
indicó que el corpus iuris internacional131 establece el referido derecho132. 88. La
Corte ha precisado que la estabilidad laboral no consiste en una permanencia
irrestricta en el puesto de trabajo, sino de respetar este derecho, entre otras
medidas, otorgando protección al trabajador a fin de que, en caso de despido o
separación arbitraria, se realice bajo causas justificadas, lo cual implica que el
empleador acredite las razones suficientes para ello con las debidas garantías, y
frente a lo cual el trabajador pueda recurrir tal decisión ante las autoridades internas,
quienes deberán verificar que las causales imputadas no sean arbitrarias o
contrarias a derecho133. Asimismo, el Tribunal considera que el derecho a la
estabilidad laboral protege al trabajador de no ser privado de su trabajo por
interferencias directas o indirectas del poder público, pues esto afecta la libertad de
las personas de ganarse la vida mediante el trabajo que elijan, y su derecho a la
permanencia en el empleo, mientras no existan causas justificadas para su
terminación. 89. En cuanto a su contenido y para los efectos del presente caso,
cabe señalar que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su
Observación General No. 18 sobre el derecho al trabajo, expresó que los Estados
Partes tienen obligaciones inmediatas en relación con el derecho al trabajo, como la
obligación de “garantizar" que ese derecho sea ejercido sin discriminación
alguna”134. A su vez, el Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación) de
la OIT135, ratificado por Chile en 1971, establece en su artículo 2, que todo
“Miembro para el cual este Convenio se halle en vigor se obliga a formular y llevar a
cabo una política nacional que promueva, por métodos adecuados a las condiciones
y a la práctica nacionales, la igualdad de oportunidades y de trato en materia de
empleo y ocupación, con objeto de eliminar cualquier discriminación a este
respecto”. Del mismo modo, ese Convenio dispone que todo Miembro para el cual el
presente Convenio se halle en vigor se obliga a “llevar a cabo dicha política en lo
que concierne a los empleos sometidos al control directo de una autoridad
nacional”136. 90. A su vez, la Declaración de la OIT relativa a los principios y
derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento establece que “todos los
Miembros tienen un compromiso […] de respetar, promover y hacer realidad, de
buena fe y de conformidad con la Constitución, los principios relativos 130 Cfr.
Interpretación de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre
en el marco del artículo 64 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Opinión Consultiva OC-10/89 de 14 de julio de 1989. Serie A No. 10, párr. 43, y
Caso Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala. Excepciones
Preliminares, Fondo y Reparaciones. Sentencia de 17 de noviembre de 2021. Serie
C No. 445, párr. 102. 131 Por ejemplo: el artículo 6 del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el artículo 23 de la Declaración
Universal de Derechos Humanos, los artículos 7 y 8 de la Carta Social de las
Américas, los artículos 6 y 7 del Protocolo Adicional a la Convención Americana
sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el artículo 11 de la Convención
sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, el
artículo 32.1 de la Convención sobre los Derechos del Niño, así como el artículo 1
de la Carta Social Europea y el artículo 15 de la Carta Africana sobre los Derechos
Humanos y de los Pueblos. 132 Cfr. Caso Lagos del Campo Vs. Perú, supra, párr.
145. 133 Cfr. Caso Lagos del Campo Vs. Perú, supra, párr. 150, y Caso Casa Nina
Vs. Perú, supra, párr. 107. 134 Organización de las Naciones Unidas. Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General No 18: El
derecho al trabajo, U.N. Doc. E/C.12/GC/18, 24 de noviembre de 2005. 135 OIT.
C111 - Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm. 111).
136 OIT. C111 - Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm.
111). Artículo 3 (b) 29 a los derechos fundamentales que son objeto de esos
convenios, es decir:[…] (d) la eliminación de la discriminación en materia de empleo
y ocupación”137. Asimismo, la Corte resalta que, tal como lo señaló la OIT en la
Memoria del Director General de 1999, el “trabajo decente” constituye la
convergencia de cuatro objetivos estratégicos en materia laboral: la promoción de
los derechos fundamentales del trabajo; el empleo; la protección social y el diálogo
social138. Además, es oportuno recordar que, entre los Objetivos de Desarrollo
Sostenible, adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la
resolución “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo
Sostenible”, se cuenta promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y
sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas y todos
(objetivo 8), algunas de cuyas metas radican en, “[d]e aquí a 2030, lograr el empleo
pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres,
incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de
remuneración por trabajo de igual valor”139. B.2. Sobre el Decreto 924 91. La
Comisión y los representantes alegaron que el Decreto 924 no es acorde al
contenido de la Convención Americana y que vulnera el derecho a la igualdad y la
obligación de adoptar disposiciones de derecho interno (artículos 24 y 2 de la
Convención) en la medida que éste no establece salvaguardas para evitar que la
concesión del certificado de idoneidad para dictar clases de religión se realice de
manera arbitraria o violatoria de derechos fundamentales. 92. Como ha sido
mencionado supra, el Decreto 924 reglamenta las clases de religión en
establecimientos educacionales públicos y privados y, en particular, establece que el
profesor o la profesora de religión, para ejercer como tal, deberán “estar en
posesión de un certificado de idoneidad otorgado por la autoridad religiosa que
corresponda, cuya validez durará mientras ésta no lo revoque, y acreditar además
los estudios realizados para servir dicho cargo”. Al respecto, la Corte nota que
Sandra Pavez Pavez dictaba la clase de religión católica en un establecimiento
educativo de carácter público. 93. De acuerdo con lo anterior, corresponde por tanto
examinar el referido decreto y determinar si el mismo resulta contrario al derecho a
la igualdad. Para ello, se examinará la convencionalidad de dicha norma. En primer
término, se buscará definir si existe una diferencia de trato que pueda ser
discriminatoria entre diferentes religiones. En segundo lugar, se buscará determinar
si la potestad de las comunidades religiosas de conferir certificados de idoneidad, y
de forma más genérica, de designar a las profesoras y los profesores de religión que
ejercen la docencia en establecimientos públicos, resulta acorde a la Convención
Americana. En tercer lugar, se analizará si el Decreto establece alguna diferencia de
trato entre las personas con base en las categorías protegidas por el artículo 1.1 de
la Convención Americana, que puedan resultar discriminatorias. Por último, se
analizará si el Decreto 924 establece procedimientos para proteger y salvaguardar
los derechos de las personas contra actos discriminatorios o arbitrarios contrarios a
la Convención. 94. En relación con el primer punto, esta Corte constata que el
contenido de esa norma no establece diferencias de trato entre distintos dogmas
religiosos o disposiciones para impartir enseñanza sobre un credo religioso en
particular. En esa medida, el Decreto trata por igual a todas las religiones. En lo que
se refiere al segundo punto, resulta importante recordar que este Tribunal ha
constatado que, de acuerdo a lo indicado en el artículo 12 de la Convención
Americana, así como en el corpus iuris internacional (supra párrs. 73 a 83), el
derecho a la libertad de religión es un derecho con una dimensión individual y otra
colectiva, que comprende varias garantías, una de las cuales 137 Declaración de la
OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su
seguimiento. 138 Cfr. Conferencia Internacional del Trabajo, Memoria del Director
General: Trabajo decente. OIT, 1999. 139 Organización de las Naciones Unidas.
Resolución 70/01. Transformar nuestro mundo: la agenda 2030 para el Desarrollo
Sostenible, aprobada por la Asamblea General el 25 de septiembre de 2015,
Objetivo 8. 30 consiste en el derecho para los padres, y en su caso los tutores, a
que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo
con sus propias convicciones (artículo 12.4). 95. Con respecto a lo anterior, el perito
Paolo Carozza se refirió precisamente a los diversos ordenamientos jurídicos y
tradiciones legales que ofrecen modelos constitucionales muy diferentes respecto
de la relación entre religión y el Estado. En particular, indicó que: los diversos
ordenamientos jurídicos y tradiciones legales de los Estados en la esfera
Interamericana, ofrecen modelos constitucionales muy diferentes respecto de la
relación entre religión y el estado [… ], lo cual necesariamente tendrá́ un impacto en
como el estado cumplirían sus obligaciones contenidas en el artículo 12.4; en
algunos estados como Perú́ o Chile, podría significar la provisión activa de
instrucción religiosa en las escuelas públicas, mientras que en otros como México o
los Estados Unidos, aquello seria constitucionalmente inadmisible y la obligación del
estado debería entenderse con un contenido más bien indirecto y pasivo. Sin
embargo, y a pesar de las diferencias razonables sobre la cuestión de cómo el
estado debe cumplir con las obligaciones afirmativas bajo la CADH 12.4 [sic], está
claro que la Convención Americana (de manera consistente con otras normas
internacionales de derechos humanos) permite a los estados cumplir con sus
obligaciones, apoyando la enseñanza directa de la religión en las escuelas
públicas140. 96. La existencia de ese derecho derivado del artículo 12.4 fue también
reconocido por los peritos Estefanía Esparza141 y Rodrigo Uprimny142. Sobre este
punto, el perito Rodrigo Uprimny, consideró que la inclusión de las clases de religión
optativas en las escuelas públicas podría constituir una forma de cumplir con la
obligación comprendida en el artículo 12.4 de la Convención Americana. En ese
sentido, consideró que la exigencia de certificación de idoneidad por parte de las
autoridades religiosas y la posibilidad de que sean las autoridades religiosas
quienes seleccionen a las personas que imparten esa educación religiosa, no serían
prácticas que en sí mismas contrarias a la Convención Americana y al principio de
igualdad y no discriminación. 97. De conformidad con lo expresado, en relación con
el segundo punto objeto de análisis esta Corte entiende que una de las garantías de
la libertad religiosa, a saber, el derecho para los padres, y en su caso los tutores, a
que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo
con sus propias convicciones, puede implicar, según el diseño normativo de cada
Estado, que las autoridades religiosas tengan la posibilidad de seleccionar a las
profesoras y a los profesores de religión que dicten clase sobre su doctrina. Esa
habilitación podría materializarse a través de certificados de idoneidad como es el
caso en Chile. En ese sentido, la vigencia del Decreto 924 no resulta per se
contraria a la Convención, y puede incluso constituir una de las varias formas de
incorporar en el derecho interno lo dispuesto en el artículo 12.4 de la Convención.
98. En tercer lugar, la Corte constata que el contenido del Decreto 924 no establece
diferencias de trato entre las personas en razón de su orientación sexual ni tampoco
en razón de ninguna de las otras categorías especialmente protegidas por el artículo
1.1 de la Convención Americana. Por otra parte, este Tribunal observa que no se
encuentra alegado ni acreditado que esa norma constituyera una forma de
discriminación indirecta143. 99. Ahora bien, la Corte nota que el citado Decreto no
establece, de forma expresa, ningún medio por el cual la decisión de conceder o no
un certificado de idoneidad por parte de las autoridades religiosas pueda estar
sujeta a un control posterior por parte de las autoridades administrativas o a
recursos idóneos y efectivos ante las autoridades jurisdiccionales para proteger los
derechos de las personas contra actos discriminatorios o arbitrarios contrarios a la
Convención (supra párr. 17). 100. Con respecto a lo anterior, corresponde recordar
que en un Estado de derecho no pueden haber decisiones que afecten derechos
humanos, que se encuentren fuera de un control de legitimidad por 140 Declaración
ante fedatario público de Paolo Carozza (expediente de prueba, folio 873). 141
Declaración de Estefanía Esparza durante la audiencia pública. 142 Declaración de
Rodrigo Uprimny durante la audiencia pública. 143 Cfr. Caso Artavia Murillo y otros
(Fecundación in Vitro) Vs. Costa Rica, supra, párr. 286, y Caso Manuela y otros Vs.
El Salvador, supra, párr. 251. 31 parte de autoridades estatales. En ese orden de
ideas, si bien no cabe duda de que las comunidades religiosas pueden designar a
quienes van a impartir la enseñanza sobre su propio credo, cuando ésta tiene lugar
en establecimientos públicos, el Estado debe habilitar el acceso para las personas
eventualmente perjudicadas en sus derechos, a una vía administrativa o
jurisdiccional que permita revisar esas decisiones en cuanto habilitación para el
ejercicio de la docencia. En esos ámbitos, estas decisiones deben poder contar con
el debido control estatal y deben respetar los principios y garantías establecidos en
la normatividad interna y de la Convención Americana. 101. En el presente asunto,
la Corte advirtió que el decreto realiza una delegación incondicionada de la facultad
de otorgar certificados de idoneidad a personas para ejercer la docencia religiosa en
establecimientos públicos sin que exista una vía clara para impugnar este tipo de
decisiones (supra párr. 98). En esas situaciones, el Estado no puede renunciar a su
función de control y tiene la obligación de establecer reglas claras y eficaces para la
protección de los derechos eventualmente afectados en estos actos dictados por
delegación. En el capítulo sobre garantías y protección judicial, el Tribunal analizará
la disponibilidad y la efectividad de los recursos y de la revisión judicial en el caso
sub judice (infra párrs. 157 a 159). B.3. Sobre la alegada discriminación y la alegada
vulneración a los derechos a la vida privada y autonomía, a acceder a la función
pública y al trabajo en perjuicio de Sandra Pavez Pavez 102. Los alegatos
presentados por las partes y la Comisión abordan aspectos relacionados con la
atribución de responsabilidad del Estado, la autonomía de la libertad religiosa, y
sobre la existencia de una tensión de derechos (entre la libertad religiosa y los
derechos a la vida privada y autonomía, al acceso a la función pública en
condiciones de igualdad y al trabajo). De conformidad con lo expuesto, a
continuación, la Corte abordará los alegatos sobre la alegada discriminación que
habría sufrido Sandra Pavez Pavez y las alegadas violaciones a los derechos a la
libertad personal, a la vida privada, a acceder a la función pública en condiciones de
igualdad, y al trabajo. Para tales efectos, se realizará un análisis de conformidad con
el siguiente orden: a) la atribución de los hechos al Estado en el presente caso; b)
sobre la selección de docentes de religión por parte de las autoridades religiosas y
el carácter autónomo de sus decisiones; c) las alegadas restricciones a los derechos
a la vida privada y autonomía, a acceder a la función pública con condiciones de
igualdad y al trabajo en perjuicio de Sandra Pavez Pavez, y d) conclusión. a) La
atribución de los hechos al Estado en el presente caso 103. En el presente caso, la
Comisión y los representantes señalaron que los hechos del caso eran atribuibles al
Estado de dos formas distintas: 1) por falta al deber de respeto a raíz de la
revocación del certificado de idoneidad por parte de un tercero facultado por el
Estado para ejercer atribuciones de poder público, y 2) por una vulneración al deber
de garantía que se originaría en la falta de control posterior de esa revocación por
parte de las autoridades públicas de Chile (las autoridades competentes en el
ámbito educativo y las del Poder Judicial). 104. En lo que respecta a la
responsabilidad del Estado por un hecho ilícito internacional, cabe recordar que,
desde su primera sentencia en un caso contencioso, la Corte Interamericana indicó
que el artículo 1.1 es fundamental para determinar si una violación de los derechos
humanos reconocidos por la Convención puede ser atribuida a un Estado Parte. En
efecto, dicho artículo pone a cargo de los Estados Partes los deberes
fundamentales de respeto y de garantía, de tal modo que todo menoscabo a los
derechos humanos reconocidos en la Convención que pueda ser atribuido, según
las reglas del Derecho internacional, a la acción u omisión de cualquier autoridad
pública, constituye un hecho atribuible al Estado que compromete su
responsabilidad en los términos previstos por la misma Convención144. 144 Cfr.
Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio de 1988.
Serie C No. 4, párr. 164, y Caso Isaza Uribe y otros Vs. Colombia. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de noviembre de 2018. Serie C No. 363,
nota al pie 63. 32 105. De ese modo, este Tribunal ha indicado que la
responsabilidad internacional del Estado puede basarse en actos u omisiones de
cualquier poder u órgano de éste que violen la Convención Americana, y se genera
en forma inmediata con el ilícito internacional atribuido145. A su vez, esta Corte ha
indicado que existe un hecho internacionalmente ilícito cuando un comportamiento
consistente en una acción u omisión: a) es atribuible al Estado según el derecho
internacional, y b) constituye una violación de una obligación internacional del
Estado146. 106. Sobre los contenidos de las obligaciones de respeto conforme al
artículo 1.1 de la Convención, esta Corte indicó que “conforme al artículo 1.1 es
ilícita toda forma de ejercicio del poder público que viole los derechos reconocidos
por la Convención. En tal sentido, en toda circunstancia en la cual un órgano o
funcionario del Estado o de una institución de carácter público lesione
indebidamente uno de tales derechos, se está ante un supuesto de inobservancia
del deber de respeto consagrado en ese artículo”147. Esta conclusión es
independiente de que el órgano o funcionario haya actuado en contravención de
disposiciones del derecho interno o desbordado los límites de su propia
competencia, puesto que es un principio de Derecho internacional que el Estado
responde por los actos de sus agentes realizados al amparo de su carácter oficial y
por las omisiones de los mismos aun si actúan fuera de los límites de su
competencia o en violación del derecho interno148. Del mismo modo, de acuerdo
los artículos sobre responsabilidad del Estado, es atribuible al Estado un
comportamiento de una persona o entidad que ejerce atribuciones del poder público,
siempre que, en el caso de que se trate, la persona o entidad actúe en esa
capacidad149. 107. En esa misma línea, esta Corte ha indicado que, como regla
general, y de conformidad con el artículo 7 de los artículos sobre responsabilidad del
Estado por hechos internacionalmente ilícitos de la Comisión de Derecho
Internacional (CDI), cualquier conducta, incluyendo los actos ultra vires, de un
órgano del Estado o de una persona o entidad facultada para ejercer atribuciones
del poder público se considerará hecho del Estado. Esa regla tiene una única
excepción, y esto es cuando ese órgano o persona no está actuando en esa
condición, es decir, cuando la persona actúa dentro de su capacidad como entidad
privada150. Asimismo, el criterio más aceptado en el derecho internacional para
determinar en qué medida se puede atribuir al Estado un acto de un órgano del
mismo o una persona o entidad facultada para ejercer atribuciones del poder
público, requiere que se establezca si el mencionado acto fue ejecutado como un
ejercicio de autoridad o como un ejercicio aparente de autoridad estatal151. 145 Cfr.
Caso González Medina y familiares Vs. República Dominicana. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de febrero de 2012
Serie C No. 240, párr. 133; Caso de la Masacre de Pueblo Bello Vs. Colombia,
Sentencia de 31 de enero de 2006, Serie C No. 140, párr. 112, y Caso Bedoya Lima
y otra Vs. Colombia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de agosto de
2021. Serie C No. 431, párr. 88. 146 Cfr. Caso Villamizar Durán y otros Vs.
Colombia. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de
noviembre de 2018. Serie C No. 364, párr. 134, y Caso Castillo González y otros Vs.
Venezuela. Fondo. Sentencia de 27 de noviembre de 2012. Serie C No. 256, nota al
pie 51. Del mismo modo, Naciones Unidas, Asamblea General, Responsabilidad del
Estado por hechos internacionalmente ilícitos, A/RES/56/83, 28 de enero de 2002,
artículo 2. 147 Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de
29 de julio de 1988. Serie C No. 4, párr. 169, y Caso de la "Masacre de Mapiripán"
Vs. Colombia. Sentencia de 15 de septiembre de 2005. Serie C No. 134, párr. 108.
148 Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio
de 1988. Serie C No. 4, párr. 170, y Caso I.V. Vs. Bolivia. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2016. Serie C No.
329, párr. 222. 149 Cfr. Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en Atenco Vs.
México. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 28 de
noviembre de 2018. Serie C No. 371, nota al pie 237, y Caso Villamizar Durán y
otros Vs. Colombia. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 20 de noviembre de 2018. Serie C No. 364, párr. 142. Artículo 7 los
artículos sobre responsabilidad del Estado de la CDI. Véase asimismo, Military and
Paramilitary Activities in and against Nicaragua (Nicaragua v. United States of
America). Merits, Judgment. I.C.J. Reports 1986. 150 Cfr. Caso Villamizar Durán y
otros Vs. Colombia, supra, parr. 139, y Caso Mujeres Víctimas de Tortura Sexual en
Atenco Vs. México, supra, párr. 165. 151 Cfr. Cfr. Caso Villamizar Durán y otros Vs.
Colombia. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 20 de
noviembre de 2018. Serie C No. 364, parr. 140 y Artículos sobre Responsabilidad
del Estado por hechos internacionalmente ilícitos comentados, comentarios al
artículo 7, UN Doc. A/56/10 (2001), párr. 8. 33 108. Del mismo modo, corresponde
reiterar que una violación de los derechos humanos protegidos por la Convención
puede comprometer la responsabilidad internacional de un Estado parte por una
falta al deber de respeto contenido en el artículo 1.1 de la Convención sea porque la
violación es perpetrada por sus propios agentes o bien -aunque al principio no sean
directamente atribuibles al Estado por haber sido cometidas por un particular-,
cuando ese acto ilícito ha contado con la participación, el apoyo o la tolerancia de
agentes estatales. 109. Sobre los contenidos de la obligación de garantía conforme
al artículo 1.1 de la Convención, la Corte señaló que la misma implica el deber de
los Estados Partes de organizar todo el aparato gubernamental y, en general, todas
las estructuras a través de las cuales se manifiesta el ejercicio del poder público, de
manera tal que sean capaces de asegurar jurídicamente el libre y pleno ejercicio de
los derechos humanos. Como consecuencia de esta obligación, los Estados deben
prevenir toda violación de los derechos reconocidos por la Convención y procurar,
además, el restablecimiento, si es posible, del derecho conculcado y, en su caso, la
reparación de los daños producidos por la violación de los derechos humanos152.
110. Estas obligaciones resultan aplicables también frente a posibles actos de
actores no estatales. Específicamente, la Corte ha indicado que puede generarse
responsabilidad internacional del Estado por atribución a éste de actos violatorios de
derechos humanos cometidos por terceros o particulares153. Las obligaciones erga
omnes que tienen los Estados de respetar y garantizar las normas de protección, y
de asegurar la efectividad de los derechos, proyectan sus efectos más allá de la
relación entre sus agentes y las personas sometidas a su jurisdicción, pues se
manifiestan en la obligación positiva del Estado de adoptar las medidas necesarias
para asegurar la efectiva protección de los derechos humanos en las relaciones
inter – individuales154. 111. En suma, y de conformidad con lo expresado, a efectos
de establecer la responsabilidad internacional del Estado, lo decisivo es dilucidar si
una determinada violación a los derechos humanos reconocidos por la Convención
ha tenido lugar con el apoyo o la tolerancia del poder público o si éste ha actuado de
manera que la trasgresión se haya cumplido en defecto de toda prevención. En
definitiva, de lo que se trata es de determinar si la violación a los derechos humanos
resulta de la inobservancia por parte de un Estado de sus deberes de respetar y de
garantizar dichos derechos, que le impone el artículo 1.1 de la Convención155. 112.
En el presente caso, el Estado de Chile consideró con respecto al acto de la Vicaría
mediante el cual fue revocado el certificado de idoneidad de Sandra Pavez Pavez,
que el mismo no resulta atribuible al Estado en la medida que éste no delegó la
certificación de la idoneidad de profesores de religión confesional. En efecto, señaló
que no se presenta una forma de atribución del poder público debido a que la
idoneidad religiosa de profesores de religión confesional no es un mandato del
Estado y que, por el contrario, es una potestad propia de las comunidades religiosas
o de sus autoridades. 113. Sobre lo anterior, corresponde recordar, en primer
término, que la Convención Americana no dispone en su artículo 12.4 que las
autoridades religiosas tienen la facultad exclusiva y natural de seleccionar a los
profesores de religión o de establecer su idoneidad. El referido artículo únicamente
152 Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo. Sentencia de 29 de julio
de 1988. Serie C No. 4, párr. 166, Caso Pueblo Indígena Xucuru y sus miembros Vs.
Brasil. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 5 de
febrero de 2018. Serie C No. 346, párr. 121, y Caso López Soto y otros Vs.
Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de septiembre de 2018.
Serie C No. 362, párr. 147. 153 Cfr. Caso de la Masacre de Pueblo Bello. Sentencia
de 31 de enero de 2006. Serie C No. 140. Párr. 113, y Caso de las Comunidades
Afrodescendientes desplazadas de la Cuenca del Río Cacarica (Operación Génesis)
Vs. Colombia. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 20 de noviembre de 2013. Serie C No. 270, párr. 224. 154 Cfr. Caso de la
“Masacre de Mapiripán”. Sentencia de 15 de septiembre de 2005. Serie C No. 134.
párr. 111, y Caso Muelle Flores Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de marzo de 2019. Serie C No. 375, nota al
pie de página 148. 155 Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras, Fondo, párr.
173, y Caso López Soto y otros Vs. Venezuela. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 26 de septiembre de 2018. Serie C No. 362, párr. 198. 34 menciona a
los padres, y en su caso a los tutores, los cuales tienen el derecho a que sus hijos o
pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias
convicciones. 114. Además, como se mencionó en el apartado anterior, la
posibilidad de que las autoridades religiosas puedan seleccionar a las profesoras y a
los profesores de religión que dicten clase sobre su propia doctrina, es una de las
formas a través de las cuales se puede materializar el derecho contenido en el
artículo 12.4 para los padres, y en su caso los tutores, a que sus hijos o pupilos
reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias
convicciones. Sin embargo, esa no es la única forma y, dependiendo de la
normatividad interna de cada Estado, ese derecho puede hacerse efectivo de
diversas maneras156. 115. De conformidad con lo anterior, la posibilidad que tienen
las instituciones religiosas de determinar la idoneidad de las y los docentes de
religión, lejos de constituir una facultad inherente contemplada en el derecho
internacional, depende del diseño interno que establezca cada Estado. Así, de
conformidad con la normatividad interna chilena, y en particular el Decreto 924, las
autoridades religiosas de Chile cuentan con la posibilidad de emitir certificados de
idoneidad que habilitan a los docentes de religión que impartirán clases sobre su
doctrina. Sin embargo, como lo señala el perito Carozza, ello es una consecuencia
del modelo constitucional de ese país, y no de una potestad inherente o que se
derivaría de la libertad de religión. De acuerdo con ello, son las normas internas
chilenas que delegaron a terceros, en este caso a las autoridades religiosas, la
potestad de emitir certificados de idoneidad. Además, como se ha indicado, el
certificado de idoneidad es necesario para impartir clases de religión en
establecimientos educativos de naturaleza pública y, por lo tanto, para ser un
docente en un establecimiento educativo público. 116. En consecuencia, de
conformidad con todo lo expuesto, esta Corte entiende que el Decreto 924 le confirió
atribuciones de poder público a las autoridades religiosas, y como tal, al emitir el
certificado de idoneidad a las y los docentes de religión, éstas ejercen un acto que
es atribuible directamente al Estado. 117. En lo que se refiere a la atribución de
responsabilidad por falta al deber de garantía, esta Corte entiende que la atribución
de responsabilidad al Estado puede también configurarse por las actuaciones del
poder judicial encargadas de conocer recursos relacionados con la revocación del
certificado de idoneidad (infra capítulo VII). b) Sobre la selección de docentes de
religión por parte de las autoridades religiosas y el carácter autónomo de sus
decisiones 118. De acuerdo con lo alegado por el Estado, al certificado de idoneidad
requerido por el Decreto 924 para dar clases de la asignatura de religión constituye
una garantía de la autonomía de las entidades religiosas para desarrollar sus
actividades fundamentales, incluyendo la selección de sus maestros. Agregó que el
hecho de requerir esta calificación particular para el desempeño de la función
específica de representación de la comunidad religiosa en la enseñanza, garantiza
que esta será impartida de manera fiel por quién, de hecho, represente a esa
comunidad conforme a su criterio. Del mismo modo, el Estado afirmó que se
encuentra compelido “por el respeto a la autonomía de las entidades religiosas a
reconocer y no cuestionar la decisión adoptada, ante la pregunta de si el profesor es
religiosamente idóneo, pues lo contrario implicaría necesariamente pronunciarse en
materias religiosas, infringir la autonomía religiosa, en un asunto que está en el
núcleo de dicha libertad —la 156 Sobre ese punto, cabe recordar que el señor Paolo
Carozza, perito propuesto por el Estado, indicó que respecto al derecho a recibir
educación de acuerdo con las convicciones de los padres que “los diversos
ordenamientos jurídicos y tradiciones legales de los estados en la esfera
Interamericana, ofrecen modelos constitucionales muy diferentes respecto de la
relación entre religión y el Estado […] lo cual necesariamente tendrá un impacto en
cómo el estado cumplirían sus obligaciones contenidas en el artículo 12.4 […] en
algunos Estados como Perú o Chile, podría significar la provisión activa de
instrucción religiosa en las escuelas públicas, mientras que en otros como México o
los Estados Unidos, aquello sería constitucionalmente inadmisible y la obligación del
estado debería entenderse con un contenido más bien indirecto y pasivo. Sin
embargo, y a pesar de las diferencias razonables sobre la cuestión de cómo el
Estado debe cumplir con las obligaciones afirmativas bajo la CADH 12.4”.
Declaración ante fedatario público de Paolo Carozza (expediente de prueba, folio
873). 35 posibilidad de designar quienes enseñan la doctrina— y violaría
flagrantemente el principio de separación entre iglesias y Estado”. 119. En lo que
concierne el alegato del Estado relacionado con la autonomía de las decisiones
tomadas por parte de las autoridades religiosas a la hora de seleccionar quiénes
son las personas idóneas para impartir clases de religión, esta Corte nota en primer
término que en el presente caso no existe discusión en torno al hecho que, de
conformidad con el derecho a la libertad de conciencia y Religión, las comunidades
religiosas deben estar libres de toda injerencia arbitraria del Estado en los ámbitos
relacionados con las creencias religiosas y la vida organizativa de la comunidad y,
en particular, sobre los asuntos que atañen a su organización interna. Sin perjuicio
de ello, para este Tribunal, el punto central de la discusión reside en determinar si la
selección por parte de una autoridad o comunidad religiosa de las personas
encargadas de dictar clases de un credo religioso en un establecimiento educativo
público, se encuentra incluido dentro de ese ámbito de autonomía inherente al
derecho a la libertad religiosa. 120. Sobre este punto, el perito Rodrigo Uprimny
declaró, durante la audiencia pública del presente caso, que “el Estado no puede
interferir en la organización interna de las iglesias, ni determinar quiénes son sus
fieles, ni sus autoridades o ministros religiosos; por consiguiente, conforme al
respeto a esa libertad organizativa de las religiones, no puede el Estado invalidar los
nombramientos de esos ministros religiosos”157. Sin embargo, agregó que “la
contrapartida de ese respeto a la autonomía de las religiones es la autonomía de la
esfera pública estatal, que debe regirse estrictamente por obligaciones de derechos
humanos. Por consiguiente, tampoco puede el Estado invocar las creencias
religiosas, incluso si éstas son mayoritarias, para justificar decisiones
discriminatorias por ninguno de los criterios prohibidos por el derecho internacional
de los derechos humanos, incluida la orientación sexual”158. 121. Con respecto a
este punto, el perito agregó sobre la figura de la “excepción ministerial”159 que la
misma: opera en lo ministerial [...] en ver quiénes son los miembros de esa iglesia,
quienes son sus ministros, cuáles son sus jerarquías, [...] pero cuando se proyecta
en otros ámbitos esa excepción ministerial se debilita [...] esa idea de que los
profesores de educación están cubiertos por la excepción dista de generar
consenso [...], una cosa es los catequistas en el caso de la religión católica yo creo
que ahí uno puede aplicar de pronto la excepción ministerial, [...] pero no es cuando
se aplica en el ámbito de la educación [...] hay que respetar los principios de la
educación conforme a los tratados de derechos humanos y a la declaración
universal, formar a los niños y niñas en el respeto de los derechos humanos, las
libertades fundamentales y la tolerancia. 122. En relación con lo expuesto, cabe
recordar que la Declaración Universal de Derechos Humanos en su artículo 26.2
estipula de forma similar a la Declaración Americana que la “educación tendrá por
objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto
a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la
comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos
étnicos o religioso”. Del mismo modo, el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales reconoce en su artículo 13.1 que el derecho de
toda persona a la educación, la cual “debe capacitar a todas las personas para
participar efectivamente en una sociedad libre, favorecer la comprensión, la
tolerancia y la amistad entre todas las naciones y entre todos los grupos raciales,
étnicos o religiosos, y promover las actividades de las Naciones Unidas en pro del
mantenimiento de la paz”. 123. Asimismo, esta Corte ha indicado que “dentro de las
medidas especiales de protección de los niños y entre los derechos reconocidos a
éstos en el artículo 19 de la Convención Americana, figura 157 Declaración de
Rodrigo Uprimny durante la audiencia pública. 158 Declaración de Rodrigo Uprimny
durante la audiencia pública. 159 Esa figura de la jurisprudencia de la Corte
Suprema de Estados Unidos prohíbe la aplicación de leyes contra la discriminación
a las relaciones laborales de las instituciones religiosas con sus "ministros". Cfr.
Corte Suprema de Estados Unidos, Caso Hosanna-Tabor Evangelical Lutheran
Church and School Vs. EEOC. Caso citado por el Estado en sus alegatos finales
escritos, y por el perito Paolo Carozza (expediente de prueba, folios 885 y 886). 36
de manera destacada el derecho a la educación, que favorece la posibilidad de
gozar de una vida digna y contribuye a prevenir situaciones desfavorables para el
menor y la propia sociedad”160. Este Tribunal ha explicado que ese derecho,
respecto de niñas y niños, surge de la disposición mencionada interpretada de
conformidad con la Convención sobre los Derechos del Niño, el artículo 26 de la
Convención Americana y el Protocolo de San Salvador161. 124. En concordancia
con lo anterior, este Tribunal ha afirmado que una educación que se imparta
vulnerando derechos humanos no permite cumplir los cometidos señalados, resulta
frontalmente contraria a los mismos y, por ende, violatoria del derecho a la
educación. Los Estados deben adoptar acciones adecuadas para prevenir
violaciones a los derechos humanos en el curso del proceso educativo de niñas y
niños162. En el cumplimiento de estos deberes, es preciso que los Estados tengan
en consideración la gravedad y las especificidades que presentan la violencia de
género, la violencia sexual y la violencia contra la mujer, todas las cuales son una
forma de discriminación. Por otra parte, como indicó el Comité DESC, la educación
debe ser “accesible” a todas las personas, “especialmente a [quienes integran] los
grupos m[á]s vulnerables de hecho y de derecho, sin discriminación por ninguno de
los motivos prohibidos”. Dicho Comité resaltó también que la prohibición de
discriminación en la educación “se aplica plena e inmediatamente a todos los
aspectos de la educación y abarca todos los motivos de discriminación rechazados
internacionalmente”163. 125. Para esta Corte, estos principios se encuentran en
concordancia con lo establecido en los considerandos del Decreto 924 en los cuales
se hace mención a la educación, la cual “tiene como uno de sus objetivos
fundamentales alcanzar el desarrollo del hombre (sic) en plenitud” (supra párr. 17).
126. Los hechos del presente caso hacen referencia a la revocación de un
certificado de idoneidad por parte de la Vicaría para la Educación de San Bernardo
a una profesora de religión católica para dictar clases sobre ese credo religioso. Las
clases de religión católica se desarrollaban en el Colegio “Cardenal Antonio
Samoré”, el cual es un establecimiento de educación pública, en cumplimiento de lo
establecido en el Decreto 924 que “reglamenta las clases de religión en
establecimiento educaciones”. Dicho Decreto se refiere en sus considerandos a los
“valores morales y espirituales propios de nuestra tradición cultural humanista
occidental” e indica que la “educación tiene como uno de sus objetivos
fundamentales alcanzar el desarrollo del hombre en plenitud”. Del mismo modo, el
Decreto 924 estipula en su artículo 1 que los “planes de estudio de los diferentes
cursos de educación 160 Condición Jurídica y Derechos Humanos del Niño. Opinión
Consultiva OC 17/02, párr. 84, y Caso Guzmán Albarracín y otras Vs. Ecuador.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de junio de 2020. Serie C No. 405,
párr. 117. 161 Caso Guzmán Albarracín y otras Vs. Ecuador, supra, párr. 117.
Asimismo, Caso de las niñas Yean y Bosico Vs. República Dominicana. Sentencia
de 8 de septiembre de 2005. Serie C No. 130, párr. 185. Aunque en ese caso este
Tribunal se refirió a educación “primaria”, entiende que lo afirmado es atinente al
derecho a la educación sus diversos aspectos. Por otra parte, respecto a la mención
al artículo 26 de la Convención Americana, la Corte ha señalado que el artículo 49
de la Carta de la Organización de Estados Americanos, a cuyas disposiciones
remite ese artículo 26, contempla el derecho a la educación en su artículo 49 (cfr.
Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2015. Serie C No. 298,
párr. 234 y nota a pie de página 264). 162 Cfr. Caso Garzón Guzmán y otros Vs.
Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de 2021.
Serie C No. 434, párr. 119. El Comité sobre derechos del Niño ha indicado sin
perjuicio de otras acciones más específicas, entre las medidas de prevención que
deben adoptar los Estados se incluyen aquellas dirigidas a “[c]ombatir las actitudes
que perpetúan la tolerancia y la aceptación de la violencia en todas sus formas,
incluida la violencia basada en el género, […] y otros desequilibrios de poder”. Esas
medidas “[d]eben ayudar al niño a prepararse para la vida cotidiana, adquirir
conocimientos y participar en la sociedad, y mejorar las capacidades de los
cuidadores y profesionales que trabajan con niños” (Comité de los Derechos del
Niño, Observación General No. 13, párrs. 47 y 44, respectivamente). La
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura
(UNESCO) y ONU Mujeres han referido “áreas estratégicas” relevantes para lograr
una “respuesta contundente a la violencia de género en el ámbito escolar”, sin
perjuicio de la necesidad del análisis de “cada contexto”. Entre ellas destacaron la
relevancia la importancia de la existencia de planes de estudios para prevenirla y
para promover la igualdad de género, así como la “formación para que el personal
educativo entregue herramientas para prevenir y responder a la violencia de género
en el ámbito escolar” (UNESCO y ONU Mujeres, Orientaciones Internacionales:
violencia de género en el ámbito escolar, 2019, págs. 14 y 15). 163 Cfr. Caso
Garzón Guzmán y otros Vs. Ecuador, supra, párr. 119. Asimismo, Comité DESC,
Observación General No. 13, El Derecho a la educación (artículo 13 del Pacto
Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales). Diciembre de 1999,
Doc. E/C.12/1999/108, párrs. 6 y 31. El Comité aclaró que la obligación de no
discriminación “no está supeditada ni a una implantación gradual ni a la
disponibilidad de recursos”. 37 pre-básica, general básica y de educación media,
incluirán, en cada curso, 2 clases semanales de religión” y en su artículo 2 que las
clases de religión “se dictarán en el horario oficial semanal del establecimiento
educacional”. Además, el artículo 3 de dicha norma aclara que las clases de religión
deberán ofrecerse en “todos los establecimientos educacionales del país, con
carácter de optativas para el alumno y la familia” (supra párr. 17). 127. De acuerdo
con lo anterior, para esta Corte no cabe duda que la asignatura de clase de religión
establecida en el Decreto 924 estaba destinada a realizar el derecho a la educación
de los estudiantes en general, y que, si bien es cierto que esa materia es optativa,
se integra al programa educativo de los niños y niñas. 128. Este Tribunal entiende
con respecto a la llamada “excepción ministerial” que la misma opera en actos que
se relacionan con el funcionamiento de la comunidad religiosa como lo serían la
determinación de quiénes son los miembros de esa iglesia, quiénes son sus
ministros, cuáles son sus jerarquías. Sin embargo, respecto de dicho
funcionamiento, cuando se proyecta en otros ámbitos esa excepción ministerial se
debilita y es menos robusta, en particular en el ámbito educativo en
establecimientos públicos en donde los principios y valores de tolerancia, de pleno
respeto de los derechos humanos, las libertades fundamentales, y la no
discriminación son de imperioso cumplimiento para el Estado. 129. Para esta Corte,
si bien la designación de profesores de un credo religioso particular por parte de las
comunidades religiosas interesadas de conformidad con lo establecido en el Decreto
924 podría comprender un cierto margen de autonomía, la cual sería concordante
con el derecho a la libertad religiosa (supra párrs. 73 a 83), la misma no puede ser
absoluta. Lo anterior se debe a que las clases de religión católica como parte de un
plan de educación pública, en establecimientos educativos públicos, financiados por
fondos públicos, no se encuentran dentro de los ámbitos de libertad religiosa que
deben estar libres de toda injerencia del Estado puesto que no están claramente
relacionadas con las creencias religiosas o la vida organizativa de las
comunidades164. 130. De acuerdo con ello, las autoridades religiosas chilenas
cuentan con una autonomía amplia a la hora de otorgar un certificado de idoneidad
para dictar clases de religión, sin embargo, por ser una asignatura que forma parte
de los planes de educación de niñas y niños, esas facultades que derivan
directamente del derecho a la libertad religiosa, deben adecuarse a los otros
derechos y obligaciones vigentes en materia de igualdad y no discriminación. Esta
competencia de las autoridades religiosas se predica también para revocar el
certificado de idoneidad, siempre y cuando se respeten los derechos y obligaciones
que son de imperativo cumplimiento por parte del Estado en el ámbito de la
educación pública. 131. Tomando en cuenta lo expuesto supra y habiendo definido
que la excepción ministerial y la discrecionalidad de las decisiones de las
comunidades religiosas no son de aplicación en el ámbito de la educación en
establecimiento públicos, la Corte pasa a analizar si en el caso concreto se
restringieron los derechos de Sandra Pavez Pavez, y si esas restricciones resultaron
proporcionales a la luz de los derechos que se encuentran en tensión como podría
ser la libertad religiosa. c) Las alegadas restricciones a los derechos a la libertad
personal, a la vida privada, a acceder a la función pública en condiciones de
igualdad y al trabajo de Sandra Pavez Pavez 132. En el presente caso, la Comisión
y los representantes alegaron que la revocación del certificado de idoneidad de
Sandra Pavez Pavez tuvo como consecuencia directa la afectación a sus derechos
a 164 Al respecto, corresponde recordar que el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos indicó en el caso Fernández Martínez Vs. España que “no le basta a una
comunidad religiosa alegar la existencia de una vulneración real o potencial de su
autonomía para hacer compatible una injerencia con el derecho a la vida privada.
Debe en efecto demostrar, a la luz de las circunstancias del caso específico, que el
riesgo alegado es probable y serio, que la injerencia litigiosa en el derecho al
respeto a la vida privada no va más allá de lo que es necesario para alejar ese
riesgo”. TEDH, Fernández Martínez vs. España [GS], No. 56030/07. Sentencia de
12 de junio de 2014, párr. 132. 38 la vida privada y autonomía, a acceder a una
función pública en condiciones de igualdad y al trabajo (supra párr. 39). 133. Con
relación al derecho a la vida privada, reconocido por el artículo 11.2 de la
Convención, se mencionó que la protección de ese derecho no se limita al derecho
a la privacidad, pues abarca una serie de factores relacionados con la dignidad de la
persona, incluyendo, por ejemplo, la capacidad para desarrollar su propia
personalidad, aspiraciones, determinar su identidad y definir sus relaciones
personales. A su vez, se indicó que un aspecto central del reconocimiento de la
dignidad lo constituye la posibilidad de todo ser humano de autodeterminarse y
escoger libremente las opciones y circunstancias que le dan sentido a su existencia,
conforme a sus propias opciones y convicciones. Ese derecho ha sido reconocido
por esta Corte interpretando de forma amplia el artículo 7.1, y en estrecha relación
con el artículo 11, al señalar que éste incluye un concepto de libertad en un sentido
extenso (supra párr. 59). 134. Para esta Corte, los derechos a la libertad personal y
a la vida privada de Sandra Pavez Pavez se vieron afectados de distintas formas.
En primer término, porque la revocación del certificado de idoneidad se debió
precisamente a la orientación sexual de Sandra Pavez Pavez (supra párr. 118). En
este punto corresponde recordar que la orientación sexual y la identidad sexual de
las personas se encuentra ligada al concepto de libertad y a la posibilidad de todo
ser humano de autodeterminarse y escoger libremente las opciones y circunstancias
que le dan sentido a su existencia, conforme a sus propias convicciones, así como
al derecho a la protección de la vida privada (supra párrs. 58 y 63). El ámbito íntimo
de Sandra Pavez Pavez relacionado con su orientación sexual se vio expuesto en la
misma resolución de revocación del certificado de idoneidad por parte de la Vicaría
de San Bernardo (supra párr. 24). 135. En segundo lugar, su vida sexual fue
también objeto de intromisiones por parte de la Vicaría que la habría exhortado a
terminar su vida homosexual y se condicionó su permanencia en el cargo de
profesora de religión católica a su sometimiento a terapias médicas o psiquiátricas
(supra párr. 24), conducta que desde una perspectiva de un estado de derecho en
donde se deben respetar los derechos humanos, resulta totalmente inaceptable.
136. En cuanto a los derechos al acceso en condiciones de igualdad a la función
pública y al trabajo, esta Corte constata lo siguiente: a) Sandra Pavez Pavez ejercía
un cargo docente en una establecimiento educativo público, y era remunerada con
fondos públicos; b) el cargo docente que ocupaba era en calidad de titular; c) luego
de la revocación del certificado de idoneidad, se reasignó su puesto de conformidad
con lo dispuesto en su contrato laboral y fue nombrada Inspectora General interina;
d) se ha visto impedida de dictar clases de religión católica como consecuencia de
la revocación del certificado de idoneidad, y e) en el año 2011 fue titularizada en el
cargo de Inspectora General (supra párr. 28). 137. El Estado discute su condición de
funcionaria pública debido al hecho que la contratación se regía por un contrato de
derecho privado y no de derecho público. Sin embargo, para esta Corte, lo relevante
es que Sandra Pavez Pavez ejercía un cargo de docente de educación pública, en
un establecimiento de educación público, y remunerada con fondos públicos. En ese
sentido, la naturaleza de las funciones que ejercía Sandra Pavez Pavez eran las de
una funcionaria pública, cuyo acceso y permanencia dependía finalmente de la
decisión de una institución estatal, por lo que, gozaba de las protecciones
establecidas en el artículo 23.1.c) de la Convención Americana, el cual contiene el
derecho al acceso a la función pública en condiciones de igualdad. 138. Esta Corte
constata que, con posterioridad a la revocación de su certificado de idoneidad,
Sandra Pavez Pavez continuó ejerciendo una función de naturaleza pública y que, a
priori, no sufrió desmejoras en su contrato de trabajo puesto que su reasignación de
funciones se materializó en un ascenso, con mayor remuneración y con más
responsabilidades. El cambio de contrato de titular a interina, duró por cuatro años y
únicamente se refería al puesto de Inspectora General. De acuerdo con lo alegado
por el Estado, sin que fuera controvertido por la Comisión o los representantes, ese
era el régimen común del cargo de inspector general, para todos los profesores, y
no solo para ella. Del mismo modo, de acuerdo con lo informado, fue elevada al
cargo desde de la misma dotación 39 docente y comisionada como inspectora
general, siendo ante todo docente en calidad de titular del establecimiento. 139. De
acuerdo con lo anterior, esta Corte encuentra que no se vio afectado el derecho de
acceder a la función pública en condiciones de igualdad de Sandra Pavez Pavez,
puesto que ella no sufrió una destitución, y que su reasignación funcional se hizo
conforme a lo establecido en su contrato laboral que no especificaba que ella había
sido contratada como profesora de religión católica sino como docente. 140. Sin
perjuicio de lo anterior, y de acuerdo con el contenido del derecho al trabajo
desarrollado anteriormente (supra párrs. 88, 89 y 90), este Tribunal estima que el
referido derecho se vio comprometido en la medida que a través de la reasignación
de funciones que sufrió Sandra Pavez Pavez se menoscabó su vocación docente y
constituyó una forma de desmejora laboral. El hecho de que su contrato laboral no
especificara que ella era profesora de religión católica, que previera la posibilidad de
que ella pudiera ser reasignada en sus funciones, y que podría haber seguido
dictando clases de otras religiones en caso de contar con certificados de idoneidad
de comunidades religiosas correspondientes a esos credos, no cambia esa
conclusión en la medida que las nuevas funciones que le fueron asignadas, lo
fueron como consecuencia de un trato diferente que se basó en su orientación
sexual y no en causas objetivas de la necesidad del servicio165. De ese modo,
aunque siguió realizando actividades relacionadas con la educación, no lo pudo
seguir haciendo en la calidad de profesora de religión católica porque fue objeto de
un trato discriminatorio, y, en ese sentido, se vio afectado su derecho a la
estabilidad laboral y, por ende, el derecho al trabajo. 141. Una vez determinado que
se produjeron restricciones a los derechos a la libertad personal, a la vida privada, y
al trabajo, contenidos en los artículos 7.1, 11.2 y 26 de la Convención Americana,
corresponde analizar si las mismas fueron producto de un trato discriminatorio. Ese
juicio será determinado con base en el criterio diferenciador, por lo que procede
analizar si resulta proporcional en el sentido estricto. 142. Sobre lo anterior, se
recuerda, conforme fuera señalado supra, que los criterios de análisis para
determinar si existió una violación al principio de igualdad y no discriminación en un
caso en concreto pueden tener distinta intensidad, dependiendo de los motivos bajo
los cuales existe una diferencia de trato. En este sentido, la Corte estima que,
cuando se trata de una medida que establece un trato diferenciado en que está de
por medio una de estas categorías protegidas por el artículo 1.1 de la Convención,
la Corte debe aplicar un escrutinio estricto que incorpora elementos especialmente
exigentes en el análisis, esto es, que el trato diferente debe constituir una medida
necesaria para alcanzar un objetivo convencionalmente imperioso. El medio
escogido debe ser no sólo adecuado y efectivamente conducente, sino también
necesario, es decir, que no pueda ser reemplazado por un medio alternativo menos
lesivo. Adicionalmente, se incluye la aplicación de un juicio de proporcionalidad en
sentido estricto, conforme al cual los beneficios de adoptar la medida enjuiciada
deben ser claramente superiores a las restricciones que ella impone a los principios
convencionales afectados con la misma. 143. En este caso, no hay duda ni
controversia acerca del hecho que la orientación sexual es una categoría protegida
por el artículo 1.1 de la Convención. 144. Esta Corte considera que los costos de la
medida restrictiva en perjuicio de Sandra Pavez Pavez no superan las ventajas que
se obtienen en materia de protección de la libertad religiosa y de protección de los
padres a escoger la educación de sus hijos. En efecto, en ningún momento se
tomaron en cuenta los efectos que tendría esta medida en la vida personal de
Sandra Pavez Pavez o en su vocación docente. Tampoco queda claro la existencia
de una vulneración real o potencial para la autonomía de la comunidad religiosa, ni
para el derecho de religión, ni para las madres y los padres 165 Durante la
audiencia pública, Sandra Pavez Pavez declaró que “no estaba en lo que [a ella
le…] gustaba, [...], que no era lo que (su…) ser sentía, era como que estar haciendo
algo porque hay que hacerlo y porque hay que ganar dinero y porque ten(ía) que
subsistir, pero no era la esencia interna (suya). (Se) sent(ió) pasada a llevar
totalmente (su) dignidad y como ser humano”. 40 o los tutores de que sus hijos o
pupilos reciban la educación religiosa que sea conforme a sus credos. Por el
contrario, la presunta víctima declaró sin que fuera controvertido por el Estado que
recibió apoyo el cual se materializó a través de 700 firmas “de alumnos de
apoderados, que fueron incluso apoderados hablar con el Obispo por mí para que
yo pudiera seguir haciendo clase y de todos los docentes que había en ese tiempo
que sucedió esto en el 2007”166. Por último, en lo que respecta el alegato del
Estado relacionado con la congruencia entre el contenido de las clases de religión y
la coherencia de vida con el credo religioso de la persona que imparte esas clases,
esta Corte entiende que la misma no puede operar de forma tal que se justifiquen o
legitimen tratos diferentes que resulten discriminatorios basados en las categorías
protegidas por el artículo 1.1 de la Convención, en el ámbito de la educación
pública. 145. Por los motivos expuestos, esta Corte considera que la decisión de las
autoridades del Colegio (público) “Cardenal Antonio Samoré” mediante la cual se
separó del cargo a Sandra Pavez Pavez y se le asignaron funciones distintas a las
de profesora de religión católica, la cual fue consecuencia de la revocación del
certificado de idoneidad por parte de la Vicaría para la Educación de San Bernardo,
no cumplió con el test estricto de igualdad y vulneró el principio de igualdad y no
discriminación en su perjuicio. d) Conclusión 146. De conformidad con lo
desarrollado, esta Corte encuentra que el Estado es responsable por una
vulneración a los derechos a la igualdad y no discriminación, a la libertad personal, a
la vida privada y al trabajo, contenidos en los artículos 1.1 y 24, 7.1, 11.2, y 26 de la
Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 del mismo instrumento, en
perjuicio de Sandra Pavez Pavez, por el trato discriminatorio que sufrió al haber sido
separada de su cargo de profesora de religión católica, y al habérsele asignado
funciones distintas a las que tenía, luego de que fuera revocado su certificado de
idoneidad para dictar clases de religión católica por parte de la Vicaría de San
Bernardo. Por otra parte, el Estado no es responsable por una violación al derecho
de acceso a la función pública en condiciones de igualdad, contenido en el artículo
23.1.c) de la Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 del mismo
instrumento, en perjuicio de Sandra Pavez Pavez. VI.2. LOS DERECHOS A LAS
GARANTÍAS JUDICIALES167 Y A LA PROTECCIÓN JUDICIAL168, EN RELACIÓN
CON LAS OBLIGACIONES DE RESPETO Y GARANTÍA Y DE ADOPTAR
DISPOSICIONES DE DERECHO INTERNO A. Alegatos de las partes y de la
Comisión 147. La Comisión y los representantes alegaron que la Corte de
Apelaciones de San Miguel no analizó si la revocatoria del certificado de idoneidad
violó sus derechos constitucionales y convencionales, sino que se limitó a
establecer la legalidad de la actuación de la autoridad religiosa, por la vigencia del
Decreto 924. Además, indicaron que a pesar de que, en su recurso de apelación,
Sandra Pavez Pavez hizo referencia explícita a la necesidad de que se evaluara la
arbitrariedad de la medida a la luz de sus derechos, la Corte Suprema validó
integralmente la decisión de la Corte de Apelaciones de San Miguel sin motivación
alguna y sin responder al alegato de la presunta víctima que procuraba un
pronunciamiento más allá de la legalidad de la revocatoria, y determinara si la
misma había violado sus derechos humanos. 166 Cfr. Declaración de Sandra Pavez
Pavez durante la audiencia pública del presente caso y Carta de Apoyo de los
colegas docentes del Colegio “Cardenal Antonio Samor” (expediente de prueba,
folios 297 a 301). 167 Artículo 8.1 de la Convención Americana. 168 Artículo 25 de
la Convención Americana. 41 148. Asimismo, la Comisión recordó que Sandra
Pavez Pavez acudió a los tribunales chilenos por considerar que la revocatoria de
su certificación fue arbitraria e ilegal, que vulneró gravemente las garantías
constitucionales puesto que se le impidió el ejercicio de sus derechos, y que fue
discriminatoria. En ese sentido, concluyó que, además del incumplimiento del deber
de garantía frente a la violación de los derechos analizados hasta este momento, el
recurso de protección resultó violatorio de los derechos a contar con decisiones
debidamente motivadas y a la protección judicial. 149. El Estado alegó que no debe
concluirse que los derechos de la profesora Pavez Pavez a la protección judicial se
hubiesen visto infringidos por el Estado únicamente porque sus tribunales
rechazaron la acción presentada. Sostuvo que el rechazo de la acción se debe en
parte importante al uso incorrecto de la herramienta procesal por parte de los
representantes de la presunta víctima. Recordó que el recurso fue invocado en
contra del entonces Vicario para la Educación del Obispado de San Bernardo, y en
el marco de ese recurso, únicamente se invocaron los hechos relacionados con la
revocación del certificado de idoneidad otorgado por la Vicaría. El Estado afirmó que
Sandra Pavez Pavez nunca acudió a un mecanismo judicial dirigido a cuestionar la
actuación de las autoridades públicas o, en su defecto, de las autoridades del
establecimiento escolar. Indicó, en particular, que los alegatos que son objeto de
análisis ante esta Corte nunca fueron sometidos a controversia a través de los
mecanismos internos contemplados en Chile: (i) la alegada inconvencionalidad del
Decreto Supremo No 924 de 1983 y ii) la presunta vulneración de derechos
laborales o del acceso a la función pública (por actuaciones adelantadas por
autoridades nacionales o miembros del establecimiento educativo, entre otras)169.
En ese sentido, consideró que no resulta procedente exigir la responsabilidad
internacional al Estado cuando no se ha dado la oportunidad a la jurisdicción interna
de resolver una controversia o remediar una presunta vulneración a los derechos
humanos. 150. El Estado también alegó que no es internacionalmente responsable
por vulnerar el derecho a la debida motivación. Consideró al respecto que la Corte
de Apelaciones de San Miguel garantizó el derecho a la debida motivación en la
medida que esta presentó diferentes elementos que dan cuenta de la incorporación
y materialización de ese derecho. Consideró, por tanto, que la decisión guardó
relación con la naturaleza del recurso, y con la naturaleza de las controversias
suscitadas. Sobre la decisión de la Corte Suprema de Chile, consideró que se
retomaron con exactitud las diferentes consideraciones esgrimidas por la Corte de
Apelaciones de San Miguel y que la expresión “vistos, se confirma la sentencia
apelada” es una fórmula que busca significar que la Corte, una vez apreciados los
antecedentes del caso, asume como propias las consideraciones materiales
efectuadas por el tribunal de primera instancia. Recordó que el fundamento de dicha
manera de proceder se encuentra expresamente contemplado en la legislación
chilena y que esa norma del Código de Procedimiento Civil no ha sido impugnada
bajo el argumento de que se considere inconstitucional o contraria a las garantías
judiciales o a la protección judicial170. B. Consideraciones de la Corte 151. La
Comisión y los representantes alegaron que el Estado habría vulnerado los
derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial por dos motivos: por la
falta de efectividad del recurso incoado por Sandra Pavez Pavez y por una falta al
deber de motivación de la decisión. 152. Este Tribunal ha reiterado que las garantías
judiciales comprendidas en el artículo 8.1 de la Convención están íntimamente
vinculadas al debido proceso legal, el cual “abarca las condiciones que 169 Agregó
que la presunta víctima no recurrió la legalidad del Decreto ante la Contraloría
General de la República, ni presentó una demanda laboral, ni presentó un recurso
de protección contra la corporación, ni solicitó un control de legalidad de lo obrado
por las autoridades rectoras del establecimiento educacional frente a la Contraloría
General de la República, ni tampoco interpuso una acción de nulidad de derecho
público. 170 En este sentido, consideró que si se resolviera acoger el criterio
manifestado por la Comisión, la Corte Suprema chilena se vería obligada a cambiar
sus prácticas y pronunciarse, frente a cualquier reclamo de presuntas infracciones
de derechos, a través de largas, complejas y detalladas sentencias (como una mera
formalidad) y a pesar de que los tribunales inferiores hubiesen procesado
correctamente las controversias jurídicas sujetas a su conocimiento, y sin que la
Corte Suprema tuviese algo nuevo que aportar, como en efecto ocurrió en el
presente caso. 42 deben cumplirse para asegurar la adecuada defensa de aquellos
cuyos derechos u obligaciones están bajo consideración judicial”. En relación
específicamente con el deber de motivar, esta Corte entendió que el mismo
corresponde a la exteriorización de la justificación razonada que permite llegar a una
conclusión171. El deber de motivar las resoluciones es una garantía vinculada a la
recta administración de justicia, que le garantiza a los ciudadanos el derecho a ser
juzgados por las razones que el derecho otorga, a la vez que brinda credibilidad a
las decisiones judiciales en una sociedad democrática172. En virtud de ello, las
decisiones que adopten los órganos internos de los Estados que puedan afectar
derechos humanos deben de estar motivadas, de lo contrario serían decisiones
arbitrarias173. 153. En relación con el derecho a contar con decisiones debidamente
motivadas la Corte ha señalado, de forma reiterada, que la motivación “es la
exteriorización de la justificación razonada que permite llegar a una conclusión” y
que implica una exposición racional de las razones que llevan al juzgador a tomar
una decisión. El deber de motivar las decisiones es una garantía que se desprende
del artículo 8.1 de la Convención, vinculada a la correcta administración de justicia,
pues protege el derecho de los ciudadanos a ser juzgados por las razones que el
derecho suministra y da credibilidad a las decisiones jurídicas en una sociedad
democrática174. 154. Así, la motivación demuestra a las partes que han sido oídas
y, en aquellos casos en que las decisiones son recurribles, proporciona la
posibilidad de criticar la resolución y lograr un nuevo examen ante instancias
superiores. Conforme a lo anterior, la argumentación de un fallo y de ciertos actos
administrativos debe permitir conocer cuáles fueron los hechos, motivos y normas
en que se basó la autoridad para tomar su decisión, a fin de descartar cualquier
indicio de arbitrariedad175. 155. En relación con el artículo 25.1 de la Convención,
la Corte ha señalado que dicha norma contempla la obligación de garantizar, a todas
las personas bajo su jurisdicción, un recurso judicial efectivo contra actos violatorios
de sus derechos fundamentales176. Dicha efectividad supone que, además de la
existencia formal de los recursos, estos den resultados o respuestas a las
violaciones de derechos contemplados ya sea en la Convención, en la Constitución
o en las leyes. La Corte ha establecido que para que exista un recurso efectivo no
es suficiente con que este esté establecido formalmente. Esto implica que el recurso
debe ser idóneo para combatir la violación y que sea efectiva su aplicación por la
autoridad competente. Lo anterior no implica que se evalúe la efectividad de un
recurso en función de que este produzca un resultado favorable para el
demandante177. 156. Por otra parte, este Tribunal ha señalado de forma constante
que las distintas autoridades estatales están en la obligación de ejercer ex officio un
control de convencionalidad entre las normas y prácticas internas y la Convención
Americana, en el marco de sus respectivas competencias y de las regulaciones
procesales correspondientes. En esta tarea, las autoridades internas deben tener en
171 Cfr. Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de noviembre de
2007. Serie C No. 170, párr. 107, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra,
párr. 148. 172 Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso
Administrativo”) Vs. Venezuela, supra, párr. 77, y Caso Hernández Vs. Argentina.
Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22 de
noviembre de 2019. Serie C No. 395, párr. 122. 173 Cfr. Caso Yatama Vs.
Nicaragua, supra, párr. 152, y Caso Casa Nina Vs. Perú. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2020. Serie C No.
419, párr. 89. 174 Cfr. Caso Apitz Barbera y otros (“Corte Primera de lo Contencioso
Administrativo”) Vs. Venezuela, supra, párr. 77, y Caso Cuya Lavy y otros Vs. Perú,
supra, párr. 136. 175 Cfr. Caso Claude Reyes y otros Vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 19 de septiembre de 2006. Serie C No. 151,
párr. 122, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 150. 176 Cfr. Caso
Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Excepciones Preliminares, párr. 91, y Caso
Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala, supra, párr. 77. 177 Cfr.
Garantías judiciales en estados de emergencia (Arts. 27.2, 25 y 8 Convención
Americana sobre Derechos Humanos). Opinión Consultiva OC-9/87 de 6 de octubre
de 1987. Serie A No. 9, párr. 24, Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Fondo,
párr. 67, y Caso Cordero Bernal Vs. Perú. Excepción Preliminar y Fondo. Sentencia
de 16 de febrero de 2021. Serie C No. 421, párr. 48. 43 cuenta no solamente el
tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho la Corte
Interamericana, intérprete última de la Convención178. 157. En lo que refiere
específicamente a la efectividad del recurso, esta Corte ha sostenido que el sentido
de la protección del artículo es la posibilidad real de acceder a un recurso judicial
para que una autoridad competente y capaz de emitir una decisión vinculante
determine si ha habido o no una violación a algún derecho que la persona que
reclama y estima tener. Del mismo modo, en caso de ser encontrada una violación,
el recurso debe ser útil para restituir al interesado en el goce de su derecho y
repararlo179. No pueden considerarse efectivos aquellos recursos que, por las
condiciones generales del país o incluso por las circunstancias particulares de un
caso dado, resulten ilusorios180. Ello puede ocurrir, por ejemplo, cuando su
inutilidad haya quedado demostrada por la práctica, porque falten los medios para
ejecutar sus decisiones o por cualquier otra situación que configure un cuadro de
denegación de justicia181. 158. En el presente caso, como fuera mencionado,
Sandra Pavez Pavez impugnó la decisión de la Vicaría relacionada con su
Certificado de idoneidad mediante un recurso de protección contra esa misma
entidad. Tanto la Corte de Apelaciones de San Miguel como la Corte Suprema de
Justicia rechazaron ese recurso indicando que las decisiones de las autoridades de
las comunidades religiosas no podían estar sujetas a injerencias externas por parte
del Estado (supra párrs. 30 y 31). En efecto, la Corte de Apelaciones de San Miguel
rechazó el recurso interpuesto por Sandra Pavez Pavez entendiendo que “la
legislación aplicable en la especie facultaba al órgano religioso correspondiente para
que otorgue y revoque la autorización que se ha de conferir de acuerdo con sus
particulares principios religiosos, morales y filosóficos, situación que dependerá sólo
de cada una de ellas no teniendo injerencia alguna ni el Estado ni algún particular
puesto que la facultad descansa en el propio credo que tiene una amplia facultad
para establecer sus propias normas y principios” (supra párr. 30). Asimismo, la Corte
Suprema confirmó en todas sus partes la sentencia de la Corte de Apelaciones de
San Miguel (supra párr. 31). La Corte de Apelaciones de San Miguel y luego la Corte
Suprema de Justicia declararon inadmisible y rechazaron el recurso “sin que resulte
menester [...] analizar y referirse pormenorizadamente a las garantías
constitucionales invocadas por la recurrente” (supra párr. 30). 159. Con respecto a lo
anterior, en el capítulo VII.1 se indicó que los hechos del presente caso se
enmarcan en un ámbito de educación pública y que, en el mismo, las actividades
que afecten derechos humanos deben ser objeto de un control de legitimidad. Del
mismo modo, la Corte notó que el Decreto 924 realiza una delegación de la facultad
de otorgar certificados de idoneidad a personas para ejercer la docencia religiosa en
establecimientos públicos sin que exista una vía clara para impugnar este tipo de
decisiones. En esta línea, el artículo 9 del Decreto 924 no puede ser interpretado en
el sentido de otorgar a las autoridades religiosas competencia para denegar el
certificado de idoneidad con fundamento en criterios discriminatorios, lo cual sería
claramente contrario a la Convención. Por esa razón la decisión de conceder o no el
certificado de idoneidad por parte de las autoridades religiosas debe estar sujeta a
un control posterior por parte de las autoridades estatales o a recursos idóneos y
178 Cfr. Caso Almonacid Arellano y otros Vs. Chile. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de septiembre de 2006. Serie C
No. 154, párr. 124, y Caso Casa Nina Vs. Perú, supra, párr. 139. 179 Cfr. Caso Rico
Vs. Argentina. Excepción Preliminar y Fondo. Sentencia de 2 de septiembre de
2019. Serie C No. 383, párr. 88; Opinión Consultiva OC-9/87, supra, párr. 24; Caso
Castañeda Gutman vs. México. Excepciones preliminares, fondo, reparaciones y
costas. Sentencia de 6 de agosto de 2008. Serie C No. 184, párr. 100, y Caso
Pueblo Indígena Kichwa de Sarayaku Vs. Ecuador. Fondo y reparaciones. Sentencia
de 27 de junio de 2012. Serie C No. 245, párr. 261. 180 Cfr. Caso Ivcher Bronstein
Vs. Perú. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2001. Serie
C No. 7, párr. 137, y Caso Ríos Avalos y otro Vs. Paraguay. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 19 de agosto de 2021. Serie C No. 429, párr. 158. 181 Cfr.
Caso Las Palmeras Vs. Colombia. Reparaciones y Costas. Sentencia de 26
noviembre de 2002. Serie C No. 96, párr. 58; Caso Baena Ricardo y otros Vs.
Panamá. Competencia. Sentencia de 28 de noviembre de 2003. Serie C No. 104,
párr. 73, y Caso Martínez Esquivia Vs. Colombia. Excepciones preliminares, Fondo
y Reparaciones. Sentencia de 6 de octubre de 2020. Serie C No. 412, párr. 130. 44
efectivos ante autoridades jurisdiccionales para proteger y salvaguardar los
derechos de las personas contra actos discriminatorios contrarios a la Convención.
160. De acuerdo con lo expresado, para esta Corte, el Estado es responsable por la
violación a los derechos a las garantías judiciales y protección judicial, contenidos
en los artículos 8.1 y 25 de la Convención, en relación con la obligación de respeto
establecida en el artículo 1.1 del mismo instrumento, por cuanto las autoridades
judiciales internas no efectuaron un adecuado control de convencionalidad sobre el
acto del Colegio “Cardenal Antonio Samoré” mediante el cual se separó a Sandra
Pavez Pavez de su cargo de profesora de religión católica, luego de que se recibiera
una comunicación de la Vicaría para la Educación de San Bernardo informando
sobre la revocación de su certificado de idoneidad. Del mismo modo, en el presente
caso se vulneraron los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial,
en relación con las obligaciones de respeto, de garantía, y de adoptar disposiciones
de derecho interno, establecidas en los artículos 1.1 y 2 del mismo instrumento, en
perjuicio de Sandra Pavez Pavez, en la medida que ella careció de recursos idóneos
y efectivos para impugnar los efectos de la decisión de revocación de su certificado
de idoneidad para dictar clases de religión católica. VII. REPARACIONES182 161.
Sobre la base de lo dispuesto en el artículo 63.1 de la Convención Americana, la
Corte ha indicado que toda violación de una obligación internacional que haya
producido daño comporta el deber de repararlo adecuadamente, y que esa
disposición recoge una norma consuetudinaria que constituye uno de los principios
fundamentales del Derecho Internacional contemporáneo sobre responsabilidad de
un Estado183. 162. La reparación del daño ocasionado por la infracción de una
obligación internacional requiere, siempre que sea posible, la plena restitución
(restitutio in integrum), que consiste en el restablecimiento de la situación anterior.
De no ser esto factible, como ocurre en la mayoría de los casos de violaciones a
derechos humanos, el Tribunal determinará medidas para garantizar los derechos
conculcados y reparar las consecuencias que las infracciones produjeron184. Por
tanto, la Corte ha considerado la necesidad de otorgar diversas medidas de
reparación a fin de resarcir los daños de manera integral por lo que, además de las
compensaciones pecuniarias, las medidas de restitución, rehabilitación, satisfacción
y garantías de no repetición tienen especial relevancia por los daños
ocasionados185. 163. Además, este Tribunal ha establecido que las reparaciones
deben tener un nexo causal con los hechos del caso, las violaciones declaradas, los
daños acreditados, así como las medidas solicitadas para reparar los daños
respectivos. Por tanto, la Corte deberá analizar dicha concurrencia para
pronunciarse debidamente y conforme a derecho186. 164. En consecuencia, de
acuerdo con las consideraciones expuestas sobre el fondo y las violaciones a la
Convención declaradas en la presente Sentencia, el Tribunal procederá a analizar
las pretensiones 182 Aplicación del artículo 63.1 de la Convención Americana. 183
Cfr. Caso Velásquez Rodríguez Vs. Honduras. Reparaciones y Costas. Sentencia de
21 de julio de 1989. Serie C No. 7, párrs. 24 y 25, y Caso Digna Ochoa y familiares
Vs. México. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 25 de noviembre de 2021. Serie C No. 447, párr. 150. 184 Cfr. Caso Velásquez
Rodríguez Vs. Honduras. Reparaciones y Costas, supra, párr. 24, y Caso Digna
Ochoa y familiares Vs. México, supra, párr. 151. 185 Cfr. Caso de la Masacre de Las
Dos Erres Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211, párr. 226, y Caso Digna
Ochoa y familiares Vs. México, supra, párr. 151. 186 Cfr. Caso Ticona Estrada y
otros Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de noviembre de
2008. Serie C No. 191, párr. 110, y Caso Digna Ochoa y familiares Vs. México,
supra, párr. 152. 45 presentadas por la Comisión y los representantes de la víctima,
así como las observaciones del Estado a las mismas, a la luz de los criterios fijados
en su jurisprudencia en relación con la naturaleza y alcance de la obligación de
reparar, con el objeto de disponer las medidas dirigidas a reparar los daños
ocasionados187. A. Parte Lesionada 165. Este Tribunal considera parte lesionada,
en los términos del artículo 63.1 de la Convención, a quien ha sido declarada
víctima de la violación de algún derecho reconocido en la misma. Por lo tanto, esta
Corte considera como “parte lesionada” a Sandra Pavez Pavez, quien en su
carácter de víctima de las violaciones declaradas en el Capítulo VI será considerada
beneficiaria de las reparaciones que la Corte ordene. B. Medidas de satisfacción y
rehabilitación B.1. Medidas de satisfacción a) Publicación de la sentencia 166. La
Comisión recomendó que el Estado adoptara las medidas de satisfacción que
correspondan, sin embargo, no se refirió de manera específica a estas medidas.
167. Los representantes solicitaron que se ordenara la publicación de la sentencia
en un diario de circulación nacional, en los sitios web de los organismos del Estado
pertinente, resaltando, especialmente, que fuera publicada en el sitio web del
Ministerio de Educación y del Ministerio de Relaciones Exteriores, solicitando,
además, que se ordenara al Estado mantener dicha publicación disponible por el
tiempo de un año. 168. La Corte dispone, como lo ha hecho en otros casos188, que
el Estado publique, en el plazo de seis meses, contado a partir de la notificación de
la presente Sentencia, en un tamaño de letra legible y adecuado: a) el resumen
oficial de la presente Sentencia elaborado por la Corte, por una sola vez, en el
Diario Oficial; b) el resumen oficial de la presente Sentencia elaborado por la Corte,
por una sola vez, en un diario de amplia circulación nacional, y c) la presente
Sentencia en su integridad, disponible por un período de un año, en un sitio web
oficial del Estado, de una manera accesible al público y desde la página de inicio del
sitio web. El Estado deberá informar de manera inmediata a este Tribunal una vez
que proceda a realizar cada una de las publicaciones dispuestas,
independientemente del plazo de un año para presentar su primer informe dispuesto
en el punto resolutivo 12 de la presente Sentencia. b) Acto público de
reconocimiento de responsabilidad internacional 169. La Comisión indicó que el
Estado debe adoptar las medidas de satisfacción que correspondan, sin embargo,
no se refirió de manera específica a estas medidas. 170. Los representantes
solicitaron que se ordenara la realización de un acto de reconocimiento de
responsabilidad internacional que contemplara la participación de todos los altos
cargos del Estado, incluyendo al Presidente de la República, el Presidente del
Senado, el Presidente de la Cámara de Diputados, el Presidente de la Corte
Suprema y los ministros de Estado, haciendo especial énfasis en el titular del
Ministerio de Educación. Asimismo, solicitaron que se ordenara que las modalidades
de dicho acto fueran concordadas con la víctima. 187 Cfr. Caso Velásquez
Rodríguez Vs. Honduras. Reparaciones y Costas, supra, párrs. 25 y 26, y Caso
Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala, supra, párr. 136. 188 Cfr.
Caso Cantoral Benavides Vs. Perú. Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de
diciembre de 2001. Serie C No. 88, párr. 79, y Caso Digna Ochoa y familiares Vs.
México, supra, párr. 167. 46 171. El Estado alegó que lo solicitado es improcedente
en tanto el Estado no es internacionalmente responsable en el presente caso. 172.
La Corte estima necesario ordenar, con el fin de reparar el daño causado a la
víctima y de evitar que hechos como los de este caso se repitan, que el Estado
realice un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional en
relación con los hechos del presente caso. En dicho acto se deberá hacer referencia
a las violaciones de derechos humanos declaradas en la presente Sentencia.
Asimismo, deberá llevarse a cabo mediante una ceremonia pública en presencia de
altos funcionarios del Estado y de la víctima declarada en esta Sentencia, si así lo
desea, y de sus representantes189. 173. El Estado, la víctima, y/o sus
representantes, deberán acordar la modalidad de cumplimento del acto público, así
como las particularidades que se requieran, tales como el lugar y la fecha para su
realización190. Además, deberá garantizarse que la víctima tenga la posibilidad de
asistir, para lo cual el Estado deberá sufragar los gastos correspondientes a su
transporte191. De igual manera, como lo ha hecho en otros casos192, la Corte
ordena al Estado difundir dicho acto a través de los medios de comunicación de la
manera más amplia posible, incluyendo la difusión por radio, televisión y redes
sociales del Ministerio de Educación. Las autoridades estatales que deberán estar
presentes o participar en dicho acto, deberán ser altos funcionarios estatales,
incluidas las máximas autoridades del Ministerio de Educación. Para cumplir con
esta obligación de realizar el acto de reconocimiento de responsabilidad
internacional, el Estado cuenta con un plazo de un año a partir de la notificación de
la presente Sentencia. B.2. Medidas de rehabilitación 174. Los representantes
solicitaron que se ordene al Estado brindar atención en salud preferente e integral a
la señora Pavez Pavez. 175. La Corte ha constatado las afectaciones a la libertad
personal y a su derecho a la vida privada sufridas por la señora Sandra Pavez
Pavez como consecuencia de los hechos del presente caso y de la discriminación
en razón de su orientación sexual de la cual fue objeto (supra Capítulo VI.1). Por
tanto, la Corte considera que es preciso disponer una medida de reparación que
brinde una atención adecuada a los padecimientos sufridos por la víctima a raíz de
los hechos del presente caso que atienda a sus especificidades y antecedentes193.
En consecuencia, esta Corte ordena al Estado pagar una suma de dinero para que
la señora Sandra Pavez Pavez pueda sufragar los gastos de los tratamientos
psicológicos y/o psiquiátricos que sean necesarios. El monto de la misma será
definido en el acápite correspondiente al daño inmaterial (infra párr. 198). C.
Garantías de no repetición C.1. Medidas de capacitación 176. La Comisión solicitó
que se ordenara al Estado capacitar a las personas encargadas de evaluar la
idoneidad del personal docente y a los funcionarios judiciales, de todas las
instancias, que estén llamados a conocer recursos de protección de derechos
fundamentales sobre el alcance y contenido 189 Cfr. Caso Cantoral Benavides Vs.
Perú. Reparaciones y Costas, supra, párr. 81, y Caso Manuela y otros Vs. El
Salvador, supra, párr. 276. 190 Cfr. Caso Radilla Pacheco Vs. México. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de noviembre de
2009. Serie C No. 209, párr. 353, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra,
párr. 277. 191 Sandra Pavez Pavez señaló que vivía en la comunidad del Bosque.
192 Véase, por ejemplo, Caso del Penal Miguel Castro Castro Vs. Perú. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 25 de noviembre de 2006. Serie C No. 160,
párr. 445, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 276. 193 Cfr. Caso
Barrios Altos Vs. Perú. Reparaciones y Costas, supra, párr. 42 y 45, y Caso
Guachalá Chimbo y otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia
de 26 de marzo de 2021. Serie C No. 423, párr. 234. 47 del derecho a la igualdad y
no discriminación, incluyendo la prohibición de discriminación por orientación sexual.
177. Los representantes manifestaron hacerse parte de todo lo señalado por la
Comisión en el Informe de Fondo. 178. El Estado, en sus alegatos finales escritos,
manifestó que ya ha adelantado procesos de capacitación a las autoridades
judiciales en relación con el derecho a la igualdad y el principio de no discriminación,
por lo cual alegó que la medida solicitada, además de no guardar relación con el
presente asunto, resulta innecesaria. 179. Como lo ha hecho en otros casos, la
Corte estima pertinente ordenar al Estado crear e implementar, en el plazo de dos
años, un plan de capacitación a las personas encargadas de evaluar la idoneidad
del personal docente en establecimientos educativos públicos sobre el alcance y
contenido del derecho a la igualdad y no discriminación, incluyendo la prohibición de
discriminación por orientación sexual. Este plan de capacitación debe incluir
indicadores que puedan ser verificados para evaluar los progresos que se realicen
durante la implementación del mismo. C.2. Medidas necesarias para asegurar el
debido control administrativo y judicial 180. La Comisión solicitó que se ordenara al
Estado: i) la adecuación normativa interna, incluyendo el Decreto 924, a fin de
asegurar que el mismo no promueva actos de discriminación por orientación sexual
al momento de su aplicación, y ii) la adopción de las medidas necesarias para
asegurar el debido control administrativo y judicial de posibles situaciones
discriminatorias en el contexto de la aplicación de la normativa. 181. Los
representantes solicitaron que se ordenara la derogación del Decreto 924, y que se
reemplace por un marco normativo que asegure criterios objetivos y no
discriminatorios para que profesores y profesoras de religión, en cualquier
establecimiento público o privado, puedan impartir clases “sin amedrentamiento o
represión por su orientación sexual u otra categoría prohibida de discriminación”.
Asimismo, en sus alegatos finales escritos solicitaron que se ordenara al Estado
adecuar la normativa contra la discriminación, Ley 2.609 de 2012, para “garantizar
efectivamente la no ocurrencia de casos similares al presente en el futuro”. 182. Al
respecto, el Estado manifestó que el Decreto 924 es “por completo compatible con
la Convención Americana”, y es un “desarrollo directo del artículo 12 convencional”,
por lo que, según manifestó, no existirían razones para ordenar su adecuación o
derogación. 183. En la presente Sentencia, la Corte encontró al Estado responsable
por la violación a los derechos a las garantías judiciales y protección judicial
contenidas en los artículos 8.1 y 25 de la Convención, en relación con las
obligaciones de respeto, de garantía, y de adoptar disposiciones de derecho interno,
establecidas en los artículos 1.1 y 2 del mismo instrumento, en perjuicio de Sandra
Pavez Pavez en la medida que ella careció de recursos idóneos y efectivos para
impugnar los efectos de la decisión de revocación de su certificado de idoneidad
para dictar clases de religión católica por parte de la Vicaría de San Bernardo (supra
Capítulo VI.2). Asimismo, la Corte consideró que el Estado no puede renunciar a su
función de control de los actos de particulares que puedan afectar los derechos
humanos (supra párr. 158). De conformidad con lo anterior, y de acuerdo a la
obligación a cargo del Estado de adecuar las disposiciones de derecho interno
contenida en el artículo 2 de la Convención Americana, deben realizarse los ajustes
normativos necesarios para que las decisiones tomadas conforme al Decreto 924 se
ajusten a los derechos y principios contenidos en la Convención y para que el
control del Estado sobre esos actos se establezca de una manera clara y objetiva.
184. En virtud de lo expresado en el párrafo anterior, y tal como lo ha hecho en otros
casos194, esta Corte considera necesario ordenar al Estado a que, en el plazo de
dos años a partir de la notificación de la presente Sentencia, precise o regule, con
claridad, a través de medidas legislativas o de otro 194 Véase, por ejemplo, Caso
Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala, supra, párr. 144. 48 carácter,
la vía recursiva, el procedimiento y la competencia jurisdiccional, para la
impugnación de las decisiones de los establecimientos educativos públicos en torno
al nombramiento o remoción de profesoras o profesores de religión como
consecuencia de la emisión o revocación de un certificado de idoneidad por parte de
una autoridad religiosa al amparo de lo establecido en el artículo 9 del Decreto 924
de 1983. En el marco de esos recursos, las autoridades deberán contar con las
facultades para efectuar un adecuado control de convencionalidad sobre las
referidas decisiones de establecimientos educativos públicos en torno al
nombramiento o remoción de profesoras o profesores de religión como
consecuencia de la emisión o revocación de un certificado de idoneidad. D. Otras
medidas solicitadas 185. La Comisión solicitó que se ordenara al Estado la
reincorporación de Sandra Pavez Pavez al cargo que ocupaba como profesora en
una institución pública, aclarando que lo anterior en caso de que esa sea su
voluntad y que se realice en concertación con ella. 186. Los representantes
manifestaron hacerse parte de todo lo señalado por la Comisión en el Informe de
Fondo. 187. Al respecto, el Estado en sus alegatos finales escritos manifestó sobre
la solicitud de reincorporación de la señora Pavez, que no es clara la medida
concreta solicitada, así como tampoco su alcance. Además, manifestó que la
improcedencia de dicha medida en tanto, afirmó, la señora Pavez nunca fue
desvinculada como docente, así como que la pretendida implicaría la imposición de
una profesora de religión católica, que “no cuenta con la confianza y, en
consideración de las autoridades religiosas, no representa dicha fe”, lo que, a su
vez, resultaría vulneratorio de la libertad religiosa y en una medida discriminatoria
con fundamento en motivos religiosos. 188. La Corte considera que la emisión de la
presente Sentencia y las reparaciones ordenadas en este capítulo resultan
suficientes y adecuadas para remediar las violaciones sufridas por la víctima, por lo
que no estima necesario ordenar medidas adicionales. E. Indemnizaciones
compensatorias E.1. Daño Material 189. La Comisión solicitó que se ordenara al
Estado reparar integralmente las violaciones de derechos humanos declaradas en
su informe de fondo en el aspecto material. Además, agregó que el aspecto material
deberá tener en cuenta las diferencias de los montos económicos salariales y
prestaciones sociales que hubiere recibido en su condición de docente, así como
sostuvo que el Estado deberá adoptar las medidas de compensación que
correspondan. 190. Los representantes solicitaron que se ordenara al Estado pagar,
como parte del daño material, los costos de las terapias psiquiátricas y psicológicas
que la víctima desde el año 2007 tuvo que asumir. 191. El Estado, en sus alegatos
finales escritos, alegó que lo solicitado por la Comisión resulta improcedente en
tanto la víctima no sufrió una merma económica, directa o indirecta, por la
reasignación de sus funciones, ni tampoco perdió salarios y prestaciones como
docente. En cuanto a lo solicitado por los representantes, el Estado negó ser el
causante de los “presuntos perjuicios” que se pretenden reparar, por lo que sería
improcedente la solicitud. Además, alegó que la víctima podría acudir a los servicios
de salud médica y mental del Estado, a través del sistema de seguridad social de
Chile. 49 192. Este Tribunal ha desarrollado en su jurisprudencia que el daño
material supone la pérdida o detrimento de los ingresos de las víctimas, los gastos
efectuados con motivo de los hechos y las consecuencias de carácter pecuniario
que tengan un nexo causal con los hechos del caso195. 193. En virtud de las
circunstancias de este caso, la Corte considera razonable ordenar al Estado el pago
de una indemnización por concepto de daño emergente en favor de Sandra Pavez
Pavez, tales como las terapias psicológicas que tuvo que seguir como consecuencia
de los hechos del caso. Teniendo en cuenta que la información proporcionada por
los representantes no permite establecer con certeza el monto del daño material
causado por los hechos examinados en este caso, este Tribunal fija en equidad la
cantidad de USD$ 5.000,00 (cinco mil dólares de los Estados Unidos de América) a
favor de Sandra Pavez Pavez. E.2. Daño Inmaterial 194. La Comisión solicitó que se
ordenara al Estado reparar integralmente las violaciones de derechos humanos
declaradas en su informe de fondo en el aspecto material, solicitando, además, que
se ordenara al Estado deberá adoptar las medidas de compensación que
correspondan. 195. Los representantes solicitaron que se ordenara al Estado
indemnizar a la víctima por el sufrimiento que tuvo que afrontar producto de la
discriminación a la que fue objeto, exponiendo su vida privada y perjudicándola en
su empleo. Asimismo, en sus alegatos finales escritos ampliaron que los hechos le
causaron a la señora Pavez un trauma severo durante los años venideros, así como
que desde 2007 ha desempeñado un cargo de Inspectora General en condición de
interina, “esencialmente precario e inestable”. En virtud de lo anterior, propusieron
que se otorgue un monto de USD$30,000.00 alegando la similitud del presente caso
con el Caso Atala Riffo y niñas Vs. Chile. 196. El Estado, en sus alegatos finales
escritos, alegó que lo solicitado es improcedente en tanto el Estado no es
internacionalmente responsable en el presente caso. 197. La Corte ha establecido
en su jurisprudencia que el daño inmaterial, puede comprender tanto los
sufrimientos y las aflicciones causados por la violación como el menoscabo de
valores muy significativos para las personas y cualquier alteración, de carácter no
pecuniario, en las condiciones de existencia de las víctimas o su familia186. Por otra
parte, dado que no es posible asignar al daño inmaterial un equivalente monetario
preciso, sólo puede ser objeto de compensación, para los fines de la reparación
integral a las víctimas, mediante el pago de una cantidad de dinero o la entrega de
bienes o servicios apreciables en dinero, que el Tribunal determine en aplicación
razonable del arbitrio judicial y en términos de equidad196. 198. En atención a las
circunstancias del presente caso, la entidad, carácter y gravedad de las violaciones
cometidas, los sufrimientos ocasionados a la víctima197, y el tiempo transcurrido
desde el momento de los hechos, la Corte considera adecuado ordenar el pago de
indemnización por concepto de daño inmaterial en favor de Sandra Pavez Pavez.
En consecuencia, el Tribunal dispone, en equidad, que el Estado debe otorgar, por
daño inmaterial, una indemnización de USD$ 30.000,00 (treinta mil dólares de los
Estados Unidos de América) a favor de Sandra Pavez Pavez. En este monto se
encuentra 195 Cfr. Caso Bámaca Velásquez Vs. Guatemala. Reparaciones y
Costas. Sentencia de 22 de febrero de [Link] C No. 91, párr. 43, y Caso Digna
Ochoa y familiares Vs. México, supra, párr. 181. 196 Cfr. Caso de los “Niños de la
Calle” (Villagrán Morales y otros) Vs. Guatemala. Reparaciones y Costas, supra,
párr. 84, y Caso Cuya Lavy y otros Vs. Perú, supra, párr. 223. 197 Durante la
audiencia pública, Sandra Pavez Pavez declaró que vivió “con una tremenda
depresión cuando pasó todo esto, afectó también los temores que uno tiene para
salir públicamente, correr riesgo de que, en la calle, cualquier persona le haga
daño”. También indicó que le afectaba “el haber perdido (su…) derecho a educar,
(…o), lo que digan los medios”. Del mismo modo indicó con respecto a su cargo de
inspectora que sintió que “no estaba en lo que a le [...] gustaba, [...], que no era lo
que (su…) ser sentía, era como que estar haciendo algo porque hay que hacerlo y
porque hay que ganar dinero y porque ten(ía) que subsistir, pero no era la esencia
interna (suya). (Se) sent(ió) pasada a llevar totalmente (su) dignidad y como ser
humano”. 50 comprendido la suma de dinero para que Sandra Pavez Pavez pueda
sufragar los gastos de los tratamientos psicológicos que sean necesarios (infra párr.
175). F. Gastos y costas 199. Los representantes solicitaron que se ordenara al
Estado restituir los gastos en los que hayan tenido que incurrir producto de caso.
Asimismo, en sus alegatos finales, solicitaron que se ordene al Estado el pago de
los gastos en que se incurrió para alojar a la víctima en un hotel en Santiago, Chile,
durante los días 13 y 14 de mayo de 2021, para que pudiera comparecer en la
audiencia pública. Lo anterior, según indicaron, en virtud de que la víctima reside en
una zona rural al Sur de Santiago, por lo que para efectos de comparecer se tuvo
que alojar en la ciudad. Manifestaron que dicho gasto ascendió a $137,088.00
pesos chilenos para lo cual adjuntaron dos comprobantes de pago. 200. La Corte
recuerda que, conforme a su jurisprudencia, las costas y gastos hacen parte del
concepto de reparación, toda vez que la actividad desplegada por las víctimas con
el fin de obtener justicia, tanto a nivel nacional como internacional, implica
erogaciones que deben ser compensadas cuando la responsabilidad internacional
del Estado es declarada mediante una sentencia condenatoria. En cuanto al
reembolso de las costas y gastos, corresponde al Tribunal apreciar prudentemente
su alcance, el cual comprende los gastos generados ante las autoridades de la
jurisdicción interna, así como los generados en el curso del proceso ante el Sistema
Interamericano, teniendo en cuenta las circunstancias del caso concreto y la
naturaleza de la jurisdicción internacional de protección de los derechos humanos.
Esta apreciación puede ser realizada con base en el principio de equidad y tomando
en cuenta los gastos señalados por las partes, siempre que su quantum sea
razonable198. 201. Este Tribunal ha señalado que “las pretensiones de las víctimas
o sus representantes en materia de costas y gastos, y las pruebas que las
sustentan, deben presentarse a la Corte en el primer momento procesal que se les
concede, esto es, en el escrito de solicitudes y argumentos, sin perjuicio de que
tales pretensiones se actualicen en un momento posterior, conforme a las nuevas
costas y gastos en que se haya incurrido con ocasión del procedimiento ante esta
Corte”199. Asimismo, la Corte reitera que no es suficiente la remisión de
documentos probatorios, sino que se requiere que las partes hagan una
argumentación que relacione la prueba con el hecho que se considera
representado, y que, al tratarse de alegados desembolsos económicos, se
establezcan con claridad los rubros y la justificación de los mismos200. 202.
Tomando en cuenta los montos solicitados por los representantes y los
comprobantes de gastos presentados, la Corte dispone fijar en equidad el pago de
USD$30.000,00 (treinta mil dólares de los Estados Unidos de América) por concepto
de costas y gastos. Dicha cantidad deberá ser entregada directamente a los
representantes. En la etapa de supervisión del cumplimiento de la presente
Sentencia, la Corte podrá disponer que el Estado reembolse a las víctimas o sus
representantes los gastos razonables en que incurran en dicha etapa procesal201.
G. Modalidad de cumplimiento de los pagos ordenados 203. El Estado deberá
efectuar el pago de las indemnizaciones por concepto de daño material e inmaterial
y el reintegro de costas y gastos establecidos en la presente Sentencia directamente
a las personas indicadas en la misma, dentro del plazo de un año contado a partir
de la notificación de la 198 Cfr. Caso Garrido y Baigorria Vs. Argentina.
Reparaciones y Costas. Sentencia de 27 de agosto de 1998. Serie C No. 39, párrs.
82, y 244, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 317. 199 Cfr. Caso
Garrido y Baigorria Vs. Argentina. Reparaciones y Costas, supra, párr. 79, y Caso
Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala, supra, párr. 160. 200 Cfr.
Caso Chaparro Álvarez y Lapo Íñiguez Vs. Ecuador. Excepciones Preliminares,
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 21 de noviembre de 2007. Serie C No.
170, párr. 277, y Caso Manuela y otros Vs. El Salvador, supra, párr. 318. 201 Cfr.
Caso Ibsen Cárdenas e Ibsen Peña Vs. Bolivia. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 1 de septiembre de 2010. Serie C No. 217, párr. 29, y Caso Digna
Ochoa y familiares Vs. México, supra, párr. 193. 51 presente Sentencia, sin perjuicio
de que pueda adelantar el pago completo en un plazo menor, en los términos de los
siguientes párrafos. 204. En caso de que la beneficiaria haya fallecido o fallezca
antes de que le sea entregada la cantidad respectiva, esta se entregará
directamente a sus derechohabientes, conforme al derecho interno aplicable. 205. El
Estado deberá cumplir con las obligaciones monetarias mediante el pago en dólares
de los Estados Unidos de América o su equivalente en moneda nacional, utilizando
para el cálculo respectivo el tipo de cambio de mercado publicado o calculado por
una autoridad bancaria o financiera pertinente, en la fecha más cercana al día del
pago. 206. Si por causas atribuibles a la beneficiaria de las indemnizaciones o a sus
derechohabientes no fuese posible el pago de las cantidades determinadas dentro
del plazo indicado, el Estado consignará dichos montos a su favor en una cuenta o
certificado de depósito en una institución financiera chilena solvente, en dólares de
los Estados Unidos de América, y en las condiciones financieras más favorables que
permitan la legislación y la práctica bancaria. Si no se reclama la indemnización
correspondiente una vez transcurridos diez años, las cantidades serán devueltas al
Estado con los intereses devengados. 207. Las cantidades asignadas en la presente
Sentencia como indemnización por daños materiales e inmateriales, y como
reintegro de gastos y costas, deberán ser entregadas a las personas indicadas en
forma íntegra, conforme a lo establecido en esta Sentencia, sin reducciones
derivadas de eventuales cargas fiscales. 208. En caso de que el Estado incurriera
en mora, deberá pagar un interés sobre la cantidad adeudada correspondiente al
interés bancario moratorio en Chile. VIII. PUNTOS RESOLUTIVOS 209. Por tanto,
LA CORTE DECLARA, Por unanimidad, que: 1. El Estado es responsable por la
violación del derecho a la igualdad y no discriminación, contenido en los artículos
1.1 y 24 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, este último en
relación con las obligaciones de respeto y garantía establecidas en el antedicho
artículo 1.1 del mismo instrumento, en perjuicio de Sandra Pavez Pavez, en los
términos de los párrafos 57 a 146 de la presente Sentencia. 2. El Estado es
responsable por la violación de los derechos a la libertad personal, a la vida privada,
y al trabajo contenidos en los artículos 7.1, 11.2, y 26 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos, en relación con las obligaciones de respeto y garantía,
establecidas en el artículo 1.1 del mismo instrumento, en perjuicio de Sandra Pavez
Pavez, en los términos de los párrafos 57 a 146 de la presente Sentencia. 3. El
Estado es responsable por la violación de los derechos a las garantías judiciales y a
la protección judicial, contenidos en los artículos 8.1 y 25 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en relación con las obligaciones de respeto,
de garantía, y de adoptar disposiciones de derecho interno, establecidas en los
artículos 1.1 y 2 del mismo instrumento, en perjuicio de Sandra Pavez Pavez, en los
términos de los párrafos 151 a 160 de la presente Sentencia. -52- 4. El Estado no es
responsable por la violación del derecho de acceso a la función pública en
condiciones de igualdad, contenido en el artículo 23.1.c) de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, en perjuicio de Sandra Pavez Pavez, en los
términos de los párrafos 137 a 139, y 146 de la presente Sentencia. Y DISPONE:
Por unanimidad, que: 5. Esta Sentencia constituye por si misma una forma de
reparación. 6. El Estado realizará las publicaciones indicadas en el párrafo 168 de
esta Sentencia, en el plazo de seis meses contados a partir de la notificación de la
misma. 7. El Estado realizará un acto público de reconocimiento de responsabilidad
internacional, en relación con los hechos de este caso, en los términos de los
párrafos 172 y 173 de esta Sentencia. 8. El Estado creará e implementará un plan
de capacitación permanente a las personas encargadas de evaluar la idoneidad del
personal docente, en los términos del párrafo 179 de la presente Sentencia. 9. El
Estado deberá adecuar su normativa sobre la vía recursiva, el procedimiento y la
competencia judicial para la impugnación de las decisiones de los establecimientos
educativos públicos en torno al nombramiento o remoción de profesoras o
profesores de religión como consecuencia de la emisión o revocación de un
certificado de idoneidad, en los términos de los párrafos 183 y 184 de la presente
Sentencia. 10. El Estado pagará las cantidades fijadas en los párrafos 193, 198 y
202 de la presente Sentencia por concepto de daño material e inmaterial, y por el
reintegro de costas y gastos, en los términos de los párrafos 203 a 208 de la misma.
11. El Estado pagará la suma destinada para brindar tratamiento psicológico y/o
psiquiátrico a la víctima, en los términos de los párrafos 175 y 198 de la presente
Sentencia. 12. El Estado rendirá al Tribunal un informe, dentro del plazo de un año
contado a partir de la notificación de la Sentencia, sobre las medidas adoptadas
para cumplir con la misma. 13. La Corte supervisará el cumplimiento íntegro de la
Sentencia, en ejercicio de sus atribuciones y en cumplimiento de sus deberes
conforme a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, y dará por
concluido el presente caso una vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a
lo dispuesto en la misma. El juez Humberto Antonio Sierra Porto dio a conocer su
voto individual concurrente. Redactada en español en San José, Costa Rica, el 4 de
febrero de 2022. -53- Corte IDH. Caso Pavez Pavez Vs. Chile. Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 4 de febrero de 2022. Sentencia adoptada en San José,
Costa Rica. Elizabeth Odio Benito Presidenta L. Patricio Pazmiño Freire Humberto
Antonio Sierra Porto Eduardo Ferrer Mac-Gregor Poisot Eugenio Raúl Zaffaroni
Ricardo C. Pérez Manrique Romina I. Sijniensky Secretaria Adjunta Comuníquese y
ejecútese, Elizabeth Odio Benito Presidenta Romina I. Sijniensky Secretaria Adjunta
1 VOTO CONCURRENTE DEL JUEZ HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO
CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS CASO PAVEZ PAVEZ VS.
CHILE SENTENCIA DE 4 DE FEBRERO DE 2022 (Fondo, Reparaciones y Costas)
1. Con el acostumbrado respeto por las decisiones mayoritarias de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Corte” o “el Tribunal”), el
presente voto tiene por objeto explicar mi disidencia frente al punto resolutivo 2 en el
que se declaró la responsabilidad internacional del Estado de Chile (en adelante “el
Estado” o “Chile”) por la violación de los derechos a la libertad personal, a la vida
privada, y al trabajo, en perjuicio de Sandra Pavez Pavez. El voto complementa la
posición ya expresada en mis votos parcialmente disidentes a los casos Lagos del
Campo Vs. Perú1, Trabajadores Cesados de Petroperú y otros Vs. Perú2, San
Miguel Sosa y otras Vs. Venezuela3, Cuscul Pivaral y otros Vs. Guatemala4, Muelle
Flores Vs. Perú5, Asociación Nacional de Cesantes y Jubilados de la
Superintendencia Nacional de Administración 1 Cfr. Caso Lagos del Campo Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 31
de agosto de 2017. Serie C No. 340. Voto parcialmente disidente del Juez Humberto
Antonio Sierra Porto. 2 Cfr. Caso Trabajadores Cesados de Petroperú y otros Vs.
Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23
de noviembre de 2017. Serie C No. 344. Voto parcialmente disidente del Juez
Humberto Antonio Sierra Porto. 3 Cfr. Caso San Miguel Sosa y otras Vs. Venezuela.
Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de febrero de 2018. Serie C No.
348. Voto parcialmente disidente del Juez Humberto Antonio Sierra Porto. 4 Cfr.
Caso Cuscul Pivaral y otros Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de agosto de 2018. Serie C No. 359. Voto
parcialmente disidente del Juez Humberto Antonio Sierra Porto. 5 Cfr. Caso Muelle
Flores Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de marzo de 2019. Serie C No. 375. Voto parcialmente disidente del
Juez Humberto Antonio Sierra Porto. 2 Tributaria (ANCEJUB-SUNAT) Vs. Perú6,
Hernández Vs. Argentina7, Comunidades Indígenas Miembros de la Asociación
Lhaka Honhat (Nuestra Tierra) Vs. Argentina8, Guachalá Chimbo y otros vs.
Ecuador9; así como en mis votos concurrentes en los casos Gonzales Lluy y otros
Vs. Ecuador10, Poblete Vilches y otros Vs. Chile11, Casa Nina vs. Perú12, Buzos
Miskitos vs. Honduras13, Vera Rojas y otros vs. Chile14, Manuela y otras vs. El
Salvador15, Caso Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala16 en
relación con la justiciabilidad de los derechos económicos, sociales, culturales y
ambientales (en adelante “DESCA”) a través del artículo 26 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (en adelante “la Convención” o “CADH)”. 2.
En opiniones separadas anteriores he expresado detalladamente múltiples
argumentos que evidencian las contradicciones e inconsistencias lógicas y jurídicas
de las que adolece la teoría de la justiciabilidad directa y autónoma de los DESCA.
He señalado que, el artículo 26 de la Convención recoge la obligación de desarrollo
progresivo y su consecuente deber de no regresividad en relación con los derechos
que puedan derivarse de la Carta de la OEA. Así, en virtud de esta disposición, el
Tribunal puede declarar la responsabilidad internacional del Estado por el
incumplimiento de las obligaciones de desarrollo progresivo y no regresividad, no de
los DESCA en su dimensión individual. 6 Cfr. Caso Asociación Nacional de
Cesantes y Jubilados de la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria
(ANCEJUB-SUNAT) Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 21 de noviembre de 2019. Serie C No. 394. Voto parcialmente
disidente del Juez Humberto Antonio Sierra Porto. 7 Cfr. Caso Hernández Vs.
Argentina. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 22
de noviembre de 2019. Serie C No. 395. Voto parcialmente disidente del Juez
Humberto Antonio Sierra Porto. 8 Cfr. Caso Comunidades Indígenas Miembros de la
Asociación Lhaka Honhat (Nuestra Tierra) Vs. Argentina. Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 6 de febrero de 2020. Serie C No. 400. Voto parcialmente
disidente del Juez Humberto Antonio Sierra Porto. 9 Cfr. Caso Guachalá Chimbo y
otros Vs. Ecuador. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 26 de marzo de
2021. Serie C No. 423. Voto parcialmente disidente del Juez Humberto Antonio
Sierra Porto. 10 Cfr. Caso Gonzales Lluy y otros Vs. Ecuador. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 1 de septiembre de
2015. Serie C No. 298. Voto concurrente del Juez Humberto Antonio Sierra Porto. 11
Cfr. Caso Poblete Vilches y otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 8 de marzo de 2018. Serie C No. 349. Voto Concurrente del Juez
Humberto Antonio Sierra Porto. 12 Cfr. Caso Casa Nina Vs. Perú. Excepciones
Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de
2020. Serie C No. 419. Voto concurrente y parcialmente disidente del Juez
Humberto Antonio Sierra Porto. 13 Cfr. Caso de los Buzos Miskitos (Lemoth Morris y
otros) Vs. Honduras. Sentencia de 31 de agosto de 2021. Serie C No. 432. 14 Cfr.
Caso Vera Rojas y otros Vs. Chile. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones
y Costas. Sentencia de 1 de octubre de 2021. Serie C No. 439. 15 Cfr. Caso
Manuela y otros Vs. El Salvador. Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y
Costas. Sentencia de 2 de noviembre de 2021. Serie C No. 441. 16 Cfr. Caso
Extrabajadores del Organismo Judicial Vs. Guatemala. Excepciones Preliminares,
Fondo y Reparaciones. Sentencia de 17 de noviembre de 2021. Serie C No. 445. 3
3. En esta oportunidad me permito reiterar que, la posición asumida por la mayoría
de los jueces del Tribunal desde el caso Lagos del Campo Vs. Perú desconoce el
alcance del artículo 26 determinado a partir de las reglas de interpretación de la
Convención de Viena sobre el Derechos de los Tratados (interpretación literal,
sistemática y teleológica)17; modifica la naturaleza de la obligación de progresividad
consagrada con absoluta claridad en el artículo 2618; ignora la voluntad de los
Estados plasmada en el artículo 19 del Protocolo de San Salvador19 y mina la
legitimidad del Tribunal en el ámbito regional20; solo por mencionar algunos
argumentos. 4. Igualmente, debo recordar que la postura que he asumido no niega
la interdependencia e indivisibilidad de los derechos civiles, políticos, económicos,
sociales, culturales y ambientales, ni tampoco desconoce la dimensión individual de
los DESCA. En mi consideración, la justiciabilidad de todos los derechos debe
adelantarse por las vías que cada uno de los órdenes normativos ha dispuesto. Así,
la protección directa de los DESCA puede ser alcanzada en el ámbito de las
jurisdicciones internas, y ante esta Corte por la vía de la conexidad, como se hacía
en otros casos previos al caso Lagos del Campo. Lo anterior, permite alcanzar el
mismo grado de protección que ahora se logra con la posición jurisprudencial
mayoritaria y, a su vez, respetar el andamiaje normativo que le otorga competencia
a la Corte Interamericana, y proteger su actividad como una de las máximas
autoridades del Sistema Interamericano de Protección de Derechos Humanos. 5. En
la Sentencia la Corte declaró la responsabilidad del Estado al considerar que, la
revocación del certificado de idoneidad para impartir clases de religión católica en
razón de la orientación sexual de la señora Sandra Pavez, violó sus derechos a la
igualdad y no discriminación, a la libertad personal, a la vida privada, y al trabajo en
relación con las obligaciones de respeto y garantía. Asimismo, el Tribunal encontró
responsable al Estado por no proveer los recursos efectivos para la protección de
sus derechos, en particular para cuestionar la decisión de la autoridad religiosa a la
que, por disposición del derecho interno, se le otorgaron efectos jurídicos. Debo
decir que, concuerdo con todas las consideraciones expuestas en el cuerpo de la
decisión, a excepción de aquellas que se refieren a la violación directa del derecho
al trabajo (artículo 26 CADH), las cuales no cuentan con la fundamentación jurídica
suficiente. 6. Como punto de partida debo señalar que, en la Sentencia, previo al
análisis de la alegada violación del derecho al trabajo, la Corte estudió la alegada
violación del derecho de acceso a la función pública en condiciones de igualdad
(artículo 23 CADH). Consideró el Tribunal, que este derecho no se vio afectado
pues, con posterioridad a la revocación del certificado de idoneidad necesario para
la enseñanza de la clase de religión católica, la señora Pavez continuó ejerciendo
una función de naturaleza pública como inspectora general de la institución
educativa donde trabajaba. Igualmente, encontró que este cambio no se constituyó
como una desmejora laboral, sino que se trató de una reasignación de funciones
conforme lo establecido en su contrato, que se materializó en 17 Cfr. Caso Muelle
Flores Vs. Perú. Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 6 de marzo de 2019. Serie C No. 375. 18 Cfr. Caso Cuscul Pivaral y
otros Vs. Guatemala. Excepción Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas.
Sentencia de 23 de agosto de 2018. Serie C No. 359. 19 Cfr. Caso Poblete Vilches y
otros Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 8 de marzo de 2018.
Serie C No. 349. 20 Cfr. Caso Trabajadores Cesados de Petroperú y otros Vs. Perú.
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de
noviembre de 2017. Serie C No. 344. 4 un ascenso, con mayor remuneración y con
más responsabilidades21. Así, la Corte estudió lo relativo al concepto de desmejora
laboral, aunque no precisó el alcance y contenido de este, en el marco del artículo
23 convencional. A pesar de lo anterior, y sin mayor explicación, la Corte retoma el
análisis sobre la alegada desmejora laboral en relación con el artículo 26 CADH,
tomando en cuenta dos elementos distintos. 7. Efectivamente, la Corte encontró
probada la violación del derecho al trabajo al considerar que, “[…] la reasignación de
funciones que sufrió Sandra Pavez Pavez […] menoscabó su vocación docente y
constituyó una forma de desmejora laboral. El hecho de que su contrato laboral no
especificara que ella era profesora de religión católica, que previera la posibilidad de
que ella pudiera ser reasignada en sus funciones, o que en caso de contar con
certificados de idoneidad de comunidades religiosas correspondientes a otros
credos, y que podría haber seguido dictando clases de religión, no cambia esa
conclusión en la medida que las nuevas funciones que le fueron asignadas, lo
fueron como consecuencia de un trato diferente que se basó en su orientación
sexual y no en causas objetivas de la necesidad del servicio”22 (énfasis fuera del
texto). Esta afirmación es poco precisa y carece de fundamento jurídico como
explicaré a continuación. 8. Por las conclusiones plasmadas en los párrafos 138
a140, parece entenderse que el cambio de condiciones laborales en perjuicio del
trabajador, no solo se refiere a una disminución de la remuneración, de la
estabilidad que ofrece el contrato o de la jerarquía del cargo, sino también a la
imposibilidad de ejercer la labor que responda a la vocación del trabajador, y a las
variaciones de cargo basadas en criterios discriminatorios. Para llegar a esta
conclusión la Sentencia no expone un fundamento sólido a la luz del corpus iuris
interamericano, desdibuja el contenido del artículo 23 de la Convención y reitera el
análisis del acápite 1 del fondo de la Sentencia. 9. En primer lugar, en lo que tiene
que ver con la vocación como ámbito de protección del derecho al trabajo, la
omisión de fundamentación de la Corte es evidente. La Sentencia no explica a qué
se refiere dicho concepto, si esta asociado a la profesión de manera general, o al
ámbito de un contrato en específico, tampoco indica el alcance de esta obligación
para el Estado, ni cuáles son sus limites en relación con el contrato o la necesidad
del servicio. Más grave aún, la Corte no expone cuáles son las disposiciones que
directa o indirectamente reconocen la vocación como parte del derecho al trabajo en
el ámbito del derecho internacional de los derechos humanos. Más precisamente, a
través de cuáles criterios de interpretación es dable concluir que el artículo 26, en
relación con los artículos 45.b y c, 46 y 34.g de la Carta de la OEA23 y con los
precedentes de los casos Lagos del Campo Vs. Perú, Trabajadores Cesados de
Petroperú y otros Vs. Perú, San Miguel Sosa y otras Vs. Venezuela, Spoltore Vs.
Argentina y Empleados de la Fábrica de Fuegos en Santo Antônio de Jesus y sus
familiares Vs. Brasil, protege la vocación como parte del derecho al trabajo. Por el
contrario, para fundamentar normativamente la violación del artículo 26, el Tribunal
hace una remisión a los párrafos 88 a 90 de la decisión, en los cuales únicamente
se hace mención de la prohibición de discriminación en materia laboral, dejando sin
soporte jurídico su posición. 10. En segundo lugar, la Corte desdibuja el contenido
del los artículo 23 de la Convención. Como se explicó, en la Sentencia se hizo
mención de la noción de desmejora 21 Caso Pavez Pavez vs. Chile. Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de febrero de 2022. Párr. 138. 22 Caso
Pavez Pavez vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 4 de febrero
de 2022. Párr. 140. 23 Recuérdese que el Estado de Chile no ratificó el Protocolo de
San Salvador. 5 laboral tanto al referirse al derecho de acceso a la función pública,
como frente al derecho al trabajo, no obstante, en relación con el segundo, el
Tribunal contempló dos elementos de análisis adicionales: la vocación y la
prohibición de discriminación. Como se explicó, la vocación carece de toda
fundamentación en la Sentencia, pero no hay razón alguna para excluir la
prohibición de discriminación en el ámbito laboral del contenido del artículo 23. De
manera que, si la Corte consideraba necesario hacer esta mención, debió hacerlo
en relación con el derecho de acceso a la función pública en condiciones de
igualdad, pues la justiciabilidad directa de este derecho no es cuestionada y, en
consecuencia, la Sentencia habría sido decidida por unanimidad. En ese sentido,
reitero la postura según la cual, se debe preferir la interpretación evolutiva y pro
persona, que permita llenar de contenido los derechos convencionales, frente a los
cuales la Corte si tiene competencia para pronunciarse en el marco de casos
contenciosos. 11. Finalmente, debo resaltar, tal como lo he hecho en otros votos,
que la Corte no determina la violación de los DESCA más que reiterando los hechos
y argumentos a partir de los cuales declara la violación de otros derechos en la
Sentencia. En el caso, además de la imprecisa mención a la vocación, el
fundamento de la violación del derecho al trabajo es el desconocimiento de la
prohibición de discriminación. Esta, se expuso detalladamente en el acápite inicial
como fundamento de la declaración de responsabilidad por la violación de los
artículos 1.1 y 24 de la Convención. De manera que, el ámbito de protección de
ambos derechos en la práctica fue el mismo, y por tanto resultaba innecesario hacer
mención al artículo 26, afectando la legitimidad de la Sentencia y poniendo en
cuestión la rigurosidad del análisis jurídico de la Corte. 12. Lo anterior, es una
muestra de que la composición mayoritaria de la Corte pretendía reiterar su posición
en relación con la justiciabilidad de los DESCA, con esa mera intención y a pesar de
no tener efectos en el caso concreto. Con esto no solo deja en evidencia la falta de
solidez de esta postura jurisprudencial, y su poca relevancia práctica en los casos
que llegan al conocimiento de la Corte en general, y en el caso de la señora Pavez
en particular; sino y sobre todo, la falta de rigurosidad en el análisis y determinación
de los estándares en la materia, que contrario a consolidar un ámbito de protección
claro frente a cavvvvvv

Los textos sombreados de azul son mis ideas propias y el


ensayo.
Los demás textos son parte del trabajo también pero citas de
las referencias que en la parte de abajo se mencionan.

REFERENCIAS:

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f

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[Link]
lication/documents/2021-10/LIBERTAD%20RELIGIOSA_CJ.
pdf

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lication/documents/2021-10/LIBERTAD%20RELIGIOSA_CJ.
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