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Resumen Historia y Evolución Del Latín

Este documento resume la historia y evolución del latín. Explica que el latín se originó en la antigua Roma y fue el idioma oficial del Imperio Romano. Luego, cuando el Imperio cayó, el latín se fragmentó en varias lenguas romances como el español, francés e italiano. También describe la expansión del latín a través del Imperio Romano y cómo se desarrollaron diferentes dialectos regionales antes de evolucionar en las lenguas modernas.

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Resumen Historia y Evolución Del Latín

Este documento resume la historia y evolución del latín. Explica que el latín se originó en la antigua Roma y fue el idioma oficial del Imperio Romano. Luego, cuando el Imperio cayó, el latín se fragmentó en varias lenguas romances como el español, francés e italiano. También describe la expansión del latín a través del Imperio Romano y cómo se desarrollaron diferentes dialectos regionales antes de evolucionar en las lenguas modernas.

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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE

HONDURAS

Resumen sobre la Historia y Evolución del latín


Asignatura
Lingüística Románica Germánica

Catedrática
Lic. Patricia García de Borjas

Elaborado Por:
Estefany Patricia Betancourth Rodríguez

Número de cuenta:
20181030391

Tegucigalpa D.C. 10 de abril del 2022


Introducción

El latín es un idioma antiguo que se usó en la Antigua Roma. Muchos textos cortos en
latín existen desde alrededor del siglo V a.C. y los más largos datan del siglo III a.C.

El latín clásico se usó en el siglo I a.C, y fue el idioma oficial del Imperio Romano. Fue
ampliamente utilizado en la parte occidental del Mediterráneo. Los idiomas conocidos
como lenguas romances se desarrollaron a partir de la versión oral, llamada latín vulgar.
Historia del Latín
Si bien sus orígenes exactos son misteriosos, la forma ancestral del latín parece haber
sido uno de los miembros más antiguos de la familia del idioma indoeuropeo, una gran
categoría que también incluye el griego, el celta y el germánico. Los lingüistas teorizan
que los antepasados del latín aparecieron en la península italiana alrededor de 1000
a.C., donde comenzó a formarse en la versión más antigua del verdadero latín,
conocido como latín arcaico, en algún lugar a lo largo del río Tíber. Las personas que
hablaban latín arcaico finalmente construyeron su propia ciudad en este mismo lugar y
la llamaron Roma.

La lengua latina fue la primera de todas las lenguas europeas en gozar tanto de un
estatus de lengua internacional como de lengua universal. Hoy en día, el latín es
considerado una lengua muerta, pero, en el pasado, se consideró la lengua oficial de la
Antigua Roma y, por tanto, de todo el Imperio Romano de Occidente hasta su caída,
uno de los imperios más poderosos (y uno de los más fascinantes) de la Historia.

Es frecuente encontrar personas que no son ni historiadores ni arqueólogos, pero que


saben que el latín fue la lengua de la civilización romana y que el español se basa en el
alfabeto latino.

El Lacio, región de Italia El latín es una de las lenguas de la familia lingüística


indoeuropea que hablaba una de las distintas tribus que, entre los años 1200 y 1000
a.C., llegaron a la Península Itálica. Dicha tribu en concreto ocupó una región del centro
de Italia cerca de la costa del mar Tirreno, entre los montes Albanos y la
desembocadura del río Tíber. Del nombre de la región, llamada Lacio (Latium), deriva el
de la nueva comunidad los latinos y el de su lengua el latín.

A finales del siglo VI a.C. hablaba latín sólo una pequeña comunidad establecida en la
región del Lacio. Pero, a medida que se extendía el poder de Roma, su uso se
expandió imparablemente por los territorios conquistados, difundido por los soldados,
los colonos, los funcionarios y los comerciantes. En la formación del latín hay que
destacar: no sólo la influencia de las lenguas autóctonas habladas por los pueblos
aborígenes antes de la llegada de los indoeuropeos, sino también la influencia de las
distintas lenguas que coexistieron con la lengua latina en el momento de su formación:
el llamado sustrato mediterráneo lo que se conoce como adstrato.

Otras lenguas que se hablaban en Italia Lenguas no indoeuropeas:

 El púnico, hablado en las colonias cartaginesas de Sicilia y Cerdeña.


 El ligur, una lengua muy mal documentada, hablada en la zona del golfo de Génova
 El etrusco, hablado por el pueblo más poderoso de Italia en esa época, que ocupaba
Etruria, una región que se extendía desde los Apeninos hasta el mar Tirreno, entre
los ríos Tíber y Arno.

Lenguas indoeuropeas:

 El osco y el umbro, hablados respectivamente en el sur y el centro de Italia.


 El ilirio, que se hablaban en las costas del mar Adriático.
 El celta, que se extendía por el norte de Italia.
 El griego, hablado en la Magna Grecia, nombre que reciben las colonias griegas
fundadas entre los siglos VIII y VI a.C. en las costas de la mitad oriental de Sicilia y
del sur de Italia.

Expansión de Roma A principios del siglo III a.C., los romanos ya habían conquistado
toda la península Itálica. Vencida Cartago en la segunda guerra púnica, a finales del
siglo III a.C., consiguieron dominar todo el Mediterráneo occidental, y al término del
siglo I a.C. se habían convertido en los dueños absolutos del Mediterráneo oriental.

Máxima expansión Imperio romano En el siglo II d.C., Roma extendía ya su poder sobre
un territorio que abarcaba desde Hispania al oeste hasta Mesopotamia al este, y desde
los ríos Rin y Danubio al norte hasta el desierto norteafricano al sur. En esos
momentos, el latín llegó a ser la lengua oficial del imperio más extenso de entre los
conocidos en la Antigüedad.

Los romanos nunca impusieron a la fuerza el uso del latín a los pueblos sometidos: la
simple dinámica de la ROMANIZACIÓN el proceso de transformación material y cultural
(aculturación) que sufrían dichos pueblos hizo que el uso del latín fuera imponiéndose
entre sus habitantes.

La intensidad de la Romanización, sin embargo, no fue uniforme a lo largo y ancho del


territorio: mientras que en el sector occidental del Imperio las formas de vida, la manera
de ser y de hablar de los romanos se impusieron más fácilmente sobre las de los
pueblos conquistados, en el sector oriental, la fuerza y el prestigio del helenismo
sirvieron de freno a la Romanización, como lo demuestra el hecho de que en dichos
territorios el griego nunca fue suplantado por el latín.

Mientras se mantuvo la unidad política del Imperio romano, el uso del latín como lengua
oficial estaba garantizado. Sin embargo, si consideramos su vasta extensión,
comprenderemos que la lengua latina hablada en zonas tan separadas
geográficamente como Hispania o Dacia (la actual Rumanía) habría desarrollado
determinadas características propias, dialectales, debido a la influencia de las distintas
lenguas vernáculas. Los nuevos hablantes del latín lo aprenderían y desarrollarían
según su propia manera de hablar, es decir, de acuerdo con su acento, al tiempo que
introducirían muchas palabras tomadas de su propia lengua.

Latín culto / Latín vulgar A lo largo de la historia de la lengua latina, el latín oficial,
literario, culto, sometido a rígidas normas académicas, que los romanos denominaban
sermo nobilis nosotros latín culto o literario, era el que empleaban las clases de la alta
sociedad romana. Siempre coexistió con el latín cotidiano, coloquial y familiar,
caracterizado por un uso espontáneo y dinámico de la lengua, que no seguía
estrictamente las normas académicas, y que los romanos llamaban sermo vulgaris
nosotros, latín vulgar, hablado por las clases populares de la sociedad romana. En latín
culto fueron escritas las grandes obras literarias y se redactaron los documentos
oficiales o las leyes pero es del latín vulgar de donde nacieron las distintas lenguas
románicas.

A partir del siglo III d.C. empiezan a detectarse síntomas de descomposición en la


estructura política y militar romana. Es en el siglo V d.C. cuando la invasión de los
pueblos bárbaros asesta el golpe de gracia a las ya maltrechas fronteras del Imperio.
La administración central, por su poder nivelador, tendía a borrar las diferencias
regionales; pero, al desmoronarse, se produce la ruptura de la comunicación entre las
antiguas provincias, ahora aisladas. La crisis llega también a la escuela, que entra en
un período de clara decadencia. De este modo, las hablas regionales dejan de verse
sometidas a cualquier tipo de norma o corrección. La lengua latina oficial, al igual que el
Imperio que la sostenía, se fragmenta en numerosos dialectos que evolucionan ya
libremente y que, además, reciben la influencia de las lenguas habladas por las tribus
germánicas invasoras. La disgregación de la unidad política supuso la inevitable
fragmentación lingüística. Las antiguas provincias romanas vivirán a partir de este
momento diferentes circunstancias políticas y sociales y, así, la lengua que antes les
era común seguirá también un camino distinto en cada zona. LATÍN Rama occidental
Lenguas iberorrománicas Español Hablado en España y antiguas colonias españolas.
Gallego- Portugués Hablado en Galicia y Portugal, Madeira, Azores y ex colonias
portuguesas Catalán Hablado en Cataluña y parte de Francia y, en dialecto, en
Valencia y Baleares Lenguas galorrománicas Francés Hablado en Francia, sur de
Bélgica, parte de Suiza y en ex colonias francesas Provenzal Hablado en el sur de
Francia. Penetró en España por el Valle de Arán Rama oriental Itálicas Italiano Hablado
en Italia, Sicilia, Córcega, Cerdeña y parte de Suiza Sardo Hablado en Cerdeña
Retorromano Hablado en parte de Suiza e Italia Romania oriental Rumano Hablado en
Rumanía y en parte de Yugoslavia, Bulgaria, Moldavia, Albania y Grecia Lenguas
romances.

La anarquía que siguió con la caída del Imperio Romano fue favorable al crecimiento de
los dialectos e idiomas especiales que derivaron del latín. A pesar que latín vulgar era
un lenguaje hablado, puede ser reconstituido hasta cierto punto a través de tratados de
los Grammaticus romanos, la Biblia latina, manuscritos latinos primitivos, inscripciones,
colecciones de leyes bárbaras, algunos textos literarios e históricos entre los siglos IV y
VIII, así como los decretos de la dinastía merovingia y el imperio carolingio.
Evolución del Latín
El latín es una lengua indoeuropea, es decir, que pertenece a una familia de lenguas
cuyo origen se remonta hacia 4000 años a.C., cuyos primeros hablantes habitaban el
sureste de Europa y Asia central. Europa recibió diversas oleadas de migraciones de
pueblos indoeuropeos. Los primeros en llegar a la península itálica debieron de hacerlo
en el III milenio a.C., aunque los hablantes de la forma más arcaica del latín debieron
de llegar a principios del I milenio a.C. y se instalaron en el centro de la península,
fragmentados tanto política como lingüísticamente.

Entre las lenguas itálicas de origen indoeuropeo las principales son el osco y el umbro,
de las que deriva toda una familia de lenguas conocidas como osco-umbras, y el latín y
el falisco, que forman una familia diferenciada a la cual parece pertenecer también el
véneto, hablado mucho más al norte.

Hacia 900 a.C. entró en el norte de Italia un pueblo no indoeuropeo a cuyos miembros
los romanos llamaban Etruscos. Fueron la primera civilización avanzada que conoció
Italia y se extendió rápidamente hasta llegar al Lacio, donde diversos pueblos formaron
una Liga latina bajo el liderazgo de la ciudad de Alba Longa, probablemente para
protegerse de los Etruscos. Mientras tanto, los griegos (otro pueblo de origen
indoeuropeo) estaban fundando prósperas colonias en el sur de la península, en la
región que sería conocida como la Magna Grecia.

Se han encontrado objetos similares tanto en Etruria como en el Lacio, datadas entre
los siglos VIII y VI a.C., pero la particularidad de éste es que lleva grabada una
inscripción. Está escrita de derecha a izquierda. (Se han encontrado inscripciones tanto
latinas como griegas escritas de izquierda a derecha, de derecha a izquierda y también
alternando de una línea a la siguiente, de modo que el texto forma una línea continua
serpenteante. Este último tipo de escritura se conoce como bustrofedón en alusión a los
surcos que deja el buey al arar.) Con letras modernas dice:
Manios Med Fhefhaked NvmaSioi

Las palabras no están separadas por espacios en blanco, sino por dos puntos.
Significa: Manlio me hizo para Numerio. A un romano del siglo I a.C. le costaría
entender la inscripción. De hecho, el propio Cicerón se declaraba incapaz de entender
algunos textos latinos arcaicos. Esto es debido a que el latín arcaico evolucionó
drásticamente durante varios siglos hasta dar lugar a lo que conocemos como latín
clásico. Podemos considerar que el latín clásico es la lengua hablada por las clases
cultas romanas desde aproximadamente el siglo II a.C. hasta aproximadamente el siglo
II d.C. Por ejemplo, el texto de la fíbula de Preneste escrito en latín clásico sería:

Manivs Me Fecit Numerio

El latín clásico (culto) coexistió con el llamado latín vulgar, que era el latín hablado por
las clases bajas, y en particular por la mayor parte de los soldados que extendieron el
latín por toda la geografía del Imperio Romano. (Los soldados solían recibir tierras
como recompensa en las provincias conquistadas, y pasaban a establecerse como
colonos-agricultores.) Las diferencias entre el latín culto y el latín vulgar afectaban a
todos los niveles lingüísticos: fonética, morfología, sintaxis y léxico. No sería exacto
decir que el latín culto era el latín literario, pues el latín vulgar tenía su propia literatura.
Uno de sus autores más representativos fue Tito Maccio Plauto (254-184 a.C.), cuyas
comedias (adaptaciones de obras griegas), escritas en latín vulgar, gozaban de mucho
éxito en Roma. En cuanto a la literatura clásica, su "siglo de oro" es el siglo I a.C.,
seguido de un "siglo de plata", el siglo I d.C. A partir del siglo II d.C. el latín entra en
decadencia como lengua literaria y se habla de bajo latín o latín tardío.

Los máximos exponentes de la literatura clásica latina fueron el político y abogado


Marco Tulio Cicerón (106-46 a.C.) y el militar Cayo Julio César (100-44 a.C.) así como
los poetas Publio Virgilio Marón (70-19 a.C), Quinto Horacio Flaco (65-8 a.C.) y Publio
Ovidio Nasón (43 a.C. - 17 d.C.).

A partir del siglo IV, tras la caída del imperio romano, el bajo latín evolucionó hacia el
llamado latín medieval, que, además de las influencias del latín vulgar, sufrió una
destructiva inyección de helenismos (tanto léxicos como sintacticos) de mano de los
primeros cristianos, que transcribieron burdamente su jerga religiosa, desarrollada
originariamente en griego. Por su parte, el latín vulgar se fragmentó y dio origen a las
distintas lenguas románicas (italiano, franceés, castellano, etc.)

El alfabeto latino

El alfabeto latino arcaico constaba de las 21 letras siguientes:

A, B, C, D, E, F, Z, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X

Sólo tenía letras mayúsculas. Hacia el siglo III d.C empezaron a aparecer letras
simplificadas (cursivas mayúsculas) que facilitaban la escritura fluida, pero las
minúsculas propiamente dichas como las conocemos ahora surgieron en la edad
media. (nótese que la V era la u mayúscula). El año 312 a.C. el censor Apio Claudio
suprimió la letra Z del alfabeto al juzgarla "desagradable y extranjera" (palabras que
para él distaban poco de ser sinónimas).

En principio, la letra C era una variante caligráfica de la Γ griega, y se incluyó en el


alfabeto latino con la intención de representar el sonido g (de gato), mientras que el
sonido k se asignaba a la letra K, que no era sino la kappa griega, aunque su nombre
se abrevió a ka. Sin embargo, los romanos eran conscientes de que (según veremos) la
k seguida de u más otra vocal se pronunciaba de forma distinta, y por ello introdujeron
la letra Q para dejar constancia de esa peculiaridad. Tal vez el hecho de que la Q se
usara para representar el sonido k ante u llevó a la confusión de creer que la K debía
usarse únicamente para representar el sonido k ante a. Sea por esto o por cualquier
otro motivo, lo cierto es que los romanos redujeron el uso de la K a las palabras en las
que el sonido k iba seguido de una a, y para el resto de casos emplearon la letra C, que
por otra parte representaba el sonido g (de gato), como ya hemos dicho. Esta situación
extraña degeneró, de modo que a lo largo del siglo III a.C. la K cayó en desuso y la C
absorbió completamente su función. Pero el hecho de que una misma letra
representara dos sonidos distintos (g y k) cuya oposición era significativa en cuanto que
distinguía unas palabras de otras, era un inconveniente al que los romanos eran muy
sensibles, por lo que alrededor de 230 a.C. Espurio Carvilio Ruga, un liberto que fue el
primero en establecer una escuela de pago en Roma, modificó la letra C añadiéndole
un palito para formar la letra G, que empleó para representar el sonido g, reservando a
su vez la C para el sonido k, salvo ante u, donde se siguió usando la Q porque, como
decimos, la pronuciación lo justificaba. Como no es de extrañar, la gente es
especialmente reacia a modificar la escritura de su propio nombre, por lo que los
nombres como Caius se escribieron desde entonces tanto con C como con G, lo que a
su vez hizo que la pronunciación original Gai-ius terminara alternando también con la
que resulta de leer la grafía antigua con las normas nuevas: Kai-ius. La forma preferible
es escribir y pronunciar Gaius. Parece ser que Julio César escribía su nombre
indistintamente con C o con G.

La nueva letra G pasó a ocupar en el alfabeto el hueco que había dejado la Z. El hecho
de que "se recordara" la posición que había ocupado la Z puede deberse a que los
romanos usaran, como los griegos, las primeras letras del alfabeto para representar los
números, con lo que siguieron usando la Z para representar el número 8 hasta que fue
sustituida por la G, si bien al final pervivió el sistema de numeración romana que todos
conocemos, en el que el 8 se representa por VIII. No obstante, la K no fue eliminada del
alfabeto, sino que se mantuvo en unas pocas palabras fosilizadas, como kalendae (el
primer día del mes).

En el siglo III a.C., tras la conquista de la Magna Grecia, los romanos empezaron a
familiarizarse con la cultura y la lengua griega, y el latín empezó a incorporar cada vez
más vocablos de dicha lengua. Esto planteó un problema, pues el griego tenía varios
sonidos de los que el latín carecía, de modo que no podía establecerse una
correspondencia natural entre el alfabeto griego y el alfabeto latino para realizar las
transcripciones oportunas. En la página sobre pronunciación explicaremos el modo en
que los romanos resolvieron el asunto, pero de momento diremos que la solución se
adoptó a principios del siglo I a.C., y que, como parte de ella, la Z fue reincorporada al
alfabeto, así como la letra griega ýpsilon (Y), que entonces los griegos llamaban hy,
pero que los romanos pronto pasaron a llamar i graeca (i griega), y más tarde se
extendió también en latín el nombre de ypsilon. De este modo, quedó perfilado el
alfabeto latino clásico de 23 letras:
A B C D E F G H I K L M N O P Q R S T V X Y
Z

Ā bē cē dē ē ef gē hā ī kā el em en ō pē qu er es tē ū ex ī graeca
zēta

Después de un proceso evolutivo que ocurrió en el lapso de tres siglos, el latín popular
adquirió características individuales de acuerdo a las diferentes regiones del mundo
románico en donde era hablado, y el inicio del “romance” ocurrió en el siglo VIII.

Clasificación de las lenguas romances

Lenguas iberorrománicas (o iberorromances): Español (o castellano), portugués,


gallego, aragonés, asturiano, leonés, mirandés, catalán, y mozárabes. Los lenguajes
iberorrománicos evolucionaron en la Península Ibérica en el área que actualmente
corresponde a los territorios de España, Portugal, Gibraltar, Andorra y el sur de Francia.
Las lenguas ibéricas más habladas son el español y el portugués por un amplio
margen.

Lenguas galorrománicas: Francés, normando, picard, valón, valdostano, y arpitán o


franco-provenzal. La lengua galorrománica más usada en el francés y con más de 200
millones de francoparlantes, es el 13vo idioma más hablado. El francés es un idioma
oficial en 29 países, la mayoría miembros de la francofonía (comunidad de países de
habla francesa). Es un idioma oficial en Francia, Bélgica y Canadá.

Lenguas retorrománicas (o retorromances): Romanche, friulano y ladino. Conforman


un grupo de lenguas del área de los Alpes ubicados en Suiza e Italia, en Europa central.

Lenguas occitanorromances (o occitanorrománicas): Aranés (del Valle de Arán),


occitano y catalán (también considerada como iberorrománica). Este grupo cubre
lenguas habladas al sur de Francia (Occitania y Cataluña del Norte), en España
(Cataluña, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, La Franja, y El Carche), Andorra,
Mónaco, y en partes de Italia.

Lenguas galoitalianas: Ligur, piamontés, lombardo, emiliano-romañolo y véneto. Son


lenguas romances habladas en el norte de Italia (a veces llamadas “italiano del norte”),
específicamente al norte de la línea Massa-Senigallia. Comprenden las variedades
románicas autóctonas de la mayor parte del Piemonte, Liguria, Lombardia, Trentino y
Véneto.

Lenguas italorromances: Italiano, romanesco, napolitano, siciliano, corso-gallurés.


Comprenden las lenguas y variedades lingüísticas romances habladas al sur de la línea
Massa-Senigallia. El idioma italiano es la principal lengua en esta categoría. También
son llamadas lenguas italianas centromeridionales, o lenguas italosicilianas. Las
variedades italianas centromeridionales pueden clasificarse en 3 grupos princiapes:
variedades toscanas y centrales, variedades meridionales (napolitano, apulo-barinés), y
variedades meridionales extremas.

Lenguas balcorrumanas: Rumano, meglenorrumano, macedorrumano, istrorrumano.


Hay aproximadamente 28 millones de hablantes de lenguas balcorrumanas en
Rumania, Moldavia, Voivodina, Serbia, Crocia, Macedonia, Bulgaria, Grecia, Ucrania,
Italia, España e Israel. El rumano es la lengua con más hablantes de esta categoría.
Incluye otras variedades minoritarias derivadas del protorrumano y que divergieron
durante la Edad Media del dacorrumano.

Lenguas romances insulares: Sardo, antiguo corso. Comprende a variedades de


lenguas romances de Córcega (Francia) y Cerdeña (Italia) caracterizadas por su
arcaismo lingüístico. Es posible que ambas lenguas se encuentren relacionadas, pero el
corso antiguo no está bien documentado.

Lenguas romances extintas: Dálmata, mozárabes. El dálmata es una lengua romance


extinta, que fue hablada hasta el siglo XIX en las costas de Dalmacia y parte de
Albania. El mozárabe por otra parte, era un conjunto de dialectos romances que se
hablaban en los territorios al-Ándalus de la península Ibérica bajo dominio musulmán a
partir de la invasión árabe en 711. Los Mozárabes eran poblaciones cristianas que
sufrieron muchas persecuciones. El dialecto posiblemente perduró hasta el siglo XII.
Conclusiones

 El latín vulgar evolucionó rápidamente a las lenguas romances de francés, español e


italiano, e impactó en el desarrollo de nuevas lenguas germánicas y celtas.

 La lengua itálica más extendida antes de la difusión del latín fue el osco, que se
analizará con mayor profundidad más adelante en este artículo.

 El latín continuó desarrollándose a medida que Roma crecía. En 509 a.C., los
romanos derrocaron a su rey y establecieron la República romana.

 El etrusco fue uno de los únicos idiomas no indoeuropeos de Italia. De hecho, el


etrusco no parece estar claramente relacionado con ningún otro lenguaje conocido.
Referencias

 [Link]

 [Link]

 [Link]

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