EL PADRE PATA
Cuando San Martín bajó en Pisco con su ejército, no faltaron
ministros como el padre Rangel que dijeran crueldades contra
Los Patriotas como que griten los que arriesgan su pellejo es
justo como aquel en un desastre daban gritos silencio cobarde.
Tras la misa de Chancay, estaba el franciscano Fray Matías
Zapata, un padre que después de la misa dominical pedía a las
personas que se mantuviesen fieles al rey de España,
refiriéndose al general, predicaba así: “El nombre de ese hombre
es San Martín es una malicia y está en pecado mortal lo que
pronuncia” ¿Qué tiene de Santo el malvado? Llamarse así es un
insulto al caritativo de San Martín de Porres.
Confórmese con llamarse Martín, acotó de que él era igual como
el que se rebeló contra la religión de Martín Lutero de que debe
arder en el infierno, declaró diciendo a todo el que grite ¡Viva
San Martín! Es burlarse de Dios. Los Patriotas ocuparon Huacho
y Chancay y entre los derrotados estaba Fray Matías Zapata.
Llevaron al religioso ante San Martín. Éste le preguntó ¿Es cierto
que me has comparado con Lutero y que le has quitado una sílaba
a mi apellido? El cura tembló y apenas dijo que había cumplido
órdenes y predicaría ya devolviendo la sílaba a su nombre. ¡No
devuelva nada! dijo el general, pero sepa usted que, en castigo a
su insolencia, le quitó la primera sílaba de su apellido y lo mato el
día que firme Zapata.
Desde hoy no usted más que “El padre Pata”. Hasta 1823 no hubo
documento en Chancay o documento parroquial que no llevase por
firma “Fray Matías Pata” … hasta que llegó Bolívar y le devolvió el
uso de la sílaba eliminada.