George Herbert Mead
TEORIA
La interacción social: del individuo a la sociedad
Para Mead, los agentes sociales son capaces de leer los gestos de otros y anticipar la
conducta social esperada, porque ellos mismos se comportarían de esa manera. Mead
plantea una teoría de la interacción social que vincula la acción de los individuos y
los roles sociales que han introyectado de otros agentes sociales.
Esta teoría de la acción busca dar una pauta acerca de cómo una interacción social
puede darse. Desde la teoría de Mead, esta comprensión puede darse en función de una
comunicación simbólica, que permite una especie de reconstrucción de la
intersubjetividad que posibilita un entendimiento, no coactivo, entre los individuos.
Además, posibilita no sólo el entendimiento entre los individuos, como en nuestro
ejemplo anterior, donde ambas personas entienden que, a uno de ellos, no le gusta que
hablen mal del futbol; sino qué permite el entendimiento no coactivo entre la persona en
sí misma. Por ello decimos que el análisis de Mead no parte de conciencias individuales,
sino de patrones culturales que nos permiten entender un gesto de desaprobación y
enojo, así como emociones positivas tales como la alegría o la felicidad. Para Mead,
somos capaces de anticipar las reacciones de nuestros interlocutores porque nosotros
sabemos que nosotros mismos reaccionaríamos de esa manera. Hemos interiorizado
ciertos patrones sociales que guían la conducta y que nos permiten esperar cierta
conducta de otros. Como una especie de rol del que nos hemos apropiado. No por nada,
a Mead se le reconoce como un teórico del rol.
Imaginemos un ejemplo más. Suponga que ha discutido fuertemente con su pareja, pero
ahora usted está en el trabajo o en la escuela. Sin embargo, no puede apartar de su
mente la discusión, comienza a pensar en que dirá cuando llegue a casa o le hable por
teléfono. Ha, incluso, pensado en un guion acerca de las palabras que le dirá y el
argumento que utilizará. En este ensayo, también prevé ciertas respuestas que su pareja
puede darle. Imagina una discusión acalorada y, de repente, se imagina diciéndole
improperios, acto seguido a lo cual prevé cierta reacción de su pareja. Esta no le agrada,
la percibe demasiado fuerte y, entonces, decide no utilizar ese argumento. Se ha dado
cuenta y ha previsto la conducta y reacción de su pareja. Porque de acuerdo con el rol de
pareja que han jugado y, ante el reconocimiento de que usted podría reaccionar de la
misma manera, ha decidido no pisar ese terreno escabroso. ¿Cómo pudo prever la
reacción de su pareja?, ¿cómo se ha producido esta conversación consigo mismo, en la
cual anticipa las reacciones y conductas de su pareja, tal como si fuesen las suyas?
De acuerdo con Mead, al ser agentes sociales aprendemos desde pequeños a jugar
ciertos roles. Aprendemos, a través del juego a esperar ciertas acciones de los demás.
Así, un niño pequeño que juega a ser cartero, práctica entregando cartas, e incluso, tiene
un juego simbólico que le permite jugar solo, pero ser cartero y usuario al mismo
tiempo, se da y recibe la carta, ordena y entrega la cena; intercambia papeles que ha
aprendido y sabe cómo debe darse cada rol. A mayor edad, intervienen juegos
generalizados, tales como el deporte. Mead contempla aquí el caso del béisbol, pero
nosotros podríamos regresar a nuestro ejemplo del futbol. En un juego organizado, el
niño asume el rol de un jugador, por ejemplo, la defensa, pero debe también conocer y
anticipar la reacción y conductas de los delanteros contrarios, de las defensas del otro
equipo, así como de todos los jugadores de su equipo. Debe ser capaz de adelantarse a la
conducta de los rivales y de los jugadores de su equipo, para así realizar un buen juego.
¿Qué ha aprendido el niño? Patrones de comportamiento y de conducta anticipada que
le permiten interactuar en el terreno de campo. No llega al juego y decide ser árbitro,
sino que toma su papel e inicia la interacción. En este caso, dice Mead, ha introyectado
la conducta de otros y, en un caso más general, del otro generalizado, del papel de todos
los jugadores y, en muchos casos, incluso de los espectadores, quienes también
desempeñan un papel primordial en los encuentros.
Tan es así, que las personas realizamos conversaciones imaginarias con nosotros
mismos, pero que tienen un referente social. Cuándo pensamos algo, pensamos en
decírselo alguien más, ensayamos nuestras conversaciones e interacciones. Por ese
motivo cuando pensamos algo, lo hacemos con el objetivo de publicarlo, de decírselo a
otros, nunca pensamos algo en soledad, en algo que sólo nos diríamos en nosotros
mismos. De hecho, aun cuando pensamos algo que no le diremos a otra persona se lo
decimos a un “otro yo” por eso nos decimos cosas y nos las contestamos. Es por ello,
que incluso el pensamiento no es subjetivo, ni individual, sino que es un pensamiento
social.
Piense en su propio comportamiento. Cuándo se encuentra solo y piensa acerca de algún
evento o alguna cosa en particular a menudo la piensa como si se la dijese a alguien
más. Nunca pensamos algo para mantenerlo ahí, justo en la conciencia. A menudo,
cuando hablamos con nosotros mismos lo hacemos como si fuésemos otra persona,
como si tuviésemos un interlocutor. Esta es una de las razones por las Mead declara que
no puede existir una persona fuera de un contexto social. Quizás podría ser que una
persona, cansada de la vida social, decidiese convertirse en ermitaño, pero aún así no
está solo, se tiene a sí mismo para conversar. Lo contrario es imposible, un ser humano
sin sociedad, sin contacto previo y sin ningún tipo de contacto social, estaría perdido.
A través de esta vinculación entre roles, anticipación de conducta y pensamiento social,
la teoría de Mead se aleja de diversos postulados internalistas de las acciones sociales.
Al desvincularse de la comunicación de gestos, basada en comunicación de emociones y
trasladarla al inicio de la conducta social, Mead indica que el gesto no intenta
comunicar una emoción interna de un individuo particular, sino que es el primer indicio
de la comunicación humana. He aquí que el paso de Darwin a Mead es decisivo. El
gesto nada tiene que ver con las intenciones emotivas de los agentes individuales, sino
con la conducta social. Al ser compartido como lenguaje de una comunidad, el gesto
inicia la interacción, es, por tanto, comunicación simbólica.
La “comunicación” es una forma en que el individuo se convierte en objeto para sí. Se
habla y contesta; no sólo se escucha, sino que se platica y replica, tal y como lo haría en
una relación con otra persona de su grupo social; “comunicación en el sentido de
símbolos significantes, comunicación que está dirigida no sólo a los otros, sino también
al individuo mismo”. La persona, al estar en un mundo social preexistente, aprende la
comunicación como una serie de símbolos significantes, aprende también las actitudes
de los otros de su comunidad. Al ser objeto para sí mismo, aprende a relacionarse
consigo, tal y como lo haría con otra persona. Aprende a leer las actitudes de otros y
cómo reaccionarían a su propia conducta, porque en él causarían la misma reacción.
Esta objetividad, dada por el surgimiento ontológico de la persona dentro del contexto
social, implica que el mundo es anterior al individuo. En este mundo es donde la
persona se crea. De manera objetiva, tenemos el surgimiento de un nuevo ente, de la
persona social.
Para Mead esto es posible en tanto que las personas somos capaces de interiorizar la
conducta de los otros, somos capaces de actuar sabiendo la conducta que otros harán. Al
interiorizar al “otro generalizado”, es decir, las actitudes de los otros, el individuo se
comporta de cierta manera. Así, la persona que se crea, es capaz de saber, a través de la
comunicación e, incluso, a través de los gestos, la reacción del otro individuo. Dada la
visualización del otro y la previsión de su conducta, el individuo es capaz de cambiar su
propio comportamiento.
He aquí la importancia de la comunicación. Si bien, el pensamiento es algo que se inicia
en la mente y conciencia de los individuos, siempre se crea para hacerse público.
Incluso cuando un pensamiento no se hace público, lo que una persona piensa lo hace
siempre adelantando o imaginando lo que otros responderán. Todo aquel que dice algo,
se lo dice primero a sí mismo, de no ser así, no estaría significando nada, no significaría
nada ni para sí, ni para otros. También permite que la persona pueda hablarse a sí misma
y contestarse como si hablara con otro individuo. Con ello se logra la inteligibilidad
entre los individuos que pertenecen a una misma comunidad y del individuo consigo
mismo.
Mead plantea una teoría de la interacción social que vincula la acción de los individuos
y los roles sociales que han introyectado de otros agentes sociales. Esta teoría de la
acción busca dar una pauta acerca de cómo una interacción social puede darse.
Mead propone una teoría de la acción social, que parte de la interacción entre el
individuo y la sociedad; entre la lectura de gestos y la comunicación simbólica y el
desarrollo de las interacciones sociales saludables.
Mead desarrolló su teoría de la interacción simbólica como una forma de entender cómo
los seres humanos construyen significado a través de la comunicación. Según Mead, la
comunicación es un proceso fundamental que implica la capacidad de tomar el papel del
otro y de responder a las expectativas sociales. La comunicación se basa en la
utilización de símbolos y signos, que permiten a los individuos atribuir significado a las
cosas y a las acciones.
En su obra más conocida, "Mind, Self, and Society" (1934), Mead presentó su teoría del
"yo" y del "otro". Según esta teoría, el "yo" se refiere a la parte de la persona que es
activa y creativa, mientras que el "otro" se refiere a las expectativas sociales y culturales
que influyen en la conducta del individuo. El "yo" y el "otro" están en constante
interacción y se complementan mutuamente para construir el sentido del "self".
Mead también fue un defensor de la educación progresiva, en la que los estudiantes
aprenden a través de la experiencia y la interacción social. Creía que la educación no
debería ser simplemente una transmisión de conocimientos, sino un proceso de
descubrimiento y desarrollo del pensamiento crítico y creativo.
En resumen, George Herbert Mead fue un destacado filósofo y sociólogo que desarrolló
la teoría de la interacción simbólica, que ha tenido una gran influencia en la sociología y
la psicología. Su enfoque en la comunicación y la construcción del significado a través
de la interacción social continúa siendo relevante en la actualidad.
BIOGRAFIA
(South Hadley, 27 de febrero de 1863 - Chicago, 1931) Psicosociólogo y filósofo
estadounidense, reconocido por su trabajo en la teoría de la interacción simbólica, la
cual ha tenido una gran influencia en la sociología, la psicología y la filosofía. Profesor
en Chicago desde 1894 y figura del pragmatismo. Profesor en Chicago desde 1894 y
figura del pragmatismo, fue pionero de la psicología social (estudios sobre el yo como
organización en contacto con el mundo social). Sus obras más importantes, publicadas
por sus discípulos tras su muerte, son La filosofía del presente (1932), Espíritu, persona
y sociedad (1934) y La filosofía del acto (1938).
Formado en el Oberlin College y en la Universidad de Harvard, por la que se graduó en
1888, George Herbert Mead residió luego durante tres años en Alemania, donde estudió
psicología y filosofía en la Universidad de Leipzig y en la de Berlín. Tras un breve
periodo como catedrático en la Universidad de Michigan, a partir de 1894 se estableció
en Chicago, en cuya universidad desarrolló toda su carrera docente como profesor de
psicología y filosofía. Junto con Charles Sanders Peirce, William James y John Dewey,
llegó a ser uno de los más destacados pensadores de la corriente del pragmatismo
estadounidense.
Los estudios de George H. Mead se orientaron al análisis de las relaciones entre el
individuo y la sociedad. Partiendo de la teoría de la evolución de Charles Darwin, Mead
subraya que el surgimiento del yo y de la conciencia es el resultado de una evolución y
de la interacción con el ambiente; en este último aspecto es fundamental la interacción
con la sociedad y la comunicación con sus miembros. El desarrollo de la inteligencia
humana y de la ciencia ha de entenderse como resultado de un esfuerzo del yo por
someter el medio
¿Qué corriente de pensamiento pertenece George Herbert Mead?
George Herbert Mead fue un filósofo del movimiento pragmatista.
TEXTO PRINCIPAL:
Espíritu, persona y sociedad: Desde el punto de vista del conductismo social
Obras
Escritos políticos y filosóficos
La filosofía del presente
La Génesis del self y el control social
La naturaleza de la experiencia estética