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El documento habla sobre métodos de sexo seguro más allá del preservativo. Explica que existen barreras de látex, condones para dedos y condones femeninos que pueden usarse para protegerse durante relaciones sexuales entre personas con vulvas. También enfatiza la importancia de limpiar juguetes sexuales antes de compartirlos y de cambiar de zona para evitar la transmisión de infecciones.
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El documento habla sobre métodos de sexo seguro más allá del preservativo. Explica que existen barreras de látex, condones para dedos y condones femeninos que pueden usarse para protegerse durante relaciones sexuales entre personas con vulvas. También enfatiza la importancia de limpiar juguetes sexuales antes de compartirlos y de cambiar de zona para evitar la transmisión de infecciones.
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Sexo seguro más allá del preservativo

28 junio, 2018

En numerosas ocasiones hemos podido observar las consecuencias negativas que se derivan del escaso estudio sobre la situación
de la mujer en el mundo o de la anatomía femenina. Esto también afecta al ámbito de las relaciones sexuales. La falta de
educación sobre cómo mantener sexo de forma sana y segura o cómo conocer nuestro cuerpo ha derivado en que se den actitudes
tóxicas, que se produzcan embarazos no deseados, muertes durante procesos de aborto, que se sigan contagiando infecciones de
transmisión sexual (ITS), etc.

Muchas personas recordaran cómo en algún momento de su adolescencia, en el instituto o en la calle, alguien les habló de la
importancia de usar preservativos y seguramente, tendremos en nuestro imaginario la mítica escena de probar a colocar
correctamente un condón a un plátano o pene de plástico. Pero ¿qué sucede cuando en una pareja, ninguno de los integrantes
tiene pene? o simplemente, cuando una de las personas posee vagina, ¿acaso esta no debe protegerse?

Más allá del uso del preservativo o de la píldora anticonceptiva, parece que no hay más métodos de protección o que no hay
riesgos si hablamos de sexo oral, de masturbación, o de contacto con la vulva, incluso si es con otra vulva. Debemos ser
conscientes de que el practicar un sexo seguro no consiste solo en prevenir embarazos, sino cualquier ITS, tales como: sífilis,
herpes labial o genital, o el virus del papiloma humano que tiene una peligrosa relación con el cáncer de cuello de útero.

Sin embargo, cuando no hay un pene presente en el acto sexual, muchas personas tienden a pensar que entonces no se está
manteniendo sexo “de verdad”, o que no hay peligros. Ambas ideas son completamente erróneas, ya que cualquier hongo, bacteria
o virus puede transmitirse por todo tipo de fluidos y no únicamente, a través del semen. De manera que mientras podemos ver a
instituciones públicas repartir condones masculinos, en escasas ocasiones alguien nos explicará cómo usar un condón femenino,
una barrera de látex, condones para los dedos o la importancia de limpiar cualquier juguete sexual que se esté usando antes de
pasar de una vagina a otra, o del ano a la vagina.

Mediante el contacto de la boca, de los dedos, u otras partes del cuerpo con las secreciones vaginales que se dan de forma natural
durante el acto sexual o la sangre de la menstruación, cualquier microorganismo perjudicial puede pasar de un cuerpo a otro,
incluso a través de la misma piel si hay alguna herida en ella. Por ello, a continuación, os dejamos información y algunos consejos
sobre los diferentes métodos de protección que podéis usar si vosotras, vosotres, vosotros o vuestras parejas si tienen vagina.

Barrera de látex

Son películas de látex, es decir, trozos rectangulares o cuadrados que pueden variar en tamaño, color u olor (vainilla, fresa,
plátano, etc.) y tienen un tacto similar al de los típicos condones masculinos, sobre todo si llevan lubricante. Están pensadas para
ser colocadas sobre la zona en la que se vaya a realizar sexo oral u vaya a haber contacto entre vulvas. Algunas cubren toda la
zona desde un muslo a otro, o desde el clítoris hasta el ano.

En caso de que con una sola no se cubra toda la zona deseada, se recomienda utilizar dos y mientras que una misma se puede
usar para pasar de la zona vaginal a la anal, no se debe hacer a la inversa, pues las bacterias que haya en esta zona pueden
causar problemas u infecciones en la vagina.

Si por determinadas causas no se dispone de una barrera de látex, se puede utilizar un condón si se corta de la siguiente manera,
pero esta opción solo se recomienda para escasas situaciones ya que al cortarlo hay peligro de perforar, rasgar o terminar
rompiendo todo el condón de tal forma que sea inservible.

A pesar de que se haya querido mejorar este método creando barreras de sabores, de colores, o incluso con decorados de encaje,
muchas asociaciones, tanto feministas como LGBT, han reclamado que no son cómodas para usar durante el acto sexual, ya que
es necesario sujetarlas incluso con ambas manos ya que pueden enrollarse, resbalarse, etc. Por lo que recientemente han surgido
iniciativas para crear barreras parecidas a mascarillas, que se sujeten, o puedan atarse, incluso que tengan texturas para hacer
más estimulante su uso.

Condones para dedos

Puesto que las barreras de látex están pensadas para el sexo oral o cualquier tipo de contacto que no implique penetración, aquí
os traemos los finger condons, o condones para dedos. Estos son muy similares a los condones masculinos, pero son de menor
tamaño, para poder colocar en los dedos de las manos, y no llevan ningún tipo de lubricante. También los hay de colores, con
texturas o que incluso brillan en la oscuridad. Estos permiten que si hay heridas en los dedos no se transmita ninguna ITS y evitar
introducir suciedad en zonas delicadas.

Condón femenino

Es el homólogo del condón masculino, con la diferencia de que se coloca e introduce en la vagina.

Por último decir, que al usar juguetes sexuales, es aconsejable usar condones masculinos para recubrirlos, y usar condones
diferentes si se va a compartir entre varias personas, pasar de una vagina a otra, de un ano a una vagina, etc.
Si no se conocen, no se utilizan, no se demandan y no se exigen mejoras para que sea más eficaz y placentero su uso. De forma
que lo más importante de todo es que desde las escuelas, familias e instituciones públicas se aporte información sobre la amplia
variedad de métodos que existan ya sean anticonceptivos o de protección contra ITS y que garanticen un sexo seguro, así como
proporcionarlos, ya que muchos de estos terminan siendo disponibles solo en sexshops, las cuáles actualmente están llenando un
hueco de información y formación con gran cantidad de contenido didáctico

Si duele, algo estás haciendo mal

19 agosto, 2019

Ilustración | Instaphazed

A pesar de que convivimos cada minuto de nuestra vida con nuestro cuerpo, es poco lo que a veces sabemos de él, especialmente
todo lo relacionado con el sexo. La educación sexual que recibimos, se reduce a estudiar la anatomía y el funcionamiento del
cuerpo en el colegio y a unas pocas conversaciones que en ocasiones surgen con personas de nuestro entorno.

El sexo sigue siendo un tema tabú, influenciado cada vez más por la pornografía y rodeado de desinformación. No nos paramos a
conocer nuestro cuerpo ni a escuchar sus señales, lo que lleva a que para mucha gente mantener relaciones sexuales no sea todo
lo placentero que podría ser o sea incluso doloroso.

En anteriores artículos de Las Gafas Violetas hablamos de la existencia de numerosos problemas físicos y circunstancias
psicológicas que hacen dolorosas las relaciones sexuales, pero el sexo en sí mismo no debe doler, así que si no hay ningún
problema y duele: algo estás haciendo mal.

HABLANDO DE POMELOS

Cada cuerpo reacciona de forma distinta ante cualquier tipo de estímulo y al hablar de sexo cabe destacar la diferencia entre deseo
y excitación. Puede que baste una mirada para que dos personas sientan el deseo de acostarse, pero es posible que haga falta un
poco más de tiempo para que los mecanismos de excitación se pongan en marcha.

Cuanta más excitación haya (que no deseo, por muy desenfrenado que sea) más cómodas y placenteras serán las relaciones
sexuales. En el caso de genitales como la vagina, esta se expande y lubrica, gracias a que el útero se eleva y diversas glándulas
segregan sustancias que actúan de lubricante. Si se realiza una penetración, ya sea con juguetes sexuales, los dedos o el pene
antes de tiempo o de forma brusca puede haber molestias y lesiones

1. Desgarros. Si la entrada de la vagina no está lo suficientemente abierta y lubricada es posible que se produzcan desgarros
vaginales, es decir, que se rasgue la piel e incluso los músculos de la vagina, especialmente en la zona del perineo. Dependiendo
del grado de profundidad de estos, puede sentirse desde un leve sangrado y molestias hasta tener que dar puntos para suturar la
herida.

¿Qué hacer? Lo más importante es acudir al médico para realizar el tratamiento que sea necesario. Suele aconsejarse colocar
hielo envuelto en una toalla para aliviar el dolor y, además, intentar mantener la zona de la herida sin humedad. Para ello se
recomienda cambiar la ropa interior más a menudo o usar alguna que sea de algodón, ya que la humedad es uno de los factores
que más influye a la hora de lograr que cicatrice el desgarro. Y, sobre todo, evitar el uso de tampones y el sexo con penetración
hasta que sane completamente.

2. Lesión en el cuello uterino. Este es el nombre que recibe el estrecho canal que comunica la vagina y el útero. Cumple un rol vital
expulsando la sangre menstrual, permitiendo que el esperma llegue a los ovarios, manteniendo a los bebés dentro del útero
durante el embarazo o dilatándose para dar a luz. Con la excitación, se vuelve más suave, sensible y se eleva para dejar un mayor
espacio en la vagina.

¿Cómo evitar una lesión? En el caso de usar los dedos, hay que tener cuidado con las uñas, ya que si se llega a la entrada del
cuello uterino es posible causar roces y pequeñas heridas. Si se usan juguetes o el pene, hay que prestar atención a si se nota
algún tipo de resistencia, si es así no hay que seguir insistiendo, ya que golpear o forzar el orificio uterino puede causar dolor, que
dure incluso días, el cual se siente sobre todo en la parte baja del abdomen.

3. Cuidado con el clítoris. En tercer lugar, hablemos del clítoris, este órgano tiene la única función de proporcionar placer al
excitarlo. A diferencia de lo que muchos piensan, la parte visible es solo la punta del clítoris que luego se divide en dos
extremidades que se extienden a ambos lados de la vagina, llegando a medir alrededor de los diez centímetros. Al igual que el
pene, este también crece cuando se estimula, no obstante, no por estimularlo con más fuerza o más rápido se obtiene más placer.

¿Cuándo saber si algo va mal? Si notas molestias al frotar el clítoris, piensa en si tú o tu pareja lo estáis haciendo de una forma
demasiado brusca. Esto o el uso de juguetes sexuales que absorban el clítoris o lo hagan vibrar puede provocar microfisuras o
irritación, si se usan con mucha fuerza y poca lubricación.

Por último, cabe decir que es beneficioso hacer pis después de mantener relaciones sexuales, ya que puede prevenir infecciones,
así como secarse la zona y los labios inferiores y mayores dando palmaditas que no arrastrando, para no abrir heridas que se
hayan hecho.

Todo esto es posible evitarlo con posturas sexuales que no permitan una completa penetración si el cuerpo no está todavía lo
suficientemente preparado; usando lubricantes (siempre mejor cuya base sea agua y no aceites), y manteniendo ritmos que no
sean violentos tanto a la hora de masturbar, practicar sexo oral, etc.

Por supuesto, no se deben introducir objetos que no estén diseñados para entrar en contacto con nuestras partes íntimas, ni usar
como lubricantes cremas, alimentos, etc. que puedan irritar o infectar la zona. En resumidas cuentas, lo mejor siempre es: excítate,
lubrícate y escucha a tu cuerpo.

HABLANDO DE PLÁTANOS

1. Fractura del pene. A pesar de que el pene no posee hueso en su interior, sí puede sufrir un tipo de lesión que se denomina
fractura. El pene se compone de los denominados cuerpos cavernosos, dos columnas llenas de espacios irregulares que al
llenarse de sangre dan lugar a una erección. Existen una serie de tejidos que rodean a los cuerpos cavernosos y presionan las
venas ubicadas en el pene para impedir que la sangre salga y así mantener la erección. Entre ellos se encuentra la capa
albugínea, que es la que zona que puede lesionarse y dar lugar a la fractura.

A pesar de que no es muy frecuente, las situaciones en las que podría llegar a darse son más comunes de lo que podríamos
pensar. La mayoría de este tipo de fracturas se dan durante las relaciones sexuales. Seguro que más de una vez te ha sucedido
que practicando sexo con penetración, ha habido un instante en el que tu pene o el de tu pareja se ha salido, pero rápidamente
habéis hecho porque volviese a entrar y habéis continuado sin problemas. Pues es en esos segundos donde hay que tener
cuidado, porque si el pene choca con fuerza con la ingle o alguna nalga, es posible que se doble y llegue a fracturar.

¿Qué sucede? Lo primero que se escucha es un chasquido bastante audible, la erección baja inmediatamente, y comienza a
aparecer un hematoma. Es importante, como con cualquier lesión, acudir al médico, en este caso, a urgencias, ya que será
necesaria cirugía para drenar la sangre y reparar la parte dañada.

2. Desgarro del frenillo. El frenillo es un pequeño pliegue que mantiene el prepucio sobre el glande y contribuye a proporcionar
placer al estimular la zona. En el caso de que la zona no se encuentre lubricada, la fricción sobre la piel seca o de forma brusca
puede hacer que esta zona se desgarre. Los síntomas son dolor y hemorragia y será necesario acudir a urgencias para suturar la
herida.

¿Cómo actuar? Si mantienes tu zona lubricada y estimulada debidamente y aun así se siente dolor, lo más aconsejable es acudir al
médico para analizar si hay problemas relacionados con fimosis, alergia al látex, o cualquier tipo de infección.

En definitiva, el dolor durante el sexo no es normal y si hay cualquier molestia lo primero y más importante es comunicárselo a tu
pareja, para buscar una solución que puede ser desde usar lubricantes, probar nuevas posturas o experimentar estimulando la
amplia variedad de zonas erógenas que posee el cuerpo humano. Recuerda no todo es penetración y ¡disfruta!

Noemí Casquet y la revolución sexual 13 noviembre, 2019

Noemí Casquet quiere liberarnos, a todas y a todos. Cree en una revolución que nos hará libres, que nos permitirá hacer con
nuestros cuerpos y con nuestras vidas lo que queramos. Y a esto dedica su carrera profesional, ya sea a través de artículos,
reportajes, libros, vídeos en Youtube o posts en Instagram. Es periodista especializada en viajes y sexualidad, escritora y activista.
Este fin de semana hablamos con ella sobre sus proyectos e ideas.

Noemí nació en Barcelona en 1992 y se graduó en Periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. “Durante la carrera, la
mayoría de mis proyectos se centraron en el tema de la sexualidad, y una vez acabé mis estudios seguí por ese camino”, cuenta.
Este año publicó su primer libro, Mala Mujer (editorial Lunwerg); es directora y co-fundadora de Santa Mandanga, la primera
plataforma de educación sexo-afectiva explícita; en su canal de Youtube reúne a casi 300.000 suscriptores, y ha colaborado en
medios de todo tipo. Hasta hace poco también llevaba una agencia de comunicación, pero la dejó para centrarse en su carrera.
“Hace dos años que empecé con la agencia, e iba muy bien, pero era un trabajo demasiado demandante. Me di cuenta de que no
era lo que quería hacer, por mucho que me gustase, así que decidí dar un salto al vacío y dedicarme al 100% a la divulgación de la
sexualidad.”

Santa Mandanga es un proyecto que creó en febrero junto a Roberto Garcés: “podría decir que hicimos match a nivel de trabajo, y
decidimos iniciar este proyecto, que es la primera plataforma de educación sexual explícita. Tenemos una web y redes sociales.
Creemos que hace falta este contenido. Cuando aprendes a cocinar no te ponen fruta de plástico, ¿no? ¿Pero a que en educación
sexual, sí? Nuestro objetivo es solucionar carencias en el campo de la educación sexual, que en muchos casos se basa en la
pornografía.” La plataforma se basa en una suscripción de 5€ al mes que permiten acceder al contenido, y a 8 nuevos vídeos cada
mes. “La idea es que sea asequible para todo el mundo, pero conseguir cubrir los gastos. La gente está respondiendo muy bien al
proyecto, por ejemplo estuvimos en el Salón Erótico de Barcelona y fue genial”.

En su cuenta de Instagram tiene más de 130.000 seguidores, pero el camino ha sido largo y es el tercer perfil que crea en esta red
social, ya que le cerraron los dos anteriores. “En mi primera cuenta tenía unos 37.000 seguidores, y de repente me la cerraron, sin
darme explicaciones ni posibilidad de recuperarla. No me da rabia por el número de seguidores, sino por las fotos y los textos.
Perdí muchísimas horas de trabajo. Y todo por hablar de sexualidad. La segunda cuenta que creé tenía tres fotos sin ningún tipo de
contenido sexual, y me la censuraron solo por tener mi nombre y apellido.” Esta última cuenta tiene verificación, por lo que debería
ser más difícil que se la censuren. Sin embargo, ya le retiraron una stories en la que se intuía desnudez. “Ahora evito usar palabras
como “coño” y “polla”, y hablo de bollos y barras de pan. Ya no digo que soy experta en sexualidad, ¡ahora soy experta en
panadería!” Noemí critica que Instagram censure cuentas que divulguen sobre sexualidad pero permitan perfiles que defienden el
fascismo o publicaciones que promueven trastornos alimentarios. “Llama la atención que una trabajadora sexual no puede tener
cuenta en Instagram, pero Pornhub tenga un perfil con verificación. Creo que deberíamos reflexionar sobre qué intereses tienen
estas empresas para hacer lo que hacen.”

Su carrera ha avanzado progresivamente y su público ha ido creciendo poco a poco, pero también ha habido momentos clave en
los que ha ganado repercusión rápidamente. Un ejemplo fue su entrevista en el programa La Resistencia, en abril, en la que
Broncano se mostraba sorprendido por la falta de tabúes de Noemí. “Yo a la Resistencia fui a liarla, a generar controversia. El
programa me dio mucha visibilidad de repente y me acercó a un público distinto, más gente me buscaba y conocía mi nombre.
Pero, más allá de ganar visibilidad, me esfuerzo por ofrecer un buen contenido, es algo por lo que lucho cada día.” Al fin y al cabo,
no basta con tener un altavoz para que se nos escuche, sino que también importa qué tenemos que decir. “Yo no quiero imponer
mi opinión a nadie, pero sí que quiero que la gente se pare a pensar, que se plantee las cosas. Si tú quieres hacer exactamente lo
que te mande el sistema, genial. Pero que sea porque tú quieres, porque lo decidas de forma consciente.

Sin embargo, entre estas entrevistas que dan visibilidad a su trabajo, hay algunas en las que no puede aportar mucha información
porque quien la entrevista no busca las respuestas sino alguna excusa para reforzar tópicos sobre el poliamor o la diversidad
sexual. “Me he encontrado con muchas luchas de egos, con periodistas que no te van a escuchar porque lo que quieren es hacer
los mejores chistes, y al final no importa lo que tú digas. Entiendo que lo hacen porque intentan ascender, así que bueno, aceptas
que ese no es momento de divulgar porque no te van a dejar. Hubo una entrevista en la que apenas podía acabar mis frases, solo
hacían chistes y más chistes sobre el poliamor.” Uno de los temas que más le cuesta explicar en entrevistas es el del contrato o
acuerdo relacional, que consiste en ponerse de acuerdo con la pareja o parejas sobre cómo se quiere que sea la relación. “En
cuanto dices contrato, la gente piensa que es como un contrato mercantil, algo fijo y frío, cuando en realidad no es así.”

La “mala mujer” de la que habla en su libro es la que se siente libre, la que hace lo que quiere con su cuerpo y no siente que deba
explicaciones a nadie. Esa imagen de “mala” ahora está cambiando. “Cuando estaba en el instituto, un profesor preguntó quién se
masturbaba. Casi todos los tíos levantaron la mano. Yo también lo hice, y recibí miradas raras por parte de mis compañeras. Ahora
no, ahora hay incluso apología de la masturbación. Tenemos que disfrutar los tiempos que estamos viviendo, porque hemos tenido
que luchar mucho para llegar hasta aquí.” Pero no todo es perfecto: “la liberación sexual está genial, pero veo un problema. Parece
que muchas veces se está reduciendo el sexo solo al orgasmo, y el sexo es mucho más. Sí, un satisfyer te da orgasmos genial,es
pero yo disfruto mucho más cuando me comen el coño.” Noemí considera el sexo como una forma más de comunicación, y se
lamenta de que la educación sexual sea tan escasa. Esa preocupación es el impulso de su carrera profesional. “Mi objetivo máximo
es la liberación, y hacer llegar esto al mayor número de personas posible. Hay muchas más opciones al margen de lo que nos
dicen desde el sistema, y yo quiero visibilizar esas realidades. Quiero dedicar mi vida a la divulgación de la sexualidad, lo voy a
hacer hasta que me muera, así que espero que sea tarde.” El libro, publicado en abril, está teniendo una respuesta muy positiva.
“Una chica en el Salón Erótico de Barcelona me enseñó que se había tatuado el título en el brazo, y flipé. Hay gente que me cuenta
que gracias a Mala mujer ha salido de relaciones tóxicas. Me encanta ver que ha sido algo útil, me siento muy afortunada.”

Noemí deja claro siempre que cuando habla lo hace desde su experiencia de mujer cis, y que hay muchas realidades diferentes a
la suya. “Soy muy crítica dentro del movimiento feminista. Creo que nos olvidamos de que hay mucha diversidad. No hay que
hablar solo de la mujer cis. Algo que tampoco me gusta es que parece que se da de lado a los hombres, cuando también tienen
que participar en el cambio que buscamos. Además, ellos tienen encima una losa enorme llamada masculinidad que tienen que
quitarse. Creo que deberíamos ser inclusivas en el discurso, tener en cuenta todas las realidades y géneros. Veo peligroso que se
repitan discursos sin que nadie los critique ni cuestione, así es difícil que evolucionemos.”

Creó un formato televisivo llamado Sex Riders con el que viajó por el mundo investigando cómo se trataba la sexualidad en cada
lugar. Es un proyecto que retomará en un futuro, pero gracias al que aprendió muchísimo. “La antropología sexual es un tema que
me fascina. Dentro de eso, tengo especial interés en las sexualidades ancestrales. Temas como la retroeyaculación, el squirting (o
eyaculación femenina) o la multiorgasmia, aunque se vean como algo nuevo, ya se estudiaban en el siglo IV a.C. en el tao y el
tantra. El kamasutra, por ejemplo, no se cuestiona si existen o no el punto P o el punto G, sino que te muestra qué posiciones son
las mejores para estimularlos. Ahora la ciencia está dedicando más atención a esto, se buscan nombres técnicos y concretos, pero
esto lleva milenios siendo una realidad.”

Afirma que el mayor reto de toda su carrera ha sido hablar de sexo. “Llevo ocho años dedicándome a esto, y no es fácil. Hay
demasiados tabúes, la tradición tiene mucho peso y el sistema no quiere que hablemos de esto. No les conviene que tengamos
conciencia, quieren que sigamos el juego y no nos salgamos de ahí. Me han criticado por salirme de lo que se suele hablar dentro
del tema del sexo, por hablar de sexualidades alternativas… También por hablar de sexualidad sin ser sexóloga. La gente asume
que si hablo de sexo es porque tengo muchísimas relaciones sexuales, y no porque pase horas investigando sobre el tema.” En
esto, no ve una diferencia de género. «No creo que para un hombre sea más fácil hacer divulgación sobre sexualidad, porque los
hombres no suelen hablar de temas como la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, la gestión emocional o la comodidad en sus
relaciones, hablan de la cantidad de relaciones que tienen y ya está. Al final, hay muchas más mujeres divulgando sobre este tema;
por algo será.»

A pesar de los obstáculos que se encuentre, Noemí tiene claro que esto es lo que quiere hace. Quiere hacer crecer esa revolución
que nos hará libres. “Espero que esa revolución nos lleve a hacer con nuestro cuerpo lo que queramos, a darnos cuenta de que
hay un sistema con unos roles prediseñados en los que no tenemos por qué entrar. Si eres una mujer con 35 años, verás anuncios
de Clearblue porque ya te toca quedarte embarazada. Si eres un hombre de 30, anuncios de coches y elementos que demuestren
tu poder adquisitivo. Quiero crear conciencia de esto, de que nos están imponiendo un estilo de vida que no tenemos por qué
seguir. Yo veo el sistema como una pirámide. Quienes tienen el poder están en la cima, pero nosotras somos la base. Y si la base
se tambalea, la pirámide se puede caer.”

Desde su “rinconcito de Youtube un poquito cutre” (tal y como lo describe en sus vídeos) pero muy necesario, desde sus redes
sociales y desde todos los medios posibles, Noemí Casquet habla de sexualidad, de diversidad, de viajes, de activismo, de
poliamor y, sobre todo, de revolución.

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