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Actos del Habla: Promesas y Ofertas

Este documento describe los actos del habla de promesas, ofertas y pedidos. Explica que las promesas implican un compromiso entre dos partes donde una parte se compromete a realizar una acción en el futuro. También describe los elementos clave de una promesa válida y el proceso de hacer y cumplir una promesa. Finalmente, destaca la importancia de ser claros al hacer pedidos u ofertas y establecer condiciones de satisfacción para que las promesas se cumplan de manera efectiva.
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Actos del Habla: Promesas y Ofertas

Este documento describe los actos del habla de promesas, ofertas y pedidos. Explica que las promesas implican un compromiso entre dos partes donde una parte se compromete a realizar una acción en el futuro. También describe los elementos clave de una promesa válida y el proceso de hacer y cumplir una promesa. Finalmente, destaca la importancia de ser claros al hacer pedidos u ofertas y establecer condiciones de satisfacción para que las promesas se cumplan de manera efectiva.
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ACTOS DEL HABLA

PROMESAS, OFERTAS Y PEDIDOS


Recordemos que, con las Afirmaciones, describimos cómo es la Realidad (las cosas, los
hechos, los objetos etc.) y que las mismas serán Verdaderas cuando pueda aportar testigos o
pruebas de lo que afirmo. De lo contrario serán Afirmaciones Falsas.

Recordemos, también, que con las Declaraciones en lugar de describir estamos creando
Realidades, y que las mismas pueden ser Válidas o Inválidas. Declarar “gracias” es válido
para todos, mientras que “los declaro marido y mujer” solo será válido cuando lo haga un
juez porque él tiene autoridad para hacerlo.

EL MUNDO DE LAS PROMESAS


Las Promesas, con los Pedidos y las Ofertas son tres tipos de Declaraciones a través de las
cuales producimos la coordinación de acciones con otras personas. Ellas también generan
Realidades nuevas y están relacionados con nuestra autoridad y capacidad personal.

Cuando alguien hace una Promesa, él o ella se compromete ante otro/a a ejecutar alguna
acción en el futuro.

Cuando alguien me promete que va a ejecutar alguna acción en el futuro, yo puedo tomar
compromisos y hacer cosas que antes no hubieran sido posibles.

Ej.: Si un compañero de trabajo me dice “Yo me encargaré de hacer esos informes” doy por
sentado que puedo actuar basándome en el hecho de que cuento con esa Promesa (por
ejemplo, me olvido de los informes y me ocupo de otras tareas pendientes)

Las Promesas implican un compromiso. Si prometo algo a alguien, esa persona puede confiar
en ello y esperar que cumpla. La sociedad misma se encarga de que las personas cumplan
sus Promesas y por lo general sancionan a quienes no lo hacen (de allí que tengamos que
firmar tantos contratos).

Nuestra vida está basada en la capacidad de hacer y cumplir promesas. La capacidad de


hacer promesas nos permite aumentar nuestro poder y capacidad de acción... podemos
lograr cosas que no nos hubieran sido posibles sin la habilidad de coordinar nuestra acción
con la de otros. Nuestro trabajo, nuestro matrimonio, nuestra educación, nuestros
proyectos se generaron porque había personas que hacían promesas a otras.
El acto de hacer una Promesa comprende cuatro elementos:

- Un orador
- Un oyente
- Una acción a llevarse a cabo (condiciones de satisfacción)
- Un factor tiempo

Cuando hacemos una Promesa hay dos procesos involucrados: el proceso de hacer una
promesa y el proceso de cumplirla. Estos dos procesos suelen llevarse a cabo en diferentes
períodos de tiempo. El proceso de cumplimiento generalmente empieza una vez que la
promesa ha sido hecha.

No obstante, la Promesa como un todo se completa a partir de su cumplimiento.

Las promesas, siempre implican una conversación entre al menos dos personas. Cuando
hacemos una Afirmación o una Declaración suponemos la existencia de alguien que escucha.
Incluso cuando tenemos conversaciones privadas con nosotros mismos actuamos como el
que habla y el que escucha.

La Promesa, como acto declarativo, involucra dos acciones más: la acción de ofrecer una
Promesa y la de aceptarla, o la acción de pedir una Promesa y la de aceptarla.

Si alguien dice “Prometo trabajar contigo mañana” esa persona no ha hecho ninguna
promesa todavía. Solo la ha ofrecido. La Promesa se concreta cuando la otra persona dice
“Acepto”... y no se concreta si dice “Mañana no puedo”. Una promesa es como una hebilla:
necesita de dos lados para cerrarse.

Veamos este otro caso: ...estoy en un restaurante y pido un bife de carne “bien cocida”. El
mozo me promete traer “la mejor carne que haya comido”. Cuando este regresa con la
comida y me dice “Aquí está la carne que usted pidió” esto no basta para que él haya
cumplido su promesa. Es sólo cuando yo examino las condiciones de satisfacción de mi
pedido –que la carne esté bien cocida- y acepto el plato con un “Gracias” que la Promesa se
cierra.

El cumplimiento de una Promesa, por lo tanto, sólo se completa cuando se cumple con las
“condiciones de satisfacción”. Que el trabajo esté ordenado por abecedario es mi condición
de satisfacción y si el empleado me lo entrega sin orden tengo derecho a considerar que no
ha cumplido satisfactoriamente su promesa y tengo derecho a un reclamo. Desde el
momento en que él o ella aceptó que el trabajo debía presentarse por abecedario, tiene la
obligación de responder a mi “condición de satisfacción” para que la promesa se cumpla.
Pero cuidado: muchas personas a veces no son claras al especificar cuáles son sus
“condiciones de satisfacción” o piensan que los demás sabrán cómo quieren las cosas. Si yo
como Orador no he hecho un pedido claro no tengo derecho a reclamar ni a juzgar que el
Otro no cumplió su Promesa.

El cumplimiento de un Promesa sólo se completa cuando se cumplen las condiciones de


satisfacción y el Oyente declara su satisfacción.

PETICIONES Y OFERTAS

Cuando el proceso de hacer una Promesa se inicia con un Pedido, entendemos que la acción
pedida, si es aceptada, será ejecutada por el Oyente para satisfacer una inquietud del
Orador.

Sin embargo, cuando este mismo proceso se inicia con una Oferta, entendemos que la
acción ofrecida, si es aceptada, compromete al Orador y que este se hace cargo de una
inquietud del Oyente.

Recalcando podemos decir que la acción de hacer una Promesa implica dos movimientos: un
Pedido o una Oferta más una Declaración de Aceptación hecha por otra persona.

Dada la importancia que tienen las Promesas en nuestra vida es importante detenernos a
examinar cuán competentes somos en hacerlas.

Quienes no Piden
Muchas personas no saben hacer Pedidos. Y aquí tenemos dos situaciones: personas que
simplemente no piden o no ofrecen en determinadas áreas de sus vidas.

Hay quienes sabiendo pedir dentro de su familia suelen no hacerlo en su trabajo. Ellos
esperan que los demás descubran, por arte de magia, lo que les inquieta o importa. Muchas
veces caen en el resentimiento culpando a los demás por no cumplir promesas que jamás se
atrevieron a pedir.

No pedir no sólo me convierte en un determinado tipo de persona, sino que es un factor que
determina el tipo de vida que tengo o que podré esperar en el futuro.
“El no pedir nos hace ser como somos
y nos hace vivir un determinado tipo de existencia”
“Dime en que área de tu vida no pides,
y te diré de lo que padeces”

En Coaching sostenemos que “si comenzamos a pedir donde no lo hacemos, nuestra forma
de ser y nuestra vida se transforma”.

Quienes no Ofrecen
De la misma manera hay también quienes no hacen Ofertas, y en consecuencia asumen un
papel pasivo porque no se muestran como “posibilidad” para los otros. Si el Jefe o la esposa
o el compañero no “los descubre” están condenados a pasar inadvertidos como recursos
valiosos para los demás.

Ellos, por lo tanto, no toman responsabilidad en hacerse reconocer en lo que valen, sino que
quedan pendientes a que por accidente los demás descubran lo que valen.

No Ofrecer no sólo me convierte en un determinado tipo de persona, sino que es un factor


que determina el tipo de vida que tengo o que podré esperar en el futuro.

“El no Ofrecer nos hace ser como somos


y nos hace vivir un determinado tipo de existencia”
“Dime en que área de tu vida no Ofreces,
y te diré lo que vives como una carencia”

Atención con estas situaciones:

Hay quienes creen hacer Pedidos u Ofertas que no son escuchados por los demás como
tales. Algunos piensan, por ejemplo, que decir que algo no les gusta es igual a pedir que eso
se modifique. Obviamente que no es lo mismo y muchas veces las cosas seguirán como
están, simplemente porque no se hizo una petición concreta y clara.

Desde el lado del Oyente también pueden producirse problemas. Particularmente cuando
no sabemos aceptar Ofertas o negarnos a ciertos Pedidos de los demás.

¿Cuántas veces, por ejemplo, decimos “Sí” a un Pedido que consideramos que no
tendríamos que haber aceptado?
¿Cuál es el precio que pagamos en autoestima cuando no somos capaces de decir “No”?
¿Cómo se manifiesta eso en nuestras relaciones? ¿Qué consecuencia trae a nuestra vida?

Cuando se concreta una Promesa con claras “condiciones de satisfacción” pero no se


establece con claridad su fecha de cumplimiento, no es una Promesa.

Quien espera que tal Promesa se cumpla no está en condiciones de descansar


tranquilamente porque no sabe cuándo ello podría suceder. Es más, al no especificarse
cuándo debe cumplirse la promesa tampoco habrá espacio para reclamar dado que el Otro
podrá decirme con facilidad que “mañana” o “más tarde” por los siglos de los siglos.

¿Es necesario preguntar sobre las consecuencias de esta situación?

Ahora estamos ante una situación en la que se hizo un Pedido u Oferta y ésta fue aceptada.
Sin embargo, lo que el Orador entiende que se prometió resulta ser diferente de lo que
entendió el Oyente. Ambos sin embargo tomarán acciones descansando en el supuesto de
que esa Promesa se hizo y será cumplida. Imaginen la frustración de quien hizo el Pedido
cuando comprueba que el Oyente no “cumplió” con “sus condiciones de satisfacción”.
Imaginen la frustración de la otra persona cuando comprueba que lo que hizo no produce la
satisfacción esperada...

¿Cuál es el costo en productividad, en bienestar personal en situaciones como esta?


¿Cuántas veces nos encontramos enredados en situaciones así…?

Sinceridad y Competencia

Cuando hacemos una Promesa nos comprometemos en dos dominios, sinceridad y


competencia

La sinceridad es el Juicio que hacemos de que los compromisos contraídos por Marcelo
concuerdan con sus verdaderas intenciones.

La competencia es el juicio que hacemos de que la persona que hizo tal Promesa está en
condiciones de ejecutarla con efectividad (y de acuerdo a nuestras “condiciones de
satisfacción”) Por eso le Pedimos a alguien ciertas cosas que no le pedimos a otros/as y por
eso aceptamos determinada Oferta de unos y no de otros.

Cuando falta Sinceridad o Competencia la CONFIANZA se ve afectada. La desconfianza surge


del Juicio que hacemos que quien promete, carece de sinceridad y/o competencia, y que por
tanto no podemos asegurar el cumplimiento.

Estos compromisos involucrados en las Promesas hacen que ellas, en una empresa o en una
familia o en un barrio o en una relación afectiva, sean los pilares de nuestra capacidad de
coordinar acciones con los demás
Cuando hago una Afirmación (“Estoy engripado”) me comprometo a la veracidad de lo que
afirmo. Cuando hago una Declaración (“Te perdono”) me comprometo a la validez de lo
declarado. Cuando hago una Promesa, un Pedido o una Oferta me estoy comprometiendo a
la sinceridad. Y cuando me comprometo a cumplir con una Promesa me estoy
comprometiendo también a tener la competencia para cumplir con las “condiciones de
satisfacción” estipuladas.

Para finalizar este artículo:

...creamos nuestro propio Mundo con las interpretaciones de nuestro propio Observador y
con la capacidad que nos proporcionan las palabras para generar Promesas, hacer Pedidos
y ser Ofertas para los demás.

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