La danza de los Caporales ingresó al Perú en junio de 1975, cuando los Urus del Gran Poder de
La Paz participaron en la Fiesta del Inti Raymi del Cusco. Un año después, en octubre de 1976,
la entidad pionera de los Caporales intervenía en el Estadio Guillermo Briceño Rosamedina de
Juliaca, en el marco del I Festival Folklórico Internacional que se realizó con ocasión de las
Bodas de Oro de la creación de la provincia de San Román; en 1977 volvían a Juliaca. Por
entonces la novísima danza se difundía como Tuntuna.
Es una las danzas favoritas en la Festividad de la Virgen de la Candelaria que se celebra durante
el mes de febrero en la ciudad de Puno. De movimientos ágiles, sensuales y enérgicos, es una
danza donde los hombres hacen gala de sus saltos acrobáticos, giros, contorsiones y patadas al
aire; mientras las mujeres resaltan su sensualidad y femineidad a través del vestuario y sus
delicados movimientos. Sus raíces se remontan a otras danzas creadas en el del periodo
colonial e inclusive al período prehispánico, como lo son el Quirqui, los Negritos, la Saya de las
Yungas de Bolivia, y el Tundique de Yunguyo en Perú.
El Caporal como personaje era el capataz del hacendado español que infundia miedo a los
negritos esclavos en las antiguas haciendas de Bolivia y minerías; la danza con el mismo
nombre justamente representa a un conjunto de caporales.
La música original de la saya era predominantemente rítmica (justamente por su fuerte
influencia africana), mientras que en los caporales se incluyeron otros elementos provenientes
del huayno (género andino que emplea instrumentos como el arpa, la quena, la mandolina,
violin ,entre otros) y otros. Se suele confundir a la saya con los caporales, pero son cosas
diferentes (a pesar que a veces se comparte similar vestimenta, y algunas agrupaciones
denominan indistintamente su arte.
Hoy en día la saya propiamente dicha, es una danza de mayor agilidad, representada y bailada
por las personas negras, cambiando el estilo de música y obviamente la vestimenta del
caporal, de ahí que el caporal y la saya son danzas relacionadas pero no iguales.
La danza de los caporales se caracteriza por ser una danza de movimientos ágiles y atléticos en
la que los varones especialmente hacen gala de giros, contorsiones, patadas al aire, saltos
acrobáticos y acompañamiento de gritos de coraje y euforia, pues su estilo musical tiene cierto
aire y ritmo marcial. Mientras las mujeres se destacan por mostrar y resaltar la sensualidad y
femineidad a través del vestuario y de los movimientos gráciles.
Va acompañado de instrumentos de viento como la quena, la zampoña y los pitos, y otros
instrumentos como el charango, la conga y las maracas.