10 de agosto 2011
Queridos papás de Laura María:
Se que acaba de nacer su hija. Es una bebé hermosa que los va a hacer muy felices a los
dos.
Ya saben que cada 25 de Diciembre voy en silencio a casa de todos los niños y les dejamos
unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que
estamos de ellos.
Pero a partir de ahora no puedo hacerlo porque estoy muy viejo y cada vez hay más y más
niños en este mundo.
¡No puedo ir a casa de todos!!!.
Por lo que necesito pedirles tres favores muy importantes:
1er favor: Que me ayuden a poner los regalos a los niños. Cada papá y mamá harán mi
trabajo el día de Navidad: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la mia,
les pondrán los regalos como si fuera yo.
Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y yo podré ver, desde lo lejos, sus caritas
de alegría.
2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo pueden decir a Laura Maria hasta que
cumpla los 11 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto.
Los niños pequeños no deben saber que ya no puedo poner los regalos y que son los papás
los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de mi? ¿Dónde estará la magia? El
secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que los
queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus papás, las personas que más los
quieren a ellos.
3er favor: Algunos papás que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para
comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos
papás. Por eso, necesitamos que sus hijos se conviertan “un poquito” en Santa Claus y
compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.
Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando tu hija te pregunte por primera vez quiénes
es Santa Claus léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en los papás
para hacer este trabajo: porque son las personas que más los quieren en el mundo.
Los Quiere,