Retiro de Adviento
ALGUNAS PALABRAS ASOCIADAS AL ADVIENTO
Esta es una oportunidad de encontrarnos con quien esperamos. Hay dos
formas de esperar, muchas veces impresiona decir que ya estamos en
adviento, otra vez a empezar, la esperanza, si nos descuidamos convertimos
esto en rutina, es lo mismo, y hacemos rutina todo el ciclo liturgico.
El creyente vive en el teimpo del Espíritu, es el Espíritu quien nos llama,
quien nos empuja, quien nos hace Iglesia. Pero que sentido tiene cada año
volver a recorrer este camino, este tiempo liturgico. Esta es una manera de
recordar la historia de salvación:
La esperanza del adviento
la alegría de la navidad.
La conversión del tiempo de cuaresma.
El júbilo en la pascua,.
La cotidianidad del tiempo litúrgico
Todas estas actitudes que vivimos en el tiempo liturgico, son actitudes para
la vida, pero estas actitudes nos marcan el camino que todo cristiano
recorre hasta llegar a la vida eterna.
Cuales son las actitudes:
• Espera y esperanza.
• Preparación, preparar el corazón.
• Liberación, el que nos trae la libertad y nos librera.
• Anuncio, en este tiempo hay anuncios- ¡Qué hermosos son los pies del
mensajero de la paz!, del Principe de la paz que llega.
• Promesa, tiempo de escuchar las promesas de Dios.
La espera en un mundo de inmediatez. Esperar hoy esta mal visto,
parece que me enpujan y no nos gusta. Todo es inmediato, no nos gusta
hacer cola, organizamos un mundo donde la espera desaparezca. Los plazos
se acorten, no se puede idealizar la espera, si el primer beso de una pareja
llega a los 5 minutos despues de conocerse, es una pérdida de tiempo, se
pierde la ilusión.
Hay esperas bonitas, se vive este tiempo escuchando las promesas de Dios.
Y hay esperas que solo pueden ser urgentes, impacientes donde pedimos
¡ven Señor Jesus!, somos conscientes del sufrimineto que vive el mundo,
queremos soluciones ya, para problemas que son infiernos. El Adviento
tiene algo de ambas.
Las promesas de Dios:
Las promesas de Dios siempre se cumplen porque él no miente. Dios hace muchas
promesas en la Biblia para todos los que le aman. Nuestro Dios es fiel y por eso
podemos confiar que cumplirá todo lo que ha dicho.
Dios promete perdonar todos los pecados de quien acepta a Jesús como su Salvador. Él
promete estar con nosotros y ayudarnos a vencer todas las dificultades. También
promete que el Espíritu Santo nos guiará y que al final tendremos vida eterna con él,
libre del pecado y del sufrimiento.
Dios no es un simple mortal para mentir y cambiar de parecer. ¿Acaso no cumple lo que
promete ni lleva a cabo lo que dice?
-- Números 23,19
Y el testimonio es este: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo.
-- 1 Juan 5,11
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos
limpiará de toda maldad.
-- 1 Juan 1,9
Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas
que tiene en Cristo Jesús.
-- Filipenses 4,19
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.
-- Mateo 11,28
Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me recibirá en sus brazos.
-- Salmo 27,10
LA DESESPERANZA: El haber dejado de esperar
«Un sábado estaba enseñando en una sinagoga, cuando se presentó una
mujer que llevaba dieciocho años padeciendo por un espíritu. Andaba
encorvada, sin poder enderezarse completamente. Jesús, al verla, la llamó
y le dijo: —Mujer, quedas libre de tu enfermedad. Le impuso las manos y
al punto se enderezó y daba gloria a Dios. El jefe de la sinagoga,
indignado porque Jesús había sanado en sábado, intervino para decir a la
gente: —Hay seis días en que se debe trabajar: Venid esos días a sanaros y
no en sábado. El Señor le respondió: — ¡Hipócritas! ¿No suelta
cualquiera de vosotros al buey o al asno del pesebre para llevarlo a beber,
aunque sea sábado? Y a esta hija de Abrahán, a quien Satanás ha tenido
atada dieciocho años, ¿no había que soltarle las ataduras en sábado?
Cuando decía esto, sus adversarios se sentían confundidos, mientras que la
gente Se alegraba de las maravillas que realizaba.» (Lc 13, 10-17)
Algunos rasgos de la desesperanza y el encorvamiento
La mujer encorvada, es un personaje, que no busca a Jesús, no le dice
sálvame, ella no pide ayuda, después de 18 años ya no pide respuestas, dejó
de creer que algo puede ser diferente.
La imagen del encorvamiento es gráfica, encorvarse es irse sobre uno
mismo: rumeamos problemas, ofensas agravios, dolor interior, tristeza
profunda. Es esa memoria que no pasa página, de rechazos.
Otra imagen es cuando te dobla el peso de la vida, la familia, el trabajo,
problemas laborares y de salud. Buscamos salir, pero llega un momento
que decimos, esto no va a cambiar y dejamos de buscar solución, y nos
resignamos. La rendición es desesperanza, el asumir que después de 18
años vendrán otros 18, hay muchas personas abatidas, nos conformamos
con el mundo. Algunos la convierten esta espera resignada, en amargura
ironía y tristeza.
Pero Jesús nos llama en nuestra desesperanza y hace que nos alcemos,
devuelve la vida, el aliento, los motivos, pero cuando uno se rinde, Dios
nos sigue buscando y se convierte en el Dios inesperado que llega cuando
no lo estamos buscando.
II. LA ESPERA QUE ES BÚSQUEDA
«Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino
pidiendo limosna. Al oír que pasaba la gente, preguntó qué sucedía. Le
dijeron que pasaba Jesús de Nazaret. Él gritó: —¡Jesús, Hijo de David,
compadécete de mí! Los que iban delante lo reprendían para que callase.
Pero él gritaba más fuerte: —Hijo de David, compadécete de mí. Jesús se
detuvo y mandó que se lo acercasen. Cuando lo tuvo cerca, le preguntó: —
¿Qué quieres que te haga? Contestó: —Señor, que recobre la vista. Jesús
le dijo: —Recobra la vista, tu fe te ha salvado. Al instante recobró la vista
y le seguía glorificando a Dios; y el pueblo, al verlo, alababa a Dios.» (Lc
18,35-43)
Este ciego es nuestro segundo modelo, él sabe que es ciego, que la vida
puede ser otra, no se rindió aunque le mandaron a callar, el resiste. Él es un
hombre inquieto, es ciego pero no sordo, escuchó hablar de Jesús y le
busca, no es mudo, habla y pide misericordia.
La ceguera es una buena metáfora un diagnóstico de algunas cegueras de
nuestra vida, y la búsqueda pasa por saber que vivimos en un mundo de
sombras.
Tres formas de cegueras que están a la orden del día
Ceguera religiosa, no sabemos decir donde está Dios, no reconocemos el
evangelio en la calle, lo buscamos y no lo encontramos, es ceguera a no
reconocer lo que es la buena noticia, nos tornamos puritanos nos cerramos
en el dogma.
La ceguera afectiva, de tanto buscar el amor no encontramos, no
reconocemos al amor, de tanto exigirlo, no nos damos cuento que somos
amados, pedimos y exigimos un amor pleno, queremos que nos quieran
más, que nos respondan de la misma manera, no apreciamos el amor
cotidiano que tenemos.
La ceguera social, quien es mi prójimo, hay un ocultamiento de los pobres,
las ideologías no nos dejan ver la verdad.
Podemos aspirar a la luz encontrar la verdad, ver en los conflicto búsqueda
y en el perdón búsquedas, tenemos que mirar para ver el amor. Señor que
vea. Jesús es el Dios esperado que responde. Dios responde a su manera
con su pedagogía.