Teotihuacán
Teotihuacan o Teotihuacán1 (del náhuatl: Teōtīhuacāna o Teotiwakanb ‘lugar
donde los hombres se convierten en dioses’ [‘lugar de la apoteosis’];2 ‘lugar de los
dioses’)3 (pronunciación: /teoːtiːˈwakãːn̥/; pron. en náhuatl moderno (?·i)),4 y, según
nuevas investigaciones, también pudo haber sido conocida
como Teohuacan (del náhuatl: Teōhuahcānc o Teowahkand ‘ciudad/lugar del sol’,
‘lugar de los sumos sacerdotes’),5 es el nombre que se le da al gran complejo
arqueológico que fue uno de los mayores centros políticos, culturales, económicos
y religiosos de filiación multiétnica en Mesoamérica durante el clásico (c. 200/250-
600/650 d. C.), más precisamente entre c. 100 a. C. y 600 d. C./650 d. C.6 El
nombre propio fue empleado por los mexicas para identificar a esta urbe
construida por una civilización anterior a ellos y que ya se encontraba en ruinas
cuando la vieron por primera vez.3
Los restos de la ciudad se encuentran aproximadamente a 42 km al noreste de
la Ciudad de México, dentro del valle de México (Altiplano Central), más
concisamente en el valle homónimo; entre los municipios de Teotihuacán de
Arista y San Martín de las Pirámides (Estado de México). La zona de monumentos
arqueológicos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.7
Los orígenes de la ciudad todavía son objeto de investigación entre los
especialistas. Alrededor del inicio de la era cristiana, más precisamente en el
s. II a. C., Teotihuacán era una aldea que empezaba a cobrar importancia como
centro de culto en la cuenca de México.4 Las primeras construcciones de
envergadura proceden de esa época, como muestran las excavaciones en
la Pirámide de la Luna. El mayor apogeo de la misma tuvo lugar entre el 200 d. C.
y el 600 o 650 d. C. En esa etapa, la ciudad fue uno de los nodos comerciales y
políticos más influyentes de Mesoamérica.4 Durante esa época, llegó a tener una
superficie de alrededor de 20 km² (8 mi²), con una población aproximada de
100 000 a 200 000 habitantes (según el autor a citarse), lo que la convierte en el
sitio de desarrollo urbano más importante de toda la América Precolombina y el 6.º
más importante y grande del mundo en su época. Como la mayoría de otras
ciudades preindustriales en la historia, su población dependía de inmigraciones
extranjeras para mantenerse a flote debido a una sanidad deficiente. Albergó a
toda su población en aproximadamente 2 000 estructuras rectangulares,
acomodados en diferentes barrios.8
A ciencia cierta, se desconoce si Teotihuacán controló de primera mano una
extensión territorial —suponiendo que se manejó un modelo de ciudad-
estado imperialista—; sin embargo, es bien sabido que su influencia cultural,
religiosa e ideológica se dejó sentir por todos los rumbos de Mesoamérica, como
muestran los descubrimientos en ciudades como Tikal (Guatemala) y Monte
Albán (Oaxaca), entre otros sitios que tuvieron una importante relación con los
teotihuacanos.9 El declive de la ciudad ocurrió entre el 600 y el 650 d. C., en un
contexto marcado por inestabilidad política, conflictos y revoluciones sociales
internas y cambios climatológicos que causaron un colapso casi total en el Norte
de Mesoamérica. La mayor parte de la población de la ciudad se dispersó por
diversas localidades en la cuenca de México.
Se desconoce cuál era la identidad étnica de los primeros habitantes de
Teotihuacán. Entre los candidatos se encuentran los totonacos, los nahuas y los
pueblos de idioma otomangue, particularmente los otomíes. Las hipótesis más
recientes apuntan a que Teotihuacán fue una urbe cosmopolita en cuyo
florecimiento se vieron involucrados grupos de diverso origen étnico, como
muestran los descubrimientos en el barrio zapoteco de la ciudad y la presencia de
objetos provenientes de otras regiones de Mesoamérica, sobre todo de la región
del Golfo y del área maya. Asimismo, la identidad de sus élites gobernantes y
nobleza es todavía más confusa. Los investigadores infieren que, al igual que
otras sociedades mesoamericanas, se manejó un sistema teocrático encabezado
por el sacerdocio, sin embargo, la forma de administración política, burocrática y
corporativa es objeto de debate.4 Las hipótesis más influyentes son dos: la
existencia de una figura máxima que conllevaba el poder político y religioso de la
ciudad, o bien, la existencia de un co-gobierno colectivo encabezado por los
representantes de cada sector o barrio de la ciudad —y también de su clan
cónico—, repartiéndose la administración de la urbe.10
Teotihuacán ha sido motivo de interés para las sociedades posteriores al declive
de la cultura teotihuacana en Mesoamérica. Sus ruinas han sido exploradas desde
la época prehispánica, entre otros, por los toltecas y los mexicas. El
descubrimiento de objetos teotihuacanos en los yacimientos arqueológicos
de Tula y el Templo Mayor de México-Tenochtitlan así lo confirma. En la mitología
nahua posclásica, la ciudad aparece como el escenario de mitos fundamentales
como la leyenda de los Soles de los mexicas.
Actualmente, los restos de Teotihuacán constituyen la zona de monumentos
arqueológicos con mayor afluencia de turistas, tanto nacionales como extranjeros
en México, por encima de otros del país como Chichén Itzá, El Tajín y Monte
Albán; debido a su destacable arquitectura monumental de carácter íntimamente
religioso. La planeación urbanística de la ciudad se basa en un modelo
cuadricular, articulado en un eje norte-sur que compone la avenida principal,
conocida como «calzada de los muertos» (en náhuatl: Miccaotli);11 en torno a la
que se edificaron las estructuras más importantes de la ciudad, a saber:
las pirámides del Sol y de la Luna y la ciudadela —en la que converge con el eje
este-oeste—, donde se encuentra la Templo de Quetzalcóatl.12 La gran mayoría
de la traza urbana restante se compone de conjuntos habitacionales organizados
en sectores vecinales (barrios).13 Las excavaciones arqueológicas en Teotihuacán
continúan hasta nuestros días, y han dado como resultado un paulatino
incremento en la calidad y cantidad del conocimiento que se tiene sobre esta.
Sociedad
A ciencia cierta no se sabe cuál es la identidad del pueblo que fundó Teotihuacán. La ciudad
había sido abandonada mucho tiempo antes del arribo de los españoles a Mesoamérica, de
modo que las escasas referencias a la ciudad que se conservaron en las fuentes históricas
producidas en los años posteriores a la Conquista de México no hablan propiamente sobre los
habitantes de Teotihuacán, sino de la representación que de ellos tenían quienes vivieron en
el Anáhuac después del colapso teotihuacano.
Existen varias teorías acerca de los habitantes de la ciudad. La larga presencia de
los otomíes en el valle de México ha llevado a plantear que ellos fueron los fundadores de la
ciudad. Para algunos autores es muy probable que el componente otomiano en la ciudad fuera
muy importante,33 sin embargo, sólo algunos consideran que la clase dominante de
Teotihuacán fue otomiana. En opinión de Wright Carr, tanto la élite como el componente
demográfico más importante de Teotihuacán debió ser proto otomí-mazahua, en un territorio
que estuvo rodeado por otros pueblos de idioma otomangue y totonaco. De acuerdo con
algunos análisis glotocronológicos, la separación de los idiomas otomí y mazahua ocurrió
precisamente en el período de apogeo de Teotihuacán.34 Los totonacos son otros candidatos
a ocupar el sitio como fundadores de Teotihuacán. De hecho, los cronistas de la época
colonial recogieron testimonios donde este pueblo afirmaba haber construido la ciudad. Esta
teoría puede complementarse con la evidencia arqueológica, pues existió una evidente
presencia totonaca en Teotihuacán.35
Idioma
Correlacionando la evidencia lingüística y la arqueológica, Kaufman propone que el idioma
hablado por los teotihuacanos pudo ser el mazahua, el otomí, el totonaco, el tepehua,
el popoloca, el mixteco o el chocholteco. Acepta, como varios autores modernos, la
probabilidad de que también se haya hablado una variante nahua en la ciudad, pero desde su
punto de vista, la cultura de Coyotlatelco —asociada con el ocaso teotihuacano— es la
primera cuyos portadores indudablemente debieron ser hablantes del náhuatl en
Mesoamérica.36 Asimismo, ha tomado fuerza en las últimas décadas la hipótesis de un
idioma uto-azteca durante el esplendor de la ciudad desde que Gómez y King (2004)
argumentaron la existencia de un idioma proto-náhuatl pochuteco tras analizar la posible
semanticidad del repertorio epigráfico de la Plaza de Los Glifos en el barrio de La Ventilla, del
cual derivarían tanto el náhuatl y el mixteco hablados —y registrados— al momento de la
Conquista (s. XVI).37 También existe la posibilidad de una lengua mixe-zoque por la
temporalidad más temprana de la urbe, evidentemente emparentada con el tronco
totonacano.38
Campbell sugiere que, de acuerdo con la evidencia etnohistórica y la gran cantidad de
préstamos lingüísticos que el totonaco parece haber proporcionado a los demás idiomas
mesoamericanos ―particularmente a los idiomas mayenses y al náhuatl hablado en la Sierra
Madre Oriental―, es muy probable que los fundadores de Teotihuacán hayan hablado un
idioma totonacano.39
Escritura
Estrechamente aunado a la controversia lingüística, se suma el debate acerca de la existencia
de un sistema escriturario propio en la ciudad, desde el descubrimiento e identificación de
representaciones glíficas con particularidades que orientan a un sistema estrictamente
iconográfico que será interpretado y leído con cierto fonetismo. Desde que signos de este tipo
han sido detectados en fragmentos de los «murales realistas» de Tetitla, algunos de ellos
influenciados o directamente provenientes del sistema maya; y que el arqueólogo mexicano
Rubén Cabrera descubrió una serie de 42 signos glíficos plasmados en los pisos de una
pequeña plaza en La Ventilla entre 1992 y 1994, el interés académico en este tema terminó de
despertar y varios son los especialistas que han ahondado en el mismo.40
La mayoría de autores defienden que, muy probablemente, se desarrolló y utilizó en el entorno
etnolingüístico de la misma urbe, procediendo así a todos los sistemas epiclásicos —
registrados en Xochicalco y Cacaxtla— y posclásicos del Altiplano Central —principalmente
el mexica (nahua) y el mixteco—, siendo los anteriores usados hasta la conquista (1521 d. C.)
y más tarde.41 Asimismo, los autores señalan que existe una estrecha relación entre reglas
comunes de representación gráfica del sistema teotihuacano, los del zapoteco, el epi-olmeca y
el maya para crear un sistema totalmente autóctono empleado por los habitantes de la ciudad,
siendo el mismo complejo y altamente desarrollado.42
Gran parte de la evidencia iconográfica registrada e identificada como escritura en
Teotihuacán, implica la representación de nombres de lugar (topónimos), nombres personales,
ocupaciones, vocaciones (apelativos, titulativos e identificatorios) y fechas del calendario ritual
mesoamericano de 260 días (calendáricos); por nombrar algunos.43
Religión
Dentro de los dioses más relevantes:
• Tláloc: dios de la lluvia y agricultura.
• Quetzalcóatl: dios de la sabiduría.
• Chalchiuhtlicue: diosa de ríos y mares.
• Huehuetéotl: dios del fuego.
• Tezcatlipoca: dios del cielo y de la tierra.
Historia
La época de mayor apogeo de Teotihuacán corresponde al periodo Clásico
Temprano de Mesoamérica (ss. II/III-VI). Sin embargo, los inicios de la ciudad deben colocarse
en el primer milenio antes de nuestra era. Localizada estratégicamente al noreste del valle de
México, en las cercanías de la rivera norte del lago de Texcoco, Teotihuacán se convirtió en la
principal competencia de Cuicuilco durante el Preclásico Tardío. La erupción del Xitle en el sur
del valle apresuró la caída de Cuicuilco y favoreció la concentración de la población y el poder
político y económico en Teotihuacán.
Por motivos que aún no han sido del todo dilucidados, Teotihuacán se colapsó hacia
mediados del siglo VIII, dando lugar al Período Epiclásico mesoamericano. Los vestigios de la
ciudad dieron origen a numerosas explicaciones sobre su presencia entre los pueblos nahuas
del Posclásico, y estas explicaciones son conocidas por la labor recopilatoria de recuperación
de los misioneros de Indias, en concreto Bernardino de Sahagún.
Florecimiento
Hacia el año 250 inició la fase Tlamimilolpa, que toma su nombre del sitio periférico de
Teotihuacán que se conoce con ese nombre. Durante esta fase, Teotihuacán ya se ha
consolidado como un poder regional y su influencia se extiende constantemente por
toda Mesoamérica. La pirámide de la Luna fue ampliada en dos ocasiones más en este
período. La quinta etapa constructiva de ese edificio ocurrió alrededor del año 300 y la sexta
entre los años 350 y 400. Como en las anteriores etapas constructivas de la pirámide, a estas
dos últimas se encuentran asociados algunos entierros humanos.63
La expansión demográfica de Teotihuacán se realizó de manera organizada en conjuntos
habitacionales, una práctica que había comenzado en las fases anteriores y que se ajusta al
plan urbano orientado por los dos ejes de la ciudad. Algunos conjuntos habitacionales
antiguos como el de La Ventilla son ampliados y dotados de espacios para actividades
públicas. Se construyen nuevos espacios para la vivienda, pero la superficie de la ciudad se
contrae durante esta etapa, hasta quedar en 20 km², dos menos que en la fase anterior. En
contraste, la población siguió en aumento y, de acuerdo con el cálculo de Millon, pudo llegar a
65 000 personas.64
En el horizonte arqueológico de la fase Tlalmimilolpa han aparecido los indicios de cerámica
Anaranjado Delgado más antiguos de Teotihuacán, en esta fase representan el 6 % de los
materiales cerámicos y su frecuencia en los contextos arqueológicos aumenta a lo largo de las
siguientes etapas.65 La presencia de esta cerámica en los yacimientos mesoamericanos es
considerada como un indicador de vinculación con el mundo teotihuacano, pero es importante
aclarar que se trata de un producto extranjero en Teotihuacán. De acuerdo con la
investigación de Carmen Cook, el sur de Puebla fue el centro productor de esa tradición
alfarera.66 Rattray coincide en esa afirmación y añade que la región de Tepexi de
Rodríguez tuvo floreció notablemente en el Clásico, cuando mantuvo una relación muy intensa
con Teotihuacán que no pareció implicar una subordinación a esa ciudad.67
Detalle de la estructura 5D-43 de Tikal (Guatemala). Esta estructura está construida y decorada de
acuerdo con el gusto teotihuacano.
La ciudad de Teotihuacán contaba con un sistema de drenaje de aguas residuales producidas por más
de cien mil personas en el apogeo de la ciudad. En la imagen, detalle del drenaje.
Detalle de los murales del palacio de Atetelco, fechados en la fase Xolalpan (c. 450-650).
Las relaciones de Teotihuacán con el resto de Mesoamérica se diversificaron durante la fase
Tlamimilolpa, tal como muestra la evidencia arqueológica. En el Entierro 5 de la pirámide de la
Luna, ofrecido quizá en conmemoración del término de la obra, los tres sujetos principales del
entierro estaban colocados en posición de «flor de loto» y asociados a ellos un conjunto de
objetos de jade que proceden del valle del río Motagua. La posición de los restos humanos es
similar a la que se observa en ciertos entierros de la élite en Kaminaljuyú (Guatemala).68 Este
hecho se suma a la notable influencia arquitectónica que la ciudad tuvo en su florecimiento
sobre el área maya en lugares como Tikal y el propio Kaminaljuyú, así como al descubrimiento
de piezas mayas en el horizonte Tlamimilolpa de Teotihuacán. Algunos de los vestigios de la
cerámica maya hallados en Teotihuacán corresponden al tipo Tzakol y guardan semejanzas
con las obras contemporáneas de ese tipo que se han encontrado en Tikal y Uaxactún.69 La
presencia maya en Teotihuacán se sumará a la de los zapotecos ―patente desde la fase
Miccaotli― y a la de las culturas del Golfo ―de la cual son testimonio los restos de cerámica
Pánuco III
Decadencia
La plataforma adosada (izq.) ocultaba el templo de la Serpiente Emplumada hasta su excavación en el
siglo XX.
Recipiente de cerámica Coyotlatelco, característica de la fase Metepec.
Tras la caída de Teotihuacán, varios sitios del centro de Mesoamérica florecieron. Algunos de ellos,
como Cacaxtla, revelan una notable influencia maya, como se aprecia en esta reproducción de los
murales de la ciudad.
Alrededor del año 650 dio inicio la fase Metepec. De acuerdo con los trabajos de René Millon,
en esa etapa la ciudad tuvo hasta 75 000 habitantes,44 lo que representa una pérdida de casi
25 % con respecto a la fase Xolalpan. A pesar de esta contracción demográfica, Teotihuacán
seguía siendo la mayor urbe del valle de México y una de las más grandes de Mesoamérica.73
La actividad arquitectónica en la ciudad se paraliza, de hecho el único edificio que se realizó
completamente en la fase Metepec es la plataforma adosada a la pirámide de la Serpiente
Emplumada. La plataforma adosada parece haber sido construida con el propósito de ocultar
al edificio que fue corazón de La Ciudadela, emblema del poder de la ciudad. De hecho, los
habitantes de Teotihuacán durante la fase Metepec no conocieron el templo de la Serpiente
Emplumada como actualmente se puede apreciar en la zona arqueológica, pues su fachada
fue rescatada en el siglo XX.
De acuerdo con Millon, tanto La Ciudadela como los edificios que se encontraban en torno a la
calzada de los Muertos fueron objeto de una destrucción sistemática por parte de los
habitantes de la ciudad.
El centro no fue consumido por un fuego extenso. Los templos y edificios públicos no fueron
simplemente destruidos, sino desmantelados, quemados, reducidos a escombros una y otra vez en
ambos lados de la avenida por más de una milla [...] Esto es porque aquellos que empezaron este
proceso quisieron estar seguros que ningún poder o ninguna fuerza del estado teotihuacano volviese a
renacer de esas ruinas.74
En la fase Oxtotípac (750-850) la población de la ciudad se reduce muy drásticamente como
reflejo de un éxodo masivo de los ocupantes. René Millon calculó que en esta etapa, el área
urbana era habitada por 5000 personas.44 Sólo algunas partes de la ciudad permanecen
ocupadas, entre ellas lo que se conoce como Ciudad Vieja y algunos sitios que en la época
anterior fueron habitados por la élite. Esta ocupación de Teotihuacán está relacionada con
la cultura de Coyotlatelco y la aparición de la cerámica del mismo nombre. Algunos autores
opinan que esta cultura es extranjera, producto de una migración que contribuyó a la ruina
teotihuacana. Otros consideran que se trata de la expresión de un grupo periférico de la
ciudad que no poseía la alta cultura teotihuacana.
Para explicar el ocaso de la ciudad se han propuesto diversas hipótesis. Algunas consideraron
que alrededor del siglo VIII ocurrió una gran sequía en el norte de Mesoamérica que provocó la
migración de sus ocupantes hacia el sur. Esta sequía también habría afectado a la agricultura
de la región e hizo inviable el sostenimiento de la población. Sin embargo, McClung de Tapia y
sus colaboradores han dicho que no existen indicadores de que esta hipótesis pudiera
sostenerse, puesto que en la época de decadencia de Teotihuacán se observó un aumento de
la humedad en el entorno de la ciudad.75
Al tiempo que Teotihuacán inició su declive, otras ciudades en el centro de Mesoamérica
comenzaron a florecer. Para algunos autores, el florecimiento de las culturas
del Epiclásico sería un factor que habría contribuido al colapso teotihuacano. Estas ciudades
forman una corona en torno a Teotihuacán, en puntos estratégicos de las rutas comerciales
más importantes de Mesoamérica en ese tiempo. Xochicalco en el valle de
Morelos, Teotenango en el valle de Toluca, Cacaxtla en el valle de Tlaxcala, Cantona en el
oriente y El Tajín en el paso hacia La Huasteca; todas fueron ciudades que vieron su apogeo
al declinar Teotihuacán y, en algunos casos, nacieron precisamente en ese contexto. De
acuerdo con algunos autores, estos nuevos poderes regionales estrangularon a la gran
metrópoli al privarla del acceso a las rutas comerciales.
Migraciones teotihuacanas después del colapso
Aunque el origen e identidad de los grupos portadores de la cerámica Coyotlatelco son motivo
de debate, existe consenso en torno al hecho de que su presencia está relacionada con el
declive de la ciudad. La situación de Teotihuacán estuvo acompañada por el abandono masivo
de la ciudad, que se inició alrededor del año 500, de acuerdo con la evidencia arqueológica en
el norte de Morelos que muestra la presencia de grupos teotihuacanos que se fusionaron con
pobladores locales y perdieron su identidad cultural, probablemente como una estrategia para
escapar de la opresión del régimen teotihuacano.76
La diáspora teotihuacana se estableció en lugares que estaban fuera del dominio de
Teotihuacán durante la fase Metepec (550-650 d. C.). En esta época, la metrópoli dominó en
el norte de la cuenca de México, pero los pueblos localizados al sur y al poniente de la región
se encontraban fuera de su esfera de influencia, como muestra el hecho de que haya pocos
indicadores materiales de contacto con Teotihuacán por esos rumbos. Por ello, el oriente del
Anáhuac, el norte de Morelos, el valle de Tlaxcala y el valle de Toluca absorbieron partes
importantes de los grupos que abandonaron Teotihuacán.
Con la salida de los grupos portadores de la cultura teotihuacana, en la cuenca de México se
observa un reacomodo demográfico y la difusión de la cerámica de Coyotlatelco.
Entre Azcapotzalco y Ecatepec se encuentra un grupo de poblaciones con ese tipo de
cerámica que intervino en su difusión hacia el valle de Toluca.77 Otro grupo corresponde a la
cuenca de Chalco-Xochimilco. El tercero se concentra en torno a Portezuelo, que debió ser
uno de los mayores asentamientos de la cuenca de México durante el Epiclásico (c. 650-900).
Un último grupo Coyotlatelco corresponde al que permaneció en Teotihuacán, donde
ocuparon los conjuntos residenciales arruinados. Tula, Cacaxtla, Cholula y Xochitécatl son
puntos fuera de la cuenca de México donde también se ha encontrado cerámica Coyotlatelco,
aunque en menor proporción.
Arquitectura
Vista de la calzada de los Muertos desde la cumbre de la pirámide de la Luna, en Teotihuacán.
Artículo principal: Arquitectura de Teotihuacán
La traza urbana está esbozada sobre un modelo cuadricular y organizado en una división
cuatripartita simbólica, un modelo común en toda Mesoamérica que hace referencia al
concepto cosmogónico de los cuatro rumbos (puntos) del universo.85 En torno a esta
planificación, se encuentra la columna vertebral de la ciudad, es decir, la gran vía o calzada de
los muertos. Consta de 4000 metros (4 km) de longitud y su eje está desviado ligeramente
hacia el noreste, 15° 30’ respecto al norte geográfico.86
A lo largo de la gran vía se encuentran los edificios más importantes destinados a templos,
palacios y casas de personajes de alto rango. Allí están, además de las dos grandes
pirámides, la Casa del Sacerdote, el palacio de Quetzalpapalotl (Quetzalmariposa), el palacio
de los Jaguares, la estructura de las caracolas emplumadas, el templo de Quetzalcóatl, la
ciudadela y muchas edificaciones más que en su día fueron de gran belleza. En uno de los
aposentos se descubrieron pisos construidos con dos capas de láminas de mica de 6 cm de
espesor, que fueron cubiertas más tarde con tezontle. El visitante puede contemplar esta
curiosidad siempre que se lo pida al guardia del recinto.
Los grandes basamentos[editar]
Tienen un núcleo hecho de adobe. Después fueron revestidos de estuco y de piedra y
añadieron un friso adornado con relieves geométricos se construyeron como basamento de un
templo que se hallaba en la plataforma. Los españoles que llegaron en el siglo XVI, todavía
alcanzaron a ver los ídolos del Sol y de la Luna.
Vista de la pirámide del Sol. Se observa en primer plano el conjunto arquitectónico que servía para
controlar el acceso a la pirámide.
Pirámide del Sol
La pirámide del Sol es el mayor edificio de Teotihuacán y el segundo en toda Mesoamérica,
sólo detrás de la Gran Pirámide de Cholula. Por sus considerables dimensiones se puede
observar a varios kilómetros de distancia. Tiene una altura de 63 metros, con una planta casi
cuadrada de aproximadamente 225 metros por lado, por lo que suele compararse con
la pirámide de Keops en Guiza (Egipto).
El edificio consta de cinco cuerpos troncocónicos superpuestos y una estructura adosada de
tres cuerpos que no alcanzan la altura de la primera plataforma. La pirámide del sol se ubica
en la banda oriental de la calzada de los Muertos, prácticamente alineada en forma
perpendicular con esta vía. La imagen actual de la pirámide corresponde a la restauración
realizada por Leopoldo Batres entre 1905 y 1910, pues como parte de la conmemoración
del Centenario de la Independencia de México se habilitaron varios edificios de la ciudad para
convertirlos en un atractivo turístico.87 La restauración de Batres ha sido criticada
posteriormente por apresurada e incompleta,88 amén de que se realizó sobre concepciones de
la arquitectura mesoamericana basadas en los modelos egipcios.
En los inicios de Teotihuacán, el sitio donde se encuentra la pirámide del Sol correspondía a
una especie de muro con base de talud y desplante vertical sin asociación a otras estructuras.
El uso que tuvo esta estructura se desconoce, aunque Sugiyama plantea que pudo servir para
delimitar un espacio sagrado. La pirámide del Sol tuvo dos etapas constructivas, durante la
primera prácticamente alcanzó las dimensiones que tiene actualmente. El uso de la pirámide
del Sol y el significado que tuvo para los habitantes de Teotihuacán permanece como una
incógnita.89
En 1971 Jorge Ruffier Acosta encontró un túnel bajo la pirámide, cuyo acceso se encuentra
frente a la plataforma adosada. Los primeros investigadores del túnel ―al que se llama
también “cueva sagrada”― supusieron que se trataba de una caverna natural que fue
empleada con propósitos rituales, lo que explicaría la construcción del monumento sobre ella.
Sugiyama y su equipo han demostrado que la cueva fue cavada completamente por humanos.
La estructura del túnel recuerda a las tumbas subterráneas de Occidente pues el acceso se
lleva a cabo a través de un tiro de 6.5 metros. La cavidad se prolonga hacia el este por
aproximadamente 97 metros, al final del túnel―que prácticamente coincide con el centro del
edificio― se encuentra una cámara de cuatro lóbulos que, de acuerdo con la hipótesis de
Sugiyama, pudo contener una tumba real.
Vista de la pirámide de la Luna desde el sur de la plaza del mismo nombre.
Basamento piramidal de la Luna
La pirámide de la Luna es uno de los edificios más antiguos de Teotihuacán. Durante el
siglo XIX también se conoció como Meztli Iztácual, nombre que Manuel Orozco y Berra recoge
en su obra, donde sostiene la hipótesis decimonónica de que Teotihuacán fue una ciudad
tolteca.90 Su forma final la adquirió después de siete etapas constructivas. Tiene una planta
aproximadamente cuadrada de 45 metros por lado. Es de tamaño menor que la Pirámide del
Sol, pero se encuentra a la misma altura por estar edificada sobre un terreno más elevado. Su
altura es de 45 m. Junto a esta pirámide se encontró una estatua llamada Diosa de la
Agricultura que los arqueólogos sitúan en época tolteca primitiva.
Esta pirámide se encuentra situada muy cerca de la del Sol, cerrando por el norte el recinto de
la ciudad. Desde su explanada se inicia el recorrido del eje principal conocido como Vía o
Calzada de los Muertos.
La Ciudadela y la pirámide de la Serpiente Emplumada
Vista de La Ciudadela hacia el norte desde la plataforma adosada al Templo de Quetzalcóatl.
Reconstrucción de la pirámide de la Serpiente Emplumada en el Museo Nacional de Antropología.
Vista frontal del santuario de la serpiente emplumada
La ciudadela es un conjunto arquitectónico localizado en la banda poniente de la calzada de
los muertos, al sur del curso del río San Juan. El conjunto forma una gran plaza cuadrangular
hundida de aproximadamente 400 metros por lado y fue construido durante la fase Miccaotli,
entre los años 150 y 250 d. C.91 El conjunto de La Ciudadela comprende también la pirámide
de la Serpiente Emplumada, a la que rodean trece templos secundarios construidos sobre una
plataforma. Detrás del templo de las Serpientes Emplumadas se encuentran dos conjuntos
habitacionales que pudieron estar reservados para la élite teotihuacana. En el centro de la
plaza se encuentra un adoratorio con cuatro escalinatas que daban acceso a la plataforma. La
Ciudadela se convirtió en el centro político, cultural y económico de la ciudad de Teotihuacán,
sitio que había correspondido al conjunto de la pirámide del Sol hasta entonces. Las causas
de ese desplazamiento del centro de la ciudad son desconocidas, pero podría haberse debido
a factores políticos.92
La pirámide de la Serpiente Emplumada se halla a una cierta distancia de las dos grandes
pirámides, en la Calzada de los muertos. Fue un descubrimiento arqueológico de 1920.
Estaba soterrado por una pirámide de paredes lisas, sin ningún tipo de ornamentación.
En un principio se pensó que las esculturas que acompañan a las cabezas de serpiente
emplumada, se trataban de representaciones de Tlalóc, sin embargo se tratan de Cipactli, que
quiere decir cocodrilo, este personaje fue muy importante ya que con él se representaba el
primer día con el que se iniciaba el calendario lunar de 260 días. Es por eso que el templo de
Quetzalcoatl, pudo haber sido un templo edificado al Tiempo.
En noviembre de 2010, investigadores del Instituto Nacional de Antropología e
Historia enviaron un vehículo robot, llamado Tlaloque I y diseñado por el Instituto Politécnico
Nacional, para explorar un túnel estrecho, a 8 metros de profundidad y de aproximadamente
100 metros lineales de fondo, ubicado justo debajo del templo. Al hacer uso de un georradar,
se llegó a la conclusión de que dicho túnel lleva a 3 cámaras donde los investigadores
suponen se hallan los restos de algunos personajes importantes de Teotihuacán. De acuerdo
con la arqueóloga Verónica Ortega: «Lo primero que hubo para hacer adoración en
Teotihuacán fue este túnel y posteriormente pusieron un lugar ya sagrado, ahí se construyó
la Pirámide del Sol [...] El recubrimiento es totalmente de lodo, [los teotihuacanos] tratan de
dar una apariencia lisa a estos muros, probablemente para que las personas que se
introdujeran aquí no se dieran cuenta que seguía el túnel». Previamente, este lugar había sido
hallado por la cultura mexica y, más recientemente, en los años 1970, aunque en este último
no se realizaron mayores hallazgos.9394
Palacio de Quetzalpapálotl
Columna en el palacio de Quetzalpapálotl.
El palacio de Quetzalpapálotl (del náhuatl: quetzalli-papálotl ‘Mariposa-quetzal, mariposa de
plumas, mariposa preciosa’) es una edificación que fue vivienda de la élite teotihuacana. Más
específicamente, se ha propuesto que fue la residencia de los principales sacerdotes de
Teotihuacán.95 El palacio de Quetzalpapálotl se localiza en el ángulo suroeste de la plaza de
la Luna, detrás de la estructura 5 de este conjunto. Para acceder a su interior hay que subir
una escalinata custodiada por unos jaguares. Desde la plataforma sobre la que se encuentra
el edificio es posible descender al patio central del palacio. Este espacio está rodeado por
pórticos que enmarcan los accesos a las cámaras interiores del palacio. Las columnas de
piedra están talladas profusamente con representaciones de mariposas y plumas de quetzal,
de ahí el nombre del palacio. En el tiempo que estuvo en funciones esta edificación, los
relieves en las columnas fueron policromados. Los muros interiores estuvieron decorados con
motivos relacionados con el culto a la divinidad del agua. Una de las subestructuras de este
edificio es el patio de los Jaguares. Los muros de esta sección están decorados con escenas
que representan a jaguares que portan penachos de plumas de quetzal y, frente a ellos,
representaciones de caracoles marinos y corazones humanos.
Avenidas principales
Tal como está configurada se puede deducir que tuvo un cuidadoso trabajo de planificación.
Se aprecian cuatro zonas o ejes principales. De norte a sur se extiende la avenida principal,
la calzada de los Muertos. Recientemente se descubrió perpendicular a ella el otro eje,
constituido por dos calles que atraviesan la Ciudadela y que no son visibles en la actualidad.
Los arqueólogos las han llamado Avenida Este y Avenida Oeste.
La ciudad estaba bien diferenciada en barrios y centro de ceremonial religioso, donde se
encontraban los edificios de actividades administrativas y los grandes palacios, además de los
templos y las grandes edificaciones (pirámides).
Los sacerdotes tenían un papel destacado tanto en la religión, como en la administración. Los
arquitectos y los artistas eran bien considerados y tenían talleres especializados. En cuanto al
cuerpo militar, se conoce muy poco, se sabe que no era una sociedad militarista, aunque en la
época final aparecieron con más frecuencia las representaciones de militares en la pintura
mural.
Vivienda
Es usual que las zona residencial de Teotihuacán quede fuera de cualquier tipo de análisis.
Sin embargo, esto no implica la inexistencia de la misma ni mucho menos, la falta de
inteligencias arquitectónicas fuera de la escala urbana.
Todo el entorno del centro ceremonial de esta ciudad estaba densamente poblado por
variados grupos de sacerdotes, artesanos, alfareros y peones que edificaron la ciudad.96 La
vivienda teotihuacana, estaba sumergida en una densa trama ortogonal compuesta por un
gran número de pequeñas calles que conectaban plazoletas de menor escala y otros puntos
importantes de esta red. Esto, da cuenta a su vez de la forma de vida urbana que llegó a
desarrollarse en este lugar.
La vivienda aparece como un reflejo de esta realidad urbana en la que se encuentra y
presenta a su vez un profundo entendimiento del sitio. La mayoría de estas están
conformadas por un patio central alrededor del cual se encuentran las habitaciones en
desnivel respecto del mismo. Este no solo cumple la función de iluminar y ventilar sino
también de recoger los desagües para evacuarlos al sistema de drenaje urbano. Por otro lado
los techos, presentaban un diseño particular que permitía captar las aguas y conducirlas a
pequeños reservorios de agua.
En las viviendas de mayor tamaño, la inexistencia de puertas y ventanas es resuelta a partir
de una serie de patios de menor escala que permiten privacidad así como también una íntima
relación con el espacio exterior. En total, se calcula un aproximado de 2 000 viviendas
conjugadas en considerables estructuras rectangulares en toda la extensión de la ciudad.13
Artes
Pintura mural
Teotihuacán es una de las ciudades prehispánicas que más pintura mural conservan,
importantes ejemplos se pueden encontrar en Tepantitla, Tetitla, Atetelco, la Ventilla o en el
Museo de Murales Teotihuacanos Beatriz de la Fuente, nombre de la fundadora del proyecto.
La pintura mural prehispánica en México de la UNAM, que desde 1990 registra en fotografías
los murales de este sitio. En los estudios sobre la pintura mural prehispánica dirigidos por De
la Fuente se explica que la interdependencia entre pintura artesanal, por la disposición que
estos tiene en los espacios arquitectónicos y las escenas las describe básicamente como
mitológicas. La pintura teotihuacana se localiza en el exterior de los edificios en los taludes y
los tableros de los basamentos piramidales y en el interior, en los pórticos y en los cuartos y
corredores. Según Sonia Lombardo, investigadora de dicho proyecto, las primeras obras
pictóricas datan de la fase Micaotli (150-200 d. C.).