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03.b - Gadotti, M Historia de Las Ideas Pedagógicas Cap2

Los griegos desarrollaron diferentes modelos pedagógicos. Esparta promovió la educación física y la obediencia al Estado, mientras que Atenas enfatizó la libertad individual, el razonamiento y la retórica. La educación griega estaba reservada principalmente para los hombres libres, aunque filósofos como Sócrates promovieron una visión más humanista. La paidéia griega buscó formar al hombre de manera integral a través de la gimnasia, las ciencias, las artes y la filosofía.
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03.b - Gadotti, M Historia de Las Ideas Pedagógicas Cap2

Los griegos desarrollaron diferentes modelos pedagógicos. Esparta promovió la educación física y la obediencia al Estado, mientras que Atenas enfatizó la libertad individual, el razonamiento y la retórica. La educación griega estaba reservada principalmente para los hombres libres, aunque filósofos como Sócrates promovieron una visión más humanista. La paidéia griega buscó formar al hombre de manera integral a través de la gimnasia, las ciencias, las artes y la filosofía.
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2

EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

Una sociedad estratificada como la griega, sustentada por colonias,


desarrollada en una situación geográfica que facilitaba el comercio
entre el Oriente y el Occidente, sirvió de cuna a la cultura, a la civi­
lización y a la educación occidental.
Los griegos tenían una visión universal. Empezaron por pregun­
tarse qué es el hombre. Dos ciudades rivalizaron en sus respuestas:
Esparta y Atenas. Para la primera, el hombre debía ser antes que
nada, el resultado de su culto al cuerpo -debía ser fuerte, desarro­
llado en todos sus sentidos, eficiente en todas sus acciones. Para los
atenienses, la virtud principal de un hombre debía ser la lucha por
su libertad. Además, necesitaba ser racional, hablar bien, defender
sus derechos, argumentar. En Atenas, el ideal del hombre educado
era el orador.
Esos ideales, bien entendido, eran reservados solamente a los
hombres libres. En Grecia, había diecisiete esclavos por cada hombre
libre. Y ser libre significaba no tener preocupaciones materiales o
con el comercio y la guerr:a -actividades reservadas a las clases infe­
riores. El carácter de clase de la educación griega aparecía en la
exigencia de que la enseñanza estimulara la competición, las virtu­
des guerreras, para asegurar la superioridad militar sobre las clases
sometidas y las regiones conquistadas. El hombre bien educado te­
nía que ser capaz de mandar y de hacerse obedecer.
La educación enseñaba a unos pocos a gobernar. Si enseñara a
todos a gobernar, tal vez señalaría un camino para .la democracia,
como lo entendemos hoy. Entre iguales puede existir el diálogo y la
libertad de enseñanza; yeso sólo sucedía entre los griegos libres.
Así, Grecia alcanzó el ideal más avanzado de la educación en la
Antigüedad: la paidéia, una educación integral que consistía en la inte­
gración entre la cultura de la sociedad y la creación individual de
otra cultura en una influencia recíproca. Los griegos crearon· una
pedagogía de la eficiencia individual y, simultáneamente, de la li­
bertad y de la convivencia social y política.

[16]
EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO (;RIEGO 17

Los griegos realizaron la síntesis entre la educación y la cultura:


dieron enorme valor al arte, a la literatura, a las ciencias y a la filoso­
fía. La educación del homóre integral consistía en la formación del cuer­
po por la gimnasia, en la de la mente por la filosofia y por las ciencias,
yen la de la moral y de los sentimientos por la música y por las artes.
En los poemas de Homero, la "biblia del mundo helénico", se estu­
diaba todo: literatura, historia, geografia, ciencias, etcétera.
Una educación tan rica no podía escapar de lasdive1gencías. Entre
los espartanos predominaba la gimnasia y la educación moral, ésta
sometida al poder del Estado; en el caso de los atenienses, aunque
dieran enorme valor al deporte, insistían más en la preparación teó­
rica para el ejercicio de la política. Platón llegó incluso a desarrollar
un currículo para preparar a sus alumnos para ser reyes. Y de he­
cho, veintitrés de ellos llegaron al poder. El mismo, Platón, quería
ser rey.
El mundo griego fue muy rico en tendencias pedagógicas:

1] La de Pitágoras pretendía realizar en la vida humana el or­


den que se veía en el universo, la armonía que demostraban
las matemáticas;
2] La de Isócrates centraba el acto educativo no tanto en la
reflexión, como quería Platón, pero sí en el lenguaje y en
la retórÍCa;
3] La de Xenofonte fue la primera en pensar en la educación
de la mujer, aunque restringid;;¡ a los conocimientos caseros
y de interés del esposo: Partía de Ja idea de la dignidad hu­
mana, conforme lo había enseñado Sócrates. .

Pero Sócrates, Platón y Aristóteles ejercieron, de lejos, la mayor


influencia en el mundo griego.
Los griegos eran educados por medio de los textos de Homem
que enseñaban las virtudes guerreras, la caballerosidad, el amOr a la
gloria, al honor, a la fuerza, a la destreza y a la valentía. El ideal
homérico era ser siempre el mejor y conservarse superior a los demás.
Para eso era necesario imitar a los néroes, rivalizar. Aún en la actua­
lidad, nuestros vehículos de comunicación, manifestando esa heren­
cia, buscan glorificar sobre todo a los héroes combatientes, señalando
que la educación militar y cívica represiva aún está presente. Esa
ética patriótica fue·-exaltada sobre todo por el nazismo y por el
fascismo.
18 EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

Esa educación totalitaria sacrificaba, principalmente en Esparta,


todos los intereses al interés del Estado, que exigía devoción hasta el
sacrificio supremo. Una sociedad guerrera como la espartana sólo
podía exigir a las mujeres que perdieran sus rasgos femeninos: te~
nían que ser madres fecundas de hijos vigorosos. Las madres po­
.seían cuerpos fortalecidos por los ejercicios físicos. Por otro lado, se
desarrollaba la atracción afectiva entre los hombres: la pederastia era
una práctica ampliamente difundida.
El humanismo ateniense se guiaba por la supremacía de otros valo­
res, ya que en sus escuelas, incluso aristocráticas, las mayores dispu­
tas no eran físicas sino intelectuales -se buscaba el conocimiento de
la verdad, de lo bello y del bien. Platón soñaba con una república
ampliamente democrática, dentro de los límites de la concepción de
la democracia de su época donde la educación tenía un papel fun­
damentaL Es curioso saber que Platón pretendía una educación
municiPal, para evitar las pretensiones totalitarias. Así, la enseñanza
se sometería al control más próximo posible de la comunidad. Toda
enseñanza debería ser pública.
La escuela primaria se destinaba a enseñar los rudimentos: lectu­
ra del alfabeto, escritura y cómputo. Los estudios secundarios com­

prendían la educación física, la artística, los estudios literarios y

. científicos. La educación ftsica comprendía principalmente la carrera,

el salto de longitud, el lanzamiento de disco y de dardo, la lucha, el

box, el pancracio y la gimnasia.


La educación artística incluía el dibujo, el dominio instrumental
de la lira, el canto y el coral, la música y la danza. Los estudios literarios
comprendían el estudio de las obras clásicas, principalmente de Homero,
la filología (lectura, recitación e interpretación del texto), la gramática y
los ejercicios prácticos de redacción. Los estudios científicos presentaban
las matemáticas, la geometría, la aritmética, la astronomía.
En la enseñanza superior prevalecía el estudio de la retórica y de
la filosofía. La retórica estudiaba las leyes del bien hablar, basadas
en una triple operación:

a] buscar lo que se va a decir o escribir;

b] poner en orden las ideas encontradas;

c] buscar los términos más apropiados para expresar esas ideas.

De ahí el hecho de que la retórica se divida tradicionalmente en


tres partes: la invención, la disposición y la alocución.
SÓCRATES 19

Los estudios de la filosofia, en general, comprendían seis tratados: ,


la lógica, la cosmología, la metañsica, la ética, la política, la teodicea.
El ideal de la cultura aristocrática griega no incluía la forma­
ción para el trabajo: el espíritu debía permanecer libre para crear.

1 SÓCRATES: ¿PUEDE ENSEÑARSE LA VIRTUD


SI LAS IDEAS SON INNATAS?

Sócrates (469-399 a.C.), filósofogrie­ a andar en ese camino con el reci­


go nacido en Atenas, fue considera­ bimiento pasivo de contenidos ofre­
do el fenómeno pedagógico más cidos de fuera, sino con la búsqueda
asombroso de la historia del Occi­ trabajosa que cada cual realiza den­
dente. Su preocupación corno edu­ tro de .sí.
cador, al contrario de los sofistas, Sócrates fue acusado de blas­
no era la adaptación, la dialéctica femar contra los dioses y de corrom­
retórica,l sino despertar y estimular per a la juventud.
el impulso para la búsqueda perso­ Fue condenado a la muerte y, a
nal y la verdad, el pensamiento pro­ pesar de la pOSibilidad de huir de
pio y la escucha de la voz interior. la prisión, permaneció fiel a sí mis­
No le interesaban los honora­ mo y a su misión.
rios de las clases sino el diálogo No dejó nada escrito. Lo que
vivo y amistoso con sus discípulos. heredamos fue el testimonio de sus
Sócrates creía que el autoconoci­ contemporáneos, especialmente el
miento es el inicio del camino para de su discípulO más importante,
el verdadero saber. No se aprenqe Platón.

LA IMPOTENCIA DE LA EDUCACIÓN

¿De dónde proviene que tantos hombres de mérito tengan hijos


mediocres? Te lo voy a explicar. El asunto no tiene nada de extraor­
dinario si consideras lo que ya dije antes justificadamente, que en
esta materia, la virtud, depende de que no haya ignorantes para que
una ciudad pueda subsistir. Si esta afirmación es verdadera (y lo es)
en el más alto grado, considera, según tu parecer, cualquier otra
materia de ejercicio o de saber. Supongamos que la ciudad no pu­

1 Dialéctica retórica: técnica del poder y de la imposición de opiniones.


20 EL pENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

diera subsistir a no ser que todos fuéramos flautistas, cada uno en la


medida que fuera capaz; que este arte fuera también enseñado por
todos y para todos públicamente y, en particular, que se castigara a
quien tocara mal, y que no se negara esta enseñanza a nadie, de la
misma forma que hoy la justicia y las leyes son enseñadas a todos sin
reserva y sin misterio, diferentemente de los otros menesteres -por­
que nosotros nos prestamos servicios de manera recíproca, supongo
que como resultado de nuestro respeto por la justicia y por la virtud,
y es por esto que todos estamos siempre dispuestos a revelar y a
enseñar la justicia y las leyes- bien, en estas condiciones, suponien­
do que tuviéramos el empeño más vivo de aprender y de enseñarnos
unos a otros el arte de tocar flauta, ¿crees, de casualidad, Sócrates,
me dijo él, que se vería con frecuencia a los hijos de buenos flautistas
llevar ventaja a los de los malos? En cuanto a'mí no estoy convenci­
do pero pienso que aquel que tuviera un hijo mejor dotado para la
flauta lo vería distinguirse, mientras que el hijo mal dotado perma­
necería en la oscuridad; con frecuencia podría suceder que el hijo
del buen flautista se revelara como mediocre y que el del mediocre
llegara a ser buen flautista; en fin, todos, indistintamente, tendrían
algún valor comparándolos con los profanos y los que son absoluta­
mente ignorantes en el arte de tocar flauta.
Piensa de esta forma, que hoy el hombre que te parece el más
injusto en una sociedad sometida a las leyes sería unjusto y un artis­
ta en esta materia, si lo comparáramos con los hombres que no tu­
vieron ni educación, ni tribunales, ni leyes, ni constreñimiento de
cualquier especie para forzarlos alguna vez a preocuparse por la vir­
tud, hombres que fueran verdaderos salvajes (... ] Todo el mundo
enseña la virtud de la mejor manera que le es posible, y te parece
que no hay nadie que la pueda enseñar; es como si buscaras al maes­
tro que nos enseñó a hablar griego; tú no lo encontrarías, e imagino
que no tendrías mejores resultados si buscaras cuál maestro podría
ensF.ñar a los hijos de nuestros artesanos el trabajo de su padre, cuan­
do se sabe que ellos aprendieron este menester de su propio padre,
en la medida en que éste podía haberles enseñado, así como de sus
amigos dedicados al mismo trabajo, de manera que ellos no tienen
necesidad de otro maestro. Sócrates, según mi punto de vista, no es
,fácil recomendar un maestro para ellos, mientras que esto sería faci­
lísimo en el caso de personas ajenas a toda experiencia; de igual
forma, de la moralidad y de cualquier otra cualidad análoga. Es lo
que sucede con la virtud y todo lo. demás: por poco que un hombre
SÓCRATES 21

supere a los demás en el arte de conducirnos hacia debemos


declararnos satisfechos.
Creo ser uno de éstos, y poder mejor que cualqUIer otro, prestar
el servicio de hacer a los hombres perfectamente educados, y mere­
cer por esto el salario que pido, o aún más, según la voluntad de mis
discípulos. De este modo establecí la reglamentación de mi salario:
un discípulo termina de recibir mis lecciones, él me paga el
precio que yo pedí, en caso de que él lo desee hacer; de lo contrario,
él declara en un templo, bajo juramento, el precio que considera
justo a mi enseñanza y nada más me dará.
He aquí, Sócrates, el mito y el discurso, según los cuales yo desee
demostrar que la virtud podría ser enseñada y que ésa era la opi­
nión de los atenienses, y que, por otro lado, no era de ninguna for­
ma extraño que un hombre virtuoso tuviera hijos mediocres o que
un padre mediocre tuviera hijos virtuosos: ¿no vemos que los hijos
de Policleto que tienen la misma edad que Xantipo y Paralos aquí
presentes, no están a la altura de su padre, y que lo mismo sucede
con muchos hijos de artistas? En cuanto a estos muchachos no debe­
mos apresurarnos a condenarlos, aún no dieron todo lo que prome­
ten porque son jóvenes.

Platón, Protágoras, Sáo Paulo, Maltese, 1965 [varias ediciones en español].

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN

l. Para Sócrates, ¿cuál era el inicio del verdadero saber?


2. Haga una investigación sobre lo que significaban "ironía" y
"mayéutica" en el método socrático.
22 EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

2 PLATÓN: LA EDUCACIÓN CONTRA LA ALIENACIÓN EN


LA ALEGORÍA DE LA CAVERNA

PlatÓn (427-347 a.C.), principal dis­ plación de la realidad pura y sin


cípulo de Sócrates y maestro de falsedad. Para él, sólo con el cumpli­
Aristóteles, fue un filósofo impor­ miento de esa tarea existe educación,
tante. Nacido en Atenas de una fa­ la única cosa que el hOrmlré puede
milia noble estuvo en contacto con llevar a la eternidad. Paia que se al­
las personalidades más importan­ cance ese objetivo es necesario "con­
tes de su época. vertir" el alma, encarar la educación
Entre las diversas obras que como "arte de conversación".
dejó se destacan República, Alego­ En su utópica repÚblica todas
ría de la caverna, El Banquete, las mujeres deberían ser comunes
Sofista, Leyes. A través de ellas for­ a todos los hombres. Para él las au­
mula la tarea central de toda edu­ toridades del Estado deberían de­
cación: retirar el "ojo del espiritu" cidir quién engendraría hijos,
enterrado en el áspero pantanal del c).lándo, dónde y cuántas veces.
mundo aparente, en constante mu­ Éstas y otras tesis controver­
tación, y hacerlo mirar hacia la luz del siales de la obra de Platón no logran
verdadero ser, de lo divino; pasar opacar su contribución perenne
gradualmente de la percepción ilu­ para la concepción del hombre oc­
soria de los sentidos a la contem- cidental y de la educación.

ALEGORÍA DE LA CAVERNA

-Vamos a imaginar -dijo Sócrates- que ~xisten personas vivien­


do en una caverna subterránea. La hendidura de esa caverna se abre
a: todo lo ancho y por ella entra la luz. Los habitantes están ahí des­
de su infancia, presos por las cadenas en las piernas y en el cuello.
De esa forma ellos no logran moverse ni voltear la cabeza para atrás.
Sólo pueden ver lo que pasa frente a ellos. La luz que llega al
fondo de la caverna viene de una hoguera que está sobre un monte
atrás de los prisioneros, allá afuera. Pues bien, entre ese fuegoy los
habitantes de la caverna, imagine que existe un camino situado en
un nivel más elevado. AlIado de eSe pasaje se alza un pequeño muro,
semejante a la mampara detrás de la cual acostumbran colocarse los
presentadores de marionetas para exhibir sus muñecos en público.
, PLATÓN 23

-Estoy viendo -dijo Glauco.


-Ahora imagine que por ese camino, a lo largo del muro, las
personas transportan objetos de todo tipo sobre la cabeza.! Llevan
estatuillas de figuras humanas y de animales, hechas de piedra, de
madera o cualquier otro material. Naturalmente, los hombres que
las cargan van conversando.
-Creo que todo eso es muy raro. Esos prisioneros que inventas­
te son muy extraños -dijo Glauco.
-Pues ellos se parecen a nosotros """:'comentó Sócrates. Ahora
dime: en una situación como ésta ¿es posible que las personas hayan
observado, con respecto a sí mismos y a sus compañeros, otra cosa
diferente a las sombras que el fuego proyecta en la pared frente a ellos?
-iDe hecho -dijo Glauco-, con la cabeza inmovilizada por
toda la vida realmente lo único que pueden ver son sombras!
-¿Qué opinas? -preguntó Sócrates-, ¿qué pasaría con res­
pecto a los objetos que pasan por encima del muro, por fuera?
-iPues lo mismo! ¡Los prisioneros sólo logran conocer sus som­
bras!
-Si ellos pudiesen platicar entre sí, estarían de acuerdo en que
las sombras que estaban viendo eran objetos reales, ¿no es así? Ade­
más, cuando alguien hablara allá arriba, los prisioneros pensarían
que los sonidos, haciendo eco dentro de la caverna, eran emitidos
por las sombras proyectadas. Por consiguiente -prosiguió Sócrates~
los habitantes de aquel lugar sólo pueden pensar que son verdade­
ras las sombras de los objetos fabricados.
-Es obvio. .'
-Piensa ahora en lo que sucedería si los hombres fueran libera­
dos de las cadenas y de la ilusión en que viven cautivados. Si libe­
raran a uno de los presos y lo forzaran inmediatamente a levantarse
y a mirar hacia atrás, a caminar dentro de la caverna y a mirar hacia
la luz. Ofuscado, él sufriría, sin conseguir percibir los objetos de los
cuales sólo había conocido las sombras. ¿Qué comentariQ piensas
que haría si se le dijera que todo lo que había observado hasta aquel
momento no pasaba de falsa apariencia y que, a partir de ese mo­
mento, más cerca de la realidad y de los objetos reales, podría ver
con mayor perfección? ¿No te parece que se quedaría confundido si,
después de señalarle cada una de las cosas que pasan a lo largo del
muro, insistieran para que respondiera qué es cada uno de aquellos
objetos? ¿No crees que él diría que las visiones anteriores son más
verdaderas que las actuales?
24 EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

-Sí -dijo Glauco-, lo que él había visto antes le parecería


mucho más verdadero.
-¿y si forzaran a nuestro liberto a encarar la misma lQz? ¿No
crees que le dolerían los ojos y que, dando la espalda huiría hacia
aquellas cosas que era capaz de miral~ pensando que ellas son más
reales que los objetos que le estaban mostrando?
-Exactamente -asintió Glauco.
-Supón entonces -continuó Sócrates- que el hombre fuera
empujado hacia afuera de la caverna, forzado a escalar la subida
escarpada y que solamente fuera liberado cuando llegara al aire li­
bre. El se quedaría afligido y enojado porque lo arrastraron de aquella
forma, ¿no es así? Allí arriba, ofuscado por la luz del Sol, ¿tú crees
que él lograría distinguir una sola de las cosas que ahora llamamos
verdaderas?
-No lo lograría, por lo menos de inmediato.
-Pienso que él necesitaría habituarse para empezar a mirar las
cosas que existen en la parte superior. Al principio, vería mejor
las sombras. En seguida, reflejada en las aguas, percibiría la imagen
de los hombres y de los otros seres. Sólo más tarde lograría distin­
guir a los mismos seres. Después de pasar por esta experiencia, du­
rante la noche él estaría en condiciones de contemplar el cielo, la
luz de los cuerpos celestes y la luna con mucho mayor facilidad que
el sol y la luz del día.
-No podría ser de otra forma.
-Creo que por fin él sería capaz de mirar al sol directamente, y
no más reflejado en la superficie del agua o sus rayos iluminando
cosas distantes del propio astro. Él pasaría a ver el Sol, allá en el
cielo, tal como él es.
-Así lo creo -dijo Glauco.
- A partir de ahí, razonando, el hombre liberto sacaría en con­
clusión que el Sol es el que produce las estaciones y los años, el que
gobierna todas las cosas visibles. Percibiría que, en un cierto sentido,
el Sol es la causa de todo lo que él y sus compañeros veían en la
caverna. ¿No crees que, al recordar la antigua morada, los conoci­
mientos que allá se producen y a sus antiguos compañeros de pri­
sión, lamentaría la situación de ellos y se alegraría con el cambio?
-Con toda seguridad.
-Supongamos que los prisioneros se concedieran honores y elo­
gios entre sí. Ellos darían recompensas al más astuto, a aquel que
fuera capaz de prever el paso de las sombras, recordando la secuen­
PLATÓN 25

cia en que éstas acostumbran aparecer. Glauco, ¿tú crees que el hom­
bre liberado sentiría celos de esas distinciones y tendría envidia de
los prisioneros que fueran más honrados y poderosos? Por el contra­
rio, como el personaje de Homero, ¿él no preferiría "ser sólo un peón
del arado al servicio de un pobre labrador", o sufrir todo en el mundo,
a pensar como pensaba antes y volver a vivir como había vivido antes?
-Del mismo modo que tú, él preferiría sufrir todo a vivir de
esta manera.
-Imagina entonces que el hombre liberado regresara a la ca­
verna y se sentara en su antiguo lugar. ¿Al retornar el sol, él no
quedaría temporalmente ciego en medio de las tinieblas?
-Sin duda.
-¿Mientras estuviera con la vista confusa, él no causaría la risa
de los compañeros que permanecieron presos en la caverna si tuvie­
ra que competir con ellos sobre la evaluación de las sombras? ¿¡.os
prisioneros 110 dirían que la subida hacia el mundo exterior le había
dañado la vista y que, por consiguiente, no valía la pena llegar hasta
allá? Tú no crees que, si pudieran, ellos matarían a quien intentara
liberarlos y conducirlos hasta lo alto?
-Con toda seguridad.
-Toda esta historia, querido Glauco, es una comparación entre
lo que la vista nos revela normalmente y lo que se ve en la caverna;
entre la luz del fuego que ilumina el interior de la prisión y la acción
del sol; entre la subida hacia afuera de la caverna, junto con la con­
templación de lo que allá existe, y entre el camino del alma en su
ascención a lo inteligible. He aquí la explicación de la alegoría: en el
Mundo de las Ideas, la idea del'Bien es aquella que se ve por último
y a gran costo. Pero, una vez contemplada, esta idea se presenta al
raciocinio como siendo, en definitiva, la causa de toda la rectitud y
de toda la belleza. En el mundo visible, ella es la generadora de la
luz y de lo soberano de la luz. En el Mundo de las Ideas, la propia
idea del Bien es la que da origen a la verdad y a la inteligencia.
Considero que es necesario contemplarla, en caso de que se quiera
actuar con sabiduría. tanto en la vida particular como en la política.

Ribeiro. C)áudio, Plct/rlo, ollsar a I/topia. Sáo Paulo. FrD. 1988.


26 EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN

1. De acuerdo con Platón, ¿cuál es la tarea central de toda edu­


cación?
2. Expliquelo que Platón pensaba sobrela democracia.
3. Anote las principales conclusiones a las que usted llegó al
leer Alegoría de la caverna y discútalas con sus compañeros.

3 ARISTÓTELES: LA VIRTUD ESTÁ EN EL. TÉRMINO MEDIO

Aristóteles (384-322 a.C.) es, con cia. Es también realista en su concep­


Platón, uno de los más geniales Ción educacional; expone tres facto­
filosófos griegos y el mayor siste­ res principales que determinan el
matizador de toda la Antigüedad. desarrollo espiritual del hombre:
Nacido en Macedonia, a los 17 "disposición innata, hábito yense­
años ingresa en la Academia de Ate­ ñanza". Con eso se muestra favo­
nas donde permanece estudiando y rable a medidas educacionales
enseñando durante 20 años, hasta la "condicionantes" y cree que el hom­
muerte de su maestro, Platón. bre puede convertirse en una cria­
Contrario al idealismo de su tura más noble, así como, puede
maestro, Aristóteles predica de convertirse en la peorde todas, que
manera realista que las ideas están aprendemos haciendo, que nos ha­
en las cosas, como su propia esen- cemos juStos actuando justamente.

LOS CARACTERES

Carácter de los j6venes

Los jóvenes, merced al carácter, son propensos a los deseos y capa­


ces de hacer lo que desean. Entre los deseos del cuerpo, la principal
inclinación es para los deseos amorosos, y no logran dominarlos.
Son inconstantes y rápidamente se aburren de lo que desearon; si
desean intensamente, rápidamente dejan de desear. Sus voluntades
son violentas pero no duraderas, exactamente como los accesos de
hambre y de sed de los enfermos.
ARISTÓTELES 27

Son coléricos, irritables y generalmente se dejan arrastrar por


impulsos. Los domina la fogosidad; porque son ambiciosos, no tole­
ran ser despreciados, y se indignan cuando se consideran vÍCtimas
de la injusticia. Les gustan los honores, y aún más la victoria, pues la
juventud es ávida de superioridad y la victoria constituye una espe­
cie de superioridad.
Su índole es antes buena que mala por no haber presenciado
aún muchas malas acciones. También son crédulos porque aún no
fueron víctimas de muchos engaños. Están llenos de esperanzas pro­
metedoras; se parecen a los que bebieron mucho vino, sienten calor
como éstos, pero por efecto de su temperamento y porque aún no
sufrieron muchos contratiempos. La mayor parte del tiempo viven
de esperanzas porque éstas se refieren al porvenir, y los recuerdos,
al pasado; y para la juventud el porvenir es duradero y el pasado
breve. En los primeros momentos de la vida no nos acordamos de
nada, pero podemos esperar todo. Es fácil engañar a los jóvenes por
la razón que ya dijimos, pues esperan fácilmente.
Son más intrépidos que en otras edades por estar más dispues­
tos a encolerizarse y propensos a esperar un éxito feliz de sus aven­
turas; la cólera hace que ignoren el temor, y la esperanza les infunde
confianza; en efecto, cuando se está furioso no se teme a nada y el
hecho de esperar una vent~a inspira confianza.
De igual forma se les avergüenza pues no sospechan que haya algo
bello fuera de las prescripciones de la ley que fue su única educadora.
Son magnánimos porque la vida aún no los envileció ni tuvieron la
experiencia de las necesidades de la existencia. Por otra parte, conside­
rarse digno de hechos audaces, es la magnanimidad, es el carácter de
quien concibe grandes esperanzas. En la acción prefieren lo bello a lo
útil porque en la vida se dejan guiar más por su temperamento que 'por
el cálculo; actualmente el cálculo se relaciona con lo útil, la virtud con lo
bello. Más de lo que sucede en otras edades, les gustan los amigos y los
compañeros porque sienten placer de vivir en sociedad y aún no están
habituados a juzgar las cosas con el criterio del interés, ni por consi­
guiente a evaluar a los amigos con el mismo criterio.
¿Cometen faltas? Éstas son más graves y más violentas, [.:.] pues
a todo le dan un tono excesivo: aman con exceso, odian con exceso,
y del mismo modo se comportan en todas las otras ocasiones. Pien­
san que saben todo y defienden con valentía sus 9piniones, lo que
incluso es una de las cosas de sus excesos en todas las cosas. Las
injusticias que cometen están inspiradas por la insolencia y no por
28 EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

la maldad ..Son compasivos porque suponen que todos los hombres


son virtuosos y mejores de lo que realmente son. Su inocencia les
sirve de patrón para contrastar la inocencia de los otros, imaginan­
do siempre que éstos reciben un trato inmereci.do. En fin, les gusta
reír, y de ahí el ser llevados a bromear, porque la broma es una espe­
de insolencia delicada. Éste es el carácter de la juventud.

Carácter de los viejos

Los viejos y aquellos que rebasaron la flor de la edad generalmente


ostentan caracteres casi opuestos a los de los jóvenes; como vivieron
muchos aüos y sufrieron muchos desengaños, y cometieron muchas
faltas, y porque por regla general se fracasa en los negocios huma­
nos, en todo avanzan con cautela y revelan menos fuerza de lo que
deberían. Tienen opiniones pero nunca seguridades. Indecisos como
sol1, nunca dejan de aumentar a lo que dicen: "tal vez", "probable­
mente". Así se expresan siempre, no afirman nada de manera cate­
górica. También tienen mal carácter, pues son desconfiados y fue la
experiencia la que les inspiró esa desconfianza. Se muestran apáti­
cos en sus afectos y odios, y eso por el mismo motivo; [... ] aman
como si un día debieran odiar y odian como si un día debieran amar.
Son pusilánimes porque la vida los abatió; no desean nada grande o
extraordinario, únicamente lo suficiente para vivir. Son mezquinos
porque los bienes son indispensables para vivir, pero también por­
que la experiencia les enseñó todas las dificultades para adquirirlos
y la facilidad con la que se pierden. Son tímidos y todo les da miedo
porque sus ánimos son contrarios a los de los jóvenes; están como
congelados por los años, al paso que los jóvenes son ardientes. Por
eso la vejez abre el camino a la timidez, ya que el temor es una
especie de resfriado. Están apegados a la vida, sobre todo cuando la
muerte se aproxima porque el deseo incide en aquello que nos falta
y lo que nos falta es justamente lo que más deseamos. Son excesiva­
mente egoístas, lo cual es incluso señal de pusilanimidad. Viven bus­
cando solamente lo útil no el bien, y en ello también dan pruebas de
exceso debido a su egoísmo, ya que lo útil es relativamente el bien
para nosotros mismos, y lo honesto, el bien en sí.
Los viejos se inclinan más por el cinismo que por la vergüenza;
como cuidan más lo honesto que lo"útil, desprecian lo que los otros
dirán. Son poco propensos a esperal~ debido a su experiencia -pues la
ARISTÓTELES 29

mayor parte de los negocios humanos sólo acarrean disgustos y efec­


tivamente muchos son fracasados-, pero la timidez colabora igual­
mente para ello. Viven de recuerdos más que de esperanzas porque
10 que les queda de vida es poca cosa en comparación con lo mucho
que vivieron; pues la esperanza tiene como objetivo el futuro; el re­
cuerdo, el pasado. Ésa es una de las razones de que sean tan habla­
dores; pasan el tiempo martilleando con palabras los recuerdos del
pasado; ése es el mayor placer que experimentan. Se irritan con
facilidad, pero sin violencia; en cuanto a sus deseos, unos ya los aban­
donaron, otros están desprovistos de vigor. Por eso ya no están ex­
puestos a los deseos que dejaron de estimularlos y los sustituyen por
el amor de la ganancia. De ahí que se tenga la impresión de que los
viejos están dotados de cierta sensateZ; en realidad, sus deseos se
debilitaron, pero están esclavizados por la codicia.
En su manera de proceder, obedecen más al cálculo que a la ín­
dole natural -dado que el cálculo anhela lo útil, y ia índole, la vir­
tud. Cuando cometen injusticias, lo hacen con el fin de perjudicar, y
no de mostrar insolencia. Si los viejos son igualmente accesibles a la
compasión, los motivos son diferentes a los de lajuventud; los jóve­
nes son compasivos por humildad, los viejos, por debilidad, pues
piensan que todos los males están prestos a caer sobre ellos y, como
vimos, ésta es una de las causas 'de la compasión. De ahí viene el
andar siempre lloriqueando y que no les guste ni bromear ni reír,
pues la disposición para el lloriqueo es lo contrario a la jovialidad.
Tales son los caracteres de los jóvenes y de los viejos. Como todos
son oyentes escuchan con buena voluntad los discursos acordes con
su carácter, no queda duda sobre la manera en que debemos hablar,
para que, tanto nosotros como nuestras palabras, asuman la apa­
riencia deseada.

Carácter de la edad adulta

Los hombres, en la edad adulta, tendrán evidentemente un carácter


intermedio entre los que acabamos de estudiar, con la condición de
suprimir el exceso que hay en unos yen otros. No mostrarán ni
confianza excesiva oriunda de la temeridad, ni temores exagerados,
pero se mantendrán en unjusto medio relativo a esos dos extremos.
La confianza de ellos no es general, ni la desconfianza, y en sus
juicios de preferencia se inspiran en la verdad. No viven exclusiva­
'"

30 EL PENSAMIENTO PEDAGÓGICO GRIEGO

mente para lo bello, ni para lo útil, sino para uno y otro de igual
forma. No se muestran mezquinos ni derrochadores. sino que en
este asunto particular obserVan la medida justa.
Dígase lo mismo con relación al arrebato y al deseo. En ellos, la
prudencia va acompañada devalar y el valor de moderación, al paso
que en los jóvenes y en los viejos estas cualidades están separadas,
pues la juventud es a la vez valiente e impetuosa, y la vejez calmada
y tímida. En una palabra. todas las ventajas que la juventud y la
vejez poseen de forma separada se encuentran reunidas en la edad
adulta; donde los jóvenes y los viejos pecan por exceso o por falta, la
edad madura da muestras de medida justa y adecuada. La edad
madura para el cuerpo va de los treinta a los treinta y cinco años,
para el alma, se sitúa alrededor de los cuarenta y nueve años. 2 Tales
son los respectivos caracteres de lajuventud, de la vejez y de la-edad
adulta.

Aristóteles, Arte retórica e arte poética, Sao Paulo, Difusao Européia do Livro,
1959, libro 8" [ed. esp., Poética, Barcelona, Bosch; Retórica, Madrid, Gredos,
1990 y varias ediciones másJ.

ANÁLISIS Y REFLEXIÓN

1. ¿De qué manera Aristóteles contraría el idealismo de su maest~o?


2. Explique por qué Aristóteles es considerado realista en su con­
cepción educacional.
3. Haga un resumen de las características de los jóvenes, de los
viejos y de la edad adulta, según Aristóteles.

2 El punto de la madurez (acme) es muy usado en la cronología de los griegos.


Platón (Repúblíca, VII, 540 a) sitúa en los cincuenta años el punto más elevado de la
actividad intelectual.

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