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Milagros de Multiplicación: Fe y Generosidad

1. Y volviendo a ese niño que dio su lonchera de cinco panes y dos peces, imagina cómo se sentiría él si pudiera ver hoy que su historia aparece en las Escrituras. 2. Imagina cómo se sentiría aquel hombre al que todavía recordamos porque dio su burro para que Jesús entrara triunfalmente en Jerusalén. 3. Imagina a la mujer viuda que dio dos monedas, todo lo que tenía, en el templo. Sus vidas están en la historia. Su generosidad los puso ella.
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Milagros de Multiplicación: Fe y Generosidad

1. Y volviendo a ese niño que dio su lonchera de cinco panes y dos peces, imagina cómo se sentiría él si pudiera ver hoy que su historia aparece en las Escrituras. 2. Imagina cómo se sentiría aquel hombre al que todavía recordamos porque dio su burro para que Jesús entrara triunfalmente en Jerusalén. 3. Imagina a la mujer viuda que dio dos monedas, todo lo que tenía, en el templo. Sus vidas están en la historia. Su generosidad los puso ella.
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Casa Vida, Enero 8 del 2023

Milagros de Multiplicación
¿Puedes confiar y darle tu lonchera a Dios?
Texto: Juan 6:1-14

Introducción.
1. Es grato reencontrarnos para comenzar juntos este 2023 celebrando
en nuestro Santuario de Casa Vida. Espero todos hallamos
disfrutados el fin de año y este nuevo año que declaro será de
MULTIPLICACION.
2. En el ano cerca de 1000 personas reciben de este ministerio alguna
acción de amor y bendición generosa. Sea comida, un pan, dulce,
apoyo, gestos, detalles, ayuda en diversas formas, visitas, traslados,
ropa, dinero, postales, etc.
3. Solo en Navidad gestionamos un recurso externo donde 6 familias
ofrendaron unos $2000 en juguetes para unas 12na de familias en
Casa Vida (35 ninos, adolescentes y jóvenes y otros padres o
personas recibieron también regalos o canastas). Además de 20
jamones que tendrán un costo de unos $500. Otro amigo americano
de la comunidad nos dono otros $1000 y en Navidad nos compro dos
regalos a la iglesia que veremos próximamente aquí en el Santuario.
4. Durante el ano cada uno de ustedes tiene la oportunidad de dar lo
mejor de si. Y quiero agradecerlo y apreciar sus sacrificios pasados.
5. Y así decenas de siembras y dadores personales hacen que se
multiplique milagrosamente los recursos que permiten continuar
sirviendo en esta comunidad con este ministerio.
6. Eso es gracias a gente que le confía a Dios y da para que su reino
sea extendido, junto con cada semilla que Ud siembra de tiempo,
talento y tesoro en esta Casa contamos este ano y esperamos
incremente su compromiso para bendecir y honrar a Dios.
7. Cuando sembramos de nosotros siempre hay cosecha, multiplicación
y milagros que bendicen a otros. ¿Cuánto está dispuesto a sembrar
en este 2023 en los caminos del Señor?
8. Hoy tenemos una historia de la tradición donde damos regalo a los
niños en asociación a los reyes magos dando presentes al niño
Jesús. 
9. Deseo dar una enseñanza a partir de las «lecciones de un niño» que
quedó registrado en las escrituras por su disposición a dar lo que
tenía y ser canal de bendición a muchos.
10. Los Magos trajeron con sacrificio y disposición para reconocer
desde sus conocimientos astrológicos que dar oro, incienso y mirra
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Casa Vida, Enero 8 del 2023

era lo que Jesús significaba. Un Rey, un Sacerdote y un Poderoso


Salvador.
11. Basado en la historia de la “lonchera” del muchacho con cinco
panes y dos peces de Juan 6:1-14 vamos a reflexionar hoy.

Desarrollo 
EL NINO QUE DIO SU LONCHERA Y SE MULTIPLICO
1. Sé que desde que menciono cinco panes y dos peces,
inmediatamente te viene el recuerdo de la alimentación de los cinco
mil por Jesús. Sé que has oído y leído muchas veces sobre esta
historia.
2. Pero es precisamente en esa historia en que se basa este mensaje,
así que acompáñame a descubrir algunos principios que la Biblia
tiene para nosotros… Tú no estás aquí para pasar desapercibido. Tu
estas aquí en Casa Vida para ser un canal de bendición y gracia
para otros.
3. Quizás haya pasado desapercibido para la mayoría de los que
estaban allí ese día, pero lo cierto es que esta historia no sería tal sin
el rol protagónico de un pequeño niño y su lonchera.
4. Quiero que te imagines (así como lo hago yo) a este pequeño,
preparándose para ir a su escuela como todos los días. Como es
habitual, la mami lo despide en la puerta de su casa y le recuerda:
«¡No te olvides tu lonchera!». El niño le responde: «¡Ay, mami, no!
Soy el único que siempre lleva lonchera».
5. La madre insiste, el niño obedece, y se aleja renegando por tener
que llevar algo que otros niños nunca llevan (sé que estoy añadiendo
y cambiando cosas, pero déjame contar la historia de esta manera).
6. El punto es que ese día Jesús estaba enseñando allí cerca, y el niño
se paró en el camino a oír lo que el Maestro decía.
7. Había en ese lugar cinco mil hombres, a los que debemos sumarles
las mujeres y los niños. Algunos eruditos dicen que es posible que
aquel día hubiera entre diez y quince mil personas reunidas
alrededor de Jesús.
8. En determinado momento, los discípulos de Jesús empezaron a
preocuparse porque la tarde estaba llegando y le dijeron a Jesús:
«Ya has enseñando por muchas horas. Despide a la gente para que
pueda irse a comprar algo para comer».

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Casa Vida, Enero 8 del 2023

9. Jesús les respondió: «Denle ustedes de comer». En este punto yo


me imagino a los discípulos mirándose entre sí y diciendo: «¿Darles?
¿Darles qué? No hemos traído lonchera, y no hay nadie aquí que
tenga una».
10. Luego me imagino a los discípulos corriendo de aquí para allá
buscando a alguien que tuviera algo de comida… hasta que
encuentran a este pequeño cuya madre le había preparado una.
11. Me imagino a este pequeño parado frente a un grupo de
hombres con barba larga (quizás Pedro, Mateo y hasta Judas) que le
dicen: –Oye, niño… ¿qué llevas en esa mochila? –Mi lonchera. –¿Y
qué contiene? –Cinco panes y dos peces. –¿Nos la puedes dar?
12. Imagina al pequeño niño entregando su lonchera a los
discípulos... ¡De esta acción salió un milagro, porque entre diez mil y
quince mil personas fueron alimentadas cuando Jesús multiplicó
esos panes y esos peces!
13. Ahora, imagina al niño llegando a su casa más tarde.
Seguramente la primera cosa que su mamá le va a preguntar es:
«¿Comiste toda tu comida?». ¿Y qué responderá él? «¡Mamá, no te
puedes imaginar lo que Jesús hizo con esa lonchera!».
14. El mensaje: De aquí es de donde yo tomo «la enseñanza de un
niño» para nosotros hoy y es esta: puedes confiar y darle tu lonchera
a Dios.

EL QUE CONFIA EN DAR A DIOS SIEMPRE TENDRA


MULTIPLICACION
1. Cuando doy, siempre, siempre, hay multiplicación. Hay milagros que
bendicen a otros.
2. Ahora viene la parte más profunda, porque es la que se aplica a tu
propia vida y la mía. ¿Puedes confiarle tu lonchera a Dios? ¿Puedes
confiarle lo que tienes a Dios?
3. ¿Qué pasa cuando Dios te pide algo y no entiendes el por qué?
¿Qué pasa cuando sabes que es Dios el que te está hablando, pero
lo que te pide es algo que te cuesta, un sacrificio o algo que te va a
doler?
4. ¿Qué haces entonces? Si aplicas este filtro en tu vida, la respuesta
siempre será la misma: puedes confiar y darle tu lonchera a Dios.
Siempre puedes confiar y darle tu lonchera a Dios. Aunque te
parezca que lo que te pide no tiene sentido.
5. Si Dios te está pidiendo algo, puedes confiar en Él y darle tu
sacrificio, tu ofrenda, tu tiempo o lo que sea que él te pida.
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6. Luego de unos cuantos años de estar caminando con Dios, yo sé


cuándo Dios me está diciendo: «Ayuda a esta persona» o «Da eso a
la iglesia». Y muchas veces me digo a mí mismo: «Si entrego esto,
me va a doler. Es un gran sacrificio. Voy a estar ‘sin eso’ por un
tiempo».
7. Pero al final de todo, cuando obedezco a Dios, cuando doy, cuando
entrego mi lonchera a Dios, siempre, siempre, hay multiplicación.
Hay milagros. Cosas maravillosas suceden.
8. Aunque casi nunca es de inmediato. Quizás para otras personas sea
distinto, pero en mi caso la cosecha siempre regresa un par de años
después.
9. De manera que lo que estoy cosechando ahora es una siembra de
hace años. Una siembra que me costó, y por la que tuve que pasar
un buen tiempo «sin eso». Pero así es como Dios trabaja conmigo.
10. El niño de la historia bíblica vio su cosecha esa misma tarde
(quizás deberíamos ser más como niños). Pero el punto es este: si
Dios te pide algo, solo confía en Él y dale tu lonchera.

LE CONFIE A DIOS MI CARRERA PARA SERVIR A OTROS


1. Voy a contarte una historia. Estudie 12 años para graduarme como
Artista “Profesor de Artes y Escultor”. Estudié desde muchacho,
luego desde adolescente hice «Sacrificios» para dedicarme a ese
perfil de carrera. Renuncie otros hobies, a sueños juveniles, a
amistades, a vivir mi plan para someterme al de ir a la Universidad.
Pensé que ese era mi inversión de éxito al futuro profesional.
2. Pero a veces en tu vida hay cosas que, aunque inviertes en ellas,
debes dejarlas ir, porque significa que algo debe morir para que algo
nuevo viva.
3. Podría decirse que todo andaba bien en mi vida, hacia mis
exposiciones, participaba en Bienales de Artes con mis esculturas.
Tenía tiempo para crear, era una gran universidad de artes en la
capital, única aun para estudiantes internacionales de cine, circo,
música, etc. Todo lo que hacía me gustaba.
4. Hasta que un día sentí en mi corazón que Dios me hablaba y me
decía: «Entrega ese pulpito de artista, vende tus obras, suelta esa
carrera y siembra tu vida en el ministerio evangelistico». «No. No, mi
carrera no», le respondí, porque yo pensaba: «Puedo alabar a Dios y
hacer arte al mismo tiempo, predicando desde mis esculturas».
5. Sin embargo, sentí fuerte en mi corazón que Dios me dijo una vez
más: «Dámelas». Hoy día ya he aprendido que si Dios me dice:
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«Dámelo», yo se lo doy. Y sé también que no hay nada que uno le


dé a Dios que no regrese con vida.
6. Pero en ese entonces pensé: «¿Por qué me pides esto a mí, Señor?,
¿Por qué si yo fui escogido entre cientos para ingresar a esta
exclusiva universidad de Artes? Mi vida espiritual está encaminada
para bien, mis estudios están bien, canto en un Coro Cristiano, viajo
a cantatas y también voy a giras internacionales». En fin, me resistí
un poco.
7. Bueno, para ser honesto, me resistí más que un poco. De hecho,
estuve unos cuatro años resistiéndome. Hasta que un día llegué a mi
convicción de llamado y renuncié a seguir aquel camino de las artes.
8. En ese momento supe que debería entregar mis sueños
profesionales y de vida a Dios confiando en lo mejor para mi futuro.
9. Primero comencé a ser el Director de una Revista Cristiana para
Jovenes, “Compromiso”. Luego a ser el Presidente de la Juventud
Metodista en toda la isla de Cuba. Luego a ser Evangelista e ir de
campana por las iglesias en Cuba con un equipo ministrando.
10. Y asi hasta comenzar el pastorado en la IMECU a tiempo
completo en 1998. Luego llegamos al Peru de misioneros en el 2004
y allí Dios me uso como profesor de artes por una temporada,
usando aquella carrera que estudie para invertir en los estudios de
mis hijas, solventar mi familia y el ministerio.
11. Cuando tu dejas ir de tu vida algo confiando en que Dios traerá
lo mejor y conveniente a tu vida, lo que realmente sucede es que te
dispones a ver milagros, maravillas y multiplicación de bendiciones.
12. Desde el momento en que deje el mundo del arte, que había
ocupado un espacio tan importante de mi día a día, comencé a
crecer espiritualmente. Comencé a avanzar en mi relación con Dios a
un nivel más profundo, aprendí más sobre temas de liderazgo y
comencé a ocupar diferentes posiciones de liderazgo en la iglesia,
tanto en ministerios, programas, equipos de la iglesia, como en los
servicios que daba para Dios.
13. Desde entonces entendí que la próxima vez que Dios me pida
algo, mejor se lo doy. ¿Que Dios te esta pidiendo que le des? Así
incorporé a mi vida el filtro que estoy compartiéndote en este
mensaje.

TE DESAFIO A CONFIARLE TU LONCHERA A DIOS.


1. Siempre puedes confiarle tu lonchera a Dios. A veces Dios te pide
algo para multiplicarlo y bendecir a otros, como en caso del niño de
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la historia bíblica; otras veces, te pide algo para ver donde está tu
corazón (pero no necesitas saber distinguirlo; cualquiera sea el caso,
¡solo confía en Él y dale tu lonchera!).
2. Hebreos 12:1-2 dice: «… dejemos a un lado lo que nos estorba, en
especial el pecado que nos molesta, y corramos con paciencia la
carrera que tenemos por delante. Mantengamos fija la mirada en
Jesús, pues de él viene nuestra fe y él es quien la perfecciona…».
3. Ahora bien, el pecado no es fácil de dejar porque es pecado. Pero
hay otras cosas que no son pecado, pero que no nos están
permitiendo correr como debemos. Para algunos pueden ser sus
redes sociales, la televisión, el trabajo, los hijos, los afanes, las
limitaciones mentales, las relaciones toxicas, los conflictos
emocionales, etc.
4. Para mí fue mi carrera artística sin un talento u originalidad para
dedicarme al 100 % a un mundo bastante difícil de sortear. Y cuando
eso fue puesto en el altar (aunque de manera obligatoria, pues desde
el primer año sentí el llamado al ministerio, y me pidieron mis padres
y mentores completar la carrera para luego ir a un Seminario).
5. Sabes, mi vida comenzó a avanzar en otros aspectos. Algunos me
preguntan: «Pastor, ¿cómo sabes que es Dios el que te está
pidiendo eso y no es el enemigo o alguna distracción del camino, o
los frijoles que comiste anoche?».
6. La respuesta es sencilla. Si esto ayuda a la iglesia, créeme, no viene
del enemigo. En Mateo 12:25-26, Jesús dice: «Un reino dividido
acaba por destruirse. Una ciudad o una familia divididas no pueden
durar. Si Satanás echa fuera a Satanás, pelea consigo mismo y
acabará destruyendo su propio reino».
7. El enemigo nunca te va a pedir que ayudes a alguien. Entonces, deja
de desanimarte de ayudar a otros, aunque no lo merezcan, lo
rechacen o sean desagradecidos.
8. Deja de lado la idea de que no lo vas a hacer, el desánimo y
desviarte de ese plan es lo que quiere el diablo. Él nunca te va a
decir que ofrendes o que ayudes a otros. ¡En todo caso, te diría que
hicieras lo contrario!
9. Entrégale tu lonchera a Dios. Tal vez empieces con cosas pequeñas,
como fidelidad en tus ofrendas y diezmos. Dar unas horas extras
para practicar y ensayar.
10. Venir y ayudar con el mantenimiento. Disponerte y decir estoy
aquí con mis dones ¿cómo puedo ayudar?. Pero luego vendrán
momentos en la vida en los que tú simplemente sabrás que Dios te
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está pidiendo que hagas algo, o que colabores en un determinado


proyecto, o que ayudes a una familia que lo necesita.
11. O bien te pedirá que dejes un hábito, que tal vez no es malo y
no es pecado, pero que es una distracción que te impide crecer o
servirle mejor.

Conclusión.
1. Entregarle tu lonchera es siempre la mejor decisión.
2. Cuando yo veo el equipo que hacemos como iglesia sirviendo, los de
la Junta, el staff pastoral, los voluntarios... Dios mío, solo puedo decir
gracias, porque cada uno estamos logrando entender que todo lo
que hacemos es para Dios.
3. Esto me impresionó especialmente el año pasado, cuando tuvimos
varios eventos seguidos (junio-diciembre), uno tras otro, y uds no
estaban dando solo la milla extra, ¡sino que estaba derramando su
vida en el altar de la iglesia!
4. Cuando veo todo ese sacrificio de algunos, entendí que esa había
sido la razón por la cual la presencia de Dios esta bajado tan fuerte
durante los últimos meses. Y también entiendo porque el enemigo
nos ha atacada también tan fuerte.
5. ¡El sacrificio derramado por muchos en el altar y en cada área, atrae
la bendición de su presencia! Estoy agradecido a Dios por la gente
que tiene en su corazón ese deseo de sembrar, porque cada vez que
damos algo a Dios en el altar, somos como ese niño que confió su
lonchera a Jesús.
6. Y volviendo a ese niño que dio su lonchera de cinco panes y dos
peces, imagina cómo se sentiría él si pudiera ver hoy que su historia
aparece en las Escrituras.
7. Imagina cómo se sentiría aquel hombre al que todavía recordamos
porque dio su burro para que Jesús entrara triunfalmente en
Jerusalén.
8. Imagina a la mujer viuda que dio dos monedas, todo lo que tenía, en
el templo. Sus vidas están en la historia. Su generosidad los puso
ella.
9. La generosidad con Dios este año quiero retarte a mostrarla con
acciones y hechos extravagantes de dadiva, abre puerta a los
milagros en tu vida y que esta Casa pueda ser un canal de

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esperanza para familias y canal de multiplicación para bendecir a


muchos.
10. Las manos cerradas nos quitan de la historia, pero las manos
abiertas y generosas nos hacen no pasar desapercibido. Dios usara
a gente dispuesta a dar su lonchera para Dios.
11. ¿Deseas escribir la historia del futuro de tu familia con
multiplicación y milagros? Confíale tu lonchera a Dios.

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