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La familia como espacio de comunicación educativa

La familia es el primer espacio educativo y donde se aprende a comunicarse. Sin embargo, actualmente la comunicación en las familias es deficiente y los niños buscan afecto en las redes sociales en lugar de en sus familias, lo que puede afectar su desarrollo emocional. Es importante que las familias promuevan la comunicación asertiva, escuchando a sus hijos y brindándoles afecto, para que los niños puedan desarrollar habilidades sociales e inteligencia emocional.
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La familia como espacio de comunicación educativa

La familia es el primer espacio educativo y donde se aprende a comunicarse. Sin embargo, actualmente la comunicación en las familias es deficiente y los niños buscan afecto en las redes sociales en lugar de en sus familias, lo que puede afectar su desarrollo emocional. Es importante que las familias promuevan la comunicación asertiva, escuchando a sus hijos y brindándoles afecto, para que los niños puedan desarrollar habilidades sociales e inteligencia emocional.
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Maria Gabriela Olivares Mendoza

La familia como espacio educativo

Por mucho tiempo hemos asumido el rol de oprimidos bajo la falsa percepción de ser
el opresor, y es que la misma sociedad nos condiciona a tener dichos pensamientos.
Hemos estado tan sobrecargados de información que esta se suele confundir con
comunicación.
¿Pero a qué se debe esto?, ¿Cómo es que pudimos confundirlo?
Todo se debe, a que estamos en una sociedad envuelta en la lógica de objetivizar a
los sujetos oprimidos, en minusvalorar su potencial frente al dominante que se ve
reforzado en su apatía. Un mecanismo sádico de falta de fe en los otros, de superioridad
innata sobre el resto. Por ello, Freire llama a romper burbujas de superioridad cultural, de
clasismo, de elitismo para alcanzar el proceso de liberación de la humanidad.
Esta realidad opresora, de la que todos hacemos parte, nos absorbe completamente
y nos doméstica. Desde la escuela nos empiezan a moldear, haciéndonos creer que el
maestro es el ser más sabio dentro del aula. Es un modelo basado en la educación
bancaria que responde a la separación educador-educando, dónde el primero es el que
narra “la realidad” y el segundo recibe la experiencia acogiéndola de manera memorística,
sin cuestionarla, convirtiéndose en un recipiente vacío capaz de ser llenado.” De este
modo, la educación se transforma en un acto de depositar en el cual los educandos son los
depositarios y el educador quién deposita”. (Freire, cap: 2; pág: 78)

Para romper con esta dicotomía existente, el maestro debe entender que el aula es
como un lugar lleno de conocimiento para los niños y que ellos lo ven con gran
admiración, por eso es indispensable que él borre las barreras y vea su sabiduría como
un puente hacia el diálogo y la comunicación con sus estudiantes. Creando un espacio en
que los niños pasen de ser un recipiente a un ser que piensa críticamente por sí mismo.

Otro factor importante que tiene gran impacto en la manera en la que los niños se
comunican, es la familia, ya que, la no comunicación es un problema que actualmente los
aflige, una manera de crearla, es orientando a las familias para que eduquen a sus hijos y
así ellos en un futuro posean inteligencia emocional, mejorando sus habilidades sociales.
En nuestra sociedad actual, la familia es el inicio de nuestra vida en sociedad. Es el
espacio donde se mezclan sentimientos de afecto, aceptación, cooperación, solidaridad e
incluso de estrés.  Es aquí, donde desde niños deben aprender a controlarse, a tener
autodominio, a controlar la ira, aprender a esperar y a conseguir lo que desean sin usar la
fuerza.   Aprender a manejar estos sentimientos es básico y hasta primordial para tener
éxito en las relaciones sociales.
Barato (1985) nos afirma que: “La familia es unidad básica de desarrollo y experiencia en
donde el individuo adquiere elementos imprescindibles para enfrentar el mundo que los rodea” (p.
53). Lo que quiere decir que una familia unida es muy importante para el desarrollo sano
de cada uno de sus miembros y para lograrlo es necesario contar con una buena
comunicación que se debe cultivar desde temprana edad organizando actividades en
conjunto.
De la misma forma, Freire (1969), nos comenta que tanto padres de familia como hijos
deben funcionar como educadores y educandos en un proceso dialéctico. Para así,
conformar un crecimiento mutuo, donde todos tenemos la oportunidad de aprender de
todos favoreciendo los procesos cognitivos propios de cada uno, participando como
personas activas y críticas que permitan elevar la autonomía y autoestima de todos los
integrantes.

Desafortunadamente, hoy en día debido a la evolución de la tecnología hemos


malinterpretado lo que significa realmente la comunicación, pues se cree que, con el
simple hecho de intercambiar mensajes en alguna red social, nos estamos comunicando,
pero no es así. Ya que, según Goleman “La comunicación no se basa en otra cosa que
escuchar y entender al otro y entendernos a nosotros mismos a través de los demás, para lo que la
empatía es pieza clave. El entendernos implica esto mismo, conocer las emociones.” (Espinosa,
2020). De ahí viene la importancia de poseer inteligencia emocional, pues esta nos ayuda
a identificar no solo nuestras emociones, sino las de los demás para así generar una
respuesta asertiva frente a una situación, lo que se traducen como habilidades sociales.
Algo que claramente la mayoría de niños no poseen, lo que puede generar un gran vacío
emocional y afectar gravemente su identidad. Por eso la familia en este punto es algo
vital, debido a que es el primer grupo al que pertenecemos y es donde aprendemos a
relacionarnos con los demás.
De modo que es entendible que actualmente los adolescentes no tengan estas
habilidades, pues es una época en la que algunos padres no están al cien por ciento
cuidando a sus niños, provocando que ellos busquen afecto y aceptación en otros
lugares, en este caso, las redes sociales, un lugar no muy seguro para plena etapa en
crecimiento.
A una edad cada vez más temprana, los niños están pidiendo un teléfono móvil a sus
padres o familiares. Muchos, optan por darle el teléfono móvil, quizás para evitar una
posible rabieta o por otra cuestión. Sin embargo, no se percatan de todos los riesgos que
puede entrañar su uso inadecuado. A medida que estos niños van creciendo se vuelven
más callados, no les gusta interactuar, tienen baja autoestima y muy posiblemente van
generando un cuadro de ansiedad y depresión. Pues ellos ven a las redes sociales como
única figura de aceptación, no les interesa el mundo exterior ni lo que conlleva este.
Tras no haber recibido el amor, el apoyo y la aceptación en su familia, el adolescente
crece sin ningún tipo de inteligencia emocional, hecho que pone en riesgo su vida, ya que
en un futuro puede no ser capaz de manejar una situación y llegar a tomar malas
decisiones para él y las personas que lo rodean. Pues son personas que se estresan con
facilidad, se guardan sus sentimientos y estos se acumulan hasta generar sensaciones
como tensión, estrés y ansiedad. Las emociones ignoradas dañan el cuerpo y la mente.
Para evitar todo esto, en la familia se debe promover la comunicación asertiva, siendo
esta la mejor opción para cultivar el bienestar y mejorar las relaciones entre los
miembros. Esto significa, expresar nuestra opinión de forma consciente,  congruente,
clara, directa y equilibrada; su finalidad es la de comunicar nuestras ideas y
sentimientos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior
en el que habite la confianza.

Es esencial tener una comunicación asertiva en la familia para  fortalecer las


relaciones entre sus miembros. La buena comunicación se ve reflejada en vínculos
sanos, respeto mutuo, afecto, cariño y compañerismo.
El contexto familiar debe de dar espacio a la libertad con responsabilidad, respetar al
que gusta o piense de manera diferente, con el fin de ayudar a los hijos a desarrollar su
ser único e irrepetible. La unión de la familia reconociendo, valorando y aceptándose con
sus diferencias es un elemento fundamental para ir construyendo relaciones
interpersonales, ayudando a los hijos a ser creativos, responsables y felices.
El diálogo es un elemento fundamental en las relaciones interpersonales, cuando es
auténtico, abierto y sincero nos lleva a la comunicación. Cuando en una familia hay
comunicación se crea un ambiente positivo, libre de tensiones y sobre todo de afecto y de
unión.
Los padres, especialmente, deben introducir costumbres, valores y formas de
comportamiento para crear situaciones constructivas y de crecimiento personal en la
familia. No hay recetas para establecer un ambiente de comunicación, pero existen
pautas lógicas como son la voluntad, el interés y la disponibilidad tanto de padres como
de hijos.
Las habilidades de la relación interpersonal son una serie de comportamientos que
adquiere una persona para interactuar y relacionarse con otros de manera efectiva y
satisfactoria. Es importante proporcionarles a los niños experiencias variadas que les
permita relacionarse en distintas situaciones sociales, con el fin de facilitarles una
conducta más adecuada, un mejor desarrollo y un mejor ajuste personal y social tanto en
la adolescencia como en la edad adulta.
Algunas recomendaciones para acortar distancias entre las distintas generaciones y
mejorar la comunicación y en definitiva la convivencia, podríamos aplicar estrategias
como:
Establecer momentos libres de tecnología, en donde se pueda convivir cómodamente, sin
necesidad de aparatos electrónicos; buscar momentos en los que, poder compartir
entretenimiento. Puede ser algo tan sencillo como ver una película idónea para todos los
miembros de la familia. Esto genera unión, no solo física sino también vivencial, evitando
así el aislamiento de los componentes de la familia en distintas habitaciones.
Incentivamos así un posible diálogo o debate referente a la película compartida.
Aprovechar los momentos compartidos para intercambiar impresiones, ideas y opiniones
de un tema que despierte interés. Fomentar el diálogo participativo de cada uno de los
miembros es vital, siempre respetando las distintas aportaciones y permitiendo espacios
de confianza, seguridad y pertenencia. Y mostrar interés por cada miembro de la familia
preguntando cómo le ha ido el día o qué es aquello que le preocupa y/o ocurre. De esta
forma fomentamos una comunicación directa, personal, humana y un mayor conocimiento
de la situación personal de cada miembro de la familia.

Dicho esto, se podría decir que es imprescindible que el núcleo familiar se vea como
un lugar seguro en donde los niños puedan expresarse sin miedo a ser reprendidos o
ignorados, para así lograr implementar en el niño la comunicación asertiva y que crezca
con relaciones significativas en su vida.

Referencias bibliográficas

Agenciasdecomunicació[Link] La comunicación, elemento esencial en el desarrollo de la


inteligencia emocional. Consultado el día 31 de mayo del 2022 en:
[Link]
[Link]
A Valladares. La familia. Una mirada desde la Psicología. Consultado el día 30 de mayo
del 2022 en: [Link]
Barato, S. (1985). Familia y Comunidad. Universidad Santo Tomás. Centro de Enseñanza
Desescolarizada. Bogotá, Colombia.
Elizondo Hernández Y, Caballero Poo CG, Rodríguez Fernández MO. Influencia de la
comunicación afectiva en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Presentación de caso.
Rev méd electrón[Seriada en línea] 2008; 30(6). Consultado el día 30 de mayo del 2022
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E Villanueva. INTELIGENCIA EMOCIONAL Y CONCEPTOS AFINES: AUNTOESTIMA


SANA Y HABILIDADES SOCIALES. Consultado el día 30 de mayo del 2022
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Freire P. (1968). Pedagogía del oprimido- 2a ed.-México: Siglo: XXl. Editores S.A de C,
V., 2005. 248p; 21x 14 cm (Educación)
Gonzales, Villada. El papel de la familia en el proceso de aprendizaje en niños.
Consultado el día 04 de mayo del 2022 en:
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J Crespo. Bases para construir una comunicación positiva en la familia. Consultado el día
30 de mayo del 2022 en: [Link]

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