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Capitulos Don Quijote

La novela narra las aventuras de don Quijote, un hidalgo que pierde la cordura al leer muchos libros de caballerías y decide convertirse en caballero andante para restaurar la justicia. En su primer día de aventuras, don Quijote ve una venta como un castillo y a dos mozas como damas, mostrando que su visión del mundo está distorsionada por los ideales caballerescos de los libros.

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Capitulos Don Quijote

La novela narra las aventuras de don Quijote, un hidalgo que pierde la cordura al leer muchos libros de caballerías y decide convertirse en caballero andante para restaurar la justicia. En su primer día de aventuras, don Quijote ve una venta como un castillo y a dos mozas como damas, mostrando que su visión del mundo está distorsionada por los ideales caballerescos de los libros.

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e ,,, - l]t¡elto Y Barr0co

d Don Qrijote de la Mancha I


Primera novela moderna
la qrimera salfula gue ile su tierra hizo
Crrpifilollz Que trata de
el ingenioso don Quijote
La lectura excesiva de los libros de caba-
Llerías hace que Alonso Quiiano pierda la Y era la verdad que por é1 caminaba' Y añadió diciendo:
cordura y crea que es un caballero andante
ore debe buscar la lustlcla en elTnundo. asi y siglo dichoso. aquel adonde saldrán a 1uz las famosas
edad
nace el personaje de don Quilote, que es
-Dichosa esculpirse en mármoles y
hazaRas mí"r, aigtt"t"a" entallarse en bronces,
acompañado por Sancho Panza, un campe-
pirr,rrr" .n ,obl"i, pur" memoria en lo futuro' ¡Oh tu' sabio
encantador'
sino que en busca de Iiqueza decide segu¡r 'ouienqui.r" desta peregrina
al hldal8o en sus aventuras por el mundo ou. r.or,, quien ha de tocar el ser coronista
El ideal caballeresco de don Qu¡iote hace iir,ori", *egoa. q,r. ,,o a. olvides de mi buen Rocinante' comPañero
que vea tooa a redrldad de torrn¿ dislor- €terno mío en todos mis caminos y carreras!
sionada. De ahi que en sus aventuras sea
enamorado:
burlado, engañado o Solpeado, pues habita Luego volüa diciendo, como si verdaderamente fuera
L" munoo deSfadado y coflupto que no co- Mucho agravio
cautivo corazón!
rresporde co'l e, mL rdo ,oeallzado de sus | -'ph pdrr."s^ DJiinea, señora deste el riguroso afinca-
libros de caballerías. ¿crees que La historia ',0 t nU'.¿", fecho en despedirme y reprocharme con
-J
que Plégaos' se-
del Quijote todavía es actual, es decir,
rniento de mand¿rme no P¿recer ante la \''uestra fermosura'
aún t ene algo qué decirnos? que tantas cuitas Por
ñora, de membraros deste l'uestro sujeto corazón'
l'uestro amor Padece.
de los que sus
Con estos iba ensartando otros disparates, todos a1 modo
Con esto'
lsl libros le habÍan ensenado, imitándo en cuanto Podía su lenguaje'
I .r^*"U^ tan despacio, y
el so1 entraba tan aPriesa y con tanto ardor' que
I firera bastante a derretirle los sesos (si algunos tuviera)'
Adernás de buscar restablecer laiusti-
que de conta¡ fuese' de
cia en elorden del mundo,los caballe- Casi todo aquel día caminó sin acontecerle cosa
ros andantes también son motivados quien hacer expe-
por elañro[ sus aventuras deben enal
lo cual s" des"rp"raba, porque quisiera topar luego con
,01 ,i"n.iu ¿.t rrloi d" ,,, li]",t" bt"o Autores
hay que dicen que 1a primera
tecer elhonor de su amada. *l;;;;;; que la de los
;"" le avino fue la del Puerto Lápice; otros dicen caso' y 1o que
,"ofiro, ai ti*a, pero 1o que yo he podido averiguar en este
é1 anduvo todo aquel
fr" fruU¿o ...ri * 1o, "á"' d" t" Mancha, es que
" su rocin é1 se hal1"t:" t'T1{ot h"-Tl:"¡
áá,yJ **, v I T*'t":|"
".*t a todas partes por ver si descubriría algún castifo o alguna
'"1 t ",.l'.. -itr.a"
^l ;;i;;J.;"t,or., doá. "cáge"e v ado"d" pudiese remediar su mucha
Los libros de caballerías que imita don que
iba' unaventa'
Quijote narran hazañas muy entrete- h"ábr" y rrec"sidad,vio, no lejos del camino por donde
a 1os a1cázares de
nidas de caballeros andantes, Pero fu" .o-L si viera una estrella que, no a los portales' sino
demasiado artifciosas, fantasiosas y caminar y 11egó a e1la a tiempo
su ,ed"nción 1e errcaminaba. Diose priesa a
disPa ratadas.
30 que anochecía.
que 11aman del par-
Estaban acaso a la puerta dos mujeres mozas' destas
,rá* f^ *rf* iban a Sevilla to" tt'o' arrieros que en 1a
venta aquella
aventurero todo
,roat a ,""r,rrot u t acer jornada; y como á nuestro

88
ESTANDAR I,ItCTAtUTA

cuanto pensaba, veía o imaginaba le parecía ser hecho y pasar a1 modo


:s de lo que había 1eído, luego que vio la venta se le representó que era un
castillo con sus cuatro torres y chapiteles de luciente plata, sin faltarle su La locura hace de don Quijote un h dalSo
rnuy inocente, pues su personalidad está
puente levadiza y honda cava, con todos aquellos adherentes que semejan-
construida según los valores nobles de
tes castillos se pintan. Fuese llegando a la venta que a é1 le parecía casti1lo, la cabaLlería. Por eso provoca la risa y la
y a poco trecho della detuvo las riendas a Rocinante, esperando que a1gún sevicia de los personajes con los que se
40 enano se pusiese entre las almenas a dar seña1 con alguna trompeta de que encuentra.

llegaba caballero al castillo. Pero como vio que se tardaban y que Rocinante
. ¿Por qué crees que los valores de la
caballería provocan hilaridad en los otros
se daba priesa por llegar ala cabalTeriza, se llegó a la puerta de la venta personajes?
y vio a las dos destraídas mozas que allí estaban, que a é1 le parecieron
dos hermosas doncellas o dos graciosas damas que delante de la puerta
45 del castillo se estaban solazando. En esto sucedió acaso que un porquero
La vislÓn del rnundo que tiene don
que andaba recogiendo de unos rastrojos una manada de puercos (que sin Qu¡ote está distorsionada por e ideal
perdón así se llaman) tocó un cuerno, a cuya señal ellos se recogen, y al caballeresco que persigue. Por eso ve
instante se le representó a don Q¡frjote lo que deseaba, que era que algún mal el mundo y confunde a las dos
prost tutas con dos doncellas, es decir,
enano hacía señal de su venida, y así, con estraño contento 1legó a la venta con dos jóvenes vírgenes, lo que causa
so y a las damas, las cuales, como vieron venir un hombre de aquella suerte, la risa de ellas.
armado,y conlanza y adarga,llenas de miedo se iban a entrar en la venta;
pero don Qrijote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la vise¡a
de papelón y descubriendo su seco y polvoroso rostro, con gentil talante y
voz reposada les dijo:
af incamlento: desolación.
ss fuyan las l'uestras mercedes ni teman desaguisado alguno; ca a la al: otra cosa.
-Non
orden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle a ninguno, cuanto Ca: porque.
más a tan altas doncellas como \,T¡estras presencias demuestran. chapitel: remate piramidal de las torres.
c0legir: deducir.
Mirábanle las mozas, y andaban con los ojos buscándo1e e1 rostro, que la
Contrahecha: falseada, disfrazada, aba
mala visera.le g!yl11l-", .9-919
fuera de su[roGsúñ, ño pudieto" t
"v.ry-lllTg 4gl'"[9.j9'"
l" tiiá y fue de manera que don
lll tida.

""t cu¡ta: pena, dolor de amor.


Qrijote vino a correrse y a decirles: Desagulsado: des¿tino.
parece la mesura en las fermosas, y es mucha sandez, además, 1a Plégáos: plazcáos.
-Bien
risa que de leve causa procede; pero non vos 1o digo porque os acuitedes ni Rocín: caballo rústico
mostredes mal talante, que e1mío non es de ál que de serviros. solazar: dlvertir.
venta: posada.
El lenguaje, no entendido de las señoras, y el mal ta11e de nuestro caba-
ós 1lero acrecentaba en ellas 1a risa y en él el enojo, y pasara muy adelante si a
aquel punto no saliera el ventero, hombre que, por ser muy gordo, era muy
pacífico, el cual, üendo aquella figura contrahecha, armada de a¡mas tan
desiguales como eran 1a brida,lanza, adarga y coselete, no estuvo en nada
en acompañar a las doncellas en las muestras de su contento
Don Quijote de [a Mancha II
pord encdntdr o ld
Capítuto X: Donde se cuenta la industria que Sancho tuvo
señorq Dulcined, y de otros sucesos tan ridículos como verdaderos
no veo, Sancho don Quijote-, sino a tres labradoras sobre tres
-Yo -dijo
borricos.

Don Quljote le p¡de a Sancflo Panza, su com me tibre Dios del diablol Sancho-' ¿Y es posible que tres
-¡Agora -respondió
pañero cle viale, que llusque a su amada h"."i.1,,, o como se llaman, b[ancas como e[ ampo de [a nieve' [e parezcan
DUlcnea. Como todo en el mundo deal 5 a vuesa merced borricos? ¡Vive eL Señor, que me pele estas barbas si tal fuese
0c dol OJ!o'o. Dul. nal a' f,' r",o
verdad I
"'e
lnexstente, y Sancho debe encontrar una que
forrna de cornPlacer a su señor yo te digo, Sancho amigo -dijo don Quijote-' que -es tan verdad
-Pues menos'
Aunque Sancho eliSea una de lastrcs cam-
,on borricos, o borricas, como yo soy don Quijote y tú Sancho Panza; a [o
pesinas para l'laceTle creer al Quilote que a mí taLes me Parecen.
es Dulcinea, este encuentra una forma de l0 señor Sancho-, no diga ta tal palabra' sino despabile esos ojos
expl¡car por qué su señora se ve como una -Catte, -dijo que ya Llega cerca'
y venga a hacer rerierencia a [a señora de sus pensamientos'
campes na rÚstica

¿Qué actituil revela esta astucla


de San Ydiciendoesto,seadelantÓarecebiralastresaldeanas,yapeéndosedelrucio,
tuvo det cabestro aL jLrn¿xta de una de las tres labradoras' e hincando
ambas
ch0?
rodittas en eI suelo, dijo:
t5 y princesa y duquesa de La hermosura, vuestra altive: y grandeza sea
-Reina de iecibir en su gracia y buen tatente aL cautivo cabatlero vuestro' que
servida
ante vuestra
aiti está necno piedra mármol, todo turbado y sin pulsos de verse
;;g;r;;. pr"r.n.lr. Yo soy Sancho Panza su escudero' y ét es etCaballero
asendereado
de La
A pesar de su ocura, don Quiiote ve c.b"ultero ion Quijote de La Mancha, Llamado
por otro nombre e[
con claf¡dad que las muieres no son 20 Triste Figura.
damas cortesanas ni los bolricos fla
Sancho' y miraba
caneas. A esta sazón ya se había puesto don Quijote de hinojosjunto.a
con ojos desencajados y vista turbada a La que Sancho [Lamaba
reina y señora' y
y muy buen rostro' por-
como no descubría en átla sino una moza aldeana, no de
desplegar Los
que curirr"donaa y chata. estaba suspenso y admirado' sin osar
:s "ra Las tabradorai estaban asimismo aténilas, viendo aqueLtos dos hombres
labios.
compa-
tan diferentes hincados de rodiLlas, que no dejaban pasar adeLante a su
dijo:
Sorprende este parlarnento de Sancho ¡.ru. p.ro rompiendo e[ silencio [a detenida, toda desgraciada y rnohína'
Panza, pues, pese a su rustic dad' el
personale sc expresa como s¡ fucra nora en tal del camino, y déjenmos pasar; que vamos depriesa'
-Apártense
don Quijote, con el n'lismo lenguale de
los !lbros de cabalerias.

tú.é *

90 €*o,.-*
ESTÁNDAR liieratrr¿

A [o que respondió Sancho:


princesa y señora universaI deL Tobosol ¿Cómo vuestro magnánimo
-¡0h
cor¿zón no se enternece üendo arrodittado ante vuestra presencia El d¡scurso que profiere don Qui¡ote, en el
sublimada a
que exalta elvalory gentileza de Dulcinea,
[a coluna y sustento de [a andante cabaltefÍa? la
contrasta irónicamente con las maneras de
0yendo [o cual otra de las dos, dijo: actuar de la Dulcinea que le ha presentado
Sancho: aldeana y cas¡ "como un hombre" .
que te estrego, burra de mi suegro! iMirad con qué se üenen los
-Mas iio, De ahí que este episodio sea tan grotesco
señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si aquí no supiésemos echar y cóm¡co.
puttas como e[[os! Vayan su camino. e déjenmos hacer e[ nueso, y serles ha sano.
. ¿Crees que est¿ escena sintetira los con-
Sancho a este punto don Quijote-; que ya veo que [a trastes de la novela de Cervantes? ¿Por
-Levántate, -dijo
Fortuna, de mi mal no harta, tiene tomados los caminos todos por donde pueda qué?
venir algún contento a esta ánima mezquína que tengo en las carnes. Y tú, ¡oh
estremo del valor que puede desearse. término de [a humana gentiteza, único
remedio deste afligido corazón que te adora!, ya que e[ maligno encantador me
persigue, y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para solo e[[os y no para
A horcajadas: forrna de montar un animal
otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en e[ de una
con una pierna en cada costado de este.
labradora pobre, si ya también e[ mío no [e ha cambiado en e[ de algún vestiglo,
para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme btanda y amorosamente, Albarda: pieza de la silla de montar
echando de ver en esta sumisión y arrodittamiento que a tu contrahecha hermo- Alt¡vezi actitud d¡spl¡cente, soberbia.
sura hago, ta humitdad con que mi atma te adora. Ánima: alma, espíritu.
que mi agüelo! [a atdeana-. ¡Amigu'ita soy yo de oír res- Apear: bajar, descender.
-iTomá
quebrajos! -respondió aténito: mudo, sorprendido
Apártense y déjenmos ir, y agradecérselo hemos.
Entefnecen conmover.
Apartóse Sancho y dejóla ir, contentísimo de haber salido bien de su enredo.
Hacanea: yegua, cacanea.
Apenas se üo tibre ta aldeana que había hecho [a figum de Dulcinea, cuando,
Jumento: asno, burro
picando a su conanea con un aguijón que en un palo traía. dio a correr por e[
Mohíno: enojado, disgustado.
prado adetante, Y como [a borrica sentía [a punta del aguijón, que [e faügaba
más de [o ordinario, comenzó a dar corcovos, de manera que dio con [a señora Pollina: burra, asna.
Dulcinea en üerra; [o cual visto por don ouüote, acudió a levantarla, y Sancho Resquebrajo: algo que confunde.
a componer y cinchar e[ albard¿, que también üno a [a barriga de [a poltina. Vestiglo: rnonstruo fantást¡co horrible
Acomodada, pues, [a atbarda, y queriendo don ouijote levantar a su encantada
señora en los brazos sobre [a jumenta, [a señora, levantándose del suelo, [e quitó
de aquel trabajo, porque haciéndose algún tanto atrás, tomó una corridica, y
puestas ambas manos sobre las ancas de ta pottina, dio con su cuerpo, más ligero
que un halg¡!¡r, so-bre [a albarda, y quedó a horcajadas, como s'i fuera hombre. 13. Explica por qué razón don Quijote
se fefiere a un maligno encantador.
Cervantes Saavedra, l4iguel de, Don Quijote de Lo l4oncho

Frr.'',. * 9',l

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