La Gestión de Conflictos en El Aula
La Gestión de Conflictos en El Aula
FACTORES DETERMINANTES
Y PROPUESTAS DE INTERVENCIÓN
Conflicto: Según Casamayor (1998: 18-19) "un conflicto se produce cuando hay un
enfrentamiento de los intereses o las necesidades de una persona con los de otra, o con
los del grupo, o con los de quien detenta la autoridad legítima ". De manera similar se
manifiesta Grasa (1987), para quien el conflicto supone la pugna entre personas o
grupos interdependientes que tienen objetivos incompatibles, o al menos percepciones
incompatibles. Esto nos lleva a un grupo de situaciones derivadas de la propia
convivencia que son proclives a la aparición de conflictos, especialmente cuando aquella
se produce en entornos más o menos cerrados y con unos roles diferenciados en
función de la edad y de las responsabilidades. Un caso claro lo constituyen los centros
educativos.
Violencia: Para Trianes (2000: 19) la violencia es "un
comportamiento agresivo con la intención de causar daño
físico, verbal o psicológico a otra persona, que es juzgado
inadecuado socialmente, incluso penado por la ley". Se
trata, sin lugar a dudas, de un comportamiento evitable que
supone un gran obstáculo para el desarrollo social del
individuo y de su vida en colectividad.
Agresividad, conducta agresiva: Autores como Trianes
(2000) o Cerezo (1997) se han referido a este tipo de
comportamiento adoptan do diversos matices. Se trata de
una forma de conducta que pretende herir física o
psicológicamente a alguien, lo cual provoca rechazo. Suele
estar al servicio de unos objetivos e ir dirigida a la solución de problemas
interpersonales (Trianes, 2000). Agresividad y agresión no son la misma cosa. Mientras
que el primer término se emplea para designar la tendencia que dio lugar a la agresión
posterior, el término agresión se utiliza para designar un acto en sí que resulte palpable.
Bullying: Término anglosajón que según Smith y Sharp (1994) se utiliza cuando existe
un abuso sistemático de poder. En español encuentra su sinónimo en intimidación.
Trianes (2000: 23-24) lo define como "comportamiento prolongado de insulto, rechazo
social, intimidación y/o agresividad física de unos alumnos contra otros, que se
convierten en víctimas de sus compañeros". En esta misma línea Olweus (1998)
destaca que se produce cuando un alumno es agredido al estar expuesto durante un
tiempo a acciones negativas (verbales, físicas o psicológicas) que lleva a cabo otro
alumno o grupo de ellos. Por acciones negativas se entiende tanto las cometidas
verbalmente o mediante contacto físico y las psicológicas de exclusión. Es decir, existe
un desequilibrio de fuerzas.
Como afirmábamos al comienzo de este apartado, violencia y conflicto no son dos caras de
la misma moneda, sino que obedecen a cuestiones bien distintas.
Como afirman Etxeberria, Esteve y Jordán, 2001: 82:
"... no es legítimo asociar conflicto con violencia, porque mientras el conflicto responde a
situaciones cotidianas de la vida social y escolar, en ¡a que se dan enfrentamientos de
intereses, discusión y necesidad de abordar el problema, la violencia es una de ¡as maneras
de enfrentarse a esa situación ".
Los conflictos más usuales en los centros educativos son de relación entre el alumnado y
entre éste y el profesorado, de rendimiento, de poder y de identidad (Casamayor, 1998). La
mayor parte de estos conflictos tienen cabida dentro de las finalidades educativas que
sirven de base para la formación integral del alumnado. El amplio abanico de situaciones de
convivencia, como pueden ser la confrontación de opiniones e intereses con los otros, no
tienen por qué dar lugar al uso de la violencia (Hernández Prados, 2002). Si esta gestión del
conflicto se produce con normalidad, dentro de unos cánones de respeto mutuo, se puede
llegar al enriquecimiento interpersonal y a la adquisición del ideal del consenso.
Por consiguiente, el conflicto forma parte de la vida de las microsociedades que conforman
nuestros centros educativos y tienen destellos a veces opuestos que ponen a prueba la
capacidad de los docentes. La madurez de los grupos es una pieza que cobra un
protagonismo destacado por cuanto propicia distintos tipos y grados de conflictos. Así, no
serán los mismos aquellos que se produzcan en niños de 3 años, que los que tengan lugar
en aulas del segundo ciclo de Educación Secundaria. La gestión que hará cada individuo de
los conflictos dependerá, pues, de su grado de desarrollo y maduración personal.
Pero, en cualquier caso, el profesorado y la familia (en contextos distintos) tendrán que
contribuir necesariamente a una gestión positiva de los conflictos.
Conviene no olvidar el carácter brusco e imprevisto que suelen adoptar los conflictos, lo que
hace que haya que estar alerta a su aparición, contenido, gravedad, efectos, etc. con la
finalidad de dar una respuesta adecuada (Vázquez, 2001). También es verdad que, como
señala Ortega (2001), no siempre los conflictos generan conductas de tipo delictivas, sino
que en su mayor parte son confrontación de ideas, creencias y valores, opiniones, estilos de
vida, pautas de comportamiento, etc. derivadas de la sociedad democrática en la que
nuestros alumnos se desarrollan. Por lo tanto, aunque aparezcan de forma imprevista su
contenido será asumido por el colectivo en el que se produce como parte de la actividad y
del trabajo desarrollado en el mismo. Este carácter natural del conflicto provocará que se
aporten soluciones, de igual manera que se hace con otras áreas del comportamiento
humano o del aprendizaje de conceptos.
En ocasiones es el profesorado o los propios padres los que hablan de los niños conflictivos
en términos peyorativos sin llegar a analizar las causas que han propiciado la aparición de
los conflictos. Así, una visión superflua del problema lleva a comentarios como éstos: "¿Qué
se puede esperar de los niños que viven en ese barrio?" o "Es normal, si sus padres están
divorciados". Esto son actitudes que discriminan, segregan y provocan la aparición de
alumnos marginados que encuentran en los conflictos una forma de autorrea-lización
perniciosa para la educación y que es preciso atajar de forma radical. La intolerancia y la
creencia de que la sociedad es la única culpable de la aparición de episodios conflictivos
como la violencia o la indisciplina también influye en la aparición de una conciencia del
grupo de que no se puede hacer nada para combatirlos.
Para finalizar, es conveniente resaltar que el conflicto escolar, al igual que los sucesos
violentos, requiere un análisis multicausal de los factores que lo originan. En este sentido el
Informe del Defensor del Pueblo sobre violencia escolar contempla que "el maltrato entre
iguales, que se produce en la escuela, tampoco puede explicarse sólo mediante las
variables relativas al propio centro.
Junto con los factores más relacionados con el medio escolar v con el grupo de amigos,
existen otros factores sociales v culturales implicados en el fenómeno curo conocimiento
permite la comprensión del mismo en toda su complejidad" (Defensor del Pueblo, 2000: 21-
22).
1. La violencia en los centros de enseñanza es una novedad propia de los tiempos que
corren, del carácter de los jóvenes de hoy. de las características favorecedoras de
los centros, y de la dejadez de los padres.
Los conflictos han estado presentes siempre en los centros educativos no
universitarios. Cuanto mayor es la edad de los alumnos, más conflictos existen en
las aulas. Pero es ahora cuando se conocen datos reales sobre su incidencia
(Defensor del Pueblo, 2000), pero existe una mayor conciencia social en torno a los
mismos y los medios de comunicación se ocupan permanentemente de difundirlos y,
en muchos casos, de magnificarlos.
2. La violencia afecta sólo a casos aislados que repercuten en una minoría de alumnos
v profesores. Ésta es la otra versión de los hechos que viene a quitar importancia de
forma descarada a la realidad.
Aunque España es un país que no soporta un índice excesivamente alto de casos de
violencia en las escuelas en comparación con los países vecinos (Defensor del
Pueblo, 2000), tampoco es aceptable que se hable de casos aislados. Por otro lado,
es preciso matizar siempre de qué categoría de conflictos se habla {violencia,
maltrato, agresiones verbales, amenazas, etc.) y de la interrelación existente entre
las mismas.
3. La violencia en los centros es la amenaza más grande que tiene nuestro sistema
educativo. Desde esta perspectiva es preciso tomar medidas urgentes para atajarlas.
Se vislumbra en algunos sectores políticos la asunción de la disciplina férrea en las
aulas y la incorporación de castigos severos para dar ejemplo al colectivo de
estudiantes. Según Moreno (1998), esto es debido a la suavidad, la blandura y la
incapacidad para tratar y relacionarse con los conflictos que caracteriza a la
generación que se encarga ahora de gestionar y de enseñar en nuestras escuelas.
Desde un punto de vista pedagógico -el único que utilizaremos en nuestra
exposición- los conflictos en sus distintas variedades no pueden ser combatidos
desde la represión, simplemente porque la misma sociedad democrática pone de
manifiesto los valores del diálogo y el consenso. La represión o la disciplina ciega
pueden generar odio y agravar aún más los problemas. Por tanto, los centros
educativos, el profesorado, los equipos directivos... toda la comunidad educativa
debe tomar conciencia del problema y asumir con rigurosidad la gestión de los
conflictos en ¡as aulas. Ésta es ¡a perspectiva que seguirá el presente documento.
proyectos comunes
Descubrimiento
gradual del otro
Aprender a
Participación en
vivir
juntos,
aprender a
vivir con
los demás
Aprender
a ser
Aprender a vivir juntos, aprender a vivir con los demás: Si los pilares anteriores
eran más de tipo académico o profesional, éste y el siguiente tienen una relación
directa con aspectos sociales y afectivos.
Aprender a conocer y a hacer se lleva a cabo en colectividad. Por este motivo
ambos se desarrollan a través del contacto entre personas. De hecho, Delors
(1996: 103) se refiere a este pilar como "una de las principales empresas de la
educación contemporánea".
Aprender a ser: Este pilar recoge las influencias de los tres pilares anteriores, se
unen así cuerpo, mente, inteligencia, sensibilidad, etc. A través de la educación las
personas deberán poseer un pensamiento autónomo y crítico, así como un juicio
propio ante las cosas. Aspectos como la imaginación y la creatividad cobran
especial relevancia en este pilar, cuyo fin último es el desarrollo completo del
hombre.
En el Aprender a vivir juntos resulta ideal utilizar como forma de gestión la democrática, sin que
suponga un menoscabo de la autoridad del profesor.
Para que esto pueda ser efectivo habrán de darse en el aula las condiciones necesarias,
especialmente de tiempo. Como propone Ortega (2000), esto implica:
Una vez sentadas las bases, los conflictos aparecerán y se resolverán de forma natural y como
una parte más de la vida de las personas. Este proceso adoptará un marcado carácter natural y,
en el mismo, el profesor o el tutor será un mediador de conocimiento, un agente social ante los
conflictos (Burguet,1999).
El perfil del tutor adquiere nuevos matices, como los que señala Echeverría
(2004: 203) cuando habla de competencia participativa dentro de lo que él denomina "saber
estar":
También define este autor la competencia personal dentro del "saber ser", donde encuadra el
clima de afecto y confianza de respeto hacia él, así como su forma de resolver los pequeños
conflictos a través de la reflexión sobre los hechos.
Ahora bien, la forma tradicional de entender los conflictos no suele asentarse sobre los pilares que
veíamos anteriorm ente, sino que ha creado una serie de castigos en cadena que finalmente sólo
han contribuido a crear una cierta inmunidad en el sujeto. Esta solución al problema no sólo es
incapaz de resolverlo, sino que genera en la institución educativa una cierta impotencia para hacer
frente a los problemas derivados de la convivencia (Funes, 2000).
Sea cual fuere la actitud y la determinación que se adopte, el resultado final deberá ser una
persona formada en el respeto a los demás y en la no violencia (Delors, 1996: 108):
4. INVESTIGACIONES Y EXPERIENCIAS
Resulta evidente que el problema de los conflictos en las aulas precisa de
datos concretos que aclaren la verdadera dimensión del mismo, al igual
que experiencias llevadas a cabo en distintos contextos de aprendizaje
que expliquen cuáles han sido los aspectos principales abordados, así
como los resultados obtenidos. Analizamos a continuación, algunas de las
que nos parecen más relevantes.
a) El tipo de maltrato visto como espectador, frecuencia del mismo, número de agresores,
etc.
b) Tipos de maltrato vistos como víctima, frecuencia.
c) Características del agresor, género, curso, status, etc.
d) Lugar en el que ocurre cada tipo de maltrato.
e) Sentimientos y relaciones vividos por el estudiante que contesta.
f) Personas a quienes se comunica el hecho y que intervienen para ayudar.
g) El alumno como agresor: acciones, reacciones de los otros, participación en agresiones,
etc.
En el punto de partida de esta investigación se tomó una idea ya seguida por estudios de
similares características llevados a cabo con anterioridad, la definición de maltrato como
agresión continuada. Así, se eliminaban posibles variables relacionadas con la comprensión del
término "violencia" por parte de los investigadores.
Dada la amplitud del estudio y la cantidad de datos aportados, reseñamos a continuación las
conclusiones más destacadas:
- Escenario del maltrato. El aula es el lugar más habitual, aunque cada tipo de agresión tiene
un escenario determinado. Así, por ejemplo, las agresiones físicas se llevan más a cabo en el
patio de recreo.
"Es preciso actuar -o. más bien, seguir actuando- sin pausa ni descanso porque el hecho
de que la situación no deba calificarse de alarmante sólo significa que se halla en un
punto en el que aún es posible intervenir con razonables posibilidades de éxito, sin acudir
a medidas y recursos excepcionales que extrajeran la solución del problema del ámbito
puramente educativo".
- Un 57,5% del profesorado dice tener conflictos con los alumnos, de éstos el 39% con
enfrentamientos abiertos y el 2% se siente incluso agredido.
- Los agresores están en el mismo curso que las víctimas en un 65% de los casos y en un
30% en un curso superior.
- Las víctimas confían el maltrato a un compañero en un 50% de los casos, a los padres en
un 24% y a los profesores en un 7%.
- Los encuestados reconocen que agreden debido a que le provocan (41 %), por bromear
(34%) y por molestar (13%).
- En cuanto a los tipos de maltratos, estos son: insultos y motes (42%), exclusión social
(24%), agresión física (15%), amenazas y hostigamiento (12%), robo y destrozo de
pertenencias (2%).
- Un dato de interés es conocer qué tipo de reacciones observan que origina su conducta
violenta, a lo que responde el 54% que nadie les dice nada.
- Complementando el dato anterior se les pregunta acerca de qué hacen cuando ven un
caso de maltrato. Casi la mitad expresan que no hace nada, pero que deberían hacer algo.
Viene a poner de manifiesto que es posible crear los espacios para la resolución de los
conflictos de acuerdo con la cultura y características institucionales.
Se hace un trasvase entre teoría y práctica y se extiende la actividad a todas las aulas. Con
respecto al tratamiento de los conflictos se plantea:
c) Enseñar a los niños a cuidar los materiales (como parte del proyecto, no como algo aislado).
Para ello se ha trabajado con la técnica de "ponerse en el lugar del otro" para valorar lo que
siente el compañero que recibe el material deteriorado. También se alienta a los alumnos a
reparar el material roto (por ejemplo: libros).
De igual forma, se llevaron a cabo evaluaciones de algunos de estos proyectos. Así, una
docente de sala de dos años trabajó la resolución de conflictos (generados por la lucha por el
lugar y la utilización de materiales).
El desarrollo de este proyecto permitió a los niños encontrar espacios de trabajo donde
comunicarse en libertad. Otra docente de sala de 4 años trabajó en el proyecto "Yo, igual y
diferente", que surgió como consecuencia de un conflicto con un alumno que comenzó a ser
discriminado por sus compañeros por su agresividad. Trabajó desde la diversidad, lo relacionó con
los juegos y obtuvo resultados positivos. Es de destacar que de forma espontánea uno de los
alumnos actuó como "mediador" en la situación.
5. FACTORES DETERMINANTES
Los conflictos, al igual que todo fenómeno social, suelen aparecer ligados a varios factores y
no a uno concreto. Suelen ser de origen y tipo diverso, por ejemplo la educación recibida por el
sujeto, su relación con el entorno, la propia personalidad, etc. Por este motivo, se puede afirmar
que la causa de los conflictos es múltiple y, por tanto, precisará de una intervención
multidisciplinar, tal y como veremos en un apartado posterior.
En la Tabla 8.1 se recogen los principales factores que influyen en la aparición de conflictos5.
Esta clasificación toma como referente la ubicación del alumno: bajo la cobertura institucional
(centro) o fuera de la misma, bien sea en la sociedad o en la familia. No puede considerarse
una lista cerrada, sino que existen una serie de causas que podrán agregarse a la misma en
función del contexto concreto en el que se produzca el conflicto.
Sin lugar a dudas, unos factores son más importantes que otros, por este motivo destacamos
de forma agrupada aquellos que a nuestro juicio tienen una mayor relevancia en el momento
actual:
- Centro: La institución educativa como tal, tiene definidos unos criterios de convivencia en
los distintos documentos organizativos, algunos de los cuales (como, por ejemplo, las
finalidades educativas) han debido ser consensuados por toda la comunidad educativa. Otro
tema bien distinto es que estas directrices se pongan en funcionamiento y, si se hace,
tengan una gestión adecuada. En esta cuestión juega un papel vital la cultura interna del
centro promovida por el equipo directivo, la edad del profesorado, la existencia o no de
tradición de trabajo en equipo, etc.
- Profesorado: Las variables que rodean al profesorado son claves en este tema tan sensible.
Así, el estilo de impartir clase; la propia concepción de la educación; el grado de satisfacción
que tengan en relación con el alumnado, con el centro, con el equipo directivo o con su
carrera docente; la relación entre profesores; el grado de integración en la labor de equipo,
etc., pueden provocar una mayor o menor implicación en los conflictos y en la búsqueda de
posibles soluciones.
- Orientación v tutoría: Ambos conceptos vienen a poner un toque de calidad al sistema
educativo, sin embargo cuando no se utilizan adecuadamente o simplemente no se utilizan,
provocan el efecto contrario. Si el Departamentos de Orientación permanece aislado del
centro –las causas son difíciles de analizar aquí- y si la acción tutorial no se lleva a cabo en
la forma y el horario establecidos, no sólo se pierden ocasiones de mejorar la educación de
los alumnos, sino que además se pierde capacidad de intervenir sobre las situaciones
conflictivas futuras o defacto.
- Familia: Son muchos los factores asociados al ámbito familiar que tienen su repercusión
directa en la aparición de conflictos. Los más relevantes a nuestro juicio son:
• Padres violentos o agresivos.
• Falta de diálogo.
• Desestructuración.
• Descontrol en el uso de la televisión, videojuegos e Internet.
• Desintegración del modelo de familia tradicional.
• Educación muy permisiva o tolerante versus educación excesiva mente punitiva.
• Padres que viven con ingenuidad el hecho de que los conflictos escolares en nuestro
país se dan más agudamente en aquella ciudad, en esa barriada alejada o en un
determinado centro educativo al que, por fortuna, yo no envío a mis hijos.
- Nuevas v no tan nuevas tecnologías: Todavía está sin evaluar la influencia de algunas
páginas web en la aparición de episodios vio lentos en jóvenes, pero empieza a aparecer
ya una sospechosa unión entre grupos violentos e Internet, como lo confirma que sea a
través de la red la forma en que los grupos terroristas exponen algunas de sus
reivindicaciones y ejercen medidas de presión a través de la difusión de vídeos en los que
se ejecutan personas que no cumplen las condiciones que éstos imponen. Y qué se puede
decir de la influencia de la televisión6 en el modelado de los valores. En este terreno se
puede encontrar un amplio repertorio de programas (Operación Triunfo, Gran Hermano,
Crónicas Marcianas, etc.) que pugnan por recrear una serie de valores sociales
pervertidos, así como la proliferación de programas denominados "rosa" en los que
prevalece el vivir pendiente de la vida íntima de los demás y el derecho a criticar la,
ejerciendo una influencia directa en la conducta de los jóvenes. En ambos casos estos
mensajes llegan a una población |oven que no tiene todavía una personalidad y unos
criterios formados ante la vida. Finalmente, también es preciso citar el modelamiento de la
conducta de los más pequeños a través de videojuegos agresivos y violentos.
a) La acción tutorial.
b) La materia transversal "Educación para la paz y la convivencia"
(programa de intervención basado en la prevención).
Las principales recomendaciones que el Defensor del Pueblo hace al final de su Informe
(2000) sobre violencia escolar, se convierten en la principal referencia;
1. Se precisa una toma de conciencia general sobre la importancia del problema. Para ello
las Administraciones deberán promover investigaciones.
2. Los abusos entre iguales desbordan el ámbito educativo. Es necesario implicar a las
Administraciones locales en la programación de sus políticas de familia y sociales.
3. Es imprescindible la adecuada formación del profesorado en este tema. Aquí se incluye
la mejora de los Planes de Estudios correspondientes, la formación permanente,
equipos directivos, etc.
4. Toda organización precisa de disponer de medios personales adecuados a sus fines. Se
recomienda la plena dotación de equipos de orientación psicopedagógica en los centros,
así como la existencia de otros profesionales.
5. Una evaluación global y a largo plazo, evaluable periódicamente, garantiza mejores
resultados que las intervenciones puntuales. Para ello se propone promover la
elaboración de programas de prevención en los centros educativos, utilizando los
Proyectos Educativos y los Reglamentos de Organización y Funcionamiento (ROF), y
buscar la implicación de los sectores que componen la comunidad educativa.
6. La colaboración de las familias en los centros docentes resulta vital en el tema de la
violencia escolar. La investigación señala un mayor conocimiento de las familias de
situaciones de maltrato entre iguales que los profesores y los equipos directivos. Por
tanto se recomienda definir vías de colaboración de los centros con las familias y un
mayor seguimiento de los alumnos conflictivos a través de la acción tutorial.
7. Ante los casos de violencia se precisa una intervención inmediata dirigida al
protagonista y al grupo. Los alumnos de los primeros cursos de la ESO son los más
necesitados de atención. Se recomienda dirigir las actuaciones al grupo, así como
promover en tutoría actividades relacionadas con la reflexión conjunta.
8. Hay conductas de exclusión social activa y pasiva, insultos, motes o hablar de terceros
que gozan de cierta permisividad social. Se recomienda a centros y profesorado prestar
atención a las mismas.
9. Existe una variedad de escenarios en los que se producen las situaciones de maltrato
(patios de recreo, aseos, etc.) a los que los centros deberían prestar atención. Por
ejemplo, considerando todo el recinto escolar como espacio educativo, promocionando
actividades sociales en el horario de recreo o asegurando la vigilancia en todas las
estancias e instalaciones del centro.
Como se puede apreciar, este Informe otorga gran valor a la acción tutorial en la resolución
de todas las cuestiones relacionadas con la violencia escolar.
Como complemento de los aspectos anteriores, es preciso hacer hincapié en el valor que
tiene en la vida real abordar los conflictos en situaciones cotidianas de trabajo y de relación
propias del sistema de convivencia instaurado en el aula, por lo que se deberán incluir en el
curriculum actividades, juegos, simulaciones, etc., de forma sostenida desde el momento en
que el niño inicia su escolaridad. Estas intervenciones preventivas se proyectarán también de
distintas formas sobre las familias. Por ejemplo, incluyendo el tema de los conflictos en las
reuniones de comienzo de curso y preparando actividades para realizar en casa en las que los
padres tengan que prestar su colaboración. En este sentido sería ideal, aunque todavía resulta
un tanto utópico, trabajar unidades temáticas específicas, tales como asertividad, obediencia,
respecto hacia los demás, etc., en Escuelas de Padres o Seminarios de Trabajo organizados
por la AMPA y coordinados por el Departamento de Orientación. Igualmente, sería de gran
utilidad incluir en la página web del centro algún apartado relacionado con los conflictos. Por
ejemplo, un faqs con preguntas y respuestas (incluso consejos) para que padres y alumnos
puedan obtener fácil información sobre qué hacer en situaciones concretas
La prevención es la mejor fórmula para tratar los conflictos. Cuando en los medios de
comunicación se lee o se escucha hablar de guerra preventiva como forma de hacer frente a
los episodios de violencia en el mundo no se puede dejar de pensar en que se trata de una
fórmula desvirtuada y perniciosa del término que en ningún caso puede resultar válida para el
mundo educativo. Sin embargo, es posible que la idea de atacar antes de ser atacado cale en
nuestras generaciones, más pendientes que nunca de la televisión y más sensibles a su
influencia que en ningún otro momento de nuestra reciente historia de las tecnologías
domésticas. Por consiguiente, ésta será una influencia que no debe ser desdeñada por
gestores educativos y, de manera especial por las familias.
"Como norma general, todo profesor que observe una conducía contraria a las
normas de convivencia en cualquier alumno, deberá corregirla, si entra en el
ámbito de su competencia o cursar parte escrito al tutor o Jefatura de Estudios
quienes actuarán en consecuencia con la gravedad de la conducta a corregir,
comunicándolo a los padres del alumno siempre que la conducta del mismo
revista cierta gravedad o sea reiterativa".
Esta prescripción es usual en casi todos los ROF y habla de corregir o de cursar un parte
escrito, es decir, de castigar. No dice nada de negociar, ejemplificar, dialogar o de arbitrar
medidas que pongan al sujeto o sujetos conflictivos en situación de autorregular sus
conductas.
• Elaborar una Guía de actuaciones -podría ser parte de las Normas de convivencia-
en la que se clarifique de forma precisa el proceso a seguir en cada una de las
situaciones conflictivas posibles, así como los procesos a poner en marcha.
5.3. Alumnado
Depende del profesor que el alumnado se sienta a gusto en clase, que encuentre las
pautas de trabajo ideales para conseguir adquirir los conocimientos y progresar como
persona en su contacto con los demás. Destacan:
- Autocontrol emocional. Es la capacidad de los alumnos para manejar sus emociones ante
situaciones conflictivas y controlar sus impulsos. Esto puede hacerse en los centros
mediante el planteamiento de ejercicios que les permitan conocerse mejor a sí mismos y
reconocer las emociones de los demás.
5.4. Familias
Los docentes siempre nos hemos preguntado ¿qué influencia real tenemos sobre las
familias?, a sabiendas de que es la familia la principal generadora de actitudes positivas o
negativas en relación con los conflictos en los que se ven involucrados sus hijos. Para tener
algún tipo de influencia en los padres es necesario acometer tareas conjuntas con ellos y
esto hoy por hoy es sólo posible a través de la acción tutorial.
La entrevista tutorial llevada a cabo de forma periódica, pero como mínimo una vez al
trimestre, facilitará información directa y actual de lo que acontece en cada familia y a la vez
permitirá al tutor conocer la opinión de los padres acerca de fenómenos como la violencia,
el pasotismo, la obediencia, etc. Un sencillo cuestionario servirá para la obtención de los
datos y para la sensibilización sobre el tema.
La entrevista tutorial, sea individual o grupal (pequeño grupo), ofrece múltiples alternativas:
- Simulaciones (poner a los padres frente a ¿qué haríais si...?).
- Estudio de casos.
- Contar experiencias.
La obediencia va unida en gran medida a la disciplina escolar, por este motivo la tratamos
como una de las condiciones básicas que pueden hacer que mejore la convivencia en el aula.
A continuación se ofrecen varias sugerencias dirigidas al profesorado y/o los tutores para
mejorar la obediencia de los alumnos:
- Distancia: Formula tu demanda desde una distancia cercana (en el espacio privado).
- Contacto visual: Busca y establece el contacto con los ojos (sin pulso, ni agresividad, ni
esquivado), pide que te mire si es necesario.
- Tono de la voz: Utiliza un tono de voz apacible, pero a la vez firme, no hables fuerte, ni
grites para obtener su atención.
- Sin emoción: Controla tus emociones, especialmente el enfado, la exacerbación o
súplica. Las reacciones demasiado emotivas disminuyen la obediencia y pueden agravar
la situación.
No conviene: Gritar, injuriarle, hacerle sentir culpable o inferior,
amenazar o brutalizarle. Pedir que te tome en cuenta.
- Frase positiva. Es más eficaz que formules demandas positivas, pidiendo que adopte el
alumno un comportamiento aceptable.
No conviene: "Para de hablar, de moverte". "No más". "Bien, ahora basta".
Conviene: "Siéntatey empieza tu trabajo...".
- Frase descriptiva, precisa. Las demandas positivas y descriptivas son preferibles a las
ambiguas o demasiadas generales
No conviene: "Ponte atento".
Conviene: "Siéntate sobre la silla, los pies en el suelo, las manos sobre tu mesa, mírame".
- Plazo: Deja tiempo para que el alumno reaccione a tu demanda (de tres hasta cinco
segundos). Durante este corto tiempo, no hables con él (sin discusión ni tampoco excusa),
no vuelvas a formular tu demanda ni añadas una nueva. Mira simplemente al alumno a los
ojos en la espera de que va a obedecer.
- Repetición: Es aconsejable que no repitas una demanda más de dos veces (no acoses
al alumno). Por lo mismo no enumeres rápidamente una serie de directivas.
No conviene: "Porfavor, dame tus deberes, compórtate bien hoy y no molestes al vecino
sentado frente a ti".
De forma individual se puede utilizar el método PIGEP de Crary (1994: 192) o una variante
del mismo. Consiste en:
- Parar. Cuando se detecta el malestar o enfado no se debe reaccionar sino detenerse a
pensar lo que se va a decir y a hacer. No dejarse llevar por el primer impulso.
- Identificar. Definir el problema, diferenciar las necesidades de los deseos. Hablar con
el otro sobre su versión de los hechos y contarle la propia. Evitar las etiquetas o juicios
generales que obstaculicen el "poder hablar".
- Generar. Ideas espontáneas, posibles soluciones, que sean distintas propuestas para
resolver el problema, sin restricciones. La racionalidad de las mismas se sopesará en el
paso siguiente.
- Evaluar. Entre todas las ideas, seleccionar las más viables, las que más satisfagan a
las necesidades de cada una de las partes.
- Planificar. La puesta en marcha de las soluciones propuestas previendo los posibles
obstáculos que puedan surgir para hacerla lo más realista posible. Elaborar un plan,
agenda o contrato para implementarlo.
A continuación se muestra un posible modelo de cuestionario que se puede utilizar para dirigir la
observación del grupo y que se entrega antes de iniciar la representación:
- ¿Qué se muestra en la representación? ¿Ves alguna relación con lo que ocurre en tu vida
real?
- ¿Al final ha quedado resuelto el conflicto?
- Cuando un conflicto de estas características se prolonga ¿qué hay de lamentable en la
situación?
- ¿Qué piensas de la actitud del protagonista ante sus padres? ¿Cómo la calificarías:
adulta, infantil...?
- ¿Qué piensas de la actitud de los padres?
- ¿Cómo reaccionamos nosotros ante una advertencia cualquiera de nuestros padres?
¿Qué hay de positivo en nuestras reacciones? ¿Qué hay de negativo?
- ¿Deberíamos cambiar nuestra actitud hacia nuestros padres? ¿En qué sentido?
- ¿Deberían nuestros padres cambiar su actitud hacia nosotros? ¿En qué aspectos?
- Realiza algunas propuestas de solución o mejora de la comunicación entre padres e hijos.
7. EJEMPLOS
7.1. Con el grupo-clase
- ¿Qué hacer ante...? Los motes (cambiar la temática de acuerdo a un listado elaborado por
los propios alumnos).
1. Se divide la clase en 5 equipos.
2. Se piensa la situación.
3. Se buscan varias respuestas (todos participan).
4. Debate y elección de la mejor solución.
5. El representante de cada equipo defiende su propuesta ante el grupo-clase.
6. Se abre un turno para posibles aclaraciones o sugerencias y se eligen las tres mejores
soluciones. Todos piensan en cómo ponerlas en marcha. Incorporarlas a las normas de
convivencia.
- A partir del visionado de la película "Mentes peligrosas" del director John N. Smith,
realizar una reflexión en grupo en la que se trate el tema de la violencia en las aulas.
¿Por qué se origina? ¿Qué soluciones se podrían llevar a cabo para evitar este tipo de
situaciones?
- Role-playing: "Pedro sale de clase y se encuentra a un grupo de niños que está
intercambiando cromos. No son de su clase, pero al ver que los cromos son de su
misma colección se acerca, pero antes de hablar, uno de ellos, Luis, le dice que se
vaya, que no piensan intercambiar cromos con él".
Entrenamiento: Dos niños (Pedro y Luis) y varios que forman el grupo. Pedro tiene que buscar
el acercamiento razonado al grupo y Luis mantendrá firme su actitud negativa, pero será
receptivo a los argumentos razonados de Pedro. Los demás intervendrán para conseguir
llegar finalmente a un acuerdo.
Entrenamiento: ¿Qué debe hacer Antonio? Se plantea aquí un estudio de casos en el que se
debe buscar la solución entre todo el grupo de profesores que participan. Las siguientes
preguntas puede servir para abrir los turnos de participación: ¿cómo hay que actuar para que
Raquel no se sienta acosada y admita su culpa?, ¿qué soluciones puedes aportar para que
Carlos y Susana tengan una actitud constructiva con Raquel?, ¿qué papel piensas que debes
adoptar como profesor?, ¿qué comentarios harías al tutor de esta clase a fin de que tenga
una comprensión adec uada de los hechos y pueda actuar en consecuencia?
C) La siguiente actividad se plantea para ser trabajada por el tutor con dos matrimonios. Se
entrega a cada matrimonio el siguiente listado de principios y el tutor los lee uno a uno. A
continuación se les pide que durante 10 minutos charlen entre sí por parejas y elijan los dos
principios que en casa lleven a cabo habitualmente porque les parezcan importantes, junto
con otros dos principios que no practiquen. Se les solicita que anoten brevemente por qué
no los realizan.
A partir de aquí, cada pareja explica por qué cumplen unos principios y no otros.
Se establece una charla-coloquio final con la participación del tutor que señala la relación
que tienen los temas tratados con las actitudes de sus hijos en el aula.
Principios:
1. Es mejor coger a sus hijos cuando se portan bien y elogiarlos, que estar pendiente de
ellos para decirles que están haciendo algo mal.
2. Dejen que sus hijos les ayuden o pídanselo sin agobiarlos ni exigirles.
3. Anime de vez en cuando a sus hijos en sus juegos y en sus tareas. No hace falta
invertir mucho tiempo, con unos segundos puede bastar.
4. Acostumbre a sus hijos a tener responsabilidades en el hogar. Plan téelas como una
obligación de todos los miembros.
5. Procure una disciplina positiva. Si su hijo hace algo mal, debe pagar por ello y
reconocer su culpa. Después es mejor olvidar y no volver a recordarlo.
6. Demuestre compasión cuando ejerza disciplina. Procure que las muestras de
compasión no duren excesivo tiempo. Simplemente se manifiesta y ya está.
7. Los sermones son para las iglesias no para el hogar. Se debe hablar con los hijos; pero
no es bueno hacerlo en los momentos de crisis, ni siquiera con el pretexto de hacerlos
razonar.
8. Aproveche cualquier momento del día para establecer una conversación con sus hijos.
Cualquier tema es válido, lo importante es dialogar.
9. Los niños aprenden lo que ven y oyen. Si usted grita cuando se enoja, lo menos que
puede esperar es que su hijo siga el ejemplo. Es conveniente manejar los problemas
sin perder la calma.
10. Los padres son maestros. Lo haya planeado o no, lo intente o no, enseñará a sus hijos
a través de la interacción con ellos. Especialmente en niños pequeños, lo que ustedes
hagan es más importante que lo que digan.
D) Role-playing: "Laura ha quedado con los amigos para salir el sábado por la mañana y
ver el posible regalo que la pandilla le hará a Juan, que cumple años. Su madre le dice que
el sábado tendrá que ayudar a limpiar la casa.
Laura le responde que ha quedado con los amigos y que no piensa dejarlos «colgados». La
madre de Laura le advierte que como reza el refrán: 'Primero es la obligación y luego la
devoción' y que se olvide de ir".
Entrenamiento: Una actriz-madre representa el papel. Deberá mantenerse firme, pero
razonando todas las cuestiones que le plantee, en su caso, la actriz-niña.