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Neumonía Bacteriana: Síntomas y Causas

La neumonía bacteriana es una grave infección pulmonar causada por bacterias que afecta los alvéolos y causa tos con flema, fiebre y dificultad para respirar. Los síntomas varían desde moderados a graves y dependen del agente causal y la salud del paciente. El tratamiento incluye antibióticos, oxígeno y ventilación mecánica, dependiendo de la gravedad de los síntomas.
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Neumonía Bacteriana: Síntomas y Causas

La neumonía bacteriana es una grave infección pulmonar causada por bacterias que afecta los alvéolos y causa tos con flema, fiebre y dificultad para respirar. Los síntomas varían desde moderados a graves y dependen del agente causal y la salud del paciente. El tratamiento incluye antibióticos, oxígeno y ventilación mecánica, dependiendo de la gravedad de los síntomas.
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neumonía bacteriana

Es una infección respiratoria grave que se desarrolla rápidamente (aguda) y


afecta los pequeños sacos de aire de los pulmones, llamados alvéolos, lo que
hace que se llenen de pus y líquido. (material purulento), lo que provoca tos con
flema o pus, fiebre, escalofríos y dificultad para respirar. Diversos
microrganismos, como bacterias, virus y hongos

Síntomas
Los signos y síntomas de la neumonía varían de moderados a graves y
dependen de varios factores, como el tipo de germen que causó la infección, tu
edad y tu salud en general. Los signos y síntomas moderados suelen ser
similares a los de un resfrío o una gripe, pero duran más tiempo.

Los signos y síntomas de la neumonía pueden incluir lo siguiente:

• Dolor en el pecho al respirar o toser


• Desorientación o cambios de percepción mental (en adultos de 65 años o
más)

• Tos que puede producir flema

• Fatiga

• Fiebre, transpiración y escalofríos con temblor

• Temperatura corporal más baja de lo normal (en adultos mayores de 65


años y personas con un sistema inmunitario débil)

• Náuseas, vómitos o diarrea

• Dificultad para respirar

Cuadro clínico
Las neumonías bacterianas cursan con fiebre, tos generalmente productiva de
secreciones y producción de esputo purulento. Algunos organismos pueden
causar una infección de aparición repentina acompañada de tos sanguinolenta.

Diagnóstico
Tinción de Gram de tejido pulmonar mostrando cocobacilos Gram positivas.

La neumonía se diagnostica con una combinación de la clínica que presenta el


afectado, incluyendo tos, fiebre y dificultad respiratoria y confirmada por la
consolidación pulmonar observable en una radiografía de tórax. La etiología se
establece con cultivo bacteriológico del esputo y de la sangre (hemocultivo). A
menudo una broncoscopia es indicada para ciertos pacientes hospitalizados. El
diagnóstico acertado puede ser difícil en pacientes con otras enfermedades.
Ocasionalmente se emplea la tomografía y otros exámenes para diferenciar una
neumonía de otras enfermedades, como el cáncer de pulmón.

Examen físico[
Los síntomas de una neumonía deben recibir evaluación médica inmediata. El
examen físico realizado por un profesional de la salud calificado puede
encontrar fiebre, aunque en ocasiones se observa baja temperatura
corporal, frecuencia respiratoria aumentada, tensión arterial baja, frecuencia
cardíaca acelerada o incluso una disminuida saturación de oxígeno, manifestada
por un oxímetro o gasometría arterial. Aquellos que presenten dificultad
respiratoria, confusión o coloración azulada deben recibir atención inmediata.

Al auscultar los pulmones con un estetoscopio se pueden escuchar murmullos


respiratorios anormales, tales como la presencia de sonidos crujientes
llamados crepitantes, así como regiones en los pulmones que se identifiquen
como llenos de líquido o fluidos llamados puntos de consolidación. El
examinador puede igualmente encontrar anomalías pulmonares con la palpación
y percusión del pecho para localizar los puntos de consolidación.

Radiografía de tórax, cultivos y otros exámenes


Radiografía de tórax mostrando consolidación pulmonar en ambas bases
pulmonares y en el centro del pulmón derecho.

Un examen importante para el diagnóstico acertado de una neumonía es


la radiografía de tórax, que puede mostrar áreas de opacidad (vistas como
zonas blanquecinas), que representan áreas de consolidación. La neumonía no
siempre se puede apreciar en una radiografía de tórax, bien porque se trate de
un estadio inicial de la enfermedad o porque se halle infectada una porción de
los pulmones que no se observa en una radiografía. Una radiografía puede
también ser difícil de interpretar en pacientes con fibrosis pulmonar
e insuficiencia cardíaca congestiva. En algunos casos se amerita realizar una
tomografía computarizada.

Los resultados de cultivos de las expectoraciones del enfermo tardan al menos


dos o tres días, de modo que son usados solo para confirmar el diagnóstico y
para evaluar la sensibilidad del microorganismo a diversos antibióticos,
incluyendo aquellos que ya hayan sido administrados al paciente.

Un recuento de leucocitos puede mostrar una elevación en la concentración de


estas células, indicando la presencia de una infección o inflamación. En algunos
individuos inmunodeficientes, el recuento de células blancas puede verse normal
o disminuido. A menudo es importante evaluar la función de los riñones por
medio de exámenes de sangre —un elemento importante al recetar antibióticos
y evaluar daños por hipotensión— incluyendo para la evaluación de la
concentración de sodio en sangre. Una concentración baja de sodio en casos
con neumonía, por lo general indica una cantidad elevada de la hormona
antidiurética producida por los pulmones en estadios terminales, una condición
denominada Síndrome de secreción inadecuada de la hormona antidiurética.
Existen exámenes de laboratorio específicos para bacterias atípicas y otros
microorganismos, como virus, hongos y parásitos.
Causas
Muchos gérmenes pueden causar neumonía. Los más comunes son las
bacterias y los virus en el aire que respiramos. El cuerpo normalmente evita que
estos gérmenes infecten los pulmones. Pero a veces estos gérmenes pueden
dominar tu sistema inmunitario, incluso si tu salud es generalmente buena.

La neumonía se clasifica según los tipos de gérmenes que la causan y el lugar


donde se contrajo la infección.

Neumonía adquirida en la comunidad


La neumonía adquirida en la comunidad es el tipo más común de neumonía.
Ocurre fuera de los hospitales u otros centros de atención de la salud. Puede ser
causada por lo siguiente:

• Bacterias. La causa más común de la neumonía bacteriana en los


Estados Unidos es el Streptococcus pneumoniae. Este tipo de neumonía
puede ocurrir por sí sola o después de haber tenido un resfriado o una
gripe. Puede afectar una parte (lóbulo) del pulmón, una afección llamada
neumonía lobular.

• Organismos similares a las bacterias. Mycoplasma pneumoniae


también puede causar neumonía. Típicamente produce síntomas más
leves que otros tipos de neumonía. La neumonía ambulatoria es un
nombre informal que se le da a este tipo de neumonía, que típicamente
no es lo suficientemente grave como para requerir reposo en cama.

• Hongos. Este tipo de neumonía es más común en personas con


problemas de salud crónicos o sistemas inmunitarios debilitados, y en
personas que han inhalado grandes dosis de los organismos. Los hongos
que lo causan pueden encontrarse en el suelo o en los excrementos de
las aves y varían según la ubicación geográfica.

• Virus, incluso COVID-19. Algunos de los virus que causan resfriados y


gripe pueden causar neumonía. Los virus son la causa más común de
neumonía en niños menores de 5 años. La neumonía viral suele ser leve.
Pero en algunos casos puede llegar a ser muy grave. El coronavirus 2019
(COVID-19) puede causar neumonía, que puede llegar a ser grave.

Prevención
Para contribuir a prevenir la neumonía:

• Vacúnate. Existen vacunas para prevenir algunos tipos de


neumonía y la gripe. Habla con el médico sobre estas y otras
vacunas. Las pautas de vacunación han cambiado con el tiempo; por
lo tanto, asegúrate de revisar el estado de tus vacunas con tu médico
incluso si recuerdas haberte vacunado anteriormente contra la
neumonía.

• Asegúrate de que los niños se vacunen. Los


médicos recomiendan una vacuna para la neumonía diferente para
niños menores de 2 años y para niños de 2 a 5 años que son
particularmente propensos a contraer la enfermedad neumocócica.
Los niños que concurren a una guardería grupal también deben
recibir la vacuna. Los médicos además recomiendan la vacuna
contra la influenza para niños menores de 6 meses.

• Practica una buena higiene. Para protegerte de las


infecciones respiratorias que a menudo derivan en neumonía, lávate
las manos regularmente o usa un desinfectante para las manos a
base de alcohol.

• No fumes. El tabaquismo daña las defensas naturales que


protegen a tus pulmones de las infecciones respiratorias.
• Mantén fuerte tu sistema inmunitario. Duerme lo
suficiente, ejercítate regularmente y lleva una dieta saluda

Tratamiento
El tratamiento de la neumonía bacteriana depende de la gravedad
de los síntomas, el tipo de patógeno (bacteria) y otros factores. La
mayoría de las veces, la neumonía se puede tratar en el hogar, pero
en casos graves, puede ser necesaria la hospitalización.

El tratamiento puede incluir:

▪ Antibióticos

▪ Terapia de oxigeno

▪ Ventiladores mecánicos

▪ Analgésico

▪ Expectorantes

▪ Medicamentos para ayudar a aliviar los problemas respiratorios.

Las instrucciones caseras para promover la recuperación de la


neumonía bacteriana pueden incluir:

▪ Controlar la fiebre, a menudo con medicamentos antipiréticos de venta


libre como Tylenol

▪ Comer una dieta saludable

▪ Aumento de fluidos
▪ Descansar lo suficiente

Antibióticos para la neumonía

El antibiótico indicado en el tratamiento de la neumonía bacteriana puede variar


de acuerdo al microorganismo responsable de la infección, pudiendo indicarse:

• Amoxicilina;

• Azitromicina;

• Ceftriaxona;

• Fluoroquinolonas, como el levofloxacino y moxifloxacino;

• Penicilinas;

• Cefalosporina;

• Vancomicina;

• Carbapenémicos, como meropenem, atrápenme o imipenem.

Es importante que el tratamiento con antibióticos se realice de acuerdo a la


orientación del médico y que se continúe, aunque ya no haya signos o síntomas
presentes. En la mayoría de los casos, el uso de antibióticos debe mantenerse
alrededor de 7 a 14 días, sin embargo, puede prolongarse hasta 21 días,
dependiendo de la gravedad de la infección y el estado de salud de la persona.
El caso del Coronavirus

Para terminar, podemos exponer un caso que puede provocar neumonía que nos
afecta a todos por su alcance mundial. No hablo de otro que del SARS-CoV-2,
causante del COVID-19. Comúnmente llamado coronavirus, se trata de un virus
de la familia Coronaviridae, que infecta a sus huéspedes en su tracto respiratorio.

El ciclo general de un virus dentro de su huésped es el de infectar células, donde


inyecta su contenido genético y toma control de los mecanismos de esta para la
duplicación y replicación de ese material. Además, también la utiliza para la
fabricación de otros componentes proteicos que forma el virus (como la cápsula,
donde se almacena el contenido genético). En otras palabras, el virus domina
otras células para fabricar copias de él y así crecer en número. Una vez
alcanzado un límite de unidades, activa la destrucción de la célula para la
liberación de los virus.

En el caso del coronavirus, el patógeno invade células del tracto respiratorio,


principalmente de los alvéolos, por lo que la infección y destrucción de células
en este tejido afecta a nuestra respiración. Por ello, sus principales síntomas son
fiebre (infección), tos y sensación de falta de aire (afecta al área de intercambio
de gases). En casos más graves, se genera neumonía y síndrome respiratorio
agudo, una insuficiencia pulmonar debido a la acumulación de sangre (edema)
en el órgano.

El problema general de los virus, es que no se usa medicamento para su


tratamiento, ya que los antivirales son de uso restringido. Normalmente se busca
minimizar los síntomas y hacer uso de aparatos que faciliten las funciones
(ejemplo, respiradores). Y la vacuna es un elemento preventivo para no
contagiarse de la enfermedad. Por eso en este caso, lo que se busca como
solución más rápida es un tratamiento eficaz que ayude a minimizar los daños
del virus y lo más importante, tomar medidas de prevención para detener la
expansión.

Pruebas de diagnóstico
Se pueden realizar varios tipos diferentes de pruebas de diagnóstico para
diagnosticar la neumonía, que incluyen:
▪ Oximetría de pulso

▪ Prueba de gasometría arterial

▪ Radiografía de pecho

▪ Prueba de esputo

▪ Tomografía computarizada del tórax

▪ Cultivo de líquido pleural

▪ Broncoscopia

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