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Castro R Y Bronfman 1999

Este documento discute problemas en la integración de métodos cualitativos y cuantitativos en investigaciones sociales sobre salud. Aborda la larga discusión entre ambos enfoques desde el origen de las ciencias sociales. Luego, analiza cuatro problemas centrales: el poder en la generación de datos, la validez externa, la confiabilidad y las modalidades de integración. Concluye que es necesario vincular este debate con desarrollos teóricos más amplios en sociología y antropología.
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Castro R Y Bronfman 1999

Este documento discute problemas en la integración de métodos cualitativos y cuantitativos en investigaciones sociales sobre salud. Aborda la larga discusión entre ambos enfoques desde el origen de las ciencias sociales. Luego, analiza cuatro problemas centrales: el poder en la generación de datos, la validez externa, la confiabilidad y las modalidades de integración. Concluye que es necesario vincular este debate con desarrollos teóricos más amplios en sociología y antropología.
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SALUD,

CAMBIO SOCIAL
Y POLÍTICA

PERSPECTIVAS
DESDE
AMÉRICA LATINA

Mario Bronfman y Roberto Castro


Coordinadores

Comité editorial:

Lucille Atkin, Viviane Brachet, Manuel Angel Castillo, Orlandina de Oliveira,


Héctor Guiscqfre, David Halperin, Héctor Hernández, Graciela Hierro,
Felicia Knaul, Celia Leitao, Ana Luis Ligouri, Oliva López, Carlos Magis,
Carolina Martínez, Joaquín Molina, Raúl Molina, Blanca Rico, Jorge Saavedra,
Nelly Salgado, Carlos Santos-Burgoa, Julio Sotelo, Carlos Zolla, Elena Zúñiga

Instituto Nacional de Salud Pública y


Foro Internacional de Ciencias Sociales y Salud
Título de la obra:
SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA. PERSPECTIVAS
DESDE AMÉRICA LATINA

Derechos Reservados e en 1999 por EDAMEX, S.A. de C.V.


e Instituto Nacional de Salud Pública

Prohibida la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio.


Se autorizan breves citas en artículos y comentarios bibliográficos,
periodísticos, radiofónicos y televisivos, dando al autor
y al editor los créditos correspondientes.

Portada• Departamento Artístico de EDAMEX.

Colección: Medicina y Salud

Ficha Bibliográfica:
Bronfman N Mario y Castro Roberto
Coordinadores
Salud, cambio social y política Perspectivas desde América Latina
Selección de las principales ponencias presentadas durante el IV Congreso
Latinoamericano de Ciencias Sociales y Medicina
544 pág. de 21.5 x 28 cm.
Índice. Ilustraciones. Bibliografía. Ilustraciones. Gráficas.

10. Medicina y Salud 12. Sociología

ISBN-970-661-066-9

EDAMEX, Heriberto Frías 1104, Col. del Valle, México 03100.


Tels. 559-8588. Fax: 575-0555 y 575-7035.

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propiedad de: EDAMEX, SA. de C.V.
Problemas no resueltos en la integración de
métodos cualitativos y cuantitativos
en la investigación social en salud

Roberto Castro'
Mario Bronfman2

INTRODUCCIÓN LA DISCUSIÓN ENTRE LOS ABORDAJES


CUALITATIVOS Y CUANTITATIVOS
En este trabajo se discuten algunos de los
problemas centrales de la integración entre La controversia respecto de las diferencias
métodos cualitativos y cuantitativos en el entre los métodos cualitativos y. los cuanti-
campo de las ciencias sociales aplicadas a la tativos, y sobre las implicaciones epistemoló-
salud. Con este objetivo en mente, ofrece- gicas y empíricas de su integración, se
mos, en la primera parte, un "encuadre" sin- remonta al origen mismo de las ciencias so-
tético de una discusión más bien antigua; se ciales. Los fundadores de la sociología, al
muestra que el debate entre lo cualitativo y debatir sobre el objeto de estudio de esta dis-
lo cuantitativo se viene dando desde la fun- ciplina, no ignoraban el correlato metodoló-
dación de las ciencias sociales, y se analizan gico de sus propuestas. Durkheim advertía
algunas de las posiciones contemporáneas sobre el riesgo de confundir los hechos so-
sobre este debate. En la segunda parte se ciales con las formas que éstos adoptan en
discuten, con mayor detalle, cuatro de los los casos particulares, y postulaba que "la
principales problemas en torno a la integra- estadística nos ofrece el medio apropiado
ción de los métodos cualitativos y cuantita- para aislarlos" (Durkheim, 1978:35); defen-
tivos que, a nuestro juicio, aún carecen de día la posibilidad de abordar los fenómenos
una solución satisfactoria. Se abordan así, en sociales con la misma objetividad y el mis-
forma sucesiva, la cuestión del poder en la mo distanciamiento respecto del objeto de
generación de los datos y los problemas de estudio que los que se presume existen en
la validez externa, de la confiabilidad y de las las ciencias naturales.
modalidades de integración entre ambos ti- Weber, en cambio, señalaba que "mien-
pos de abordajes. El trabajo concluye tras en la astronomía los cuerpos celestes nos
enfatizando la necesidad de vincular el de- interesan sólo en sus relaciones cuantitativas,
bate entre los abordajes cualitativos y cuan- susceptibles de medición exacta, en las cien-
titativos en el campo de las ciencias sociales cias sociales nos concierne la tonalidad cua-
aplicadas a la salud con los desarrollos de la litativa de los procesos... cuya comprensión
teoría socioantropológica más general. por vía de la revivencia es... una tarea... espe-
cíficamente distinta de aquella que pueden
o pretenden resolver las fórmulas de las cien-
cias naturales exactas en general" (Weber,
1982:62. Cursivas en el original)?

Centro Regional de Investigaciones Multidisciplina- 3Hay que advertir, sin embargo, que desde un
rias, UNAM, México. comienzo cada escuela sociológica ha dado cabida, de
manera complementria, a conceptos que no forman
2 Instituto Nacional de Salud Pública, México. parte de su núcleo teórico, obligadas a dar cuenta de
50 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA

A pesar de la propuesta concreta de Desde mediados de los sesenta, con el


Durkheim, el enfoque positivista en general, surgimiento de las corrientes interpretativas,
y los métodos cuantitativos en particular, se han abierto nuevamente espacios para los
devinieron la estrategia de análisis predo- métodos cualitativos. Estos abordajes han
minante en las ciencias sociales sólo hasta visto incrementado significativamente su
mediados del siglo xx, con el desarrollo del grado de sofisticación con la incorporación
funcionalismo empírico (Merton) y de las de las perspectivas constructivistas, que con-
técnicas de análisis estadístico (Lazarsfeld). traponen al ideal positivista de "descubrir"
Estos desarrollos, a su vez, se alimentaban la realidad la inevitabilidad del carácter
también de una revisión de las formula- "construido" de los conocimientos. Una opo-
ciones del Círculo de Viena de los años vein- sición de concepciones tal es uno de los pro-
te, y de las formalizaciones de autores como blemas nodales en el debate contemporáneo
Hempel (1949), Nagel (1961) y Popper (1959), entre los métodos cualitativos y los métodos
entre otros (Baldus, 1990). cuantitativos, y se refleja no sólo en las cien-
El debate contemporáneo, que ciertas cias sociales en general, sino en la aplicación
"modas" hacen aparecer como novedoso, de éstas a los problemas de salud. A partir
reitera una vieja discusión (Wiseman, 1972), del desarrollo del constructivismo social
si bien con una diferencia: la perspectiva (Berger y Luckman, 1982; Watzlawick y cols.,
hegemónica era entonces la cualitativa y la 1994), la comparación entre los métodos
corriente que tenía que legitimar su existen- cuantitativos y los cualitativos no puede
cia era la cuantitativa (Churchman, 1971). Al plantearse únicamente en términos de una
volverse dominante esta última, continuó el disputa en torno al objeto de la ciencia
debate entre lo cuantitativo y lo cualitativo, social —patrones colectivos de conducta
sólo que han sido los defensores de tal pers- medibles numéricamente vs. los significados
pectiva los que han debido escribir desde subjetivos que los actores elaboran (Wilson,
una posición de subaltemidad. A partir de la 1990)— sino que deben, necesariamente,
década de los sesenta, estos esfuerzos de rei- recuperar el problema de la generación de
vindicación estuvieron acompañados por la conocimientos como práctica socialmente de-
aparición de textos, hoy clásicos, que seña- terminada y mediada por el lenguaje (Clif-
laban la importancia de vincular la historia
(el nivel macro) con la biografía (el nivel
4 A estos debates no fueron ajenas las influencias de
micro), y la subjetividad con la estructura
las agencias financiadoras internacionales. Así como
social (Mills, 1979); en su momento, consti- en ciertos períodos un protocolo de investigación
tuyeron las expresiones métodológicas de social que no contemplara un uso extensivo de
corrientes sociológicas en formación, como métodos cuantitativos simplemente no era financiable,
la etnometodología (Cicourel, 1982) y el la "moda" actual apunta en la dirección contraria, y
interaccionismo simbólico' (Glaser y Strauss, los estudios cualitativos están mereciendo especial
consideración (léase financiamiento) por parte de
1967), y que señalaban la necesidad de traer dichas agencias. Lo que no resulta del todo claro es la
de regreSo al "actor" dentro de la teoría so- secuencia de la relación: ¿las agencias recogen lo mejor
ciológica (Touraine, 1987). de la discusión académica y financian lo que en cada
momento aparece como lo más adecuado, o más bien la
discusión renace como resultado de la decisión de las
las múltiples dimensiones de la realidad (Alexander, agencias —y de los investigadores que en ellas
1982, 1983). De este modo, mientras los enfoques trabajan— y las investigaciones son las que se adectían?
interpretativos necesitan, de alguna manera, incluir Lo más probable es que ambas alternativas expliquen
algunas referencias a la estructura social en tanto parcialmente la realidad; pero una indagación más
realidad que se impone desde fuera, los enfoques rigurosa en este sentido contribuiría a deslindar el peso
estructurales suelen abrir un espacio para la subje- de la discusión académica y el de las decisiones
tividad humana, tal como lo hizo el propio Marx con corporativas en la modulación de lo que los científicos
su concepto de alienación (Marx, 1961). sociales hacemos.
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFMAN 51

ford, 1986). El auge del positivismo signifi- profundidad, y demás) (Steckler y cols.,
có el abandono de este tipo de reflexión; su 1992).
decaída actual sugiere la posibilidad de El cúmulo de bibliografía sobre este tema
reformular la crítica del conocimiento de la provocó la aparición de intentos para clasi-
única manera en que es posible hacerlo: ficarla (Pedersen, 1992; Steckler y cols., 1992).
como teoría de la sociedad (Habermas, 1988). Algunas de tales clasificaciones proponen
Y por el hecho de que estos debates consti- dividir a la literatura entre autores puristas
tuyen un fenómeno característico de, y ge- (los que postulan la imposibilidad de arti-
neralizado en, las ciencias sociales en su cular ambos abordajes), eclécticos (los que
conjunto, las ciencias sociales aplicadas a la aceptan los dos enfoques como válidos) y
salud no pueden permanecer al margen de pragmáticos (los que articulan ambas metodo-
tales desarrollos. logías a partir del abordaje de su tema de
La literatura en torno a la posibilidad y estudio). A nuestro criterio, convendría su-
lo deseable de la articulación entre los enfo- perponerles otra clasificación, que agrupe a
ques cualitatitativos y cuantitativos en el los diversos autores según el objetivo pre-
área de la salud empieza a ser muy abun- dominante —explícito o implícito— que per-
dante anulando cualquier pretensión de siguen con su investigación. Si lo que bus-
exhaustividad. Algunas publicaciones se han can es enriquecer la teoría sociológica, esto
desarrollado específicamente para mostrar es, si se hace sociología de la salud, enton-
la utilidad de esta combinación (Janes, Stall ces es fundamental apegarse a la tradición
y Gifford, 1986); otras argumentan que el que se defiende, y dependiendo de cuál sea
nivel de análisis de la investigación en sa- ésta, será más o menos pertinente combinar
lud pública y ciencias sociales es equivalente ambos abordajes. Por ejemplo, un análisis
(el nivel poblacional), por lo que la aplica- funcionalista de la conducta del enfermo
ción de los diversos métodos de las ciencias tolera mucho más la combinación de méto-
sociales en la investigación en salud debería dos que un análisis fenomenológico; pero
ser casi natural (Inhorn, 1995); y otras más, también puede resultar menos pertinente. A
por el contrario, postulan la imposibilidad la inversa, un análisis marxista de la refor-
de una combinación entre los métodos esta- ma de los sistemas de salud es más permea-
dísticos y los métodos cualitativos, a partir ble a la combinación de métodos cualitativos
del carácter socialmente construído de toda y cuantitativos que un enfoque interaccio-
actividad científica y de una consecuente nista-simbólico, y lo más probable es que re-
falta de objetividad —como la que defiende sulte también más pertinente.
el positivismo— de sus datos (Smith, 1990; Si, por el contrario, lo que se busca es
Bury, 1986). contribuir a resolver problemas concretos de
Junto a la literatura que busca específi- salud, entonces es fundamental abordar el
camente tomar una posición acerca de este problema con estricto apego a ese fin y ser
tema, existe otro conjunto de publicaciones más flexible en cuanto a combinación de teo-
que combinan metodos cualitativos y cuan- rías y métodos (Minayo y Sanches, 1995).
titativos en salud, pero sin un referente teó- Hay que advertir que tanto la genera-
rico de mayor envergadura en el cual anclar ción de teoría como la resolución de proble-
las propias posiciones. Esta superficialidad mas constituyen dos momentos de un sólo
se manifiesta no sólo en el nivel conceptual, proceso: el de la investigación científica. Es
sino también en el nivel técnico: casi no hay legítimo privilegiar uno u otro, en función
ejemplos de combinación de técnicas estadís- de los objetivos y del contexto del investiga-
ticas complejas (regresión logística, análisis dor; esto es, en función del "interés cognos-
factorial, y otras), con técnicas cualitativas citivo", en términos de Habermas (1989).
sofisticadas (historias de vida, entrevistas en Pero es indispensable que ambos sean rigu-
52 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA

rosos teórica y metodológicamente, y con- los sujetos investigados (Deegan y Hill,


gruentes con su propio fin. La opción por 1987). Sin negar que, en efecto, algunos de
investigar para generar teoría exige a quie- los abordajes cualitativos —como la entre-
nes la desarrollan fidelidad a los paradigmas vista en profundidad o la historia de vida—,
de los que se proviene; la opción por trans- permiten un acercamiento más "natural" a
formar la realidad abre más espacios para la los sujetos, proponemos que es necesario
interdisciplinariedad, y exige a sus practi- reflexionar con más detalle sobre las condi-
cantes la generación de conocimientos que ciones que hacen posible este tipo de encuen-
contribuyan de manera directa a mejorar la tros. En países como México —y probable-
salud de la población y a brindarle servicios. mente también en otros contextos nacionales,
A pesar de la abundante producción regionales o locales— la mayor parte de los
bibliográfica sobre este tema, es posible ad- estudios se hacen sobre/con sujetos socia-
vertir la existencia de algunos problemas les que viven bajo alguna forma de subordi-
centrales de este debate que no han sido re- nación, sea ésta económica (en el caso de los
sueltos de forma satisfactoria hasta hoy. So- desposeídos), de género (en el caso de las
bre algunos de ellos quisiéramos abundar en mujeres), sexual (en el caso de las minorías
el resto de este trabajo. sexuales), o de algún otro tipo. En muchos
casos, es precisamente esa condición de sub-
ordinación la que da origen a su "dispo-
sición" a colaborar. El dato etnográfico se
PROBLEMAS NO RESUELTOS EN LA DISCUSIÓN
CONTEMPORÁNEA
monta sobre estructuras de poder que fun-
cionan en el nivel micro: en nuestro caso,
Problema 1. El poder como elemento hemos constatado que por más "democráti-
constitutivo del dato cos" que seamos, el acceso a los grupos
subordinados nos es dado por lo que nues-
tro estatus representa, porque están acos-
Una de las críticas que se suelen hacer a los tumbrados a responder a solicitudes, por su
abordajes cuantitativos desde la perspecti- orientación estructural para el otro (Derber,
va de los métodos cualitativos es su propen- 1979; Sennet y Cobb, 1979). Esas estructuras
sión a servirse de, más que a comunicarse de poder en funcionamiento pueden ser de
con, los sujetos de estudio (Ibáñez, 1994, varios tipos: en los casos en los que se ofrece
Cornwell, 1984). El argumento es que las una compensación económica a los sujetos
encuestas utilizan a los individuos para ex- que participan en un estudio, es posible ad-
traer de ellos información que luego se pro- vertir que la investigación se monta sobre la
cesa (y eventualmente se publica), sin que necesidad del otro: su necesidad económica
medie ningún tipo de "devolución" a quie- dificulta que se rehusen a participar. Pero el
nes dieron origen a los datos (Oakley, 1981). investigador está obligado a reflexionar: ¿se
Se argumenta que la situación de entrevista trata de individuos que aceptan participar
es tan artificial —un individuo se limita a en pleno uso de su libertad, o es más bien
preguntar y el otro a responder—, que es que la investigación se plantea en el marco
posible formular cuestionamientos muy só- de la lógica "contractual" que caracteriza a
lidos sobre la validez de los datos así obte- nuestras sociedades? Estrechamente vincu-
nidos (Cicourel, 1982). lado a este tema aparece el consentimiento
Los métodos cualitativos, en cambio, informado. Para las grandes agencias finan-
parecerían encontrar una de sus fuentes de ciadoras y las universidades de países desa-
legitimación primarias en el hecho de que rrollados, el consentimiento informado sig-
permiten una comunicación más horizontal nifica ofrecer abiertamente la posibilidad de
—más igualitaria— entre el investigador y rechazar la participación en una investiga-
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFMAN 53

ción en sus inicios o durante su transcurso. Problema 2. Las posibilidades de generalización


Pero en contextos como el nuestro, en don- de los hallazgos
de una forma de opresión predominante se
refiere a la falta de "ciudadanización" de los
individuos, esto es, al desconocimiento casi Una vez generado, ¿cuán generalizable es el
dato? El problema de la generalización de
absoluto de muchos de ellos no sólo de sus
derechos básicos, sino incluso del hecho mis- los datos —o validez externa, según Camp-
mo de que pueden tener derechos, la pre- bell y Stanley (1982)—, se ha resuelto tradi-
sencia de un investigador que "ofrece" el cionalmente de una manera simplista. Suele
derecho de aceptar o rehusar libremente la haber acuerdo entre los diversos autores en
participación, suele ser visto por los infor- el sentido de que los métodos cuantitativos
mantes con grandes dosis de reserva y sus- son débiles en términos de validez interna
picacia por lo antinatural que el acto les re- —casi nunca sabemos si miden lo que quie-
sulta. De este modo, desembocamos en un ren medir—, pero fuertes en validez externa
—lo que encuentran es generalizable al
dilema ético que cuestiona de raíz el argu-
mento esbozado al principio de esta sección, conjunto de la población—. Lo inverso se
en el sentido de que la investigación cualita- presume para los métodos cualitativos: se
tiva se reivindica a sí misma a partir de su afirma que se trata de métodos de mucha
"naturalismo", de su supuesta habilidad mayor validez interna, si bien son débiles en
para estudiar a los actores sociales en su es- términos de su posibilidad de generalización.
cenario natural. A mediados de este siglo, bajo el dominio
De ahí que sea fundamental profundi- de los métodos positivistas, la solución que
zar la reflexión en esta dirección si quere- se proponía a este problema se planteaba tra-
mos saber mejor qué tipo de dato estamos tando de no sustraerse a la lógica de los mé-
produciendo. La reflexión de Rosaldo (1986) todos cuantitativos y sugiriendo el uso de
sobre la etnografía de Le Roy Ladurie (1988) procedimientos "cuasi-estadísticos" (Becker,
sobre Montaillou, puede resultar particular- 1958). Años más tarde, el problema de la ge-
mente esclarecedora, sobre todo porque neralización se ha abordado en términos del
aborda un ejemplo extremo; se pregunta principo de "incertidumbre sociológica"
Rosaldo: ¿cuál es el estatuto teórico y ético (Burawoy, 1991), que sostiene que mientras
de una investigación magistral cuyos datos más profunda es la observación sociológica
originarios fueron obtenidos mediante coer- menos generalizables son los hallazgos y vi-
ción, en la que los sujetos fueron forzados a ceversa.
hablar, sin alternativa, frente al inquisidor? Sin embargo, al plantearse de esta ma-
Si bien estamos lejos de sugerir que esta des- nera se excluyen de la discusión algunos
igualdad extrema (inquisidor-acusado) se problemas centrales que quisiéramos hacer
reproduce en la investigación cualitativa en evidentes. En primer lugar, para los que ha-
países como México, proponemos que la re- cen ciencia social privilegiando el momento
flexión sobre casos extremos de este tipo de generación de teoría, en el ideal de la ge-
pueden ser muy útiles en un campo como el neralización estadística se refleja el postulado
nuestro, en el que no se ha teorizado sufi- durkheimiano de que los hechos sociales, los
cientemente sobre las implicaciones episte- que interesan a la sociología, son, por defi-
mológicas de las condiciones de generación nición, colectivos; es decir, son comunes a
de los datos. un grupo de individuos en la sociedad, aun-
que olvidan lo central de la argumentación:
54 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA

los fenómenos son generales si son colecti- tulado que los hechos que más interesan a
vos; pero "de ningún modo puede afirmarse la sociología son, justamente, lo contrario de
que es colectivo a causa de su carácter gene- cualquier generalización. Weber señalaba:
ral" (Durkheim, 1978:35). Los fenómenos "... la ciencia social que querernos promover
que interesan a la sociología pueden ser de- es una ciencia de realidad. Querernos com-
finidos de antemano como colectivos, in- prender la realidad de la vida que nos cir-
teresando verificar su generalidad sólo para cunda, y en la cual estamos inmersos, en su
probar que lo son, y no como base para especificidad... queremos comprender... las
presumirlo. No se trata de que sean genera- razones por las cuáles [un fenómeno] ha
lizables y que por eso tengan carácter colecti- llegado históricamente a ser así-y-no-de-
vo; la dirección analítica correcta es la otro-modo"; esto es, se busca comprender el
contraria: son hechos colectivos, por tanto, desarrollo y características de los procesos
estudiables estadísticamente. Sin embargo, sociales (Weber, 1982:61. Cursivas en el ori-
dentro de las ciencias sociales la generaliza- ginal). Esto es así por el carácter mismo del
ción no parece reparar en esta precisión, y objeto de la sociología que señalabamos más
tiende a tomar como equivalentes ambas arriba: si los fenómenos que interesan son
direcciones analíticas. Un debate sobre el aquéllos mediados por la interpretación de
problema de la generalización de los datos, los individuos, entonces son las interpreta-
debidamente anclado en la teoría sociológi- ciones locales, históricamente circunscritas,
ca, debería dar más espacio a los procedi- las que interesan. Entendidas las cosas des-
mientos analíticos mediante los cuáles se de este punto de vista, la pregunta relevan-
presume el carácter de "hechos colectivos" te a formular ante quien presuma contar con
(ergo estudiables estadísticamente) de los nuevos hallazgos sociológicos en el campo
fe, del penc.)s de interés, más que centrar el de la salud es más bien: "¿cuán particula-
peso de toda la argumentación en la necesi- rizables son tus hallazgos?". Desde la ópti-
dad dé extrapolar los hallazgos a la pobla- ca de esta corriente sociológica, un hallazgo
ción general. sociológico general es aún un dato que re-
En cambio, en el caso de quienes privi- quiere de un trabajo de "particularización"
legian la investigación aplicada a los proble- y "especificación" para poder considerarlo
mas de salud, es mucho más claramente como realmente sociológico. En este caso
entendible la necesidad de contar con hallaz- también se cuenta con una justificación prag-
gos cuyo grado de validez externa sea de- mática en el terreno de las ciencias sociales
terminable, porque se pretende que de esta aplicadas a la salud: si la investigación va a
investigación se deriven políticas y progra- servir de base para la formulación de políti-
mas de intervención concretos. Aquí se ad- cas y programas de intervención, entonces
vierte un sesgo similar al anterior: la pre- ésta debe ser lo suficientemente acotada, es-
noción, presente en muchos evaluadores, de pecífica y particular c?mo para garantizar
que un criterio para atribuir calidad a la cien- la formulación de una intervención pertinen-
cia social aplicada a la salud es que sea te y adecuada a las particularidades del gru-
generalizable en sus hallazgos; es decir, la po al que va dirigida. /
presuposición de que sólo los fenómenos de Entonces, desde esta perspectiva, ambos
carácter general o mayoritario interesan a las enfoques están en igualdad de circunstan-
disciplinas sociales. De alguna manera, los cias. Aceptar superficialmente que una limi-
enfoques cuantitativos siempre preguntan, tación de los métodos cualitativos es su
por lo general explícitamente, a los cualita- dificultad para generalizar, es aceptar de an-
tivos: "¿cuán generalizables son tus hallaz- temano que el ideal de la ciencia social es la
gos?" No obstante, desde sus orígenes la generalización y es, por ende, suscribir los
corriente sociológica interpretativa ha pos- postulados básicos de la sociología positivis-
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFMAN 55

ta. Igualmente legítimo es adscribirse a la traen por generalización, los métodos cuali-
necesidad de hacer ciencia social que ilumi- tativos generalizan por abstracción. Al estu-
ne las particularidades y especificidades de diar procesos sociales en un reducido grupo
los diversos y múltiples grupos sociales. En de casos, se busca obtener información que
el ámbito de las ciencias sociales aplicadas a nos permita teorizar sobre el proceso que in-
la salud, la reflexión debe incorporar ambas teresa. La generalización que se logra aquí
posturas simultáneamente. Dos preguntas es de carácter conceptual: al final se tienen
deben ser contestadas —ambas necesaria- datos sobre los "procesos" que interesan al
mente— si se quiere mejorar el aporte prác- investigador; por ejemplo, el proceso de con-
tico de la ciencias sociales a la salud: ¿Cuán vertirse en enfermo crónico (Bury, 1982), o
generalizables son tus hallazgos? y ¿cuán el proceso de estigmatización de las per-
particularizables son tus generalidades? Pro- sonas enfermas (Goffman, 1986); o bien el
ponemos que la zona de equilibrio entre una proceso de adscripción de significados a un
tendencia totalmente generalizadora, y otra evento de enfermedad dado (Herzlich, 1973),
totalmente particularizadora, estaría defini- entre otros. La generalización no es en tér-
da por una fórmula dialéctica que legitime minos numéricos (no podemos afirmar qué
ambas posturas en la medida en que cada tan frecuente es en la sociedad tal o cual pro-
una dialogue con la otra: una fórmula que in- ceso), sino en términos analíticos: podemos
dague cuánto se generaliza en lo particular generalizar sobre las características concep-
y cuánto se particulariza en lo general. tuales del proceso bajo estudio.
En segundo lugar, es superficial, y por La tercera estrategia deriva de la escue-
ello errónea, la postura que sostiene que los la fenomenológica: la validez externa de una
métodos cualitativos no pueden generalizar. investigación puede sostenerse a partir4e..„
Por "generalización" entendemos aquí la la exploración sistemática de lo que los in-
capacidad de teorizar —de explicar cosas— dividuos dan por sentado. En consecuencia,
fundadamente sobre elementos que están la generabilidad de los hallazgos puede
más allá de aquéllos que sirvieron directa- presumirse toda vez que el análisis descan-
mente para la indagación. Sostenemos que sa en aquellos recursos del sentido común que
es posible identificar por lo menos cuatro indexan la normalidad que prevalece entre los
estrategias de generalización válidas para los sujetos estudiados. Esta información suele
métodos cualitativos que, naturalmente, no presentarse de manera inesperada en las
pasan por la estadística. La primera de ellas entrevistas en profundidad, y a menudo re-
se refiere al grado de adecuación (fit) entre sulta de una elaboración o detallamiento de
la situación estudiada y otras similares a las la persona entrevistada, más que de la res-
que cabría aplicar los mismos conceptos y puesta a una pregunta específica. Se trata de
hallazgos del estudio original. Se trata de un expresiones que hacen referencia a un orden
procedimiento relativamente simple, que establecido; esto-es, a un conjunto de cosas
postula que al seleccionar un escenario "tí- que se dan por sentadas y que constituyen
pico" para la investigación los resultados la realidad cotidiana de los individuos. Al
pueden ser aplicables al conjunto de esce- explorar en profundidad los testimonios de
narios (comunidades, grupos o institucio- los entrevistados, es posible localizar aque-
nes) que constituyen el "tipo" del cuál el caso llos elementos que por estar tan incrustados
en cuestión forma parte (Schofield, 1990; en la estructura social los individuos senci-
Cuba y Lincon, 1982). llamente los dan por sentados. En otras pala-
La segunda estrategia se refiere a la ge-' bras, es en el lenguaje mismo de los entrevis-
neralización conceptual o analítica, ya identi- tados en donde es posible advertir las claves
ficada por Znaniecki (1934), quien señalaba que permiten presumir la generabilidad de
que mientras los métodos estadísticos abs- los hallazgos, por lo menos para las comu-
56 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA

nidades que participan de las mismas carac- La cuarta estrategia, cercana a la ante-
terísticas socioeconómicas y culturales que rior, es la de los casos únicos como expre-
los de la estudiada (Castro, 1995). Como se- sión de contraste de lo general en un grupo
ñalaba Schutz (1962), cada grupo "tipifica" determinado. Casos únicos o singulares son
su experiencia sobre un fenómeno dado al aquéllos que presentan características poco
crear las palabras y expresiones específicas comunes respecto del conjunto de la pobla-
para referirse a él. Consecuentemente, la ción. Estos casos son expresión de los lími-
identificación como "tipificaciones" de cier- tes de lo posible dentro de un orden social
tas expresiones cotidianas en el lenguaje de dado. Su estudio supone una exploración de
los entrevistados permite presumir que ellas las fronteras de un sistema cuyas generali-
representan la experiencia colectiva del gru- dades están implicadas en los propios ras-
po en relación a los temas de interés. La ló- gos de singularidad del caso estudiado. El
gica de este razonamiento es comparable a trabajo de Ginzburg (1994) es paradigmáti-
la que subyace a la gramática. Un especia- co: al estudiar el comportamiento de un
lista en esta disciplina no requiere necesa- individuo poco común del medioevo (Me-
riamente trabajar con una muestra estadísti- nocchio), el autor es capaz de reconstruir
camente representativa de testimonios muchos de los rasgos centrales de esa épo-
verbales para poder caracterizar la estruc- ca. El principio en funcionamiento es claro:
tura —y generalidad— de una lengua la singularidad, dice el autor, tiene límites
determinada. De hecho, el análisis de la es- precisos. También un caso límite "puede ser
tructura del discurso de un sólo individuo representativo: tanto en sentido negativo —
es suficiente para identificar, con un alto gra- porque ayuda a precisar qué es lo que debe
do de precisión, la lógica que subyace a di- entenderse en una determinada situación
cha lengua, tal como la usan todos los que la como estadísticamente más frecuente—,
hablan. Esto es posible, precisamente, por- como en sentido positivo al permitir circuns-
que el supuesto principal del gramático es cribir las posibilidades latentes..." de la cul-
que el lenguaje es un producto social. Cada tura popular o de lo común en un grupo
individuo puede desplegar cierto grado de dado (Ginzburg, 1994:18). Sostenemos que
creatividad en el uso del lenguaje; pero di- ésta es una estrategia analítica prometedora
cha creatividad siempre tiene lugar dentro que hasta ahora ha sido poco utilizada en el
de los límites impuestos por la estructura campo de las ciencias sociales aplicadas a la
propia de esa misma lengua. Esta analogía salud.
permite aclarar nuestro argumento: cada
sujeto del grupo estudiado puede interpre-
tar su experiencia sobre el tema de interés Problema 3. El problema de la confiabilidad
en términos relativamente creativos. Pero (o replicabilidad)
esta interpretación permanece siempre den-
tro de los patrones generales de expresión
definidos por el grupo al que dicho sujeto Un tercer problema se refiere a la confiabili-
pertenece. Esos patrones generales son dad o posibilidad de replicar los hallazgos
identificables mediante el análisis cuidado- cualitativos en observaciones subsiguientes.
so del lenguaje de los grupos. En consecuen- Este problema es particularmente relevante
cia, puede argu-mentarse que los hallazgos en el terreno de la aplicación de las ciencias
así obtenidos son válidos no sólo para los sociales a la salud debido a dos supuestos
casos que los proporcionaron, sino también relacionados: la confiabilidad es una forma
para la población de la que dichos casos pro- de asegurar la validez de los datos, y ésta es
vienen. crucial para fundamentar políticas y progra-
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFIVIAN 57

mas de intervención concretos. La noción En consecuencia, se puede no sólo ad-


convencional de confiabilidad descansa en mitir, sino también explicar, por qué la
la visión positivista del conocimiento, que confiabilidad no es posible dentro de los mé-
presupone que la realidad se encuentra "más todos cualitativos a la manera de los abor-
allá" de cualquier individuo, y que la bús- dajes cuantitativos. Geertz (1989) habla de
queda sistemática de la misma por parte de la necesidad de aceptar que los fenómenos
diversos investigadores, o por el mismo en culturales son cognoscibles sólo mediante
diversos momentos, debe dar siempre los actos de interpretación que varían de uno a
mismos resultados. A esta postura se ha otro, como en el caso de una obra musical.
opuesto la corriente del constructivismo so- Este ejemplo, sin embargo, es imperfecto,
cial, que postula que la realidad que pode- porque si bien es verdad que las partituras
mos conocer es sólo aquélla que podemos admiten alguna variación en su interpreta-
construir. Al mirar el problema desde esta ción, también lo es que todas ellas se basan
perspectiva, es posible cuestionar el supuesto en una codificación externa de la obra, en
de objetividad en el que se monta el criterio un documento escrito, interpretable sólo bajo
de confiabilidad. Los métodos cuantitativos ciertas reglas y procedimientos específicos.
permiten replicar los hallazgos con cierta ¿Existe algo similar para el caso de los estu-
regularidad si se siguen los mismos méto- dios en profundidad y las etnografías? La
dos y técnicas. En el caso de los métodos respuesta es, sencillamente, negativa.
cualitativos, la imposibilidad de hacer algo Si ésta es una realidad con la que debe-
similar es consustancial al marco teórico mis- mos convivir, por lo menos debería ser posi-
mo que les da origen: si la interpretación ble formalizar ciertos estándares de evalua-
sociológica se da reviviendo los hechos —se- ción que nos permitan distinguir, con un
gún la cita de Weber que se presentó antes— amplio grado de consenso, una buena etno-
, necesariamente se da paso a un elemento grafía de una que no lo es; y una buena in-
de subjetividad que no sólo no es disfrazable terpretación analística —pertinente y con
sino que debe ser explicitado. En el caso de gran poder explicativo— de una que no lo
los métodos cuantitativos, los datos son bá- es. Esto ocurre porque pese a su enorme
sicamente un producto del instrumento es- componente intuitivo, la investigación cua-
tandarizado que se utiliza. En el caso de los litativa debe mantenerse más próxima al
métodos cualitativos, en cambio, los datos ámbito de la actividad que llamamos cien-
son básicamente el producto de la interpre- cia que al de la poesía.
tación del investigador. En el primer caso, la En realidad, una buena parte de la lite-
producción de datos está determinada por ratura contemporánea sobre la pertinencia
recursos externos al investigador; en el se- de la investigación cualitativa tiene relación
gundo caso, el instrumento esencial es la ca- directa con sus formas y criterios de evalua-
pacidad interpretativa (recurso interno) del ción. No deja de llamar la atención, sin em-
investigador mismo (Taylor y Bodgan, 1996). bargo, la dificultad que reportan los diversos
Sin embargo, ninguno de los dos logra esca- autores para formalizar esos criterios. Uno
par al carácter "construído" de los conoci- de los mayores obstáculos para lograr lo an-
mientos, y en ninguno se está en condiciones terior deriva de la diversidad misma de pers-
de asegurar que el conocimiento producido pectivas teóricas que nutren la investigación
es, esencialmente, producto de un contacto cualitativa, cada una de las cuales puede
"exitoso" con "la realidad". La confiabilidad, proponer criterios congruentes con sus pro-
entonces, no debe verse como un criterio de pios postulados (Koch, 1996). En principio,
verdad del conocimiento, sino como un efec- hay por lo menos dos criterios cuya existencia
to del método científico que se utiliza. se presume indispensable en todo estudio
58 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLITICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA

cualitativo de calidad: el primero, una in- Problema 4. Las posibilidades de la integración


terpretación del sentido subjetivo de los ac-
tores; y el segundo, una descripción de su
En este trabajo hemos esbozado algunas pro-
contexto social (Rogers y cols., 1996). Pero,
puestas acerca de las posibilidades, y de la
¿cómo evaluar el "rigor" o la credibilidad
pertinencia misma, de la combinación de
con que esta reconstrucción ha sido hecha métodos. Hemos propuesto para la discu-
por el investigador? Es interesante señalar
sión la existencia de espacios en los que la
que las propuestas de solución a este pro-
integración es deseable, y otros en los que
blema tampoco pueden escapar al carácter conviene defender un "sectarismo" episte-
interpretativo del conocimiento que se bus-
mológico. Pero la existencia de una abun-
ca evaluar: para algunos autores, puede
dante literatura que reflexiona sobre este
presumirse la existencia de rigor en el desa-
problema no culmina, y difícilmente podría
rrollo de una etnografía si los lectores espe-
hacerlo, en una propuesta unívoca. En el otro
cializados "reconocen" o se identifican con
extremo, existen piezas de investigación que
los hallazgos reportados (Cuba y Lincon,
se convierten más en un ejemplo de lo que
1989), o si aprenden en ella las reglas básicas
no debe hacerse que en un modelo a seguir.
para funcionar adecuadamente en el contex-
En un artículo que ya hemos citado (Steckler
to social que se describe (Mays y Pope, 1995);
y cols., 1992) y que introduce un número es-
otros, en cambio, enfatizan la necesidad de
pecial de la revista Health Education Quarterly,
explicitar el proceso de construcción de la
estos autores hacen referencia a un intento
interpretación que se presenta: se presume
frustrado: comisionaron a varios investiga-
rigor si los lectores son capaces de valorar
dores que pretendían "integrar" métodos y
(o "auditar") los eventos, las influencias so-
les pidieron presentar sus trabajos para que
bre, y los actos del investigador que resulta-
sirvieran como ejemplo de lo que "se hace
ron relevantes en el proceso de producción
bien" en este campo. La conclusión a la que
del reporte en cuestión (Koch, 1994). En con-
llegan los autores es que los trabajos no lo-
secuencia, la reflexividad del conocimiento
gran su cometido y se convierten en mode-
se presenta no sólo en el momento de su pro-
los de una yuxtaposición superficial de las
ducción, sino también en el momento de su
herramientas más simples, tanto de los
evaluación (Altheide y Johnson,1994).
métodos cuantitativos como de los cualita-
En síntesis, el problema de la confiabili-
tivos. Los mismos autores de esa introducción
dad de la investigación cualitativa no pue-
ofrecen ahí una propuesta de "modelos de
de ser tratado en los mismos términos que
integración" que también resulta discutible.
la investigación cuantitativa. Ante la impo-
Otras propuestas de integración que
sibilidad de replicar los hallazgos de este tipo
existen en la literatura tienden a enfatizar la
de investigación, es necesario trasladar el
posibilidad de "complementación" de am-
tema al problema de su "evaluación": ¿cómo
bos abordajes (Pope y Mays, 1995; Holman,
sabemos que un estudio cualitativo es bue-
1993); aunque, en general, no se hace una •
no o no? Hemos visto que las alternativas
discusión crítica de esas posibilidades y las
de respuestas a esta pregunta tienden más a
propuestas suelen desembocar en la alterna-
enfatizar que a resolver el problema de la
tiva de la simple yuxtaposición de métodos.
subjetividad y la consecuente irreplicabili-
Por nuestra parte, en lugar de intentar
dad del conocimiento cualitativo. Sostene-
sumar una nueva clasificación a las que ya
mos que se trata de un problema que amerita
existen, queremos presentar de manera bre-
una reflexión aún mas profunda, y que ella
ve algunos ejemplos concretos de nuestro
debe procurar soluciones en un terreno
trabajo de investigación con estrategias de
igualmente distante de la rigidez positivista
integración que ilustran diferentes proble-
y del relativismo sin fin del postmodernismo
mas. Creemos que una etapa posterior de
contemporáneo.
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONPMAN 59

esta reflexión consistirá en una sistematiza- hipótesis (Bronfman, 1993). A más de eso,
ción que permita concluir en una clasifica- durante el proceso de la investigación se
ción más sustantiva. aprovechó una de las principales virtudes
En primer lugar, la investigación sobre de los métodos cualitativos: la plasticidad en
mortalidad infantil ha desembocado desde la recolección de la información. Las hipóte-
hace tiempo en un callejón sin aperturas: al sis que sugirieron los datos cualitativos se
tiempo que mejoran sensiblemente las téc- pusieron a prueba con datos cuantitativos y
nicas para medir el fenómeno, existen po- llevaron a la modificación de los que se bus-
cos trabajos que trasciendan las explicacio- caban. Y a la inversa, en las entrevistas fa-
nes más simplistas y triviales. Abundan las miliares se examinaron hipótesis derivadas
publicaciones en las que se vuelve a consta- de los datos de encuesta que muestran co-
tar ad nauseam la relación entre algunas va- nexiones, pero no procesos. De este modo,
riables socioeconómicas y sociodemográ- lejos de la controversia que alternativamen-
ficas y el riesgo de muerte infantil. Estas te coloca a los métodos cualitativos al inicio
constataciones, que cuidan con esmero el o al final del proceso de investigación
principio de la generalización tal y como fue (Steckler y cols., 1992), pudimos testimoniar
presentado anteriormente, dejan a las polí- la riqueza de un juego real entre ambas es-
ticas de salud carentes de información espe- trategias.
cífica acerca de los procesos que conducen a En segundo lugar, las intervenciones
que, frente a situaciones similares, algunas educativas para solucionar problemas de
familias logren que sus hijos sobrevivan, salud son un campo de interacción privile-
mientras otras fracasan reiteradamente y giado en las ciencias sociales y en las de la
deben soportar la muerte de varios de ellos. salud. Pero el modelo que habitualmente se
Algunos trabajos (Bronfman 1990, 1992) re- sigue parte de una definición del problema
velan, incluso, que las relaciones entre va- desde la "biología", acudiendo al auxilio de
riables demográficas —tales como la edad las técnicas sociológicas para preparar la in-
de la madre—, o las de naturaleza socioeco- tervención y realizar una combinación entre
nómica —como pudiera ser la educación de disciplinas a la hora de evaluar el impacto.
la madre—, con la mortalidad infantil no son En otro momento podrá juzgarse el intermi-
tan universales como parecen. Las hipótesis nable número de intervenciones que se reali-
de explicaciones alternativas no podían ser zan para modificar conductas de la población
puestas a prueba a partir de la información en tomo a la salud; por ahora, intentamos
que producen las encuestas en las que se re- superar ese modelo simplista a través de una
gistra el fenómeno. Se diseñó una estrategia combinación de métodos cualitativos y cuan-
cualitativa para poner a prueba la hipótesis titativos con el objeto de construir una in-
de que las características de la estructura y tervención más pertinente a partir de una
el funcionamiento familiar, lo mismo que los investigación más sólida.
procesos familiares, podían dar cuenta de las En ciertas zonas de México; la cisticer-
diferencias y permitirían identificar los con- cosis es un mal endémico que tiene una alta
textos en los que se producen las muertes, prevalencia. Aunque existen medicamentos
alimentando así el diseño de políticas con de reconocida eficacia para combatirlo, su
datos que permitieran ser específicos, y no prevención sólo puede construirse a partir
generales, en torno a acciones de salud. En de la comprensión del contexto económico
este caso, técnicas sofisticadas de análisis y cultural que tome en cuenta la racionali-
estadístico —análisis de regresión— permi- dad que subyace a prácticas sociales que
tieron refinar el problema, en tanto que técni- exponen a los que las practican a riesgos im-
cas cualitativas complejas —entrevistas portantes para su salud. En su conjunto, el
familiares en profundidad— permitieron proyecto pretendía evaluar en el mediano
construir los datos para poner a prueba las plazo el impacto diferencial que sobre el con-
60 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLITICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA

trol y la prevención de la cisticercosis tenían ción que realizamos en una comunidad ru-
diferentes estrategias —la educativa, la me- ral del centro de México (Castro, Bronfman
dicamentosa y una combinación de ambas—. y Loya, 1991; Castro y Bronfman, 1995) la
En un principio, las técnicas cuantitativas integración de métodos cualitativos y cuan-
sirvieron para diagnosticar el problema y, titativos procedió a la inversa. Mediante un
al final, para evaluar las diferentes interven- censo general de población pudimos carac-
ciones. A su vez, las técnicas cualitativas ali- terizar sociodemográficamente a la localidad
mentaron el diseño de la estrategia de la in- y construir una clasificación tipológica de los
tervención —quiénes la llevarían a cabo, en habitantes a partir de variables socialmente
qué lugares, a través de qué medios, en qué relevantes para cada sexo. En el caso de las
momento, y demás—, y permitieron definir mujeres, la clasificación se basó en la pari-
con "sensibilidad cultural" los contenidos de dad, el estado civil y la edad al primer par-
la intervención (Bronfman y cols., 1996). A to, e incluyó ocho opciones posibles. En el
diferencia del ejemplo anterior, en donde la caso de los hombres, la clasificación se basó
integración sirvió para poner a prueba hi- en la escolaridad y la ocupación, e incluyó
pótesis más complejas, en el caso que nos nueve opciones posibles. A su vez, esta tipo-
ocupa la integración estuvo "al servicio" del logía sirvió de base para orientar nuestra
objeto a modificar: las prácticas de la comu- decisión de entrevistar en profundidad a no
nidad. También en este caso las técnicas que más de tres informantes por cada tipo, bajo
se combinaron fueron relativamente sofisti- el supuesto de que lo que interesaba era de-
cadas: desde análisis multiva-riados para el terminar no la representatividad estadís-
diagnóstico y la evaluación, hasta trabajo tica, sino la tipológica de la información así
etnográfico, mapas y asambleas comunita- generada. Por su parte, la investigación cua-
rias para diseñar la estrategia, e indagación litativa procedió con un nivel de profundi-
del valor social de las prácticas. La interven- dad tal que nos fué posible presumir la vali-
ción educativa resultó ser la alternativa más dez externa de los hallazgos a partir de la
eficaz en el corto plazo; no obstante, lo que tercera estrategia de generalización señala-
importa destacar más alla del resultado, es da más arriba, es decir, mediante la identifi-
que la forma en que se construyó el proceso cación de los supuestos en los que descansa
investigación-intervención combinando mé- el discurso de los entrevistados, que a su vez
todos cuantitativos y cualitativos permitió reflejan la "normalidad" que cada uno de
constatar, en una evaluación hecha dos años ellos indexa en su narrativa (Castro, 1995;
después, la permanencia de los efectos, la re- Castro y Eroza, 1998). En este caso, el uso de
ducción sensible del problema y la conser- métodos cuantitativos permitió contextua-
vación en la comunidad de un "ambiente lizar un fenómeno que sólo es interpretable
preventivista". en términos cualitativos —los significados
En tercer y último lugar, la investigación asociados a la salud y la reproducción—, y
sobre las concepciones populares de salud, la integración de ambos tipos de métodos
enfermedad y reproducción, suele partir de estuvo al servicio de la construcción propia-
una exploración cualitativa encaminada a mente sociológica del objeto de estudio: nos
identificar las principales nociones y creen- ha permitido teorizar sobre la vinculación
cias que existen sobre estos temas, para luego macro-micro en el tema de la experiencia
alimentar el diseño de encuestas que bus- subjetiva de la salud.
can generar correlaciones entre dichas creen-
cias y ciertas variables socioeconómicas. Los
estudios de conocimientos, actitudes y prác- CONCLUSIÓN
ticas (CAP), tan en boga hace algunos años,
respondían a esta lógica. En una investiga- El debate entre los abordajes cualitativos y
cuantitativos no es un desarrollo novedoso ni
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFMAN 61

exclusivo del campo de las ciencias sociales ne la imaginación sociológica su oportuni-


aplicadas a la salud. En consecuencia, para dad para diferenciar la calidad de la vida hu-
apreciar mejor sus alcances e implicaciones mana en nuestro tiempo" (p. 236).
es necesario vincularlo con la discusión más
general que tiene lugar en la teoría socio-
antropológica. REFERENCIAS
En la actualidad, los científicos sociales
en salud que utilizan abordajes cualitativos
enfrentan problemas epistemológicos y Alexander JC. 1982. Theoretical logic in
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de los datos, la dificultad de la validez ex- University of California Press.
terna, la cuestión de la replicabilidad y eva- Alexander JC. 1983. Theoretical logic in
luación de la investigación cualitativa, y el sociology. Vol. three: The classical attempt at
problema de las alternativas de integración theoretical synthesis: Max Weber. Berkeley,
entre métodos cualitativos y cuantitativos. University of California Press.
No es posible ofrecer una solución definiti-
va a estas cuestiones; pero creemos que es Altheide DL y Johnson JM. 1994. "Criteria
impostergable una reflexión sistemática for assesing interpretive validity in qualita-
acerca de ellas, que parta del objeto de estu- tive research", en: Denzin NK y Lincon YS
dio que nos compete —la salud—, pero que (Eds.) Handbook of Qualitative Research,
se nutra del cuerpo teórico más general de Thousand Oaks: Sage.
nuestras disciplinas. La intención de este tra-
bajo es sumarnos a este debate en curso. Baldus B. 1990. "Positivism's twilight?",
Finalmente, la interrelación entre los Canadian Journal of Sociology, 15(2): 149-163.
métodos cualitativos y los cuantitativos no Becker HS. 1958. "Problems of inference and
admite soluciones unívocas, sino que depen- proof in participant observation", American
de de dos factores cuando menos: el momen- Sociological Review, 23(6): 652-660.
to que al investigador le interesa privilegiar
(generación de teoría o transformación de la Berger P y Luckman. 1982. La construcción
realidad) y el tema que se elige. Hemos in- social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu
tentado mostrar que existen variadas formas Bronfman M. 1990. "Mortality and social
de integrar ambos abordajes. Esas formas sectors: recent trends", en: Bronfman M y cols.,
conducen por diferentes caminos, producen Social sectors and reproduction in Mexico, Méxi-
distintos resultados y tienen implicaciones co: El Colegio de México, The Population
variadas. En este punto consideramos cen- Council, Demographic and Health Surveys
trar volver a recordar a Mills (1979): la in- Further Analysis Series, No. 7, pp. 15-24.
vestigación social es un proceso de artesanía
intelectual en el que debe dosificarse con Bronfman M. 1992. "Infant mortality and
ecuanimidad el rigor y la imaginación. Su crisis in Mexico", International Journal of
consejo sigue vigente: "sabed que los pro- Health Services 22(1): 157-167.
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mulan adecuadamente, deben comprender tructura familiar. Tesis de doctorado, Escola
inquietudes personales y cuestiones públi- Nacional de Saúde Pública Fiocruz, Brasil,
cas, biografía e historia, y el ámbito de sus mimeo.
intrincadas relaciones. Dentro de ese ámbito
ocurren la vida del individuo y la actividad Bronfman M, Gleizer M, Loya M, Flisser A,
de las sociedades; y dentro de ese ámbito tie- Sarti E y Schantz P. 1996. "Control and
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