Castro R Y Bronfman 1999
Castro R Y Bronfman 1999
CAMBIO SOCIAL
Y POLÍTICA
PERSPECTIVAS
DESDE
AMÉRICA LATINA
Comité editorial:
Ficha Bibliográfica:
Bronfman N Mario y Castro Roberto
Coordinadores
Salud, cambio social y política Perspectivas desde América Latina
Selección de las principales ponencias presentadas durante el IV Congreso
Latinoamericano de Ciencias Sociales y Medicina
544 pág. de 21.5 x 28 cm.
Índice. Ilustraciones. Bibliografía. Ilustraciones. Gráficas.
ISBN-970-661-066-9
Internet: www.edamex.com
Roberto Castro'
Mario Bronfman2
Centro Regional de Investigaciones Multidisciplina- 3Hay que advertir, sin embargo, que desde un
rias, UNAM, México. comienzo cada escuela sociológica ha dado cabida, de
manera complementria, a conceptos que no forman
2 Instituto Nacional de Salud Pública, México. parte de su núcleo teórico, obligadas a dar cuenta de
50 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA
ford, 1986). El auge del positivismo signifi- profundidad, y demás) (Steckler y cols.,
có el abandono de este tipo de reflexión; su 1992).
decaída actual sugiere la posibilidad de El cúmulo de bibliografía sobre este tema
reformular la crítica del conocimiento de la provocó la aparición de intentos para clasi-
única manera en que es posible hacerlo: ficarla (Pedersen, 1992; Steckler y cols., 1992).
como teoría de la sociedad (Habermas, 1988). Algunas de tales clasificaciones proponen
Y por el hecho de que estos debates consti- dividir a la literatura entre autores puristas
tuyen un fenómeno característico de, y ge- (los que postulan la imposibilidad de arti-
neralizado en, las ciencias sociales en su cular ambos abordajes), eclécticos (los que
conjunto, las ciencias sociales aplicadas a la aceptan los dos enfoques como válidos) y
salud no pueden permanecer al margen de pragmáticos (los que articulan ambas metodo-
tales desarrollos. logías a partir del abordaje de su tema de
La literatura en torno a la posibilidad y estudio). A nuestro criterio, convendría su-
lo deseable de la articulación entre los enfo- perponerles otra clasificación, que agrupe a
ques cualitatitativos y cuantitativos en el los diversos autores según el objetivo pre-
área de la salud empieza a ser muy abun- dominante —explícito o implícito— que per-
dante anulando cualquier pretensión de siguen con su investigación. Si lo que bus-
exhaustividad. Algunas publicaciones se han can es enriquecer la teoría sociológica, esto
desarrollado específicamente para mostrar es, si se hace sociología de la salud, enton-
la utilidad de esta combinación (Janes, Stall ces es fundamental apegarse a la tradición
y Gifford, 1986); otras argumentan que el que se defiende, y dependiendo de cuál sea
nivel de análisis de la investigación en sa- ésta, será más o menos pertinente combinar
lud pública y ciencias sociales es equivalente ambos abordajes. Por ejemplo, un análisis
(el nivel poblacional), por lo que la aplica- funcionalista de la conducta del enfermo
ción de los diversos métodos de las ciencias tolera mucho más la combinación de méto-
sociales en la investigación en salud debería dos que un análisis fenomenológico; pero
ser casi natural (Inhorn, 1995); y otras más, también puede resultar menos pertinente. A
por el contrario, postulan la imposibilidad la inversa, un análisis marxista de la refor-
de una combinación entre los métodos esta- ma de los sistemas de salud es más permea-
dísticos y los métodos cualitativos, a partir ble a la combinación de métodos cualitativos
del carácter socialmente construído de toda y cuantitativos que un enfoque interaccio-
actividad científica y de una consecuente nista-simbólico, y lo más probable es que re-
falta de objetividad —como la que defiende sulte también más pertinente.
el positivismo— de sus datos (Smith, 1990; Si, por el contrario, lo que se busca es
Bury, 1986). contribuir a resolver problemas concretos de
Junto a la literatura que busca específi- salud, entonces es fundamental abordar el
camente tomar una posición acerca de este problema con estricto apego a ese fin y ser
tema, existe otro conjunto de publicaciones más flexible en cuanto a combinación de teo-
que combinan metodos cualitativos y cuan- rías y métodos (Minayo y Sanches, 1995).
titativos en salud, pero sin un referente teó- Hay que advertir que tanto la genera-
rico de mayor envergadura en el cual anclar ción de teoría como la resolución de proble-
las propias posiciones. Esta superficialidad mas constituyen dos momentos de un sólo
se manifiesta no sólo en el nivel conceptual, proceso: el de la investigación científica. Es
sino también en el nivel técnico: casi no hay legítimo privilegiar uno u otro, en función
ejemplos de combinación de técnicas estadís- de los objetivos y del contexto del investiga-
ticas complejas (regresión logística, análisis dor; esto es, en función del "interés cognos-
factorial, y otras), con técnicas cualitativas citivo", en términos de Habermas (1989).
sofisticadas (historias de vida, entrevistas en Pero es indispensable que ambos sean rigu-
52 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA
los fenómenos son generales si son colecti- tulado que los hechos que más interesan a
vos; pero "de ningún modo puede afirmarse la sociología son, justamente, lo contrario de
que es colectivo a causa de su carácter gene- cualquier generalización. Weber señalaba:
ral" (Durkheim, 1978:35). Los fenómenos "... la ciencia social que querernos promover
que interesan a la sociología pueden ser de- es una ciencia de realidad. Querernos com-
finidos de antemano como colectivos, in- prender la realidad de la vida que nos cir-
teresando verificar su generalidad sólo para cunda, y en la cual estamos inmersos, en su
probar que lo son, y no como base para especificidad... queremos comprender... las
presumirlo. No se trata de que sean genera- razones por las cuáles [un fenómeno] ha
lizables y que por eso tengan carácter colecti- llegado históricamente a ser así-y-no-de-
vo; la dirección analítica correcta es la otro-modo"; esto es, se busca comprender el
contraria: son hechos colectivos, por tanto, desarrollo y características de los procesos
estudiables estadísticamente. Sin embargo, sociales (Weber, 1982:61. Cursivas en el ori-
dentro de las ciencias sociales la generaliza- ginal). Esto es así por el carácter mismo del
ción no parece reparar en esta precisión, y objeto de la sociología que señalabamos más
tiende a tomar como equivalentes ambas arriba: si los fenómenos que interesan son
direcciones analíticas. Un debate sobre el aquéllos mediados por la interpretación de
problema de la generalización de los datos, los individuos, entonces son las interpreta-
debidamente anclado en la teoría sociológi- ciones locales, históricamente circunscritas,
ca, debería dar más espacio a los procedi- las que interesan. Entendidas las cosas des-
mientos analíticos mediante los cuáles se de este punto de vista, la pregunta relevan-
presume el carácter de "hechos colectivos" te a formular ante quien presuma contar con
(ergo estudiables estadísticamente) de los nuevos hallazgos sociológicos en el campo
fe, del penc.)s de interés, más que centrar el de la salud es más bien: "¿cuán particula-
peso de toda la argumentación en la necesi- rizables son tus hallazgos?". Desde la ópti-
dad dé extrapolar los hallazgos a la pobla- ca de esta corriente sociológica, un hallazgo
ción general. sociológico general es aún un dato que re-
En cambio, en el caso de quienes privi- quiere de un trabajo de "particularización"
legian la investigación aplicada a los proble- y "especificación" para poder considerarlo
mas de salud, es mucho más claramente como realmente sociológico. En este caso
entendible la necesidad de contar con hallaz- también se cuenta con una justificación prag-
gos cuyo grado de validez externa sea de- mática en el terreno de las ciencias sociales
terminable, porque se pretende que de esta aplicadas a la salud: si la investigación va a
investigación se deriven políticas y progra- servir de base para la formulación de políti-
mas de intervención concretos. Aquí se ad- cas y programas de intervención, entonces
vierte un sesgo similar al anterior: la pre- ésta debe ser lo suficientemente acotada, es-
noción, presente en muchos evaluadores, de pecífica y particular c?mo para garantizar
que un criterio para atribuir calidad a la cien- la formulación de una intervención pertinen-
cia social aplicada a la salud es que sea te y adecuada a las particularidades del gru-
generalizable en sus hallazgos; es decir, la po al que va dirigida. /
presuposición de que sólo los fenómenos de Entonces, desde esta perspectiva, ambos
carácter general o mayoritario interesan a las enfoques están en igualdad de circunstan-
disciplinas sociales. De alguna manera, los cias. Aceptar superficialmente que una limi-
enfoques cuantitativos siempre preguntan, tación de los métodos cualitativos es su
por lo general explícitamente, a los cualita- dificultad para generalizar, es aceptar de an-
tivos: "¿cuán generalizables son tus hallaz- temano que el ideal de la ciencia social es la
gos?" No obstante, desde sus orígenes la generalización y es, por ende, suscribir los
corriente sociológica interpretativa ha pos- postulados básicos de la sociología positivis-
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFMAN 55
ta. Igualmente legítimo es adscribirse a la traen por generalización, los métodos cuali-
necesidad de hacer ciencia social que ilumi- tativos generalizan por abstracción. Al estu-
ne las particularidades y especificidades de diar procesos sociales en un reducido grupo
los diversos y múltiples grupos sociales. En de casos, se busca obtener información que
el ámbito de las ciencias sociales aplicadas a nos permita teorizar sobre el proceso que in-
la salud, la reflexión debe incorporar ambas teresa. La generalización que se logra aquí
posturas simultáneamente. Dos preguntas es de carácter conceptual: al final se tienen
deben ser contestadas —ambas necesaria- datos sobre los "procesos" que interesan al
mente— si se quiere mejorar el aporte prác- investigador; por ejemplo, el proceso de con-
tico de la ciencias sociales a la salud: ¿Cuán vertirse en enfermo crónico (Bury, 1982), o
generalizables son tus hallazgos? y ¿cuán el proceso de estigmatización de las per-
particularizables son tus generalidades? Pro- sonas enfermas (Goffman, 1986); o bien el
ponemos que la zona de equilibrio entre una proceso de adscripción de significados a un
tendencia totalmente generalizadora, y otra evento de enfermedad dado (Herzlich, 1973),
totalmente particularizadora, estaría defini- entre otros. La generalización no es en tér-
da por una fórmula dialéctica que legitime minos numéricos (no podemos afirmar qué
ambas posturas en la medida en que cada tan frecuente es en la sociedad tal o cual pro-
una dialogue con la otra: una fórmula que in- ceso), sino en términos analíticos: podemos
dague cuánto se generaliza en lo particular generalizar sobre las características concep-
y cuánto se particulariza en lo general. tuales del proceso bajo estudio.
En segundo lugar, es superficial, y por La tercera estrategia deriva de la escue-
ello errónea, la postura que sostiene que los la fenomenológica: la validez externa de una
métodos cualitativos no pueden generalizar. investigación puede sostenerse a partir4e..„
Por "generalización" entendemos aquí la la exploración sistemática de lo que los in-
capacidad de teorizar —de explicar cosas— dividuos dan por sentado. En consecuencia,
fundadamente sobre elementos que están la generabilidad de los hallazgos puede
más allá de aquéllos que sirvieron directa- presumirse toda vez que el análisis descan-
mente para la indagación. Sostenemos que sa en aquellos recursos del sentido común que
es posible identificar por lo menos cuatro indexan la normalidad que prevalece entre los
estrategias de generalización válidas para los sujetos estudiados. Esta información suele
métodos cualitativos que, naturalmente, no presentarse de manera inesperada en las
pasan por la estadística. La primera de ellas entrevistas en profundidad, y a menudo re-
se refiere al grado de adecuación (fit) entre sulta de una elaboración o detallamiento de
la situación estudiada y otras similares a las la persona entrevistada, más que de la res-
que cabría aplicar los mismos conceptos y puesta a una pregunta específica. Se trata de
hallazgos del estudio original. Se trata de un expresiones que hacen referencia a un orden
procedimiento relativamente simple, que establecido; esto-es, a un conjunto de cosas
postula que al seleccionar un escenario "tí- que se dan por sentadas y que constituyen
pico" para la investigación los resultados la realidad cotidiana de los individuos. Al
pueden ser aplicables al conjunto de esce- explorar en profundidad los testimonios de
narios (comunidades, grupos o institucio- los entrevistados, es posible localizar aque-
nes) que constituyen el "tipo" del cuál el caso llos elementos que por estar tan incrustados
en cuestión forma parte (Schofield, 1990; en la estructura social los individuos senci-
Cuba y Lincon, 1982). llamente los dan por sentados. En otras pala-
La segunda estrategia se refiere a la ge-' bras, es en el lenguaje mismo de los entrevis-
neralización conceptual o analítica, ya identi- tados en donde es posible advertir las claves
ficada por Znaniecki (1934), quien señalaba que permiten presumir la generabilidad de
que mientras los métodos estadísticos abs- los hallazgos, por lo menos para las comu-
56 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLÍTICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA
nidades que participan de las mismas carac- La cuarta estrategia, cercana a la ante-
terísticas socioeconómicas y culturales que rior, es la de los casos únicos como expre-
los de la estudiada (Castro, 1995). Como se- sión de contraste de lo general en un grupo
ñalaba Schutz (1962), cada grupo "tipifica" determinado. Casos únicos o singulares son
su experiencia sobre un fenómeno dado al aquéllos que presentan características poco
crear las palabras y expresiones específicas comunes respecto del conjunto de la pobla-
para referirse a él. Consecuentemente, la ción. Estos casos son expresión de los lími-
identificación como "tipificaciones" de cier- tes de lo posible dentro de un orden social
tas expresiones cotidianas en el lenguaje de dado. Su estudio supone una exploración de
los entrevistados permite presumir que ellas las fronteras de un sistema cuyas generali-
representan la experiencia colectiva del gru- dades están implicadas en los propios ras-
po en relación a los temas de interés. La ló- gos de singularidad del caso estudiado. El
gica de este razonamiento es comparable a trabajo de Ginzburg (1994) es paradigmáti-
la que subyace a la gramática. Un especia- co: al estudiar el comportamiento de un
lista en esta disciplina no requiere necesa- individuo poco común del medioevo (Me-
riamente trabajar con una muestra estadísti- nocchio), el autor es capaz de reconstruir
camente representativa de testimonios muchos de los rasgos centrales de esa épo-
verbales para poder caracterizar la estruc- ca. El principio en funcionamiento es claro:
tura —y generalidad— de una lengua la singularidad, dice el autor, tiene límites
determinada. De hecho, el análisis de la es- precisos. También un caso límite "puede ser
tructura del discurso de un sólo individuo representativo: tanto en sentido negativo —
es suficiente para identificar, con un alto gra- porque ayuda a precisar qué es lo que debe
do de precisión, la lógica que subyace a di- entenderse en una determinada situación
cha lengua, tal como la usan todos los que la como estadísticamente más frecuente—,
hablan. Esto es posible, precisamente, por- como en sentido positivo al permitir circuns-
que el supuesto principal del gramático es cribir las posibilidades latentes..." de la cul-
que el lenguaje es un producto social. Cada tura popular o de lo común en un grupo
individuo puede desplegar cierto grado de dado (Ginzburg, 1994:18). Sostenemos que
creatividad en el uso del lenguaje; pero di- ésta es una estrategia analítica prometedora
cha creatividad siempre tiene lugar dentro que hasta ahora ha sido poco utilizada en el
de los límites impuestos por la estructura campo de las ciencias sociales aplicadas a la
propia de esa misma lengua. Esta analogía salud.
permite aclarar nuestro argumento: cada
sujeto del grupo estudiado puede interpre-
tar su experiencia sobre el tema de interés Problema 3. El problema de la confiabilidad
en términos relativamente creativos. Pero (o replicabilidad)
esta interpretación permanece siempre den-
tro de los patrones generales de expresión
definidos por el grupo al que dicho sujeto Un tercer problema se refiere a la confiabili-
pertenece. Esos patrones generales son dad o posibilidad de replicar los hallazgos
identificables mediante el análisis cuidado- cualitativos en observaciones subsiguientes.
so del lenguaje de los grupos. En consecuen- Este problema es particularmente relevante
cia, puede argu-mentarse que los hallazgos en el terreno de la aplicación de las ciencias
así obtenidos son válidos no sólo para los sociales a la salud debido a dos supuestos
casos que los proporcionaron, sino también relacionados: la confiabilidad es una forma
para la población de la que dichos casos pro- de asegurar la validez de los datos, y ésta es
vienen. crucial para fundamentar políticas y progra-
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFIVIAN 57
esta reflexión consistirá en una sistematiza- hipótesis (Bronfman, 1993). A más de eso,
ción que permita concluir en una clasifica- durante el proceso de la investigación se
ción más sustantiva. aprovechó una de las principales virtudes
En primer lugar, la investigación sobre de los métodos cualitativos: la plasticidad en
mortalidad infantil ha desembocado desde la recolección de la información. Las hipóte-
hace tiempo en un callejón sin aperturas: al sis que sugirieron los datos cualitativos se
tiempo que mejoran sensiblemente las téc- pusieron a prueba con datos cuantitativos y
nicas para medir el fenómeno, existen po- llevaron a la modificación de los que se bus-
cos trabajos que trasciendan las explicacio- caban. Y a la inversa, en las entrevistas fa-
nes más simplistas y triviales. Abundan las miliares se examinaron hipótesis derivadas
publicaciones en las que se vuelve a consta- de los datos de encuesta que muestran co-
tar ad nauseam la relación entre algunas va- nexiones, pero no procesos. De este modo,
riables socioeconómicas y sociodemográ- lejos de la controversia que alternativamen-
ficas y el riesgo de muerte infantil. Estas te coloca a los métodos cualitativos al inicio
constataciones, que cuidan con esmero el o al final del proceso de investigación
principio de la generalización tal y como fue (Steckler y cols., 1992), pudimos testimoniar
presentado anteriormente, dejan a las polí- la riqueza de un juego real entre ambas es-
ticas de salud carentes de información espe- trategias.
cífica acerca de los procesos que conducen a En segundo lugar, las intervenciones
que, frente a situaciones similares, algunas educativas para solucionar problemas de
familias logren que sus hijos sobrevivan, salud son un campo de interacción privile-
mientras otras fracasan reiteradamente y giado en las ciencias sociales y en las de la
deben soportar la muerte de varios de ellos. salud. Pero el modelo que habitualmente se
Algunos trabajos (Bronfman 1990, 1992) re- sigue parte de una definición del problema
velan, incluso, que las relaciones entre va- desde la "biología", acudiendo al auxilio de
riables demográficas —tales como la edad las técnicas sociológicas para preparar la in-
de la madre—, o las de naturaleza socioeco- tervención y realizar una combinación entre
nómica —como pudiera ser la educación de disciplinas a la hora de evaluar el impacto.
la madre—, con la mortalidad infantil no son En otro momento podrá juzgarse el intermi-
tan universales como parecen. Las hipótesis nable número de intervenciones que se reali-
de explicaciones alternativas no podían ser zan para modificar conductas de la población
puestas a prueba a partir de la información en tomo a la salud; por ahora, intentamos
que producen las encuestas en las que se re- superar ese modelo simplista a través de una
gistra el fenómeno. Se diseñó una estrategia combinación de métodos cualitativos y cuan-
cualitativa para poner a prueba la hipótesis titativos con el objeto de construir una in-
de que las características de la estructura y tervención más pertinente a partir de una
el funcionamiento familiar, lo mismo que los investigación más sólida.
procesos familiares, podían dar cuenta de las En ciertas zonas de México; la cisticer-
diferencias y permitirían identificar los con- cosis es un mal endémico que tiene una alta
textos en los que se producen las muertes, prevalencia. Aunque existen medicamentos
alimentando así el diseño de políticas con de reconocida eficacia para combatirlo, su
datos que permitieran ser específicos, y no prevención sólo puede construirse a partir
generales, en torno a acciones de salud. En de la comprensión del contexto económico
este caso, técnicas sofisticadas de análisis y cultural que tome en cuenta la racionali-
estadístico —análisis de regresión— permi- dad que subyace a prácticas sociales que
tieron refinar el problema, en tanto que técni- exponen a los que las practican a riesgos im-
cas cualitativas complejas —entrevistas portantes para su salud. En su conjunto, el
familiares en profundidad— permitieron proyecto pretendía evaluar en el mediano
construir los datos para poner a prueba las plazo el impacto diferencial que sobre el con-
60 SALUD, CAMBIO SOCIAL Y POLITICA: PERSPECTIVAS DESDE AMÉRICA LATINA
trol y la prevención de la cisticercosis tenían ción que realizamos en una comunidad ru-
diferentes estrategias —la educativa, la me- ral del centro de México (Castro, Bronfman
dicamentosa y una combinación de ambas—. y Loya, 1991; Castro y Bronfman, 1995) la
En un principio, las técnicas cuantitativas integración de métodos cualitativos y cuan-
sirvieron para diagnosticar el problema y, titativos procedió a la inversa. Mediante un
al final, para evaluar las diferentes interven- censo general de población pudimos carac-
ciones. A su vez, las técnicas cualitativas ali- terizar sociodemográficamente a la localidad
mentaron el diseño de la estrategia de la in- y construir una clasificación tipológica de los
tervención —quiénes la llevarían a cabo, en habitantes a partir de variables socialmente
qué lugares, a través de qué medios, en qué relevantes para cada sexo. En el caso de las
momento, y demás—, y permitieron definir mujeres, la clasificación se basó en la pari-
con "sensibilidad cultural" los contenidos de dad, el estado civil y la edad al primer par-
la intervención (Bronfman y cols., 1996). A to, e incluyó ocho opciones posibles. En el
diferencia del ejemplo anterior, en donde la caso de los hombres, la clasificación se basó
integración sirvió para poner a prueba hi- en la escolaridad y la ocupación, e incluyó
pótesis más complejas, en el caso que nos nueve opciones posibles. A su vez, esta tipo-
ocupa la integración estuvo "al servicio" del logía sirvió de base para orientar nuestra
objeto a modificar: las prácticas de la comu- decisión de entrevistar en profundidad a no
nidad. También en este caso las técnicas que más de tres informantes por cada tipo, bajo
se combinaron fueron relativamente sofisti- el supuesto de que lo que interesaba era de-
cadas: desde análisis multiva-riados para el terminar no la representatividad estadís-
diagnóstico y la evaluación, hasta trabajo tica, sino la tipológica de la información así
etnográfico, mapas y asambleas comunita- generada. Por su parte, la investigación cua-
rias para diseñar la estrategia, e indagación litativa procedió con un nivel de profundi-
del valor social de las prácticas. La interven- dad tal que nos fué posible presumir la vali-
ción educativa resultó ser la alternativa más dez externa de los hallazgos a partir de la
eficaz en el corto plazo; no obstante, lo que tercera estrategia de generalización señala-
importa destacar más alla del resultado, es da más arriba, es decir, mediante la identifi-
que la forma en que se construyó el proceso cación de los supuestos en los que descansa
investigación-intervención combinando mé- el discurso de los entrevistados, que a su vez
todos cuantitativos y cualitativos permitió reflejan la "normalidad" que cada uno de
constatar, en una evaluación hecha dos años ellos indexa en su narrativa (Castro, 1995;
después, la permanencia de los efectos, la re- Castro y Eroza, 1998). En este caso, el uso de
ducción sensible del problema y la conser- métodos cuantitativos permitió contextua-
vación en la comunidad de un "ambiente lizar un fenómeno que sólo es interpretable
preventivista". en términos cualitativos —los significados
En tercer y último lugar, la investigación asociados a la salud y la reproducción—, y
sobre las concepciones populares de salud, la integración de ambos tipos de métodos
enfermedad y reproducción, suele partir de estuvo al servicio de la construcción propia-
una exploración cualitativa encaminada a mente sociológica del objeto de estudio: nos
identificar las principales nociones y creen- ha permitido teorizar sobre la vinculación
cias que existen sobre estos temas, para luego macro-micro en el tema de la experiencia
alimentar el diseño de encuestas que bus- subjetiva de la salud.
can generar correlaciones entre dichas creen-
cias y ciertas variables socioeconómicas. Los
estudios de conocimientos, actitudes y prác- CONCLUSIÓN
ticas (CAP), tan en boga hace algunos años,
respondían a esta lógica. En una investiga- El debate entre los abordajes cualitativos y
cuantitativos no es un desarrollo novedoso ni
ROBERTO CASTRO Y MARIO BRONFMAN 61
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