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Fundamentos de la Personalidad y Psicopatología

El documento presenta una introducción a los conceptos básicos de la personalidad en psicología. Define la personalidad como un patrón dinámico de características psíquicas que determinan cómo los individuos actúan ante diferentes circunstancias y que tiende a ser estable a lo largo del tiempo. Explica que la personalidad está influenciada por factores constitucionales, evolutivos y sociales, y se manifiesta a través de los patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento de una persona.
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Fundamentos de la Personalidad y Psicopatología

El documento presenta una introducción a los conceptos básicos de la personalidad en psicología. Define la personalidad como un patrón dinámico de características psíquicas que determinan cómo los individuos actúan ante diferentes circunstancias y que tiende a ser estable a lo largo del tiempo. Explica que la personalidad está influenciada por factores constitucionales, evolutivos y sociales, y se manifiesta a través de los patrones de pensamiento, sentimiento y comportamiento de una persona.
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Aspectos básicos de la personalidad.

la psicopatología muchas veces está “teñida” por los aspectos propios de


la manera de ser de las personas (personalidad) y por sus herramientas
cognitivas con las que cuenta. Por último, muchas veces la exploración
psicopatológica debe “desviarse” de las preguntas enfocadas en la
búsqueda de síntomas y signos de manera dirigida y enfocarse en explorar
los aspectos de la personalidad para una mejor comprensión de lo que le
sucede a quienes evaluamos.

La personalidad es un constructo psicológico, que se refiere a un conjunto


dinámico de características psíquicas de una persona que determina que
los individuos actúen de manera diferente ante una determinada
circunstancia. El concepto puede definirse también como el patrón de
actitudes, pensamientos, sentimientos y repertorio conductual que
caracteriza a una persona, y que tiene una cierta persistencia y estabilidad
a lo largo de su vida de modo tal que las manifestaciones de ese patrón en
las diferentes situaciones posee algún grado de predictibilidad. Es decir, a
pesar de que cada persona actúa de diferente forma frente a la misma
circunstancia, cada persona tiene cierto “patrón” de comportamiento que
se mantiene estable en el tiempo. Para Allport, la personalidad alude a la
regularidad y consistencia en los comportamientos, así como a las formas
de pensar, sentir y percibir las experiencias. No es un mero conjunto de
rasgos o cualidades sino una organización de ellos, lo que termina por
caracterizar a una persona en particular. Para la OMS, la personalidad es
un “patrón enraizado de modos de pensar, sentir y comportarse que
caracterizan el estilo de vida y modo de adaptarse único del individuo, que
es el resultado de factores constitucionales, evolutivos y sociales. Estos
patrones comportamentales, tienden a ser estables y a afectar múltiples
dominios conductuales…” Es decir, la personalidad es la forma en que
pensamos, sentimos, nos comportamos e interpretamos la realidad,
mostrando una tendencia de ese comportamiento a través del tiempo, es
la forma en que nos vemos a nosotros mismos, a los otros y al mundo que
nos rodea. La personalidad será fundamental para el desarrollo de las
demás habilidades del individuo y para la integración con grupos sociales y
el enfrentamiento de los problemas y el estrés. Los patrones de
comportamiento que conforman la personalidad son los denominados
“rasgos de personalidad”.

Los rasgos de personalidad son, en general, puramente descriptivos del


comportamiento. Las Teorías de la Personalidad, en cambio, intentan
explicar cómo se desarrolla la personalidad y esos rasgos de personalidad.
Evidentemente, existen diversas teorías acerca de cómo se establece una
determinada personalidad en la infancia, adolescencia y adultez-joven. Lo
que sí es claro, es que su conformación es un constructo multifactorial.
Sólo algunos ejemplos sobre teorías explicativas de la conformación de la
personalidad. La Teoría Conductual explica la personalidad en términos de
los efectos que los estímulos externos tienen sobre el comportamiento,
especialmente aquellos que se refuerzan positiva o 30 negativamente por
el medio social. Los enfoques utilizados para analizar el aspecto
conductual de la personalidad se conocen como teorías conductuales o
teorías de acondicionamiento del aprendizaje. En la Teoría Cognitiva, el
comportamiento se va moldeando según “esquemas cognitivos adquiridos
o aprendidos” durante los momentos críticos del desarrollo. Estos
esquemas cognitivos o esquemas de pensamiento van determinando
nuestro actuar y es la forma que tenemos para enfrentar y explicar la
realidad. Por ejemplo, los (pre) juicios que tenemos (aprendidos) sobre
determinados aspectos sociales, hacen que nuestro comportamiento sea
de tal o cual manera. Albert Bandura, un teórico del aprendizaje social,
sugirió que las fuerzas de la memoria y las emociones funcionaban junto
con las influencias del entorno. Bandura era conocido principalmente por
su "experimento del muñeco Bobo". Durante estos experimentos,
Bandura grabó en un vídeo a un estudiante universitario pateando y
abusando verbalmente de un muñeco bobo. Luego mostró este vídeo a
una clase de niños de kínder que se estaban preparando para salir a jugar.
Cuando ingresaron a la sala de juegos, vieron muñecos bobos y algunos
martillos. Las personas que observaban a estos niños en el juego vieron a
un grupo de niños golpeando a los muñecos. Llamó a este estudio y sus
hallazgos “aprendizaje observacional o modelado” (modelling).
Otra explicación derivada de las teorías cognitivas es el llamado “estilo
atribucional” que son, en resumen, las diferentes formas en que las
personas explican los eventos en sus vidas. Esta “forma” de explicación de
la realidad es un patrón explicativo, que se utiliza permanentemente y
guía el comportamiento. Por ejemplo, hay personas que se ven en el
mundo de la siguiente manera: “yo he aprendido que las cosas pasan
cuando las hago yo mismo, en general, nadie me ha ayudado mucho…”. La
psicología Humanista, por otro lado, enfatiza que las personas tienen libre
albedrío y que esto juega un papel activo en la determinación de cómo se
comportan. En consecuencia, la psicología humanista se centra en cómo
las experiencias subjetivas determinan el comportamiento. Esas vivencias
subjetivas van dando “sentido” y son las que guías el comportamiento.

Las Teorías biopsicológicas estudian el nivel biológico en la psicología de la


personalidad y se centra principalmente en identificar el papel de los
determinantes genéticos y cómo moldean las personalidades individuales.
De los primeros pensamientos sobre posibles bases biológicas de la
personalidad surgieron del caso de Phineas Gage. En un accidente de
1848, una gran barra de hierro fue atravesada por la cabeza de Gage, y su
personalidad –y su comportamiento- se vio severamente alterado.

Por otro lado, desde que el Proyecto del Genoma Humano permitió una
comprensión mucho más profunda de la genética, ha habido una
controversia en curso que involucra la heredabilidad, los rasgos de
personalidad y la influencia ambiental vs. genética en la personalidad. Se
sabe que el genoma humano desempeña un papel en el desarrollo de la
personalidad. Anteriormente, los estudios de personalidad genética se
centraban en genes específicos que se correlacionaban con rasgos de
personalidad específicos.

La visión de hoy de la relación entre el gen y la personalidad se centra


principalmente en la activación y expresión de genes relacionados con la
personalidad y forma parte de lo que se conoce como genética
conductual. Pequeños cambios en el ADN en los individuos son los que
conducen a la singularidad de cada persona, así como a las diferencias en
apariencia, habilidades, funcionamiento cerebral y todos los factores que
culminan en el desarrollo de una personalidad determinada. Los estudios
de gemelos también han sido importantes en la creación del modelo de
personalidad de cinco factores: neuroticismo, extraversión, apertura,
amabilidad y escrupulosidad. Los gemelos idénticos tienen correlaciones
más altas en los rasgos de personalidad que los gemelos fraternos.

El 31 neuroticismo y la extraversión son los dos rasgos más ampliamente


estudiados. Una persona que puede caer en la categoría de extrovertido
puede mostrar características tales como impulsividad, sociabilidad y
actividad. Una persona que cae en la categoría de neuroticismo puede ser
más temperamental, ansiosa o irritable.

La Teoría Psicoanalítica, creada por Sigmund Freud, plantea que la


personalidad se organiza a partir de las vivencias tempranas y su
internalización. La forma en que nos comportamos se encuentra entonces
influenciada por los contenidos e impulsos más inconscientes. Utilizamos
una serie de mecanismos de defensa para “lidiar” con los impulsos
inconscientes. Por otro lado, ordena el aparato psíquico en tres grandes
estructuras: el Yo, el Ello y el Superyó. El Yo, sería la estructura consciente,
o nuestra forma de ser o la que se enfrenta y adapta a la realidad. En el
Ello estaría los impulsos inconscientes y en el SuperYó una estructura
normativa, que se va desarrollando y que incorpora (y también “exige”) el
cumplimiento de las normas sociales y también el ideal (expectativas) que
cada uno tiene respecto de sí mismo. Otto Kernberg ordenó esta
conceptualización y diferenció las estructuras de personalidad (neurótica,
limítrofe y psicótica) lo que ha sido de gran utilidad en la práctica clínica.

La clasificación de estructuras de personalidad de Kernberg se basa en


tres criterios básicos:

• Identidad del Yo

Incluye dos puntos esenciales: (1) la presencia o no de un concepto


integrado (aspectos positivos y negativos) de sí mismo a través del tiempo
y en distintas situaciones; (2) el concepto integrado de las personas
importantes o significativas en la vida del sujeto. La identidad del yo se
refiere a cómo logramos dar cuenta de nosotros mismos, integrando
nuestros distintos aspectos y teniendo conciencia de ellos. Las estructuras
neuróticas de personalidad tiene un concepto de sí mismos integrado,
configurando una adecuada identidad yoica. Por lo tanto, es un criterio
diferenciador con las estructuras limítrofes y psicóticas, las cuales tienen
un concepto de sí mismo más difuso o desintegrado. Una forma de
explorar la integración del sí mismo es a través de preguntas como "Me
gustaría que se describiera a sí mismo en unas pocas palabras ¿cuáles son
las cosas que lo diferencian a usted de las demás personas?”…o cuáles son
los aspectos positivos o negativos que Ud.

Encuentra de sí mismo…?”. Se espera que una persona normal o con


estructura neurótica pueda dar una descripción donde se integren
aspectos negativos y positivos, identificar sus características estables sin
desconocer que en ciertas circunstancias puede salirse de esos patrones;
además el entrevistador puede formarse una imagen relativamente clara
de la persona a partir del relato del paciente. Las personas con estructuras
limítrofes relatan aspectos contradictorios de sí mismos pero sin darse
cuenta de la contradicción de su relato, el entrevistador puede tener la
sensación de que el paciente está hablando de distintas personas por lo
que no puede percibir en forma clara la descripción del paciente y tener la
sensación de caos.

Las personas con estructuras psicóticas les cuesta aún más responder esta
pregunta y se angustian frente a ella. Las personas con problemas
cognitivos tampoco logran estructurar una respuesta pues implica
concentración, introspección y relaciones abstractas. Explorar el concepto
integrado de las personas importantes puede hacerse a través de
preguntas como "¿puede describirme la forma de ser de su madre o
padre? (o figuras significativas) Cuénteme ¿cómo son ellos? o ¿cómo es la
relación que tiene con cada uno de ellos? Los pacientes con estructura
limítrofe dan una descripción superficial que impide conocer los aspectos
más profundos de esas personas, además muchas veces caen en
profundas contradicciones cuando describen características sin que se
percaten de ello.

En 32 pacientes con estructura neurótica la descripción incluye aspectos


relevantes, integración de aspectos negativos y positivos que permiten
que el entrevistador se haga una imagen más o menos clara de esas
personas. En el caso de estructuras psicóticas u otras dificultades
cognitivas no se logra acceder claramente a la identidad del Yo.

 Mecanismos de Defensa

En este ítem se exploran cuáles son los mecanismos de defensa que


habitualmente se utilizan por cada persona. Los mecanismos de defensa
son “herramientas” con las cuales se enfrenta la realidad en diferentes
circunstancias. La estructura neurótica de personalidad utiliza mecanismos
altos de defensa (o más adaptativos) que se centran en la represión, es
decir, en el intento de control de diferentes impulsos, comportamientos y
afectos dejando a éstos fuera de la vida consciente. Otros mecanismos de
defensa “altos” son la intelectualización (describir y poner distancia con lo
que estamos sintiendo); la racionalización (donde intentamos explicar o
solucionar diferentes situaciones de manera racional; la formación
reactiva (transformar sentimientos que nos generan conflicto en su
contrario); la sublimación (transformar los impulsos por aspectos más
creativos y culturalmente aceptados) y el altruismo entre otros. Por otro
lado, las estructuras limítrofes o psicóticas utilizan mecanismos de defensa
más primitivos o “bajos” que se organizan desde la escisión, como
opuesto a la integración. Dentro de estos mecanismos de defensa se
encuentran la devaluación; la idealización; la omnipotencia; la negación
primitiva; la identificación proyectiva (poner en el otro los propios
impulsos); la mirada “blanco o negro” de las cosas; la autoagresión como
forma de aliviar la angustia, entre otros.

Los mecanismos de defensa pueden observarse en la interacción con el


paciente. Los mecanismos avanzados usualmente no interfieren la
relación paciente-terapeuta, pero los mecanismos más primitivos pueden
observarse directamente ya sea en el contenido del discurso del paciente
(contradicciones, adjetivos muy positivos hacia el terapeuta o negativos,
etc.) como en el comportamiento (reacciones de angustia, muestras de
desprecio, provocación, rechazo en el lenguaje corporal).

• Juicio de realidad :

Este tercer criterio de clasificación y evaluación clínica, implica la


capacidad de: (1) diferenciar el yo del no-yo (2) diferenciar el origen de los
estímulos ya sea intrapsíquico o extrapsíquico (3) y mantener criterios de
realidad socialmente aceptados. El juicio de realidad esta mantenido en
las estructuras neuróticas y limítrofes, no así en las psicóticas por lo que es
un criterio diferenciador entre estructuras psicóticas y limítrofes.

• Otros criterios

La exploración de estos tres criterios permite diferenciar entre


estructuras psicóticas, neuróticas y limítrofes, sin embargo a menudo la
clasificación de las estructuras limítrofes se hace dificultosa por su
carácter intermedio. Para clarificar el diagnóstico, Kernberg propone otros
criterios que caracterizan a las estructuras limítrofes y las diferencian de
las neuróticas. Estas son: -

Dificultades graves y crónicas en las relaciones de objetos: los pacientes


limítrofes no logran establecer relaciones verdaderas con otra persona,
caen en la manipulación, control y desvalorización del otro. Tienden a
tener relaciones de amistad, de pareja y laborales poco estables y su
resolución tiene a ser conflictiva. 33 - Manifestaciones inespecíficas de
debilidad yoica: falta de control de impulsos, incapacidad para tolerar la
angustia, insuficiente desarrollo de canales de sublimación (dificultades en
la tolerancia a la frustración). - Tendencia problemática del súper yo:
puede manifestarse como el apego a normas morales por el "qué dirán" o
en conductas antisociales, mentira crónica, robo, engaño, estafa,
agresiones abiertas a otros o explotación parasitaria. - Síntomas
neuróticos crónicos, polimorfos y difusos: presencia de angustia,
depresión, fobias, síntomas obsesivos, tendencias hipocondríacas.

Las teorías de la personalidad intentan explicar la forma en que se


construyen las diferentes personalidades. La psicoterapia intenta producir
cambios en las formas de ser y se basan en las teorías psicológicas para
generan cambios. Por ejemplo, la Terapias cognitivo-conductuales basarán
sus intervenciones identificando los esquemas cognitivos predominantes
que generan conflicto y junto con el paciente los identificarán, tomarán
conciencia de ellos y trabajarán en los mismo. Por otro lado, las
psicoterapias de orientación psicoanalítica trabajarán sobre cuáles son los
impulsos o conflictos inconscientes detrás de las conductas y trabajarán
sobre cómo identificarlos y tener conciencia de ellos para producir
cambios. Sin embargo, lo que identificaremos inicialmente en quienes
estemos evaluando son sus comportamientos y conductas, las cuales nos
darán cuenta de la personalidad del sujeto. A pesar de que existen
múltiples rasgos de personalidad, a continuación una breve explicación de
los rasgos de personalidad más frecuentes.

RASGOS DE PERSONALIDAD:

Paranoide

- Suspicaz

- Desconfiado

- Celoso

- Rencoroso

- De ideas extremas o incorporadas con cierto fanatismo.

Esquizoide

- distanciamiento social

- restricción de la expresión emocional

- solitario

- aplanado

- interés restringido por las relaciones sociales

Esquizotipico

- capacidad reducida en sus relaciones interpersonales

- comportamiento excéntrico

- experiencias perceptivas inhabituales

- suspicacia o ideación paranoide

- pensamientos o lenguaje peculiar


34

Limite

- inestabilidad afectiva

- impulsividad

- temor al abandono

- sensación de vacío crónico

- ideación suicida o automutilación

- alteración de la identidad del yo o difusión de identidad

- disociativo o paranoide ante el estrés

- alta reactividad emocional

- relaciones personales inestables (idealización-devaluación)

Histriónico

- excesiva emotividad

- centro de atención

- comportamiento seductor, corporal, dramático, sugestionable,


superficial, relaciones

subjetivamente intimas

Narcisista

- Grandioso

- Falto de empatía

- Necesidad de admiración

- Explotador

- Envidioso

- Pretencioso, especial, arrogante


Antisocial

- Desprecio

- Violación de los derechos de los demás

- No sigue normas sociales

- Deshonesto

- mentiroso

- irresponsable

- Irritable

- Impulsivo

- Sin culpa (frialdad)

Obsesivo-compulsivo

- afán por el orden, perfeccionismo

- control mental y de las relaciones

- escasa flexibilidad, espontaneidad y eficiencia

- listas, detalles, trabajólico, no delega

- escaso tiempo de esparcimiento y ocio

- escrupuloso, obstinado (en temas morales)

- no se deshace de cosas

35

Dependiente

- Necesidad que se preocupen de ellos

- Genera sumisión, adhesión, temor excesivo a la separación y abandono

- Indeciso (sin el apoyo del resto)

- Otros asumen sus responsabilidades


- No expresa desacuerdos

- Sin iniciativa

- Asume tareas desagradables

- No se siente capaz de cuidarse solo

- Constantemente con alguien

Evitativo

- inhibición social

- sentimientos de inferioridad e ineptitud

- hipersensible a la evaluación negativa

- evita el contacto social por el temor a la evaluación, humillación, a la


critica

Los rasgos de personalidad son puramente descriptivos de los


comportamientos y las conductas. Finalmente, todas las personas pueden
tener diferentes rasgos de personalidad o estos pueden “aparecer” en
ciertos momentos con fines adaptativos. Por ejemplo, en ciertas
situaciones es “adaptativo” que surjan los rasgos paranoides. Por ejemplo,
si uno entra a un lugar peligroso o se está relacionando con personas que
pueden agredir o dañar, es más adaptativo ser suspicaz; o cuando hay que
entregar un trabajo final, que surjan ciertos rasgos más obsesivos puede
ayudar a realizar un mejor trabajo; o los emprendedores deben
entusiasmar al resto para incorporarlos en los proyectos, por o cual los
rasgos narcisistas e histriónicos pueden ayudar. Evidentemente hay rasgos
de personalidad que son desadaptativos por definición como los rasgos
límite de personalidad. 36 Por último, cuando determinados rasgos de
personalidad son predominantes, permanentes, se extiende a una amplia
gama de situaciones personales y sociales, son muchas veces
desadaptativos, se aleja de las expectativas de la cultura del sujeto y
generan un malestar subjetivo y social, podemos hablar de un Trastorno
de Personalidad específico. Generalmente involucran aspectos cognitivos
y de interpretación de la realidad; aspectos afectivos (en cuanto a
intensidad emocional); las relaciones interpersonales; y el área del control
de los impulsos.

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