Conocimiento y Opinión en Platón
Conocimiento y Opinión en Platón
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Universidad de Chile
Facultad de Filosofía y Humanidades
Departamento de Filosofia
Seminario de Grado
Profesor Héctor Carvallo.
Informe de Grado
Platón
Teetetos
tiene que ser necesariamente conocedor de algo, puesto que es imposible ser
conocedor de nada. También dice que al conocer algo se conoce algo que es (tí
ningún sentido. Por esta razón, si nos encontramos ante algo que se comporta de
que existe algo que esta entremedio del conocimiento científico y la ignorancia y
Sócrates afirma luego que aquel que opina lo hace siempre con relación a
algo, puesto que es imposible opinar acerca de nada. Pero este algo sobre lo que
todas las cosas están siempre relacionadas con su contraria, por lo que algo
parecer pesado, por lo que no se puede denominar una cosa con nombre más que
con el de su contrario ("tavanía). Sócrates nos dice que aquellos que por esta
potencia del opinar contemplan múltiples ([Link];) cosas bellas, no son capaces
de conocer nada acerca de lo que opinan, puesto que no pueden ver lo bello en sí
( au"to oe "1:0 KaAOV ). Por el contrario, aquellos que conocen pueden contemplar
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Rep. v,477 y sigs.
INTRODUCCIÓN.
tiene que ser necesariamente conocedor de algo, puesto que es imposible ser
conocedor de nada. También dice que al conocer algo se conoce algo que es (tí
ningún sentido. Por esta razón, si nos encontramos ante algo que se comporta de
que existe algo que esta entremedio del conocimiento científico y la ignorancia y
Sócrates afirma luego que aquel que opina lo hace siempre con relación a
algo, puesto que es imposible opinar acerca de nada. Pero este algo sobre lo que
todas las cosas están siempre relacionadas con su contraria, por lo que algo
parecer pesado, por lo que no se puede denominar una cosa con nombre más que
con el de su contrario (-ravcxv-rícx). Sócrates nos dice que aquellos que por esta
potencia del opinar contemplan múltiples (1toÁÁa) cosas bellas, no son capaces
de conocer nada acerca de lo que opinan, puesto que no pueden ver lo bello en sí
( cxú-ro oi': -ro KctÁov ). Por el contrario, aquellos que conocen pueden contemplar
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Rep. v,477 y sigs.
las cosas en sí (cxúca 8Ew~évou¡;), las que se comportan siempre del mismo
acercarse cada vez más a lo que son las cosas en sí, y la educación (1tcxtoEÍcx)
debe estar orientada a que toda el alma se gire completamente desde lo que tiene
decir, aquello que se llama la idea del Bien. Sin embargo, Platón señala en el
alma este mezclada con el cuerpo (ow~cx). De esta manera debido a las diversas
verdad. Sócrates añade a esto que el cuerpo nos llena de amores, deseos,
temores, e imágenes de todas clases, junto con un montón de naderías, las que
nos impiden tener alguna vez un pensamiento sensato. Por la misma causa del
cuerpo y sus deseos se producen para Sócrates las guerras, revoluciones y luchas
entre los hombres, y esto se debe al anhelo de riquezas que los esclavos del
Sócrates señala entonces que si alguna vez querernos saber algo de forma
alma las cosas en sí mismas. De esta manera una vez que el alma se separa del
cuerpo adquiere lo que más anhela, la sabiduría (oo<!>ícx), y esto se logra tan solo
una vez que hallamos muerto. Sócrates nos dice de esta manera que es imposible
1
Fedon, pags. 88 y 89. biblioteca la nación.
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decir, una vez que nos hallamos desprendido de nuestro cuerpo. De esta forma
alejándose lo más posible del trato con el cuerpo, cuidando de esta manera
cicuta, puesto que una vez muerto alcanzaría de esta forma la verdad (aAtí8Eux),
mostrar así en que medida nos impide este conocer lo que es, Platon nos narra su
encadenados en el fondo de una cueva mirando solo las sombras que proyecta el
lugar a otro. Al no poder estos prisioneros, debido a sus ataduras girar la cabeza,
toman a las sombras que se les hacen presentes como las únicas verdaderas. De
esta forma nos cuenta Platon que si a alguno de los prisioneros se lo forzara a
levantarse y volver la cabeza, marchando así hacia la luz, este se hallaría de tal
provenían las sombras que antes él consideraba como las más verdaderas. De
esta forma, el prisionero que estuvo desde niño obligado a mirar solamente a las
sombras, dudaría al principio sobre las cosas que ahora se le muestran, es decir
las cosas reales de las que provenían las sombras, por lo que más incapaz sería,
por la falta de costumbre, contemplar la luz misma, que hace que las sombras se
proyecten. Platón nos dice entonces que sería necesario todo un proceso a través
del cual el hombre se acostumbre, primero a mirar con mayor facilidad las
3
La Rep. vii. 514 y sigs.
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sombras, luego las figuras de los hombres y de los objetos reflejados en el agua,
cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y de la luna, para finalmente
poder percibir la luz del sol en sí, ya no en imágenes como en el agua, sino que
elogios y honores que se otorgan entre ellos por distinguir mejor las relaciones
de unas sombras con otras, puesto que este sabría que estas no son más que
aquello que se nos manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión de los
hombres encadenados, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol.
camino que el alma recorre hacia el mundo de lo inteligible. Así para Platón, lo
que se puede ver al fmal de la búsqueda del conocimiento es la Idea del Bien, la
que sería la causa de todas las cosas rectas y bellas, siendo así, la productora de
la verdad y de la inteligencia.
nos señala a través de Sócrates que el alma es inmortal, y que llega a ser varias
veces (no.:U.. áKl~ yEyovuio:), por lo que no hay nada que esta no haya
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Menon. 81 b y sigs.
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aprendido. Por esta razón, habiendo el alma aprendido todo, no hay nada que
impida que quien se acuerde de una sola cosa, encuentre también al aprender,
todas las demás. Por esta razón Sócrates nos dice que buscar y aprender son
1tpooyt yvÓ[Link];).
sensación.
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Teetetos: la pregunta por la ciencia.
Sócrates nos cuenta en el Teetetos que los que se han dedicado mucho tiempo a
presentan ante los tnbunales (-r&. otKaa-r'JÍpux). Sin embargo los que han frecuentado
desde jóvenes los tribunales y lugares similares corren el riesgo de ser, con relación a
los que se dedican a la filosofia, como esclavos con relación a los libres (tAEu6épot).
La diferencia esta en que la gente dedicada a la filosofia cuenta siempre con ocio
(axoi..'JÍ), para desarrollar sus discursos en paz, no interesándoles si estos son largos o
cortos, sino si alcanzan a lo que es (-rúxwat -rou óv-ro~). De esta manera el ocio es una
filosofia y por lo tanto una pasión (7tá6o~) muy propia del filósofo.
La gente que habla sin ocio en los tribunales se dirige siempre ante un señor
(OE07tÓ'tT]~), el que delibera sobre las sentencias, las que nunca siguen un curso
desinteresado. Por esta razón estas personas se hacen tenaces (év-rovot) y sutiles
(opt).LEt~), conociendo las palabras que adulan (6w7tEuaat) al señor y del modo de
actuar que le es más grato, convirtiéndose así en almas pequeñas y sin rectitud (O).LtKpol
oe KIXl OUK óp6ol. 'tcX~ ljmxá~). Al contrario, la gente que se dedica a la filosofia no
sabe nada de las disputas jurídicas, ni de las reuniones en la plaza publica, ni de ningún
otro tipo de reunión social y solo su cuerpo (-ro aw¡.La) esta presente en la ciudad, pero
manera de averiguar la naturaleza toda de cada conjunto de entes (7tiiaav 1táv-rn Q>úat v
i:pEUVW).LÉVT] -rwv ov-rwv i:Káa-rou ól..ou) sin dejarse caer de esta manera en lo cercano
(i:yyú~).
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De esta manera tres personas dedicadas a la filosofia, Sócrates, Teodoro, y
Teetetos van a emprender una discusión acerca de la ciencia, dándose el tiempo que sea
necesario para que se desarrolle de buena forma la discusión. Sócrates cuenta a Teetetos
que posee un arte ("téXVTJ) similar al de su madre Fenareta, la que era una partera, pero
que el se diferencia en que el partea a los hombres y no a las mujeres, y saca lo que hay
de un joven pare una imagen (EiowJ..ov) y falaz (lfrE\)oo<;) o algo dotado de vida
(yóvl¡.LÓV) y verdadero (áAT]6é<;). Al igual que como las parteras pueden ejercer dicho
oficio sólo cuando ya no pueden parir ellas mismas, de la misma manera Sócrates se
declara infecundo (ciyovó<;) en saber, por lo que nunca declara nada acerca de ninguna
cosa. De esta manera, Sócrates dice que a el no le pertenece ningún hallazgo (Ei\pT]¡.La)
que lo haya engendrado por su propia alma, sino que asiste el parto de los jóvenes para
que estos por sí mismos engendren muchas y bellas cosas. De esta manera Sócrates va
a emprender el parto del joven Teetetos, el cual a través de la pregunta por la ciencia va
Sócrates nos cuenta entonces que tiene un pequeño problema y es que no puede
captar suficientemente por sí mismo lo que sea la ciencia. Pero antes de hacer esta
De esta manera, nos dice Sócrates, el aprender consiste en hacerse más sabio en
aquello que se aprende, es decir acercarse cada vez más a la ciencia de algo, por lo que
educación griega. A Sócrates de esta manera, le preocupa hacia donde son llevados los
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jóvenes a los que se educa en Grecia, por lo que pregunta a Teodoro si no hay alguno
que destaque entre ellos para poder discutir un tema de tan gran importancia como el de
la ciencia. Teodoro le responde que hay un joven llamado Teetetos que se asemeja a él
en el rostro y que tiene grandes aptitudes para el aprendizaje. De esta manera Sócrates
con su arte mayéutico va a emprender un parto en el que pretende dar a luz una
ciencias como la geometría, la zapatería junto con las demás técnicas (réxvat) de los
artesanos. Así, se vincula a la ciencia con otro termino importante: la técnica ('tÉXVfl).
cuantas ciencias hay ni que clases de ciencias, sino que pregunta por eso mismo que la
ciencia es. Con esto Sócrates le pide a Teetetos una respuesta vulgar y corta, en donde
los muchos (no.U.íi¡;) tipos de ciencias queden comprendidos en una idea (évl EiÓEt),
para que de esta manera queden insertos en una sola significación (évl ;l.óy<p). Esta
petición ya la hace también Sócrates a Menon en el dialogo que lleva su nombre. Allí
con respecto a esta. Sócrates entonces le dice a Menon que le parece haber hallado un
abejas le pregunta si se diferencian unas de otras por el hecho de ser abejas o si son
distintas por alguna cualidad particular, como por ejemplo el tamaño o la belleza de
cada abeja. Menon le responde entonces que no se diferencian unas de otras en tanto
que abejas, por lo que hay algo por lo cual no se distinguen (óta<j>épouatv), sino que
son todas iguales ('talHÓv Eiatv anaaat) y es el hecho de que todas son abejas. De
esta forma Sócrates le explica a Menon que pasa lo mismo con las virtudes, que aunque
son muchas y de todas clases (no;\.;\.a'\. Ka!. nanoóanaí) todas tienen una misma
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forma (ev yé n EÍoo~ tatrtov) por la cual son virtudes, y hacia la cual debe mirar
atentamente si se quiere dar una respuesta acerca de la virtud. Menon confiesa luego
que todavía no puede concebir lo que Sócrates le quiere decir al pedirle una sola virtud
con relación a todas (¡.1íav apEtf¡v J..aPEív Kata návtwv) y para aclarar más la
cuestión Sócrates le da otro ejemplo, esta vez con relación a la figura (axf\1-la). Si al
preguntar por la figura se responde que es la redondez, entonces se afirma que no hay
otras figuras excepto las que sean redondas, pero sabemos que hay otras figuras además
de las que son redondas, por lo que decimos que la redondez no es la figura sino una
figura (axf\1-lá n). De esta manera designamos a muchas cosas con un solo nombre (ta
noAAa -cail-ca i:ví npoaayopEuEtv óvó¡_1an), y como vemos en el caso de las figuras,
tanto una línea recta como una circunferencia son figuras aunque ambas sean diferentes.
Así, vemos que a través de un nombre abarcamos una multiplicidad de cosas diferentes
que tienen algo en común, y eso es aquello que en todas las cosas es lo mismo,
Así, Sócrates le pide a Teetetos una respuesta general (oAo~) con respecto a la
ciencia, sin cortarla en pedazos (¡_1opíov) y Teetetos nos da una nueva respuesta sobre la
ciencia en donde nos dice que la ciencia no es otra cosa que sensación (aia6T]al~). Esta
respuesta se asocia con la del sentido común, la que nos dice que adquirimos
conocimiento a partir del "mundo exterior", es decir a través de los sentidos. De esta
manera Teetetos identifica a la ciencia con los sentidos, es decir, con la vista, el olfato,
el tacto, la audición y el gusto. Estos sentidos se relacionan de manera directa con las
Ahora bien lo que entendían los griegos por "o: r o8rw Le;", no calza totalmente
con lo que nosotros entendemos por sensación. Ferrater Mora nos dice que aunque para
Platón "o: r o8r¡o Le:" no sea conocimiento, esta tiene un alcance mayor que el que
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tenemos nosotros de sensación, pues abarca también lo que nosotros llamamos
para Francis Comford "ex I aena Le;- " tiene una gran variedad de significados como
estados se los atribuye Comford a la parte sensitiva del alma asociada inseparablemente
palabra "ex I o8r¡o Le;-", suponiendo que esta no queda limitada a las meras percepciones
sensibles, sino que incluiría también un percibir intelectual, un "sentir" como un "darse
Al decir que la ciencia es sensación Teetetos nos dice que lo que sentimos a cada
decir, el hacerse más sabio, se da para Teetetos a través de los sentidos. El punto esta en
que todos sentirnos las cosas de forma distinta, incluso cuando las percibimos de forma
similar. De esta manera Sócrates nos dice que cuando sopla un mismo viento alguno lo
siente frío y otro no, y alguno tirita fuertemente y otro de forma ligera. Entonces una
misma cosa, como es el viento es percibida de múltiples formas, siendo cada criterio
igualmente válido, por lo que no podemos decir que el viento sea en sí de tal o cual
forma sino que es de tal o cual manera según lo perciba tal o cual sintiente. Entonces
la ciencia es sensación, con una doctrina del sofista Protagoras. Comford nos dice que
un aspecto poco común de la dialéctica era tratar las concepciones en boga, ya sean las
populares o filosóficas, suponiendo así que toda creencia que es aceptada por el sentido
común o que es defendida por los entendidos debe contener algo de verdad aunque este
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expresada incorrectamente. La dialéctica de esta manera se encarga de formular de una
forma más adecuada las opiniones del sentido común. De esta forma, nos dice Comford,
efectivamente dijo, sino que busca los elementos aprovechables para su búsqueda, sin
Protagoras y de Heraclito.
sensación con la doctrina del sofista Protágoras que dice que "el hombre es la medida de
todas las cosas, de las que son, medida de su ser y de las que no son medida de su no
ser" (náv-rwv XPTJ¡..Látwv civ6pwnov Eivat, tWV ¡..LEV ÓVtWV w¡; eon, tWV oe 1-LTJ
ÓVtWV w¡; Ollll: eonv). Esto quiere decir que todos tenemos el criterio en cada
momento para decir lo que las cosas son, y esto va a ser siempre verdadero. Así según
lo dicho por Protagoras, lo que se me hace manifiesto (E¡..Lol. <j>aívEtat), de tal forma es
para mí (eonv e¡..Loí), y lo que se manifiesta a otra persona, así es también para ella, por
lo que cada uno es juez (Kpt"ti¡¡;), de las cosas que se les manifiestan a cada uno. De
esta forma Sócrates nos dice que manifestación (<j>av-raoía) y sensación (aio6r¡ot¡;)
son lo mismo con relación a todas las afecciones y la sensación, siendo ciencia, es
siempre de lo que es (toü óvto¡;). Pero como vimos anteriormente, el viento para una
persona puede aparecer frío y para otra no, por lo que no podemos decir que el viento
sea algo en sí mismo, sino que aparecerá de tal o cual forma según las condiciones de
percepción que tenga la persona que en cada momento lo perciba. Con relación a esto
Protagoras con el ejemplo del viento. Vemos así que Sócrates con la imagen del viento
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introduce una distinción entre un objeto fisico, que sena el viento y las diversas
posibles:
!-El viento es en sí mismo tanto caliente como frío. Una persona según sus condiciones
puede percibir la cualidad fría del viento y otra puede percibir la caliente, y el viento
tendría en sí ambas cualidades, por lo que las cualidades propias de cada percepción no
Cornford sostiene que es probable que Protágoras haya sostenido que el viento
es en sí mismo frío y caliente, por lo que la segunda tesis debe ser una construcción
doctrina, y es el hecho de que nada es uno y lo mismo es si mismo, sino que siempre
esta con relación a otra cosa, por lo que una cosa puede con relación a algo ser grande
pero con relación a otra cosa ser pequeño. De esta forma las cosas son determinadas en
la medida en que se relacionan entre sí, por lo que nada sería en sí mismo algo. Un
maravillas", en donde Alicia en un momento para entrar por una puerta necesita hacerse
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más pequeña, y para esto toma una poción que la hace empequeñecerse, pero se hace
tan pequeña que la puerta que antes le parecía muy chica, es después para ella muy
grande. Esto se debe a que la puerta en sí misma no es nada, sino que esta siempre en
siempre igual.
3-Lo que no era tal en un principio no puede serlo sin devenir y haber devenido.
nuestra alma al relacionarlos con ciertos paradigmas. Uno de los paradigmas es el de las
tabas, en donde al comparar seis tabas con cuatro decimos que las seis son más en uno y
medio, pero si compararnos las seis tabas con doce entonces las seis son menos en una
mitad. De esta manera las tabas, sin cambiar en si mismas se han hecho menores. Esto
ocurre porque las tabas no son ni mayores ni menores en si mismas, sino que son de tal
pero luego de un año en que Teetetos crece es menor. Sócrates dice entonces que llega a
ser lo que antes no era, no habiendo el mismo devenido. Esto ocurre naturalmente
porque Sócrates no tiene una cualidad propia en cuanto a tamaño, sino que esta
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A esto Sócrates le añade la doctrina Heraclitea del flujo. en la cual coincidirían
tragedia Homero, el cual al decir "Océano origen de todos los Dioses y de la madre
Tetis" habría dicho también que todo esta en constante flujo. Nos encontramos entonces
con la idea del agua (quizás también con esto nos acordamos de tales de Mileto),
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asociada a la eterna generación y destrucción de todas las cosas. Rodolfo Mondolfo nos
dice que la idea del agua como principio primordial viene de una variada tradición
mitológica que es común a todas las teogonías y cosmogonías del Oriente antiguo,
sumerio, caldeo, egipcio, hebreo, fenicio y egeo, y de estas tradiciones se trasmite a los
De esta manera Sócrates nos dice que todo se origina de la traslación (<j>op&:¡;), y
del movimiento (KÍVIlat¡;), y de la mezcla (Kpiiat¡;) de todas las cosas, por lo que nada
es de tal o cual manera. Siguiendo de esta manera, lo dicho por Teetetos, Sócrates llega
a afmnar entonces que el movimiento es lo que provee lo que parece ser (EÍvctt
causante del no ser ([Link] Eivat) y del perecimiento (cbtÓAAUatat). Así por ejemplo, el
estado del cuerpo (ti twv OWIJ.átwv e~t¡;) a través de la gimnasia y el movimiento se
destruye (otóHutat). Lo mismo pasa también con el estado del alma (ev tñ 1Jruxñ
5
El pensanúento antiguo. Tomo!.
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Cornford sostiene que no hay razón para sostener que Protagoras haya sostenido
la teoría heraclitea de que todo esta en movimiento, pero que Platón la acepta en la
manera ya no decimos con Platón que el hombre es la medida de lo que es, sino que es
medida de lo que llega a ser, dando lugar a una teoría de la percepción en donde lo que
es sentido esta siempre en proceso de devenir. Por esta razón una cualidad que yo
percibo surge únicamente en el momento en que es percibida y solo para el sujeto que lo
percibe. Esto le permite decir a Sócrates que las cosas se nos manifiestan de forma
completamente diferente a nosotros que a cualquier otro animal, pues como especie
tenemos distintas condiciones de percepción. Pero también entre los hombres tenemos
percepción tenemos también multiples formas de percibir las cosas. Además de todo
esto, a cada persona como individuo se le van manifestando las cosas de una forma
completamente diferente, debido al constante movimiento de todas las cosas, por lo que
Para aclarar de una mejor forma lo que quiere decir, Sócrates se propone
explicar las doctrinas secretas de hombres mas refmados que aquellos que siendo
ajenos a las musas, no aceptan que acciones (1tpci~et<;), generaciones (yEvéaE1<;) y todo
lo invisible (aóp-ra-rov) participen del ser (ouaía<;). Sócrates entonces nos narra un
mito en el que nos dice que hay dos clases de movimiento, ambas infmitas en numero,
siendo una capaz de hacer (1totEiv), y la otra de padecer (1tciOXE1v). Señala también
numerosa, lo sensible (-ro aia8r¡-róv) y la sensación (-ro ai.a8r¡at<;), las cuales están
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audiciones, olfacciones, y sensaciones del tacto, las que tienen homógonos, como para
la vista los colores, para la audición los sonidos, y así para todas las demás.
de tal forma se engendra es más veloz, puesto que es transportado (<j>épnat), y de este
a la vista, y de cómo se genera el color blanco. Señala Sócrates que cuando los ojos y
habría originado de haberse encontrado cada uno de estos factores con otro que no le
sea afin. De esta manera, la referirse entre sí (¡.LHa~u <j>Epo¡.LÉvwv) la vista que procede
de los ojos (ÓljiEw~ 1tpo~ 1:wv ó<j>OaA.¡.Lwv) y el blancor que viene de aquello con lo que
brota conjuntamente el color ( cij~ oi: AEUKÓ1:1J1:0~ 1tpo~ 1:0Ü ouva1t01:ÍK1:0V1:0~ 1:0
xpw¡.La) el ojo deviene lleno de vista y ve y no es mera visión (óljlt~) sino que se
convierte en ojo viendo (ó<j>OaA.f.LÜ~ ópwv). También aquello que co-genera el color se
blancura (AEUKÓ1:TJ1:TJ~). Entonces lo que se llama color blanco no es algo en sí que este
dentro o fuera de los ojos sino que el color se genera del impacto(1tpoopoA."JÍ) de los
ojos, es decir como una especie de "lanzamiento" visual de los ojos con una proyección
blanco se origina del encuentro fortuito entre el ojo y aquello que es coadecuado
encuentro, en donde confluyen una multiplicidad de factores que dan origen a un color
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determinado. Sócrates señala que este mismo proceso se da con todas las otras
percepciones sensibles, puesto que todo se genera del trato reciproco (7tpoc;; áA.A.r¡A.a
Ó[Link]ÁÍ~) con las cosas y no tiene solidez pensar que sean algo uno separado (é1tl évoc;;)
encontrarse mutuamente, e incluso aquello que aparece en un caso como agente en otra
Comford señala que la atribución de esta teoría por parte de Sócrates, a una
teoría secreta de pensadores más refinados no es más que una combinación dialéctica
posteriormente refutada, sino que queda como una explicación válida del proceso de la
sensación. Con relación a la teoría en sí, Comford nos dice que lo que se describe como
"movimientos lentos" son los objetos fisicos que producen nuestras sensaciones y en
ellos no reside ninguna cualidad permanente. De esta manera, el ojo que ve o la carne
que siente es un objeto fisico que puede ser visto o tocado, pero que sin damos cuenta
desarrollan cambios constantes en los objetos fisicos, los que sin ser percibidos son
capaces de hacer surgir las percepciones que se tienen a cada momento. De esta forma
ser afectado, y es entonces cuando se producen, los movimientos rápidos, los cuales
pasan entre el órgano y el objeto externo, produciendo así en un instante único una
percepción determinada. De esta manera, con relación al ejemplo anterior, antes de que
se produzca la visión del color blanco se producen cambios constantes, ya sea por parte
del ojo o de aquello desde lo cual brota conjuntamente lo blanco, y los movimientos
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rápidos se producen cuando la vista lanza una emanación visual y lo blanco proyecta a
Se llega pues a la conclusión categórica de que "hay que expulsar al ser de todas
partes" ('r:o o· eívtu 7to:no:xó6Ev é~o:lpE'tÉov), pues nada hay que sea fijo, sino que
siempre esta en constante devenir. Por esta razón, cuando hablamos, de cualquier forma
que lo hagamos, lo hacemos incorrectamente, pues nada hay que permanezca, y las
palabras de alguna manera tratan de determinar lo que las cosas son. Lo más propio,
(a7toAÁÚ¡.¡Evo:). El lenguaje entonces no lograría captar lo que las cosas son, pues esto
lo que hace de alguna forma es inmovilizar las cosas a través de la palabra para así
conocimiento frente a las objeciones comunes que aluden a la irrealidad de las imágenes
de los sueños, las fallas de los sentidos y las sensaciones perturbadas por la enfermedad
y la locura. Sócrates señala que en todos estos casos parece ser refutada la tesis recién
expuesta, puesto que nos engañan las sensaciones (1JrEuOEic; o:ia61Íanc;) que se
generan en dichos casos, por lo que podemos decir que nada de lo que se nos manifiesta
es. Teetetos le confiesa a Sócrates que el no se atrevería decir que los locos y los que
sueñan no opinan (oo~á(ouaw) falsamente cuando creen (oiwv"to:l) unos que son
dioses, y los otros mientras duermen piensan (OlO:VOW"tO:l) que tienen alas y que vuelan.
en sueño o en vigilia, puesto que en ambos casos nuestra alma disputa que la
experiencia vivida entonces es la más verdadera. Sócrates nos dice de esta manera que
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en el sueño y en la vigilia concurren las mismas cosas como si todo se repitiera (1tána
sentimientos internos y las imágenes de los sueños. Tambien subraya Cornford que el
hecho de que Teetetos diga que los locos y los que sueñan piensan (lhavow"t"at), creen
estos términos a pensar que existe algo así como una mala creencia de una sensación y
lado estando enfermo, separado como un todo, y por otro estando sano. Entonces lo que
engendre el Sócrates sano al tomar vino será algo absolutamente diferente de lo que
engendre el Sócrates enfermo. De esta forma, al tomar contacto el vino con la lengua
enferma se hará para esta amargo y desagradable. De esta forma el vino no es algo
determinado en sí, sino que será siempre de tal o cual manera según las condiciones de
la persona que lo perciba. Así todas las cosas que percibimos a cada instante las
origen a un resultado determinado, y las cosas que parecen ser algo en sí mismas, como
por ejemplo el color del cielo, el frío en el invierno, o lo dulce de un vino dependen
Con relación al ejemplo del vino Cornford señala que se puede poner por un
lado a Sócrates enfermo como un todo diferente al Sócrates sano sólo porque se
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Por esta causa Sócrates es como un todo diferente a cada momento, puesto que todo lo
sensible esta en cambio permanente. Comford señala entonces que se llega a las
siguientes conclusiones:
l. Ningún percipiente puede tener dos veces la misma sensación, puesto que
mismo objeto.
Sócrates concluye entonces en que la necesidad ata nuestras esencias (i) civáyKr¡
'tTJV ouoíav ouvóei) y a nada mas lo ata, por lo que lo único que queda es ser
que algo es, debemos decir necesariamente que es con algo, o de algo o con relación a
algo (nv'i eivaí ií nvo<; ií 1tpÓ<; n), puesto que nada es ni deviene por sí mismo.
Con esto entonces Sócrates nos dice que ha nacido la criatura de Teetetos, la
cual dice que la ciencia es sensación, coincidiendo así con los dichos de Homero,
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Critica de la ciencia como sensación.
propuesta por Teetetos, Sócrates comienza la fase crítica de la teoría. Cornford señala
que esta critica no esta dirigida a al teoría de la percepción en su totalidad sino que se
Sócrates entonces señala que si aceptamos que lo que se nos hace manifiesto a
nada nos impide decir, en vez de "el hombre es la medida de todas las cosas", "el cerdo
es la medida de todas las cosas" o algún otro animal pues ciertamente los demás
sensación no tiene una posición privilegiada. Conford destaca el hecho de que Platón
haya ido más allá de Protágoras en la interpretación, delimitando la frase "el hombre es
manera habría ido más allá de la percepción sensible, incluyendo bajo el rotulo "lo que
me parece a mí'' también a lo que yo pienso y juzgo como verdadero. Así una objeción
más seria y mas atenida a lo dicho por Protagoras la plantea Sócrates diciendo que si
para cada hombre es verdadero lo que percibe, entonces un hombre no podría ser más
sabio que otro. Por esta razón entre los hombres, nadie podría juzgar lo que otro hace,
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por lo que tampoco nadie podría enseñar nada a otra persona, y por esta razón nadie
sería más sabio que otro. De esta forma, Sócrates dice que no tendría ningún sentido
manera las conocemos. Así, por ejemplo, cuando oímos lo que dice alguien de lengua
extranjera podemos distinguir mediante el oído los sonidos que emite, y de la misma
forma, cuando vemos las palabras podemos distinguir las formas que estas tienen, y por
esta razón, podemos decir de alguna manera que las conocemos. Pero Teetetos hace
notar que lo que enseñan (otoáoKouow), los gramáticos acerca de estas cosas no lo
sentirnos por la vista ni por el oído. Platón abandona esta discusión en el texto, puesto
que embarcarse en una discusión sobre que es lo que conocemos cuando conocemos el
significado de las palabras implicaría introducir las Formas, lo que se ha evitado durante
toda la explicación.
memona. Dentro del proceso de constante flujo de todas las cosas, en donde se
el devenir de las cosas en nuestra mente. La memoria entonces es una parte esencial del
conocimiento que tenemos los hombres de las cosas, y que nos permite establecer
relaciones de experiencias en nuestra relación con las cosas. Así por ejemplo puedo
acordarme que en una ocasión eso que llamo fuego me quemo, lo que me permite saber
de alguna forma que no tengo que acercármele demasiado. De esta forma desde un
22
ejemplo tan primitivo como este, hasta el de la construcción de una gran obra de
alguna manera posible que alguien después de haber aprendido algo cuando lo recuerda
(¡.1é[Link]¡·mt) no lo sepa. Teetetos dice que eso sería monstruoso, por lo que se asume de
esta manera que la memoria ([Link]¡.1Óauvr¡), es una parte fundamental del conocimiento.
El problema que plantea Sócrates con relación a esto es que cuando se recuerda, se
recuerda algo que se sintió pero que ya no se siente. De esta manera, si yo veo algo y
después cierro los ojos, dejo entonces de ver, pero puedo recordar aquello que vi. Pero
según lo planteado por Protagoras, decir "no veo" significa decir "no siento", y esto a su
vez significa decir "no se". De esta forma, si la memoria es una parte fundamental de la
pues anula a la memoria como algo que sea posible dentro del conocimiento. Sócrates
abandona entonces esta discusión, ante la amenaza de que se convierta en una disputa
verbal.
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Defensa de Protagoras.
Comford plantea que la defensa que Sócrates pone en boca de Protágoras puede
dividirse en tres partes principales. En primer lugar una protesta que se hace en contra
de las objeciones falaces que se le hacen a su doctrina. Esta protesta a su vez se divide
en tres partes:
viendo, pero al mismo tiempo se dice que "no ver" algo es igual a no
objeto, entonces alguien podría sostener que uno al taparse un ojo, ve y no ve la misma
cosa al mismo tiempo, por lo que se podría decir también que se conoce y no se conoce
la misma cosa. Protagoras plantea que esto es absurdo, y que nadie podría sostener
semejante barbaridad.
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momentos sucesivos, por lo que las objeciones que se remiten a una misma persona que
propone reproducir el punto de vista del Protágoras histórico, e intenta hacer frente a la
crítica que Sócrates le hace a Protágoras. Esta crítica dice que si aceptamos que cada
mismo más sabio que los demás. Ante esto la defensa de Protágoras afirma que lo que
se manifiesta a cada uno de nosotros así es, pero se sostiene que unos y otros se
se afirma que existen, y que es sabio quien transformando (¡.tHa~ciAAwv) lo que parece
y es malo (~ <j>a(vHat Kal éan JCaKci), lo hace parecer y ser bueno (ó:yaea
<j>a(vEa8a( Kal EÍvat). De esta forma se dice que no se debe considerar al sano por su
condición más sabio que el enfermo, porque opine de forma diferente, sino que hay que
hacer que cambie hacia el estado que es mejor (ó:¡.tdvwv), y de igual forma que como
el medico produce los cambios con medicina, el sofista lo hace con discursos (Aóym~).
De esta manera los buenos oradores hacen que sean consideradas justas las medidas
como se le manifiestan las cosas a cada cual, así son para al que se le presentan,
pero que existe algo llamado lo provechoso (XPTJ01:Ó~), hacia lo cual el sabio es
Comford señala que no se aclara en esta defensa la índole del conocimiento que
capacita a alguien para llevar a cabo el cambio de un estado malo a otro bueno.
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En la tercera parte de la defensa de Protágoras, se representa
seriedad, para que de esta forma trate entender lo que realmente quiera decir su
crítica a lo que sería su autentica doctrina. Ahora esta doctrina abarca a todos los
cosas.
porque sabe algo, que lo hace diferente a los demás, los que serían por esto
mismos más sabios que los demás en algunas cosas, y a los demás más sabios
conocimiento. De esta manera, en todas las relaciones humanas decimos que hay
quienes son capaces de enseñar y de mandar, por lo que se admite que entre los
(tJrEuot1). Por esta razón se debe reconocer que no siempre se opina con verdad,
juzga (Kpívw), y manifiesta para sí su opinión, esta será para el verdadera, pero
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los que son otros (áA.A.o¡;;) que son distintos no tienen porque pensar de esa
manera, y se contarán por muchos los que creerán que su opinión es falsa. De
esto se sigue que si Protagoras acepta que todos opinan lo que es, es decir lo
superioridad del sabio. Quedo demostrado anteriormente que la superioridad del sabio
pues allí se acordó con Protágoras que cada hombre es la medida de lo que es o de lo
que "llega a ser para el". Sin embargo se admitió en la defensa de Protágoras que
existen hombres que son más sabios que otros, como el medico, el estadista y el
educador, y son estos los que intentan cambiar nuestra condición y hacer que tanto
como para el individuo como para el estado parezcan y existan cosas mejores. Sócrates
admite entonces que en muchos casos lo que a cada uno le parece, así es de tal manera
para cada cual, como por ejemplo en sensaciones como lo caliente, lo seco, lo dulce, y
cualquiera es apto (Íimvó¡;;) para curarse a sí mismo, ni para saber lo que es sano para sí
mismo, sino que en tales casos difieren (oux<j>épEtv) unos hombres de otros. Sócrates
afirma que lo mismo ocurre con relación a la política, y lo que cada ciudad disponga
legal para ella, como lo bello y lo feo, lo justo e injusto, lo sagrado y lo no sagrado, por
considerarlo de esta manera, será así verdadero para cada ciudad, pero en cuanto al
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disponer de lo provechoso (to au~<j>épov), en esto se distinguen una ciudad de otra, y
un consejero de otro.
idea (1tavtó~ n~ tou doou~) con relación a lo provechoso (w<j>él..t~o~), y afirma que
esto de algún modo tiene que ver con el tiempo que ha de venir (~él..l..ovta xpóvov ).
Así, nos dice, las leyes, por ejemplo son hechas en vista del tiempo que ha de venir ( tov
e1tEtta XPÓVOV), lo que se podría llamar más correctamente como "lo que ha de venir"
pasados para así tener un criterio de acción en relación a los futuros. Podemos decir
entonces que el hombre es la medida de todas las cosas, en relación a sensaciones como
propio juez con relación a tales afecciones, pero en cuanto a lo que ha de ser, no
podemos decir que todo hombre es capaz de juzgar de la mejor manera sobre lo que nos
ha de afectar. En estos casos pues, tendrá mayor autoridad (Kúpto~), la opinión de aquel
De esta forma, Sócrates nos dice que acerca de lo que ya es (fíoll óvto~),
de alguna manera para cada cual, o sobre lo que ya lo fue, no tiene mayor sentido
discutir, pero en relación a lo que ha de venir, parece ser que se distinguen en estos
casos unos de otros, y Protagoras mismo se ha de distinguir entre los demás en relación
a sus enseñanzas sobre lo que ha de venir. De esta manera, lo que se entiende como
provechoso, y hacia lo que tiende la legislación esta puesto en vista a lo que ha de venir,
con respecto a esto. Por esta causa se debe admitir que hay quien es más sabio que otro
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ser medida en ningún caso, aunque Protagoras así lo proponga. Teetetos señala entonces
que en este punto la tesis se presta de una mayor forma a ser vencida. De esta forma
Platon demuestra que cuando la doctrina de Protágoras se amplia a los juicios que están
más allá del contorno inmediato entonces dicha doctrina queda refutada, puesto que no
todos somos los jueces adecuados con relación a lo que en el futuro nos será
provechoso.
que se emiten con respecto a las cosas, Sócrates vuelve a analizar la doctrina heraclítea
del flujo, la que había sido aceptada anteriormente como una explicación válida del
aquellos que denominan como los "fluyentes" (touc; péonac;), es decir, de los
partidarios de Heráclito, que afrrman que todo esta en movimiento, dejando por el
en que algo gira sobre sí (év 1:4> ath4> o1:pé<I>111:1Xt) y que se llama alteración
una especie distinta del movimiento que consiste en el transporte de algo desde un lugar
a otro. Por esta razón, podemos decir que todo se mueve, en ambas (ó:f.L<I>o•épwc;)
formas a la vez, ya sea trasladándose o alterándose, y aún las cosas que nos parecen más
sólidas están en constante devenir. También por esta razón decirnos que no podemos
nombrar nada de ninguna forma, pues cuando lo nombramos, ya esta alterándose eso
que calificamos de tal o cual manera, y ni siquiera las sensaciones las percibimos como
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algo fijo, sino que lo que llamamos ver u oír, no permanece en sí mismo como tal sino
que esta en constante alteración. De esta forma Sócrates nos dice, que no hay un
fundamento como para afirmar cualquier sensación en vez de negarla, por lo que no
(cbtÓKptotc;) con relación a cualquier cosa será igualmente correcta (óp6T)), ya se diga
"asf' (oú"tw) o "no asf' ([Link] oú"tw), estando incapacitados incluso para nombrar eso que
es "asf', o "no asf', pues eso sería ya algo determinado. Sócrates entonces propone la
búsqueda de alguna otra VOZ ( n V' aÁÁ T]V <j>WVTJV ), suponiendo que decir "ni-aun asf'
(ouo' oú"twc;), no tenga más armonía en relación a un uso verbal indefmido (iiTIEtpov
constante de todas las cosas, ninguna afirmación del conocimiento será más
los juicios, con el argumento de que el sabio será mejor juez para lo que será en
ser refutada solamente sobre la base de que todas las cosas están cambiando
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constantemente. De esta manera, sin abandonar la teoría de la naturaleza de la
doctrina de Protágoras a los juicios que hacemos sobre las cosas. Otro punto de
permanente que debe estar en los objetos del conocimiento. De esta forma se
manojo de órganos sensibles, sino que se asume que hay algo más detrás de
estos, y esto es lo que nos permite reflexionar acerca de lo que nos suministran
continuación se asume que existe en nosotros algo idéntico (nvt 1ÍI-1WV a:u1:wv
1:4> a:u1:4>), a través de lo cual sentirnos todas las cosas que sentirnos, ya sea de la
cuerpo (1:0 aw¡.1a:). Dice entonces Sócrates que lo que se siente por medio de una
ejemplo, lo que percibo por medio de la vista no lo puedo percibir por el oído.
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Por esta razón cuando pienso (otavoéo¡.[Link]) algo con relación a la vista y al
oído, eso mismo que pienso no lo puedo sentir por medio de uno de los órganos
(opyavov), ni por otro órgano lo que se pienso con relación a ambos. De esta
forma, cada sentido es diferente (hEpov) a los demás e idéntico consigo mismo
relación de estos sentidos, no lo podrá hacer por medio de uno de estos sentidos
cual se hace evidente ([Link];) lo que es común (Kotvov) a toda cosa, y con lo
que se designa (i:novo¡.J.á,Etv) lo "lo que es" y "lo que no es". Teetetos nos dice
lo idéntico y lo diferente ( 'to 'taU'tÓV Kal. 'tO É'tEpov ), y lo uno (év ), y cualquier
otro numero (ápt6¡.J.óc;) en relación con estas cosas es el alma (i] I!Juxi¡) misma
misma en algunos casos y por otros por medio de las potencias corporales ('tii oe
oux 'tWV 'tOÚ <JW¡..La'toc; ouvá¡.[Link]). Esto que el alma misma persigue por sí
misma las correlaciones entre lo que ha sucedido (nx yEyovó'ta), lo que está
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siendo (ca napóvca) en relación con lo que ha de venir (ca ~é[Link]). De esta
los hombres y de las bestias por naturaleza desde que nacen (Eu8u~ yEvo~évot~
impresiones que tienden al alma por medio del cuerpo (cna cou ow~a·w~
esencia (ouoía) y lo útil (w<j>éAt~o~) y van surgiendo con fatiga a lo largo del
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CONCLUSIÓN.
llamado esencia (ouoía.), que es lo que el alma persigue por sí misma. De esta forma
nos dice que acciones como el ver, el oír, el oler, o el enfriarse y el calentarse, forman
su conjunto se llama sensación (a.io6T)ot¡;). De esta forma Sócrates nos dice que a la
esta misma razón, tampoco a la ciencia. Vemos así, que para Platón existen conceptos
fundamentales los que mutuamente relacionados forman parte de su famosa teoría de las
ideas. Así, conceptos tales como la esencia (ouoía.), la verdad (áA1Í6Eta.), la ciencia
eterno e inmutable.
Por el contrario el concepto de a.io6T)ot¡; se relaciona mas bien con lo que esta
que no puede ser determinado de una u otra manera. De esta forma Platón nos da a
entender que el conocimiento no puede ser algo móvil, sino que nos es necesario para
comprender algo, que ese algo permanezca inmutable. El hecho de que el mundo de los
sentidos este en constante movimiento, hace que sea imposible conocerlo. Por esta
razón, Platón plantea la necesidad de huir de este mundo de los sentidos hacia el mundo
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de las Ideas, las cuales son eternas e inmutables, por lo que pueden ser conocidas a
través de la inteligencia.
De esta forma vemos que para Platón hay algo más allá de lo que se nos
manifiesta directamente. Así aquello que se presenta a nuestros sentidos es algo que ya
pasó, es decir, algo que no puede ser capturado, es un instante, solo eso, nada más ni
nada menos. Por esta razón, si nos mantenemos solamente en el ámbito de los sentidos,
podremos lograr una mayor tranquilidad en nuestras almas, es decir, un mayor grado de
conocimiento.
morir víctima de la cicuta. Para el este mundo sensible, no representa más que un
transito de un alma eterna e inmutable. Como se había dicho antes, este mundo sensible
impide que podamos ver lo que las cosas son realmente, por lo que la única manera de
esta manera los filósofos son gente que se ejercita en el morir y estar muertos, puesto
perecedero. Para Sócrates solo es justificable el irritarse por la muerte para un hombre
que no es amante de la sabiduría, sino que es amante del cuerpo y de sus pasiones. De
esta forma el alma para Sócrates solo puede alcanzar la verdad en la medida en que se
desliga del cuerpo, es decir de los sentidos y la conducta más propia del filósofo
consiste en mantenerse alejado lo máximo posible del comercio con el [Link] esta
forma al decir que la ciencia no puede ser sensación decimos que hay algo que no se
nos manifiesta directamente a través de los sentidos, y ese algo es algo que puede ser
conocido.
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BIBLIOGRAFÍA.
Chile.
-Platon. Oeuvres completes. Théétete. Texte etabli et traduit par Auguste Dies. París.
-Francis M. Cornford. La teoría platonica del conocimiento. Ed. Paidos. Buenos Aires.
Editorial Gredos.
-Platón. La Republica. Traducción y notas y estudio preliminar por Jose Manuel Pavón
-Platón. Fedon o del alma. Introducción, traducción y notas de Luis Gil. Biblioteca la
Nación.
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