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Biomasa: Energía para el Hogar

Implementar un sistema de energía biomasa en una vivienda requiere una caldera de biomasa, astillas o pellets, que produce calor para calefacción y agua caliente a través de conductos. También se pueden usar estufas de aire o agua. Se necesita espacio para almacenar la biomasa y realizar mantenimiento, y la inversión inicial puede ser alta aunque se puede amortizar.
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Biomasa: Energía para el Hogar

Implementar un sistema de energía biomasa en una vivienda requiere una caldera de biomasa, astillas o pellets, que produce calor para calefacción y agua caliente a través de conductos. También se pueden usar estufas de aire o agua. Se necesita espacio para almacenar la biomasa y realizar mantenimiento, y la inversión inicial puede ser alta aunque se puede amortizar.
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3.

Explicar los componentes y requerimientos para implementar un sistema de


energía biomasa en una vivienda de ser factible.
CONSTRUIR UNA CASA CON BIOMASA
En el caso de la biomasa el sistema de producción es la caldera de astilla, pellets o bien
la termochimenea donde se produce la combustión de la madera. El sistema de
distribución puede ser tanto los conductos de agua caliente sanitaria como los conductos
de calefacción ya sea mediante sistemas de convención o radiación.
 Caldera de biomasa
Puede tratarse de calderas individuales o colectivas, pero tienen en común que
proveerán energía a la calefacción central convencional. Como hemos hablado antes, la
biomasa provee tal potencia que permite resolver la demanda de toda una vivienda con
una sola caldera.
Esta caldera suele estar combinada con un acumulador para calentar agua, que la
traslada a un sistema de distribución mediante ACS, ya sean radiadores o suelo radiante.
También puede distribuirse mediante splits de aire, pero se trata de un sistema menos
común y no óptimo para nuestra salud, puesto que reseca las mucosas afectando a
nuestras defensas.
El agua se calienta mediante un intercambiador de calor, y a través de una bomba de
recirculación se traslada a los radiadores. Normalmente suele colocarse en un espacio de
la vivienda para instalaciones, que también alberga un depósito a rellenar mediante
sacos o cisterna de pellets. De este modo, la caldera se alimenta de manera
autosuficiente, sin necesidad del esfuerzo manual del usuario.
Aunque en muchos países de Europa se utilizan calderas específicas que sólo pueden
utilizar algunos biocombustibles sólidos muy concretos, en España dada la
heterogeneidad de los recursos de biomasa se buscan calderas que puedan utilizar la
mayoría de los biocombustibles sólidos disponibles. El uso final de la energía (térmica o
eléctrica) no influye en la elección del tipo de biocombustible, aunque su precio puede
ser un limitante, especialmente para usos eléctricos.
Las calderas son los únicos equipos que pueden ser utilizados al mismo tiempo para
producir calefacción y agua caliente en el hogar. Por su parte, las chimeneas o estufas,
solamente sirven para calentar la estancia en la que se encuentran ubicadas. 
Las calderas pueden ser instaladas tanto en viviendas unifamiliares como en
comunidades de vecinos gracias a las diferentes tamaños, que van desde los 20 kW
hasta más de 1 MW.
Además, se puede añadir un depósito de inercia a las instalaciones para "compaginar un
funcionamiento estable de la caldera y una demanda de calor que varía a lo largo del
día. Por su parte, las estufas que suelen instalarse en viviendas unifamiliares o locales
comerciales, no necesitan más que una potencia de entre 8 y 15 kW y, por el contrario,
las redes de calor que llegan a un mayor número de usuarios, pueden ser instalaciones
de hasta 400 kW de potencia y varios cientos de metros de tuberías que dan servicio a
varios edificios.
 Estufas de aire o hidroestufas
Existen dos tipos de estufas, de agua o de aire.
La estufa de aire calienta directamente el aire mediante combustión, que es expulsado a
la estancia, por lo que hace a la vez de sistema de producción y distribución puntual. Por
su parte, la estufa de agua o hidroestufa, calienta el agua que pasa por un circuito
cercano al de combustión, para luego trasladarlo a uno o varios radiadores adyacentes.
Dentro de este segundo tipo, existen modelos de estufas con acumulador de agua
integrado. Su funcionamiento se basa en tomar una parte del calor de la combustión e
integrarlo en el sistema de calefacción a través del sistema de almacenamiento
intermedio, el acumulador. De este modo, en caso de baja demanda de energía térmica,
la estufa en combinación con un sistema de energía solar puede asegurar el suministro
de calefacción y ACS. Esta combinación de biomasa con otras energías renovables es
una opción muy interesante en España dentro del ámbito doméstico.
 Chimeneas y cocinas de pellets
Se trata de dos electrodomésticos heredados de la tradición, que resuelven una demanda
puntual para una acción o estancia concreta. En el caso de la chimenea insertable, se
trata del mismo funcionamiento que la estufa de aire, pero empotrada en una chimenea
antigua. Por otro lado, la cocina de pellets dispone un horno de leña y fogones para
cocinar, a la vez que está calefactando la cocina. Ambos productos deben alimentarse
con pellets de manera manual al tratarse de sistemas puntuales.
Un aspecto importante a la hora de valorar la viabilidad de construir una casa con
biomasa es la posibilidad de amortización de la inversión inicial, que de primeras no
resulta tan elevada como los sistemas de aerotermia y geotermia.
REQUERIMIENTOS
 Requiere más espacio disponible que otras instalaciones equivalentes, ocupando
2 o 3 veces más, además de que tienen que ser fácilmente accesibles para poder
cargarlas. Tener un cuarto entero de al menos 8 m2 con buena accesibilidad
desde el exterior solo para calentar una vivienda.
 El coste de la instalación y el mantenimiento es mayor, por lo que puede que
tardemos más en rentabilizar la inversión inicial.
 Usar depósitos de inercia o interacumuladores. Otra máquina si no disponemos
de mucho espacio libre.
 Aunque se considera que la biomasa tiene emisiones de CO2 neutras, las
calderas sí contaminan con la combustión de la biomasa. Esta combustión puede
ser peligrosa y emitir sustancias tóxicas, aunque esto depende enteramente del
tipo de biomasa que usemos.
 Este tipo de instalaciones requieren una carga manual del combustible cada
cierto tiempo, a diferencia de los sistemas eléctricos o de gas.

4. Determina cuales son los adelantos tecnológicos en energía biomasa.


La creciente preocupación por las emisiones de CO2 a la atmósfera impulsa las
investigaciones sobre la manera de obtener energía de un modo más eficiente y
reduciendo la contaminación.
La biomasa, en sus diferentes formatos (pellet, astillas y paja), es ya un combustible
consolidado, cada vez más extendido gracias a su versatilidad y el amplio abanico de
formas de convertirla en energía.
Ahora, más allá de la producción de calor, gas o combustibles, comienza a despuntar
otro importante y revolucionario uso: la generación de electricidad a partir de la
biomasa. Usada ya en otros países en centrales eléctricas, el siguiente paso es abrir la
puerta al uso doméstico.
Ejemplos:
La generación de electricidad y calor por biomasa es una realidad que ya se da en
centrales eléctricas europeas, como Drax y Tilburi en Reino Unido; Studtrusp y
Avedore en Dinamarca; o Alholmens Kraft en Finlandia. Se trata de empresas que
sustituyen el carbón o el gas por la biomasa para obtener energía a través de
cogeneración.
Entre ellas, y solo como ejemplo, está previsto que las danesas Studtrusp (una unidad de
350 megavatios) y Avedore (dos unidades con 650 megavatios) produzcan lo necesario
para la calefacción de 215.000 viviendas y la electricidad equivalente a 600.000
hogares. En la segunda, se prevé reducir las emisiones de CO2 en 500.000 toneladas.
¿Cómo funciona?
Es una instalación industrial diseñada para generar energía eléctrica a partir de recursos
biológicos. Así pues, las centrales de biomasa utilizan fuentes renovables para la
producción de energía eléctrica.
Hasta aquí algunos datos de la nueva apuesta de las centrales para generar electricidad
de una manera más sostenible para el medio ambiente. Una apuesta que se puede
trasladar al ámbito doméstico, pues ya hace unos años que se conoce y perfecciona la
tecnología para obtener electricidad y calor a partir de la biomasa. Las calderas para
calefacción están plenamente integradas en la oferta y son una opción cada vez más
valorada como sustitución de las calderas de gasoil.
Ahora, se trata de dar un paso más y que al calor del hogar se sume la electricidad. Uno
de los principales proveedores de instalaciones de biomasa, Hargassner, ha
desarrollado un sistema de cogeneración con biomasa que proporciona 20 kW eléctricos
y 60 kW térmicos. Se trata de un sistema compacto de dos módulos, con uno de
cogeneración y el otro donde gasifica el combustible y se filtra el gas. Un alto
aprovechamiento energético, pues consigue rendimiento del calor de la gasificación, de
la cogeneración y del generador eléctrico.
Cabe recordar que la gasificación lleva a la combustión de la biomasa a temperaturas de
700 a 1.200º C; produciendo un gas de hidrógeno, metano y monóxido de carbono con
un alto poder calorífico. La cogeneración del motor implica un mayor rendimiento de
toda la instalación. Todo en un aparato compacto, que se adapta especialmente a las
necesidades de comunidades de vecinos, hoteles y granjas.
El horno de biomasa Dall Energy
La tecnología de Dall Energy, una empresa que crea y pone en marcha soluciones
innovadoras para centrales eléctricas de biomasa, satisface la demanda de reducción de
emisiones. El proyecto DEBS, financiado con fondos europeos, se propuso validar y
ampliar una de sus tecnologías: un horno de biomasa que puede superar la tecnología de
combustión en parrilla predominante en la industria. «Además, teníamos como objetivo
crearnos un nombre en el mercado energético francés y otros mercados europeos».
Combina la gasificación de corriente de aire ascendente con la combustión de gas.
«Reduce las emisiones de polvo y partículas en más del 90 % y puede cumplir con
facilidad las exigencias europeas relativas a las emisiones». Asimismo, el horno ofrece
varios beneficios, que incluyen una reducción de cerca del 50 % en costes de
mantenimiento, un 30 % menos de requisitos de inversión debido a su diseño y una
reducción de hasta un 40 % en costes de combustible. La tecnología es muy flexible en
cuanto al tipo de combustible, lo que permite la conversión de una amplia gama de
combustibles de valor bajo en el mismo horno.
En la actualidad, opera cientos de centrales eléctricas en Francia y se le ha solicitado
que amplíe la red de calefacción urbana en la ciudad de Ruan.
Instalaciones de combustión de biomasa en entornos urbanos
Es el de su empleo como combustible de calefacción en las grandes ciudades, en las que
pueden existir limitaciones en los niveles de emisión de los equipos de combustión
relacionados con los altos índices de contaminación del aire. Permitirá contribuir a la
mejora de los procesos de fabricación de calderas de biomasa y de biocombustibles
sólidos utilizados como combustibles

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