Introsp Etnográf y Exp Ritual - 3 - Marzo2016 ENTREGADO-1
Introsp Etnográf y Exp Ritual - 3 - Marzo2016 ENTREGADO-1
DE MÉXICO
(Lévi-Strauss, 1955)
Presentación
Este libro trata sobre las experiencias rituales y cotidianas del trabajo de campo antropológico
realizado en algunos pueblos indígenas del noroeste de México y, con algunas excepciones, en
Estados Unidos. El recorrido da inicio con la Sierra Tarahumara debido a que, en términos
cronológicos, fue donde realicé mis primeras experiencias etnográficas de manera sistemática,
resultado de múltiples estancias en los bosques de la Sierra de Chihuahua a lo largo dos décadas.
inicialmente en las localidades y rancherías en la Sierra Baja, en el período que va de 1988 al año
2008.
en algunos libros previos, el propósito de este libro es sobre todo, dar cuenta de los cambios en la
1
Traducción propia.
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percepción del etnógrafo y muy particularmente de mis vivencias en las comunidades de la Sierra
Introducción
La mirada distante
Después de visitar algunos poblados de la costa del estado de Sinaloa y de dormir en la estación
de autobuses en la ciudad de Los Mochis, tomé el tren rumbo a la Sierra de Chihuahua. Eran las
fiestas decembrinas y lo que más deseaba en aquel momento, era internarme en la Sierra y no
Era el invierno de 1986 cuando llegué a la estación de tren de San Rafael en el municipio de
Urique; el frío calaba en los huesos y el aire helado se filtraba por todos partes. Bajé del tren y
caminé por las vías rumbo al noreste para tomar la brecha que me llevaría al rancho donde
permanecería durante esta primera estancia. Ya entrado en calor por la intensidad de la caminata,
el frío desapareció y sentí que paso a paso renacía entre lo fresco del bosque. Al final del poblado,
podía ver cómo en las últimas casas dispersas a lo largo de las vías, a veces salían algunas
De repente vi que una jovencita salió de su casa. Apenas llegaba a los 17 años; tenía una
belleza muy especial tanto por sus rasgos físicos como por su mirada, su gestualidad, pero sobre
todo por el balanceo de su cuerpo. Conforme avanzaba por las vías del tren, su imagen se hacía
cada vez más real. Al llegar a la altura de la que supuse era su casa, me miró de una forma que
desde ese entonces no he vuelto a experimentar; caminó unos metros conmigo. Al sentir su
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presencia detuve el paso y voltee a observarla una vez más. En ese instante la joven dijo: “llévame
contigo”.
Ante esas palabras quedé completamente perplejo, sin saber qué sonido, expresión o palabra
enunciar; me pasaron mil ideas e imágenes por la mente y no pude reaccionar. Con la grata
fascinación e inmovilidad que me provocó su propuesta, recordé las creencias sobre la manera
como Coyote paraliza a sus presas proyectando el bao animal. Más que temor me provocó un
arrobamiento indescriptible. Sin dejar de observarla seguí caminando hasta que la perdí de vista.
Ese es el registro consciente que guardo de ese encuentro. Desde entonces la imagen de esta
muchacha me ha acompañado durante tres décadas, no sólo por su belleza sino por la
Cualquiera pensaría que pude haber establecido alguna relación con ella o que quizá debí haber
sacado algún provecho de este encuentro, o bien que, en efecto, pude haberla traído conmigo al
Generalmente el antropólogo no se lleva nada del trabajo de campo, pero también se lleva
todo, es decir, tal como lo señala Lévi-Strauss (1955), el etnógrafo no se sentirá en casa en
ningún lado, pero puede dejar huella en los lugares que visita y, a su vez, la cultura estudiada
Durante muchos años me he preguntado cómo sería mi presente de haber actuado conforme a
la propuesta de la joven. Seguramente mi viaje habría tomado, desde el inicio, un rumbo muy
distinto al que tomó en ese entonces, y el resultado de esa breve estancia del invierno de 1986 no
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habría sido lo que fue: no habrían continuado mis estancias de investigación en la Sierra
la realidad que pretende conocer. Muchos libros de antropología clásica han mostrado que el
citadino, nunca llegará a ser un indígena o una persona de la realidad estudiada. Sin embargo, esto
antropólogo guarda relaciones estrechas con los objetos y sujetos de estudio, también establece
límites que le permiten tener una perspectiva óptima para desempeñar su trabajo (Lévi-Strauss,
un ente ajeno a la comunidad estudiada, aun con los múltiples intentos de fundirse en el contexto
la cultura que estudia por más globalizados que estén sus informantes.
Una vez que ha observado de cerca y de lejos, y pese a las intensas relaciones subjetivas que
de origen. Los que regresamos hacemos antropología, mientras que los que se quedan, con todo y
sus mejores intenciones, no tienen una perspectiva objetiva para interpretar la cultura ajena
porque ha pasado a ser propia, y la cultura de origen se convierte en la cultura exótica y distante.
El trabajo de campo
Una de las virtudes que la antropología reivindica todavía en el siglo XXI y que representa la
antropólogos lo minimizan haciendo filosofía, otros literatura o historia. Sin embargo éste es la
raíz disciplinar que sostiene el tronco sobre el que se generarán las nuevas ramas de la
Por otro lado, también existen aquellos antropólogos que, empeñados en endiosar esta parte de
cultura con la que se vinculan, muchas veces con buenos resultados, a través de la representación
No obstante lo general de nuestra taxonomía, existe una categoría más: los antropólogos que
están muy ligados al grupo anterior de antropólogos participativos, son aquellos que directamente
elaboran políticas desde las instituciones gubernamentales para entender mejor el “problema
indígena” y lograr que el Estado vincule, “integre” o elabore programas “autogestivos” hacia el
Cualquiera que sea el caso, la investigación de campo seguirá siendo la columna vertebral de la
antropología. Sin embargo, cabe aclarar que el trabajo de campo antropológico se reformula
época de Malinowski (1989), debido, entre otras cosas, a las nuevas tecnologías que nos han
conducido a vivir esta aparente ubicuidad planetaria. Aunque el etnógrafo posea ciertos
lineamientos sobre los que enfocará su mirada, el proceso de recolección de datos atraviesa por
una infinidad de posibilidades, y casi todos los caminos para obtener información son válidos. El
objetivo es, por lo tanto, obtener la información que le ayude a concretar sus objetivos para poder
realidad estudiada transforma al proyecto de investigación, y que lo que era un postulado inmóvil
antropología es uno de sus logros, gracias al bendito trabajo de campo, tal como lo afirma
Llobera: “El trabajo de campo es más que una calificación profesional; es como un estado de
El éxito de la investigación antropológica está relacionado con muchos factores y variables que
inciden en la viabilidad de un proyecto antropológico. A este escenario hay que sumarle las
otras disciplinas, su particularidad no sólo radica en la recolección de datos, sino en que implica
un careo con la alteridad, involucra variables que no se presentan en otras disciplinas, que
efectivamente realizan trabajo de campo con entrevistas, recolección de datos etcétera, pero en
donde no hay un interés explícito por la reflexión y el análisis de las relaciones subjetivas hacia
Con todo, el trabajo de campo etnográfico pude ser muy engañoso pues a menudo los
antropólogos oriundos del lugar no dan cuenta de la realidad estudiada por la enajenación cultural
en la que viven, sin importar si se formaron en universidades regionales o del extranjero. Cuántas
veces hemos oído la frase “yo tengo quince años viviendo en esta comunidad y nunca he visto eso
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Los métodos para disfrazar esta situación van desde la entrevista, dirigida o abierta, o las
Si de algo podemos estar seguros los antropólogos es de que nuestros miedos y nuestra capacidad
en muchas de las etnografías o crónicas etnográficas que se publican, el antropólogo habla más de
sí mismo que de la realidad estudiada. También están aquellos antropólogos que tienen la
pretensión y la fantasía de que el objetivismo es la única vía para ser racional y, por consecuencia,
científico, e intentan borrar toda huella de subjetividad de sus investigaciones ansiando que el
sujeto y su subjetividad queden ausentes de la realidad estudiada. Un tercer caso, son aquellos que
ésta es mi pretensión.
Sin embargo, ya se trate de un caso u otro, siempre el etnógrafo volcará en las comunidades
sus fantasías académicas, esto significa que tanto el investigador como las personas con las que
que surgen en todo el proceso de comunicación durante el tiempo que dure la investigación. La
transferencia de signos pertenecientes al mundo emocional que ha sido velado por su propia
conciencia y que, por alguna razón, surge en el campo frente a los sujetos de estudio y
Como las matemáticas o la música, la etnografía es una de “esas raras vocaciones auténticas que
escritos en momentos álgidos de la experiencia del narrador. Por ejemplo, El diario de Ana
Frank, nos permite conocer, entre otras cosas, la vida y la zozobra vivida por una familia judía
durante la Segunda Guerra Mundial, o el mismo diario de Kafka donde narra el profundo
conflicto con el padre. Pero además de estos tipos de diarios, existen los diarios de campo de la
investigación antropológica en donde se registran tanto los datos de campo como las experiencias,
buenas malas, frustrantes, melancólicas y festivas. En todos los casos el diario de campo es un
A pesar de que vivimos en una época de auge tecnológico donde existen cámaras digitales de
alta definición, lo mismo que grabadoras de sonido con una calidad excepcional, el diario de
campo sigue siendo la herramienta fundamental para el trabajo etnográfico. Desde luego, las
nuevas tecnologías son herramientas maravillosas pero todas ellas son complementarias al diario
de campo.
sistemáticas de múltiples temas culturales y los diarios de campo se multiplicaron, y así como
campo desde otras disciplinas, pero también con otros tipos de etnografía, dando por resultado
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Traducción propia.
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explicita del diario de campo antropológico, es necesario señalar que, si bien los antropólogos
pueden tener percepciones distintas de un mismo fenómeno cultural, todos coinciden en ser
momento causaron gran sensación. Entre éstos se encuentra, desde luego, el diario que
Malinowski (1989) escribió durante su trabajo de campo en Melanesia sin intención de difundirlo
(ni imaginar que sería publicado de manera póstuma). Otro caso ejemplar es el libro Tristes
trópicos de Claude Lévi-Strauss (1955), que en su tiempo fuese rechazado por el premio
Goncourt, pero que posteriormente logró darse a conocer, entre otras cosas, por haber rehusado
la “Plume d’or”. Contrariamente al diario de Malinowski, publicado sin que el autor lo deseara, el
de Lévi-Strauss fue escrito con toda la majestuosidad de una obra intelectual que marcaría la
conceptualizada para dar a conocer el testimonio del autor sobre su experiencia antropológica en
Brasil.
Por otro lado El antropólogo inocente de Nigel Barley (2004) nos muestra la cultura de los
dowayo de Camerún, a través de sus desencuentros con la cultura misma y sus pobladores. El
hostilidades que aquejaron al antropólogo durante el año que estuvo en África. En ocasiones, el
diario de campo pareciese tratarse de una antropología del fracaso debido a las vicisitudes del
trabajo de campo. Sin embargo, la maestría de Barley hace que la desgracia aparezca como un
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hecho jocoso que debe ser asimilado y experimentado por el antropólogo para llegar a conocer
una cultura. En términos generales, el diario muestra, por un lado, la subjetividad del autor y, por
En un diario de campo el etnógrafo registra la vida cultural y social de una o varias comunidades.
Entre los datos consignados por el etnógrafo están los aspectos típicos de la cultura tales como
poesía, entre otros. A partir de los datos registrados en el diario de campo, el antropólogo o
investigador genera conocimiento sistematizado sobre la cultura de estudio en los temas más
diversos. La mayoría de los antropólogos y, sobre todo, los estudiantes de antropología, hacen
diarios de campo.
En la enseñanza del oficio antropológico, algunos profesores sugieren que en el diario el autor
separe la parte objetiva de la subjetiva. Comúnmente suele ganar uno de estos aspectos cuando se
presenta el registro de las subjetividades del antropólogo sin mucho sustento etnográfico. No
obstante, en el contexto antropológico es poco común encontrar diarios de campo en los que no
intervenga la sensibilidad etnográfica, debido a que se trata de una herramienta íntima que a pesar
La información de los diarios de campo puede ser muy vasta o muy concisa. Sin embargo, a
menudo los antropólogos desechamos información que puede ser valiosa para otra investigación
o, como en mi caso, para dar cuenta de nuestra evolución como observadores y cómo esta
Por otra parte, en el contexto anglófono surgió hace ya algunos años la denominada
etnobiografía y la autoetnografía, la cual pretende dar cuenta del mundo subjetivo del autor a
través de su trabajo de campo. En esta vertiente es posible ubicar este trabajo, si fuera el caso, sin
Entre los elementos que vinculan la subjetividad en un diario existen varias posibilidades: están
desde luego los diarios de campo de los antropólogos que en su mayoría no se escriben para ser
publicados, pero también los que intentan dar a conocer la cultura estudiada a través de la
experiencia subjetiva del investigador, de la misma manera que las crónicas no antropológicas, las
autobiografías, los relatos de viaje, las memorias y las historias de vida. Estas últimas son
realizadas eventualmente por un investigador externo al sujeto que cuenta su experiencia vivida.
Hasta ahora, muchos de los diarios de campo de las figuras de la antropología han sido publicados
de manera póstuma, sin embargo estos diarios cada vez más son publicados en vida de los
autores, y sobre todo por autores jóvenes, de modo que ya no es un requisito llegar a la alta
Si bien reivindicamos la distancia antropológica para escribir y describir una cultura, pareciera
diario antropológico. En el ir y venir del texto se cierra el círculo de interpretación con los
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interlocutores, al tiempo que se abren posibilidades con otras lecturas que bien pudiera estimular.
Así, la distancia antropológica se cumple en el dinamismo del texto y se constata también que ésta
nosotros mismos y dar a conocer nuestro oficio, es mostrar lo que somos y en lo que nos hemos
El riesgo etnográfico
Como antes señalamos, el diario de campo es un instrumento íntimo en el que plasmamos nuestras
quehacer cotidiano a quien confiamos nuestras experiencias. En este sentido el diario de campo es
receptáculo de nuestros miedos pero también de nuestra representación del riesgo y de los
percepción del riesgo es variable y relativa al contexto del investigador en los escenarios
culturales altamente peligrosos como las etnografías de las mafias, de los caciques del campo
mexicano, del sistema político, o inclusive de los ambientes empresariales. De entrada, no existe
investigación en la que no se manifieste de una u otra forma la inseguridad al interior del contexto
A pesar de que México se ha convertido en un país hostil para muchos oficios, por razones que
tienen que ver con el narcotráfico, la corrupción y la impunidad, el oficio etnográfico es cada vez
más difícil de realizar, no sólo en la ciudad sino en las comunidades más alejadas en donde
será gratificante y todos los antropólogos hemos gozado de intensas experiencias estéticas
derivadas del ritual y de la vida en común, mismas que pretendo expresar en este libro.
De regreso al campo
Recuperé mi camino al rancho y la noche me tomó por sorpresa a la mitad del camino. Seguí las
instrucciones exactas que me llevarían al lugar que había imaginado durante todo el viaje.
A pesar de que el frío arremetía con fuerza al inicio de este invierno, era muy placentero sudar
con el viento gélido de la temperatura ambiental una vez que el sol se había ocultado por
completo. Cuando llegué, todos en el rancho me miraron con la desconfianza que puede causar un
fuereño, sobre todo si a 10 km a la redonda no hay caserío cercano. Esta desconfianza se vio
disuelta cuando les informé que era invitado por un miembro de la familia. Una vez identificado
durante todo el día. Caminamos río abajo hasta llegar al caserío rarámuri de Saquirachi, ahí
saludamos a algunos de sus habitantes quienes nos indicaron el camino hacia el norte para
entrevistarnos con el curandero. Nos dirigimos hacia la pendiente de la montaña que, después nos
enteramos, bordeaba uno de los barrancos. Conforme fuimos ascendiendo, la intensidad del viento
también se incrementaba, y después de caminar durante cuatro horas, vimos una casa en lo alto al
borde del barranco. Allí platicamos con el curandero. Su casa tenía la puerta abierta y la familia
estaba fuera haciendo cestos de paja de pino; el señor, cabeza de familia, sólo observaba. Nunca
nos invitaron a pasar a la casa, todo el tiempo estuvimos afuera conversando a pesar del frío y del
viento. Al cabo de una hora nos despedimos para poder llegar con luz a nuestra morada.
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Durante todo el recorrido nuestro fiel amigo “El Turco”, nos acompañó sin queja alguna. A
veces se paraba para tomar agua, pero en ningún momento tuvo la intención de ladrar o regresar.
Ya teníamos cinco horas caminando cuando Socorro dijo que conocía un mejor camino, y que en
lugar de regresar por nuestros pasos, ahora iríamos bordeando el valle para que una vez que
llegáramos a la altura del rancho, que se encontraba en la planicie entre las montañas, bajáramos
sin problema alguno. En el trayecto, el camino se desdibujaba cada vez más, y pese a lo agreste de
la brecha, El Turco siempre nos seguía fielmente. Esta situación cambió cuando tuvimos que
escalar por paredes verticales. Uno a uno fuimos pasando y al voltear de reojo detrás de mí, me
sorprendió ya no ver a nuestro fiel amigo. Pregunté a mi acompañante si eso podía tener alguna
Ya en la parte alta de la montaña, caminamos en medio de una amplia meseta con un camino
de terracería. Sin embargo debido a nuestro mal cálculo, el sol ya había desaparecido y sólo nos
guiábamos por nuestra intuición. Llegó un momento en que la noche se cerró por completo y no
había absolutamente nada de luz. El camino se estrechó al grado de desaparecer y tuvimos que
arrastrar literalmente nuestros pasos para comprobar que pisábamos en firme. De repente nuestros
pasos se encontraron con en el vacío y nos dimos cuenta de que habíamos llegado al desfiladero.
Sabíamos que el rancho se encontraba exactamente frente a nosotros, pero nos llevó un par de
horas volver a dar con una brecha. Ya muy avanzada la noche, fuimos tocando el suelo con las
manos para verificar que íbamos por buen camino. En varias ocasiones quisimos caminar por
despeñaderos y retrocedimos. En una ocasión los ladridos de una jauría de coyotes nos hicieron
recapacitar sobre el camino que debíamos tomar. Ignoro cuánto tiempo habría pasado desde que
anocheció hasta el momento en que escuchamos los ladrillos de los coyotes. Socorro gritaba para
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ver si algún rarámuri experimentado pudiese auxiliarnos, pero todo fue en vano. Con el viento y
lo denso del bosque, las palabras y las voces se diluían, y los gritos apenas se escuchaban a un par
de metros. Finalmente descendimos poco a poco y encontramos un camino por donde bajar; una
vez que nuestros zapatos tocaron tierra firme nos sentimos aliviados de poder descansar en un
Conforme avanzamos vimos que las luces a lo lejos se hacían cada vez más presentes. Ya
estando muy cerca, escuchamos unos ladridos y nos percatamos que nuestro amigo El Turco
había llegado antes que nosotros: precavido a causa de su agudo instinto, no nos siguió por las
peligrosas pendientes.
Al final de mi estancia, bajé de la sierra con más cosas de las que había llevado. Mis anfitriones
además de ser de las personas más hospitalarias que he conocido, me surtieron de pan, de una
botella de vino y otra de tesgüino, a la cual pusieron una tapa con orificios previendo su
fermentación. Además de los regalos, mi mochila engrosó con algunos cestos y una faja que había
comprado a los rarámuris de las cabañas; por si eso fuera poco, también aproveché para llevar un
Llegué a Topolobampo alrededor de las nueve de la noche y tomé el primer autobús con
rumbo al sur. Apenas teníamos una hora de haber partido y la persona de lentes oscuros que
llevaba a mi lado se levantó intempestivamente con una pistola, anunciando él y otros dos
hombres que querían todas nuestras pertenencias. En ese momento uno de los choferes quiso
actitud de hacerse pasar por héroe. Solo encañonaron a algunos de los hombres y yo me cuento
entre ellos. Los ladrones cubrieron su rostro con un paliacate al estilo del viejo oeste. Conforme
avanzaban en el autobús ordenaban a cada uno de los pasajeros ponerse de pie para quitarle sus
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pertenencias. A algunos les robaron su dinero, pero lo que más querían eran joyas. Cuando
llegaron conmigo me indicaron que me quitara un anillo de plata, que a pesar de haberlo guardarlo
con mucho cariño, tuve que despedirme de él irremediablemente. Para aligerar el momento, les
dije que podían tomar de mi mochila una botella de vino. Lo cual les dio mucho gusto. Buscaron
mi mochila, pero como les confirmé haberla dejado en la parte trasera, uno de ellos tuvo que ir a
registrarla. Al momento de abrirla vio los huesos, e inmediatamente me cuestionó sobre éstos y el
uso que les daría. Yo respondí que era antropólogo y que los estudiaba. No hubo más preguntas,
y los tres hombres descendieron del autobús después de haber despojado a todos los pasajeros de
“El presente informe comprende mi estancia en la Baja Tarahumara por el período que va del 1 de
marzo al 30 de noviembre de 1988”. Así comenzaba uno los informes antropológicos que hice
sobre mi estancia en la Sierra Madre Occidental a finales de los años ochenta. Dicho trabajo de
campo fue el segundo de otros tantos que realicé durante varios años en la Sierra de Chihuahua
con fines de investigación. Mi primera estancia la llevé a cabo en diciembre de 1986 y después se
sucedieron otros tantos viajes durante la década de los años ochenta, después en los noventa y
finalmente algunas idas esporádicas en los últimos años de la primera década del siglo XXI.
En las últimas décadas del siglo XX el narcotráfico y la producción de droga estuvieron muy
presentes en diversas partes de la Tarahumara. Sin embargo en los últimos 10 años, la Sierra se
volvió un lugar inaccesible para el trabajo antropológico, entre otras cosas, por el territorio
ganado por organizaciones dedicadas al trasiego y producción de droga, fenómeno que trajo
consigo no solamente dinero y cultura urbana a la Sierra, sino una violencia generalizada, adicción
y muerte para su población. Esta situación que se venía gestando desde principios de la década de
los años ochenta, imperó en prácticamente toda la región y continúa desarrollándose hoy en día.
Pese a la continuidad de mis estancias, este viaje realizado de la primavera al otoño de 1988, sería
En ese entonces me dirigí a aquellos lugares con la misma incertidumbre y ansiedad del
iniciado al que le impresionan cada una de las imágenes, los sabores y, sobre todo, los sonidos que
A mediados de los años ochenta estuve solo unas semanas, así que en esta ocasión continuaría
mis primeras impresiones en tierras rarámuris. En aquel tiempo, fui invitado por Socorro a
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Arecaina, un rancho ubicado aproximadamente a ocho kilómetros de la estación del tren de San
Rafael. Además de haber estudiado antropología, Socorro era oriundo de este lugar en donde los
La primera vez que estuve en la Sierra Tarahumara fue cuando tenía alrededor de seis años. En
aquel tiempo viajé con amigos de mis padres y algunos miembros de la familia. Desde entonces
hubo varias cosas que marcaron mis recuerdos de infancia. Una de ellas fue la llegada a Creel, un
lugar frío e inhóspito –muy distinto a Sinaloa– pero con fuerte presencia de gringos. Lo que
recuerdo claramente fue ese turismo comunitario, donde uno comparte la mesa, el azúcar, la leche
y los alimentos en general con gente desconocida; todo eso para mí era algo completamente
nuevo. Desde principios de los años setenta, ya estaban bien enraizados algunos albergues en el
naciente turismo de Creel. Otra de mis mayores impresiones fue el recorrido del tren saliendo de
la ciudad de los Mochis, y todo el ambiente del turismo exótico, 4 que se podía ver en esos años
Volví a la Sierra en el invierno de 1986 y ese mismo año, cuando iba de regreso a la ciudad de
México, fui asaltado en un autobús de pasajeros que circulaba de los Mochis a la ciudad de
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En realidad todo el turismo tiene algo de exotismo, sin embargo está aquel que promueve la
búsqueda de lo más extraño como parte del atractivo turístico. Dicho turismo tiene como objetivo
crear un imaginario que pese a no existir más que en la cabeza de los iniciados, en este caso los
turistas, puede llegar a un intenso goce de lo extraño y de la escena creada para el deleite de los
turistas. Ejemplos de esto es Disneyland o parques turísticos en donde se hace pasar al turista
Culiacán. Al parecer los asaltantes robaban en este trayecto de manera cotidiana. Nunca olvidaré
cuando uno de ellos abrió mi mochila y encontró un fémur humano. Esto le causó tal impresión
La intención de este libro no es reducir una serie de datos las experiencias vividas en la sierra,
puesto que mi interacción con el medio, incluyendo obviamente toda la naturaleza y los “sujetos”
de conocimiento, queda plasmada en estas líneas como una aproximación a la realidad. En este
sentido, la impresión que recibo de la realidad estudiada como “sujeto investigador” es un paso
imprescindible para comprender los fenómenos culturales, que no siempre son agradables pero sí
Por fin, entre esperas e inquietudes salí con destino a la Sierra Tarahumara (17:30 h). Los planes
se alteraron un poco; mi amigo Héctor me llamó el fin de semana y me propuso pasar un día en
Mis emociones al salir eran muy particulares, tenía un ligero temor al pensar que era una ruta
desconocida hacia Chihuahua –anteriormente había llegado por Sinaloa–. Sin embargo, el hecho
de imaginar lo que sería estar en aquellos parajes de la sierra y sentir las ansias de seguir
conociendo nuevas culturas, me impulsaban a moverme hacia la sierra, sin importar cómo ni con
qué medios.
En cuanto al equipaje, hice una lista para llevar lo menos posible, pero ésta se fue agrandando
hasta llevar, como de costumbre, más de lo necesario. No sé si todo ese día fue especial o será
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que nunca había salido tan organizado y de manera tan sistemática. Esta vez me despedí o, por lo
menos, intenté despedirme de toda mi gente –cosa que no acostumbro– y entre prisas y el tiempo
calculado casi en segundos llegué a la central camionera cinco minutos antes de la hora señalada
para tomar el camión con rumbo a Torreón. Las condiciones del tiempo eran también muy
especiales. Cuando salí de mi casa, situada al sur de la ciudad de México, comenzó a llover, pero
en cuanto partió el camión se despejó el cielo y nuevamente apareció la luz del sol como presagio
de un viaje maravilloso.
que se observa en los cerros antes de llegar a Torreón es más seca que en Sinaloa. Existen parajes
verdes del río o hechos por la mano del hombre. También hay extensiones sembradas muy verdes.
En las partes áridas sólo se ven arbustos secos esparcidos a distancias de tres o cuatro metros.
Jueves 31 de marzo
Llegada a Chihuahua
La noche anterior había salido de Torreón a las 22:30. Llegué a Chihuahua a las 4:30 h. Todavía
no amanecía y esperé una hora en la central. A las seis de la mañana, cuando amanecía, recorrí
parte del centro de la ciudad para ubicarme y pude ver dos hoteles, los más grandes de la ciudad.
descargaban verduras y otros productos del mercado. También me percaté de que en la ciudad de
Chihuahua existen muchos desniveles en las calles. Enfrente de la iglesia –que después supe era la
catedral– hay una plaza muy grande y un kiosco que es clásico en las poblaciones del país, pero
Regresé a la central a las 7:00 h, recogí mi mochila y tomé un carro hacia la casa de la hermana
nadie a pesar de que me habían confirmado que sería bienvenido y esperado. Caminé un poco
alrededor de la casa, en el trayecto encontré un parque y se me hizo un buen lugar para escribir y
descansar (8:30 h). Les llamé otra vez por teléfono y finalmente me dijeron que fuera a su casa.
Me dirigí hacia las afueras de la ciudad, que en este momento me costaría mucho trabajo ubicar
porque en ese entonces era un lugar completamente deshabitado y con servicios públicos muy
limitados. El lugar estaba en una parte muy alta y desde ahí podía ver toda la ciudad. En ese
tiempo soplaba un viento implacable propio de la época de Semana Santa. De una casa me
llevaron a otra de uno de los hermanos de Socorro. La primera casa era muy pequeña y por eso
me indicaron que me quedara en la casa del hermano que está enfrente y es más grande. Ahí pude
Salí en la tarde a la iglesia invitado por Elena y Viviana, ambas hermanas de Socorro. Estuve
media hora en la iglesia y después fui a caminar a una especie de periférico; la luna estaba
El viaje en tren
Muy de mañana tomé un camión a ciudad Cuauhtémoc y de allí tomé el tren que me llevaría a San
Rafael. Cuando entramos a la sierra todo se transformó. El cielo es de un azul profundo que
envidiarían en cualquier otra región del país. En el tren hice varios amigos, ahí conocí a un señor
de apellido Coos y a una muchacha que iba a San Rafael. Además de ir al mismo lugar, resultaron
ser muy simpáticos y grandes conversadores. La temperatura era fresca, sobre todo por el viento,
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pero sin llegar a ser tan inclemente como en invierno (que alcanza temperaturas de menos de cero
grados).
grabadoras. En una se oía música norteña, en otra, cumbias, en otra más allá, música clásica y
también música comercial en inglés. La mayoría de los pasajeros eran mexicanos, hay uno que
otro gringo y dos o tres rarámuris o tarahumaras que se distinguen por sus vestimentas.
El paisaje siempre es impresionante, desde que uno sale de la ciudad de Cuauhtémoc, las
praderas son muy extensas. En éstas se siembra pero la gran mayoría son pastizales para el
ganado. Ya subiendo un poco más, en Treviño –un poblado ubicado a 2 400 metros sobre el nivel
del mar– la vegetación cambia y se vislumbran los parajes de la montaña alta. De no ser por la
estruendosa música de todas las grabadoras sonando al mismo tiempo, hubiera podido disfrutar y
Existen dos o tres aserraderos en el camino: uno de ellos se ubica en Cuesta Prieta y su nombre es
“Proveedora Industrial”, mismo que retuve durante largo tiempo gracias a que conocí su
Viernes 1 de abril
Llegué a la estación de San Rafael en la tarde como a las 5:30, después de hacer una parada de 15
minutos en Divisadero. Como es usual, los rarámuris vendían sus productos: huaris, violines de
formas convencionales o ligeramente pequeños y otros con formas de balalaicas rusas en cuyas
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tapas superiores tenían formas de caras con ojos, nariz y boca (que en ese entonces eran poco
frecuentes).
Al llegar a San Rafael, mi compañera de tren y el señor Coos, que iban al mismo lugar, se
despidieron. Enseguida vi a una persona que se parecía a la familia que me había hospedado unos
años antes y traía una yegua; le pregunté si era familiar de Socorro y respondió que era su
hermano Alejandro. Nos subimos a la yegua y pasamos a comer a la casa de su primo antes de
salir. El paisaje rumbo al rancho siempre es muy relajante, en esta ocasión casi no corría agua por
el arroyo pero aproveché para disfrutar el espectáculo natural de la primavera. Después de dos
horas y media de camino, llegamos al oscurecer. Entrando al rancho y se veía una luna
El rancho
Anduvimos de un lado a otro del río, atravesándolo constantemente para seguir el sendero. En la
parte final avanzamos al pequeño valle donde había huertos de manzana y diversos árboles
Arecaina es una explanada que se encuentra entre las cordilleras de las montañas. En esta parte
del terreno se abren los cerros para dejar a la vista un plano que amplifica la sensación de haber
sus hijas que antes había conocido. Me dio gusto verlas otra vez. Sin querer pensé en la
En el rancho había dos casas juntas. En la más antigua es donde se cocina y donde se reúne la
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familia. Alejandro dijo que la otra todavía no está terminada pero que era perfectamente habitable;
allí fue donde pasé la noche. Ambas casas se encontraban en el plano ligeramente cargado del lado
sur, por donde sale el sol. Esta ubicación le otorgaba una majestuosidad natural; poco después
En los huertos crecía sobre todo manzana, durazno, ciruela y membrillo en menor proporción y
se sembraban pequeñas hortalizas en extensiones de tierra de tres por cuatro metros. En el rancho
también habitaban dos yeguas, un potrillo, una vaca, 25 gallinas, dos marranos en engorda, más
La construcción más antigua tenía tres cuartos con dos separaciones de madera. El cuarto de la
entrada es la cocina, donde por lo general se reunía la familia. Allí se encontraba la estufa de leña
que produce el calor imprescindible en los nevados días del invierno. Cuando las temperaturas
bajan a cero grados centígrados este lugar se convierte en el espacio más acogedor de todo el
rancho. El agua para beber provenía de un manantial que surtía el fregadero de la cocina y el baño
de la otra casa.
Por su parte, la otra construcción tenía cuatro cuartos; el de la entrada era el más grande, tenía
un baño pequeño que acababan de instalar. Frente a la casa se encuentra un pequeño corral donde
Después de unos días de haberme instalado conversé con la familia y en especial con Alejandro
sobre los rarámuris. Él decía que son unos indios que no quieren trabajar y que el Instituto
Nacional Indigenista (INI) y el gobierno les surten todo lo necesario para que siembren. No
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obstante, además de las facilidades que el gobierno les otorga, entre ellos mismos suelen robarse
los productos que han sido destinados para todos los del pueblo.
Doña Nicolasa, que es la mujer más anciana, madre de mi amigo y abuela de todos los niños
presentes, al parecer tiene juicios encontrados sobre los indígenas. Esto se debe a múltiples
experiencias que, como mestiza, ha tenido durante su larga vida de más de siete décadas. Una vez
me contó que en una ocasión se dirigía arroyo abajo con una familia para aconsejarles que
llamaran al doctor para sus niños enfermos, sin embargo me comentó que los niños murieron por
Otro tema que me platicó doña Nicolasa es el problema del alcoholismo, y en esto sí quiero
hacer una pausa. El tesgüino actualmente es la bebida sagrada de los tarahumaras. Sin embargo el
Por otro lado, hablamos también de la actividad del INI, e inmediatamente surgieron las
críticas. Me comentó que esta institución no sólo ha hecho mal a la familia sino a la población en
El ejido
En la Baja Tarahumara existen algunas extensiones de terreno como pequeña propiedad, pero en
este lugar la tenencia de la tierra es el ejido. La junta de ejidatarios es dirigida por un comisario.
Los mestizos y los rarámuris se quejan que algunos ejidatarios crean problemas por haber inscrito
en el ejido de Areponapuchi a personas ajenas a los ejidatarios originarios. En una junta reciente
se comentó que habían inscrito a 30 personas como nuevos ejidatarios. Al parecer el finado
3 de abril de 1988
El fracaaso
Desperté con un ligero malestar corporal. Doña Nicolasa me enseñó sus plantas y sus siembras.
En la hortaliza tiene yerbabuena y está preparando la tierra para sembrar en las próximas semanas.
Al finalizar el recorrido de sus plantas desayunamos espléndidamente y quedé más que satisfecho.
Reposé el desayuno durante más de una hora, después saqué de mi mochila una quena que
utilizaba como instrumento de trabajo para transcribir algunas melodías. Los niños me rodearon
Durante la tarde ocurrió lo que temí desde que comencé mis estudios de antropología, y que,
de alguna manera, ya esperaba. Estaba consciente que había llegado tarde a la Sierra para
describir toda la fiesta de Semana Santa, pero no me fue posible llegar antes. Quería aprovechar
los últimos días santos para hacer algunas grabaciones y para poner en práctica una vez más los
conocimientos aprendidos en las aulas. Alejandro y Mauricio, ambos hermanos de Socorro, para
ese entonces ya habían llegado con sus esposas e hijos junto con Conis, otra hermana de ellos.
familia Loya, se iba a realizarla fiesta de Semana Santa para bendecirla. En ese momento intenté
convencer a Alejandro para que me acompañara a San Alonso o a Saquirachi después hice lo
mismo con Mauricio. Preparé todas mis cosas –la grabadora, los casetes y la quena–.Ensillaron
los dos caballos y salimos hacia a Saquirachi con rumbo noreste. Yo monté la yegua y ellos el
caballo. Después de andar poco más de una hora por un camino muy accidentado, llegamos por
fin a Saquirachi.
Había unas veinte personas entre mujeres y hombres; me identifiqué con el gobernador y él
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me dijo que su fiesta ya estaba terminando –a pesar de que en otros lugares terminaba hasta el
domingo–. La gente se acercó para saludarme y fue muy agradable. Sin embargo, lo malo vino
cuando me preguntaron si la grabación que iba a efectuar la iban a pasar en radio XETAR del
desaparecido INI y les respondí que no, que yo venía de otro lado y que tenía otros intereses,
pero que iba a hacer lo posible para hacer llegar la grabación a la radio. Al gobernador de
Saquirachi no le gustó la idea de la grabación y dijo que había gente que se enriquecía con estos
materiales. Adoptó una actitud recelosa y de extrema desconfianza y eso contagió a todos los de
la comunidad. Para ese momento, ya llevaban tomando tesgüino por lo menos dos días continuos.
De repente busqué a mis compañeros pero ya no los vi. Por alguna razón me habían dejado
solo con el exgobernador Miguel Torres y con el actual gobernador Lupe Cansio. No sirvieron de
mucho mis cartas del INAH ni mis argumentos para demostrarles que iba de buena fe; ellos
era músico y me interesaba oír su música. Pensé que si les obsequiaba la quena con la que
interpreté alguna pieza andina me darían oportunidad de realizar al menos una grabación, pero
templo, no entendía muy bien su lógica a pesar de que hablaban español. Una señora que se
expresaba muy bien en castellano habló para apoyarme, les dijo que me dejaran grabar. Cada vez
que ella hablaba el gobernador la callaba y todos, de una u otra forma le cedían siempre la palabra
y el poder a la autoridad. Finalmente conseguí que me dejaran grabar un fragmento debido a que
mis acompañantes, que ya habían reaparecido, se pusieron a bailar pascola acompañados por los
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músicos rarámuris.
ebriedad colectiva, no tuve otra opción que despedirme de la comunidad. Le dije al gobernador
que regresaría el próximo martes a una fiesta que realizarían con motivo de la bendición del nuevo
templo, donde se aprovecharía la presencia del padre que en esta Semana Santa no había podido
Rosenda, la señora que había intercedido por mí durante la discusión en la fiesta. Nos dijo que no
estaba de acuerdo con la forma en que el gobernador había organizado la fiesta. Se quejaba de
que a los animales los habían matado en viernes santo y que ese mismo día se los habían comido.
Inmediatamente me percaté de las pugnas que tenían entre los ellos mismos. También señaló que
habían castigado a su hijo frente a la iglesia por bailar enfrente de ésta. Entre el antiguo
gobernador y el actual también existían disputas ya que la actual autoridad no había repartido de
manera equitativa unos costales de papas que habían llegado a la comunidad. Con esto nos
me había dejado aquella discusión y en el trabajo que iba a costar relacionarme con dichas
personas.
4 de abril de 1988
La vida en el rancho
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Aquí en el rancho la vida continúa en gran calma. Socorro todavía no llega y ayer salió Alejandro
rumbo a Chihuahua. Todo está en paz. Llegaron un par de muchachas muy simpáticas, son nietas
Escalé la montaña que se encuentra en la parte sur de la casa. Hace un año la subí por primera
vez y entonces fue muy grato. Al llegar a la cima tuve una sensación que pocas veces había
experimentado. Para divisar buena parte de los alrededores del rancho, era necesario escalarla,
aunque no había camino y aunque el tramo final tenía una inclinación de casi 90 grados. La otra
opción era recorrerla en círculo pero ese camino me hubiera tomado más de hora y media más. El
camino es muy pesado, pero descubrí nuevas rutas tanto para ascender como al descender. Al
regresar al rancho, Emma me dio de comer un caldo hecho de ejotes con flor de calabaza, cebolla
y queso, su sabor era delicioso, es de los recuerdos más gratos que guardo de mi estancia en
Arecaina.
Después de caminar un poco en la tarde con Viviana y Malena, me puse a tocar la flauta, hacía
mucho tiempo que no la tocaba y a ellas les agradó. Por la noche platicamos y nos reímos mucho
manipulación que hace el gobierno en favor del PRI para que obtenga votos en sus campañas.
Viviana, nieta de la señora Nicolasa, me contó sobre sus experiencias escolares en Cuiteco,
particularmente de los maestros autoritarios y bestiales que gozan maltratando a los niños de la
estudiantiles y de las probables agresiones que podría sufrir la educación durante el próximo
Amaneció nublado pero se despejó y el sol entró en el valle. Todavía recostado en mi cama,
escuché las melodiosas voces de los niños que iniciaban su fantasía matutina; eran las ocho de la
Salí a caminar y me encontré a Rosenda Osorio Campos, la señora que quería que yo grabara
durante la Semana Santa en Saquirachi. Me habló sobre los gobernadores, por ejemplo, que el
actual es Lupe, que el anterior fue Miguel Torres y su antecesor fue su padre, Celso Torres. El
gobernador habla a la gente para ver si están contentos. Las mujeres hacen tortillas y tres hombres
organizan la fiesta. “Muchas veces las mujeres no duermen por estar haciendo las tortillas”, me
comentó Rosenda.
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Entre otras cosas, Rosenda me habló sobre la forma como se elige al gobernador. Me dijo que
lo eligen por medio de firmas y que las mujeres no pueden ocupar ese puesto. Sobre las
actividades de la agricultura, Rosenda dice que las realizan todos los de la familia. El hijo de
Preguntas
Tratando de ser un poco sistemático formulé una serie de preguntas a Rosenda para obtener
información sobre la fiesta y la manera de realizarla. ¿Cómo se organiza la fiesta? ¿Qué hacen en
la fiesta el jueves, el viernes y el sábado? ¿Por qué alteraron los días de la fiesta? ¿Por qué no
quieren que vaya a grabar? ¿Qué hace usted en su casa? ¿Los niños van a la escuela? ¿Usted fue a
la escuela? ¿Cómo se organiza su familia para la fiesta y para realizar las labores del hogar?
También le pregunté sobre los días santos en los que no estuve presente.
Rosenda me explicó que algunas mujeres cantan, otras tocan la armónica y hasta la guitarra.
También me habló de las danzas rarámuris que ellos interpretan. Por ejemplo, me dijo que la
danza del yúmare es un tipo de danza y me habló también sobre los matachines y los pascoleros.
Rosenda dice que el yúmare es para pedir a Dios, dándole comida y que se puede bailar en
Semana Santa, en año nuevo o el día de la virgen de Guadalupe. El pascol también se baila en
fiestas, mientras que los matachines, el 15 de mayo, día de San Isidro. Este santo es el que han
Después de caminar durante cuatro horas entre abetos, encinos y atravesando el arroyo en varias
ocasiones, por fin llegué a Saquirachi. El arroyo que atraviesa el valle de norte a sur, lleva la
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corriente hacia el norte rumbo a un gran barranco que se encuentra a una hora de distancia, y que
representa una de las ramas que conecta con el gran cañón del cobre. El caserío de Saquirachi,
que se encuentra en la Baja Tarahumara a unos 18 km de San Rafael o de Areponapuchi, tiene dos o
tres casas dispersas. Es un pequeño valle en medio de las montañas, al igual que Arecaina. En la
parte alta del valle se divisa una pequeña explanada donde se localiza el templo. Este consta de cuatro
muros hechos de adobe; la madera utilizada tanto en la puerta, el zaguán, las vigas y las tablas del
tapanco fue trabajada por los hombres de la comunidad. En la parte inferior derecha se encuentra un
arreglo festivo similar al que se observa en la parte exterior del templo. Lo mismo que las casas
habitación, el templo consta de dos pequeñas ventanas, una en el muro norte y otra en el muro sur, y
ambas están colocadas en la parte superior. Ahí encontramos al gobernador junto con cuatro
hombres, entre ellos, Fernando Valenzuela y Eutimio. Platiqué con Lupe cerca de dos horas sobre
el origen de este nuevo caserío, cómo llegaron a este paraje y cómo fue que decidieron formar un
poblado. Lupe comentó que mucha gente que ahora está radicando en Saquirachi antes vivía en
Cuiteco y sus alrededores (mientras señalaba hacia el suroeste). En Saquirachi, la gente no habla
castellano, los gobernadores lo hablan un poco, pero nunca se comunican con la gente en español.
Los niños van a la escuela en San Rafael. Originalmente se intentó hacer una escuela en este lugar
pero no hubo suficientes niños que asistieran, así que decidieron llevarlos a San Rafael.
Mientras platicaba con Lupe, me mostró un decreto presidencial sobre temas de gobierno
informó que en la iglesia se utilizaron más o menos 1 000 adobes. En este templo, lo mismo que
Eran alrededor de las seis de la tarde cuando algunas de mis acompañantes decidieron regresar
al rancho; yo me instalé en el lugar y me puse a hablar con el sacerdote y su tía, quienes llegaban
en ese momento. Celestino Villa es el sacerdote encargado del templo de la estación de tren de San
Rafael y será quien oficie la misa para la inauguración del templo. Me llamó la atención que el
gobernador fue a ponerse un saco de vestir a manera de ropa de gala; poco tiempo después supe
que es una práctica muy común entre los rarámuris el uso de esta vestimenta. Las mujeres lucen
sus mejores enaguas con colores azul claro, rojo y amarillo. En ese momento comenzó a caer una
lluvia muy intensa que se fue pocos minutos después dejando salir el sol que se reflejaba frente a
las montañas.
Ubicados en una hondonada, los trabajos de organización de la fiesta dan inicio con la caída del
sol entre las montañas, aprovechando las últimas dos horas de luz antes de quedar completamente
a oscuras. Todos estábamos expectantes a que comenzara la misa, sin embargo el padre Celestino
nos dijo en tono muy alegre y muy enérgico que la misa empezaría más tarde. Los cuatro hombres
La preparación de la fiesta se realizó de acuerdo con la tradicional división sexual del trabajo:
los hombres acarrean la leña para el fuego que arderá toda la noche para atenuar el frío, y las
mujeres hacen las tortillas y preparan el tesgüino.5 Se observa que algunos hombres terminan de
5
El tesgüino es la bebida alcohólica del grupo rarámuri, se prepara a base de maíz. El
aproximadamente, una vez que nace se muele y se calienta en ollas tesgüineras que ya contienen
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hacer bolas de madera con las que, posteriormente, se jugará la carrera de bola. Estas bolas las
hacen de encino o de madroño, ambos recién cortados, lo cual permite trabajar y darle forma a la
madera.
Esta celebración se hizo en estas fechas porque el sacerdote no pudo asistir al poblado durante
la Semana Santa y fue hasta ahora estuvo en posibilidad de cumplir con el compromiso de
Como parte de los preparativos, llegó la hora de matar al animal. Se trata de un chivo negro
que se sacrifica frente a la iglesia como señal de ofrenda. Frente al templo en dirección oriente se
encuentra una cruz de madera adornada con paja de pino, esta cruz está enmarcada con un arco
adornado de flores blancas, hechas con la base de pequeñas pencas de maguey. Al correr la sangre
del chivo, ésta es esperada por una bandeja; el animal es previamente amarrado y sujeto del
hocico para evitar los chillidos. Finalmente, para poder desollarlo, cuelgan el cuerpo del chivo en
una cuerda que se encuentra al costado de la casa de Eutimio. De manera coordinada desuellan el
cuerpo del chivo, y lo bajan para destazarlo. Esto produce gran expectación en la gente que se
levadura para fermentarse, se deja reposar hasta alcanzar diversos grados de alcohol. El tesgüino
es una bebida, muy importante en la cultura rarámuri puesto que tiene, entre otras funciones, la
mediante las tesgüinadas en donde los hombres de una comunidad trabajan comunalmente en el
sembrado del maíz, la construcción de una casa o alguna otra tarea colectiva. Se piensa que el
conquista española.
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divierte cortando cada parte del chivo que tendrá como fin el tónare6. Dado por las risas y la
diversión que impera en el ambiente masculino, se podría decir que esta es una actividad sacrificial
El sacerdote de la iglesia de San Rafael trajo consigo cuatro costales de papa y dos de maíz.
Estos alimentos fueron donados por agricultores de los valles de Sinaloa y llevados por tren hasta
la estación San Rafael. Estas papas además de que se comen durante toda la noche calentándolas
La primera oración que el padre dirigió a los indígenas fue a las 12 horas. Les habló sobre la
necesidad de rezar el rosario. Los hombres y las mujeres escuchaban respetuosos la voz y los
consejos del sacerdote. Cuando el sacerdote preguntaba algo sobre la vida de Jesús o sobre el
El templo tenía la entrada hacia el oriente, del lado por donde sale el sol. Frente al templo,
sobre el lado derecho se encontraba la fogata ardiendo con la leña que los hombres recogieron
previamente. La casa donde se hacen los preparativos de comida se sitúa a cinco metros hacia el
norte de la fogata. Las mujeres son las encargadas de moler el maíz para las tortillas y de cocinar
6
El tónare es la comida ritual de los rarámuris. Ésta consiste en un caldo hecho con carne de chivo
o borrego, granos de maíz grande y ocasionalmente lleva también papa; se acompaña con tortillas
de maíz hechas a mano o con prensa, teniendo invariablemente un grosor de medio centímetro.
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La fogata
Permanecíamos alrededor de la fogata durante toda la noche. Los hombres descansaban alrededor
del fuego mientras las mujeres trabajaban haciendo las tortillas, moliendo maíz y moviendo la olla
de la barbacoa.
El gobernador prestó una casa al sacerdote y a su tía para descansar, a pesar de que la tía me
ofreció pasar con ellos preferí quedarme en la fogata observando las actividades rituales. Desde su
perspectiva de confort, el sacerdote y su tía comentaron que a la casa no le hacía falta nada y que
Todos los hombres nos pusimos alrededor de la fogata, uno de los rarámuris me preguntó de
dónde venía, les dije que de Chihuahua pero que estudiaba en México, al mismo tiempo preguntó
otro de ellos:
—¿Qué estudias?
—Antropología —respondí.
En el fuego y en lo obscuro de la noche transcurrieron muy rápido cerca de dos horas. Durante
ese lapso, los hombres permanecieron alrededor de la fogata la mayor parte del tiempo. Los
muchacho como de doce años aproximadamente de nombre Juan. Este jovencito, de cara muy
vivaz e inteligente, se reía con tales ganas que cuando otra persona lo veía, soltaba de inmediato
la carcajada. Nunca pude saber el motivo de su risa, no obstante supuse que el hecho de no
entender su lengua, era un motivo que no podían desaprovechar para divertirse entre los hombres
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que permanecían alrededor del fuego. Cambiábamos constantemente de lugar a consecuencia del
humo que despedía la fogata. Muchos de ellos durmieron dos o tres horas, inclusive el sacerdote
intervenir ni hacer plática, por temor a sus constantes evasivas. A las tres de la mañana dieron la
primera llamada para misa –sin embargo, la gente de los alrededores no bajó debido al clima tan
cambiante– llovía por 10 minutos y otra media hora no, así se mantuvo hasta el amanecer.
Posteriormente dieron otras dos llamadas con otra campanita que, no obstante su diámetro de
apenas 10 cm, se escuchaba en todo el paraje, tomando en cuenta que cada casa está en promedio
Segunda misa
La misa dio inicio a las 4 de la madrugada. Durante la segunda misa el sacerdote habló sobre la
importancia de la unión entre la gente, para lo cual existía la Iglesia y la Virgen María. Exhortó a
la comunidad a rezar el rosario para no cargar con una cruz como la que cargo Jesús; así mismo
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hizo un llamado a la ayuda mutua. Entre la concurrencia solamente se escuchaba a la tía del
sacerdote que bien conocía los cantos litúrgicos que se entonaban para esta ocasión.
A la hora de comulgar pasaron seis hombres en primer lugar, y posteriormente otros tres.
Después el gobernador se dirigió a las mujeres en su lengua, y de las ocho que estaban presentes
solo pasaron tres, las otras se resistieron y no hicieron mayor movimiento; al final pasaron
En el interior del templo también los sexos estaban divididos, las mujeres se encontraban de pie
El sacerdote repartió unos rosarios que fueron construidos por los mismos rarámuris de otra
comunidad; les tocó uno por familia. En un principio el padre había dicho que los rosarios serían
repartidos por el gobernador, pero al final él mismo fue quien los repartió. Concluyó la misa y el
padre –siempre tratando de ayudarme– les dijo que si ya iban a bailar los matachines o que la
Al salir de la iglesia, como la lluvia continuó durante toda la misa, en la fogata el fuego se había
reducido. Creí que seguirían con la danza de matachines, pero nos acercamos a la fogata y la
permanecimos ni media hora cuando empezó a repuntar el alba. En este instante llamaron a almorzar
al sacerdote y a su tía, y finalmente a mí. Me emocioné con la llamada a desayunar y aunque sólo
pensaba en la hora que me tocaría comer, preferí esperar dormitando en la fogata. Estaba
empezando a dormirme cuando el gobernador me llamó. Él mismo me pidió que pasara a donde se
Fuimos en grupo al lugar donde se preparaba la barbacoa, esperé a que me dieran un plato.
Sirvieron primero al padre, después a la tía pero ésta no acepto, entonces Lupe ordenó que su
plato me lo dieran a mí. Como no había probado bocado desde el día anterior, estaba ansioso por
probarla. Con tanta hambre casino puse atención en el extraño sabor de aquel platillo. La
barbacoa o el tónare, desprendía un sabor entre ácido y amargo –no la preparan con sal ni con
sazonador–. Me dieron la carne sola después de cocerla en agua solamente, parecía algún marisco
extraño y tenía un sabor ligeramente salado (esto se lo adjudiqué a la cocción prolongada y a las
sales que desprendió el agua durante toda la noche). El caldo tenía un color obscuro, al parecer sólo
le ponen la carne y el maíz. El tónare se acompaña con tortillas que elaboran las mujeres, cuyo grado
de cocción suele ser muy variado, unas muy quemadas y otras un poco crudas.
Los matachines
Por fin, alrededor de las siete de la mañana, dio inicio la danza de matachines. Había esperado este
momento durante toda la noche y no pretendía perderme un solo detalle. Los músicos al principio
tenían problemas para ponerse de acuerdo. Eutimio daba el violín a un señor que después me
enteré que se llamaba Miguel Rivas. Lupe Cansio y Manuel Torres, quienes habían tocado el
sábado anterior, no lo hicieron en esta ocasión. La guitarra la tocó otra persona. Yo permanecía
con la incertidumbre y el temor de que no me permitieran grabar los sones de la danza. Eutimio se
metió en la iglesia a preparar la danza y el vestuario de los matachines, yo fui tras él y estando en
la iglesia le pregunté: “Oiga Eutimio, ¿ahora sí lo puedo grabar?”. Respondió hablando entre
dientes y lo único que le entendí fue que la grabadora estaba chiquita. Salí a la fogata y me senté
Eutimio quien funge como Chapeyoko7 de los matachines, y es uno de los principales
organizadores, le dio el violín a Miguel Rivas para que interpretara la música. Los monarcas 8
también se preparaban para entrar en acción en la danza. La organización de la danza parecía estar
recreada con algunas dificultades; la mayoría de los matachines eran muchachos muy jóvenes.
Vi cuando Eutimio salió del templo para hablar con Lupe y escuché la palabra “grabadora”.
Permanecí sentado hasta que decidí preguntarle al gobernador si me permitía grabar, él asintió y
me preguntó cuánto quería grabar, le contesté que por lo menos la mitad del casete, y me
respondió que grabara sólo un ciclo debido a que la música siempre era la misma y solo se repetía.
Todos entramos a la iglesia. Los músicos se situaron en el altar mientras los danzantes se
colocaron en los extremos. El gobernador me pidió que me sentara adelante, frente a la danza.
La danza inició con la formación de dos filas que sumaban 14 matachines9 quienes corrían de
7
Organizador de la danza de matachines. Su trabajo consiste en convocar, cuidar y mandar a los
danzantes para que éstos puedan asistir a la fiesta. También es el danzante principal que muestra
a seguir (giros, vueltas, cruces, etc.). Su colocación es siempre al frente y detrás de cada fila. A su
vez el monarca es el matachín de más alta jerarquía. En el caso de Saquirachi, el monarca lleva la
tarea en su apellido puesto que es parte de un linaje y sus descendientes se seguirán encargando
de dicha tarea.
9
El número de danzantes es muy variable, en algunos lugares de la Alta Tarahumara llegan a ser
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adelante hacia atrás y luego entrecruzando sus formaciones una con otra. La música y las danzas se
repitieron seis veces. Pude grabar tres repeticiones de aproximadamente cinco minutos, pues era
el tiempo que podía capturar en medio casete. Durante la danza el sueño estuvo a punto de
vencerme.
Salimos del templo y los matachines también danzaron en el exterior. Eutimio, ahora sí muy
atentamente, me informó sobre los nombres de los músicos y sobre las veces que se repite la
música. Me dijo que se repite nueve veces y en algunas ocasiones 12, siempre de acuerdo con los
rezos. Supe que el violinero se llamaba Miguel Rivas y que el guitarrero principal se llamaba
Vicente Ortega.
Vestuario
En los pies, los matachines llevan zapatos o botas, de las cuales penden unos cascabeles de metal.
En la cabeza colocan un paliacate y sobre éste, una corona hecha con armazón de madera que
adornan con papel de color amarillo, verde limón y rojo. En la parte superior de la cintura, llevan
una capa blanca; en la mano derecha portan una sonaja hecha de bule que guarda en su interior
pequeñas piedrecillas que al moverlas constantemente le dan la sonoridad requerida para la danza
ritual, mientras que en la mano izquierda, portan lo que llaman la palma. 10 En la cintura se enredan
hasta 20 matachines por fila. Generalmente, los danzantes son hombres pero ocasionalmente
diversos colores.
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dos o tres paliacates rojos. Las fechas en que se realiza esta danza son las fiestas patronales, las
La música
Al momento de la danza los músicos permanecen siempre frente a los danzantes en el atrio del
templo. Los instrumentos utilizados para tocar los sones de matachines son una guitarra sexta y
un violín, no obstante el número de violines puede variar de acuerdo con las comunidades que
participen, su número puede llegar hasta seis u ocho en algunos casos. La forma de ejecución del
hace en la música de europea o de concierto, sino que se apoya sobre el pecho. La afinación del
violín puede variar, pero una de las afinaciones consiste en tensar la cuerda más grave hasta llegar
a la nota de sol, luego re, sol y re en la cuerda más aguda. La afinación de la guitarra también
puede cambiar; se afina tradicionalmente de grave a aguda: mi, la, re, sol, si, mi o en algunas
El ritmo de los sones puede ser binario o ternario; los matachines marcan el ritmo del son,
tanto con los cascabeles que cargan en los pies como con la sonaja. En este caso se apreciaba
claramente el ritmo ternario que se acentúa en los tiempos tres y uno, mientras que la sonaja
Según información de Eutimio, la música se repite nueve veces y en ocasiones doce. En esta
ocasión sólo se repitió seis veces en el transcurso de las dos horas que estuvimos dentro de la
iglesia. La lógica de ejecución siempre es la siguiente: el violín y la guitarra inician con tres
minuetes o misas, como ellos suelen llamarles, y éstos marcan el momento de inicio de la danza de
matachines.
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Como ya se acercaba la hora de la despedida recogí mis cosas. El sacerdote y su tía hicieron lo
caminando. Sin embargo, los matachines comenzaron a bailar fuera de la iglesia para despedirnos,
y siguieron bailando otros 15 minutos detrás de nosotros hasta que llegamos al arroyo. ¡Fue una
gran despedida! Les agradecimos el buen gesto y avanzamos mientras ellos continuaron tocando y
bailando. Al verlos a la distancia, pensé que aunque este gesto se debió en buena medida a la
presencia del sacerdote, también los antropólogos influimos en la escena ritual desde el momento
Caminamos alrededor de una hora hasta llegar a la camioneta del sacerdote Celestino que
estaba antes del camino impenetrable para el vehículo. Cuando llegamos a Arecaina, yo
ingenuamente me despedí del padre Celestino como si fuera mi compañero de trabajo, pero él,
conociendo las relaciones que se tejen en la Sierra, esperó a que saliera doña Nicolasa, quien lo
de él y pensé en lo difícil que hubiera sido estar en esta celebración sin su determinante
colaboración.
Este día fue muy especial porque, después de permanecer en el rancho durante varias semanas,
salí a San Rafael a comprar provisiones acompañado de Viviana y Bertha. Conversamos durante
el viaje y me pude dar cuenta de que Viviana se esfuerza, casi de manera obsesiva, en ser adulta,
mientras que Bertha no es tan citadina como su hermana, por lo cual su compañía me resultaba
más agradable. Después de las compras, regresé solo caminando durante casi cuatro horas y no
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me di cuenta del cansancio hasta que llegué al rancho; en ese momento noté que Elena (otra hija
Nos presentaron y supe que el yerno de doña Nicolasa era policía judicial lo cual me hizo sentir
ligeramente incómodo, pero una vez superados mis prejuicios me di cuenta que tenía una
Por la tarde fui testigo de una fiesta mestiza con motivo del festejo de Nayeli, hija de Alejandro
y nieta de doña Nicolasa. Los niños rompieron varias piñatas. Germán, hijo de Emma, recibió un
golpe con el palo que le abrió la ceja cuando se abalanzaba por los dulces. Sin darle mayor
importancia al evento, lo curaron. Toda la gente estaba muy contenta y, con la ayuda de una
grabadora, aprovechamos para bailar y cantar música de los Bukis, los Caminantes, los Tigres del
Por la noche, después de la cena, en la plática por alguna razón se abordó el tema del Sida, al
que todos estuvieron muy atentos y mostrando gran curiosidad, incluida doña Nicolasa. Entre la
cuñada de Alejandro, una muchacha que es química y yo explicamos lo que en ese tiempo se sabía
sobre la enfermedad. En la plática surgieron también otros temas sobre varios problemas sociales
y sobre la homosexualidad, así como el rompimiento de los cánones de belleza, y una crítica a la
pureza y a la ortodoxia católica. Criticamos a la iglesia, a los curas y a las monjas; cada quien
hablaba de lo que sabía sobre el sida y la estigmatización de la población homosexual que, en ese
tiempo, era una explicación propia de la época. Al final de la discusión cada se retiró a dormir;
Una mañana decidí visitar a la señora Rosenda Osorio con quien, además de haber tenido un trato
cordial, llegó a convertirse en una de mis informantes más importantes sobre la cultura rarámuri
de esta región. Recuerdo que de las primeras cosas que me contó fue sobre la migración regional
de los rarámuris que habitan en la Baja Tarahumara y sobre su sistema de creencias. Sin embargo,
lo que más me apasionó de su plática y personalidad, fue el relato sobre una extraña enfermedad
que padeció, para la cual hubo necesidad de realizar varios rituales con intervenciones musicales.
Cuando entrevisté a Rosenda, era una mujer de 60 años aproximadamente. La enfermedad que
tuvo consistía en no querer salir de su casa por ningún motivo y su encierro se prolongó por siete
años.
Rosenda me explicó que esta enfermedad se la había transmitido el arco iris y el torbellino,
ambos con simbolismos muy particulares en la cultura rarámuri. Sus principales síntomas
radicaban en la molestia a la luz, al agua, junto con diversas fobias y ansiedades. Muchos médicos
alópatas y curanderos tradicionales intentaron curarla. Un médico tradicional le dijo que debía
lavar todas sus cosas de adentro de su casa porque en el cuarto donde dormía habitaba el
curanderos. Al final narró minuciosamente que durante el tiempo de reclusión, sólo soñaba que le
aventaban agua terrosa en la cara. Las curaciones referidas por Rosenda incluyen varias tesgüinadas,
con baile de matachines, yúmare, rezos y raspa de bacánohua, una planta a la que se le adjudican
culturales como mitos, creencias y actividad musical que en conjunto articulan significados de sanación
en el proceso curativo.11 Por otro lado, si bien Rosenda adjudica al arcoíris la enfermedad, también
Rosenda siempre estaba dispuesta a platicar. El hecho de que ella hubiese vivido con población
mestiza, le daba deseos de hablar y pensar en español. Considerando que su casa se encontraba en la
Sierra a escasos dos kilómetros del rancho dónde yo vivía, aproveché para abordarla y hablar con ella.
Al llegar a su casa me invitó a pasar e inmediatamente entré en un cuarto que estaba al lado derecho de
Rosenda me instaló en su casa y no tuvo ninguna reserva para iniciar su relato. Sus hijos y esposo se
—Es que estaba yo allá arriba, era el tiempo de las aguas y estaba medio nublado; yo estaba
cuidando vacas y estaba lloviznando así poquito, así, así. Entonces yo me fui para arriba corriendo
hasta entrar en una huerta, mientras que pasaba el agua; las vacas ahí estaban comiendo zacate.
¡Luego lo vi yo primero! Allá arriba estaba ese arcoíris, luego al ratito vi que ya se había movido a
donde estaban las vacas; al rato, vi que ya venía para acá donde yo estaba así caminando.
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Llama la atención que aquellos que sufrieron un cambio de conciencia en el ritual de curación
fueron principalmente los danzantes y ella de manera indirecta. Dicho efecto es similar a lo que
describe Claude Lévi-Strauss sobre la eficacia simbólica, en donde una mujer parturienta participa
en el rito de curación, pero ella cumple la parte inmóvil y de expectación, mientras que el
curandero es el que maneja la dinámica de cantos y discursos para que sane el enfermo (Olmos,
2011b).
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Entonces yo de ahí me arranqué y me hice para acá, y donde está la cueva me metí. Pensaba yo
que yéndome para allá, ya no iba a venir. Pero a donde yo iba caminando, el arcoíris me seguía.
La lluvia continuaba cayendo y arranqué para este lado; como mi señor estaba allá arriba
limpiando un poquito trigo, ahí mismo llegué corriendo. ¿Usted qué tiene?, me dijo. Entonces ahí
mismo se paró ya, ese arcoíris ya no siguió caminando hacia donde yo estaba. Después ya vine
para mi casa y tomé un vaso de palomario, que dicen que es muy bueno para el susto, eso tomé
yo nada más para el susto; porque ansina me estaba haciendo el susto yo creo. ¡Ah! y luego allá
en el arroyo estaba yo lavando. Entonces de allá vino también un torbellino grande, así entonces
pasó por ahí cerquita. Agarró tierra y como que me la aventaba en la cara. ¡Así sentí yo!, ¿por qué
será?, así me dije. Luego se fue para arriba y desapareció ese torbellino. ¡Muy claro sentí que me
aventaban tierra! Así como si una persona hiciera eso, así fue como me pasó.
—Sí, la gente decía que tenía eso y pues está bueno decía yo. Y luego cuando me hicieron
danza iban en la tercera música fumaban cuando no estaban tocando. Ellos me decían que me
tocaban música para pedirle a Dios, “para que quedes bien”. Al final tratan de oír a Dios, y luego
ponen una cruz con unos santos también, “parque Dios te ayude, para que ya no estés enferma”,
todo eso me decían. “Dios te va ayudar mucho, por eso vamos a tocar aquí este violín, solamente
para pedirle a Dios”. Tocaban violín y guitarra sólo pidiendo a Dios. Después bailaban cuando ya
pasaba la curación. “Ahora que ya estás bien, ahora sí ya pueden bailar”, decían. Después, toda la
gente tenía que pasar a tomar tesgüino, “cada quien una weja”,12 decían, “porque ya estás bien y
12
La weja es un recipiente hecho del fruto de un árbol que da el bule o weja. Existen distintas
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tú ya te sientes bien porque ya te hice la curación”, eso me decían. ¡Después tocaban ya como
—Tocaban una vez, después otra vez, hasta que terminaban cuatro veces, entonces sí ya
terminaban. Más tarde tocaron matachines y bailaban. La primera vez, cuando te hincas, la gente
toca muy quedito ¡Muy quedito tenían que estar toda la gente sin decir nada! Sin platicar, nada
más oyendo. Cuando ya pasaba ese momento, entonces ya hablaban, y tomaba cada quien de una
weja de tesgüino. Y así les tocaba bebida a todos, a todos les daban, y después seguían tocando.
¡Tomaban una weja de tesgüino! Así como quién e toma un vaso de agua. Primero les dan a los
músicos, y al que te cura también… ya después él mismo avisa para que le den también a toda la
demás gente, “para que tomen también”, decía. Una weja nomás para todos los que vinieron. ¿Y
los de aquí? “También ustedes pueden tomarle”, le decían así a mi señor, a mí no me daban,
—Pues yo oía que ellos mismos decían que puras canciones para pedirle a Dios.
—No, no sé eso, no sé cómo se llama, yo estaba quedito… oyendo ahí, yo estaba muy
variedades de bule y en muchos grupos indígenas del país se utilizan como recipientes según el
corte que se le haga a éste, dado que su forma se asemeja a la de una pera. Se pueden hacer
cucharas, jícaras, recipientes pequeños y grandes, platos, o usarse también para almacenar agua si
enferma, yo escuchaba muy quedito. Después bailó otro hombre que vino con ellos, también
bailaba muy quedo, después ya seguía tomando. El que bailaba era Chon Cruz, acá en la otra
banda vive, ese también vino. Ya adentro bailaban todos y tomaban también las mujeres. Bailaron
hasta que se acabó el tesgüino. Entonces ya no oía nada… a todos les dábamos comida y después
se iban todos para su casa. Se quedaban todo el día y se amanecían. Llegaban como en la tarde
cuando empezaba a meterse el sol. Estaban aquí toda la noche y se iban hasta otro día, como a las
12 todavía no se iba ninguna persona. Toda la noche estaban aquí, y así hasta el otro día, hasta
—Pues decían que la gente me estaba haciendo mal, que por eso me pasaba esto, que por eso
estaba yo así, pero que no me iba pasar nada, que de todos modos yo me iba a aliviar, que no me
iba a pasar nada, nomás que no tuviera yo miedo a nada, “a ninguna persona tengas miedo” dijo.
Pese a que Rosenda entrecortaba las frases y solía cometer errores en castellano, su acento
pausado era tal, que todas las frases las acentuaba como si se tratara de algo grandioso. Una frase
rápida abierta con algún intervalo tonal abierto, mientras que la conclusión de su frase era rotunda
—Pues ese Ismael. Él me dio ajo cocido porque decía que yo estaba muy asustada. Me dijo
que lo tomara en la mañana y luego en la tarde otra vez, así tres veces, “tres veces” me dijo.
Luego me sobó aquí, nada más aquí. —Rosenda se señalaba el pecho—. Me dijo que por aquí yo
tenía, como... ¡una espina! Luego al final me sobó aquí otra persona que me decía, tú debes de
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tener ahí una weja de agua para cuando salga la enfermedad. “Si yo la tomo”, me decía, “me pega
una borrachera porque es muy fuerte la enfermedad esa”. Y así, me sobaba y me sobaba, luego
así, luego por acá… Así sacó con la boca una espinita de ese mal, así sentía yo muy feo. Ya
después que me dejó, ¡ya nada! Yo ya me sentía rete bien, y luego él se ponía como atarantado,
cuando ya sacaba esa espina; tenía que tomar bien pronto un vaso de agua, se enjuagaba la boca.
Eso lo vi solamente una vez, ya después no. Este señor vino como tres veces. Después yo ya
estaba mejor, y él nomás venía a verme a ver cómo seguía yo. Después de que me sacó la espina,
me dijo ya estás bien. Entonces él ya me veía andar ahí haciendo comida, y yo le daba comida.
“Porque usted vino y me alivió mucho”, le decía yo. Cuando ya se iba, le hacía lonche para que
llevara allá en su casa y coma. Mis hijos lo encaminaban hasta allá arriba de la montaña.
—Ese también me curó mucho aquí. También me decía ansina, que la gente me hacía mal aquí,
que por eso estaba yo así. “Pero no te va a pasar nada”, me decía. Así me dijo, él ya se murió.
—Sí, mi mamá y yo todavía estamos —ríe con un poco de vergüenza— y yo todavía estoy.
—¡Sí! yo todavía estoy viva, ando todavía, a veces un poquito enferma, nomás cuando
empieza a dolerme...
—¿Qué otra persona vino que te haya sacado algo o te haya pasado algo para curarte?
—Son tres, pues ese Jesús, es uno, y luego ese Chon López son dos, y ese Nazareno Rivas son
—Sí, con ese me sentí mejor...¡Ah¡ la señora esa Teodora que vive allá en Choix, esa también,
me dejó mejor, porque ya en todos lados yo podía comer mejor, ya podía andar, yo nomás
quedito.
—Sí allá adentro en otro cuarto. Allí me estaba yo, ahí sentada por ahí.
—No sé por qué me enfermaría, yo digo que por algo, pues como se va a enfermar uno así
—Pues yo nomás comía a fuerzas. Me daban nomás puro atole, no tenía nada de comer, puro
atole me daban en un vaso, nomás atole tomaba. Lo que me daban tomado pronto me lo acababa,
—Sí, como que masticaba y mejor quería echar todo para afuera, así me pasaba. Un pedacito
chiquito así nomás comía yo tortilla, y con un vaso de atole para que se me pasara. Me decían:
“Tienes que comer a fuerza. ¿Cómo vas a estar así, si no tienes comida en el estómago? Así nunca
te vas componer”. Hasta que por fin ese doctor mandó un alimento en un bote, quién sabe qué era
—Era de allá de debajo del Fuerte, de allá del Fuerte de allá para Sinaloa. Ese también vino a
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trabajar aquí con el INI. Ese estuvo mucho tiempo ahí trabajando ese doctor ahí. Él vino para acá
porque lo mandaron llamar. Le dijeron que aquí estaba una enferma, que no se le quitaba un mal.
En la noche llegó y estuvimos buen rato aquí; el carro allá arriba lo dejó, y al final se fue otra vez
de vuelta. Nomás una vez vino aquí, pero después me mandaba medicina. Ese sí me alivió, ese fue
—Ahora platícanos sobre la creencia del día de muertos en Cuiteco. ¿Por qué hay que llevar
—Porque dicen que quieren mucho a los muertos, y que ellos tiene mucha hambre, que cada
año Dios los sacó para que salgan y les den comida. Cada año hay que hacer eso. Así como
nosotros andamos aquí vivos comiendo pinole, tortilla, naranjas, tomamos un vaso de agua,
tomamos soda, tomamos tesgüino. Así ellos también andan pidiendo, por eso le ponen ahí
comida. Porque cuando vienen y están comiendo, ellos se sienten muy a gusto. Ya cuando comen,
agradecen que uno les haya traído comida: “usted si me trajo comida, si te acordaste de mí” ¡Así
dicen! Allá en Cuiteco tengo yo mi mamá, y mi papá, ellos también ahí están. Yo siempre veo a
toda la gente ahí poniendo comida, ya que terminan de rezar, entonces dejan la comida y aparte
traen comida ellos para comer allá. ¡Hasta se ponen debajo de los árboles y ahí comen ellos!
—¿Por qué cuando muere un niño o una persona a veces ponen lumbre con táscate en el
—Después de que lo entierran, hay que pasar así en la lumbre las manos, así, porque ya ella ya
enfermedad a los vivos, a los que se van a quedar. Eso se hace para que ya se vaya, y para que ya
no se ande enfermando la demás gente. Cuando lo entierran, ahí van a poner lumbre, para hacerlo
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de esta forma.
—¿Y en los panteones o en la cuevas donde están los restos de la gente qué sucede si ustedes
—Pues nosotros vemos muchas cosas. Vemos los huesos así, pero nosotros no andamos ni
agarrando ni tentando eso, porque luego le hacen mal a uno. A los chabochis no les hacen nada.
Dicen que porque es sangre diferente. Nosotros nunca andamos agarrando eso, porque nos da
miedo.
—¿Y tú crees en los espíritus que hay en el monte como el del arcoíris que te enfermó?
—Pues ese también ya ves. Pues nomas esos, sé que sí hay muchos espíritus, se muere gente y
después lo asustan a uno. ¡Ahora recuerdo, yo sí vi una vez uno! Me acordé ahora que está
diciendo, una vez se murió un hermanito mío. ¡Yo lo quería mucho! ¡Jugaba yo mucho con ese!
Todo el tiempo estábamos jugando. Allá donde se murió, fue en Bauichivo. Mi hermanito era
chiquito, yo ya era grande, y todo el tiempo andábamos juntos, después se murió. Luego fuimos a
vivir en otra casa, ahí vivía mi abuelito, allí vivía una tía mía, nos mandaron para allá. Quién sabe a
qué me mandó mi mamá, yo fui con una hermana. Mis papás estaban adentro platicando y yo
andaba allá afuera. Luego allá arriba vi una cruz, siempre estaba esa cruz muy grande. ¡Ahí,
jugábamos yo y él dando vueltas así, así jugábamos. ¡Y ahí lo vi, igualito lo vi! ¡Así como era mi
hermanito lo vi! ¡Luego me asusté mucho! Entonces me dije “tengo que irme de este lugar, ¿pero
por qué lo vi si ese ya no vive?”, y arranqué pronto para adentro. Ahí no podía hablar ni decir
nada. “¿Que tienes?”, me decían. ¡Como que una se queda calladita! ¡Así nomás, estaba yo sin
decir nada de lo que vi! No sé por qué lo vi, nomás eso vi. No sé por qué lo vería yo así.
—Pues, yo creo que sí hay también algunos que haga bien también.
—¿Y cómo son tus sueños? ¿Qué o quiénes aparecen en tus sueños?
—Si eso sí. Cuando uno está acostado sueña uno con mucho susto. Como que viene mucha
gente, así ve uno, como que uno ya mero se cae en el agua, como que apenas anda, y está en una
piedra, está en la orilla, uno como que ya se va a caer, así cuando uno ya mero se cae, y luego uno
despierta. Ahí luego despierta uno asustado, pero bien. Yo no sé y porqué soñará uno así.
—Sí, esos sueños los tenía cuando estaba yo muy mala. Como que venía mucha gente; luego
que yo traía mucha ropa, a veces aquí en la cabeza, como que me iba a ir al arroyo a lavar,
todo eso soñaba yo. Yo creo que por eso tenía la cabeza atarantada. ¿Por qué tendría tantas
—Pues soñaba yo muchas cosas. Yo soñaba que venía mucha gente tras de mí, como que me
quería agarrar, y que yo arrancaba de miedo. Así soñaba yo, y luego al ratito, cuando ya de a
de veras me querían agarrar, pues luego despertaba. Y nada, que era sueño. ¿Sería porque me
iba a enfermar? No sé qué cosa sería eso —Ríe a carcajadas al recordar su sueño.
—Cuando estaba bien mala soñaba mucho, con muchos animales. Mucho, mucho animal,
como que veía mucho animal que estaban ahí. Yo andaba por ahí, y no podía pasar porque se
entonces despertaba yo. Así soñaba yo. ¡Otras veces soñaba con mucha agua que iba corriendo
así como en tiempos de las aguas, que ya crece mucho el agua! Así soñaba yo a veces.
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—¡Pues, yo también soñaba con eso! Dicen que es pura enfermedad el agua así bien fea; uno
no puede pisar porque es pura enfermedad. Yo así soñaba. También soñaba que la casa ya no
era igual; como que ya se quería caer; y estaba yo… al despertar... y estaba bien.
Sábado 9 de abril
El día amaneció maravilloso, muy soleado. Como a las 12 horas las muchachas insistieron en lavar
mi ropa, a lo cual puse muy poca resistencia y les agradecí que me hicieran ese gran servicio. Los
niños pasearon a caballo y había gran tranquilidad a pesar de que a lo lejos en una grabadora
Germán, el nieto de doña Nicolasa e hijo de Ema, tiene 7 años y ya cabalga con la maestría de
un jinete. Lleva siempre el ritmo del caballo y éste le respeta. Al contemplarlo sentí nostalgia de la
niñez, y pensé en la manera como los niños se apropian de su entorno y disfrutan de este espacio a
que hice a Rosenda. Aunque yo consideraba en ese momento que dicha información era
hospedaba en ese momento. Por fin hice sonar en la grabadora medio casete y les causó gracia
escuchar las expresiones utilizadas por Rosenda, que en ciertas partes de la narración confundía
palabras dándoles un doble sentido, lo cual evidenciaba que el español no era su lengua materna.
Lunes 11 de abril
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Visita a Areponapuchi
El domingo anterior varias familias que nos acompañaban en el rancho salieron de regreso a sus
Areponapuchi. También se fueron cuatro muchachas a quienes acompañé junto con Bertha, nieta
de doña Nicolasa, y Malena, su hija, junto con sus dos inquietos niños, Ceci y Lupito. Noté cierta
tristeza en doña Nicolasa y en Alejandro al sentir estas ausencias a pesar de que en el rancho
Cuando pasamos por la casa de Conis, hermana de Malena, supe ella vendía huaris o cestos
pequeños hechos por los indígenas. Conis vendía además huaritos, tambores y collares entre otras
cosas. Nos dirigimos a su casa y en ese momento llegó también Miguel Rivas, el violinero de la
fiesta de Saquirachi. Me dijeron que él era el surtidor oficial de productos indígenas de su tienda.
El señor se los vende a Conis y ésta, a su vez, los revende a los turistas.
Me mostraron un violincito que había fabricado Miguel, lo revisé y pude darme cuenta de la
calidad del trabajo. La madera utilizada era de táscate y sabino, mientras que las cerdas del arco
son de cola de caballo. Miguel, muy amablemente, interpretó una pieza que le pedí de matachines:
el son de conejo y el son de venado. También tocó la melodía que había tocado en la fiesta. Le
comenté que yo quería comprar unos huaris y un tambor, y que estaba por decidirme a comprar el
violín. Él me preguntó:
Seguimos por el camino hacia la estación de Posadas y prometimos pasar de regreso para
Estuvimos casi tres horas en la estación. Antes de llegar al tren me acerqué a las indígenas del
hotel Posadas que tenían sus puestos donde vendían artículos diversos. En el primero vendían
collares con tambor que costaban 3 000 pesos o 2 000 sin tambor. Los huaris sencillos costaban 1
000, 5 000 y 10 000; uno más grande costaba 20 000 pesos. También vendían figuras de palo
fierro (que pertenecen originalmente a la cultura comcáac); las bolas de madera para la carrera, en
un puesto costaban 1 000 pesos y 500 en otro. Les pregunté a las mujeres en dónde habían
pasado la Semana Santa y una de ellas, de nombre Rosa, contestó que en San Alonso. Al frente de
otro puesto estaba una niña que tenía un tambor como de 50 cm de diámetro que fue hecho por
Una mujer rarámuri, de nombre Genoveva, accedió a responder algunas preguntas aunque de
manera pausada. Le pregunté sobre los huaris, sobre su precio y cómo los hacen, entre otras
cosas. A su lado había otra mujer que le hablaba en tono muy bajo, quien por cierto no respondió
Poco tiempo después caminamos hasta la estación que estaba a unos 50 metros del hotel. Las
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muchachas tomaron el tren y al final regresé con Malena y Bertha al mirador del hotel, desde
donde se aprecia la majestuosidad de las barrancas del cobre. El lugar es estupendo e ideal para
los turistas que van a disfrutar de este paisaje maravilloso. El mirador se encuentra decorado con
objetos tarahumaras.
Bajamos más tarde a la Cueva del Chino que, dicho sea de paso, es parte de los recorridos
turísticos de los hoteles que se encuentran en esta parte de la sierra, en donde pagan a una familia
para que permanezcan en el lugar la mayor parte del tiempo, para mejor apreciación de los turistas
En la cueva había una familia rarámuri. El padre estaba terminando de hacer un violín y le
pregunté el precio de otro, y, sin dar más información, respondió que costaba 35 mil pesos. El
violín que estaba terminando lo iba a dar más caro por ser exclusivamente para turistas. Parecía
estar acostumbrado a platicar con ellos porque a esta altura de la conversación el señor ya
contestaba más ampliamente. La esposa no hablaba español más que para dar los precios: los
collares y las flautas costaban 1 000. El señor me informó que también había pasado la Semana
El camino a la cueva está lleno de letreros para que los turistas puedan llegar sin
contratiempos. Los objetos de la familia rarámuri también son parte de la exposición para los
turistas así como todo lo que rodeaba la cueva, senderos, letreros, objetos, entre otros elementos.
grupo de cinco muchachos que estaban fumando mariguana. Nos hicieron un poco de plática y
después continuamos el camino. Salimos de la casa de Conis 25 minutos antes de las 8 y llegamos
Todo estaba muy serio, no sé si porque nos tardamos o porque ya se había ido mucha gente.
De alguna forma yo preferí estar con menos gente de la que había hasta hace algunas horas.
Siembra de la papa
Ese día se sembró papa en el rancho. En el trabajo participó doña Nicolasa, su hija Emma, su
yerno Chon y Alejandro. Chon hacía el surco con la yunta y las mujeres sembraban cada papa a
un metro de distancia. La papa que tenían era de Sinaloa y como venía de clima caliente temían
que no se diera, pero no pudieron conseguir de otro tipo. Una vez que estaba sembrada, le
pasaron la yunta nuevamente para cubrirla. Cada papa quedó a unos 15 cm de profundidad. El
proceso terminó pasando una rama para emparejar el suelo. La siembra tardó tres horas y se
En un momento del día les dije a Chon y a Alejandro que quería hacerme unos huaraches pues
el talón de mi bota ya se había vencido por completo. Alejandro se encargó de hacerme la forma,
sólo faltaban las correas para lograr caminar con la comodidad que lo hacen los rarámuris.
Martes 12 de abril
Aparentemente la música se fue junto con toda la gente. Nadie se preocupó por poner un casete o
buscar algo en la radio. Bertha a veces trataba inútilmente de encontrar una estación, pero la
recepción era muy mala. La única que se podía sintonizar era la radio indigenista XETAR “La voz
de la Sierra Tarahumara” (que pertenece al INI) debido a que el rancho se encuentra en medio de
las montañas. La música que se oye esporádicamente son los cantos de Bertha con alguna canción
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norteña, mis cantos o la reproducción de algún casete a velocidad muy baja por el fuerte deterioro
de las baterías.
En este ambiente de completa serenidad sólo una persona mostró ciertas preocupaciones. El
día anterior dijo que le dolía la cabeza y supusimos que tenía alguna tensión. Yo no podía dejar de
La noche anterior, Alejandro regresó de San Rafael y me contó sobre la tenencia de la tierra.
El ejido en esta parte de la sierra cuenta con 68 miembros, de los cuales 30 son chabóchis o
blancos. Este ejido es muy joven, a finales de los años ochenta tenía alrededor de 15 años y sus
miembros tienen diferencias culturales y económicas muy evidentes las cuales inciden en su mala
organización. Alejandro me invitó a una junta de ejidatarios para la semana siguiente y yo asentí.
Entre la información que me dio sobre el ejido me habló de una motosierra con que contaban y
que en ese momento estaba en manos de algunas personas aunque era propiedad de todo el ejido.
homosexualidad practicada entre algunas personas del lugar; sobre este tema las mujeres
mostraron cierto asombro y curiosidad. Al final del día contamos chistes y luego nos fuimos a
descansar. Estando en mi cuarto, me hice consciente del silencio absoluto que hay en la Sierra, el
cual sólo solía ser interrumpido por el Turco, el perro de la familia, que ocasionalmente perseguía
El día anterior tuvimos una jornada muy intensa. Eran aproximadamente las 12 del día cuando
pasó una camioneta con cinco personas: un hombre manejando, dos mujeres sentadas adelante y
otros dos hombres en la parte de atrás. Alejandro se adelantó para detenerlos y les preguntó si le
iban a dar fertilizante; el hombre que venía manejando contestó que no. Las muchachas y los
hombres de atrás venían a dar capacitación a los indígenas sobre el cuidado de la manzana y el
chofer era un veterinario que venía a vacunar a los perros contra la rabia. Nos invitaron a subir a
Alejandro y a mí y llevamos unas pinzas para podar los árboles frutales que nos habían solicitado
los agrónomos. Nos dirigimos a la casa de Miguel Osorio –arroyo abajo a 2.5 km– donde ya
estaban congregados los rarámuris de Arecaina y Saquirachi. En el camino nos informaron que
trabajaban en el INI y que venían de Chihuahua. El chofer era el veterinario oficial del INI.
Llegamos a casa de Miguel Osorio donde había como 20 hombres, saludamos a todos y entre
ellos a Lupe gobernador de Saquirachi. El veterinario fue el primero en tomar la palabra. Hablo
sobre el quehacer de los muchachos que le acompañaban. “Ellos les hablarán sobre el cuidado que
Uno de los muchachos, que parecía ser el más joven y el más experto, fue el primero en
exponer. Se dirigió a uno de los árboles de manzano y comenzó a explicar las técnicas para la
poda anual. Los demás muchachos fueron tomando turnos para hablar y al último les tocó a las
muchachas. Lupe les hizo un chiste a las muchachas en forma de burla viendo su inexperiencia y
—El problema es que no tienen pinzas para podar. Todos saben podar los manzanos pero no
Hubo otros comentarios aislados. Frente a mí y frente a uno de los muchachos, Alejandro
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señaló también que eran muy pocos los hombres que tenían huertos debido a que era mínima la
capacitación. Mientras tanto, el capacitador dio consejos de cómo aplicar los fertilizantes y al
terminar apuntaron el nombre de los indígenas presentes y el número de árboles que poseían con
el fin de pedir fertilizante suficiente para todos. En ese momento las personas inconformes
preguntaron que por qué solamente a los indígenas presentes se les iba a enviar fertilizante y uno
de los muchachos dijo que el Conafrut de Chihuahua ya tenía las listas actualizadas. Sin embargo,
se planteó la pregunta de por qué la comitiva que venía de Chihuahua había levantado otro tipo de
listas de los fruticultores de la región en dónde había excluido a algunos ejidatarios mestizos.
Conversé un momento con las muchachas, quienes expresaron curiosidad sobre mi origen y
sobre mis estudios. Ellas tenían la impresión de que yo era hijo del señor Loya y les expliqué que
él había muerto y que yo estaba ahí por invitación de una de sus hijas por ser compañeros de
carrera. Ellas comentaron que iban a permanecer seis meses en San Rafael y me di cuenta de que
sus ropas no eran adecuadas para el tipo de terreno y de región, así que me permití aconsejarles
El veterinario, por su parte, vacunó a todos los perros que encontró en su camino, que en total
Después de llegar al rancho, como a las dos de la tarde, nos fuimos inmediatamente a San
Rafael por provisiones y fuimos a vacunar a Nayeli, la hija de Alejandro. En el camino platicamos
y casi entramos en discusión sobre el problema de los indígenas tarahumaras o rarámuris porque
para mis acompañantes se trata de unos indios huevones y borrachos; para mí, en cambio, existen
muchas más implicaciones en el problema de la pobreza y cultura de los indígenas de las Sierra.
En el viaje hacia San Rafael, íbamos Chon y yo en la parte trasera de la doble rodada, y en
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varias ocasiones atravesamos las vías del tren. Sin embargo, una de las veces Alejandro no se dio
cuenta de que el tren se aproximaba justo en el momento en que íbamos a cruzar las vías, así que
Chon gritó muy fuerte “Apúrate que ahí viene el tren”, pero Alejandro no se dio por enterado. En
ese instante Chon y yo ya estábamos escalando la rejas de la caja para saltar hacia afuera de la
camioneta. En fracción de segundos le volvió a gritar: “¡Ahí viene el tren!” y esta vez sí lo pudo
escuchar y Alejandro reaccionó acelerando al tiempo que el tren se aproximaba. Por escasos
Hice una visita al INI y platiqué con su director, Manuel Rodríguez, entre otras cosas le
minutos sobre la zona en general, sobre los tres aserraderos en San Rafael y también sobre la
música. Me recomendó una revista de México indígena sobre violines de la Sierra Tarahumara.
También me dijo que Lupe, el gobernador de Saquirachi, es uno de los dos músicos más
El director vive solo en una de las casas del centro coordinador en donde se ubican también las
oficinas administrativas. Las instalaciones del INI son buenas en general. Todas las casas son
agrónomo. Además tiene tres construcciones para la administración; en una de ellas hay un
En la casa de visitas del INI me encontré a las muchachas fruticultoras que habían ido a
Arecaina. Platiqué con ellas unos minutos, intercambiamos direcciones y nos despedimos. Regresé
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caminando al centro de San Rafael y ahí encontré a Alejandro, su mujer, su niña y a Bertha.
Después compramos víveres, comimos en casa de Elena y fuimos a visitar a Silvano, el hermano
de doña Nicolasa. Silvano era un anciano que estaba enfermo y vivía en condiciones muy
insalubres.
De regreso a Arecaina, viajé de nuevo con Chon en la parte trasera de la troca. Le pregunté
sobre su rancho “El Muerto”, él me dijo que la comunidad de “El Roble” estaba muy cerca de ahí.
Me dijo que el terreno es más plano y que hace más frío que en Arecaina. También le pregunté
sobre el barranco al cual irían al día siguiente en comitiva para vender alimentos. Me platicó que
también allá estaba muy bonito y que han sacado oro y calcita de aquel lugar. “Este sitio se
encuentra cerca de Álamos, Sonora”, comentó. Se llega hasta la parte alta del barranco y después
se desciende. Este viaje lo hacen para traer naranja, toronja, limón, aguacate, pieles de animales y
animales; todo esto se consume y también se revende. Llegando al rancho cenamos y luego
fuimos a dormir.
El miércoles Chon y Alejandro se levantaron muy temprano para cortar leña, los oí desde mi
cuarto. Cuando me levanté iban llegando con la camioneta llena de madera. Después cortaron la
leña con la motosierra. Por mi parte también colaboré cortando leña buena parte del día. Poco
después de organizar la leña Alejandro, Ema y su hijo Germán salieron al barranco; éste último
tuvo que faltar a la escuela para acompañarlos en el viaje. También se fue Chayo con su hija Irma.
Nos quedamos doña Nicolasa, dos de sus hijos, Bertha y yo. Había más tranquilidad en el rancho.
Me puse a escribir como a las ocho de la noche, mientras escuchaba Radiorama y Radio Cañón.
Ambas estaciones transmiten música norteña y cumbia norteña, y en ese momento sonaba la pieza
La siguiente mañana aproveché la calma para visitar a algunas personas, entre ellos a Miguel
Doña Nicolasa jugaba a la baraja con Bertha y Delia estaba acostada con sus niños en el cuarto
contiguo. Dejé de esperar a Socorro, quien llegó a las 8:30. El lugar se me hizo cada día más
agradable. Como a las 10:30 en el radio sonó la canción de la Ruca, original del grupo Flama
Azul.
Caminé unos kilómetros sobre el arroyo y llegué a casa de Miguel Osorio con quien hablé sobre
varios temas. Miguel vive tres casas abajo del rancho en Arecaina, se encuentra a 3 km. Al llegar
inmediatamente me mostró un chapareque que había sido fabricado el año anterior. Me dijo que el
El chapareque es un arco musical hecho de quiote de un agave pequeño que crece en la Sierra,
al que se le pone un pequeño puente de madera en un extremo; del otro lado se le encajan tres
clavijas que tensan tres cuerdas de metal que traviesan de un extremo a otro el quiote. Para
tocarlo hay que sostener el extremo de las clavijas con la mano izquierda, mientras que el otro
extremo del puente en donde tiran las cuerdas, se sostiene con la boca, misma que funciona como
caja de resonancia al enviar con la lengua los armónicos hacia el exterior al momento de rasguear
delgado que el otro. El instrumento mide 90 cm de largo, su diámetro en la parte más ancha –del
lado de las clavijas–es de cinco cm y de cuatro cm el más angosto del lado del puente. La parte
superior del quiote en donde entran las clavijas, tiene 4 cm de largo y dos de ancho en la parte
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inferior. El diámetro de las clavijas es de 8.9 mm. Las tres cuerdas son afinadas como la 1ª, 2ª y 3ª
(sol, si, mi) cuerdas agudas de la guitarra, mismas que reposan en un puente de madera de dos cm
de largo.
Mientras Miguel Osorio tocaba el instrumento, su hijo Víctor Manuel se me acercó para
escuchar de cerca la música del instrumento, pero también para ver de qué manera me las
arreglaba para interpretarlo. Miguel Osorio también me mostró una guitarra hecha por un
rarámuri. El instrumento tenía las clavijas de cabeza ancha y diapasón hechos de capulín, esta
madera es más dura que el táscate o pino de la sierra. El puente es también de táscate; todas las
cuerdas son de metal, lo mismo que la guitarra que usaron en la fiesta de Saquirachi. Miguel dice
que con esa guitarra se pueden interpretar lo que él llamó los corridos que en realidad son sones
[Link]é con Miguel Osorio durante varias horas. Me informó con precisión los nombres de
todos los ejidatarios y los comisariados ejidales que han tenido. Esto coincidía con la información
que me había dado Alejandro, en cuanto a que la proporción de indígenas es mayor a la de los
mestizos en la configuración del ejido. “Los mestizos ejidatarios son de Areponapuchi y el ejido
Tal como yo esperaba, la visión del rarámuri sobre la familia Loya es recíproca debido a que
existe un sentimiento igual. Miguel Osorio me dijo que el señor Loya tenía varios negocios, entre
éstos el de alcohol, y que gracias a sus negocios había conseguido la tierra del rancho.
En cuanto al ejido, varios rarámuris mencionaron tener un fuerte problema con el comisariado
ejidal electo, pues consideraban que se debió a un favoritismo por parte del delegado de
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Chihuahua. Los indígenas no lo aceptaron y, a pesar de que ellos son más de la mitad que los
ejidatarios, este comisariado chabochi terminó por imponerse. Ante esta situación los indígenas se
organizaron y el INI les ayudó a redactar un escrito donde impugnaban este proceso. Dicho
Miguel Osorio ha sido una de las personas indígenas con las que he platicado más a gusto,
probablemente porque se siente con responsabilidad por ser el segundo del gobernador.
La plática continuó. Entre otras muchas otras cosas, hablamos también de los espíritus que
viven en las cuevas y que enferman a la gente cuando se les ocurre agarrarlos, excluyendo desde
luego a los chabochis porque ellos tienen otra sangre. Los indígenas tienen que ofrecer tesgüino a
los espíritus para que no les pase nada. También me dijo que éstos y otros espíritus se ven en los
sueños. Miguel calcula que los huesos de las cuevas son de gente que vivió a principios del siglo
XX, y que esta gente murió en estas cuevas por el frío y no por las tumbas hechas por indígenas
en tiempos muy antiguos. Sobre el espíritu del bosque del que me habló Lupe, él no sabía nada.
Le pregunté sobre los mitos pero respondió que él no sabía, “quizá Chente conoce mejor esas
historias”, respondió.
Mientras platicábamos realizaba sus tareas cotidianas: barbechaba la tierra, platicaba un rato y
después continuaba. Después le plantee el problema ejidal, y seguía hablando a la vez que entraba
Regresé al rancho con un ligero malestar de cabeza, quizá por el sol. En el rancho me
comentaron, sin que yo diera pauta para ello, que a nadie obligaban a comprar alcohol.
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Junta en Areponapuchi
Esa mañana me levanté, desayuné y tomé el camino rumbo a Areponapuchi hacia las 10:30 horas.
La junta ejidal comenzó como a las 12:30, yo llegué un poco después de las 13 horas. Al entrar en
delegado forestal de un momento a otro, las personas de origen indígena abandonaron la junta; yo
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también salí y saludé a Miguel Rivas, a Eulalio, a Lupe, a Miguel Osorio y a Lalo, el esposo de
Conis. En una de las bardas del salón se sentaron los indígenas y yo platiqué con Miguel Osorio.
Al poco tiempo me enteré que los querían hacer firmar un documento de la Reforma Agraria,
debido a que una persona había rentado sus tierras ejidales con el fin de explotar la madera del
bosque. Sin embargo el delegado explicó que esto no era válido. Se me acercó un señor y me
pidió que me identificara. Al parecer conoce bien a la familia Loya. Regresé al salón de la escuela
donde se estaba efectuando la junta después de que volvieron las personas. Nuevamente
insistieron sobre la invalidez de la junta. Yo me identifiqué con el delegado y me dijo que pidiera
que entrara a la junta. Entonces me senté en una banca y comencé a escribir con Miguel Osorio al
mi lado.
En ese momento se leyó un acta en donde se señalaba que se ampliaban las hectáreas en el
ejido Areponapuchi. Entre 54 y 59 hectáreas del señor Osuna se afectaron por encontrarse sin
Alonso, Izquierda Mojonera número 1, Predio el Madroño, suroeste 1 420 metros. En ese
momento se dio posesión de los terrenos por un representante de la Reforma Agraria en 1984.
La mesa llamó a una segunda convocatoria para la junta por no haber más de la mitad de los
ejidatarios. Lalo se salió y yo fui detrás de él cuando dijeron que no nos fuéramos. La mesa
continuó con otros asuntos referentes a las utilidades generadas durante ese año.
Un señor volvió a tocar el tema de la venta de las tierras ejidales. En la mesa se encontraba el
delegado forestal quien dijo: “los terrenos ejidales no se venden legalmente así estén de acuerdo
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todos los ejidatarios. Es posible pedir una cuota, pero tiene que haber un acuerdo porque no se
puede vender, aunque traiga papeles de compra-venta, y aunque se le haya vendido al gobernador,
Hubo comentarios sobre las tierras que están ocupando los hoteles de la región incluyendo el
Posada Barrancas y El Divisadero. La mesa dijo que el dueño del hotel debería venir porque a él
Hablaron también sobre los materiales de construcción, como la piedra que se traía desde San
Regresé con Conis, comimos y le compré un violín hecho por Miguel Rivas. Al terminar de
comer fui a ver el pozo donde el hotel se provee de agua y vi que es un pantano donde hay pura
podredumbre; no obstante lo dueños del Hotel Posadas hicieron una pequeña presa. Remigio, el
hijo de Lalo aprovechó para llevar unos botes llenos de agua al mirador del Hotel Posadas. En
este lugar pude constatar la transferencia de “poder” que tienen los dueños del hotel hacia sus
trabajadores. En casa de Conis, Lalo me insistió que no olvidara escribir que el comisariado ejidal
De regreso a Arecaina mi plácido recorrido fue interrumpido por unos tremendos perros que
estuvieron a punto de morderme, sino es porque el dueño salió a espantarlos justo cuando los
tenía a escasos centímetros de mis piernas. El señor me dijo que su nombre era Antonio Ortega
Monarca; me recibió muy bien y me dio mucho gusto. Al despedirme los perros hicieron lo mismo
que al principio y tuve que correr hasta que dejé de escuchar sus ladridos.
Regresé como a las 8 de la noche al rancho, Bertha me recibió con una limonada. Doña
Nicolasa estaba dormida y al oírme se levantó. Llegué contando mis experiencias y salió a la
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plática el comisariado ejidal y la forma en que se hizo ejidatario. Doña Nicolasa me dijo que hace
muchos años este señor estaba en esa tierra, y que por lo tanto ya era de ahí. Según me
informaron, el comisariado llegó hace 30 años, compró el rancho al señor Antonio Ortega por dos
vacas, el mismo que minutos antes me había recibido muy amable en su casa, no así sus perros.
Doña Nicolasa platicó del tiempo cuando Mauricio fue comisariado. Estuvimos discutiendo
entre todos los que en ese momento estábamos en el rancho. La conclusión la dijo doña Nicolasa:
todos tenemos cola que nos pisen, por eso este ejido no puede progresar. Mauricio abandonó el
puesto de comisario por tener problemas con los ejidatarios, debido a que éste quería que
trabajaran cortando árboles con las herramientas que en ese momento poseían. No dio mayor
información al respecto.
Esa la mañana doña Nicolasa me platicó ampliamente sobre los indígenas y sus experiencias con
un curandero que los había estafado tratando de curar a su esposo. Me contó también la
experiencia de Rosenda quien estuvo en su casa encerrada por siete años creyendo que estaba
hechizada. Mauricio y Emma le llevaban la comida. Celso y otros señores le bailaban y le tocaban
para aliviarla, pero ésta no se curó hasta que un tío de Chon le dijo que el diablo estaba adentro
de su casa, y hasta que no lavara bien todo lo que había dentro y a ella misma, el diablo no iba a
salir.
Durante la mañana intenté entrevistar a Bertha, la sobrina de Socorro. Ya tenía todo listo para
sentimiento experimentas con la música: soledad, tristeza, alegría, etc.?¿Qué sentimientos buscas
con la música?
Después de varios intentos, Bertha no accedió a responder una sola de mis preguntas. Traté de
explicarme lo sucedido pero la frustración me invadió y preferí hacer cualquier otra cosa cotidiana
en el rancho.
Esa mañana hice una relación de los músicos que viven en la región incluyendo a Miguel Rivas,
Lupe Cansio, y Agustín Cruz como “violineros” y de “curanderos” entre los que puse a Ismael
Quezada y Chon López. Bertha se enfermó y, a pesar de su malestar, ese día por fin me concedió
la entrevista que había venido postergado desde que llegué a este lugar. Al principio, no se privó
de expresarme una gran cantidad de reproches y burlas insoportables. Por fortuna, todo eso fue
La música que más me gusta es la corrida: ranchera, norteña, música de baile; según a donde
hay que bailar. A mí me gusta la música para bailar y para escuchar a los Yonic’s; la música de
los Bukis también se pueden bailar; la música que escucho es la que bailo. Igual que aquí en
Cuiteco no se escucha el radio pero pongo casetes. Me gusta el rock en español, la música
romántica en inglés, rock tranquilo en inglés, country, un poco de todo. En Chihuahua escucho
más música porque tengo más tiempo, tengo el radio prendido hasta las dos de la mañana.
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Según el estado de ánimo que tenga cambio de estación hasta que me encuentre una canción
Al final de sus breves respuestas no dejó de comentar: “Cuando se le ofrezca otra entrevista
Después de montar durante dos horas, llegué a San Rafael. Por el camino encontramos a Lupe
Torres, Vicente Ortega y a Miguel Osorio, y con ellos me fui al centro coordinador del INI.
Llegamos alrededor de las 10 horas a las instalaciones. Entré a una reunión que creí que iba a ser
con indígenas, pero resultó ser con directores de albergue, de cualquier manera registré
reunieron los pobladores de Arecaina y Saquirachi para recibir ayuda en semilla y fertilizante.
Antes de comenzar la asamblea en donde se discutió la ayuda que recibirían los indígenas,
platiqué con Lupe Cansio sobre la música de curación y sobre la tradición del día de muertos. Él
me dijo que conocía algunas piezas y que también las ha tocado para sanara la gente. Comentó
que también se puede curar por medio de piezas musicales pero que él sólo sabía unas cuantas
piezas. Eulalio le ha pedido tocar para sanar y me comentó que Celso también curaba. Al final me
confió que sabía curar el espanto con ajo y que sanaba también con el agua del bacánohua. En ese
momento recordé que en la versión de doña Nicolasa, cuando el curandero ve a alguien enfermo,
ya sabe lo que necesita. De acuerdo con Celso Torres, el ajo se aplica con oraciones y con música.
—Eso sí no sé, los muertos vienen tres días después que mueren gracias a la ayuda del
Le comenté que me interesaba saber cómo es que Eulalio curaba y Lupe me respondió que no
sabía si él estaría dispuesto a enseñarme. Nuestra plática concluyó a las 11:30 horas. En ese
momento tomó la palabra un representante del INI para dar un informe sobre la agenda del día de
la asamblea, incluyendo la semilla que se iba va a otorgar. Comentó que la cantidad de semilla
sería muy inferior a la del bimestre anterior debido a una deuda de 10 000 000 pesos que se tenía
con la Conasupo.
La gente se congregó frente al centro coordinador para que les dieran fertilizante y semilla,
según me informaron Miguel Osorio y Lupe Torres. La cancha de básquetbol se llenó de gente
que permaneció sentada esperando la repartición. En otro lugar se encontraban las mujeres con
los niños. Las mujeres vestían sus enaguas de vistosos colores, con una mascada en la cabeza.
instrumentos que traían: huaris, tambores y otros más que habían sido fabricados por Eulalio
Torres, Guadalupe Valenzuela, Juan Torres Cruz, Guadalupe Cansio, Celso Torres, Anita Cruz,
inconformidad. En la mesa un indígena perdió los estribos porque otro rarámuri comentó que si
no había herramientas suficientes para todos que mejor que no se repartieran. Alguien de la mesa
respondió: “yo les trasmito el sentir del gobierno del estado: No podemos dar herramientas a
no quieren la ayuda”. Las herramientas son prestadas por el gobernador pero se tienen que
regresar en los siguientes 15 días. Se dio ayuda con semilla de frijol y seis u ocho sacos de
Un rarámuri intervino aclarando en su lengua nativa: “pero no toda la gente siembra”. Hubo
que traer un traductor para las intervenciones en lengua tarahumara. Fue el gobernador, a quien le
falta una pierna y tiene apariencia mestiza, quien hizo la traducción. Lupe también tradujo una
parte, señalando: “los fertilizantes son para todos, sean indígenas o no”.
En ese momento se acercó una persona a la mesa para preguntar qué podía hacer para pagar en
caso de no levantar cosecha. Alguien de la mesa respondió tajantemente: “Si no levantan nada en
de las familias, entre ellos: Vicente Ortega, Miguel Rivas, Antonio Ortega, Ernesto Ortega,
Gabriel Rivas Mendoza, Guadalupe Torres Cruz, Manuel Torres Osorio, Francisco Páez, Miguel
Ortega, Porfirio Torres Osorio, Eulalio Torres Lara, Juan Torres Cruz, Eutimio Cruz, Miguel
Osorio Torres, Virginia Cruz Cansio, Lupe Estrada Cansio, Fernando Valenzuela, Lupe
Valenzuela, Antonio Cruz Rosas, Antonio Cruz Cansio, Crucita Torres Osorio, Celso Torres
Cansio.
Se entregaron además 10 picos, cinco palas, cinco azadones, entre otras herramientas. Una
persona de la mesa se me acercó para saludarme y aproveché para preguntarle sobre el origen de
la ayuda, me respondió que provenía del gobierno del estado, de la Coordinadora Estatal de la
Tarahumara. “El maíz que les dieron fue comprado con presupuesto del Estado. La segunda etapa
78
del proyecto de la Coordinadora va a ser financiado con las aportaciones ciudadanas que se
promueven en las ciudades de Chihuahua”. El personal del INI está formado por un economista,
Estaban por cumplirse los ocho días desde que Emma y Alejandro salieron a Chínipas para vender
productos en tierras del barranco. Todo en el rancho estaba en calma. Por la mañana visité a
Rosenda, y como me quedaba de camino la casa de Miguel Osorio, pasé a saludarlo pero no
estaba. Su señora, quien estaba haciendo huaritos con paja de pino, me dijo que lo buscara más
—¿Y el maíz?
Salió a la plática el tema del peyote. Comentó que Eulalio tiene una planta que sólo él siembra.
—No hay por aquí, sólo el bacánohua y la usamos para curar. Pero no se come sino que se
remoja y es el agua la que se bebe. Además se pone en la casa y aleja a la gente mala. El que ve
—No, los viejos yo creo que sí. A ellos les traen del barranco o lo compran.
—No, ya no existe
—Sí, a lo mejor ellos tienen. Bueno estoy perdiendo el tiempo y tengo mucho que sembrar —
Minutos más tarde llegué a la casa de Rosenda, tía de Miguel, temiendo siempre a los perros
alcancé a ver de lejos a su hija Crucita que llegaba, pero ella no me vio. Vi a Rosenda que salía de
un cuarto y entraba en otro. Candelaria, su otra hija, fue a la primera que saludé. Siempre muy
afable, Rosenda me platicó que había estado enferma desde el día que fuimos a visitarla. Me
enseñó las recetas que le dio un doctor de San Juanito: le recetaron metronidazol para los
parásitos, un medicamento para la presión y también algunas vitaminas. Me mostró también las
pastillas para dormir y otras tres que no especificó para qué eran. Conociendo su historia de
hipocondría, me di cuenta de que su predisposición a la enfermedad persistía aún con los múltiples
rituales a los que se sometió. En alguna parte de la plática le hablé sobre los huicholes y sobre el
peyote. Ella escuchaba con gran atención haciéndome preguntas sobre la manera de vivir de este
pueblo.
presión por su carencia de alcohol, así como diversas ansiedades. Le dije lo perjudicial que es el
alcohol y le hablé sobre mi úlcera, cómo me la había generado y que afortunadamente hasta ahora
había podido apaciguarla. Ella preguntó que si en México y Sinaloa había gente que tomara
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mucho alcohol, que si sembraban con tractor o con rueda y otras tantas preguntas que se le
Como corolario de nuestro encuentro le pregunté si tenía alguna guitarra que pudiera
prestarme. Me prestó una guitarra vieja, porque la “buena” no me la podía prestar. Toqué un rato
y canté un par de canciones. Después se me ocurrió preguntarle cómo podía decirle en lengua
tarahumara a una mujer que me gustaba. Todas las mujeres se rieron. Al final tomé un orejón de
manzana, de los muchos que producen en la sierra, y me lo comí. Me dieron otros pocos y me
retiré. Pasé a saludar a Miguel Osorio quien se encontraba comiendo. Por curiosidad le pregunté
que si iba a trabajar esa tarde y aunque él no me dio una respuesta concreta fue interesante
observar que su mujer estuvo prestando una atención especial a nuestro diálogo, así que pronto
me despedí y me fui.
Al llegar al rancho pensé en Bertha y sentí un vacío inmenso. No supe si fue debido a la plática
que tuvimos la noche anterior y no pude evitar sentirme agraviado. Estaba claro que nuestros
parámetros culturales eran completamente diferentes. Mi crisis en este sentido no fue menor pero
tampoco me sentí arrepentido de lo que hago. En ese momento pude constatar que el deslinde
sujeto-objeto tan estudiado en las aulas era una absurda ingenuidad. Ella se convirtió en sujeto de
mí mismo. Llegué demarcando muy bien la objetividad de mi estudio y a esas alturas, para bien y
El día anterior, después de hacer todo un ritual de laudería, pude resucitar y reparar la guitarra
que me prestó Rosenda. Hasta entonces pude empezar a estudiar. La pegué por todos lados, hice
una mezcla con aserrín y pegamento blanco para remendar algunos de los huecos que parecían
insalvables. Después de haberla dejado secar todo el día le limpié todas las manchas, le puse un
poco de aceite diluido y cuerdas nuevas. En cuanto quedó lista me puse a cantar con las
muchachas durante buen rato hasta que poco a poco me inspiré y logré que cantáramos todos a la
vez. Más tarde Bertha me dijo que Socorro venía entrando y yo no le creí. Salí de la cocina y la vi
aproximarse, venía con una gran mochila roja. Me dio gusto verla para compartir con ella mis
jornadas de trabajo y para que me contara lo que había realizado en otras comunidades. Más tarde
Socorro platicó algunas de sus aventuras y sus penurias en la región de la Mesa de Munerachi
y Batopilas. La visión que dio en general era que los procesos sociales comunitarios se podían
registrar con mayor claridad. Todos lo escuchamos muy atentos, estamos felices con su llegada.
Socorro y yo desayunamos muy de mañana y caminamos hacia Areponapuchi a otra junta ejidal.
los miembros de la comunidad indígena, es imprescindible visitar estos espacios para conocer las
necesidades de la gente y para saber cuál ha sido la reacción de las instituciones frente a dichas
Agraria y seis mujeres entre las personas asistentes. Se dio lectura a la lista de asistencia de los
salió del salón junto con Lalo, el esposo de Conis, y se dirigieron hacia donde se encontraban
estas personas. Después supe que eran representantes de la compañía maderera de Chihuahua,
Proveedora Industrial de Chihuahua, alias La Ponderosa. Esta compañía es una de las más fuertes
leyó el acta de presentación. En total había 15 ejidatarios. En ese momento el presidente ejidal
Cuco Orduño nos pidió que nos identificáramos, ante lo cual no tuvimos problema.
Se realizó la segunda convocatoria para asamblea, considerando que la junta tenía un carácter
resolutivo, pero en ese momento sólo estaban presentes 20 personas. Los objetivos de la reunión
madera y c) presentar un informe de las utilidades del último año. Para este último punto el
toneladas, el precio del millar y presentó las cuentas de la administración anterior, entre otros
detalles. Habló de 1 000 toneladas, 34 millones de pino verde, 500 toneladas, 17 millones,
trabajando al máximo rendimiento. Pero ante estas cifras y datos, los rarámuris se veían entre sí
estupefactos e incrédulos.
A pesar de que se discutió abiertamente una licitación maderera, solamente expuso el agente de
una de las dos compañías madereras presentes; otro no expuso nada y esto no fue exactamente
una decisión hecha al azar. Fue en ese momento cuando decidí poner mi grabadora para registrar
pero después un señor respondió en contra del agente de la maderera por no haber presentado los
beneficios, las utilidades ni un informe de la producción ni de las ventas. Esta misma persona
mencionó que a los indígenas no les pagaron por hacer el camino pero que el logro se lo
Cuco Orduño sólo presentó las cuentas de 1984 que le fueron legadas por el antiguo
Ponderosa se llevó la concesión para explotar la madera del ejido durante un año.
Salimos del rancho rumbo a San Rafael. Bertha y Malena ya estaban allá. Hicimos visitas a
diferentes personas, entre ellas a Rina, a Miguel Merino, al padre Celestino Villa y al
representante del aserradero. Aunque estos personajes no estaban en los intereses específicos de
explotación maderera. Si en algo coincidieron todos aes en los problemas de reparto de utilidades
y en la poca comprensión por parte de los indígenas hacia el tema de la explotación de la madera.
Al final pasamos a ver al padre Celestino y hablamos someramente sobre las implicaciones de
ayudar a la gente y de llevar la ideología católica a la Sierra, considerando todo lo que representa
el proceso de adaptar “nuevas” creencias religiosas a las ya arraigadas entre la población indígena.
La primera visita que realizamos fue a casa de Rina, amiga de Socorro desde la adolescencia;
tenía alrededor de 33 años, y había trabajado en la empresa forestal del ejido San Rafael como
secretaria, pero tuvo que dejar su trabajo junto con el administrador y todo su equipo debido a
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que hubo un manejo inconveniente. Socorro le preguntó sobre el paradero del archivo de la
algunas palabras sobre el archivo pero él desmintió que el archivo completo estuviera en
Chihuahua aclarando que solamente se habían llevado los expedientes de 1987, los demás no.
Después nos dirigimos a casa del señor Merino, un hombre al que conocí en la junta de los
albergues y que me preguntó sobre los motivos de mi presencia en esa reunión. Fuimos a su casa
y lo encontramos juntando la leña que estaba esparcida en pedazos. Nos saludó fríamente, muy al
estilo tarahumara. Poco antes de llegar a ese sitio, Socorro me había contado que en la primavera
anterior hablaron de grandes proyectos para favorecer a los pueblos indígenas. En la conversación
con Merino, surgieron varios temas; hablamos sobre los antropólogos, sobre el viaje a Munerachi
y sobre la información que había circulado sobre un supuesto movimiento en el INI de San Rafael
que él mismo habría dirigido. Como político nos comentó que el INI fue hecho para los indígenas
y no para él. Respondía a la vez que recogía leña. Al principio se expresaba de manera muy
reservada y escueta, en contraste con la manera correcta y elocuente con que se habló en la
Le preguntamos a Merino sobre la fiesta anual de Cuiteco y nos dijo que en la siguiente iba a
estar presente la policía sindical del estado porque había mucha gente que creaba desorden, entre
ellos los mestizos. Empezó a generar polémica el hecho de que una fiesta indígena se realice en un
pueblo mestizo y justo y en ese momento entró un maestro bilingüe del albergue que venía
chorreando alcohol por todos lados, se tiró en el suelo y vomitó todo lo que había ingerido.
Merino lo encerró en un cuarto y, sin mayor recato, limpió el vómito derramado en el suelo.
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Continuamos nuestro camino hacia la iglesia para conversar con el padre Celestino.
Entablamos una buena plática a pesar de que él se encontraba ocupado con una gran cantidad de
argumentaba que los caminos a la fraternidad humana son múltiples y que uno no tiene la verdad
cuestionar el manejo que tiene la iglesia sobre las conciencias del pueblo. La plática estaba
subiendo de tono cuando llegó una visita y tuvimos que despedirnos. Antes de irnos le pregunté si
podíamos quedarnos en su casa al regresar de la boda o cuando fuésemos a San Alonso y el padre
Poco tiempo después, en San Rafael se celebró una gran boda en donde al parecer todo el
pueblo estaba invitado debido a que la novia era nativa de ahí. La novia transmitía cierta simpatía
con su marcado estrabismo; el novio era un joven que no pasaba de los 20 años. Nos introdujimos
en el salón y como era muy evidente que éramos fuereños, la gente nos veía con cierto recelo y
curiosidad. Había muchas muchachas muy bonitas luciendo sus mejores vestidos. La vestimenta
de los hombres era de tipo vaquero. Las parejas empezaron a bailar y yo encontraba cierta
fascinación al oír la música y ver los cadenciosos movimientos de la multitud. Poco a poco el
salón se llenó. Después vino la música en vivo. Inicialmente había música de mariachi y después
Tocaron valses y algunas rancheras del norte. En el disco móvil se escucharon los éxitos del
momento, el ritmo variaba constantemente: ranchera, cumbia, norteña, corrido, y una que otra del
repertorio en inglés que estaba de moda a mediados de los años ochenta. Había muy poca gente
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indígena. Solamente se veían algunas mujeres que buscaban vincularse con el mundo mestizo, al
punto de que una de ellas permitió sin reserva que un mestizo le tocara los senos al mismo tiempo
Había tres muchachas del INI y decidí sacar a bailar a una de ellas; su nombre era Flor y tenía
unos hermosos ojos verdes, me pareció muy simpática. Sólo bailé con ella unos minutos. Algunas
personas reconocieron a mi acompañante de hace muchos años y se acercaron con nosotros para
conversar. El mariachi sólo tocó dos tandas y el disco móvil lo dejaron para el final. Salimos de la
boda cerca de las tres de la mañana y regresamos a casa de Malena. No pude informar al
encontramos.
Al finalizar la década de los años ochenta, se realizó un extraordinario festival regional de música
y danza indígena en el poblado de Cuiteco al que tuve la fortuna de asistir. Fue un festival en
donde, si bien había una fuerte presencia indígena, era organizado por instituciones de gobierno,
Previo al festival, supe que habría una reunión en San Rafael con los involucrados en las
cuestiones logísticas y decidí asistir para conocer los pormenores de dicha organización. Por la
mañana se reunieron diversas autoridades para organizar la fiesta de Cuiteco. El señor Merino
gobernadores indígenas representantes de comunidades y entre los que se cuenta Don Lupe
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gobernador del estado estará presente. La organización se realizó con gran habilidad política por
parte de Merino, quien pretendía cohesionar al grupo por medio de la “fiesta de todos”. “Los
gobernadores primeros llegarán un día antes, los gobernadores segundos un día después con toda
la gente del pueblo”, señala. “Cada quien llevará su cobija, su plato y un balde”.
Merino habló sobre un pasado indígena en términos un tanto idílicos y románticos, así como de
sus sentimientos hacia el pueblo tarahumara con gran eficacia y elocuencia: “Cada pueblo llevará
20 matachineros incluyendo a los músicos”. También tocaron el tema de los tiempos: “El viernes
será la inauguración por las autoridades, trabajo de dos gobernadores indígenas. Estará con
nosotros el señor Fabián Lara, representante de la Baja Tarahumara. En la noche habrá yúmare; a
La fiesta se realizaría los días 27, 28 y 29 de mayo. En la junta estuvo presente un delegado
indigenista del PRI. Nico, uno de los gobernadores, habló con una demagogia demasiado trillada,
todo para hacer notar su presencia política. Lamentó los problemas de Ocobachi y la destitución
del administrador del aserradero, lo cual le costó al INI la toma de sus instalaciones durante
cuatro días. Por eso mismo llamó a la unión de los representantes indígenas.
En una misiva fechada el 14 de abril, Fabián Lara Quintero recibió repuesta del INI sobre las
toma de las instalaciones por parte del su director Miguel Limón, en donde prometió considerar el
Nico le habló a los gobernadores para exhortarlos a trabajar: “Parece curioso hablar a los
indígenas sobre la destitución del administrador del aserradero, mientras hubo una reunión de él
Algunos otros tomaron la palabra. Habló el señor al que le falta una pierna y realizó una
del fertilizante. Dijo que tanto los indígenas como los mestizos deberían tener acceso a este
recurso, pues las instituciones de gobierno favorecían principalmente a la población indígena, que
poco practican la siembra y la fruticultura, dejando de lado a los rancheros mestizos que tienen
Después de la junta comimos en una fonda de San Rafael, en donde vi a una de las muchachas
del INI. Después salimos directo a San Alonso, en donde se llevó a cabo una carrera de bola.
La carrera de bola
Llegamos a San Alonso y saludamos a los cabecillas de cada grupo que participaría en la carrera
de bola. Vi a dos diferentes grupos de corredores. Después me enteré que unos pertenecían al
ejido de Areponapuchi y los otros al ejido de San Alonso. Cada grupo llevaba un cabecilla quien
Con el fin de medir las apuestas y el valor equivalente de cada objeto apostado, ambos equipos
se colocan en medio del campo, representados por sus respectivos directores o jefes. Las apuestas
se hacen generalmente intercambiando productos como ropa, animales o algún otro objeto
doméstico. También se podía apostar dinero, pero esto pasaba con menos frecuencia. Al final de
la carrera, el ganador recibe un objeto con un valor de cambio similar al objeto que ofreció
originalmente. Los contrincantes se colocan en medio del llano y miden sus apuestas.
Cada equipo tiene tres bolas y tres palos que se usan para limpiar la bola y el camino sobre el
que correrán los equipos durante toda la competencia. Salen seis personas en total, tres de San
Alonso y tres de Areponapuchi, los tres de San Alonso usan pantalón corto.
Entre los asistentes se encuentran Benigno Moreno que es violinero, Laureano Morales Torres,
Isidro García Moreno y Miguel Ángel Quintana Gutiérrez. Este último es una persona que a todas
luces pretende hacerse pasar por mestizo, al grado de fingir toda su persona, incluso el tono con
el que se expresa. Obtuve estos nombres al presentarme oficialmente con el gobernador, que se
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encontraba a un lado de la iglesia. En medio de ella hay unas aulas antiguas que alguna vez
barrera, pues no sabía qué haría yo en ese lugar, aun leyéndole la carta de presentación
institucional. Me preguntaron si era un maestro. Yo trataba de explicar que iba a observar los
de nombre Isidro García, que forma parte del consejo de vigilancia, mencionó que durante los
años treinta en ese lugar usaban la vestimenta tradicional rarámuri, zapeta y ropa de manta.
También me habló sobre el chapareque y de que los pobladores antiguos del poblado le ponían
realizar una fiesta cuando yo se lo solicitara para que pudiera escuchar y ver bailar a los
matachines y pascoleros. No me recomendó las fiestas de Semana Santa porque hay mucho
desorden y los mestizos no respetan las leyes. En esos momentos, el gobernador Crisanto entró a
los cuartos de la antigua escuela, y parece que les comentaba a otras personas sobre mi
La carrera inició a las cuatro de la tarde, en este momento los cabecillas cerraron las apuestas y
todas las prendas y objetos fueron envueltos en una sábana grande, quedando así dos montones:
uno de San Alonso y otro de Areponapuchi. En este instante uno de los cabecillas lanzó la bola
con el empeine. De esta forma el grupo llevó la bola hasta el extremo oriente; al final del campo el
El bando que tiene la bola debe llevarla hasta el lado opuesto, ambos bandos corren
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paralelamente pero solamente uno puede impulsar la bola. Al final gana el bando que hace más
vueltas al campo y por lo tanto pierde el equipo que se queda con menos jugadores, así como el
que finalmente se agota y no puede seguir corriendo. Al inicio son muchos los corredores que se
juntan con el equipo simpatizante y de repente corren hasta 15 o 20 personas al mismo tiempo. La
carrera iba ya en su 3ª o 4a vuelta y el sol se había ocultado por completo en las montañas de los
alrededores. Sin embargo, todavía quedaba suficiente luz en el lugar porque se ubica
geológicamente igual que Arecaina y Saquirachi, en medio de los cerros por donde corre un
arroyo. El valle cuenta con una extensión de tres kilómetros aproximadamente y unos 400 metros
de ancho.
La iglesia se encuentra casi en medio del vallecito, con dirección hacia el oriente, con ligera
inclinación hacia el noroeste. Hay como seis o siete casas; una de ellas tiene muchas chivas, una
extensión de área verde, huertos y es la última del arroyo abajo; generalmente la tierra es
cultivable.
concentra la gente, se preparan para una fiesta o tesgüinada. En esta casa vive un hijo del
gobernador. Al momento de llegar a la casa me di cuenta de que la gente tomaba tesgüino de una
gran olla. En cuanto me acerqué me ofrecieron una weja de tesgüino el cual me tomé muy
despacio, no obstante más tarde entendí que fue un error no tomarla de uno o dos tragos. En
cuanto me avisaron bebí el tesgüino rápidamente, pero el que me lo ofreció tenía cara de molestia
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La razón de beber rápidamente el tesgüino más allá de cualquier protocolo ritual, se debe a que
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violinero es un rarámuri con fuertes rasgos de mestizo que se manifestaban en su forzado tono
del habla; él nos había recibido anteriormente. La música es de carácter un tanto informal y
aunque parecía improvisada cumplía con la sacralidad del acontecimiento. Cuando llegamos a la
casa rarámuri tocaba el violín con fuerte influencia mestiza y un señor llamado Cruz Vega tocaba
la guitarra. Otro señor presente también bailó pascola. Platicamos con un señor de nombre Beto
La carrera llevaba cinco vueltas cuando me acerqué a una lumbre ubicada al otro lado del
campo en el extremo izquierdo, cerca de donde pasa el arroyo. Toda la gente se juntó en torno a
convidaban a acercarme al fuego, entre ellos el señor Luis Vega. Tuve una extraña sensación de
temor al introducirme abruptamente en la reunión. Acto seguido, un hombre sacó una bolsita que
contenía yerba seca, que he de suponer se trataba de tabaco de coyote o macuche. Forjó unos
cigarrillos muy cuidadosamente, juntando el tabaco en el papel para que el cigarro quedara bien
apretado. Después lo encendió con una rama de la fogata y aspiro plácidamente su humo, lo
mismo hicieron las demás personas cuando les tocaba su turno. Al final me pasaron el cigarro y lo
aspiré plácidamente. Nunca supe qué era lo que realmente estaba fumando, al parecer le
importaba poco a la gente que permanecía tranquilamente alrededor de la fogata esperando las
luces que desprendían los ocotes llevados por los corredores, mismos que se alejaban y
los recipientes son pocos y en necesario hacerlos circular entre todos los asistentes para que toda
regresaban periódicamente, como si el fuego tuviese movilidad propia entre lo oscuro del llano.
Cuando llegaban los corredores a la fogata se les daban ocotes prendidos y las mujeres les
daban a beber tesgüino. Un owirúame o curandero se acercó a uno de los competidores –al más
importante del equipo– y comenzó a sobarle con agua o algún líquido las piernas, los brazos y los
extremos de la espalda, dejando al último la cabeza. Después hizo algunas señales con las manos
alrededor de su cuerpo, iniciando por todo el tronco del corredor sin tocarlo, al tiempo que le
soplaba el humo de los cigarros que se habían forjado un momento antes. Al término de esto y sin
tomar más de dos minutos, levantaron al corredor apretándolo con un abrazo por detrás y
Cuando vi que los ocotes se acercaban cada vez más, me percaté de que corrían dos mujeres
en el equipo de San Alonso junto con los hombres que habían iniciado la carrera. Muchos de los
que se acercaban a correr sólo daban dos o tres vueltas junto con su equipo para animar a los
corredores principales.
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Después de siete horas de haber iniciado la carrera, los corredores del equipo de Areponapuchi
fueron disminuyendo paulatinamente hasta quedar solamente uno que prefirió retirarse por
cansancio o por falta de apoyo. Como Areponapuchi se retiró de la carrera, San Alonso fue el
ganador.
lado del círculo y en el otro la fogata. Una vez terminado esto, él mismo levantó el montón sobre
la lumbre y lo movió de arriba hacia abajo apuntando la espalda hacia el poniente; esta
purificación se realizó en el lugar en donde dio inicio la carrera. Finalmente se repartieron los
En ese momento había mucha gente que había llegado a la comunidad. Entre los visitantes
había un muchacho de Témoris que llegó bailando pascola a ritmo de rock. Antes de terminar la
carrera llegaron dos personas junto con Juan Torres, hijo de Eulalio de Saquirachi. Cuando lo vi
llegar pensé en los 25 km que caminaron en el agreste camino montañoso para llegar a este lugar.
Juan al verme corrió hacia mí y me saludó con una gran sonrisa. A ambos nos dio mucho gusto
vernos en una localidad tan alejada de donde nos habíamos conocido originalmente.
La carrera concluyó y nos fuimos a la casa de arriba, en donde poco antes estuvimos tomando
tesgüino. La casa del anfitrión ya se encontraba lista para dar inicio al festejo con motivo del
triunfo de San Alonso y por consiguiente a los excesos propios de la fiesta. La casa pertenece al
padre de muchacho que iba a la cabeza del equipo de San Alonso y a quien habían "sobado" el
cuerpo durante la carrera; este corredor no pasaba de los 25 años y era nieto del gobernador
Entre invitados y advenedizos éramos aproximadamente 60 personas. La mayoría eran de San Alonso.
De la cocina de la casa salía humo del fogón, donde las mujeres cocían las tortillas en un gran comal
que acompañarían más tarde el tónare. Eran cerca de las 12 de la noche y las cocineras se preparaban
para servir a los corredores y a la gente que asistió al evento. El tesgüino se servía con más
generosidad que hace unas horas y las wejas se llenaban continuamente, metiéndolas a una olla muy
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grande. Al mismo tiempo, otro grupo de personas se servía tesgüino de un garrafón de hule, agotaron
El universo sonoro que se percibía era de lo más diverso, al mismo tiempo que se escuchaba el
violín, la guitarra y los capullos de mariposa del pascolero, también se oía una grabadora con
Los músicos interpretaban distintos sones de pascola. Según me dijeron, la mayoría de los
sones no tienen nombre. La guitarra con sus cuerdas de metal hacía acordes de re mayor con
cuarto grado. Es decir, re, fa, sol o el acorde de sol mayor con novena, posteriormente pasa al
acorde de la mayor con séptima y rápidamente a sol mayor, para regresar a re mayor con cuarta,
no obstante se observa una clara tendencia a la tonalidad de sol mayor. El ritmo que lleva la
guitarra en una unidad de tiempo de cuatro cuartos se representaría de la siguiente manera:
. Generalmente se escucha la repetición de dos octavos y dos dieciseisavos en tres
tiempos, para después caer en el tiempo cuatro con dos octavos. Ocasionalmente el ritmo varía
La ejecución de la guitarra se hace en forma rasgueada y tocando siempre las seis cuerdas a la
vez. Lo mismo para el chapareque, las cuerdas que se usaban antiguamente para el violín o rabel14
y eran hechas con tripa de zorrillo. La madera con que se construye el violín es táscate sabino –
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Violín en tarahumara, aunque es bien sabido que esta palabra denota al violín renacentista en la
una variedad de conífera de poco crecimiento, cuyo color del follaje es de un verde pálido–. Esta
madera constituye la tapa superior e inferior del instrumento, mientras que las costillas del
instrumento están hechas de capulín. En cuanto al arco con que se frotan las cuerdas, está
construido también de madera de táscate y las cerdas son de crin de caballo. Organológicamente
los instrumentos utilizados son el violín: cordófono compuesto de frotación directa, guitarra:
cordófono compuesto cuya ejecución se hace rasgueando las cuerdas y finalmente los cascabeles
o capullos de mariposa con piedrecillas que se clasifica como idiófonos de sacudimiento de golpe
indirecto.
La danza de Pascol
El pascolero, como se le denomina al danzante de pascol, baila frente a los músicos que
interpretan el violín y la guitarra. El danzante lleva ropa de uso cotidiano, camisa a cuadros con
pantalón de algodón. En la parte inferior de las pantorrillas se colocan los cascabeles o sartales de
capullos de mariposa con los que bailan al compás de los instrumentos de música. Dichos
cascabeles (mejor conocidos como chayéguaris) están hechos de los capullos de mariposa y en su
parte interior tienen pequeñas piedrecillas. Dichos capullos, al igual que los ténoboim cahitas, son
unidos en pares por un cordón que los agrupa en hileras. Finalmente éstos se enredan en el
extremo inferior de las piernas, entre el tobillo y las pantorrillas. Los sartales de capullos de
mariposa son colocados sobre la piel de la pierna del danzante previo levantamiento del pantalón.
Los movimientos del pascolero son efectuados principalmente por los pies con los que golpea
el suelo constantemente. Con estos movimientos los cascabeles se oyen con mayor intensidad.
Los golpes se realizan con toda la planta del pie, el cuerpo mantiene una posición ligeramente
encorvada, las piernas están semiflexionadas, los brazos cuelgan paralelos al tronco y la cabeza se
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mantiene también ligeramente agachada hacia el frente. Con excepción de los pascoleros, o de
algún rarámuri espontáneo mestizo que baila pascol o a ritmo de rock, en general la gente no
A estas alturas se percibe el aumento del clímax festivo, nadie se preocupa de las reglas
maritales y en general las normas culturales se relajan. Toda la gente se embriaga con tesgüino,
algunos hombres se tocan las nalgas sin ningún pudor. Alcancé a ver dos muchachos que se
perdieron en desnivel, supongo para poder estar solos. Una mujer también salió de la escena ritual
detrás de un hombre. La energía sexual se libera súbitamente y la gente rompe con todo tipo de
cultural alienante.
En este momento me siento completamente integrado. Hasta hace unos minutos estuve como
donde lo repartían y comí con mucha hambre. Al igual que el tesgüino, la weja para comer se
tenía que seguir utilizando. Por esta razón era necesario comer rápidamente. En un principio nos
insistieron mucho quedarnos en tesgüinada. Después, de comer y echarme otro trago de tesgüino,
A esta altura de la madrugada toda la gente conversaba con su compañero de al lado. Cuando
comencé a comer, vi la bola con la que corrieron debajo de la banca en donde me senté. La tomé
entre mis manos y la lancé entre mis manos durante unos segundos. Antes de esto la había ido a
buscar porque vi que la traían a un lado de la fogata, pero no la encontré. El corredor del equipo
de San Alonso, al ver que traía la bola y la tomaba con mucho interés, se acercó y me dijo: “si
quieres puedes quedarte con ella”. Me sentí el hombre más afortunado. Me dijo que se llamaba
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Los músicos seguían tocando completamente ebrios y los espontáneos brincaban frente a ellos
simulando ser un danzante de pascol, quien por cierto ya no se encontraba. Las mujeres (eran 10
empezó hacer plática con una de ellas cuando nos despedimos, también me despedí de un señor
que me habló de muy buena manera, le dije que regresaría en septiembre. La camioneta del
comerciante de San Rafael que nos vendió las sodas a 1000 pesos se fue al mismo tiempo según el
motor que oímos, pero no quisimos irnos con él porque en vehículo se hace más tiempo que
caminando.
Regresamos bajo la iluminación de una luna espléndida, sentí que algo se me quedaba en San
donde veíamos solo las luces de la tesgüinada muy a lo lejos. Preferimos continuar nuestro camino
y atravesamos los cerros, teniendo como única fuente de luz la luna que nos acompañaba. Ya bien
avanzada la madrugada llegamos a un punto en donde podíamos ver desde lo alto las luces de la
estación de tren de San Rafael y nos sentamos en unas rocas para a admirar el pueblo en su
totalidad.
El día anterior llegué al rancho después de dormir en casa de Malena. Cuando entré a la cocina
del rancho saludé a Bibiana, quien había llegado el sábado anterior. Le pregunté que por qué no
habían ido al baile, respondió que no tuvo tiempo de ir a San Rafael. Después me enteré de que
tanto ella como Bertha se irían a Chihuahua cerca de las 11:30 horas, ambas se despidieron y me
quedé con una extraña sensación de vacío y para aminorarla me puse a construir un chapareque;
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corté a la medida el corazón del maguey para comenzar. Mientras hacía esto no pensaba en nada;
al limpiar el quite también limpiaba mis ideas y me olvidaba de las cosas. Conforme me relajaba,
comencé a sentir la fatiga acumulada durante varias semanas. Todo el día fue de intensa pasividad
y de un silencio sepulcral.
Miércoles 27
Me desperté en muy buenas condiciones, será porque dormí más de lo habitual. Limpiamos la
bodega de la casa de Alejandro, sacamos todas las cosas e hicimos un soporte para el colchón,
terminamos una base de la cama y reparábamos otra. Como no alcanzó la madera, tuvimos que
traerla de una pequeña casa que se encuentra en el otro extremo del arroyo.
La luna está creciendo y la falta un cuarto para estar totalmente llena. Después de trabajar
aproveché para tocar la guitara y cantar un momento durante la tarde. Durante la cena Alejandro
habló una vez más sobre el ejido. Primeramente nos precisó sus límites sobre un mapa que llevaba
Socorro consigo. Habló también de los engaños a los ejidatarios, asunto que he escuchado desde
El día anterior terminamos de hacer las bases para las camas. Se ven muy bien en el cuarto donde
era la bodega, ahora que ya está limpio. Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando una
señora de nombre Micaela llegó junto con su hija; sólo estuvieron en la noche y se fueron en la
mañana. Ahora que he trabajado en el rancho, el trabajo intelectual ha tenido un breve receso, no
obstante he tratado seguir con el registro de la vida cotidiana de este lugar. También llegaron las
primeras golondrinas, puse unas tablas en las vigas para ver si hacían su nido sobre éstas. Su
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llegada es la prueba fehaciente de que el clima va cambiando. Sin embargo, cada día el ambiente
también es más inestable; el viento sopla fuertemente en algunas horas, generalmente de las una o
Mi espíritu ha sido intensamente gratificado por este lugar, continúo mi estancia de manera
muy placentera. Socorro y yo hicimos unos hoyos en la tierra para sembrar calabazas; una vez
hechos los llenamos de la mejor tierra que pudimos encontrar porque en general es muy dura,
similar a los que en el centro del país se le llama tepetate. Esto hace que sea un reto sembrar en
estos lugares debido a la esterilidad de sus terrenos. Cernimos la tierra que escogimos y la
mezclamos con astillas que se encuentran dispersas en el lugar donde se corta la leña. De esta
manera logramos que la tierra se enriquezca con materia orgánica ya seca, producto de la medra
que va quedando en el corte de la leña. Al parecer quieren sembrar también repollo y tomate, pero
los mantendrán en la cocina en un recipiente para que no se hiele con el frío del invierno.
A dos meses de haber salido del México, D. F. el tiempo parecía no pasar, o será que no me
interesaba su medición. Lo percibía diferente, como si fuera el tiempo de la música que se sabe
que avanza pero no se mide ni se le adelanta para ganar algo. El tiempo cae exactamente en donde
tiene que caer para que haya continuidad, igual que la música permanece inmanente en el ciclo de
Al terminar de comer llegó un niño –parece que era hermano de otro que había venido
recientemente–, traía un mensaje para doña Nicolasa donde le informaban que necesitaba irse a
San Rafael porque su hermano Silviano estaba muy grave, así se lo confirmó su sobrino, el papá
del niño. Enseguida salieron ella y Socorro a San Rafael, más tarde salieron Chon y Emma. Yo me
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quedé con Delia y sus niños porque Alejandro se había ido a Areponapuchi a entregar una
vaquilla. Él llegó en la noche, trajo puerco para comer y preguntó en dónde estaba toda la gente,
Delia le contestó que en San Rafael por el aviso que recibieron. Alejandro se quedó muy
pensativo y sólo intercambiaba una que otra palabra. Al parecer ayudaban al señor de vez en
cuando debido a su avanzada edad. La ocasión que me tocó conocerlo había ido a San Rafael a
ver al director del INI. Cuando íbamos a entrar a verlo, Alejandro no quiso entrar y se quedó
abajo en la camioneta. Seguramente el señor murió porque hasta las 11 de la mañana no habíamos
recibido noticias.
Me levanté más tarde que de costumbre, durante la noche me desperté repentinamente. ¡Al volver
a conciliar el sueño se me vino una avalancha de sueños que culminaron en una sucesión constante
de personajes de la farándula.
casa, en mi sueño recuerdo una cara muy hermosa, una mujer de cabellos negros y cortos con
cara muy viva y pícara, no sé de donde salió, jamás la había visto pero mi inconsciente la sacó en
un contexto extremadamente real. Aparecieron personajes emparentados con mis anfitriones, sin
embargo esta mujer siempre era el centro de atracción de la reunión. Fueron imágenes muy
relajantes, después de todo el sueño y las fantasías son de las pocas cosas “libres” en nuestra
El día anterior Alejandro finalmente fue a ver al tío Silviano a San Rafael mientras yo me quedé
con Delia y los niños. En la mañana partí la leña que quedaba. Después del medio día Socorro
llegó y le pregunté sobre el estado de salud de su tío, respondió que estaba vivito y coleando. Tal
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Como hoy llegarían los amigos de Socorro, entre ellos un doctor y otros amigos de la
universidad. El plan era recibirlos a la estación del tren, así que salimos a San Rafael siendo
aproximadamente las 10:30 horas Socorro aprovechó para llevarle ropa a su mamá doña Nicolasa,
quien se había quedado con su hermana Malena para estar cerca del tío Silviano.
Para recibir a las visitas, Lico (hijo de Lalo) nos llevó al hotel posadas y de ahí caminamos 30
minutos hasta El Divisadero. Los esperábamos en el primer tren, pero no llegaron hasta el
segundo. Vimos cómo Vicente bajaba del tren, es un hombre bajo de estatura y moreno con un
espeso bigote; traía el pantalón metido dentro de las botas y una cachucha. Comimos un caldo en
el divisadero y después fuimos a la piedra volada, fue impresionante ver el barranco desde ese
ángulo. La piedra está situada en una saliente de la montaña que tiene cinco metros de largo con
un ancho de un metro y medio en promedio. La piedra está en la punta del desfiladero que tiene
una superficie de un metro aproximadamente y que descansa sobre una superficie inestable que
hace que se mueva con el peso de la persona que se sube en ella. Si alguien se recarga en algún
extremo, corre el riesgo de caer irremediablemente al vacío del barranco. La contemplé desde un
el recorrido, pasando por una pista de aterrizaje, muy cerca del mirador del Hotel Posadas, hasta
Cuando estábamos cenando platicaron del tío Silviano y de la mujer que lo “cuida” en forma
muy chistosa. Cuando ya estábamos todos dormidos tocaron la ventana de repente, era Alejandro
que llamaba a Socorro con un tono de voz demasiado alerta para esas horas de la madrugada:
“Levántate Socorro, se murió mi tío Silviano”, dijo. Socorro le contestó somnoliento que iría por
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la mañana.
Este día fue muy especial porque fui testigo de un ritual universal: los funerales del tío Silviano.
Cuando llegué a su casa Alejandro estaba afuera, me senté a su lado y permanecimos unos
minutos en ese lugar, por fin entré a la casa y saludé a doña Nicolasa con un beso y un abrazo,
después me senté en el portal en la parte interna de la casa, ahí estaban Socorro, Vicente, Malena,
Ceci, Bertha y Bibiana. La familia que faltaba de Chihuahua iba a llegar más tarde en el tren.
Según me dijo Socorro, los gastos del funeral los hacen generalmente los amigos, también la
Fuimos a recoger el féretro a la estación y después nos dirigimos a la casa del difunto Silviano
para recogerlo y meterlo en la caja. Encima de su cuerpo pusimos toda su ropa incluyendo sus
botas, hubo polémica porque una persona no quería que le pusieran las botas adentro de la caja,
argumentando que éstas le estorbarían para caminar. Sin embargo, doña Nicolasa quería juntar
toda la ropa, se hizo con algunas cosas pero no con las botas. Cargamos la caja y la colocamos en
una camioneta. Previamente habíamos visto al sacerdote en la estación y prometió hacer una misa
Lo llevamos a una pequeña capilla, pero el sacerdote no había llegado todavía; los nervios de la
familia estaban muy alterados y enviaron a buscar al sacerdote inmediatamente. Salimos con la
caja al panteón del pueblo para enterrar a don Silviano en Areponapuchi. En el trayecto, un
camión conducido por unos borracho golpeó a una camioneta que venía detrás de mí. Al principio
no se le dio importancia, pero después la camioneta que fue golpeada se le adelantó a la que la
había agredido. Vimos que se emparejaron y se pararon. Nosotros íbamos en otro vehículo y
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preguntamos si había algún problema, un señor comentó que se conocían entre ellos.
En el panteón todos ayudamos a enterrar a don Silviano. Una persona que estaba en el entierro
entró en estado de shock mientras echaba las paladas al sepulcro. Eso no fue lo único, otro
Todo concluyó, doña Nicolasa se fue con Malena para salir la mañana siguiente a Chihuahua y
yo me regresé al rancho junto con Vicente, Socorro y Emma. Toda la familia se despidió. En el
camino al rancho nos paramos a descansar sobre unas piedras grandes y muy planas; nos
recostamos encima de estas y esperamos a que saliera la luna llena para que nos alumbrara,
estuvimos acostados ahí cerca de una hora. Las estrellas se veían más hermosas que nunca y a
pesar de este maravilloso espectáculo tuvimos que continuar el camino. En el camino hubo varios
tropiezos y caídas, pero por fin llegamos. Cenamos rápidamente y descansamos para salir a
Saquirachi al día siguiente, donde nos habíamos comprometido con el gobernador Lupe en llevar
a un médico a la comunidad.
Este día fue muy importante debido, entre otras cosas, a la interacción establecida con la
comunidad indígena a través de un médico. Salimos a Saquirachi como a la 13:30 horas, nos
fuimos más rápido por el sendero que por el arroyo. Me detuve un momento afuera de la casa de
Rosenda para dejarle la guitarra que me había prestado unas semanas antes. Me recibió Lupe, su
esposo. Le mostré la guitarra reparada con cuerdas nuevas; él quiso darme un pago pero no
acepté y sólo le agradecí por habérmela prestado. Vicente le hizo algunas preguntas a Rosenda
sobre su salud y tuve oportunidad de platicarle el caso. Vicente le dijo a Rosenda que de regreso
la visitaría.
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Al llegar a Saquirachi el gobernador Lupe Cansio ya había congregado a unos 15 hombres para
una consulta colectiva. Todos eran conocidos excepto dos personas. Lupe les dirigió la palabra
inicialmente para hablarles de la necesidad de hacer una puerta para la iglesia. También cuando
arribamos los rarámuris me hicieron recordar la primera vez que había llegado por su recelo y a
Me dirigí con el gobernador Lupe y le dije que Vicente era el médico que le habíamos
comentado que llevaríamos. Después fui a la entrada de la iglesia a ver qué hacía Manuel, hijo de
Rosenda, pues escribía algo que me daba curiosidad. Era la lista de donaciones para comprar un
Hablé con Lupe sobre las enfermedades de la población, después Vicente continuó la plática.
Hubo el caso de una persona que murió de tos, según supimos fue tuberculosis, también una niña
murió de diarrea. Poco tiempo después supimos que la tuberculosis estaba muy expandida en toda
la sierra y era muy común ver a la gente indígena viviendo con esta enfermedad. Vicente tomó la
palabra y les habló primero sobre la importancia de practicar ciertas medidas higiénicas, como
Después de entrevistar a cada una de las personas, les dio medicinas para diferentes
enfermedades. Tal fue la influencia del médico que hasta el curandero le pidió medicina para dolor
de espalda; otros más solicitaron medicina para el dolor de piernas etc. Al final Vicente dejó cajas
de medicina con Lupe Cansio, dando instrucciones precisas por escrito de cómo usarlas con cada
Al parecer les dio mucho gusto que fuera un doctor. Al terminar la consulta pública nos
despedimos y le dije a Lupe que iría a otros pueblos en la sierra. Él me preguntó que cuándo
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Saquirachi, incluyendo a las mujeres, y regresamos al rancho para preparar el viaje a Ocobiachi al
día siguiente. Dicho viaje nos hizo que detuviésemos momentáneamente el itinerario de trabajo.
Me despedí de toda la que fue mi familia de la sierra: Emma, Chon, Delia y su niña Nayeli.
Después de la muerte del tío Silviano los otros se fueron para Chihuahua o se ausentaron en casa
rumbo a Ocobiachi, en el municipio de Uruachi por la ruta de la mesa una vez que subimos el ala
noroeste del pequeño valle de Arecaina. Escalamos por la montaña del lado noroeste y
encontramos una meseta que nos llevaba directamente al camino de terracería rumbo al municipio
de Guazapares. Como veíamos que ningún vehículo pasaba, decidimos caminar por la brecha
durante buena parte de la mañana. Caminamos cerca de cuatro horas y finalmente nos levantó un
camión que nos dejó a dos horas de Ocobiachi. Llegamos exhaustos a El Alamito, que es la parte
alta de la meseta de Ocobiachi. Aquí nos sentamos a comer el extraordinario almuerzo que Emma
nos había preparado. Bajamos al poblado después de otra hora de camino. Preguntamos por
Mingo, que en ese entonces era el comisariado ejidal. Una persona, que después nos enteramos
era su hermano, nos condujo a su casa. Cuando llegamos Mingo corrió de una casa a la suya para
Platicamos sobre el ejido, nos comentó cómo pudo resolver los problemas que tienen con los
caciques Camerino, quién era el anterior comisariado ejidal, lugar que ahora ocupa Mingo. Según
nos contó, el antiguo comisariado decidió en una junta ejidal vender la hectárea a cien mil pesos,
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cuando el precio que dieron en Areponapuchi es de medio millón. Así estuvimos escuchando
Poco tiempo después nos dirigimos a la fiesta a donde encontramos a Mingo al llegar a la
comunidad. Cuando entramos al lugar nos presentó a todos los asistentes, que estaban tan ebrios
como nuestro anfitrión o peor que él. En el lugar Mingo nos ofreció tesgüino, pero ya se lo habían
terminado por completo. En estas condiciones decidió que debíamos trasladarnos a otro lugar en
un camión maderero donde cargan los troncos del aserradero. Como nos habíamos presentado
como maestros, los rarámuris, quienes apenas articulaban algunas palabras, nos dieron el lugar de
la cabina del camión. Con el honor que nos hacían los tres subimos muy airosos al camión. En la
parte de atrás iban todos los demás hombres, que estaban originalmente en la fiesta. Al principio
no sabíamos a dónde íbamos, pero después nos informaron que nos trasladábamos a una casa en
donde seguramente tenían alcohol o tesgüino. El camión era enorme y los caminos totalmente
En el camino ocurrió algo que cambió completamente nuestros planes. En una parte
escuchamos gritos en lengua trahumara y después dijeron: “¡Párate, párate! ¡Se cayó uno!” Un
hombre rarámuri completamente ebrio, cayó del camión maderero y una llanta le pasó por
encima. Hubo un momento de confusión e indecisión por no tener información ni apoyo por parte
de los hombres que presenciaron los hechos, debido a su completo estado de ebriedad. Solamente
escuchamos unos gritos y entonces Mingo paró el camión. Al bajar vimos a un hombre en el suelo
accidente. Mingo decía que lo llevaría a un lugar en donde lo pudieran curar. Lo subimos de
nuevo lentamente al camión y nos dirigimos al lugar que Mingo había anunciado previamente.
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Tras unos minutos en el camino, nos dimos cuenta que Mingo y los demás hombres en realdad
querían dejarlo en su casa. El hombre herido, al mismo tiempo que se quejaba de dolor abdominal,
también pedía tesgüino o pisto, como le dicen los mestizos al alcohol. Sin pensarlo dos veces,
dijimos a Mingo que era necesario llevarlo a un médico que pudiera diagnosticar la gravedad de
sus fracturas. En San Rafael había uno que podía revisarlo. Después de esto, cambiamos
radicalmente nuestros objetivos del viaje. Mingo todavía estuvo renuente a llevarlo y dijo que se
curaría solo si lo dejábamos en su casa. Todos reaccionamos molestos, nuestro amigo médico le
dijo que si no veía un médico podía morir en la próximas horas porque conforme pasara más
tiempo su respiración se haría cada vez más difícil. Tardamos alrededor de dos horas en llegar a
decía que con eso era suficiente para curarse. En San Rafael lo bajamos con mucho cuidado y lo
trasladamos a una pequeña clínica. Después de revisarlo, el médico dijo que tenía varias costillas
rotas, y que una de ellas había perforado uno de los pulmones. Lo dejamos en la clínica y al otro
Despertamos muy temprano y nos trasladamos a la clínica para para ver el estado de salud del
herido de Ocobiachi, pero al verlo ahí nos sorprendimos porque casi 12 horas después del
Volvieron a confirmarnos el diagnóstico: tenía costillas rotas, un brazo roto y respiraba con
dificultad por tener el pulmón perforado. A pesar de su gravedad, no había manera de trasladarlo
a otro lugar. Discutimos con el médico por no haberlo enviado de inmediato a Chihuahua.
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Tuvimos que esperar el tren que pasaba a las dos de la tarde rumbo a San Juanito, donde había
subimos al tren con ayuda del doctor de San Rafael, quien tuvo el acierto de acompañarlo a San
Esa fue la última vez que vi a mis compañeros antes de tomar el tren con rumbo a la costa del
pacífico. Me despedí de ambos y me quedó un grato sabor de boca por vivir nuevas experiencias y
Después de permanecer en Sinaloa durante varias semanas, regresé a la Sierra para continuar con
Cuando estuve en Arecaina pude enterarme en una reunión en San Rafael, sobre este encuentro
de música y danza que se realizaría en el pueblo de Cuiteco. Dicho festival sería organizado por
que una fiesta tradicional, el encuentro era una forma de legitimar la presencia institucional en la
Sierra Tarahumara. Sin embargo, todos los participantes lograban sacar provecho de esta reunión
que congregaba a todos los gobernadores y pueblos de la Baja Tarahumara. Las autoridades
ayudar a la población indígena celebrando un macro festival regional, mientras que la población
rarámuri podía vender sus objetos artísticos y mostrar a la población mestiza (y también a la
población académica) una de las partes más importantes de su cultura: la música y la danza.
ferrocarril que hace el recorrido de Chihuahua al Pacífico. En esos años, a finales de los ochenta,
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el recorrido para llegar al pueblo de Cuiteco se hacía entre ocho y diez horas saliendo de la ciudad
del municipio de Guazapares, Uruachi, Chínipas y Mahuarichi, todos llegaron en el tren. También
muchísimas personas de la Baja Tarahumara, al final del día entre rarámuris y chabóchis, ya
éramos varios cientos. Cuando llegamos a la iglesia nos dimos cuenta de que la gente ya
El señor Gabriel Cadena Salmerón abrió la sesión con unas palabras de bienvenida en rarámuri
y en español. Muy al estilo de los sermones rarámuris, el señor Cadena invitó a los asistentes a la
fiesta a convivir con respeto y no meterse en problemas durante la celebración. También convidó
a la gente a participar en los juegos tradicionales y conservar la unidad entre las comunidades de
la Baja Tarahumara.
Por otra parte Alfredo Loya, Presidente de sección de Cuiteco dio la bienvenida e hizo la
declaración inaugural del evento que contó con la participación de matachines y pascoleros de
Cuiteco y Mesa de San Pablo. Por su parte, la señora Nieves Salmerón Frías, del albergue de San
Rafael y coordinadora femenil de la fiesta y del juego de ariweta dirigió al público rarámuri un
reunión de gobernadores indígenas y al anochecer la fiesta dio inicio con un yúmare de Ocobiachi,
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Después de la inauguración todos los gobernadores se pusieron de acuerdo para elegir el lugar
en donde se prepararía la comida y el tónare, así como el lugar idóneo para moler el nixtamal y
también dieron información sobre la hora a la que comenzaría la fiesta en la noche, al igual que los
horarios para la comida, la ubicación de los grupos, entre otras cosas. Algunas personas se
colocaron en los árboles haciendo la comida, otros más se situaron al lado de la iglesia, para hacer
el nixtamal y molerlo en su propio molino. Hubo varias personas que tuvieron la misma iniciativa
de situarse al lado de la iglesia para cocinar. Toda la gente participaba de alguna manera para
Eran como las nueve de la noche cuando dio inicio la música de la fiesta en donde intervinieron
músicos de varios municipios, entre ellos del municipio de Mahuarichi, Urique y Guazapares.
Algunos músicos prefirieron tocar adentro de la iglesia, mientras que otros en el patio, justo
En la iglesia empezaron a tocar y después de tocar algunos minutos, iniciaron con unos
minuetes para introducir la danza de matachines. Los danzantes salieron para saludar la cruz que
ahí tenían, los que empezaban fuera de la iglesia se movían a su interior para saludar a la Virgen.
Mientras los matachines avanzaban de adentro y afuera de la iglesia, los músicos hacían lo propio
Cuando inició la música sacrificaron una res junto al altar. Después de matar a la vaca la
113
desollaron y el maynate15 aventó la sangre del animal hacia el cielo para darle gracias a Dios. Al
mismo tiempo encendió el incienso y dio las gracias a los cuatro puntos cardinales. Después, el
maynate empezó a cantar y a bailar. En el yúmare participaron hombres y mujeres. Por su parte,
los matachines también bailaban en ese momento. El yúmare se baila por espacio de tiempos,
primero bailan y después descansan un rato antes de reiniciar la danza. Según las investigaciones
de Lumholtz, el yúmare era para recibir el sol. Así, la danza duró durante toda la noche hasta el
Por otra parte, en la cocina las mujeres estuvieron todo el tiempo haciendo la comida, mientras
que la gente se dedicaba a realizar otros tipos de actividades. La música continuó en el patio de la
iglesia, interpretada por diversas comunidades provenientes de diferentes municipios. Una vez que
terminaron tomaron un descanso para reiniciar y comenzó la carrera de bola, los juegos de palillo
y de arihueta.
Alrededor de las 2:30 de la tarde empezó el juego del palillo y terminó como a las 5:30. Este
juego es una especie de hockey pero, al igual que en la carrera de bola, no hay un terreno
establecido y la bola puede lanzarse casi en cualquier dirección. Finalmente ganó el municipio de
Guazapares. En las carreras de mujeres con arihueta también ganaron los de Guazapares. La
arihueta es un aro hecho de madera y tela, que se impulsa con un palo de madera, en el trayecto
pueden recorrer decenas de kilómetros. En cuanto a la carrera de bola, que antes habíamos
comentado para el caso de San Alonso, fue ganada por la gente del municipio de Urique. En la
11
El maynate designa al cantor de tutuburi ya integrado actualmente a un mismo género de música
noche un grupo de hombres estuvieron ayudando a los corredores dándoles pinole y ayudando a
En la carrera de arihueta las mujeres empezaron a correr a las cinco de la tarde y terminaron a
las ocho de la noche. A las siete de la noche empezó la carrera de los hombres y termino al día
siguiente a las ocho de la mañana. Originalmente eran treinta vueltas pero no pudieron terminar y
solamente hicieron quince vueltas debido al agotamiento. Durante la noche y el tiempo que duró
la carrera, los músicos tocaron en la iglesia sones para que bailaran los matachines y pascolas.
Al final de las carreras, cuando terminaron de repartir las apuestas, los gobernadores se
reunieron para ponerse de acuerdo a qué hora se realizaría el cierre de la fiesta. Era alrededor de
medio día, cuando a un lado de la iglesia se llevó la clausura oficial de la fiesta, justo en el mismo
Los niños de las escuela albergue de Cuiteco despidieron el evento cargando una bandera.
Como suelen terminar muchos rituales de carácter civil, fueron los pascoleros los últimos en bailar
y cerrar el evento. Al terminar toda la gente regresó a sus comunidades. La mayoría de las
personas tomaron el tren, unos Otros tantos se quedaron en la comunidad para salir al otro día.
Quintero ofreció tesgüino a la poca población que se quedó después del encuentro.
29 de septiembre de 1988
Esta fecha, día de San Miguel, coincide con la ceremonia de la cosecha en el pueblo de Cuiteco, a
donde decidí hacer una escala antes de continuar hacia otras comunidades. Como llegué poco
después de mediodía, me dirigí a una tienda en donde pude comprar algo para tomar. Pese a que
115
estuve conversando durante buen rato con la señora de la tienda, no me reconoció hasta que le
pregunté por algunos conocidos. La mujer mencionó no haber visto a mis amigos ni a ninguno de
sus hermanos. Enseguida busqué la casa en donde me iba a hospedar y dejé mis cosas encargadas
en la tienda. Un señor rarámuri también iba con rumbo al pueblo, así que en el trayecto
La casa a donde fui se encuentra en la parte alta y puede verse desde la vía del tren.
Efectivamente no encontré a nadie de la familia, pero conocí a otras personas que gentilmente me
ayudaron en algunas cosas que necesitaba. Descansé un momento en la casa y después salí con
rumbo a la iglesia que se encuentra a 200 metros de la casa donde pasé la noche.
Final de la fiesta
Según información de uno de los muchachos que me acompañó a la iglesia, la fiesta estaba
terminando porque la velación empezó desde la madrugada del día 28 de septiembre. En la iglesia
había unas 50 personas, en su mayoría rarámuri, pero también había mestizos. Se organizaron
para hacer una procesión alrededor de la iglesia, que era encabezada por la figura de San Miguel,
a quienes cargaban por delante. Una señora también cargaba un recipiente con carbón en el que
encendían algún tipo de incienso. Antes de salir en procesión, hubo una pequeña danza de
matachines que duró una media hora. Los músicos se acompañaban con guitarra y violín. Al
rezar ave marías. En ese momento, la señora que llevaba el incienso hacía señales frente a la figura
de San Miguel en forma de cruz. La procesión continuó y la música de violín y guitarra se volvió
a escuchar. Unas personas más rezaban y otras cantaban alternándose en el recorrido. De esta
manera se desarrolló todo el trayecto hasta llegar a la puerta de la iglesia, en donde se bendijeron
116
las primicias de las cosechas de maíz, ejote y papa. Esto duró aproximadamente 15 minutos.
gobernador o Siríame dirigió en tarahumara un sermón o nawésari para los muchachos presentes.
Al final, toda la gente tomó tesgüino y comió del tónare que ya estaba listo. En las casas cercanas
se repartieron los mismos elotes y papas que se habían bendecido previamente en la iglesia.
poblados. Antes de subir a la Alta Tarahumara, visité algunas rancherías de la Baja Tarahumara,
en donde había vivido la mayor parte del tiempo cuando estuve realizando investigación para mi
tesis de etnología.
A finales de 1988 estuve en la Alta Tarahumara, pero regresé a la Baja con la ayuda de mis
Guachochi. Ellos me ayudaron en una de mis primeras incursiones en la Alta Tarahumara que se
realizaría una fiesta de carácter civil. En esta ocasión tuvimos que atravesar toda la sierra desde
Guachochi hasta Creel, después San Rafael y finalmente llegamos a Ocobiachi ya en la noche.
Antes de llegar, me vino a la mente la imagen del hombre accidentado por el camión maderero, su
traslado y sus quejidos de dolor. Aunque no tenía muy buenos recuerdos de este lugar, era una
disperso. A primera vista no tiene muchos habitantes, pero ya conociendo los alrededores se
puede constatar que este caserío se conecta con otros que se encuentran dispersos a su alrededor
y estos con otros más, siendo ésta es la lógica de poblamiento en toda la Sierra.
lugar de clima frío, como casi toda las sierra en las partes altas, con vegetación de coníferas
alrededor del pueblo. Cuando hace mucho frío en invierno mucha gente baja a al barranco donde
no sopla tanto el viento, o se refugian en alguna cueva durante algún tiempo mientras pasa el
temporal.
En esta comunidad es muy escasa el agua durante el tiempo de sequía, debido a que hay muy
pocos ojos de agua. Sin embargo, las casas que se encuentran a las orillas del llano se proveen del
vital líquido para poder subsistir. El pueblo posee un terreno muy amplio para la agricultura; la
gente siembra maíz, papa, frijoles, trigo y chícharo. El llano de ese pueblo es muy extenso y hay
unas 35 casas. Tiene una iglesia muy antigua, en donde se festeja Semana Santa, que es su fiesta
En este ejido existen 176 ejidatarios y tiene un aserradero, así como un camión para cargar
troncos de árboles, y una camioneta para el comisariado ejidal. El aserradero fue recuperado y
expropiado a un cacique con muchos sacrificios. Anteriormente, un señor Torres era el dueño de
muchos árboles y también tenía un aserradero que él mismo administraba. Por muchos años
estuvo allí destruyendo los bosques de los rarámuris ejidatarios de esa comunidad. Contaba la
gente que este usurpador hacía trabajar a las indígenas con sueldos muy bajos y a través de
engaños. Tenía fama de haber robado la madera del ejido a los rarámuris durante mucho tiempo.
118
Sin embargo, la gente ya no soportó y con la organización de todos pudieron quitarle este
Contraria a las celebraciones religiosas, esta ocasión se trataba de una de carácter civil a la que
inauguración del aserradero que finalmente habían podido recuperar del cacique. Para la fiesta
bajaron músicos de varias comunidades, el violín fue interpretado por el Siríame Eligio Rivas
Pinto, quién vivía en el rancho de Bacuséachi, municipio de Maguarichi, mientras que la guitarra
fue interpretada por Seferino Cansio que vive en el rancho Bacayepuchi del mismo municipio de
Guzapares. Eligio Rivas Pinto es muy buen músico y era invitado a muchas fiestas de la región
para que tocara el violín. También tiene el conocimiento para realizar yúmares, toca sonaja y
canta. Este señor, al igual que muchos rarámuris, aprendió a tocar desde que era muy joven y
ahora enseña a las nuevas generaciones para que cuando él ya no esté los rarámuris puedan seguir
tocando la música de su pueblo. Eligio nació en Ocobiachi hace muchos años y tiene alrededor de
80 años. Aprendió desde muy joven a tocar violín, le enseñaron sus amigos. Alguna vez comentó
que él inventó y nombró las piezas de pascol que interpreta, imaginándose como podían llamarse
de acuerdo con el tono de la música. Mencionó por ejemplo la música del abuelo coyote que está
sentado cantando, el oso que canta, el tecolote que también canta, todas estas piezas las inventó
don Eligio. Como otros músicos, Eligio interpreta también la música de otros músicos de otras
regiones y piezas que siempre se han tocado y no se sabe quiénes fueron sus compositores. En
esta ocasión los músicos tocaron sones de pascol en la casa del Adolfo Frías, quién había ofrecido
Cuando hay fiesta en Ocobiachi vienen muchas personas de otros pueblos. En estas fiestas y
119
Guagüichi y Porochi. Contrario a lo que sucede en otras partes de la sierra donde sacrifican a las
vacas, en las fiestas de Ocobiachi matan chivos para hacer el tónare. Por otra parte, la fiesta más
grande que se hace en Ocobiachi es la de Semana Santa. En caso de que las personas de la
comunidad tengan visitas, deben de convidar su comida el tiempo que permanezcan los
huéspedes.
Actualmente, con la ampliación de las carreteras, poca gente viaja en avioneta. Sin embargo, es
bien conocido que estas pistas son utilizadas constantemente para el tráfico de droga. Por
ejemplo, en Ocobiachi había una pista que fue cerrada porque, a decir de las autoridades, no
estaba registrada. Cuentan que por 1986 el ejército destruyó el “campo de aviación”.
Aunque el final de la fiesta fue a las tres de la mañana para los externos, no había muchos
lugares donde podíamos pernoctar y no traíamos más protección que nuestras propias ropas. Sin
embargo, el comisariado ejidal tuvo a bien invitarnos a pasar la noche en su casa al lado del fogón,
lo cual es todavía más meritorio. En ese instante, antes de dormir, aproveché para preguntar sobre
el muchacho que habíamos llevado al hospital meses atrás, a lo cual Mingo respondió que ahí
indigenista se veía completamente fresco y tal como lo dejamos grabando con su grabadora de
marca Uher, así lo encontramos al día siguiente. Cerca de medio día tomamos el camino de
regreso s Guachochi, a donde llegamos bien avanzada la noche después de hacer una escala en
120
Arecaina.
En estos viajes con gente de la radio tuve la oportunidad de conocer la Alta Tarahumara. Región
que en para mí entonces era totalmente desconocida. Recuerdo haber subido en alguna ocasión
por Sinaloa, pasé por varios poblados de la sierra antes de subir por el ferrocarril. Muy poco
región muy distinta a la Baja Tarahumara en donde había conocido la cultura rarámuri de
occidente.
Norogachi y Guachochi son quizá unas de las capitales de la Alta Tarahumara, tanto como
Cuiteco o Divisadero lo son para la Baja Tarahumara. A Norogachi va gente de todo el mundo
cada año para ver sus fiestas y pese a tener una buena parte de población mestiza, la población
indígena no ha dejado de tener una presencia predominante en el escenario cultural, y sobre todo
ritual de esta localidad. Norogachi es conocido, entre otras cosas, por ser sede de varias misiones
religiosas que han escogido este lugar para difundir su trabajo evangélico 16. El día anterior
llegamos de Ocobiachi y en la mañana salimos a hacia Munerachi a las 10:30 de la mañana. Antes
de salir, aproveché para plantear algunas preguntas sobre la afinación y los ritmos de la guitarra y
16
Los jesuitas regresaron a la sierra a principios del siglo XX, después de haber dejado el territorio
durante el siglo XVIII y haberse ausentado de la sierra durante 130 años. Sin embargo, los
franciscanos tuvieron una posición importante durante el siglo XIX, abandonando la región
sociocultural de la Sierra.
121
del violín.17
La fiesta
localidad de Guachochi. En este poblado se celebra la fiesta los días 11 y 12 de octubre en honor
a la Virgen del Pilar. El templo data de 1690 y fue construido por los jesuitas desde sus primeras
incursiones en la Sierra. Desde entonces, ha sido una de las iglesias más importantes de toda la
El clima del inicio del otoño es muy agradable, no hace ni frío ni calor. Al llegar a Norogachiví
sobresalen primeramente tres grandes construcciones en el centro del pueblo. Una de ellas es el
internado dirigido por monjas, otra es la casa de los padres jesuitas y otra más es la clínica. Las
construcciones de las congregaciones religiosas están muy bien condicionadas. Esa misma tarde
comimos en casa de Valvina Torres y posteriormente nos trasladamos a la casa de los jesuitas.
Los padres han tenido un papel muy importante en la organización y preparativos de la fiesta.
Muchos de ellos serán matachines y bailarán durante toda la noche en el interior de la iglesia. 18
17
Llegamos a Munerachi a las 3:30 de la tarde. El lugar es un valle pequeño con varios desniveles.
Tiene el valle 2 km de ancho por 4 de largo. La comunidad es accesible por el lado sur. Al llegar
se encuentra un cerro pedregoso en donde hay una cruz blanca en la parte de arriba, hacia el
oriente. El camino tiene cercos en ambos lados que delimitan el final del terreno. A la comunidad
de Munerachi la atraviesa un río que al parecer lleva su nombre. Este río se ve grande a pesar de
llevar poca agua en estas fechas, de una orilla a otra son 100 metros aproximadamente.
18
El hecho de que los jesuitas se hayan introducido a la comunidad rarámuris tiene varias
122
Cuando fui a visitar a la gente de la misión jesuita pude conocer de cerca su casa de la Misión.
Los sacerdotes (siempre de manera muy gentil) nos ofrecieron café con galletas. Además de la
presencia de Jesuitas y de otros grupos, también hay sacerdotes diocesanos, es decir aquellos que
se rigen directamente por la jerarquía eclesiástica de la diócesis. Por otro lado, están las hermanas
religiosas que pertenecen a la congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los
pobres. En cuanto a las monjas que trabajaban en el hospital, éstas pertenecen a la congregación
de San Carlos Borromeo. La escuela se encuentra en un piso del gran edificio, ya que la parte de
arriba es el internado.
En la tarde de ese día, ya se sentía perfectamente el ambiente festivo y podía verse a la gente
haciendo la comida, preparando pan y tamales para vender. Durante toda la tarde estuvo llegando
gente proveniente de diversas rancherías, como Romíchi Santa Cruz, Simuchíchi, Kuechi,
Tucheachi, Gomárachi, Sikiríchi, Rikusáchi, Tatawichi entre otras. Como ya es costumbre, las
mujeres estrenaron hoy sus hermosos vestidos, muy elegantes con vivos y vistosos colores
En cuanto a la organización de la danza, unos días antes los gobernadores y los chapeyó de la
localidad recuerdan a los matachines que tienen la obligación de bailar ese día para la Virgen del
implicaciones. Por un lado, tienen una influencia ideológica muy fuerte entre los creyentes, siendo
y éste es el aspecto más importante. Mientras que por otro lado también participan en un proyecto
social por medio de los vínculos reales y afectivos que tienen con la población indígena. Los
sacerdotes que participaron en esta occasion, eran Ramón Mijarez, Carlos Vallejo, Ricardo
Pilar. En esta situación, los chapeyó deben juntar a los matachines que bailarán toda la noche,
como lo hacen año con año en ese mismo día, y recordarles su obligación para bailar en las fiestas
patronales. Su trabajo consiste en organizarlos e ir de casa en casa, para recordarles que deben
estar listos el día de la víspera de la fiesta, así como preparase para trasladarse al pueblo en donde
tienen programada su participación. Entre las obligaciones de los chapeyó está el dar de comer a
los matachines durante toda la fiesta y cuidar y mantener junta a toda su gente para que no se
dispersen. De este modo, son ellos mismos los que ordenan quiénes serán las personas que deban
dirigir la danza, puesto que cada monarca tiene derecho de dirigir la danza de matachines en tres
piezas de música. Una vez completando las tres piezas, nombran a otro monarca para que dirija la
danza.
La fiesta de la Virgen del Pilar se lleva a cabo de manera un poco diferente en relación a otras
celebraciones donde participan los matachines. En ésta ocasión, tanto los chapeyó como los
localidad y después regresan con ellos a sus ranchos para tomarlo directamente con todos los
miembros de las rancherías, en especial las mujeres que llevan el nombre de Pilar o del Santo que
es celebrado. En cambio, los días 12, 24 y 25 de diciembre y 6 de enero, al igual que el final de las
fiestas de diciembre, los chapeyó sí tienen la obligación de hacer tesgüino para toda la comunidad
y en particular para los matachines, siendo ellos mismos los que preparan el tesgüino. El puesto
de chapeyó dura 3 años, en este lapso de tiempo, tienen que dar de comer a los matachines
durante toda la fiesta. Estas autoridades festivas son elegidas por los mismos danzantes de
matachines en una ceremonia de nombramiento organizada por los gobernadores del pueblo.
Eran aproximadamente las 8:00 de la noche cuando inició la danza de matachines por parte de
124
los muchachos de la escuela "Gabriela Mistral". La edad del grupo de niños oscilaba entre los 5 y
10 años. Cada hilera se componía de 12 y 13 niños. Este grupo fue acompañado por un violín y
una guitarra. Al inicio sólo había un solo violín tocado por Nicolás Moreno, quien acompañó a los
danzantes junto con la guitarra del joven Hermilo García. Sin embargo, a las 9:00 de la noche
empezaron a bailar otras personas adultas, formando entre todos un grupo grande y numeroso en
donde también participaban los sacerdotes. En este grupo ya había seis violinistas, pero una hora
después llegó un séptimo violín. Los músicos de violín que participaron en ese momento eran
Teodoro Koperachi, Felizardo Olivas, Silverio Castro, Calistro Chaparro, Guadalupe Loya e
Ignacio Nevares.
¡La energía que trasmitía esta danza al ritmo de la sonaja y el golpeteo en el piso era, por decir
lo menos, indescriptible! La escena ritual no sólo cautivaba por el sonido de los violines, tan
grandes como violas, sino por la atmósfera en su conjunto en donde intervenían la luz tenue, el
olor a incienso y las figuras de la danza que imponían ritmo al poderoso tiempo ritual que
vivíamos en ese momento. Al principio había seis danzantes con espejo en la cabeza. Cada tanda
de música se componía de seis piezas. En cada tanda se realizaba el cambio de monarca, quien
Mientras que los matachines bailaban en medio de la iglesia, las mujeres permanecían sentadas
con sus niños al lado derecho, frente al altar, mientras que en el lado izquierdo se situaban los
hombres rarámuri junto con algunos mestizos que se dejaron ver únicamente durante la hora de la
125
misa.19
Los matachines bailaron sin descansar hasta las 12 de la noche, hora en que inició la
celebración de la misa, tanto en lengua rarámuri como en español. En la misa participaron los
Vallejo, Ricardo Robles y Jaime Laines. En la misa también participaron los muchachos que
formaban parte del coro del internado, y el grupo juvenil de la iglesia, que iban acompañados de
repente entonaron una melodía con de una belleza extraordinaria y cuya letra decía: “Habrá un día
en que todos / al levantar la vista, / veremos una tierra, / [de paz] y libertad”.
Al escuchar esta melodía quedé pasmado por su fuerza melódica y me sorprendió la manera en
que el compositor zaragozano, José Antonio Labordeta, habría llegado a esta pieza. Si bien había
dos palabras que se le cambiaban en la última línea del estribillo, que en lugar de decir “que ponga
libertad” como aparece en la letra original, se le sustituía por “de paz y libertad”, la música era
exactamente la misma.20 La interpretación de esta pieza en la versión rarámuri era más ligera y
dinámica que la versión cantada en España, aun manteniendo su original ritmo en 2/4, que tiene la
19
No obstante, como ocurre en muchas comunidades, el sentido final que tiene la fiesta para los
jóvenes mestizos es la embriaguez, escuchando música a todo volumen de sus grabadoras o de sus
aparatos de sonido de sus propios autos o camionetas. Y como también suele suceder, el
resultado de estos excesos fue un herido que fue atendido en la clínica IMSS Coplamar.
20
Esta pieza se convertiría en el himno de la provincia de Aragón, España, 22 años después, en
2010.
126
sermón. Entre éstos estaba Luciano Caro, Moreno Koperachi y Guadalupe Espino. Los tres
gobernadores dijeron que era muy importante la fiesta de la Virgen del Pilar, porque les ayudaba
mucho en los problemas que la gente tenía para sembrar y también en los problemas de salud. Al
terminar el sermón, pidieron el buen comportamiento de la gente, tanto en la fiesta como en las
Una vez que los danzantes y los asistentes escucharon y asumieron los sermones de los
gobernadores, reiniciaron la danza matachines las mujeres con 13 personas muchachas por cada
fila, acompañadas por un solo violín. Después de cuatro o cinco tandas entró un guitarrero y un
violinero. Los matachines adultos retomaron la danza de las dos a las nueve de la mañana. La
danza hipnótica de matachines continuó durante toda la noche con varios descansos. A esta hora
de la noche del clímax festivo, ya había 15 matachines por fila, siete violines y cinco chapechoyo
Al iniciar el primer ciclo, que duró desde las 20:30 horas hasta las 12 de la noche, fueron ocho
tandas. Cada tanda se componía de seis piezas de matachines. Cada son poseía características
particulares sobre su acentuación rítmica: Algunos eran de carácter ternario y otros más, en
binario-ternario (muy claros los tiempos y acentos de sonaja y pie). El ritmo ternario en los pies se
127
hace algún redoble. Pies 6/8 Ad. libitum. Sonaja 6/8 Ad.
libitum
Según mis anotaciones, durante toda la noche y hasta la culminación de la danza por la
mañana, hubo tres intermedios. Los matachines dieron ocho tandas y según información referida
por uno de los danzantes, se componía también de seis piezas de matachines cada una. A la mitad
de cada tanda o al finalizarla, el monarca lanza un grito en falsete como indicando el final del
Por otro lado, en la noche se escuchaban grabadoras con música norteña en el exterior de la
iglesia, que pertenecían al sector chabochi de la población. En esta parte de la fiesta mestiza
percepción del tiempo festivo rarámuri con el tiempo festivo para el mestizo, que no comprende
confundiendo los tiempos de sacralidad solemne con las sacralidad de la ebriedad colectiva en la
La última tanda de sones se realizó de las siete a las nueve de la mañana, pero ya con menos
gente. Como a las seis de la mañana la mayoría de la personas se dispersaron de regreso a sus
rancherías para seguir con las tesgüinadas. La fiesta en el pueblo había terminado pero continuaría
Por otra parte, en la casa de los sacerdotes se había dado posada a muchos rarámuris y a los
invitados de otras parroquias y comunidades que asistieron a la fiesta. La gente provenía, entre
128
Como parte de las alianzas con la comunidad indígena, los sacerdotes ofrecieron tesgüino y
Hace siete días llegue a Chihuahua, aunque he visitado algunos lugares que antes ya había
conocido, éstos siempre me tienen sorpresas y novedades. La última vez que estuve en la sierra
fue en 1996 en una semana santa Tarahumara en la comunidad de Tatawichi, pero ahora es
diferente, muy diferente. En aquel año me encontraba haciendo mis estudios en el extranjero,
ahora vivo en la frontera y trabajo como profesor investigador en una institución fronteriza.
El objetivo del proyecto de investigación que propuse al Conacyt se trata analizar las
relaciones binacionales del arte de los indígenas del noroeste de México y en particular los que
habitan en ambos lados de la línea fronteriza. En esta ocasión la idea original era ir nuevamente a
El primer día que llegué a Chihuahua quedé muy impresionado al recordar, ahora a la distancia.
Esas experiencias que viví hace algunos años me regresaron a ese momento de reconfortante
alteridad y recalco reconfortante porque los procesos y experiencias de alteridad a menudo tienen
tenía con la realidad de mi país radicando en el extranjero, me mantenía como un espectador ideal
para observar a la distancia los hábitos de la cultura, no sólo indígena, sino la cultura mestiza y lo
muchos hábitos culturales de la “mexicanidad norteña”, que creía ya conocer perfectamente y que
129
ahora me fascinan tanto como me repugnan. 21 Después de estar una semana Chihuahua he
aprendido mucho de la cultura del norte. El primer día fue de reconocimiento, aunque ya realizaba
algunas llamadas a algunos amigos para establecer proyectos. Al día siguiente de mi llegada
saludé a otros amigos y conocí a varios antropólogos de la ENAH Chihuahua. En la noche fuimos
Jueves 14 de junio de 2001: Paquimé, el arte cerámico de Mata Ortíz, y la colonia Juárez
Al otro día de la reunión con los estudiantes de antropología me trasladé a la ciudad de Casas
grandes. El trayecto de Chihuahua a Casas Grandes tiene una vista espectacular de llanos
inmensos y de ese azul del cielo tan penetrante. En este lugar tuve la fortuna de conocer a Blanca
Chinolla, quien me ofreció gentilmente hospedarme en su casa a un precio muy cómodo. Durante
el día me instalé en una habitación y me propuse visitar el museo de Paquimé antes de su cierre.
Di una visita rápida a las vitrinas del museo y me percate de la hermosa museografía y de la
organización de las salas: la fauna del pleistoceno, los sitios arqueológicos de la región norte de
México y del sur de E. U. en donde se exhibían videos que acompañaban al visitante a lo largo del
recorrido. Una gran maqueta de Paquimé se encontraba en medio de la sala, otra del sitio Mesa
Verde se observa en un costado; diferentes tipos de cerámica Paquimé con líneas geométricas y
21
Aun siendo mi objetivo el estudio de la cultura indígena, la cultura mestiza continúa
las características guacamayas estilizadas. Entre los objetos musicales del museo se encuentra la
“huiros”. También se muestra una flauta de hueso que se encuentra imposibilitada para hacerla
De regreso Blanca me invitó a charlar con otras personas que se encontraban en el restaurant que
ella atiende a la entrada de Casas Grandes. En una mesa redonda se encontraban dos mujeres de
edad madura junto con un hombre poco más viejo que ellas. Blanca me presentó amablemente, yo
un poco nervioso saludé a cada uno, y tomando un vaso con agua me dispuse a entrar en
conversación. Paulatinamente me interrogaron para saber que me traía por esos lugares. Expliqué
que iba a visitar el museo y que me interesaba la iconografía cerámica asociada con las
manifestaciones musicales, lo cual dudo hayan entendido. Cada quien sacó su plática: primero la
mestizos. Otro más sacó a colación el peyote, una señora habló sobre los extraterrestres, etc. Me
fui a dormir con ganas de despertar temprano el día siguiente. Durante la noche desconocí el lugar
hacia el museo. Ahí conocí al director en ese entonces, José Luis, quien me enseñó buena parte de
sus colecciones y desde luego la bodega. Ahí había piezas de Paquimé y otros objetos que habían
quitado a algunos saqueadores. Regresé a la casa y Blanca y yo nos trasladamos hacia la colonia
mormona, mejor conocida como La iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días. La
colonia Juárez está a 15 km del viejo Casas Grandes, y a su lado se encuentra la colonia Dublán.
Blanca me explicó que estas colonias fueron fundadas por mormones migrantes que llegaron a
131
Chihuahua a finales del siglo XIX. Al llegar fundaron a la colonia mormona hicieron sus granjas,
construyeron sus casas, y una escuela donde estudiaron sus hijos y los niños pudientes de la
inicialmente, al igual que los menonitas, bajo la lógica endógama de esta religión. No obstante, la
poligamia como parte original de su organización social, despareció en estas colonias pero siguió
practicándose por una escisión de lo colonia que ahora vive en Nueva Casas Grandes y se
denominan la colonia Le Barón en donde todavía es común ver a los líderes tener varias esposas.
La colonia Juárez, fundada en 1886, parece una ironía de la historia, pues siendo el mismo
Benito Juárez quien dividió la política de los valores religiosos, reivindicando el estado laico y
confiscando los bienes religiosos, esta colonia de alrededor de 1000 habitantes, creada por la
La pequeña ciudad posee una infraestructura urbana que se asemeja mucho los poblados de E.
U., sólo que ahora enclavada en territorio mexicano. Tanto las casas como los lujosos templos y
la escuela llaman la atención por su ordenamiento y su trazo preciso, cuidando hasta el más
mínimo detalle en su construcción. Cada calle también está concebida bajo la misma lógica. Hasta
1990 ambas colonias mormonas tenían un gobierno independiente, pero fueron anexadas
sus atractivos monumentos religiosos, nos trasladamos al pueblo de Mata Ortiz, en donde se
manera muy artesanal, pero ahora la producción, si bien sigue siendo artesanal, fue introducida al
aprecia el casco de una hacienda abandonada que data de 1902 y que perteneció a la familia
Terrazas. En la cornisa central del casco de la hacienda aparece el nombre de Hacienda de San
Diego y abajo las letras LT de Luis Terrazas, ahora se encuentra destruida. Su estilo de
piedra y ladrillo, con grandes arcos en la entrada. Este caso no llamaría tanto la atención si tuviese
construcciones aledañas. Sin embargo, destaca porque en medio del desierto no hay nada más que
esta construcción, pues por alguna razón llegó a la decadencia y ahora sólo se observa su fachada
y sus ruinas.
Al llegar al caserío nos dirigimos a la casa de Juan Quezada, quien es un artesano de origen
mestizo, al igual que buena parte de la población que vive alrededor de las ciudades de la sierra y
de los valles de Chihuahua. En 1999 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes por su obra
cerámica, cuyas piezas a menudo alcanzan varios miles de dólares. De acuerdo con algunos
lugareños de Casas Grandes la historia comenzó en los años 60 cuando Quezada se interesó en la
cerámica de Casas Grandes estilo Paquimé. Se tiene información que el artesano tenía particular
maestría para copiar cada uno de los motivos cerámicos de las piezas de las antiguas culturas del
desierto. Todos los detalles eran registrados, material, colores, iconografía, diseño, etc. Un buen
día un gringo, al ver la calidad contemporánea de dichas reproducciones, siguió la ruta de estas
obras cerámicas, hasta que encontró finalmente la obra de Juan Quezada en el poblado de Mata
Ortiz.
No se sabe exactamente cuál era el objeto de las reproducciones, pero se cuenta que poseía
una maestría tal, tanto para la imitación como para la creación, que proliferó posteriormente. Su
133
talento llegó a ser conocido por un público muy amplio gracias a este gringo que sirvió de
intermediario entre Quezada y las galerías y museos de Arizona y Nuevo México. Juan Quezada y
su familia han sido objeto de múltiples publicaciones en donde se hace la narración de su vida, de
su obra y cómo fue introduciéndose paulatinamente en el negocio del arte de la cerámica. Cuando
lo visitamos en Mata Ortiz nos dimos cuenta que hay varias familias que se dedican al arte de la
cerámica, sin embargo reconocen que es gracias a Juan Quezada que se sabe del trabajo de la
cerámica de todo el pueblo. Actualmente, todo el pequeño poblado se dedica a esta actividad
artística y se ve beneficiado por este boom artesanal que ha encontrado un lugar privilegiado en el
mercado del arte. Juan nos dijo que muchas veces ya estaba cansado de tanta visita que se le hacía
en su pueblo, sobre todo porque hay muchas personas que van con las intenciones más disimiles y
con una educación igual de variable. Sin embargo en nuestra visita fue muy amable, aunque muy
reservado para hablar de su trabajo y hasta modesto al reconocer que sus obras de arte han
ganado son familiares de Juan, pero otros que han encontrado en su obra un foco de inspiración
para acariciar la esperanza de colocar su trabajo en los grandes mercados. Al finalizar nuestro
Un día después me propuse realizar el registro de los petroglifos del arroyo de los monos, que
contemporáneos. A decir verdad ya no se sabe bien a bien cuáles son los motivos antiguos y
cuales los contemporáneos debido a la mezcla de dibujos entre todos los artistas de las piedras
tuve el placer de visitar a Francisco Mendiola, buen amigo y excelente investigador del arte
rupestre. Llegué cayendo la tarde, me hospedé y comencé a llamar a todos aquellos que
recordaba. En la mañana me desperté temprano y fui al INAH a buscar a varios colegas para
Después contacté a Esperanza, le hablé sobre mis proyectos, mis objetivos de viaje y mis
experiencias en Casas Grandes. Acordando con ella encontrarla más tarde para ir a comer, caminé
hacia la ENAH. En la escuela vi a Eugenio, a quien también tuve el gusto de saludar y poder
conversar durante largo rato, tanto así que olvidaba mi cita con Esperanza. Regresé al INAH, en
agradable, nos despedimos después de una comida de 4 horas y al final quedamos de seguir
comunicándonos.
teóricas sobre el arte del norte, sus interpretaciones rupestres, su estancia en Los Mochis, etc. Le
pregunté nuevamente sobre los objetos encontrados en Mochicahui, me comentó que debían de
estar en la alcaldía, también me informó que Jesús Ángel Ochoa Zazueta se encontraba viviendo
pasé una noche pausada pero rápida, así como son las noches en Chihuahua.
En la mañana del viernes salí de Chihuahua con rumbo a Creel. Tomé el autobús hacia las 10
de la mañana y llegué a Creel alrededor de las tres de la tarde. Desde esa hora traté de aprovechar
el tiempo al máximo. Al llegar inmediatamente me trasladé a la clínica Sta. Teresita. Ahí esperé a
135
que llegara la persona que me daría la llave de la cabaña de Guillermo Ortiz. Durante la espera
hablé con uno de los médicos y le pregunte sobre la curación, la música y las enfermedades
mentales, el médico no tenía idea, pero me dijo que debía hablar con un doctor de la clínica.
Ortiz, en donde me alojé hace algunos años. Ahí encontré a Roberto su cuñado, a quien me dio
gran gusto saludar. Siempre muy amable, se esmeró profundamente en ofrecerme de comer,
Por la tarde fui al café La troje. Ahí conocí a algunas personas, después nos trasladamos a casa
de una de las amigas que había conocido hace ya algunos años. Ahí llegaron varios conocidos,
El sábado en la mañana fui a dar un paseo en Creel, después regresé casa. Roberto me dejó en
la plaza con unas muchachas voluntarias, todas muy simpáticas y dentro de sus simpatías estaba la
generosidad así que me quedé a comer con ellas. Una chica venía de Guadalajara y la otra de
Mérida. Esta última es voluntaria de la misión jesuita. Comimos pastas y pizza. En la comida
estaba Cristina, miembro de las hermanas de la santísima virgen María, un jesuita joven y otro
joven de nombre Víctor Ojeda. Él me comento con lujo de detalle que el cantador de yúmare llega
mucho tiempo antes de la ceremonia y canta solo durante horas, antes de comenzar en la mañana
y si es en la mañana canta durante toda la noche. Al final me despedí y quede con Víctor de
reencontrarlo posteriormente.
En punto de las 17:30 conversé con Javier, un sacerdote jesuita, sobre mis proyectos, él me
habló de muchas cosas que me servirían posteriormente. De entrada, dijo que en el canto del
yúmare existe una alusión a la trinidad muy importante. También comentó que existe un personaje
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curandero muy famoso en la comunidad de Bauinocachi llamado Herculano, también afirmó que
hechicero: “Dentro de los fenómenos que enferman está el arcoíris, el remolino, y el eclipse”,
señaló. Sobre la música, Javier dijo que en Cusárare existe un señor que canta muy bien un canto
responsorial, los hace con una señora desde la entrada del templo.
nuestros datos y me despedí. Inmediatamente después, me trasladé al centro de salud para hablar
con el medico José. Estuve preguntado de manera reiterada sobre las enfermedades mentales de
los rarámuris, al final concluyó que las enfermedades de éstos no son curadas por la medicina
institucional. Este médico confirmó la hipótesis y las informaciones precedentes, en cuanto a que
el dolor y la enfermedad entre los rarámuris son producidas por un mal hecho por otra persona.
También comentó que para el susto se utiliza el té de poleo y que el empacho generalmente se
trata de una infección gastrointestinal. Sin embargo, el médico trató de hacer traducción literal de
aspecto interesante que destacó fue cuando afirmó categóricamente que la histeria femenina solo
despedí y me dirigí a la plaza en donde escuchaba música ranchera a un volumen muy alto. Ahí
hacían campaña los candidatos del PAN a la presidencia Municipal de Bocoyna. Durante este
evento hice dos o tres tomas del acto político que era acompañado por música de cuerda de
Cusárare.
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He estado en Creel desde hace cinco días, aquí he conversado con algunas personas sobre los
trastornos mentales de los rarámuris. Algunos médicos alópatas le llaman demencia, otros locura,
otros más trastornos de la conducta, etcétera. Los doctores de las instituciones me han señalado
su incapacidad para tratar los trastornos psíquicos de los indígenas, y ninguno siquiera se acerca
recomendó hablar con Juan, a quien conocí en alguna ocasión en Norogachi bailando matachines.
Un día después me dispuse a visitar a Juan para hablar largo y tendido sobre los padecimientos
mentales de los rarámuris. Al llegar a su casa me saludó muy amable y antes de entrar
respondí que había tenido contacto con Rosenda de Arecaina, quien había caído enferma por el
arcoíris. Entre preguntas y respuestas sobre varios temas, finalmente en tono serio me dijo que la
locura tiene varias causas, una de ellas es haber transgredido algo o haber producido una falta a
Entre otras cosas, comentó que los niños podían perder el alma por el arcoíris, el remolino o el
vuelo del águila, el rayo o por los hombres pequeños llamados Árires o Naquimo, quienes forman
parte del mundo imaginario rarámuri. Estos personajes solamente poseen la boca como una
cavidad en el cuerpo; son figuras lisas y se caracterizan principalmente por no tener ano. Sobre
estos personajes Juan también comentó que en alguna de las danzas rarámuris de la Baja
Tarahumara existe un animal llamado Golo (garza) y en ella los danzantes pretenden picotear a las
mujeres en la parte de atrás o en las nalgas, creyendo que picotean a los Árires, que son estos
hombres pequeños sin ano. Eventualmente los hombres pequeños pueden robar el alma de los
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También platiqué con Juan de la pérdida el alma en el arroyo y precisó que debido a que el
alma de los niños rarámuris es todavía muy frágil puede perderse en los arroyos, trayendo como
consecuencia enfermedades que acechan a los niños. Para restituir el alma a los niños es necesario
pedirles perdón a los arroyos para que les devuelva el alma. Entre la información que Juan
proporcionó estaba la influencia del rayo, del vuelo del águila, del arcoíris o del remolino,
recalcando que se trata de espíritus de la naturaleza que son muy fuertes, y por eso tienen la
capacidad de enfermar, aun cuando estos seres no sean aliados del “diablo” (el que vive abajo).
“Todos los trastornos de carácter psíquico entre los rarámuris se deben a pérdidas del alma o
alguna de las tres almas para los hombres, o las cuatro almas para las mujeres”, puntualizó. A
diferencia de la medicina alópata o convencional, que indica que existen trastornos orgánicos del
cuerpo y otros de la mente, para los rarámuris la enfermedad se encuentra íntimamente ligada a la
pérdida de las almas y ésta puede producir enfermedades de carácter psíquico como el susto, u
orgánico como dolor en alguna parte del cuerpo. Aunque yo intuía esta información por algunos
comentarios que me habían hecho previamente, el escuchar la información de esta manera no dejó
de impresionarme, al constatar que las hipótesis con las que había trabajado el tema desde hace
Para curar a la gente que tuvo alguna falta con el bacanohua o el peyote, los rarámuris hacen
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En alguna ocasión en Arecaina un niño lloraba estando dormido, después de haberlo llevado al
arroyo. La madre regresó con él para asegurarse que el arroyo le devolviera el alma que le había
robado.
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hasta tres fiestas donde bailan y cantan. Después de estas fiestas es posible restituir el alma. Un
factor más de locura, son los hechizos realizados por un sucurúame. La tristeza otra de las
enfermedades tratadas por los owirúames, o médicos del alma, mejor conocidos como chamanes
Según Juan, cuando en San Ignacio se bailan los matachines de manera chusca, la gente rompe
filas hacia los lados al igual que el goro picotea a los naquimo. Pese a que en las culturas cahítas:
yaquis y mayos, los bailes de matachines son solemnes, para el caso de la región tarahumara existe
la versión de éstos en forma más bien divertida. Sobre la danza de pascol se comenta que ésta no
fue una introducción misional, puesto que se baila incluso en los lugares donde no hubo misiones.
Sigo viviendo en la cabaña de Memo y pese a su estancia en E. U., me las he arreglado bastante
bien. A veces siento cierta ansiedad y me preocupa no concluir mis objetivos de trabajo, sin
embargo también aprovecho para descansar de mi fatigante entorno cotidiano. Creo que a pesar
de mi deseo de salir de Tijuana, mis objetivos de investigación también se están cumpliendo. Debo
Este día fue tremendamente productivo para mis objetivos. Tanis, un niño rarámuri que vive con
la hermana de Memo me hizo rentar una bicicleta y tuve la oportunidad de visitar el criadero de
avestruces en Creel. La subida hacia el lugar me valió un buen esfuerzo, pero esto fue sólo el
inicio. Después nos trasladamos a Arareco por el camino agreste de la montaña, en la parte sur de
Creel. Al final de la pendiente tomamos un camino hacia San Ignacio de Arareco. Ahí fuimos a
visitar a algunas personas y al término de nuestra plática le dimos la vuelta al lago de Arareco.
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Entre las enseñanzas de Tanis, como le llaman de cariño, está que el camaleón es utilizado para
curar el susto. Colocan a este reptil sobre el corazón y ayuda a la gente a mejorar su mentalidad,
teniendo siempre el propósito de pensar en cosas buenas. Al llegar al lago de Arareco, previo
regocijo de mi parte por los hermosos lugares por los que pasamos, Tanis me ilustró sobre lo que
curación.
Según Tanis, un rarámuri puede enfermar tal y como me lo hizo conocer Juan, por ejemplo al
pisar o manipular una olla con los restos óseos de los antiguos o con una olla en con la que se
hacía el híkuri o peyote. Al parecer, una de sus hermanas enfermó de locura y susto porque de
pequeña pisó esta olla. Con el tiempo, a los 20 años, tuvo una crisis de susto; se echaba a correr
sin motivo aparente, tirando todo lo que trajera consigo. Ante esta situación sus padres tomaron
la decisión de llamar al owiurame para curarla. El curandero les dijo que tenían que hacer tres
fiestas con teshuino y ofrecer en un ritual el sacrificio de unas chivas y una vaca. Cuando el
owiurame le preguntó sobre sus síntomas y el lugar en donde había enfermado, el curandero soñó
lo que pasó y su posible curación al día siguiente. Entonces habló con los padres de la muchacha
para señalarles las formas de curar y las obligaciones para poder restablecer la salud de la
paciente.
En uno rituales de curación que se le practicaron, el owiurame le pasó un ocote por todo el
cuerpo y rompió un huevo en el agua. Posteriormente lo enterró para que nadie pudiera
encontrarlo, ni siquiera los perros. Durante la curación, el owiurame también le canta y le baila
matachines. Para ser owiurame es necesario que el don sea trasmitido de un individuo a otro por
vía familiar cuando el curandero ya está viejo. Cuenta Tanis que su abuelo era owiurame; cuando
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iba a cazar venados antes lo soñaba. Al despertarse al otro día, inmediatamente cazaba su venado
y lo traía a cuestas a la casa de su familia. Otro hermano de Tanis también cayó enfermo de susto
Poco antes de que Tanis me hablara de las enfermedades como el susto y los trastornos del alma,
nos dirigimos a un rancho de una familia que había preparado tesgüino. Un día antes me estuvo
insistiendo para que fuéramos a este rancho donde se iba a celebrar una fiesta y quería que viera
como hacían el tesgüino y con suerte hasta nos tocaba tomar un poco.
Caminamos alrededor de una hora al noroeste de Creel y llegamos a un rancho situado en una
meseta. Ahí se encontraba un hombre y su esposa de nombre María Luisa junto con seis invitados,
entre ellos un mestizo; también había otras dos mujeres y tres niños. La señora María Luisa ya
pasaba de los sesenta años y su marido también, los otros hombres tenían alrededor de 50 años.
Cuando entramos a la casa vi que ya tenían listo el tesgüino en un recipiente de plástico donde
cabían cerca de 30 litros. Tanis los saludó y acto seguido yo hice lo mismo que él. En esta ocasión
pude sacar la cámara de video para hacer el registro del paisaje, de la casa y desde luego del
tesgüino. Después me enteré que María Luisa celebraba su cumpleaños y que, por alguna razón
que no mencionó, también conocía a Rosenda Osorio Campos de Arecaina, con quien yo había
conversado mucho tiempo sobre varios temas de los rarámuri incluyendo su enfermedad
tesgüino. A todo les sirvieron en un vaso muy grande de más de medio litro. En un recipiente de
igual tamaño me sirvieron a mí, para no romper con el protocolo que antes había aprendido en
142
San Alonso, intenté tomármelo de un solo jalón. La señora que estaba en la casa y que había
preparado el tesgüino me miraba con cierta suspicacia. Sin mayor incomodidad me empiné la
bebida y disfruté muchísimo de su sabor y sobre todo la tranquilidad que me trajo a los pocos
minutos. Todo sucedió como si ya me estuvieran esperando sólo para que probara este tesgüino.
Para animar la conversación, pregunté a la señora si quería que le diera algún mensaje a Rosenda
de Arecaina, en caso de que la viera cuando bajara a Arecaina. Ella respondió que la saludara y
que le mencionara que María Luisa, de la mesa, festejó su cumpleaños con tesgüino. Después
agregó: “ella ya me conoce”. También señaló que en casa de Rosenda todas sus hijas la conocían.
Al tiempo que comentábamos sobre Rosenda, los rarámuris que estaban en la casa
conversaban con el mestizo en español sobre temas del campo y sobre un supuesto robo que
sufrió alguno de ellos. En un momento de la plática pregunté a uno de los señores rarámuris que
observaba muy atento, si quería ver lo que estaba grabando con la cámara. Al ver a su compadre y
a los presentes reflejados en la pantalla de la cámara el señor rarámuri estalló de risa. Todo
Me despedí de todos los amigos y continué mi viaje hacia la Baja Tarahumara. Aunque iba para
Areponapuchi, decidí bajarme en el Divisadero. Ahí pregunté a un taxista por la familia Loya e
inmediatamente me llevaron a unas cabañas. Hasta hace algunos años, cuando la carretera no
llegaba a este poblado, era impensable encontrar un taxi, pero ahora con el desarrollo de las
carreteras encontrar un auto me caía bastante bien. El taxista que azarosamente formaba parte de
toda la familia había dejado el rancho en Arecaina y se habían trasladado todos a vivir a
Areponapuchi.
Me sorprendió ver a Doña Nicolasa y a Ema, después ellas me explicaron la necesidad que
tuvieron para trasladarse a Areponapuchi. Ahora hospedan gente en sus cabañas y Alejandro ha
levantado tres muy grandes. Me indicaron que metiera mis cosas en una de las cabañas, con lo
cual me di por bienvenido e inmediatamente me ofrecieron de comer. Me dio mucho gusto ver a
Doña Nicolasa y a toda la familia. Sentí como si el tiempo no hubiera pasado y nunca me hubiera
movido de estos lugares. A pesar de que ya no estaban en el rancho me sentí tan bien recibido,
Tengo una sensación extraña. El hecho de estar en poblado casi mestizo y tener la vía del tren a
unos cientos de metros me pone a pensar en lo bueno y lo no tan bueno que trae el tren. A pesar
de mis temores, la comida que me ofrecieron me supo exquisita, Ema había preparado una especie
de sopa de flor de calabaza y además tenía pan recién horneado para la casa, que también
aprovechan para vender. En este escenario, mientras comía, pensé que podía temer cualquier tipo
Antes de tomar el camino a Arecaina, ya anunciado por Alejandro como parte de los sitios que
quería mostrarme, vi circular frente a la casa una camioneta oscura con vidrios polarizados a gran
velocidad. Los tres hombres que iban dentro del vehículo vestían ropa normal pero con sombrero
y lentes oscuros. Esta imagen me dio una sensación extraña, sobre todo porque el andar de ellos
no era del todo coordinado y menos su mirada. En cierta ocasión bajaron del vehículo y me
preguntaron por mi identidad y mi oficio, honestamente así como ellos denotaban su oficio franco,
144
y claro, desarrollado en la sierra desde hace años, yo tampoco escondía mucho mi oficio de
maestro o de intelectual, inclusive para la gente de esta zona. Pese a mi evidente apariencia, ellos
tuvieron sus dudas y me encararon. Yo respondí por mi nombre y dije que era maestro. Esta
explicación no les satisfizo. Al día siguiente me comentaron que querían hospedarse en la casa a
un lado de mi habitación, pero por fortuna Doña Nicolasa les negó el acceso a las cabañas,
dándoles algún pretexto del que no me enteré. Está situación constató mis sospechas sobre el
origen de tan “excelentes caballeros” y aunque me sentí observado todo el tiempo, me alivió saber
que no los tendría a un lado de mi habitación. En los días siguientes estas personas estuvieron
No tardamos mucho tiempo en retomar el camino a Arecaina y caminamos por el sendero que ya
conocía de memoria después de haberlo recorrido en tantas ocasiones desde hace por lo menos 10
años. Tomé mi cámara con la confianza de que iba a registrar lo que hace diez años no me había
sido posible. Alejandro me informó que íbamos a unas cuevas con restos humanos y pinturas
rupestres, que por alguna razón no me habían mostrado desde la primera vez que conocí el
rancho. Los rarámuris que conocí tampoco mencionaron el sito por razones evidentes, ya que
estos lugares son tan sagrados que tienen completamente prohibido tener contacto con ellos, pues
es en donde se encuentra enterrada la gente de antes, so pena de caer enfermos por el contacto.
estas condiciones para no regresar más. No obstante, después me enteré que este espacio formaba
cantidad de ratas que se habían apoderado de los espacios que antes pertenecían a la familia.
145
Continuamos arroyo abajo por otros 8 km, después subimos por una franja hacia el sur. En este
terreno ya no había camino evidente y menos aún alguna meseta como parte de la montaña baja;
todo era terreno en pendiente. Subimos todavía 3 km y ahí apareció una gran oquedad. En el
interior había huesos humanos esparcidos por todos lados, húmeros tibias, fémures y uno que otro
cráneo humano. También había objetos a manera de ofrenda, olotes de maíz, algunos tipos de
wejas y tejidos de palma. Entre los resquicios de la cueva aparecieron un arco y algunas flechas,
que por lo rojo de la punta de madera parecía sangre probablemente de los sacrificados. El color
rojo no impregnaba solamente la punta sino que entraba unos 20 centímetros de toda la flecha,
cuya punta era de la misma madera. Traté de no mover nada, pero lamentablemente ningún objeto
estaba en su lugar original, todo había sido saqueado y revuelto. Ignoro cuantas veces habrían
revuelto todos los objetos, pero en esas condiciones los arqueólogos poco pueden hacer para
instancia, lo que sí encontramos fue una víbora de cascabel que dejó de moverse gracias a los
disparos que le propinó Alejandro. Bajamos un poco y nos movimos más al fondo de la cañada en
la misma orientación. En este espacio no hay solo un abrigo rocoso, sino en realidad existen un
conjunto de cuevas que seguramente en tiempos muy antiguos tuvieron una función ritual, y
Una vez ya instalado y viendo la riqueza pictórica de las pinturas, me dediqué a registrar tanto
los objetos de la cueva de entierros, como la otra cueva con motivos pictóricos inscritos en las
rocas. A pesar de que en el primer caso solo había objetos funerarios, en la otra, además de haber
objetos funerarios también había osamentas humanas y restos de pictografías en el techo del
146
abrigo rocoso. Entre los personajes que se representaron estaba el clásico hombre (chamán)
abierto de brazos, aunque llamó mi atención una pintura, quizá de igual antigüedad que las otras,
en donde aparecía un personaje con una especie de sombrero, lo cual muestra que algunos quizá
fueron hechos en tiempos posteriores a la llegada de los europeos. También había representada
una carrera de bola con hombres en franca posición de corredores, con las pantorrillas levantadas.
Además de los personajes y motivos representados con una figura, había también motivos
Fotografía 5. Charro
Fuente: Fotografía de Miguel Olmos, pintura rupestre, Cañada de Saquirachi, Urique, Chihuahua
2001.
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Fotografía 6. Corredor
Fuente: Fotografía de Miguel Olmos, pintura rupestre, Cañada de Saquirachi, Urique, Chihuahua
2001.
Fuente: Fotografía de Miguel Olmos, pintura rupestre, Cañada de Saquirachi, Urique, Chihuahua,
2001.
Fuente: Fotografía de Miguel Olmos, pintura rupestre, Cañada de Saquirachi, Urique, Chihuahua,
2001.
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Fuente: Fotografía de Miguel Olmos, pintura rupestre, Cañada de Saquirachi, Urique, Chihuahua,
2001.
Varias veces he estado en Areponapuchi, San Rafael y sus alrededores, pero nunca había podido
bajar directamente al río Urique por esta parte. Al despertar muy temprano, esta idea fue una de
las primeras que ocupó mi mente. No me apuré demasiado, desayuné, conversé un poco con mis
amigos y sin decirles mi objetivo, me fui aproximando poco a poco hacia el barranco. Serían
aproximadamente las 11:30 cuando inicié el descenso. El río se veía a lo lejos como sólo una
pequeña tira de agua. Con la cámara de video, intenté acercar el fondo para tomar en cuenta el
tiempo que me llevaría y calculé de dos a tres horas. Muchas personas ya me habían contado que
constantemente se organizan descensos al río ya sea pie, en mula o a caballo. Recuerdo que me
150
contaron que un señor de más de 80 años bajó a pie y subió a caballo sin mayor problema. Todos
esos pensamientos me animaban a seguir. Sabía que no era muy temprano y que era muy probable
que me tomara la noche en el camino de regreso, así que compré una botella de agua, y emprendí
la bajada. Al principio iba con paso muy rápido pero conforme fui bajando avanzaba con mayor
grandiosos del barranco, el azul de cielo y el trinar de las aves, que conforme bajaba sus trinos
también iban cambiando. Para tomar aire y realizar algunas tomas con la cámara hice tres paradas
en todo el camino. Bajé tan rápido como pude, corriendo y tratando de no tropezar. Conforme
más avanzaba, más alto estaba el sol; había salido a las 11 de la mañana y a las 11:30 ya estaba
bajando. Atravesé varios cerros, vi montones de piedras y corrales en varios de ellos, que por
momentos imaginé que también eran tumbas similares a las que había fotografiado el día anterior.
Sin embargo, ayer estaba en un bosque de coníferas a una altitud de 1 870 mnsm, y ahora sólo se
ven pequeños arbustos que van desapareciendo conforme se hace más caliente el ambiente al
llegar casi al fondo del barranco. Hice un pequeño descanso, minutos antes de llegar al fondo,
sólo para calcular el tiempo y saber que ya estaba llegando al río. No podía dejar de pensar que al
llegar abajo, no sólo llevaría la mitad del camino, sino que la mitad que me faltaba era pendiente
directa y que me tomaría varias horas más caminar de regreso. Aun cuando tenía todavía un poco
además de haberse calentado por el esfuerzo físico, el calor del clima del barranco hacía que
sintiera la temperatura con mayor intensidad. En la parte baja me esperaba una temperatura de
casi 40 grados centígrados, mientras que en la parte alta de la montaña estaba muy fresco, con
como temperatura máxima 18 o 20 grados en el día. Eran las 13:30 horas y estaba muy próximo a
151
llegar a la parte baja del río. Cuando llegué vi el enorme y majestuoso río y sin pensarlo dos veces
me lancé directamente para refrescarme y hacer bajar mi temperatura corporal, olvidando que
traía una cámara conmigo, situación que pensé inmediatamente al lanzarme pero lamentablemente
Salí del río tratando de sacar toda el agua de la cámara pero ya no tuvo remedio. Descansé
durante una hora y comí el pequeño almuerzo que llevaba. El temor de que la noche me alcanzara
a medio camino durante el ascenso, me hizo reaccionar y ponerme de pie para emprender la
marcha de regreso. Saqué fuerzas de mi almuerzo como pude y empecé a caminar. El camino de
regreso no era en absoluto similar a la bajada que, por más pesada que estuviera, nunca se
comparaba con el esfuerzo que hacía para subir la cuesta. Caminé concentrado en el esfuerzo
durante la primera hora, pero supe poco a poco que este camino requería un esfuerzo adicional
que nunca antes había realizado. Eran alrededor de las 3:30 de la tarde y no llevaba ni una tercera
parte del camino. Así continué una hora, dos horas más con pausas muy breves.
Siempre recordaré este esfuerzo físico como una de las experiencias en las que rebasé por
mucho mi umbral de resistencia y de energía, que nunca creí poder superar. Por fortuna el sol ya
no pegaba de frente, la montaña orientada hacia el sureste había hecho que los rayos del sol
pasaran del otro lado después de las cinco de la tarde. Como quiera que fuese, a pesar de que
todavía quedaba mucha luz, el calor provocado por el esfuerzo físico me hacía sentir que el sol
todavía estaba ahí presente. Podía sentir el ritmo cardiaco en cada una de mis sienes como
tambores que retumbaban, pero que también me animaban para continuar mi camino. A pesar de
mis descansos, cada vez más frecuentes, mi cuerpo no bajaba el ritmo cardiaco. Así caminé un par
de horas más. Conforme llegaba a la parte alta del barranco, podía sentir con mayor intensidad el
152
fresco de los bosques de la montaña que me anunciaba, que la imprudencia de bajar y subir en un
solo día estaba por concluir. Al llegar a la meseta pensé que no había habido problema alguno y
que todo estaba normal. Mi percepción de la situación cambió cuando llegué a una tienda que por
suerte estaba en mi camino de regreso. Pedí una soda, después otra, y otra más, hasta completar
estaba mi cuerpo. Descansé unos diez minutos y continué, la señora de la tienda no dejó
observarme, pero no le comenté nada sobre el porqué de mi estado. Al llegar a la cabaña uno de
los nietos de doña Nicolasa me preguntó hasta donde había llegado. A lo cual respondí: “hasta el
fondo del río Urique”. Nunca olvidaré el gesto que hizo al escuchar mis palabras.
escalofrío me recorrió todo el cuerpo y a pesar de haber cenado un poco e intentado hacer algo de
plática, todos me recomendaron irme a descansar. Toda la noche estuve con fiebre y sueños
obsesivos que me asaltaron hasta que salió el sol. Al otro día estuve acostado buena parte del día,
Mis días en Arepo estaban por terminar, en este lapso de tiempo no hice grandes avances en la
investigación pero estuve contento con las experiencias vividas. En una ocasión fui a San Rafael y
me encontré a las hijas de Rosenda, mismas que me reconocieron inmediatamente, más rápido de
lo que yo pude reconocerlas a ellas. Me dijeron que su mamá andaba por Choix y que todos se
acordaban de mí en su casa.
Al regresar a Arepo, en las cabañas nos tocó festejar el cumpleaños de uno de los nietos de
Doña Nicolasa, quien pese a la lluvia que caía en ese entonces, pasó su cumpleaños prendiendo
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fuego y asando carne para que el día no pasara inadvertido. Al día siguiente mis anfitriones me
acompañaron a la estación de Posada Barrancas. Ahí me despedí y tomé el tren con rumbo a los
Mochis. Al subirme al tren, tuve esa sensación que había dejado de experimentar después de cada
despedida. Con un nudo en la garganta dije adiós a mis amigos y me instalé en uno de los asientos
del tren. No pensaba en nada, solo veía a veces el paisaje, pero sobre todo los objetos que
pensé también que era muy afortunado por haber llegado a conocer estos hermosos parajes y a
Cuando se acercó el billetero compré un boleto con destino a Los Mochis ya por la noche,
poco antes de llegar a El Fuerte, decidí bajarme del tren para reconocer este lugar, en donde había
estado siendo muy niño y que desde ese entonces no había vuelto a visitar. A la salida de la
estación, un autobús me llevó directamente a El Fuerte. Pregunté por un hotel barato y ahí me
quedé unos días tratando de reconocer este lugar del que no recordaba absolutamente nada y del
cual guardaba sólo el recuerdo de los comentarios de familiares y de los conocidos cuando vivía
en Ahome.
Una noche tuve aún la esperanza de que mi cámara funcionara, pero todo fue en vano. Como
no había secado por completo, solo lanzó una chispa que me confirmó el corto circuito que habría
quemado algunos de los componentes. Para continuar mi trayecto, tuve la curiosidad de pasar a
Mochicahui para saludar a Jesús Ángel Ochoa Zazueta, un viejo y experimentado antropólogo
que como yo, había vivido en Baja California y también conocía las culturas yoremes, en
autobús que me llevó directamente. Minutos antes de salir, intenté llamar a Jesús Ángel para
avisar que iba para allá y que quería hablar con él. Alguien de la administración de la escuela
Llegué a Mochicahui cerca de medio día y una persona de la escuela me dijo que caminara
hasta un edificio en donde encontraría al antropólogo. Ahí estaba él muy activo, armando camas
para el internado. Me saludó verbalmente sin dejar en ningún momento de realizar su trabajo.
Después nos trasladamos a su oficina y me contó con lujo de detalles sobre el proyecto de la
Universidad Indígena, que él mismo había formado, de los obstáculos que hubo, y de los
problemas que tuvo antes de salir a trabajar a Baja California en donde vivió durante muchos
años. Me llamó mucho la atención la manera como los estudiantes se relacionaban con él. Lo
veían más como un guía espiritual paternal, que como un maestro. Dentro de las dinámicas que
había instaurado en esta universidad estaba tomar las clases en una ramada, muy similar al espacio
ritual donde se llevan a cabo las ceremonias yoremes. Otra modalidad era que no había
profesores, sino sólo guías y en realidad la clase la daban entre todos los estudiantes y un asesor.
Las carreras que había eran etnopiscología y alguna en turismo, pero nunca abrió en ese entonces
una carrera de antropología. Hablamos de muchas cosas, de los cucapá, de los yoremes, de sus
experiencias en Baja California y en Sinaloa, también comentamos sobre su vida, en esa parte de
la plática me confesó ser originario de esta región del norte de Sinaloa. En un momento, al final
El Colef. Hablamos cerca de cinco o seis horas. Algo que le he agradecido desde ese entonces fue
su buena disposición para estar comunicados y sobre todo su perspicacia cuando me dijo al
término de nuestra charla: “Llámame cuando quieras, no importa que sea por cobrar, yo conozco
155
Llegué a la fiesta San Miguel Zapotitlán con mucho tiempo de anticipación. Fuimos recibidos por
la señora Rosalía Valenzuela, una de las fiesteras principales, quien se encontraba cargando leña y
comida como parte de los preparativos para la fiesta. Poco después tuve oportunidad de hablar
con algunas personas sobre lo que nos esperaba esa noche de fiesta. Uno de los señores con los
que pude hablar se refería constantemente a los mayos en tercera persona. Por un momento creí
que era yori o mestizo, hasta que pude escuchar que se expresaba perfectamente en lengua mayo.
Esta situación me hizo suponer que tal como ocurre en distintas partes del país, en ese momento
el señor mayo pertenecía tanto al mundo yoreme o indígena, como al mundo yori o mestizo. Sin
embargo, la gran diferencia era que a pesar de que me trataba en este momento como yori, en la
fiesta él participaría activamente como yoreme al gritar y gozar hasta las lágrimas debido a las
ocurrencias de los danzantes pascolas. Con lo cual demostraba conocer perfectamente, al igual
que muchos yoremes, tanto el mundo indígena como el mundo mestizo, pero se movía en uno y
San Miguel se encuentra ubicado al norte de la ciudad de los Mochis a una distancia de 22 km
habita en los alrededores. El poblado tiene calles bien trazadas, cuenta con luz eléctrica y servicio
de agua potable. En el centro del lugar existe un jardín y dos templos católicos, uno de
construcción reciente que la gente identifica como “la iglesia de los ricos”, y el otro, que es más
157
antiguo, es conocido como “el templo de los yoremes”. Este último, fue edificado en el cerro que
se ubica hacia el noroeste y su entrada está orientada hacia el sureste. Frente a la fachada, se
encuentran cuatro campanas: la más grande al centro y las otras pequeñas se encuentran a los
lados.23 El templo de los mestizos se ubica en la calle principal de San Miguel que va de este a
oeste y es la entrada al pueblo desde la carretera. Este sitio bien se podría decir que es el centro
del poblado.
Las viviendas de esta villa fueron construidas en su mayoría de concreto y tabique, sin
techo, y por esa razón entre los pobladores de este sitio se le conoce como “la enramada”.
Cruzando la calle principal, frente a la iglesia mestiza se observan las enramadas24 en donde los
Víspera de la fiesta
decorar la enramada principal desde el día 28. La persona que se encarga de la organización
general lleva por nombre alawasin. Los fiesteros elaboran flores de papel de china que los
23
Según información de los habitantes, anteriormente existían cinco campanas en total.
24
La enramada principal es construida en este lugar únicamente para las actividades festivas,
aunque también pueden encontrarse otras enramadas que funcionan como puestos para la venta
de comida o como anuncios. Su construcción no lleva muros alrededor, pero sí cuatro troncos
que sostienen el techo hecho con ramas. En adelante se nombrará a la ramada y a la enramada de
manera indistinta.
158
músicos portan en el sombrero, también adornan la iglesia y preparan la comida que ofrecen a los
músicos y a los danzantes; además son quienes siempre acompañan al santo y le rezan. Todos los
Existen algunos fiesteros que asumieron el compromiso de organizar la fiesta por diez años
gracias a una manda o promesa25 y trabajan para conseguir el animal para la comida, cocinan,
arreglan la iglesia y esperan a que se reúnan los músicos y los danzantes para poder dar inicio.
La población indígena que asiste a la fiesta patronal viene de distintas localidades circunvecinas
a San Miguel, por ejemplo de poblados como Las Higueras, El añil, La Fortuna, Vinorama,
los mayos de Sonora visitan también este tipo de fiestas. La poca gente mestiza que asiste a la
fiesta de San Miguel proviene de los Mochis, Culiacán y ocasionalmente de la ciudad de México.
Todas las personas se reúnen en torno de la enramada que previamente fue arreglada por los
fiesteros con flores y lienzos de papel blanco, rojo y verde; también se observa un lienzo de papel
que atraviesa el frente de la enramada en forma de arco. 26 Así mismo ponen cobijas a modo de
cortinas para adornar el altar en donde será puesto San Miguel. La enramada está del lado oeste
de un terreno baldío que mide aproximadamente treinta metros por lado. Las dimensiones de la
enramada no exceden los seis metros de largo por dos y medio de ancho. Así mismo, colocan
troncos sostenidos en los cuatro pilotes de la enramada en donde se sentarán los músicos y la
25
Como es el caso de doña Rosalía Valenzuela.
26
El frente de la enramada se toma de acuerdo con la posición de los músicos y otros
participantes. Los músicos de violín y arpa se sientan de tal manera que dan la espalda al sureste.
159
gente que los acompañe. Los organizadores cuidan también el alumbrado del lugar colocando
focos en distintos puntos de la enramada para su mejor iluminación. La enramada es el lugar más
importante para la fiesta pues en este lugar inicia el ritual y es donde se vela al santo durante toda
la noche. En este espacio se reúnen los fiesteros, los pascoleros, los músicos de las distintas
danzas y la gente que participará en la fiesta durante toda la noche y parte del día siguiente,
Existe una segunda enramada que funciona de cocina y vestidor, aquí se hace el café y en una
parte los pascoleros se ponen su atuendo tradicional para iniciar la danza. Dicha enramada se
ubica en el extremo sureste del terreno, es decir en contra esquina de la enramada en donde se
velará al santo.
Una vez que están todos reunidos y habiendo puesto las flores en los sombreros a los músicos de
las danzas27 y a los alawasins, parten todos en procesión, entre el estruendo de los cohetes,
rumbo al templo del cerro por la figura de San Miguel. Caminan primeramente los fiesteros,
seguidos de los pascoleros, los músicos y danzantes de venado. El templo está adornado con
papel china color azul, blanco y rosa y el santo listo para ser trasladado a la velación. Cada uno de
los fiesteros se coloca frente a éste con el fin de tocarle la ropa y el rostro mientras le rezan y se
persignan. Posteriormente los músicos y los danzantes se acercan al santo. Después pasan a otra
pequeña capilla que se encuentra a la derecha del altar principal para rezar a otros santos.
27
Los músicos de la danza de venado llevan en la cabeza una flor blanca hecha de papel de china;
Al finalizar los rezos de los participantes se ejecuta en el templo la danza de pascola con
acompañamiento de arpa y dos violines, posteriormente bailan nuevamente los pascolas, pero
sewailo aparece para danzar acompañado por dos raspadores, un tambor de agua y dos cantantes.
Una vez que terminan las danzas se forman los fiesteros, los músicos y los danzantes para cargar
para hacer bailar al santo al ritmo del son de pascola. En todo el camino se reza, se canta 28 y se
28
En la procesión de regreso, el canto es de tipo responsorial y es interpretado por el que cuida la
Aquí bajo la sombra de la casa del señor San Miguel, todas las personas hemos llegado con
bien. El santo ángel al que llamamos alahuasim, se encargó de ir a buscar a los santos oficios, a cada
uno, a sus casas; así pues, él dio pacíficamente muchos pasos hasta llegar a la sombra de la casa del
músico mayor, al que le decimos violinista. Platicando entre ellos, el alahuasim, igual que un clamor,
dio el mensaje de la fiesta del señor San Miguel. Expresó que los sonidos de las alabanzas no debían
apagarse. Así, el pobre ángel músico mayor aceptó las palabras, sin decir nada por encima del
alahuasim, quedando hecho el compromiso, y así tendrá que ser cada año siguiendo el mismo camino
que se ha señalado, ese mismo camino hasta llegar a la sombra de la casa del cantador de venado mayor,
diciéndole: ésta costumbre que nos dejaron en un tiempo nuestros mayores, aquí en el pueblo viejo de
San Miguel, debemos de seguir haciéndola para que no se pierda, y él canta venado mayor a nombre de
Así siguió el camino, hasta llegar a la sombra de la casa del santo ángel tampolero mayor, el
cual con su sonido abrirá la santa gloria según dice la tradición, igual que sus demás compañeros. No
dijo palabra alguna por encima de las bonitas palabras que a manera de flores venían en el clamor del
alahuasim, aceptando también la obligación de ir a cumplir a la fiesta, ¡sí señores y señoras! Todo esto
es lo que han hablado. También visitó al santo ángel maestro salvador, que está entre las flores rezando
el Padre Nuestro y el Ave María, solicitando más días a nuestro señor, para todos nosotros. De la misma
manera los fiesteros, que son los pobres discípulos del señor San Miguel, ellos han hecho muchas
acciones para que los sonidos de las alabanzas no se apaguen, han trabajado mucho hasta el día de hoy, y
quizá no alcance, pero señor te pido que les des fortaleza para que esto no lo olviden, de la misma
manera señor San Miguel te pido que a nosotros también nos envíes fuerzas. Señores, nuestras palabras
y trabajo son de dolor, son muy pesados, es como si no tuviéramos descanso, la música que suena hoy,
hace ya un tiempo la han dejado nuestros mayores. Todos nos miramos como compadres, como
comadres, como hermanos, así pues todas las enfermedades malas existentes entre nosotros, las cuales
162
han llegado con el viento desde otros lugares y nos han afectado, te pido que a través del viento te las
donde han contemplado cómo organizar el curso de la celebración de nuestro señor viejo San Miguel, y
ésta requiere un gran conocimiento para seguirla haciendo. Ahora, señores fiesteros, yo les pido permiso
a ustedes para que nosotros iniciemos la fiesta. En esta santa hora la gloria se ha abierto. Así pues, estas
dos o tres palabras compartidas hoy, las dejo en sus manos. Les agradezco y les doy las gracias en
nombre de dios. 29
Al llegar a la enramada ya se tiene arreglado el altar a San Miguel, el cual se ubica en la esquina
suroeste. Se compone de una cortina roja o blanca de terciopelo o seda, en la cual prenden flores
naturales; colgando del techo hay cadenas de papel de china de colores, haciendo marco a una
Al llegar el santo al altar, los pascolas prenden los cohetes uno por uno. Sin embargo uno de
los cohetes que prendió el pascola mayor no subió a los aires sino que se clavó en la tierra y fue
mayor el estruendo a la hora del estallido. En la enramada los rezos los empezó una persona que
cuidaba el templo yoreme quien improvisó unas palabras dando gracias a San Miguel, a San Juan,
a la Virgen María y a otros santos venerados por esta comunidad; paralelamente los músicos y los
29
Parte del discurso de Bernardo López Esquer, Pascola Mayor.
163
Considerando que el frente de la enramada apunta al noroeste y la parte trasera al sureste, los
enramada dando la espalda al sureste, de poniente a oriente el arpa junto al santo patrono, luego
el violín primero y posteriormente el violín segundo. El pascolero baila frente a éstos entre el arpa
y el primer violín.
Continuando con el orden musical, sigue el tampolero o tamborilero quien ejecuta la flauta y el
tambor, el cual pareciera no tener un punto de colocación definida por no estar en algún extremo,
ligeramente al oriente aunque este lugar está menos iluminado durante la noche. Mientras tanto el
Los músicos de venado se colocan casi frente a los músicos de cuerda en el otro extremo de la
enramada, o sea en el extremo norte. Entre el santo y el arpa se coloca el tambor de agua o
o jiruquia. El venado se mueve hacia todos lados pero generalmente da la espalda a los músicos
que lo acompañan.
164
La fiesta inicia con el son del canario que es una pieza de apertura de los rituales. 30 Los danzantes
de pascola avanzan en fila a un mismo tiempo, acto seguido, el pascola mayor deshace la fila e
inicia su participación una vez que le ha rezado al santo. Repentinamente dirige unas palabras a
30
Cabe resaltar que no sólo los mayos del estado de Sinaloa abren sus fiestas patronales con este
son, también es utilizado por otros grupos como los guarijíos, los yaquis y los mismos mayos pero
todos los concurrentes en lengua mayo, al mismo tiempo que introduce una vara al orificio del
arpa. La gente que participa en el ritual cuenta que el discurso es pícaro, lo cual es claro por la
explosión de risa sin límites que el danzante pascolero provoca en los presentes, además de las
señas explícitamente sexuales que éste realiza. Según Vidal Montenegro, un yoreme habitante del
poblado, en el arpa están presentes varios animales debido a que la madera del árbol con que se
construyó, los agarró cuando éste fue cortado. Al meter el palo a la boca del arpa, el pascola
explica que ha encontrado a uno de esos animales y que está sujetando una de sus partes, y así,
poco a poco, va sacando a todos los animales del arpa, en donde además están concentradas las
31
A continuación se presenta la traducción de un discurso del pascola mayor recopilado por María
Siete semanas antes, el mandón mayor, el segundo y el tercero: el primero con 50 judíos, el
segundo con 60 y el tercero con cuarenta. De ahí empezaron la campaña para recoger la
los músicos, los cuales deberían de juntar seis de éstos, cuatro pascolas y el venado junto
con el tamborilero. Ahí es donde tienen que cooperar los mandones pues nos tienen que dar
Dios nuestro señor nos dice que es el principio de la Guaresma (en lengua mayo)
[acotación original].
166
Reunidos todos aquí a esta hora empezó el canario en presencia de Dios nuestro señor
Jesucristo y que el principio del canario es porque empieza la fiesta y le pedimos a nuestro
señor, Dios que no tengamos ninguna contingencia, que salgamos todos los que estamos
juntos, bien en la fiesta. Y como a estas horas comenzó el canario, le vamos a dar gracias al
señor que salimos bien en esta promesa, mañana a estas horas se terminará este compromiso
por indicaciones de Nuestro señor Jesucristo para luego descansar todos. Cuando estoy con
la vara en la mano, digo: está presente el arpero, el tamborero con todo el ajuar, los demás
músicos y canta venados. El arpero es un chalecudo (especie de lagartija) y nos dice que ya
encontró a todos los participantes de la fiesta. Ya con la vara empiezo a moverla dentro del
hoyo del arpa y le digo al hermano pascola que está a un lado que lo voy a sacar y se la doy
para que la vea y la huela. Él me dice que tiene miel y que es pura vitamina con sus
ingredientes. Otro me dice que huele a pescado con pan, pero el hoyo que estoy picando es
el mayor de las mujeres. Yo vuelvo a meter la vara y la saco y se la doy a otro pascola y
dice que la mujer que estoy picando está muy nalgona y que entre más la meto más blandito.
Cuando la picamos está llorando porque le dolió; pero así son ellas, les gusta todo esto.
Otros dirán que huele a flores de campo o a comida mala que hacen las mujeres flojas.
Otros que, a los yoremes no les quieren sus mujeres porque son cochinos, así, muchas
cosas.
Gracias a Nuestro señor Jesucristo de habernos dado en voluntad de estar juntos aquí en
—[El pascola es] netamente católico, netamente espiritual. Pues luego enseguida lleva su otro
—Así es. Es el principio, el pascola mayor tiene que hacer sus rituales cuando dice su sermón;
según a como llegó el contratista para con él; y quiénes y cuánta gente, y cuántos fueron los que
lo solicitaron, entonces tiene que ir, y al término, también les va a dar las gracias a todos.
—El pascolero lo único que tiene que hacer es una promesa –vuelvo a recalcarle– que tenga
una promesa, o sea que el que la haya recibido, también [reza] por decirlo. Al empezar la fiesta, la
gente ya no tiene pecados, aquellos ya no tienen nada. Todo recae en estas personas, los pascolas,
porque él decidió, y él debe de recibir la fiesta en este momento: El pascola mayor juntamente con
el de la flauta y él como pascola con sus ayudantes. Ahorita lo más pesado para una fiesta es para
él. Los otros nomás están para darle café, es como si te sirvieran.
—Y ahorita tiene una deuda muy grande hasta que se termina la fiesta. ¿Entonces quiere decir
Ya arreglado todo esto, ahora vamos a bendecir haciendo la señal de la cruz con la vara
—Este señor hizo algo en un principio y ahorita está comprometidísimo, ahora no tiene salida
para ninguna parte, hasta que termine la fiesta. Éste que está aquí, el fiestero o alawasin, es el que
abrazó el pecado junto con el pascola; la pena más grande la abrazó junto con el pascola mayor.
Porque él fue y lo llevó donde estaba, donde ¿sabes qué…?, donde estaba un animalero, todos
distintos.
—Es cuando él mete el palo y le dice “quítate 'imi eawe intay” o sea lo llevó al tesoro. ¡Es el
tesoro para hablarle en plata! Como los de ayer, ayer qué esperanzas que Dios tata peo montara
por todas partes si este hombre es el más pecador que se llevó los pecados. Es el que está
cuidando el tesoro de todos, de un entierro, y los llevó a éste para que lo descubriera, para que
—Él se los llevó ¿sabes por qué? Porque toda esa gente tienen un tesoro y él lo está cuidando,
y como está cansado de tanto cuidarlo entonces se lleva este grupo. Estas gentes que están
cocinando aquí tienen muchos pecados y ahorita que ellos ya no los tienen, es él quien la recibió;
él es el jodido; éste al principio; al principiar la fiesta, éste abrazó todas las ruinas y riquezas, y
—¡Todas!
—Todos los visitantes que llegan y platican con los pascolas no se deben de ir, los que platican
169
con él –que le gritan– esos no se deben de ir, ahí es donde tienen que pagar la causa y él los va a
sacar de lo hondo, de quicio, de las penas, por medio de la oración de nuestro señor Jesucristo, de
nuestra Virgen purísima, de nuestra Virgen de Guadalupe, de nuestro señor San Miguel; porque él
—Yo por eso le digo... yo porque sé no porque alguien me está guiando, me está orando.
—Bueno mira, ayer, por decirlo así, ayer el cuento del pascola, como el indio se vio
desorientado de todo, sin comunicación pues se empezaron a juntar dos, tres o cuatro y no traían
más ilusión [conviditas y cal] pero entre los indios yo puedo ver, había y ha habido todavía gente
con muy buena utilización espiritual, sentimental y mental. Desde allí, como inventaron un violín
primer músico en la historia. Sucesivamente, uno vio, dijo a ver cómo suena con esta otra cuerda
encima, pero hizo otro mismo arquito y le empezó a tocar con una cuerdita y una cuerdita.
Bueno, pero ya está más modernizado, ahorita hay cuerdas de plástico, antes no se utilizaba; los
¿Sabes cómo empezaron? Con un palito le pusieron un dorretito, y así empezaron a hacer hilo
con un palito. Tanto en lana de borrego como en algodón, el algodón hace poco que resucitó, en
cuevas en lana de borrego, y sucesivamente así empezó todo. Yo tuve un tío que fue músico
violinista, labró un palo y mi mamá hacía hilo con un palito y una ruedita de malacate de mano; y
el bule hacia mi mamá. ¿Sabes lo que hacía? Hacía este hilo para hacer costura. Con las hilachitas
que ayer había en las mantas, porque lo primero que conocimos aquí fue la manta… o que
conocieron... El que traía una camisola de manta era grande antes el que traía un pantalón de
170
manta era grande. Jícuria capeta le decían jícuria capeteta era el que le daba vueltas, a sea el que
le daba cuerda y después ya hasta se hizo hasta el ese.... chintegüa... Ya para torcer así, este yo lo
trabajé también con mis padres ¡taravía! En una taravía tú puedes del cabello de cualquier animal
sacar una cerda y hacer un cabeto y ningún animal te lo troce y con la taravía lo vas a ir
deteniendo. Mi papá era vaquero también fue del monte. Aquí está este señor, mire, si no crea que
viene llegando así es éste. Y ahí hay de todo es un tesoro “empautado” 32 que está empautado que
ahí hay de todo es, es muy interesante tu pregunta. Pero ya voy a irme. Yo no me canso, pero yo
lo conozco porque mis antepasados nos van dejando al correr de los años por eso yo ando aquí
pero yo sé con quienes estoy, con quien estoy conviviendo; no para todos tampoco.
El amanecer festivo
Desde el inicio de la fiesta el ciclo de danzas se ejecuta periódicamente hasta el final. Comienzan a
danzar pascola con instrumentos de cuerda, después pascola con tambor y flauta, para concluir el
ciclo con la danza del venado. Durante toda la noche bailan intercalando una danza y otra.
A las 6:00 am se reúnen todos los asistentes para salir nuevamente al templo. En este
momento, el camino que va desde las campanas hasta la entrada, se adorna con papeles de
diferentes colores. Las campanas del templo no dejan de repicar animando y purificando todo el
ambiente. En las escalinatas de la iglesia ya está instalado un conjunto musical contratado por el
ejido para cantar las mañanitas a San Miguel. Cargan la imagen, le cantan y la llevan al templo
para depositarla; los cohetes, las campanas, los rezos, los cantos y la música forman parte del
32
Se desconoce el sentido de la palabra.
171
Al igual que la noche anterior, cuando bajaron al santo, también en esta ocasión lo hacen bailar
al son de la música de pascola, mediante movimientos hacia arriba y hacia abajo que efectúa la
gente que lo carga. El conjunto musical después de tocar la canción “En tu día” 33, continúa hasta
las 8:00 am interpretando música ranchera, corridos y sones mestizos no precisamente originarios
En la mañana del 29, los fiesteros dan de almorzar a los participantes de la fiesta entre los que
se encuentran los músicos, el tampolero, los danzantes y la gente que estuvo en la fiesta durante
enriquecido con perejil y otras verduras. En esta fiesta, debido a la carencia de medios para
Final de la fiesta
Los danzantes continúan intercalando una y otra danza. Toda la mañana bailan en la enramada, y
es en este momento cuando el alcohol circula mayormente y los músicos, los pascoleros y los
enramada donde se bailó toda la noche. Llama la atención una mujer danzante de venado que
33
Canción popular mexicana interpretada en los aniversarios.
34
Comida tradicional entre los mayos que consiste en cocer carne de res con verduras y garbanzo
–aunque existe otra versión donde se menciona que se hace con frijol, carne de res y hueso secado
participa en el momento que le corresponde, de la misma manera que los otros danzantes. 35 El
hombre que danzó venado toda la noche le había cedido su lugar para que ella participara en la
fiesta. Sin embargo, el ritual no concluyó con la participación de esta danzante, sino con el venado
hombre.
El ciclo del venado no se altera, los pascolas bailan como toda la noche en el orden antes
mencionado, sólo que en uno de los ciclos se colocan la máscara frente a la cara, a diferencia de
como lo habían realizado la noche anterior: con la máscara colocada en el lado izquierdo de la
cabeza o en la parte posterior. Una vez que terminan de bailar en el templo yoreme, bajan a la
enramada.
En este momento ya se había congregado mucha más gente que al principio. Algunos
comerciantes y vendedores aprovechaban el momento para vender sus productos como aguas,
raspados, paletas, etcétera. Fue ahí cuando quise aprovechar para descasar en el albergue indígena
donde se escuchaba solo el paso de los autos, con la sonoridad festiva de la fiesta yoreme.
Descansé durante unas tres horas y el calor me hizo despertar. Regresé al espacio festivo en
donde el fin de la celebración estaba próximo y lamenté no haber estado presente cuando
35
Primer caso en donde se registra este hecho. La mujer venado lleva por nombre Esperanza
Bernal y en ese entonces contaba con veinte años aproximadamente; es originaria de San Miguel
pero sus estudios los realiza en la ciudad de Culiacán. Según información de la gente del lugar,
En el camino pensé que al final de la fiesta estaba permitido tomar cerveza y decidí comprar
tres caguamas para compartir con la gente que había permanecido toda la noche. Al aproximarme
a la ramada unos amigos yoremes se acercaron y les dije que traía unas cervezas. Uno de ellos
intentó abrir la cerveza con una piedra pero al hacerlo se estrelló el cuello de la botella. Yo les dije
que había que tirar esa botella pero uno de ellos inclinó la botella para beberla ante la impresión
Al terminar la cerveza nos acercamos a la ramada y vi como los asistentes se ponían a tocar
distintos instrumentos de las danzas. Ahí nuevamente participaron los espontáneos. A las 3:00
pm, la multitud bajó por última vez a la enramada para dar fin a la fiesta con el son canario en una
versión diferente a la que marcó el inicio de la fiesta. Los danzantes y los músicos finalizaron sus
deberes rezando, al mismo tiempo que formaban una hilera en la enramada. Juntos pasaron al altar
donde ya hincados los esperaban los fiesteros donde los hicieron pasar uno por uno.
Así, todos los actores rituales rezaron en el lugar donde permaneció San Miguel durante toda
la noche. Cada uno de los danzantes encendió un cohete y lo aventó a los aires en un pequeño
patio de concreto, frente a la enramada donde está la cruz adornada. El sonido de estos cohetes
Este momento marcó la culminación formal de la fiesta aunque en la realidad los espontáneos
algunas personas durante dos o tres horas. Los organizadores y los danzantes ya se habían
La música
interpretan los músicos, los animales ocupan un lugar preponderante en el nombre de los sones.
Además, el ejecutante de violín y el flautero deben buscar la imitación de los sonidos de los
animales por medio de su instrumento, de tal manera que al interpretar el son de algún animal, los
violines imiten el sonido de este personaje. Las tonalidades en que tocan los músicos son G, D, A
y C. La tonalidad inicial la impone el arpero y los cantantes de venado; el flautero deben continuar
Los sones que interpretan los músicos de pascola no son los mismos que interpreta el
tampolero –aunque puede también tocarlos–. Los sones del tampolero son generalmente más
antiguos. Igualmente los sones más importantes en todo el ciclo musical, son los que están
relacionados con el desarrollo de la noche. Los sones de la media noche son el coyote
(suspalibuita), el gato montés (pochi) y los sones al salir el sol: el gallito, al amanecer, la cuichi, la
Danza
envuelve un paliacate rojo con el fin de colocar una cabeza de venado disecada –mazacoba– que
previamente es adornada con listones rojos en las astas así como con flores blancas con entorno
verde; éstos son colocados en cada una de las astas del venado.
El vestuario del venado es de color blanco: usa un calzón blanco de manta zaahuera; ésta se
ata a las pantorrillas con cintas. Su camisa es también de manta, pudiendo ser abierta o cerrada.
175
En la cintura lleva una manta (mazohuajim o zapeta de venado). Ésta se coloca en forma de
faldilla, que cae sobre los muslos del venado; sus medidas aproximadas son de 1.50 metros. La
huicosa36 o faja negra con franjas de colores se utiliza para sostener la zaahuera.
Sobre todas sus ropas se coloca un cinturón de pezuñas de venado llamado grujurtia. Las
pezuñas de venado son sostenidas por tiras de gamuza de seis centímetros aproximadamente. En
las pantorrillas –y enrollados hasta los tobillos– son colocados los sartales de capullos de
mariposa o ténabaris. El venado danza siempre con los pies descalzos, dando movimientos
Vestuario de pascola
El vestuario del pascola está constituido por pantalón blanco, camisa blanca, la huicoza o faja, y la
mazohuaji o faldilla de manta la cual se coloca a manera de pañal y va sujeta por una faja de lana
en la cual se introduce otra faja (en la parte anterior del cuerpo), cuyos extremos se atan arriba de
cuello se enreda un paliacate rojo y en la cabeza también una flor roja. Las pantorrillas, al igual
que las del venado, son cubiertas con los ténabaris. En la cintura lleva amarrado el cinturón de
cascabeles o coyolis. En la cabeza se pone una máscara hecha de raíz de álamo pintada
generalmente de negro; de las cejas y de la barba de la máscara cuelga crin de caballo. Otros
colores incluidos en la máscara son el blanco y el rojo; algunas llevan en la periferia de la cara una
línea blanca con puntos blancos y rojos mientras que las mejillas también suelen pintarse con
36
Esta faja tiene una longitud de 1.50 a 2 metros aproximadamente y es confeccionada con lana;
entornos rojos y con el interior blanco. Un rasgo característico en algunas máscaras es la lengua
roja que saca la cara simulando una burla constante. La máscara cambia su posición de acuerdo
con los instrumentos que le acompañan. Si es con violines, va al lado izquierdo 37 y si es con flauta
y tambor se coloca sobre a la cara. También, tanto al inicio de la fiesta como al final, se coloca la
El ritual articula múltiples elementos y éstos concatenan el todo. Cada color, cada sonido tiene
una razón de ser. La música enlaza la danza y la danza los sonidos del venado y del pascola.
Racionalmente se nos ha enseñado a desmenuzar la realidad para aprenderla, pero ésta se presenta
danza, en la realidad ambas manifestaciones se encuentran íntimamente ligadas. Por ejemplo, los
instrumentos sonoros del cuerpo utilizados en la danza son paralelamente instrumentos musicales
e instrumentos dancísticos.
Lo anterior se presenta especialmente en la danza del venado, pero también en la del pascola
Como se señaló antes, el ciclo dancístico inicia con la danza del pascola con instrumentos de
cuerda. Los violines y el arpa comienzan su ejecución y el pascola se prepara para ejecutar su
danza. En la cintura se pone el cinturón de coyolim o cascabeles, y una vez que éste está sujeto,
comienza a mover sus pies percutiéndolos sobre el piso rápidamente sin alzarlos más de dos
centímetros. Transcurren de diez a quince minutos y el cinturón es pasado a otro pascolero, y así
37
En ocasiones, como sucedió en esta fiesta, la máscara también se voltea para atrás.
177
sucesivamente hasta que se le pasa al pascolero más pequeño, un niño de 8 o 9 años. Después el
tampolero prosigue con tambor y flauta, aunque es posible que la música de estos instrumentos
inicie incluso antes de que terminen de tocar los violines. En esta fase de la danza, el pascola toca
el sena’aso o sistro con la mano derecha y lo golpea sobre su mano izquierda. A diferencia de la
ejecución anterior, lo hace con música de cuerda donde el instrumento es colocado en la parte
trasera de la cintura e insertado en la faja del pascolero. Al igual que en la participación anterior,
los pascolas se intercambian el cinturón conforme pasan a bailar uno por uno. Los sonidos de la
danza de venado pueden dar inicio al mismo tiempo que inicia el músico de flauta y tambor, es
decir, antes de que termine la danza anterior. Algunas veces sucede que tocan todos al mismo
tiempo. De la misma manera, en algunas ocasiones se puede observar a los pascolas bailando al
En esta danza, el venado da la señal de inicio al sacudir los ayales con movimientos circulares
hacia adentro. En ese momento los raspadores empiezan su interpretación junto con el tambor de
agua que comienza a contratiempo con los raspadores en sus primeros toques, para lentamente
sincronizarse con éstos haciendo cuartos y después octavos. Por su parte, los raspadores arrancan
lentamente haciendo figuras rítmicas de un cuarto, luego octavos y, finalmente, octavo dos
dieciseisavos. La melodía no tiene relación con el ostinato rítmico. Generalmente los cantos
terminan dos veces en tónica y una en dominante para volver a terminar en tónica, es decir el
danza de venado es meramente referencial, ya que el origen de estos cantos no tiene nada que ver
con el sistema musical temperado. Esta estructura se repite tres veces acabándose a la señal del
178
venado.38
Los instrumentos musicales para la danza de venado son: tambor de agua (huizari), (baa-
wehai para los yoremes yaquis), raspador (jucha-co), vara para el raspador (jiruquiam), sonajas
ténabaris, flauta de carrizo, tambor de doble parche, arpa, dos violines, sistro o sena’aso.
Instrumentos musicales:
Instrumentos de la danza:
A) Cascabeles de metal.
B) Sonajas.
38
Los cantos del venado hacen referencia a la forma de vida del animal en el monte.
179
dirigí fue una vez más San Miguel Zapotitlán en el municipio de Ahome. Este lugar ya lo había
visitado con anterioridad el 29 de septiembre del año 1989, para la fiesta de San Miguel Arcángel.
Por un momento creí que el autobús estaba en tan malas condiciones como en el que llegué de
la ciudad de México, pero por el contrario, nuestro autobús se encontraba sin ningún desperfecto
desaparecer de nuestros cuerpos, y sirvió como un soporífero más para relajarnos y poder
descansar en el lapso de tres horas que tardamos en llegar a la ciudad de Los Mochis.
El camino es siempre apacible por los secos y polvorientos cerros en donde algún cactus se
aparece de repente dentro de algún arbusto como cuidando el monte. Arribamos a Mochis a las
7:40 pm. Inmediatamente Juan y yo nos trasladamos a la terminal donde salen los camiones con
rumbo a San Miguel. Después de una breve espera, por fortuna encontramos el último camión que
partió a las 8 pm. Según lo calculado, la danza de matachines, cuyo registro era el objetivo
principal de este viaje, daría comienzo a las 9 pm. Por lo tanto nuestro tiempo de viaje desde la
salida de la ciudad de México a Culiacán, atravesando por Los Mochis y luego a San Miguel era
Esperaba llegar a las 8:30 pero el camino se hizo un poco más tardado de lo previsto. Nuestro
autobús no tenía mayor conflicto de cupo y sólo se apreciaban ocupados la mitad de los asientos.
En una de las paradas del autobús subieron varias mujeres hermosas, con quienes el chofer platicó
antes de cobrarles el boleto. En el autobús se contagió el aire de la Navidad y toda la gente subía
y bajaba muy contenta con la esperanza de pasarla en compañía de la familia o de los amigos. Por
180
Hicimos 15 minutos más de lo esperado y llegamos a las 8:45. El camión, que generalmente
entra por la calle principal, en esta ocasión entró por una calle paralela. Al parecer le fue
imposible debido a que esta calle central estaba siendo pavimentada. Me dirigí hacia el templo de
los yoremes; pasé por la enramada donde bailaron el día 29 de septiembre pasado. Al pasar por la
iglesia mestiza confirmé que la orientación de su templo es de norte volteando hacia el sur. El
templo de los yoremes tiene la misma orientación. Llegamos al templo yoreme pero no había
nadie. Le preguntamos sobre la danza a un hombre que encontramos y éste nos indicó que ésta se
realizaba en la casa de la persona que esa noche tenía al niño Dios, y que éste sería llevado a las
Juan y yo caminamos por una calle que salía por un lado del templo en su lado este.
Continuamos unos 500 metros hasta que el sonido de las maracas de los matachines nos llamó la
atención. Aunque sabíamos que la fiesta estaba iniciando en este lugar caminamos de frente
todavía unos 200 metros para conocer más el lugar. Posteriormente regresamos y entramos en el
Al llegar saludamos a pequeños grupos de tres o cuatro personas reunidas, de las cuales sólo
algunas respondieron al saludo. El altar estaba al lado de la entrada este de la pequeña casa; en
éste se encontraba el niño Dios en una mesa a un lado de una imagen de la Virgen María.
Los preparativos para la fiesta y la danza de matachines dan inicio en una casa particular en
donde se reúnen los danzantes de matachines, los organizadores, las autoridades, la imagen del
niño Dios, y la de la Virgen María. La casa donde se concentra la gente, se encuentra a quinientos
observadores, y otras quince personas que se ubican en la parte interna de patio junto a la casa;
En la parte exterior de uno de los muros de la casa, esta un pequeño altar dedicado al niño
Dios y a la Virgen María, el cual tiene múltiples adornos de papel de distintos colores. Su
orientación es la siguiente: el frente se proyecta hacia el oriente, la Virgen María mira de frente al
sur. Abajo de la Virgen que es cargada por los fiesteros, se encuentran los músicos de la danza,
guitarra y dos violines; a cada lado del niño Dios permanece un niño vestido de matachín pero con
una corona, rasgo que lo identifica como malinche, a diferencia de los otros danzantes de
matachines.
Frente al altar se forman las dos filas de danzantes, cada fila consta de trece individuos en su
mayoría niños, y adolescentes. La parte de adelante es ocupada por personas adultas, en medio
En medio de ambas filas se coloca el matachín mayor o Monarca, que marca los pasos, los
Los matachines comandados por el capitán, segundo de derecha a izquierda de los cuatro que
ahora permanecen al frente, comienzan a bailar a las 21:30 horas. Enfrente se ubican los cuatro
hombres principales de la danza llamados tenenchis39 que a su vez se desempeñan como monarcas
auxiliares, y que guardan una jerarquía inferior respecto del monarca mayor. Los tenenchis
pueden relevarse en el transcurso de la danza. Detrás de ellos en los extremos de las filas, se
39
Significa “ayudante” en lengua mayo.
182
forman los aprendices ordenados jerárquicamente de acuerdo con sus habilidades en la danza.
También existen unos personajes a los que se les llama “Los chicoteros” 40 cuyo trabajo principal
radica en cuidar que la danza se lleve a cabo sin problemas de organización, así como de guardar
el orden y hacer respetar a los danzantes, pero en esta ocasión brillaron por su ausencia, puesto
que la danza fue transgredida constantemente por parte de los mestizos o yoris que bailaban en la
fila de los matachines en forma desordenada.41 Sin embargo, hay que resaltar que en la danza
cualquier persona puede participar siempre y cuando se coloque una pañoleta en la cabeza.
En las dos filas principales, se encuentran las mujeres colocadas en el extremo de la formación
Como parte complementaria de la danza, bailan las malinches, quienes se ubicaban en las filas
horizontales de frente a la danza y detrás de los niños que se iniciaban como matachines. En el
extremo superior izquierdo se encuentran los músicos que acompañaban a la danza, ordenados
Partida
De acuerdo con el cronograma hipotético, la procesión en la que se carga al niño Dios rumbo al
templo se realiza a las doce de la noche, sin embargo el movimiento de salida al templo se inició
desde las 22 horas con el estruendo de los cohetes al momento de mover al niño Dios. La imagen
40
El primer chicotero es quien se encarga de recoger los donativos y de distribuir los cargos
dentro de la danza.
41
Dichas interrupciones no se manifestaron hasta después de la media noche.
183
fue tomada por las mujeres, y a cuatro metros frente al lugar original se hizo el primer alto, en
donde el niño fue rodeado por los organizadores principales y por los danzantes. Paralelamente el
capitán de la danza hizo una plegaria que se prolongó durante cinco minutos; los cohetes
anunciaron la continuación del recorrido y de la fiesta. Los músicos se colocaron al lado izquierdo
en el mismo lugar que tenían cuando estaban sentados en al altar, y dieron comienzo a la música
con el “son del niño Dios”. Los matachines continuaron en su misma posición respecto del altar,
pero caminaron y bailaron hacia el frente, en donde se encontraba una cruz a cincuenta metros del
lugar original.
Llegando a la cruz la rodearon en dirección oriente (hacia el lado derecho del altar), hasta la
salida. En el solar de la casa se realizó un alto en otra cruz que se encontraba más adelante, hasta
templo. Al arribar al cerro del templo, la procesión era esperada por la muchedumbre que ya se
había dado cita para participar en esta fiesta religiosa. Antes de entrar al templo, hicieron un
último alto; en este instante se reinició nuevamente la música y sonó el tambor junto con las
campanas que se encuentran afuera del templo. Por otra parte, los cohetes continuaban
primeramente los matachines con su inconfundible sonido de las sonajas, después los músicos y,
posteriormente, la Virgen María y el niño Dios cargado en ese momento todavía por las mujeres.
Al colocar al niño el altar junto con San Juan, la Virgen y otros santos, los músicos no tocaron ni
Los matachines entraron y se dirigieron inmediatamente hacia el altar y saludaron a los santos
después los capitanes, lo chicoteros, los danzantes propiamente hasta llegar al más pequeño de los
matachines.
Por otro lado se escucharon dos tambores, uno haciendo un llamado para congregar a los
matachines y el otro fue tocado por un tamborilero; el primero se escuchó desde el momento en
que salimos de la casa original en donde se velaba al niño Dios; no se supo nada del tambor que
Este primer tambor que indicaba la congregación de los músicos era independiente del otro
tamborilero con flauta, pues este último apareció cuando la procesión iba en la segunda cruz.
Cuando llegaron los matachines al templo, entraron juntos pero luego regresaron a la puerta de
La danza continuó por espacio de una hora entre son y son hasta que llegó la media noche, hora
Faltando unos minutos para la media noche, los danzantes se formaron de tal manera que crearon
una cruz con sus palmas, compuestas de plumas, que llevaban en la mano izquierda. Con la mano
derecha sacudían la sonaja y con los pies marcaban el ritmo de la música, mientras que su cabeza
estaba cubierta por un paliacate rojo. De esta manera la música continuó y los danzantes siguieron
En el fondo del templo, muy cerca del altar, se encontraban las malinches, que son dos niños
185
más que portaban su atuendo con corona de matachín, collares y paliacate. 42 Los matachines
bailaron así hasta la media noche; posteriormente uno de ellos levantó a uno de los niños y lo
colocó sobre sus hombros, la danza prosiguió con el niño a cuestas en señal del nacimiento del
niño Jesús.
La fiesta
Los danzantes prosiguieron hasta bien avanzada la noche. No obstante, tuvieron que suspender la
danza debido a las constantes provocaciones de los mestizos, que entorpecían y acosaban a los
danzantes tratando de bailar igual que ellos. Por otra parte, la población ya se había delimitado
sentados en las bancas del templo.43 Cabe precisar que muchos indígenas se encontraban haciendo
A la seis de la mañana del día veinticinco, la danza continuó con otros matachines. Los
músicos se levantaron quejándose del desorden de la madrugada pero así reiniciaron la música con
el “son del coyote”. Durante la noche los últimos matachines que danzaron eran en su mayoría
adultos, no así en esta ocasión. En ese momento los que giraban y golpeaban el suelo en las filas
eran niños y jovencitos de escasos 15 años; el monarca mayor era un jovencito de 16 años; como
siempre los hombres en el frente y las mujeres y los niños atrás. Este momento se prolongó
durante dos horas, posteriormente los danzantes salieron a hacer campaña a otras casas en donde
42
Según información del gobernador, “estos niños son los que protegen al niñito Dios”.
43
Cuyo espacio y ampliación se debe al techo de reciente construcción.
186
Entrevista al gobernador44
Los matachines sufren mucho porque durante ocho días y ocho noches son ellos los que velan al
niño Dios. Durante las mañanas salen a campaña para conseguir dónde velarlo y allí le bailan otra
vez; a las doce de la noche descansan para seguir al día siguiente y al otro siguen con la campaña
para buscar otra vivienda en donde una persona haya hecho la promesa de prestar el espacio a
cambio de que el niño Dios interceda por algún infortunio familiar. Entonces al dueño de la casa le
piden un favor a cambio de la promesa. Los matachines continúan en las casas pidiendo, bailando
y haciendo su ceremonia. Cuando llegan las seis de la tarde, van a otra casa donde lo van a velar.
—Sí, es que son las estaciones que dan ellos, cada diez metros, cada veinte metros ellos hacen
una estación, entonces allí van haciendo su ceremonia... le van bailando al niñito Dios allí.
—La estación viene siendo el alto porque así viene en La Biblia, ¿no?; cada veinte metros le
van haciendo esas paradas que son las estaciones. Entonces ahí le van bailando, le rezan y todo,
hacen la ceremonia; y ahí siguen. Entonces ya el jefe mayor que es el monarca –ese es el que los
va a dirigiendo– van, hacen la ceremonia y así hasta que llegan aquí al altar, así como lo vio
ahorita que lo traían de allá. Vienen siendo como veinte personas las que andan acompañando al
niño Dios.
44
Entrevista realizada con la participación de Juan José López en la grabación.
187
—¿Hay un orden?
—Sí hay un orden, así es. Ahí andan veinte personas, éstos que son los auxiliares de ellos –los
monarcas– para que la cosa salga bien, que todo salga bien, que salga en orden todo, y que son
los que traían los chicotes; con eso ellos ya les hablan para que salga bien toda la ceremonia. Todo
hasta que se termina el año, entonces ellos cuando ya lo entregan –que ese es el año nuevo–
entonces ya a las seis de la mañana ya entregan todo. Y ahí sigue adelante, a los seis días salen
esas que son las colgasones45 que les dicen; también vuelven a bailar otra vez, a hacerle la
ceremonia aquí al niñito Dios, y así... Entonces cuando ya a los quince días, ahí se entregan ellos
cosas de comida, de pan y toda la fruta entregan ellos ahí para la fiesta. Entonces hacen unas
soguillas que se le entregan a la Virgen, y ya se las ponen ahí para que ya esas personas, el que
quiera ya recibir eso, entonces ya le pone una soguilla, y ese ya va cumplir lo que le estén
pidiendo. Y así, así sigue la misma, la de los quince días sigue hasta que ya le entrega todo eso, se
devuelven como los primeros le devolvieron; le dieron a los que recibieron entonces a los quince
Según otra información46 los matachines comienzan a bailar siete domingos antes de navidad
en las casas en donde hicieron la promesa de cuidarlo toda la noche, pues la imagen del niño Dios
será trasladada de una casa a otra, y es en estas velaciones cuando bailan los matachines desde el
Los grupos de los diferentes matachines se van rotando, no son siempre los mismos danzantes.
45
Se desconoce el sentido de esta palabra.
46
Entrevista con Esperanza Bernal.
188
Los matachines recorren las casas de San Miguel bailando y recibiendo los regalos que la gente les
otorga voluntariamente, finalmente llegan a la casa en donde se velará la imagen, y aquí continúa
Vestuario de matachines
paliacate rojo para cubrir el cabello. En la mano derecha carga una sonaja 48 hecha de bule, pintada
de color rojo generalmente, aunque también puede ser de color verde, la superficie de la sonaja
Con la mano izquierda sostienen una tableta de madera de color rojo o verde y a ésta le llaman
“Palma” cuyo material es raíz de álamo. En la punta posee dos espigas de palma o alambre, 49 a su
vez tiene tres pares de motas de plumas con diferentes colores repartidas equidistantemente en la
vara, es decir, una en la parte inferior otra en medio, y la superior en la punta. Los motas
superiores son de color rojo, las de en medio, amarillo y otra vez las inferiores de color rojo. Las
motas están hechas con plumas de gallina o de gallo. La vara es amarilla y la otra puede ser verde,
aunque también las hay de color blanco y rojo. Éstas se ordenan en forma ascendente simulando el
47
Según algunos comentarios, un día después también se bailaría pascola y venado en una casa de
forma de rectángulos, pero puede tener solamente uno; abajo de los huecos también trae una
figura en forma de cruz, colgando del mango dos listones de color rojo.
La malinche
Los niños llamados malinches son los únicos que cargan la corona o cupia a diferencia de los
demás matachines.
Las malinches usan vestido largo color azul, rosa o blanco, la cupia, el ayal y un velo que cae
sobre la espalda; los zapatos pueden ser los del uso diario; a algunos niños también se les viste
La corona
En el centro de la corona se deslizan tres soportes de diferentes colores que descansan sobre un
aro base. En el frente superior se localiza un espejo y en la parte trasera otro. Es en esta última
parte donde penden diez listones de diferentes colores de medio centímetro de ancho por unos
treinta de largo. La corona descansa en la cabeza del niño que a su vez es cubierta por un
paliacate. Del aro inferior base también penden una serie de collares que pasan frente a la cara del
niño.
La música
La danza es acompañada por una guitarra –que puede ser desplazada por un arpa– y dos violines.
Todos los instrumentos son comprados a excepción del arpa que es elaborada “artesanalmente”.
Los sones que suelen interpretar son de carácter religioso –el son del niño Dios– pero también los
hay de nombres de animales tales como el toro, el gallito, el coyote, el caballo ensillado, etcétera.
190
Muchos sones se improvisan según la habilidad de los músicos para componerlos en el acto. La
música de la guitarra y los violines se escucha durante toda la noche, pero en este caso existió una
Con el sabor amargo que deja la muerte y una dulce melancolía, me dirigí a Sonora después de
Sin ninguna programación previa, viví, por un lado, el ritual de muerte entre los mestizos de
Michoacán, y por otro, la muerte y resurrección de Jesús durante la Semana Santa de los yoremes
yaquis en Sonora. El sepelio se desarrolló en una atmosfera indescriptible. Lo que pude asir de ese
ser querido, quien había elegido su recorrido por esta vida y la conclusión de su propio destino.
A finales de los años ochenta trabajaba en El Colegio de México, cuando repentinamente recibí
trabajo para poder ausentarme durante varias semanas. Con la idea de llegar hasta Sonora después
de este evento, antes de salir preparé todos los aparatos de investigación, entre éstos la grabadora
y la cámara que me permitirían registrar el ritual la Semana Santa en la tierra de los yaquis del sur
de Sonora.
Cuando llegué al pueblo de Michoacán toda la gente comentaba la noticia. No supe si fue la
intensidad del ritual funerario, las relaciones que había tejido con esa familia, o todo en su
conjunto, lo que haría que esta experiencia me acompañara durante el resto de mi vida. En el
ritual funerario no faltó la música y la danza en la que participé extirpando en colectivo el dolor y
A pesar de que este evento mortuorio fue muy impresionante, y trascendió en otras esferas de
192
mi experiencia, lejos de paralizarme me catapultó para continuar, sin ninguna reserva, hacia el
trabajo de campo en Sonora, donde confirmaría una vez más haber encontrado el oficio y la
Me despedí de mi familia miochoacana y tomé el primer autobús que pasó por el pueblo maderero
enclavado en la sierra. Al ver el camión aproximarse, subí tan rápido como pude sin preguntar si era
directo o vía larga. Pronto cayó la noche y llegué a Guadalajara muy de mañana; continué mi camino al
norte por toda la costa. Me dirigí a Culiacán, Los Mochis, Ciudad Obregón y finalmente llegué al
No fue casual llegar a este lugar; Alejandro, hermano de Gerardo, fue quien me despejó el
camino para que pudiese realizar mi primera estancia en territorio yaqui. Con el calor intenso del
mes de abril tomé el autobús que sale de Ciudad Obregón con rumbo a Pótam. En el pueblo ya me
esperaba Ismael y su esposa. Mis amigos de Ciudad Obregón me dirigieron expresamente con
Ismael, alias El Charo, sabiendo de antemano que mis intereses se centraban sobre todo en la
música de los yaquis. Ismael es un hombre moreno, no muy alto de estatura (como otros
yoremes), y más bien poco robusto. Nunca me imaginé que mi amistad con él se prolongaría
durante varias décadas y hasta el día de hoy puedo decir que es uno de mis amigos yoremes que
el error de llegar cuando el proceso ritual ya había iniciado, en esta ocasión no estaba dispuesto a
perderme cada detalle de la fiesta, poder registrar a sus participantes, su organización festiva y,
sobre todo, la maravillosa música de la danza de venado y de pascola. Me fui con mucho tiempo
Al principio de los años noventa los yaquis para mí sólo eran referentes bibliográficos, sin
embargo, ahora tenía la estupenda oportunidad de vivir en carne propia el ritual de Semana Santa.
Esperaba con tal expectación cada evento que mis noches y mis días se hacían cada vez más
El pueblo de Pótam
Pótam, que significa “topo escarbando”, es uno de los ocho pueblos yaquis formados en el siglo
XVI por el jesuita Andrés Pérez de Rivas. Pertenece al municipio de Guaymas y su población en
los años ochenta no llegaba a los 5,000 habitantes. Como el territorio yaqui es el único en el país
que posee autonomía política y territorial, ni el municipio ni el estado ni la federación han metido
las manos directamente para llevar servicios eficientes de drenaje o pavimento. Excepto la calle
principal que conecta con la carretera, todos los demás accesos y calles de Pótam son de tierra y
Durante la Cuaresma, y sobre todo durante Semana Santa, los mestizos tienen la costumbre de
trasladarse a las diversas playas. No obstante para los yoremes de toda la región cahita, es un
Los festejos de la Semana Santa inician desde el miércoles de ceniza. Este día comienza
formalmente la Cuaresma, período que obliga a cumplir con algunas prohibiciones a la población
194
representación de Jesús. Sin embargo todos los participantes se ven de alguna manera
involucrados en dichas prohibiciones. Este miércoles que marca el inicio de la Cuaresma, tanto los
sacerdotes católicos como los maestros rezanderos de la iglesia yoreme marcan con una cruz de
su máscara característica. La procesión se realiza alrededor del templo a las tres de la tarde. En
esta procesión los organizadores del ritual, en especial los encargados del templo, sacan la figura
del Nazareno o Jesús crucificado, y después a su madre, la Virgen María. En el conti salen del
templo en dirección norte y doblan hacia la izquierda hasta dar la vuelta completa al templo y
kilómetro aproximadamente.
Los chapayecas o judíos ocupan un lugar preponderante en el desarrollo de las actividades que
se llevan a cabo durante la Semana Santa. Dentro de sus obligaciones está seguir algunas reglas,
50
La religión católica es la que mayor número de adeptos tiene en esta región, y en todo el estado
de Sonora. Sin embargo, como se verá más adelante, la religión yoreme, si bien rescata muchos
reconoce a los chapayecas como sinónimo de judío y fariseo. En esta sección se utilizarán como
sinónimos chapayecas y judíos. Sobre la palabra chapayeca existen algunas versiones que indican
entre ellas, obedecer a sus superiores, no tener relaciones sexuales y padecer una serie de
penitencias y sacrificios que forman parte de su promesa como judíos o fariseos. En el conti
también participan los hombres –chapayecas– que usarán su vestuario, pero al principio no todos
lo llevan puesto. En este tiempo se suman los cabos mayores y menores,52 los capitanes, los
caballeros, las cantoras, los rezadores y la gente del pueblo que participa en la tradición.
Para el segundo viernes, otro chapayeca se incorpora al conti vestido con su atuendo
característico y con su inconfundible máscara. Para el tercer viernes aparecen los demás
chapayecas que relizaron sus promesas para participar en el ritual; todos llevan máscara y su
vestimenta ritual. Al mismo tiempo que hacen su aparición los chapayecas también se integran los
En esta semana y a partir del tercer viernes hacen la pasión del niño, la cual consiste en sacar al
niñito Jesús y pedir limosna y posada en todas las casas; la gente les da dinero o cualquier otra
cosa que puedan sacrificar como prevención contra el infortunio.53 El sábado del tercer viernes
sale la imagen de Jesús a visitar las casas para curar enfermedades que sólo serán sanadas con la
fe de la gente. En cada casa donde se le mande traer, se le hará una fiesta. Esta actividad se
52
Autoridades de los chapayecas, sin su atuendo especial.
53
El sacrificio podemos entenderlo por un lado como una acción de sí mismo y otra para sí mismo.
Esta última se entiende como el hecho de abandonar algo para los dioses, con el fin de obtener un
beneficio. Por su parte, el sacrificio de sí mismo o autosacrificio, es el que implica darse a los
Cuarto viernes
Para el cuarto viernes posterior a la Cuaresma, sale la Virgen María detrás de Jesús en el conti. En
con su entorno a través de señas dado que no les está permitido hablar. Mediante este lenguaje y
golpes en su bastón el chapayeca pregunta a la Virgen sobre el lugar donde se encuentra su hijo.
Los chapayecas, para comunicarse entre ellos, realizan una serie de señas mediante el manejo de
golpes con su cuchillo y su bastón de manera que cada movimiento y toque tiene varios
señales para expresar afirmación, negación, agradecimiento, adelante, alto, agua, alimento,
Para este viernes, todos los chapayecas salen con su vistoso vestuario que cargarán durante
Vestuario
El vestuario de los chapayecas se compone de una máscara o sewa54 hecha de piel de chivo, que
En la parte de la cara, el pelo del animal es retirado; ésta, por lo general, es pintada de color
54
Significa “flor” en la lengua yaqui. Sin embargo sewa es la metáfora sagrada para designar
múltiples cosas sagradas. La traducción directa de máscara es chomo o cabeza, pero es demasiado
rosa, la nariz es recta y muy grande, la boca sobrepuesta en la máscara es también notoriamente
más grande proporcionalmente con el tamaño de la cara.55 Las orejas son lo más característico de
estas máscaras ya que destacan por su tamaño; pueden ser parte de la cara o cueros
independientes, su color es blanco aunque también puede ser rosa al igual que la cara. Por la parte
frontal de las orejas se observan flores pintadas de color rojo; por dentro su entorno está pintado
de color blanco. En algunos tipos de máscaras las orejas son las alas de un águila o una mariposa
cuyo cuerpo viene a desarrollarse en la cara. Existen otras máscaras de este mismo tipo que
cargan además una corona o un sombrero por encima. Por otra parte, también se aprecian otros
modelos de máscaras, por ejemplo las de apaches que llevan un gran penacho de plumas en el
extremo superior de la máscara. Igualmente existen las máscaras de caras de payasos, otras de
caras de madera pintadas de verde o de color café oscuro con los rasgos de la cara abultados en
forma caricaturesca. Por otro lado, se observan máscaras de caras de negritos y, entre los diversos
payasos con su nariz roja y redonda. En la cintura llevan un cinturón de pezuñas de venado, en los
pies sólo algunos se enredan los ténabaris o sartales de capullos de mariposas que contienen
piedrecillas por dentro; a su vez, en la pantorrilla llevan la parte superior de las botas o
simplemente hules en donde se golpean periódicamente con el cuchillo. Otra excepción más es la
capa unos cuantos amarran al cuello y les cuelga en la espalda. En la mano derecha cargan un
bastón delgado de apenas un centímetro de diámetro por un metro de largo, en el que resaltan los
55
Los colores originales fueron el rojo, el negro y el blanco. Actualmente existen distintos tipos de
colores: rojo abajo, luego blanco después rojo, rosa, rojo, verde, rosa y hasta arriba el color en
bruto de la madera. En la mano izquierda llevan un cuchillo de madera que utilizan, como se
Durante la Cuaresma los cabos no usan su capa negra. Ésta será incluida en su vestuario a
partir del Jueves Santo. No obstante, portan su espada de madera pintada de blanco con
fragmentos de color verde rojo o rosa, de un metro aproximadamente de largo. Además, cargan
su sombrero y el paño o paliacate con el que se cubrirán la cara para dejar sólo los ojos al
descubierto.
Para el quinto viernes, además de los chapayecas y cabos que participan activamente en el conti o
procesión, también aparecen también los Pilatos en sus caballos, quienes también tienen mando
sobre los fariseos o chapayecas. En este día, conocido también como viernes de San Lázaro, es
cuando amarran y azotan a Jesús dentro del templo con una vara de mezquite durante tres
Este viernes entre los yaquis es dedicado a los perros, a quienes se les coloca un un listón rojo
como distinción familiar del día dedicado a este animal. Aunque los otros días del año se les puede
maltratar, este día está dedicado enteramente a los perros de cada familia yoreme. Antes de que la
56
Jesús o el Nazareno es la imagen del templo, cuando la gente dice Jesús o el Nazareno no se
refiere a la imagen sino al personaje que encarna la figura del santo. A veces se presenta como el
santísimo, otras como el Nazareno, sobre todo cuando lo persiguen, y como Jesús o niño Jesús
familia pruebe los alimentos, se les sirve primeramente a los perros. Su comida puede consistir en
azúcar con piloncillo y pinole o la comida que ha sido preparada por cada familia. Este día el
perro o uu chu’u no sólo tendrá el beneficio de ser tratado como persona sino que es invitado y
El sexto viernes, llamado también viernes de Dolores, se realiza nuevamente el conti con todos los
trecientos metros delante del templo– la procesión hace alto, con la imagen de Jesús caminan tres
El sábado a las tres de la tarde, sacan a San José del templo y lo trasladan al lugar donde se le
velará durante toda la noche de la fiesta. La velación se realiza en la casa que los capitanes hayan
destinado para ello. El dueño de la casa consigue cuatro hombres y cuatro mujeres para que le
ayuden a organizar la fiesta. La celebración inicia desde el sábado en la noche para amanecer el
domingo. Después de dejar a San José en la casa del fiestero, se hace una procesión en una
57
La ramada es una construcción hecha de carrizo con horcones de mezquite en cada una de las
esquinas. El techo es cubierto de ramas de álamo o de carrizo y sus dimensiones varían entre los 6
por 6 metros. En estas ramadas se realizan las actividades rituales, incluyendo la música y la
danza; otra ramada aparte sirve para cocinar la comida de los participantes durante los últimos
días santos.
200
ramada que se sitúa cerca de la casa, ahí se bendice a los santos y después a los alpés,58 luego se
bendice a los fiesteros, a los fariseos, a los músicos, a los danzantes y al pueblo en general. En la
velación participan los capitanes, los chapayecas, los cabos, las cantoras, los músicos y los
Al santo se le reza y se le baila venado y pascola. El pascola, como se dijo antes, es el único
personaje autorizado para hacer chistes y transgredir la normatividad de las fiestas cristianas,
aunque su mayor gracia y burla la realiza en el Sábado de Gloria y en otras fiestas patronales.
Los instrumentos musicales que intervienen en la fiesta son los mismos que utilizan los mayos
para sus rituales: dos o tres raspadores, un tambor de agua para la danza de venado, dos violines y
flauta de carrizo y el tambor de doble parche de treinta centímetros de diámetro por cinco de
espesor.
En la mañana del Domingo de Ramos, antes de la bendición de todos los participantes en una
cruz que se coloca cerca de la casa del fiestero, se regresa la imagen de San José al templo. Ya en
misa y se reparten las palmas o ramos a toda la gente; finalmente se realiza un conti que da por
El lunes en la mañana alrededor de las diez, se lleva a cabo un conti en el que intervienen
58
O bandereros, refiriéndose probablemente al alférez.
201
Figura 4. Ubicación geográfica del templo y otros sitios donde se desarrollaron las actividades de
Semana Santa
Poco antes del mediodía salí al templo para ver cómo iban los preparativos para la noche. Me
sorprendí de ver que la iglesia estaba casi vacía. En el interior había solamente un señor de
nombre Silvestre Aguilera quien me preguntó qué andaba haciendo. Le comenté que por la noche
estaría presenciando el ritual de tinieblas y que también iría a ver como azotaban a la gente. El
señor me preguntó si también me haría azotar por los chapayecas, le respondí que no sabía
todavía y él soltó una sonrisa enigmática. Seguimos conversando sobre mi interés de ver las
202
danzas y escuchar la música para la danza de pascola y venado. Me preguntó si sabía la historia
del nacimiento del pascola y le confesé mi completa ignorancia. Sin perder el tiempo comenzó a
contarme sobre el pascola y su padre el Diablo, y que la Virgen tenía un baile muy bonito en el
oriente y que el demonio otro al norte, entonces fueron a buscar a los pascolas, hijos del demonio
y al bailar para las vírgenes y colgarles su rosario ya no pudieron regresar con su padre Satán.
para no perder un solo detalle, pero él me detuvo diciendo que ese tipo de aparatos estaban
prohibidos en la iglesia y aún más durante la Semana Santa. No tuve más remedio que guardar mi
grabadora y apuntar en mi cuaderno todo lo que me decía. Al final el señor se fue de la iglesia y
nos despedimos para luego vernos durante la noche. Posteriormente me dirigí a las ramadas de los
huiriveños y el moro, que es el fiestero, me dijo que podía grabar todo lo que quisiera, siempre y
cuando no fuera antes del Sábado de Gloria. Me dio gusto saber que ya tenía el consentimiento de
una autoridad para poder llevar a cabo el registro sonoro del ritual.
Antes de describir las actividades de este día es necesario dar los pormenores de la ubicación
del templo de Pótam, así como de las enramadas y las actividades que se desarrollan en el
transcurso de la Semana Santa. Durante el tiempo que recorrí el pueblo antes de las actividades
rituales de la Semana Mayor, pude percatarme de la disposición geográfica de los lugares más
importantes para las actividades rituales, así como de la disposición de los santos al interior de la
iglesia, y solicité también un cronograma hipotético de las actividades al interior de las ramadas.
La orientación del templo es muy peculiar ya que, a diferencia de otros que se encuentran en el
203
sur del país cuya entrada aparece generalmente en dirección oriente,59 el templo de Pótam tiene la
entrada con dirección norte, inclinada ligeramente hacia el oriente. Frente a la entrada se ubica el
panteón que abarca tanto el frente como el ala poniente. Las cruces que descansan sobre las
tumbas se orientan igualmente hacia el norte, excepto algunas que miran hacia el oriente y que
Todo el templo está construido de ladrillo y cemento.60 Según información de la gente del
lugar la construcción quedó inconclusa, puesto que se habían proyectado dos torres al frente
siendo la del lado oriente la incompleta. El interior del templo era de color rosa y los santos
estaban situados de la manera siguiente: La imagen del niño Dios, mejor conocida como el
Santísimo, colocada en medio del templo y cubierta por trébol, dejando a la vista solamente el
cuello y la cabeza. En el lado izquierdo se observan dos cristos que la gente nombra como los
nazarenos; en el ala izquierda del templo, se encontraba San José con un niño en los brazos. En
este mismo corredor permanecían San Rafael, San Antonio y San Juan. En el mismo sentido, en el
Como mencioné antes, el Santísimo estaba puesto en medio del templo mirando hacia la
entrada y frente a él había una figura en forma de triángulo isósceles de color negro, sostenida por
otro palo de madera que descansaba finalmente sobre un tripié hecho también de madera. El
59
Tal como se encuentran en la comunidad tarahumara de Saquirachi, y la comunidad mayo de
triángulo sostenía doce velas en dos maderos del mismo tamaño, es decir uno del lado derecho y
Los arreglos de los nazarenos, así como toda la ropa de los santos es conseguida por las
205
tenanchis, quienes son las encargadas de cuidar, por promesa, sus vestidos.
En punto de las doce de la noche, los chapayecas hacen una llamada con una tabla de cincuenta
centímetros de largo por veinte de ancho, la cual posee una manija que, al girarla, se azota de un
lado a otro produciendo el estruendoso sonido que resulta de la percusión del metal con la
madera.
A pesar de que los chapayecas están presentes desde varias horas antes de la llamada, la
actividad propiamente dicha da inicio a partir de las doce de la noche. El chapayeca da tres
llamadas consecutivas y todos parten en formación junto con los cabos, desde su lugar de
descanso hasta adentro del templo demarcando un circuito que se repetirá en cada llamada. En
total hay doscientos judíos entre chapayecas y cabos, tanto del grupo los huiriveños como de los
poteños, que participan en esta ocasión.61 Cada rezador se coloca frente al Santísimo y da inicio a
61
En el pueblo de Pótam hay varios barrios y bandos que pueden coincidir en un mismo espacio
ritual. En esta ocasión los bandos participantes eran los poteños y los huiriveños. Es así como
están divididos en la fiesta y en el pueblo de acuerdo con la historia contada por los yoremes. Por
un lado el bando de los que se dicen originarios de Pótam, y por el otro los que provinieron
antiguamente de Huírivis, que es un poblado yaqui ubicado al norte de Pótam, de donde salieron
algunos de sus pobladores desde tiempos de la revolución por motivos religiosos. Algunas
personas narran que durante los constantes enfrentamientos armados que hubo a principios del
siglo XX, los santos de Pótam fueron destruidos en el interior del templo, por lo que hubo
necesidad de traer santos de la comunidad de Huírivis. Esto hizo que algunos pobladores de esa
los cantos y rezos en latín, los cuales son leídos de un pequeño libro heredado de sus antecesores.
Los cabos y chapayecas se colocan en formación dentro del templo, los primeros van por fuera y los
segundos por dentro, es decir, se hacen cuatro filas, dos del lado derecho y otras dos del lado
izquierdo. Los chapayecas no dejan de sonar sus bastones con el cuchillo; por cada paso que dan
golpean el bastón dos veces consecutivamente. El golpeteo del cuchillo sobre el bastón de los
chapayecas, así como los pasos de ellos mismos crean junto con el sonido de las campanas y los
cohetes, entre otros tantos sonidos, una atmosfera hipnótica que prepara a todos los participantes para
Al terminar cada ciclo de rezos y movimientos de los chapayecas, éstos salen del templo en
filas y regresan marchando hacia la imagen del Santísimo y se apaga una de las doce velas que
ubicado al frente de la formación, indica con su toque de tambor a los otros que permanecen
afuera, la necesidad de quitarse de encima las palabras santas y los rezos que se escuchan al
interior del templo. Para tal efecto, mueven la cintura de un lado a otro sacudiéndose y sonando el
pantorrilla hacia adentro golpeando sobre sus hules o cueros que las cubren; todo con el fin de
soltar lo que se les haya podido impregnar de lo que se dijo dentro del templo.62
Los ciclos de las entradas y las salidas de las filas de los chapayecas se mantienen durante hora
62
A pesar de que el chapayeca representa la maldad hacia Jesucristo y por lo tanto la irreverencia
hacia él, no es pensamiento real de éste, puesto que siempre se mantiene rezando interiormente y
y media aproximadamente. En este lapso, se fueron apagando cada una de las velas del triángulo
que representan cada uno de los misterios. Este triángulo se encuentra entre “El Santísimo” y las
formaciones de los chapayecas. Conforme avanzaba el tiempo y se apagaban las velas, crecía la
expectación para entregarse a los azotes que los chapayecas darían a la gente que así lo solicitó
como parte de la ortodoxia ritual. El golpeteo de los pies de los soldados chapayecas hacía
percutir las piedrecillas de los ténabaris; al mismo tiempo se escuchaba el sonido de los cuchillos
y del cinturón de pezuñas, que junto con el universo sonoro generalizado, incrementaban los
ciclos de concentración ritual. De repente, se apagó la última vela y se escuchó el sonido de una
campanita y se apagaron los focos que iluminaban el templo. Los gritos no se hicieron esperar.
Inmediatamente los chapayecas se golpearon unos a otros con un látigo: uno se hinca y otro lo
azota tres veces en la espalda para que se salgan los malos pensamientos. En realidad el látigo
estaba enrollado, y con este se golpeaba a la espalda de la persona, por lo que los golpes no son
tan fuertes, salvo que así lo hubiera pedido el penitente. Una vez que terminan de azotarse entre
ellos, continúan con la gente de la comunidad que así lo deseé. Posteriormente suena nuevamente
la campanita y se vuelven a encender las luces que muestra que los chapayecas salen en formación
hasta su lugar de descanso en el lado izquierdo del templo bajo un árbol sagrado.
Desde que se apagó la luz hasta que concluyeron los azotes con la salida de los chapayecas,
En este día las actividades iniciaron a la una de la tarde con un conti. El chapayeca da la
llamada de costumbre con su tabla sonora, y los otros chapayecas y cabos se reúnen frente al
templo para apresurarse a salir en procesión. Toda la gente espera el conti; los hombres cargan a
208
los Santos, y las mujeres a las vírgenes. En un instante salen los santos y comienza la procesión
con los sacristanes por delante. Primero sale San José y San Juan, luego San Rafael y los dos
nazarenos,63 en su respectiva cruz de color negro con listones blancos que la atraviesan
horizontalmente por la parte superior. Los capitanes principales son los que cargan y los
acompañan.
Atrás de la procesión, en un espacio de veinte metros de los santos, marchan a caballo los alpés
con una pequeña banderilla roja, estos personajes tienen sombrero de color negro. Las vírgenes
caminan más atrás: primero la Virgen María, después la Virgen de Dolores y finalmente la Virgen
de la Soledad. Paralelamente con éstas aparecen los rezadores, rezadoras, que cantan y rezan en
todo el trayecto del conti, y, finalmente, el flautero y el tampaleo que lo acompaña.64 Este último
Atrás de los santos, caminan los cabos, quienes inician a los costados de la procesión, a la
altura de las mujeres haciéndoles valla, y terminan atrás de éstas junto con los chapayecas,
En cada cruz que la procesión encuentra alrededor del templo, los santos se detienen y hacen
una reverencia al agacharse las personas que los cargan. Cada alto se aprovecha para que la
otro. Mientras se realiza el conti fuera del templo, en su interior, frente al altar, se encuentran dos
63
Uno de los huiriveños y otro de los poteños.
64
En este caso un hombre ejecuta el tambor y otro la flauta.
209
caballeros,65 cada uno cruza con otro su respectivo rifle formando una equis delante del
Santísimo. Cada caballero se mantiene alrededor de dos horas con el rifle apuntando hacia abajo y
apoyándose del lado de la culata, hasta que estos guardianes son relevados por otros.
Al llegar el conti frente al templo entran los santos rápidamente; los sacristanes se colocan en
fila, los hombres en el ala de los santos y las mujeres del lado de las vírgenes. Los chapayecas dan
ponen un paliacate en la cabeza, dejando apenas los ojos al descubierto. Solamente en estos
Al terminar este conti se relaja el ambiente y las cocineras dan de comer a todos los asistentes
en sus respectivas ramadas de acuerdo con cada bando, ya sea el de los huiriveños, el de los
La comida de los huiriveños fue arroz en caldo con almejas, tortillas de harina de trigo y
capirotada.66
Al filo de las tres de la tarde se representó la “Última cena” en el extremo oriente del templo.
Los doce apóstoles eran doce niños que llevaban en la cabeza una corona de ramas de mezquite.
Un hombre lavó los pies a cada uno de los niños, quienes, después de esta actividad, se sentaron
en torno a la mesa que ya se había dispuesto para la representación. Todos los caballeros hicieron
puede ser de civil pero su símbolo de mando es una espada de metal muy parecida al florete.
66
Comida dulce elaborada con pedazos de pan, cacahuate, pasas y humedecida con miel de
piloncillo.
210
una cadena humana para servir la comida. Los platillos que se sirvieron a los apóstoles se
retiraron desde la cocina, la cual estaba ubicada en el extremo oriente de una construcción antigua
situada igualmente al extremo oriente del templo. En el momento de pasar los platos, cada uno de
los caballeros olió uno a uno de los platillos que se les servirán a los apóstoles con el fin de que
éstos no tuvieran alguna impureza. Mientras los apóstoles comían, los rezadores, ubicados al
sus rezos.
Eran las cinco de la tarde cuando los chapayecas, los cabos, los capitanes, los rezadores y los
caballeros salieron nuevamente en formación desde el lugar en donde se llevó a cabo la última
entrando y saliendo del templo en tres ciclos consecutivos. En ese momento los golpes del bastón
con el cuchillo eran iguales que los que se produjeron al comienzo de la Semana Santa y éstos
coincidían con los pasos de los chapayecas en lo que parecía ser una marcha militar. Cada paso
dado por el chapayeca correspondía a una percusión de bastón, es decir, siendo un golpe por cada
unidad de tiempo. Por su parte los caballeros continuaron vigilando al Santísimo. En el ir y venir
de los soldados chapayecas, finalmente éstos se detuvieron junto con los cabos frente al altar y
preguntaron:
—Buscamos a un hombre
La pregunta se planteó en tres ocasiones y posteriormente los chapayecas salieron del templo.
Faltando algunos minutos para que se ocultara el sol, se realizó “La corrida de El viejito”. Este
papel fue desempeñado por un niño pero se le llama así porque es un viejo quien lo representa
211
A las seis de la tarde los chapayecas junto con los cabos llevaron al niño vestido con unas
sábanas blancas a doscientos metros frente al templo muy cerca de las ramadas. La gente hacía
todo lo posible por observar la representación del viejito pero estaba prohibido acercarse
El viejito corría delante de los judíos o chapayecas y en cada estación éstos se acostaban
poniente hasta cerrar el círculo en el oriente. En el preciso momento en que los chapayecas se
acostaban, el viejito los golpeaba con un látigo, y así repetían esta misma acción en todo el
círculo. Al dar la vuelta completa, los judíos tomaron envuelto al viejito y lo colocaron al pie de la
cruz que se encontraba frente al templo, al final del camino entre el templo y ésta, separando el ala
sudeste y noroeste del cementerio. En este lugar unas mujeres lo recogieron envuelto totalmente
en una sábana. Frente a él, viendo hacia la entrada del templo, se colocó una charola en donde la
encontraba, de la misma manera, un chapayeca con un recipiente donde la gente también echaba
dinero después de haber depositado una moneda en la charola del viejito. Inmediatamente después
se levantaron las charolas de metal y se contó el dinero. El monto de dinero que se logra recabar
67
Desde 1992 hasta la fecha he realizado múltiples observaciones de la Semana Santa en Pótam, y
en cada una siempre me han escogido para contar la colecta que se le ofrece al viejito. Al parecer
el conteo del dinero debe de realizarlo solamente un yori debido, entre otras cosas, a su naturaleza
212
Ya casi cayendo el sol se efectúo un conti encabezado por las figuras de San José, San Juan,
San Rafael, los dos nazarenos, los Pilatos en caballos, las vírgenes, empezando por la Virgen
María, luego la Virgen de Dolores y finalmente la Virgen de la Soledad. Al igual que los conti
anteriores, éste también inició por el poniente. Durante el trayecto y al llegar al extremo oriente
del templo, había un círculo hecho de ramas de mezquite que es donde se dejan las imágenes de
los dos cristos o nazarenos; dicho círculo representa el Monte de los Olivos. Como en los conti
anteriores, los otros santos regresaron al templo, fueron instalados en el interior del templo en su
lugar habitual y posteriormente se les rezó; la formación de los chapayecas, igual que en los otros
conti, permaneció en el mismo lugar a la entrada del templo. Terminando esta actividad, al filo de
las siete de la tarde, el sacerdote católico realizó una misa que no contó con la asistencia de las
personas indígenas que presenciaron los eventos anteriores. En este momento la gente se disgregó
y retiró a sus hogares para regresar a las actividades rituales durante la noche.
Cerca de la media noche se colocaron en formación los chapayecas, los cabos, y los maestros
rezanderos frente a los nazarenos que descansan en el Monte de los Olivos mirando hacia donde
se metió el sol. Repitieron los movimientos y recorridos que hicieron en el templo: inicialmente
hacia atrás y después hacia adelante. En la tercera repetición un caballero detuvo a los Pilatos y a
Finalmente los chapayecas, los cabos y los caballeros llevaron al templo las imágenes de los
impura.
213
nazarenos apresadas, una de ellas lazada por el cuello. Tras el recorrido desde el Monte de los
Chapayecas y cabos se formaron a lo largo del templo como al final de los conti, sin embargo,
el toque de los cuchillos contra el bastón ahora era distinto, los chapayecas se burlaban y
festejaban por haber agarrado a Jesús e imitaban con la percusión el toque de la danza guerrera de
los coyotes.68
rezándole al Santísimo, En este momento se cambiaron los atuendos y los papeles: los caballeros
pertenecientes a la iglesia son sustituidos por dos coyotes con arco y jaras en lugar de rifles69,
Los chapayecas realizan una danza de coyote muy a su manera, utilizando máscaras; el
tamborero se coloca en el poste izquierdo de la ramada con vista hacia el oriente. La danza se
Los chapayecas y los maestros rezanderos permanecieron en su respectivo lugar con el fin de velar
al Nazareno. Los primeros en sus lugares de descanso al oriente del templo en el tronco donde
descansan los chapayecas y sus autoridades, y, por otro lado los rezadores, velando en el interior del
68
Dando aproximadamente los valores de dos octavos un silencio de octavo en una unidad de
tiempo de un cuarto, después hacen dos octavos consecutivos en esa misma unidad.
69
Se les llama coyotes a los hombres que ejecutan la danza de coyote; visten ropa cotidiana pero
en la cabeza, rodeando la frente, se ponen un pedazo de piel de coyote inserto con una hilera de
plumas de águila que caen por la espalda, además cargan las flechas y el arco.
214
templo.
Después de no dormir o de dormir muy poco en la última semana, para el Viernes Santo, no sólo
estaba listo todo para la muerte de Jesús sino para morir yo con él.
Me levantaba muy temprano y desayunaba en la casa del Charo o a veces me iba a la iglesia sin
desayunar. El Charo casi siempre estuvo conmigo. Me explicaba pacientemente paso a paso los
significados del ritual y me hacía ver los simbolismos que creía haber descifrado ingenuamente en
algún fenómeno misterioso que finalmente se trataba de una actividad trivial. Con el cansancio
encima yo registraba todo lo que veía, todo lo que se movía, preguntaba y preguntaba, siempre
preguntaba cada detalle, cada movimiento, la hora, los participantes, la comida, el cronograma
hipotético del día que sería registrado, entre otras tantas cosas.
Las actividades de este día comenzaron temprano en comparación al día anterior. Previa
llamada con la tabla que se convoca a los chapayecas, a las diez de la mañana partió el primer
conti. En esta ocasión, además de incorporarse los sacristanes al frente de la procesión, éstos
fueron acompañados por los angelitos, representados por niños y niñas vestidos con un vestido
blanco de encaje y con una corona de ramas sobre el cabello. Algunos niños llevan el cabello largo
como promesa que han hecho los padres para ofrendarlo al Nazareno.
El segundo conti se realizó con todos los pormenores con que se efectuaron las procesiones
del día anterior: salieron por el poniente del templo y regresaron por el oriente.
En el tercer conti el grupo se dividió en dos, del lado poniente estaban los hombres con San
José, San Juan y los dos nazarenos y por el oriente, las mujeres con sus respectivas vírgenes.
Ambos grupos confluyen exactamente detrás del templo. Los chapayecas y cabos continuaron
215
marchando con ambos bandos, los cuales, al encontrarse, se persignaron unos frente a los otros y
continuaron su recorrido hasta culminar la vuelta en el sentido opuesto al bando contrario. Los
hombres entraron al templo seguidos de las mujeres, permanecieron un momento cargando a los
Alrededor de las tres y media de la tarde los chapayecas fueron por dos urnas o cavidades
hechas de ramas cubiertas de listones y telas blancas y azul claro. Las urnas son para meter a los
cristos y velarlos durante toda la noche. Éstas fueron colocadas a cien metros al oriente del
templo, en medio del círculo que representa el Monte de los Olivos, y que a su vez es protegido
por una pequeña barda de un metro de alto hecha con ramas de mezquite, que resguardarán a los
Finalmente llega la hora esperada, se crucificó “al Señor” y se le trasladó al lugar en donde se
encontraba la urna con el fin de meter a los dos nazarenos: al de los poteños por un lado y al de
los huiriveños por otro. En ese momento comenzaba a caer la tarde y se realizó otro conti, pero
en esta ocasión con las cruces vacías. En la procesión participaron activamente las personas que
llevaban el incienso agitando el sahumerio en cada estación. El conti se hizo cada vez más
numeroso en relación con los de días anteriores. La cantidad de participantes se triplicó en los
últimos conti de la Semana Santa. Ese día los chapayecas y los cabos marcharon exclusivamente
del lado izquierdo haciendo dos filas, y no por ambos lados como en los conti anteriores.
Al final de esta procesión, los nazarenos fueron depositados dentro de las urnas que se
encontraban en el círculo que representaba al Monte de los Olivos y llevados al templo, puesto
Al mismo tiempo que se efectúa el cuarto conti, en el templo los santos fueron vestidos y
216
cubiertos con lienzos negros en señal de duelo por la muerte del Nazareno.
Las urnas se dividieron en el templo: al entrar estaba la de los huiriveños y más adelante la de
los poteños, cada cual con sus respectivas cantoras en el extremo derecho u oriente de Jesús. Los
cuerpos de los nazarenos estaban dispuestos con la cabeza del lado sur y los pies del lado norte.
En el lado poniente en una banca dispuesta en sentido horizontal respecto al sepulcro, estaban
ubicados el flautero junto con el tamborero quienes tocaron durante todo la tarde y noche,
representando este último, como antes comenté, el llanto de María con intervalos que suben la
Los chapayecas huiriveños rezaron todo el tiempo de pie a su Nazareno, haciendo guardia
detrás de su cabeza. Antes de que los chapayecas permanecieran inmóviles para rezar cada a uno
junto a su Nazareno, enredaron un rosario entre el cuchillo y el bastón, el cual tomaban con las
dos manos, después agachaban la cabeza con la máscara sobre puesta volteada hacia atrás. Así
permanecían en alrededor de media hora, hasta que eran relevados por otro chapayeca, quien
iniciaba sus rezos y pedía perdón por sus pecados personales y sus culpas de haber dado muerte a
En los pies del Nazareno se colocó un cabo sentado cuya espada tomaba fuertemente con las
dos manos. En la urna donde los poteños guardaron el cuerpo de Jesús o del Nazareno, también
se encontraba un cabo, pero éste en el extremo del sitio en el que los huiriveños sentaron al suyo;
el chapayeca no rezaba sino que fingía burlonamente espantar las moscas que rodeaban el cuerpo
del Nazareno en la urna con un palo agarrado por tiras de lienzos de tela. Al igual que los
huiriveños, los chapayecas se turnaron sólo para espantar las moscas del cuerpo del Nazareno.
En ambas urnas se colocó del lado izquierdo arena retenida por tablas. En este espacio la gente
217
hizo una fila y cada persona clavaba velas blancas de diferentes tamaños, antes de depositar una
moneda o un billete en una charola situada del lado derecho del Nazareno en ambas urnas. Esta
actividad se efectuó durante varias horas toda la tarde y hasta pasada la media noche. Las velas no
se consumían por completo, apenas escurría la cera durante media hora y los encargados las
momento, estaban a cargo de poner las velas, tirar el envoltorio de las mismas y de contar el
El flautero de los poteños tocó junto a las urnas en el conti ininterrumpidamente desde que
llegó, en cambio, el de los huiriveños, tocaba esporádicamente. Por su parte las rezadoras
continuaron hasta las ocho de la noche, hora en que se realizó otro conti.
Aunque en esta procesión las cruces salían vacías, éstas iban acompañadas igualmente por
todos los santos, los capitanes, los cabos, las cantoras o rezadoras y por el pueblo que dio la
Posteriormente se hizo un conti más cuya procesión fue muy parecida a la que se hizo en la
mañana; los bandos de las mujeres y de los hombres se dividieron, se persignaron los santos en
cada estación y al momento de encontrarse las dos partes en el sitio posterior del templo, los
chapayecas, quienes caminaron por la parte de adentro de ambas formaciones, rompieron sus filas
prisionero; también otros se dedicaron a hacer burlas, moviéndose constantemente entre ellos. Las
vírgenes y los santos, cada cual en su bando, se persignaron frente a frente y continuaron su
camino rumbo al templo unidos a los chapayecas, quienes, para ese entonces, ya marchaban en
Al llegar al templo, dejaron las cruces en su lugar al igual que a las vírgenes. Aquí la gente ya
había terminado de dejar dinero en las charolas y eventualmente se acercaba alguien para dejar
una última moneda. En punto de las doce de la noche se llevó a cabo el último conti del día.
A las tres de la madrugada se escucharon los cohetes que anunciaban el inicio de una nueva etapa
aminoraron con dos o tres cohetes de menor potencia. En ese momento los chapayecas
comenzaron a tocar en la iglesia con un acordeón, una guitarra, un guitarrón, un violín y una
vihuela.
El Pilato mandó revisar la urnas donde descansaban los restos de los nazarenos, pero éstas ya
estaban vacías, los cristos han sido puestos nuevamente en su cruz y en las urnas sólo aparece un
muñeco.
La música continuó y unos minutos más tarde el Pilato ordenó que llevaran al Nazareno a su
verlo el Pilato, molesto, dijo que ese no era y entonces lo tiraron “el Nazareno ha resucitado”. Los
La despedida de Judas
Desde la madrugada del sábado, el ambiente festivo llegó la con primera disolución de
penitencias, sacrificios y autoridad de los chapayecas. En este día ya se les permitió bañarse; esta
219
prohibición abarcó todos los días Santos y, quien lo hiciera, sobre todo si tenía algún cargo, podía
Hasta este Sábado de Gloria me fue permitido grabar la música en el templo, debido al carácter
A diferencia de las autoridades y fiesteros relacionados directamente con los cargos, los
pascoleros están exentos de algunas penitencias, como bañarse en los días santos.
los que velaron durante toda la noche fue recogida. Ya no había personas con cobijas o
durmiendo a un lado del altar o en los corredores. A la altura del altar una cortina negra impedía
ver las imágenes de los santos, los cuales ya se habían librado de los lienzos negros que señalaban
su luto. Sin embargo, en este lapso de tiempo estuvo vedado transitar por este lugar.
A las nueve de la mañana se concentraron los chapayecas del lado izquierdo de la cruz que está
frente al templo. En ese lugar yacía la figura de un muñeco de paja vestido de chapayeca. Su
tamaño era ligeramente más grande que el de un hombre normal. Este muñeco representaba a
Judas que sería quemado; su vestuario era exactamente el de un chapayeca con máscara y con
Los judíos se formaron en dirección poniente y en ese momento se acercaron los músicos poco
a poco con vihuela, acordeón y guitarrón. Estos chapayecas se burlaban de Judas tocándole “Las
golondrinas” para ofrecerle el último adiós. Todos los judíos acompañaban la melodía con el
acordeón percutiendo su cuchillo contra su bastón a ritmo de bolero ranchero, marcando dos
octavos. Paralelamente la gente de la comunidad hizo un pequeño círculo para observar las
últimas gracias de los chapayecas y divertirse en esta parte de la fiesta. Cada uno de los judíos se
220
despidió de Judas haciéndole gracias y una aparente reverencia, mientras las golondrinas sonaban
durante un lapso aproximado de media hora. La gente reía al observar los gestos inmutables de la
máscara, la cual es sólo un elemento de la infinidad que comprende el complejo comunicativo del
Posteriormente, el escenario se trasladó frente al templo, del lado derecho de la cruz, en donde
se interpretó la música, se hicieron chistes y gracias. Los chapayecas y la gente que a esa hora se
congregó en el lugar, hicieron un círculo con un perímetro de 10 metros, más amplio que el
anterior. Luego los músicos tocaron para la danza de apaches. Ésta fue representada por los
judíos quienes colocaron plumas a manera de penacho en la parte superior de sus máscaras. Los
chapayecas hicieron sus mejores gracias imitando a payasos, también bailaron sones de pascola
interpretados por los músicos que tocaban acorde con lo representado por sus compañeros en el
escenario, como si estos últimos siguieran la pauta de los chapayecas y no a la inversa. Llamó mi
atención escuchar también música de mariachi, sones michoacanos, jaliscienses y música popular
Entre sus múltiples actuaciones los chapayecas hicieron la representación de una corrida de
toros, en la que uno de ellos hacía las veces de torero y otro del toro. Igual que en las corridas, en
esta representación simularon cortar una oreja a la máscara, que fue arreglada previamente para
despedir un líquido rojo como si fuera su misma sangre. Todo esto provocó risas entre la multitud
que disfrutó la actuación de los judíos. Además, un chapayeca con máscara de negrito fue azotado
chuscamente por otro de sus compañeros; así, dependiendo del tipo de máscara que porta el
Después de poco más de dos horas, el círculo se disolvió y los chapayecas regresaron a su
221
lugar de reposo. Después, algunos judíos fueron invitados a las casas de sus padrinos para
ofrecerles un desayuno que les ayudara a soportar el hambre y el cansancio de la noche anterior.
La Gloria
Cuando el sol señaló la mitad del día, los músicos y los danzantes se colocaron frente al templo
música de cuerda para pascola (violín y arpa) y del lado oriente los músicos de venado y el
flautero que acompañaron al pascola en su segunda parte; primero el pascola baila con
instrumentos de cuerda, después con el tampaleo, quien frente al templo ejecuta al mismo tiempo
un tambor de doble parche. Antes de terminar el pascola con el tampaleo, el venado hizo su
aparición.
Para ese entonces la multitud se había aglutinado en torno de los músicos y danzantes con el
fin de apreciar mejor el ambiente sonoro y festivo. Entre los asistentes no sólo se veían los
oriundos de la comunidad sino gente mestiza de otras ciudades que también observaba estupefacta
Una vez más uno de los chapayecas hizo el llamado con su instrumento de tabla y los judíos y cabos
se pusieron en formación frente al templo junto con los capitanes. En esta ocasión los chapayecas
también fueron acompañados por sus padrinos, los angelitos, el flautero, los maestros rezanderos y las
cantoras. Las filas se movieron cuarenta metros hacia atrás hasta llegar a la cruz que está frente al
70
Los bandos de los músicos se situaron de la siguiente manera: los poteños de pascola y de
venado se ubicaron junto a la entrada del templo, mientras que los huiriveños se situaron frente a
templo, después caminaron rápidamente hacia adelante. En la formación quedaron únicamente los
judíos, los capitanes y los cabos. Las rezadoras, quienes no habían dejado de interpretar sus cantos y
sus rezos, pasaron a ocupar el coro situado en la parte alta del templo justo en la entrada del templo.
Para entonces la atmósfera sonora se había tornado cada vez más densa que en otros días de la Semana
Mayor. Retumbaban todos los sonidos, sobresalía la plegaria de los maestros rezadores y de las
cantoras quienes simulaban fuertes lamentos, arrastrando y glisando sus melodías y rezos en cada
interpretación. También se escuchaba el sonido largo y pausado de la flauta con el mismo carácter de
lamentación. Por otro lado se escuchaba el tambor del chapayeca de enfrente, pero sobre todo el
sonido del atuendo de los chapayecas, que percutían su cuchillo a ritmo de marcha, y cada vez que el
tambor sonaba, movían la cintura haciendo sacudiendo y haciendo resonar los ténabaris... “la gloria
está cercana”.
223
Las filas entraron por tercera vez al templo; en el altar la cortina negra aún cubría el área
donde se encontraban los niños vestidos de angelitos. La gente se agrupó en los extremos al
interior del templo, dando pie para que los chapayecas y los cabos pudieran ir y venir a lo largo
del templo. Al formarse de nuevo las filas después de una de las corridas, algunos judíos que
Durante tres ocasiones los judíos corrieron hacia el exterior del templo acompañados por sus
padrinos. La tercera vez que sonaron las campanas, los chapayecas salieron corriendo y tiraron
224
sus máscaras. Entre los gritos y la expectación de la gente los padrinos cubrieron su cabeza con
un pañuelo y los persignaron, al tiempo que les quitaban sus atuendos dejándolos solamente con
su pantalón y camisa blanca. Esta vez se colocaron la máscara sobre el sombrero. La gente se
dispersó y el muñeco de Judas fue quemado en las afueras de templo entre el asombro de la gente;
Los matachines empezaron a bailar en el interior del templo acompañados por sus músicos, los
cuales se colocaron en una banca del lado poniente, junto a la puerta que se abrió por completo
ese mismo día durante la corrida de los judíos. Por otra parte, los músicos y los danzantes de
ramada a quinientos metros frente al templo. En esta ocasión se le sumaron los músicos de
venado, pascola y matachines. En el camino, el incienso hizo más denso el ambiente durante la
danza de pascola y venado, cuya interpretación duraría hasta otro día en las ramadas.
Al llegar a la ramada,71 entraron los venados y pascolas junto con los angelitos. Los matachines
se quedaron afuera bailando durante quince minutos, los chapayecas también permanecieron
afuera de las enramadas en un lugar que les fue destinado para descansar; fue en este sitio en
71
La dirección que tomaron fue hacia la ramada del lado derecho, es decir la del lado oriente, en
La ramada se estremecía ante cada golpe que el pascolero daba en el suelo. Primero con arpa y
violín, después con flauta y tambor, y al final aparecía el venado. El público se repartió en torno
accede al interior de la ramada, no obstante, poco a poco se van acercando para mirar las danzas a
corta distancia.
Eran las cuatro de la tarde cuando las cocineras dieron de comer a la gente que permanecía al
interior de la ramada, los platos corrían de un lado a otro de persona a persona, hasta que todos
alcanzaban a comer. En el interior de una de las ramadas permanecían las rezadoras y los maestros
rezadores, los angelitos, los cabos mayores, los capitanes, los músicos y los danzantes.
La fiesta tomó otro giro, la muchedumbre ya podía tomar alcohol, principalmente cerveza.72 Por lo
contrario, algunos pascolas empezaron a beber a las dos de la tarde desde que iniciaron la danza en el
templo y, por supuesto, a las seis de la tarde ya se resentían los efectos en algunos participantes. En
medio de la ramada había una cubeta con agua que la gente bebía constantemente para calmar su sed.
Como en toda normatividad, siempre hay quien la reviva y haga sentir a través de su
rompimiento. Hubo dos reprimendas por no seguir las normas de la Semana Santa. La primera fue
a un judío sin atuendo que comenzó a beber ese día sin haberse presentado a su mando ningún día
de la Semana Mayor, lo cual motivó persecución, arresto y que lo amarraran a un poste frente a la
ramada bajo los inclementes rayos del sol. El otro caso fue a un hombre completamente ebrio que
72
A pesar de que la gente puede tomar, los chapayecas y capitanes, aunque con un poco más
entró en el espacio que el venado tenía destinado para su danza. Mientras el venado bailaba esta
persona irrumpió constantemente su lugar. De repente un músico de venado, haciendo justicia por
la autoridad que le confiere su actividad en este tipo de fiestas, levantó y azotó al inoportuno
contra el suelo, para posteriormente arrastrarlo cincuenta metros hasta el poste en donde se
encontraba amarrado el otro transgresor. Ante tales actos la gente se replegó y los participantes
confirmaron su cargo y actividad, acrecentando con esto la carga emotiva del ritual.
En ese momento, y faltando un cuarto de hora para las siete de la noche, salieron los
chapayecas y los cabos en dirección al templo para ir por los nazarenos y trasladarlos a la ramada
Todo el contingente entró al templo, cargaron a los nazarenos y, al salir, repicaron fuertemente
las campanas. Primeramente salieron los sacristanes junto con el sacerdote católico de la iglesia,73
luego siguieron los matachines con sus músicos, después los pascolas y los venados, seguidos por
la imagen de los dos nazarenos, el flautero, los cabos y los chapayecas, quienes iban enfilados en
ambos extremos como resguardando a todo el grupo. Por el lado derecho con dirección a la
ramada, los chapayecas iban por dentro y los cabos por fuera, mientras que por el lado izquierdo
los cabos iban por dentro y los chapayecas por fuera. En en ese momento se sumaron los cohetes
y el ambiente sonoro se hizo cada vez más intenso. Los cristos fueron colocados en el extremo
poniente de los músicos que ya se encontraban en la ramada del lado derecho. Frente a ellos se
instalaron las cantoras quienes continuaron con sus rezos y cantos durante toda la noche. Su
73
Este sacerdote de la iglesia católica sólo participó en la procesión del templo a la ramada y una
participación se restringió a cuatro intervenciones. Sin embargo, era evidente que la fiesta era
principalmente de los venados y de los pascolas quienes divertían a la gente con sus burlas y sus
picardías.
En este ritual de Semana Santa participaron muchas personas que actualmente ya no viven y
muchas otras se siguen desempeñando como autoridades, danzantes y músicos, como es el caso
de Ismael. El gobernador, que en 1992 estaba a cargo, era Viviano Valenzuela, mientras que el
capitán era Milano Onamea, quien a su vez era arpero de los poteños. El monarca de la danza de
matachines se llamaba Blas Valenzuela. El violinero se llamaba Abel Onamea. Los tocadores de
venado eran Miguel Molina Flores, tocador de raspador y cantor; Cresencio Molina Maldonado
era el raspador segundo; el tercer raspador era Ramón Molina Maldonado, mientras que en el
tambor de agua o baa-wehai estaba Jerónimo Molina Maldonado. En cuanto a los huiriveños, el
violín primero era y es tocado todavía por Ismael Castillo Rendón, el arpero era Felipe de Jesús
Durante el Sábado de Gloria sucedieron muchas cosas que inicialmente no registré. Debo decir
que paralelamente con la observación del escenario ritual, también tuve la oportunidad de grabar
12 horas del ambiente sonoro del conjunto ritual, lo cual incluyó música para las danzas,
instrumentos, rezos, campanas, gritos y todo lo que normalmente forma parte de la escena ritual.
Antes de que iniciara la música ritual de los huiriveños, El Charo y yo anduvimos caminando
por el poblado de Pótam. Me dijo que tenía que regresar a su casa y para allá nos encaminamos.
Una vez que estuvimos en la casa se cambió de ropa y sacó una caja con una trompeta. Me dijo
que tenía un compromiso y que si quería podía acompañarlo. Me sorprendí al saber que además
de tocar la música tradicional también tocara música comercial. Como ya estábamos al final de la
228
Semana Santa y el ciclo de Cuaresma, el alcohol había circulado entre la gente, ya no se vivía un
tiempo de penitencia sino de algarabía y festejo. Inclusive la poca población mestiza de Pótam que
normatividad ritual y conocía perfectamente los tiempos y espacios rituales permisibles, así como
las normas que rigen a la población yoreme y que de alguna manera también involucra a los
mestizos.
Este día se vive como un tiempo de liberación, si bien la población yoreme tomó el poder de
los espacios católicos como es la costumbre, los mestizos poseen otros espacios festivos que, pese
a no estar en el círculo sagrado indígena, se encuentran en el primer cuadro del poblado. Los
bailes mestizos se realizan en espacios amplios y abiertos como la cancha y precisamente a este
cerveza como si fuera a terminarse toda la producción regional. Había muchas parejas bailando y
aunque pensé en la posibilidad de sacar a alguien a bailar, preferí seguir al lado de los músicos. Le
llegó la hora de tocar el grupo del Charo y pude escuchar su talento bimusical en el terreno
mestizo comercial. Después de cada tanda de música, venía una pausa y luego tocaba otro grupo.
En ese tiempo aprovechábamos para tomar algo y caminar en la cancha donde se realizaba el
baile.
Alrededor de la una de la mañana regresamos al espacio yoreme para seguir con el ritual y la
música indígena, que para ese entonces ya estaba bien animada; los dos grupos de fiesteros
de pie durante un rato, me dio indicaciones para sentarme en la misma banca que los violineros.
Aproveché la ocasión para continuar grabando todos los ciclos de pascola y venado, colgando el
micrófono de uno de los palos centrales de la enramada. De esta manera podría captar todo el
Desde que saqué la grabadora al medio día a la gente le llamó mucho la atención. Como ya la
noche estaba muy avanzada, algunas veces salí de la ramada y se me acercaban algunos yoremes
para preguntarme sobre las grabaciones que estaba haciendo y sobre el objetivo de estos
materiales. Me interesó el comentario de un yoreme que se preguntaba cómo fue que me dieron
permiso de grabar cuando normalmente las autoridades no accedían a este tipo de peticiones. Le
expliqué que había llegado con mucha anterioridad y había solicitado previamente el permiso;
también les comenté que ya me había presentado con los moros o fiesteros, en particular de los
huiriveños con quienes tocaba El Charo. Con esta explicación y al escuchar el nombre del Charo
Durante la noche, los danzantes y los músicos iban a hacer sus necesidades fisiológicas detrás
del templo. Algunos sólo se alejaban pocos metros mientras que otros francamente se internaban
en el monte. Me pareció curioso que cuando el danzante de venado tuvo necesidad de ir al monte,
fue acompañado por dos hombres que lo protegían y lo cuidaban como una alta autoridad por
tratarse del venado. Al principio pensé que era una coincidencia, pero durante la noche corroboré
que el venado no se mueve en toda la noche sin compañía ni protección. En este caso la autoridad
del venado estaba fundamentada en lo sagrado y en su investidura ritual, más que en la necesidad
personaje.
230
Los pascolas imitan al venado y éste intenta cornarlos con las astas; la gente ríe sin parar ante las
ocurrencias de los pascolas que entre otras cosas simulan fornicar uno con otro poniéndose el
sena'aso –o sonaja de platillos con la que bailan– en forma de pene y persiguiendo a sus mismos
los pascolas que no dejaban de aullar y ladrar como coyotes; estos sonidos alertaban al venado y
lo hacían caminar sigilosamente para atacar al agresor. Los pascolas no agredían directamente al
maldades de los pascolas. En raras ocasiones éstos hostilizan o molestan a las personas; al inicio
no hacen participar a la gente pero después se le amontonan a alguien que empieza a dormirse o
empujan a la gente que está a su alrededor. Casi siempre son los hombres del público quienes
intervienen en las bromas de los pascolas, ya que soportan las más pesadas sin reprenderlos. Las
mujeres también disfrutan las picardías de los pascoleros que a media noche ya han mantenido la
atención del público por varias horas. Paralelamente con las picardías de los pascolas, las
rezadoras y maestros rezadores siguen orando frente a las imágenes de los nazarenos. En uno de
tantos chistes el pascola menciona a los santos, lo cual molesta a algunas rezadoras pero la gente
que les observa no le da importancia y mucho menos al pascola que no para de divertir y
divertirse.
más los músicos de venado poteños que los huiriveños, pues uno de sus cantadores estaba
totalmente borracho, lo mismo sucedió con el tampaleo de los poteños, el cual no pudo tocar en
toda la noche. En los descansos de cada grupo los músicos tienen la oportunidad de tomar café y
231
Al iniciar las danzas en la ramada, los músicos y danzantes huiriveños y poteños tocaron y
bailaron al mismo tiempo, los dos venados y pascolas de un bando y otro, no obstante, a estas
alturas de la madrugada sólo tocan unos u otros músicos, siempre pascolas con instrumentos de
cuerda o los músicos de venado con sus cantos, raspadores y percusión. La participación del
tampaleo aminoró. Los pascolas regalaban a los asistentes cigarros que previamente habían sido
depositados por cada bando en pequeñas vasijas de barro que frente al arpa y al violín.
Grabé durante varias horas, y cuando iniciaban los espontáneos el sueño me venció y me quedé
232
Entré en pánico porque no estaban en el lugar donde los había dejado. Por un momento pensé que
quizá los había olvidado en el baile, después caí en cuenta que también había grabado en la
ramada. Inmediatamente me convencí que alguien los había tomado y pensé: ¡Cuál sería el
objetivo para que alguien los tomara! Por un momento me pasó la idea que probablemente los
tomó alguna persona que no estaba de acuerdo con el trabajo que estaba realizando. Los yoremes
al darse cuenta de mi desconcierto hablaron entre ellos de manera muy pausada y se referían a mi
grabadora. Apenas entendí que se referían a alguna persona que había tomado los casetes. Un
apersona me dijo que la grabadora estaba en una bolsa en el otro extremo de la banca, pero los
casetes no estaban ahí. El Charo, al ver mi desconcierto, me dijo que no me preocupara, que ya
sabían quién era la persona que los había tomado y que en un momento iríamos a buscarlo. Sin
embargo, trataba de interpretar por qué el cleptómano había actuado con el consentimiento y
beneplácito de los demás yoremes, que sin lugar a dudas se habían percatado del hurto. En este
contexto me imaginé una escena de conflicto tratando de quitarle las grabaciones a esa persona, y
me entró el temor de provocar una escena de violencia ritual en el contexto de la Semana Santa.
Un poco más tranquilo acepté la situación, y olvidé por un momento el incidente con el
delicioso estímulo del desayuno. Plácidamente comí un plato de guacabaqui con tortillas de
harina de trigo.74 Al terminar el desayuno sabía que tendría que enfrentar tarde o temprano una
74
El guacabaqui es el cocido de res con hueso y representa la comida ritual yoreme por
excelencia.
233
situación incómoda para recuperar los casetes que tanto trabajo me había costado grabar. Los
viejos, al verme inquieto, le dijeron al Charo que me llevara con esta persona, pero que no me
preocupara.
Caminamos de diez a quince minutos por las calles de Pótam hacia el noreste y después nos
dirigimos hacia el norte. Para ese entonces ya había aumentado la temperatura y tanto El Charo
como yo sudábamos la cerveza que habíamos ingerido durante el baile. De repente escuché una
música de pascola que llamó mi atención. Al llegar, entramos al solar que estaba lleno de tierra
seca y vimos a un joven bailando pascola completamente ebrio. Al instante reconocí la música
reproducida en su grabadora, me di cuenta que en realidad la música que ahora bailaba yo la había
grabado la noche anterior. El darme cuenta del objetivo del supuesto ladrón casi suelto la
carcajada; ¡al parecer su objetivo era escuchar la música en su casa y bailarla! Le hablé de mi
necesidad de tener esos materiales y le ofrecí darle una copia. Él aceptó sin objeción alguna en
dármelos y me dio las gracias, estaba tan ebrio que apenas pude entender lo que decía. Con la
alegría de haber recuperado mi trabajo de varios días, nos dirigimos nuevamente hacia la ramada.
En el camino pensé en la gran diferencia cultural que existe entre la interpretación que yo le di al
incidente sin conocer la realidad de la situación, y el hecho de que para la comunidad no tenía
ninguna trascendencia, pues se daba por sentado que no había ningún inconveniente en que los
Durante el ritual de la Semana Santa nunca se manifiesta una ruptura de las actividades. Sin
embargo, en este día se perciben varios momentos de cierre dispersos que indican que el fin del
Existe un tiempo al final de la noche, que se presenta alrededor de las cinco de la mañana,
cuando comienzan a aparecer los danzantes espontáneos. Al llegar el amanecer sacan las imágenes
de los santos frente a la ramada y ahora sí, la gente que quiera bailar y tocar algún instrumento
puede hacerlo. Los espontáneos que desean tocar y bailar no se hacen esperar, y aprovechan este
espacio único para poder expresar sus habilidades y su gusto por la música y la danza.75
Cuando el día ilumina toda la explanada, los asistentes nos acercamos a la cocina y ahí
recibimos el plato de guacabaqui; mientras unos desayunan, otros continúan bailando venado y
éste hace una cruz frente a la ramada donde se encuentran los nazarenos. A su vez, los chapayecas
hacen una valla desde el templo hasta la cruz. En ese momento la Virgen de la Magdalena es
cargada y salen corriendo con ella hacia la cruz que se ubica frente al templo. Posteriormente
regresan al punto de origen. Más tarde cargan de nuevo a la virgen y la llevan hasta la mitad de la
distancia que separa la ramada del templo. En un recorrido más, la virgen llega por fin a la ramada
y regresa al altar.
Después le ocurre lo mismo a San Juan: primero llega hasta la cruz, luego a la mitad y
finalmente regresa al templo desde la ramada. Acto seguido salen los dos juntos y se paran en la
75
Como lo hemos comentado (Olmos, El sabio de la fiesta 1998), los temas de los sones se
presentan de acuerdo con la hora de la noche, es decir, de acuerdo con la posición del sol que
puerta del templo; mientras en la ramada que se ubica en el otro lado, los músicos y danzantes de
pascola y venado tocan y bailan acompañando a los nazarenos que ya se trasladan al templo junto
con los angelitos y las cantoras. A la mitad del camino se encuentran los dos nazarenos con la
Virgen de la Magdalena y San Juan. Al estar frente a frente, la virgen limpia el rostro a Jesús en
señal de la resurrección, después los santos y los participantes regresan al templo donde los
Los chapayecas y cabos dejan sus máscaras, bastones y cuchillos en el mismo lugar donde se
quemó al Judas, es decir al lado poniente de la cruz que se encuentra frente al templo. En este
lugar queman todo el atuendo de los fariseos o chapayecas incluyendo las espadas de los cabos.
Antes de reunir las máscaras y atuendos para quemarlos, los capitanes guardan tres máscaras
con el fin de conservarlas para que en caso de muerte de alguna persona que haya participado o
Una vez que se hace la quema de máscaras se da permiso para persignar a los fariseos. Los
padrinos o madrinas los persignan tres veces y finalmente les ponen un rosario. Los chapayecas ya
persignados agradecen en voz alta a sus padrinos por haber aceptado tal responsabilidad. Algunos
vida este papel; sólo algunas personas toman esa decisión puesto que generalmente los
reúnen en distintas casas para embriagarse después de haber estado sin una gota de alcohol
durante toda la Cuaresma. La borrachera puede durar hasta una semana entera. Las personas
indígenas allegadas a las costumbres mestizas participan del baile popular de la comunidad, donde
los conjuntos tocan música moderna de géneros tropicales, rancheros, norteño o baladas con
instrumentos electrónicos.
Algunos de los chapayecas que participaron en la Semana Santa son músicos amigos del
76
Tal como se realiza en éstos días de Cuaresma y de Semana Santa.
237
Charo. En todos los rituales de Semana Santa invariablemente al final del domingo de
resurrección se juntan los músicos a tocar en alguna casa del pueblo. La cerveza circula por todos
lados y todo mundo toma de la misma botella. En un lapso de dos horas circularon varias botellas
de un litro. Estuvimos tocando y cantando durante buen rato. Recuerdo que en ese entonces pedí
una máscara de chapayeca a un artesano yoreme, conocido como chico, y me dio un precio, le di
el dinero para su fabricación pero nunca la hizo. Después me enteré que no la hizo por temor a
despertar los malos espíritus que encarna la máscara del chapayeca, quien en todo el período ritual
aparece como un personaje malo, hasta ser convertido por completo el Sábado de Gloria.
Tuve que salir sin llamar la atención, muy al estilo yoreme, sin despedirme. Después me di
cuenta que, inclusive, es mal visto cuando uno se despide en medio de un acto festivo.
Tuve dificultad para empezar este diario de campo debido al tiempo que había pasado sin escribir.
El día sábado 8 de abril tuve la oportunidad de asistir a la ceremonia de velación del Sábado de
Pasión, la cual, se realizó en la casa de una persona que se comprometió a realizarla previa al
Domingo de Ramos.
Llegué alrededor de las dos de la tarde. Hacía ya tres años que no veía al Charo. Nos vimos a
lo lejos y me dijo que no me reconocía con mis lentes pues antes no los había llevado. Me dijo que
parecía gringo lo cual me hizo pensar en muchas cosas y hacer interpretaciones que no me
satisfacían. Me parce que estoy muy lejos del fenotipo anglo –pensé. Quizá lo decía por mi
extranjería o por haber estado ausente de la cultura mexicana por algunos años, en fin, no le quise
Además de volver a ver la Semana Santa y registrar algunas cosas que posiblemente había
238
dejado pasar en mi estancia anterior, tenía pensado hablar con El Charo por dudas muy específicas
y aprovechar para aclarar algunas situaciones en las que se vio involucrado de manera
involuntaria. Cuando encontré a Ismael, me preguntó por qué había una persona sentida conmigo.
Le respondí que este tipo de cosas pasan cuando se vive en pareja. Creo que pudo comprender lo
Dejé mis cosas en casa del Charo y llegué a la ramada en punto de las 2:30; ahí volví a ver al
Charo quien me presentó a Raúl, un yoreme que vivía en Guadalupe, una de las colonias yaquis
que formaron los yoremes exiliados durante las guerras de exterminio a principios del siglo XX
durante el gobierno de Porfirio Díaz. Raúl me contó ampliamente sobre la guerra de los yaquis y
cómo huyeron a refugiarse a la Sierra del Bacatete, en donde se realizaron varias batallas y hay un
cementerio como testimonio. El Charo y yo lo escuchábamos con mucha atención. Cuando Raúl
terminó su historia, el Charo le dijo en tono claro “él ya conoce, mucha gente le habló sobre eso”.
Raúl se decepcionó un poco de que lo habíamos dejado hablar, sin embargo al final me mostró su
satisfacción al saber que conocía esa información y podía entender otras cosas de la cultura
yoreme.
En la ramada empezaron a tocar sones de pascola a pesar de que no había llegado el violín,
pero éste fue sustituido momentáneamente por una armónica. Desde luego no se trataba de una
presentación formal, sino para hacer un poco de tiempo. Posteriormente llegó un violinero de
77
Antes de iniciar la danza la persona debía bendecir la ramada diciendo tres veces: “Dios Padre,
Raúl era uno de los pascolas que bailaba durante la ceremonia y estaba empeñado en
atención especialmente cuando se refería al yo a'ania, al yo'o joara, al juyaania y a los animales y
entidades que habitan en estas dimensiones.78 La plática surgió a partir de mi pregunta sobre el
senhaso o sistro para la danza de pascola. El instrumento que usaba Raúl era muy distinto al de
los demás pascolas, tenía esculpido una especie de monstruo de Gila. Él comentó que en realidad
se trataba de una entidad de la dimensión a la que los pascolas acceden cuando están bailando a
Al Charo le molestaba que yo hiciera tantas preguntas. Me dijo: “cuando será el día que vengas
a la comunidad sin tener que realizar investigación”. Entendí que importunaba con mis dudas y
cambié la plática. Para sacarme un poco de la temática me invitó a ver a algunos de sus amigos
que no tienen cargo y que pueden aprovechar los días de asueto para realizar otras actividades,
78
En pocas palabras, tanto el yo a'ania, como el yo'o joara, y el juyaania, son dimensiones del
refiere literalmente el mundo de los ancestros y se utiliza también para nombrar al mundo de los
sueños. El yo'o joara corresponde a un lugar encantado sagrado específico de los ancestros,
mientras que juyaania es el mundo de las ramas o del monte, opuesto a los lugares habitados
actualmente por los yaquis. Antes de la llegada de los europeos, los yoremes vivían en el juyaania
hicieron tres años antes. Lo que sí coincidió con aquella ocasión fue que los capitanes llevaron
uno por uno a los chapayecas alrededor del altar, apagaron todas las velas y azotaron a los fieles
que se encontraban. Otro acto significativo fue el cambio de poderes de las autoridades
tradicionales a los chapayecas o a sus capitanes, transmitido a través de las varas de mando que
Después de ver la corrida del viejito el viernes, me tocó contar el dinero nuevamente
En esta ocasión El Charo no quizo participar mucho en el ritual, tampoco tocó mucho tiempo
en la ramada. Decía que muchas de las cosas que se iban a presentar yo ya las había visto. No
quise contradecirlo y nos fuimos a recorrer el pueblo con unos amigos hasta que nos alejamos lo
suficiente y nos paramos en un Álamo. Ellos aprovecharon para tomar cerveza y de repente se
desconcertaron porque no quise tomar. Sin embargo, aunque les preocupó al principio, muy
16 de abril de 1995
Sábado de Gloria y el Domingo de Ramos se presentó la gloria de los angelitos quienes con sus
El domingo aproveché para descansar un poco pero no conseguí reponerme de los trajines
rituales. Al medio día El Charo y yo anduvimos despidiendo el ritual tocando con los otros
241
músicos. Como cada año, los hombres que participaron como chapayecas se reúnen a tomar
cerveza en casa de algunos de ellos. Muchos de ellos me recordaban de cuando estuve hacía tres
años. Me preguntaban la razón por la que no había ido los otros años y me sorprendió que me
llamaran por mi nombre. Yo les respondí que estaba viviendo muy lejos. En esa ocasión tuve
oportunidad de tocar una pieza instrumental en compañía del bajo y la vihuela. Eso me dio mucha
identificaron y se sumaron los demás instrumentos. Por razones de salud tuve que abandonar la
Recuerdo haberme subido en la parte de atrás de una camioneta. Al verme lo desmejorado que
estaba, un yoreme me dijo que no me preocupara, que ya en unos días iba a estar durmiendo
como estaba acostumbrado. Eso no lo tomé como un consuelo sino como una constatación de mi
carácter foráneo. En una de las vueltas que dimos por las empolvadas calles de Pótam, de repente
se escucharon unos balazos. La gente empezó a correr y a meterse en sus casas. Los que íbamos
en la camioneta nos quedamos atónitos ante el sonido de los balazos. Después nos dijeron que el
objetivo era una camioneta blanca. Al oír esto el yoreme que me había hecho conversación, se
avanzamos unas cuadras arriba de la camioneta. Unos metros después también me bajé, fue la
Después de haber pasado la Semana Santa en Pótam, fui a la Sierra del Bacatete, o más bien a las
faldas de la sierra. Saúl me había comentado que él conocía un lugar en donde había unos dibujos
y que uno parecía una especie de flauta. Recuerdo que al no tener vehículo para movernos pedí
242
ayuda al de los tacos de Vícam. Después de comentar la importancia que esto revestía para mí, el
hombre estuvo feliz de acompañarnos a cambio de una módica cantidad y de algunas cervezas
para no morir de calor. A su mujer, que se encontraba atendiendo el puesto de tacos, no le hizo
gracia pero el hombre aprovechó una excelente oportunidad para dejar a un lado su trabajo y su
Entramos por un cerco casi enfrente de Belem. El señor que cuidaba dijo que no podíamos
pasar pero mi acompañante dijo que ya teníamos permiso. Yo no quise intervenir, pero al final nos
dejaron pasar diciendo que no nos tardaríamos y que tampoco iríamos muy lejos.
saqué una cámara para fotografiar los pictogramas e inmediatamente una avispa que se
encontraba en el abrigo se fue contra mí como diciéndome que no era bienvenido. A pesar de los
Llegué a Vícam proveniente Tijuana, habiendo pasado unas horas en trayecto de Hermosillo a
La región yaqui no deja de ser agradables y de traerme lo recuerdos más bellos. Antes de llegar
a mi destino descansé en un hotel en Vícam, al que no pensaba llegar pero el cansancio y las altas
comunidad yaqui de la Loma de Bacúm. Los olores del monte, el calor y sobre todo la luz tan
particular del territorio yaqui, hacen una suerte de antesala para penetrar en el desierto norteño,
sobre todo para los que vienen del centro del país. El contexto sensorial cargado de olores trajo a
243
mi memoria un cúmulo de imágenes que hicieron mi camino muy placentero provocando una
Cuando llegué a la Loma de Bácum, recorrí el pueblo y creí que la gente estaba preparándose
para la noche. Sin embargo después supe que ya habían pasado la ante víspera y esperábamos la
La fiesta de la Virgen del Camino es una de las celebraciones más importantes para todos los
yoremes yaquis. En el poblado de la Loma de Bácum, por única vez en el año se reúnen las
autoridades de los ocho pueblos yaquis, lo mismo que sus vírgenes y sus danzantes, quienes se
comparten y comulgan en un mismo espacio ritual reconociendo una cultura y un pasado común.
La fiesta empezó desde la ante víspera el día 30 de junio, pasando por la víspera y se prolongó
como se le llama al día de la fiesta que también representa a Santa Isabel, data de tiempos muy
antiguos. Se señala que esta celebración se originó a raíz de que en tiempos de la revolución,
cuando el gobierno federal destruyó todas sus imágenes de culto, entre ellas las vírgenes patronas
de cada uno de los pueblos yaquis, la virgen de la Loma de Bácum fue escondida en la sierra y por
esta razón actualmente se conserva intacta hasta la fecha. El pueblo decidió esconderla en algún
lugar de la Sierra del Bacatete para que nadie la dañara. Es aquí donde surge el mito de la virgen,
pues nadie conoce el lugar o santuario preciso en donde se oculta, salvo cuatro o cinco personas
El 30 de julio llegó literalmente un ejército de matachines, junto con las cantoras, los pascolas
y venados, lo mismo que las autoridades tradicionales de los ocho poblados yaquis.
244
Posteriormente llegaron las vírgenes de cada uno de los respectivos pueblos yoremes. Para
llegar fue la Virgen del Camino. Para el momento en que llegaron las otras vírgenes, la Virgen del
Camino tenía 24 horas de haber llegado al pueblo y es ella quien recibe simbólicamente a las otras
vírgenes. Para tal efecto, las vírgenes se hacen acompañar de los matachines con toda su
instrumentación musical, que para esta ocasión incluye dos violines, dos guitarras y, actualmente,
un bajo sexto, un guitarrón y una vihuela; las cantoras también acompañan el recibimiento. La
Virgen del Camino sale de la iglesia y es encontrada por la virgen que llega acompañada de su
séquito.
Una vez que llegaron las otras vírgenes, se establecieron en ambos lados frente al templo. Ahí,
la gente se aglutinó para persignarse y pedir perdón a la virgen. En este lugar se celebró la danza
de matachines que duró toda la noche en intervalos determinados. En este espacio las cantoras
En un momento del día se dio paso al encierro de la Virgen del Camino en el templo a donde
esporádica. En esa ocasión fueron sólo tres los danzantes de pascola, uno joven y los otros dos de
mayor edad.
246
Matachines
El día primero de julio en la noche se realizaron las danzas de matachines fuera del templo,
mientras que las danzas de pascola y venado se ejecutaron al mismo tiempo en la ramada más
alejada del templo. Ya avanzada la noche se quemó un castillo y se encendieron fuegos artificiales
2 de julio de 1999
El día 2 de julio la gente se despertó a las seis de la mañana y empezó a limpiar el lugar en donde
se bailarían los matachines de los ocho pueblos. En esta ocasión festiva la disposición fue muy
especial por la reunión de todos los pueblos yaquis y por el bautizo de algunos de los danzantes
de matachines.
247
fue distinta que la llevada a cabo el día anterior. En ese momento todos los danzantes bailaron
primero en fila pero después hicieron un círculo en el que cada uno de los danzantes tomó un
listón con el que tejió una trenza. Los listones eran de diferentes colores y pendían de un palo de
madera central enterrado en el suelo. Los danzantes continuaron bailando por espacio de tres
Pasando el medio día la virgen fue recluida en el templo y de repente nadie sabía en donde se
encontraba. La gente lloraba y yo, ingenuamente, lo adjudiqué a la devoción religiosa por las
penas cotidianas que la gente se libra todo ese día. Sin embargo, después comprendí que, si bien la
249
gente lloraba su infortunio, también lo hacía por la ausencia de la figura amorosa que representa la
virgen por ser la intermediaria contra las fuerzas del infortunio y madre de los yoremes, quienes se
sienten protegidos por ella desde hace por lo menos cien años bajo la imagen de Santa Isabel.
Viendo bailar a los matachines no me di cuenta de que la Virgen del Camino ya había sido
trasladada a su refugio en la sierra por su séquito secreto, aun cuando la fiesta seguía en su etapa
Como a las ocho de la noche algunos amigos de Pótam tomaron el último camión de regreso a
la fiesta y me dijeron “si no quieres que te pasa nada, no te salgas de la ramada”. Hice lo que ellos
tenía garantizado un sueño sereno, sin embargo, mi descanso se convirtió en espacios entre la
vigilia y el sueño a partir de las tres de la mañana. A lo lejos escuchaba la voz de señoras que
decían entre ellas: “es que ahí se quedó dormido”. Después de esa hora estuve dormitando una
Loma de Guamúchil.
Después de pasar la fiesta de la Loma de Bácum, llegué a Ciudad Obregón, aunque sería más
preciso llamarle Cajeme, como la llaman algunos de sus habitantes.79 Fue la cuarta o quinta vez
79
José María Leyva Cajeme, fue un militar yoreme que se convirtió en líder indígena al levantarse
contra el ejército mexicano que atacó a la población indígena a finales del siglo XIX, no sin antes
haber pertenecido al mismo ejército federal. Por esta razón José María Leyva Cajeme es más un
250
que visité esta población. Es, en cierta manera, muy parecida a Los Mochis, en donde viví buena
parte de mi infancia. Por muy poco objetivas que puedan ser mis apreciaciones, puedo señalar que
Ese día tomé la decisión de ir a la comunidad de la Loma de Guamúchil. En este lugar deben
habitar unas 1 000 personas, es un poco más pequeño que la Loma de Bácum. Por ir sumergido
en mis pensamientos, no me percaté que el camión en el que iba dejó atrás la comunidad a pesar
Tuve que tomar otro camión de regreso a la Loma de Guamúchil y en éste me encontré a
Salustriano. Allí vi una serie de videos que él había grabado en diversos festivales indígenas. Al
parecer, Saúl80 ha registrado varias fiestas yaquis, entre ellas una boda y un evento donde
participaron los pápagos o tohono o´odhame, y un encuentro de música yaqui que tenía el formato
de un encuentro de música mestiza. Lo que me llamó la atención de esta música es que casi todos
los ritmos eran en 6/8 tipo son purépecha; este tipo de ritmo es interpretado también por los
héroe recuperado por la historia oficial que un líder guardado por la memoria del pueblo yoreme.
Los yaquis lo recuerdan como un líder traidor. En todo caso, Cajeme es el nombre del municipio
parte de un proyecto en donde, el desaparecido INI, a través del archivo etnográfico audiovisual,
Según Saúl, existen muchos sones de pascola que son cantados. También me habló de juegos
que hacen los pascolas durante las danzas, entre los que comentó están los de la rana, el sapo y la
tortuga; también mencionó que tanto los músicos de venado, como los de pascola interpretan
motivos relacionados con cada animal, inclusive la representación de la lluvia y el baile del sapo;
en donde se enciman unos con otros. Otro dato es el sewaka relacionado con la estrella de la
mañana, lo que sería el chulavete entre los coras y mexicaneros. Al final de la entrevista hablamos
de varios proyectos como la traducción de los discursos de los pascolas, las canciones de venado,
entre otros. En este día obtuve información sobre los archivos audiovisuales que existen en el
El día miércoles fui a casa de Ismael Castillo en donde estuvimos tocando el arpa; me dio un
casete grabado del grupo Zulamay (águila), y otro en donde graba solo sones de pascola. Me
habló sobre la manera de interpretar el arpa con bajos en las octavas haciendo un círculo de Sol,
Do, Re, pasando por La 7a antes de Re. Los bajos pueden darse con las figuras de cada compás en
El día jueves, aproveché para ir con la gente de culturas populares. Hablamos de muchas cosas
interesantes, entre ellas, comentaron sobre la metamorfosis de la zorra y el embrujo del diablo a
través de la sombra de la zorra: si alguien piensa en una muchacha cuando está haciendo alguna
252
Memoria histórica
Ofrecí una plática sobre lo que yo considero que es la tradición oral y la historia escrita entre los
yoremes. Esta plática se llevó a cabo en la población de Vícam. Ahí pude reencontrar a todos los
promotores culturales. Al final de la plática fui con Charo a Pótam, mientras que Saúl prometió
10 de julio
Este día presencié dos eventos de importancia para la tribu yaqui. Uno fue el aniversario de San
Belem en donde habría un encuentro de tradición oral. El primer evento fue realizado en Cd.
Obregón, en donde participó el ayuntamiento de Cajeme, junto con todos los símbolos patrios y
desde luego la bandera mexicana. En el evento también participaron algunos gobernadores yaquis,
quienes por otro lado recordaron las matanzas que han sufrido los yoremes en toda su historia y
vimos a un hombre que nos reconoció y nos pidió que lo lleváramos. Era Manual Piña, quien en el
camino nos comentó que sería el locutor del evento y que tenía prisa por llegar y no había podido
tomar el camión.
diputados y gente importante de los pueblos yaquis. En cuanto llegué me dispuse a registrar el
253
travesaño de la ramada de manera que pudiera abarcar un perímetro más amplio para la grabación.
Este evento se realizó en Belem con música de la danza de venado y de pascola y tuvo una
duración de tres horas. Se hizo un gran preámbulo en la presentación de los invitados, entre
quienes estaba Jesús Martínez Tadeo, cuya familia de políticos yaquis han sido representantes en
el gobierno estatal por parte del PRI y en otras corporaciones. También participaron algunos
yoreme. El presentador, Manuel Piña, tomó la palabra y el evento esperado dio inicio.81
Los niños de hoy, donde quiera que se encuentren, deben llevar en su memoria que si el día de
mañana nuestros antepasados nos dejan o fallecen y no aprendimos de ellos, nos quedaremos
sin su conocimiento. Algunos yaquis que están en tierra sonorense y los que viven alrededor lo
han ido perdiendo, pero nosotros no podemos perder esos conocimientos, y pues así se hará y
queda en manos de nuestro señor Dios Padre, Dios Hijo, nuestra santísima virgen y en manos
de ustedes, los que van a llevar la palabra aquí, y que van llevar a cabo la plática van a hacer
En esta plática se preguntará a las personas presentes cómo fue que el pueblo quedó así; ya
que los que vivieron aquí, los antepasados saben el porqué, y ellos son los que nos van a
81
Las siguientes intervenciones textuales se desarrollaron íntegramente en lengua yaqui durante la
reunión en el pueblo de Pitahaya. Las traducciones al español fueron hechas por Amairani Zavala
e Ismael Castillo.
254
platicar por qué se salieron de este pueblo. Ustedes que son mayores son los que saben la
historia de este pueblo, son los que han vivido todo el tiempo en este pueblo.
Refugio Valencia
Damas y caballeros aquí presentes y pueblos que nos visitan en esta reunión en esta hora, y
aquellos que viven aquí en este pueblo de Belem, yo también les platicaré en dos o tres
palabras lo que yo sé, lo que me han contado, lo que oí de las pláticas de los mayores; yo no lo
miré, yo no lo presencié, más lo que yo oí de los mayores, se los voy a decir así como lo están
pidiendo, pero antes que nada les pido permiso en nombre de nuestro Señor y de nuestra
Virgen.
Bueno señores y señoras con el permiso de ustedes, en aquel tiempo antes de que yo naciera
y después que nací, ya de pequeño, escuché de los mayores en aquellos tiempos, ellos andaban
en la sierra y platicaban que se reunieron en los pueblos Rahum Huirivis y Belem junto con el
pueblo de Pótam. En Pótam hubo un asentamiento de los pueblos Rahum, Huirivis y Belem
cuando se hizo la paz ahí, estando ya reunidos esos pueblos se sentaron a dialogar con la
autoridad y para pedir licencia a las autoridades y a los habitantes del pueblo.
Ahí donde está la “Pitahaya en el agua” quisieron arrimarse o asentarse, pero allá en el
pueblo de Belem no había agua. ¿Qué íbamos a tomar? Era muy trabajoso y así lo platicaron,
lo dijeron aquellos señores. Los que viven en el pueblo de Pótam pidieron permiso al pueblo de
Belem, a las autoridades presentes, para asentarse ahí en lo que ahora es Pitahaya; mandaron
una comisión al pueblo, ahí se quedaron y desmontaron todo donde estaba la “Pitaya en el
agua”. Cuando el general Mori construyó la iglesia yo era muy pequeño, tenía como cinco
años; ya lo demás yo no lo viví, los antepasados así los platicaban, y el comandante Nicho así
255
lo platicó; el desmonte que hicieron también lo platicó mi compadre Carlos Piña, de cómo ellos
participaron del desmonte del pueblo de Pótam, mientras el comandante Nicho hizo el
platicando. Desde entonces empezaron los trabajos para construir la iglesia; yo miré la
construcción de la casa cural que hicieron en el año 1922; todo lo que dije tiene fecha, así
como lo supe, así lo mire y así lo estoy diciendo, y también mis mayores también empezaron a
construir iglesias en Pótam, en Vícam, todo eso a mí me lo platicó mi madre. El que fue mi
padre participó en las excavaciones que empezaron a hacer cuando iban a hacer la iglesia.
al pueblo de Vícam y ahí terminaron, por eso es que ellos saben lo que sucedió.
Desde entonces le dieron permiso al general Luis Matuz con toda su compañía, es por eso
que así se llama este pueblo Pitahaya, y en aquel lugar donde está el llanito es ahí donde se
encontraba la “Pitahaya parada en el agua”. Algunos mayores no pudieron ver esa planta pero
así lo platicaron los antepasados, los de hoy no lo vieron, pero nos lo platicaron. De aquí a allá
está como a 5 kilómetros en donde está ese lugar, nosotros siempre vamos a ver a nuestras
ánimas que están allá enterradas, a ofrecerles nuestros rezos, así lo sé así ustedes también
deben de conocer este pueblo como “cuesta abajo”, así lo conocen los mayores como Belem
(cuesta abajo). Aquí se llama la pitahaya que está en el agua, y por eso ahora muchos lo
conocemos como Pitahaya, pero más original es donde está “La pitahaya en el agua”, así se
conocía y dicen que así estuvo hace muchos años; así lo platicaron los mayores y así lo supe;
hay más que platicar pero como ya me apuraron, están otros señores que también tienen que
256
platicar, y así lo platiqué para que ustedes lo sepan; así lo tienen que saber niños, jóvenes
adultos y todos los que nos visitan, es todo lo que tengo que platicar, a lo mejor lo dije bien o
lo dije mal pero ustedes me perdonarán, yo no lo miré, pero a mí así me lo platicaron, y así lo
irán a platicar los mayores presentes, lo que yo viví desde 1920, aquí doy por terminada mi
platica, que me disculpe Dios Padre, Dios Hijo y ustedes aquí presente y pueblos que nos
visitan. Queda en sus manos las gracias para Dios para nuestra Virgen y a todo el público
Participante 3
Damas y caballeros aquí presentes y pueblos. De igual forma pido permiso, y, así como lo
quieren, yo también de igual forma voy a platicarles de cómo se formó este pueblo. Igualmente
aquel tiempo yo también era muy pequeño cuando llegaron a este pueblo; yo soy del año 1925,
no me acuerdo muy bien, pero voy a tratar de recordar en la plática lo que me están
preguntando. El señor Mori mandó construir las iglesias de Pótam, no me acuerdo en qué año
fueron estas construcciones, pero así como dijo mi compadre, así se llama “Pitahaya que está
en el agua”. En aquel tiempo había un bajío bien grande pero ahora ya no existe, y así conocían
ese lugar donde estaba el bajío, y donde estaba la pitahaya en el agua, así lo platicaron los
mayores, y yo no me acuerdo bien, porque yo estaba muy niño, pero es suficiente lo que sé y
es suficiente lo que les digo y lo que yo recuerdo; sobra con dos o tres palabras que he dicho,
queda en sus manos las gracias para Dios, para nuestra Virgen y a todo el público presente.
Participante 4
257
En aquellos tiempos no había escuelas, crecimos sin escuelas, no como hoy. En aquellos
tiempos los mayores no querían que supiéramos leer y escribir, pero ahora sí todos están en la
escuela, todos saben leer y escribir. Querían que fueran todos neófitos, ahora ya están
estudiados; nosotros crecimos sin escuelas. Así quiero que lo sepan, que nosotros no tuvimos
nada de estudios, ahora todos los niños saben leer y escribir y en aquellos tiempos no.
Pues así lo platicaron los señores que viven en esta comunidad, cómo es que empezaron a vivir
a aquí. Antes bajaba mucha agua al pueblo de Belem y tuvieron que irse más arriba para hacer
el pueblo de Pitahaya.
Señoras y señores aquí presentes: a los que tiene lugar aquí, les voy a decir unas dos o tres
palabras, así como lo platicaron los demás así lo voy a platicar también.
En 1917 cuando era presidente Adolfo de la Huerta, platicó con los ocho pueblos para
llevar a cabo un trabajo que les permitiera vivir bien. Parece que les había dicho lo mejor para
la tribu también. El gobernador del estado vino a platicar con la tribu y les dijo lo mejor que
pudo en ese tiempo, para que se pusiesen a levantar sus pueblos, para que ya no anduvieran
sufriendo, y que empezaran a vivir bien; así hablando con los pueblos le dio la orden al general
Mori, le dio una razón y la orden; hay mucho que platicar de esto… hay algunos escritos de
esto y hay cosas que yo ignoro y que no sé, pero que están escritas, así lo platicaron nuestros
mayores y los antepasados. Hay mucho que platicar de las verdades de lo que pasó, es muy
Las personas que tengan algún conocimiento de cantar venado o tocar algún instrumento
deben trasmitirlo a los jóvenes y niños, porque es así como nuestras tradiciones permanecerán.
Así como a nosotros nos enseñaron y nos trasmitieron el conocimiento nuestros antepasados,
así nosotros debemos trasmitirlo a nuestros jóvenes, a nuestros niños, a las nuevas
generaciones.
Si tú eres violinista enseña a tus hijos, si tú eres venado, sabes cantar venado, si eres pascola
o matachín, enseña a tus hijos. Muchas gracias por haber escuchado a estas personas mayores,
todo los que nos transmitieron queda en manos de ustedes: las gracias para Dios para nuestra
Al final los asistentes nos sentamos a comer frijol con puerco. De regreso, Saúl me comentó
que su suegra tenía un vivero de cactáceas en el pueblo de Pitahaya y me invitó para ver algunas
plantas. Saúl tenía curiosidad de ver el peyote o híkuri como le llaman los rarámuris. Sin
Durante la inauguración del centro de Pitahaya tuve la oportunidad de grabar y las autoridades
estuvieron de acuerdo, siempre y cuando les diera una copia de las grabaciones. Así lo hice,
15 de julio de 1999
Presencié el final de la fiesta de la Virgen del Carmen en la Loma de Guamúchil. Esta celebración
comenzó con la prevíspera: el 13 de julio bailan los pascolas y venados, el 14 continúan danzando
para amanecer el 15 y terminan a las 9:30 aproximadamente. Los matachines terminan la fiesta a
259
las 11:30 después de haber vestido los hábitos a los niños que serán bautizados en ese día. Al final
18 de julio de 1999
Cuando me dirigía hacia Pótam pasé por Saúl a la Loma de Guamúchil.82 En Pótam grabé tres
canciones populares con unos amigos que tocaban en una de sus calles:
Ay Esmeralda
tú eres mi encanto
tú eres el ángel
de mi existencia.
En este mundo
no me queda
más querencia
ay esmeralda
integró toda la gente de la comunidad, así como el etnomusicólogo; allí seguimos cantando hasta
la tarde. Inmediatamente después fuimos a ver si era posible sacar cita con la María Matus, quien
82
Antes de llegar a Cajeme recordé el tiempo cuando estuve en Pótam algunos años antes. En
aquella ocasión salí casi corriendo de la comunidad después de oír unos tiros y ver correr una
fue probablemente la curandera más prestigiosa de todo el territorio yaqui. Como no logramos ver
a la curandera fuimos a la sierra y después pasamos a verla. La María Matos vivía a cuatro
kilómetros de Vícam en un poblado que se llama Casas Blancas. Finalmente fuimos a buscarla y
Saúl estaba muy curioso de por qué yo quería ir a ver a la María Matos. No sabía cómo
plantearme la pregunta hasta que finalmente lo hizo, puesto que la María Matos podía enfadarse si
yo iba a verla sin motivo de enfermedad. Le respondí de manera muy general que mi espíritu no
acompañarme.
Al llegar con la María Matos tenía a varias personas esperando. Estaba un hombre tendido en
una banca, quien lanzaba algunos quejidos esporádicamente. Pregunté a las personas que le
acompañaban si ya tenían mucho tiempo esperando y respondieron que como una hora.
Decidí esperar pacientemente mi turno para entrar a ver a la María Matos. Cuando por fin me
pasaron a verla le dije dios enchaniabu (buenos días) y ella respondió muy amable. Se dirigió a mí
de manera muy familiar pero la verdad es que yo no entendía todo lo que decía. Sólo alcancé a
entender que le decía a su nieta que no necesitaba traducir porque yo la entendía bien. La nieta se
dio cuenta de que no estaba entendiendo y entonces intervino. Le dije que estaba muy intranquilo
y que a veces no dormía bien. Cuando le comenté que en ese momento me sentía muy bien, la
María Matos me dijo que mi malestar se producía en el lugar en donde estaba yo radicando y me
dio un galón con una solución que tenía algunas propiedades tranquilizantes. Me dijo que lo
tomara hasta que me lo acabara y que me iba sentir mejor. En ese momento aproveché para
plantearle algunas preguntas sobre su vida y su don de sanación. Al terminar le pregunté cuanto le
261
debía y ella contestó que lo que yo le quisiera dar. Saqué un billete de doscientos pesos y se lo
puse en la mano, le agradecí mucho que me hubiera recibido. Al salir, Saúl ya tenía listas una serie
de preguntas sobre la curación, le causó mucha curiosidad el remedio que me había dado y
Cuando regresé a Tijuana y terminé el remedio que me había dado la María Matos recordaba la
expectación y curiosidad provocada entre los militares indígenas que revisaron el galón de
Regresé a la Loma de Guamúchil después de mi última estancia en estas tierras hacía poco más de
un año. El objetivo que me llevaba nuevamente a la tierra de los yaquis era realizar el registro y
Por fortuna pude conseguir un espacio en la escuela para pasar la noche. Como en ese
momento no estaban los niños, aproveché el espacio como centro de operaciones. Al anochecer
miré al cielo y confirmé lo que suponía, que a pesar de que la fiesta se hace en una fecha fija, el
calendario lunar era determinante para llevar a cabo esta celebración: la luna estaba casi llena y
Dormí entre lo duro del suelo y el sonido de los grillos. Al amanecer sentía la ansiedad de
querer iniciar conversaciones sobre la fiesta y grabar cuanto fuera posible. Salí de la escuela y
84
Nunca supe qué fue lo que me dio la María Matos. El torote es un arbusto que crece como un
Antes de que comenzaran las actividades rituales propiamente dichas, aproveché para ver a los
tocaron varios sones que me permitieron grabar sin ningún inconveniente. Sin el sonido corporal
de los danzantes, el registro de los violines acompañados por el arpa fue completamente nítido.
Posterior a esto, hubo un silencio en las actividades. Por la tarde llegaron los matachines y
entraron al templo para iniciar su danza. Alrededor de las siete de la noche, en la entrada del
pueblo donde se encuentran las autoridades tradicionales, ya estaban reunidos seis u ocho
hombres con el fin de poner el cable que iluminaría las ramadas durante toda la noche.
Figura 14. Entrada del pueblo donde se encuentran las autoridades tradicionales
aun así aproveché para hacerlo nuevamente. Recorrí el pueblo una vez más ya caída la noche y la
gente, en particular las muchachas y los jóvenes, paseaba por las calles con el regocijo, el garbo y
Más tarde regresé a casa de Saúl para convidarlo a ir a la fiesta. Cuando llegué ya estaba con
algunas cervezas encima, cuando según yo lo había dejado descansar. Regresé al pueblo y minutos
más tarde volví a buscarlo. Sin embargo, cuando lo vi de nuevo, parecía como si nada hubiera
pasado. En la casa estaba Beatriz, su mujer, doña Clara, su suegra, dos jovencitas y dos jóvenes
que también estaban tomando cerveza. Al poco tiempo cenamos y comenzó la plática.
En la conversación surgieron varios temas, principalmente sobre los sueños con el chivato del
compromiso, los sueños, el encanto en el monte y, sobre todo, el sacrificio. También se comentó
sobre el yoania cuya referencia a los sueños y al mundo antiguo para mí era clara; a decir de ellos
también evocaba el doble de uno, como si fuera “el otro” igual. Comentaban que el yoania es el
otro, y el compromiso de ser ese otro o de escuchar al otro para cumplir tu compromiso. Para
cumplir con el compromiso y con el sacrifico los pascolas se ayudan de los animales del monte,
del sol y también del mar. También se comentó sobre la importancia de estar atento con los
En la conversación estaba un hombre llamado Juan Castillo quien comentó que él era pascola y
que tenía el conocimiento. Me confió haber tenido varias revelaciones, todas por medio de
sueños. En uno se le apareció un chivo blanco con una gran barba como un señor. Este chivo le
dijo que tenía que ser pascola. El danzante se sacrifica, sufre y se transforma en otro que nada
264
tiene que ver con su personalidad original y lo hace porque pertenece a otro mundo, al mundo de
las ramas (juya ania), los animales y del sueño. “El pascola ya no es el mismo sino que es el que le
ordenó el chivo”.
En otro sueño Juan Castillo comentó que el chivato le metía el pene por todos los orificios de
su cuerpo y hasta lo atravesaba por los hombros. Esto fue un indicio de iniciación que ahora él
debe cumplir. También comentó que el chivato es el ser original, el primero. Sin embargo,
también lo son el venado y el coyote. Éste último es muy importante porque es un ser guerrero.
Por consiguiente, como no ha habido guerras casi no hay representaciones de la danza. Si hubiera
Según Juan Castillo, la danza se divide entre los animales del mar y los animales del sol. El
pascola se relaciona con animales del mar, mientras que el venado con los del sol. Por otro lado,
los dedos de la mano señalan la identidad de yaqui y a su vez son los ancestros. Según cuentan los
yaquis de Estados Unidos, se ponen una pluma de águila si no conocen la tradición o son
diferente al de palabra cahita que significa literalmente “no hay”. En la noche estuvimos
Un día después de que estuvieron bailando pascolas y matachines se sacrificó la res que se
encontraba al lado de la ramada. El sacrificio se realizó con el despunte del alba a las 6:30 de la
mañana. Para destazar al animal se congregaron varios hombres al lado de las vírgenes. Saúl
comentó que una de las vírgenes visita las casas del pueblo durante doce noches. En cada casa se
haber pernoctado en diversas casas en donde fue recibida por cada fiestero jefe de familia.
12 de diciembre de 2000
Después del sacrificio de la res se realizaron todos los preparativos para la fiesta. Los pascolas
empezaron a bailar en punto de las seis de la tarde y así continuaron por intervalos durante la
noche. El tambor tocó el inicio del tiempo sagrado que convoca a la gente de la comunidad.
Después de la convocatoria del tambor, se le unieron los cohetes lanzados para anunciar el inicio
de la fiesta. Las autoridades junto con el tamborero hicieron dos hileras que iban y venían de unas
cruces ubicadas a 500 metros enfrente de la iglesia. A las doce de la noche los pascolas, los
venados, los fiesteros y la gente de la comunidad en general se unieron a estas filas. Los
matachines que ya se encontraban en la iglesia también formaron parte de la fila que llevaba la
virgen, hasta la ramada. El orden en la iglesia era: virgen, cantoras, pascolas y venados,
procesión a la enramada.
266
Al llegar al castillo se detuvieron y éste fue encendido desplegando la alegría festiva en cada
uno de sus destellos multicolores.85 El ir y venir del objeto encendido desde la iglesia hacia la
ramada señala la elocuente relación que guarda la religión yaqui con la iglesia católica. El
Una vez que colocaron a la virgen en su lugar habitual frente a la ramada, los matachines
comenzaron a bailar, sin embargo durante todo el trayecto también el venado y los pascolas
bailaron al ritmo de los músicos que los acompañaban. Así siguió la fiesta con pascolas,
85
Este espectáculo de fuegos artificiales se unió a las fiestas en las últimas décadas, antes no se
matachines y venado durante toda la noche, siendo muy esporádicas sus presentaciones.
El día 12 de diciembre desperté temprano y me trasladé a la ramada a ver qué pasaba, pero no
había ningún pascola en ella. Al parecer los pascolas y matachines llevaron a la virgen de nuevo en
la iglesia en punto de las cuatro de la mañana. Aproveché para ver a los matachines en la iglesia;
ahí me encontré a Leno, que a pesar de su origen pascola, bailaba también con los matachines.
Después de que los danzantes tejieron su trenza al exterior del templo, siguieron bailando en el
tradicional y, al terminar, deambulé por el pueblo y grabé de manera aislada a algunos de los
A pesar de que ya había observado la Semana Santa en otras comunidades, no sólo yoremes sino
de otros pueblos del noroeste de México y algunas en otros países, quería hacer una comparación
entre diversos rituales llevados a cabo en otros poblados del territorio yaqui.
Desde hace casi treinta años he registrado y participado en los rituales de la Semana Santa en
la región yoreme. Originalmente estuve observando el ritual con los yoremes mayos de Sinaloa en
1987 y después con los yoremes yaquis. Dichos rituales, a pesar de que tienen elementos similares
que bien ameritan un escrito independiente, poseen aspectos muy diferentes. La primera vez que
vi una Semana Santa en el territorio yaqui fue en 1992. A partir de esa fecha he regresado de
manera intermitente hasta el año 2013. Además de Pótam, he presenciado el ritual en poblados
como Vícam, Huirivis, Loma de Guamúchil, Cócorit y Estación Vícam. A lo largo de estos años,
mis intereses han sido desde la organización festiva, los sonidos del bastón como sistema de
Si bien cada día de la Semana Santa posee una importancia particular, el Miércoles de Tinieblas
tiene una importancia crucial. Ese día presencié nuevamente el rito de las tinieblas entre los yaquis
de Vícam y de la Loma de Guamúchil. Fue casi tan impresionante como hace 12 años cuando lo
vi por primera vez. Al igual que en Pótam, en Vicam se disponen dos líneas de chapayecas en los
extremos de la iglesia y en medio los alpez y los rezanderos, quienes en conjunto alaban a la figura
del Santísimo.
Existe una particular coordinación entre la flauta que realiza intervalos que van desde la 5ª
justa a 1ª, o 7ª 1ª siempre descendente, acompañada con los respectivos toques de los chapayecas.
Como antes he descrito, los chapayecas interpretan el sonido de la flauta, o en algunos casos el
sonido del tambor, durante los rezos como una señal sagrada para sacudirse de las impurezas
impregnadas en su cuerpo, puesto que ellos pertenecen al mal. En cada ciclo se apagaban dos
velas hasta que quedó una sola. Cuando se apagaron las 12 velas, sonó la campana y de repente
269
comenzaron a entrar y a salir las filas de los chapayecas, al terminar éstos se hicieron azotar por
En esta ocasión, llama la atención el cambio en los motivos de la máscara o sewa de los
chapayecas.86 En Pótam se veían máscaras de chinos, apaches o payasos, mientras que en Vícam
destaca una gran diversidad de motivos de las máscaras que participan, por ejemplo:
a) Las orejonas
b) Los yoris
c) El apache
d) El Gallo
e) Sadam Husein
f) Gorila
g) Cholo
h) Punk
i) Salinas de Gortari
86
Por su parte en Cócorit solamente se veían las clásicas de orejonas, payasos, negros y gitanos.
En el pueblo de Cócorit se veían numerosos alpez o moros vestidos con sombrero negro y capa
negra.
270
El jueves también pude observar el ritual en varios pueblos yoremes. La corrida del viejito la
observé inicialmente en Cócorit, donde el viejito es perseguido por los cabos y los caballeros. En
este poblado, a pesar de ser principalmente yori de habitantes blancos o mestizos, también hay
271
yoremes y son éstos los que organizan la fiesta de Semana Santa ayudados, en algunos casos por
algunos yoris. El viejito, interpretado por un joven, hizo su recorrido representando a Jesús, tal
como se lleva a cabo en todos los poblados yaquis y algunos mayos también. Al poco tiempo me
que los apóstoles eran representados por niños y se servían platillos de vegetales y dulces. Al igual
que en Pótam los caballeros hacen llegar la comida a los apóstoles habiéndola olido previamente
por los fiesteros que se purifican con su esencia, pasándola en forma de cruz sobre su cuerpo,
Viernes de crucifixión
A pesar de ser uno de los principales pueblos yoremes, en el pueblo de Pótam también conviven
varios grupos de yoris mestizos. Algunos de los yaquis de este poblado también tienen raíces en
Huirivis, de donde también se trajeron algunos de sus santos. Por esta razón en la Semana Santa
del 92, apareció el grupo de los de poteños y el de los huiriveños. Sin embargo en Pótam, hay por
lo menos un tercer grupo de yoremes que vive en el barrio de Mérida, al noroeste del pueblo. Este
barrio fue fundado por los yaquis que fueron confinados a Yucatán los primeros años de la
revolución a principios del siglo XX. A los adeptos a la vida ritual de este barrio de Pótam,
algunos de los habitantes de Pótam les llaman los toribios, debido a que un señor llamado Toribio
En la iglesia principal del barrio ya se tenía lista la guardia del Santísimo, que era una imagen
del niño Dios. Afuera de la iglesia la gente echaba monedas y la guardia era representada con dos
rifles, al igual que en algunos poblados mayos. Posteriormente los rifles fueron remplazados por
dos arcos.
272
Por otro lado, en Cócorit la guardia era representada, no con dos rifles sino con dos sogas que
pendían del cuello de la imagen de Cristo y eran los chapayecas los encargados para que éste no
se fugara.
En Pótam, por su parte, las guardias se armaron en el transcurso de la tarde con la imagen de
En Cócorit el día viernes se hacen varias procesiones pero, como no pude quedarme hasta altas
horas de la noche, sólo pude observar dos contis alrededor de la iglesia saliendo del lado
izquierdo en sentido opuesto a las manecillas del reloj. Durante esta procesión se realizaron las
estaciones en donde los participantes hicieron una pausa con los nazarenos alrededor de las seis
de la tarde. Entre otros santos que participaron estaba San Juan Bautista. En punto de las tres de
la tarde Jesús muere e inmediatamente las cruces son tiradas al suelo, en un acto llamado “La
En una de las procesiones que se llevó a cabo en Cócorit, el recorrido se realizó en un circuito
partiendo en sentidos opuestos y encontrándose exactamente atrás del templo en donde salieron.
En este punto se encuentra Santa Isabel con su hijo San Juan el Bautista para anunciar la
resurrección de Jesús, cuyos bandos corriendo en sentidos opuestos. Acto seguido los chapayecas
levantaron cada cruz y empezaron a bailar alrededor de las doce de la noche, indicando que Jesús
había resucitado.
En Cócorit, al final del día y hasta la una de la mañana, se hace una representación burlesca de
la huida de Jesús; los chapayecas simulan emborracharse y hacen bromas sobre la imposibilidad
para que el Nazareno pueda fugarse de la guardia. Se cantan canciones mestizas, entre ellas “Las
Mañanitas” como señal del momento en que el Nazareno ha resucitado. Concluyen la noche
cantando canciones rancheras interpretadas con los acordes de la vihuela y el bajo sexto.
274
Pueblos yaquis
Pótam
Sábado de Gloria
Este día en todos los pueblos yaquis se levanta la Gloria y se queman las máscaras de los
chapayecas, quienes poseyeron el mal durante toda la Cuaresma y Semana Santa. En algunas
comunidades como Pótam y la Loma de Guamúchil se lleva a cabo desde muy temprano y en
Cócorit se realiza un poco más tarde. Por la mañana se cantaron canciones rancheras y de
La campana anunció que los chapayecas debían correr junto con sus madrinas y dejar sus
máscaras para posteriormente quemarlas junto al Judas, con el estruendo de los cohetes que
278
avisaban la llegada de la Gloria. Una parte de las máscaras se guardaron para quemarlas el
domingo. A las 11 de la mañana entra la Gloria y se da por terminada la Cuaresma con la quema
de las máscaras.
En Cócorit todos los grupos se trasladaron a la iglesia, siendo ésta la única vez que se les
permitió la entrada al venado y al pascola. Una vez que estaban todos los participantes en el
templo, se trasladaron rumbo a la ramada en donde se bailó venado y pascola, mientras que los
Como es la costumbre, los pascolas y el venado bailan por intervalos durante toda la noche. En
la noche del sábado estuve viendo el ritual en la Loma de Guamúchil y en Cócorit. Tal como
sucede en las comunidades yoremes mayos, la presencia masiva de mestizos hizo que las
actividades de los puestos comerciales sobresalieran acústicamente por encima de los decibeles de
la sonoridad ritual yoreme. A un lado de la ramada se escuchaba con gran estruendo al vendedor
de cobijas cuando gritaba ayudado con la amplificación del micrófono: “¡... y se va llevar una, dos,
tres cobijas, échale otra y otra más, y por si fuera poco, otra más por la cantidad de 500 pesos!”.
Al interior de la iglesia la sonoridad de los matachines apenas era escuchada por los danzantes
y el único sonido que se percibía del exterior eran los ayales o bules que resonaban dentro de la
iglesia.
Ya muy muy avanzada la noche, una vez que los puestos comerciales cerraron el micrófono,
me acerqué a las cantoras que velaban al Nazareno para pedir permiso de realizar unas
minutos, las cantoras interpretaron sus plañideras interpretaciones de cantos rezos y alabanzas.
Este día me levanté muy temprano para ir a Pótam y ver la conclusión del ritual de Semana Santa.
Antes de tomar la carretera, pasamos a Loma de Guamúchil, pero en este lugar no había mayor
actividad. Continuamos hasta Huirivis, en donde ya estaban las madrinas con los angelitos para
cumplir su promesa. Algunos llevaban cabello para ofrecer a los nazarenos, otros solamente iban
vestidos de blanco con vistas doradas, otro más, traían las alas de los ángeles; todos iban
acompañados de sus padrinos. Al parecer esta “Gloria chiquita”, como le llama la gente, se
diferencia de la Gloria de los chapayecas en que se realiza en los otros poblados yaquis
inmediatamente después del Sábado de Gloria. Sin embargo en Pótam se lleva a cabo el Domingo
de Resurrección. Los niños, igual que los chapayecas, se forman y finalmente salen corriendo con
los padrinos para poder persignarse como angelitos. Además de persignar a estos niños con
atuendo de angelitos, en este día se persignan también algunos chapayecas ya convertidos junto
con algunos cabos, quienes en grupo dan las gracias por haber tenido un año más de vida por y
En Pótam, al final de la Semana Santa, se acostumbra trasladar a una de las vírgenes, junto con
su séquito, a una casa particular en donde se les ofrece comida y bebida. En este convivio ritual de
conclusión participaron los exchapayecas ahora bautizados, así como los invitados foráneos. En
esta casa es donde normalmente se sigue la fiesta, la cual puede durar a hasta varios días.
Después de participar en las actividades finales del ritual, uno de los músicos que tocaba para
la virgen, pidió a los otros músicos, de manera muy personal, el favor de ir a tocar a la tumba de
su madre recién fallecida. Los músicos y yo, sin pensarlo dos veces, nos trasladamos a la parte
280
trasera del templo que forma parte del cementerio yaqui. Uno de los yoremes me dijo que grabara
Ya eran casi las tres de la tarde cuando fuimos a tocar al panteón. Con lágrimas en los ojos, el
deudo cantaba junto con los músicos, quienes, ya entrados en calor, entonaron varias canciones
muy vinculadas con el dolor y la pérdida de un ser querido. En esa ocasión me indicaron que me
sumara a cantar con ellos y no tuve ningún problema en hacerlo. El clima empezaba a nublarse y
entre los acordes de la vihuela, la guitarra, las notas del guitarrón y el acordeón, sorpresivamente
cayeron unas gotas de lluvia. Entre un canto y otro aproveché para dejar discretamente el lugar y
terminar así mi participación en el evento. Como epílogo de esta estancia, escuché a lo lejos la
repetición de los últimos versos que resonaban entre las tumbas del escenario ritual ahora
completamente desolado: “Si vas al campo donde los muertos reposan ya, / busca mi tumba y ahí
solita la encontrarás. / Llévale flores muchas gardenias y un rosal, que sean gardenias y no me
87
Canción Cuando dos almas se quieren, música y letra de Fructuoso Gándara Reyes.
281
ARIZONA
14 de agosto de 1999
Una mañana de verano tomé mi automóvil y bajé hasta el desierto de Sonora. Era la primera
ocasión que tomaba en auto este camino y, a pesar de haber transitado varias veces de noche en
autobús sobre la carretera panamericana que comunica Baja California con en el estado de
Sonora, no dejaba de sentir una ligera aprehensión frente al desierto y mis habilidades de manejo
que había suspendido durante seis años cuando viví fuera del país. Bajé la monumental Rumorosa
de manera abrupta para enfrentar directamente el árido territorio del desierto al entrar a Mexicali.
Más tarde alcancé San Luis Río Colorado sobre una carretera que, por su mal estado, me tomó el
doble de tiempo utilizado normalmente para recorrer estos pocos kilómetros que la separan de
Mexicali.
Al salir de San Luis Río Colorado, las cactáceas y algunos matorrales eran los pilares de una
vista que, pese a tener en apariencia poca vida, le daba un toque de majestuosidad al paisaje.
Quizá lo más impresionante de ver fueron las montañas de la sierra del Pinacate completamente
secas y sin flora aparente que las habitara. Por este desierto pasaron los ancestros y transitan
todavía los seris y los pápagos o tohono o’odham, con quienes me reuniría más tarde en un
poblado de Arizona.
producto del calor sofocante que envuelve toda la región. Finalmente llegué a la ciudad de
En Sonoyta, donde viven unas 15 mil personas, se asienta una colonia habitada por algunos
miembros del grupo tohono o’odham. Hay una pequeña capilla que levantaron en honor a San
Francisco quien, como sabemos, es el representante de la misión franciscana que entrara en esta
región a finales del siglo XVII después de la salida de los jesuitas. Uno de los principales
evangelizadores de la región fue el padre Francisco Eusebio Kino, mejor conocido como “El
padre Kino”. Este sacerdote jesuita fundó las principales misiones del norte de Sonora y del sur de
Arizona. Sin embargo, los franciscanos lo retomaron como a San Francisco y lo convirtieron a su
orden religiosa sobre todo por haberse asimilado a la representación de otra deidad pápago más
Después de conocer la capilla, pregunte a un señor sobre la fiesta tradicional de los pápagos
conocida comúnmente como el Víkita, pero me dijo que ya había pasado. Un maestro que conocí
antiguamente se molía la semilla del mezquite y otras simientes como parte de la dieta que
alimentaba a los indígenas. Según nuestro informante, esta semilla era empleada para hacer atole y
otras bebidas. El sitio se encuentra rumbo al sureste de Sonoyta, a unos tres kilómetros.
Poco tiempo después, nos dirigimos al otro lado de la comunidad, en donde se construía una
capilla para otro jesuita que llegó a esta región, después de que el padre Kino estuviera
evangelizando estas tierras; su apellido era Rohen y, de acuerdo con datos de una placa de
era realizada con ayuda de una fundación alemana, sin embargo, la gente en Sonoyta a la que le
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salida de la ciudad, en el lado suroeste, se encuentra un panteón antiguo de los pápagos ubicado
Como tenía toda la tarde libre, decidí visitar a Quitovac. Cuando llegué me informaron que
hacía tiempo una misión arqueológica francesa encontró unos huesos de mamut. Al parecer los
huesos fueron asociados con uno de los seres míticos creadores de la cultura tohono o’odham,
por lo que en ese momento el mito de creación tomó otra dirección. Hubo polémica al decidir si
los vestigios debían guardarse lejos en un museo o quedarse en el territorio originario dada su
posible sacralidad; al poco tiempo éstos fueron llevados a un museo de antropología y más tarde
El paso de la frontera
Pasé la noche en un hotel casi en la entrada de Sonoyta que, a pesar de su ubicación, fue como un
oasis en el desierto donde sacié mi sed de reposo. Al otro día esperé a Alejandro muy cerca de la
garita. Ya me había prevenido que tardaría un poco más de lo acordado debido a que no había
conseguido traer su auto y que vendría en el carro de su padre quien, junto con Maximiliano, nos
Al intentar pasar la frontera, los oficiales encargados de revisar los documentos me hicieron
finalmente sólo me pidieron unos estados de cuenta del banco. Tal como lo había pensado, por
88
De acuerdo con los informantes, las personas que descubrieron dichos huesos son Óscar
más que me esforcé en explicar que iba a ver un maravilloso ritual de los indígenas tohono
o’odham, a ellos y a su docta educación les importó muy poco. Si no mostraba solvencia
económica, por medio de un documento que justificara mi trabajo asalariado, no podría pasar a
Estados Unidos a pesar de que contaba con una visa que dieron en los años noventa y que
Nada valió. Tuve que pedir que me enviaran por fax una copia del banco. Una hora después el
anhelado fax llegó. Mis compañeros vieron frustradas sus intenciones de continuar avanzando sin
mi presencia y dejar que esperar en la garita la llegada del documento. Una vez que mostré mis
magros pero constantes ingresos, me dieron un permiso para internarme en el desierto de Arizona.
Manejamos durante una o dos horas pasando varias intersecciones que hacían aún más confuso
El preámbulo ceremonial
Los tohono o’odham89, mejor conocidos como pápagos, al igual que otros pueblos nativos
ubicados actualmente en la frontera entre México y Estados Unidos, vieron dividido su territorio
1854.90 Desde entonces, la frontera ha tenido transformaciones culturales importantes para los
indígenas que habitan el territorio de los estados de Sonora, México, y Arizona, E. U. El régimen
89
Significa “gente del desierto”.
90
México perdió más de la mitad de su territorio y en la última negociación vendió La Mesilla, que
Tohono O’odham que rige su modo de vida y cuyo territorio se ha reducido a un espacio
determinado. Mientras que veinte mil indígenas viven en Estados Unidos, unos quinientos
A partir de la separación, en México los tohono O’odham vieron restringido su territorio con
Cuando llegamos al espacio ritual, ya había mucha gente frente a tres bultos de carne que
pendían de unos postes. La ceremonia del venado bura se llevó a cabo del 12 al 14 de agosto en la
poblados pero a nosotros nos tocó presenciarla en una ranchería que se encuentra a unos metros
En esta comunidad, la gente habla la lengua pápago, pero también en inglés; el español es
considerado como una lengua que sólo se habla entre los viejos, ya que como muchos grupos
fronterizos, los más viejos, son los que habitaron algún tiempo en México y conocen la lengua
91
La población tohono o’odham se encontraba asentada originalmente en las riberas de los ríos
Magdalena, Altar, Concepción y Sonoyta en el actual Sonora, mientras que en E. U., se situaba en
los ríos Santa Cruz, Santa Rosa, San Pedro y Gila, en el actual Arizona.
92
El conjunto era compuesto por los Hia’ced O’odham, “gente de la arena” o “areneros”, quienes
habitan en la sierra del Pinacate y en el desierto de Yuma. También existen los Akimel O’odham o
la “gente del río”, nombrados también “pimas gileños”; éstos viven en los bordes del Gila, en las
española, no así las nuevas generaciones. Aunque hay gente que habla español, la lengua que salta
al oído es el inglés. Los tohono O’odham, aun sabiendo poco español, se sienten mejor cuando
hablan en inglés.
Como todas las fiestas indígenas, el preludio ceremonial da inicio varios días antes del evento
culminante. El jueves 12 del mismo mes, varios hombres salen al monte a la caza del venado bura
(Odoqueilus hemionus). Este venado, a diferencia del venado de cola blanca (Odocoileus
de la caza del venado se remonta al pasado como parte de múltiples pruebas de supervivencia que
debían realizar los iniciados para demostrar su resistencia física al interior de su cultura. Entre las
experiencias que debían realizar antiguamente los iniciados, estaba ir por la sal hasta la costa de
sonora o de Baja California, a más de trescientos kilómetros, y desde luego cazar al venado bura.
El día 14 llegamos a la comunidad alrededor de las seis de la tarde y, a pesar de que estábamos
a la mitad del verano, el viento y la tarde se entrelazaban para darnos la bienvenida a la comunidad
con un clima placentero. A esta hora ya se encontraba la gente terminando los preparativos del
ritual. Los hombres habían cazado un jabalí y dos venados, uno era adulto y el otro más pequeño,
los desollaron y colgaron las pieles en un árbol situado junto a la enramada principal. Al lado de
las pieles se encontraban las patas de los venados sacrificados junto con las patas secas de otros
La disposición genérica del espacio se presentó de la misma manera que en otros grupos
indígenas: las mujeres por un lado y los hombres por el otro. En la parte central, dentro de la
enramada, se encontraban los viejos y las autoridades del grupo. Bajo la sombra de la ramada los
hombres partieron la carne del venado que fue cazado la noche anterior. Del lado sur, a unos
287
treinta metros se ubicaban las señoras y algunos jóvenes quienes cuidaban el fogón en el que horas
después cocerían la carne de los dos venados y del jabalí. La carne fue cocida entre las siete y las
grandes bolsas que descansaban en el lado oriente de la enramada. Dichas bolsas pendían de un
tronco colocado en el centro del espacio ritual; aquí reposaron durante toda la noche para ser
veneradas con cantos y danzas hasta la mañana del día siguiente cuando fueron repartidas por los
organizadores de la ceremonia.
El espacio ceremonial tiene diversas delimitaciones sagradas. Éste se compone por un espacio
cuadrado de 60 metros por lado, aproximadamente, donde se ubicaba la enramada y, frente a ésta,
había un área cuadrada más grande; al norte se ubicaba un semicírculo que era a donde se dirigían
las personas que danzarían y cantarían durante toda la noche. A diferencia de otras comunidades
indígenas, como las cahítas, en este espacio no se encuentra ninguna cruz o símbolo cristiano
evidente.
Según Alejandro, quien lleva visitando esta comunidad desde hace varios años, la danza
comenzaría al caer el sol, pero ésta inició más tarde, alrededor de las nueve de la noche.
Antes de comenzar el ritual, aprovechamos para conocer los alrededores y un amigo pápago
nos acompañó. Tomamos el carro nuevamente y nos dirigimos a una pequeña presa. Ahí
hablamos del cronograma hipotético del ritual y se comentó que nuestra participación sería
importante puesto que no había jóvenes para llevar a cabo la danza. Para ese entonces, el sol ya
había bajado casi por completo y el fresco de la noche se apoderaba de todo el monte. Justo a esa
hora se apreciaban perfectamente los olores del monte y de la tierra. En la plática también se dijo
que las historias o mitos de la creación no debían ser contados en verano, ya que en invierno es el
288
período cuando se cuentan ciertas historias de origen, y que, en caso de infringir esta norma, el
castigo sería el maltrato de algún animal ponzoñoso del monte. Cuando regresamos al espacio
ritual alcanzamos a ver una especie de monstruo de Gila y más adelante una serpiente de varios
El pregonero
Mis compañeros y yo regresamos al espacio ritual y nos enteramos nuevamente de los tiempos de
la ceremonia. La danza y la organización del ritual propiamente dicho, comenzaron con los gritos
mismo tiempo, quien organiza la danza y los cantos así como los tiempos de participación.
Alrededor de las nueve de la noche nos acercamos a la enramada después de oír sus llamados.
Enfrente de la enramada había una fila de mujeres que estaban listas para la danza; hasta ese
entonces, ningún hombre se había incorporado a ésta. Al ver la falta de hombres, nos invitaron a
participar en la danza. Esta parte es muy importante pues representa los primeros movimientos de
creación, siempre en dirección al norte. Se nos indicó caminar rumbo al extremo norte del
cuadrado, pisando la línea que había sido marcada previamente en el espacio ritual.
Al llegar al semicírculo, nos colocamos detrás de las mujeres y posteriormente nos enfilamos
alternadamente hombre y mujer; en la fila nunca hubo dos personas del mismo género juntas.
Todos nos agarramos de las manos. En el orden de la fila, después de la mujer que estaba a mi
izquierda, se ubicaba Alejandro, quien como yo, tomaba la mano de otra mujer a su izquierda, y
después de ella, estaba nuestro compañero Max. Regresamos tomados de las manos para
ubicarnos enfrente de la enramada. En este lugar nos dieron unas varas que son fundamentales en
289
Las varas
Las varas que se nos otorgaron son un instrumento propio de los hombres y se utilizan para llamar
a la lluvia, sin embargo, inicialmente creímos que representaban flechas o lanzas de los cazadores.
Las varas participan directamente en relación con los tiempos sonoros y musicales, con ellas se
marca el ritmo del ritual. Una vez que todos estábamos formados, las varas entraron al mismo
tiempo que el cantador quien, a nuestras espaldas, comenzó a tocar uno de los cuatro raspadores
que estaban colocados enfrente del cantador en un movimiento que se dirige del hombro izquierdo
hacia la “corita”.93 El raspador se ejecuta con un hueso, al estilo de las antiguas danzas ópatas.
El cantador dice la primera frase musical y después hace una variación de ésta y regresa al
tema original. En ese momento los danzantes sostenemos la vara con una mano y debemos
moverla hacia adelante y hacia atrás, al tiempo que el intérprete canta sus frases y variaciones.
Dicho preludio se repite por espacio de un par de minutos. Inmediatamente después de terminar
esta introducción, que a su vez sirve como guía del canto a interpretar, entra toda la gente junto
con los músicos a repetirlo. Las voces se reparten en las tesituras de los participantes, quedando
en general dos voces con una distancia de una quinta justa y, en algunas ocasiones, una sexta
invertida. Por nuestra parte, al momento de “bailar”, nos movíamos únicamente flexionando las
pantorrillas ligeramente al ritmo del raspador. En este momento colocamos la vara en diagonal: un
93
La corita es un cesto con tejido muy cerrado que es utilizado como caja de resonancia al
volearla boca abajo, de la misma manera que los yoremes yaquis y mayos ponen la hueja invertida
extremo tocando el hombro derecho y el otro extremo a la parte izquierda de la cintura. El cantor
Los cantos
En lo negro de la noche los movimientos corporales eran una prolongación de los movimientos
sonoros. Cuando el cantor iniciaba su melodía, era el aviso para que los hombres danzantes
subieran la vara estirando los brazos, quedando ésta perpendicular a su cuerpo, y la movieran de
abajo hacia arriba. En esta primera parte, conforme el cantante acentuaba la frase musical, las
varas debían moverse de manera más enérgica. Posteriormente, al iniciar el canto en conjunto, los
movimientos de semiflexión por parte de los hombres con la vara ahora vertical, dirigida en este
momento del hombro derecho hacia la pierna izquierda, permanecía inmóvil. Sin embargo, la
flexión de las piernas daba la impresión energética de un constante caminar y empuje espacial.
Los tiempos sonoros se reducen a dos minutos de introducción, previo al canto por parte del
cantor principal; 30 minutos de canto y danza en conjunto. Este esquema se repite en tres o
repitiéndose ad libitum por parte del que dirige el canto. En otras palabras, en ocasiones se cantan
hasta tres o cuatro canciones que se repiten entre sí, dando en general un ciclo de 30 o 40
minutos.
en las piernas; sin embargo, cuando uno se concentra en el canto y en los movimientos, el dolor
Después de pasar el primer ciclo, alrededor de las 10 de la noche, nos retiramos una media
291
hora para descansar. Durante este lapso nos preguntamos si podíamos grabar algunos cantos,
grupo y continuar con un ciclo similar al que realizamos antes, pero en esta ocasión con nuevas
canciones. Cada vez que había un descanso, el viejo pregonero nos convocaba con un tono de voz
que parecía animarnos a seguir participando, pero también como dudando si regresaríamos.
Según la versión de uno de los cantores principales, existen canciones que narran las hazañas
de diversos animales, como el águila. También señaló que existen cantos que escenifican la muerte
del animal.94 Tal como sucede en la cultura yuto-nahuatl, en la de los tohono o´odham, los cantos
también representan los últimos momentos de vida del animal. Esto nos revela que en un pasado
remoto, sin lugar a dudas el venado tenía una presencia preponderante tanto en su modo de vida
El amanecer
El esquema de los ciclos se repite hasta las seis de la mañana. A esa hora la coreografía tiene un
cambio sustancial como parte culminante del evento. Al amanecer, iniciamos la danza tomados
todos de las manos y dando vueltas alrededor de las “bolsas de carne”, viendo hacia el exterior del
círculo. En este momento, se fue uniendo más gente al evento; de las diez personas que inciamos
la danza, se sumaron otras hasta ser treinta las que formábamos el círculo ritual. El círculo se
94
Esto me hizo recordar los cantos de venado de los yoremes yaquis y mayos en donde el animal,
que puede ser un colibrí, un pájaro u otro ser sagrado, se apodera del cantor para personificarse y
Según unos de los cantadores, este ir y venir son los movimientos de las olas del mar. Después de
tres vueltas de vaivén, todos los que estábamos en la fila nos dirigimos con las altas autoridades
para darles los buenos días después de haber cumplido durante toda la noche con la danza. Acto
seguido, los organizadores sacaron la carne ya cocida de las bolsas que se encontraban al centro
de la escena ritual y dos personas se encargaron de repartir los pedazos de carne entre los
asistentes. Cabe agregar que no todos velaron, sino que algunos permanecieron en sus camionetas
siempre alrededor de la escena ritual. Sin embargo, esto no representaba ningún impedimento para
poder gozar de la carne de venado y jabalí que, para ese entonces, ya había reposado casi doce
Por danzar durante toda la noche, tuvimos el privilegio comer hasta quedar satisfechos. Pocas
veces en mi vida he comido una carne tan deliciosa. Nunca lo puede entender; la carne casi se
terminó y todos nos deleitamos con las viandas que, más que alimento para el cuerpo, estaba
convencido de que era para el espíritu y lo que comíamos era más un acto de comunión y
solidaridad que una comida festiva. No había tortillas, salsa o algo más que acompañara. Uno se
Haber estado en este ritual me dejó una sensación muy particular. Considerando que estos
eventos son extraordinarios, no sólo en la cultura que observo sino en mi oficio etnográfico, el
deseo irrefrenable que me surgía era compartir la experiencia, lo cual hago al compartir estas
líneas. Sin embargo, la experiencia narrada por el etnógrafo llega a un punto donde, por más
placentera que ésta sea, nunca será lo mismo que vivirla con la alteridad, ver los fenómenos con
los propios ojos, y exponerse a ese sinnúmero de sensaciones. Si bien el etnógrafo representa,
293
entre otras cosas, a la cultura ajena, éste muestra otras formas de vida,a su propia cultura, con el
fin de que la gente sepa que existen y que éstas no le envidian nada a la cultura occidental.
amablemente a su casa. Pensé que sería solamente un momento para comentar los últimos eventos
del ritual, pero cuando nos sentarnos a la mesa comenzaron a circular una variada cantidad de
platos de lo que es un verdadero breakfast. Sin misericordia alguna empezaron a servirnos café,
hotcakes, tocino y una tremenda ración de huevos. Con esto me di cuenta que ésta era la comida
ritual y no el desayuno.
deleitando otros manjares que hacen de los tohono o’odham, unos verdaderos luchadores de
sumo. Salí de una casa que parecía más un tráiler park y me dirigía a mi auto para emprender el
camino de regreso. Tenía todo lo requerido: mi cámara, mi grabadora y además carne de venado
que me habían ofrecido para llevar a mi casa, como distinción por haber participado activamente
en el ritual.
Avancé unos metros por terracería y salí a una carretera secundaria. No pensaba en nada, el
cansancio y el calor casi me vencían manejando. Después de avanzar casi 40 millas, el sol
comenzaba a intensificar el calor De repente vi por el retrovisor una patrulla detrás de mí. No le di
mayor importancia hasta que tocó la sirena y entonces me orillé en la carretera. Sin saber cuáles
son los usos y costumbres de estas tierras, me bajé de mi auto para ver qué sucedía. Ante mis
lugar en donde estaba. Primero me interrogó en inglés pero, al ver mi torpeza en la expresión,
294
empezó a hablarme en español. Me preguntó que de dónde venía y hacia dónde iba. En ese
momento, ignoraba que las placas mexicanas de mi pequeño carro, por estar en plena zona de
intenso tránsito de migración clandestina, debieron haber provocado todo tipo de sospechas.
Respondí que acababa de estar en un ritual con los tohono o’odham, en una pequeña
reservación que se encontraba a unas 30 millas al sur de ese punto sobre la carretera donde nos
encontrábamos. Para animarlo a creerme, le confesé que había danzado toda la noche, que al final
del ritual habían repartido carne de venado y que lo que buscaba en este momento era un lugar
para descansar. El oficial cambió completamente su actitud al hablarme con voz fuerte acento
norteño y, sin dejar de ser formal, me dijo que la carne era muy sabrosa y cualquier otra cosa con
el fin de hacer un poco de conversación. También me dijo que en Estados Unidos, cuando una
patrulla le indica a un auto que se detenga, el conductor debe permanecer al interior hasta la
llegada del oficial. En ese instante comprendí mi falta y el exabrupto del policía. Dijo que
continuara mi camino con cuidado y me indicó cómo regresar. Sin comentar nada más continué
Un día primero de junio del año 2001, Alonso y yo salimos rumbo a Tocito, un pueblo navajo
enclavado en la esquina noroeste del agreste territorio de Nuevo México. El objetivo era
participar en la boda de mi primo Dave que vivía en Estados Unidos y que iba a tomar como
Salimos muy temprano de la ciudad de Tijuana para avanzar la mayor distancia posible, llegar a
Nuevo México con luz de día y ubicar más fácilmente el lugar en donde se llevaría a cabo la
celebración.
A pesar de que la línea para cruzar la frontera entre Tijuana y Estados Unidos está siempre
muy cargada, con una espera promedio de hasta 2 horas en la mañana, atravesamos más rápido de
lo que pensábamos pues llegamos a las a las 5:00 de la mañana y a las 5: 30 ya estábamos en la
carretera cruzando la montaña que separa las altas tierras de California con el desierto de Arizona.
En la Route 66
Después de avanzar algunas horas por el desierto, vimos pasar un grupo de migrantes que
atravesaba la carretera 8 que comunica a la ciudad de San Diego con Caléxico. A pesar de que
tuvimos el impulso de ayudarlos, desistimos de nuestro intento debido al paso veloz con el que se
internaron en el monte. Seguimos durante un tiempo cruzando el desierto, hasta que subimos por
una carretera secundaria y llegamos a la ciudad de Phoenix. Después de haber cruzado la ciudad
montañas, soplaba un viento fresco con otro tipo de vegetación. De repente, entre los pinos
apareció un paisaje color rojo tezontle, producto de la lava volcánica del lugar. Ya en la ruta 66,
los espectaculares anunciaban desde una aventura exótica con pueblos del viejo oeste hasta las
atracciones de un parque con dinosaurios; ninguno de estos motivos fue tan fuerte como para
Llegamos a Gallup alrededor de las 6 de la tarde, pero consideramos que era muy temprano
para descansar. Entonces decidimos ir en busca de la cantina del lugar, a donde acostumbran ir los
oriundos de estas tierras. Entramos a un lugar que bien podía ser cualquier cantina de México,
con la salvedad de que el espacio era muy grande y la gran mayoría de los asiduos estaban
pedimos una cerveza para ir estableciéndonos en el lugar, siempre con el objetivo de conocer a la
gente de la ciudad. Inmediatamente se nos acercó un lugareño que destilaba alcohol por todas
partes. En un inglés incomprensible nos preguntaba que de dónde veníamos, con dificultad supo
que de México, y que mi nacionalidad no era la misma que la de Alonso. Esto lo confundió
todavía más. El hombre preguntó nuevamente por qué habíamos ido a ese lugar y tuvimos que
explicar que nos dirigíamos a una boda en un pueblo ubicado al norte de Gallup, llamado Tocito.
El hombre reaccionó como si conociera perfectamente el poblado, lo cual nos inspiró para
plantear otras preguntas de tipo lingüístico. Como vimos que la cantina era visitada
principalmente por indígenas del lugar, ya entrados en confianza, preguntamos cómo se decía
“hola” y “buenos días” en lengua navajo. A pesar de que dijo algunas palabras ininteligibles,
anotábamos con precisión fonética cada uno de los sonidos. También le preguntamos cómo decir
“felicidades”. El hombre, con los ojos rojos hinchados de alcohol, balbuceaba algunos sonidos que
297
anotábamos sistemáticamente en nuestras libretas. De repente cayó una botella de cerveza al suelo
rompiéndose en mil pedazos. Este incidente hizo reaccionar a otros indígenas, quienes se
levantaron de sus sillas y se aproximaron a la plática, pensé que lo hacían con la pretensión de
limar alguna aspereza por el incidente o simplemente para conocer a los fuereños. En menos de 40
nosotros. Pedimos otra cerveza y una más para nuestro amigo, y después de contar sobre nuestro
origen y objetivos, terminamos el día contentos de haber podido registrar de manera exitosa
algunas palabras que nos permitirían comunicarnos con los navajo y por tener la oportunidad de
Día de la boda
Al día siguiente nos despertamos muy temprano y nos dirigimos a Tocito. Recorrimos una
carretera completamente plana con algunas pendientes en tierra y en piedra que parecían haber
sido construidas a propósito para nuestro viaje. Embelesados con el paisaje, nos olvidamos de
nuestro objetivo. Posteriormente nos detuvimos y entramos por caminos de terracería donde
íbamos preguntando por la boda –the weeding, decía mi compañero–. La gente nos miraba
extrañada al vernos pasar frente a sus casas. En ese momento vimos un par de autos con placas de
California que transitaban por uno de los caminos y decidimos seguirlos. Sin embargo, en el
contrario, pude ver que era toda una comitiva familiar que andaba tan perdida como nosotros,
tratando de encontrar el lugar en donde se llevaría a cabo la boda. Al seguir los autos constatamos
que se dirigían a un lugar que después nos enteramos era la casa de la novia. Una vez que
llegamos, nos bajamos del auto y saludamos a la familia, a los novios y a la familia de la novia.
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poner en práctica nuestro vocabulario aprendido el día anterior. Sin embargo, esto no provocó
nada en nuestros interlocutores. A la tercera ocasión que dijimos “hola, buenos días” –según
nosotros en navajo–, una de las mujeres nos preguntó sobre el tipo de lengua que hablábamos.
Inmediatamente respondimos que se trataban de palabras en navajo que nos habían dicho unas
personas en Gallup, y con las cuales pretendíamos comunicarnos brevemente con la familia
indígena. Apenada, nos confesó que esas palabras en realidad eran en lengua hopi y nadie entendía
lo que nosotros estábamos diciendo. Sin tener otra salida que reconocer nuestro error,
recordamos a nuestros ebrios amigos de la cantina, que con toda la buena intención repetían estas
palabras, pero nunca nos dijeron que se trataba de la lengua hopi y no navajo. Al vernos
ridiculizados no pudimos contener la carcajada, y nos dimos cuenta que nos habían tomado el pelo
Pasado este mal trago, vimos que los novios ya se habían cambiado de ropa. Ahora lucían
elegantes trajes blancos con arreglos y grecas indígenas en color rojo y turquesa, al estilo de esas
tierras. Además de los bellos atuendos, también usaban collares en oro y turquesa que realzaban
su presencia como foco principal de este ritual. La novia portaba, al igual que su madre y su
padre, collares de turquesa; los brazaletes sólo eran usados por la novia y su madre. Sin embargo,
a diferencia de los collares del novio y de los usados por el padre María, la novia, llevaba un tipo
de pectorales redondos adornados con turquesas, sobre el que descansaban los collares, así como
largos aretes que llegaban hasta sus hombros. Por su parte, Dave, el novio, sólo llevaba discretos
Poco después del mediodía un fuerte viento se intensificó, como parte de los preparativos
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nupciales; Dave montó a caballo y se dirigió, junto con otro jinete, al hogan o casa tradicional
La boda y el hogan
De acuerdo con información de David Castillo, la boda del pueblo navajo se realiza cuando una
pareja decide unir sus vidas y comenzar a formar su propia familia. En esta ceremonia se une a la
pareja en presencia de sus familiares y amigos, pero sobre todo en presencia del pueblo santo, que
Cuando todos los preparativos están listos, un miembro de la familia de la novia avisa a la familia
del novio que todo está preparado. El novio y su familia llegan al hogan de la familia de la novia,
entran y caminan en sentido de las manecillas del reloj alrededor de una fogata para tomar sus
lugares ya designados: del lado norte de la fogata esperarán el arribo de la familia de la novia.
Cuando la novia está lista para entrar al hogan, un miembro de su familia avisa al chamán u
“hombre medicina” (sacerdote navajo) para que dirija la ceremonia matrimonial. Este sacerdote
cucharón y polen de maíz. Usando un rebozo, la novia sigue al sacerdote llevando una canasta
tradicional de boda que contiene una masa de maíz que ella misma ha preparado. Su familia va
detrás de ella y, cuando entran, caminan alrededor del fuego en el sentido de las manecillas del
reloj hasta encontrar sus lugares. La novia toma su lugar junto al novio y su familia se sienta en el
Durante la ceremonia, la novia y el novio beben del agua de lluvia bendecida usando el
cucharon que tiene el sacerdote y se lavan mutuamente las manos, simbolizando así la limpieza de
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todo su pasado. Entonces los novios comen de la masa de maíz que ha sido bendecida con el
polen por el sacerdote en la canasta de bodas. La pareja come una porción de la masa de maíz
blanco, que han tomado de las cuatro direcciones sagradas, yendo en el sentido de oriente hacia el
norte. Una vez terminado este rito, la familia del novio es invitada a beber del agua y a comer de
En este momento, la familia de la novia trae comida y la pone en el piso para que la familia
inmediata del novio la coma. Una vez que la comida se ha terminado, los ancianos y aquellos que
son casados tienen la oportunidad de dar consejos a los recién casados respecto del matrimonio y
las responsabilidades de uno hacia el otro y también hacia su nueva familia. Esto continúa hasta
que todos están satisfechos con lo hablado. Terminados los consejos, los demás invitados son
guiados afuera del hogan para comer y celebrar el comienzo de la nueva vida de esta pareja como
esposo y esposa. La celebración da también la oportunidad a las familias para agradecer al pueblo
Descripción de un hogan
El hogan es la casa tradicional en la cultura del pueblo navajo. Hoy en día, son usados por las
familias en todas partes de la reservación. Hay dos tipos de hogans: el femenino y el masculino.
su principal propósito es ser el sitio donde las personas confrontan sus enfermedades, dado que
una persona normal no quiere contaminar el espacio que habita diariamente. Después de cualquier
ceremonia este hogan masculino puede ser purificado con fuego intenso que representa el hogan
espacio donde la familia vive, donde ésta encuentra amor y compasión, donde come y duerme, es
un lugar saludable y seguro para todos los miembros. Estos atributos pertenecen a la mujer. La
mujer tiene el hogar, los hijos, los animales domésticos y todas las cosas que tienen que ver con la
vida de la familia.
Una de las cosas más importantes de esta celebración es el contacto con la tierra, por eso uno
tiene que sentarse en el piso. Para esta ocasión los asistentes usan ropa cómoda, delgada y pueden
llevar un cojín. La vestimenta para los hombres puede ser un pantalón de día de campo y una
Cuando toda la gente descendió de sus carros, Dave ya estaba listo para darnos la bienvenida.
Él junto con María, su futura esposa, daban la bienvenida al espacio ritual. Algunos miembros de
la familia de la novia ya se encontraban dentro del hogan, sin embargo los invitados y miembros
de la familia del novio fueron seleccionados para acceder a la casa tradicional, que ahora sería el
templo en donde se llevaría a cabo la ceremonia nupcial. En un momento Dave decidió quien
entraba primero y quien después. Alonso, quien se había adelantado, estaba ya sentado en el
hogan cuando llegó mi turno de entrar. En realidad nunca entendí el criterio para seleccionar a
uno o a otros, de cualquier manera ninguna persona se quedó fuera, en pocos minutos todos las
asistentes estábamos dentro del hogan y esperábamos con ansias el inicio de la ceremonia. 95
Los pormenores para la boda estaban todos prescritos y sin embargo hubo demasiadas
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Salvo algunas excepciones, todos los diálogos y presentaciones se hicieron en inglés, aquí se
Éramos cerca de 40 personas al interior del hogan. Antes de iniciar el ritual de casamiento
propiamente, hubo muchas intervenciones de los familiares de la novia y del novio. La madre del
novio tomó la palabra y comenzó las presentaciones comentando sobre su hijo: “Quiero decirles
que él ama a Dios yo lo sé muy bien, él ama a sus padres, él ama a su hermana, él ama a su familia
Acto seguido continuó con las presentaciones de la familia: “Tenemos presentes a Samuel
hermano de David padre, que viene de la ciudad de México, nosotros tenemos que ir a la ciudad
de México para conocer el resto de la familia”. En ese momento se dirigió a David, el novio, y
comentó: “De todos modos nos veremos siempre porque ya eres uno de los nuestros”.
En este lugar tenemos a su tío Jorge y a toda su familia, su esposa María, también está su
hija; todos nos juntamos aquí y tenemos amigos; tenemos también a Miguel, él es parte de
Tenemos otros viejos amigos aquí, tenemos al Dr. Noé López que ha sido un buen amigo de
nosotros, nos dio muy buenos consejos cuando tuvimos a nuestros hijos, nos proporciona
sabiduría para que los tratemos bien, estamos agradecidos con Noé, su esposa Alice y algunos
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Todos sonrieron por alguna razón.
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La familia de Dave y todos los tíos de su lado paterno son protestantes; hasta este momento su
intervención sobre las convicciones religiosas de la familia, que hasta ese momento se mantenía
expresó:
Yo sólo tengo dos hijos, David es mi hijo menor, hemos sido una familia muy feliz buscando
siempre tenemos presente a Dios desde el plano individual pero también desde la pareja y
esperamos que nuestros hijos busquen siempre a Dios y vivan esa experiencia. Dios es muy
importante en nuestra vida cotidiana, si creemos en Dios nada puede salir mal, somos pastores
en nuestras iglesias, estamos muy orgullosos de servir a Dios y ser uno de sus siervos. También
mi marido y el tío Roberto han sido pastores, ellos siempre ponen a Dios por delante. Algunas
veces cometemos errores, pero pedimos perdón y lo tenemos a Él como guía. Así que estamos
Después de estas palabras todo quedó en silencio, como si alguien hubiese echado agua fría
sobre los asistentes. Por fortuna inmediatamente el padre de la novia tomó la palabra y
dirigiéndose a su hija le dijo: “Hemos tenido una relación cercana y estoy muy orgulloso de ti,
todos los días de nuestra vida, así que por ahora tú eres mi hija”. En este contexto discursivo no
faltaba quien asaltara la palabra como si hubiera una intensa necesidad de violar el silencio.
En ese momento una mujer también agradeció a los presentes por haberse desplazado desde la
ciudad de México. La mujer no dejaba de expresar su beneplácito y felicidad por estar presente en
ese día maravilloso y señalaba: “Tenemos un día especial, tenemos todo aquí y allá arriba, me
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siento muy feliz de ver a todos mis sobrinos, mi sobrina, yo les llamo mi hijos, estoy muy feliz. Me
hablan español, trato de hablarlo. Les agradezco a cada uno de ustedes, a toda la familia”.
Entre tantas presentaciones un hombre tomó la palabra: “Antes de seguir, les quiero dar las
gracias por permitirnos estar aquí con David y María, ustedes son parte de nuestra familia, no
vamos a poder ir a la comida, pero nos encanta su presencia y les agradecemos y atesoramos este
Una mujer más se dirigió a los novios: “Estoy feliz de asistir a este matrimonio, mi cultura es
muy diferente a su cultura, pero es bueno que ustedes respeten sus diferencias y que, a medida
que avancen, decidirán lo que sea mejor; consideren las diferencias y mejoren sus similitudes”.
Un silencio más se apoderó del hogan, en ese momento el padrino del novio, un maya
Quiero decirles que deseaba estar aquí en el matrimonio y creo que este es un momento muy
importante para mí, es un honor. Gracias, yo sólo quiero agradecer la presencia de todos aquí,
tanto de familiares como de amigos que vinieron de diferentes lugares, de otro país que no es
México y de otras partes para acompañar a David en su matrimonio; es un honor estar aquí.
Quiero decir que me da gusto poder ver similitudes con mi cultura. Yo soy del sur y es
Estaba explicando que me alegra mucho estar aquí y que también hay mucha similitud con la
cultura de nosotros del sur, de la presencia de los mayores, eso es muy importante para la
pareja que se está uniendo; estamos aquí presentes todos tanto los más mayores, como los más
pequeños; estamos aquí como testigos de esta unión, de esposo y esposa, y creo que estamos
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no sólo como testigos hoy, sino también en el futuro los apoyaremos de alguna manera. A
comunidad, para seguir adelante y hacer su vida como familia. Yo estoy aquí como testigo
presencial para atestiguar y entender, con el fin de unificar sus vidas, así que creo que tenemos
también el compromiso de apoyarlos en cualquier momento que nos necesiten, y que estemos
también se han comprometido a pasar todas las dificultades, pero tenemos que recordar, y no
sólo pedir apoyo aquí, tenemos que pedir apoyo a los espíritus que son de gran ayuda, pedirles
Estamos como testigos, pero para mí están también los espíritus de nuestras abuelas y de
nuestros abuelos, y es muy poderoso y pedir a ellos ese apoyo espiritual, para fortalecer y
proteger su matrimonio como pareja de esposo y esposa, en cualquier necesidad que tengan, y
puedan enfrentar diferentes situaciones y dificultades en el camino, pero creo que si estamos
respaldándolos de alguna forma, es un gran apoyo para ellos. Creo que no estarán solos si
estamos todos apoyándolos. Además hay que pedir al espíritu de las 4 direcciones que
nosotros como buenos indígenas también creemos. Por otro lado, entiendo que, hay dos
culturas aquí, pero espero que no vaya haber ningún conflicto entre éstas, porque en nuestros
pueblos indígenas, nosotros creemos que nos dirigimos a un mismo ser, a un mismo creador, a
un mismo Dios. Tal vez nosotros hacemos nuestra oración aquí, porque creemos que la madre
tierra es sagrada, pero nuestra oración va hacia el mismo Dios. Espero que no haya una mala
interpretación de lo que creemos porque una cultura es tan importante como lo es la otra, es el
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beneficio para ellos, tanto como lo es para los otros, es como unificar una fuerza, pidiendo a
un mismo Dios para su futuro”. Y continuó con su sermón: “Además de nuestra presencia,
también tenemos a nuestros abuelos espíritus para ayudarlos también, y entendemos que hay
dos culturas, porque los indígenas creen que tal vez oramos en diferentes áreas, como aquí en
nuestro lugar sagrado, porque la madre naturaleza es sagrada para nosotros, pero nuestra
tengan un hermoso matrimonio. Por último, les deseo con todo mi corazón un buen
matrimonio. David es una persona, muy amigo mío, nos conocemos hace muchos años y es
como mi hermano, y he compartido muchas cosas con él sobre lo que nosotros creemos, y
deseo que sea un matrimonio fructífero para siempre. Ya para terminar les deseo que el
creador les guíe por el buen camino, les guíe como dicen nuestros abuelos, que tengan caminos
planos, que les dé entendimiento, que les dé mucha paciencia y ese es mi deseo para ellos dos.
Después de los buenos deseos y palabras de los familiares dio inicio la boda propiamente. El
evento fue dirigido por un hombre navajo que hacía las veces de sacerdote en la religión indígena.
Vestía un pantalón color caqui y una camisa de manga larga color mostaza, tenía su cabello
agarrado con una pequeña cola doblada, y una pañoleta multicolor en donde destacaba el azul
oscuro; su cinturón tenía círculos de turquesa. Esta piedra, emblemática de la región, también
estaba presente en los hermosos brazaletes que salían de su camisa y hacían juego con su collar de
pequeñas cuentas también de turquesa. En dos de sus dedos se veían voluminosos anillos de oro y
María, Dave, este es el momento de la verdad, ustedes querían una boda privada. La ley
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autoriza este tipo de boda; una cierta prescripción de la ley valida este matrimonio y tenemos
testigos. Este es el viaje tomado por el novio, desde el este hacia el norte, para la dirección y
definición.97 Ahora nos fijamos y ponemos esto aquí. David, quiero que bebas un trago de
agua, lávate las manos y vamos a dejar que el agua penetre en la tierra, y tú haz lo mismo,98
lávate las manos. Ahora toma y come una pequeña porción, coman esta pasta. 99
En ese momento la pasta amarga circuló entre los asistentes del hogan y ambas familias
comieron de ella, pero no todos quisieron repetir, en particular la citadina familia del novio.
Ahora, si todavía tienen hambre coman todo lo que puedan [risas] dejen la canasta limpia,
coman y ya que hayan terminado se lo pasan a su mamá y a su papá, y así le siguen hasta que
lo dejen vacío, y mi trabajo habrá ya terminado. Los navajo tradicionalmente llevan al novio a
comida, pensando que todos ustedes tienen ahora los estómagos vacíos. Ahora pueden pasar la
La canasta de pasta continuaba circulando entre los familiares que comían de ella, pero ahora
se le sumaron costillas de venado como manjar preparado para las familias, en particular para la
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Mientras dice esta oración saca unos polvos de polen de un pequeña bolsita de piel y los
lanza sobre la pasta que es esparcida en un círculo perfecto sobre la canasta con inscripciones en
familia del novio. Las costillas no tuvieron la misma suerte que la pasta, y en un instante los
asistentes habíamos dejado los puros huesos, entre las risas y carcajadas de algunos asistentes que
Aquí está la familia de mi padre, vinieron mis tías y mis primos. Por desgracia, la familia de mi
madre no pudo estar aquí; también vinieron algunos amigos, mi padrino, Enrique López que es
también a mis primos. Yo pues simplemente les pido que por favor se presenten, y aprovechar
para darles las gracias por guiarnos y darnos palabras y sabiduría, enseñándonos cómo ser
buenos unos con otros. Me gustaría que si ustedes tienen más consejos que darme, adelante y
En ese momento se soltaron las risas y los aplausos de todos los asistentes. Por su parte,
aquí es Karen, mi tía, mis papás, mi hermana y sus hija, y mi mejor amiga Shannon, ella es de
Chicago, mi abuela María, mi abuela Oliva. Que levante la mano por favor. 100 La que está
escondida allá atrás es mi abuela Carol, mi otra hermana, mi tío y mi primo, mi tía que no está
aquí, mi prima Lidia; allá atrás de camisa roja está mi primo Gabriel, y mis dos tías [risas].
Quiero agradecerles a todos por venir en este día tan especial para Dave y para mí.
En ese momento el papá de la novia dijo algunas palabras en lengua navajo. Cuando inició con
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Agregó la novia feliz de presentar a su clan.
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su discurso, las caras de los indígenas navajos se pusieron muy serias y atentas. Al terminar, los
indígenas familiares de la novia soltaron el llanto frente al peso de la lengua indígena ancestral, no
obstante al final todos rieron en colectivo y concluyeron dando las gracias en español: “Muchas,
Al final la mamá de la novia tomó la palabra y agregó: “Sólo quiero dar las gracias a todos,
agradezco todo lo que hicieron para venir aquí desde Chicago”. Después dijo unas palabras en
navajo: “Para mi marido y para mí ha sido una vida muy dura, y cuando comienza la crianza de los
hijos es más duro todavía, por lo que deben mantenerse en pie, estar el uno para el otro, lo único
que no me gusta aquí, es que ustedes tomarán seguramente otro camino. Si eso llega a suceder,
aunque no me guste; sólo le pido [a Dave] que cuide a mi hija como yo la cuidé”. La madre llora y
una larga pausa se apodera del espacio. Al final continúa entre llantos: “Ella es una gran persona y
hay que tratarla de la misma manera, estoy muy orgullosa de nuestra hija”. Dave terminó
El tiempo que estuvimos dentro del hogan fue exactamente una hora y media. El reloj marcaba
las 15:30 al terminar la boda. Antes de trasladarnos a otro espacio, todos los familiares y amigos
nos tomamos muchas fotos con los novios, en cada foto ellos mostraban el recipiente en el que
habían comido la pasta de maíz, y que era la prueba del enlace matrimonial. Como fondo de las
fotos se observaban las lejanas y secas montañas del desierto. Por un momento alguien llamó la
atención para que no se tomaran imágenes de un cerro que según estaba encantado. No hubo
inconveniente y decidimos fotografiar a los novios con otros paisajes del espacio desértico. Los
novios se tomaron muchas fotos con sus hermosos atuendos blancos, Dave cargando una cobija
sobre su hombro izquierdo y el padre de la novia en el otro extremo de la foto con su cobija sobre
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el hombro derecho.
Poco tiempo después nos trasladamos a una especie de gimnasio techado, en donde
continuaron los regalos y la comida de la boda. Una vez que los invitados tomamos nuestros
lugares en las mesas, el novio utilizó un altavoz para poder anunciar las actividades que se
llevarían a cabo en este lugar. Primero informó que un niño muy reconocido como danzante en el
medio indígena, bailaría danza lakota. Posteriormente se harían los regalos a la familia, en
Como no había músicas se utilizó una grabación en la que se escuchaban cantos y tambores al
un tocado de plumas colocado en la punta de su cabeza, que resaltaba en su frente pero que
estaba fijada por una cinta de palma bordada alrededor de su cabeza. En la mano izquierda,
llevaba un aro de metal del cual pendían pequeñas plumas; en la misma mano llevaba un objeto
largo, también de metal, de cuya punta colgaban varios hilos delgados de 20 centímetros
aproximadamente. El danzante ejecutó su arte por espacio de una hora, interrumpido algunas
veces por los aplausos de la gente. Llamó mi atención que una danza lakota fuera ejecutada en
territorio navajo. El padre de la novia argumentó que entre los navajos ya existe muy poca danza,
pero que él quiso invitar a este danzante para amenizar esta reunión. No obstante, la explicación
de Dave era que en realidad el danzante había ido a la boda para mostrar su arte y que no había
cobrado nada por hacerlo pues para él danzante se trataba más de una oración que de un acto
comercial.
Al terminar la danza lakota el escenario se concentró en una gran mesa que Dave y sus padres,
arreglaron esmeradamente con regalos. Había dos grandes mesas juntas: en la mesa del lado
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derecho se sentaron los padres de la novia y en la mesa del lado izquierdo la familia del novio. A
cada uno de los presentes se les llamó para recoger algún obsequio. Todo parecía indicar que
además de tratarse de la dote a la familia de la novia, también era una forma de agradecimiento
por haber estado presentes en la boda. En todo caso, era el propio Dave quien otorgaba los
regalos como agradecimiento por haber ingresado al clan familiar. Unos recibieron objetos
artísticos tradicionales y los que tuvieron mejor suerte recibieron despensas. Cuando llegó mi
turno, recogí una hermosa cobija con estupendos diseños tradicionales navajos en rojo y negro.
clan.
Al terminar la entrega de los regalos, Dave anunció mi participación musical. Para la ceremonia
había decidido cantar unas piezas para los novios. A decir verdad, el haber llevado la guitarra era
más para amenizar la tarde que un compromiso con los novios, en todo caso Dave me anunció
como intérprete de piezas indígenas, lo cual fue una gran responsabilidad, por no decir un
atrevimiento. Los navajos tenían la idea de que yo era indígena de México y como parte de mi
tradición llevaba los cantos de mi cultura. No hice ninguna aclaración al respecto, y me dispuse a
otras. Sin embargo ya entrado en ánimos la gente empezó a pedir canciones; unas típicas de la
tradición antigua mexicana, y otras comerciales. 101 Me solicitaron canciones como Las Mañanitas
o la Delgadina, que es un romance muy antiguo que tuvo su origen, según algunas
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Es bien sabido que existe una vieja tradición hispana en Nuevo México, pero no imaginé que
investigaciones, en la alta edad media en los últimos siglos de la ocupación árabe en el sur de
España. También me pidieron la Bamba. Estuve muy contento que la gente navajo, no sólo
reconociera las piezas mexicanas sino que fueran parte de su memoria musical.
Regresamos a Gallup ya en la noche y nos preparamos para el día siguiente, no sin antes pasar
A pesar de la familia protestante del novio, que en todo momento se mostró respetuosa de la
diferencia religiosa, al otro día se celebró la boda católica. La ceremonia se realizó en Cortez, un
poblado ubicado 70 millas al norte de Tocito en el estado de Colorado, por la carretera 491.
A la entrada de la iglesia católica se leían claramente las letras: Christ the King Catolic
Church. Los novios para esta ocasión iban ataviados de manera distinta para la ceremonia: Dave
con un saco oscuro y una camisa beige y unas cintas que le cerraban el cuello a manera de
corbata. Por su parte María, si bien no iba con vestimenta mestiza, sus atuendos eran muy
similares a los del día anterior, con colores claros y vivos en ocre. La iglesia católica tenía una
apariencia muy similar a las protestantes, muy austera sin cuadros grabados o figuras. La única
figura que resaltaba en un nicho era la de la Virgen María con el niño Jesús en sus brazos.
Colocado sobre la pared de enfrente del lado izquierdo, debajo de la inmensa imagen de Jesús
rojo y blanco.
En la ceremonia católica hubo dos aspectos que cabe señalar: por un lado, debajo del círculo
misa. Por otro lado, el sacerdote que los casó solicitó dar la bendición a los novios, primeramente
a los padres de la novia, quienes pasaron al altar y colocaron sus manos sobre las cabezas de los
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novios, que para entonces ya se encontraban hincados. El padre colocó su mano derecha sobre la
cabeza de su hija, mientras que su esposa colocaba su mano izquierda sobre la de Dave. De esta
manera sus brazos quedaron entrecruzados un instante, mientras los padres bajaban su cabeza
cerrando los ojos en este acto que duró unos cuantos segundos. Después descendieron del altar y
tocó el turno a los padres del novio quienes el sacerdote les solicitó subir al altar. Ambos se
colocaron de la misma manera que los padres de la novia: el padre del lado derecho, la madre del
lado izquierdo, cada cual dando el frente a la novia y al novio, respectivamente. A diferencia de
los padres navajos, los padres de Dave no guardaron silencio. Una vez instalados y habiendo
extendido los brazos sobre la cabeza de los novio, la madre tomó la palabra para darles un sermón
La ceremonia se desarrolló sin otra novedad, al final tocaron la clásica marcha nupcial de
Mendelson. Terminado el evento católico, posterior y a otra intensa sesión fotográfica, los
asistentes nos trasladamos a un lugar en donde los novios abrirían sus regalos. El salón en donde
se abrieron los regalos estaba adornado con recortes de papel blanco en forma de marco y en
medio una campana blanca de la cual colgaba una palma blanca de cartón. Del lado derecho, había
un letrero con letras blancas cursivas sobre azul, en donde se leía God Bless You.
Entre los regalos llamativos estaba una pieza acoma de cerámica, un atrapasueños, una especie de
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