PERIODO ENTREGUERRAS.
¿Qué hizo que los años 20 convulsionaran al mundo y la tradición?
La presente actividad se enfoca en el rol de la mujer luego de la Primera Guerra Mundial. Para esto,
los y las estudiantes leen sobre la materia y luego, a partir de fotografías, establecen conclusiones al
respecto. La idea es que logren relacionar el ingreso a la vida pública con los cambios en las
conductas y en las tendencias femeninas en un determinado tiempo.
Observan las fotografías y descubren los cambios que experimentó la mujer.
Preguntas que puede plantear:
o ¿Qué diferencias puedes distinguir en el vestuario?
o ¿A qué crees que se deben estos cambios?
o ¿Qué tendencias marcaron a las mujeres con el paso de los años?
o ¿Cuánto tiempo se habrán demorado en tomar como tendencia los nuevos cánones?
o ¿Todas las mujeres habrán optado por esas tendencias?
o ¿Qué diferencias puedes establecer con la actualidad?
Fuente 1:
La mujer en la Primera Guerra Mundial: ¿Un nuevo camino hacia la igualdad?
La Primera Guerra Mundial supuso un avance en la incorporación de la mujer al mercado.
Hasta ese momento había estado relegada a tareas domésticas o a acompañar a su marido en los
distintos actos sociales. Incluso durante el auge de la Revolución Industrial la mujer quedó relegada
al cuidado de los hijos y solo algunas –en la mayoría de los casos solteras– consiguieron entrar en el
proceso productivo, pero siempre relegadas y con salarios inferiores al de los hombres.
La guerra supuso un cambio: por un lado, el reclutamiento de gran parte de la población masculina
para acudir al frente, y, por otro, las necesidades industriales derivadas del conflicto bélico, atrajeron
a las mujeres al campo laboral.
La Primera Guerra Mundial crea nuevos papeles para las mujeres asumiendo trabajos y
responsabilidades en los que antes habían estado excluidas: así, por ejemplo, las féminas que
trabajaban en el sector bancario crecieron de unas iniciales 9.500 a casi 64.000.
La incorporación de la mujer al mercado laboral alcanza unas cifras nunca vistas hasta el momento.
Además, asumen trabajos tan dispares como como deshollinadoras, conductoras de camiones u
obreras en la industria armamentística. Así, entre Francia y Gran Bretaña más de un millón y medio
de mujeres trabajaron en fábricas de armamento, mientras en Alemania el 38% de la fábrica bélica
Krupp estaba compuesto por mujeres en 1918.
Uno de los hándicaps que se encontraron las mujeres fue lógicamente la resistencia de los hombres
que permanecían en las fábricas. Estos no aceptaban de buen grado que las mujeres pudieran
desempeñar con la misma efectividad algunos de sus puestos laborales. Otra preocupación que
tenían era si la disminución del salario con las mujeres podía finalmente perjudicarles. Son, sin
embargo, las mujeres las primeras que se movilizan pidiendo una igualación salarial por ley para
evitar esta discriminación.
El gobierno francés fue de los primeros que abordó el tema: así, en 1915 establece un salario
mínimo para las mujeres que trabajaban en la industria textil cosiendo una ingente cantidad de
uniformes militares. Posteriormente, en 1917 decreta que hombres y mujeres ganen lo mismo por
pieza trabajada. Aun así, pese a la intervención gubernamental, al final de la guerra la desigualdad
sigue existiendo.
El final de la guerra pudo parecer un final a este proceso: la sensación de temporalidad de las
mujeres en el puesto de trabajo persistía, el regreso de los hombres del frente supuso su
reincorporación al mercado laboral y el desplazamiento de las mujeres, la diferencia salarial se
incrementa, etc.
Todo ello se vio beneficiado por la escasez de derechos políticos “reales” de las mujeres: la
inexistencia del sufragio universal en las democracias más avanzadas, pese a las reivindicaciones de
movimientos feministas o ciertas tendencias políticas, llevaron a pensar que esta discriminación
volvería al pasado.
Sin embargo, el final de la Primera Guerra Mundial supuso un cambio definitivo: las pérdidas
humanas o el regreso de soldados cuya capacidad de trabajo era ya nula permitieron que esta
puerta ya no se cerrara. Las mujeres asumieron puestos que muchos hombres no querían,
demostrando su capacidad laboral. Además, la lucha por sus derechos sigue creciendo,
convirtiéndose en una realidad que la clase política no puede evitar. Poco a poco las principales
democracias instauran el sufragio universal, algo que supone un avance fundamental. Lógicamente
esto solo fue el principio. Un camino que ha seguido (y continúa) en décadas posteriores.
Fuente: http://nationalgeographic.es/
Fuente 2:
Viña del Mar, enero de 1915 Portada de la revista Familia, 1926