El papiro
(del latín papyrus, y este del griego πάπυρος) El papiro es una planta que crece
en grandes cantidades en Egipto, en Siracusa y en otros lugares cálidos y
pantanosos, y tiene unos filamentos que sobrepuestos y prensados dan como
consecuencia ese soporte para escribir.
El autor Plinio el Viejo, en su obra Naturalis, explica cómo era la fabricación del
papiro que fue utilizado en toda la ribera del Mediterráneo. Desde Egipto que fue
el gran productor, pasando por Grecia e Italia.
Hoy conocemos muchos papiros que se conservan y que se dividen, según su
antigüedad, en antiguos y medievales. Los papiros antiguos son los egipcios,
coptos, arameos y árabes. Uno de los papiros griegos más antiguos es un contrato
matrimonial.
En Herculano se descubrieron cientos de rollos de papiro escritos en griego,
carbonizados, tras la erupción del volcán Vesubio.
El pergamino
El pergamino (del latín tardío pergamīnum, y este del griego bizantino pergamēnḗ;
literalmente ‘de Pérgamo’, porque en esta ciudad se preparaban las pieles para
escribir) es un material hecho a partir de la piel de cordero o de otros animales,
especialmente fabricado para poder escribir sobre él. La piel sigue un proceso de
eliminación de la epidermis y la hipodermis, dejando solo la dermis, y de
estiramiento, al final del cual se consiguen las hojas con las que se elabora un
libro, una filacteria o los rollos que se conocían de la Antigüedad.
El origen de su nombre es la ciudad de Pérgamo, donde se cree que existía una
gran productividad de gran calidad, aunque realmente su existencia se remonta a
una época anterior a la ciudad de Pérgamo. En la actualidad se considera que
entre los manuscritos más antiguos en pergamino que se conservan está el Rollo
de Isaías o 1Qlsa (también llamado el Gran Rollo de Isaías), datado entre el año
150 y el 100 a. C.