LA DIDAJÉ
TALLER #1
Daniel Mauricio Figueroa Jaimes | PATROLOGÍA I | 21/09/2022
INTRODUCCIÓN
La didajé es la enseñamza de los apóstoles en el siglo I, una obra compuesta por XVI
capítulos, cada uno de ellos está contenido dentro de cuatro grandes temáticas a saber:
- I Enseñanza moral
- II Avisos litúrgicos
- III Advertencias generals
- IV Exhortación final. Vigilancia. Las postrimerías
A su vez, se resaltan dentro de la obra, temas relacionados con la moral, la oración, la
Eucaristía, el Bautismo, la penitencia, los ministerios apostólicos y la vigilancia.
LA MORAL (C. I-VI)
La enseñanza de los apóstoles en la dimension moral tiene como trasfondo las
palabras de Jesús emitidas en el Sermón de la montaña. Inicia diciendo que hay
dos caminos, uno de vida y otro de muerte con una diferencia abismal entre
ambos.
La descripción del camino de vida (c. I-IV) parte del mandamiento principal de
la ley judía: Amarás a Dios que te creó y al prójimo como a ti mismo, seguido de
la regla de oro, y todo lo que no quiera que te suceda a tí…
La enseñanza moral es una extension de este mandamiento principal y una
acenturación del Sermón: Abstensión de codicia carnal y corporal, ante los golpes
recibidos, poner la otra mejilla, acompañar más tiempo a quien va de camino,
dar la capa a quien quitó la tunica, no reclamar lo prestado
Luego, siguen una serie de prescripciones dirigidas al lector de manera muy
personal con la expression Hijo mío en la que la Didajé señala no que no debe
hacerse en orden a los hermanos: no matar, no ser doble, no seas avaro, no odiar
a nadie, no ser concupisciente.
En la misma línea prosigiue la didjaé sobre cómo actuar ante las diversas
situaciones de la vida: acoger como autoridad a quien habla la Palabra de Dios;
no buscar el cisma, juzgar en justicia, no hacer acepción de personas ante
deslices; ser generosos con el pobre, con el que no tiene, con la propia
descendencia a quiene se enseñará el temor de Dios; obediencia de los que son
sirvientes y caridad y nobleza de parte de quien es amo; no abandoner la
exigencia de los mandamientos y confesarse en la asamblea.
Ahora, el camino de muerte (c. V-VI) precisa que está lleno de maldición y toda
clase de maldades: adulteries, hurto, idolatría, brujería, mentira, hipocresía, etc…
Los que eligen el camino de muerte, son los que persiguen al bueno, odian la
PÁGINA 1
verdad, desconocen la justicia, y no soportan al bueno y justo, al mismo Dios.
Abandonan al necesitado, al afligido; amigos del rico, enemigos del pobre.
EL BAUTISMO (C. VII)
La Didajé explica el modo de bautuzar: en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo, en agua viva, por inmersión; luego añade, en infusion si no se
pudiese hacer de la primera forma. Adicionalmente, el que bautiza y el que se ha
de bautizar deben ayunar uno o dos días antes.
EL AYUNO (VIII)
No debe ser como el de los hipócritas, es decir, la práctica de los judíos, el
Segundo y el quinto (lunes y jueves). El ayuno que debe hacerse es el cuarto día
(miércoles) y el Viernes (sexto día).
LA ORACIÓN (VIII)
Debe hacerse tres veces al día y sin seguir la práctica de los hipócritas:
Nuestro Padre, en los cielos… Porque tuyo es el poder en la gloria por los siglos.
LA EUCARISTÍA (IX-X)
La Eucaristía debe realizarse así: primero sobre el Cáliz, luego sobre la partición
del Pan:
- Cáliz: acción de gracias por la vid de David, enseñada por Jesús
- Pan: acción de gracias por la ciencia. El pan repartido en los montes sea
estímulo para recoger la Iglesia en el mundo.
Los únicos que pueden comer y beber la Eucaristía son los que están bautizados.
Acto seguido hay una formula de acción de gracias en torno a la Cena por el
prodigio de Dios en Jesucristo (X. 2:), por la creación a causa de su nombre (X.
3); hay una súplica por la Iglesia implorando protección para ella (X. 5) y que su
gracia permanezca en el mundo, Marán-athá (X. 6).
MINISTERIOS APOSTÓLICOS (XI-XV)
La Didajé habla concretamente y explica de forma clara y bella los distintos
ministerios del cristianismo primitivo.
Los profetas
Es fundamental acogerlos si son fieles a todo lo enseñado por los apóstoles y
Jesús. El verdadero profeta es aquel que tiene buenas costumbres, es decir, que
dispone la mesa en espíritu y no se sirve de ella, enseña la manera de crecer en
PÁGINA 2
justicia y ciencia, es el que se queda uno o dos días máximo en el lugar al que va
a predicar. Es coherente y celebra lo que enseña.
Los apóstoles
Ha de ser recibido como al mismo Señor, procediendo conforme al Evangelio.
El apóstol solo acepta pan para el camino al otro hospedaje; debe ser socorrido
si va de paso. Si no sabe ningún oficio, deben ayudarlo para que no sea
holgazán (XII. 4).
Obispos, sacerdotes y diáconos
Deben ser elegidos, varones mansos, dignos y probados, dado que administran
el oficio divino (liturgia), deben ser tratados con aprecio pues son venerables.
PENITENCIA (XIV)
Para poder participar dignamente de la celebración del Señor, los cristianos
deben haber confesado sus pecados a fin de hacer puro su sacrificio. Invita a su
vez a la reconciliación con los hermanos con el objetivo de presentar un
sacrificio sin mancha alguna.
VIGILANCIA (XVI)
En la Didajé, la vigilancia adquiere un sentido escatológico dado que se invita a estar
en vela, aguardar, alerta ante la venida del Señor.
Para mantener viva la vigilancia, deben por tanto, reunirse con frecuencia, para
fortalecer la fe a fin de cuidarse de los falsos profetas; el odio y la maldad se
acrecentará, donde el impostor del mundo hará signos y prodigios; vendrá a su vez la
manifestación del Señor por medio del juicio de los hombres, pero los que perseveren
se salvarán (XVI. 5)
PÁGINA 3