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Mitos Nicaraguenses

La Taconuda es una mujer alta que usa zapatos de tacón alto y deja a hombres enloquecidos. El Padre sin cabeza es un sacerdote sin cabeza que busca su cabeza los jueves y viernes santos. La Mona es una bruja que se transforma en mona para vengarse o robar.

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Mitos Nicaraguenses

La Taconuda es una mujer alta que usa zapatos de tacón alto y deja a hombres enloquecidos. El Padre sin cabeza es un sacerdote sin cabeza que busca su cabeza los jueves y viernes santos. La Mona es una bruja que se transforma en mona para vengarse o robar.

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La Taconuda

La Taconuda es una mujer joven de gran estatura (más de 7 pies), delgada, de cara seca,
ojos hondos, labios pronunciados pintados y risueños, bustos respingados, pelo largo que le
llega hasta la pantorrilla, usa zapatos de tacón altos y curvos, chalina negra, vestido blanco
con un fajín de plata y hebilla cuadrada grande y un cintillo dorado en el pelo.
Sale en los cafetales a los hombres para dejarlos enloquecidos, le sale a
los capataces y los lleva a las curvas de los caminos, dejándolos adormecidos y
desnudos hasta que sus familiares los encuentran. Cuando pasa, deja un gran aroma de
perfume. Por donde ella pasa deja huellas de tacones.
El Padre sin cabeza

La leyenda del Padre sin cabeza se encuentra íntimamente ligada al asesinato de Fray Antonio de


Valdivieso, Obispo de Nicaragua y Costa Rica. fue asesinado en el atrio de la Iglesia de
un machetazo que le cercenó la cabeza, la cual rodó el lago y levantó una inmensa ola que
sumergio en el agua a la ciudad.

Tras este suceso funesto, los indígenas comenzaron a reportar la aparición de un bulto negro que
se perdía en la oscuridad de la noche: la figura de un sacerdote con sotana y zapatos negros, sin
cabeza, de su cuello cuelga un rosario y de su cintura prende un cordón del cual cuelga
una campana que no deja de sonar mientras camina por las calles empedradas de la ciudad
buscando su cabeza los jueves y viernes santos.

La Mona

La Mona es una bruja que, a través de brujería, puede transformarse en una mona con el fin de
vengarse del daño que recibió, o bien, en general, utiliza la estrategia de convertirse en este
animal para robarse las cosas de los hogares. Para transformarse, hace un ritual, para
transformarse en una mona y así lograr sus cometidos. Dicen que al golpearla mientras está
convertida en mona,al día siguiente la persona que práctica el ritual amanece enferma. Y si el que
la dejó así va a visitarla, la mona fallece de vergüenza

Los Cadejos

Existen dos cadejos, uno blanco y uno negro. El primero es blanco y es de carácter benigno, el cual
suele proteger a la gente del peligro que puede a ver en las noches; y el segundo es de color
negro, quien es un espíritu maligno que se encarga de perseguir, acosar y matar a las personas. En
general, estos cadejos suelen aparecerse a los borrachos tunantes. Se dice que ambos cadejos son
enemigos, que, al encontrarse ambos frente a frente, entablan una fiera lucha sangrienta.

A menudo la lucha de ambos cadejos, el blanco y el negro, es vista como la «lucha entre bien y el
mal».
EL PUNCHE DE ORO

Una aparición nocturna, el Punche, un alma en pena que aún hoy deambula en las oscuras noches
por las costas de Nicaragua, encarna este símbolo.

Dos veces al año, a mitad de la Semana Santa y en agosto, una luz cegadora emerge del furibundo
oleaje del océano Pacífico. La gran bola de fuego sigue su mágico itinerario por las playas, que se
encienden con su fulgor, y hace un alto delante de la puerta mayor de la iglesia de Subtiava para
reverenciar al sol, suspendido en la bóveda del antiguo templo. El recorrido del Punche de Oro
termina en las ruinas de Veracruz, que están custodiadas por una anciana centenaria. 

El Punche brilla como el oro y sus ojos son como diamantes de fuego, El día que agarren al Punche
de Oro van a desencantar al cacique de Anáhuac.

Los subtiava siguen esperando que un hijo de la comunidad recupere el tesoro, símbolo de su
espíritu enterrado por los antiguos ante la violenta irrupción del conquistador

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