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Excepciones en Juicio de Daños Contractuales

Este documento describe un juicio entre Miguel Abrahan Fretes Pereira y Itaipu Binacional sobre una demanda de indemnización por daños y perjuicios. Itaipu Binacional presentó excepciones de incompetencia y prescripción. El juez determinó que la excepción de incompetencia procedía porque Fretes Pereira tenía un contrato de aprendizaje con Itaipu Binacional regido por el Código Laboral, por lo que la demanda debía tramitarse en la jurisdicción laboral en lugar de la civil.

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Excepciones en Juicio de Daños Contractuales

Este documento describe un juicio entre Miguel Abrahan Fretes Pereira y Itaipu Binacional sobre una demanda de indemnización por daños y perjuicios. Itaipu Binacional presentó excepciones de incompetencia y prescripción. El juez determinó que la excepción de incompetencia procedía porque Fretes Pereira tenía un contrato de aprendizaje con Itaipu Binacional regido por el Código Laboral, por lo que la demanda debía tramitarse en la jurisdicción laboral en lugar de la civil.

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JUICIO:“.

MIGUEL ABRAHAN FRETES PEREIRA C/


ITAIPU BINAC S/ INDEMNIZACIÓN DE DAÑOS Y
PERJUICIOS POR RESPONSABILIDAD
CONTRACTUAL

A.I. Nº : 427

Asunción, 10 de agosto de 2022.-

V I S T A S: Las excepciones opuestas en autos y;

C O N S I D E R A N D O:

Que el Abg. OSCAR ADOLFO BOGADO ROLON con Matrícula N° 7612,


representante convencional de ITAIPU BINACIONAL, bajo patrocinio de las Abogadas:
ARAMI SUSS VERA con Matrícula N° 42.346 y MONICA MARTINEZ SEIFART con Matrícula
N° 56.542, en fecha 29 de noviembre de 2021, ha opuesto excepciones de incompetencia y
prescripción. Adujo que el Sr. MIGUEL ABRAHAM FRETES PEREIRA ha promovido demanda
sobre indemnización de daños y perjuicios contra su representada como consecuencia de un
contrato de aprendizaje y que él, se encontraba conduciendo un vehículo de la entidad y que
tuvo un corte en la mano izquierda con las pertinentes cirugías que fueran cubiertas por la
entidad. Prosigue diciendo que le reclaman a su representada, la suma de GS. [Link]
más GS. 2.324.000. 000 - como lucro cesante y GS. [Link]- en concepto de daño
moral. Opone excepción de incompetencia en razón de la materia debido a que el actor:
FRETES PEREIRA, en su calidad de empleado de la entidad y prestando servicios de chofer,
ha sufrido el accidente vehicular que lo califica como de trabajo, funda su pretensión en las
disposiciones del Art. 34 del Código Procesal Laboral. Asimismo, opone excepción de
prescripción debido a que el accidente de tránsito aconteció en fecha 20 de mayo de 2019 y
que a la fecha de promoción de la demanda (29 de setiembre de 2021), ya había transcurrido
el plazo del Art. 663 inciso F del C.C.P. Agrega el poder respectivo y culmina con el petitorio
de rigor. -

Por providencia de fecha 23 de diciembre de 2021, se tuvo por opuesta la excepción de


incompetencia de jurisdicción y de prescripción, opuestas como de previo y especial
pronunciamiento, y de la misma corrió traslado a la parte actora para que la conteste dentro
del plazo de ley. La misma fue anoticiada conforme cédula de notificación de fecha 02 de
febrero de 2022.-

En fecha 11 de febrero de 2022, se presentaron ante el Juzgado, los abogados:


CEFERINO RAUL MERLO CAÑIZA y DIEGO RAMON DELVALLE IRALA, como
representantes convencionales del demandante: MIGUEL ABRAHAM FRETES PEREIRA.
Solicitan el rechazo de la excepción de incompetencia debido a la errónea interpretación de la
entidad accionada, puesto que el actor reclama daños civiles como consecuencia del
accidente de tránsito acaecido. En cuanto a la excepción de prescripción, afirma que el
demandante a partir del informe médico de fecha 09 de agosto de 2021, se constata que fue
intervenido en fecha 20 de mayo de 2019 y reintervenido en fecha 04 de febrero del año 2021,
expresa que a partir del informe sobre su hiperestesia nace su derecho a reclamar daños y por
ende, la acción fue promovida dentro del plazo de ley. Solicita, finalmente el rechazo de
ambas excepciones. -

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Por proveído del 23 de marzo del año en curso, se tuvo por contestado el traslado de
las excepciones opuestas, declarándose innecesaria la apertura de las mismas a prueba, y se
llamó autos para resolver, que a la fecha se encuentra firme y ejecutoriada. -

La defensa procesal opuesta se encuentra autorizada en inciso a) y g) del Art. 224 del
Código Procesal Civil. -

A tenor del art. 231 del C.P.C., entendemos que la excepción de incompetencia
procede, en términos generales, cuando la demanda se promueve ante un órgano judicial
distinto al que le corresponde intervenir en el proceso, de acuerdo a las reglas legales
atributivas de competencia, salvo que ésta sea prorrogable. Constituye una de las
excepciones dilatorias, las cuales se fundan en la omisión de algún requisito procesal. Versan
sobre el proceso y no sobre el derecho material alegado por el actor. Por sus características
son opuestas como de previo y especial pronunciamiento, vale decir, deben sustanciarse y
resolverse antes de proseguir el trámite del proceso principal, el cual queda interrumpido. -

De manera inicial es sabido que la cuestión sometida a decisión de esta Magistratura


ha conllevado un rico debate tanto jurisprudencial como doctrinario. Al respecto, señalamos
que “(…) las zonas de conflicto no se agotan solo en los aspectos procesales, sino que tiene
que ver también con el derecho sustantivo, tanto en lo laboral, como en la responsabilidad civil
” (Manuel Iglesias Cabero – Nuevos interrogantes en torno al accidente de trabajo –
Testimonios Jurisprudenciales – Revista del Ministerio del Trabajo e Inmigración – N° 84 –
Año 2009 – Pagina 107). -

El tema a dilucidarse genera en primer término una reseña sucinta sobre la jurisdicción
y competencia. La jurisdicción es definida por la calificada doctrina como: “(…) la facultad de
administrar justicia, función pública encomendada a un órgano del Estado, que tiene por fin la
realización o declaración del derecho mediante la actuación de la ley a casos concretos”
(Hernando Devís Echandía – Nociones Generales de Derecho Procesal Civil – Editorial
Aguilar – Pagina 67). Cae de maduro, que la jurisdicción es una sola pero no puede ser
ejercida de manera omnímoda o centralizada en tanto y en cuanto que la cantidad de
cuestiones planteadas al Poder Judicial requieren división y especialización de la función;
entendiéndose esta última como la competencia. -

Igualmente, conocido es el concepto de competencia como la aptitud que tiene un


órgano jurisdiccional para entender y decidir en una causa judicial determinada,
corrientemente se dice que la competencia es la “medida” de la jurisdicción. En esa línea, la
atribución de competencias específicas constituye un mecanismo legal que permite una
adecuada atención al justiciable, ideado con la finalidad de optimizar la administración de la
justicia y en estrecha correspondencia con el principio del juez natural y el debido proceso.
Ilustran al respecto, los tratadistas: Lino Palacio y Adolfo Alvarado Velloso en su Código
Procesal Civil y Comercial de la Nación Comentado – (Tomo I – Provincia de Santa Fe,
Argentina – Editorial Rubinzal Culzoni – Pagina 52) al decir que “La distribución de la potestad
judicial se da ratione loci (territorio), ratione quantitatis (valor), ratione gradus (grado) y ratione
materia (materia) (…)”. Es sabido que las ultimas: grado y materia son improrrogables y se
erigen como orden público, habida cuenta que hacen a la estructura esencial de órgano
jurisdiccional. Evidentemente de dejarse pasar tal cuestión, todas las actuaciones
interlocutorias o sentencias definitivas estarían conminadas con la nulidad absoluta de tal
guisa ante el órgano.-

El Art. 11 del Código de Organización Judicial expresa que “La competencia en lo civil,
comercial, laboral y contencioso administrativo se determina por el territorio, la materia, el
valor o cuantía de los asuntos, el domicilio o la residencia, el grado, el turno y la conexidad”.

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En nuestro ordenamiento, los criterios de clasificación de la competencia se encuentran
expuestos en el artículo recientemente mencionado. Ahora bien, tenemos también lo
enunciado en el Art. 2 del Código de Rito Civil que dice sobre que la competencia del Juez en
lo Civil y Comercial se determinará por esa ley, el COJ y las leyes especiales. Remacha tal
artículo, lo establecido de manera siguiente con el Art. 3 del C.P.C., que dice que la
competencia es improrrogable salvo la territorial por conformidad de partes.-

En esta tesitura, la pertenencia de una pretensión a una materia determinada deriva de


las leyes sustanciales, que señalan el radio de acción dentro del cual todos los hechos, actos
y relaciones jurídicas serán alcanzados por ellas. En el sub iudice, el Señor MIGUEL
ABRAHAN FRETES PEREIRA ha celebrado un CONTRATO DE APRENDIZAJE con la
ITAIPU BINACIONAL y que se rige por las disposiciones del Código Laboral Paraguayo,
incluso dicho contrato ha sido inscripto en el Ministerio del Trabajo, Empleo y Seguridad
Social. El mismo fue firmado en fecha 30 de enero de 2019 y prorrogado el 26 de julio del
2019. Este hecho ha sido reconocido por ambas partes y por ende, no es controvertido.-

Más no es menos cierto, que el propio accionante refiere que fue derivado al área de
transporte ya que es chofer y estando en funciones, orden de trabajo mediante, se dirigió a la ”
Reserva Natural de la Binacional llamada Pozuelo ubicada en la Colonia Nueva Esperanza del
Departamento de Canindeyu distante unos 230 km. del Area del Embalse de la Binacional”.
Agrega que se encontraba solo y manejando un vehículo con Matrícula N° EFA725 – FLOTA
3328, tuvo un accidente con vuelco de la camioneta respectiva. Afirma además que la
Binacional es responsable porque estaba cumpliendo funciones de empleado y que “esta es
una cuestión que deriva de un contrato de trabajo”.-

Estas aseveraciones hacen un reconocimiento expreso a la competencia de los fueros


laborales para dirimir la cuestión. Este punto decanta de manera palmaria por la acogida
favorable a la excepción opuesta. El Art. 372 del Código de Fondo que consagra la afamada
doctrina de los actos propios que en latín es conocida bajo la fórmula del principio del "venire
contra factum proprium non valet", y proclama el principio general de derecho que norma la
inadmisibilidad de actuar contra los propios actos hechos con anterioridad, es decir que se
prohíbe que una persona pueda ir contra su propio comportamiento mostrado con anterioridad
para limitar los derechos de otra, que había actuado de esa manera en la buena fe de la
primera. Constituye un límite del ejercicio de un derecho subjetivo, de una facultad, o de una
potestad, como consecuencia del principio de buena fe y, particularmente, de la exigencia de
observar, dentro del tráfico jurídico, un comportamiento consecuente. Técnicamente la
consecuencia básica es procesal: la prohibición para el agente inconsecuente, de poder alegar
judicialmente el cambio de su conducta como hecho operativo o fundante de algún derecho o
potestad propia, frente a ese tercero confiado (exclusivamente). Es decir, afecta la legitimación
procesal activa del agente o la legitimación pasiva procesal respecto de la alegación de un
derecho o excepción, calificando de inadmisible la pretensión o la defensa, sin que
necesariamente afecte, en general, la existencia de tal derecho o potestad.-

Meramente obiter, la jurisdicción laboral es un fuero especializado y el contrato de


aprendizaje se encuentra reglado en la misma. El Código de Organización Judicial en su Art.
40 así se complementa con el Código Procesal Laboral; por esta razón tenemos que todo lo
atinente a situaciones surgidas en el ámbito de una relación jurídica amparada por la norma
laboral no es incumbencia de la jurisdicción civil. Va de suyo que si se reclaman daños a
consecuencia de un accidente “laboral”, se deberán aplicar las normas relativas a la seguridad
social y al derecho laboral, situación que debe ser entendida por los jueces especializados del
trabajo.-

Aplicable íntegramente al caso que nos ocupa es el A.I. N° 255 de fecha 18 de

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setiembre de 2003 del Tribunal del Trabajo de la Segunda Sala de la Capital que dice en su
parte pertinente: “En la demanda se imputa a la empleadora incumplimiento del deber de
previsión de riesgos profesionales como de las medidas de higiene y seguridad, expresamente
establecidas en el Código del Trabajo (Art. 62 inc. II. 275 CT), en consecuencia, si bien es
cierto que la parte actora invocando normas del Código Civil, persigue sin embargo en su
demanda el resarcimiento de perjuicios que hace derivar de supuestas situaciones de riesgos
existentes en el lugar de trabajo, imputando inobservancia de obligaciones laborales a la
empleadora, alegando además insuficiencia de las prestaciones del IPS, por lo que no puede
negarse la influencia decisiva que ha de tener en la solución definitiva del pleito la
determinación de cuestiones de directa vinculación con el derecho del trabajo y las normas
que lo reglamentan, especialmente el Código del Trabajo. Por todo lo expuesto, y basada en
razón de la materia (Art. 34 inc. A del CT y Art. 40 del COJ) que establece además de la
competencia por conexidad, estimamos que corresponde a la justicia del Trabajo conocer en
el presente juicio (…)” (JUICIO: J.D.C. c/ L.E.G.C.S.A. E I.G.N.S.A. – Fdo. Ramiro Barboza –
Concepción Sánchez y Miryam Peña). En idénticos términos, tenemos lo expresado por la
Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia en el A.I. N° 998 del 18 de junio de 2013.-

Establecido que la relación entre el actor y la demandada es laboral, según las propias
alegaciones del actor, la demanda al empleador por las consecuencias derivadas de un
supuesto accidente de trabajo es una demanda de claro tinte laboral, porque presupone un
contrato de trabajo y postula la violación de las obligaciones legales que surgen en virtud de
dicho contrato de trabajo, con lo que la pretensión incursa, con obviedad, dentro de lo previsto
por el art. 34 inc. a) del Código Procesal del Trabajo.

A esta conclusión no le es de obstáculo el tipo de daño reclamado, o la manera de


cuantificar el perjuicio que se alega haber sufrido, ya que todos esos daños derivan de la
existencia de un contrato de trabajo, como desde luego nos lo dice la doctrina: “Una
controversia que tenga por objeto el resarcimiento del daño sufrido por una de las partes
contratantes de la relación de trabajo es estrictamente derivada, más que conexa, de la
relación misma” (De Lítala, Luigi. Derecho procesal del trabajo. Buenos Aires, EJEA, 1949, 1ª
ed., tomo II, p. 91). Nuevamente, la Sala Civil de la Excma. Corte Suprema de Justicia
corrobora esta interpretación: “La normativa transcripta no discrimina la competencia por tipos
de daños, o por la incidencia del perjuicio sufrido en ocasión de la violación del contrato de
trabajo; o por la esfera de los derechos de la persona en los cuales incide dicha violación:
asigna todas las controversias, sean ellas cuales fueren, a la jurisdicción laboral. Por ende, es
claro que si se reclaman daños por la ruptura o terminación del contrato laboral, el litigio deriva
de la violación del contrato de trabajo y por ende queda sujeto al derecho laboral. Debe
insistirse, una vez más, en que la competencia de la jurisdicción del trabajo no está dada por
el carácter de los daños, por su esfera de incidencia, sino por la conducta humana: allí donde
haya conflicto del trabajo, donde haya postulación de violación del contrato de trabajo, surge
un conflicto derivado de la relación laboral que habilita la competencia de los juzgadores del
fuero laborar (AI N° 988, del 18 de junio de 2013, opinión del Excmo. Ministro José Raúl
Torres Kirmser).

Esta interpretación no puede ser sino compartida, por cuanto el art. 34, inc. a) del
Código Procesal del Trabajo no refiere a los tipos de daños reclamados, sino que extiende su
operatividad a toda controversia que suscite el contrato de trabajo. Lo mismo puede decirse
del art. 28, inc. a) del mismo cuerpo legal, que también se extiende a todo conflicto de trabajo,
y ello se confirma, una vez más, por lo que previene el art. 40 inc. a) del COJ, que también
refiere, sin más, a las cuestiones contenciosas que suscite la aplicación del código de trabajo,
por lo que la decisión respecto a la controversia sucitada, requerirá, inevitablemente, el
análisis del contrato de trabajo, del derecho laboral y de las normas relativas a seguridad
social y, en consecuencia, implicará el involucramiento del Código del Trabajo. Ello supone,

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necesariamente, que la cuestión debe ser entendida por jueces del trabajo, por estricta
aplicación de la norma procesal..

De acuerdo a lo expuesto y a las disposiciones legales citadas, la excepción de


incompetencia debe ser acogida favorablemente y determinar claramente la incompetencia de
este Juzgado para entender en el presente juicio, con el alcance previsto en el art. 232 del
C.P.C., en concordancia con lo dispuesto en el art. 7 del mencionado cuerpo legal.

En cuanto a las costas, las mismas serán impuestas a la perdidosa, conforme al Art.
192 del CPC. -

En cuanto a la excepción de prescripción, habiéndose declarado incompetente, el


Juzgado no puede avocarse al estudio de la misma.-

POR TANTO, en mérito de las consideraciones que anteceden, y las disposiciones


legales citadas y concordantes, el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial del
Vigésimo Segundo Turno de la Capital – Secretaria N° 43;

R E S U E L V E:

HACER LUGAR, con costas, a la EXCEPCIÓN DE INCOMPETENCIA DE


JURISDICCIÓN opuesta por el representante convencional de ITAIPU BINACIONAL, Abg.
OSCAR ADOLFO BOGADO ROLON con Matrícula N° 7612, bajo patrocinio de las Abogadas:
ARAMI SUSS VERA con Matrícula N° 42.346 y MONICA MARTINEZ SEIFART con Matrícula
N° 56.542, por los motivos y con el alcance expuesto en el considerando de la presente
resolución.-

NOTIFICAR por cédula en formato papel.-

ANOTAR, registrar, y remitir una copia a la Excma. Corte Suprema de Justicia.-

CONSTANCIA: ESTA RESOLUCIÓN FUE REGISTRADA DIGITALMENTE EN LA DIRECCIÓN DE ESTADÍSTICA JUDICIAL.

Firmado digitalmente
por: MARTIN DIEGO
ACOSTA CONDE

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