UNIVERSIDAD NACIONAL DEL ESTE
FACULTAD DE INGENIERIA AGRONOMICA
CARRERA INGENIERIA AGRONOMICA
MONOGRAFÍA SOBRE:
INFRAESTRUCTURAS DE INVERNADEROS
1. INTRODUCCIÓN
El intento por adaptar el ambiente a las necesidades de los cultivos por medio de
estructuras de forzado es ya antigua en la historia de la humanidad (van den
Muijzen- berg, 1980). Sin embargo, el uso de invernaderos para la producción
comercial de los cultivos en el mundo se incrementó rápidamente a partir del año
1945 (von Elsner y col., 2000).
En principio, cualquier cultivo puede beneficiarse de un invernadero. Estos son
especialmente efectivos para proteger la germinación y el crecimiento de las
semillas o para cultivos de fuera de temporada. Sin embargo, hay una serie de
cultivos, por ejemplo, que se benefician o necesitan, directamente, de estas
estructuras. Entre las hortalizas nos encontramos la acelga, la cebolla, el brócoli,
la rúcula, los ajos, la alubia verde, el pimiento, la lechuga, el tomate, el pepino y la
albahaca, por ejemplo.
Las fresas, el melón y el calabacín también se han vuelto cultivos típicamente
asociados al invernadero. Existen también la opción de cultivo de frutales, aunque
suelen ser casos extraordinarios. Un ejemplo específico de cultivo asociado casi
siempre al invernadero es la uva. La parra, tanto para su protección como para su
correcto desarrollo, suele protegerse con grandes y amplios invernaderos cerrados
o semiabiertos. Por otro lado, también son necesarios los invernaderos,
específicamente, para el cultivo de plantas ornamentales.
Es reconocido el buen desempeño de los invernaderos metálicos tubulares con
im-portantes innovaciones tecnológicas, construidos por reconocidas empresas en
el país sobre el microclima y la productividad de los cultivos.
2. MARCO TEORICO
2.1. Dimensiones de los invernaderos.
Cuando se proyecta la construcción de un invernadero, es necesario tener en
cuenta que la relación largo-ancho juega un rol muy importante en el microclima
que se generará en su interior. De esta relación depende la superficie expuesta
del invernadero, dicho en otras palabras, los metros de paredes que están en
contacto con el ambiente exterior (Francescangeli y Mitidieri. 2006).
Las pérdidas de calor del invernadero son directamente proporcionales a su
superficie expuesta: cuanto mayor sea, más se enfriará el interior de la estructura
lo cual puede ser beneficioso en regiones cálidas y perjudiciales en otras regiones
con climas templados a fríos.
Para graficar mejor lo expresado, se puede observar este hecho mediante un
ejemplo simple:
Un invernadero que cubra una superficie de suelo de 1000 m2 puede obtenerse
tanto con una estructura de 10m x 100m (A) como con otra de 20m x50m.
Supongamos que ambos invernaderos tienen una altura lateral de 2,5 m. Con
estos datos se calcula la superficie total de paredes:
2.1.1. Estructura A:
Frentes 2 * 10m * 2,5m = 50 m2 Laterales 2 * 100m * 2,5m= 500 m2
Superficie total de paredes = 550 m2
2.1.2. Estructura B:
Frentes 2 * 20m * 2,5m = 100 m2 Laterales 2 * 50m * 2,5m= 250 m2
Superficie total de paredes = 350 m2
2.1.3. Estructura C:
Frentes 2*40m*2,5m=200 m2 Laterales 2*25m*2,5m=125 m2
Superficie total de paredes=325 m2.
Esto significa que la diferencia en la superficie expuesta de las paredes entre las
estructuras A y B es de 200 m2, que representa un 36% más en la estructura A. A
mayor área de transferencia, mayor intercambio de calor con el ambiente externo,
por lo tanto, menor inercia térmica. Esto indica que el invernadero A será más frío
en invierno, con lo cual necesitará mayor potencia térmica para lograr la misma
temperatura interior y demandará más combustible para su calefacción que la
estructura B. Además, su cobertura requerirá 36% más de polietileno. Un indicador
útil para evaluar esto, es la relación de superficie de cobertura (SC) / superficie de
suelo cubierto (SS). Cuanto mayor es esta relación, mayor es la ventaja en climas
cálidos y relativa- mente más inconveniente en climas fríos (Bouzo y col., 2006;
Bouchet y col., 2007).
Sin embargo, si estamos en una zona cálida, donde los inviernos son benignos, tal
vez sea más conveniente tener mayor superficie de ventanas para lograr una
mejor ventilación, tal como se verá en el apartado sobre este tema.
Por lo tanto, dependiendo del lugar donde nos encontremos, el largo y ancho del
invernadero tiene que ver con el manejo posterior de las condiciones climáticas
(Bouchet y col., 2008). Para zonas más frías se aconsejan invernaderos no
menores de 12 metros de ancho y no mayores de 24 metros, en lo posible de
formas más cortas que largas, esto permite un adecuado manejo de la
temperatura interna. Esta situación deseable, se acentúa más aún si los
invernaderos se construirán acoplados lateralmente en varias unidades. Hacia
zonas más templadas debe tenerse en cuenta que si el largo es menor a 50 m, la
superficie expuesta aumenta notablemente y anchos menores a 10 m resultan
sumamente ineficientes para conservar el calor. Contrariamente a lo que ocurriría
en zonas más cálidas.
La superficie expuesta aumenta con la pendiente del techo y con la altura de la
estructura en menor medida que con la relación largo: ancho. La pendiente del
techo será analizada en el apartado siguiente. En cuanto a la modificación en la
altura, implica por un lado mayor superficie de intercambio, aunque también mayor
volumen de aire, con lo cual se contrarrestan los efectos negativos de una menor
inercia térmica por una mayor superficie de exposición, con los de una mayor
inercia térmica por mayor volumen de aire dentro del invernadero, a lo cual se
suman los beneficios de una mayor superficie potencial de ventilación y mayor
comodidad para los trabajos, con lo cual, la altura a canaleta, o lateral, no debería
ser inferior a 2,5 metros.
2.2. Materiales utilizados como cubierta de los invernaderos.
Para la correcta elección del material de cobertura de nuestro invernadero es ne-
cesario conocer las propiedades físico mecánicas, ópticas y térmicas de las
películas plásticas, y evaluarlas en base al tipo de invernadero que tenemos, el
cultivo que haremos, las condiciones climáticas del lugar y la rentabilidad que se
quiera obtener.
2.2.1. Propiedades físico-mecánicas
• Peso: Comparado con el vidrio, las películas de plástico tienen menor peso
por unidad de superficie, lo que reduce su exigencia en estructuras y por tanto
aumenta la uniformidad de la luz en el interior al reducir el sombreo de una
estructura pesada. Los materiales rígidos además de un peso mayor por super-
ficie se comercializan en menores tamaños (largo x ancho) que los flexibles, con lo
cual requieren un mayor número de soportes.
• Densidad: los materiales flexibles que se utilizan para cubiertas son
mayormen- te poliolefínicos, presentando densidades menores a 1g*cm-3. A
mayor crista- linidad de los polietilenos, mayor densidad. La flexibilidad,
permeabilidad y propiedades térmicas del polímero dependen de su cristalinidad.
Una densidad baja facilita la manipulación y el transporte unido a un menor precio.
• Espesor: Esta propiedad está relacionada con la transmisión de calor por
con- ducción desde dentro del invernadero hacia el exterior, ya que la conducción
depende por un lado del coeficiente de transmisión térmica del material y por otro
lado del espesor del mismo. Las unidades de medida se expresan en mi- límetros
para cubiertas de vidrio y plásticos rígidos y micrones para películas flexibles.
(1mm = 1000 µ). Para proteger el cultivo de las bajas temperaturas se
recomiendan películas plásticas de 150µ ó superiores, que contengan EVA y
aditivos térmicos.
Resistencia mecánica: Las roturas de las películas pueden producirse por
diferentes causas, como por ejemplo, por excesivo peso en caso de nieve, o por la
fuerza del viento o por impacto del granizo, por inadecuada fijación en la
estructura soporte, por ataque de vapores de agroquímicos (Cl y S), etc. Por eso
hay una serie de ensayos físico-mecánicos que van indicando este tipo de
resistencias, como, por ejemplo, ensayos de tracción (tensión y elongación a la
rotura), desgarre y resistencia al punzonado. También se evalúa la resistencia a la
deformación por altas temperaturas, o por bajas temperaturas.
2.2.2. Propiedades ópticas.
Transmisión de la radiación solar. Transmitancia. Es la propiedad de los mate-
riales que permite la mayor o menor facilidad de trasmisión de la radiación solar, y
cuya expresión corresponde a la relación entre la radiación en el interior del
invernadero y la medida simultáneamente en el exterior, en unidades porcentuales
(%). Los datos técnicos normales con respecto a la transmitancia, corresponden a
las mediciones realizadas en condiciones de laboratorio mediante la incidencia de
una fuente luminosa situada de manera normal a la película medida. Sin embargo,
debe tenerse en cuenta que la transmisión depende a su vez del ángulo de
incidencia de la cubierta. La energía solar al interior del invernadero siempre será
menor a la que existe fuera de él debido a las propiedades de absorción y
reflexión del material de cubierta y que dependen de: a) El tipo de cubierta
utilizado; b) Su espesor; c) El nivel de limpieza de su superficie expuesto a cielo
abierto; d) La condensación de agua; e) La degradación del plástico; f) La
ubicación, orientación y forma de la cubierta; g) La climatología del lugar de
instalación. Toda esta dependencia es circunstancial para que la transmisión de la
energía solar al interior del invernadero se vea disminuida entre un 5 y un 40%, o
incluso superior.
Turbidez (Haze o H). Se trata de una medición que determina el porcentaje de luz
dispersada en un ángulo mayor a 2,5° con respecto al rayo incidente cuando éste
pasa a través de una cobertura objeto de la medición. Las normas consideran que
un material difunde cuando H > 30 %
Índice de refracción: Este índice es una medida para saber cuánto se reduce la
velocidad de la luz dentro del material que atraviesa. P. ej. para el vidrio es de
1,52. Polietileno Alta Densidad 1,54.
Difusión. Los plásticos pueden llevar aditivos que dispersen la radiación solar que
atraviesa los mismos, y en vez de ingresar radiación directa ésta lo hace en for-
ma difusa, otorgando propiedades deseables en cuanto al comportamiento
agronó- mico pues elimina el efecto de sombra distribuyendo más
homogéneamente la luz dentro del invernadero, como así también entre las
plantas al disminuir el coeficien- te de extinción de la luz en comparación con la luz
directa Resulta particularmente de gran importancia en la producción de cultivos
hortícolas con alto índice de área foliar, normalmente conducidos con tutores en
altura.
2.2.3. Propiedades térmicas y comportamiento térmico.
La capacidad de protección contra el frío de un material depende por un lado de
su transmitancia para la radiación IR larga, y por otro de las pérdidas por
conducción y convección a su través. En condiciones estables en laboratorio se
mide un coefi- ciente K global de pérdidas caloríficas, que expresa el conjunto de
pérdidas radian- tes, convectivas y conductivas, y que permite comparar unos
materiales con otros.
Se define “termicidad” de las películas plásticas como la retención del calor de las
mismas e indica el porcentaje de radiación infrarroja (calorífica) que se retiene en
el interior del invernadero. Se puede determinar el % de termicidad de las pelí-
culas, midiendo por espectrometría infrarroja (FTIR) el espectro de transmisión de
radiación IR entre 1430 cm-1 y 770 cm-1 (rango de campo de emisión máxima de
la energía irradiada por la superficie de la tierra).
2.3. Envejecimiento
La exposición prolongada a la intemperie de los materiales plásticos lleva a su
degra- dación por efecto de diversos factores como la radiación solar, calor,
ozono, polución atmosférica, acción de los vientos, agua, granizo, tensión
mecánica y contaminantes químicos. Entre estos, el factor más agresivo está dado
por la componente ultravioleta (UV) de la radiación solar, que provoca el
envejecimiento del material plástico (Inocenti y col., 2012). Se considera que un
material plástico está envejecido cuando retiene me- nos del 50 % de sus
propiedades originales (mecánicas u ópticas). La durabilidad o vida útil de una
película para invernadero dependerá de varios factores: tipo de material
polimérico, naturaleza y concentración de aditivos, condiciones de procesamiento,
condiciones ambientales y condiciones de instalación de la película en la
estructura.
Por ser un tema muy importante, en la República Argentina se evaluó el
desempeño de dos películas plásticas comerciales, de fabricación nacional,
tricapa, (compuestas mayoritariamente por PEBD, PEBDL y EVA, con aditivos anti
UV y térmicos) de espesores 100 y 150 micrones (los espesores más
comúnmente utilizadas como cubiertas de invernadero en Argentina), sometidas a
envejecimiento natural y acelerado. Se realizó la caracterización físico-mecánica,
térmica, química y óptica de las mismas. Dichas caracterizaciones corresponden a
las películas sin exposición, a las sometidas a exposición natural en siete zonas
de Argentina (Buenos Aires, Corrientes, Jujuy, Río Negro, Santa Cruz, Córdoba y
Mendoza) y a exposición artificial en cámaras UV de laboratorio. Los resultados
corresponden a diferentes períodos de exposición natural en un total de 36 meses
(con 10 extracciones a períodos regulares entre 3 y 36 meses) y a diferentes
tiempos de exposición artificial en cámaras UV de laboratorio (500, 1000, 1500,
2000 y 2500 horas).
Cabe mencionar que parámetros tales como estructura del invernadero, tipo de
cultivo, agroquímicos empleados y frecuencia de aplicación de los mismos,
también tendrán influencia en la vida útil de las películas, pero no han sido motivo
de estudio en el presente trabajo.
La caracterización química, térmica, físico mecánica y óptica de dichas películas
comerciales para cubierta de invernadero permitió monitorear la evolución de sus
propiedades a lo largo de tres años de exposición a intemperie en siete zonas
diferentes del país y a envejecimiento acelerado en cámaras UV de laboratorio.
Como conclusiones generales de este trabajo, y considerando durabilidad
estimada de las cubiertas de entre 2 a 3 campañas, en general se ha observado
un buen desempeño mecánico, térmico y óptico de ambas películas estudiadas
sometidas a diferentes condiciones climáticas durante el período de tres años de
exposición. En el caso específico de elongación a la rotura, comparando ambas
películas, se observó mejor % de retenido (con respecto a la película sin
exposición) de dicha propiedad hacia el final de los 36 meses para la película de
150 micrones. Se plantea para futuros estudios ampliar los materiales a estudiar:
diferentes tipos y concentración de aditivos y considerar otros factores que
también afectan la vida útil de las películas plásticas tales como estructura del
invernadero, tipo de cultivo, agroquímicos empleados y frecuencia de aplicación
de los mismos.
2.4. Construcción del invernadero.
El inicio de la construcción, sea cual fuere el tipo de invernadero o el lugar donde
se realizará el trabajo, debe requerir como primera medida, que el terreno esté
libre y de ser posible nivelado. Sobre el terreno se establecen los puntos
cardinales y de allí se marca la orientación.
Sobre una línea base se encuadra el invernadero y mediante la utilización de hilos
se procede a marcar las posiciones de los postes a plantar. Es conveniente
comenzar con las filas de los extremos para luego tensar los hilos por arriba y a
medida que se van incorporando postes, nivelarlos con los extremos. Para ello,
colocar un poste en cada punta y nivelar con nivel de manguera ya sea que se
utilicen postes de madera como de metal. Se debe tener en cuenta que, si se van
a construir dos o más estructuras juntas, la zona de unión llevará una canaleta de
escurrimiento. Esto significa que se debe prever la creación de una pendiente
cuyo valor estará de acuerdo a las intensidades de lluvias máximas probables en
la zona de construcción. A los fines de lograr una mejor evacuación del agua de
precipitación, es usual dividir la pendiente desde la mitad del invernadero (punto
más alto) hacia los dos extremos. De este modo se distribuye el escurrimiento con
un menor recorrido de agua en las canaletas.
Una vez que se colocaron los postes en los extremos, se tensa un hilo entre ellos,
y se van colocando el resto de postes con plomada para que estén verticales y
nivelándolos en su parte superior, se procede luego a armar el resto del
invernadero.
2.4.1. Canaletas.
En zonas donde las precipitaciones pluviales son abundantes, debemos prestar
atención en el diseño y la inclinación de la canaleta como para que permita
escurrir el agua considerando la máxima precipitación horaria de la zona. P. ej. si
en la zona a construir se tienen precipitaciones máximas horarias de 60 mm, en un
invernadero de 7 m de ancho por 24 m de largo, la superficie de techo es 7*24=
168 m2, y con 60 mm de precipitación equivale a 10.080 litros de agua a escurrir
en una hora, lo cual significa que debe desagotar 2.8 litros por segundo.
En las construcciones artesanales, es un punto que se subestima mucho,
ocasionando serios problemas de rotura. Si tomamos el ejemplo del párrafo
anterior, si llueven 60 mm en una hora, para hacer números redondos es un
milímetro por segundo, lo que equivale a 7 litros de agua por metro lineal de
canaleta por segundo, que si no escurre con facilidad, se acumulan, pudiendo
llegar en 5 segundos a 35li- tros=35 kg de agua, y así sucesivamente. Es
justamente el peso del agua que tiene que soportar la canaleta (fundamentalmente
las que están hechas de plástico), lo que produce las roturas.
Existen casos en que directamente no se construye canaletas y se deja que el
agua de lluvia entre al conjunto de invernaderos en la zona de postes, lo que
ocasiona podredumbre en los postes y un exceso de humedad que se ve reflejado
en enfermedades en los cultivos.
En invernaderos de alta tecnología las canaletas se construyen con chapa
galvanizada de al menos 2 mm de espesor con diferentes desarrollos y formas
plegadas ya que sirven de refuerzo longitudinal entre pilares y también es el
soporte para la sujeción de la cubierta, como así también permite el paso de
personas para las tareas de encalado de techos o la colocación misma del
polietileno (Navarro, 1998).
No hay mucha información sobre el diseño correcto de una canaleta para in-
vernaderos en cuanto a longitud, ancho y profundidad. Por tanto, se harán reco-
mendaciones en base a las normas internacionales y a trabajos experimentales
para establecer algunos criterios. Una suposición subyacente que se encuentra en
las di- rectivas internacionales de diseño de canaletas para edificios, es que el
aumento de la pendiente da lugar a una reducción de la profundidad de la
canaleta, lo cual no siempre es válido. (Verstraten y col., 2017)
Por lo tanto, según estas normas, la pendiente mínima es del 0.5% (1 cm cada 2
metros), recomendándose esto para zonas donde las lluvias máximas horarias no
superan los 30 mm/h, y en lugares donde las precipitaciones superan los 60 mm/h
se aconseja una pendiente no inferior al 1%, pudiendo llegar hasta 2.5% en zonas
con más de 150 mm/h. En construcciones edilicias se calcula la probabilidad de
ocurren- cia de lluvias máximas de 1 cada 100 años por la vida útil de las mismas.
En el caso de invernaderos artesanales, donde la vida útil de los plásticos es de 3
años, se pue- de usar la probabilidad de ocurrencia en 1 cada 10 años, sin olvidar
que hablamos de las máximas horarias y no precipitaciones medias, ya que la
canaleta debe estar preparada para esos momentos, aunque sean esporádicos.
En cuanto a la longitud de la canaleta, no debe superar los 50 m, siendo conve-
niente menores longitudes (24 m es lo ideal), sobre todo en zonas de abundantes
precipitaciones. Para lograr esto en longitudes de 50 m, es recomendable distribuir
la pendiente desde el centro hacia los dos lados, repartiendo así la carga del agua
caída. Por último se debe considerar el radio hidráulico, que incluye la forma, el
ancho y profundidad de la canaleta.
2.4.2. Zócalo.
En algunos casos recibe el nombre de pollerita o más comúnmente zócalo. Éste
impide que el aire frío que se concentra a ras de suelo durante las noches de
heladas, pueda penetrar al invernadero. Para esto es necesa- ria la completa
estanqueidad del mismo, lo que significa una correcta colocación y sujeción del
zócalo para evitar filtraciones. Lo recomendable es sujetar el polietile- no en forma
de doblez con alambre galvanizado colocadas a unos 80 cm de suelo y en el suelo
hacer una pequeña zanja donde se entierra el mismo.
2.4.3. Colocación de la cubierta.
Para una correcta colocación de la cubierta, es importante revisar el invernadero
antes de instalar el plástico. En el caso de soportes de madera, tratar de proteger
la parte que está en contacto con el plástico, con una pintura blanca acrílica de
base acuosa, o preferentemente con algún material que cubra las imperfecciones.
Cambiar los alambres oxidados, y utilizar madera estacionada y no tratada. En
caso de estructuras metálicas con varios años de uso, revisar si existen partes
oxidadas para pintarlas con pintura epoxi para evitar que se siga deteriorando el
material y consecuentemente el plástico.
En caso de poseer capas diferenciadas (ej, antipolvo o antigoteo), colocarla de
acuerdo a instrucciones del fabricante, cuidando el lado correspondiente.
Se debe colocar el material en horas de temperaturas medias (18º-20º C),
evitando temperaturas extremas. De esta forma el plástico encontrará su punto
óptimo, en su com- portamiento mecánico (ni muy dilatado, ni muy contraído).
Dependiendo del lugar se deberá buscar este óptimo según la estación
(preferentemente en otoño o primavera) o elegir el día apropiado en cualquier
momento del año, según el calendario del productor.
No se debe estirar más allá de lo que la propia fuerza humana puede hacer. Es
totalmente desaconsejable el uso de herramientas para lograr un sobre
estiramiento. Esto implica cuidar rigurosamente la instalación, ni muy flojo, ni muy
tensado. Se debe evitar el flameo excesivo de la película. Una recomendación
importante es que el trabajo debe realizarse en jornadas con escaso viento dada
la dificultad que significa la extensión de una lámina de gran superficie bajo
condiciones ventosas. Por otra parte, es deseable hacer la colocación en horas de
mayor temperatura, para aprovechar la dilatación del material con lo que se
asegura una adecuada ten- sión. En caso de hacerlo en días muy fríos, aunque se
realice un correcto tensado, posteriormente y una vez colocado, cuando los días
sean muy cálidos se dilatará la cubierta comenzando un leve e indeseable flameo.
2.4.4. Ventilaciones.
La manera más fácil de abrir las ventanas, ya sea manual o automáticamente es la
de desenrollar la película hacia arriba en un tubo. Se han desarrollado una serie
de mecanismos automáticos que están disponibles en el mercado para su uso. Lo
más aconsejable es montar cortinas enrollables. Una simple manivela permite
levantar fácilmente los laterales enganchándolas en los extremos.
2.4.5. Colocación de mallas.
En los casos en que se necesite colocar malla antigranizo por sobre el inverna-
dero, es conveniente realizar una sobre-estructura para que las piedras impacten
solamente la malla, y cumpla así su objetivo.
2.4.6. Climatización en períodos fríos.
Antes de plantearnos el sistema de manejo del clima a elegir, debemos consi-
derar la zona, la infraestructura, el valor del producto a obtener ya que del mismo
dependerá la inversión y el gasto a realizar, el clima externo, y entonces
establecer los niveles de temperatura a la que queremos llegar, si es para salvar
una noche de helada para mantener el cultivo en rangos mínimos o si deseamos
mantener en condiciones óptimas de crecimiento el mismo. Esto último significa un
incremento substancial en los costos de calefacción, con lo cual, el producto final
debe reinte- grarnos esos costos. Comenzaremos entonces con sistemas pasivos
(más económicos) siguiendo con los sistemas activos (más costosos y más
eficientes).
2.4.7. Replanteo y Preparación de la Cimentación
En esta fase se traza en el terreno o sobre el plano de cimientos de la planta del
invernadero, marcando los lugares donde se deben de realizar la excavación para
la cimentación según el proyecto. Posteriormente se realiza la excavación
mediante barrenas.
2.5. Recepción de Materiales: Pre montaje en Obra
Se realiza la recepción de materiales en obra para su posterior uso. Se apilan en
una superficie adyacente al área de construcción del invernadero. Las tareas que
se realizan son las siguientes:
Tratamiento anticorrosivo en la superficie en contacto con la zapata de los pilares
mediante alquitrán.
2.6. Montaje de los capiteles.
Premontaje de los arcos de cubierta, barras de cultivo, pendolones y brazos de
ventana para su posterior colocación (Puede ser que el montaje del arco se realice
en el suelo antes de la colocación o que elemento como las barras de cultivo o
pendolones se monten a posteriori una vez colocado el arco).
2.7. Montaje del Invernadero:
2.7.1. Pilares
Colocación de pilares y cimentación. La cimentación de los pilares consiste en
zapatas cilíndrica de hormigón realizadas en la obra. La instalación de los pilares
se realiza una vez vertido el hormigón de la zapata. Previamente se realiza un
tratamiento anticorrosivo a la base de los pilares con alquitrán. Una vez instalados
se comprueba que no estén inclinados y se deja fraguar el hormigón.
2.7.2. Capiteles y canales
Una vez instalado el pilar se procede a la colocación del capitel del mismo, y
posteriormente se montan las canales.
2.7.3. Arcos
Terminada la instalación de las canales se procede al montaje de las cerchas.
Primero se elevan y se colocan los arcos de la cubierta previamente montados en
la obra.
2.7.4. Perfilaría y refuerzos
Se realiza el montaje de la perfilaría en las superficies de cubierta y en los
laterales, uniéndolos a los pilares laterales del invernadero y los refuerzos
estructurales.
2.7.5. Revestimiento
Finalizado el montaje de la estructura propiamente dicha se realiza la instalación
del material de cubierta y se procede a culminar los remates que quedan
montando las instalaciones auxiliares, como el sistema de apertura de ventanas
cenital, las puertas del invernadero, etc.
3. CONCLUSIÓN.
Preparar correctamente todo lo necesario y optar por un vivero de buena calidad
es una necesidad, y no una opción. Esto se debe a varias cuestiones, aunque la
principal está directamente relacionada con el objetivo del invernadero: crear un
microclima. Esto no es sencillo. Es una cuestión multifactorial compleja que
supone diversos valores que hay que controlar a la perfección.
Un desajuste en los recubrimientos puede suponer la imposibilidad de controlar la
temperatura o la humedad, por ejemplo. También puede implicar un exceso de
radiación perjudicial para el cultivo. Otro factor importante es que permitiría la entrada de
plagas. Por si fuera poco, un invernadero está siempre expuesto a las inclemencias del
tiempo. En el caso de no estar correctamente montado será más fácil que se deteriore.
4. BIBLIOGRAFIA
Probelte - Cuall es la importancia de un buen montaje de un invernadero. (s. f.).
Probelte. Recuperado 19 de junio de 2021, de
[Link]
montaje-de-un-invernadero/191
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