LUIS ALONSO RICO PUERTA
Magistrado ponente
STC3612-2023
Radicación n.° 11001-02-03-000-2023-01337-00
(Aprobado en sesión de veinte de abril de dos mil veintitrés)
Bogotá D.C., veinte (20) de abril de dos mil veintitrés
(2023).
Decide la Corte la acción de tutela promovida por
Rubén Jairo Estrada Botero contra la Sala Civil Familia
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta
y el Juzgado Quinto Civil del Circuito de esa ciudad;
trámite al cual fueron vinculados los intervinientes en el
ejecutivo radicado n.º 2017-00156.
ANTECEDENTES
1. El accionante, por conducto de apoderada, acude
al mecanismo de amparo para reclamar la protección de los
derechos fundamentales al debido proceso, acceso a la
administración de justicia y protección del patrimonio
económico, presuntamente vulnerados por las autoridades
jurisdiccionales convocadas.
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2. Expone en síntesis que, «actuando como acreedor
hipotecario demandó la adjudicación del inmueble con matrícula
inmobiliaria No 080-6463 (…), que inicialmente figuraba a nombre de
ALESSANDRA PALACIO ZAWADY y que esta, vendió al parecer a la
señora LUCY MERCEDES FERNANDEZ TACHE».
Relata que, en atención «a lo indicado en la orden de ejecución
de fecha 31 de mayo de 2019, las partes debían aportar la liquidación
del crédito, como en efecto se hizo no una sino 3 veces (…) así: 1.1 CON
LA PRESENTACION DE LA DEMANDA (tal como lo indica el artículo 467
del código General del proceso se acompañó dicha liquidación. 1.2 En
fecha febrero 22 de 2018, cuando informamos al despacho de un abono
(…). 1.3 En fecha 7 de diciembre de 2019 (…). Liquidación esta última a
la que no se le dio tramite ni frente a la que hubo pronunciamiento
alguno».
Señala que, tras habilitarse el acceso al proceso virtual,
«eleva consulta en fecha 16 de septiembre de 2020 es decir con tiempo
suficiente para que el despacho se pronunciara respecto de la
adjudicación y sobre la liquidación allegada en término; solicitando la
visualización del proceso en Tyba, puesto que no estaba visible ninguna
actuación», petición que reiteró el 25 de octubre y 14 de
diciembre de 2022 «por cuanto no se visualizaba actuación ni
pronunciamiento alguno respecto a ninguno de los correos o actuaciones
posteriores a 2019»; sin embargo, «EL JUEVES 3 de febrero de 2022,
para sorpresa (…) el despacho decreta desistimiento TACITO, motivada
según : “ ….. En el caso particular se dan los supuestos para la citada
norma en la medida que la última actuación data del 30 de mayo de
2019 (…)”. Es decir, el juzgado no permitió la visualización, tampoco le
dio tramite a la adjudicación, no visualizó ninguno de los escritos
presentados, ni trasladó la liquidación del crédito es decir era el juzgado
el que debía pronunciarse».
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Afirma que, «ante dicha situación por demás increíble,
[i]nterpone recurso de apelación», pero la decisión fue confirmada,
es decir, se ratificó la finalización del juicio, «argumentando para
mayor sorpresa que había si[d]o la contraparte es decir la parte
demandada quien en noviembre 30 de 2021 la que había solicitado el
desistimiento, documento del cual tampoco existía nada visualizable y
menos pronunciamiento al respecto en el auto que di[o] fin a dicho
proceso por parte del Juzgado».
3. En consecuencia, pretende que «se declare contrario
a derecho, y por consiguiente sin valor alguno el AUTO DE FECHA 2 DE
FEBRERO DE 2022 (…). Que se hagan los demás pronunciamientos
coherentes y concomitantes y demás llamados de atención».
RESPUESTA DE LOS ACCIONADOS
1. El magistrado que profirió la decisión de segunda
instancia cuestionada, manifestó que en ella «se estudiaron los
reparos concretos efectuados (…), confirmándose la determinación de
primera instancia (…), sin que de ella se desprenda la vulneración de los
derechos fundamentales invocados, máxime que, los argumentos
expuestos en la tutela no fueron puestos de presente en la apelación».
2. La juez convocada, tras hacer un recuento de las
actuaciones surtidas a su cargo, afirmó que el «Despacho
Judicial es respetuoso en la salva guarda (sic) de las garantías y
protección constitucional de todos los ciudadanos».
CONSIDERACIONES
1. Problema jurídico.
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Corresponde a la Corte establecer si las autoridades
judiciales convocadas vulneraron las garantías denunciadas
por el querellante en el proceso ejecutivo para la efectividad
de la garantía real -rad. n.º 2017-00156-, al decretar su
terminación por desistimiento tácito desconociendo,
supuestamente, las actuaciones por él adelantadas y las que,
a cargo del juzgado de primera instancia, se encontraban
pendientes.
2. De la tutela contra providencias judiciales.
Acorde a los criterios jurisprudenciales de esta
Corporación, se ha dicho y reiterado, en línea de principio,
que la tutela no procede contra las decisiones o actuaciones
jurisdiccionales, toda vez que en aras a mantener incólumes
los principios que contemplan los artículos 228 y 230 de la
Carta Magna, al juez constitucional, no le es dable
inmiscuirse en el escenario de los trámites ordinarios en
curso o terminados, para variar las decisiones proferidas o
para disponer que lo haga de cierta manera.
Por regla de excepción se tienen aquellos casos en
donde el funcionario ha incurrido en un proceder arbitrario
y claramente opuesto a la ley, o ante la ausencia de otro
medio efectivo de protección judicial, eventos que luego de un
ponderado estudio tornarían imperiosa la intervención del
juez de tutela con el fin de restablecer el orden jurídico.
Así mismo se ha dicho que tampoco es posible acudir
ante el Juez constitucional para debatir la valoración
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probatoria que hizo el fallador y tratar de convencer sobre
cuál sería la más adecuada, pues, solo es posible activar este
mecanismo ante un desafuero en dicho ejercicio.
3. Decisión que será objeto de análisis.
Si bien el reclamo se dirige contra los proveídos de
primera y segunda instancia, proferidos al interior del
ejecutivo bajo estudio, el análisis de la Corte se circunscribirá
al proferido el 30 de enero de 2023 por la Sala Civil Familia
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta,
por cuanto fue el que definió el asunto. Al respecto, ha
señalado la jurisprudencia que:
«(…) aunque el quejoso enfila su ataque contra la decisión de
primera instancia, en esta sede constitucional es inane detenerse
en ella, pues, al haber sido apelada y estudiada por el ad quem,
fue sometida a la controversia que legalmente le corresponde ante
el juez natural de tal manera que la valoración sobre si se
lesionaron los derechos fundamentales invocados debe hacerse
frente al pronunciamiento definitivo, so pena de convertir este
escenario en una instancia paralela a la ya superada» (CSJ
STC, 2 may. 2014, rad. 00834-00, reiterada en
STC2242, 5 mar. 2015).
4. Caso concreto – razonabilidad de la decisión
cuestionada.
Atendidos los argumentos que fundan la solicitud de
protección y aquellos que les sirvieron a las autoridades
convocadas para tomar la decisión que se reprocha, no se
advierte procedente la concesión del amparo, por cuanto
aquéllas no son resultado de un subjetivo criterio que
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suponga evidente desviación del ordenamiento jurídico y, por
ende, tenga aptitud para lesionar las garantías superiores del
actor.
4.1. En efecto, el juzgado accionado, previa solicitud de
la parte demandada, con interlocutorio del 2 de febrero de
2022 decretó la terminación del proceso por desistimiento
tácito con fundamento en el numeral 2º del artículo 3171 del
estatuto adjetivo tras constatar que «En el caso particular se dan
los supuestos para la citada norma en la medida que la última actuación
data del 30 de mayo de 2019, por lo que, a la fecha, han transcurrido
más de dos (2) años en secretaría sin que se efectuara ninguna actividad
tendiente al impulso procesal».
4.2. Lo que antecede fue confutado por el demandante
-aquí accionante- discutiendo que «El día 14 de diciembre de 2021
(…) envió al juzgado por medio de su correo electrónico personal
juridica2215@[Link], MEMORIAL indicando al despacho que los
archivos que deben registrar en la parte “actuaciones” no se visualizan
ninguna clase de archivos. Para que dieran tramite, [y que] [a]ntes del
anterior, en fecha 25 de octubre de 2021, 17:10, presente escrito al
juzgado, manifestando que el proceso aún no se visualizaba en tyba como
me habían respondido (…). De lo anterior se puede inferir que el juzgado
debía manifestarse ante la solicitudes presentadas, permitiendo, ya que
todas las partes están notificadas, la visualización de las piezas
procesales en tyba . Pero, muy por el contrario (…) hierra (sic) el despacho
al invocar El numeral 2º del artículo 317 del CGP, manifestando que la
parte demandante desde el 22 de julio de 2020, no ha realizado ninguna
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ARTÍCULO 317. DESISTIMIENTO TÁCITO. El desistimiento tácito se aplicará en los siguientes eventos:
(…) 2. Cuando un proceso o actuación de cualquier naturaleza, en cualquiera de sus etapas,
permanezca inactivo en la secretaría del despacho, porque no se solicita o realiza ninguna actuación
durante el plazo de un (1) año en primera o única instancia, contados desde el día siguiente a la última
notificación o desde la última diligencia o actuación, a petición de parte o de oficio, se decretará la
terminación por desistimiento tácito sin necesidad de requerimiento previo. En este evento no habrá
condena en costas "o perjuicios" a cargo de las partes.
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actuación puesto que desde el 19 de septiembre de 2020, (correo que
también adjunto para mayor ilustración) la suscrita a (sic) rogado al
despacho tener acceso a las piezas procesales, siendo la última solicitud
de ellas en diciembre de 2021 (la cual también anexo) ; por lo que no existe
inactividad dentro del proceso en el término señalado por la ley para
decretar un desistimiento tácito».
4.3. Al respecto, el tribunal, previo análisis del precepto
317 del código procedimental vigente y los supuestos en que
procede la finalización del juicio bajo dicho instituto jurídico,
apuntó que, «(…) en el caso bajo estudio se dio aplicación a la precitada
figura con base en la segunda hipótesis, esto es, la inactividad total de la
actuación procesal; mientras que el recurrente considera que estaba
pendiente que el despacho se pronunciara frente a los requerimientos que
presentó el 25 de octubre y 14 de diciembre de 202l. Sin embargo, es
evidente la improsperidad del reparo esgrimido por la apelante. En efecto,
revisado el expediente, se observa que el A quo tuvo como última
actuación surtida el auto dictado el 30 de mayo de 2019, mediante el que
dispuso seguir adelante con la ejecución, y entre otras determinaciones,
ordenó la práctica de la liquidación del crédito, sin que desde entonces y
hasta antes de decretarse la terminación, que ocurrió el 2 de febrero de
2022, se aviste alguna actuación que interrumpiera el lapso de 2 años a
que se refiere la norma, es decir, que el proceso permaneció en
inactividad, y en ese sentido, la parte demandante sí era merecedora de
la consecuencia jurídica impuesta».
Igualmente, precisó más adelante, que «si bien es cierto que
a voces de lo contenido en el literal c) del referido canon “Cualquier
actuación, de oficio o a petición de parte, de cualquier naturaleza,
interrumpirá los términos previstos en este artículo.” -lo cual se aplica a
los dos eventos que desarrolla-, el memorial que radicó la recurrente el 21
de octubre de 20211, ni los que allegó con el escrito de alzada (Págs. 38
a 85), tienen la virtualidad de interrumpir dicho lapso, pues su propósito
era que se activara la visualización de la causa en el aplicativo web TYBA,
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y en ese sentido no se considera una actuación relevante en el proceso »,
citando, para respaldar la conclusión anterior, lo manifestado
por esta Corporación mediante sentencia STC1216-2022 del
10 de febrero de 2022, y destacando que «ante lo resuelto en el
proveído que ordenó, entre otras determinaciones, seguir adelante la
ejecución, lo procedente era presentar la liquidación del crédito, sin que
la imposibilidad o dificultad de acceder al expediente fuera impedimento
para ello».
4.4. De esta manera, bajo el contexto que viene de
verse, más allá de que la Corte comparta o no las
determinaciones reprochadas, como aquellas se basaron en
una motivación que no es producto de la arbitrariedad,
resulta improcedente la intervención del juez de tutela; así lo
ha indicado en precedencia esta Sala, puntualizando que no
será viable la injerencia de esta justicia excepcional, «(…)
cuando la determinación sobre la cual gravita la censura está soportada
en un admisible examen de los hechos, así como de la prudente
interpretación de las disposiciones normativas contentivas de los
supuestos al efecto planteados, conforme así emerge de las razones
expuestas en los proveídos acusados» (ver entre otras, CSJ
STC10726-2015 y STC1496-2016).
De otro lado, se ha dicho que resulta impertinente
acudir a esta vía tutelar con el único propósito de hacer
prevalecer una particular interpretación de la normativa
aplicable o del contexto fáctico-jurídico puesto en
conocimiento del juzgador.
Adicionalmente, en ese mismo sentido, se ha resaltado
que, «el juez de tutela no es el llamado a intervenir a manera de árbitro
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para determinar cuáles de los planteamientos valorativos y
hermenéuticos del juzgador, o de las partes, resultan ser los más
acertados, y menos acometer, bajo ese pretexto, como lo pretende la
actora, la revisión oficiosa del asunto, como si fuese uno de instancia»
(CSJ STC, 7 mar. 2008, rad. 00514-01, STC4198-2016, 7
abr. rad. 00052-01).
Ahora, el que el gestor del auxilio disienta de la postura
que ataca, no por ello se abre camino la prosperidad del
reclamo constitucional; pues es necesario que la decisión se
encuentre afectada por defectos superlativos y desprovistos
de fundamento objetivo, situación que no ocurre en este
evento. En lo concerniente, la Sala ha dicho en precedencia
que:
«(…) el mecanismo de amparo constitucional no está previsto para
desquiciar providencias judiciales con apoyo en la diferencia de
opinión de aquéllos a quienes fueron adversas, obrar en contrario
equivaldría al desconocimiento de los principios de autonomía e
independencia que inspiran la función pública de administrar
justicia y conllevaría a erosionar el régimen de jurisdicción y
competencias previstas en el ordenamiento jurídico a través del
ejercicio espurio de una facultad constitucional, al que exhorta el
promotor de este amparo» (CSJ STC, 15 feb. 2011, rad.
01404-01, reiterado entre muchas otras, en STC, 24.
sep. 2013, rad. 02137-00; STC1558-2015 y STC4705-
2016, 13 abr. rad. 00077-01).
5. Consideraciones adicionales
Como el accionante afirma en el libelo introductor, que
«De acuerdo a lo indicado en la orden de ejecución de fecha 31 de mayo
de 2019, las partes debían aportar la liquidación del crédito, como en
efecto se hizo no una sino 3 veces (…), las cuales se presentaron así: 1.1
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CON LA PRESENTACION DE LA DEMANDA (…) 1.2 En fecha febrero 22
de 2018 , cuando informamos al despacho de un abono realizado por la
parte demandada (…)1.3 En fecha 7 de diciembre de 2019 cuando se
presentó la liquidación» (se destaca), aportando un documento
para soportar su dicho; cabe agregar al respecto que esas
manifestaciones, así como la prueba adosada con el escrito
inicial, no fueron presentadas ante el juez de la causa, por lo
que no puede hacerlas valer ahora a través de este
mecanismo eminentemente residual, pues como se sabe, la
procedencia del resguardo se encuentra supeditada al
agotamiento previo y adecuado de todos los instrumentos de
defensa puestos a disposición del interesado, ya que de otra
manera se convertiría en un mecanismo para revivir
oportunidades clausuradas, lo cual terminaría cercenando
los principios que gobiernan esta herramienta
iusfundamental.
6. Conclusión.
Las decisiones recriminadas no constituyen
arbitrariedad susceptible de corrección por esta excepcional
vía; además, porque lo pretendido por el accionante es
anteponer su propio criterio al de las autoridades
cuestionadas en el asunto puesto a su consideración,
finalidad ajena a la acción de tutela.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,
Sala de Casación Civil y Agraria, administrando justicia en
nombre de la República de Colombia y por autoridad de la
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ley NIEGA el amparo incoado a través de la acción de tutela
referenciada.
Comuníquese lo aquí resuelto a las partes y, en caso de
no ser impugnado, remítase el expediente a la Corte
Constitucional para que asuma lo de su cargo.
MARTHA PATRICIA GUZMÁN ÁLVAREZ
Presidente de Sala
(Comisión de Servicios)
HILDA GONZÁLEZ NEIRA
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
(Ausencia Justificada)
LUIS ALONSO RICO PUERTA
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
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Firmado electrónicamente por Magistrado(a)(s):
Martha Patricia Guzmán Álvarez
Aroldo Wilson Quiroz Monsalvo
Octavio Augusto Tejeiro Duque
Francisco Ternera Barrios
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