La tradición oral en Guatemala
Son hechos narrativos, líricos y dramáticos (mitos, leyendas, cuentos, historias
orales – coplas, recitaciones, canciones, corridos, paremiologías como refranes,
dichos, sentencias, frases hechas y frases por hacer, chistes– loas y desafíos)
realizando un registro de los portadores de esta expresión del patrimonio cultural
intangible.
Fomentar la oralidad y la tradición oral en Guatemala realizando un encuentro
nacional de los portadores de esta expresión del patrimonio cultural intangible.
Difundir entre pueblos y culturas de Guatemala las expresiones de la oralidad y
tradición oral por el conducto de la producción y divulgación de material
audiovisual.
El ámbito “tradiciones y expresiones orales” abarca una inmensa variedad de
formas habladas, como proverbios, adivinanzas, cuentos, canciones infantiles,
leyendas, mitos, cantos y poemas épicos, sortilegios, plegarias, salmodias,
canciones, representaciones dramáticas, etc. Las tradiciones y expresiones orales
sirven para transmitir conocimientos, valores culturales y sociales, y una memoria
colectiva. Son fundamentales para mantener vivas las culturas.
Algunos tipos de expresiones orales son de uso corriente y pueden ser utilizadas
por comunidades enteras, mientras que otras están circunscritas a determinados
grupos sociales, por ejemplo, los varones o las mujeres solamente, o los ancianos
de la comunidad. En muchas sociedades, el cultivo de las tradiciones orales es
una ocupación muy especializada y la comunidad tiene en gran estima a sus
intérpretes profesionales, que considera guardianes de la memoria colectiva.
EJEMPLO DE TRADICIONES ORALES
Las leyendas de El Sombrerón, La Llorona, La Siguanaba, El Cadejo y la Tatuana
son adaptaciones recopiladas por el historiador Celso Lara Figueroa.
El legado cultural de las tradiciones guatemaltecas se transmite de manera oral
cuando los abuelos las comparten con sus hijos y nietos.
Fuente escrita es una fuente documental habitualmente usada como fuente de
las historias. Es decir, se utiliza normalmente para tener plasmado algún tema o
algún escrito de mucha importancia o simplemente para no perder ese apunte
siendo valioso o no. No conviene olvidar que durante la mayor parte del pasado de
la humanidad (la Prehistoria) no existía la escritura; y que incluso en el pasado
más reciente (la Historia), sólo una minoría culta producía documentos escritos.
Tener en cuenta sólo las fuentes escritas produce un sesgo que privilegia a los
testimonios de las clases dirigentes, la historia política, la historia militar,
la religión y la ideología dominante. Además cualquier fuente escrita se hace
como justificación de alguna forma del que lo produce, por lo que deben tratarse
con prudencia, y en muchas ocasiones con verdadero escepticismo.
Tipos de fuentes escritas
Fuente bibliográfica; la de publicación puntual: sus documentos son los libros.
Se recopilan en bibliotecas.
Fuente hemerográfica; la de publicación periódica: sus documentos son los
periódicos y revistas. Se recopilan en hemerotecas.
Fuente epigráfica; la que se manifiesta en espacios públicos, formando parte de
la arquitectura o de monumentos: sus documentos son las inscripciones
estudiadas por la epigrafía.
Fuente archivística; la no publicada, sino restringida para su propio uso por quien
la produjo (el autor o fuente). Sus documentos a veces se destruyen, o si se
considera que su conservación es pertinente, quedan depositados en un archivo
para su recopilación. Puede ser tanto un archivo privado como un archivo público:
archivo de empresa, archivo institucional, archivo eclesiástico (archivo parroquial,
archivo episcopal, Archivo Secreto Vaticano), archivo municipal, archivo provincial,
archivo estatal.
DOCUMENTOS ANTIGUOS QUE RESGUARDAN LA HISTORIA DE LOS
PUEBLOS DE GUATEMALA
Alrededor de 95.000 libros que guardan la historia de millones de guatemaltecos
inscritos desde 1877 son conservados por el Registro Nacional de las Personas
(Renap).
La institución ha logrado digitalizar el 90 por ciento de los documentos que tienen
el registro de 140 años de historia de los guatemaltecos de los 340 municipios del
país. Se espera que sea culminado este proceso a más tardar en junio próximo.
“Patrimonio cultural de toda la población guatemalteca, todos los libros datan
desde el 15 de septiembre de 1877, cuando se creó el primer Código Civil por
orden del presidente Justo Rufino Barrios”, aseguró Federico Estrada, portavoz del
Renap a la Agencia Guatemalteca de Noticias (AGN).
Los libros contienen información de nacimientos, matrimonios, defunciones de
guatemaltecos de origen, extranjero domiciliado, registro de cédula de vecindad, y
también hay libros de hijos ilegítimos del primer código de 1877.
Dentro de cada evento, si se habla de nacimiento, existen de los partos normales,
mortinatos (que nacen muertos), consular, reposición de actas de nacimientos,
entre otros. “Existen más de 138 tipos de libros”, señaló el funcionario.
La AGN tuvo a la vista los registros de cédulas de vecindad de personajes como
Jorge Ubico Castañeda, presidente de Guatemala del período de febrero de 1931
a julio de 1944, con el registro número uno.
HABILIDADES PARA LA BÚSQUEDA DE INVESTIGACIÓN
La investigación formativa es definida como "el conjunto de conocimientos,
habilidades, destrezas y actitudes para desarrollar procesos de investigación"
(Pirela, Pulido, & Mancipe, 2015); hace referencia a la investigación como
instrumento del proceso enseñanza-aprendizaje, ya que busca divulgar
información y generar que el estudiante la utilice (Miyahira, 2009); es formar
en investigación y para la investigación, usando acciones y metodologías
investigativas; pero sin desarrollar necesariamente proyectos de investigación
acabados (Restrepo, 2008); posee características básicas, dentro de las cuales
se resalta que está orientada por un docente, y los participantes no son
expertos investigadores sino sujetos en pleno proceso formativo (Parra, 2004).
Tiene como meta lograr que el estudiante afronte tareas investigativas que
traspasen los ambientes de relación académica (Londoño, 2011). Para ello, en
la investigación se han utilizado tres estrategias de investigación formativa: el
levantamiento de información, estrategia que está orientada a recoger datos
reales para reconocer problemas y posibilidades de solucionarlos, a través de
observaciones, cuestionarios y entrevistas; el seminario investigativo, que
busca que los estudiantes sean partícipes de la construcción de sus
aprendizajes, ya que no reciben información elaborada, sino que aportan e
indagan con sus propios medios (Navarro, 2001); y la monografía, que es un
producto escrito en el cual se describe, explica y comunica con minuciosidad
un tema puntual (Torres, 2013). Estas estrategias estuvieron ligadas a un
perfil de docente promotor de investigación, quien maneja metodología de la
investigación y la incorpora en su ejercicio profesional, realiza y publica
investigaciones científicas, y muestra una actitud positiva y constructiva frente
al conocimiento.
Son cinco las habilidades investigativas básicas que se desarrollaron:
observar, describir, analizar, sintetizar e interpretar.
Las investigaciones realizadas en relación al tema de análisis muestran que se
puede integrar la investigación formativa, como estrategia didáctica, para
desarrollar las competencias programadas en cada asignatura del currículo
(Aranao, 2015). Adicionalmente, es posible fortalecer la competencia comunicativa
desde los primeros ciclos en la formación superior si se utilizan estrategias como:
la investigación formativa documental expositiva, los talleres formativos, en
situaciones cotidianas (Tójar & Mena, 2015), evidenciándose la importancia de
seguir trabajando con el enfoque de investigación formativa para desarrollar
competencias en los estudiantes (Fajardo, Henao, & Vergara, 2015).
CRITERIOS PARA EVALUAR CALIDAD Y CONFIABILIDAD
Los recursos en Internet, en particular en el World Wide Web, proliferan a un ritmo
sorprendente. Cada día se sitúan en Internet grandes cantidades de información en
todo el mundo, pero sólo una pequeña cantidad de ella es de calidad. A diferencia de
las revistas profesionales, que emplean un sistema de revisión propio, basado en
expertos, lo cual asegura la calidad de los materiales distribuidos: muchos individuos
publican información en Internet sin considerar su exactitud, validez o sesgos. Debido
a la estructura global de la red, que comprende una variedad de sistemas legales y de
culturas, es poco probable, que un individuo o nación influya, regule o cambie
significativamente el estado caótico de los recursos en el WWW. Como indican
actualmente los análisis del contenido, gran parte del material dispuesto en Internet es
autopromocional o comercial (21,9% de relaciones públicas y 20,7% de anuncios).1
El bajo nivel de la calidad y la necesidad de evaluar cuidadosamente la información
electrónica no se enfrenta de forma adecuada. Algunos dicen que la "calidad" de la
información se evalúa. Pero, de manera general, lo que se hace es valorar la "calidad"
en términos de cuán "gracioso", "entretenido" o "bello" es un sitio, en lugar de cuán
instructiva o válida es la información que contiene. Existe, entonces, la necesidad de
crear criterios y procedimientos que ayuden a los estudiantes, profesores y otros
usuarios a evaluar la calidad de la información disponible en Internet, así como
patrones para guiar a los que diseñan los recursos para el web.
Generar hoy un producto para Internet es bastante sencillo. Los componentes básicos
son obvios: datos, software y muchos deseos de crear el producto, pero un buen
producto en Internet no se arma en un día. El proceso requiere de gran paciencia,
además de buenos ingredientes, experiencia técnica y otros factores que se analizarán
más adelante.
Hace menos de una década, el término fuente de información era sinónimo de formato
impreso. Hoy, la definición gira también alrededor del soporte electrónico. Las fuentes
básicas de referencia no sólo están en las publicaciones convencionales, sino en línea o
en CD-ROM. Por esto, el formato electrónico, y entre ellos el WWW, estará cada vez
más presente en lo cotidiano. Este boom de la información electrónica demanda el
desarrollo de profesionales aptos y de herramientas adecuadas para el desarrollo de
servicios específicos de selección, tratamiento y recuperación de la información.
Fiabilidad de la fuente: la autoridad y credibilidad de la información se establece
por las credenciales del autor y la publicación. La calidad de la información puede
variar de acuerdo a la fiabilidad de la fuente:
¿Es una publicación académica o de divulgación general?
¿Quién es el editor? En el caso de las páginas web, la publicación por parte de un
editor confiable implica cierta estabilidad de los contenidos. Podemos averiguarlo
fijándonos en el nombre de dominio, en la URL:
Validez de la información contenida: Se refiere a la capacidad de representar la
realidad a la que se refiere. Es difícil juzgarla en una disciplina con la que no
estamos familiarizados o no somos expertos, pero algunas consideraciones que
podemos tener en cuenta son:
Exactitud:
¿Se indica qué fuentes de información se han consultado? ¿Puede ser
contrastada o verificada?
¿Hay errores gramaticales o de ortografía?
Autoridad: Algunas fuentes indican quién es el autor de la información: un autor
personal, un autor corporativo, una asociación u organización. Sin embargo, otras
no lo indican. Es necesario conocer el autor para determinar su autoridad en la
materia.