Las Novellae Constitutiones post Codicem («Nuevas Leyes»;1 latín: Novellæ constitutiones, griego
antiguo: Νεαραί διατάξεις), o las Novelas de Justiniano, son ahora consideradas una de las cuatro
unidades principales del derecho romano iniciadas por el emperador romano Justiniano I en el
curso de su largo reinado (527-565 d. C.). Las otras tres piezas son: el Código de Justiniano, el
Digesto y las Institutiones. El cuestor Triboniano fue el principal responsable de la compilación de
estos tres últimos. Juntas, las cuatro partes son conocidas como el Corpus Juris Civilis. Mientras
que el Código, el Digesto y las Institutiones fueron diseñadas por Justiniano como obras
coherentes, las Novelas son leyes diversas promulgadas después del 534 —cuando promulgó la
segunda edición del Código— que nunca fueron compiladas oficialmente durante su reinado.234
Novelas cortas de la Iglesia
Código de Justiniano (copia de 1561)
Entre los temas abordados en las Novelas cortas de la iglesia, hay tres principales:
De rebus sacris («Sobre casos sagrados»): mientras que las Novelas 19 a 26 del Código de
Justiniano tratan solo de ciertos temas de la administración de la propiedad de la iglesia, las
Novelas tratan principalmente del tema de la enajenación de la propiedad de la iglesia. La Novelas
7 prohíbe esta alienación en cualquier forma. La Novelas 46 y sus complementarias 54, 55 y 67
suavizan un poco esta prohibición. Las historias Novelas 40 y 65 se relacionan con las iglesias de
Jerusalén y Misia. La 120 cancela todas las anteriores y resume en una ley toda la legislación sobre
este tema. La 131 agrega algo de suavidad en su legislación.17
Divorcio y repudio:
Este acto solo lo podían realizar exclusivamente los varones de la casa o más conocidos por
paterfamilias que consistía en repudiar a su uxor (esposa en latín) por actos viles, siendo la
decisión unilateral que tomaba como factores la falta de tener hijos, sospechas por parte del
marido, mala conducta de la esposa o a veces la mera conveniencia. Dejando a la esposa con
vergüenza social y siendo marginada dejando de lado su postura a este tipo de decisión.
No fue hasta finales de la etapa República cuando se reconoció a la mujer la posibilidad de
divorciarse (después de un desarrollo el divorcio) de su marido, teniendo así el derecho de ser
declaradas como personas libres. Por tanto, finalmente se da un sentido más amplio para ambos
cónyuges.
TIPOS DE DIVORCIO SEGÚN JUSTINIANO
Justiniano reordena el régimen de los divorcios restringiendo con forma considerable la libertad
de divorcio. En la novela 22 distingue cuatro clases de divorcio:
Divorcio con justa causa: ex iusta causa.
El divorcio por alguna acción justificable es al que típicamente se refiere la ley, pues uno de los
conyugues es culpable de esto. En pocas palabras, necesita una razón del porqué del divorcio y si
esta son razones justas dentro de lo que cabía en la ley romana
Algunas razones eran:
- Conjura, o su ocultación contra el emperador.
- Adulterio
- Mala conducta o abandono del domicilio conyugal por parte de la mujer
- Falsa acusación de adulterio por parte del marido
- Intento del marido de prostituir a la mujer.
Divorcio sin culpa o Divortium bona gratia Este divorcio se da por causas no imputables al otro
cónyuge, se trata de causales que son un obstáculo para la persistencia del matrimonio; pero por
circunstancias no culpables. En la Novela 22Justiniano. menciona las siguientes:
- Ingreso de uno de los cónyuges a la vida monástica.
- Impotencia de marido.
- Cautividad de guerra.
Situación de la mujer ante el matrimonio romano.
Es necesario recordar que el matrimonio romano, al no ser considerado
como un acto jurídico, no requería forma alguna para su constitución. En este caso,
hablamos del matrimonio romano como situación de hecho fundamentándose en la
23 Iglesias, J. 2010, “Derecho Romano”, Barcelona: Sello Editorial, p.363.
24 Núñez de Paz, M. I. (1988). Consentimiento matrimonial y divorcio en Roma, Salamanca:
Universidad
de Salamanca: p.32.
25 Iglesias, J. (2010). Derecho Romano, Barcelona: Sello Editorial, p.363.
26 Núñez de Paz, M. I. (1988). Consentimiento matrimonial y divorcio en Roma, Salamanca:
Universidad
de Salamanca, p.31.
13
convivencia de ambos cónyuges, así como la intención de constituir un matrimonio. Por
ello, llegados a este punto lo que nos interesa la situación que tenía la mujer en el
matrimonio romano:
a) Cum manum: una vez que la mujer se casaba, la potestas pasaba de
su padre a su marido. El pacto se sellaba con un apretón de manos
o dextrorum cortiuctio. Por tanto, la uxor seguía siendo una persona
dependiente, pero esta vez de su marido, y quedaba sometida
jurídicamente a él. Por tanto, se desligaba de su familia para entrar a
formar parte en la de su marido.27
b) Sine manu: denominada “sin dote”, la potestas sobre mujer seguía
recayendo en su padre, porque muchos de ellos prefirieron esta
opción para proteger la herencia de su hija, y que no cayera en manos
ajenas. Por tanto, aunque estuviera casada y viviera con su esposo,
seguía perteneciendo a su familia. También cabe destacar que la
mujer romana estaba más libre, porque a pesar de depender de la
autoridad paterna, vivía fuera del hogar familiar. En este caso, la
joven continúa siendo propiedad del padre, y el marido solo recibe el
usufructo. Por tanto, era una forma más libre en la que la mujer
seguía conservando los lazos con su antigua familia.28
A pesar de que el divorcio y el repudio ostentan principios diferentes debido a
que responden a situaciones distintas, desde el punto de vista etimológico muchos
autores los utilizan como sinónimos.47 Por ello es necesario distinguirlo.
En primer lugar, y con respecto al repudio, en época monárquica y republicana
el mismo era la disolución unilateral de un matrimonio. En un principio se trataba de un
derecho del marido o del paterfamilias, es decir, solo se le atribuía al hombre. Respecto
a la mujer, son muy pocas las regulaciones que permitían que fueran ellas las que
ejercieran este derecho, 48 porque mayormente la uxor era considerada como “menos”, y
por tanto no era digna de ostentar este derecho.
El marido haciendo uso del repudio, abandonaba o expulsaba del hogar a la
mujer y así el matrimonio finalizaba. En cuanto al procedimiento, la lex Iulia de
adulteriis, del año 18 a.C., señalaba que para llevar a cabo el repudio debía notificarse
la voluntad de divorciarse a través de un medio de comunicación (libelus), la voluntad a
la otra parte, en presencia de siete ciudadanos púberos.
49
En segundo lugar, y con respecto al divorcio, hablamos del cese de la voluntad
de continuar unidos en matrimonio, tanto si es por una sola de las partes, como si lo es
por ambas. Hablamos así del cese de la affectio maritalis.
42 Núñez de Paz, M. I. 1988, “Consentimiento matrimonial y divorcio en Roma”, Salamanca:
Universidad
de Salamanca, p. 102.
43 Virg. En. 9, 5, 379.
44 D. 24, 2, 2 (Gayo, 11, ad ed. Prov)
45 Vid. El texto jurista Paulo, libro XXXV ad Edictum, D. 24.2.3
46 Según los emperadores del Bajo Imperio el termino es usado para refereirse al divorcio bilateral
y
unilateral respectivamente.
47 Núñez de Paz, M. I. 1988, “Consentimiento matrimonial y divorcio en Roma”, Salamanca:
Universidad
de Salamanca, p. 102
48 Zarraluqui, E. 2018, “Divorciadas con historia”, Madrid: La Esfera Libros: p. 14.
49 Iglesias, J. 2010, “Derecho Romano”, Barcelona: Sello Editorial: p. 267.
18
Por tanto, la esposa repudiada, abandonaba el domicilio conyugal llevándose su
dote, permaneciendo los hijos con el padre. No obstante, hacia finales de la República
se reconoció a las mujeres el derecho de divorciarse de su marido.
1.3. Evolución de la práctica del divorcio.
a. De la Época preclásica a la época clásica
Antes de la llegada de la época clásica, debido a que existe cierta discrepancia, no es
posible asegurar el primer divorcio de la época, pero es destacable como posibilidad el
de “Lucio Annio”, el cual fue privado de la dignidad senatoria que ostentaba. No
obstante, “Spurio Carvilio” (S.III a.C.), argumentaba que su divorcio era el primero. 50
Originariamente, la posibilidad de disolver el matrimonio era unilateral y venía dada
por el paterfamilias. No obstante, a medida que pasa el tiempo van surgiendo
limitaciones, por motivos morales. Además, hay un incremento del papel activo de la
mujer en la disolución del matrimonio. 51 Una vez finalizado el S.II a.c., en época de
Plauto, la práctica del divorcio fue más usual, aunque existía una gran diferencia entre
hombres y mujeres para poder llevar a cabo el mismo de forma unilateral.
En segundo lugar, con la llegada de la época clásica, el divorcio se hace más
frecuente al finalizar la República y principio del Imperio. En esta época es destacable
la práctica de numerosos divorcios. Por ello, es necesario y de suma importancia
transcribir el texto de Séneca, debido a su importancia:
Numquid iam ulla repudio erubescit, postquam illustres quandem ac nobiles
feminae non consulem numerum sed maritorum annos suos computant et exeunt
matrimonii causa nubunt repudii. 52
No fue hasta finales de la República cuando se reconoció a la mujer la
posibilidad de divorciarse de su marido, teniendo así el derecho de ser declaradas como
personas libres. 53 Por tanto, finalmente se da un sentido más amplio para ambos
cónyuges5
- Destierro.
b. Divorcio con justa causa: ex iusta causa.
Aquel que tipificado en la ley, se refiere al divorcio derivado de una acción
culposa de una de las partes. 75 Es caracterizado por la existencia de una justa causa,
como su propio nombre indica, que da sentido al divorcio.76 De estas causas
destacamos las siguientes:
- Conjura, o su ocultación contra el emperador.
- Adulterio
- Mala conducta o abandono del domicilio conyugal por parte de la mujer
- Falsa acusación de adulterio por parte del marido
- Intento del marido de prostituir a la mujer.
Las penas que se imponían para que sucediera el divorcio con justa causa, pero
no calificada de grave destacaban según fuese por parte del marido o de la mujer:
Por parte del marido:
72 Iglesias, J. 2010, Derecho Romano”, Barcelona: Sello Editorial, p. 367.
73 Olis Robleda S.J. 1970, “El matrimonio en derecho romano. Esencia, requisitos de validez,
efectos,
disolubilidad”, Roma: Universita Gregoriana Editrice, p.266.
74 Treggiri, S. 1991, Roman Marriage, Nueva York: Clarendon Press Oxford: p. 465.
75 Iglesias, J. 2010, “Derecho Romano”, Barcelona: Sello Editorial: p. 367.
76 Miquel, J. 2016, “Derecho Romano”, Madrid: Marcial Pons, 287.
24
- Perdía la dote de la mujer. De hecho, esta causa podría alegarse formalmente
cuando la esposa demandaba la devolución de su dote. 77
- No podía contraer matrimonio hasta pasados dos años.
Por parte de la mujer:
- Perdía la dote y cualquier donación hecha por el marido.
- Impedimento de contraer nuevamente matrimonio, en caso contrario, podía
ser acusada de adulterio.
c. Divorcio por mutuo consenso: communi consensu.
Basado en el común acuerdo entre los cónyuges, a pesar de no haber justa causa.
Justiniano impone determinadas sanciones si los cónyuges optan por este tipo de
divorcio. Sin embargo su sucesor Justino, disuelve cualquier tipo de sanción al
divorcio consensual.78
En cuanto a este tipo de divorcio, Justiniano llegó a prohibirlo, a excepción de
que los cónyuges hubieran hecho voto de castidad. 79Se trata de una excepción, ya
que nunca antes se había prohibido el divorcio por mutuo acuerdo de los cónyuges.
No obstante, en cuanto este emperador falleció se derogó.80
d. Divorcio sin culpa o Divortium bona gratia
Disolución del vínculo matrimonial que tiene lugar sin mediar ninguna de las
causas anteriores, y por tanto sin que haya voluntad por algunas de las partes. Los
ejemplos más característicos son la denominada cautividad de guerra 81 pasados cinco
años sin noticias de la persona cautiva, profesión del voto de castidad, por entrar a
formar parte de una orden religiosa o la impotencia sobrevenida de uno de los esposos.
Tanto en el divorcio sine causa como al communi consencu se aplicaban penas
como que el cónyuge culpable es castigado con la pérdida de la dote, o de sus derechos
77 Treggiri, S. 1991, “Roman Marriage”, Nueva York: Clarendon Press Oxford: p. 463.
78 Fernández de Buján, A. 2017, “Derecho Privado Romano”, Madrid: Iustel, p. 1890.
79 Núñez de Paz, M. I. 1988, “Consentimiento matrimonial y divorcio en Roma”, Salamanca:
Universidad
de Salamanca: p. 161.
80 Olis Robleda S.J. 1970, “El matrimonio en derecho romano. Esencia, requisitos de validez,
efectos,
disolubilidad”, Roma: Universita Gregoriana Editrice: p. 272.
81 Iglesias, J. 2010, “Derecho Romano”, Barcelona: Sello Editorial: p. 368.
25
hacia ella, así como de la donación nupcial. En caso de que no se hubiesen constituido
ni la una ni la otra se responderá con una cuarta parte de los bienes. 82
1.7. Efectos del divorcio
Para entender de mejor forma los efectos, haremos una breve clasificación según
sean efectos generales y que por tanto son causa del divorcio, o derivados del mismo.
A. Efecto general u originario
El efecto general de todo divorcio es, lógicamente, la disolución del matrimonio,
el cual se producía cuando alguno de los cónyuges manifestaba la voluntad de cesar el
consentimiento continuo. De esa cesación no resultaba que habría comunidad de
propiedad resultante del matrimonio, a menos que la esposa hubiera fusionado su
propiedad con la de su esposo. 83
B. Efectos derivados
A diferencia del anterior, no constituyen la esencia del matrimonio, por lo que
no surgen del divorcio en sí mismo. En este caso, los efectos se producen de una forma
derivada del efecto general u originario, es decir de la disolución del matrimonio. Por
tanto, son como efectos colaterales de haberse llevado a cabo dicha disolución. Entre
ellos se pueden distinguir: