Atención al paciente
quemado
Juan Carlos Restrepo Medrano
PhD, MSc Nurse, BSc Nurse
Profesor UdeA – UPB
Unidad 8. Quemaduras
Capítulo 8. Atención al paciente quemado
1. Epidemiología de las quemaduras
En el mundo no se tienen datos muy precisos y actualizados sobre la epidemiología de las quemaduras,
pero según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2004 fallecieron a consecuencia de
quemaduras por fuego algo más de 310.000 personas, de las cuales el 30% eran menores de 20 años.
Las quemaduras son consideradas la undécima causa de muerte en los niños entre 1 y 9 años, lo que
significa una tasa mundial de 3.9 defunciones por 100.000 habitantes. A nivel mundial los lactantes son
los que presentan las tasas más altas de mortalidad. En cuanto a la morbilidad no se tienen datos
precisos; en los menores de 5 años las quemaduras más frecuentes son los líquidos calientes, sobre
todo en países de ingresos bajos y medianos, y las quemaduras por llama son las que más discapacidad
producen; en cuanto al género, la observación indicó que es más notorio en las mujeres que en los
hombres.
Las secuelas y discapacidades que pueden causar las quemaduras constituyen una carga muy
importante para la víctima, las familias y servicios de salud. En países de ingresos altos también se
observó que la mayoría de registros hospitalarios por quemaduras fue de niños menores de 5 años con
líquidos como escaldaduras, o por contacto con objetos calientes. Sin embargo, las cifras de accidentes
por quemaduras son desproporcionadas en países de bajos ingresos con respecto a los anteriores (1).
El Hospital Universitario San Vicente Fundación de Medellín cuenta con cifras exactas acerca del año
2012, según el agente causal:
Menores de 14 años Mayores de 15 años
Líquidos calientes 220 87
Electricidad 9 32
Inflamables 45 53
Fuego 23 41
Pólvora 11 11
Otras causas 33 49
2. Fisiopatología
La quemadura origina una destrucción aguda total o parcial de la piel y de los tejidos adyacentes. Según
la extensión y profundidad de la quemadura se producen alteraciones locales y sistémicas; a nivel local
se encuentran tres zonas:
1. Zona de coagulación: en donde se ha producido el daño directo e irreversible que no se
modifica con la reanimación debido a la coagulación de las proteínas que constituyen este tejido.
2. Zona de estasis: isquemia o congestión venosa: es aquí donde la reanimación tiene mayor
impacto si se realiza adecuadamente. El tejido de esta zona es potencialmente recuperable
porque en ella está disminuida la perfusión tisular y el objetivo de la reanimación es incrementarla
para llevarla hacia la curación y no hacia la necrosis del tejido.
3. Zona de hiperemia: es la parte más externa de la lesión, en ella se aumenta la perfusión tisular
y puede permanecer sin alteración hasta el proceso de la cicatrización (2).
La lesión tisular hace que se liberen mediadores de la inflamación, activación de la vía del complemento
y citoquinas que no solo inician el proceso inflamatorio, sino que lo perpetúan. La salida masiva de
líquidos desde el espacio intravascular hacia el espacio intersticial es la principal característica de la
quemadura, esto lleva a la formación de flictenas, edema local y exudado, el cual es aumentado en las
primeras 12 o 24 horas (3). También hay pérdida por evaporación desde la superficie quemada, lo que
contribuye al desarrollo de la hipovolemia.
Secundario a la liberación de sustancias tóxicas al sistema circulatorio, hay un descenso del volumen
minuto cardíaco por hipovolemia y por incapacidad miocárdica durante las primeras 48 horas. En las
primeras 12 o 24 horas puede ocurrir edema supraglótico causando obstrucción de la vía aérea. Puede
haber hipoperfusión renal secundario a la hipovolemia; trombocitopenia leve en las primeras 72 horas,
seguida de trombocitosis, lo que conlleva a riesgo de tromboembolismo. Hay hipometabolismo inicial,
una vez realizada la reanimación y normalización de la perfusión tisular, hay un aumento del gasto tisular,
aumento del gasto energético con catabolismo muscular y pérdida de peso. Íleo paralítico en pacientes
con más del 25% de superficie corporal comprometida llevando a la disminución de la absorción de
nutrientes y translocación bacteriana con posible falla orgánica multisistémica.
3. Generalidades de las quemaduras
Las quemaduras son tan antiguas como el hombre y son múltiples los tratamientos que se han adoptado
a través del tiempo para obtener la cura y disminuir las complicaciones. Entre ellas tenemos el manejo
con plasma, líquidos endovenosos, uso de coloides y aplicación de diversos tópicos y apósitos. En la
actualidad, la mayoría de centros de atención no cuentan con los recursos suficientes para la atención
del paciente quemado, por lo que se requiere de su traslado a centros especializados que le brinden una
mejor atención; sin embargo, es deber del profesional de la salud estar preparado y saber cómo actuar
frente a este tipo de pacientes.
Cuando se brinda atención y cuidado a un paciente con quemaduras, se busca que disminuyan los
riesgos (infección, dolor, retraso en la cicatrización, daño de órganos, contracturas, etc.) y que al final se
logre el resultado esperado como es la cura completa y la rehabilitación integral desde lo físico,
emocional, familiar y social, donde el paciente logre su autonomía y pueda integrarse de nuevo a las
actividades que realizaba habitualmente, además de tener la capacidad de enfrentar y aceptar la
condición de una cicatriz, que para algunos o muchos, es motivo de comentarios y rechazo.
A pesar de los avances en la medicina y la tecnología, las cicatrices continúan siendo motivo de
preocupación para los pacientes y sus familias, así como para el equipo de salud, ya que estas pueden
ser hipertróficas, queloides y contracturas que limitan la funcionalidad y la autonomía en el paciente, lo
que conlleva a las consultas y cirugías mucho tiempo después del alta, con el fin de disminuir dichas
secuelas. Es también deber de los profesionales de la salud saber a dónde dirigir los pacientes que han
sufrido quemaduras con secuelas cuando no se cuenta con el recurso humano calificado, ya que en la
vida diaria se ven personas con secuelas sin la debida atención, por falta de una orientación adecuada.
4. Definición
Una quemadura es considerada como un daño en la piel ocasionado por diversos agentes, ya sean
físicos o químicos, que compromete diversas capas de la piel y generan alteraciones en el organismo de
acuerdo a la extensión y la profundidad.
La gravedad de una quemadura está determinada por extensión, profundidad, localización, edad, agente
etiológico, enfermedades preexistentes y traumas asociados, por lo que se debe hacer una evaluación
detallada:
a) Edad: las edades extremas menores de 2 años y mayores de 70 años toleran muy mal las
quemaduras por su condición de inmadurez inmunológica, sus múltiples comorbilidades y deterioro
físico, por lo que requieren de una especial atención.
b) Extensión: para calcular la superficie corporal comprometida de una quemadura existen diversos
sistemas de cálculo, entre ellos, se tiene la regla de los ‘’Nueves” modificada, el grafico de Lund-
Browder y la regla de los ‘’Nueves’’. Esta última es la más fácil de aplicar ya que a cada segmento del
cuerpo le asignan un 9% o múltiplo de él, excepto los genitales que tienen un valor de 1%. En los
niños se hace una modificación, donde en el recién nacido la cabeza tiene un valor del 19% y cada
extremidad inferior del 13%, por cada año de vida se le resta un 1% a la cabeza y este se le suma a
las 2 extremidades inferiores hasta los 10 años, que se iguala el porcentaje al del adulto.
c) Profundidad: la profundidad de una quemadura la determina el agente causal, el tiempo de contacto
y la temperatura del agente quemante. Se clasifican así:
Quemaduras de primer grado: se caracterizan por un bronceado, hay pérdida parcial de la
epidermis, hay presencia de dolor tipo ardor y cicatrizan antes de una semana.
Quemadura de primer grado. [Imagen 1]. Recuperada de [Link]
Quemaduras de segundo grado: las quemaduras de según grado están, a su vez, divididas
en quemaduras de segundo grado superficial y quemaduras de segundo grado profundo.
Quemaduras de segundo grado superficial: afectan la epidermis y parcialmente la
dermis (dermis papilar), se caracterizan por presentar flictenas o ampollas, al retirar la
piel quemada el fondo se observa de color rosado brillante y húmedo, son dolorosas,
por lo tanto, son muy sensibles al tacto. Cicatrizan de 1 a 2 semanas dejando la piel de
color rosado pálido, la cual vuelve a su tono normal entre los 3 y 6 meses siguientes,
por lo que requiere de lubricar varias veces al día y protegerla del sol con protector
solar y ropa según el sitio de la quemadura con el fin de evitar las manchas en las
áreas cicatrizadas.
S.O.S. Enfermero Paciente quemado. [Imagen 2].
Recuperado de [Link]
Revista Portal Médicos. Quemadura de segundo grado. [Imagen 3].
Recuperado de [Link]
Quemaduras de segundo grado profundo: esta quemadura se caracteriza por la
destrucción de la epidermis y la dermis. Al retirar la piel quemada se observa un fondo
seco, pálido o blanquecino, el dolor y la sensibilidad están disminuidas (4). La
cicatrización ocurre más o menos en 3 semanas dejando una cicatriz hipertrófica que
requiere manejo especializado con masajes y presoterapia (elásticos y siliconas) por 1
a 2 años. Además de los cuidados como en las quemaduras de segundo grado
superficial.
Revista Portal Médicos. Quemadura de segundo grado. [Imagen 4].
Recuperado de [Link]
Quemaduras de tercer grado: estas afectan la epidermis, la dermis y el tejido celular
subcutáneo. Se observan de color blanco, café o negro, acartonadas, con necrosis de vasos,
pueden o no tener ampollas, no son dolorosas al tacto, hay hipoestesia. Cicatrizan con
injertos de piel del mismo paciente (homoinjertos).
d) Localización: son consideradas quemaduras en áreas especiales cuando se dan en la cara, manos,
pies, genitales, pliegues y vía aérea, pues requieren de manejo hospitalario.
e) Agente causal: entre los agentes causales tenemos los agentes físicos (llama, líquidos calientes,
electricidad, contacto, radioterapia, etc.); agentes químicos (ácidos, álcalis); y agentes biológicos
(algunas plantas y animales).
f) Traumas asociados: algunas de las quemaduras son producidas en accidentes de tránsito o por
contacto eléctrico con caídas desde alturas considerables, originando en el paciente otras lesiones
como fracturas y trauma encefalocraneano, entre otros.
5. Lugar del accidente
El tratamiento del paciente quemado comienza desde el sitio del accidente con el retiro de las ropas y la
aplicación de abundante agua de la llave en quemaduras que han sido ocasionadas por llama, líquidos
calientes, químicos, entre otros; luego se deben envolver en un tendido limpio y llevar al paciente de
inmediato al centro de salud más cercano, teniendo en cuenta que si tiene politrauma, el transporte debe
hacerse con personal capacitado donde no corra riesgos durante su traslado. El uso de remedios caseros
(cebolla, jabón, aceite, leche, penca sábila, gasolina, limón, clara de huevo, tierra, etc.) no se recomienda,
ya que contribuyen al riesgo de infección y dificultan la evaluación de la quemadura en el servicio de
urgencias debido a que estas sustancias pueden dar un color que distorsione la quemadura y, por lo
tanto, llevar a un diagnóstico errado y futuras complicaciones.
6. Atención del paciente quemado en centros
El personal de salud debe estar preparado para atender al paciente quemado ya que es una causa
importante de morbimortalidad, es por eso que al evaluarlo se debe tener en cuenta la vía aérea,
estabilizarlo hemodinámicamente y descartar traumas asociados (5).
Asegurar la vía aérea
Valorar si el paciente sufrió quemaduras por llama, si fue en lugar cerrado, si inhaló humo, si presenta
edema en cara, quemadura de vellos de la nariz, cejas, etc., se debe permeabilizar la vía aérea y colocar
en posición a 45 grados. Si la quemadura es mayor del 50%, deber tener oxígeno por lo menos 24 horas,
así no tenga signos de dificultad respiratoria, esto con el fin de oxigenar los tejidos y disminuir la
profundidad de la quemadura. Las quemaduras de vía aérea tienen el riesgo de hacer edema laríngeo,
por lo tanto, se debe hacer una intubación al ingreso para prevenir obstrucción y riesgo de muerte (6).
Ventilación
Las quemaduras en lugares cerrados pueden causar envenenamiento por monóxido de carbono y causar
cefalea, náuseas, confusión mental y coma. Si la quemadura compromete la circunferencia del tórax, el
médico deberá realizar escarotomíapara mejorar la expansión toráxica.
Circulación
Se deberá canalizar una vena de grueso calibre para la infusión de líquidos endovenosos ordenados por
el médico. En la actualidad usan el lactato ringer (hartman) calculados según la Fórmula de Parklan (edad
x % de área quemada x 4), la primera mitad de lo calculado se pasa en las primeras 16 horas y la segunda
mitad en las siguientes 8 horas. Al día 2 se le pasa la mitad de lo del primer día, teniendo en cuenta la
diuresis que debe ser de 0.5 a 1cc Kg/hora y de 2 a 3 Kg/hora si es quemadura por contacto eléctrico. Si
es posible se deberá canalizar otro acceso venoso para la administración de analgésicos y otros
medicamentos que requiera el paciente.
Las quemaduras circulares profundas en extremidades presentan edema por lo que es un cuidado
fundamental elevarlas para prevenir complicaciones como es el síndrome compartimental. Sin embargo,
pacientes con quemaduras de tercer grado circular en extremidades han requerido de fasciotomía o
escarotomía y se les debe evaluar la circulación distal (pulsos, llenado capilar, color, calor, posición de
dedos).
Déficit neurológico
Se debe tener en cuenta el nivel de conciencia con la escala de coma de Glasgow, reacción pupilar y
signos de focalización, sobre todo cuando el paciente tiene politrauma o cuando ha inhalado gases que
afectan su estado de conciencia.
Exposición y control de la hipotermia
Se deben retirar todas las ropas, anillos, pulseras, reloj, aretes y lavar con abundante suero salino a
temperatura ambiente con el fin de enfriar la piel quemada y disminuir el riesgo de profundizarse la
quemadura. Luego del lavado se debe cubrir su cuerpo para evitar la hipotermia, ya que la función que
cumple la piel de termoregular se altera por la quemadura.
Manejo del dolor
Debe hacerse de manera oportuna ya que este es un factor que preocupa al paciente y a su familia,
aumentando la tasa metabólica debido al estrés no controlado, lo que provoca angustia y depresión. A
su vez, producen inmunosupresión y aumentan el riesgo de infección, profundización de las quemaduras
y retraso en la curación (5).
Curación en el servicio de urgencias
La curación se debe realizar idealmente bajo sedación del paciente ordenado por el médico, retirando
ropas o apósito que estén cubriendo la quemadura, luego se lava con abundante suero salino al 0.9% a
temperatura ambiente con técnica mano-guante o gasa de acuerdo a como se encuentre la quemadura;
se drenan las flictenas, se seca con gasa estéril y se procede a la aplicación del tópico seleccionado,
compresas y vendajes de tela estériles si es necesario.
Luego de que al paciente se le haya realizado la curación, se deberá trasladar a la unidad
correspondiente (unidad de cuidados intensivos, unidad de cuidados especiales o sala de hospitalización)
según sea su estado general y continuar con el manejo integral que requiere este tipo de pacientes.
7. Curación y sus etapas en el servicio de hospitalización
La curación se debe realizar teniendo en cuenta una correcta técnica aséptica y normas de bioseguridad
de forma atraumática que favorezcan la cicatrización espontánea o, en su defecto, preparar la zona de
la mejor forma posible para recibir un injerto. Es por ello que se deben tener en cuenta los siguientes
aspectos al realizar una curación: eliminar el tejido necrótico, mantener un ambiente húmedo, proteger
de la contaminación, mantener un ambiente térmico constante, absorber el exceso de exudado, identificar
y tratar la infección, proporcionar confort al paciente y favorecer la movilidad.
Tanto el conocimiento como la seguridad del personal de enfermería que realiza esta curación son de
vital importancia, generan confianza en el paciente y contribuyen a mejorar la calidad de vida de los
pacientes sin causar daño.
Detective Consultor. Tejido necrótico en quemadura eléctrica tras sostener un cable de extensión
defectuoso. [Imagen 5]. 2013. Recuperado de [Link]
EMS Solutions. Injerto de piel: toma y aplicación de injerto o TAI. [Imagen 6]. 2017.
Recuperado de [Link]
Manejo del dolor
Existen diversas formas de manejar el dolor; el manejo emocional involucra el ambiente en donde se
realizará la curación, garantizando al paciente tranquilidad y confort, y si es posible, utilizar la lúdica en
el caso de los niños. Desde lo psicológico se debe brindar una explicación sencilla acerca del
procedimiento que se le va a realizar al paciente con el fin de disminuir el estrés. Desde lo farmacológico
se deben utilizar los medicamentos ordenados por el médico y verificar si estos están garantizando una
buena analgesia o sedación, entre ellos se tiene la morfina, el tramadol, acetaminofén, dipirona, sedación
con ketamina, atropina y diazepam o midazolam; en caso de aplicar sedación se debe verificar que el
paciente esté en ayunas, retirar prótesis dental, acomodar al paciente en posición supino con cuello
extendido para evitar obstrucción de la vía aérea, monitoreo de signos vitales y oximetría. Si la curación
se realiza sin sedación se deberá tener especial cuidado con no ir a raspar o tirar tejido adherido que
cause mayor dolor en el paciente utilizando la técnica guante piel.
Baño
Este se debe realizar con agua de la ducha y jabón o champú en las áreas que no están quemadas con
el fin de disminuir la flora bacteriana y brindar confort al paciente, ya que los días que no tienen curación
se les hace un baño parcial que no brinda la misma comodidad y limpieza, además ayuda al retiro fácil
de los vendajes y apósitos cuando estos se han humedecido.
Lavado de la herida
Luego del retiro de vendajes y apósitos se continúa con el lavado de la quemadura con el objetivo de
remover el exudado, tejido necrótico y flora bacteriana, utilizando suero fisiológico (mantiene la
osmolaridad) o agua bidestilada (provoca menor dolor por no contener sodio) o Suero Ringer Lactato
(favorece un ambiente ácido en la zona, contiene electrolitos que favorecen la cicatrización y calcio que
disminuye el sangrado). La solución debe estar a temperatura ambiente o tibia para evitar la
vasoconstricción de los vasos y retrasar el proceso de la cicatrización (7). El lavado se realiza
mecánicamente con la técnica guante piel en quemaduras superficiales y en quemaduras desbridadas.
En quemaduras con tejido necrótico se puede utilizar la gasa o pinza a la vez que se va irrigando con
abundante solución.
Desbridamiento
A las quemaduras en proceso de desbridamiento se les debe realizar un barrido mecánico del exudado
con gasa o pinza, o realizar desbridamiento cortante con tijera u hoja de bisturí según sea la necesidad
y material del que se disponga. Esto con el objetivo de disminuir el riesgo de infección, favorecer el
proceso de cicatrización o de granulación en el caso de quemaduras de tercer grado.
Aplicación del tópico
Luego del lavado se debe secar la piel quemada para mejor adherencia del tópico, se debe identificar
características en la quemadura como la profundidad, signos de infección, tejido necrótico, etc. Con el
fin de hacer un buen uso de los tópicos y apósitos y, a su vez, favorecer el proceso de cicatrización.
a) Sulfadiazina de plata: se aplica a quemaduras de segundo grado profundo y tercer grado, con
el objetivo de prevenir infección y ayudar al desbridamiento como tratamiento autolítico. Se aplica
cada 48 horas y en quemaduras infectadas se realiza curación diaria.
b) Nitrofurazona: se aplica en quemaduras de segundo grado superficial, segundo grado profundo
y tercer grado cuando ya han desbridado; ayuda a la epitelización y la granulación del tejido. Se
utiliza cada 2 o 3 días según la evolución de la quemadura.
c) Hidrofibra: se utiliza en quemaduras de segundo grado superficial, poco exudativas. La curación
se puede realizar cada 3 o 5 días, para evaluar el apósito este se desprende cuando la herida a
sanado, es menos traumático para el paciente ya que requiere de menos lavados.
Aplicación de compresas y vendajes
Las gasas o compresas se colocan luego de aplicar el tópico en cantidad moderada ya que, si queda con
poca gasa, el exudado pasará en pocas horas a la superficie del vendaje y si es demasiada compresa,
puede disminuir la movilidad del paciente por bloqueo de las áreas articulares. El vendaje es la última
etapa de la curación, pero no la menos importante, por lo tanto, se debe tener especial cuidado al
colocarlo. Los vendajes deben estar en forma articulada, de manera que no limiten la movilidad del
paciente ni se descubran las quemaduras cuando el paciente se movilice, no deben ser muy ajustados
pues es posible que causen torniquete y se afecte la circulación o la extremidad misma, pero tampoco
tan sueltos que en pocas horas el paciente no tenga los apósitos en el lugar indicado. Se deben cambiar
diario debido al exudado de la quemadura y para disminuir el riesgo de infección.
En quemaduras de manos los vendajes deben realizarse dedo por dedo para que el paciente pueda
realizar agarres sin dificultad. Quemaduras en genitales de infantes no se debe cubrir totalmente, sino
que se debe impregnar una compresa del tópico seleccionado (sulfadiazina de plata cuando está en
proceso de desbridamiento o vaselina cuando está en proceso de epitelialización) y cambiar este en cada
cambio de pañal. Nunca dejar el pañal seco sobre las áreas quemadas ya que este se adhiere a la
quemadura causando más dolor, sangrado y daño del tejido nuevo epitelializado.
Cuando la quemadura es profunda y causa edema se debe elevar el miembro superior a 900 con tracción
de tejidos blandos o una almohada. Para quemaduras en rostro se deberá elevar la cabecera y fomentar
la posición sedente o deambulación según estado del paciente, y para las quemaduras en miembros
inferiores se elevará la parte inferior de la cama, o si el paciente está en sedente, se colocan los miembros
inferiores sobre un elemento (silla) que favorezca la disminución del edema. Estas medidas se deben
hacer hasta que el edema haya disminuido notablemente y se debe continuar evaluando.
Curación de injertos de piel
Esta curación se realiza de 24 a 72 horas postoperatorio; se evalúan seromas, hematomas y posición
del injerto, el retiro de los apósitos primarios se debe hacer con mucho cuidado para evitar
desprendimiento del injerto. Para esto se utiliza el aplicador que sostenga el injerto, luego se procede al
drenaje de serohematomas con el aplicador rodando hacia los bordes o incisiones con hoja de bisturí, se
limpia con suero de irrigación alrededor del injerto y luego se cubre con el apósito adecuado como gasas
petrolizadas, con nitrofurazona u otro apósito seleccionado, lo importante es mantener el injerto protegido
de la desecación. Si durante la curación se drenaron abundantes serohematomas, lo ideal es volverla a
realizar a las 24 horas, si fue poco el drenaje continuar cada 48 o 72 horas, del séptimo al décimo día se
deben retirar los puntos de sutura del injerto con el fin de evitar accesos en los puntos de sutura por
posibles reacciones a dicho elemento, además, es más cómodo para el paciente y su familia.
Curación del área donadora o donante de piel
Se le hace un manejo conservador, al día siguiente de la cirugía se retiran los apósitos externos ya que
se encuentran húmedos de material hemático y se deja solo la gasa más próxima al lecho, luego se le
aplica un tópico que favorezca el proceso de epitelialización y cada 2 o 3 días se le continúa aplicando
tópico encima de la última gasa hasta que se forme una capa dura y seca. En ese momento se deja
descubierto y se le enseña al paciente o cuidador a aplicar petrolato líquido diariamente hasta que el
apósito caiga por sí solo, sin causar traumatismos al paciente. Se pueden utilizar otros apósitos de
tecnología teniendo en cuenta la indicación en el manejo de cada uno de ellos.
8. Conclusiones
Durante la hospitalización el paciente deberá tener un plan de rutina diaria para el baño, curación,
alimentación, recreación, ejercicios de terapia y visitas. En las actividades básicas de la vida diaria se
busca que, a medida que el paciente va mejorando de sus lesiones, realice dichas actividades de manera
autónoma o con ayuda parcial si es necesario.
Idealmente, el paciente quemado debe ser manejado por un equipo interdisciplinario (cirujano plástico,
médico fisiatra, enfermeras y personal auxiliar de diversas profesiones entrenado en el manejo de este
tipo de pacientes: fisioterapia, sicología, nutrición, trabajo social, terapia ocupacional y otras
especialidades si el paciente lo requiere), con el fin de garantizarle un tratamiento integral que cumpla
con sus expectativas y que lleve a cabo un plan de rehabilitación donde el paciente y la familia, al final
de su tratamiento, estén en la capacidad de asumir su autocuidado en forma responsable, donde se
demuestre con hechos en la fase ambulatoria que el paciente ha logrado llevar con éxito la rehabilitación
desde su autocuidado hasta volver a integrarse a las actividades que realizaba antes del accidente. Seres
humanos felices con capacidad de resolución frente a la adversidad, todo esto solo se logra con el apoyo
y la educación continua que le brindemos al paciente y su familia durante la hospitalización.
El personal de salud tiene el deber de brindar información y educación a la comunidad en cuanto a la
prevención y el quehacer frente a este tipo de accidentes, con el fin de prevenir complicaciones y
secuelas mayores para los pacientes y sus familias, pues las quemaduras no solo afectan al paciente
sino también a su entorno familiar
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