El señor Luis Bernardo Restrepo Vélez, afirma que prestó la suma de $910’000.
000, a la señora
Magaly Peña de Quintero, con un interés mensual de 3.3%.
dos letras de cambio por valor de $1.062’000.000 y $159’000.000 sumados los intereses que serían
causados (1,221’000.000), ademas de eso se dejó en blanco la fecha de exigibilidad, sin fijar por
escrito instrucciones para su diligenciamiento.
Debido al incumplimiento el señor Luis Bernardo Restrepo Vélez inició demanda ejecutiva de
mayor cuantía en contra de la deudora, para lo cual consignó en las letras de cambio, como fechas
de vencimiento, el 4 de enero y 1° de abril de 2009. DEL proceso LO conoció el Juzgado Promiscuo
del Circuito de Planeta Rica, quien libró mandamiento de pago, el 6 de mayo de 2009.
la señora Peña de Quintero presentó escrito formulando las excepciones así: “exceso en la
cobertura de los títulos”, “cobro de intereses en exceso”, “falta de exigibilidad de los títulos valores
presentados para recaudo”, “pago parcial”, “falta de impuesto por el título valor” y “cobro de
intereses sobre 4 intereses”. Igualmente, afirmó que no existió entre las partes contrato de mutuo
con intereses.
Seguidamente el Juzgado 30 de septiembre de 2010 declaró probada la excepción de exceso en
cobertura de los títulos y levantó las medidas cautelares decretadas sobre los bienes de la
demandada.
La anterior decisión fue confirmada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Montería, Sala
Civil Familia Laboral, mediante providencia del 18 de febrero de 2011, por ello tiene en cuenta lo
siguiente: “La persona que se encuentra facultada para llenar los espacios en blanco del título
valor, indudablemente es el tenedor legítimo del mismo, tal como lo prescribe el artículo 622 del
Código de Comercio.”
dos situaciones podrían ocurrir en este caso, la primera es que si quien ejercita la acción cambiaria
es el directo beneficiario, el suscriptor del título tiene perfecto derecho a interponer una excepción
fundada en la ausencia o violación de instrucciones, excepción que indudablemente esta llamada a
prosperar. En segundo lugar, si quien propone la acción cambiaria es un tenedor que adquiere el
título después de haber sido llenado, se trata de un tenedor legítimo, a no ser que se pruebe que
éste obró dolosamente o en circunstancias de complicidad con la persona que llenó el título, lo
cual significa que la acción en cuestión no podría proponérsele a esta última persona.
Respecto de las instrucciones, la ley no lo dice y por consiguiente no se impone una forma especial
para otorgarlas, pero podría pensarse que pueden darse verbalmente o por escrito, siendo ésta
última forma, la ideal para efectos probatorios, para deslindar la responsabilidad de quien llena el
documento, para conocer el real alcance de las instrucciones dadas por el suscriptor y para evitar
conflictos jurídicos
De conformidad con el artículo 622 del Código de Comercio, en ambas modalidades de títulos
incompletos, es decir, los que no han sido completamente llenados, se exige que haya
autorizaciones o instrucciones 5 del suscriptor para completarlos, hecho que debe suceder antes
de presentar el título para el ejercicio del derecho que en él se incorpora.
Tribunal concluyó que las letras suscritas por la demandada Magaly Peña de Quintero, fueron
diligenciadas unilateralmente, ya que no se acordó, ni por escrito ni verbalmente, la fecha de
vencimiento, por lo tanto, la acción cambiaria carece de asidero.
Para fundamentar la pretensión, el accionante argumentó que el juez de segunda instancia incurrió
en una “vía de hecho por defecto material sustantivo y procedimental absoluto”, al desconocer la
“ejecutoriedad procesal del título ejecutivo completo”, al determinarlo como un título valor en
blanco que no comprende la incorporación del derecho.
El precedente al que se acudió en la decisión –Sentencias T-943 de 2006 y T673 de 2010 de la
Corte Constitucional–, no puede aplicarse en el caso bajo estudio, toda vez que, cuando las letras
de cambio no tienen fecha de vencimiento, según el numeral 1° del artículo 673 del Código de
Comercio, este se dará “a la vista”, por lo tanto el título deberá ser pagado a su presentación o
requerimiento y a partir de ese instante será exigible, en la medida en que se trata de un título
valor completo desde su origen.
Igualmente, argumenta que en la sentencia de segunda instancia se ignoró el criterio de la Sala de
Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia, que establece que la referida omisión en los títulos
valores no le resta mérito ejecutivo a los mismos.
Según el señor LUIS BERNARDO el Tribunal demandado desconoció que el título valor inicial tiene
un derecho incorporado, y que no obstante carece de fecha de vencimiento es legalmente un título
completo, y como quiera que no requería fecha de creación debía presumirse la de la entrega, de
conformidad con lo establecido en el inciso final del artículo 621 del Código de Comercio y de
acuerdo con el numeral 3, artículo 671 ibídem, tampoco se requiere fecha de vencimiento.
EN PRIMERA INSTANCIA: La Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el dia 17 de
marzo de 2011, tuteló el derecho al debido proceso, que consideró había sido quebrantado por la
Sala Civil – Familia – Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Montería. En
consecuencia, ordenó que en el término de 48 horas, tras dejar sin efecto lo resuelto en proveído
del 18 de febrero de 2011, se resolviera nuevamente la alzada, teniendo en cuenta los criterios
expuestos en la parte motiva del fallo de tutela
sostuvo que, se incurrió en una vía de hecho que vulneró el derecho fundamental al debido
proceso, en la medida en que, en el fallo cuestionado, el tribunal:
1. No satisfizo las exigencias establecidas en los artículos 303 y 304 del Código de
Procedimiento Civil
2. No examinó si las instrucciones para llenar la fecha de vencimiento de las dos letras de
cambio, base de cobro compulsivo, pudieron haberse conferido en forma tácita, de
acuerdo con los factores económicos, modalidad y demás circunstancias de las
obligaciones dinerarias incorporadas en esos documentos.
3. No estudió cuáles serían los efectos de resultar fallido el ejercicio de la facultad otorgada
legalmente al tenedor legítimo de completar aquellos instrumentos mercantiles,
4. Debió adoptar una postura razonable, en cuanto a si era dable tener como forma de
vencimiento de los referidos bienes mercantiles “a la vista” y el riesgo que asume el
suscriptor al dejar espacios en blanco en la mencionada clase de instrumentos
5. No ponderó si el riesgo de dejar espacios en blanco en la mencionada clase de
instrumentos lo asume el suscriptor que los deja, y sin hacer ese análisis se impusieron las
consecuencias al acreedor, al quedar frustrado en el recaudo intentado.
IMPUGNACIÓN DEL FALLO
Los Magistrados de la Sala Civil – Familia – Laboral del Tribunal Superior de Montería presentaron
escrito impugnando la decisión del juez de primera instancia, argumentando que no vulneraron el
derecho fundamental al debido proceso, toda vez que la sentencia cuestionada se profirió
teniendo en cuenta la doctrina jurisprudencial de la Corte Constitucional.
Con fundamento en lo anterior y después de estudiar el interrogatorio de parte rendido por el
demandante dentro del proceso ejecutivo, concluyó que el acreedor Luis Bernardo Restrepo Vélez
llenó unilateralmente los espacios en blanco de las fechas de vencimiento, sin tener en cuenta
ninguna clase de instrucción, ni tácita, ni expresa, por parte de la deudora.
SEGUNDA INSTANCIA
La Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia el dia 3 de mayo de 2011, de manera
previa, advirtió que la Sala Civil Familia y Laboral del Tribunal Superior de Montería allegó copia de
la sentencia del 30 de marzo de 2011, por medio de la cual cumplió el fallo impugnado, revocó
parcialmente la sentencia de primera instancia y, en su lugar, declaró probada la excepción
denominada “cobro de intereses en exceso” y siguió adelante con la ejecución por $159’000.000 y
$934’560.000, junto con los intereses moratorios, a partir del 1° de abril de 2009, hasta la fecha de
congelación de la obligación.
PROBLEMA JURÍDICO
En esta oportunidad le corresponde a la Corte resolver si la Sala Civil – Familia – Laboral del
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Montería al resolver la impugnación incurrió en alguna de
las causales específicas de procedibilidad de la acción de tutela contra providencias judiciales
debido a que no motivó adecuadamente su decisión, ni tuvo en cuenta, para el efecto, el
precedente jurisprudencial de su órgano de cierre.
LOS TÍTULOS VALORES EN BLANCO
Los títulos valores ejercen una función básicamente económica, son la prueba o constancia de las
obligaciones. Ellos permiten al acreedor accionar directamente a través de un proceso de
ejecución y coercitivo obligando al deudor a pagar, sin necesidad de acudir a la vía judicial por un
proceso declarativo a través del cual se establezca el vínculo del deudor.
De conformidad con el artículo 620 del Código de Comercio, los títulos valores tienen validez
implícita y solo producirán los efectos en él previstos, cuando contengan las menciones y llenen los
requisitos que la ley señale, salvo que ella los presuma, sin que la omisión de tales menciones y
requisitos, afecte el negocio jurídico que dio origen al documento o al acto.
Seguidamente en el mismo código el artículo 621, establece que los títulos valores, deberán llenar
los siguientes requisitos:
1) La mención del derecho que en el título se incorpora, y 2) La firma de quién lo crea.
La firma podrá sustituirse, bajo la responsabilidad del creador del título, por un signo o contraseña
que puede ser mecánicamente impuesto.
Si no se menciona el lugar de cumplimiento o ejercicio del derecho, lo será el del domicilio del
creador del título; y si tuviere varios, entre ellos podrá elegir el tenedor, quien tendrá igualmente
derecho de elección si el título señala varios lugares de cumplimiento o de ejercicio. Sin embargo,
cuando el título sea representativo de mercaderías, también podrá ejercerse la acción derivada del
mismo en el lugar en que éstas deban ser entregadas.
Si no se menciona la fecha y el lugar de creación del título se tendrán como tales la fecha y el lugar
de su entrega.”
Igualmente, el artículo 622 “si en el título se dejan espacios en blanco cualquier tenedor legítimo
podrá llenarlos, conforme a las instrucciones del suscriptor que los haya dejado, antes de presentar
el título para el ejercicio del derecho que en él se incorpora. Una firma puesta sobre un papel en
blanco, entregado por el firmante para convertirlo en un título-valor, dará al tenedor el derecho de
llenarlo (…) estrictamente de acuerdo con la autorización dada para ello
Específicamente, en la Sentencia T-673 de 2010, 10 se estudió un proceso ejecutivo en el que se
acreditó que el tenedor de buena fe del pagaré fue quien lo diligenció sin saber las instrucciones
que las partes acordaron al momento de suscribirlo, en esta oportunidad se dijo: “la carta de
instrucciones puede constar en un documento escrito o de manera verbal, al no existir una norma
que exija alguna formalidad.
En conclusión, los títulos ejecutivos que se suscriban en blanco, pueden llenarse sus espacios
conforme a la carta de instrucciones. No obstante, cuando el suscriptor del título alegue que no se
lleno de acuerdo a las instrucciones convenidas, recae en él la obligación de demostrar que el
tenedor complementó los espacios en blanco de manera arbitraria y distinta a las condiciones que
se pactaron.
A partir de lo expuesto, se puede deducir que el título valor suscrito en blanco deberá ser
diligenciado de acuerdo con las instrucciones escritas o verbales que acordaron las partes. Ahora
bien, si posteriormente el título es negociado, deberá llenarse previamente por el primer tenedor
teniendo en cuenta las autorizaciones dadas, a fin de que el siguiente tenedor lo pueda hacer
valer, 11 circunstancia que no ocurrió en el caso de la Sentencia T-673 de 2010, pues allí, el
segundo tenedor del título lo recibió sin que previamente fuera diligenciado por el primer tenedor,
que sí tenía conocimiento de lo convenido con la deudora. En consecuencia, es evidente que, en el
presente caso, los jueces de instancia del proceso ordinario no interpretaron claramente el
precedente jurisprudencial
ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO
En este caso, la Corte Suprema de Justicia revocó la providencia del 18 de febrero de 2011,
expedida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Montería, Sala Civil Familia Laboral, toda
vez que ésta no reunía los requisitos que el código de procedimiento civil frente al tema de los
títulos valores en blanco existen sendos pronunciamientos de la Sala de Casación Civil de la Corte
Suprema de Justicia, que precisan que la ausencia o inobservancia de las instrucciones impartidas
para llenar los espacios en blanco dejados en un título valor no acarrea inexorablemente la nulidad
o ineficacia del instrumento, de esta manera, en la sentencia revocada, primero no se aludió al
precedente y, segundo, las razones expuestas no fueron suficientes para desvirtuarlo,
circunstancias que llevaron a declarar la procedencia de las causales de procedibilidad de la tutela
contra providencia judiciales.
Para esta Sala de Revisión las razones que tuvieron los jueces constitucionales para conceder el
amparo son válidas, por cuanto: (i) la carta de instrucciones no es imprescindible, ya que puede
haber instrucciones verbales, o posteriores al acto de creación del título o, incluso implícitas, y, (ii)
la ausencia de instrucciones o la discrepancia entre éstas y la manera como se llenó el título valor,
no necesariamente le quitan mérito ejecutivo al mismo, sino que impone la necesidad de
adecuarlo a lo que efectivamente las partes acordaron. Por lo anterior, el tribunal demandado, al
declarar probada una de las excepciones propuestas por la ejecutada y al levantar las medidas
cautelares, afectó el derecho del accionante de acceso a la administración de justicia porque, no
obstante tener los títulos jurídicos, se ve privado de la posibilidad de hacer efectivo su crédito, por
una consideración que es contraria al derecho tal como ha sido afirmado en la jurisprudencia civil
relevante. Además, como quiera que debió aplicar el criterio que claramente ha establecido su
máximo órgano de cierre, se configuró la causal de procedibilidad de la acción de tutela contra
providencias judiciales que hace referencia al desconocimiento del precedente.
Ahora bien, partiendo de las consideraciones generales de esta providencia, si bien el deudor se
somete a suscribir una letra de cambio en blanco, sin que medie instrucciones por escrito para su
diligenciamiento, lo cierto es que, cuando las partes acuerdan (i) el monto de la acreencia, (ii) los
intereses que pactan y, (ii) la fecha de suscripción y de exigibilidad de la obligación, lo que en
efecto están trazando son las instrucciones verbales para su diligenciamiento.
En consecuencia, los jueces de conocimiento del proceso ejecutivo no debían declarar probada la
excepción propuesta por la ejecutada, levantar las medidas cautelares y terminar el proceso, en
razón a la falta de instrucciones de las letras de cambio, máxime si las partes dan a entender,
inequívocamente, que existe una acreencia respaldada mediante dos títulos valores, en cuyo
monto incluyeron los intereses que a futuro se causarían, pues se evidencia que el fondo de la
controversia gira en torno a la fecha de exigibilidad de la obligación y al anatocismo o interés
compuesto que se configuró. Los jueces debieron aplicar el precedente jurisprudencial e inferir
que sí había instrucciones, pues a partir del monto12 de las letras de cambio, los $311’000.000,
que sobrepasaban el monto de la deuda, son los intereses al 3.3%, mensual, que dan cuenta de los
10 meses que, aproximadamente, otorgaron como plazo de la obligación
Así las cosas, las partes son quienes deben tener claro la fecha de exigibilidad de la obligación y
demás circunstancias específicas y en esos términos habrá de ajustarse los títulos valores, asuntos
que, por su especificidad, deberán resolver el juez que se encuentra conociendo del proceso
ejecutivo.