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De La Física Clásica A La Teoría Cuántica

El documento describe la evolución de la física clásica a la teoría cuántica. Max Planck revolucionó la física en 1900 al descubrir que los átomos y moléculas emiten energía en cantidades discretas llamadas cuantas, en lugar de forma continua como se creía. Esto llevó al desarrollo de la teoría cuántica, que cambió para siempre la comprensión de la naturaleza.
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De La Física Clásica A La Teoría Cuántica

El documento describe la evolución de la física clásica a la teoría cuántica. Max Planck revolucionó la física en 1900 al descubrir que los átomos y moléculas emiten energía en cantidades discretas llamadas cuantas, en lugar de forma continua como se creía. Esto llevó al desarrollo de la teoría cuántica, que cambió para siempre la comprensión de la naturaleza.
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De La Física Clásica A La Teoría Cuántica

Los primeros intentos de los físicos del siglo XIX para entender a los átomos y las moléculas
tuvieron un éxito muy limitado. Al suponer que las moléculas se comportan como pelotas que
rebotan, los físicos fueron capaces de predecir y explicar algunos fenómenos macroscópicos, como
la presión que ejercen los gases. Sin embargo, este modelo no explicaba la estabilidad de las
moléculas, es decir, no podía explicar las fuerzas que mantienen unidos a los átomos. Pasó mucho
tiempo antes de que se descubriera —y aún más para que se aceptara— que las propiedades de
los átomos y de las moléculas no están gobernadas por las mismas leyes físicas que se aplican a
objetos más grandes.
En 1900 se inició una nueva era en la física con un joven físico alemán llamado Max Planck.1
Mientras analizaba los datos de la radiación emitida por sólidos calentados a distintas
temperaturas, Planck descubrió que los átomos y las moléculas emiten energía sólo en cantidades
discretas o cuantas. Los físicos siempre habían supuesto que la energía era continua y que en el
proceso de radiación se podía liberar cualquier cantidad de energía. La teoría cuántica de Planck
revolucionó la física y, de hecho, la serie de investigaciones que siguieron modificó para siempre
nuestro concepto de la naturaleza.

Propiedades De Las Ondas


Para entender la teoría cuántica de Planck, se debe tener cierto conocimiento de la naturaleza de
las ondas. Una onda se puede considerar como una perturbación vibracional por medio de la cual
se transmite la energía. Las propiedades fundamentales de una onda se ilustran con un tipo de
ondas muy común: las ondas de agua, las cuales se forman por la diferencia de presiones en varias
regiones de la superficie del agua. En la figura 7.1 se muestra una gaviota flotando en el océano. Si
se observa con cuidado la manera en que el movimiento de la onda de agua altera el movimiento
de la gaviota, se puede ver que la onda es periódica, es decir, se repite a intervalos regulares.
Las ondas se caracterizan por su longitud, amplitud y frecuencia (figura 7.2). La longitud de onda λ
(lambda) es la distancia entre puntos idénticos en ondas sucesivas. La frecuencia ν (nu) es el
número de ondas que pasan por un punto particular en un segundo. En la figura 7.1, la frecuencia
corresponde al número de veces por segundo que la gaviota completa un ciclo con movimientos
ascendente y descendente. La amplitud es la distancia vertical de la línea media de la onda a la
cresta o al valle.
Otra característica importante de las ondas es su velocidad, la cual depende del tipo de onda y del
medio por el que viaja (por ejemplo, aire, agua o vacío). La velocidad (u) de la onda es el producto
de su longitud de onda por su frecuencia: u = λν (7.1) La “sensibilidad” inherente de la ecuación
(7.1) se manifiesta al analizar las dimensiones de los tres términos. La longitud de onda (λ) expresa
la longitud de una onda o la distancia/ onda. La frecuencia (ν) indica el número de estas ondas que
pasan por cualquier punto de referencia por unidad de tiempo, es decir, ondas/tiempo. De esta
manera, el producto de estos términos tiene unidades de distancia/tiempo, es decir, de velocidad:
tiempo distan cia = tiempo ondas onda dis cia × tan La longitud de onda se expresa en metros,
centímetros o nanómetros, y la frecuencia se mide en hertz (Hz), donde 1 Hz = 1 ciclo/s La palabra
“ciclo” se puede omitir, de modo que la frecuencia se expresa, por ejemplo, como 25/s (que se lee
como “25 por segundo”).

Configuración Electrónica
Los cuatro números cuánticos n, ℓ, mℓ, ms permiten identificar completamente un electrón en
cualquier orbital de cualquier átomo. En cierto sentido, se puede considerar al conjunto de los
cuatro números cuánticos como el “domicilio” de un electrón en un átomo, semejante a la manera
en que la calle, la ciudad, el estado y el código postal especifican el domicilio de una persona. Por
ejemplo, los cuatro números cuánticos para un electrón de un orbital 2s son: n = 2, = 0, mℓ = 0 y
ms = +1/2 o -1/2. No es conveniente anotar todos los números cuánticos individuales, por lo que
se prefiere usar la natación simplificada (n, ℓ, mℓ, ms). Para el ejemplo anterior, los números
cuánticos pueden ser (2, 0, 0, +1/2) o (2, 0, 0, -1/2). El valor de ms no afecta la energía, el tamaño,
la forma o la orientación de un orbital, pero determina el acomodo de los electrones en un orbital.
Para determinar las configuraciones electrónicas de los átomos polielectrónicos se utiliza el
principio de exclusión de Pauli.13 Este principio establece que dos electrones en un átomo no
pueden tener los mismos cuatro números cuánticos. Si dos electrones en un átomo deben tener
los mismos valores de n, ℓ y mℓ (es decir, estos dos electrones están en el mismo orbital atómico),
entonces deben tener diferentes valores de ms. En otras palabras; sólo dos electrones pueden
existir en el mismo orbital atómico, y estos electrones deben tener espines opuestos. Considérese
el átomo de helio, el cual tiene dos electrones. Las tres posibles maneras de colocar los dos
electrones en el orbital 1s son como sigue:

Los diagramas a) y b) están prohibidos por el principio de exclusión de Pauli. En el inciso a) ambos
electrones tienen el espín hacia arriba y tendrían los números cuánticos (1, 0; 0; +1/2); en b),
ambos electrones tienen el espín hacia abajo y tendrán los números cuánticos (1, 0, 0, -1/2).
Entonces, el átomo de helio tiene la siguiente configuración:

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