22HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)2.
Causas profundas y antecedentes
diplomáticosLa guerra fue el resultado final de varias causas: el enfrentamiento perma-nente
entre los imperios, el sistema de alianzas entre potencias y el avispero nacionalista en que se
habían convertido los Balcanes, que provocó, como hemos visto, una reacción en cadena
de movilizaciones de tropas y declara-ciones de guerra. Europa, a finales del siglo xix y
principios del xx, concentraba el mayor poder económico y militar del planeta. La revolución
industrial, iniciada en Inglaterra, se había extendido por el continente, mientras que la
economía funcionaba conectada en todo el mundo. El fuerte desarrollo económico y
científico de la época estaban íntimamente ligados con el desarrollo del impe-rialismo. Los
países industrializados necesitaban la importación de materias primas y la exportación de sus
artículos para mantener su crecimiento econó-mico, pero también la colocación de los
excedentes de capital para obtener mayores beneficios. En el contexto internacional, Gran
Bretaña era el imperio más poderoso con una superioridad militar indiscutible en el mar.
Aunque Alemania, con un fuerte crecimiento económico, reclamaba una posición
destacada en el expansionismo colonial. La necesidad de cada potencia de hacerse con
nuevos mercados, controlar una serie de territorios que le permi-tiera mantener su desarrollo
económico y ponerlos a salvo de posibles inter-venciones de otros países provocó el
incremento de la industria de guerra y dio lugar a un fuerte militarismo en los países
imperialistas. De hecho, en el cambio de siglo se produjeron varios enfrentamientos en los que
el problema colonial se encontraba entre las causas principales: la guerra de los Boers, en
Sudáfrica –entre los colonos neerlandeses y el Imperio Británico–, en la que el litigio era las
minas de oro y diamantes; y la guerra de los boxers en China, levantamiento con un fuerte
cariz antioccidental –anticolonial– motivado por las injusticias que sufría la población. Por otro
lado, dos nuevas naciones irrumpían con fuerza en el colonia-lismo internacional: [Link].
y Japón. Estados Unidos venció a España en una guerra desigual en 1898, arrebatándole las
colonias de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam; por su parte, Japón derrotó a
Rusia en 1905, en el primer gran enfrentamiento entre grandes potencias desde 1870. La
victoria japonesa, al tiempo que supuso una sorpresa para el mundo occidental, sig-nificó el
comienzo de la expansión del país nipón por el continente asiático, que tuvo una de sus
primeras manifestaciones en la ocupación de Corea en 1910. Para Rusia, la derrota
supuso el inicio de importantes revueltas que preparaban la revolución de 1917. En este
contexto, Alemania inició, en 1898, la construcción de una escuadra que le permitiera
competir con la inglesa, cir-cunstancia que puso en alerta al resto de países y generó toda clase
de recelos y rivalidades con Gran Bretaña.
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL23Este imperialismo, con su consiguiente carrera
armamentística y la des-confianza que generaba, facultó la organización de alianzas con el
objetivo de dar cierta estabilidad al sistema ante la inexistencia de organismos internacio-nales
que mantuviera el equilibrio existente. El fuerte desarrollo económico alemán y su
consiguiente expansión en África llenaron de reticencias no sólo a los ingleses, sino también a
los franceses, que no olvidaban la pérdida de Alsacia y Lorena anexionadas por Alemania en la
guerra de 1871. En conse-cuencia, el canciller alemán, Otto Von Bismarck, antes de su retiro en
1890, quiso asegurar la unidad y prosperidad alemana –para lo que era necesaria la paz
en el continente– mediante la constitución de una alianza militar con Austria-Hungría, a la que
se sumó Italia en 1882. Esta Triple Alianza acordó que si uno de los países firmantes entraba en
guerra con otras potencias, los otros le apoyarían en el conflicto. Bismarck alcanzó otro
acuerdo con Rusia, enemiga de Austria-Hungría en los Balcanes, para asegurar aún más esta
paz tan necesaria a sus intereses. Sin embargo, tras el retiro del gran estadista, los alemanes
abandonaron este último pacto, circunstancia que fue aprovechada por Francia para llegar a
una alianza con la Rusia zarista en 1894. A principios de siglo, en pleno desarrollo
económico y militar alemán, ingleses y franceses abandonaban sus contenciosos
coloniales y, ante el empuje germano, firmaban una “entente cordiale” que, aunque no
aseguraba su implicación en caso de conflicto bélico, estrechaba sus relaciones. Además
Francia facilitó la aproximación entre Gran Bretaña y Rusia, que en 1907 fir-maban en San
Petersburgo una “entente” que limitaba sus esferas de influen-cia en Persia y Afganistán. Así
que el doble acuerdo franco-ruso y anglo-ruso facultó la actuación conjunta de los tres países
en lo que se denominó la Triple Entente. A diferencia de la Triple Alianza, los países de la
Entente no adqui-rieron ningún compromiso en caso de conflicto bélico. Por su parte, Italia se
fue alejando del acuerdo firmado con Alemania y Austria-Hungría, y acer-cándose a
Francia e Inglaterra, con el objetivo de salvaguardar sus intereses en el Mediterráneo. Por
tanto, al inicio de la segunda decena del siglo xx, el sistema de alianzas dividía a Europa en dos
bandos: por un lado, Alemania y Austria-Hungría; y, por otro, la Entente entre Gran Bretaña,
Francia y Rusia. Esta situación suponía que cualquier incidente, independiente de su
magnitud, fuera tomado como una prueba de fuerza por los dos grupos y, en
consecuencia, susceptible de convertirse en un enfrentamiento armado de grandes
proporciones. La situación fue especialmente peligrosa en el dominio de Marruecos, con una
política alemana agresiva que intentaba debilitar el entendimiento entre Francia y Gran
Bretaña mediante el ataque a los intereses coloniales franceses; pero también en los Balcanes,
donde los nacionalismos imperantes incitaban al enfrentamiento entre Rusia y Austria-
Hungría. En Marruecos hubo dos crisis; en la primera el kaiser Guillermo ii de Alemania
pronunció un discurso en Tánger, dentro de una visita al sultanato alauíta en 1905, en la que
defendió la independencia de Marruecos frente a los
24HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)intereses coloniales de Francia y España, y reclamó
la libertad de comercio en la zona. A requerimientos de Alemania, se convocó una conferencia
inter-nacional en Algeciras, en enero 1906, donde los alemanes intentaron frenar la
expansión francesa en la zona. Sin embargo, el Acta de Algeciras, firmada en el mes de abril,
aceptaba la división del territorio marroquí entre Francia y España, con el beneplácito del resto
de potencias europeas. Alemania, que sólo contó con el apoyo de Austria-Hungría, veía
sus intereses doblegados, con la única satisfacción de contar con una política de “puertas
abiertas” en territorio marroquí. La actuación alemana había conseguido lo contrario de
lo que pretendía: que Gran Bretaña estrechara sus lazos con Francia, cuyos intereses
defendió en todo momento durante la conferencia. En 1911, la entrada de la cañonera
alemana Panther en Agadir por el incumplimiento de los acuerdos de Algeciras –en
concreto argüían la ocu-pación de las ciudades imperiales de Fez y Meknés por los
franceses–, pro-vocó otra situación extremadamente peligrosa. La crisis se superó con el reco-
nocimiento por parte de Alemania de los derechos coloniales de Francia en Marruecos,
a cambio de concesiones territoriales en el Congo francés. Los recelos ante el
expansionismo alemán crecían en Francia y Gran Bretaña, lo que facilitaba el estrechamiento
de relaciones entre ambos paí[Link] los Balcanes, el nacionalismo serbio salía en defensa de
los eslavos que vivían dentro de los imperios austro-hungaro y otomano. Por su parte, Rusia,
que había visto cortada su expansión en Oriente por la humillante derrota ante Japón en 1905,
había vuelto su mirada hacia Europa, en concreto a los Bal-canes, donde, además de tener sus
propios intereses, apoyaba a Serbia, motor nacionalista de los eslavos del sur, lo que
amenazaba la integridad del Imperio Austro-Húngaro. En 1908, Austria-Hungría se
anexionaba Bosnia-Herzego-vina, con lo que desbarataba las pretensiones serbias. Rusia,
tremendamente debilitada por su derrota en Oriente y los conflictos internos, no pudo apoyar
en esta circunstancia a Serbia, por lo que ambos países tuvieron que aceptar la fuerza de los
hechos. En 1912, las reivindicaciones de Grecia, Serbia y Bulgaria sobre Macedo-nia
enfrentaron a estos países con Turquía, que en esos momentos se encon-traba en guerra con
Italia por Trípoli y las islas del Dodecaneso. Turquía fue vencida fácilmente, pero surgieron
diferencias entre los vencedores a la hora del reparto. Así que en 1913, explotó la segunda
guerra de los Balcanes. Gre-cia y Serbia declaraban la guerra a Bulgaria, que pretendía
agrandar la zona obtenida en Macedonia. Rumanía y Turquía vieron la oportunidad de recupe-
rar posiciones y se unieron a la guerra contra Bulgaria. El Tratado de Bucarest de 1913
certificaba la derrota de Bulgaria; y la consiguiente ocupación por parte de Rumanía de
antiguos territorios en litigio, mientras que Grecia y Ser-bia se repartían Macedonia. De todas
formas, Serbia, a pesar de las ventajas territoriales obtenidas, veía frustrados sus intentos
de obtener una salida al mar, pues si bien había ocupado Albania durante el conflicto, en la
paz tuvo
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL25que aceptar la constitución en este país de un reino
independiente, condición impuesta por las potencias y que reforzaba la posición austro-
hungara. Des-pués de esta segunda guerra, nadie estaba verdaderamente satisfecho de
su resultado: Austria-Hungría, porque veía el engrandecimiento de Serbia; ésta porque no
había conseguido lo que se proponía; y Rusia porque, nuevamente, su apoyo al
expansionismo serbio se había visto mancillado por la victoria diplomática austro-
húngara. En fin, el equilibrio entre Rusia y Austria-Hun-gría se rompía con la fuerte
conflictividad en la zona de los Balcanes, conse-cuencia del nacionalismo imperante. Los
Balcanes se convirtieron en el polvorín de Europa en un momento en el que otros
asuntos de mayor calado, como hemos visto, estaban latentes. El asesinato del heredero del
trono de Austria-Hungría, el archiduque Fran-cisco Fernando en Sarajevo, en junio de 1914,
fue la chispa que condujo al continente europeo a un conflicto bélico que, con el paso del
tiempo, llegó a tener una dimensión [Link] oposición a la guerraLa reacción en cascada
de las potencias ante la declaración de guerra de Austria-Hungría a Serbia no se puede
entender como un deseo irrefrenable de las potencias a enfrentarse en un conflicto armado.
De hecho, en los primeros momentos hubo intentos diplomáticos que pretendieron desactivar
la tensión. Alemania intentó frenar a Austria-Hungría, al tiempo que Francia hacía lo
propio con Rusia, mientras que Gran Bretaña promovía la realización de una conferencia
internacional para buscar una salida al conflicto. Pero las posicio-nes intransigentes de Austria-
Hungría y Rusia arrastraron al resto de poten-cias a una guerra que desde hacía tiempo
era motivo de discusión en cada uno de los países. Se puede decir que aunque la inmensa
mayoría de la gente quería la paz, desde hacía años se veía la guerra como un hecho
irremediable. La oposición más importante a la guerra provino desde las filas socialistas. Los
partidos socialistas se habían integrado paulatinamente en la estructura de los países
nacionales, por lo que, llegado el conflicto, sus militantes tuvieron que enfrentarse a la difícil
tesitura de decidir entre las bases ideológicas y la llamada de la nación. No faltaron las
advertencias en contra de la guerra rea-lizadas por líderes socialistas europeos en sus
diferentes países. Advertencias que recogió la ii Internacional en el congreso celebrado en
Stuttgart, en 1907, donde señalaba su oposición a cualquier conflicto armado. Entre los
líderes socialistas más activos en contra de la guerra cabe destacar al francés Jean
Jaurès, posición que le costó la vida a manos de un nacionalista francés en París en
julio de 1914. De todas formas, a pesar de la oposición de los socialis-tas, los obreros franceses
no podían abstraerse de su nacionalismo, y no olvida-
26HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)ban la afrenta de Alsacia y Lorena en poder de
Alemania. Circunstancias que no fueron ajenas al partido socialista francés según
avanzaban los acontecimientos; de hecho sus dirigentes Guesde y Vaillant, en un
principio contrarios a la guerra, formaron parte del gobierno de unidad francés para
afrontar el conflicto en agosto de 1914. En Alemania, el enfrentamiento entre los miembros
del Partido Socialista Ale-mán (SPD) fue en aumento según evolu-cionaban los
acontecimientos y el desa-rrollo económico y la expansión colonial de su país se hacían
patentes. Así, en los años previos al conflicto, sólo una minoría, entre los que se
encontraban Karl Liebk-necht y Rosa Luxemburgo, se opusieron tajantemente a la guerra,
mientras que sus compañeros de partido y la masa obrera, en general, eran proclives al
orgullo nacional que invadía la sociedad alemana. El SPD se opuso en diferentes congresos
de la Inter-nacional Socialista a convocar la huelga general en su país si se declaraba la
guerra. Con el inicio de la contienda los sindicatos alemanes hicieron fe explícita de su deber
nacional y los socialistas alemanes mostraron su apoyó al gobierno. En Inglaterra, los laboristas
proclamaron su oposición a la guerra y vota-ron en contra de los presupuestos destinados
al conflicto en el Parlamento. Sin embargo, la mayoría de los obreros británicos hicieron
rectificar a sus líde-res y apoyaron el inicio de la contienda. Los laboristas entraron en el
gobierno a finales de 1916. En definitiva, los sentimientos nacionalistas en toda Europa se
impusieron a los planteamientos socialistas, y, llegado el momento, los tra-bajadores de todo
el mundo ocuparon su puesto en la trinchera del patriotismo y abandonaron la de la unidad de
clase. [Link] desarrollo de la contiendaCinco potencias distribuidas en dos bandos comenzaron el
conflicto: por un lado, las potencias centrales, Alemania y Austria-Hungría; por el otro, los
aliados con Francia, Gran Bretaña y Rusia. En los meses y años siguientes se El líder socialista
francés Jean Jaurès
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL27fueron incorporando países que dieron a la guerra
un carácter mundial. En el mismo mes de agosto de 1914, Japón entraba en el bando de los
aliados; mien-tras que Turquía hacía lo propio en el de los países centrales en octubre del
mismo año; al igual que Bulgaria, en septiembre del año siguiente. En mayo de 1915, Italia
ingresaba en el bando aliado, mientras que en marzo y agosto de 1916 lo hacían Portugal y
Rumanía, respectivamente. La decisiva entrada en el conflicto de [Link]. tuvo lugar en abril de
1917, y dos meses después Grecia completaba la nómina de países adheridos a los aliados. El
resto de los países europeos mantuvieron la neutralidad. España fue uno de ellos, aunque la
sociedad española mostró sus preferencias. En general, las fuerzas conser-vadoras se
posicionaron a favor de las potencias centrales, mientras que los progresistas apoyaron a los
aliados. Los socialistas se situaron, en un princi-pio, en contra de la guerra, aunque durante
el desarrollo de la contienda se inclinaron, mayoritariamente, al lado de Francia e Inglaterra
como defensores de la democracia, pero también porque veían en su victoria la lucha
por la libertad de los pueblos oprimidos y porque en su seno llevaban, según defen-dían, el
germen de la revolución. La posición de Alemania entre dos países enemigos, Francia y Rusia,
la hacía partir con cierto grado de inferioridad al tener dos frentes abiertos a ambos
extremos de sus fronteras. El Estado Mayor alemán ya había reflexio-nado sobre esta
circunstancia en fecha tan temprana como 1892. El Plan Schlieffen, que tomaba el
nombre del jefe del alto mando militar alemán en aquel momento, preveía un ataque rápido
contra Francia a través de Bélgica y Luxemburgo que hiciera capitular al país galo en poco
tiempo para, de este modo, atender en exclusiva el frente ruso. Alemania puso en marcha el
Plan Schlieffen en agosto de 1914. La penetración de las tropas alemanas en Fran-cia por
Bélgica y Luxemburgo fue muy rápida, y en pocos días llegaban al río Marne, próximo a París.
Este avance tan fulminante hizo pensar al responsa-ble militar alemán, general Moltke, que
había conseguido una ventaja defini-tiva en el frente occidental y, en consecuencia, decidió
trasladar efectivos al frente oriental, donde los rusos avanzaban. Sin embargo, el general
francés Joffre, con el apoyo de fuerzas inglesas, contraatacó y logró estabilizar el frente.
La victoria franco-inglesa en la batalla del Marne, entre el 5 y el 12 de septiembre, significó la
retirada de los alemanes hasta el río Aisne, en Lorena. Los dos ejércitos se dirigieron en una
marcha apresurada hacia el mar, con la idea de ocupar los principales puertos de la costa.
Esta circunstancia pro-vocó la construcción de una larga línea de trincheras que iba desde el
Mar del Norte a Suiza, donde quedaron parapetados e inmovilizados los dos ejércitos durante
casi cuatro años. En el frente oriental, los rusos lograron penetrar en Prusia, pero la lle-
gada de efectivos alemanes desde occidente facultó las victorias alemanas en las batallas
de Tannenberg, en agosto, y de los Lagos Masurianos, al mes siguiente, con lo que Prusia
quedó liberada. El ejército ruso logró avanzar más al sur, en Galitzia, pero un contraataque
posterior de las fuerzas centra-
28HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)les estabilizó el frente. Por su parte, los serbios
lograron detener la invasión austro-húngara. Es decir, que el frente oriental también
quedó estabilizado. La guerra de movimientos había dado paso a una guerra de posiciones,
donde las trincheras se convirtieron, con el paso del tiempo, en la imagen de la Gran Guerra
para las generaciones venideras. En agosto, Japón había entrado en guerra contra Alemania,
con el fin de apoderarse de sus zonas de influencia en China y sus colonias en el Pacífico –las
islas Marshall y las Carolinas–, pero también para extender su dominio en el Lejano Oriente. En
enero de 1915, convertía a Manchuría y China del norte en su protectorado. Pocos meses
antes, en octubre de 1914, barcos tur-cos bombardeaban puertos rusos en el Mar Negro.
Los aliados declaraban la guerra a Turquía que, de esta forma, equilibraba la balanza al unirse
a las potencias centrales y creaba una preocupación añadida a Inglaterra por su
proximidad a los dominios ingleses de Egipto y la India. Así que en 1915 la guerra ya se había
[Link] batalla en el mar, que sería determinante para la entrada de [Link]. en la
contienda, había provocado las primeras escaramuzas entre unidades de las dos armadas más
poderosas, la inglesa y la alemana. Gran Bretaña patrullaba las costas alemanas con el objetivo
de evitar la entrada de cualquier tipo de mercancías. Esta situación provocó las primeras
quejas de países neutrales, entre ellos [Link]., que defendían el derecho de libre comercio
en los mares de productos que no tuviesen una utilidad militar. Los ejércitos aliados atacaron
en las zonas de Champagne y Artois, pero no obtuvieron resultados apreciables. Aunque sí
cosecharon un importante éxito diplomático al sumar a Italia a su bando, previa promesa de
importantes concesiones territoriales una vez acabada la guerra, según un acuerdo secreto
firmado en Londres. La entrada de Italia en la contienda era importante pues abría un nuevo
frente al sur de Austria-Hungría. Las potencias centrales com-pensaron el desequilibrio con la
inclusión de Bulgaria, a quien se prometió, igualmente, beneficios territoriales. Alemanes y
austro-húngaros decidieron atacar la parte más débil del bando aliado: Rusia. Allí
concentraron, desde la primavera de 1915, su esfuerzo bélico, y fueron ocupando lugares
como Galitzia, Polonia y Lituania, llegando hasta las puertas de Ucrania. Además de las
pérdidas territoriales, el ejército ruso había sufrido la baja de cerca de 2 millones de hombres,
entre muertos, heridos y prisioneros, al tiempo que empezaban a escasear el armamento
y los víveres. Los aliados, con la idea de conectar con los rusos y aliviar su situación,
lanzaron una fuerte ofensiva en Turquía, que tuvo su punto más importante en la
península de Gallípoli, en abril de 1915. Allí desembarca-ron cerca de 450.000 hombres,
en su mayoría de nacionalidad australiana y neozelandesa. El resultado de la operación
fue un auténtico fracaso pues, además de no conseguir el objetivo, 150.000 hombres
murieron o resultaron heridos tras más de ocho meses de infructuosa batalla. A finales de
1915, los
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL29ejércitos centrales ocupaban Serbia, Montenegro y
Albania, mientras que Bul-garia entraba en Macedonia. Por su parte, los submarinos alemanes,
en respuesta a la actuación de la armada inglesa, comenzaron el bloqueo de las islas británicas
en febrero de 1915. En mayo, el barco de pasajeros Lusitania, que hacía el recorrido entre N.
York y Liverpool, fue hundido con el resultado de cerca de 1.200 pasajeros muertos, de los
cuales más de un centenar eran de nacionalidad estadouni-dense. El presidente
norteamericano, Woodrow Wilson, advirtió a los alema-nes de que cualquier otro acto de esta
naturaleza sería considerado por su país como “deliberadamente inamistoso”. Los alemanes
rectificaron y durante dos años utilizaron sus submarinos de forma más restringida.A pesar de
los grandes avances de las potencias centrales en el frente oriental, ambos bandos sabían
que la batalla definitiva se iba a producir en la zona occidental. Los alemanes atacaron, en
febrero de 1916, Verdún, fortaleza que fue confiada al general Petain, quien acuñó el famoso
“no pasaran” –lema utilizado durante la guerra civil española en el Madrid republicano
ante el ataque de las fuerzas rebeldes dirigidas por Franco–. Los bombardeos de la artillería y
los ataques de la infantería alemana fueron constantes durante los seis meses que duró el
asedio. La resistencia de Verdún se convirtió en un emblema del nacionalismo francés,
y desempeñó un importante papel psi-cológico entre los combatientes galos. De todas
formas, las pérdidas fueron excepcionales para ambos bandos, pues sufrieron cerca de
medio millón de bajas cada uno. Los aliados diseñaron un fuerte ataque en el río Somme, con
el objetivo de aliviar el cerco sobre Verdún, aunque los planes tuvieron que ser aplazados.
Cuando comenzó la batalla del Somme, en el mes de julio, los bombardeos de la artillería
aliada se combinaron con la utilización de carros de combate ingleses y oleadas de soldados de
infantería. En los cuatro meses que duró la batalla, los ejércitos aliados sólo lograron avanzar
unos pocos kiló-metros, aunque las bajas fueron también excepcionales: cerca de 500.000 sol-
dados alemanes y unos 600.000 entre franceses e ingleses. El frente occidental continuaba
estancado. Sin embargo, las tropas rusas iniciaron, en junio de 1916, un fuerte ataque en
el frente oriental, que obligó a los alemanes a retirar tropas de Verdún, lo que supuso el
principio del fin del cerco sobre la ciudad francesa. A pesar del rápido avance de los rusos, que
lograron hacer más de 400.000 prisioneros alemanes, un duro contraataque les hizo replegarse
y per-der cerca de un millón de combatientes. Entretanto, la guerra en el mar continuaba
sin grandes batallas navales hasta el enfrentamiento en Jutlandia. La lucha entre las
escuadras de Alema-nia y Gran Bretaña tuvo lugar enfrente de las costas de Dinamarca el 31
de mayo y el 1 de junio de 1916. La mayor batalla naval de la Primera Guerra Mundial no tuvo
un vencedor claro, con lo que el poderío inglés en el mar continuaba en pie y, lo que era
peor para Alemania, con el bloqueo que tanto daño estaba haciendo a su economía.
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL31dido por amplia mayoría el inicio de la
contienda, ahora se enfrentaban en significativas disensiones. Así dirigentes del Partido
Socialista Alemán exigían la vuelta al objetivo revolucionario y la oposición a la guerra, lo que
provocó, en abril de 1917, su escisión. El nuevo Partido Social Democrático Independiente
(USPD), cuyo primer presidente fue Hugo Haase, contó con la adhesión de los “espartaquistas”
–que tomaban el nombre de Espartaco, el esclavo que se levantó contra el Imperio
Romano–, Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Entre las pretensiones del nuevo partido
figuraba el fin de la contienda sin ningún tipo de beneficios territoriales para Alemania.
Al mismo tiempo, en diversas ciudades germanas se realizaron huelgas para protestar
por la escasez de alimentos. Manifestaciones que tuvieron un repunte durante 1918 en las
principales ciudades de Alemania y Austria-Hungría, donde las exigencias de paz se mezclaban
con llamamientos a la revolución y, en el caso del imperio austro-húngaro, con
reivindicaciones nacionalistas. Hay que tener en cuenta los acontecimientos que estaban
sucediendo en Rusia, donde la revolución protagonizada por los bolche-viques cambió ya
no sólo la evolución de la guerra, sino el mundo en las décadas [Link] guerra fue
recibida con entusiasmo nacionalista
32HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)[Link] revolución [Link] fin del imperio zaristaA
finales del siglo xix, Rusia era un país atrasado en relación con el resto de Europa. Su sistema
político seguía siendo el absolutismo, mientras que sus estructuras sociales y
económicas se encontraban anquilosadas por la rémora del pasado. Rusia era
predominantemente agrícola. Los campesinos representaban el 80% de la población, pero la
tierra estaba en manos de una nobleza que mantuvo al campesinado en un régimen de
servidumbre hasta que, en 1861, el zar Alejandro ii la abolió. Junto a su liberación, los
campesi-nos recibieron una parte de la tierra que habían trabajado durante largos años, por la
que tuvieron que pagar importantes cargas a los señores. Esta situa-ción no significó un
cambio importante en las vidas de los campesinos, que siguieron dominadas por la escasez y la
miseria, por lo que muchos de ellos emprendieron el camino hacia las ciudades donde se
estaba desarrollando una industria incipiente. En las dos últimas décadas del siglo xix, Rusia
se fue industrializando con la ayuda de una fuerte presencia de capital extranjero. La
industrialización implicó transformaciones económicas y sociales similares a las
acontecidas en otros lugares de Europa, así la población asalariada fue en aumento y los
obreros rusos tuvieron que soportar las mismas largas jornadas de trabajo o el cobro de
salarios mínimos. Sin embargo, hubo una cuestión que difirió del resto del continente: la
importante concentración de trabajadores que se dio en las fábricas rusas. Casi la mitad de los
obreros trabajaban en empresas de más de 500 operarios, ambiente que favoreció la rápida
conciencia de clase de este nuevo proletariado. Otra circunstancia, que la diferenciaba en esos
momentos de Europa, era la falta de derechos sindicales y de huelga, por lo que cualquier
protesta, y la consiguiente represión, implicaba graves enfrentamientos con empresarios
y poderes pú[Link] zar Nicolás ii, que accedió al trono en 1894, dirigía el país de
forma absolutista, apoyado en un gran ejército y en la iglesia ortodoxa. El zar estaba en contra
de cualquier cambio que implicara una merma de sus poderes, por lo que no aceptaba ningún
tipo de control ni de representación política. En los años de cambio de siglo, aparecieron
grupos opositores al zarismo desde dife-rentes estamentos de la sociedad. La primera
oposición vino del medio rural, donde los anarquistas promovían el cambio en la estructura de
la propiedad agraria y la transformación de la sociedad, apoyándose, en más de una oca-sión,
en acciones violentas. En 1901, se fundó el partido Social Revoluciona-rio, que defendía
principalmente los intereses de los campesinos, a quienes señalaba como sujetos de la
futura revolución.
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL33Por su parte, los obreros de las ciudades
tuvieron en el partido Social Demócrata, constituido en 1898, su principal baluarte. Los
socialdemócratas pensaban, de acuerdo con las ideas de Marx, que el proletariado urbano era
la auténtica clase revolucionaria, aquella que estaba llamada a dirigir la sociedad que nacería
tras el fin del capitalismo. En 1903, el partido Social Demócrata quedó dividido en dos
fracciones, la bolchevique (mayoría) y la menchevique (minoría); aquella revolucionaria, ésta
más moderada. Entre los bolcheviques se encontraba Vladimir Ilich Ulianov, más conocido por
Lenin, que se con-virtió en el principal dirigente de esta fracción. Lenin defendía la actuación
de una minoría muy concienciada que dirigiera el partido en su cúspide de forma
autoritaria, mientras que los mencheviques apostaban por un partido más amplio y
menos centralizado. Los bolcheviques querían llevar a cabo una revolución socialista e
implantar la dictadura del proletariado, mientras que los mencheviques estaban
dispuestos a colaborar con liberales y demócratas para realizar los cambios necesarios en la
sociedad. Tanto el partido Social Revolucionario como el Social Demócrata actua-ban en la
clandestinidad, y sus militantes solían ser jóvenes intelectuales que pertenecían a las clases
alta y media. Si en Europa, la legalización de los partidos socialistas había facilitado su
integración en el sistema democrático, en Rusia, su clandestinidad ayudó al triunfo de las
posiciones más extremis-tas, defensoras de la vía revolucionaria. Por último, dentro de la
oposición al régimen zarista, se constituyó, en 1905, el partido Constitucional Demócrata (KD)
–los “cadetes”–, partido liberal que estaba formado por la burguesía de la ciudad junto
con los terratenientes, y cuyo objetivo fundamental era la constitución de un parlamento
elegido por sufragio. [Link] revolución de 1905Las causas fundamentales que provocaron la
revolución de 1905 hay que buscarlas, por un lado, en la difusión de las ideas socialistas
y liberales a través de la propaganda realizada por los partidos políticos que exigían una
sociedad más justa y democrática; por otro, estaban las protestas de campesi-nos y obreros
que reclamaban mejoras en su calidad de vida. Por último, las derrotas sufridas por el ejército
ruso en su guerra colonialista contra Japón, en 1905, actuaron como desencadenante de la
situació[Link] obreros rusos recopilaron una serie de peticiones que pretendían hacer llegar al
Zar en persona. En un domingo de enero de 1905, una manifestación de 200.000 ciudadanos
se dirigió hacia el Palacio de Invierno en San Peters-burgo, residencia oficial de los zares. Los
trabajadores solicitaban la jornada de 8 horas, el incremento del salario, la sustitución de
funcionarios corrup-tos y la formación de una asamblea constituyente elegida
democráticamente.
34HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)El ejército ruso que custodiaba el palacio disparó
contra la multitud causando la muerte a unas trescientas personas e hiriendo a más de mil.
Esta jornada se conoce como el “domingo sangriento”, y fue el inicio de una serie de huelgas y
levantamientos revolucionarios que comenzaron en San Petersburgo y se extendieron por
todo el país. El partido Social Demócrata, en estos momentos con mayoría menche-vique,
organizó soviets (consejos) de trabajadores en las principales ciuda-des y promovió una huelga
general que se extendió por el país. Por su parte, los dirigentes del partido Social
Revolucionario capitaneaban la ocupación de tierras que llevaron a cabo los campesinos. A su
vez, los “cadetes” apo-yaban el movimiento con la esperanza de lograr sus aspiraciones
liberales. Ante la grave situación creada, el zar prometió la concesión de libertades, la
promulgación de una constitución y la creación de una duma (asamblea) con poderes
legislativos. Estas promesas eran suficientes para los demócra-tas liberales pero no para los
socialistas. Sin embargo, la vuelta del ejército de Extremo Oriente posibilitó la represión de los
insurrectos y el fin de la revolución. Nicolás ii no cumplió sus promesas. El zar, aunque convocó
la Duma entre 1906 y 1916, no permitió ningún tipo de control político sobre su actuación, ni
la participación real del pueblo, ni mucho menos la instauración de un régimen
verdaderamente democrático. Entre 1906 y 1911, su primer minis-tro, Pedro Stolypin,
realizó una serie de cambios encaminados a mejorar la situación del campesinado, que
incluía la posibilidad de abandonar la comuna donde trabajaban o reformas en la propiedad
agraria. Sin embargo, las medidas aplicadas fueron insuficientes, por lo que los campesinos
siguieron viviendo en la miseria y reclamando tierra para trabajar. [Link] revolución de febrero
de 1917 La entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial no contó con el apoyo decidido de
la inmensa mayoría de la población, por lo que las derrotas en el campo de batalla, las
pérdidas territoriales, la muerte de al menos dos millo-nes de soldados rusos, acompañadas de
una grave crisis económica, la escasez de alimentos y la acción decidida de los revolucionarios
rusos provocaron la revolución de 1917. La revolución rusa tuvo dos fases bien diferenciadas,
la primera se inició en febrero de 1917 –marzo según el calendario gregoriano occidental–, y la
segunda en octubre del mismo año –noviembre para occidente–. La revolu-ción de
febrero fue una revolución democrática, similar a otras que habían acontecido en Europa
en el siglo anterior, pero derivó, por el impulso decidido de los dirigentes bolcheviques, hacia
la instauración de un régimen comunista.
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL35El origen hay que buscarlo en la oposición de la
población a la participación de Rusia en la guerra mundial. Al descontento generalizado por la
evolución de la contienda, se unió una importante crisis económica que provocó el desa-
bastecimiento en las ciudades y, en consecuencia, la escasez de alimentos y el hambre. La
población se movilizó provocando motines y huelgas en la capital San Petersburgo, nombre de
raíz germana que recibió el de Petrogrado con el inicio de la guerra mundial. En la capital se
organizó un soviet de Diputados de los Obreros y Solda-dos, a lo que el zar reaccionó
disolviendo la Duma. Sin embargo, ésta eligió un comité de parlamentarios que, desde estos
momentos, compartió el poder en la ciudad con el soviet de obreros de Petrogrado. El
comité de la Duma constituyó un gobierno provisional que tuvo como presidente al
príncipe Lvov. Dentro del gobierno estaba el representante del partido Social Revolu-cionario,
Alejandro Kerensky. El Zar intentó reconducir la situación y hacerse con el control el poder,
pero los soldados de Petrogrado se habían sumado a la revolución, por lo que Nicolas ii, sin la
ayuda del ejército, tuvo que abdicar el 17 de marzo de 1917. El gobierno provisional publicó
un programa que mostraba su carácter moderado, democrático y constitucionalista, que
recogía, entre otras cues-tiones, la libertad de reunión y opinión, el derecho de huelga, la
abolición de privilegios o la convocatoria de una asamblea constituyente elegida mediante
sufragio universal masculino. Frente al poder del gobierno provisional se alzaba el poder
del soviet de obreros que, formado por social revoluciona-rios, mencheviques y
bolcheviques, defendía ideas socialistas. Este doble poder del gobierno y los soviets se
mantuvo hasta el triunfo de la revolución bolchevique. [Link] revolución de octubre La
decisión del gobierno de no poner fin a la presencia rusa en la gue-rra mundial fue un
hecho decisivo en el devenir de los acontecimientos. El gobierno entendió que la retirada
de la contienda podía implicar una dura reacción de las potencias aliadas y la pérdida definitiva
de vastos territorios, por lo que intentó convencer a obreros y soldados para continuar en la
guerra como defensa del nuevo régimen democrático. Sin embargo, los soviets de
Petrogrado y Moscú entendían como prioritario la salida inmediata de Rusia de la contienda,
por lo que reaccionaron convocando manifestaciones y huelgas contra la decisión del
gobierno. La llegada de Lenin a Rusia en abril de 1917, procedente de Suiza donde había
pasado los años de la guerra, dio un nuevo impulso a la revolución. Lenin defendió, en sus
famosas “tesis de abril”, el fin inmediato de la participación rusa en la guerra, la no
cooperación con el
36HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)gobierno provisional –al que tachó de burgués–,
exigió que el poder pasara a los soviets y se posicionó en contra de las democracias
parlamentarias. El gobierno provisional prometía reformas pero éstas no llegaban. Las
revueltas se sucedían y se creaban soviets en toda Rusia, al tiempo que las derrotas
continuaban en el frente. Con el empeoramiento de la situación, el gobierno provisional
de Lvov tuvo que dimitir, y Alejandro Kerensky ocupó el puesto de primer ministro. En julio,
los bolcheviques protagonizaron un levantamiento armado que fracasó, algunos de sus
dirigentes fueron detenidos mientras que otros, como Lenin, lograron huir. Al mes siguiente,
un antiguo general zarista, Lavr Kornilov, intentó dar un golpe de estado dirigiendo sus
fuerzas contra Petrogrado. Sin embargo, Kornilov fue derrotado por los soldados y
revolucionarios presentes en la ciu-dad, con una actuación destacada de los bolcheviques. Este
intento de golpe supuso el descrédito de Kerensky, mientras que significó el
reconocimiento popular de los bolcheviques que, desde este momento, incrementaron su
pre-sencia en los soviets de todo el país. Lenin lanzó su consigna: ¡Todo el poder a los soviets!,
al tiempo que supo interpretar la realidad de la situación y los deseos del pueblo ruso en un
programa de cuatro puntos: paz inmediata con las potencias centrales, reparto de tierras entre
los campesinos, control obrero de las fábricas y entrega del poder a los soviets. La influencia
de los bolchevi-ques iba en ascenso, así el soviet de Petrogrado, que desde el principio estuvo
en manos de social-revolucionarios y mencheviques, pasó, desde septiembre, a estar
dominado por los bolcheviques, que colocaron como presidente a León Davidovich Trotski. El
10 de octubre, Lenin imponía sus tesis revolucionarias en el Comité Central del partido
bolchevique, que decidía llevar a cabo la insurrección para alcanzar el poder. Se fijaba la
fecha del 25 de octubre –7 de noviembre en Occidente–, día en el que se celebraba en
Petrogrado el ii Congreso de Soviets de toda Rusia. En los días 24 y 25, la Guardia Roja dirigida
por Trotski, junto con los marinos de la base de Kronstadt y grupos de soldados y obreros sim-
patizantes de los bolcheviques ocuparon los lugares claves de la ciudad, como la oficina de
teléfonos, las estaciones de ferrocarril o las instalaciones eléctri-cas. Por último, la sede del
gobierno, el Palacio de Invierno, fue ocupada el día 25, mientras que Kerensky huía con
destino a [Link]. El Congreso de los Soviets nombró un nuevo gobierno, bajo el nombre de
Consejo de Comisarios del Pueblo. Lenin fue el presidente, mientras que los restantes
ministerios estuvieron ocupados, entre otros, por Trotsky, en Asun-tos Exteriores; Stalin, en
Nacionalidades; Lunacharsky, en Cultura; Antonov Ovseenko, como ministro de Guerra o
Rykov, en Interior. Lenin presentó dos primeras medidas: las negociaciones para la
consecución de una paz justa sin anexiones ni indemnizaciones y la confiscación de la
propiedad de la tierra sin compensaciones para su distribución entre los campesinos.
TEMA 1. LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL37Tras el triunfo de la revolución, el gobierno celebró
las elecciones para la Asamblea Constituyente el 12 de noviembre de 1917. Los bolcheviques
obtu-vieron el 25% de los votos, mientras que los social-revolucionarios consiguie-ron el 60%.
La Asamblea se constituyó en enero de 1918, e inmediatamente Lenin la disolvió. El líder
bolchevique no había llevado a cabo la revolución para establecer un régimen democrático,
sino para instaurar la dictadura del proletariado. Desde este momento, fueron prohibidos los
partidos liberales y constitucionalistas, que pasaron a formar parte de las filas de la
contrarrevo-lución, mientras que los mencheviques y social-revolucionarios mantuvieron la
legalidad durante algunos meses. En marzo de 1918, el partido bolchevique pasó a
denominarse Partido [Link] de los graves problemas al que tuvo que enfrentarse el
nuevo régimen fue la negociación de paz con las potencias centrales. Tras difíciles conversa-
ciones, los dirigentes rusos firmaron el tratado de Brest Litovsk con Alemania, en marzo de
1918, por el que Rusia perdía Polonia, Finlandia, Letonia, Esto-nia, Lituania, Georgia y Ucrania.
Pero, además de las grandes mermas territo-riales, los problemas derivados de la participación
rusa en la guerra vinieron de sus antiguos aliados, que se unieron a las fuerzas
contrarrevolucionarias para acabar con el poder [Link] se vio envuelta en una
guerra civil con participación de las potencias extranjeras. Los bolcheviques estaban solos
frente a los liberales, demócra-tas, burgueses y campesinos propietarios, a los que se fueron
uniendo, según la represión se extendía, los social-revolucionarios y mencheviques; por otra
parte, se enfrentaron a las potencias occidentales, que ayudaron al conglome-rado
contrarrevolucionario con la esperanza de conseguir la vuelta de Rusia a la guerra mundial. Las
fuerzas internacionales estuvieron formadas por japo-neses, que veían la posibilidad de
ampliar su imperio a costa del ruso, esta-dounidenses, franceses e ingleses. [Link] victoria de los
aliadosLa revolución en Rusia provocó una difícil situación para las potencias aliadas
que, sin embargo, se vio compensada con la entrada de los [Link]. en guerra. Aunque,
como hemos visto, tanto el presidente Wilson como la población eran partidarios de
mantener la neutralidad, el cambio de táctica de Alemania en la guerra submarina
facilitó la beligerancia norteamericana. En efecto, el bloqueo inglés hacía cada vez más daño
a Alemania, por lo que el Alto Estado Alemán entendió que la única forma de sacudirse este
problema y conseguir la victoria final era llevar la lucha submarina hasta sus últimas con-
secuencias. Así que Alemania reanudó, en febrero de 1917, el bloqueo naval a las Islas
Británicas, con la advertencia al resto de países que hundiría cualquier
38HISTORIA CONTEMPORÁNEA (1914-1989)barco que se dirigiese a los puertos británicos,
independiente de la mercancía que transportara. Los alemanes pensaban que, con esta táctica,
podían acabar con Gran Bretaña en seis meses, tiempo que consideraban insuficiente para que
[Link]., en el caso de que les declarara la guerra, pudiera transportar sus tropas a Europa.
Cuando el presidente norteamericano conoció la decisión alemana rompió las relaciones
diplomáticas. Al mismo tiempo, la opinión pública ame-ricana conoció los términos del
telegrama Zimmermann, lo que puso en alerta a muchos estadounidenses sobre la más que
probable implicación de su país en el conflicto. El hundimiento de varios barcos con bandera
estadounidense por submarinos alemanes supuso el fin de las reticencias. Estados Unidos
declaraba la guerra a Alemania el 6 de abril de 1917. Aunque, en un principio, la guerra
submarina consiguió el objetivo previsto: el hundimiento de un buen número de barcos y la
reducción de reservas de alimentos en las Islas Británicas, las medidas puestas en marcha por
los aliados, como cargas de profundidad, minas y, principalmente, la organización de
desplazamientos en convoy –en el que iban barcos mercantes y de guerra–, disminuyeron
su efectividad.A la espera de la llegada de las tropas norteamericanas a Europa, el frente
occidental, durante 1917, continuó estancado. Lo que no impidió desgastadoras batallas, como
las de Passchendaele, en el verano de 1917, donde los ingleses perdieron cerca de 400.000
hombres, o la batalla de Caporetto, en octubre del mismo año, donde los italianos sufrieron
una dura derrota con medio millón de bajas, entre muertos y prisioneros. Sin embargo, donde
los aliados progresaron fue en Oriente Medio. Allí, los ingleses entraron en Bagdad, en
marzo, y su oficial “Lawrence de Arabia”, al frente de tribus árabes, tomó Aqaba, en julio,
mientras que tropas inglesas ocupaban Jerusalén en diciembre. El Kaiser, Guillermo ii, entre los
generales .