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Este documento propone el uso del marketing audiovisual como una herramienta metodológica para estudiar la distribución y exhibición cinematográfica. Señala que el marketing es importante en todas las etapas del proceso cinematográfico, incluyendo festivales para financiamiento, lanzamientos publicitarios, y estrategias de exhibición. También sugiere que los datos sobre estas actividades promocionales pueden usarse para analizar el éxito comercial de películas individuales o grupos de películas distribuidas por una misma compañía.

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Este documento propone el uso del marketing audiovisual como una herramienta metodológica para estudiar la distribución y exhibición cinematográfica. Señala que el marketing es importante en todas las etapas del proceso cinematográfico, incluyendo festivales para financiamiento, lanzamientos publicitarios, y estrategias de exhibición. También sugiere que los datos sobre estas actividades promocionales pueden usarse para analizar el éxito comercial de películas individuales o grupos de películas distribuidas por una misma compañía.

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EL MARKETING AUDIOVISUAL COMO INSTRUMENTO PARA

EL ESTUDIO DEL CINE


Ana Belén Gutiérrez Fernández
(Universidad de Málaga)
[email protected]
[email protected]
Mesa 4: Metodología y recuperación de fuentes de la Historia de la Comunicación

1. El márketing en el sector cinematográfico actual

2. Las herramientas del marketing y la promoción audiovisual como fuentes


para el estudio de la distribución y la exhibición cinematográfica
2.1) Marketing en la producción: festivales y mercados
2.2) Marketing en la distribución: estrategias de lanzamiento, inversión
publicitaria y promoción
2.3) Marketing en la exhibición: circuito de exhibición en salas, recaudación
en taquilla y número de espectadores
2.4) Explotación en mercados subordinados: vídeo y televisión

3. Los festivales cinematográficos como plataforma para la difusión y


promoción de obras audiovisuales
3.1) Estructura y participación de proyectos
3.2) Recepción de las películas participantes
3.3) Distribución y comercialización: circuito comercial de la obra

1
1. El marketing en el sector cinematográfico actual
La comunicación que aquí presentamos propone un método novedoso para utilizar
el cine como fuente de estudio. Hasta ahora, la mayoría de los trabajos metodológicos
basados en el medio cinematográfico como instrumento de análisis se han centrado en
los contenidos. Sin embargo, esta propuesta metodológica toma como fuente de
investigación la información referida a las acciones promocionales y de marketing
cinematográfico. Los datos drivados del uso de dichos instrumentos en cada una de las
fases de producción, distribución y exhibición de una película, proporcionan una
información que puede ser de gran utilidad para el análisis científico en el ámbito
cinematográfico. En particular, la investigación de estos recursos resulta interesante en
el sector de la distribución, analizando la relación del marketing audiovisual con los
resultados finales de difusión y comercialización de las obras cinematográficas.

El cine, además de un medio artístico y cultural, está concebido a gran escala


como una industria que mueve anualmente elevadas cantidades de recursos económicos.
Además, como señala Cuevas (1.999), estos dos factores dominantes en el medio
cinematográfico, el económico y el artístico, confluyen en proporciones similares, a
diferencias de otros productos culturales o industriales. Estas circunstancias se dan
desde sus comienzos, cuando ya se consideraba no sólo como un nuevo medio para la
epresión artística y cultural, sino además como una gran industria en potencia, debido a
su finalidad de entretenimiento para las masas.
No obstante existen obras audiovisuales en las que predomina la vertiente
económica, como es caso de las superproducciones de Hollywood, o bien la vertiente
artística, como ocurre en el cine experimental, por citar dos ejemplos extremos. Aún así,
todas las empresas implicadas en el sector cinematográfico necesitan dar a conocer sus
proyectos al público y al mercado en general para lograr su difusión,
independientemente de su mayor o menor vinculación al aspecto cultural o al aspecto
comercial de su producto.
Como toda industria, también en el cine estan presentes los tres sectores que
intervienen en todo proceso económico, como son la producción, la distribución y el
consumo, que en este caso tiene lugar mediante la exhibición de la película en salas y su
explotación a través de los denominados mercados subordinados, constituidos por el
vídeo y la televisión. Debido a su doble carácter como producto económico y cultural,
las obras cinematográficas presentan una serie de peculiaridades en lo que respecta a su

2
difusión1. Entre ellas destaca el hecho de que tanto su aceptación entre el público como
su éxito económico son imprevisibles, ya que ambos dependen de la valoración
subjetiva del espectador. Para dismunir en la medidad de lo posible este riesgo inherente
a toda obra audiovisual resulta fundamental un uso adecuado de diversas técnicas e
instrumentos específicos de promoción y marketing, que varían en cada una de las fases
de producción, distribución y exhibición de la película.
De este modo, nos encontramos con una fase inicial de venta de la idea en la que
todas las acciones de marketing están dirigidas a la búsqueda de financiación por parte
del productor para poder desarrollar el proyecto. Durante el rodaje y a la finalización de
éste, una de las actividades promocionales que más se suelen llevar a la práctica
consiste en presentar la película en mercados y festivales cinematográficos. Con ello se
persigue la venta de la película a empresas distribuidoras o cadenas de televisión, en el
primer caso, y la promoción y el prestigio de la película entre el público y la prensa, en
el segundo, para potenciar así su salida al mercado.
Cuando la película está acabada y lista para su estreno comienza la fase del
lanzamiento publicitario a través de los medios de comunicación. Para llevar a cabo esta
campaña de promoción, se hace uso de una serie de recursos como fotografías de
escena, trailer, spots para televisión, making off, carteles, press-books, guías comerciales
de la película, merchandising, etc., que se utilizarán en mayor o menor medida según el
presupuesto de distribución y el objetivo comercial perseguido.
En lo que se refiere a la exhibición, uno de los aspectos más interesantes consiste
en determinar si el estreno se realizará progresivamente o de forma masiva, es decir,
simultáneamente en todo el país.
Todos los datos que se derivan del uso de las técnicas y metariales señalados
constituyen una información de gran relevancia para el análisis científico en el ámbito
cinematográfico y un método de investigación muy novedoso para este campo. La
aplicación de tales herramientas puede ser investigada principalmente desde dos puntos
de vista que darían lugar a investigaciones de diversa índole, referidas ambas a la
difusión final del producto. La primera se refiere a las acciones promocionales llevadas
a cabo por una productora o una distribuidora para la difusión de sus obras,
centrándonos para ello en una determinada película o bien en un grupo de proyectos que
tengan como característica común el haber sido adquiridos por una misma empresa para

1
Cuevas, A (1.999). Economía cinematográfica. La producción y el comercio de películas. Madrid:
Audiovisual Imaginógrafo.

3
su distribución en un periodo establecido. El segundo caso para el cual resultarían de
gran interés estos datos es el estudio del funcionamiento de los festivales
cinematográficos como plataforma de difusión de un determinado conjunto de películas
vinculadas por su pertenencia a un género, corriente o nacionalidad específica.
A continuación presentaremos los medios y procedimientos necesarios para
desarrollar ambos tipos de proyectos. El método de análisis que aquí proponemos
resulta útil para investigaciones centradas en la situación actual en los sectores de la
distribución y exhibición cinematográfica. Sin embargo, su aplicación también puede
ser de gran interés para estudios relacionados con la historia del cine, como por ejemplo
analizar el éxito de determinadas películas en una época o periodo concreto, teniendo en
cuenta las técnicas de promoción empleadas. Otra posibilidad sería estudiar la evolución
y labor de difusión de un festival cinematográfico de larga tradición a lo largo de su
historia, como por ejemplo la Semana Internacional de Cine de Valladolid.

2. Herramientas del marketing y la promoción audiovisual como fuentes para


el estudio de la distribución y la exhibición cinematográfica
La primera modalidad de estudio que hemos propuesto consiste en investigar la carrera
comercial seguida por la obra o cojunto de obras seleccionadas, relacionando los
resultados finales de su comercialización con las actividades llevadas a cabo para su
promoción. Se trata, por tanto de estudiar la estrategia de comunicación y venta seguida
por cada una de las empresas implicadas desde la etapa de preproducción de la obra y el
comienzo del rodaje, hasta su exhibición en salas y su explotación a través de otras
ventanas como el vídeo y la televisión. Para una mayor efectividad del análisis es
recomendable acotar el estudio de la difusión de la o las películas a una zona geográfica
o a un país en concreto.

2.1) Marketing en la producción: festivales y mercados


Esta fase del análisis se refiere a las actividadesones que se llevan a cabo en la fase de
producción de la película para buscar y garantizar los cauces para su distribución. Una
de las acciones promocionales de mayor interés que lleva a cabo el productor, bien
durante la producción o bien una vez finalizada la película, es la presentación del
proyecto en mercados y festivales cinematográficos. Para estudiar el circuito de difusión
de una película o conjunto de películas concretas, en esta fase es imprescidible
investigar su participación en cada una de las secciones de los festivales y mercados

4
nacionales e internacionales a los que se ha presentado2. Estos datos nos proporcionan
información en torno a tres aspectos fundamentales. En lo que se refiere a la
participación en mercados, el primer paso consiste en investigar la presencia de la
empresa productora en dicho espacio, o de agentes de venta contratados por ella. Uno de
los aspectos que debemos tener en cuenta es si se ha inscrito sin proyecto o con
proyecto. Estos datos proporcionan información inicial para investigar en una fase
posterior si gracias a esta participación en el mercado se han conseguido contactos para
comercializar la película o para iniciar un proyecto en coproducción.
Otro factor de gran importancia que debemos considerar en cuanto a la presencia
de la productora en el mercado se refiere a su participación en las sesiones de pitching.
Se trata de un método habitual en este tipo de eventos para obtener financiación que
permita a las productoras desarrollar sus proyectos. Para participar, las empresas
inscriben su obra en desarrollo en una bolsa de proyectos. Entre ellos un comité
internacional de expertos, selecciona un número determinado de títulos que podrán
presentarse ante un tribunal de representantes de diversas empresas o cadenas de
televisión interesadas en financiar algún proyecto.
Con respecto al paso por los festivales de cine, el análisis debe tener en cuenta si
la obra ha sido seleccionada para su participación en la sección oficial a concurso, en
secciones informativas o en otro tipo de proyecciones alternativas, así como la
obtención de premios o menciones especiales. Los aspectos citados nos permiten
averiguar si el paso de la película por el festival ha sido beneficioso para la promoción
de la película y, de este modo, analizar posteriormente en que medida este tipo de
eventos ha impulsado su promoción.

2.2.) Marketing en la distribución: estrategias de lanzamiento, inversión


publicitaria y promoción
Una vez que la película ha sido vendida a una distribuidora, la promoción y lanzamiento
de la obra es responsabilidad de la empresa que adquirido sus derechos de explotación.
En esta fase, los datos para la investigación pueden obtenerse mediante el análisis y
recopilación del material promocional generado por las acciones de marketing de la

2
Para averiguar los festivales y mercados por los que ha pasado una obra cinematográfica se puede
contactar directamente con la productora por medio de entrevistas o encuestas. Si no es posible, siempre
se puede consultar la ficha técnica, donde suelen aparecer las nominaciones y premios obtenidos por la
película, o bases de datos de cine como IMDB. Otra forma de conseguir esta información consiste en
consultar los catálogos de los principales festivales cinematográficos de la zona seleccionada para el
análisis, aunque esto requiere un trabajo más laborioso y una mayor dedicación.

5
empresa publicitado en los medios de comunicación. De este modo, artículos de prensa,
trailers, anuncios y spots televisivos, ruedas de prensa, entrevistas con el director y los
actores, etc. constituyen un material interesante para seguir el lanzamiento de una
película. La información obtenida permitiría explicar la repercusión de la película y
proporcionar datos para relacionarlos con los posteriores resultados de recaudación en
taquilla y de asistencia de espectadores. Internet también puede constituir unmedio
interesante para investigar la promoción de la película, ya que en muchas ocasiones se
elaboran páginas webs oficiales de determinados títulos o realizadores de prestigio,
donde se ofrecen materiales adicionales como entrevistas con el director y los actores, la
banda sonora, making off, etc.
Otros datos interesantes que podrían determinar el efescto de la promoción en la
difusión de final de la película son las cifras de inversión en publicidad y promoción,
siempre que la distribuidora esté dispuesta a facilitarnos dichos datos. Si esto no es
posible, parte de esta información puede obtenerse a partir de Infoadex. Esta consultora
se encarga de elaborar y comercializar estudios relativos a las inversiones publicitarias
en los principales medios de comunicación en lo que se refiere al precio del espacio
ocupado en dichos medios, según las tarifas oficiales. Entre estas cifras deberíamos
separar las relativas a los anuncios de películas y las de publicidad corporativa. En este
sentido resulta interesante investigar la proporción de la inversión publicitaria en los
distintos medios (radio, prensa, televisión, Internet, publicidad exterior...), determinado
así el alcance de la campaña.

2.3) Marketing en la exhibición: circuito de exhibición en salas, recaudación


en taquilla y número de espectadores
El análisis de la exhibición de la película puede llevarnos también a conclusiones
significativas. En primer lugar debemos analizar el tipo de lanzamiento realizado, que
como ya se ha mencionado puede ser masivo o progresivo. Ésta última modalidad es la
que siguen normalmente algunas películas de carácter independiente que comienzan a
exhibirse en salas especializadas de algunas ciudades. El número de salas y las zonas
geográficas en las que se ha proyectado, la recaudación en taquilla y la cantidad de
espectadores que asistió a su proyección pueden ser indicadores del éxito o fracaso de
toda la campaña de promoción que ha seguido la película.

6
A la hora de evaluar el éxito de una película en lo que respecta al número de
espectadores en sala, debemos tener en cuenta la fecha seleccionada para su estreno3. Si
coincide con el estreno de otros títulos de gran espectación, es posible que este factor
influya de forma negativa en la recepción de la película.

2.4.) Explotación en mercados subordinados: vídeo y televisión


Por último, el estudio se completaría con el análisis de la explotación en mercados
subordinados, es decir, la distribución de la película en vídeo y su emisión en emisoras
de televisión. En ambos casos resultaría interesante analizar si algunas de estas ventas se
han originado a partir de algún contacto establecido durante la edición de algún festival
o mercado cinematográfico.
En el caso de la distribución en vídeo, es importante analizar algunos aspectos
relativos a la campaña de lanzamiento de la película en este mercado. De este modo,
podemos determinar si se ha comercializado al mismo tiempo mediante venta y alquiler
o no. También resulta interesante relacionar del número de espectadores y recaudación
que ha tenido la obra en salas de cine, con las cifras relativas a las ventasy al alquiler
producidas en el sector del vídeo.
Con respecto a la emisión de la película en televisión, uno de los apsectos
principales que deben considerarse es el tipo de campaña promocional del estreno
llevado a cabo en una determinada cadena, distinguiendo entre las privadas y las
públicas. Posteriormente, la actividad promocional llevada a cabo durante dicha
campaña puede relacionarse con los resultados de audiencia, y éstos con el público
propio de la cadena en cuestión y el target propio de la película. Hay que tener en cuenta
que la campaña depende exclusivamente de la cadena que haya adquirido los derechos
del producto audiovisual y no en este caso de la distribuidora o de la productora.
Por último, podemos completar la investigación integrando todo los datos
obtenidos al relacionar los resultados de audiencia en TV con los del cine y el vídeo.

3
La información que se incluye en la página 6 relativa la inversión publicitaria, el lanzamiento y la fechas
de estreno se han consultado en Redondo, Ignacio (2.000). Marketing en el cine. Madrid: Ed. Pirámide
(Grupo Anaya S.A.)

7
3. Los festivales cinematográficos como plataforma de difusión y promoción
de las obras audiovisuales
En el caso anterior, la metodología de trabajo tomaba como punto de partida la línea
seguida por una determinada compañía para promocionar y vender sus proyectos. Pero
existe otra posibilidad de análisis también de gran interés en la que el objeto de
investigación se traslada a uno de los acontecimientos promocionales en sí. En este caso
la investigación gira en torno al funcionamiento de los festivales cinematográficos y
mercados de ventas como medio de difusión de las obras audiovisuales.
Los festivales y mercados cinematográficos son acontecimientos que
desempeñan un papel fundamental en la comercialización de las películas, puesto que
en ellos se dan cita a profesionales de todos los ámbitos del sector audiovisual. Los
productores tienen la oportunidad de dar a conocer sus proyectos y establecer contacto
con distribuidoras o cadenas de televisión para comercializar sus películas en muy
diversas áreas geográficas, especialmente si se trata de eventos de carácter
internacional. También es un momento clave para contactar con otros productores en
busca de financiación y, al mismo tiempo, constituyen un punto de encuentro entre
cineastas que puede ser el origen de futuros proyectos en coproducción. Podemos citar
como ejemplo el caso del documental Bola de Nieve (José Sanchez Montes. España-
México-Cuba, 2003). Las tres entidades que participan en la coproducción, Canal Once
(México), Ático Siete (España) y el Instituto Cubano de las Artes y la Industria
Cinematográfica (ICAIC) establecieron sus primeros contactos en las dos primeras
ediciones de Mercadoc. Esta coproducción se proyectó en una sesión especial
organizada en la sexta edición del Festival de cine de Málaga y también se presento en
Mercadoc el mismo año, en este caso para negociar su distribución4. Este caso nos da un
ejemplo del alcance que puede llegar a obtener este tipo de eventos en la producción y
distribución cinematográfica.
En algunos casos, como el ya mencionado, estos acontecimientos pueden
desempeñar un papel clave para la difusión de determinadas corrientes o géneros
minoritarios, como el documental latinoamericano, al proporcionar una vía alternativa
para la difusión de estas películas que se alejan del cine comercial.

4
Esta información ha sido extraída de la investigación que la autora está desarrollando actualmente para
la elaboración de la tesis doctoral “La difusión del documental iberoamericano en España. Los festivales
cinematográficos españoles como instrumento de divulgación del género”.

8
Por otra parte, si los resultados obtenidos de la participación en el certamen son
positivos, tales como premios, menciones especiales, etc. pueden potenciar su
demanda entre el público, traduciéndose en un mayor éxito no solo en las salas, sino en
los mercados alternativos del vídeo y la televisión, a causa del atractivo y el prestigio
que adquieren las películas premiadas, especialmente si se trata de festivales de gran
reconocimiento internacional como el Festival Internacional de Cine de San Sebastián o
el Festival Internacional de Cine de Cannes.

Los festivales van dirigidos fundamentalmente al público y a la crítica, mientras


que los mercados, como su nombre indica, están especializados en la comercialización
de las obras audiovisuales, por lo que sus principales destinatarios son los productores,
distribuidores y agentes de venta. Tanto los festivales como los mercados
cinematográficos suelen tener una periodicidad anual. Pueden estar especializados en un
determinado género o en largometrajes o cortometrajes. Así, en el ámbito español
podemos econtrar festivales especializados, por ejemplo en el género documental como
Docúpolis –Festival Internacional Documental de Barcelona, o en cortometraje de
ficción ydocumental, en cuyo caso podríamos citar el Festival Internacional de Cine
Documental y Cortometraje de Bilbao. Otros, se circunscriben a la cinematografía de
una región o país, como es el caso del Festival Internacional de Cine iberoamericano de
Huelva. Pero también son habituales los festivales de ámbito internacional y de carácter
generalista, en los que tiene cabida tanto largometrajes de ficción como cortometrajes y
documentales. Entre ellos se pueden citar la Semana Internacional de Cine de
Valladolid o el Festival de Cine Español de Málaga, respectivamente.
En el caso de los mercados, pueden estar vinculados a un festival, como
Mercadoc, que se organiza en el seno del Festival de Cine Español de Málaga o
constituir un acontecimiento independiente, como DocsBarcelona, ambos
especializados en el género documental.
Un análisis basado en el funcionamiento de estos certámenes ha de considerar
por una parte las estructuras puestas en marcha por el evento en cuestión para la
difusión de las obras seleccionadas. Por otra parte deben analizarse las acciones que la
propia organización del evento realiza para publicitarse ante los medios y el público,
tanto a sí misma como a los títulos que participan en su edición. Por último habría que
investigar los resultados finales de difusión y comercialización de las obras tras su paso
por el festival o mercado para comprobar si la plataforma de actuación de dichos

9
acontecimientos han resultado efectivas en su propósito. Para ello proponemos la
siguiente metodología de estudio.

3.1) Estructura y participación de proyectos


Los datos a cerca del funcionamiento de un festival o mercado cinematográfico
puede resultar de gran utilidad para comprobar su importancia en la difusión de ciertas
obras audiovisuales, especialmente de aquellas que, como ya se ha mencionado, tienen
una presencia minoritaria en salas de exhibición comerciales, como es el caso el
documental o el cortometraje. El análisis puede efectuarse tomando com referencia un
único festival o mercado, o bien seleccionando varios dedicados al mismo género y con
una estructura similar para comparar su funcionamiento. Según el periodo de vida del
festival y la selección de películas cuya difusión deseamos analizar, podemos optar por
investigar un periodo concreto o todas las ediciones del evento.
El análisis de la estructura y organización del certamen constituyen el primer
aspecto de la investigación. Tanto en el análisis de festivales como en el de mercados,
se deben considerar dos aspectos diferentes. Por una parte, la definición de la estructura
y organización del certamen en lo que se refiere a las distintas secciones y actividades
paralelas dedicadas a la difusión de cada género a lo largo de todas sus ediciones y el
modo en que se ha establecido su configuración final. La investigación se puede centrar
también en la difusión de un género determinado o de una nacionalidad concreta en un
festival internacional de carácter generalista, como por ejemplo el documental de
producción iberoamericana en la SEMINCI, o el cortometraje español en el Festival de
Cine Iberoamericano de Huelva. Para ello únicamente procederíamos a la definición de
aquellas secciones dedicadas a las películas que hemos seleccionado. En el caso del
documetal, este análisis resultaría de gran interés para averiguar la dimensión que
adquiere el género en relación con la ficción dentro del mismo festival. La investigación
se enriquecería si además comparamos estos resultados con la difusión del documetal en
festivales especializados, como Docúpolis o el Festival Internacional de Cine
Documental y Cortometraje de Bilbao, en el mismo periodo.
El otro aspecto, fundamental para analizar la aportación de estos
acontecimientos a la difusión cinematográfica, es la presencia de las películas según
nacionalidad, metraje, temática, etc. en cada sección, según el tipo de análisis que
estemos realizando. En lo referente a este último aspcto, si en la selección realizada
constan varios festivales y mercados, hay que tener en cuenta que uno y otro tipo de

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organización requieren criterios de estudio diferentes en función de su estructura. En
ambos casos los catálogos constituyen un material clave para el análisis de los datos.
Este material puede solicitarse directamente a la organización del festival o mercado. En
el caso de certámenes que se celebran en zonas geográficas alejadas, puede recurrirse a
bibliotecas y archivos locales, nacionales o especializados. La biblioteca de la Filmoteca
Española puede resultar una buena opción si se trata de festivales celebrados en
terriotrio español, debido a su amplio catálogo. Por ejemplo, en ella está disponibles
para su consulta la mayor parte del material de la SEMINCI y del Festival de Cine
Documental y Cortometraje de Bilbao, en lo referente a catálogos y publicaciones.

En lo que respecta a los festivales cinematográficos, la información sobre la difusión de


las películas seleccionadas anualmente puede agruparse en torno a tres categorías de
análisis cuantitativo que se citan a continuación:
 Proyecciones en las secciones oficiales a concurso. Dentro esta categoría,
además del análisis cuantitativo de películas participantes, habría que
considerar los premios otorgados y la composición del jurado en cada
edición.
 Proyecciones en las secciones fuera de concurso. Estas secciones quedan
divididas en ciclos dedicados a la producción cinematográfica reciente y en
ciclos históricos o retrospectivos dedicados a un realizador, corriente
cinematográfica, etc.
 Además de analizar los tres puntos indicados, también se debe tener en
cuenta otro tipo de actividades paralelas organizadas en cada edición del
certámen como publicaciones, mesas redondas y congresos sobre la corriente
o género cinematográfico que se ha seleccionado como objeto de estudio.
Esta categoría puede ser común al análisis de difusión de películas en
mercados cinematográficos, como explicaremos más adelante.
En las dos primeras categorías los parámetros de análisis varían en función del género o
corriente cinematográfica seleccionada como corriente de estudio. Volviendo al ejemplo
de la difusión de documentales de producción latinoamericana en un festival de carácter
generalista, proponemos el análisis de los siguientes parámetros:
- La proporción de documentales latinoamericanos proyectados en todas las
ediciones del certamen con respecto al número total de películas de no ficción,
así como la evolución de este porcentaje por años.

11
- La presencia de producciones latinoamericanas en las secciones oficiales.
- La presencia de producciones latinoamericanas en las secciones informativas y
ciclos retrospectivos.
- La cantidad de largometrajes y cortometrajes presentados en cada sección.
- La nacionalidad y género de las películas premiadas.
- La presentación de proyectos realizados en coproducción
- Un análisis cualitativo de las películas participantes podría establecerse si,
además de los aspectos mencionados, tenemos en cuenta las líneas temáticas y
argumentales más frecuentes en dichas producciones, con especial atención a las
películas premiadas.
Los resultados finales obtenidos en esta primera fase de la investigación, pueden
reflejar la importancia que el festival otorga a la corriente, género o nacionalidad de
películas objeto de nuestro estudio. Así, interpretamos los datos en función del grado de
participación de dichos títulos en la competición oficial, la organización de ciclos y
actividades paralelas dedicados a esa cinematografía en cuestión, y si han resultado o no
premiadas por el festival en alguna ocasión.

En el caso de los mercados, el método seguido es similar al empleado en el análisis


anterior. El material utilizado también se basa en los catálogos de cada una de las
ediciones del evento que contienen todos los títulos inscritos en la videoteca y las
empresas participantes con y sin proyecto seleccionado para las sesiones de pitching.
También aquí se toman como criterios de análisis los siete parámetros señalados en el
apartado anterior. Sin embargo, en este caso se insertan dentro de otras tres categorías
diferentes.
 Estudio cuantitativo y cualitativo de las sesiones de pitching, proceso ya
explicado en apartados anteriores.
 Proyectos inscritos en la videoteca. Las empresas inscritas en el foro pueden
participar incluyendo algunos de sus títulos en la videoteca. En esta sala se
disponen una serie de cabinas de visionado para que los participantes puedan
acceder a las películas inscritas en las que estén interesados y establecer
posteriormente contacto con los productores para negociar culaquier tipo de
acuerdo de comercialización.

12
 Participación de empresas y agentes de venta en el mercado, teniendo en
cuenta el número de participantes según su nacionalidad y sector al que
pertenece la empresa (producción, distribución, exhibición, televisión, etc.)

En este tipo de análisis también podemos incluir una cuarta modalidad, en la que
se tengan en cuenta la organización de mesas redondas y congresos temáticos
celebrados en el marco del foro, siguiendo los mismos criterios que en el caso ya
explicado de los festivales.
Por un lado, el número de proyectos presentado anualmente, así como su
nacionalidad y género, constituyen datos interesantes para evaluar en que medida los
mecanismos que ofrece el mercado influyen en el fomento de la producción de un
determinado tipo de productos audiovisuales. Al mismo tiempo, el análisis de la
participación de empresas puede revelar el apoyo y el interés de las empresas del sector
en este tipo de espacio como medio alternativo para la comercialización de películas, así
como punto de encuentro entre los profesionales del cine y el audiovisual.
Por otra parte, estos datos proporcionan información inicial para investigar en
una fase posterior si gracias a esta participación en el mercado se han conseguido
contactos para vender la película a una distribuidora o a una televisión, o si bien ha sido
el origen de una coproducción entre empresas de varias nacionalidades, aspectos en los
que profundizaremos más adelante.

3.2) Recepción de las películas participantes


La organización y estructura, así como la proyección de películas en un determinado
festival nos prorporciona datos interesantes sobre su funcionamiento como vía
alternativa para impulsar la difusión cinematográfica, como hemos visto hasta ahora.
Sin embargo, para comprobar el alcance real de sus objetivos debemos observar otro
tipo de aspectos. Se trata del efecto que ha tenido la difusión de estos proyectos con
posterioridad a la celebración del Festival. Esta labor se lleva a cabo mediante un
seguimiento del camino seguido por la películas seleccionadas, especialmente las que
han obtenido algún premio, analizando su recepción tras el certamen. Dicho análisis
engloba dos factores, como son la asistencia del público a las proyecciones del festival,
y el eco social a través de la prensa dado a las películas participantes y a las actividades
organizadas por el festival.

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Las cifras de audiencias de las películas proyectadas revelan si en la práctica las
películas seleccionadas han tenido el impacto esperado entre el público, determinando
así el correcto funcionamiento del festival. Estos datos pueden solicitarse a la
organización del certámen analizado. Para un estudio general es suficiente con los datos
totales del público que ha asistido a todas las proyecciones del festival en conjunto. Pero
para realizar un análisis en mayor profundidad es conveniente diferenciar si no es
posible entre las cifras relativas a cada título proyectado, al menos sí entre cada una de
las secciones que componen el evento. De este modo, podemos establecer qué tipo de
películas atrae más al público o cuales han tenido mayor recepción en los últimos años.
Cabe la posibilidad de que el festival en cuestión no tenga disponible tal
información o que no esté interesado en hacer públicos sus resultados de forma tan
explícita. Ante la ausencia de estos datos, no es posible realizar un análisis tan exacto.
Sin embargo, puede estblecerse una aproximación interpretando los resultados del
análisis sobre la presencia de películas por sección en cada edición del certamen.
El análisis de la recepción que han tenido estas películas se completa con la
investigación del eco social que se les ha dado en los medios de comunicación. La
influencia que los medios de comunicación ejercen en la sociedad actual es un factor
que determina en gran medida el alcance de este tipo de eventos cinematográficos en el
público. Esta situación hace interesante conocer el papel que los medios otorgan a la
difusión de estas películas, para averiguar de que modo estimula el interés de los
espectadores hacia los títulos proyectados en los festivales y muestras cinematográficas.
Para acotar más el terreno de análisis podemos seleccionar un medio de
comunicación en concreto. Dado su carácter permanente y su accesibilidad en los
archivos públicos, podemos basar este estudio en la prensa escrita, mediante la consulta
hemerográfica de las principales publicaciones de carácter generalista, tanto de ámbito
local como nacional, así como en revistas especializadas en los contenidos
cinematográficos. Este tipo de publicaciones puede ser una fuente de información
satisfactoria si recopilamos las noticias, artículos, reportajes y entrevistas relacionadas
con el festival de cine cuyo funcionmiento estamos investigando, así como sobre las
películas proyectas en el marco de este acontecimiento, con especial atención a las
películas que han sido premiadas. Internet podría constituir un instrumento de trabajo
complementario realizando una búsqueda de referencias al certamen en publicaciones
electrónicas.

14
El inicio de la investigación hemerográfica puede fijarse entre los dos o tres meses
anteriores a la celebración del festival o mercado, fecha en la que normalmente
comienzan las ruedas de prensa y demás acciones promocionales para presentar las
novedades de la nueva edición. El final del periodo de investigación también puede
establecerse dos o tres meses después de la finalización del evento para comprobar si en
la prensa hay algún indicio del camino que han seguido las películas participantes,
como estreno en salas comerciales, paso por otros festivales, etc.
El resultado de este análisis de la prensa puede mostrar el dispositivo con el que
cuenta el festival para promocionar las películas que proyecta, así como las actividades
realizadas en el marco de cada certamen5. Al mismo tiempo, el papel que se otroga a
estos acontecimientos en los medios de comunicación es un indicador de la relevancia y
prestigio que tienen dentro de su entorno, influyendo en el público a la hora de acudir al
certamen. Por ello es muy importante relacionar el estudio realizado del eco social en la
prensa con los resultados de audiencia obtenidos por las películas proyectadas en el
festival.

3.3) Distribución y comercialización: circuito comercial de la obra


En el apartado anterior nos referíamos a los resultados de difusión de las películas
entre el público y la prensa, análisis que es más apropiado para investigar el
funcionamiento de un festival como medio de difusión de obras audiovisuales. Ya se ha
mencionado que los festivales de cine están más enfocados al público y a la crítica,
mientras que los mercados tienen como destinatarios más directos a los profesionales de
la producción audiovisual y sobretodo de la distribución. Como señala Redondo (2.000)
los mercados ejercen un menor impacto en el público que los festivales, pero en muchos
casos la participación en estos espacio resulta decisiva para la comercialización de la
obra y la venta de derechos para su explotación. Por esta razón, si la investigación se
centra en un mercado existe otro método para evaluar sus efectos en la producción y en
la distribución de obras audiovisuales. Para ello, resulta interesante investigar los
acuerdos de comercialización de determinados proyectos a partir de contactos
establecidos entre productoras, distribuidoras o cadenas de televisión durante las
distintas ediciones del mercado.

5
Nos referimos aquí a las actividades paralelas que se desarrollan al margen de la proyección de películas
que compiten en las secciones a concurso, tales como mesas redondas, congresos, exposiciones,
publicaciones de libros editados por el festival, etc.

15
El seguimiento de dichos acuerdos se puede realizar mediante la elaboración de un
listado representativo de un número determinado de películas inscritas en la videoteca
del foro y presentadas en el pitching durante todas las ediciones que abarque el periodo
temporal seleccionado para el estudio. Si el mercado está vinculado a la edición de un
festival cinematográfico, como es el caso de Mercadoc y el Festival de Cine Español de
Málaga, en este listado es interesante incluir las películas premiadas en el festival que
también participan en el mercado. De este modo se puede comprobar en que medida los
premios suponen un atractivo para los posibles compradores de la película.
Otro modo de llevar a cabo el análisis sería realizando una lista, también
representativa, de productoras o agentes de ventas, distribuidoras y cadenas de
televisión participantes. En tal caso, sería interesante incluir en esta lista tanto a
empresas independientes como aquellas otras vinculadas a grupos de comunicación. De
este modo podremos comprobar al final de la investigación que tipo de empresas han
obtenido mejores resultados en la comercialización de sus productos.
El objetivo consiste en determinar los proyectos o las empresas que han establecido
negociaciones durante el mercado. Normalmente, la organización de este tipo de
eventos no suele disponer de esta información. En algunos casos, los responsables
suelen redactar unos informes en los que comunican al productor las empresas que han
visionado su proyecto en la videoteca y el resultado de la encuesta que deben rellenar
los interesados tras su visionado6. Pero esta información suele ser confidencial, por lo
que no está disponible al público. Ante esta situación, el método más fiable para acceder
a dichos datos es el contacto directo con las productoras de los proyectos seleccionados
o con las empresas de la lista, normalmente a través del correo electrónico. Esta
información puede agruparse en torno a los dos siguientes aspectos:
- Coproducciones realizadas a partir del contacto de dos productoras en el mercado
- Acuerdos de distribución o ventas para la emisión en televisión a partir del
contacto establecido entre productoras o agentes de ventas con distribuidoras o
cadenas de televisión.
Una vez obtenida la respuesta de las empresas consultadas es importante analizar las
características y estructura tanto de las productoras como de los compradores de sus
películas. Con ello podemos determinar el tipo de empresas obtienen mejores resultados
en la difusión y comercialización de sus producciones, así como la empresas que están

6
El procedimiento explicado es el que sigue Mercadoc, celebrado en el marco del Festival de Cine
Español de Málaga, según fuentes de la organización del propio mercado.

16
más interesadas en la adquisición de nuevos productos. La investigación puede
completarse analizando la temática de las películas comercializadas para comprobar que
líneas argumentales son las que más interesan para su difusión a los profesionales que
participan en estos mercados cinematográficos y audiovisuales.

La aplicación de esta segunda propuesta metodológica permite una investigación


completa y novedosa de la actuación de los festivales y mercados cinematográficos
como plataforma de difusión de obras audiovisuales. Por una parte, hace posible definir
las estructuras puestas en marcha por este tipo de espacios cinematográficas para la
promoción y difusión de obras audiovisuales. Por otra parte, comprueba el efecto real
que ha tenido la difusión de dichas películas teniendo en cuenta su impacto tanto entre
el público y la crítica como en el sector profesional.
Por tanto, las dos propuestas metodológicas presentadas en esta comunicación
ofrecen la posibilidad de realizar investigaciones de gran novedad e interes para el
estudio de los sectores de la distribución y de la exhibición cinematográficas en la
actualidad, pero que también pueden ser válidos en el estudio de cualquier otro periodo
histórico, siempre que dispongamos de las fuentes y datos necesarios para su
elaboración.

17
BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS
- Cuevas, A (1.999). Economía cinematográfica. La producción y el comercio de
películas. Madrid: Audiovisual Imaginógrafo.
- Redondo, Ignacio (2.000). Marketing en el cine. Madrid: Ed. Pirámide (Grupo
Anaya S.A.).
- V.V.A.A. (2.004). Creando empresas para el sector audiovisual: cine televisión,
documental y animación. Sevilla: Fundación Audiovisual de Andalucía. Col.
Andalucía Formación Audiovisual.,.
- V.V.A.A. (2.005). Guía del audiovisual en Andalucía. Producción de cine y
televisión. Sevilla: Fundación Audiovisual de Andalucía.
- V.V.A.A. (2.005) IV Jornadas Profesionales: Marketing audiovisual y promoción
para el sector audiovisual de Andalucía. Sevilla: Fundación Audiovisual de
Andalucía

Páginas web:
- Ministerio de Cultura de España <http://www.mcu.es> consultado el 20/01/2006
- Festival de Cine Español de Málaga <http://www.festivaldemalaga.com/>
consultado el 20/01/2006
- Semana Internacional de Cine de Valladolid “SEMINCI”
<http://www.seminci.com/> consultado el 20/01/2006

18
La ignorancia afirma o niega rotundamente,
la ciencia duda (Voltaire)

LA POLÍTICA EDUCATIVA REPUBLICANA Y SU PROYECCIÓN EN EL


EXILIO MEXICANO.
ANA BONED COLERA
(UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID)

ÍNDICE EPÍGRAFES:
1.- Prólogo
2.- El Sistema de enseñanza republicano. Por una
formación humana e integral.
3.- El Franquismo: ¡muerte a la inteligencia!
4.- La experiencia republicana: aprender del pasado

RESUMEN:
Recorrido por las páginas de la historia de la II República Española, periodo en
el que la educación, como base de la democracia, cobró una importancia inusual en la
política general, con el compromiso de una parte significativa del pueblo español.
Recordatorio del legado, en materia de enseñanza, del exilio republicano en México.

ABSTRACT:
A stroll through the history of the Second Spanish Republic, a period in which
education, as the foundation of democracy, gained an unusually important role in
politics as a whole, with the commitment of a significant portion of the Spanish people.
A reminder of the educational heritage of the Republicans exiled in Mexico.

PRÓLOGO
El tema de esta comunicación se inscribe en el contexto del exilio republicano en
México, y tiene por objeto averiguar la proyección que tuvo la gran obra educativa
emprendida durante el primer bienio de la República, y continuada durante los años de

1
poder republicano, en conjunción con las fuerzas y partidos proletarios, incluso en los
difíciles tiempos de guerra. Con el triunfo del nacional-catolicismo, España quedó
convertida en un erial en muchos sentidos y, por supuesto, la Cultura fue la gran
perdedora, dado el elevado número de personas de alta talla humana y formación que
tuvieron que marchar. Todas ellas significadas por su contribución al enriquecimiento
cultural del país y por su espíritu librepensador, laico y democrático, que hicieron llegar
a las gentes de los lugares más recónditos de la geografía española, hasta entonces,
aisladas y sumidas en la más absoluta ignorancia. Las palabras de León Felipe dan la
medida de la desertización cultural que supuso para la España franquista el forzoso
destierro de estas gentes: “los exiliados se han llevado la palabra y la palabra en griego
significa logos. El que se lleva la palabra se lleva la razón”.(Aub, 1992, p.I )
En México, pervivirá entre los exiliados el pensamiento que alumbró la política
cultural y educativa de la República, y son muchas las muestras, hoy todavía existentes,
del empeño del exilio por continuar la labor iniciada en suelo español. Los transterrados
llevaron al otro lado del Atlántico ideas y métodos para educar en unos valores e
instruir en unos conocimientos, desde una visión humanista, racional y crítica.
Colaboraron en instituciones de investigación y educación superior, creadas
expresamente por iniciativa del presidente mexicano Cárdenas, como el Colegio de
México, que abrió sus puertas para acoger a intelectuales y personalidades republicanas
del mundo de la cultura y al que fueron invitados, entre otros muchos, José Ignacio
Mantecón, Agustín Millares Carlo, y Ramón Iglesias, los tres relacionados con el
Cuerpo de Archiveros y Bibliotecarios que tan magna labor desarrolló durante los
primeros años de la República y la contienda civil. Además participaron en
universidades y escuelas nacionales mexicanas, en cuyas nóminas aparecen nombres
como el de los catedráticos de Filosofía Adolfo Sánchez Vázquez y José Gaos, la
catedrática de Teoría Política Aurora Arnáiz, todos ellos de la UNAM, o el de María
Zambrano, en el colegio de Morelia. Otros exiliados, con el apoyo de los organismos
republicanos, fundaron sus propios centros de enseñanza (Instituto Luis Vives, Instituto
Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón, la Academia Hispano-Mexicana, el Colegio
Madrid, los Colegios Cervantes y las Escuelas Freinetistas).
“Cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus
últimos objetivos militares”..., triunfalistas palabras, sobradamente conocidas, del
último parte de guerra emitido el 1 de abril de 1939. Así las cosas, y con medio millón

2
de personas que abandonaron España para evitar la política de terror de los vencedores y
sustraerse a la depuración, la redención por la sangre y los trabajos forzados, al exilio le
quedó únicamente el recurso a la palabra, arma que sustituirá al fusil en los nuevos
países de acogida, para hacer más soportable el peso de la derrota. Porque los que
marcharon salvaron la vida, pero fue mucho lo que perdieron: el alejamiento de la tierra
que les vio nacer, sus seres queridos, sus proyectos personales y profesionales, y los que
tenían para cambiar España. Pero, pese al dolor y la incertidumbre de no saber cuándo
regresarían, mantuvieron la esperanza y la memoria, a sabiendas de que sólo con ellas
podrían sobrevivir preservando su dignidad. Como decía uno de los pasajeros del
Sinaia, de avanzada edad, marchaba de España, para, por lo menos, poder morir con
dignidad.
El obligado alejamiento de España y la necesidad de mantener la cohesión entre
los refugiados, les llevó a buscar medios de expresión en los que plasmar su sentir y
recuperar algo parecido a la normalidad en sus vidas. De modo que, desde los primeros
momentos, así lo hicieron, y no había sobrepasado el Peñón de Gibraltar el barco
expedicionario Sinaia cuando, bajo la dirección de Juan Rejano, se editó el primer
número de la publicación homónima que les acompañaría durante toda la travesía. En
este órgano de prensa no faltarán las crónicas sobre la actividad de los maestros
dirigidas a los niños y adolescentes que iban a bordo, porque como comentaba el
redactor había que promover inquietudes y despertar la inteligencia de los rapaces, pues
“serán los futuros defensores de la ideología que no animó la guerra y que caracteriza
nuestro exilio”( Sinaia, 1939, 11 junio). Para entonces, el bando vencedor, ya había
iniciado su política de aniquilación de todo lo que representaba el ideario republicano y
de quienes se habían comprometido con su causa, de modo que sus represalias
alcanzaron a los hijos de los “rojos”, que llevaban inoculado el mal heredado, por lo que
estos niños estuvieron en el punto de mira de la sistemática política de terror dirigida a
erradicar el mal en su origen. No en vano, pues el régimen vio en los niños la esperanza
de la nueva España.

EL SISTEMA DE ENSEÑANZA REPUBLICANO. POR UNA FORMACIÓN


HUMANA E INTEGRAL.

3
Es conocida la declaración de guerra al analfabetismo y el fértil trabajo
desarrollado, desde 1931, por instituciones, asociaciones y particulares para eliminar el
alto índice de analfabetos -en torno al 40% de los 22 millones de españoles existentes
en esa fecha-, y hacer llegar la cultura a las ciudades y, sobre todo, a los lugares más
apartados de la geografía rural española. Hasta allí llegarán libros, arte, música, teatro,
cine..., gracias a la labor realizada por las Misiones Pedagógicas, la Red de Bibliotecas
Municipales, que creó 5.000 bibliotecas ambulantes sólo en 1931, las organizaciones
proletarias, y la contribución de los maestros en las numerosas escuelas creadas. Por fin,
se reconocía el valor de la cultura como medio de liberación y elevación social de los
pueblos, y la necesidad de erradicar uno de los males endémicos, la ignorancia, que
había favorecido el dominio de las oligarquías conservadoras en estrecha alianza con la
jerarquía eclesiástica y el ejército, ambos bastiones del poder. Así pues, con el régimen
republicano, la enseñanza además de servir como sistema de transmisión de
conocimientos y de valores, se convertía en un instrumento para combatir las
influencias conservadoras y clericales, y dicha empresa fue reforzada desde el poder
legislativo con la Constitución y la Ley de Congregaciones, al ordenar el alejamiento de
la Iglesia de las tareas docentes.
El proyecto educativo de la República estaba inspirado en ideas racionales y
liberales, y en los presupuestos krausistas sobre la reforma ética del hombre mediante la
educación. El objetivo era regenerar el país y aproximarlo a la modernidad socio
económica y cultural que encarnaban las naciones del entorno europeo, y a tal fin era
pertinente extender un modelo educativo, humanista y tolerante, que recogiese la
esencia filosófica de la Institución Libre de Enseñanza, cuya andadura había sido
continuada por otros centros de formación como la Asociación para la Enseñanza de la
Mujer, la Junta de Aplicación de Estudios, la Residencia de Estudiantes, la Residencia
para Señoritas, el centro experimental para la segunda enseñanza, Instituto Escuela,
(1918) y las mismas Misiones Pedagógicas. Algunos miembros de la burguesía
avanzada y culta se formaron en estos centros, que eran expresión cultural de esa
misma clase social a la vez que catalizadores de las corrientes más vanguardistas del
pensamiento científico y pedagógico. Sus hijos e hijas, aunque éstas en menor número,
seguirán sus pasos, en contacto con los debates que se libraban en las más avanzadas
instituciones educativas europeas como el Instituto Pedagógico J.J. Rousseau, la escuela
de María Montessori, de las hermanas Agazzi, o de Jean Piaget. Paralelamente, esas

4
nuevas ideas para la renovación cultural y educativa, pero bajo la influencia marxista,
habían encontrado su modo de expresión a partir de la iniciativa de Manuel Núñez de
Arenas, fundador con otros socialistas de la Escuela Nueva. Sus planteamientos,
favorables a la integración de lo cultural en todo lo social, servirán de guía a Fernando
de los Ríos, segundo titular del Ministerio de Instrucción Pública de la República y,
anteriormente, colaborador del centro socialista, convertido en lugar de reunión de los
ateneístas al clausurar Primo de Rivera el Ateneo madrileño. Esta orientación
pedagógica socializante tuvo sus representantes en el exilio mexicano, siendo uno de
ellos el fundador del Colegio Cervantes de Veracruz en México, José María Sánchez
Sansano (Cruz, 1994, p.122).
Durante los mandatos de Marcelino Domingo y de Fernando de los Ríos, desde
el Ministerio de Instrucción Pública se sientan las bases para el desarrollo de un sistema
educativo que, a corto o medio plazo, permitiera cambiar la realidad cultural española.
La apuesta es por una enseñanza científica, alejada de supersticiones y verdades
sustentadas en la fe como fuente de conocimiento, y por tanto, ajena a la nefasta
influencia religiosa. De modo que la libertad de la ciencia, la libertad de pensamiento y
de conciencia presidirán el proyecto educativo, y sobre estos principios se definirán
nuevos objetivos, nuevos programas y contenidos, y nuevos métodos, con el propósito
último de educar en valores democráticos y potenciar la función social de los
individuos, finalidad que se traduce en la incorporación de una asignatura específica en
los programas escolares. En este sentido no puedo evitar una mirada retrospectiva a la
legislación republicana en materia de enseñanza, y comprobar cierto paralelismo, o por
lo menos una estela de inspiración, entre aquella y la reciente Ley Orgánica de
Educación, en cuestiones como la inserción en los nuevos planes de estudio de una
materia –Educación para la Ciudadanía- dirigida a formar a los jóvenes para su
participación como ciudadanos en la cosa pública. También la documentación histórica
nos permite comprobar similitudes entre el ayer y el hoy en la intransigente actitud que
un sector de la opinión, con el incondicional apoyo de la jerarquía eclesiástica, ha
mostrado ante la observancia del mandato constitucional que reconoce la
aconfesionalidad del Estado español, y, por tanto, el carácter laico de la enseñanza
pública obligatoria. Parece que no colma sus expectativas el que la Ley Orgánica de
Educación contemple que la asignatura de religión sea de oferta obligatoria para los
centros, aunque de elección voluntaria para los alumnos.

5
El proyecto cultural y educativo republicano requería de una Ley de Instrucción
Pública en la que se fijaran sólidamente los principios políticos y técnicos para su
realización, y “quedaran corregidos o en trance de ser enmendados los males
heredados”, según palabras del titular de Instrucción Fernando de los Ríos (Molero,
1977, p.313). De tal manera que, en diciembre de 1932, se presentaba un proyecto de
Bases para la Primera y Segunda Enseñanza mientras se debatían con todos los
interesados los problemas de la enseñanza superior y sus posibles soluciones. Además
se creaba el Consejo Nacional de Cultura, que sustituía al Consejo de Instrucción
Pública, con la misión fundamental de verificar el cumplimiento de las directrices
ministeriales de la reforma educativa en todos los centros de enseñanza.
Para llevar a cabo empresa de tal envergadura será clave, además de la posición
oficial y de las instituciones culturales y educativas bajo su patrocinio, el compromiso
que adquieren intelectuales y partidos obreros con la República, viendo en ella el marco
favorable para la renovación material y espiritual del país, desde una posición ética y
estética de ruptura con el pasado, y cuya impronta quedará indeleble en la obra realizada
por estas personas, ya fuera en materia de ciencia, de educación, de arte, literatura, cine,
u otras manifestaciones de la cultura. Pero si alguien se merece un auténtico
reconocimiento, por la buena marcha de la reforma educativa en nuestro país, son los
maestros, devotos trabajadores al servicio de los niños a los que se entregaron con
pasión, conscientes de que su capacitación profesional y, más importante aún, su
preparación moral y humana para encarar la vida, dependía de la formación que
recibieran en los primeros años de su desarrollo. En este sentido, me parece plausible
la labor que desarrollan algunos maestros, continuadores de Célestin Freinet, como el
comunista catalán Ramón Costa y los libertarios José de Tapia y Patricio Redondo,
quienes orientaron su actividad docente a estimular la libertad y la autonomía de los
niños, y a reforzar sus capacidades mediante la técnica de expresión libre de sus
pensamientos y sensaciones. Los tres, parte del colectivo Batec, dejaron su huella en
escuelas rurales de Lérida y Barcelona durante los primeros años de la República, y
después, en tres colegios de Méjico. Fueron además numerosas sus publicaciones,
conferencias, y colaboraciones con otros docentes para difundir este método
pedagógico, así como los cuadernos compilatorios de los textos libres realizados por sus
alumnos.

6
Las autoridades republicanas eran conscientes de que sin el colectivo de
maestros bien preparados e incentivados no sería posible obtener los resultados que se
pretendían, por tanto la reforma debía ir precedida de su reconocimiento y dignificación,
tanto en el plano moral como económico. De manera que los 52.000 maestros de la
República se beneficiarán de una revisión salarial que les permitirá mejorar su
condición social, ya que hasta entonces las remuneraciones de muchos de estos
docentes, especialmente del medio rural, eran más bajas que las de muchos obreros.
Puesto que el proceso educativo debía ser tarea de las partes implicadas,
alumnos y maestros tenían que cooperar para conseguir una enseñanza de calidad, y
aunque el estímulo a los discentes corría de cuenta de sus maestros, que les debían
proporcionar el aparato metodológico adecuado, el trabajo del escolar constituía el eje
del proceso. En definitiva, se apostó por una actividad educativa que hiciera posible
“enseñar a aprender” desde la primaria, y aunque la formación de los docentes se siguió
realizando en las Escuelas Normales, éstas se reformaron, ampliándose el tiempo de
prácticas. Además con la desaparición de la Escuela de Estudios Superiores del
Magisterio y la creación de la Sección de Pedagogía en la Universidad, los maestros
vieron reconocido el valor de su trabajo.
Para llevar a buen término el proyecto era imprescindible aumentar los recursos
materiales e invertir en infraestructuras. Oficialmente, en 1932, se reconocía un déficit
de 20.000 escuelas de primaria, y no eran menos las carencias en la Segunda Enseñanza
y en la Superior, por ello el Ministerio se comprometió a subsanarlas ampliando un
75% esa partida de los presupuestos para el año siguiente. El esfuerzo presupuestario
realizado permitió abrir 16.000 escuelas en el primer bienio, lo que significaba un logro
importante respecto a las previsiones -27.000 en cinco años- del Ministerio de
Instrucción Publica. Un tipo de escuelas, que acordes con el espíritu de la reforma,
fueron construidas según criterios de funcionalidad y humanización del espacio,
teniendo en cuenta para qué y para quiénes fueron hechas.
La recién estrenada libertad de expresión dio la señal para que salieran también a
la luz los problemas e insuficiencias que arrastraba la Enseñanza Superior, algunos de
los cuales, podemos reconocer hoy. Desde el Ministerio o desde los foros universitarios
se apuntaron los de más envergadura, como el exceso de alumnos, que dificultaba una
formación de calidad y conducía a los licenciados al paro; la falta de vocación de
algunos profesores y el desinterés de los alumnos, que no veían en la Universidad más

7
que una forma de avanzar en el escalafón social; la ausencia de autonomía, por lo que la
Universidad corría el riesgo de ser mera burocracia dentro del Estado, el olvido de las
Ciencias Sociales y de la Economía, pues no había facultad para estos estudios, como
tampoco existía la cátedra de Estadística (Molero, 1977, pp.334-35). Estudiantes,
profesores, decanos, todos los interesados dejaron oír su voz, a veces discordante, otras
coincidente, con el propósito de hacer partícipe a la Universidad de la reforma cultural
en cierne.
Problemas aparte, la Universidad gozó del ambiente cultural que se respiraba en
ese tiempo, desatado el deseo de intercambiar conocimiento y con la libertad para dar
rienda suelta a la ciencia y a la creatividad. En sus aulas se desarrolló una brillante labor
académica y científica, impartiendo clases lo más selecto de la inteligencia española. La
mayoría de estas personas, con la guerra, se verán forzados al exilio, aunque algunos
como el Decano de la Facultad de Medicina de Valencia, el doctor José Peset, corrieron
peor suerte. Refiriéndose al alto nivel académico de la Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad Central madrileña, en la que impartían sus clases profesores de la talla
de Zubiri, García Morente, José Gaos, Ortega y Gasset..., uno de los asistentes a las
clases de este último, Adolfo Sánchez Vázquez, más tarde exiliado a México y profesor
de la UNAM, recordaba los aforos completos para escuchar al maestro, y “no sólo de
estudiantes, decía, también de marquesas y toreros” (Tribuna Universitaria,11 oct.2005,
p.15).
Siendo importante la educación para los hombres, todavía más necesario lo era
para las mujeres, que tradicionalmente habían estado excluidas, en la práctica, del
espacio académico escolar, y, legalmente, del universitario. Los primeros pasos de la
lucha feminista en pro del derecho a la educación en todos sus niveles se dieron desde la
Asociación para la Educación de la Mujer, creada por Ramona Aparicio en 1879, pero
el camino será arduo y hasta 1910 no se reconocerá legalmente el derecho de las
mujeres a realizar estudios superiores, y sólo previo permiso especial. María Goyri, la
primera estudiante universitaria, y tía de María Teresa León, relata como tuvo que
enfrentarse al peso de la costumbre instalada en hombres y mujeres, y hacer frente a los
prejuicios del dominante elemento masculino mientras realizó sus estudios en la
universidad (León, 1977,p.25).
La superación de la minoría de edad y la emancipación “exterior e interior” de
las mujeres (Domingo, 2004,p.239), encontró fuerte resistencia entre los hombres pero

8
también de mujeres de clase media, que se aliaron con ellos, y así contribuyeron a frenar
la igualdad. Para unos y otras, los cambios legales no iban a modificar una situación que
las mujeres mantenían por costumbre y convicción, como era la de pensar que el hogar
era el espacio natural de la mujer, y por tanto –se preguntaban- qué mujeres iban a estar
interesadas en acceder a la universidad u otros espacios públicos. La España de 1930
reflejaba esa mentalidad, pues siendo el 85% familias obreras y campesinas, el 90% de
las mujeres trabajaban en el hogar, y dos tercios de las que lo hacían fuera además era
en el sector doméstico, en trabajos temporales o como obreras cualificadas. En la
medida en que las mujeres fueran traspasando la barrera del espacio privado e
incorporándose al mundo laboral reservado a los hombres, el trayecto hacia la
conquista de sus derechos se irá acortando. No obstante, el ejercicio de nuevas
actividades y profesiones sólo era posible con el acceso a una formación continuada
desde los niveles más básicos, pero esta posibilidad será privativa de una determinada
clase social y, por tanto, de un grupo minoritario de mujeres, que, como María de
Maeztu Whitney, fundadora del Lyceum Club y del primer centro oficial de enseñanza
superior, la Residencia Internacional de Señoritas, fueron abriendo brecha en el camino
hacia la igualdad, con su compromiso y su trabajo, pero además con el apoyo añadido
que les prestaba el entorno familiar y social, más propicio para la toma de conciencia
sobre estas cuestiones.
Con la República, la discriminación que sufrían la mayoría de las mujeres se
elimina desde el punto de vista legal, y, si bien, en materia de educación se produjeron
cambios cualitativos como el aumento de la tasa de alfabetización de obreras y
campesinas, la mentalidad tradicional y la fuerza de la costumbre siguió condicionando
los comportamientos de ambos sexos, de manera que, en el ámbito de estas familias
trabajadoras, el trato desigual marcaba las relaciones, y mientras los hijos varones
escuchaban a sus padres hablarles de política, las hijas aprendían, costura e iban a misa.
Al hacer balance del esfuerzo realizado durante la República para dar educación
al pueblo, se constata que fueron cuantiosos los recursos humanos y materiales
invertidos, y que dieron sus frutos: creación de numerosas escuelas, incluso, fueron más
de mil las organizadas por las Milicias de la Cultura en los frentes republicanos,
colonias para niños en España y en el extranjero, institutos para obreros, brigadas para
luchar contra el analfabetismo, elaboración de nuevos Planes de Estudio, extensión de
recursos a todos los niveles educativos -enseñanza primaria, secundaria y superior-, y

9
edición de publicaciones dirigidas a la mejora de la educación, como es el caso de la
Revista de Pedagogía que editaba la Federación Española de Trabajadores de la
Enseñanza. Sin embargo, más importante que estos logros fue el espíritu
democratizador que acompañó esta política, dando acceso a gentes de muy diferente
condición social, en la ciudad y especialmente en el campo, a una formación que se
sabía necesaria para la mejora material y espiritual de todos. Por tanto, hacer partícipe
de ella al conjunto de los españoles era un acto de justicia social, y parte de un proyecto
político y de vida más humano, más racional y más ético que constituía la espina dorsal
de la República. Al fin y al cabo, como algún hombre inteligente dijo: la democracia es
el medio; la libertad, la esencia, el fin.

EL RÉGIMEN FRANQUISTA:¡MUERTE A LA INTELIGENCIA!


La enseñanza sufrirá los efectos de la ausencia de libertad que impuso el triunfo
de los sublevados, experimentando un fuerte retroceso hasta niveles medievales y
disparándose los índices de analfabetismo. Nuevamente, los espacios de comunicación y
de creación vieron como se amordazaba la libertad de expresión y sufrían el acoso y
derribo de los enemigos de la vida, pues como acertadamente señalaba María Zambrano
en Los intelectuales en el drama de España, “Resulta imposible encontrar juntos
creación intelectual y fascismo. El intelectual que recorre el camino de la vocación, de
un quehacer que responde a una exigencia real; el que ama la realidad y aún sin
proponérselo la sirve, no resulta jamás fascista. Hoy hemos vuelto al punto de partida en
el examen del fascismo; una enemistad con la vida, una impotencia de recibir la realidad
que hace imposible la creación intelectual. Una negación completa” ( p.24).
Todo el sistema educativo pasó a estar dirigido y organizado por el Movimiento
Nacional y la Iglesia Católica, experta en ejercitar su poder coercitivo espiritual, y se
emplearon a fondo para establecer las líneas maestras de una formación en la que el
objetivo último no era enseñar, sino forjar gente dócil y minorías rectoras dispuestas a
someterse a los principios del nacional catolicismo. Esa educación, basada en el
adoctrinamiento y el aprendizaje “sin libros” y sexista 1, pues prohibía la coeducación y
establecía materias diferenciadas para niños y niñas, dejando a éstas sometidas a la
orientación de la Sección Femenina, iba dirigida a olvidar lo aprendido e interiorizar los
retrógrados mensajes del régimen. Se declaró la guerra sin cuartel al pensamiento liberal

10
y moderno, a los intelectuales, y a la política”, en la que veían la raíz de todos los
males, y ello provocó en los vencidos la necesidad de afirmar su apoliticismo para
demostrar su “inocencia” y quedar libre de sospechas. Pero la maquinaria para detectar
a los enemigos del régimen se puso en marcha y su peso recayó sobre los trabajadores
públicos, que fueron víctimas de una sistemática depuración. Especialmente la sufrieron
los miembros de la judicatura y los maestros y profesores, éstos últimos vieron de nuevo
caer sus sueldos un 75%. Con estas medidas represivas y con la firme convicción de la
necesidad de férrea disciplina, pues “la letra con sangre entra”, se reorganizó desde sus
cimientos todo el sistema de enseñanza, desde la primaria a la universitaria. Nuevos
planes y programas de estudio en las Escuelas Normales, hicieron, una vez más, de la
religión la asignatura estrella, y el más alto apostolado para la contrarreforma recayó en
la Universidad, que -por Decreto de 27 de julio de 1943- se convertía en “la falange
misionera que restableciera la unidad católica en Europa” (Trabajadores de la
Enseñanza, 1943, agosto, p.2). La política educativa del régimen franquista nada tenía
que ver, ni en sus principios ni en su finalidad, con el espíritu que alumbró el buen hacer
del periodo republicano, de manera que, mientras en los países capitalistas del entorno
se avanzaba, desde los años 50 y 60, hacia una sociedad de consumo de masas que
sacudiría los moldes de la enseñanza tradicional, incorporando transformaciones como
la masificación del alumnado, la especialización, la sustitución de la palabra por la
imagen, con el respaldo de los medios de comunicación de masas y de la industria de la
electrónica, en la España franquista el retroceso era de siglos.

LA ENSEÑANZA DEL EXILIO REPUBLICANO EN MÉXICO.


Dieciocho son los viajes que se realizaron a México entre el 7 de junio de 1937,
fecha de arribada del Mexique, y el 17 de octubre de 1942, cuando llega el Nyassa. A
partir de entonces se detuvieron las expediciones por la Guerra mundial. Arribaron en
ellos un buen número de personas de alta formación intelectual, y de maestros y
profesores que no habían olvidado, ni antes ni durante la travesía, sus compromisos
como educadores, y ya en México, aunque con sentido de provisionalidad, ofrecerán su
saber, su talento, sus energías, su capacidad y organizarán escuelas, centros de cultura,
publicarán libros, periódicos y revistas, crearán obras de arte, y harán aportaciones

11
valiosas a la investigación científica. Su voz se oirá además en la tribuna, en la cátedra,
en las asociaciones y en los círculos de estudio.
Para el refugiado las circunstancias mandan, de modo que encontrar un trabajo
que les diera independencia económica además de satisfacer sus necesidades
profesionales era cuestión prioritaria. En el caso de los maestros, en torno a 825 de los
que 130 eran mujeres, la vocación se convertía además en un imperativo, de tal manera
que la iniciativa de éstos y el apoyo efectivo, aunque no en todos los casos de igual
manera, de los organismos republicanos que se ocupaban de organizar el exilio dio
como resultado la fundación de colegios en México D.F., como el Instituto Luis Vives
(agosto 1939), el Instituto Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón (febrero 1940), la
Academia Hispano-Mexicana (comienzo de1940), el Colegio Madrid (1941), la Escuela
“freinetista” Manuel Bartolomé Cossío (1964), la Escuela Activa Ermilo Abreu Gómez
(1969, freinetista) y el Colegio Ruiz de Alarcón, en Texcoco, próximo a la capital.
Otros, a instancias del Patronato Cervantes (1939), comenzaron a funcionar en
provincias a principios de 1940. Estos fueron el Instituto Cervantes de Veracruz, el
Grupo Escolar Cervantes de Córdoba, el Colegio Cervantes de Torreón, el Instituto
Escuela Cervantes de Tampico, y el Colegio Cervantes de Tapachuela, el centro de
Jalapa en Veracruz y el de Cuernavaca, estos dos últimos hoy desaparecidos. Obra
también de la primera hornada de maestros exiliados, fuera del Distrito Federal, es la
freinetista Escuela de San Andrés Tuxtla (1940) (Cruz, 1994). Otro problema a resolver
era la escolarización de los hijos de los exiliados. En muchos casos se trataba de hacer
posible la continuidad del ciclo académico iniciado ya en España, de modo que, con la
creación de estas escuelas e institutos se podría dar respuesta a ambas necesidades, la
colocación de los profesores y la formación de los niños.
Con algunas excepciones, caso del Instituto Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón,
estos centros siguen funcionando hoy, si bien en sus inicios y a lo largo del camino
tuvieron que salvar algunos obstáculos. Para explicar su asentamiento y pervivencia
debemos echar una mirada atrás y recordar como factor esencial la hospitalidad del
presidente Cárdenas, que, además de asilo durante la guerra, concedió la ciudadanía
mexicana a todos los refugiados que la solicitaron y facilitó, con la colaboración de los
sindicatos mexicanos, la actividad de los docentes reconociendo sus titulaciones.
Tampoco podemos olvidar la apuesta de intelectuales, políticos y diplomáticos
mexicanos que mantenían contactos personales con sus homólogos españoles desde

12
antes o durante la instauración de la República, siendo testigos del devenir de los
acontecimientos in situ y colaboradores, después, en algunas de las empresas
emprendidas por el exilio en México. Son los casos, entre otros, de Riva Palacio, que
fue vicepresidente de la Asociación de Escritores y Artistas en 1892 y presidente del
Círculo de Bellas Artes en 1894, de Alfonso Reyes, Secretario del Ateneo madrileño, de
Rodolfo Reyes, presidente de la Sección de Ciencias Morales durante la República. A la
buena predisposición de unos y otros, hay que sumar la política de Estado desarrollada
durante el mandato de don Lázaro, con un fuerte impulso a la educación, pues era
evidente que el grado de analfabetismo y la falta de preparación de profesionales y
técnicos nacionales representaba, igual que en España, un lastre del que tenía que
desprenderse el país si quería emprender el camino del desarrollo. Obviamente, hubo
total sintonía entre el exilio republicano y las autoridades mexicanas en los proyectos
educativos, de tal manera que, los recién llegados encontraron un terreno que abonar
contando con la connivencia institucional mexicana. Pero para el colectivo de exiliados,
la cooperación con el pueblo que le había ofrecido su hospitalidad, iba dirigida a
acrecentar el acervo cultural del mismo, coadyuvando a su bienestar y al desarrollo y la
independencia económica de México. Con esta finalidad se creó una Comisión especial
que estudiaría con los gobiernos locales las necesidades de cada estado mexicano.
Quizás con la intención de animar a la mutua colaboración, el Boletín al Servicio de la
Emigración española, órgano oficial del SERE, publicaba el siguiente anuncio:
“Emigrado, por interés tuyo y a la vez por interés de España, de México y de todos tus
compatriotas emigrados contigo, conviene que la ocupación que encuentres, sea
adecuada a tu capacidad y maestría profesional, porque es en ella donde serás más útil y
tu esfuerzo más fecundo y eficaz. Haz lo posible por encontrarla en estas condiciones,
pero si el hallazgo se dilata y te sale al paso un medio decoroso de ganarte la vida,
acéptalo. Es la mejor manera, por digna y por práctica, de esperar la ocasión de trabajar
en tu profesión verdadera” (1939,15 agosto, p.4). Otra lectura del recurso publicitario
podría indicar la limitación de los fondos del SERE , y el aviso para que cada persona y
familia buscara los medios de resolver su vida.
Los Colegios del Patronato Cervantes se crearon en ciudades fuera de la capital
mexicana, que era el auténtico centro del universo de exiliados, y por tanto fueron
concebidos en respuesta a una realidad muy diferente: poca concentración de exiliados,
importancia de la colonia española o europea, y demanda de centros educativos, igual

13
para los maestros autóctonos que para los niños del lugar. De tal manera que los
Colegios Cervantes, centros de enseñanza privados, a los tres años de su creación tenían
un 75% de niños mexicanos y el número de profesores del exilio era reducido. Similar
situación ofrecía la Academia Hispano-Mexicana, en la que, tras cubrir sus plazas el
primer año con hijos del exilio y un profesorado casi en su totalidad español, pasó a
escolarizar a mayoría de niños mexicanos a los que, cada vez más, impartirán clases
docentes nacionales. La fundación del Colegio Ruiz de Alarcón fue la respuesta a las
necesidades de los niños de la colonia española residente e igualmente de los
mexicanos. Los seguidores de la técnica Freinet, Patricio Redondo, José Tapia y Ramón
Costa Jou crearon sus propias escuelas con alumnos y profesores mexicanos, sobre todo.
En estos casos, el vínculo con el exilio republicano eran los propios maestros
fundadores, no obstante, actuaron con gran autonomía respecto a las directrices
pedagógicas y la financiación de las instituciones republicanas, probablemente porque,
exceptuando el caso de la escuela de San Andrés de Tuxtla, su creación fue más tardía.
Además lo que definió su trayectoria fue el empeño de sus inspiradores en continuar con
el desarrollo del particular método Freinet en el que creían plenamente. La práctica y
difusión de estas técnicas fue su prioridad y caracterizó la actividad de estos maestros
pioneros en suelo mexicano.
No creo necesario en esta breve comunicación hacer una historia pormenorizada
de cada uno de los centros escolares de primera y segunda enseñanza creados por el
exilio, ya que sobre ello disponemos de estudios, algunos tan exhaustivos como los
realizados por José Ignacio Cruz, quien ha sido comisario de la exposición sobre las
escuelas del exilio celebrada en la Residencia de Estudiantes el pasado año. Sí quiero
señalar que algunas publicaciones del exilio consultadas dejan constancia en sus páginas
de los primeros centros fundados en México, detallando en algunos casos, como el del
Instituto Luis Vives, el capital de 66 pesos aportado por el Comité Técnico de Ayuda a
los Españoles (Boletín al Servicio de la emigración española,1939, 15 agosto, p.1), así
como en otras, editadas por el colectivo de enseñantes, se ofrecen datos sobre el
profesorado, el alumnado, los niveles de enseñanza impartidos, la localización
geográfica y la finalidad de los colegios e institutos asociados al Magisterio español
(Trabajadores de la Enseñanza, 1943, agosto, p.3). Esta última publicación, de
tendencia socialista, se hace eco de la labor desarrollada por el colectivo de maestros y
profesores del exilio, a la vez que propone directrices para la acción de los miembros de

14
la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza, asociación que comenzará a
reorganizarse en México y en otros países latinoamericanos como Cuba, Venezuela y
Chile. Su órgano de expresión publica el programa elaborado por la militancia, en el que
incluye la petición de solidaridad del Magisterio en el exilio con sus homólogos en
España, la apertura de suscripciones para el envío de dinero y víveres, y la información
sobre lo que ocurría en España con los profesionales de la enseñanza, creándose, a tal
efecto, una Comisión de estudio que analizará la situación de la educación allí. Pero el
punto principal es el llamamiento al colectivo de maestros y profesores para organizar la
acción política a fin de liberar España y recuperar la República. Este objetivo,
constituye el caballo de batalla de todas las fuerzas antifranquistas, si bien, la división
existente en su seno desde tiempo atrás, hará de la llamada a la unidad la cuestión
preferente, de ésta y otras publicaciones del exilio (Independencia, 25 julio 1944, p.1 y
Acción, 4 agosto 1945). La denuncia del régimen de Franco, de la nueva legislación
universitaria española, y de la represión ejercida sobre los representantes de la cultura,
son también temas repetidos en los artículos políticos que publicaron los miembros de la
Unión de Profesores Universitarios Españoles en el Extranjero. Además se interesaron
por asuntos de carácter puramente profesional, de manera que editaron dieciséis
números del Boletín y en ellos dieron informaciones breves sobre la Universidad del
exilio, recopilándose las publicaciones científicas y humanistas de los universitarios con
difusión internacional (Boletín UPUEE, 1943).
Al pensar en tan alto número de refugiados republicanos en México, entre
15.000 y 20.000, y como encontraron allanado el camino para hacer más fácil su vida en
el destierro, no podemos pasar por alto los motivos altruistas y humanitarios de sus
autoridades, que casi incondicionalmente les dieron su apoyo, como ya hicieran en 1937
con los niños de la guerra. Fue Amalia Solórzano, mujer del presidente, quien dirigió el
Comité de Ayuda a los niños españoles y se ocupó de preparar su alojamiento en la
Escuela Industrial España-México (Morelia), antiguos seminarios transformados en
colegios para los niños y las niñas. Uno de los adolescentes que arribaron entonces fue
Vicente Carrión Sos, futuro fundador del Colegio Ciudad de México, en el que quedó
también el poso de la experiencia pedagógica republicana, a pesar de que su formación
fue totalmente mexicana. En este sentido hay que señalar que no en todos los centros
creados por el exilio se dio igual respuesta ante una realidad física, cultural y social
diferente a la suya, aunque acabara siendo la única. En unos casos, como los del

15
Instituto Luis Vives, el Colegio Madrid y la Academia Hispano-Mexicana en sus
inicios, los docentes crearon espacios como si fueran una prolongación del universo
español y republicano, llevados por la necesidad de preservar sus señas de identidad, o
por lealtad a la tierra que le vio nacer, como decía el poeta Tomás Segovia que estuvo
sesenta años exiliado en México. En otros, los colegios Cervantes, y el Instituto
Hispano-Mexicano Ruiz de Alarcón, desde el principio se volcaron con el país de
acogida y hubo una predisposición a la integración, que el Instituto Hispano-Mexicano
explicitaba inequívocamente en los objetivos del centro “enseñar a los hijos de los
extranjeros residentes en México a pensar y sentir en mexicano”(Cruz, 1994,p.67).
Estos centros siguieron un camino diferente a los exponentes más representativos de la
obra republicana en el exilio, de manera que actuaron para desprenderse de la tutela de
los organismo republicanos y buscaron vías de financiación de procedencia mexicana,
o, como el Colegio Ruiz de Alarcón, de la colonia española. Su objetivo integrador se
reflejará en los programas y asignaturas impartidas que giraban en torno al
conocimiento de todo lo mexicano. Sin embargo, con el paso de los años los centros del
exilio cambiarán su fisonomía, por la mezcla humana y cultural que se experimenta en
ellos y por el inevitable arraigo en el país de adopción de los hijos y nietos del exilio.
Lo que prevalece como rasgo común a todos los colegios e institutos creados por
el exilio es la continuidad de los objetivos y del método pedagógico desarrollado
durante la República, y en ello radica la pervivencia de estos centros, convertidos hoy
en espacios de formación personal y académica de calidad, sobre la base del
conocimiento analítico y razonado, de la participación activa del alumno, de su relación
directa con el entorno social y natural, y del desarrollo de actitudes de tolerancia y
cooperación. Este fue el legado que dejaron los exiliados al magisterio mexicano, y en
él se descubre la huella republicana.

LA EXPERIENCIA REPUBLICANA: APRENDER DEL PASADO


Los refugiados en México pasaron por todo tipo de vicisitudes desde que
emprendieron el camino del exilio. No les fue fácil superar el desgarro que les había
producido el éxodo forzoso ni tampoco rehacer sus vidas. Más doloroso todavía será
asumir el no retorno a España, tras la traición de las democracias occidentales a la
República. Cabía la posibilidad de plantearse la vuelta, y algunos lo hicieron, pero los
más trataron de aceptar que quizás morirían en el país que les albergó, aun a costa de

16
“un terrible desdoblamiento, un continuo zigzag mental y sentimental, de cabeza y de
corazón, entre su ayer y su hoy.” (Esteban Salazar, en El Maquinista, 2001, p.37).
Cierto que lo tuvieron más fácil que otros, por la hermandad del idioma y por el
apoyo de una parte importante del pueblo mexicano, al que corresponderán dejando lo
mejor de cada uno, su huella particular en los distintos ámbitos de la vida mexicana, no
sólo en ese mundo, tan esencial, de la enseñanza. Ahí están los vestigios de su paso por
el país latinoamericano, de sus aportaciones al desarrollo económico y cultural
(VV:AA, 1976). Conocidas hoy, no cabe duda que dejaron alto el pabellón que
representaba a la España republicana perdida, y resulta inaceptable, no sólo desde un
punto de vista romántico y sentimental, el olvido de todas estas personas por parte de las
instituciones españolas en tiempos democráticos. Por el contrario, los transterrados, no
olvidaron la España que dejaron atrás, y probablemente olvidar les hubiera hecho más
fácil el camino, pero sabían de la importancia de la memoria y de la necesidad de no
traicionarla, y lucharon por conservarla. Sus testimonios escritos dan prueba de ello. Un
esfuerzo y una labor realizada, sólo recientemente reconocida por los representantes de
la política oficial, que parece comienzan a hacerse eco de la necesidad de hacerles
justicia, pues como expresaba el filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, en el homenaje que
la Universidad Complutense dedicó al presidente mexicano Lázaro Cárdenas, “es de
justicia reivindicar la labor de los exiliados que durante años fuimos la conciencia de
España que no podía manifestarse ni residir en su país de origen” (Sánchez Vázquez,
entrevista Tribuna Complutense,11 oct. 2005). Silenciada esta parte de la historia de
España, el exilio interior espera todavía hoy a que se le dé la voz que durante un cuarto
de siglo se le ha negado, como señalaba, a sus 62 años, una de las niñas encarceladas
por Franco.
El triunfo de la República provocó una reacción de entusiasmo y de confianza en
una parte considerable del pueblo español. Con su proclamación se iniciaba el camino
de la primera democracia en la historia de España, y fueron tiempos de esperanza, como
dijo Antonio Machado “...aquellos días, Dios mío, tejidos todos ellos con el más puro
lino de la esperanza...”. Para unos, gente inmersas en el mundo de la inteligencia y
económicamente acomodada, significaba alcanzar su ideal democrático y de libertad.
Para otros, las clases trabajadoras, era el momento de contribuir al desarrollo y
consolidación del marco burgués, y aprovechándose de las condiciones favorables
resultantes -la democracia política y la industrialización-, crecer y organizarse para la

17
lucha por el socialismo. La militancia anarquista, la más numerosa entonces, vio en la
proclamación de la República el momento para el gran salto revolucionario.
Pero el sueño de libertad y de justicia social, aún con visos de realidad y
fundado, se vio truncado por el golpe militar, y sólo quedó a los vencidos la posibilidad
de proyectar sus principios y convicciones en los lugares de acogida, siempre con el
pesar de la distancia insalvable. En mi opinión, la grandeza de la República radica
precisamente en el compromiso de todo un pueblo, de gente de todas las clases, para
hacer la andadura de un camino que se presumía difícil sin que ello mermara sus
convicciones ni le restara esperanza. Quizás los mismos motivos que le llevó a defender
lo conquistado en una larga y cruenta guerra, y le permitió soportar el destierro o la
oscuridad en que quedó sumida España durante cuarenta años. “Feliz el pueblo que
puede recuperarse tantas veces para sobrevivir. Es el orgullo del desdichado, lo sé. Tal
vez pretendiéramos lo imposible, pero seguiremos andando hasta que todo se
desvanezca o se ilumine. Nos dirán que somos obstinados. Pero ¿quién se atrevería a
hacer crítica de los sentimientos que nos ayudaron a vivir” (León, 1977, Prólogo).
Las palabras de Mª Teresa León, similares a las de otros testimonios, recuerdan a
los desmemoriados el empeño de hombres y mujeres por construir y mantener una
sociedad democrática, en el sentido amplio del término, lo que sólo podía lograrse con
criterios de justicia social y equidad. Esta fue la “utopía” de muchas personas para las
que transformar la realidad entraba de lleno en el plano de lo posible. Con esa idea
iniciaron un proceso de revolución cultural e intelectual en una España en la que se
respiró una libertad hasta entonces desconocida, y yo diría que una situación parecida,
que despertara tanto entusiasmo y tantas esperanzas , no se dio hasta el triunfo socialista
de 1982. El deseo de romper las cadenas impuestas por el régimen dictatorial, las ansias
de aprehenderlo todo: nuevas experiencias, nuevos conocimientos, nuevos contactos
con el mundo...,.y, sobre todo, echar una mirada atrás para ver como la ciudadanía
pensaba y vivía la libertad. Pero pasados esos primeros años, llegó el desencanto, y, en
mi opinión, en España, como en el resto de las sociedades democráticas, se hace cada
vez más necesario repensar la esencia de la democracia, y devolver a los poderes
políticos el papel que les corresponde en ella, tal es proteger y garantizar los derechos y
las libertades, sin olvidar nunca que son meros depositarios transitorios de la soberanía
del pueblo. Sin embargo, ninguneados éstos por los grandes poderes económicos,

18
términos como la libertad, la igualdad y la solidaridad van quedando vacíos de
contenido.
Las reformas educativas de la República alcanzaron un importante grado de
madurez, aunque interrumpidas, únicamente se salvó aquello que los exiliados pudieron
llevar consigo. Pero, la recuperación de la democracia en España, aún sin la mayoría de
los auténticos responsables de la pervivencia del espíritu que propició el clima cultural y
educativo de la República, nos recuerda día a día que aún se puede aprender mucho del
pasado a la hora de replantearse las concepciones y prácticas educativas, basta con
poner “interés, entusiasmo, locura, arte, pese a escépticos y detractores”, fórmula
mágica de Freinet (Jiménez Mier, 1992, Introd.).

BIBLIOGRAFÍA
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ALTED, A.(2005). La voz de los vencidos. Madrid: Aguilar.
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LEÓN, Mª T.(1977). Memoria de la melancolía. Barcelona: Bruguera.

19
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ZAMBRANO, M. (1937). Los intelectuales en el drama de España. Santiago de Chile:
Panorama.

20
DOLORES IBÁRRURI, IMAGEN PÚBLICA Y VIDA PRIVADA:
PROCESOS DE COMUNICACIÓN DE UN MODELO DE
FEMINIDAD IMPUESTA
Ana Jorge Alonso
José Luis Torres Martín
(Universidad de Málaga)
ÍNDICE
1. Las mujeres y la II República (pág. 1)
2. Pasionaria: militante comunista (pág. 7)
3. Dolores Ibárruri: una vida privada silenciada (pág. 9)
4. Análisis de los discursos seleccionados (pág. 10)
4.1 El discurso patriarcal: realidad, representación e imagen (pág. 10)
4.2 Objeto del análisis: elementos patriarcales en los párrafos extraídos de los
discursos de Pasionaria. Justificación de su elección y análisis general de los
mismos (pág. 15)
5. Bibliografía (pág. 20)

La incorporación de unas pocas mujeres a la primera línea de la política durante


la II República no vino acompañada de cambios en la ideología patriarcal dominante.
Dolores Ibárruri adecuó su imagen pública y su discurso a los valores morales
dominantes en aras de la aceptación de su liderazgo.
The involvement of some women in first-rate politics during the II Republic in
Spain did not bring about any changes in the dominant patriarchal ideology. Dolores
Ibárruri adapted her public image as well as her discourse to the dominant moral values
for the sake of her leadership being generally accepted.

1. Las mujeres y la II República


Para situar la aparición de la figura de Dolores Ibárruri en su contexto histórico,
debemos empezar por describir el momento por el que atravesaban las mujeres y los
movimientos sociales en los que tomaban parte en España durante aquellos años. Con
tal fin, nos remontaremos hasta el periodo que comprende desde la Restauración
monárquica hasta la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Podemos decir que las
reivindicaciones de las mujeres siempre han tenido en nuestro país un marcado carácter
social, supeditando peticiones políticas tales como el derecho al sufragio femenino en

1
LA RADIO EN LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA:
SOCIEDAD Y PUBLICIDAD.
Autor: Ana Sebastián Morillas
(Universidad de Valladolid)

El artículo versa sobre la evolución del medio radio durante la II República Española a
la vez que analiza la publicidad radiofónica de la época y sus efectos en una sociedad a
punto de dividirse en dos bandos enfrentados en armas.

This article is about the evolution of the radio broadcast during the Second Spanish
Republic. It also analyses the radio commercials in that time, and how this commercials
had a great influence on Spanish society, which was close to a civil war.

1. Introducción a la radio en la época estudiada


2. Análisis de la publicidad radiofónica y su incidencia social
3. Conclusiones

1. Introducción a la radio en la época estudiada.


No debemos cometer el error de imaginar, desde la perspectiva actual, cuál
podría ser el ambiente en el que la radiofonía española dio sus primeros pasos sin
conocer la realidad política y social de esos primeros años. La radio en España nace en
el año 1924 y surge primero, como producto de la industrialización del país. Y serán la
explosiva situación política y el crítico equilibrio social los que la definan durante más
de diez años, dotándola de una madurez sorprendente que se verá cortada de raíz por la
Guerra Civil.
La Segunda República española estuvo marcada por una profunda agitación
social y una fuerte inestabilidad política. Se dieron en ella las condiciones necesarias
para un enfrentamiento civil. La separación de la Iglesia y el Estado llevó a promulgar
la extinción de presupuesto en dos años del clero y culto, disolución de la Compañía de
Jesús, y confiscación de sus bienes, matrimonio civil y divorcio... incluso se llegó a
prohibir a enseñar a las ordenes religiosas, cuando el Estado no contaba con aulas,
profesores, ni medios para hacerse cargo de la enseñanza del país.
Estas circunstancias influirán decisivamente en los primeros pasos de la
radiofonía. En esta época histórica nuestro estado vive una situación ambigua desde el

1
punto de vista económico y social. Por un lado, el capitalismo financiero industrial
experimentó un crecimiento más que notable. Esto dará lugar a un desarrollo del sector
industrial que no se detiene hasta la Guerra Civil. La industria española crece, en este
periodo, a un ritmo superior al de muchos países de Europa occidental. Pero este país,
en proceso de rápida industrialización, arrastra aún un peso muerto: la existencia de un
sector agrario verdaderamente arcaico. Un sector que, por otra parte, aún soporta un
problema social gravísimo: la existencia de una gran masa de campesinos que viven en
condiciones de extrema miseria. De ahí, que las masas populares se desilusionaran de la
República al no dar la tierra a los campesinos. “Hoy dicen –comenta un campesino
andaluz- que aplicar la reforma agraria es cosa muy complicada, y nosotros seguimos
trabajando por tres pesetas al día” (Berneri, 1980, p.265). Razón no le faltaba ya que el
salario de un albañil y de un barrendero oscilaba entre las 300 y 500 pesetas al mes. Los
dependientes de comercios cobraban entre 150 y 400 pesetas (Anuario estadístico de
España, 1931, p. 547).
Gobiernos de corta duración se sucedían desarrollando medidas que no
conseguían cuajar y que eran constantemente contestadas en la calle por un pueblo
ávido de cambios, decidido a hacer oír, tras casi una década de fuerte represión, todas
sus reivindicaciones. La radio, ya con algunos años a sus espaldas se revelaría como
magnífico foro para todo tipo de posturas políticas. Así lo cuenta la Revista Radio
Sport:
La radio ha olvidado sus fines principales, artísticos y
culturales y se ha metido en política. Preparativos electorales
están demostrando el valor propagandístico de la radio y el
servicio de información que presta al público y cómo puede
influir decisivamente en la opinión. Este resorte del gobierno
continúa hoy en manos de particulares y a disposición, por
tanto, de partidos políticos diversos" (1930, p.17).

Comienza la década de los treinta con una nueva preocupación para las
emisoras: los oyentes. Pero, no su cantidad y cómo conseguir más audiencia, sino su
calidad. Por primera vez las radios se preguntan quién les está escuchando, cuáles son
sus intereses y de qué manera se puede hacer una programación atractiva que atraiga a
la publicidad y les asegure la colaboración económica de los socios. También a parecen
los primeros estudios de audiencia, sobre entrevistas realizadas a los oyentes.
Pero estas no son las únicas novedades en el nuevo medio. La radio informativa,
propiamente dicha, aparece en octubre de 1930 con la puesta en escena, en Unión Radio

2
Barcelona y Unión Radio Madrid, del informativo "La palabra“. En la etapa de la
dictadura del general Primo de Rivera todas las informaciones debían pasar la censura
previa, lo que anquilosaba la agilidad informativa de un medio de comunicación que se
caracteriza por la instantaneidad. "La palabra" se configura como un servicio de
noticias ágil e interesante que significa toda una revolución para los oyentes españoles.
En 1931 se aprueba la constitución -ya con Azaña dirigiendo el gobierno
provisional tras la dimisión de Alcalá-Zamora- incluyendo libertad religiosa, de
expresión, reunión, asociación... y suprimiendo todo privilegio de clase social o de la
riqueza (lo que significaba despojar a la nobleza de su entidad jurídica).
Sin embargo, a pesar de los problemas sociales, la radio adquiere la mayoría de
edad durante este período, cuando existe una constante preocupación por mejorar el
producto de las emisiones. La Constitución española garantiza el derecho a expresar
libremente ideas y opiniones. La supresión de la censura previa permite una
dinamización de la programación que favorece al medio radiofónico.“Esta liberalización
–comenta Rosa Franquet (1990)- favorece el surgimiento de nuevas orientaciones en la
programación de las emisoras, que incorporan espacios de opinión, crítica,
retransmisión de actos políticos” (p.468).
La medida jurídica más importante de la etapa republicana, relacionada con el
mundo de la radiodifusión, fue el decreto del 8 de diciembre de 1932, que autoriza la
creación de emisoras de pequeña potencia. Este decreto auspiciaba el nacimiento de
emisoras locales en casi todas las provincias españolas. Se trataba de emisoras con 200
vatios de potencia.
El decreto establecía que no se concedería más que una emisora por localidad.
Por otro lado, se autorizaba la emisión de publicidad con un límite de diez minutos por
cada hora de emisión, reservándose el Estado el 20% de los ingresos que se obtuvieran
con este concepto (Gaceta de Madrid, 1932, p.1829).
Los comerciantes y los industriales deciden hacer publicidad en la radio y los
ingresos por este concepto aumentan a un ritmo vertiginoso, - En los inicios de la radio
un anuncio en Radio Libertad costaba una peseta, apenas tres meses después, el primer
anuncio de EAJ1 Radio Barcelona costaba cinco (Ezcurra,1974a, p.84)- especialmente
en las grandes emisoras. La publicidad hace que estas emisoras sean un negocio
rentable. Hace tiempo que las cuotas de los socios han pasado a un segundo plano, y el
peso de la financiación recae ahora en los ingresos publicitarios. A este éxito ha

3
contribuido de forma decisiva el aumento de aparatos receptores en España durante la
etapa republicana:

APARATOS DE RADIO DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA

AÑOS RECEPTORES

1932 83.814
1933 154.662
1934 213.004
1935 259.512
1936 303.983

Fuente: Ezcurra,1974b, p.246.

Es indudable que estas cifras sirven como referencia, pero el número real de
receptores debía ser más alto, pues éste es el número de aparatos declarados. La
expedición de licencias es un dato relativamente fiable. Mucha gente continuó sin pagar
el canon anual y, por tanto, conviene considerar que el número de receptores fuera muy
superior al de la estadística oficial. El ministro de Comunicaciones se dirigió con estas
palabras a la Cámara de los Diputados a raíz de la discusión de la Ley de Radiodifusión:
"Como sabéis, el 90% de los españoles ignoran tuviera que pagar licencias por empleo
de aparatos de radio difusión; abonaban estas licencias aquellos a quienes les venía en
gana y cuando querían. Al tiempo de confeccionar este proyecto, no se ha hecho más
que dar órdenes a fin de que los recaudadores fueran visitando los domicilios de los
vecinos, y comprobando quienes tenían aparatos de esta clase..." (Diario de sesiones de
las Cortes,1934, p.3427).
Un acontecimiento técnico esencial para la radio es la aparición, a finales de
1933, del registro de sonido sobre disco blando. Es importante porque supone la primera
posibilidad de registrar los programas con anterioridad al momento de emisión. Se
pueden grabar fragmentos de obras teatrales, o pequeños reportajes de calle. Es el
nacimiento de la "producción". Al estar planificados los contenidos y existir la
posibilidad de grabarlos, al menos en parte, se presenta la oportunidad de una
producción distinta al directo. Esto supondrá que los programas comienzan a emitirse en
diferido, ganando calidad, suprimiendo errores, e incluso ahorrando tiempo.

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El bajo nivel de lectura en el país da mayor importancia a la radio como gran
medio informativo del momento para generar una opinión pública. La libertad de
expresión permite que la información radiofónica, con debates y críticas del entorno,
sirva especialmente para la propaganda política. Los partidos políticos encuentran en la
radio su plataforma, y la utilizan hasta el abuso. Este medio comienza a ser utilizado
como el canal más importante de comunicación entre el Gobierno y los ciudadanos.
Quizá el momento clave para esta transformación se encuentre en las Elecciones
Generales de noviembre de 1933, en las que se hicieron frecuentes las intervenciones
del Gobierno informando a los electores sobre el desarrollo de la jornada electoral.
Aparece, por primera vez, una orden ministerial destinada a regular la propaganda
política realizada a través de la radio. Esta disposición se publica el 8 de noviembre, tan
sólo once días antes de las Elecciones Generales. Prohíbe la propaganda electoral, pero
permite la transmisión de los actos previamente autorizados. Los cambios políticos
vividos en los últimos años en el país confieren a la radio un protagonismo decisivo.
Los esloganes políticos difundidos llegan a un público hasta ahora inaccesible y, en
algunos casos, muy influenciable.
El desarrollo de la radiodifusión nacional y la reglamentación internacional,
aconsejan a la República la elaboración de una ley marco que ordene el panorama
radiodifusor español. La ley se publica el 26 de junio de 1934, pero el reglamento no
aparecerá hasta el 22 de noviembre del año siguiente. Se dan instrucciones para la
recaudación del pago de las licencias. Durante este año se despachan un total de
213.000, y un año después 800.000. (Gaceta de Madrid, 1934a, p.2011).
La variedad de los programas estimula la imaginación del radioyente que viaja a
lugares exóticos, lejanos, a otras épocas históricas... Las emisiones teatrales gozan, en
esta época, de un fuerte atractivo. El radio-teatro obliga a los actores y a los directores a
suplir la falta de visión mediante el estímulo auditivo. La programación, por otro lado,
estimula las emisiones dedicadas a la mujer, que están presentes en la mayoría de las
radios.
Eduardo Haro Tecglen, en su libro “El niño republicano”, rescata de sus
recuerdos situaciones relacionadas con las mujeres, que veían en la radio una
compañera en un mundo masculino. Actividades tan poco sospechosas hoy en día como
tocar el piano, eran poco aconsejables para las féminas. Habitualmente la mujer queda
en casa, realizando "sus labores", convertida en una cliente potencial a la que, por fin,
tiene acceso a la publicidad. Doble interés: el de la radio hacia la mujer, como obligada

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oyente ávida de su programación. Por otro lado, el de la mujer hacia la radio. Como
medio para abrirse al mundo y reivindicar sus derechos ciudadanos.
Así lo hizo la primera feminista que actuó en la radio española ante los
micrófonos de Radio Ibérica, Teresa de Escoriaza: “Opino que algunos de los puestos
ocupados casi exclusivamente por varones debían ser compartidos con las mujeres, y
algunas de las ocupaciones que ellos desempeñan debieran ser cedidas totalmente, (...)
con la radio-telefonía se acabó el aislamiento espiritual en que venía viviendo, hasta
ahora, la mujer española. (...) Aunque las leyes injustas nos obliguen a ocupar un lugar
secundario en el mundo consciente las ondas redentoras, portadoras del alimento
espiritual, llegarán de hoy en adelante hasta nosotras, (...) y así, por medio del invento
maravilloso, se operará el milagro de nuestra transformación” (1924, p.p.13-14).
En cuanto al diseño de programación, los responsables de las emisoras no se
llevan a engaño. Saben lo que funciona, y lo explotan: entretenimiento e información.
Aunque posteriormente, el abuso de contenidos políticos llegará a provocar protestas
entre los oyentes. Los datos aportados por Unión Radio a la Unión Internacional de
Radiodifusión, correspondientes al año 1935, dieron los siguientes contenidos para las
emisoras de su cadena:

CONTENIDO DE LA PROGRAMACIÓN DE LA EMISORA UNIÓN RADIO

TIPO DE PROGRAMA PORCENTAJE

Música y entretenimiento 58,5


Información 26,6
Culturales 8,4
Religiosos 0,4
Otros 6,1

Fuente: Ezcurra,1974c, p.247

No habían pasado dos años desde la aprobación del decreto de diciembre de


1932, que abría la posibilidad de crear radios locales, cuando el panorama español había
variado de una forma radical. En aquellas fechas existían 67 emisoras distintas. Unión
Radio era la única cadena que se acercaba a la cobertura nacional, y su potencia de
emisión era incomparable a todas las demás. Tenía casi el mismo número de kilovatios

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de potencia que todas las radios locales juntas. En cualquier caso, el desarrollo de las
radios locales supuso una elevación considerable del interés de la población española
por la radio, que ahora tenía unas emisoras que en su información y programación
estaba más cerca de sus intereses y gustos.
Aunque no faltaron opiniones en contra de la politicación excesiva que produjo
en un principio la libertad de expresión. Castelló Rovira ha expresado al respecto las
frases más duras: "La radiodifusión española no ha conocido nunca la libertad de
expresión" (1977:18). La orden del 27 de enero de 1934 volvió a prohibir toda radiación
de palabras, frases o comentarios ajenos a los programas establecidos. Ordenándose la
inmediata clausura de la emisora que radiara noticias políticas no autorizadas.
Eran muy frecuentes las instalaciones de receptores en lugares públicos, lo que
incrementaba de una forma notable la audiencia. La licencia correspondiente, por
supuesto, aumentaba considerablemente:

LICENCIAS PARA USO DE LOS APARATOS Y RADIORECEPTORES

RADIO PESETAS AL AÑO


De galena A razón de 1.50 pesetas
De una cinco lámparas A razón de 12 pesetas
De más de cinco lámparas A razón de 24 pesetas
De cualquier clase con altavoz, en lugar público, casinos, y
toda clase de sociedades de recreo, con arreglo a la
contribución industrial, en la siguiente escala:
CONTRIBUCIÓN PESETAS AL MES
De una a 200 pesetas de A razón de 5 pesetas
contribución trimestral
De 201 a 500 pesetas de A razón de 15 pesetas
contribución trimestral
De 500 una pesetas en A razón de 30 pesetas
adelante de contribución
trimestral

Fuente: Gaceta de Madrid,1934b, p.20

Radio Técnica, revista radiofónica de amplia difusión, describía en un editorial


de mayo de 1936 la fea costumbre de muchos aficionados de mantener abierto y con
toda su potencia su aparato, criticando a aquellos que colocaban los receptores cerca de
las ventanas y patios de las casas con el volumen al máximo, sin tener en cuenta los
derechos del prójimo.

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En estos momentos ya se consideraba la radio como medio extraordinario de
difusión de la palabra hablada y de la música, arma de propaganda comercial, de
información, de cultura literaria y artística... y de simple placer.
Las emisoras locales nacidas a raíz del decreto 1932 ofrecen una programación
más sencilla y de menor duración. En 1935 existen 61 estaciones de estas características
y su horario de emisión abarca cuatro o cinco horas de programación diaria. En este año
la publicidad constituye la principal fuente de ingresos en las grandes ciudades.
La información radiofónica también ha evolucionado. El servicio informativo
"La palabra", estrenado a finales de 1930 en Unión Radio, cuenta en 1936 con diez
ediciones diarias. Cada salida al aire a lo largo de la jornada está dedicado a un tema
distinto y profundiza un aspecto informativo determinado: noticias de interés general,
información comercial, local, deportes... ningún otro medio de comunicación de masas
puede competir con la agilidad de rapidez informativa del medio radiofónico, factor
muy importante en un período histórico con cambios constantes. La radiodifusión pasa
entre los años 1931 y 1936 por una primera etapa dorada, ya que adquiere un gran
reconocimiento entre todos los sectores de la población. Hombres, mujeres, niños,
clases altas, gente humilde... Todos escuchan en algún momento del día la emisión
radiofónica.

2. Análisis de la publicidad radiofónica y su incidencia social.


El periodo comprendido entre el año 1924 -nacimiento de la radio en España- y
el fin de la República en 1936, la actividad publicitaria era mucho mayor de lo que
podemos llegar a pensar observando el escaso número de grabaciones que se han
conservado hasta la fecha. En la actualidad, tan sólo se han podido reunir 19 canciones
comerciales. El resto de publicidad de esta época, para vergüenza de unos y desconsuelo
de la mayoría, ha sido destruida. El objetivo de éste estudio de elaboración propia ha
sido establecer la relación entre las canciones comerciales emitidas en la radio de la
época, los productos anunciados y una sociedad a punto de dividirse en dos bandos
enfrentados en armas. De las 19 Canciones Comerciales, (se utiliza el término canción
comercial para designar al formato publicitario dominante en esta época, en el que un
autor musical -habitualmente de reconocido prestigio- escribe una composición en cuya
letra se alaba al producto o marca en cuestión. Aún no podemos emplear el término
"cuña", ya que los formatos de esta época no se adaptan a su definición, ni en la
duración ni en el estilo) los productos que más se anuncian son bebidas sin alcohol

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(31,5%), seguido de higiene y belleza (21%) y en un porcentaje menor, hogar,
almacenes y productos agrícolas (2 anuncios por sector, lo que significa un 10,5% cada
uno). Un anuncio de limpieza, otro de complementos y uno último de alimentación
forman el porcentaje de “otros”.
La sociedad española en los años precedentes a la Guerra Civil mostraba una
esquizofrénica división. Esta es la razón por la que no se puede deducir fácilmente el
estilo de vida a partir de los productos anunciados. Quizá, lo más que podríamos llegar a
suponer (escuchando estas canciones comerciales) sería que la mujer, tras maquillarse
para tomar un mosto con las amigas, se va de compras a los almacenes... ¿hasta que su
marido llegue de trabajar en el campo? Algo falla.
La mayoría de la publicidad conservada se dirige, sin lugar a dudas, al público
femenino. Sin embargo, no todas las mujeres son iguales. En las grandes ciudades, las
progresistas estaban luchando por conseguir derechos que las equipararan de alguna
manera con los hombres. Sin duda, el hecho de poder tomarse una soda, sin su novio o
marido, en alguna cafetería de renombre ya era un paso adelante. Contrastando con esta
imagen, en el resto del país la mujer vivía en su gran mayoría en un estado muy cercano
a la miseria, en un ambiente rural, con un nivel de analfabetismo elevado y una
ignorancia total de la "lucha" que mantenían las jóvenes feministas en las ciudades.
Lógicamente, la primera publicidad en radio se dirigía a estas últimas. Por un
lado, no se recibía emisión en todo el territorio nacional. Tan sólo en las ciudades podía
disfrutarse de un invento que no era barato. Por otro, si la publicidad buscaba la
contratación tendría que encontrar a aquellos que vivieran en una situación económica
desahogada. Razones demográficas y económicas que ya marcaban, desde su
nacimiento, a la publicidad radiofónica. Conforme la radio evolucionaba y llegara la
década de los treinta, la recepción sería posible en zonas mucho más amplias de la
nación. A ellos se dirigirían en su momento productos como el Mosto Vitamín, que
podía ser degustado "En el bar elegante y en el pueblo distante".
El porcentaje de canciones comerciales por tipo de producto revela, por lo tanto,
que el medio radio tenía un aire femenino. Bebidas sin alcohol (mostos, cafés, malta y
sodas) compiten en minutos con higiene y belleza. Por otro lado, estos datos demuestran
la sutil tendencia elitista de la radio, de la que hablaremos más adelante, ya que estas
mujeres pertenecían a un nivel social elevado, que tan sólo se daba en las grandes
ciudades.

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Fijándonos en las letras -a veces interminables, en temas de más de tres minutos-
de estas Canciones Comerciales, podemos comprender algo mejor a los hombres y
mujeres de la época. La delicadeza buscada en una fémina ("su piel blanca y fina / pues
usa Nievina") podía ser difícil de encontrar: "Busque usted / una chica rechipén / que
muy lejos esté de los cuarenta / de cintura esbelta y muy gentil / de aire primoroso y
sutil / pues si no / aprovecha usted la lección / corre el riesgo de dar / con un furgón".
Puede que el "furgón" no considerara políticamente correcto este anuncio de Soda
Magnesia. Pero lo estamos valorando desde un punto de vista actual. Está claro que para
el autor de esta canción de Pekán y La Dalia, las mujeres son como son, y no lo pueden
evitar: "Si desea el amor de una dama / cómprela usted pieles / Si desea el amor de una
dama / no le ponga un piso / ni le compre tampoco una moto / que es un compromiso /
Cómprela un abriguito enseguida / y comprobará / que por muy pedigüeña que sea / ya
no pide más".
Curiosamente, muchas de estas canciones ofrecen, casi en exclusiva, como
argumento racional la conquista de la mujer: "Si desea el amor de una dama / cómprela
usted pieles / que si son de La Dalia o el Pekán / se le harán de mieles". ¿Será posible
que detectemos un cierto tufillo machista en estos textos? Ya que la postura de los
hombres es un tanto despectiva hacia la mujer en los ejemplos anteriores, veamos qué
palabras ponen en boca de las mujeres: "Ay Carmelo / ya sabemos que adivinas / que
por ti estamos gallinas / porque vas muy bien peinao". El fijador Loras debía hacer
maravillas, está claro. Por lo menos, no llegaremos a presenciar malos tratos a la mujer
y los hijos... siempre que no olvidemos obsequiar al marido con una buena taza de café
La Estrella: "Y la señora y los chiquillos / para eludir las furias de Satán / atravesaban
cuartos y pasillos / para esconderse en el desván".
Aunque resulte divertido destacar estos fragmentos, lo único que hacía el letrista
era recrear estereotipos bien conocidos por el público. La imagen del chulapo (sobre
todo, como veremos más adelante, cuando la mayoría de los temas son chotis) gozaba
del agrado de los oyentes, principalmente por la general afición a la zarzuela. En
cualquier caso, los posibles toques machistas aparecen dentro de un contexto cómico, en
el que la posible agresividad queda diluida entre las buenas intenciones.
Hay que destacar que hablamos de "contexto cómico" en una sociedad
cruelmente dividida, de manera muy clara, en dos clases sociales diferenciadas. Es la
paradoja de estos años. Por supuesto, clase alta y clase baja van a verse reflejadas en la
publicidad. Hemos visto que ya en los primeros años de la radio -no ya como estrategia

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publicitaria, sino por la propia naturaleza del invento- las emisiones eran elitistas. Y,
lógicamente, los productos que se anunciaban también lo serían. Por ejemplo, la
peletería Pekán y la Dalia, según cantaba Angelita Galvani: “Es la casa madrileña
donde encuentran maravillas las señoras de postín”, y por si no quedara claro, repiten:
"para calefacción de las señoras bien". Los hombres, para poder lucir palmito junto a
su envisonada esposa, podían asistir a Sastre Carmena, pues ya se sabía eso de
“Carmena se llama el sastre que viste a la gente bien”.
Pero el tirón popular de la radio hizo que todo tipo de anunciantes aprovechara
el medio para publicitar sus productos. A los atributos "calidad", "exclusivo",
"magnífico" (e incluso "chipén" o “jamón") se añadieron otros que pretendían abarcar
todo tipo de clientes potenciales. Intentando interesar tanto a empresarios como
empleados: "Lo mismo que el potentado / precisa el trabajador / tener en su hogar
amado / un lecho confortador". El somier Numancia era un producto claramente
democrático, que ofrecía descanso sin importarle la clase social del usuario.
Son varios los ejemplos que podemos encontrar haciendo mención a dos
atributos muy preciados por los más humildes: precio y duración del producto. Por
ejemplo, el "Fijador Loras / es el primer fijador / más barato que ninguno", y ya podía
uno gastar litros de fijador, no como con otras marcas: "aunque hay muchos / que muy
poca gente gasta / porque cuestan mucha pasta". Nievina era el no va plus: "Y el uso es
tan fácil / y el precio tan bueno / que puede llamarse / la crema ideal". A ritmo de
chotis, el somier Meseguer nos informaba: "debe usté saber / que el mejor tesoro / es la
marca Meseguer / por su calidá y su duración". Y quizá por aquello de que la "calidá"
no distrajera del mensaje principal, repetían: "hay que ver / lo que dura un somier de
Meseguer".
Ya bien entrados los años treinta, con un público más numeroso y no restringido
a las grandes ciudades los productos agrícolas salen al escenario para ayudar a “El
sencillo y esforzado labrador / ve calmados sus temores y sus males / pues tiene
Cupreclor”. Y en un delirante cuadro coral, los campesinos españoles se lanzan a las
calles llenos de regocijo, dando gracias a la radio por haberles permitido conocer el
azufre Medem: "Campesinos y huertanos / celebran su aparición / y entonan todos
ufanos / las notas de una canción".
Del total de canciones comerciales, el 42,2% está claramente dirigido a la clase
alta, el 21% a la clase baja, y el 36,8% no establece un target claro atendiendo a su nivel
económico. Los productos anunciados en estas primeras canciones comerciales no son

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de primera necesidad. Esto delata la tendencia elitista de la que hablábamos con
anterioridad, ya que de mala manera vamos a comprarnos un abrigo nuevo si apenas
tenemos para comer. Sin embargo, sí se observa una intención por parte de los
anunciantes de no dejar de lado a todo tipo de clientes.
La duración media de estos temas es de 3 minutos. Esto se traduce en una gran
cantidad de atributos, ya sean físicos, funcionales o simbólicos. La reiteración -a veces,
casi abusiva- de la marca busca el recuerdo del oyente, repetir con asiduidad busca el
rápido aprendizaje y eficaz memorización. El estribillo de la canción, sea un chotis o un
cha-cha-cha, es un momento ideal para repetir hasta la saciedad la naturaleza del
producto y el nombre de la marca. Este es un recurso tan utilizado, y obviamente
valioso en la actualidad, que resulta curioso descubrir que, ya en el nacimiento de la
publicidad radiofónica, se usaba el tirón popular de un estribillo o una tonada para
imprimir en la mente del oyente una determinada marca comercial.
El poder de la combinación es tan explosivo, que muchos de esos temas
comerciales siguen siendo recordados en la actualidad. Incluso por aquellos que no los
han escuchado sino un par de veces. La intuición de los primeros anunciantes es
sorprendente. Ninguno de ellos desperdició un minuto en pensar cuál podría ser el mejor
formato para publicitar sus productos. Simplemente, y como ocurriría durante algunas
décadas, se dejaron llevar por los gustos populares. Y acertaron. Los oyentes adoptaron
esos temas, sin plantearse su origen comercial, con el mismo agrado con el que acogían
otro tipo de canciones.
De hecho, las letras de algunos de estos temas son tan poéticas que apenas dejan
entrever que es una Canción Comercial: "Cuando Dios creó este mundo / quiso dar a
Adán y Eva / las delicias más hermosas / que es posible suponer. / Mas la dicha fue
incompleta / pues entre tantos placeres / les faltó en el Paraíso / una taza de café".
Cafés la Estrella apenas lograba igualar en lirismo a Cocaína en flor, que se lleva la
palma: "Qué dulce impresión siento / al acercarme junto a tu vera / me aprisiona un
delirio / siento quimera, dicha y placer. / Esto es un gran misterio / que tú no entiendes
y yo tampoco / sé que te vuelves loco / con mi placer, con mi querer". Una pasión no
dirigida a un hombre, sino a un bote de aromas. De esta manera, la publicidad
radiofónica consigue romper la barrera establecida en la mente del oyente entre
publicidad y manifestación artística. El acabado de estas canciones tuvo mucho que ver
con esto, por supuesto. Los autores de los temas conocían las claves del éxito. No en

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vano ya habían creado canciones que eran tarareadas por cientos de miles de personas
en todo el país.
El ser aceptado como una canción más tiene sus pros y sus contras. Por un lado,
la canción se populariza enormemente. Pero, por otro, puede perderse el objetivo
principal: promocionar nuestra marca sin género de dudas. Quizá ante el miedo de este
efecto indeseable, los autores incluyen en la canción la presencia del locutor. La voz,
por tanto, sigue ligada a los tiempos de la música. La locución no aparece aún en
solitario en las canciones comerciales de esta época, aunque rompe claramente con el
estilo de la canción interpretada. De la muestra analizada, casi en la mitad aparece el
locutor (que en la actualidad domina sin discusión el discurso publicitario radiofónico):
un 42% de las Canciones Comerciales de estos años incluyen esta figura (o al mismo
intérprete del tema, que deja de cantar para recitar el mensaje) mientras que todavía el
58% de la muestra sigue el esquema clásico de cualquier tema musical.
En las canciones con locución, no se puede establecer dónde aparecerá esta. En
algunos casos, aparece en medio de la canción. En ocasiones actúa como cierre del
mensaje, y en otras el cantante hace su entrada tras un enunciado del locutor, pero este
último jamás aparecerá si no es en compañía del tema musical central. En el caso de la
locución, el mensaje alejado por unos instantes del cuerpo musical, podemos descubrir
que la mujer se encuentra claramente en inferioridad en este aspecto. Tan sólo en una de
las Canciones Comerciales analizadas aparece la voz de una locutora. La voz poderosa
del hombre, que en muchos casos se acerca al grito del mensaje publicitario, resulta para
la época más llamativa que el cierre efectuado por una mujer.
La locución en estas Canciones Comerciales oscila entre el estilo gritado y el
feriado (el profesional tiene un control continuo y total sobre los tonos que está
emitiendo) . El locutor intenta llamar la atención del oyente de la manera más arcaica
posible: gritando. La voz se encuentra en una tesitura altísima que, sumada al volumen
que intenta alcanzar, roza el grito. Junto al cantante y locutor, una tercera figura aparece
en estas Canciones Comerciales: el actor. El actor (o actriz) va a aportar nuevos
atributos al anuncio. Abrirá nuevos caminos al mensaje publicitario, haciendo más
cercano el producto al oyente o explotando la situación cómica del mensaje. Sin
embargo no es aún un recurso muy utilizado, pues tendremos que esperar hasta los años
50 para que se escriban diálogos "puros", como corazón del mensaje publicitario y no
subordinados al tema musical. Un ejemplo: Están Laurel y Oliver Ardi (sosias
radiofónicos de los conocidísimos El gordo y el flaco) comentan las bondades de los

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sastres madrileños:"Sé, Laurel, de un sastre/ que vive en Madrid/ Ay, Ardi, te marchas/
¿Y que harás allí?/ Me voy a casar/ con una morena/ Y hacerme un gabán/ en casa
Carmena".
La inclusión de diálogos en las Canciones Comerciales se trata, en definitiva, de
un recurso interesante, que ayudaba a potenciar la argumentación y creaba pequeñas
situaciones dramatizadas tan del gusto de los oyentes. De ahí que el género
predominante sea el exclusivamente musical, con un 73,7% del total, mientras que los
temas que incluyen diálogos son mucho más escasos, un 26,3%. El diálogo ayuda al
anunciante a exponer sus argumentos, independientemente del corsé musical, que exige
al texto una sumisión métrica. Además, es interesante descubrir que (en la mayoría de
los casos) el sexo de los actores responde al target del anuncio. En productos para
hombres, el diálogo es masculino. Las mujeres prefieren confiar en el diálogo "casual"
entre dos féminas que comentan las virtudes de un producto. El diálogo hombre-mujer
suele producirse en canciones comerciales de productos cuyo uso no es propio de un
sexo en particular.
Las voces intérpretes de las canciones son principalmente femeninas, un 37%
del total. Los temas interpretados por hombres o por una pareja hombre-mujer, una de
cada sexo, son siete en ambos casos (el 31,5 %). Al contrario a lo que sucedía con el
diálogo dramatizado, no parece existir una relación directa entre el sexo de la voz
cantante y el producto anunciado. Volvemos a encontrarnos con la falta de método y la
carencia de modelos publicitarios en la radio de aquella época. La elección de un, o una,
cantante dependía en gran medida de su fama y del género de la canción, que podía ser
más adecuada para uno u otro sexo. Esa forma intuitiva de realizar las canciones
comerciales hace que productos agrícolas como Cupreclor o Azufres Medem sean
cantados por hombres, pero que esa correspondencia no se siga en otros productos
claramente destinados a un sexo determinado.
En cuanto al número de voces que podemos escuchar en estos temas,
predominan los coros (47,5%) formados de tres o cuatro voces distintas. También las
parejas aparecen con frecuencia, un 36,8% del total. El intérprete solista tan sólo
podemos encontrarlo en tres de estas Canciones Comerciales (15,8%). En estas primeras
Canciones Comerciales se tiende a utilizar varias voces para dar al tema más dinamismo
e implicar al receptor. Hay que destacar que todas las voces pertenecen a adultos
(hombres o mujeres). Un recurso que se empleará más adelante con asiduidad no ha
aparecido aún: en estas canciones no aparecen niños, jóvenes, ni personas mayores, ya

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sea cantando, interpretando o locutando. Curiosamente, ninguno de los productos se
dirige especialmente a estos sectores minoritarios.
Un fenómeno llamativo a destacar es la mención a famosos en varias de estas
Canciones Comerciales. En estos casos se nombra a personajes reales de reconocido
prestigio que son usados para legitimar el producto. De esta manera se justifica su valor
y le añaden credibilidad a la marca anunciada. Por un lado, nos encontramos ante la
contratación de nombres famosos en la creación de las canciones: músicos notables,
letristas célebres (por ejemplo, el novelista Álvaro Retana -que se consideraba a sí
mismo como el novelista más guapo de España, como letrista del popularísimo chotis de
la peletería el Pekán de Don Cirilo Fernández), o cantantes famosos, especialmente por
sus apariciones en zarzuelas. En otros casos, el texto del anuncio radiado hace expresa
mención a un personaje célebre bien conocido por el oyente de la época.
Existe una relación directa entre los productos dirigidos a la clase alta y el
empleo de este recurso. Tomar café La Estrella ya no sería lo mismo tras saber que
"Hoy lo toma Don Pedro Rico / y por eso está tan hermoso / y lo toma Paulino
Uzcúdum / porque así sale victorioso". Hoy no son personajes populares, pero en su
momento eran muy nombrados. Pedro Rico fue alcalde de Madrid entre los años 1931 y
1934, mientras que Paulino Uzcúndum se hizo con el título europeo de boxeo en 1926.
La Estrella realizó varias canciones nombrando a personajes prestigiosos: "Ay, el
cafetito / bien tostadito / nunca sienta mal / y lo dice así Pérez Madrigal". Aquí se usa
la imagen de Pérez Madrigal, diputado y político muy popular de la época. Sastre
Carmena se decidió por el mundo del espectáculo. No sólo creó unos clónicos de Stan
Laurel y Oliver Hardy (llamados Están y Ardi) para que protagonizaran una de sus
canciones comerciales, sino que incluía en el texto a Adolfo Menjou, actor francés que a
raíz de su papel en Una mujer de París bajo las ordenes de Chaplin, encarnó para el
público el arquetipo de dandi parisino, elegante y vividor. "Cuando me lo ponga /ya vas
a ver tú /seré más esbelto /que Adolfo Menjou"
Otra modalidad de este fenómeno consistía en incluir en la canción el nombre
del dueño de la tienda, que se presentaba a sí mismo como garante de la calidad de los
productos. Esto sucede, por ejemplo, en Pekán y La Dalia: "Tiendas de primera / que
ninguno ha superado / pues jamás con Don Cirilo / fue posible competir" y "Don Cirilo
Fernández le brinda / lo mejor que existe / conque váyase a Príncipe, 9 / y no se
despiste". No obstante, los temas musicales en cuyos textos encontramos nombres

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célebres son escasos. Del total analizado, sólo hay un 23,3% (5 canciones) que si que lo
hacen, mientras que el resto, un 73,7%, no lo hacen (14 canciones).
En los primeros casos, el anunciante parece estar aprovechándose de la fama de
un tercero de manera ilícita. Puede que fuera así, puesto que no existía contraprestación
económica por el uso de esa mención. De todas formas, esos establecimientos ya eran lo
suficientemente prestigiosos como para que el propio personaje nombrado viera
acrecentarse su notoriedad social. De algún modo, ambos resultaban beneficiados.
Tendría que pasar casi medio siglo antes de que se publicara una norma legal que
regulara el derecho a la propia imagen.
Los gustos musicales de los oyentes eran una buena referencia a la hora de crear
una Canción Comercial. Un tema de moda (por ejemplo, una mazurca) podía provocar
la inmediata aparición de varias canciones publicitarias de este estilo. Si era posible,
escrita e interpretada por los mismos autores del éxito. El contenido altamente expresivo
de la música relata, acompaña, entretiene, y es fuente de cultura en cualquier sociedad.
La gente cantaba los anuncios como cantaba las canciones de moda o las tradicionales.
Por eso era tan importante conseguir una música pegadiza, letra con gancho y una buena
rima para facilitar su recuerdo. Se convirtieron en un vehículo idóneo para hacer
recordar las bondades de los productos.
Era durante la mañana cuando sonaban los anuncios más postineros, como
Pekán y la Dalia, Café la Estrella... Lo importante era recordar la letra. Los
compositores de esta época tenían varias fuentes musicales de donde conseguir
inspiración: procedente de Europa, como la mazurca polaca del Paraguas Vizcaíno;
ritmos americanos como el foxtrot de Nievina, el slow foxtrot de Hojas Beter o la rumba
tropical afrocubana del Café La Estrella. Sin embargo, los temas musicales nacionales
ganan aún por goleada. Tendrán que pasar diez años y una Guerra Civil hasta que las
Canciones Comerciales usen en su mayoría ritmos extranjeros, como pericones
uruguayos, habaneras, rancheras y hasta danzas persas. Estas canciones nacionales son,
principalmente, chotis (peletería Pekán y La Dalia, Somier Numancia) y pasacalles
(Sastre Carmena). Aunque un recorrido por estas canciones publicitarias es un recorrido
por la geografía española: jotas valencianas (arroz Sos), pasodobles madrileños (Café
La Estrella), parrandas murcianas (azufres Médem) o sardanas (Cupreclor).
Existe una tendencia, de incluir el precio como elemento de decisión a la
compra. No sucede en productos claramente destinados a la clase alta, pero hay un gran
porcentaje de canciones en las que se menciona su ajustado precio. Muchas veces, esto

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no significa que nos encontremos ante marcas destinadas a un público humilde, pero el
anunciante no quiere perder ningún posible cliente por lo que junto a valores como
“calidad” o “prestigio” puede incluir “frases como “precio razonable”, “nada caro”,
“barato” o “todos los precios”. Tan sólo encontramos dos Canciones Comerciales en las
que aparece el precio exacto del producto. Se trata del Fijador Loras (me da un brillo
colosal / y me lo preparo en casa / y pa mi no hay otro igual. /¿Y eso es muy caro?
Sesenta céntimos / y el sobre grande una peseta”) y el Somier Numancia (Olvida ya tus
apuros / y dices a tu mujer: / Cipriana, toma seis duros / para un somier”). Estos dos
casos en particular son marcas dirigidas a la clase baja. No debemos pensar que el
Fijador Loras, al ser un producto cosmético, se aleja de las personas humildes. En su
texto se hace mención a aquellos fijadores tan caros que no hay quien se los compre. O,
si ahorramos, nos da reparo gastarlos. Por tanto, tan sólo dos canciones mencionan
expresamente el precio (10,5%). Pero son frecuentes las que hacen mención indirecta a
su atractivo económico, el 26% del total.
Pero, como hemos comentado, la mayoría de productos no se detiene en
hacer referencia al precio. Prefieren convencer al público con argumentos persuasivos.
Esto se demuestra en las canciones analizadas, pues un gran porcentaje utiliza
argumentos persuasivos (42,2%), el 20,8% se decanta por un estilo persuasivo-
implicativo, un 26,3 prefiere la implicación pura y solamente dos temas utilizan el
recurso del humor para atraer al oyente. por otro lado, los atributos destacados en las
letras de estos temas son principalmente físicos, como su diseño, brillo... aunque
convenientemente arropados por atributos psicológicos como el prestigio. En tres
minutos da tiempo a decir muchas cosas. Los textos de estas Canciones Comerciales
muestran la tendencia de los letristas a usar los argumentos persuasivos, en los que el
beneficio suele ser tangible, físico: “Si desea el amor de una dama / cómprela usted
pieles (...) cómprele un abriguito / y se le harán de mieles”. Algunos productos, como
el Mosto Vitamín, incluso se ofrecen como panaceas contra la vejez: “Lo toma el
abuelo / y te digo que alarga la vida”. El recurso del humor destaca en una canción de
Café La Estrella: “Las broncas de Don Facundo al ir a desayunar/eran lo más
tremebundo que se pueda imaginar/.Antes de ir a la oficina le servían el café/que era un
agua de cocina mezclado con no se qué/.Y la señora y todos los chiquillos, para eludir
las furias del Satán/atravesaban cuartos y pasillos a refugiarse en el desván/.Y la pobre
cocinera, que era la mayor culpable/dentro de la carbonera se ponía negra, ya no hay
quien le hable”.

17
En la muestra analizada, los atributos que aparecen con mayor frecuencia, por
tanto, son los físicos (el 62%), mientras que en un 52,4% encontramos atributos
psicológicos y en menos de la mitad (el 47,2%) funcionales. Las palabras “prestigio” y
“calidad” son las que aparecen con más asiduidad. Podemos encontrarlas en un 68,2%
de estas Canciones Comerciales, prácticamente en la misma proporción (sensiblemente
más numerosa es la mención al prestigio).
Podemos llegar a la conclusión que al son de ritmos como el chotis o pasacalles,
aquellos que triunfaban en los bailes de la época, los anunciantes ofertaban sus
productos. Productos principalmente orientados a un consumidor pudiente, en esa
España dividida entre ricos y pobres. Las mujeres eran el objetivo principal de esta
publicidad, a las que se les exponían las virtudes de bebidas sin alcohol y productos de
higiene y belleza, en su mayoría. Un ritmo conocido, obra de un compositor experto e
interpretado por una buena voz. ¿Cómo podía existir rechazo a la publicidad
radiofónica? Nada parece provocar esta reacción, pues estas canciones comerciales se
integran perfectamente en la programación de la radio de la época.
Las cantantes, porque las voces femeninas son más numerosas que las
masculinas, son las protagonistas de unos anuncios que, al seguir los cánones de una
canción al uso, apenas deja constancia de su objetivo comercial. Para solucionarlo,
aparece la figura del locutor. Con su voz fuerte, casi convertida en grito, que nos hace
olvidar por un segundo la tonada para recordarnos que tal o cual producto es mejor que
ninguno. La canción comercial, como un caballo de Troya persuasivo, es aceptada con
agrado por parte del oyente como un tema musical más. En el estribillo, la marca, para
que quede en la memoria. Por tanto, argumentos persuasivos en la mayoría de las piezas
analizadas y multitud de atributos. Todos los que de tiempo a exponer en tres minutos
de canción, aunque al final los más utilizados sean el prestigio y la calidad, que
aparecen en siete de cada diez canciones comerciales de la muestra.
La radiodifusión pasó entre estos años por una primera etapa dorada, ya que
adquirió un gran reconocimiento entre todos los sectores de la población: hombres,
mujeres, niños, clases altas, gente humilde..., Todos escuchaban en algún momento del
día la emisión radiofónica. Esto lo recordaba con humor Ramón Gómez de la Serna:
“Así como hay divorciadas porque su marido se dedica al alcohol, a las mujeres o al
juego, las hay ahora porque el marido se dedica demasiado a la radiocomunicación”
(El Sol, 1924, 29 de octubre).

18
3. Conclusión.
Resulta interesante comprobar cómo los primeros -y enormes- receptores, y las
emisiones que para ellos se emitían, tenían como consumidores a miembros de una clase
social acomodada. Un sector privilegiado, que mostraba una marcada tendencia
progresista en sus costumbres, y que fue el primero en gozar de la espectacular novedad
radiofónica. Por otro lado, como muestra de la división cruel del país, una clase baja
que vivía apenas con sus necesidades básicas cubiertas. Una clase que, cuando
descubriera la radio, tendría a su alcance una fuente gratuita de entretenimiento e
información:
Es preciso pensar en lo que era, y sigue siendo en parte, el campesino
español para calcular la revolución implícita en el simple hecho de
poner a su alcance el servicio de radio. Hasta hace poco, y en muchos
puntos de la nación, todavía el español era, en cuanto al tono de su
vida y a los problemas y preocupaciones de su conciencia, el mismo
hombre que habitaba en la península bajo la dominación romana o
bajo el reino Visigótigo... (El Sol,1933,14 de abril, p.23).

Evitar caer en la imagen nostálgica de aquellos años es la mejor manera de


valorar la evolución del nuevo medio. De una emisión precaria, sin calidad,
principalmente musical, a una radio con una programación completa, estudiada, plural e
informativa. Única referencia de la realidad para millones de españoles, que escuchan
cómo en septiembre de 1931, durante una huelga en Manresa, estallan 16 bombas.
Escuchan cómo en agosto de 1932 el gobierno, tras el intento de golpe de estado del
general Sanjurjo, suspende 114 periódicos de Madrid. Cómo son agredidos, e incluso
muertos, ciudadanos cuyo mayor crimen fue repartir pasquines, o lucir corbata y
sombrero.
En definitiva la década de los treinta fue una época de crisis económica de una
población muy dividida socialmente, políticamente heterogénea o inmadura y
psicológicamente atónita y desesperada. Estos y otros problemas sin resolver hicieron
que 1936 cayera en la más dramática de las situaciones históricas: La Guerra Civil.
Entre los innumerables sueños y proyectos destruidos por la guerra se
encontraba la radio. Durante los años de guerra olvidaría todo lo que había conseguido,
y tardaría años en retomar el impulso suficiente para seguir evolucionando.
“La Guerra Civil destruyó las esperanzas políticas de toda una generación de
españoles; pero también formó parte del renacimiento de España en el siglo XX”
(Thomas, 1977, p.1013).

19
BIBLIOGRAFÍA.
AAVV. (1984). Guía comercial. Nostalgia de la publicidad musical de los años 30, 40
y 50. Madrid: Cámara de Comercio e Industria de Madrid.
AAVV. (1991). Mariquita Pérez y otras canciones comerciales. Madrid: Cámara de
Comercio e Industria de Madrid.
AAVV. (1993). Antología de las canciones publicitarias de los años 30, 40 y 50.
Madrid: Cámara de Comercio e Industria de Madrid.
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Vol.2. Barcelona: Planeta
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Ministros. Madrid:Dirección General del Instituto Geográfico Catastral y de Estadística.
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la Revolución. La República y la guerra civil 1931-1939 (p. 265). Barcelona: Crítica
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DIARIO DE SESIONES DE LAS CORTES (1934, 5 de junio). El Ministro de
Comunicaciones se dirigió a la Cámara de los Diputados. Nº 93, p. 3.427
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GACETA DE MADRID. (1932, 13 de diciembre). Ministerio de la Gobernación.
Exposición: Decreto de 8 de diciembre de 1932, el Ministerio de la Gobernación
Santiago Casares Quiroga. Gaceta de Madrid, 348, 1829
GACETA DE MADRID. (1934, 28 de junio). Ministerio de las Comunicaciones. Las
Cortes han decretado y sancionado la siguiente ley en Madrid 26 de junio de 1934.
Gaceta de Madrid, 179, 20-2011
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HARO TECGLEN, E. (1996). El niño Republicano. Madrid: Santillana
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Ediciones Éxito S.A.
RADIO SPORT (1930). Buenas emisoras y buenos programas pide el público. Radio
Sport, 79, 17
THOMAS, H., (1977). La Guerra Civil Española. Barcelona: Ediciones Éxito S.A.

20
pos de logros relacionados con el derecho de las mujeres al trabajo, a la educación o a
dignificar sus condiciones de vida1.
En tiempos de la Restauración, el reformismo político de la burguesía y las
clases medias provoca el surgimiento de medidas políticas encaminadas a la mejora
social del colectivo femenino; se establece una legislación y unos subsidios públicos
que intentan evitar riesgos laborales, así como incentivar y proteger a las madres y a los
núcleos familiares. Sin embargo, este corpus jurídico, más que un beneficio en la
situación de las mujeres, lo que pretendía era el establecimiento de una determinada
división sexual del trabajo. Esto quiere decir que, mientras a los hombres se les
reservaba la función productiva dentro de la sociedad, al conjunto de las mujeres se le
otorgaba el rol reproductivo incluso en el mercado laboral: los puestos que las mujeres
podían ocupar estaban relacionados con su condición de esposas y madres.
Ya con posterioridad a la finalización de la Primera Guerra Mundial se
observan una serie de transformaciones en lo que al mercado laboral nacional se refiere.
Una de las principales será la incorporación gradual de las mujeres al mismo, lo que
provocó la aparición de unas nuevas relaciones laborales, sindicales y políticas.
Mientras las mujeres de clase media y con cierta preparación académica se incorporan a
determinados puestos de la Administración Pública del Estado, las pertenecientes a la
clase obrera se acogen cada vez más a la modalidad del trabajo a domicilio, el cual
reunía algunas características que lo hacían propicio para la sociedad del momento:
abarataba los costes de subcontratación, no alteraba el orden jerárquico (patriarcal)
preexistente en las familias, permitía que dichas mujeres se dedicaran a la atención de
los hijos en el hogar, y un aspecto no menos importante, acallaba las críticas y evitaba el
rechazo masculino al trabajo femenino asalariado fuera del ámbito doméstico.
En cuanto a las relaciones de género en aquella época, podremos decir que se
trata de un momento de transición en el que las mujeres comienzan a reivindicar la
equiparación con los varones en todas las facetas (tanto política, como jurídica y
socioeconómica). A pesar de ello, continúa perviviendo el atavismo que relegaba a las
mujeres a la parcela restringida de lo privado y familiar, mientras que los hombres
seguían erigiéndose como los dominadores de la esfera pública. Frente a esta realidad,
se crean redes asociativas femeninas gracias a la interrelación que se establece entre las
mujeres en los distintos centros de trabajo, barrios obreros y otros espacios de reunión.

1
Ramos, Mª D. (2000). Identidad de género, feminismo y movimientos sociales en España. Revista de
Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco, 21, 523-552.

2
Sin embargo, estas estructuras surgidas para la reivindicación raramente eran dirigidas
por esas mismas mujeres. En lo concerniente a las protestas femeninas, hay que decir
que éstas surgen en cuanto se produce una escasez de medios materiales, lo cual
provoca a su vez, como menciona Hobsbawn (1987), crisis de subsistencia en las
familias obreras y la reacción de las trabajadoras en defensa de ese entorno privado en
el que principalmente desarrollaban su actividad2.
En este punto es conveniente hacer referencia al concepto de productividad
emergido de la industrialización para poder comprender la consideración que se tenía
del trabajo doméstico en el periodo que estamos tratando de los años que siguen a la
Gran Guerra y que, en muchos aspectos, pervive en la actualidad. Dicho concepto
altera las nociones de tiempo y espacio según se venían conociendo con anterioridad, lo
que a su vez repercutirá en la economía del hogar, basada a partir de entonces (como
ocurre en las fábricas) en una buena gestión y administración. Asimismo, la
productividad se define como el conjunto de actividades cuyas prestaciones constituyen
un valor de cambio, por lo que las labores domésticas no se enmarcaban dentro de esas
“actividades productivas”. A pesar de ello, se van introduciendo (lógicamente, tras
largas movilizaciones) medidas sociales como los permisos de maternidad y los horarios
de lactancia, aunque no sería hasta muy avanzada la segunda mitad del siglo XX cuando
en España se hicieran verdaderas políticas de conciliación de la vida familiar y laboral
con la llegada de lo que se ha dado en llamar “Estado del Bienestar”.
Volviendo a la época que era objeto de esta breve introducción, el trabajo
femenino siempre estaba peor pagado y estaba destinado a ocupar puestos inferiores a
los de los hombres (principalmente, en sectores como el textil, el servicio doméstico y
la industria productora de alimentos). Por lo tanto, estos empleos reproducían las
labores domésticas de las mujeres y no ponían en duda los roles asignados a cada uno
de los sexos por los principios de la sociedad patriarcal. Aún con estos condicionantes,
los hombres veían la incorporación femenina al mercado laboral como una amenaza en
forma de mano de obra barata, lo que comportaba según su visión una competencia
desleal hacia ellos.
Puesto que hemos mencionado la importancia de las normas patriarcales que
regían una sociedad como la española de aquel tiempo, observaremos a continuación la
evolución histórica que ha sufrido la estrecha relación que existe en nuestro país entre el

2
Hobsbawm, E. J. (1987). El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la evolución de la clase obrera.
Barcelona: Crítica.

3
capitalismo y el patriarcado con relación al trabajo femenino fuera del ámbito
doméstico. En un primer momento, los hombres se opusieron frontalmente a la
incorporación de las mujeres al mercado laboral; posteriormente, forzaron a los patronos
a concederles unos puestos más cualificados y mejor remunerados que a las féminas;
por último, intentarán que se les concedan aumentos salariales lo suficientemente
elevados como para mantener a sus esposas en el hogar familiar, haciendo innecesaria
su posible aportación a la economía doméstica.
Las malas condiciones laborales de las mujeres, provocadas por una desigualdad
de origen sexual que las abocaba a estar preparadas más para las funciones
reproductivas que para las productivas, impulsaron su adhesión a las organizaciones de
clase (la única alternativa a este asociacionismo femenino hasta ese momento la
constituía la Iglesia, que más que incentivar a las mujeres a la participación social
intentaba disuadirlas de que militaran en aquéllas). Pero pronto tomaron conciencia de
que formaban parte de un colectivo con necesidades, inquietudes y reivindicaciones
propias y específicas dentro de ese tejido asociativo. En este punto surgirá la disyuntiva
entre las partidarias de defender dichas peticiones en el marco de los partidos y
sindicatos de clase obrera3 y las que, en cambio, eran favorables a la creación de
organizaciones exclusivamente feministas que asumieran la defensa de los derechos y
las solicitudes de las mujeres trabajadoras4.
Con la llegada de la II República, se producen una serie de avances de tipo
legislativo en la situación de las mujeres: se redacta una Ley del divorcio, se establece el
principio de igualdad civil en el matrimonio, se consigue el derecho al voto femenino y
se elimina el factor sexual como fundamento de privilegio jurídico. Además, las
mujeres comienzan a afiliarse y a reunirse en torno a las organizaciones sociales (sobre
todo los sindicatos) para, mediante la presión ejercida a través de la huelga, obtener
otros derechos adicionales a los citados con anterioridad como el descanso reglado
después del parto, las mejoras salariales y en las condiciones de trabajo. Pese a ello,
tampoco conseguirán ocupar puestos de relevancia en este tipo de asociaciones durante
este periodo.
En los prolegómenos de la Guerra Civil aparecieron asociaciones en las que se
agrupaban las trabajadoras según su tendencia ideológica dentro del movimiento obrero,
alcanzando el cenit de su actividad durante el transcurso de la contienda. Por citar las

3
Zetkin, C. (1976). La cuestión femenina y la lucha contra el reformismo. Barcelona: Anagrama.
4
Kollontai, A. (1982). Mujer, historia y sociedad. Sobre la liberación de la mujer. Barcelona: Fontamara.

4
más importantes, mencionaremos Mujeres Antifascistas (AMA), que estaba bajo el
amparo del Partido Comunista; Mujeres Libres, nacida en el seno de la CNT; y Unión
de Muchachas, órgano de la Juventud Socialista Unificada5. Todas éstas se manejaron
en torno a lo que se ha dado en llamar “feminismo proletario”, pero, como veremos,
tenían concepciones bastante diferentes acerca del papel que deberían ocupar las
mujeres en la sociedad, sobre todo en una sociedad en crisis como lo era en aquellos
años la española.
Mujeres Antifascistas fue la que alcanzó mayor relevancia al recibir el encargo
del gobierno republicano de ayudar en la retaguardia de los distintos frentes. Esta
organización defendió la dicotomía entre los ámbitos masculino y femenino y una
maternidad de responsabilidad social. Sin embargo, pese a la gran difusión que alcanzó
su revista, Mujeres, y a lo eficaz que resultó como elemento de movilización femenina,
nunca describió a las mujeres como sujetos con identidad propia6.
Mujeres Libres, en cambio, propuso desde un principio un cambio en el papel
que las mujeres juegan en la sociedad, con lo que se apostaba por una estrategia
feminista, además de por la vía de transformación social según los parámetros
libertarios. La evolución de los acontecimientos bélicos hizo que el objetivo de la
igualdad de los sexos palideciera ante necesidades más perentorias, a pesar de la fuerte
implantación que consiguió esta organización, sobre todo en las zonas en las que los
ácratas predominaban sobre otras opciones políticas7. Por último, Unión de Muchachas,
creada ya en plena Guerra Civil, y su órgano oficial, la revista Muchachas, intentaban
introducir a las jóvenes en cuestiones educativas, culturales y políticas. Sus miembros
cumplían funciones de intendencia y ayuda logística tras las líneas del frente.
La situación de las mujeres en España al finalizar la Guerra Civil puede ser
calificada de paradójica, ya que, además de formar un colectivo fragmentado por la
pertenencia a diferentes clases sociales de sus componentes, tienen entre ellas otro
factor sustancial que las divide: el hecho de pertenecer al bando de los vencedores o de
los vencidos. El nuevo régimen surgido tras la sublevación y la contienda se encargará
de abortar todos los mecanismos en pro de la igualdad sexual puestos en marcha durante
el período de la II República: el derecho al sufragio, al matrimonio civil, al divorcio, al

5
Núñez Pérez, M. G. (1989). Trabajadoras en la Segunda República. Madrid: Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social.
6
Mangini, S. (1997). Recuerdos de la Resistencia. La voz de las mujeres en la Guerra Civil española.
Barcelona: Península.
7
Nash, M. (1989). Las mujeres en la Guerra Civil. Madrid: Taurus.

5
acceso a todos los niveles educativos en paridad de condiciones que los hombres,
apertura del mercado laboral para las mujeres, incentivos a la participación en la vida
pública (tanto en instituciones como en partidos políticos, sindicatos y otras
asociaciones).
La anulación de todos estos logros se produjo gracias a la acción en diversos
frentes. En primer lugar, desde el punto de vista de los mecanismos represivos que
dispuso el nuevo gobierno en su ordenamiento legal, con normas tales como la Ley de
represión de la masonería y el comunismo o la Ley de Seguridad del Estado. Asimismo,
la actuación de las fuerzas policiales persiguiendo a todas aquellas mujeres que se
habían significado por su militancia en partidos y sindicatos de izquierda hizo que a
éstas sólo les quedara el camino de la cárcel, el exilio político o, en el mejor de los
casos, el miedo y el silencio para aquellas que permanecían en el país.
Otro campo en el que se puso especial énfasis por parte del régimen franquista
fue el educativo: tanto desde las escuelas como desde las otras instituciones fomentadas
y favorecidas por el Estado (la Iglesia y la Sección Femenina de Falange, dirigida en sus
primeros años por Pilar, hermana de José Antonio Primo de Rivera) se intentaba
transmitir el discurso de la domesticidad y de la perfecta casada. Durante la dictadura se
asumen los principios pedagógicos más reaccionarios del siglo XIX, que impulsaban la
división de los contenidos educativos en base a la división de los sexos.
Por tanto, según lo visto podemos decir que uno de los rasgos característicos y
definitorios del régimen franquista es el patriarcal; la sociedad se encontraba
jerarquizada no sólo en razón de las diferencias de clase, sino que además lo estaba en
términos de dominación y tutela de género. Las mujeres volvían a ser consideradas
como seres apegados a la naturaleza por su capacidad reproductiva (incluso las solteras,
viudas y casadas sin descendencia tenían la responsabilidad de lo que dio en llamar
“maternidad social”), reservándose el espacio de actuación pública exclusivamente a los
hombres. Según la autora Marina Subirats (1983), este hecho se puede deber a que
“hombres y mujeres tenían misiones totalmente diferentes en la sociedad”8, por lo que
se opinaba que la educación diferenciada sexualmente era necesaria para conseguir los
objetivos pretendidos de cada uno. Sin embargo, no sólo se ofrecían dos modelos
educativos diferentes, sino que uno de ellos era superior al otro y les otorgaba el rol

8
Subirats, M. (1983). La educación femenina: la emergencia de la escuela separada en España.
Barcelona: Universidad Autónoma de Barcelona.

6
dominante a los hombres, ofreciéndoles de este modo unas mayores posibilidades de
actuación en el entorno social.
En cuanto al asociacionismo femenino durante el primer período de la dictadura,
caben destacar dos de los agentes socializadores más importantes para las mujeres
durante todo el franquismo: la ya mencionada Sección Femenina, y Acción Católica.
Ambas instituciones (ya que no eran simples asociaciones al estar bajo el amparo
directo del Estado) tenían una concepción similar de los que deberían ser los pilares
fundamentales en los que se basara la educación destinada a las mujeres: la Patria, la Fe
católica y el natalismo, principal aportación femenina a la construcción del Estado
ideado por los jerarcas del régimen.

2. Pasionaria: militante comunista


Dolores Ibárruri Gómez (aunque su verdadero nombre era Isidora) nace en
Gallarta, provincia de Vizcaya, el 9 de diciembre de 1895 en el seno de una familia
minera pobre. Se crió bajo la influencia de los ideales carlistas de su padre, cosa
bastante frecuente por aquel tiempo en esa zona, uno de los centros siderometalúrgicos
de la España de finales del s.XIX. Parece ser que fue acudiendo a los mítines carlistas
cuando se forjó el carácter de excelente oradora de la que posteriormente sería conocida
como “La Pasionaria”.

El pseudónimo que la acompañaría toda su vida y que la haría una figura


reconocida internacionalmente surge a raíz de la publicación con tal sobrenombre de su
primer artículo en el diario El minero vizcaíno en 1918. Ya por entonces había contraído
matrimonio con el socialista Julián Ruiz dos años antes; el 15 de abril de 1920 la
agrupación del Partido Socialista Obrero Español de Somorrostro, en la que ambos
militaban, se une a la fundación del Partido Comunista Español e inmediatamente
Pasionaria es nombrada miembro del Comité Provincial del partido. Al año siguiente,
dicha formación se fusionaría con otra creando el Partido Comunista de España (PCE)
que persiste aún en nuestros días y en el que Dolores militaría hasta su muerte en 19899.

En 1930, tras la caída de la dictadura del General Miguel Primo de Rivera y en


los estertores del reinado de Alfonso XIII, es nombrada miembro del Comité Central del
PCE, cargo que revalidaría en el Congreso celebrado en Sevilla en marzo de 1932, en el

9
Peña, L. (1999). Nota biográfica de la Pasionaria. España Roja. [publicación en línea]. Disponible desde
Internet en: http://www.eroj.org/biblio/ibarruri/biografi.htm [con acceso el 19-11-2005].

7
que José Díaz sería nombrado Secretario General en sustitución de José Bullejos. Un
año antes se había trasladado a Madrid para trabajar en la redacción de Mundo Obrero,
órgano oficial del Partido Comunista de España. En el periodo comprendido entre 1931
y 1933, es decir, una vez proclamada la II República, es encarcelada en dos ocasiones
siempre por participar en actos de reivindicación obrera.

Tras el triunfo del Frente Popular, coalición de partidos de izquierda que se


presentó a las elecciones de febrero de 1936, es elegida diputada por Asturias. Aquí
comienza una de sus etapas de mayor actividad política y de agitación, pronunciando
discursos que acrecentarán su fama de oradora vehemente, entre los que cabe destacar el
que realizó en las Cortes el 16 de junio de 1936, escasamente un mes antes del
comienzo de la Guerra Civil (y que está incluido como objeto de estudio en la presente
comunicación), en el que denunciaba algunas maniobras de la derecha política
conducentes a provocar un golpe militar para derrocar al recién constituido Gobierno.
Tras la sublevación armada, esta actividad se verá incrementada, multiplicando sus
alocuciones ya fuera con motivo de alentar a las tropas en el frente o a la resistencia de
la población, o bien con la finalidad de obtener ayuda exterior a los gobiernos
democráticos de nuestro entorno. Todo esto tendrá que compaginarlo con el cargo de
Vicepresidenta de las Cortes, para el que es nombrada en 1937.

Una vez en el exilio, en 1942 es elegida Secretaria General del PCE a la muerte
de José Díaz. En este tiempo, el partido estará bajo el amparo especial de la Unión
Soviética estalinista; sin embargo, también será una de las épocas más duras que tendrá
que vivir Dolores Ibárruri, ya que su hijo Rubén muere en la defensa de Stalingrado.
Éste ya había combatido en el bando republicano durante la Guerra Civil, renunciando
de esta manera al status de hijo de dirigente de la República que lo eximía a priori de
esas responsabilidades. Aún con los contratiempos personales, la ya por aquel entonces
histórica dirigente se mantendrá como una activa representante española en la
Internacional Comunista.

No será hasta el VI Congreso del Partido Comunista de España en el exilio,


celebrado en 1960, cuando dimita del cargo de Secretaria General, siendo nombrada
para el puesto honorífico de Presidenta del partido; sin embargo, el poder fáctico dentro
de la organización lo detentaba desde mediados de la década de los 50 el que ocuparía
su lugar, Santiago Carrillo, líder de un grupo de presión proveniente de las JSU
(Juventudes Socialistas Unificadas), coalición juvenil de las juventudes del PSOE y

8
PCE creada poco antes de la contienda civil. Pasionaria, siempre partidaria del
centralismo democrático y de seguir la disciplina interna en el partido, secundó la línea
del nuevo Secretario General que proponía el principio de reconciliación nacional.
Dicha postura no se alteraría tampoco en uno de los mayores momentos de crisis interna
y discusión en la dirección, como fue el de la ruptura del PCE con Moscú tras la
ocupación militar de Praga en 1968, pese a su consabido posicionamiento pro-
soviético.

Después de 38 años, Dolores Ibárruri regresaría a España en 1977 tras la muerte


de Franco y la legalización del Partido Comunista. Volvió a ser elegida por Asturias
como diputada de las nuevas Cortes Constituyentes, aunque su papel fue escaso y
permaneció poco tiempo en el cargo, dada su avanzada edad y sus problemas de salud.
A pesar de todo ello, mantuvo su carácter combativo y reivindicativo hasta el final de
sus días, apoyando todo tipo de problemáticas sociales, como por ejemplo la que le hizo
acudir a una manifestación de apoyo a las Madres de la Plaza de Mayo argentinas en
1983. Como ya se ha dicho anteriormente, muere en 1989 a los 94 años de edad,
dejándonos en sus numerosos escritos su legado político; entre ellos, destacaremos “El
único camino”, “En la lucha”, sus “Memorias” e “Historia del Partido Comunista de
España”.

3. Dolores Ibárruri: una vida privada silenciada

La biografía privada de Dolores Ibárruri es anulada por la dimensión pública del


personaje hasta extremos insospechados, porque a su vez su biografía se entrelaza y se
confunde con la propia historia del PCE. Los datos que poseemos sobre esta vida
privada hacen referencia a los hitos considerados más importantes en la vida de una
mujer y se relacionan con el propio status vicario fijado para la totalidad de las mujeres:
la condición de hija, esposa y madre. La estatura pública del personaje se construye en
parte por la anulación de las referencias al ámbito de lo privado. No sólo sus biógrafos,
notablemente hagiográficos la mayoría, sino la propia Pasionaria en sus memorias
prescinden de aquellos elementos personales que al parecer parecieran enturbiar la
grandeza de la dirigente comunista.

Los orígenes familiares de Dolores Ibárruri son sobradamente conocidos.


Asimismo, lo es su matrimonio con el también militante comunista Julián Ruiz y lo son

9
sus avatares desgraciados de sus diversas maternidades. Pero hay datos que faltan en sus
biografías, hechos no explicados y circunstancias silenciadas. Pasionaria se separa de
facto de Julián Ruiz al marchar a Madrid a asumir responsabilidades en la dirección del
PCE, pero está separación nunca es oficial y algunos elementos sueltos parecen indicar
un comportamiento poco satisfactorio de Julián Ruiz con Dolores Ibárruri, apareciendo
con posterioridad y siempre de forma velada la palabra maltrato en referencia a la
relación. Hasta qué punto esto fue así es difícil de valorar porque la propia Dolores deja
en la oscuridad este episodio de su vida. La que sí es cierta es la consideración, por
parte de determinados camaradas suyos, de Julián Ruiz aún como el marido de
Pasionaria, dando por hecho que el matrimonio es un vínculo no disuelto e indiscutible
en fechas ya muy posteriores a la separación; esto nos da una idea de ciertos valores
morales sostenidos por estos defensores de la emancipación humana.
A pesar de todo, el episodio más significativo y silenciado de la vida de
Pasionaria es su relación amorosa con el entonces secretario político del comité
provincial del PCE en Madrid, Francisco Antón. Antón es un hombre 17 años más
joven que Pasionaria y su clandestina relación constituye un motivo de escándalo entre
los camaradas masculinos, a pesar de que se posee la suficiente información sobre
muchos de ellos que abundan en el tradicional doble rasero para medir las conductas
masculinas y las femeninas. Algunos de los comentarios registrados son de carácter
abiertamente reaccionario, además de fuertemente machistas.
La intromisión del partido en la vida privada de Dolores obligan a ésta a
abandonar su relación y la abocan a colaborar en su propia anulación como mujer, como
individuo sexuado. Desde este momento Dolores ha sido la hija, la esposa, es y será
sobre todo la madre, además de la mítica agitadora comunista, pero ha eliminado la
posibilidad de que siquiera pueda ser contemplada como una mujer que posee
sexualidad. Su brutal expropiación del cuerpo, tan cercana por otra parte a los
tradicionales valores burgueses y cristianos, es el precio que tiene que pagar una mujer
tan rompedora para conservar su respetabilidad. De una pionera en un mundo
exclusivamente masculino es la renuncia a una parte tan importante de la existencia de
cualquier ser humano.

10
4. Análisis de los discursos seleccionados
4.1 El discurso patriarcal: realidad, representación e imagen
La investigación social que trabaja con análisis del discurso intenta explicitar el
vínculo existente entre la realidad y su representación, se intenta de alguna manera
mostrar la capacidad de aceptación y permanencia de determinadas representaciones
entre las que se encuentra de forma destacada la del género10. La categoría género es
aquí entendida como la abstracción concreta marxiana. Esta determinación abstracta11
nos permite analizar un fenómeno social dado, sintetizando sus rasgos específicos. No
se trata de proponer una construcción ideal, sino tal como sucede con otras categorías
marxianas, se pretende abstraer los caracteres específicos para su uso como herramienta
metodológica en un contexto teórico para la praxis social. Esta categoría opera no en un
contexto neutro, sino en una formación social concreta, donde se despliegan unas
determinadas relaciones de poder.
La simplificación de la realidad que supone su representación puede ser
justificada como una forma de aprehensión de aquella. Si seguimos el razonamiento
propuesto por Berger y Luckmann, podemos constatar que la relación entre categoría e
identidad social define el puesto que las personas ocupan en la sociedad, pues, para
estos autores, el autoreconocimiento supone una definición social.
Las características de la categorización de los géneros giran en torno a una
representación estereotipada de lo masculino y de lo femenino y de la relación de
dicotomía varón/mujer en la que se tiende a asimilar lo masculino a la cultura frente a la
relación entre lo femenino y la naturaleza12. Esta concreción de una serie de
características en torno a una categoría concreta es lo que podríamos definir como

10
Sobre la realidad y su representación resulta básico el libro de Berger, P. y Luckmann, T. (1979). La
construcción social de la realidad. Buenos Aires: Amorrortu.
11
“Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo
diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida,
y en consecuencia, el punto de partida también de la intuición y de la representación. En el primer
camino, la representación plena es volatilizada en una determinación abstracta.; en el segundo, las
determinaciones abstractas conducen a la reproducción de lo concreto por el camino del pensamiento. He
aquí por qué Hegel cayó en la ilusión de concebir lo real como resultado del pensamiento que, penetrado
de si mismo, se concentra en si mismo, profundiza en si mismo y se mueve por si mismo, mientras que el
método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto es, para el pensamiento solo la manera de
apropiarse lo concreto, de reproducirlo un concreto espiritual. Pero esto no es de ningún modo el proceso
de formación de lo concreto mismo”, según las palabras de Marx, K. (1972). Elementos fundamentales
para la crítica de la economía política (Borrador 1857-1858). Madrid: Siglo XXI.
12
Esta clase de dicotomía se encuentra inserta en los planteamientos de muchos pensadores,
especialmente en los de estructuralistas como Levi-Strauss.

11
estereotipo, a pesar de las variadas definiciones que pueden encontrarse en los diversos
autores que han reflexionado sobre estas cuestiones desde el pionero Lippmann13.
La presentación sesgada de la realidad que puede suponer la utilización del
estereotipo femenino puede contribuir de forma poderosa a la generación de una opinión
a priori sobre la relación de géneros y, sobre lo que aún puede ser más preocupante, la
evolución de esta relación. Esto se produce porque en palabras de Milagros Domínguez
(Domínguez Juan, 1996), “Lo interesante de la representación, en este caso circunscrita
a la mujer como grupo específico, es que opera simultáneamente en los planos
cognoscitivo y valorativo”14.
La representación de lo femenino codificada en roles constituye un mecanismo
de perpetuación del confinamiento de las mujeres en la esfera de lo privado. Esto se
sigue reflejando en los diversos estudios en los cuales se analiza el contenido del
discurso donde las mujeres siguen estando vinculadas al ámbito de lo afectivo-
sentimental, que corresponde a lo tradicionalmente a lo privado y son sistemáticamente
ignoradas en los espacios que podríamos denominar de “poder”, relacionados con lo
público.
Pese a esta persistencia de la representación social de una identidad femenina
que podríamos denominar “tradicional” y el sostenimiento de roles que sitúan a la mujer
en el ámbito privado y reproductivo se ha desarrollado en paralelo una nueva definición
que asimila a la mujer al modelo dominante15, el masculino. Se anulan los valores
asociados a la identidad femenina, que en el imaginario vigente previo a la
incorporación de las mujeres al ámbito de lo público eran complementarios a los
representados por la identidad masculina. Este proceso de anulación es absoluto, porque
supone una caracterización previa de la identidad femenina en negativo. La ausencia de
los valores históricos de la identidad16 de las mujeres en el nuevo rol femenino
manifiesta la escasa valoración que los roles femeninos tienen socialmente. Así, la

13
Numerosos autores han intentado definir el concepto de estereotipo que ha pasado en los últimos años
del ámbito de lo académico al lenguaje cotidiano: Lippmamm, Vinacke, Harding, McCauley, Schaff etc.
14
Domínguez Juan, M. (1996). Aproximación a un análisis de las representaciones sobre los géneros. En
R. Mª. Radl Philipp (Ed.), Mujeres e institución universitaria en Occidente (pág. 233). Santiago de
Compostela: Universidade de Santiago de Compostela.
15
Estas cuestiones las ha expuesto con gran claridad Radl Philipp, R. (1993). La nueva definición del rol
femenino. En R. Radl Philipp y M. C. García Negro (Eds.), A muller a súa imaxe. Santiago de
Compostela: Universidade de Santiago de Compostela.
16
Es interesante destacar que la concepción ahistórica de formación de la identidad sostenido por Freud
es contestada también desde las posiciones feministas, véase: Mitchell, J. (1977). Psicoanálisis y
feminismo. Barcelona: Anagrama y el artículo de Rohr, E. (1993). Feminismo y psicoanálisis. En R. Radl
Philipp y M.C. García Negro (Eds.) o.c. nota 15.

12
asimilación absoluta al rol masculino preexistente podría llegar a provocar la
desaparición absoluta de la identidad de género de las mujeres.
Se ha producido una lenta transformación de las imágenes que la sociedad
proyecta de las mujeres. Mucho más lenta aún si la comparamos con las
transformaciones socioeconómicas y tecnológicas sufridas por la sociedad occidental
durante los siglos XIX y XX. La realidad de las mujeres y la visión que éstas poseen de
su entorno y del mundo han padecido un cambio sustancial que sin embargo no se ha
proyectado en una renovación significativa de las imágenes femeninas. Los mecanismos
y estructuras de socialización mantienen estereotipos que sustentan en parte los roles de
la época preindustrial. Estos estereotipos de género en los que se ven encasilladas las
mujeres, a menudo nada tienen que ver con la realidad, ni con la imagen que las mujeres
tienen de si mismas. El mantenimiento de estos estereotipos se relaciona en gran medida
con la continuidad de una ideología patriarcal. Se pretende fijar la respuesta a los deseos
y la satisfacción de las necesidades de los hombres en un imaginario femenino reflejado
en un nivel simbólico como forma de perpetuar la dominación masculina17.
Resulta interesante constatar que a pesar de lo mencionado anteriormente, la
enorme transformación de la realidad social y de la percepción que las mujeres poseen
del mundo se debe a la suma de varios factores. Se podría destacar entre ellos el acceso
a la educación y la toma de conciencia de las propias mujeres de su realidad, al margen
de las imágenes construidas por los hombres. La toma de conciencia se traduce en el
descubrimiento de la potencialidad transformadora sobre el entorno y la propia
situación, que daría lugar al nacimiento y desarrollo del movimiento feminista18
La construcción de la identidad social de las mujeres en el momento histórico de
la II República se realiza a través de las tres estructuras básicas de socialización y, por
ende, de reproducción de los valores establecidos por el propio sistema: la familia, la
escuela y La Iglesia Católica. La configuración androcéntrica de la propia sociedad y la
articulación de los mecanismos de control y perpetuación de la misma, pasa, no solo por
la necesaria colaboración de estas instituciones, sino también por la propia adecuación
de estas a una concepción social androcéntrica.

17
Sobre la importancia de los símbolos sociales en la relación de los hombres con las mujeres realiza una
interesante aportación Bordieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona: Anagrama.
18
Sobre estas cuestiones resulta una interesante aportación Ballarín, P., Birriel, M., Martínez, C. y Ortiz,
T. (2000). Educación y modelos de género en Europa. En P. Ballarín (Dir.), Las mujeres en Europa:
convergencias y diversidades. Granada: Universidad de Granada.

13
Desde una posición biologicista la asignación de roles viene dada por la propia
naturaleza y, por el hecho obvio, de la capacidad reproductiva de las mujeres. Esta
circunstancia biológica ha sido tomada históricamente como pretexto para definir un
comportamiento, tanto individual como social, de las mujeres, sustancialmente distinto
al de los varones. Este argumento es el que ha justificado la asignación de valores y
actitudes estereotipadas en la representación social de las mujeres. La asunción por
parte de la mayoría de las organizaciones de izquierda de que es la cultura, y no la
naturaleza, la que significaba los comportamientos, no influyó sobre la difusión de
estereotipos que situaban a la mujer como parte de la naturaleza, a la par que la
separaban de la cultura. Los comportamientos aprendidos, en gran medida por
identificación o emulación en el ámbito familiar, educativo y social , eran percibidos
como naturales, con una clara aceptación del determinismo biológico, donde la
maternidad sería el condicionante máximo para el desarrollo de las actitudes y valores
femeninos.
La aceptación de la naturaleza como justificación de determinados papeles
sociales, podría ser aplicada por extensión a las personas de otras etnias, o con algún
tipo de discapacidad, lo que justificaría la conservación del orden establecido en función
de la aceptación del prejuicio de la imposibilidad del cambio. Pero la propia
modificación de los roles masculino y femenino a lo largo de la historia y las, más que
destacables, diferencias detectadas entre la cultura occidental y otras, parecen
presuponer que la, incuestionada durante siglos, vigencia de determinados roles que
conducen a los estereotipos de género posee un carácter ahistórico a la par que
etnocentrista que no fue contestada desde las posiciones materialistas de las
organizaciones políticas marxistas de la época que asumieron la ideología patriarcal sin
detectar la contradicción que pudiera significar en el contexto global de un discurso
emancipador.
A pesar de las continuas referencias a la diferenciación biológica como razón
última de la construcción social de la identidad femenina, es bien cierto que es la cultura
la que asigna los distintos papeles que a lo largo de la historia se han atribuido a varones
y mujeres y que han tenido su fundamento en una división sexual del trabajo. Esta
afirmación que tiene su precursor en Federico Engels19, encontró eco en el llamado
feminismo socialista y en ciertos sectores del movimiento feminista norteamericano, y

19
Engels, F. (1999). El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Barcelona: Debarris.

14
ha sido aceptado como parte de las elaboraciones teóricas de las tres últimas décadas20
pero en 1931 aun estaba lejos de ser aceptado siquiera por las escasas mujeres que
participaban en la vida política, salvo honrosas excepciones.
La dicotomía que se establece entre los ámbitos privado/público se corresponde
a la división entre las tareas de producción y las de reproducción social. De esta forma
lo público y el trabajo productivo es asignado a los varones y lo privado y el trabajo
vinculado a la reproducción social se considera vinculado a las mujeres. Esta separación
de espacios y de funciones genera un imaginario acerca de la feminidad que
corresponde a una propuesta de mantenimiento de esta situación. La destrucción de este
imaginario es de enorme dificultad, porque a pesar de los cambios evidentes de la
situación de las mujeres en las últimas décadas con su incorporación masiva al mercado
de trabajo y su entrada gradual en los denominados centros de poder21 (político,
sindical, económico, social, mediático, etc.) la igualdad real es aún un horizonte
deseado pero lejano.

4.2 Objeto del análisis: elementos patriarcales en los párrafos extraídos de los
discursos de Pasionaria. Justificación de su elección y análisis general de los mismos.
Hemos seleccionado los discursos de Pasionaria que señalamos a continuación
por su importancia capital en cada uno de los momentos políticos de la II República y la
Guerra Civil en los que fueron pronunciados. En ellos encontramos numerosos
elementos patriarcales y alusiones directas a las mujeres; para resaltarlos, hemos
procedido al aislamiento de los párrafos en los que hallamos dichos elementos:
Llamamiento pronunciado en nombre del Partido Comunista ante los micrófonos del
Ministerio de Gobernación, el 19 de julio de 1936.
“¡Mujeres, heroicas mujeres del pueblo! ¡Acordaos del heroísmo de las mujeres
asturianas en 1934; luchad también vosotras al lado de los hombres para defender la
vida y la libertad de vuestros hijos, que el fascismo amenaza!”

20
Es interesante, aunque basada exclusivamente en autores de la segunda mitad del siglo XX procedentes
del campo de la sociología y la psicología, el análisis que sobre esta cuestión y su evolución teórica
realiza Blanco García, A. I. (1997). La polémica biológica-social acerca de la división sexual del trabajo.
En A. I. Blanco García (Comp.), Mujer, violencia y medios de comunicación. León: Universidad de
León.
21
Es en el ámbito de la política donde las mujeres han conseguido mayor presencia en el poder. Las
9razones atribuidas han sido las de la cuota establecida por algunos partidos, pero aunque esto sea cierto,
sin lugar a dudas, partidos como el PP que no tienen establecida cuota de participación femenina han
incrementado de forma considerable la presencia de éstas. Las razones quizá haya que buscarlas en el
carácter más democrático de estructuras como los partidos políticos, frente a otras, como la empresa,
donde la democracia esta absolutamente ausente en los procesos de toma de decisiones.

15
Discurso pronunciado en el Monumental Cinema de Madrid, el 8 de noviembre de 1936
“Desde aquel país nos dice el heroico pueblo soviético --que supo vencer no
sólo al enemigo interior, sino también al enemigo exterior-- y nos gritan mujeres:
¡Hermanos españoles, estamos con vosotros!”

“El hecho de que haya tantas mujeres en este mitin nos permite, sin temor a
equivocarnos, proclamar con orgullo que no se ha extinguido la tradición heroica de
las mujeres españolas, que en todos los momentos en que estuvo amenazada la
integridad de la patria estuvieron junto a sus hombres y con ellos supieron luchar y
morir. Y por ello nos sentimos profundamente orgullosos y seguros de la victoria.
Porque una causa que defienden las mujeres y las madres, a pesar de los avatares de la
lucha, será siempre una lucha victoriosa.”

Discurso pronunciado en un gran mitin de solidaridad con el pueblo español, celebrado


en París, en el velódromo de Invierno, el 8 de septiembre de 1936

“Y mujeres y niños, víctimas inocentes del odio salvaje de la reacción española,


caen para siempre, abatidos por la metralla enemiga, y pagan con su sangre y con su
vida el delito de vivir en la España republicana, en la España que no acepta ser
convertida en una cárcel fascista, en una base de agresión de la reacción
internacional.”

“¡Madres y mujeres de Francia! ¡No os pedimos que sacrifiquéis a vuestros


hijos ni a vuestros hombres! Os pedimos solamente que nos ayudéis a hacer cambiar la
decisión del gobierno francés que nos ata los pies y las manos frente a la agresión
fascista.”

“Sobra a nuestro pueblo heroísmo, pero el heroísmo no basta. A las armas de


los rebeldes hay que poder oponer fusiles, aviones, cañones. Defendemos la causa de la
libertad y de la paz. Necesitamos aviones y cañones para nuestra lucha, para defender
nuestra vida, nuestra libertad, para impedir que los sublevados ataquen nuestras
ciudades abiertas, asesinen a nuestras mujeres y a nuestros niños. ¡Necesitamos armas
para defender la libertad y la paz!”

Mensaje de despedida a los voluntarios de las Brigadas Internacionales

“!Madres!! Mujeres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan
restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfumen en un
presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y

16
el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a
vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.”

Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de


bayonetas, vigilados por perros rabiosos que ansiaban clavar en ellos sus dientes,
llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la
libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano.
Lo abandonaron todo: cariño, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y
vinieron a nosotros a decirnos: !aquí estamos!, vuestra causa, la causa de España, es
nuestra misma causa, es la causa común de toda la humanidad avanzada y
progresiva.”

Discurso en Cortes el 16 de junio de 1936

“Y todos estos actos que en España se realizaban durante la etapa que


certeramente se ha denominado del «bienio negro» se llevaban a cabo, ¡Sr. Gil
Robles!, no sólo apoyándose en la fuerza pública, en el aparato coercitivo del Estado,
sino buscando en los bajos estratos, en los bajos fondos que toda sociedad capitalista
tiene en su seno, hombres desplazados, cruz del proletariado, a los que dándoles
facilidades para la vida, entregándoles una pistola y la inmunidad para poder matar,
asesinaban a los trabajadores que se distinguían en la lucha y también a hombres de
izquierda: Canales, socialista; Joaquín de Grado, Juanita Rico, Manuel Andrés y
tantos otros, cayeron víctimas de estas hordas de pistoleros, dirigidas, ¡Sr. Calvo
Sotelo!, por una señorita, cuyo nombre, al pronunciarlo, causa odio a los trabajadores
españoles por lo que ha significado de ruina y de vergüenza para España y por
señoritos cretinos que añoran las victorias y las glorias sangrientas de Hitler o
Musolini.”

“Fueron, ¡señor Gil Robles!, tan miserables los hombres encargados de


aplastar el movimiento, y llegaron a extremos de ferocidad tan terribles, que no son
conocidos en la historia de la represión en ningún país. Millares de hombres
encarcelados y torturados; hombres con los testículos extirpados; mujeres colgadas del
trimotor por negarse a denunciar a sus deudos; niños fusilados; madres enloquecidas
al ver torturar a sus hijos; Carbayín; San Esteban de las Cruces; Villafría; La Cabaña;
San Pedro de los Arcos; Luis de Sirval. Centenares y millares de hombres torturados

17
dan fe de la justicia que saben hacer los hombres de derechas, los hombres que se
llaman católicos y cristianos.

Cultivasteis la mentira; pero la mentira horrenda, la mentira infame;


cultivasteis la mentira de las violaciones de San Lázaro; cultivasteis la mentira de los
niños con los ojos saltados; cultivasteis la mentira de la carne de cura vendida a peso;
cultivasteis la mentira de los guardias de Asalto quemados vivos. Pero estas mentiras
tan diferentes, tan horrendas todas, convergían a un mismo fin: el de hacer odiosa a
todas las clases sociales de España la insurrección asturiana, aquella insurrección que,
a pesar de algunos excesos lógicos, naturales en un movimiento revolucionario de tal
envergadura, fue demasiado romántico, porque perdonó la vida a sus más acerbos
enemigos, a aquellos que después no tuvieron la nobleza de recordar la grandeza de
alma que con ellos se había demostrado.”

“Voy a separar los cuatro motivos fundamentales de estas mentiras que, como
decía antes, convergían en el mismo fin. La mentira de las violaciones, a pesar de que
vosotros sabíais que no eran ciertas, porque las muchachas que vosotros dabais como
muertas, y violadas antes de ser muertas por los revolucionarios, ellas mismas os
volcaban a la cara vuestra infamia diciendo: «Estamos vivas, y los revolucionarios no
tuvieron para nosotras más que atenciones.» ¡Ah!, pero esta mentira tenía un fin; esta
mentira de las violaciones, extendida por vuestra Prensa cuando a la Prensa de
izquierdas se la hacía enmudecer, tendía a que el espíritu caballeroso de los hombres
españoles se pronunciase en contra de la barbarie revolucionaria.

Pero necesitabais más; necesitabais que las mujeres mostrasen su odio a la


revolución; necesitabais exaltar ese sentimiento maternal, ese sentimiento de afecto de
las madres para los niños, y lanzasteis y explotasteis el bulo de los niños con los ojos
saltados. Yo os he de decir que los revolucionarios hubieron, de la misma manera que
los heroicos comunalistas de París, siguiendo su ejemplo, de proteger a los niños de la
Guardia Civil, de esperar a que los niños y las mujeres saliesen de los cuarteles para
luchar contra los hombres como luchan los bravos: con armas inferiores, pero guiados
por un ideal, cosa que vosotros no habéis sabido hacer nunca.

La mentira de la carne de cura vendida al peso. Vosotros sabéis bien --nosotros


tampoco lo desconocemos-- el sentimiento religioso que vive en amplias capas del
pueblo español, y vosotros queríais con vuestras mentira infame ahogar todo lo que de

18
misericordioso, todo lo que de conmiseración pudiera haber en el sentimiento de estos
hombres y de estas mujeres que tienen ideas religiosas hacia los revolucionarios.”

La valoración que podríamos realizar sobre el conjunto de los discursos políticos


de Pasionaria es su apelación directa y específica a las mujeres, que hasta este momento
histórico no solo no son sujeto político, sino que tan siquiera merecen ser contempladas
como objeto de las preocupaciones de las diversas fuerzas políticas. Pasionaria en todos
sus discursos tiene siempre en consideración a las mujeres. La líder comunista se dirige
a ellas, las arenga, les pide su compromiso y su acción y las contempla como sufrientes
de las consecuencias de la acción política de los hombres. Evidentemente esto
constituye una novedad. La propia voluntad de incorporación de las mujeres a la acción
política se trasluce de forma evidente en la mención diferenciada en mítines y discursos
de éstas. Pasionaria parece siempre consciente de la importancia que la participación de
las mujeres puede suponer para las izquierdas primero, y después de iniciada la guerra,
para la causa de la República, pero la aborda desde unos presupuestos ideológicos de
corte claramente patriarcal. Junto con el contundente “mujeres” aparece continuamente,
muchas veces en la misma frase el “madres”. Es en esta dimensión, en la de madres,
donde parece esencializarse la razón de la necesidad del compromiso político femenino.
Una y otra vez se apela a la condición de madres de las mujeres para subrayar su
necesaria implicación política para la defensa de los hijos, de su presente y de su futuro.
La legitimación pues de la incorporación de las mujeres al ámbito de lo público se
encuentra en el núcleo de su dedicación a lo privado, en la centralidad de su dedicación
a las tareas reproductivas, en su rol de madres. La inclusión de las mujeres en el
discurso político se hace pues de forma que no altere los roles tradicionales ni tampoco
el status subordinado de éstas.

La otra referencia frecuente es a la condición de compañeras de los hombres.


“Compañeras” en la doble dimensión de esposas y coparticipes en la lucha política. La
faceta de compañeras que podría ser entendida de forma igualitaria se formula siempre
de manera subordinada, como apoyo y sostén de sus hombres. No se contempla a las
mujeres como sujetos autónomos y suficientes sino una vez más supeditados a la acción
política masculina.

Podríamos pues afirmar que, aunque Dolores Ibárruri constituya una excepción
notable en el panorama político de la II República, en la imagen pública que quiso

19
proyectar de sí misma y en el propio contenido de sus discursos, se adecua al discurso
de género dominante que asigna valores y fija roles subordinados a las mujeres.

5. Bibliografía

• Berger, P. y Luckmann, T. (1979). La construcción social de la realidad. Buenos


Aires: Amorrortu.
• Blanco García, A. I. (1997). Mujer, violencia y medios de comunicación. León:
Universidad de León.
• Bordieu, P. (2000). La dominación masculina. Barcelona: Anagrama.
• Engels, F. (1999). El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Barcelona:
Debarris.
• Hobsbawm, E. J. (1987). El mundo del trabajo. Estudios históricos sobre la evolución
de la clase obrera. Barcelona: Crítica.
• Kollontai, A. (1982). Mujer, historia y sociedad. Sobre la liberación de la mujer.
Barcelona: Fontamara.
• Mangini, S. (1997). Recuerdos de la Resistencia. La voz de las mujeres en la Guerra
Civil española. Barcelona: Península.
• Marx, K. (1972). Elementos fundamentales para la crítica de la economía política
(Borrador 1857-1858). Madrid: Siglo XXI.
• Nash, M. (1989). Las mujeres en la Guerra Civil. Madrid: Taurus.
• Núñez Pérez, M. G. (1989). Trabajadoras en la Segunda República. Madrid:
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
• Radl Philipp, R. Mª. (1996). Mujeres e institución universitaria en Occidente. Santiago
de Compostela: Universidade de Santiago de Compostela.
• Subirats, M. (1983). La educación femenina: la emergencia de la escuela separada en
España. Barcelona: Universidad Autónoma de Barcelona.
• Vázquez Montalbán, M. (1995). Pasionaria y los 7 enanitos. Barcelona: Planeta.
• Zetkin, C. (1976). La cuestión femenina y la lucha contra el reformismo. Barcelona:
Anagrama.

Forma de contacto
Correo Postal: C/ Miguel Moreno Massón, nº 6, 1º 4. C.P. 29007 MÁLAGA
Correo Electrónico: [email protected]

20
ESPAÑA CON HONRA Y CARLOS ESPLÁ: LA LABOR
PROPAGANDÍSTICA DE UN EXILIADO REPUBLICANO.

Ángel L. Rubio Moraga


Departamento de Historia de la Comunicación Social
Facultad de Ciencias de la Información
Universidad Complutense de Madrid
e-mail: [email protected]

1. Introducción
2. Una vida en defensa y al servicio de la República.
3. La configuración del ideal republicano en Esplá.
4. Un foro y órgano de expresión para los exiliados republicanos: España con honra.
5. Conclusión.
6. Bibliografía.

Abstract
Carlos Esplá and his defense of the republican ideal will have a faithful
emulation in España con honra. This publication was founded by the alicantino
journalist in his Parisian exile and, between others, it will enjoy the work of Miguel
Unamuno and Vicente Blasco Ibáñez in the mission to attack the dictatorial regimen of
Primo de Rivera and the monarchy of Alfonso XIII.

Resumen
Carlos Esplá y su defensa del ideal republicano tendrán fiel reflejo en España
con honra, publicación que el periodista alicantino funda en su exilio parisino y en la
que contará entre otros con Miguel de Unamuno y Vicente Blasco Ibáñez en su tarea de
atacar al régimen dictatorial de Primo de Rivera y la monarquía de Alfonso XIII.

1. Introducción
A través del presente artículo pretendemos analizar la importante labor
propagandística y periodística que, en defensa de la II República Española, realizó
Carlos Esplá Rizo, uno de los muchos líderes republicanos muertos en el exilio cuya
memoria ha sido recientemente rescatada del olvido por la biografía publicada por el
historiador Pedro Luis Angosto (Sueño y pesadilla del republicanismo español. Carlos
Esplá: una biografía política)1. Teniendo en cuenta el excepcional trabajo biográfico
que supone dicha obra, no pretendemos aquí realizar un análisis exhaustivo del
pensamiento y los hechos de Carlos Esplá, sobradamente estudiados en la obra de
Angosto, pero sí que creemos oportuno glosar la evolución periodística y participación
de Esplá en algunas de las publicaciones más importantes de la época. En este sentido,
tomaremos la actividad periodística y propagandística desempeñada por Esplá -si bien
en ocasiones resulta extremadamente complejo separar la una de la otra-, primero en
defensa del ideal republicano desde su exilio parisino antes de ser proclamada la II
República Española en 1931, para pasar después a apoyar y defenderla desde dentro y
frente al levantamiento militar llegando a ocupar la Cartera de Propaganda entre 1936 y
1937 y, finalmente, para seguir atacando al régimen franquista desde el exilio
nuevamente, esta vez en México, donde finalmente moriría en 1971.
Con tal fin, y dada la enorme cantidad de publicaciones en las que Esplá dejó
constancia de su talento periodístico, hemos optado por seguir las ideas, origen y
evolución de España con Honra, periódico en el que en su corta existencia, apenas un
año de 1925 a 1926, escribirían la mayoría de los exiliados españoles en París y que
fundó el propio Esplá en compañía de Eduardo Ortega y Gasset y Juan Durá. De forma
casi paralela a este proyecto Esplá colaborará también en el exilio parisino con Blasco
Ibáñez y en particular en la redacción y difusión de sus famosos manifiestos contra
Alfonso XIII de los cuales tenemos una amplia muestra gracias al magnífico trabajo
realizado por el Archivo Carlos Esplá y el proyecto “Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes” del Ministerio de Cultura2.
Para la realización de este artículo ha sido de obligada referencia la biografía de
Pedro Luis Angosto sobre la figura de Carlos Esplá (2001). Muchas de las referencias
de publicaciones, fondos y archivos que aparecen en este artículo proceden de dicha
obra, sin la cual hubiera sido imposible encontrar una mínima orientación sobre nuestro
objeto de estudio.

2. Una vida en defensa y al servicio de la República


Carlos Esplá nace el 23 de junio de 1895 en el barrio alicantino de Benalúa y
durante toda su vida representará un ejemplo insuperable de coherencia política, de

1
Angosto, P. L. (2001). Sueño y pesadilla del republicanismo español. Carlos Esplá: una biografía
política. Madrid: Biblioteca Nueva.
2
Archivo Carlos Esplá. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Disponible en http://www.cervantesvirtual.com/portal/ace/index.shtml
lucha por los ideales democráticos, de lealtad y de ética3. Formó parte de una de las
generaciones más activas, comprometidas y cultas surgidas del levante español y entre
las que se encontraban Lorenzo Carbonell, Pascual Leone, Alonso Mallol, Paco
Balaguer, Rigoberto Soler, Rodolfo Llopis, Gómez Serrano, José Irles, Dorado Martín y
Juan, Álvaro y Fermín Botella. Pero, sin duda, de entre todos ellos destacará Carlos
Esplá, a quien sus méritos literarios y políticos le harían gozar del reconocimiento casi
unánime de sus contemporáneos.
Sus primeras experiencias periodísticas tendrán lugar en la Escuela de Comercio
de Bernacer y Mileto, donde editará junto a otros compañeros de curso el periódico
literario La Ilustración y después el semanario La constancia, pero será en El Luchador
de Alicante donde Esplá dará sobrada cuenta de su talento periodística y de su ansia de
libertad. Como líder político fue igualmente un incasable luchador. Participó en la
reorganización del Partido Republicano alicantino desde 1912 para lo cual contó con la
inestimable ayuda de los redactores y amigos de El luchador, periódico que se
convertirá en portavoz de los republicanos de izquierda en la ciudad levantina y en el
cual el propio Esplá publicará numerosos artículos que le costarían un primer destierro a
Valencia en 1916. Allí trabajará en el diario republicano El Pueblo, fundado por
Vicente Blasco Ibáñez, y dirigido por Felix de Azzati. Durante su etapa valenciana
Esplá entrará en contacto con personajes del ámbito periodístico y artístico tales como
Roberto Castrovido, Marco Miranda, Pedro Vargas, Julio Just, Puig-Espert o Julio
Antonio, pero, sobre todo, ampliará sus horizontes políticos gracias a la influencia y el
conocimiento de personalidades de la talla de Marcelino Domingo, Vicente Lloréis,
Eugenio Noel, Santiago Rusiñol, Amadeo Hurtado y el propio Blasco Ibáñez, quien se
convertirá a partir de 1921 en su principal referencia y modelo a seguir durante su
estancia en Valencia y el posterior exilio parisino.
En 1923 Carlos Esplá abandona Valencia y llega a París y continúa ampliando
su círculo de amistades. Allí conoce a Eduardo Ortega y Gasset, Julián Gorkín, Aurelio
Natoli o a León Hollín, entre otros. Sin duda será ésta la etapa periodística más
fructífera en la vida de Carlos Esplá. Sus artículos y corresponsalías empiezan a ganarse
la admiración internacional y se publicarán en los principales diarios españoles (El
Heraldo, La Voz, La Publicidad, El Liberal, El Sol, La Vanguardia, Rambla, Las

3
Esplá Rizo, C. (2002) Unamuno, Blasco Ibáñez y Sánchez Guerra en París. Crónicas de París y otros
escritos periodísticos (1916-1930). Alicante: Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert. (pág. 9)
Provincias, El Pueblo, Diario de Alicante), franceses (Le Quotidien, L’Humanité y
L’Oeuvre) e italianos (Il Corriere degli italiani).
Su nombre es ya ampliamente conocido en los círculos periodísticos
internacionales, siendo elegido Vicepresidente de la Asociación Internacional de
Periodistas de la Sociedad de Naciones. En su afán por lograr el triunfo de la República
frente a la monarquía alfonsina, Esplá introducirá en España propaganda contra el
régimen monárquico y la dictadura de Primo de Rivera. Para esta difícil tarea contará
con la inestimable colaboración de Unamuno y Blasco Ibáñez, a quienes obligará a
olvidar antiguas rencillas para presentar un frente común contra la monarquía y por la
libertad de España y es así como nace España con Honra, periódico de lucha fundado
por Esplá y escrito en castellano al que dedicaremos gran parte del presente artículo.
En París continuará Esplá desempeñando su actividad propagandística contra el
régimen establecido. Fruto de esa lucha será el fracasado movimiento revolucionario de
enero de 1929 que, organizado junto a Sánchez Guerra, supondría el primer golpe serio
contra la Dictadura del General Primo de Rivera.
En 1930 Esplá decide regresar a España para tomar parte de forma directa en los
acontecimientos y en el proceso electoral que tendría lugar un año más tarde. Con la
proclamación de la República Esplá será nombrado Gobernador Civil de la provincia de
Alicante y poco más tarde ocupará el mismo cargo en la provincia de Barcelona, donde
contribuirá de forma decisiva a la elaboración del Estatuto de Nuria y al apaciguamiento
de los conflictos obreros que habían surgido en la capital catalana en los primeros meses
de la República.
Durante el gobierno de Azaña, Esplá será nombrado Subsecretario de
Gobernación y Presidente de la Comisión de Transferencias del Estatuto de Cataluña
para ocupar unos años más tarde el puesto de Subsecretario de la Presidencia, cargo que
ocupaba en el momento de la sublevación militar. Un año antes y siempre fiel a su
instinto periodístico, había fundado, junto a Luis Bello, el periódico Política, órgano de
expresión independiente de la izquierda republicana.
Tras el estallido de la Guerra Civil Española, Esplá ocupará la cartera de
Propaganda y centrará sus esfuerzos en la difusión de la cultura y la causa republicana
en España y en todo el mundo. Resultado de este esfuerzo es la revista Hora de España.
Tras el triunfo de la insurrección y después de haber desempeñado otros cargos
de gran importancia como el de Subsecretario de Estado desde abril de 1937 a mayo de
1938, marchó nuevamente al exilio parisino para retomar una frenética actividad
publicística en defensa siempre de la República. En París trabajará de corresponsal para
el diario argentino Noticias Gráficas. Con la llegada de las tropas alemanas a Francia
Esplá se ve obligado nuevamente a partir. En esta ocasión y previo paso por Argentina
será a México donde será reclamado por José Giral e Indalecio Prieto con el fin de
organizar los fondos de la Junta de Auxilio a los Republicanos Españoles, institución
que se estaba viendo en aquellos momentos gravemente perjudicada por las campañas
lanzadas contra ella por algunos sectores del exilio y por la propia prensa mexicana.
Durante este largo y último exilio mexicano formará parte de la Junta Española
de Liberación y de Acción Republicana Española, constituyéndose como uno de los más
firmes apoyos de Indalecio Prieto en su afán por evitar cualquier transformación de las
estructuras políticas creadas en territorio español y en su defensa de la política
plebiscitaria como medida para reinstaurar la democracia en España.
Antes de morir en 1971 después de una larga y profunda depresión alternó
diversos trabajos de traductor en las Naciones Unidas con el activismo político al que
nunca renunció y permaneció en permanente contacto con destacados antifranquistas del
interior como Francisco Bustelo o Enrique Tierno Galván.

3. La configuración del ideal republicano en Esplá.


La ciudad de Alicante que vio nacer a Carlos Esplá no se caracterizaba a finales
del XIX y principios del XX por su republicanismo, sino más bien al contrario. Los
republicanos alicantinos estaban divididos en corrientes casi irreconciliables. Según
Angosto “había tantos partidos como republicanos (2001, pág. 28)”. Todos los
esfuerzos unificadores que habían tenido lugar acababan fragmentando aún más al
republicanismo alicantino, si bien este hecho acabaría provocando la renovación
republicana mediante el proceso de fusión o federación de las distintas agrupaciones
locales. La prensa alicantina, sin embargo, vivirá en estos años una época de relativo
esplendor pues sólo en el último cuarto del siglo XIX aparecen en la ciudad más de
doscientas publicaciones periódicas, la mayoría de ellas dependientes de partidos
políticos.
A pesar de la carencia de cohesión republicana en la ciudad, Carlos Esplá
contará con la ventaja de nacer en el seno de una familia republicana de rancio abolengo
en cuyo entorno se movían algunas de las personas que mayor influencia iban a ejercer
en la formación política de Esplá, destacando por encima de todas ellas la figura del
doctor Antonio Rico Cabot, presidente de la Unión Republicana hasta 1905, y en menor
medida la del escritor Salvador Sellés. Esplá tomará de ellos “el compromiso con los
débiles, con los desprotegidos, el anticlericalismo, el amor a la libertad y a todas las
expresiones del intelecto humano”4.
Las figuras de su abuelo Rafael Rizo, el doctor Rico y Sellés dejarían en él una
impronta que acabaría configurando su educación sentimental y política, a la que
contribuiría también la admiración que el joven Esplá sentía por el escritor Gabriel
Miró.
En 1909, coincidiendo con la Semana Trágica y la muerte de Ferrer y Guardia,
muere el padre de Carlos Esplá. Estas circunstancias marcarán su evolución inmediata
en estos años y contribuirán a su despertar civil y político, tal y como el propio Esplá
reconocía en uno de sus artículos: “Desperté a esa vida de lucha por el ideal en 1909.
Tenía catorce años. Aquel año fue decisivo para mí. Murió mi padre, tuve que
abandonar los estudios y empecé a trabajar, bárbaramente explotado por una gente muy
católica. Aquel año se iluminaron muchas conciencias al resplandor de las hogueras de
Barcelona y se fusiló a Ferrer, a cuyo recuerdo está dedicado el presente artículo. En
aquel año en que tanto sufrieron mi madre y mi padre nací yo a la vida civil y pura de
las ideas y la vida fecunda y dolorosa del trabajo”5.
A partir de este momento la influencia en Esplá del doctor Rico será
determinante. El anciano doctor estaba convencido de que el liderazgo republicano de
Salmerón había llegado a su fin. Por este motivo y en compañía de la mayor parte de los
integrantes de Unión Republicana dirige una carta en 1908 a Alejandro Lerroux
reconociéndole como autoridad máxima del republicanismo, hecho éste que daría lugar
a la entente republicano-socialista que obtendría muy buenos resultados en las
elecciones municipales de diciembre de 1909. Sin embargo, la actitud demagógica y un
tanto confusa de Lerroux provocará las críticas de Rico que intentará en 1911 con poco
éxito desligar al Círculo Republicano del grupo lerrouxista. A pesar de este relativo
fracaso, muy pronto un amplio sector del republicanismo alicantino constituirá la Junta
Municipal Autónoma Republicana, dentro de lo que luego se llamaría “Concentración
Republicana Autónoma”, formación inspirada y dirigida por el doctor Rico y en el que
militarán entre otros Lorenzo Carbonell, los hermanos Botella, Álvaro Pascual, Alonso
Mallol y el propio Carlos Esplá. De este círculo surgirá el diario El Luchador, fundado
por Juan Botella en enero de 1912 y que se constituirá, junto a Diario de Alicante, como

4
Angosto, P. L. (2001, pág. 40)
5
Esplá Rizo, C. (1924, 21 de Octubre), El Luchador.
principales referentes de la prensa republicana alicantina. Esplá, bajo el pseudónimo de
Valentín Carrasco, participará de forma activa y casi desde su fundación en El
Luchador, cuya nómina de colaboradores estaba integrada entre otros por Antonio
Zozaya, R. Castrovido, L. de Zulueta, Luis Bello, Marcelino Domingo, Eduardo Ortega
y Gasset, Francisco Madrid, Julián Zugazagoitia y Rafael Altamira6.
Esplá compaginará su actividad periodística con un activismo político cada vez
mayor y así pasará a formar parte del Centro Antiflamenquista Cultural de Alicante
cuyo líder espiritual era Eugenio Noel y que tenía como principal objetivo la lucha
contra el casticismo imperante en la cultura española mediante campañas de
propaganda, comunicados en la prensa o disertaciones de personalidades próximas a su
programa, su lema era el siguiente: “¡Muera la España de pandereta!¡Viva la cultura!,
¡Abajo las corridas de toros!¡Viva la España consciente!”7. También formará parte de
Juventud Republicana, sección juvenil del Partido Republicano Autónomo, desde donde
defenderá la idea de un nuevo republicanismo más vital, sincero y moderno, alejado de
la corriente propuesta por el grupo de Lerroux y más cercano a las nuevas tendencias
que llegaban de la mano de las nuevas generaciones republicanas encabezadas por
Domingo, Azaña, Albornoz y Zulueta.
Durante sus primeros años de colaborador en El Luchador Esplá desarrollará un
lenguaje cargado de excesos verbales e impetuosidad, directo, valiente y provocador, lo
que le conllevará numerosos problemas legales, llegando incluso a dar con sus huesos
en prisión. Entre sus temas preferidos destacan las críticas al ayuntamiento de Alicante8,
a Francos Rodríguez –ex ministro y Jefe del Partido Liberal- y Melquíades Álvarez,
cuya teoría de la “insustancialidad de las formas de gobierno” provocó un estallido de
cólera del joven Esplá que acabaría pagando nuevamente con la cárcel en enero de
19139. Para Esplá, al contrario de lo que pensaba M. Álvarez, la única vía para acabar
con la monarquía era la revolución y que tras ésta se impondría la República como

6
Angosto, P. L. (2001, pág. 50)
7
Ibídem, pág. 54
8
Esplá Rizo, C. (1915, 3 de Noviembre) El Luchador.
9
Melquíades Álvarez, en enero de 1913 viajó a Alicante para dar un mitin en el Teatro de Verano. En su
alocución dio muestras de lo que iba a ser su línea programática: “Si nosotros los reformistas –dijo-
conseguimos sustituir la monarquía tradicional y patrimonial por una monarquía altamente progresiva y
europea, seréis unos insensatos si me combatís o si discutís todavía las formas de gobierno”. Melquíades
continuó afirmando que “la revolución no se haría nunca en España a causa de la impotencia
republicana”, en ese momento Carlos Esplá le interrumpió gritándole: “mientras haya traidores como tú”;
se organizó un soberano tumulto y entre recriminaciones y aplausos Esplá fue detenido y encarcelado.
Melquíades Álvarez retiro la denuncia y Esplá quedó libre a las pocas horas. En Angosto, P. L. (2001,
pág. 60)
forma más racional de gobierno. A pesar de su convencimiento republicano, Esplá
admiraba profundamente el sistema parlamentario inglés y a sus principales líderes,
Lloyd George y R. Mac Donald, por lo que su republicanismo, tal y como afirma
Angosto (2001), “podría circunscribirse al ámbito nacional […] Dada la formación
teórica e ideológica de Esplá es seguro que en cualquier país del mundo hubiese sido un
republicano convencido, pero también es cierto que sus actitudes hubiesen sido otras de
haber vivido en un país con una monarquía parlamentaria como la inglesa, aunque su
modelo político intelectual estuviese mucho más cercano al de la República francesa”
(pág. 62).
El 8 de Agosto de 1916 Esplá abandona Alicante en cumplimiento de una orden
de destierro provocada por sus continuos ataques a Francos Rodríguez y Melquíades
Álvarez. Inicia así una fructífera etapa de tres años en la vecina y republicana ciudad de
Valencia, cuyo panorama político estaba casi totalmente dominado por el blasquismo y
su idea de que sólo la acción del pueblo podría conseguir un cambio de régimen10.
Según Alfons Cuco “con Blasco Ibáñez se inaugura una nueva etapa de la vida política
valenciana, y, evidentemente, del vigoroso republicanismo valenciano”11. Entre 1901 y
1933 Valencia será el gran baluarte del republicanismo español y durante su estancia en
esta ciudad el prestigio de Esplá entre los republicanos alicantinos no haría sino crecer.
Hasta su definitiva entrada como redactor habitual en el diario de Blasco Ibáñez,
El Pueblo, Esplá, que seguía colaborando en El Luchador, emprendería dos aventuras
periodísticas de escaso éxito. La primera de ellas sería Renovación, que duró muy poco
tiempo debido a problemas económicos insuperables. Más éxito lograría el segundo
intento, Alma Joven, para el cual contó con la colaboración de Eugenio Noel, Amparo
Iturbi, Rigoberto Soler, los hermanos Estellés, Vicente Alfaro, Julio y Alfredo Just,
Julio Blasco Ibáñez, Paco Balaguer, Bohórquez y Álvaro Pascual. Este último, tomando
el nombre de la revista, bautizaría a este grupo con el nombre de Generación del alma
joven12.
En Valencia Esplá entrará a formar parte de la logia masónica Federación
Valentina con el nombre simbólico de Gorki13 y a través de su afiliación promoverá el

10
Cuco, A. (1979) Sobre la ideología blasquista. Valencia: Eliseu Climent (pág. 11).
11
Ibídem., pág. 10
12
Pascual Leone, A. (1951, 24 de febrero) “La generación del Alma Joven”, España Nueva.
13
AHNS, Sección Guerra Civil. Masonería, ficha de afiliación masónica de Esplá a la Federación
Valentina, 141-143 en Angosto, P. L. (2001, pág. 76)
conocimiento de la Liga de los Derechos del Hombre de la cual llegaría a ser
vicepresidente en 1922.
Ya como colaborador asiduo del diario El Pueblo aboga desde sus artículos por
la unión de todos los republicanos en una gran federación regional, poniendo de
manifiesto una y otra vez el gran fracaso de los partidos republicanos nacionales por
culpa de su centralismo y división14. Mientras tanto, la situación política nacional iba
deteriorándose poco a poco. En Marzo de 1917 Largo Caballero, Pablo Iglesias,
Lerroux y Melquíades Álvarez firman un acuerdo con el objeto de restablecer la
voluntad soberana de la nación. Dos meses más tarde se crean las Juntas de Defensa
mientras las pretensiones nacionalistas van en aumento en Cataluña y se suceden las
huelgas y los enfrentamientos callejeros. Al débil gobierno de García Prieto le sucederá
el aún más débil de Dato, que en ningún momento contará con suficiente respaldo social
y aún así tendrá que hacer frente a las pretensiones de la Lliga Regionalista, amparada
en el apoyo de Cambó, Giner de los Ríos, Pablo Iglesias, Lerroux, Castrovido y Azzati
entre otros, quienes solicitan la convocatoria de Cortes Constituyentes para decidir la
forma de organización del Estado. A ello hay que sumar el estallido de la huelga general
de ferroviarios valencianos que acabaría extendiéndose por todo el país y finalizaría
después de una durísima represión cuyo balance final fue de ochenta muertos y más de
dos mil detenidos, incluido el Comité de Huelga15.
Esplá no se mantendrá al margen de esta situación y desde su espacio en El
Pueblo y El Luchador centras sus críticas en la progresiva ingerencia de los militares en
los asuntos del gobierno a raíz de la creación de las Juntas de Defensa: “Vemos con
disgusto cómo se aparta a los militares de sus funciones propias para llevarlos a
gobernar mal, casi siempre, lo que por algo y para algo se llama Gobierno Civil. Suele
equivaler la entrega de una provincia a un general a declararla de hecho en estado de
guerra”16. Esplá considera el conflicto de Marruecos como la principal causa de esta
situación: “Mientras subsista entre nuestras realidades dolorosas el problema en
Marruecos, en España habrá militarismo. Ni juntas, ni impunidad, ni ley de
jurisdicciones, ni Marruecos. Ese ha de ser el grito unánime del español liberal, civil y
ciudadano de nuestros días”17.

14
Angosto, P. L. (2001, pág. 78)
15
Ibídem, Págs. 82-83.
16
Esplá Rizo, C.(Sin fecha, APCE, Recortes de Prensa, Alicante) El Pueblo.
17
Esplá Rizo, C. (1922, Noviembre) “Las Juntas, las reponsabilidades…”. El Pueblo.
Respecto a la cuestión regionalista, Esplá “consideraba el regionalismo al uso
como una salmodia de agravios y discriminaciones perdida en la noche de los tiempos,
manipulada por ciertos sectores de la oligarquía para satisfacer sus ansias de poder y sus
intereses económicos. Era una visión melancólica de un pasado que nunca había
existido. El país debía estructurarse de otro modo, pero no como pretendían los
regionalistas, se trataría de construir una nueva fórmula para organizar el Estado, basada
en criterios de eficacia y de justicia, pero no de volver a modelos del pasado ya
superados” (Angosto, 2001, pág. 86).
El activismo político de Esplá irá en aumento a partir de 1918 coincidiendo con
la muerte de su madre, Josefina Rizo Alberola, y su progresivo alejamiento de las
actividades periodísticas, a pesar de que a partir de enero de 1919 será nombrado
redactor de El Pueblo18. Ese año tendrán lugar en toda España, pero sobre todo en
Barcelona, los enfrentamientos entre las organizaciones obreras anarquistas y las
fuerzas policiales y parapoliciales. Esplá se mostrará siempre disconforme con la actitud
del anarcosindicalismo por considerar que con sus actos sólo contribuyen al
reforzamiento moral de las fuerzas monárquicas y a justificar cualquier acción de fuerza
por parte de éstas. No iba nada desencaminado pues al siguiente año se producirá la
definitiva ruptura entre la UGT y la CNT al no llegar a un acuerdo en cuanto al modo de
operar. También se producirá la división del Partido Socialista dando lugar al
nacimiento del Partido Comunista.
Una vez cumplida la pena de destierro y después de ser nombrado en abril de
1920 presidente de la Juventud Republicana regresa momentáneamente a Alicante el 28
de junio recibiendo un caluroso homenaje por parte de sus correligionarios.
Desde entonces y hasta principios de 1923, Carlos Esplá manifestará
reiteradamente su descontento respecto a la línea política seguida por el blasquismo y el
diario El Pueblo. A pesar de ello, y en vez de contribuir con sus actos y declaraciones a
fomentar aún más la división entre republicanos, Esplá decide abandonar Valencia y
marcha a París en marzo de 192319. Allí seguirá desempeñándose como corresponsal de
El Pueblo, Las Provincias, El Luchador y Diario de Alicante e iniciará su etapa más
activa periodística y vitalmente hablando20. Allí entrará en contacto con todo tipo de
personajes, desde políticos a escritores, artistas de fama y, sobre todo, exiliados

18
El Pueblo (1919, Enero), Valencia.
19
Reila, L. (1931, 15 de Junio), “Vida i anecdotari de Carles Esplá”, La Rambla.
20
Angosto, P. L. (2001, pág. 93)
españoles. Todos ellos acabarán configurando y perfilando aún más la personalidad y el
espíritu republicano de Carlos Esplá.

4. Un foro y órgano de expresión para los exiliados republicanos: España


con Honra.
Las diferencias con Félix Azzati, director de El Pueblo y uno de los máximos
exponentes del republicanismo valenciano, habían precipitado la marcha de Esplá a
París. Allí, en la capital francesa, Esplá encontraría un centro de operaciones idóneo,
centro de encuentro, de reunión y de conspiración: el café de La Rotonde21. Allí
conocería a Kerenski y a otras muchas personalidades de la política europea. Allí
también se reunirían un amplio grupo de exiliados españoles opositores a la dictadura de
Primo de Rivera y entre los que se encontraban Miguel de Unamuno, Eduardo Ortega y
Gasset, Marcelino Domingo, Corpus Barga, F. Cossío, Francisco Madrid, el doctor
Luna, Francesc Maciá, Ventura Gassols, Bordás de la Cuesta, Miravitlles, Josep Pla,
Julian Gorkin, etc. Por allí se dejarían caer, si bien por distintos motivos, personalidades
tales como Julián Besteiro, Pío Baroja, Indalecio Prieto o Millán Astray.
Salvo evidentes excepciones –como el caso de Millán Astray, que en realidad se
encontraba en París de visita oficial enviado por el dictador-, muchos de los
anteriormente mencionados, liderados por Unamuno y Blasco Ibáñez y con el apoyo
constante de Esplá, constituirán la primera y auténtica oposición a la dictadura de Primo
de Rivera.
De La Rotonde y de su buena relación con Unamuno y Blasco Ibáñez nacerá el
ansiado proyecto de Esplá, España con Honra. Pero para ello aún deberá superar un
difícil obstáculo: la animadversión o mejor dicho la desconfianza mutua existente entre
el escritor vasco y el valenciano. Al margen de cuestiones personales y de orgullo
literario, Unamuno y Blasco Ibáñez tenían una idea bien distinta sobre la revolución que
debería llevarse a cabo para derrocar la dictadura en España e imponer la República22.
Esta circunstancia obligará a Esplá a hacer uso de sus dotes confabuladoras con el fin de
conseguir unirlos en un proyecto común.
Respecto a Unamuno, el talante abierto, sincero y entregado de Esplá le había
granjeado ya las simpatías de don Miguel desde que éste llegara a París procedente de

21
Pla, J. (1986) El advenimiento de la II República. Madrid: Alianza, pág. 51.
22
Angosto, P. L. (2001, pág. 105)
su exilio en Fuerteventura23. Por lo que respecta a Blasco Ibáñez, Esplá ya le conocía y
admiraba desde su estancia en el diario El Pueblo y ahora en París, donde el escritor
valenciano había vuelto para reintegrarse a la vida política. Esplá sería su brazo derecho
y persona de confianza durante la estancia de Blasco en París, “… más que secretario,
es su colaborador, con él empieza la campaña contra la dictadura y el rey, no sólo le
dicta Alfonso XIII desenmascarado, sino que le consulta detalles, frases, conceptos, y
hasta admite retoques de estilo cuando se trataba de cuestiones que conocía mejor Esplá
que Blasco Ibáñez”24. Alfonso XIII desenmascarado será el manifiesto que el escritor
valenciano lanza desde París contra la dictadura de Primo de Rivera y, sobre todo,
contra el rey: “Hay que acabar con la Monarquía en España –dice Blasco- El verdadero
culpable es el rey. Lo que pasa en España es una auténtica vergüenza. Voy a escribir
algo demoledor contra esa gente, contra Alfonso XIII, el gran responsable… Vuelvo a
la lucha republicana”25.
En España el manifiesto aparecerá bajo el título Una nación secuestrada. El
terror militarista en España y su difusión causará una profunda conmoción en todo el
continente al ser esta la primera vez que se denunciaba internacionalmente y en toda
regla la dictadura española. El manifiesto es un durísimo ataque contra la monarquía y
el Ejército y entre otras muchas cosas Blasco afirma lo siguiente: “Declaro con dolor y
con vergüenza que España es en estos momentos el país más desorganizado de la
tierra… Además durante medio siglo se ha convertido en un pueblo materialista y de
profunda bajeza moral. […] Este ejército que consume la mayor parte de los recursos de
España y al que se prodigan oficialmente alabanzas de heroísmo mayores que las que
merecieron los ejércitos más famosos de la historia, resulta derrotado indefectiblemente
en toda operación emprendida fuera del país. Repito que el título de ejército no es
exacto. Mejor le conviene el de gendarmería. Sus únicas victorias las puede conseguir
en las calles de las ciudades donde constantemente amenaza con ametralladoras y
cañones a muchedumbres que sólo llevan cuando más, una mala pistola en el bolsillo
[…] Nada de Primo de Rivera, ni Martínez Anido, si queremos echar a pique el barco,

23
Barcia, A. Prólogo a Unamuno, Blasco Ibáñez y Sánchez Guerra en París, en Esplá Rizo, C. (1940),
Buenos Aires: Araujo, pág. 8.
24
Reila, Ll. (1931, 15 de Junio) “Vida i anecdotari de Carles Esplá” en La Rambla.
25
Esplá Rizo, C. “El Blasco Ibáñez que yo he conocido”. AP Carlos Esplá, Alicante.
debemos tirar al casco. El casco es el rey. Y yo, español, declaro desde el primer
momento que tiro contra Alfonso XIII”26.
El encargado de hacer llegar el manifiesto a España será el propio Carlos Esplá
que tramará una compleja estrategia con final tremendamente exitoso. Blasco nunca
pondrá en duda su confianza hacia Esplá y le proporcionará no sólo el apoyo moral sino
también el económico para sacar adelante España con honra, cuyo objetivo sería el de
llegar al corazón mismo del país aglutinando a los españoles opuestos a la dictadura y,
al mismo tiempo, dotar al exilio de un medio de expresión, valiéndose, como veremos
más adelante, de los medios más controvertidos para burlar las fronteras y la represión
de Primo de Rivera. Con este doble fin nace España con honra a principios de 1925, sin
periodicidad fija y con una trayectoria que los problemas económicos y en ocasiones las
presiones políticas desde España y desde la embajada española en Francia acabarían por
truncar apenas un año después.
El propio título de la publicación –título que da el mismo Blasco Ibáñez “contra
la raza espúrea de los Borbones”- era ya un sentido homenaje a los revolucionarios de
1868 y en concreto al manifiesto “¡Viva España con honra!” firmado por todos los
militares afines al pronunciamiento y hecho público el 19 de septiembre. En él se
exponían los motivos y los fines del naciente movimiento revolucionario: recuperación
de la soberanía nacional, creación de un gobierno provisional frente a la monarquía de
Isabel II y la aprobación del sufragio universal.
Para la edición de España con honra Esplá contará con la inestimable
colaboración de Juan Durá, dirigente obrero valenciano también exiliado por problemas
políticos y que a su llegada a París abrirá una imprenta de la cual saldrán no sólo los
ejemplares de la publicación sino también numerosos pasaportes falsificados y diversos
documentos que contribuyeron a hacer más fácil la vida de los españoles exiliados en la
capital francesa.
Esplá y Durá serían los verdaderos artífices de España con honra tal y como
relata Marco Miranda (1970): “Esplá me habla de España con honra… el primer grito
que desde el extranjero lanzaron hombres de España. Se tiraba en una modesta imprenta
de un valenciano, Juan Durá, hijo de Cullera. Allí se recibían a todos los compañeros
que llegaban de España y no tenían trabajo. Por allí desfilaron Vidiella, Bajatierra,
Llusá… Algunos conocían el arte de la tipografía, otros eran panaderos, carpinteros…

26
Blasco Ibáñez, V. (1924, Noviembre) Una nación secuestrada. El terror militarista en España. París:
Flammarion.
Esplá y Durá realizaron una admirable labor publicando España con honra… El uno lo
dirigía y lo imprimía el otro; pero además, entre los dos llenaban y pegaban fajas,
llevaban la administración y se ingeniaban, acudiendo a mil ardides, para introducir el
periódico en España. En él colaboraban Unamuno, Blasco Ibáñez, E. Ortega y
Gasset…”27.
A pesar de ello y de que Carlos Esplá era considerado ya un líder en los círculos
españoles de París, nunca querrá ocupar un puesto de primera fila. En España con
honra, Esplá dejará el renombre y los grandes titulares a quien, a su juicio, lo merecen
más por estar más capacitados (Blasco Ibáñez, Unamuno, …). En palabras de Angosto
(2001, pág. 106), Esplá “es el típico hombre de acción, trabajador empedernido y tenaz,
luchador entregado en cuerpo y alma a la causa republicana, con una capacidad de
trabajo sorprendente que ha de poner siempre al servicio de alguien”.
España con honra se distribuía en la capital francesa y en otros muchos puntos
del país vecino, pero su principal destino era España. Para tal fin, Esplá recurrió a la
ayuda de contrabandistas valencianos o de trabajadores comprometidos con la causa
republicana. “En Valencia se distribuía desde el quiosco del Cojo, situado en la plaza de
Castelar, luego Vicente Llorens y otros amigos valencianos lo hacían correr por toda la
ciudad, llegando, en ocasiones, a arrojarlo sobre los tendidos de la plaza de toros”28.
De forma similar había llegado a España el manifiesto Una nación secuestrada
de Blasco Ibáñez. Como ya dijimos su difusión causó tanto revuelo que la maquinaria
propagandística de la Dictadura tuvo que ponerse inmediatamente a trabajar haciendo
uso de escritores y periodistas dispuestos a poner su pluma al servicio del régimen y
abusando de recursos tan poco éticos como la calumnia, el enredo o la difamación29.
España con honra se convertirá entonces en el estandarte de los republicanos en
el exilio, haciendo frente a todas las críticas que desde España vierten los defensores del
dictador contra Blasco y su grupo. Muchos de ellos llegaron incluso a retar a duelo al
novelista y Blasco, desde España con honra contestará a todos afirmando que “ya se ha
batido varias veces, y en dos de ellas ha sido herido gravemente en duelo. No necesita,

27
Marco Miranda, V. (1936) Las conspiraciones contra la Dictadura. Madrid: Hijos de Tomás Minuesa.
En Angosto, P. L. (2001, pág. 107)
28
Ibídem, pág. 107
29
Ibídem, Pág. 117.
pues, probar ya su valor. Está dispuesto a batirse, pero sólo con las personas que él ha
atacado: Alfonso XIII o Primo de Rivera”30.
La colaboración entre Blasco Ibáñez y Esplá fue tremendamente fructífera en
1925, beneficiándose de ello España con honra en la que aún se publicarían siete
artículos más del escritor valenciano31. En abril de 1925 Blasco publica Lo que ha de
ser la República Española, con el que expone sus ideas sobre lo que debería ser el
nuevo régimen español: una República democrática y liberal, libre de extremismos. El
autor advierte que no se trata de ningún manifiesto sino tan sólo de “la opinión de un
escritor que ama su patria y que la ha servido mejor que sus generales dictadores”. Este
artículo le conllevará las críticas de los sectores más izquierdistas por considerarlo
demasiado moderado, a lo que el propio Blasco respondió desde España con honra:
“¿Queréis que intentemos desde ahora todas las experiencias utópicas, que, desde el
primer momento, antes de consolidar el régimen naciente, nos expongamos a perderlo
con peligrosas aventuras demagógicas en busca de un irrealizable sueño de perfección
social? […] Dejadnos implantar y consolidar nuestra república democrática, para dar a
España un régimen de dignidad, de libertad y progreso. Mejoradla más tarde si
podéis”32. Ésta y otras pequeñas frustraciones personales, así como los problemas
económicos y la presión de los editores que reclamaban a Blasco la entrega de nuevos
libros, llevarían al autor valenciano a alejarse poco a poco del activismo político y a
refugiarse en Menton, triste y decepcionado al ver que nada cambia en España al ritmo
que él deseaba33.
Por su parte, la colaboración de Unamuno en España con honra se prolongará
durante unos meses, incluso después de que el escritor vasco decidiera abandonar París
y trasladarse a Hendaya. Esplá nunca dejó de sentir una profunda admiración por
Unamuno en todas las facetas de su vida, como filósofo, novelista, poeta, intelectual y
como hombre de su tiempo. Para Esplá, don Miguel “era un auténtico maestro, un guía
espiritual al que escuchaba con toda la atención y cariño de que era capaz”34. Esa
admiración no se verá mermada ni siquiera cuando Unamuno deja de colaborar en

30
Esplá Rizo, C. (2002) Unamuno, Blasco Ibáñez y Sánchez Guerra en París. Crónicas de París y otros
escritos periodísticos. Alicante: Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert. Pág. 403.
31
Estos artículos serán recogidos posteriormente en un libro titulado Por España y contra el rey, que fue
distribuido nuevamente por Esplá en España haciendo uso de sus amistades con los republicanos de
Valencia y Alicante (Rivas Cherif, C. (1980), Azaña, retrato de un desconocido. Barcelona: Grijalbo, pág.
130.
32
Esplá Rizo, C. (2002)
33
Angosto, P. L. (2001, pág. 125)
34
Ibídem,. Pág. 108.
España con honra. El 29 de octubre de 1925, Esplá escribía al escritor para recordarle
cuánto sufrimiento había costado sacar adelante la publicación y cuánto quedaba aún
por hacer: “Veo, con dolor, que se ha pasado usted al partido de los que no quieren
enviar nada a este periódico que usted sabe a costa de cuantos sacrificios hacemos
Ortega y yo. Publicaremos en el próximo número su Carta a los estudiantes, pero siento
que no se acuerde usted más a menudo de nosotros”35.
Unamuno no había sido el primero ni sería el último en abandonar España con
honra. Esplá confiaba en el prestigio que la publicación alcanzaría al contar con la
pluma de los dos principales bastiones de la oposición al régimen de Primo de Rivera
como eran Unamuno y Blasco Ibáñez, pero poco a poco éstos y otros colaboradores
fueron espaciando sus aportaciones y España con honra entró en una progresiva
decadencia que le llevaría a desaparecer a principios de 1926: “Dejamos de publicarla.
No era posible sostenerla en las condiciones en que lo hacíamos. Yo he hecho más de lo
que debía y podía. No es culpa mía si poco a poco los demás me han ido dejando sólo.
Me cabe el consuelo de haber sostenido milagrosamente durante un año ese periódico
que sin mí hubiese muerto a los tres meses. Pero yo no puedo hacer más…”36.
El desinterés, los problemas personales y la represión policial habían acabado
con aquello que para Carlos Esplá permitiría aglutinar a los españoles opuestos a la
dictadura en un mismo foro para unir y coordinar sus esfuerzos. Desaparecía así España
con honra, un auténtico medio de expresión público de los republicanos españoles en el
exilio.

5. Conclusión
José Luis Ferris afirma en El País, al hilo de la publicación de la biografía de
Carlos Esplá a cargo de Pedro Luis Angosto, que “existe una modalidad de crimen que
no aparece tipificado en el código penal, y no por ello resulta menos condenable que
otros que sí constan en los manuales legislativo: la desmemoria”37. Carlos Esplá es una
de las innumerables víctimas de ese “crimen”. Fue uno de los periodistas más
prestigiosos de su tiempo. Sus artículos se publicaban en El Sol, El Liberal, El Heraldo,
La Voz, La Vanguardia, La Publicidad, Crisol, La Calle, El Luchador, L’Quotidien,…
y contaron siempre con la profunda admiración de Unamuno, Rafael Altamira, Blasco

35
Carta de Esplá a Unamuno (1925, 29 de octubre), Casa Museo Miguel de Unamuno, E2/16, Salamanca.
36
Carta de Esplá a Unamuno (1925, 23 de diciembre), Casa Museo Miguel de Unamuno, E2/16,
Salamanca
37
Ferris, J. L. (2002, 13 de Junio) “Esplá” en El País.
Ibáñez, Andrenio y un largísimo etcétera. Pero por encima de sus cualidades
periodístico-políticas fue sobre todo un hombre honesto, fiel y consecuente con sus
ideales, respetuoso y siempre dispuesto a sacrificar su proyección personal y profesional
al servicio de aquello en lo que creía: el ideal republicano, la República como una forma
viable de gobierno en España.
Su lucha en defensa de ese ideal será constante. Primero contra la monarquía
alfonsina y la dictadura de Primo de Rivera; después, ya en el gobierno, contra los
detractores y enemigos de la República; y, finalmente, desde el exilio final en México
contra la dictadura franquista que había puesto fin a aquello en lo que tantas esperanzas
había depositado.
En esa lucha, su actividad y talento periodístico serán su principal arma. De
entre todos sus proyectos, aventuras editoriales y periódicos en los que participó hemos
optado por el estudio de una de sus más esperanzadoras y a la vez más frustrantes
experiencias: España con honra, cuyo éxito inicial y fracaso casi inmediato da buena
muestra de las desavenencias y divisiones existentes entre los republicanos españoles
incluso en el exilio. Esplá será no sólo el alma del exilio parisino, sino el editor de su
expresión escrita: España con honra. Y ese es el mérito de esta publicación, haberse
constituido al menos durante un año en el foro de reunión de todos los españoles
exiliados contrarios al régimen de Primo de Rivera y Alfonso XIII y proporcionarles un
vehículo de expresión para sus ideas, sus críticas y deseos.
El fracaso de esta experiencia, motivado fundamentalmente por problemas
económicos aunque también los hubiera de carácter personal, no desanimó a su
impulsor, sino que muy al contrario lo reafirmó en sus ideales y lo dirigió a un camino
más activo en la lucha política.
El apoyo que Blasco Ibáñez y Unamuno brindaron a Esplá permitió que éste
pudiera dar forma a ese deseo tan anhelado por el periodista alicantino, pero la
desvinculación progresiva de ambos del proyecto contribuyó igualmente a la muerte
precipitada de España con honra. El trabajo ya estaba hecho, pero aun quedaban años
de dudas, represiones, conspiraciones y aventuras novelescas que tendrían un entreacto
feliz, la proclamación de la II República Española en 1931, y un desenlace tristemente
fatal con la derrota final de ésta frente al bloque sublevado encabezado por Francisco
Franco. Probablemente, según se decía Esplá, aún se podía hacer algo, pero su
optimismo había desaparecido, se había quedado en la mesa de un café parisino, La
Rotonde.
6. Bibliografía
• Angosto Vélez, P. L. (2001). Sueño y pesadilla del republicanismo español. Carlos
Esplá: una biografía política. Madrid: Biblioteca Nueva.
• Blasco Ibáñez, V. (1926). Por España y contra el Rey. París.
• Cuco, A. (1979) Sobre la ideología blasquista, 1874-1936. Valencia: Eliseu Climent.
• Esplá Rizo, C. (2002). Unamuno, Blasco Ibáñez y Sánchez Guerra en París. Crónicas
de París y otros escritos periodísticos. 1916-1930. Alicante: Instituto Alicantino de
Cultura Juan Gil-Albert.
• Esplá Rizo, C. (2004). Mi vida hecha cenizas (Diarios 1920-1965). Sevilla:
Renacimiento.
• Esplá Rizo, C. (2004). Pensamientos, sentimientos y añoranzas de un desterrado.
Artículos y discursos (1931-1965). Alicante: Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-
Albert.
• Esplá Rizo, C. (como Valentín Carrasco) (1916). De la lucha. Alicante.
• Marco Miranda, V. (1936) Las conspiraciones contra la dictadura (Relato de un
testigo). Madrid: Hijos de Tomás Minuesa.
• Noel, E. (1950) España nervio a nervio. Madrid: Aguilar.
• Pla, J. (1986). Madrid, el advenimiento de la II República. Madrid: Alianza.
• Precioso, A. (1930) Españoles en el destierro: la vida en Francia de Santiago Alba,
Blasco Ibáñez, Sánchez Guerra, Unamuno, E. Ortega y Gasset, Carlos Esplá, López
Ochoa y Manteca: con diálogos anécdotas, cartas y semblanzas de estos ilustres
perseguidos. Madrid.
• Reila, Ll. (1931, 15 de junio). Vida i anecdotari de Carles Esplá. La Rambla, Barcelona.
• Rivas Cherif, C. (1980). Retrato de un desconocido: vida de Manuel Azaña (seguido
por el epistolario de Manuel Azaña con Cipriano de Rivas Cherif de 1921 a 1937).
Barcelona: Grijalbo.
Un censo de la prensa republicana española durante el Sexenio Revolucionario
(1868-1874).

Antonio Checa Godoy


Facultad de Comunicación
Universidad de Sevilla

Si bien no faltan periódicos republicanos en distintos periodos del largo


reinado de Isabel II (etapas de aperturas como 1840-1843 o el bienio progresista
1854-1856), y aunque simpatías republicanas se detectan también en algún periodo
precedente (como el trienio liberal, 1820-1823), lo cierto es que es el intenso
Sexenio Revolucionario que abre el triunfo de la Gloriosa en la bahía de Cádiz en
septiembre de 1868 el que posibilita un llamativo despliegue de la prensa
republicana en España. Coyuntura, como suele ocurrir en los periodos políticamente
agitados, mal representada en las hemerotecas, acaso la peor representada de toda
la historia del periodismo español, la reconstrucción de esta red de prensa
republicana, en su inmensa mayoría republicano-federal, brinda notables sorpresas,
entre otras el número extraordinariamente alto de periódicos de esta ideología,
también su fugacidad, que dificulta la localización.

El censo que se ofrece aglutina los títulos por comunidades autónomas y


dentro de ellas por ciudades en orden alfabético. Para su elaboración se ha
procedido, además de a utilizar la amplia bibliografía ya disponible sobre esta etapa,
a la lectura de una treintena de diarios del periodo de toda España, tanto de ámbito
estatal como regionales o locales, preferentemente de ideología republicana –La
Igualdad, de Madrid, La Andalucía, de Sevilla, La Idea, de Granada...- pero también
de otras tendencias que destacan por ser puntuales cronistas de altas, bajas e
incidencias en el prensa de su ciudad o incluso fuera de ella, como El Diario de
Barcelona, el Diario de Cádiz o El Imparcial y La Correspondencia de España, de
Madrid.

El censo incluye un total de 750 títulos, cifra suficientemente expresiva de la


vitalidad de esta prensa en esos años, y que supone aproximadamente un 27% de
los publicados en esos años. Se incluyen periódicos demócratas de los inicios de la
revolución, que en su gran mayoría evolucionan hacia el republicanismo, periódicos
propiamente republicanos, casi todos federales, aunque entre ellos hemos
distinguido los cantonalistas, periódicos satíricos que se muestran y declaran
republicanos y títulos obreristas, entre estos hay dos núcleos, los republicano-
obreristas, muy frecuentes, y los exclusivamente obreros, que casi sin excepción se
acercan al republicanismo en estos años, y se han excluido títulos de otros
contenidos –periódicos masónicos, por ejemplo-, que si bien no ocultan sus
simpatías por el republicanismo no lo tienen como objetivo o contenido relevante. Si
se reflejan títulos que en algún momento del Sexenio se declaran republicanos,
aunque antes o después tuvieran otras tendencias.

Hay, sin duda, una geografía del republicanismo en estos años. Sólo en dos
ciudades capitales de provincia, Burgos y Ciudad Real, no se editan periódicos
republicanos en esos años. Y son en total más de cien las localidades españolas
que contabilizan en esos años algún periódico federal. De Andalucía a Cataluña,
junto con Madrid, se registra la máxima densidad de prensa republicana, mucho más
débil en las dos Castillas y León, Navarra y Rioja. El triángulo Andalucía-Madrid-
Cataluña, que representan en eso años un tercio de la población española, recaba
por sí solo el 56% de los títulos editados.

Censo de prensa republicana del Sexenio Revolucionario (1868-1874)

Comunidad Ciudad Título Año Tendencia Periodicidad

Andalucía
Algeciras
Federación del Campo de
Gibraltar, La 1872 republicano semanal
Garrote, El 1873 satírico federal semanal
Almería
Aurora, La 1870 republicano
Campana de la Vela, La 1868 republicano diario
Ciudadano, El 1868 republicano diario
Democracia, La 1870 republicano
Federalista, El 1870 republicano
Revolución, La 1868 demócrata diario
Voz Republicana, La 1873 republicano diario
Andújar
Eco de Alcolea, El 1868 demócrata semanal
Gorro Frigio, El 1869 republicano semanal
Cádiz
Amigo de los Pobres, El 1868 republicano diario
Antón Perulero 1864 satírico federal semanal
Boletín Oficial del Comité de
Salud Pública de Cádiz 1873 cantonalista diario
Ciudadano, El 1868 republicano
Correo Andaluz, El 1869 republicano diario
Demócrata Andaluz, El 1869 republicano diario
Diario del Pueblo 1872 republicano diario
Eco de Cádiz, El 1864 demócrata diario
Eco Nacional, El 1868 republicano diario
Federación Andaluza, La 1873 republicano diario
Federal Andaluz, El 1869 republicano diario
Hoja Republicana, La 1873 republicano diario
Internacional, La 1872 obrero semanal
Juventud Republicana, La 1870 republicano diario
Noticiero de Cádiz, El 1874 republicano diario
Opinión Nacional, La 1868 republicano diario
Pacto Federal, El 1869 republicano diario
Perico el Revolucionario 1868 satírico federal semanal
Progreso Democrático, El 1868 republicano diario
República Federal Universal,
La 1870 republicano diario
República Federal, La 1868 republicano diario
Rojo Intransigente, El 1872 satírico federal semanal
Siglo, El 1871 republicano semanal
Soberanía Nacional, La 1868 republicano diario
Voz de Alerta, La 1872 republicano semanal
Voz del Pueblo, La 1872 republicano diario
Carmona
Bandera Negra, La 1873 republicano semanal
Demócrata, El 1872 republicano
Grito Carmonense, El 1870 republicano
Lucero, El 1869 republicano semanal
Sinceridad, La 1861 demócrata bisemanal
Córdoba
Alerta, El 1873 republicano diario
Betis Republicano, El 1869 republicano diario
Democracia, La 1873 republicano
Derecho, El 1870 republicano diario
Eco Republicano, El 1872 republicano semanal
Federación
Bético-Extremeña, La 1869 republicano diario
Federal Cordobés, El 1873 cantonalista diario
Juventud Republicana, La 1870 republicano semanal
Obrero de Córdoba, El 1871 obrero
Relámpago, El 1868 demócrata
República Federal, La 1873 republicano diario
Revolución, La 1868 republicano diario
Salud Pública, La 1868 demócrata
Sufragio Universal, El 1869 demócrata
Suprimido, El 1869 republicano
Voz del Pueblo, La 1868 republicano diario
El Puerto de
Santa María
Libertad, La 1868 demócrata
Trompeta, La 1869 satírico federal semanal
Orden, El 1873 obrero
Granada
Cantón Granadino, El 1873 cantonalista diario
Club Revolucionario de
Granada 1868 demócrata diario
Concordia, La 1869 demócrata
Crónica Municipal, La 1869 republicano semanal
Democracia, La 1868 republicano diario
Eco Revolucionario, El 1872 republicano bisemanal
Hombre, El 1869 republicano diario
Idea Revolucionaria, La 1869 republicano bisemanal
Idea, La 1868 republicano diario
Justicia, La 1872 republicano diario
Libertad, La 1870 republicano diario
Obrero de Granada, El 1873 obrero semanal
Propaganda Republicana, La 1871 republicano diario
Propagandista, El 1869 republicano
Rebelde, El 1870 obrero semanal
Revolución Federal, La 1873 cantonalista diario
Revolución, La 1868 demócrata diario
Tribuno, El 1873 republicano diario
Voz de la República, La 1870 republicano semanal
Huelva
Centinela Republicano, El 1869 republicano
Federación Latina, La 1870 republicano trisemanal
Pitorra, La 1869 satírico federal semanal
Progreso, El 1869 demócrata
Jaén
Amigo del Pueblo, El 1871 republicano
Centinela de la Revolución,
El 1868 republicano diario
Federación, La 1873 republicano diario
Federal de Jaén, El 1871 republicano
Giennense, El 1870 republicano diario
Redentor Humano, El 1871 obrero semanal
Revista de Jaén, La 1868 demócrata semanal
Jerez de la
Frontera
Amigo del Pueblo, El 1873 republicano diario
Club Democrático, El 1868 republicano diario
Club Republicano
Democrático Federal, El 1868 republicano diario
Club y la Revolución, El 1868 republicano diario
Conciliador, El 1869 republicano diario
Democracia, La 1871 republicano diario
Estado Federal, El 1873 cantonalista
Federal Andaluz, El 1869 republicano diario
Federal Radical, El 1870 republicano diario
Hoja Democrática 1868 demócrata diario
Opinión, La 1873 republicano diario
Patria Libre, La 1868 demócrata
Reforma Radical, La 1868 demócrata
República, La 1870 republicano diario
Revolución de Septiembre,
La 1868 republicano diario
Revolución, La 1868 republicano diario
Tribuno, El 1869 republicano
Linares
Diluvio, El 1873 republicano bisemanal
Fomento, El 1868 republicano semanal
Málaga
Amigo del Pueblo, El 1871 republicano diario
Bandera Roja, La 1873 republicano
Cantón Malagueño, El 1873 cantonalista diario
Demócrata Malagueño, El 1868 demócrata diario
Derecho, El 1869 republicano diario
Diario del Pueblo, El 1870 republicano diario
Eco Revolucionario, El 1868 demócrata diario
Escobas, Las 1870 republicano semanal
Espíritu de la Revolución, El 1868 republicano
Grito de la Revolución, El 1869 republicano diario
Huracán, El 1870 satírico federal semanal
Internacional, La 1873 obrero semanal
Justicia, La 1872 obrero semanal
Juventud Republicana, La 1869 republicano
Lealtad Republicana, La 1873 republicano semanal
Nuevo día, El 1869 republicano bisemanal
Papel Verde, El 1867 republicano cada 5 días
Porvenir, El 1872 republicano bisemanal
Pueblo Soberano, El 1868 republicano semanal
Republicano Federal, El 1869 republicano semanal
Revolución, La 1872 republicano
Soberanía del Pueblo, La 1869 republicano diario
Tempestad, La 1870 satírico federal semanal
Tribuna, La 1871 republicano diario
Trueno, El 1868 satírico federal semanal
Voz del Pueblo, La 1874 republicano diario
Zurriago, El 1869 satírico federal semanal
Montilla
Pendón Italiano, El 1871 republicano semanal
Montoro
Barba Azul 1869 satírico federal semanal
Motril
República, La 1871 republicano diario
Ronda
Federal Rondeño, El 1873 republicano
Juventud Republicana, La 1869 republicano bisemanal
Lucero, El 1869 republicano
Rondeño, El 1868 demócrata
Voz del Pueblo, La 1868 republicano diario
San Fernando
Áncora de la Libertad, El 1868 republicano diario
Justicia, La 1871 republicano
Primer Eco de la Revolución,
El 1868 demócrata diario
Sanlúcar de
Barrameda
Lucero, El 1870 republicano
Sevilla
Andalucía, La 1858 republicano diario
Anunciador de Sevilla, El 1870 republicano diario
Avisador de Sevilla, El 1870 republicano diario
Bética, La 1869 republicano diario
Boletín de Anuncios 1866 republicano diario
Centinela del Pueblo, El 1868 republicano diario
Círculo Liberal, El 1868 demócrata diario
Clarín, El 1868 republicano diario
Demócrata, el 1868 republicano diario
Diario del Pueblo, El 1872 republicano diario
Estado Andaluz, El 1873 republicano diario
Fraternidad, La 1870 republicano diario
Gavilán, El 1873 satírico federal semanal
Hispalense, El 1870 republicano semanal
Juventud, La 1872 republicano semanal
Libertad, La 1870 republicano diario
Milano, El 1872 satírico federal semanal
Novedades de Sevilla, Las 1864 republicano diario
Padre Adán, El 1868 republicano bisemanal
Pulga, La 1869 satírico federal semanal
Razón, La 1871 obrero semanal
República Española, La 1869 republicano
Tío Clarín, El 1870 republicano semanal
Voz del Progreso, La 1869 republicano semanal
Voz del Pueblo, La 1868 republicano diario
Zurra, La 1869 republicano cada 5 días
Úbeda
Cantón Granadino, El 1873 republicano semanal
Fraternidad, La 1869 republicano semanal
Libertad, La 1868 republicano bisemanal

Aragón
Barbastro
Boletín Extraordinario de la
Junta Revolucionaria de
Barbastro 1868 demócrata
Libertad, La 1868 republicano
Caspe
Descamisado, El 1868 republicano semanal
Huesca

Federal Aragonés, El 1871 republicano


Montaña Aragonesa, La 1870 republicano
Neo, El 1869 satírico federal semanal
Pirineo, El 1870 republicano
Redención del Obrero, La 1869 obrero semanal
Revolución, La 1868 republicano trisemanal
Teruel
Centinela de Aragón, El 1868 republicano diario
Federal, El 1873 republicano bisemanal
Fraternidad, La 1869 republicano
Idea, La 1869 republicano
Salud y Fraternidad 1870 republicano bisemanal
Sol Teruelano, El 1868 demócrata
Valderrobles
Algarabía, La 1869 republicano semanal
Zaragoza
Autonomía de Zaragoza, La 1873 republicano
Bomba, La 1869 satírico federal semanal
Cantón Aragonés, El 1873 cantonalista diario
Crónica Aragonesa, La 1869 republicano diario
Democracia, La 1870 republicano diario
Eco Republicano, El 1870 republicano diario
Estado Aragonés, El 1873 cantonalista diario
Franco Oliván 1872 obrero semanal
Fritada, La 1869 satírico federal semanal
Gorro Frigio, El 1868 satírico federal semanal
Látigo, El 1868 satírico federal semanal
Padre Angustias, El 1868 satírico federal semanal
Porra, La 1871 satírico federal semanal
Progreso Aragonés, El 1873 republicano diario
Propaganda, La 1871 republicano diario
Rebelión, La 1872 republicano
República Democrática, La 1871 republicano diario
República, La 1872 republicano diario
Republicano Federal, El 1868 republicano diario
Revolución, La 1868 republicano diario
Sopa Boba, La 1870 satírico federal semanal
Tribuna, La 1869 republicano diario
Verdad, La 1869 republicano diario
Asturias
Avilés
Agente de Avilés, El 1868 demócrata semanal
Hijo del Pueblo, El 1868 republicano semanal
Luz de Avilés, La 1869 republicano semanal
Gijón
Aurora, La 1871 republicano semanal
Municipio Federal, El 1873 republicano semanal
Municipio, El 1872 republicano semanal
República Española, La 1869 republicano bisemanal
Oviedo
Amigo del Pueblo, El 1868 republicano
Constituyente, El 1868 demócrata diario
Federal Asturiano, El 1872 republicano
Joven Asturias, La 1862 demócrata
Nueva Asturias, La 1869 republicano
Obrero, El 1869 republicano semanal
Patriota, El 1868 demócrata
Trancazo, el 1869 satírico federal semanal
Baleares
Mahón
Bomba, La 1870 satírico federal semanal
Burinot, El 1868 satírico federal semanal
Diario de Mahón 1868 demócrata diario
Es Fabiol 1871 satírico federal semanal
Es Pandero 1869 satírico federal semanal
Hoy 1874 republicano diario
Locomotora, La 1871 republicano semanal
Menorquín, El 1869 republicano diario
Noticiero de Menorca, El 1874 republicano diario
Sa Simbomba 1869 satírico federal semanal
Volcán, El 1872 satírico federal semanal
Palma de
Mallorca
Cantón Balear, El 1873 cantonalista
Iris del Pueblo, El 1869 republicano diario
Obrero, El 1869 obrero semanal
Proletariado, El 1869 obrero semanal
Rayo, El 1869 satírico federal semanal
Revolución Social, La 1871 obrero semanal
Trompeta de la Revolución,
La 1874 republicano semanal
Trueno, El 1870 satírico federal semanal

Canarias
La Orotava
Asociación, La 1869 republicano semanal
Las Palmas de
Gran Canaria
Defensa, La 1871 demócrata bisemanal
Eco de Gran Canaria, El 1868 republicano
Federal, El 1868 republicano
Guiniguada, La 1873 republicano semanal
Mequetrefe, El 1869 satírico federal semanal
Moralidad, La 1871 republicano
País, El 1863 republicano
Periquillo el de los Palotes 1869 satírico federal semanal
Popular, El 1873 republicano
Santa Cruz de
La Palma
Clarín, El 1870 republicano semanal
Santa Cruz de
Tenerife
Eco del Comercio, El 1852 republicano bisemanal
Emancipación, La 1870 obrero semanal
Estado Canario, El 1873 cantonalista
Federación, La 1869 republicano
Guanche, El 1858 republicano
Igualdad, La 1873 republicano
Justicia, La 1872 republicano cada 5 días
Libertad, La 1868 republicano
Nueva Justicia, La 1874 republicano cada 5 días
Progreso de Canarias, El 1868 republicano
Prosperidad, La 1874 republicano semanal
Pueblo, El 1870 republicano semanal
Voz del Teide, La 1869 republicano
Zapirón, El 1869 satírico federal semanal
Cantabria
Santander
Adelante, El 1868 republicano
Boletín Oficial de la
Asociación de Obreros de
Santander 1872 obrero semanal
Cántabro, El 1869 republicano diario
Montañés, El 1871 republicano diario
Voz Montañesa, La 1873 republicano semanal /
Torrelavega
Porvenir de Torrelavega, El 1873 republicano semanal
Castilla La Mancha
Albacete
Cantón Manchego, El 1870 republicano semanal
Debate, El 1870 republicano diario
Eco de la Provincia, El 1869 demócrata
Farol, El 1868 progresista semanal
Independiente, El 1868 republicano cada 5 días
Cuenca
Bandera, La 1868 republicano semanal
Vanguardia, La 1869 republicano cada 5 días
Guadalajara
Voz de la Alcarria, La 1871 republicano semanal
Quintanar de la
Orden
Semanario Democrático, El ¿1869? demócrata semanal
Toledo
Adelante 1868 demócrata semanal
Boletín Revolucionario de la 1872 republicano diario
Provincia de Toledo
Cantón Toledano, El 1873 cantonalista semanal
Comunero de Castilla, El 1870 republicano semanal
Cueva de Marat, La 1873 republicano semanal
Federal Toledano, El 1873 republicano bisemanal
Sancho Panza 1871 satírico federal semanal
Castilla y León
Ávila
Huracán, El 1868 republicano
Béjar
Federal Bejarano, El 1871 republicano semanal
Obrero Bejarano, El 1869 republicano semanal
Ciudad Rodrigo
Alerta 1868 republicano semanal
León
Asociación, La 1869 republicano trisemanal
Estado Leonés, El 1873 cantonalista semanal
Pueblo Leonés, El 1873 republicano semanal
República, La 1868 republicano bisemanal
Revolución, La 1868 demócrata semanal
Palencia
Autonomía, La 1870 republicano semanal
Federalista, El 1871 republicano
Salamanca
Adelante, El 1860 republicano bisemanal
Alianza del Pueblo, La 1869 republicano trisemanal
Commune, La 1871 republicano semanal
Derecho, El 1869 republicano semanal
Federal Salmantino, El 1872 republicano semanal
Porvenir, El 1871 republicano semanal
Rayo, El 1869 republicano irregular
Rochefort 1870 republicano semanal
Tamboril, El 1871 satírico federal semanal
Tormes, El 1872 republicano semanal
Segovia
Obrero, El 1868 republicano bisemanal
Soria
Despertador Republicano, El 1868 republicano bisemanal
Sátiro, El 1870 satírico federal semanal
Valladolid
Aurora del Pueblo, La 1871 republicano bisemanal
Boletín Republicano 1871 republicano
Castaña, La 1873 satírico federal semanal
Cuco, El 1869 satírico federal semanal
Eco Democrático, El 1868 demócrata
Eco Republicano, El 1868 republicano semanal
Federal Castellano, El 1873 republicano diario
Federal de Castilla, El 1870 republicano bisemanal
Fraternidad, La 1868 republicano bisemanal
Gorro Frigio, El 1870 satírico federal semanal
Mar Azul, La 1872 satírico federal semanal
Mar, La 1871 satírico federal semanal
Mefistófeles 1871 satírico federal semanal
Mirlo, El 1869 satírico federal semanal
Mochuelo, El 1871 satírico federal semanal
Península Ibérica, La 1868 republicano diario
Posta Federal Republicana,
La 1870 republicano
Revolución de Septiembre,
La 1868 republicano diario
Soberanía del Pueblo, La 1868 demócrata
Sor Patrocinio 1868 satírico federal semanal
Trueno Gordo, El 1868 satírico federal semanal
Zamora
Bandera Morada, La 1870 republicano bisemanal
República, La 1873 republicano
Revolución de Septiembre,
La 1868 republicano bisemanal
Revolución, La 1868 demócrata bisemanal
Cataluña
Barcelona
Alianza de los Pueblos, La 1868 republicano diario
Alianza, La 1868 liberal
Barras Catalanas, Las 1869 republicano semanal
Barretina, La 1868 satírico federal semanal
Blusa Ilustrada, La 1870 obrero semanal
Cantón Catalán, El 1869 republicano diario
Carcajada, La 1871 satírico federal semanal
Cataluña 1872 republicano diario
Cohete, El 1868 satírico federal semanal
Comunalista, El 1872 republicano diario
Convención, La 1872 republicano
Cop, Lo 1871 satírico federal semanal
Correspondencia del Diablo,
La 1872 satírico federal semanal
Diablo Rojo, El 1873 satírico federal semanal
Esquella de la Torratxa, L' 1872 satírico federal semanal
Estado Catalán, El 1869 republicano diario
Federación, La 1869 obrero semanal
Federalista, El 1869 republicano bisemanal
Flaca, La 1869 satírico federal semanal
Fueros Catalanes, Los 1871 republicano semanal
Gaceta de Barcelona 1873 republicano diario
Himno de Riego, El 1868 demócrata semanal
Imprenta, La 1871 republicano diario
Independencia, La 1871 republicano diario
Independiente, El 1870 republicano diario
Justicia del Pueblo, La 1873 republicano semanal
La ... Chitón 1869 republicano
Lío, El 1874 satírico federal semanal
Madeja Política, La 1873 satírico federal semanal
Marsellesa, La 1873 republicano
Nivel, El 1871 obrero quincenal
Noticiero de Cataluña, El 1869 republicano diario
Obrero, El 1868 obrero semanal
Opinión Pública, La 1869 republicano diario
Pacto Federal, El 1869 republicano semanal
Palitroque, El 1868 satírico federal semanal
Ponton, Lo 1870 satírico federal semanal
Porvenir de Cataluña, El 1873 obrero semanal
Prensa, La 1869 republicano diario
Pueblo, El 1868 demócrata semanal
Razón, La 1869 republicano diario
Redención Social, La 1871 republicano
Reforma, La 1874 republicano diario
Revista Democrática 1869 demócrata semanal
Revista
republicana-federalista 1869 republicano quincenal
Revista Social, La 1872 obrero semanal
Revolución, La 1868 demócrata semanal
Revolución, La 1868 demócrata diario
Risa, La 1872 satírico federal semanal
Risotada, La 1872 satírico federal semanal
Saeta, La 1868 satírico federal semanal
Sazón, La 1869 republicano diario
Solidarité Revolutionnaire, La 1873 obrero semanal
Somatent, Lo 1868 satírico federal semanal
Telégrafo, El 1858 demócrata diario
Tiro Nacional, El 1868 demócrata semanal
Tomasa, La 1872 satírico federal semanal
Trabajo, El 1872 obrero semanal
Trona, La 1871 satírico federal semanal
Unión Republicana, La 1872 republicano
Vanguardia, La 1868 republicano
Voz de Cataluña, La 1870 republicano diario
Figueres
Ampurdanés, El 1861 republicano bisemanal
Barretina, La 1869 satírico federal semanal
Boletín de la Milicia de
Figueras 1874 republicano
República, La 1868 republicano semanal
Girona
Boletín Republicano Federal
de la Provincia de Gerona 1869 republicano bisemanal
Cantón de Gerona, El 1870 republicano semanal
Eco de la Revolución, El 1869 republicano bisemanal
Independiente, El 1868 republicano semanal
Progreso Juvenil, El 1868 republicano semanal
Propagandista, El 1869 republicano quincenal
Provincia, La 1872 republicano bisemanal
Voz de Cataluña, La 1868 republicano diario
Gracia
Campana de Gracia, La 1871 satírico federal semanal
Lleida
Aquí Estoy 1868 republicano bisemanal
Federal Leridano, El 1873 republicano semanal
República Federal, La 1868 republicano semanal
Manresa
Fraternidad, La 1869 republicano semanal
Mataró
Crónica Mataronesa, La 1866 republicano semanal
Eco de la Costa, El 1869 republicano bisemanal
Eco del Litoral, El 1872 republicano bisemanal
Reus
Boletín de la Junta 1869 republicano diario
Revolucionaria
Circunstancias, Las 1874 republicano diario
Clamor del Pueblo, El 1874 republicano diario
Redención del Pueblo, La 1868 republicano diario
Reusense, El 1870 demócrata
Sabadell
Federal Sabadellés, El 1873 republicano semanal
Obrero, El 1871 republicano semanal
Republicano del Vallés, El 1868 republicano semanal
Voz del Pueblo, La 1870 republicano semanal
Tarragona
Bisabuelo, El 1871 satírico federal bisemanal
Boletín Republicano
Democrático Federal de la
Provincia de Tarragona 1870 republicano semanal
Ciudadano, El 1868 republicano
Confederación, La 1873 republicano diario
Eco Republicano, El 1870 republicano
Hijo del Pueblo, El 1869 republicano bisemanal
Libertad, La 1868 republicano diario
Lo que pasa 1869 satírico federal semanal
Pacto Federal, El 1872 republicano semanal
República Federal, La 1868 republicano semanal
Rojo, El 1869 republicano semanal
Terrassa
Tarrense, El 1869 republicano semanal
Tortosa
Boletín Oficial del
Ayuntamiento Republicano 1870 republicano irregular
Chabarri, Lo 1873 satírico federal bisemanal
Hombre, El 1870 republicano
Revolución, La 1868 republicano semanal
Sufragio Universal, El 1868 republicano
Vigía del Pueblo, El 1869 republicano
Valls
Tejedor, El 1871 obrero quincenal
Vilafranca del
Penedés
Voluntario de la Libertad, El 1869 demócrata semanal
Vilanova i La
Geltru
Diario de Villanueva y Geltru 1850 republicano diario
Extremadura
Badajoz
Cabo de Guardia, El 1868 republicano semanal
Defensor del Pueblo, El 1873 republicano bisemanal
Eco de Extremadura, El 1860 republicano bisemanal
Federación Extremeña, La 1871 republicano semanal
Fraternidad, La 1870 republicano bisemanal
Fusión, La 1870 demócrata
Cáceres
Faro del Pueblo, El 1870 republicano diario
Opinión, La 1873 republicano
Voz del Pueblo, La 1868 republicano irregular
Jerez de los
Caballeros
Cantón Extremeño, El 1873 republicano semanal
Mérida
Independencia Extremeña, 1872 republicano semanal
Plasencia
Cantón Estremeño, El 1869 republicano diario
Demócrata, El 1869 republicano diario
Estremeño, El 1874 republicano semanal
Trujillo
Campana, La 1871 republicano semanal
Galicia
A Coruña
Adalid, El 1873 republicano diario
Amigo del Pueblo, El 1868 republicano trisemanal
Avisador, El 1862 republicano diario
Correspondencia de Galicia,
La 1868 republicano diario
Diario de Avisos 4869 republicano diario
Perogrullo 1868 satírico federal semanal
Telegrama, El 1874 republicano diario
Cambados
Voz de Salnés, La 1873 republicano semanal
Ferrol
Ayo, El 1869 satírico federal semanal
Boletín de la A.I.T. 1872 obrero semanal
Boletín de la Revolución 1868 demócrata diario
Eco Ferrolano, El 1864 demócrata diario
Eco Republicano, El 1874 republicano
Trabajo, El 1871 obrero semanal
Tribuno, El 1868 republicano diario
Lugo
Federal, El 1873 republicano semanal
Opinión, La 1869 republicano semanal
Orense
Correo de Galicia, El 1872 republicano cada 5 días
Hoja Popular, La 1869 republicano
Pontevedra
Deber, El 1873 republicano trisemanal
Democracia, La 1868 republicano trisemanal
Derecho, El 1870 republicano
Progreso, El 1869 demócrata
Propagandista, El 1870 republicano semanal
República Federal, La 1868 republicano semanal
República, La 1872 republicano semanal
Voz del Pueblo, La 1868 demócrata bisemanal
Ribadeo
Ciudadano, El 1868 republicano semanal
Santiago de
Compostela
Alacrán, El 1872 satírico federal semanal
Eco de la Democracia
Santiaguesa, El 1868 republicano
Hoja Volante de Santiago 1871 republicano semanal
Joven Rienzi, El 1868 demócrata semanal
Nueva Idea, La 1870 republicano semanal
Nuevo Alacrán, El 1872 satírico federal semanal
Propagandista, El 1870 republicano semanal
Revolución, La 1868 demócrata semanal
Tío Babuchas, El 1868 satírico federal semanal
Vigo
Federación Gallega, La 1873 republicano semanal
Meteoro, El 1868 republicano semanal
Obrero, El 1871 republicano bisemanal
Madrid

Madrid
Agente del Pueblo, El 1870 republicano diario
Amigo del Pueblo, El 1868 republicano diario
Anarquía, La 1869 republicano semanal
Anarquista, El 1871 republicano semanal
Asamblea Federal, La 1873 republicano
Bandera del Pueblo, La 1869 republicano bisemanal
Bandera Roja, La 1869 republicano bisemanal
Banderín, El 1869 republicano semanal
Boletín de las Clases
Trabajadoras 1870 republicano
Boletín Oficial de la
Asociación del Arte de
Imprimir 1872 obrero
Buzón del Pueblo, El 1870 republicano
Caos, El 1870 republicano semanal
Cencerro, El 1868 satírico federal semanal
Ciudadano, El 1869 republicano diario
Cohete, El 1872 satírico federal semanal
Combate Federal, El 1872 republicano
Combate, El 1870 republicano diario
Comunero Federal, El 1871 republicano diario
Condenado, El 1872 obrero semanal
Consejero del Pueblo, El 1868 demócrata
Constitución, La 1871 demócrata diario
Cooperación, La 1872 republicano
Coplero de la Villa, El 1870 satírico federal semanal
Democracia Republicana, La 1869 republicano diario
Diario de los Pobres, El 1868 demócrata diario
Diosa Razón, La 1868 republicano semanal
Discusión, La 1856 republicano diario
Eco de los Clubs, El 1869 republicano
Emancipación Social, La 1872 republicano semanal
Emancipación, La 1871 obrero semanal
España Federal, La 1873 republicano diario
Estados de Ultramar, Los 1873 republicano diario
Federación Española, La 1870 republicano semanal
Federal Española y
Farsantes Políticos, La 1873 republicano semanal
Federalista
Hispanoamericano, El 1874 republicano diario
Federalista, El 1873 republicano diario
Fierabrás, El 1870 satírico federal semanal
Fraternidad, La 1869 republicano semanal
Fraternidad, La 1873 republicano
Galimatías, El 1868 satírico federal semanal
Gil Blas 1868 satírico federal semanal
Gil Blas de Santillana 1873 satírico federal semanal
Gorro Frigio, El 1870 republicano semanal
Grito de Guerra, El 1871 obrero semanal
Guarda-Cantón, El 1873 satírico federal semanal
Guillotina, La 1868 satírico federal semanal
Hijo del Pueblo, El 1868 republicano diario
Hoja Revolucionaria, La 1872 republicano
Honra Nacional, La 1870 republicano irregular
Huracán, El 1869 republicano diario
Igualdad, La 1868 republicano diario
Ilustración
Republicano-Federal, La 1871 republicano semanal
Intransigente, El 1872 republicano
Jaque Mate 1872 satírico federal semanal
Jeremías 1868 satírico federal semanal
Jurado Federal, El 1871 republicano diario
Justicia Federal, La 1873 republicano diario
Justicia Popular, La 1873 republicano diario
Justicia Social, La 1869 republicano semanal
Justiciero, El 1873 republicano
Juventud Republicana, La 1869 republicano decenal
Lengua, La 1871 satírico federal semanal
León, El 1868 republicano semanal
Libertad, La 1872 republicano diario
Liga, La 1872 republicano
Linterna del Pueblo, La 1868 republicano semanal
Linterna, La 1870 republicano semanal
Lucha, La 1871 republicano diario
Llorón, El 1870 satírico federal semanal
Marsellesa, La 1870 republicano semanal
Monarquía Democrática, La 1868 demócrata diario
Mono Rey, El 1870 satírico federal semanal
Mosquita Muerta, La 1871 satírico federal semanal
Noventa y tres, El 1870 republicano semanal
Nueva España Federal, La 1873 republicano diario
Nueva España, La 1872 demócrata diario
Nueva Flaca, La 1874 satírico federal semanal
Obrero de Madrid, El 1871 obrero semanal
Orden, El 1874 republicano diario
Otro, El 1869 republicano semanal
Pagano, El 1870 satírico federal semanal
Pájaro Loco, El 1868 satírico federal bisemanal
Papel Rojo, El 1870 republicano semanal
Prensa, La 1869 republicano semanal
Programa, El 1869 republicano semanal
Programa, El 1868 demócrata diario
Progreso, El 1873 republicano diario
Progreso, El 1869 demócrata bisemanal
Proletario, El 1869 republicano semanal
Propagador, El 1870 republicano bisemanal
Propaganda Republicana, La 1871 republicano
Propaganda Republicana, La 1874 republicano
Propiedad y la Familia, La 1870 republicano semanal
Pueblo Rey, El 1869 republicano diario
Pueblo, El 1861 republicano diario
Puerta del Sol, La 1874 satírico federal semanal
Rayo, El 1868 republicano semanal
Recogida, La 1869 republicano semanal
Reforma, La 1865 republicano diario
Reformista, El 1873 republicano diario
República Democrática, La 1873 republicano diario
República Federal, La 1870 republicano diario
República Ibérica, La 1869 republicano diario
República, La 1869 republicano semanal
República, La 1873 republicano diario
Republicano, El 1869 republicano semanal
Resumen, El 1870 republicano semanal
Revista federal 1870 republicano semanal
Revista Ibérica 1872 republicano semanal
Revolución Social, La 1871 republicano semanal
Revolución, La 1870 republicano semanal
Revolución, La 1868 republicano diario
Revolucionario, El 1873 republicano
Rojo, El 1870 republicano semanal
Roque 1873 satírico federal semanal
Salvación Pública, La 1869 republicano semanal
Segundo Reformista, El 1874 republicano diario
Situación, La 1868 demócrata diario
Solidaridad, La 1870 obrero semanal
Sufragio Universal, El 1870 republicano diario
Tío Clarín, El 1865 satírico federal semanal
Tribunal del Pueblo, El 1872 republicano diario
Trueno, El 1869 republicano bisemanal
Vals, El 1870 satírico federal semanal
Vanguardia Federal, La 1870 republicano
Voz del Siglo, La 1868 demócrata diario
Murcia
Cartagena
Calma, La 1870 republicano semanal
Cantón Murciano, El 1873 cantonalista diario
Cuarentena, La 1873 republicano irregular
Huracán, El 1868 demócrata diario
Pirata, El 1873 satírico federal semanal
Radical, El 1868 republicano diario
Tempestad, La 1870 republicano semanal
Lorca
Avanzada, La 1872 republicano
Bandera Federal, La 1873 republicano
Bandera Intransigente, La ¿1871 republicano
Demócrata, El ¿1871 republicano
Murcia
Adelante, El 1868 republicano diario
Amigo del Pueblo, El 1868 republicano
Conciliación, La 1870 republicano
Correo Murciano, El 1873 republicano
Correspondencia Murciana,
La 1873 republicano
Derecho, El 1872 republicano semanal
Eco del Pueblo, El 1869 republicano
Fin del Mundo, El 1873 republicano semanal
Fraternidad, La 1873 republicano semanal
Justicia Federal, La 1868 republicano
Libertad, La 1874 republicano semanal
Murciano, El 1871 republicano semanal
Obrero, El 1870 republicano semanal/trise
Perico el de los Palotes 1868 satírico federal bisemanal
Provincia, La 1873 republicano
Radical, El 1873 republicano
República Federal, La 1870 republicano
Trueno, El 1869 satírico federal semanal
Zorongo, El 1871 satírico federal semanal
Zoronguini, El 1871 satírico federal semanal
Navarra
Pamplona
Hoja Volante, La 1873 republicano diario
Montaña, La 1870 republicano semanal
País Vasco
Bilbao
Federación, La 1868 republicano semanal
Laurac-bat 1869 republicano diario
República, La 1872 republicano semanal
Voz del Trabajador, La 1870 obrero semanal
San Sebastián
Aurrerá 1868 republicano trisemanal
Eco de los Trabajadores, El 1871 obrero semanal
Justicia, La 1870 republicano bisemanal
Látigo, El 1872 satírico federal semanal
Tolosa
Eguía 1872 republicano semanal
Vitoria
Contrabajo, El 1869 satírico federal semanal
Federal Alavés, El 1873 republicano
Norte de España, El 1869 republicano
Pueblo, El 1869 republicano
Trompeta, La 1868 satírico federal semanal
Rioja, La
Logroño
Sol de la República, La 1868 republicano bisemanal
Valencia
Alcoy
Boletín de la Federación 1873 obrero semanal
Regional
Controversia, La 1872 republicano semanal
Protesta, La 1873 republicano semanal
Alicante
Alerta, El 1868 republicano bisemanal
Correo de España, El 1869 republicano diario
Correo, El 1873 republicano
Derecho y El Deber, El 1869 republicano diario
Independiente, El 1873 republicano diario
Municipio, El 1871 republicano diario
Noticiero, El 1868 demócrata
Nuevo Municipio, El 1873 republicano diario
República Española, La 1870 republicano diario
Revolución, La 1868 republicano diario
Castellón
Centinela Federal, El 1872 republicano semanal
Libertad, La 1868 republicano semanal
Propaganda, La 1869 republicano semanal
Protesta, La 1871 republicano semanal
Radical, El 1869 republicano diario
República Española, La 1873 republicano semanal
Voz del Pueblo, La 1868 republicano
Denia
Federal de la Marina, El 1873 republicano diario
Hoja Volante, La 1871 republicano irregular
Soberanía Nacional, La 1868 republicano semanal
Játiva
Federación, La 1870 republicano semanal
Morella
Alto Maestrazgo, El 1873 republicano semanal
Juventud Republicana, La 1873 republicano semanal
Sueca
Imparcial Suecá, El 1869 demócrata semanal
Valencia
Alianza del Pueblo, La 1869 republicano semanal
Cantón Valenciano, El 1873 cantonalista diario
Cantón Valenciano, El 1871 cantonalista semanal
Centro Popular 1869 republicano diario
Ciudadano, El 1868 demócrata semanal
Club, El 1870 republicano semanal
Comuna, La 1872 republicano semanal
Correspondencia
Republicana, La 1870 republicano diario
Cosmopolita, El 1873 republicano diario
Despertar del Pueblo, El 1871 republicano diario
Dos de Enero, El 1873 republicano diario
Eco del Pueblo, El 1874 republicano
Estado de Guerra, El 1868 demócrata
Federación Valenciana, La 1871 republicano diario
Federal Valenciano, El 1872 republicano semanal
Federal, El 1868 republicano diario
Germanías, Las 1871 republicano diario
Interino, El 1869 republicano diario
Juventud Republicana, La 1869 republicano decenal
Libertad, La 1868 republicano diario
Organización Federal, La 1872 republicano
Patria, La 1872 republicano semanal
Popular, El 1874 republicano diario
Propaganda Republicana, La 1869 republicano semanal
Provincia, La 1871 republicano diario
República Española, La 1871 republicano diario
Revista Federal, La 1870 republicano semanal
Revolución Social de
Valencia, La 1872 republicano semanal
Revolución, La 1868 demócrata semanal
Trabajo y La Industria, El 1872 obrero semanal
Verdades del Barquero, Las 1870 satírico federal semanal
Vigía de la Libertad, El 1870 republicano diario

Cuadro resumen

Comunidad Títulos Diarios Ciudades con Ciudades con


republicanos republicanos títulos diarios
editados republicanos republicanos
Andalucía 179 87 21 10
Aragón 39 14 6 2
Asturias 15 1 3 1
Baleares 19 5 2 2
Canarias 25 - 4 -
Cantabria 6 2 2 1
Castilla-La 16 1 5 1
Mancha
Castilla y León 49 2 10 1
Cataluña 112 25 15 5
Ceuta/Melilla - - - -
Extremadura 15 3 6 2
Galicia 41 8 9 2
Madrid 127 41 1 1
Murcia 31 4 3 2
Navarra 2 1 1 1
País Vasco 14 1 4 1
La Rioja 1 - 1 -
Valencia 59 24 8 4

Total 750 219 101 36


Fuente: elaboración propia

Principales periódicos consultados

Barcelona
Diario de Barcelona (HMS)
La Flaca (BN)
La Humanidad (HMM)

Cádiz
Diario de Cádiz (HCC)
La Opinión nacional (HMM)

Cartagena
El cantón murciano (HMM)

Granada
El Hombre (HCT)
La Idea (HCT)

Madrid
El Cencerro (HMM)
La Correspondencia de España (HMM)
El Diario español (HMM)
La Discusión (HMM)
La Epoca (HMM)
La Emancipación (BN)
El Estandarte (HMM)
La Iberia (HMM)
La Igualdad (HMM)
La Ilustración republicano federal (BN)
El Imparcial (HMM)
El Pensamiento español (HMM)
El Pueblo (HMM)
La Reforma (HMM)
La Regeneración (HMM)
El Tiempo (HMM)

Málaga
El avisador malagueño (HD-E)

Salamanca
La Alianza del pueblo (BUS)
El Eco popular (BUS)
Rochefort (BUS)

Sevilla
La Andalucía (HMS)
El Porvenir (HMS)
La Revolución española (HMM)
El Tío Clarín (HMS)
Historia de la Comunicación e Historia Cuantitativa. Algunas sugerencias.

Antonio Checa Godoy


Facultad de Comunicación
Universidad de Sevilla

La historia cuantitativa, quizás hoy menos vigente de lo que estuviera


hace un cuarto de siglo, resulta, sin embargo, un auxiliar poderoso cuando nos
interesamos por construir la historia de la comunicación. Sin dejarse fascinar
por los números o las series estadísticas, y teniendo bien presente que
necesitan normalmente una interpretación y una valoración adecuadas, esas
fuentes cuantitativas deben utilizarse, a nuestro juicio, con más incidencia de la
que hasta ahora, con algunas excepciones, se ha hecho1.
Esa historia cuantitativa o cliometría no se limita a aspectos puramente
económicos, aun siendo estos tan relevantes. Analizar los altibajos de los
precios de determinados productos puede ser interesante para el historiador de
la economía, pero la evolución del precio de un periódico suele ser un dato
más, y quizá no relevante, para el historiador de la comunicación.
También debe evitarse caer en algunos excesos fáciles. Por ejemplo, la
historia de los periódicos, las emisoras de radio o los canales de televisión no
gira exclusivamente en torno a la audiencia, como a veces parece
presentársenos, aunque hoy día los datos sobre difusión sean por lo general
abundantes y accesibles y su uso exhaustivo una tentación permanente para el
historiador.
Esas fuentes cuantitativas no son las mismas ni tienen la misma
relevancia en todas las épocas, y el historiador de la comunicación debe saber
utilizar las más idóneas y representativas, o a veces sencillamente las únicas
disponibles en cada coyuntura; incluso puede buscar y crear sus fuentes

1
Algunos volúmenes colectivos, ya clásicos, sobre historia de la prensa española,
incluyen estudios cuantitativos. Así Prensa y Sociedad en España, 1820-1936 (1975), o
Metodología de historia de la prensa española (1982). Otro estudio “clásico” con abundante
utilización de datos cuantitativos es el de Alfonso Nieto, La empresa periodística en España
(1973).
cuantitativas que pueden haber pasado inadvertidas o no haber sido
suficientemente valoradas.

Crear fuentes
Así, el historiador que se acerque a la prensa española de la larga etapa
del franquismo, por ejemplo, y quiera conocer su verdadero impacto y la
evolución de su audiencia, no dispone de los socorridos y solventes datos de la
OJD hasta mayo de 1965 y aun en el lustro siguiente son muchos los diarios
españoles –sobre todo si son únicos en su ciudad- que no se someten a este
control voluntario y todavía cuando el periodo histórico concluye carecen de
este dato más de un tercio de los diarios españoles, bien que los menos
relevantes por lo general. Sin embargo, ese historiador tiene a su disposición
otras fuentes, menores, de no fácil acceso, pero que pueden completar y
mejorar sus datos. Una es hasta cierto punto pintoresca, la contribución
obligada que los periódicos españoles de la época hacen al Instituto San
Isidoro, para huérfanos de periodistas. Se establece en 1944 y consiste en la
entrega al citado Instituto de un porcentaje pequeño del precio –
aproximadamente una vigésima parte- por cada ejemplar vendido el primer
martes de cada mes. Como esta aportación es discreta, los periódicos no
pagan más de lo que obliga su tirada, por lo que estos datos son buen
barómetro sobre la venta durante tres décadas, de 1944 a 1975, pues la
institución desaparece con la democracia2.
Otro dato muy útil en esos años es el del consumo de papel. Como es
sabido, durante todo el periodo del franquismo el consumo de papel-prensa
español, más caro y de peor calidad, está primado, y los periódicos reciben una
subvención por su compra. El consumo de papel es canalizado y controlado a
través del Sindicato Nacional de Papel, Prensa y Artes Gráficas. Seguir los
datos de consumo de papel prensa en esos años3, aporta datos relevantes
sobre la prensa española de esta etapa. Gaziel, por ejemplo, en un breve

2
La documendación pasa, como muchas otras fuentes cuantitativas del periodo, al
Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares.
3
Desaparecido el sindicato vertical, pasa a canalizar el consumo de papel prensa
español la Asociación de Editores de Diarios Españoles, AEDE, hasta la definitiva liberalización
del sector a principios de los años ochenta.
ensayo, La prensa diaria española4, redactado en 1942, compara el consumo
de papel de la prensa diaria en 1935 y en 1941, 59.212 toneladas en el primer
caso y 13.750 en el segundo, dato elocuente para ilustrar la postración de la
prensa diaria española tras la guerra civil. En efecto, el consumo de papel por
los periódicos españoles es un dato que se puede rastrear desde la creación
de la empresa La Papelera Española SA en 1901, que en los años siguientes
prácticamente monopoliza el abastecimiento de papel a los diarios españoles, y
así lo hace el periodista catalán.
La audiencia de un periódico, pongamos por caso, como el diario
madrileño Arriba, órgano oficial del Movimiento desde 1939 y que no se somete
nunca a control de tirada, solo es posible rastrearla a partir de esas fuentes
alternativas, pues los datos declarados en los distintos Anuarios de Prensa del
franquismo, por otro lado no muy abundantes ni sistemáticos, pues son cinco a
lo largo de 35 años, están visiblemente inflados –a veces hasta seis u ocho
veces la difusión real- en la gran mayoría de los diarios del momento.
Estas fuentes, sin demérito de las fuentes cualitativas, de los análisis de
contenidos y de tantos otros factores decisivos en la evolución de los medios
de comunicación, contribuyen a conseguir una perfil más completo y ajustado
del medio en su historia global o en determinada coyuntura y pueden explicar
aspectos poco claros de los contenidos o de las decisiones de las empresas.
Sin embargo, constatamos un uso poco generalizado y poco profundo de
estas fuentes, que quedan en muchos casos lamentablemente
desaprovechadas. Están más presentes en estudios sobre empresas
periodísticas, y un buen ejemplo es el trabajo de Francisco Iglesias sobre
Prensa Española5, otro excelente ejemplo, y más reciente, es la obra de Carlos
de las Heras La prensa del Movimiento y su gestión publicitaria, 1936-19846,
que muestra un amplio y útil rastreo por fuentes poco usuales, pero son mucho
más raros si lo que se analiza es el avatar de un diario o alguna revista. Es una
lástima que el camino abierto por Celso Almuiña Fernández en su relevante

4
Gaziel (1942), La prensa diaria española, en Llanas, Manuel (1996), “Una monografía
inèdita de Gaziel sobre la premsa española”, en Analisi, Barcelona, nº 19, pp 11-54.
5
Iglesias, Francisco (1980), Historia de una empresa periodística. Prensa española
(1891-1978), Editorial Prensa Española, Madrid.
6
De las Heras Pedrosa, Carlos (2000), La prensa del Movimiento y su gestión
publicitaria, 1936-1984, Universidad de Málaga, Málaga.
historia de la prensa vallisoletana del XIX7, que muestra las posibilidades de
conseguir datos cuantitativos en la prensa del XIX haya tenido en general poco
seguimiento. No se trata, desde luego, de un problema de la historiografía
española, está bien presente, según hemos podido constatar, en la de otros
países con ya larga investigación en historia de la comunicación, caso de
Francia. Se trata de carencias quizá explicables en países en los que por lo
general no hay transparencia sobre la situación interna de los medios. México
puede ser un buen ejemplo de país con un excelente nivel de investigación
sobre medios, pero con muy escasas posibilidades de investigación
cuantitativa, comenzando por las tiradas, pues el Instituto Verificador de
Medios, muy criticado, abarca sólo una minoría de diarios.
Examinemos el caso francés. En los últimos años se han editado en el
país vecino muchos y muy notables estudios generales sobre grandes diarios
en publicación –Ouest France, La Dépeche du Midi, Liberation, Le Monde...-,
en la mayoría de los casos por investigadores que han podido acceder a los
archivos de las empresas editoras. Sin embargo, en esos trabajos domina la
historia política, los análisis de contenidos o de actitudes en coyunturas claves,
en tanto son escasos los datos sobre la economía, la vida interna y otros
aspectos cuantitativos de los medios estudiados. No faltan por lo general datos
sobre audiencias, pero si sobre rentabilidad y recursos económicos del medio,
evolución y rasgos de las plantillas, dotación tecnológica de los talleres,
ingresos y rasgos de los contenidos publicitarios, entre otros factores. El
historiador del tiempo presente dispone con frecuencia de una gama de fuentes
internas y de una accesibilidad a las mismas difícil para el historiador orientado
a tiempos anteriores, pero aun así se constata un escaso aprecio por esos
datos y su siempre compleja búsqueda, que a veces deja incompletos los
análisis. En su historia de Ouest France, Guy Delorme, exredactor del diario de
Rennes, analiza sobre todo las orientaciones básicas del periódico, los
contenidos, incluso cuando analiza las razones del éxito de un diario regional
que se convierte en el principal del país, apenas ofrece elementos económicos,
cuantitativos, al margen de la tirada. En su minucioso estudio –900 páginas-
sobre La Depeche du Midi de Toulouse, Félix Torres, utiliza con frecuencia los

7
Almuiña Fernández, Celso (1977), La prensa vallisoletana durante el siglo XIX,, 1808-
1894, Institución Cultural Simancas, Valladolid, dos tomos.
datos sobre evolución de la audiencia, aunque sólo en aspectos globales y
distribución geográfica, pero también es parco en datos sobre la situación
económica –salvo en alguna coyuntura, como la II guerra mundial y sus
secuelas- y conocemos mal aspectos como salarios o régimen de trabajo de
sus redactores.
Más llamativo incluso es el caso de los estudios sobre el diario Le
Monde, de París. Con pocos meses de intervalo aparecen en Francia tres
estudios, digamos favorable, crítico y neutral, sobre el gran diario parisino8,
pero dos de esos tres estudios se vuelcan casi en exclusiva en el análisis
político. La excepción es la obra de Patrick Eveno, la más favorable hacia el
diario parisino, que evidentemente ha tenido muchas facilidades para la
investigación interna. Ofrece un estudio equilibrado en el que no falta el análisis
de contenido o político, incluida desde luego la relación con el poder en cada
coyuntura, pero concede amplia y oportuna atención a los factores
cuantitativos. Así, en los capítulos dedicados a la etapa de neta expansión que
abarca de 1962 a 1976, incluye epígrafes analíticos y cuadros con referencias
a evolución del número de páginas publicadas, su contenido en publicidad, el
empleo generado por el diario, los resultados económicos... El análisis de las
ventas no se reduce a datos globales de las tiradas, sino que muestra
excelentes referencias y cuadros sobre, por ejemplo, la venta en días decisivos
de la historia reciente de Francia y del mundo, y sobre el perfil de los lectores
del periódico –edad, profesión, nivel económico.-. Especial atención concede a
los ingresos publicitarios, su evolución a lo largo del año y en distintas
coyunturas, comparando los contenidos publicitarios básicos –inmobiliarias,
cines...- con los de otros diarios parisinos relevantes, además de su incidencia
en la economía del diario, incluida la comparación con las ventas en quioscos y
los suscriptores. Analiza la plantilla, características y evolución, los costes y
problemas que plantea la distribución, incluso lo que supone la ayuda estatal

8
Evdno, Patrick (2004), Histoire du journal Le Monde. 1944-2004, Albin Michel, París.
Poulet, Bernard (2003), Le pouvoir du Monde. Quand un journal veut changer la France, La
Découverte, París, y Pean, Pierre, y Cohen, Philippe (2003), La face cachée du Monde. Du
contre-pouvoir aux abus de pouvoir, Mille et une nuits, París.
que en algún año crítico –a principios de los noventa- cubre las pérdidas del
diario. En suma ofrece un buen banco de datos bien distribuido en sus páginas
e imprescindible para conocer la realidad de un periódico de referencia como el
que estudia.
Constatamos similar situación en la historiografía sobre la prensa
italiana. El excelente volumen colectivo Storia del giornalismo italiano9 ofrece
breves referencias, por ejemplo, sobre la evolución tecnológica de los diarios –
la introducción de las rotativas, el papel de teléfono...-, o la presencia de la
publicidad, pero en este último caso más sobre sus características que sobre
su trascendencia económica, aunque justo el último capítulo se dedica a las
difíciles relaciones entre periodistas y publicidad y no faltan algunos breves
epígrafes sobre la evolución de la profesión, incluidas retribuciones. Se
incluyen, pues, contenidos sobre aspectos económicos y afines, aunque a
nuestro juicio muy escasos en relación con las posibilidades en una prensa tan
nutrida como la italiana. Otro valioso estudio reciente, el de Paolo Murialdi –
director de la revista Problemi dell’informazione10- sobre la prensa italiana tras
la Liberación, ofrece notables contenidos sobre la lucha de poderes en torno a
los medios o la competencia prensa-televisión, no faltan algunos párrafos
sobre problemas económicos en algunos diarios o el declive de las tiradas,
pero la obra carece en general de verdaderas aportaciones sobre los aspectos
económicos y en general no usa fuentes cuantitativas en un periodo, como el
que aborda, muy rico en ellas11. No obstante, otro valioso estudio reciente, el
de Andrea Moroni sobre los primeros tiempos del Corriere della sera12, muestra
como no es sólo la habilidad política o la calidad informativa sino también una
buena estructura empresarial la base de la consolidación del diario milanés,
durante décadas el más vendido en el país.

9
Farinelli, G., Paccagnini, E, Santrambrogio, G. y Villa, A. I. (2004), Storia del
giornalismo italiano, Utet, Turín.
10
En esta revista trimestral, no faltan, sin embargo, análisis cuantitativos. Véase, por
ejemplo, en el nº de enero-marzo del 2000, “L’industria delle notizie”, pp 53-76.
11
Murialdi, Paolo (2003), La stampa italiana dalla Liberazione alla crisis de fine secolo,
Laterza, Roma-Bari.
12
Moroni, Andrea (2005), Alle origini del “Corriere della Sera”. Da Eugenio Torelli Viollier
a Luigi Albertini (1876-1900), Angeli, Milán.
Contenidos cuantitativos básicos
Pero ¿qué aspectos cuantitativos debe o puede incluir un estudio sobre
historia de la comunicación? Entendemos que un estudio sobre medios debe
ofrecer en la medida de lo posible, si se quiere que sea un estudio completo,
aspectos de historia cuantitativa como:
-La difusión o audiencia y sus rasgos: distribución geográfica, cambios
en el tiempo o ante circunstancias especiales, tipos de público, formas de
adquisición del periódico u horas de audición o de visión...

-La estructura de las plantillas, tanto de redacción como de las demás


áreas del periódico, emisora o canal de televisión: evolución, salarios, tareas,
sindicación.

-Los contenidos publicitarios: los ingresos, su procedencia, su incidencia


en coyunturas determinadas, como periodos electorales o preelectorales, las
tarifas y su vigencia. Principales anunciantes.

-Incidencia de las ayudas o subvenciones estatales, bien del propio


estado, bien de gobiernos autonómicos, ayuntamientos o diputaciones u otros
organismos o instituciones oficiales, sean directas o indirectas –compra de
ejemplares, compra o patrocinio de espacios-. Importancia y características de
la publicidad institucional.

-Número de páginas, horas de emisión. Estructura y evolución de las


secciones, suplementos, duración y características de los programas...

-Situación económica de la empresa de comunicación. Evolución de la


propiedad, de los beneficios o pérdidas. Características del gasto. Sistemas de
distribución, en el caso de medios impresos. Los ingresos no publicitarios.
Fianzas, sanciones.

-Censos de publicaciones, emisoras...


Estadísticas
En los últimos años, el avance en la documentación, así como los
procesos de informatización, están facilitando la sistematización de unos muy
útiles bancos de datos sobre prensa – no tanto sobre otros medios- y con ello
la localización de títulos. El número de publicaciones menores especializadas,
por ejemplo, es realmente muy elevado en nuestros días y además su
circulación al margen de quioscos y canales clásicos de distribución hace difícil
esa localización para el investigador. En el caso de España, la mayoría de las
comunidades autónomas editan boletines del depósito legal con inclusión de
volúmenes o suplementos dedicados a publicaciones periódicas, en el caso de
Andalucía, por ejemplo, desde 1986 se ofrece un estudio anual de las nuevas
publicaciones. Se trata de una comunidad en la que hoy aparecen cada año
por encima de los 500 nuevos títulos no diarios con registro13, lo que evidencia
la necesidad de recurrir a estas fuentes para construir muchos aspectos de la
historia de la comunicación en un determinado ámbito territorial. En la misma
línea los veteranos suplementos anuales de la Biblioteca Nacional de España
sobre nuevas publicaciones periódicas resultan recursos insustituibles si
queremos valorar, por ejemplo, la importancia de las publicaciones agrarias, el
papel de la prensa escolar o el avance periodístico de las distintas lenguas que
se hablan en España.

Más difícil lo tienen los investigadores sobre la comunicación anterior a


la II Guerra Mundial, con muchas menos fuentes cuantitativas a su disposición.
Pero aun en esas etapas, es factible aproximarse a la realidad de los medios
impresos. Los impuestos y depósitos previos que abonan los medios –a veces,
una fórmula disuasoria para nuevas empresas periodísticas- o el gasto en
correos, son algunos buenos recursos, en tiempos en que escasean y además
son menos fiables, los anuarios estadísticos y fuentes similares. Son en
cualquier caso recursos que cumple ver con cierta prevención y desmenuzar
con rigor. Un periódico de ámbito esencialmente local, puede tener muy bajo

13
El número de nuevas publicaciones en los últimos 30 años es realmente alto. Una
comunidad uniprovincial como Asturias lanza cada año entre 80 y 100 títulos. En toda España
aparecen en los años noventa por encima de los 4.000 títulos anuales nuevos. Sin embargo la
aparición de Internet y la orientación hacia este medio, más barato y de múltiples posibilidades,
de muchos pequeños títulos está reduciendo algo esa cifra en el siglo XXI.
gasto en correos, puede ser el caso de un diario malagueño o granadino del
XIX, en tanto un diario madrileño o barcelonés tendrá siempre un alto
componente de venta extra local. En todo caso, se trata de fuentes casi
siempre incompletas o insuficientes, que es necesario complementar por otras
vías.
En general, los anuarios y otras fuentes estadísticas ofrecen muchos
datos útiles para el historiador de la comunicación, raramente aprovechados.
Los relacionados con el consumo por ejemplo. Es por otro lado patente que
hoy día hay mucha mayor transparencia sobre la evolución de la empresa
periodística, multitud de datos aprovechables por tanto, y en general algo
menos recelo en el seno de los grupos mediáticos a la entrada de historiadores
en sus archivos. Aun así las dificultades o las pérdidas siguen siendo
muchas14.

Los medios audiovisuales.


El investigador sobre la historia de los medios audiovisuales tiene por lo
general menos posibilidades de usio de fuentes cuantitativas que el historiador
sobre prensa diaria o revistas. Evidentemente no faltan, sobre todo desde que
ambos medios se privatizaron y aumentó la lucha por la publicidad, los datos
sobre audiencias. Pero ni deben ser estos los únicos datos a utilizar ni existen
para largas etapas de la historia de estos medios, la radio, entre los años veinte
y los años sesenta, apenas tiene estudios de audiencia, y la televisión no los
generaliza hasta avanzados los ochenta.
Para algunas coyunturas, sobre todo los periodos de implantación, es útil
recurrir a estadísticas sobre disposición de receptores de radio o televisores.
En el caso de la radio española, los anuarios estadísticos de los años cuarenta
y cincuenta, muy parcos en general en datos sobre comunicación, ofrecen al
menos datos sobre disponibilidad de receptores por provincias, carácter de
estos y otros que, convenientemente utilizados y extrapolados, ayudan a
calibrar la penetración del medio.

14
En enero de 2006 salía a subasta el archivo fotográfico del diario Ya, desaparecido diez
años antes, era adjudicado por 40.000 euros. Pero no tenemos referencias de qué ha sido del
archivo econmico o emresarial del diario, eje de la principal empresa periodística española del
franquismo, tras la del Movimiemnto, la Editorial Católica.
Mucho más difícil es calibrar la importancia y rasgos y el impacto
económico de la publicidad en estos medios, siempre decisiva en su economía.
Si en las colecciones de periódicos podemos contemplar y valorar esa
publicidad, incluso extraer de sus archivos la repercusión económica,
lamentablemente se han perdido múltiples posibilidades en radio por la
precariedad de los archivos de las emisoras, quedan algunas grabaciones de
programas patrocinados y cuñas, pero resulta casi utópico el estudio de la
publicidad en estos medios más allá de los últimos diez o quince años. Mas
posibilidades ofrece la televisión, en función de su titularidad pública hasta fines
de los ochenta. Las tarifas, además, son solo orientativas, pues raramente se
cumplen. En su día, nos sorprendió, y nos pareció llamativo, que las tarifas de
un diario local asentado, como Diario de Cádiz, superaran claramente a las
tarifas de las tres emisoras locales sumadas en años, como los cincuenta y
primeros sesenta, en los que todavía la incidencia de la televisión no se ha
hecho notar15. Es este en cualquier caso, un terreno casi virgen, y la
reconstrucción de la historia de estos medios ha tendido mucho más, con
loables excepciones16, a la anécdota humana o el avatar político que al análisis
de su estructura interna, pero un estudio sobre salarios y regímenes de trabajo
en la radio, sobre la importancia y la procedencia de la publicidad en ella, o los
rasgos de la audiencia, entre otros factores, contribuirían a darnos una visión
más completa y más real de lo que ha sido este medio en su primer siglo de
existencia, algo similar podría decirse de la televisión, sobre todo a partir de los
noventa, cuando se rompe el monopolio de TVE –y situaciones muy similares
se dan en muchos otros países europeos-.
Es, sin embargo, muy significativo el caso de la historia del cine, donde
se percibe en los últimos años el desarrollo de una línea de investigación
claramente volcada en los aspectos socioeconómicos de la evolución del
medio, de la industria cinematográfica. En una obra, ya clásica y de profunda
influencia, la de Allen y Gomery, Teoría y práctica de la historia del cine, se
insiste en la importancia de una historia del cine no sólo estética y en la

15
Checa, Antonio (2000), La radio en Andalucía, 1917-1978, Fundación Unicaja, Málaga.
16
En su estimable obra Historia de la COPE, 1950-1983, la autora, Mª Isabel Sánchez
Redondo, ofrece algunos datos sobre la evolución económica de la emisora de la cadena en
Madrid, pero carece de análisis sobre la publicidad y sobre la economía en el conjunto de la
cadena, salvo leves referencias. Mucho más huérfanos de estos aspectos se muestran otros
estudios.
necesidad de una historia tecnológica, una historia económica y una historia
social del séptimo arte17. Esos aspectos comienzan a estar presentes en los
más recientes estudios sobre historia del cine. Y no faltan estudios específicos,
como Política y financiación publica de la cinematografía, para el ámbito
iberoamericano, o La industria del cine en España. Este ensayo es un
acercamiento algo sucinto pero en todo caso muy sugestivo a la evolución
económica del cine español desde sus orígenes hasta 197018, aquel con
menos vocación de hacer historia, describe la evolución de la actitud de los
gobiernos hacia el cine19. Otro estudio con contenidos cuantitativos es el de
Félix Fanés sobre la productora Cyfesa20.
Podemos afirmar que en la intensamente cultivada historia del cine se
vienen realizando ya muchos estudios en los que se utiliza abundantemente
fuentes cuantitativas. Se percibe, sobre todo, en muchos trabajos sobre los
inicios locales o regionales del medio, cuando el análisis estético resulta
secundario o en todo caso insuficiente e interesa sobre todo establecer su
expansión e influencia. Ciertamente, el cine es propicio a esas perspectivas,
gracias a los relativamente abundantes datos disponibles sobre exhibición,
tecnología, producción, financiación, ingresos y otros aspectos cuantitativos,
sin olvidar su mejor conservación, en relación al menos con radio y televisión y
desde luego la mayor madurez de la historiografía del cine sobre la de otros
medios.

Historia e industrias culturales


En los últimos años puede considerarse que se ha impuesto entre los
investigadores de la comunicación los estudios sobre las industrias culturales.
En España hemos tenido un buen ejemplo de trabajo colectivo en esa dirección
–entre otros- en los dos volúmenes coordinados por el profesor Enrique
Bustamante, Comunicación y cultura en la era digital y Hacia un nuevo sistema

17
Allen, Robert C. (1995), Teoría y práctica de la historia del cine, Paidós Comunicación,
Barcelona [La edición original es de 1985].
18
Pozo, Santiago (1984), La industria del cine en España, Universitat de Barcelona,
Barcelona.
19
HARVEY, Edwin R. (2005), Política y financiación pública de la cinematografia.
Fundación Autor, Madrid.
20
Fanés, Félix (1º989), El cas Cyfesa: Vint anys de cine espanyol (1932-1951),
Filmoteca de la Generalitat Valenciana, Valencia.
mundial de la comunicación21. No se trata de una moda, sino de la lógica y
necesaria respuesta desde el mundo de la investigación a la evolución misma
de la Comunicación, con la configuración de poderosos grupos mediáticos con
tanto poder como los propios estados, la irrupción continua de nuevos medios y
novedades tecnológicas de amplia influencia en la comunicación y la simple
constatación del poder e influjo sobre la sociedad que ejercen hoy medios
como la televisión. Los estudios sobre industrias culturales, aunque enfocados
al presente y rara vez con vocación histórica, se convierten de forma inevitable
en una sugestiva aportación para el historiador de la comunicación, toda vez
que prácticamente no hay hoy industria cultural que no sea comunicación o no
tenga decisiva relación con ella. Pero al historiador de la comunicación queda
una importante labor de selección: los acontecimientos en el mundo de la
comunicación sufren hoy tal aceleración que cualquier estudio medianamente
ambicioso sobre ellos amenaza nacer desfasado. Con riesgos como volcarse
en aspectos que al poco tiempo devienen secundarios u obsoletos. Es
precisamente la distinción entre lo efímero y lo duradero, lo secundario y lo
influyente, lo que queda y lo que pasa, lo que no trasciende y lo que deja
huella, lo que tiene categoría de símbolo y lo que carece de ejemplaridad, lo
que verdaderamente ayuda a la comunicación entre las personas y lo que
tiende a incomunicarlas, la tarea principal que aguarda al historiador de la
comunicación con esos muchos materiales, a veces todo un diluvio de
números, que le ofrecen hoy los estudios sobre las industrias culturales.

Estimaciones cuantitativas
Incluimos a continuación –a modo de ejemplo- varios cuadros
estadísticos sobre la prensa española no diaria aparecida –es decir, creada, no
anterior- durante la transición y la primera década democrática. Son
elaboraciones a partir sobre todo de datos extraídos de los boletines anuales o
bianuales de la Dirección General del Libro y Bibliotecas –Suplemento de
publicaciones periódicas-. Esos anuarios, y otros paralelos –catálogos de
revistas con ISBN, boletines del depósito legal de diversas comunidades...-,

21
Bustamante, Enrique (coordinador) (2002) Comunicación y cultura en la era digital.
Industrias, mercados y diversidad en España, Gedisa, Barcelona, y Bustamante, Enrique
(coordinador) (2003), Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias
culturales en la era digital, Gedisa, Barcelona.
son una estimable fuente cuantitativa, no obstante relacionan sólo la prensa
con registro legal, lo que deja fuera, estimamos, alrededor de un 10 o incluso
en algún momento un 12 o 15% de las publicaciones aparecidas en esos años,
pues son muchas –colegiales, ecológicas, políticas...- las que no llegan a
registrarse. Conviene además utilizar con cuidado esos datos. Hay, por
ejemplo, repeticiones –publicaciones que aparecen por varios conceptos o en
más de un año-. Pero sobre todo son llamativas las diferencias, cuando no las
contradicciones, a la hora de clasificar los títulos. Así, el boletín de una
hermandad de Semana Santa puede aparecer en el epígrafe Religión, pero
también con frecuencia en el de Folklore, incluso en el de Usos y costumbres o
en el de Fiestas Populares; el boletín cultural de un grupo o asociación puede
aparecer en Cultura, Literatura u Organizaciones no gubernamentales, entre
otros. Una revista feminista puede figurar en Feminismo, Situación social,
Sociología o Asociaciones. Hay epígrafes en los que parece caber todo, como
el de Movimientos de reforma social, en el que suelen incluirse lo mismo
revistas culturales que boletines municipales, o publicaciones de centros
regionales o prisiones. En otras ocasiones las divisiones son superfluas o
inseguras, como Publicaciones de contenido general y Publicaciones de
comunicación social. Atendiendo a esas dificultades y salvedades, hemos
colaborado unos cuadros que nos parecen significativos sobre el movimiento
periodístico en España en esos años cruciales agrupando los títulos aparecidos
en grandes apartados. Así el de Cultura refleja desde revistas y boletines
literarias a toda clase de publicaciones científicas y de pensamiento o
especializadas en cine, música, historia o arte. En el de Economía se
contemplan títulos sobre agricultura, comercio, publicidad, turismo, industria o
consumo, además de boletines internos de empresas, cooperativas o
asociaciones y publicaciones sobre trabajo no sindicales y todas las referidas a
tecnologías. Otro gran apartado, el de Información general, ofrece desde los
múltiples boletines municipales a los de asociaciones de vecinos y las
propiamente informativas de todo ámbito. Pese a esos agrupamientos, no
faltan publicaciones de difícil encasillamiento –conmemoraciones, ocultismo,
militares, heráldica, relaciones interpersonales...-, que obligan a un capítulo de
“otros”. Así, los datos ofrecidos permiten resaltar, por ejemplo, que si en los
años setenta del pasado siglo aparecen aproximadamente mil títulos al año en
España, dos tercios de ellos entre Madrid y Barcelona, el número se va
incrementando notoriamente en los años ochenta, con aumento de
prácticamente todas las especializaciones, pero sobre todo de las informativas,
culturales, económicas y educativas, aunque con fuertes variaciones
interanuales.

Cuadro nº 1
Estimación de la prensa no diaria aparecida en España durante la
transición (1973-1978) por comunidades autónomas.
Comunidad Títulos Comunidad Títulos
Andalucía 345 Ceuta / Melilla 6
Aragón 133 Extremadura 33
Asturias 145 Galicia 114
Baleares 113 Madrid 2.449
Canarias 62 Murcia 33
Cantabria 32 Navarra 75
Castilla-La Mancha 100 País Vasco 227
Castilla y León 292 La Rioja 14
Cataluña 2.003 Valencia 364
Total 6.540
Fuente: elaboración propia a partir de Revistas españolas 1973-1977 y
Revistas españolas 1977-1978, Instituto Bibliográfico Hispánico, Dirección
General del Libro y Bibliotecas, Madrid, 1978 y 1979.

Cuadro nº 2
Estimación de la prensa no diaria aparecida en España en el periodo
1979-1987
Especialidad 1979 1980 1981- 1983 1984- 1986 1987
1982 1985
Cultura, Ciencia y 193 216 439 297 810 454 372
Pensamiento
Economía, 198 207 376 288 686 327 523
Publicidad, Trabajo y
Tecnología
Educación, Medio 71 117 206 145 311 152 276
Ambiente, Infantiles.
Derecho 21 10 44 38 50 24 54
Información general 194 306 547 247 626 225 531
y local, boletines
municipales y
vecinales
Ocio, espectáculos y 56 120 174 121 177 91 173
Deporte
Política y 88 71 157 87 223 61 132
sindicalismo
Religión 33 70 54 52 112 54 71
Sanidad y Seguridad 56 84 176 128 165 134 146
Social
Otros 92 141 332 311 412 18 38
Total 1.002 1.342 2.505 1.714 3.572 1.540 2.839

Fuente: elaboración propia a partir de Bibliografía española. Suplemento de


publicaciones periódicas, Dirección general del Libro y Bibliotecas, Madrid.
Volúmenes editados entre 1980 y 1989.

Cuadro nº 3.
Estimación de las publicaciones no diarias aparecidas en Andalucía en
1986-1992
Especialidad 1986- 1989 1990 1991 1992
1988
Cultura, Ciencia y 86 57 59 53 60
Pensamiento
Economía, trabajo y 61 23 41 48 51
Tecnología
Educación, Medio Ambiente. 52 32 51 52 36
Infantiles
Información general y local, 66 44 48 70 80
boletines municipales y
vecinales
Ocio y Deporte 42 15 33 22 32
Política y Sindicalismo 31 21 23 12 21
Religión, Ética. 80 35 65 42 29
Sanidad, Seguridad Social. 17 15 12 10 26
Otros 137 38 85 53 77
Total 572 280 417 362 412
Fuente: elaboración propia sobre datos del Boletín del Depósito Legal de
Andalucía, Granada, volúmenes del periodo 1986-1992.

Conclusiones
El historiador de la comunicación dispone hoy de muchas posibilidades
para utilizar fuentes cuantitativas que le ayuden en su reconstrucción de la
evolución de los medios. El acceso a ellas no siempre es fácil, pero poco a
poco va simplificándose. Ese investigador tiene además recursos para convertir
en fuentes útiles datos poco o nada utilizados en historia de la comunicación.
Sin embargo, las fuentes cuantitativas son en general poco apreciadas y poco
utilizadas todavía por los historiadores de la comunicación.

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Memoria visual del republicanismo en España.
Un recorrido fotográfico desde la Segunda República hasta
la Transición democrática

Antonio Pantoja Chaves


(Universidad de Extremadura)
[email protected]

RESUMEN
La fotografía integra la memoria desde el momento de su concepción, al demostrar que
es capaz de preservar en el tiempo la fuerza de los instantes y la trascendencia de los
acontecimientos. Una cualidad que nos va a permitir presentar al republicanismo
español como un episodio vivo de nuestra historia reciente. Igualmente desarrollamos
una última cualidad, la fotografía como expresión y fuente de la comunicación visual,
que siempre se le había presumido pero que nunca antes había sido concebida hasta su
introducción en los soportes digitales.

ABSTRACT
Photography, from the very moment it is shoot, keeps the memory of the moment by
preserving in time the power and importance of actions. This feature will allow us to
present Republicanism as a still living chapter of the Spanish recent history.
Simultaneously, we present the quality of photography as an expression and source of
visual communication empowered by the new digital media.

ÍNDICE
1. Introducción
2. La memoria en la fotografía. Propiedades de la imagen fotográfica
3. Del instante al proceso. Un recorrido fotográfico desde la Segunda República
hasta la Transición democrática
4. Imagen histórica y edición digital
5. Referencias bibliográficas
Introducción

Cada vez con más frecuencia se recurre a las fuentes visuales para hacer memoria de
lo pasado, para recordar por medio de la contemplación y la evocación las imágenes de
aquellos acontecimientos de la historia más reciente. La fotografía, como recurso para la
memoria, consigue traer estas sensaciones a nuestro presente y nos permite rememorar
las escenas, los retratos colectivos y los lugares que parecían condenados al olvido.
Gracias a la fotografía presenciamos una imagen del pasado en blanco y negro que
atestigua cómo era el mundo antes de que sobrevinieran los cambios y de que
apareciesen nuevas imágenes.

En la actualidad se está generalizando la idea de hacer memoria, de preservar todo


ese patrimonio visual y esos recuerdos imborrables incentivando la nostalgia con el fin
de recuperar la memoria colectiva. Es evidente que la fotografía cumple con esta
función esencial y mucho más en un momento en el que se necesitan las imágenes para
tener un conocimiento directo de lo que ha acontecido, una mirada que se fomenta y que
responde a la manera cómo contemplamos el presente.

La emotividad es por tanto un distintivo que contiene toda fotografía, pero al mismo
tiempo, esta fuente sugiere otras posibilidades y posee otras propiedades que
desarrollamos en nuestra forma natural de hacer memoria y que son diferentes a las que
se derivan de un repaso meramente contemplativo de las imágenes de nuestro pasado.
La fotografía es ante todo un medio de conservar un recuerdo en imágenes, pero a su
vez es mucho más que eso, es un estimulo dinámico para la compresión, la asociación e
interconexión de conceptos, de ideas, de experiencias e, incluso, es punto de partida
para incentivar la imaginación, por el grado de subjetividad que contiene toda
fotografía. Esta interpretación de la fotografía como fuente para la memoria nos parece
más sugerente que la idea de seguir potenciando el sentimiento nostálgico, del que, por
otra parte, ninguna fotografía se puede desprender.

Asimismo, la fotografía está alcanzando otras consideraciones en las nuevas


tecnologías para la imagen. Hasta fechas muy recientes los diferentes soportes en los
que el hombre sustentaba su memoria visual han mostrado sus limitaciones e, incluso,
sus insuficiencias, lo que ha provocado en muchos casos que se negara su validez para
hacer memoria. Los antiguos soportes para la imagen, como por ejemplo el muro, que
se erigió como el medio de referencia más potente para la transmisión de ideas y de
valores determinados durante varios siglos, o como la página del libro, cuya aparición
significó toda una evolución cultural, no han sabido dotar a la imagen de un estatuto
propio y significativo, relegándola a un segundo plano.

Sin embargo, en la actualidad está emergiendo otro nuevo soporte, el espacio digital,
que viene a cumplir las mismas funciones que sus predecesores pero, además, nos
revela mayores prestaciones para la imagen, y al tiempo integra una serie de
propiedades que recogen y amplían a la vez las aportaciones realizadas por los soportes
precedentes. En definitiva, se trata de hacer un uso exhaustivo de la fotografía, como
fuente para la memoria, pero en un nuevo soporte que facilita la construcción y el
desarrollo de esa memoria.

Ambas necesidades, la de hacer memoria con la imagen fotográfica y la de contar


para ello con el concurso de los medios adecuados según las necesidades de nuestro
tiempo, no se manifiestan como una preocupación prioritaria para la sociedad actual, sin
embargo, debe significar un motivo de reflexión tanto para las disciplinas humanísticas
como las relacionadas con la comunicación audiovisual, plantear toda una serie de
interrogantes investigadores, iniciativas y contenidos que desemboquen en el intento y,
por qué no, en la necesidad de hacer memoria visual en los soportes propicios para la
imagen.
La memoria en la fotografía.
Propiedades de la imagen fotográfica

La fotografía integra la memoria desde el momento de su concepción, al demostrar


que es capaz de preservar en el tiempo la fuerza de los instantes y la trascendencia de
los acontecimientos. “De invocar la existencia humana, el misterio de la identidad, lo
que queda revelado o permanece indescifrable […] de esta tarea, que por algún motivo
el arte moderno parece haber abandonado, sólo sigue ocupándose la fotografía”1. Al
principio se encarga de componer la memoria individual mediante la proliferación de
retratos y escenas familiares, en un intento por mantener la tradición pictórica a la vez
que refleja nuevas formas de representación que vinculaban la fotografía con el acto de
evocar la memoria.

Pero si este acto íntimo y propio ha significado un motivo para la memoria, la


fotografía, además, se ha distinguido por su capacidad para preservar en el tiempo el
recuerdo de los grandes acontecimientos, de los actos comunes o de las escenas más
relevantes que han servido como refuerzo para conformar la memoria colectiva. En
estos casos, la fotografía trasciende el interés individual para convertirse en un
fenómeno social que incluye un componente universal que nos hace a todos partícipes
de unas imágenes colectivas. Una dimensión que empieza a ser entendida cuando la
fotografía forma parte importante de los medios de comunicación, en el momento en el
que salta del ámbito privado y define su carácter público.

Antes de la aparición de la fotografía las sociedades del pasado recurrían a la imagen


para hacer memoria, pero bien por su exclusividad, por el soporte en el que residían,
bien por el lugar que ocupaban frente a las fuentes textuales, o tanto por su naturaleza y
el significado de sus contenidos, no es hasta el momento en el que surge la fotografía
cuando se puede hablar de una memoria visual colectiva, que pertenece a todos y ocupa
unos espacios comunes.

Es evidente que junto a la fotografía otras manifestaciones, como el cine o las


imágenes televisivas, han reforzado ese sentido colectivo que ha favorecido la
composición de una sociedad definida por la imagen. Pero no es casualidad que, a pesar

1
Muñoz Molina, Antonio, (2004),Ventanas de Manhattan, Barcelona, Seix Barral, p. 281.
de la consolidación de otras fuentes y medios de reproducción de imágenes, la tan
renombrada Sociedad de la Imagen —sustentada actualmente en el entorno digital—, ha
recuperado a la fotografía como soporte masivo de la comunicación icónica, tanto para
conformar la memoria colectiva en el presente, como a la hora de generar una nueva
forma de atender los acontecimientos del pasado. Esta preeminencia constata el interés
social que está alcanzado la fotografía.

En realidad, este fenómeno no nos debe extrañar ya que la fotografía, a pesar de


haber cumplido más de siglo y medio o precisamente por eso, ha configurado todo un
universo visual decisivamente influyente y diferente a las imágenes artesanales o
naturales2, y, a su vez, ha generado una manera de concebir el mundo que ha
modificado el conocimiento del mismo, y, sobre todo, ha cambiado la mirada que el
hombre ha tenido y sigue teniendo de la realidad. Al lado de la naturaleza que iban,
poco a poco, descubriendo nuestros ojos, ha irrumpido un universo creado, sobre todo
por el acto fotográfico, que expresa, modifica e incluso altera nuestras visiones
originarias.

En este proceso de identificación de la fotografía con la memoria humana son


muchas las razones, algunas de ellas impulsadas por ciertas disciplinas como las
trazadas por las teorías de la percepción, estudios de psicología o las investigaciones en
el campo de la neurología, que vierten explicaciones complejas pero que a día de hoy
son ya muy conocidas, o las recreadas por otras materias que se nos hacen más
inteligibles, como las metáforas a las que recurre la literatura o el cine, que evidencian
que la imagen fotográfica cumple con algunas de las funciones de la memoria

De entre todas las aportaciones, la fotografía muestra formas propias de hacer


memoria, una de ellas se refiere a su capacidad de encerrar el tiempo y el espacio en un
instante, una cualidad que nuestra memoria realiza para confinar la información visual
que recibe al concentrar en un instante una infinidad de imágenes. Paradójicamente el
instante atestigua con más fuerza el paso del tiempo que ninguna otra imagen, a partir
de esta cualidad se explica la posibilidad de cambiar su interpretación con el paso del

2
En numerosos trabajos y estudios sobre la imagen se utiliza el término de tradicionales o naturales para
diferenciarlas de las imágenes técnicas, cuyo ejemplo más significativo es la fotografía. Esta diferencia la
establecen varios autores entre los que destacamos a Sontag Susan, (1996), Sobre la fotografía,
Barcelona, Edhasa, o a Flusser, Vilém, (2001), Una filosofía de la fotografía, Madrid, Editorial Síntesis.
tiempo, ya que la fotografía no sólo gana significación sino que también cambia de
sentido y modifica su significado. Como bien apunta el profesor Díaz Barrado, en estas
dos propiedades se refleja la fotografía en la memoria, “su fijación y su transformación,
su solidez y su fragilidad”3, de ahí que los instantes necesiten tiempo para realmente
significar algo más, como los recuerdos, para realmente determinar a una persona o un
proceso.

Las fotografías nos sugieren una emoción muy próxima al recuerdo, ya que, en
primer lugar, evocan el pasado, pero sobre todo, porque se nos presenta como una
fuente que incorpora ese pasado en el presente, un instrumento de la memoria tan
recurrente y atractivo que nos permite recordar todos aquellos fragmentos de la historia
reciente, como son, para el caso que nos ocupa, las imágenes del republicanismo en
España en sus distintas manifestaciones —institucionales, políticas, militares, sociales,
culturales, de exilio o legalidad— y a lo largo del tiempo —a través de los diferentes
regímenes políticos—.

Las fotografías nos ayudan a recordar, se nos revelan como una de las fuentes más
sugerentes a la hora de hacer memoria, ya que cuando recordamos lo hacemos mediante
imágenes muy similares a las fotografías. Nuestra memoria natural está conformada con
las fotografías de nuestra vida, todos aquellos instantes que concentran las experiencias
y episodios vividos, es más, cuando hablamos o escribimos lo que hacemos en realidad
es desplegar con palabras las imágenes que hemos retenido en la memoria. De ahí que la

3
Díaz Barrado, Mario P., (1996), La fotografía y los nuevos soportes para la información, Revista Ayer,
nº 24, p. 158.
fotografía cumpla con funciones propias de la memoria y se establezca un proceso de
identificación. En base a esta comparación, la fotografía además de ser una extensión
del ojo como muchos la han definido, también la podemos contemplar como una
extensión de la memoria.

Pero además, la imagen fotográfica se nos revela como un soporte para la


memoria. Las fotografías suministran información, datos precisos y apariencia real
tanto de las escenas como de los personajes que han quedado capturados en los
diferentes instantes fotográficos.

A partir de su contemplación trasladan al presente la nitidez y constancia de un


pasado republicano en España y se convierten, por tanto, en una huella evidente de un
movimiento político trascendental de nuestra historia reciente. La información que nos
proporcionan va más allá del instante mostrado porque está cargada de memoria, nos
permite reconocer los distintos pasados, bien sean individuales o colectivos,
mostrándonoslos tal y como fueron y, al mismo tiempo sugiere información
complementaria, un sinfín de explicaciones que cada lector puede entresacar según sus
experiencias y dependiendo de la relación creada con el momento representado. Esta
presunción de veracidad y emotividad confieren autoridad, interés y atractivo a todas las
fotografías.
Con respecto a esta cualidad, una de las percepciones más originales que encierra la
fotografía es la posibilidad de cambiar la interpretación del motivo fotografiado a
medida que pasa el tiempo. La fotografía no es un corte lineal en el tiempo sino que
actúa como soporte de información, incorpora la memoria del pasado en el presente
gracias a la fuerza del instante, lo que permite situarnos ante cada fotografía con plena
actualidad, pues ésta va cambiando a medida que lo hace el propio presente.

Si se observa la fotografía mítica de Robert Capa de la muerte del miliciano en el


Cerro Muriano durante la guerra civil, se pueden llegar a comprender los distintos
significados que esta instantánea ha proyectado a las distintas generaciones que la han
contemplado, una interpretación muy diferente desde su concepción en los años treinta
del siglo pasado hasta nuestros días. Depende del momento en que volvamos a mirarla
para que la fotografía vaya cambiando de sentido con el paso del tiempo.

Por tanto, aunque aparentemente la aportación que ofrece el instante fotográfico sea
la de encerrar una escena en el tiempo, deteniéndolo, su potencialidad revela nuevas
posibilidades diferentes a las de presentarse como un simple corte cronológico. Las
fotografías cortan el tiempo pero también se alimentan de tiempo, ya que su significado
se transforma con el paso de los años a medida que el espacio ideológico, la realidad
social y cultural en la que se concibió se ve igualmente transformada. En este sentido es
muy útil y sugerente observar como ciertas fotografías del pasado republicano, sobre un
movimiento político tan representativo y controvertido, cambian su significado y se
transforma la visión que se tiene de ellas a finales del siglo XX en España.

Por tanto, el instante fotográfico se carga de memoria tanto por su capacidad de


preservar el pasado en el presente como por su cualidad de contener en el tiempo y en el
espacio las distintas significaciones que puede revelar en cada momento. Pero no sólo
hemos de destacar el alto contenido de memoria de la fotografía en este sentido, sino
también en las similitudes que mantiene con respecto al funcionamiento y propiedades
de la memoria natural. Son muchos los paralelismos existentes entre ambas, pero
podemos destacar además que, de igual modo que ocurre con la fotografía, los
recuerdos del pasado que configuran nuestra memoria individual poseen la capacidad de
conformar nuestro presente. En algunos casos ganando fuerza con el tiempo, mientras
otros van diluyéndose, sustituidos por nuevas vivencias en un proceso continuado de
olvidar y recordar. También, como en el caso de la fotografía, nuestros recuerdos
cambian en ocasiones su significación con el transcurrir del tiempo y del espacio en el
que fueron adquiridos. La fotografía es una fuente de la memoria que nos permite
afrontar nuevas formas de hacer historia visual del republicanismo en España.
Del instante al proceso.
Un recorrido fotográfico desde la Segunda República hasta la Transición
democrática

Como un recuerdo, una fotografía es un fragmento que con el paso del tiempo se
transforma y evoluciona. Pero si tan válidos son los instantes fotográficos como los
recuerdos, mucho más interesante puede resultar la concatenación de distintos instantes
en una secuencia temporal y espacial, que nos permitan saltar del instante al proceso.
El instante detenido en el tiempo es un momento de un proceso, que surge ante nosotros
entre un supuesto antes y un evidente después. Al igual que cuando recordamos los
momentos registrados en nuestra memoria y los conectamos con otros, en un proceso
dinámico que nos permite poner en relación distintas experiencias que aparentemente
parecen tener una escasa conexión, podemos construir un discurso trenzando unas
fotografías con otras en el que se pueden incluir desde varias a cientos de instantáneas
en el ejercicio de hacer memoria.

La fotografía salpica todas las facetas del existir cotidiano y conforma una especie de
espejo roto en mil pedazos —los instantes fotográficos aislados— a los que los
historiadores podemos dotar de sentido si intentamos recomponer un proceso,
conformar un discurso que utiliza las imágenes como tinta y que es posible desarrollar
sobre los soportes propicios para la imagen.

En la construcción de un discurso basado en fotografías son suficientes dos instantes


para levantar el arco de proceso4, e incluso podemos enriquecer esa misma secuencia
con el número de fotografías que estimemos necesarias para conferirle más coherencia
narrativa al discurso visual. Dos instantes o más separados en el tiempo (fotografías
distintas), no son dos instantes aislados sino que es posible sostener un proceso (y no es
obligatorio contemplar todos los instantes — todas las fotografías— para captar el
proceso), se desprecia entonces la información no necesaria, una solución muy
necesaria en una sociedad sobreexpuesta a información visual.

4
Esta expresión es la que ha utilizado Rodríguez de las Heras para definir la relación, al menos, entre dos
instantes, convertidos en puntos de apoyo del discurso visual, y de la que hace una exhaustiva explicación
en (1996), Imagen histórica y edición electrónica, Revista Ayer, nº 24, pp. 178-179.
Este recurso anuncia otra de las cualidades que aporta el instante fotográfico frente a
la proliferación de imágenes, la fotografía filtra información y posibilita hacer memoria.
Como ya hemos apuntado anteriormente a la hora de presentar a la fotografía como una
fuente de la memoria, cuando queremos recordar algún pasaje personal importante en
nuestra mente se conforma una imagen instantánea que concentra el conjunto de datos
que complementan ese recuerdo, y no sentimos la necesidad de recurrir a más imágenes
porque ese instante que nuestra memoria selecciona ya resume toda la información
sobre lo acontecido. Esta misma función que realizamos con la memoria natural se
cumple con la fotografía. Frente al exceso de imágenes sobre cualquier acontecimiento
histórico cada instantánea condensa toda la información, cuanto más explícita sea la
fotografía más decisiva e importante será para hacer memoria. No todos los instantes
fotográficos son recordables, muchos, por no decir la mayoría, caen en el olvido de la
historia, al igual que cada persona olvida muchos momentos de su vida, y sólo perviven
los importantes y los necesarios para el buen funcionamiento de la memoria.

En otros medios como el video, la televisión o el cine el tiempo es un factor


realmente evidente, que transcurre en conformidad con la dinámica de percepción
propia de la actividad visual del ser humano. Por el contrario, con la fotografía la
realidad es capturada y el tiempo no fluye. La situación, el momento permanece ahí, en
el instante, y ninguna imagen lo reemplaza, lo que le permite apresar reacciones
complejas y efímeras que en otros medios resbalan por la sucesión ininterrumpida de
imágenes que incluso escapan a nuestra propia percepción visual.

Un ejemplo práctico es válido para entender la función que cumplen dos instantes
dentro de un proceso, que el lector puede revisar si vuelve a contemplar las fotografías
insertadas en el capítulo anterior.
En apariencia no hay ninguna relación entre ellas —proclamación de la Segunda
República; los principales líderes republicanos en el parlamento; miliciano republicano
caído en el frente de la guerra civil; y la actitud de Pasionaria a su regreso a España
durante la Transición, tras un largo período en el exilio—, salvo que todas hacen una
mención directa a escenas y personajes relacionadas con el republicanismo español en
diferentes momentos y lugares. Pero una lectura detenida y guiada nos sugiere una
relación diferente al sentido con el que han sido utilizadas para la anterior explicación.

Una de las primeras lecturas que podríamos hacer poniendo en relación dos instantes
podría ser la de la trayectoria que ha experimentado la propuesta política iniciada
durante la Segunda República en los años treinta del siglo pasado, mediante la primera
instantánea —la imagen de la proclamación—, al compararla con la fotografía de
Pasionaria en un acto político en memoria de la República, en la que su actitud personal
denota el estado en el que se encuentra el movimiento republicano durante el proceso de
Transición democrática en España. Estos dos instantes definen todo un proceso del
republicanismo español en el siglo XX, en el que se concentran no sólo los
acontecimientos representados sino que sugiere otros momentos que no se explicitan
pero que se desprenden de su lectura: como son la crisis del régimen político en los años
finales de la República; la derrota militar en la guerra civil; los largos años de exilio
durante el franquismo; el compromiso con un sistema de valores e ideales democráticos;
o la debilidad política en los años de la Transición.

Quizás por su simplificación, dos instantes seleccionados de entre millones de


fotografías que se realizaron durante todo ese proceso ocurrido, o por la identificación
tan precisa de las imágenes, que deja en el tintero muchas otras cuestiones y
manifestaciones relacionadas con el republicanismo español, esta relación no satisface
al lector con respecto a nuestra propuesta de hacer memoria. De ahí que lo interesante y
necesario sea poner en marcha nuevas relaciones entre otros instantes, y así enriquecer
con más fotografías el discurso que pretendemos sostener con este ejemplo.

Otra de las posibles interpretaciones o explicaciones que podríamos hacer nos


traslada al tiempo histórico de la Segunda República, a los años en los que el régimen
político se hace presente. Para este caso establecemos un proceso más corto, al engarzar
la primera fotografía de nuestra secuencia con la imagen de los líderes republicanos en
los escaños del Parlamento. Esta confrontación nos permitiría, en su caso, profundizar
en la explicación de las distintas fuerzas políticas que defienden y representan a la
República —desde las propuestas izquierdistas de Manuel Azaña o Fernando de los
Ríos, a las más conservadoras de Alcalá Zamora o Alejandro Lerroux, incluyendo la de
los socialistas, con Indalecio Prieto, junto al resto de los grupos políticos—.

Esta capacidad que demuestran dos instantes para sugerir todo un proceso —La
Segunda República. 1931-1936— nos permite descartar de nuestro discurso visual a
cientos de fotografías tomadas sobre el mismo período: como son otros escenarios de la
proclamación de la República, tras las elecciones del 12 de abril de 1931; los mítines
celebrados por las distintas opciones políticas republicanas; el ambiente de las tertulias
de los intelectuales en el Ateneo de Madrid; la cola de votantes en las que la mujer
podía ejercer por primera vez su derecho al voto en unas elecciones democráticas; la
quema de conventos e iglesias de las principales capitales; la detención y juicios de
campesinos anarquistas en los levantamientos de Casas Viejas o Castilblanco; la procla-
mación del Estado Catalán; las matanzas cometidas durante la revolución en Asturias;
así como tantas otras fotografías, o tantas otras vidas, que se vieron condicionadas por
el drama que supuso la guerra civil española.
Y para finalizar, podríamos además cerrar con una de las lecturas sobre la que más
han incidido la mayoría de los estudios realizados sobre la Segunda República. En la
idea de Proclamación, Muerte y Olvido de la República, mediante la confrontación que
apuntan estos instantes fotográficos.

Una serie de instantes que sugieren todo un proceso, y que se identificaría con
nuestra propuesta de hacer memoria del republicanismo español desde la Segunda
República hasta la Transición democrática, mediante la fotografía como fuente para la
historia. Tras un primer golpe de vista, el efecto de confrontación de estos
instantes, nos anuncia que existe todo un proceso de cambio evidente. Una
transformación tanto de las instituciones políticas, en las manifestaciones
ideológicas como en la presencia de protagonistas destacados en uno y en otro
momento. Unos instantes que sugieren una transición, en los que podemos
contemplar el cambio pero también la pervivencia de algunas, muy pocas tal
vez, continuidades lógicas en el desarrollo del proceso.

Debido a las limitaciones que comporta el soporte papel, sobre el que estamos
desarrollando esta explicación, no presentamos otros ejemplos y reflexiones posibles
sobre la trayectoria del republicanismo en España, ya que mitigarían el efecto de
confrontación entre los instantes. En primer lugar, porque la cantidad de fotografías que
deberíamos insertar para ampliar el proceso estaría limitada por el número de páginas; y
en segundo lugar, porque su organización sería necesariamente lineal, con lo que
simplemente pasaríamos a hojear fotografías, reduciendo notablemente las funciones y
recursos expresivos que ofrece otros soportes idóneos para la imagen, como es el
entorno digital.
La imagen histórica y la edición digital

No es objetivo de este apartado ahondar mucho más en torno al soporte digital y sus
distintas aplicaciones, debido a que, e insistimos nuevamente, la elaboración de
discursos visuales en el soporte papel condiciona no sólo la lectura sino la propia
organización. Pero para que el lector en este punto entienda aún más todas estas
cuestiones relacionadas con los discursos visuales y su estrecha relación con el soporte
adecuado para su lectura, debe decirse que en estos momentos la imagen está
padeciendo una mala utilización en los medios en los que se instala y que son
consumidos de forma masiva.

En primer lugar, por defecto, ya que la reproducción de imágenes fotográficas en


papel —nos referimos en este caso a la tendencia comercial de las editoriales por
almacenar en libros las colecciones de fotografías más importantes—, genera una
parcelación de la memoria visual, en la que cada fotografía se encuentra aislada en su
correspondiente página. Y en segundo lugar, por exceso, ya que la multiplicación de
imágenes que emiten otros medios, como la televisión, conforman discursos
incoherentes e inconexos, hasta tal punto que cuando abandonamos su lectura, es decir
cuando desconectamos el televisor, no retomamos la lectura en el punto exacto en el que
nos encontrábamos, pues la transmisión se mantiene independiente de la presencia o no
del telespectador.

Por el contrario, el soporte digital al tiempo que permite albergar millones de


imágenes en un mismo espacio —a diferencia de la página—, no impone ningún tipo de
fractura tanto en la lectura como en la continuidad de los discursos visuales —a
diferencia de la televisión—. Los actuales soportes relacionados con el entorno digital
han empezado a apuntar una nueva forma de trabajo con las fuentes visuales. Primero,
porque permiten relacionar coherentemente diversos instantes dentro de un proceso,
facilitando la tarea de crear discursos visuales a partir de la organización de todo el
corpus fotográfico del que disponemos, para nuestro caso de las imágenes históricas
sobre el republicanismo español; y segundo, porque esta renovada tarea, sobre la que
intentamos justificar gran parte de nuestra investigación exige de la creatividad y del
esfuerzo de todo aquel que pretenda hacer memoria en el soporte digital.
De la síntesis que proponemos entre fotografía y soporte digital, surge la propuesta
que reivindica un nuevo discurso histórico fundado en la imagen, sin desmerecer a otros
recursos que pueden igualmente aprovecharse sobre los nuevos soportes. Lo viejo y lo
nuevo se unen así para procurar algo distinto, pero participando de la naturaleza de las
dos manifestaciones y en la medida en la que ambas pueden beneficiarse conjuntamente
de las cualidades y versatilidad de cada uno.

La adecuación de estos discursos en el soporte digital ? en el que además podemos


incorporar todo tipo de recursos del tipo del lenguaje hablado, escrito, imágenes y
sonidos? , no obedecen a un capricho académico por la novedad que comporta este
medio, sino porque no sólo permiten construir procesos históricos fundamentados en las
fuentes visuales en una estructura narrativa coherente y con grandes aportes de
potencialidad significativa, sino porque además, posibilitan una interactividad y un flujo
diverso del discurso dentro del entorno que se conoce como multimedia.

De esta manera y operando desde el soporte digital, tanto los signos lingüísticos
como los no lingüísticos pueden ser elementos integrantes de un texto, es decir sólo si
se entiende por texto lo que su raíz etimológica designa como "tejer", un tejido o hilado
de signos de variada naturaleza que constituyen un todo significante. Cada recurso se
contempla como una hebra con la que podemos urdir nuestro discurso, en algunos casos
prevalecerá la imagen para transmitir ciertas ideas, para explotar determinados
conceptos, y en otros momentos la palabra, tanto escrita como escuchada, servirá para
articular otros contenidos del mismo discurso. Ante tales elementos de creación, el
historiador puede contemplar de esta manera nuevas fórmulas de escritura, renovar, si
así lo estima oportuno, las preexistentes en cuanto a lo que se refiere a su organización,
para que, finalmente, la imagen se convierta en la nueva tinta con la que podamos hacer
historia en un nuevo entorno que propician las tecnologías digitales.

Para definir el diseño de la estructura multimedia recurrimos a la figura de las


metáforas de la memoria, que resumen cada uno de los accesos a los distintos recorridos
que configuran la arquitectura de nuestro discurso visual. El soporte digital, aunque
permite la lectura multilineal y no dirigida, no exime de presentar un comienzo con
distintos arranques que resolvemos mediante este recurso. De esta forma, presentamos
un libro en el que se integran distintos recorridos visuales del movimiento republicano
en España durante el siglo XX que permite ser leído de distintas formas. Una obra con
la que el lector mantiene una relación distinta a la que ha seguido en otros soportes de
lectura, pero que no le es ajena ya que se asemeja a las formas de discurrir que
presentan otros entornos multimedia.

El resultado visible de nuestra propuesta investigadora se concreta en la presentación


de una serie de metáforas de la memoria del republicanismo español, que encierran los
distintos recorridos visuales que componen la obra multimedia en soporte digital.

Las metáforas empleadas se basan en la concepción del espacio y el tiempo a través


de la fotografía, que se adecúan al devenir histórico que pretendemos recrear gracias a
la conexión entre instantes, pero también a la relación entre personajes, objetos y
lugares, generando posibilidades para conformar los recorridos por la memoria de la
República española.

En la actualidad se ha evolucionado tanto en la utilización y fusión de los distintos


medios que ya no se habla, o escasamente, en el entorno digital de productos
audiovisuales sino, más bien, de ediciones multimedia. En este sentido, podemos
concluir diciendo que las creaciones multimedia son el resultado de intentar unir e
integrar las ventajas expositivas de los medios audiovisuales con la posibilidad de
control y organización de la información que ofrece la informática.
Ante este hecho, la imagen se está se convirtiendo en una manifestación potente en el
entorno multimedia al combinar lo visual con recursos textuales y auditivos. La adición
de imagen y sonido a los sistemas informáticos ha sido uno de los avances más
significativos de la computación de los últimos años, con un impacto en nuestra cultura
que, probablemente, será mucho mayor que todas las predicciones que en la década de
los setenta y ochenta auguraban a la Inteligencia Artificial. Las propiedades de la
imagen se ven potenciadas hasta el punto que permiten generar un nuevo discurso, en el
que se integran a la vez imagen, texto, sonido etc., es decir la mayoría de los elementos
que disponen los medios audiovisuales. Esta condición permite extraer de la imagen
unas posibilidades, quizás sospechadas por la capacidad de sugerencia que siempre ha
tenido, pero nunca explotadas con anterioridad.

Es por ello que, cada vez con más urgencia, estos entornos necesitan de una
dimensión humanística y se complementen con unos contenidos adecuados al rigor que
han mantenido disciplinas como la Historia en otros medios. De no ser así, nos
mantendremos maravillados con la tecnología y las prestaciones que conlleva el entorno
multimedia, de una forma parecida a cómo otras tecnologías, como el libro, irrumpieron
en su momento sin que fueran atendidas sus potencialidades. Esta coyuntura nos brinda,
por tanto, la posibilidad de escribir nuevos libros que en el espacio digital se hacen
multimedia, ya que no existe impedimento material para que congenien texto, imagen y
sonido, y ante los que sólo queda definir la tarea del autor, en la medida que sepa
dosificar y distribuir la presencia de cada uno de ellos en esta nueva estructura.

Referencias bibliográficas

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nº 24.
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historia de las formas fotográficas, Salamanca, Ediciones Universidad de
Salamanca.
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Cantabria y Aula de Fotografía de la Universidad de La Laguna.
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Madrid Fundesco.
SONTAG, Susan, (1996), Sobre la fotografía, Barcelona, Editorial Edhasa.
LA IDEA DE REPÚBLICA EN LA PROPAGANDA DE LA
GUERRILLA ANTIFRANQUISTA

Armando Recio García


(Universidad Complutense de Madrid)
Correo electrónico: [email protected]

EPÍGRAFES
1. Introducción; 2. La República en la guerrilla antifranquista; 2.1 República:
democracia, paz, justicia y libertad; 2.2 Las conmemoraciones; 2.3 República: la unión
y lucha de jóvenes, campesinos y guerrilleros; 2.4 Conclusión

RESUMEN
La idea de República es un referente constante a lo largo de la propaganda de la
guerrilla antifranquista. La República aparece como símbolo de todos aquellos valores
que se consideran perdidos a causa de la guerra: democracia, libertad, justicia, etc.,
llegando en ocasiones a magnificar e idealizar ese sentimiento republicano.

ABSTRACT
The idea of Republic is a referring constant along the propaganda of the
antifrancoist guerrilla warfare. The Republic appears as symbol of all those values that
are considered to be lost because of the war: democracy, freedom, justice, etc.,
managing in occasions to praise and idealize this republican feeling.

1. INTRODUCCIÓN
Finalizada la Guerra Civil Española, muchos de los combatientes republicanos
que no habían podido escapar, ante el miedo a las más que posibles represalias en sus
lugares de origen, decidieron que el único modo de sobrevivir tras la derrota era
marcharse a las montañas y serranías próximas. Unidos a ellos estuvieron también todos
aquellos que, siendo simpatizantes de alguna formación izquierdista durante el período
republicano o el tiempo de guerra, o simplemente por contar con familiares afines a esas
ideas políticas, sufrían el acoso cotidiano de los vencedores, convirtiéndose en objetivo
de humillaciones y desprecio cuando no en víctimas de torturas y paseos.

1
Tras un primer período de mera supervivencia (que se mantiene
aproximadamente hasta 1944), aquellos huidos comenzaron a organizarse en pequeñas
partidas guerrilleras, empezando a gestarse un verdadero conflicto armado contra la
dictadura con nítidos contenidos políticos. A pesar de que algunas de las primeras
organizaciones guerrilleras surgieron a principios de los años 40 (la Federación de
Guerrillas de León-Galicia nace en 1942, en la comarca del Bierzo), fue en la segunda
mitad de esta década cuando mayor intensidad cobraron las actividades del maquis en
España.
Después de protagonizar una activa lucha en la resistencia francesa durante la
Segunda Guerra Mundial, los combatientes españoles, dirigidos por el Partido
Comunista, intentaron cambiar la situación en el país mediante una operación militar de
mayor calado, a través de la invasión pirenaica del Valle de Arán (octubre de 1944),
cuyo primer objetivo era levantar a las masas en contra de Franco y provocar después la
“inevitable” intervención aliada, que acabaría finalmente con la dictadura franquista.
Como indica Serrano (2002), las conferencias celebradas por los aliados en Yalta y
Postdam en 1945, habían puesto de manifiesto que el derrocamiento de la dictadura
franquista no constituía una prioridad para las potencias vencedoras en la Segunda
Guerra Mundial. Sin embargo, en el aparato guerrillero, las cosas eran vistas desde otro
punto de vista antes de la finalización de la contienda mundial. Franco debía caer antes
que Hitler, como confirmaba un manifiesto editado el 21 de agosto de 1944, antes de la
invasión:

“¡La hora ha llegado! ¡No se puede perder un momento! Ha llegado el período de organizar la
lucha activa por la Reconquista de España: tenemos que crear las condiciones indispensables para el
derrocamiento de Franco y Falange. ¡Españoles! ¡No hay un minuto que perder! Nuestra Patria nos
observa y nos espera. No podemos defraudar a nuestros hermanos que sufren la tiranía falangista en los
campos y en las cárceles; no podemos traicionar a nuestros mártires y a nuestros caídos cuyo ejemplo nos
marca el camino de nuestro deber. Este deber es el ingreso en nuestras unidades guerrilleras que, con la
vista fija en España, bajo la dirección de la Junta Suprema de Unión Nacional, asesten el golpe definitivo
que dé al traste con Franco y Falange, poniendo fin al oprobio y a la vergüenza que sufre nuestra Patria”
(Arasa, 2004, p. 60)

A partir de los últimos años de esta década, los movimientos y actividades de las
partidas guerrilleras sufrieron un sensible disminución producida por el aumento de la
represión de las fuerzas de seguridad (Decreto Ley sobre Bandidaje y Terrorismo en

2
abril de 1947)1, y por el abandono de las fuerzas políticas a esta iniciativa, considerada
por el hispanista Paul Preston como la oposición más seria al franquismo.
El movimiento guerrillero tuvo presencia a lo largo y ancho del territorio
nacional, creándose a partir de la segunda mitad de la década organizaciones
guerrilleras con una clara estructura militar, y con unos objetivos políticos concretos: la
lucha contra Franco, por la libertad y por la República. Zonas como Galicia, León,
Asturias, Cantabria, Cataluña, Aragón, Andalucía, Levante, Extremadura, Castilla La
Mancha, etc., albergaron la lucha de estos guerrilleros, formados en agrupaciones y
sectores bien definidos, aunque existía una gran permeabilidad entre las zonas a causa
de las dificultades de este tipo de lucha.
A través de la propaganda elaborada por la guerrilla antifranquista, puede
seguirse un discurso teñido con claridad por el republicanismo. En los órganos de
prensa de las agrupaciones guerrilleras puede observarse como la idea de República
estuvo presente mientras perduró el movimiento guerrillero. Los maquis españoles
consideraban que su lucha era heredera de la protagonizada durante la Guerra Civil, una
lucha, entre otras causas, a favor de la legalidad y legitimidad republicanas. Por tanto,
en el período posterior a la contienda, las ideas de libertad y democracia irán aparejadas
a la de República, uno de los temas más habituales en su propaganda.

2. LA REPÚBLICA EN LA GUERRILLA ANTIFRANQUISTA


Como decíamos anteriormente, los guerrilleros españoles se sentían
continuadores de la lucha contra el fascismo, como patriotas que seguían peleando por
la legitimidad y legalidad republicanas, socavadas tras el final de la Guerra Civil en
1939. A lo largo de la propaganda guerrillera la República aparece como un gran
continente en el que tienen cabida valores tales como la democracia, la paz, la justicia y
la libertad. España se encuentra dominada por un tirano, Franco, al que hay que derribar
para acabar con la injusticia. Tan sólo la resistencia armada lograría acabar con la
dictadura, y al esfuerzo de explicar estas ideas a través de la propaganda los maquis
dedicaron parte de su capacidad organizativa.
Los destinatarios de esta propaganda fueron los obreros y campesinos
fundamentalmente, teniendo en cuenta que es en el ámbito rural donde mayor

1
Creado el 17 de abril de 1947, el nombre de la ley ya es meramente propagandístico, pues se trataba de
deslegitimar a los guerrilleros y despojarlos de todo componente ideológico o político para la población
civil, de forma que perdiesen cualquier tipo de apoyo en las zonas en las que actuaban, unos enlaces sin
los que su supervivencia era prácticamente imposible.

3
protagonismo adquirió la guerrilla. Los mensajes se caracterizaban por cumplir con las
reglas básicas de la propaganda: simplificación, con ideas breves y sencillas, más aún
teniendo en cuenta el nivel cultural de las personas a las que iban dirigidas, ya que en
muchos casos a penas sabían leer y escribir; regla del enemigo único, siendo los
objetivos de esta propaganda Franco y Falange, en los que se concentran los odios y los
ataques más virulentos; la desfiguración ó exageración, destacándose en los mensajes
aquellos aspectos más importantes para los maquis, ya fuese en su favor (exaltando las
cualidades propias), o en las arengas en contra del Franco y su régimen; es preciso
hablar también de la orquestación, de manera que las principales ideas y referentes que
figuran en la propaganda guerrillera son repetidas constantemente (lucha por la
República, unión del pueblo y de la guerrilla para derrotar a Franco, proclamas contra la
Guardia Civil, etc.), adaptándose en cada momento a los acontecimientos que se
suceden. En este aspecto el fallo que puede atribuirse a la guerrilla es el de no tener
suficientes canales para hacer llegar la propaganda a sus destinatarios, convirtiéndose el
medio impreso en protagonista crucial de este fenómeno.
Por último se hace necesario descubrir una regla que en este caso no se cumplió,
la de unanimidad o contagio. A pesar de que los esfuerzos tanto de los guerrilleros
como de sus enlaces fueron ímprobos para hacer llegar el mensaje al pueblo, el miedo y
terror provocado e inoculado en la sociedad por parte del franquismo, apagaron
cualquier llama revolucionaria que pudiera surgir de un modo más intenso.2
Como afirmamos con anterioridad, el sentimiento republicano aparece reflejado
de forma patente en la propaganda de la guerrilla antifranquista, siendo un nexo común
de todas las guerrillas que operan a lo largo y ancho del territorio español (una gran
parte de las octavillas finalizan con vivas a la República). La capitulación del
franquismo y la reconquista de la República son los fines perseguidos por los maquis,
según constata el curso de sus publicaciones, ya sean éstas órganos oficiales de las
agrupaciones, o simplemente octavillas u hojas sueltas. La República traería al pueblo
español la democracia, la paz, la justicia, la libertad, y haría desaparecer la miseria y el
hambre, según se colige de los escritos guerrilleros.

2
Para un estudio más profundo sobre técnicas y tipos de propaganda véase PIZARROSO, Alejandro,
Historia de la propaganda. Notas para un estudio de la propaganda política y de guerra, Madrid,
Eudema, 1993

4
2.1 República: democracia, paz, justicia y libertad
El republicanismo, y todo lo que conlleva, sirve de nexo e hilo conductor en la
propaganda de la guerrilla española. En esta ocasión trazaremos unas pinceladas
generales sobre esa idea de República albergada en los sueltos y panfletos editados por
el maquis en toda España, utilizando para ello como ejemplo algunas de esas octavillas
producidas por las agrupaciones en los diversos territorios en los que actuaron.
Los valores de democracia, justicia, paz y libertad son los más reivindicados en
la propaganda guerrillera. Para la oposición armada al franquismo, la república era
sinónimo de democracia. Tras la dictadura del general Primo de Rivera, en 1931 la
proclamación de la República trajo para el pueblo la esperanza de conseguir mayores
libertades democráticas, unas libertades que fueron segadas de golpe tras la rebelión
iniciada el 17 de julio de 1936 en Marruecos, y que al día siguiente se trasladaría a la
península. Una vez inmersos en la dictadura franquista, los guerrilleros lucharon por
retornar a ese pasado democrático.
El contenido propagandístico del mensaje guerrillero de todas las zonas estaba
teñido por la bandera tricolor. Así en la zona de Levante y Aragón, las agrupaciones
guerrilleras hicieron patente ese republicanismo en casi todos sus escritos. Una octavilla
del Estado Mayor de la Agrupación Guerrillera de Levante (AGL) de 1948 rezaba así:

“[…] Nosotros defendemos la gran causa del pueblo, la libertad, la paz, la tranquilidad, el
bienestar y el progreso de España y de los españoles.
Luchamos en defensa de la patria, por la independencia y soberanía de la Nación. Luchamos por
la REPÚBLICA DEMOCRÁTICA […]
El franquismo se hunde irremediablemente. La UNIDAD y la LUCHA del pueblo, dará fin al
régimen.
¡EN PIE CAMPESINOS! DEMOS JUNTOS LA BATALLA PARA QUE EN ESPAÑA HAYA
PAZ, LIBERTAD Y DEMOCRACIA.”3

Desde las guerrillas levantinas y aragonesas, la AGL editaba una larga octavilla
el 1 de enero de 1949 en la que dejaba claro cuál era la solución para terminar con el
franquismo y la alternativa necesaria, la comunión de las fuerzas republicanas y
antifranquistas:

3
Archivo Histórico del PCE, caja 106, carpeta 3/5

5
“EL CAMINO A SEGUIR
[…] Pero principal y fundamentalmente, lo que hace que el franquismo exista aún, es la falta de
la incorporación de los españoles antifranquistas a la resistencia organizada y a la lucha contra el régimen.
Es la falta de unidad de las organizaciones obreras y republicanas, es la falta de compenetración
de éstas y la coordinación de sus esfuerzos, para que a su vez, estimulen la organización del resto de los
patriotas; es la falta de un Gobierno Republicano fuerte en el que participen todas las fuerzas obreras,
republicanas y antifranquistas en el marco de un amplio GOBIERNO DE COALICIÓN NACIONAL, que
se comprometa a terminar con el franquismo e ir a una consulta al pueblo y que éste decida qué clase de
régimen quiere. El franquismo se hunde, no hay quien lo evite, pero hay que actuar para que después de
su eliminación haya libertad y democracia.
[…] POR LA PAZ Y EL BIENESTAR. POR LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA: ¡UNÍOS,
COMUNISTAS Y SOCIALISTAS, CENETISTAS, REPUBLICANOS Y ANTIFRANQUISTAS! POR
UN FRENTE NACIONAL ANTIFRANQUISTA: ¡ORGANICEMOS LOS CONSEJOS DE LA
RESISTENCIA! CONTRA LA PENETRACIÓN EXTRANJERA Y LAS MANIOBRAS
REACCIONARIAS: ¡ESPAÑOLES, EN PIE CONTRA FRANCO!
¡VIVAN LAS LUCHAS DE LOS OBREROS EN LAS FÁBRICAS Y DEL LABRADOR EN
EL CAMPO! ADELANTE HERMANOS GUERRILLEROS ESPAÑOLES, POR LA LIBERACIÓN DE
LA PATRIA. ¡VIVA LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE LEVANTE, QUE CADA DÍA
GOLPEARA CON MÁS FUERZA AL FRANQUISMO!
¡VIVA LA REPÚBLICA!”4

2.2 Las conmemoraciones


Estos fragmentos no son más que botones de una gran muestra de adhesión y
lealtad a la República, una lealtad que se confirmaba año tras año en cada uno de los
aniversarios más importantes, como por ejemplo el del levantamiento franquista, al que
los guerrilleros respondían que la guerra aún no había terminado. En una octavilla de
1947 bajo el título Once años y encabezada por un escudo flanqueado por dos banderas
republicanas con el nombre de la AGL, la guerrilla levantina reivindicaba la
continuación de la lucha iniciada el 18 de julio de 1936, una lucha que no acabaría hasta
que quedase implantada de nuevo la República:

“[…] Con voz más patente que la suya la AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE LEVANTE, le
responde en esta histórica fecha. “La guerra NO ha terminado”, ni terminará HASTA LA
IMPLANTACIÓN DE LA REPÚBLICA EN NUESTRA PATRIA, aunque para ello tengamos que
permanecer y luchar los guerrilleros otros once años en las sierras españolas.
[…] LA AGRUPACIÓN GUERRILLERA DE LEVANTE como vanguardia de la lucha por la
REPÚBLICA, reitera al pueblo de su región que sigue considerando un deber la orientación y guía de la

4
Archivo Histórico del PCE, caja 106, carpeta 3/5

6
población civil hasta la liberación de España, exhortando a todos los patriotas a cumplir cuantas órdenes y
consignas les sean dadas, como base fundamental de disciplina, necesaria en el movimiento de resistencia
comenzado hace HOY ONCE AÑOS. ¡VIVA LA REPÚBLICA!5

El recuerdo de estos acontecimientos también se producía en acciones


propagandísticas más directas. Según cuenta Vila (1986), el día 18 de julio de 1947
fueron colocadas dos banderas republicanas en la localidad de Llera (Badajoz),
acompañando este acto por el lanzamiento de octavillas en dicho municipio y en los de
su entorno.
Otro aniversario por excelencia reivindicado por la guerrilla era el 14 de abril,
día de la proclamación de la República en 1931. Las elecciones municipales celebradas
dos días antes dieron como resultado el triunfo republicano en las principales capitales
de provincia. Como consecuencia de esos resultados y ante la situación que se había
creado, se produjo la consiguiente salida del rey Alfonso XIII hacia su exilio parisino, y
posteriormente romano. Como puede comprobarse, el republicanismo vuelve a ser el
elemento base de la propaganda del maquis. En una cuartilla mecanografiada bajo el
título ¡14 de abril!, se apelaba incluso a aquellos ciudadanos con ideologías ajenas al
sentir republicano, pero ofreciéndoles en todo caso la única tabla de salvación posible,
la República, precisamente en la conmemoración de una fecha tan clave como era
aquella:

“ARAGONESES, hombres y mujeres que practicáis la religión, no permitáis que bajo el SIGNO
de la CRUZ, se cobijen los CRIMINALES FALANGISTAS que encarcelan, torturan y asesinan a los
mejores hijos de nuestro pueblo.
Obedecer y respetar el llamamiento que Don JAIME6 Y Don JOSÉ MARÍA GIL ROBLES os han hecho.
En su llamamiento decían: Jóvenes católicos, engrosar las filas de la resistencia, uníos todos bajo el
consejo central que dirige el gobierno de la República. ABAJO EL TERROR, VIVA LA REPÚBLICA,
MUERAN LOS OPRESORES
¡14 de abril! Españoles que amáis a España, la Resistencia os dice: La ESPAÑA FRANQUISTA
presentada como un gran barco tripulado por un capitán PIRATA, que os prometió ser vuestro

5
Archivo Histórico del PCE, caja 106, carpeta 3/5
6
Resulta extraña la referencia en esta octavilla a Don Jaime de Borbón, pretendiente al trono por la rama
carlista, ya que Jaime de Borbón y Borbón Parma había muerto en París el 9 de octubre de 1931. Lo más
probable es que fuera confundido con Javier de Borbón-Parma, que de 1936 a 1952 fue pretendiente al
trono en calidad de regente. Javier de Borbón-Parma llegó a colaborar en la lucha contra los nazis en la
resistencia francesa y pasó por diversos campos de concentración alemanes durante la Segunda Guerra
Mundial. Tras la Guerra Civil, el hostigamiento del nuevo régimen al carlismo supuso un cambio de
posición de éste, a pesar de su apoyo previo a Franco durante el conflicto.

7
SALVADOR. Hoy, marcha a la deriva, él ha perdido el timón y su destino no puede ser otro que el de
naufragar y para ello la madre patria os ofrece un bote de salvación: LA REPÚBLICA.”7

La fidelidad de estos republicanos sin República queda constatada también en su


lealtad al Gobierno del doctor Giral en el exilio. En septiembre de 1946 la AGL exhorta
al pueblo levantino a mantener su apoyo al gobierno republicano:

Llamamos a todas las fuerzas republicanas a que refuercen la lucha y la unidad en torno al
Gobierno Giral y la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas, para acortar los plazos de la caída del
franco-falangismo y recuperar para España y el pueblo la libertad, el pan y la justicia.
¡Viva la AGL! ¡Viva el Gobierno del Dr. Giral! ¡Viva la República! ¡Viva España!8

También la AFARE9, a través del primer número de su órgano oficial publicado


en septiembre de 1945, República, recogía ese sentimiento de fidelidad y adhesión al
gobierno republicano en el exilio de México.

2.3 República: por la unión y lucha de jóvenes, campesinos y guerrilleros


Cada año, el sentir republicano se manifestaba con mayor fervor en la
propaganda del maquis, como por ejemplo en Levante. En fechas tan postreras como
1950, la AGL seguía incansable su labor de comunicación y transmisión de ideales, de
lucha por la República:

“[…] Para derribar a Franco y Falange: EL PRESENTE AÑO DEBE COMENZAR CON UNA
OFENSIVA GENERAL Y CONJUNTA DEL PUEBLO Y LOS GUERRILLEROS. POR LA
RECONQUISTA DE LA REPÚBLICA. ¡CADA HOGAR UN FOCO DE ATAQUE AL FRANCO-
FALANGISMO! CONTRA LOS CLAUDICADORES, ENEMIGOS DEL PUEBLO Y DE LA UNIDAD
ANTIFRANQUISTA. ¡LOS GUERRILLEROS NOS PRONUNCIAMOS POR UN GOBIERNO DE
AMPLIA CONCENTRACIÓN NACIONAL ANTIFRANQUISTA Y REPUBLICANA! ¡POR LA
RECONQUISTA DE LA REPÚBLICA!”10 (Aguado Sánchez, 1976, p. 204)

7
Octavilla de la Agrupación Guerrillera del Alto Aragón, Archivo Histórico del PCE, caja 106, carpeta
7/1
8
Fragmento de octavilla titulada LA AGL AL PUEBLO DE NUESTRA REGIÓN, Archivo Histórico del
PCE, caja 106, carpeta 3/5
9
Agrupación de Fuerzas Armadas de la Republica Española. Dicha organización, como reconocían sus
miembros en este mismo número de República, estaba formada por aquellos que lucharon por la
República y permanecieron fieles a la misma. Estaba compuesta por militares de los Ejércitos de Tierra,
Mar y Aire, e Institutos Armados de la República, en sus diversas categorías y de todas las procedencias,
sin distinción de ninguna Escala, y por lo tanto todos sus componentes están sujetos a la disciplina
militar como base de su funcionamiento.
10
Editado por la 10ª Brigada, 5º Sector, con una tirada de 15.000 ejemplares

8
Los esfuerzos propagandísticos realizados por los maquis nunca cesaron, a pesar
de los duros golpes sufridos a causa de la represión franquista. Consideraban la difusión
de propaganda como uno de los elementos primordiales en su labor de guía del pueblo
hacia la libertad y la consecución de la República. El guerrillero Adolfo Lucas Reguilón
Severo Eubel de la Paz, que actuaba en la zona de la sierra de Gredos, siendo jefe de la
Zona Mirlo, conminaba (en sus ordenanzas guerrilleras para el llano) a conseguir las
herramientas necesarias para fabricar pequeñas hojas escritas con consignas tales como
“¡Viva la República!”, o a confeccionar banderas republicanas (teñidas con los tres
colores) para ser colocadas en sitios visibles y de difícil acceso para su retirada11. Como
afirma Vidal Sales,

“Desde el momento mismo en que se concibió la idea de la guerrilla, se estimó en su justo valor
la fuerza poderosa de la propaganda, del libelo y de la octavilla. […] Y a parte de que nunca, ni en los
más duros años de la represión, dejaron de funcionar, poco o mucho, los dispositivos propagandísticos, lo
cierto es que la mayoría de los infiltrados llevaba consigo, como parte inseparable de su bagaje de
partisano, los periódicos y panfletos con los que cuidarían de inundar los pueblos y aldeas por los que
pasaron” (Vidal Sales, 2002, p. 99)

Severo Eubel de la Paz constituye un caso particular, pudiendo ser catalogado


desde mi punto de vista como el paradigma de la propaganda guerrillera. Adolfo Lucas
Reguilón, su verdadero nombre, fue el jefe de la “Zona M”, que no debe confundirse
con la Agrupación de Gredos, según señala Moreno (2001). Este guerrillero, que
actuaba en el monte Mirlo, en Piedralaves, etc., fue el fundador de dos periódicos
guerrilleros: El guerrillero carpetano y Uníos, realizados a ciclostil. Este último siguió
publicándose ya en plena democracia, tras los 20 años de prisión a los que fue
condenado tras su detención en 1956.

11
Véanse los artículos 2º y 3º de las Ordenanzas Guerrilleras para el Llano, Archivo Histórico del PCE,
caja 106, carpeta 5/5

9
Llama la atención la especial incidencia que Reguilón ponía en la elaboración y
difusión de la propaganda, dando las órdenes oportunas a los maquis bajo su mando
para su preparación y confección, no sólo en cuanto al contenido ideológico (siempre
dominado por las ideas republicanas y la política de Unión Nacional), sino también
sobre cómo conseguir las herramientas adecuadas para su fabricación. Desde los
primeros inicios de su agrupación, Reguilón se ocupó él mismo de la producción
propagandística. Tal y como cuenta en su autobiografía Reguilón (1975), el hallazgo de
una pequeña imprentilla metálica de origen inglés, fue la base sobre la que fue
realizando los primeros sueltos y hojas de propaganda.
Con el propósito de engrosar la nómina de resistentes, las organizaciones de
maquis no dudaban en hacer repetidos llamamientos a la juventud a unirse a las
guerrillas. La idea de República, y con ella la democracia, la libertad y la justicia,
servían de reclamo para nutrir las filas guerrilleras con efectivos más jóvenes y
dispuestos a dar la batalla al régimen franquista. Como ejemplo que se repite en
diversas agrupaciones, podemos hacer referencia a una octavilla del Ejército Guerrillero
de Andalucía, editada por la 3ª Agrupación que mandaba Dionisio Tellado Vázquez
Mario de Rosa, un maestro evadido en 1944 de la cárcel de Alcalá de Henares, en
Madrid. Moreno (2001) señala que esta agrupación, en principio dependiente de la
jefatura del Ejército Guerrillero del Centro, tras el desastre de Talavera (en el que
cayeron los principales dirigentes de la misma), pasó a depender del Ejército Guerrillero
de Andalucía, organización que firma la mencionada hoja:

“Llamamiento a los jóvenes del Llano: Joven, tu puesto está en la montaña para demostrarle al
enemigo tu rebeldía y amor a tu Patria, para que mañana seas un verdadero paladín de la libertad; […] ya

10
sabes donde está tu puesto, en la montaña, donde encontrarás cariño, amor y camaradería, mañana la
victoria en la que podrás disfrutar de cuantas penalidades has pasado con estos degenerados insaciables
que no piensan más que en disfrutar y que el pueblo muera de hambre. […] Adelante por conquistar
nuestro pueblo, ésta es nuestra consigna: luchar, luchar y luchar. Viva la J.S.U. Viva España
Independiente y Libre, Viva la República.” (Aguado Sánchez, 1975, p. 240)

Estos guerrilleros del llano, según Díaz (2001) formaban una especie de ejército
de reserva que utilizaban las partidas guerrilleras para procurarse cualquier tipo de
provisiones, ya fueran víveres, munición, armas, información, etc.
Como destacamos antes, en una España de posguerra eminentemente agraria, el
colectivo campesino (tanto labradores con pequeñas propiedades como jornaleros) fue
uno de los destinatarios más proclives a ser receptor de la propaganda guerrillera. En
algunos casos, se observa un perfecto conocimiento de los maquis acerca de la
problemática agraria en nuestro país, así como de las dificultades a las que debía
hacerse frente en las tierras de labor.
Ante esa realidad de miseria, hambre e impuestos, la resistencia armada oponía
otra realidad bien distinta enmarcada en el estado republicano. La República, por cuyo
logro los guerrilleros daban su vida, daría a los campesinos todo aquello que ahora se
les hurtaba y robaba por parte del franco-falangismo. Con este tipo de hojas sueltas se
trataba de conseguir la adhesión de un colectivo tan amplio como el campesino a las
ideas defendidas por la guerrilla, y por ende a los guerrilleros:

“[…] Los campesinos medios, que con su trabajo han adquirido las parcelas de tierra que poseen,
no sólo no tienen nada que temer del Ejército Guerrillero ni de la República, sino todo lo contrario: EL
EJÉRCITO GUERRILLERO ES SU MÁS FIRME DEFENSOR Y LA REPÚBLICA PONDRÁ EN SUS
MANOS TODAS LAS POSIBILIDADES DE PROGRESO Y MEJORAMIENTO DE SUS
HACIENDAS Y EVITARÁ LA RUINA SEGURA A QUE EL RÉGIMEN FRANQUISTA LOS
LLEVA.
[…] La reforma agraria ha de hacerse clavando las rejas sobre las grandes fincas de condes,
duques, marqueses y grandes terratenientes, responsables de la sangre vertida en nuestra guerra y de la
ruina de España, sin indemnización y a base de expropiación forzosa, entregando las fincas que esos
señores llaman hoy suyas, a los campesinos en usufructo para que rehagan sus hogares produciendo
cuanto necesitan para su bienestar económico, a la vez que se reconstruye la economía nacional.
[…] Campesinos: con la República seréis libres; con la República tendréis tierras, yuntas,
semillas, abonos, aperos y hogar donde vivir; con la República seréis los dueños del fruto de vuestro
trabajo; con la República tendréis escuelas para vuestros hijos; con la República desaparecerá el diluvio
de impuestos que hoy os agobian; con la República serán exterminadas de la administración las

11
sanguijuelas falangistas que os chupan el sudor convertido en frutos; con la República serán castigados
los responsables de nuestra miseria y la ruina del campo.
Por una Reforma Agraria amplia y profunda, por el resurgimiento del bienestar en el campo.
Viva el Ejército Guerrillero. Viva la República, mueran Franco y los explotadores.”12

Por otra parte, en las llamadas nacionalidades históricas, fundamentalmente en


Cataluña y Galicia, la resistencia contra el franquismo estuvo acompañada de un
componente cultural muy importante, y que no se encuentra en agrupaciones de otras
partes del país. Dichos territorios habían visto en la República destruida la satisfacción
o la posibilidad de ver satisfechas sus demandas de mayor autonomía y autogobierno.
En cuanto al Estatuto de Autonomía catalán se refiere, después de ser aprobado en
Cataluña el 2 de agosto de 1931, las Cortes Generales terminarían dándole el visto
bueno el 9 de septiembre de 1932 (después del fracasado intento de golpe de estado de
la “sanjurjada” el 10 de agosto del mismo año). El Estatuto Vasco tardaría al menos
cinco años en promulgarse, cuando ya había comenzado la guerra. El Estatuto Gallego,
sin embargo, no llegó nunca a cubrir su última etapa, quedándo pendiente su tramitación
en las Cortes cuando Galicia cayó en manos de los rebeldes.
Tanto en Galicia como en Cataluña, el uso de sus respectivos idiomas fue un
factor elemental en la propaganda guerrillera de estas zonas. Ambos idiomas,
postergados por el franquismo, salieron a la luz a través de la propaganda para
reivindicar los mismos valores exigidos en otros territorios, pero con esa característica
especial de utilizar su propia lengua. Recuerda Bernardo Máiz (2003), que en Galicia
los resistentes, de procedencia popular en su mayoría, utilizaron el gallego siempre. Era
otro elemento más que añadir a la resistencia armada.
Guerrilleros catalanes y gallegos pelearon bajo el manto republicano, en unos
momentos en los que su identidad cultural, además por supuesto de las libertades más
elementales, se veía perseguida y censurada. Como podemos comprobar a través del
siguiente ejemplo, las agrupaciones guerrilleras catalanas13 continuaban reivindicando
la política de Unión Nacional inaugurada por el PCE.

12
Octavilla del Ejército Guerrillero de Andalucía dirigida a los campesinos, editada el 6 de mazo de 1949.
Archivo Histórico del PCE, caja 106, carpeta 4/1
13
No nos referimos aquí a todas las agrupaciones catalanas, puesto que la guerrilla anarquista, que tanto
proliferó en Cataluña, tuvo unas peculiaridades no asimilables a las agrupaciones a las que en esta
comunicación se hace referencia. Para ver un estudio más completo sobre la resistencia anarquista en
Cataluña véase Marín, Dolors: Clandestinos. El Maquis contra el franquismo, 1934-1975, Barcelona,
Plaza & Janés, 2002.

12
“El nostre poble crida amb angoixa i door, crida perque les llagrimes de sang corrent com jamai
per arreu de Catalunya, els millors fills de nostre poble cauent assesinats per els mercenaris falangistas de
Franco i el terrorista Moscardo. Son els crits d’aqueixes mares que perden els seus fils, d’aqueixes dones
que perden els seus homes i germans, que possent en peu al poble catalá, en torn d’Aliança Catalana, per
la seva alliberacio i l’enderrocament de Franco i Falange i per l’alliberacio total de l’Espanya.
[…] Tots units en torn de l’Aliança Catalana, a guerrillers, a engrosar aqueixes Brigadas de
Guerrillers Catalans, que han d’alliberar a Catalunya i Espanya.
CATALANS! Els millers i millers de presos de la Model, de Monjuich i tants d’altres presons no
poden esperar, siguem dignes dels nostres martirs, siguem catalans, per Catalunya i per la llibertat a
GUERRILLERS CATALANS.
Visca l’Aliança Catalana, visca l’Unio Nacional Espanyola, visca la Brigada de Guerrillers
Catalans “Lluis Companys”, visca el Glorios XIV Cos de Guerrillers”14

2.5 Conclusión
A través de este breve análisis puede observarse como la idea de República
estuvo presente en la propaganda de la guerrilla antifranquista. En unos casos mostrada
como el deseo de volver al pasado, de resucitar unas libertades asesinadas por el
franquismo. En otros manifestada como aspiración legítima de un mundo mejor, con
más justicia y libertad. Al fin y al cabo no dejó de ser un grito contra esa dictadura que
pretendía vilipendiar y zaherir el régimen republicano, transmitiendo un odio
permanente a la sociedad española en contra de aquello que el franquismo consideraba
la anti-España.
La idea de República, que tiñe la propaganda guerrillera con la bandera tricolor,
significa todo aquello que es contrario a la dictadura franquista. Significa paz, justicia,
libertad, democracia, pan… Algunas veces da la sensación de que la República que
reivindican es una República diferente a la de 1931-1939, una República idealizada,
magnificada. No hay que olvidar que ellos son continuadores de esa defensa republicana
que perdió la guerra. Quizás sea esta la lectura que podamos entresacar de la
propaganda guerrillera, tal vez porque la República difundida estuviese dirigida más al
corazón, a las emociones que a la razón, por otro lado como corresponde a la buena
propaganda.
Quiero decir con esto que la noción de República que se recoge a partir de las
hojas, sueltos y octavillas del maquis, llega más lejos aún que el simple recuerdo y la
demanda de una situación del pasado. Es el deseo de acabar con el dolor, el hambre y el

14
Hoja firmada por la Brigada de Guerrilleros Catalanes “Lluis Companys”, Archivo Histórico del PCE,
caja 106, carpeta 7/2

13
sufrimiento del pueblo. Es la exigencia de devolver a España su libertad, soberanía e
independencia. Es tan simple y tan complejo como retornar y recobrar una República
democrática y más justa.
Sin embargo, la extraordinaria dureza de la represión franquista, unida a la
dificultad de los tiempos posteriores a la guerra, supuso que ni siquiera los miles de
guerrilleros y enlaces que se sacrificaron y dejaron sus vidas por ese ideal, entre otros,
fuesen suficientes para encender en el pueblo la llama necesaria. Esta lucha guerrillera
se produjo en una situación muy comprometida, delicada, penosa, que hoy en día resulta
difícil imaginar. La resistencia antifranquista siempre estuvo

“Allá donde hombres y mujeres se ven obligados a esconderse y empuñar las armas por ideales
en los que creen, por enfrentarse a modelos de sociedad que ilegalmente y contra sus más elementales
derechos les han sido impuestos. Allá donde han vistos pisoteados los valores auténticos en los que
creen.” (Romeu, 2002, p. 531)

Y con esa oposición armada viajó el sentimiento y la pasión de la lucha por la


República.

BIBLIOGRAFÍA

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- Aguado Sánchez, Francisco (1976). El Maquis en España (sus documentos),
Madrid, San Martín
- Arasa, Daniel (2004). La invasión de los maquis. El intento armado para
derribar el franquismo que consolidó el régimen y provocó depuraciones en el
PCE, Barcelona, Argos Vergara.
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- Máiz, Bernardo (2003), La resistencia antifranquista en Galicia (1936-1954).
En S. Álvarez, J. Hinojosa y J. Sandoval (Coord.), El movimiento guerrillero de
los años 40 (pp. 61-68), Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas.

14
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tragedia del maquis y la guerrilla: el Centro-Sur de España: de Madrid al
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un estudio de la propaganda política y de guerra, Madrid, Eudema.
- Romeu Alfaro, Fernanda (2002). Más allá de la utopía: Agrupación Guerrillera
de Levante, Cuenca, Universidad de Castilla La Mancha.
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Madrid, A.G.L.A.G.
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Madrid, Temas de hoy.
- Vidal Sales, José Antonio (2002). Maquis. La verdad histórica de la “otra
guerra”, Madrid, Espasa Calpe
- Vila Izquierdo, Justo (1986). La guerrilla antifranquista en Extremadura,
Badajoz, Universitas.

15
UN CINCUENTENARIO PECULIAR:
LA MEMORIA DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA
EN LA PRENSA DIARIA DE 1981
Carlos Barrera
Jordi Rodríguez-Virgili
(Universidad de Navarra)

Índice:

1. Introducción
2. Los nuevos periódicos, entre el “monarquismo pragmático” y el “republicanismo
nostálgico”
3. La prensa conservadora, entre el olvido y el recuerdo para no repetir los errores del
pasado
4. Epílogo

Resumen:

La comunicación analiza la imagen que los principales diarios españoles ofrecieron


acerca de la Segunda República en su cincuentenario. Casi todos ellos coincidieron en
señalar que el régimen monárquico en España era ya un hecho inamovible, si bien los de
nueva creación se esforzaron además por rescatar una imagen más positiva de la
República.

Abstract:

This paper analyses the image that the main Spanish newspapers provided about the
fiftieth anniversary of the Second Republic. Almost all of them coincided in pointing
out that the new Spanish monarchy was steady and strongly established although those
recently founded strove for rescuing a more positive image of the Republic too.

1. Introducción

La efeméride de los cincuenta años de la proclamación de la Segunda República


Española, el 14 de abril de 1981, coincidió con un tiempo políticamente tormentoso y
de peculiares características. Apenas siete semanas antes había tenido lugar la intentona
golpista del 23 de febrero, finalmente abortada pero que supuso, entre otros efectos, una

1
valoración crecientemente positiva de la actuación del rey Juan Carlos y, por extensión,
de la imagen de la nueva monarquía constitucional. En estas circunstancias, la
conmemoración del cincuentenario se vio relegada a un plano más bien secundario dado
que en extensos sectores de la vida pública española se vio la necesidad de hacer piña
junto al nuevo régimen cuya existencia se había visto gravemente puesta en peligro
desde sectores involucionistas de la ultraderecha política y militar.

En esta comunicación se examina cuál fue la imagen que de la Segunda República se


proyectó en los principales órganos de prensa diaria editados en España a propósito de
dicha efeméride. Tomamos como muestra representativa tanto periódicos de alcance
nacional (ABC, Ya, Pueblo, El País, Diario 16 y El Alcázar) como otros publicados en
dos territorios con notable implantación nacionalista y antiguas simpatías republicanas
como Cataluña (La Vanguardia, Avui y El Periódico de Catalunya) y el País Vasco (El
Correo Español-El Pueblo Vasco y Deia). Como puede deducirse de su enumeración,
también se han tenido en cuenta las distintas orientaciones ideológicas de esos
periódicos de información general de forma tal que reflejaran lo más equilibradamente
posible todo el espectro político posible desde la ultraderecha hasta la izquierda
moderada.

Como ha sido puesto de manifiesto por varios autores, la memoria de la guerra civil fue
un elemento que intervino activamente en el diseño y en los métodos seguidos para el
proceso de la transición política a la democracia por parte de los principales autores
implicados: desde los provenientes de una u otra manera con el franquismo hasta los
partidos de la oposición democrática. Dicha memoria, que llevaba consigo
fundamentalmente la reconciliación mediante el olvido de lo ocurrido en dicha guerra
fratricida, comprendía también inevitablemente la memoria de los años de la Segunda
República dado que este período acabó desembocando en la guerra civil de 1936.
Intentando no repetir los errores que hicieron fracasar aquel experimento democrático
anterior se veía más factible que llegara a buen puerto el nuevo sistema democrático que
se gestó en la transición (Aguilar, 1995; Mainer y Juliá, 2001; Álvarez Tardío, 2005).

En este contexto tuvo lugar el cincuentenario de la Segunda República. No eran los


mejores momentos para destacarla o hacer apología de ella porque se podía correr el
riesgo de desestabilizar el proceso democrático recién iniciado y la viabilidad del nuevo

2
régimen constitucional. Además, como se verá, los actos o manifestaciones externas
organizadas por grupos republicanos para recordarla fueron habitualmente perseguidos
y prohibidos por las autoridades políticas ya desde abril de 1976. Estas razones explican
que periódicos de fondo republicano, aun mostrando las características positivas del
intento democrático de los años treinta, no se extremaran en su aprecio y se alinearan,
de forma pragmática, junto a la monarquía como garante y valedora de la nueva
democracia española y de los valores que, en su día, encarnó el régimen republicano.
Para la prensa más conservadora, la imagen de la República fue considerada, por lo
general, o bien como un hecho para el recuerdo, o bien, de forma más negativa, como
un período inestable y fracasado.

Aunque el punto central lo situamos en la conmemoración del cincuentenario, se hará


mención también de tomas de postura adoptadas en las anteriores conmemoraciones del
14 de abril desde la muerte de Franco. Si bien no se dieron exactamente las mismas
alarmantes circunstancias de 1981, en más de una ocasión coincidieron con contextos
dignos de ser destacados para su debida comprensión. En abril de 1976, bajo el primer
gobierno de la Monarquía con Carlos Arias como presidente, el ritmo de los
acontecimientos reformistas era aún lento e incierto y el régimen monárquico todavía no
se había consolidado ni mucho menos. En 1977, la conmemoración republicana vino a
coincidir con la controvertida legalización del Partido Comunista de España y la
subsiguiente crisis militar que sobrevino. En 1978 se estaba ya en plena gestación de
una nueva Constitución democrática que consagraría la Monarquía como forma de
gobierno, y un año más tarde ya podía hablarse en puridad de la nueva monarquía
constitucional y democrática. En abril de 1980 se asomaban ya, sin embargo, negros
nubarrones dado el creciente deterioro de la situación política y económica española con
una democracia incipiente y no asentada todavía, y ruidos de sables como fondo.

Tampoco cabe olvidar que, en los primeros pasos de la transición, la monarquía como
institución, y por tanto el propio rey Juan Carlos como monarca, fueron especialmente
protegidos desde el punto de vista de las críticas que podían sobrevenirle a través de la
prensa. Es un elemento que hay que tener en cuenta a la hora de interpretar los
contenidos de los diarios de aquella época.

3
En el primer gobierno formado por Adolfo Suárez en julio de 1976 fue nombrado
ministro de Información y Turismo Andrés Reguera Guajardo. Éste, consciente de la
inutilidad política de la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, prefirió adoptar una política
más sutil y reunió a los principales directores de medios informativos y, al tiempo que
les pedía ayuda “para instaurar la libertad de prensa”, les concretaba tres temas que
había que tratar “con máximo cuidado”. Como explica Elisa Chuliá (2001: 209), se
trataba de: “La Corona, que constituía la base para la reforma; el Ejército (…); y la
unidad territorial española, asunto muy sensible para los militares”. Meses después, el
decreto de 1 de abril de 1977 sobre libertad de expresión vendría a ratificar este especial
trato hacia la monarquía cuando, tras derogar los aspectos más punitivos de la Ley de
1966, se guardaba la posibilidad de proceder al secuestro de la edición si se atacaban
esas tres mismas realidades mencionadas (Barrera, 1995: 35-36). No en vano en su
preámbulo se hablaba de la necesidad de defender “aquellas instituciones cuya
marginación de toda contienda política es la primera garantía de su fecunda serenidad”.
Dar pábulo a los grupos o a las ideas republicanas podía, por tanto, considerarse como
una ofensa a la “protegida” monarquía.

Mediante un análisis comparativo se incidirá en las principales líneas argumentales que


presentaron los distintos periódicos respecto del significado histórico de la República y
su relectura en el contexto específico y peculiar de 1981, en plena transición
democrática aún no consolidada y bajo la monarquía parlamentaria y constitucional
consagrada por la Constitución de 1978.

2. Los nuevos periódicos, entre el “monarquismo pragmático” y el


“republicanismo nostálgico”

Con los nuevos aires que se abrieron en la transición vinieron también nuevos diarios,
dispuestos a cubrir una serie de espectros ideológico-políticos que durante los años de la
dictadura de Franco eran sencillamente inviables. El progresivo reconocimiento del
pluralismo social y político tuvo su correlato en un mayor pluralismo informativo en los
medios de comunicación escritos. Entre los de ámbito nacional destacaron El País y
Diario 16, nacidos en mayo y octubre de 1976 respectivamente, y que buscaron un
lugar entre el centro y la izquierda moderada, tanto en términos políticos como
sociológicos. En Cataluña y el País Vasco surgieron lógicamente periódicos de clara

4
tendencia nacionalista; fueron los casos de Avui en abril de 1976 (escrito íntegramente
en catalán), Deia en junio de 1977 y Egin a partir de septiembre de ese mismo año. El
mayor éxito dentro del mercado de prensa barcelonés fue, sin embargo, El Periódico de
Catalunya desde su nacimiento en octubre de 1978, pues pronto se convirtió, con su
fórmula de diario popular, más avanzado políticamente y catalanista en el segundo
detrás la todopoderosa Vanguardia.

Las tradiciones en las que bebían estos nuevos diarios, todos ellos hijos de su tiempo,
carecían de raíces monárquicas. Tan sólo en el caso de algunos sectores accionariales de
El País se podía hablar de vinculaciones indirectas con la Corona. Pero al ser hijos de su
tiempo estos periódicos participaron de algún modo en dos pactos tácitos, no escritos,
en los que se vieron involucrados prácticamente todos los diarios de la época: el del
consenso básico con la clase política en torno al proceso de la transición mismo, y el
más específico que atañía a la figura casi intocable del rey Juan Carlos como garante de
ese proceso. Sólo en los casos de Deia y Egin se percibieron distanciamientos de cierto
calibre respecto a la aceptación de la Constitución de 1978, debido a su clara alineación
con la postura reticente del nacionalismo vasco en esta cuestión (Barrera y Zugasti,
2006).

De entre estos periódicos, El País fue no sólo el que mayor número de editoriales
dedicó a las conmemoraciones del 14 de abril durante la transición sino también el que
más razonamientos y argumentaciones proporcionó. Al irse convirtiendo además en el
diario básico de referencia en la época, sus tomas de postura adquirían mayor
notoriedad e influencia pública. En el editorial dedicado a la conmemoración del
quincuagésimo aniversario de la República volvió a insistir en una de las tesis que ya
venía exponiendo desde años atrás, a saber, que eran más importantes los “contenidos
institucionales” que las “formas de gobierno”. Basados en esa distinción, la balanza se
tornaba indefectiblemente a favor de la gestión realizada por Juan Carlos I y, por tanto,
de la Monarquía como el régimen político más adecuado y conveniente para España.
Así lo razonaba en ese editorial, escrito al calor del reciente intento del golpe de estado:

“Si para los golpistas los contenidos políticos prevalecen sobre las formas
de gobierno, resulta lógico que el cincuentenario de la II República sea
contemplado por los defensores de la Constitución y de la democracia con la

5
perspectiva que concede el paso de los años y el aprecio por el régimen que
garantiza hoy las libertades”1.

Dentro de estos parámetros, no extraña que el editorial insistiera en que no cabía


contraponer el 14 de abril a “la Monarquía parlamentaria, situada, por merecimientos
propios, en la misma estela de convivencia civil y de voluntad de progreso en la que
trató de inscribirse el experimento republicano y que fue interrumpida por la guerra civil
y la dictadura franquista”. Y más adelante añadía que “la derecha y la izquierda
parlamentarias se han comprometido con la Constitución y con el respeto a la legalidad
de forma mucho más sincera y consecuente que las formaciones equivalentes de la II
República”2. Era otra forma de destacar ese consenso básico tan característico del
espíritu de la transición y, en cambio, tan contrapuesto al disenso de los años treinta.

El resto de los nuevos diarios mencionados coincidieron con El País a la hora de


interpretar el significado del cincuentenario en sus pautas principales. Llama la
atención, en primer lugar, el hecho de que también los títulos de sus editoriales fueron
lacónicos y carentes de matices valorativos: “50 años después” (Diario 16), “Medio
siglo después del 14 de abril” (El Periódico de Catalunya), “Als cinquanta anys de la
República” (Avui), o el artículo del comentarista habitual David Barbero en Deia,
titulado “Hace medio siglo”. Insistiendo en las tesis centrales que El País defendía, El
Periódico de Catalunya resumía al final de su editorial su postura con elocuentes
palabras: “El dilema ya no está entre República o Monarquía, sino entre democracia o
tiranía”. Y lo remachaba aludiendo a que “las esperanzas de los hijos y los nietos del 14
de abril, ahora bajo una monarquía constitucional y democrática, una vez más pueden
quedar defraudadas”3: palabras que hacían una clara referencia a los recientes sucesos
del 23 de febrero. Similar planteamiento hacía Diario 16 cuando afirmaba solemne que
“ha tenido que llegar la Monarquía de Don Juan Carlos para que los republicanos de
toda la vida (…) puedan conmemorar en paz una fecha de la historia de España”4.

También se mostraron esencialmente pragmáticos significados órganos portavoces de


las ideas nacionalistas en Cataluña y el País Vasco como Avui y Deia. El primero

1
El País, 14 de abril de 1981, p. 10: “50 años después”.
2
Ibid.
3
El Periódico de Catalunya, 14 de abril de 1981, p. 4: “Medio siglo después del 14 de abril”.
4
Diario 16, 14 de abril de 1981, p. 2: “Cincuenta años después”.

6
señalaba explícitamente que “tots els partits han acatat la Constitució i, en
conseqüència, la monarquia com a sistema”, al tiempo que –desde su óptica más
particularista– adjudicaba a la monarquía tanto la vuelta de la democracia como
“l’intent de solucionar el contenciós històric de les nacionalitats”, que “també s’ha fet
sota el seus auspicis”5. David Barbero, en su artículo mencionado en Deia, tampoco
discutía el papel de la Corona en la transición y repetía casi al pie de la letra lo dicho
por El Periódico: “El dilema no está en elegir entre monarquía y república, sino en
garantizar la continuidad del sistema democrático”6.

Todas estas posiciones prácticamente comunes en cuanto al papel de la monarquía


representada por Juan Carlos I en el desarrollo democrático de España resaltaban, de
forma especial, por su componente pragmático. Suponían la aceptación de un hecho
consumado e incontrovertible, que inevitablemente ceñía las referencias al régimen
republicano a otras vertientes distintas a la de su presentación como alternativa política.
De ahí que abundaran las reflexiones de componente histórico, sentimental o nostálgico,
expresadas en grados diversos. El diario que lo hizo con mayor vibración o emotividad
fue El Periódico de Catalunya, que comenzaba su editorial con estas significativas
palabras: “Hoy hace cincuenta años, España vivía uno de los grandes entusiasmos
colectivos de su historia”. Es más, las tres cuartas partes de dicho editorial las dedicaba
a recordar el significado de aquella República que –terminaba diciendo– “fue la
penúltima ocasión que vivió nuestro país para incorporarse al siglo XX” desde el punto
de vista de la modernidad y la democracia7.

El discurso más elaborado fue el de El País, que dedicó varios párrafos a analizar cómo
la Segunda República fue “una experiencia histórica cargada de enseñanzas para nuestro
presente y para nuestro futuro”, destacando tanto las grandes diferencias existentes entre
la España de 1931 y la de 1981 como algunas otras circunstancias que, sin embargo, a
su juicio, habían “permanecido sustancialmente inalteradas”. Al final de ese examen se
atrevía a realizar una especie de juicio histórico sobre las responsabilidades de derechas
e izquierdas en el fracaso del experimento republicano, que incluía ciertas enseñanzas
aplicables a la España del momento:

5
Avui, 14 de abril de 1981, p. 3: “Als cinquanta anys de la República”.
6
Barbero, David: “Hace medio siglo”, en Deia, 14 de abril de 1981, p. 15.
7
El Periódico de Catalunya, 14 de abril de 1981, p. 4: “Medio siglo después del 14 de abril”.

7
“El actual Gobierno haría mal en olvidar que el 18 de julio empezó a
gestarse materialmente cundo José María Gil-Robles se hizo cargo del
Ministerio de la Guerra y modificó la política militar del anterior bienio. Y
la izquierda, a su vez, no puede ignorar que la aventura de Asturias y de
Cataluña, en octubre de 1934, tuvo una gran responsabilidad en la marcha
colectiva hacia el abismo de la II República y de la sociedad española”.

Este último párrafo constituía algo así como un reparto de culpas muy en consonancia
con el espíritu de la transición. No en vano el cincuentenario de producía, como el
propio periódico decía al comienzo, “en unas circunstancias históricas tan singulares y
en un ambiente político tan crispado y enrarecido que cualquier glosa del 14 de abril
debe tomar en cuenta el marco actual de su conmemoración”8. Se trataba, pues, de unos
elementos coyunturales que sin duda condicionaban el mensaje que la prensa lanzó a los
ciudadanos.

También El Periódico de Catalunya dedicó largos párrafos a glosar, con una mirada
retrospectiva, el significado del 14 de abril. Hizo especial hincapié en lo que llamó
“sentido regeneracionista de la República”, que adquirió significados muy diversos y
bastantes veces contradictorios para distintos sectores sociales y políticos de la España
de entonces. Así concluía que resultó “insuficiente para unos y excesiva para otros”9,
dependiendo de las lecturas que hicieron de sus medidas o de las metas que se
proponían: antioligárquica, anticlerical, libertaria o sovietizante. Avui, por su parte, se
detuvo especialmente en el recuerdo de la proclamación finalmente frustrada, por vía de
negociación y pacto, de la República catalana por Francesc Macià. Por eso afirmaba que
“per als catalans, la proclamació de la República té un dring especial”10, dado que se
pudo obtener la recuperación de la Generalitat y de un nuevo Estatut.

De entre los periódicos de nueva creación, el que menos énfasis puso en el significado
histórico y emotivo de la República fue Diario 16, que se felicitaba de que “nuestra
Monarquía, que poco a poco va calando en el alma de la sociedad española, ha aportado

8
El País, 14 de abril de 1981, p. 10: “50 años después”.
9
El Periódico de Catalunya, 14 de abril de 1981, p. 4: “Medio siglo después del 14 de abril”.
10
Avui, 14 de abril de 1981, p. 3: “Als cinquanta anys de la República”.

8
grandes dosis de racionalidad y normalidad a esta sociedad aquejada de tensiones”. Y
por eso concluía: “Bajo ella, el aniversario de la República es la conmemoración de un
hecho histórico de indudable influencia en nuestra Patria”11. Esa consideración básica
de la efeméride como un simple hecho histórico, se repetía también en los demás, si
bien con otras tonalidades algo más emotivas. El País, siguiendo su argumento de
distinción entre formas y contenidos, dictaminaba que “conmemorar hoy el
cincuentenario de la II República no es celebrar en abstracto el derrocamiento de la
forma monárquica de gobierno, sino, simplemente, levantar acta de que la Restauración
cayó por el vaciamiento de sus contenidos democráticos”; de ahí que celebrara que “sea
precisamente un nieto de Alfonso XIII, destronado en 1931, quien haya contribuido de
manera decisiva a la recuperación de la soberanía, de la dignidad y de las libertades por
el pueblo español”12.

Los nuevos diarios catalanes participaban también de ese mismo sentimiento. El


Periódico de Catalunya confiaba en que el “futuro de convivencia” que estaba
dibujando la nueva monarquía constitucional y democrática era “la mejor reflexión que
podemos hacer los ciudadanos españoles en este aniversario”13. Avui, por su parte,
también hacía hincapié en esa misma meta cuando expresaba, a modo de deseo,
incluyendo sus aspiraciones autonomistas o nacionalistas: “Només del seny, la
paciència, el rigor i el treball de tots és d’on pot sorgir la consolidació definitiva del
mínims necessaris per a fer possible la convivència creadora dels pobles de l’Estat
espanyol”14. Tan sólo David Barbero, en el diario nacionalista vasco Deia, incluyó una
referencia ligeramente reivindicativa al escribir que “el 14 de abril de 1931 queda
todavía como una fecha a recuperar y a revalorizar históricamente”, dada la distorsión
que a su juicio había sido sometida de forma premeditada en la historiografía y en la
educación. Sin embargo, a pesar de esa demanda, reconocía que no había lugar para un
dilema entre monarquía o república en la España de entonces15.

La mayoría de estos nuevos diarios situados entre el centro y la izquierda o en el


emergente ámbito nacionalista de la época fueron, pues, conscientes de los delicados

11
Diario 16, 14 de abril de 1981, p. 2: “Cincuenta años después”.
12
El País, 14 de abril de 1981, p. 10: “50 años después”.
13
El Periódico de Catalunya, 14 de abril de 1981, p. 4: “Medio siglo después del 14 de abril”.
14
Avui, 14 de abril de 1981, p. 3: “Als cinquanta anys de la República”.
15
Barbero, David: “Hace medio siglo”, en Deia, 14 de abril de 1981, p. 15.

9
momentos que vivía la España de comienzos de 1981, lo que contribuyó a su tono
básicamente moderado y contenido tanto en el fondo como en las formas. Ninguno
pretendió encender de nuevo la llama de un sentimiento republicano entonces
minoritario en España debido a la acción democratizadora impulsada desde la Corona.
Lo que estaba en juego era la consolidación democrática, amenazada por conocidos
movimientos involucionistas. Como escribió Avui, “en definitiva, la Monarquia no ha
permés la involució que hauria comportat el triomf del darrer intent de cop d’Estat”16.
El País también señaló de forma explícita que el rey Juan Carlos había “demostrado con
el lenguaje de los hechos su compromiso con la Constitución y con el régimen de
libertades”17. Y Diario 16 concluía su editorial con un realismo que le llevaba a
recomendar:

“La historia es inamovible y, lejos de histriónicos patrioterismos, este


cincuenta aniversario es una oportunidad para meditar de nuevo en nuestros
avatares desde el régimen monárquico con el que han venido la libertad y
una ola de sentido común”18.

Tan sólo Diario 16 criticó, entre los editoriales del 14 de abril de 1981, la persecución a
la que se había sometido durante la transición a los grupos republicanos “por ser
coherentes con sus ideas”. Recordando ese hecho, y precisamente por contraste con ello,
aprovechaba para “felicitarse por el ambiente que rodea el cincuenta aniversario”. “Esos
republicanos cuentan ahora –decía– con el amparo de la legalidad bajo la Monarquía de
Don Juan Carlos”19.

También El País había insistido varias veces en esa crítica en los aniversarios anteriores
a los sucesos del 23-F. A su juicio, resultaba contraproducente y perjudicial para la
propia credibilidad de la naciente democracia española pues los auténticos enemigos del
sistema, como luego se comprobó, procedían de la extrema derecha. Lo señalaba, por
ejemplo, en abril de 1978: “Las medidas represivas contra actos, símbolos y
organizaciones que asumen el pasado republicano son una clara violación de los más
elementales principios de la convivencia democrática y un mal servicio a la Corona”. Es

16
Avui, 14 de abril de 1981, p. 3: “Als cinquanta anys de la República”.
17
El País, 14 de abril de 1981, p. 10: “50 años después”.
18
Diario 16, 14 de abril de 1981, p. 2: “Cincuenta años después”.
19
Ibid.

10
más, llegaba a afirmar que “la Monarquía no será del todo sólida mientras los
republicanos no puedan manifestarse libremente”. Dos años después, ya con la
Constitución en vigor, El País insistía en la misma idea: “Sólo la torpeza o la
inseguridad de nuestros gobernantes podrían explicar las acciones u omisiones
destinadas a borrar de la memoria colectiva la proclamación de la Segunda República o
a silenciar a las formaciones políticas o corrientes de opinión que se mantienen fieles a
su recuerdo”. Y aprovechaba para criticar, por esas mismas razones, “el sectarismo
ideológico, la incapacidad de reconciliación y –¿por qué no decirlo?– el
ultramonarquismo cortesano y adulador de algunos neomonárquicos”20, empeñados en
borrar de la memoria colectiva de los españoles nombres, fechas y símbolos del legado
histórico republicano.

Por lo general, los nuevos diarios informaron habitualmente acerca de estos sucesos
relativos a prohibiciones de actos o manifestaciones republicanas, detenciones o arrestos
de miembros de grupos de ese cariz, y otros incidentes similares. De esta forma
apoyaban informativamente sus propias tomas de postura editoriales. No obstante,
resultaron muy significativos de la pérdida de capacidad de convocatoria por parte de
esos grupos algunos titulares informativos de Diario 16 en 1979 y 1980, es decir,
cuando la Constitución ya había entrado en vigor y la cuestión de las formas de
gobierno quedaba más relegada aún si cabe: “Aniversario republicano, sin pena ni
gloria”, “Más policías que manifestantes conmemoraron la República”21. Evidentemente
el consenso político en torno a la monarquía tuvo sus efectos en la menor movilización
republicana.

Debe destacarse también que donde mayor proclividad o simpatía mostraron estos
periódicos hacia la República no fue, como se ha visto, en los editoriales habitualmente
cautos, respetuosos y elogiosos hacia la Monarquía sino en las páginas especiales que
dedicaron a la conmemoración del evento y en los artículos que algunos colaboradores
firmaron para la ocasión. Historiadores como Manuel Tuñón de Lara, Gabriel Jackson y
Juan Pablo Fusi, ensayistas como José Antonio González Casanova y José de Abásolo,
periodistas como Eduardo Haro Tecglen y Josep Maria Carandell, entre otros, se
ocuparon de escribir sobre el evento desde perspectivas generalmente favorables.

20
El País, 14 de abril de 1981, p. 10: “50 años después”.
21
Diario 16, 16 de abril de 1979, p. 5; Diario 16, 15 de abril de 1980, p. 2.

11
3. La prensa conservadora, entre el olvido y el recuerdo para no repetir los errores
del pasado

Dentro de la prensa tradicional, los periódicos pueden agruparse en dos bloques en


función de su relación con la Segunda República. Por un lado, estaban aquellos más
veteranos que habían vivido dichos sucesos como ABC, La Vanguardia, El Correo
Español-El Pueblo Vasco y, aunque fuese mayormente a través de su hermano mayor El
Debate, también el diario Ya. En otro grupo podríamos juntar a aquellas publicaciones
que vieron la luz con posterioridad, bien durante la Guerra Civil como El Alcázar o bien
al comienzo del franquismo como Pueblo. En líneas generales, los diarios
conservadores se movieron entre la indiferencia a la efeméride, como se observó en La
Vanguardia, El Correo Español-El Pueblo Vasco y Pueblo, y el recuerdo de un período
considerado fracasado que había que tener presente para no caer en los mismos errores,
como hicieron sobre todo ABC y Ya. Caso aparte resultó El Alcázar debido a su
conocida y manifiesta animadversión contra la democracia constitucional.

Tan solo el monárquico ABC dedicó un editorial al quincuagésimo aniversario de la


República. El periódico dirigido por Guillermo Luca de Tena insistía en una de las tesis
que ilustres colaboradores habían defendido desde la tribuna de “la tercera de ABC” en
años precedentes, a saber, que el rotundo fracaso de la Segunda República era una
muestra de que la Monarquía era la única garantía estable para el armónico desarrollo de
la democracia en España. En el editorial del 14 de abril de 1981 se afirmaba que ya
había una perspectiva suficientemente amplia para enjuiciar con propósito
desapasionado el que llamaba, no sin intención, “episodio político” de la República
Española.

En el editorial se repasaba la historia de la República, que tuvo un “principio engañoso”,


pues fue la retirada temporal del poder del monarca Alfonso XIII lo que permitió un
cambio de régimen sin violencia, “alentando las esperanzas, animando las
ingenuidades”. Destacaba la “tremenda gravedad de la revolución del 34” que “no se
puede ocultar, no admite paliativos”. Y dentro de esta interpretación señalaba que el
fracaso de la Segunda República culminó con una guerra civil y desembocó en un
dilatado sistema de dictadura. Por eso se preguntaba: “¿Qué sentido puede tener

12
entonces una conmemoración cincuentenaria del 14 de abril de 1931? ¿Cuál
adoctrinamiento deducir de la deplorable pequeña historia de la segunda República?
¿Cómo evaluar la activa nostalgia republicana de algunos líderes socialistas y
comunistas?” 22.

No contestaba de forma explícita estas cuestiones, cuya sola enunciación ya significaba


prácticamente una respuesta en forma de imagen negativa de la experiencia republicana.
Arrancaba de ellas, sin embargo, para iniciar una argumentación favorable a la tesis de
que la Monarquía moderna había sido habitualmente “motor de libertades”, motor de
propósitos y de conquistas. Para ello, según el diario, no hacía falta nada más que
recordar la historia reciente:

“Ha sido Su Majestad el Rey Don Juan Carlos quien libremente y por ética
política derivada de su entendimiento de la Institución, promovió en España,
al mismo tiempo, la democracia para todos los españoles y la Corona como
suprema culminación nacional de una Constitución para un pueblo de
hombres libres”23.

La demostración más rotunda había sido “la limpia, ejemplar, admirable actuación del
Rey” ante el intento de golpe de contra la Constitución y la legalidad democrática. En
definitiva, la República no había aprobado en las dos oportunidades abiertas, bajo los
auspicios más favorables, que había tenido en España. Por el contrario, la Monarquía,
desde la época de la Restauración, “sí había demostrado su indiscutible afirmación
parlamentaria, su vocación democrática y su aceptación verdadera del juego libre de las
diversas opciones políticas”. Así pues, concluía que “la II República pertenece ya al
patrimonio de la Historia de España (…) Y ante la Historia no cabe otra postura que la
del espectador”24.

Ese mismo día de 1981, ABC publicaba también tres artículos de opinión en la línea del
editorial: “La Tercera República” de Juan Manuel Martínez Bande, “Aniversario” en la
crónica municipal de Aguirre, y la “tercera” de Antonio Garrigues bajo el título “El 14

22
ABC, 14 de abril de 1981, p. 2 de tipografía: “Cincuenta aniversario de la República”.
23
Ibid.
24
Ibid.

13
de abril”. Este último, en su artículo, recordando su propio pasado como republicano,
indicaba que todo lo que había habido en la República de “ilusiones legítimas” lo
encarnaba de nuevo la Monarquía de Juan Carlos I, “pero dotando al conjunto del
sistema de una estabilidad interna que la República nunca, ni remotamente, tuvo, y de
un prestigio internacional inigualable”. Destacaba que el prestigio personal y la
autoridad moral del Rey habían aumentado “hasta alcanzar su clímax con el reciente,
inverosímil, oscuro, famoso golpe”, lo cual había reforzado el consenso existente en
torno a su figura. Garrigues concluía que la Monarquía de Don Juan Carlos había
alcanzado “la síntesis, la unidad de las dos Españas”, y esto es lo que la Segunda
República “no pudo o no supo hacer”. Por último se preguntaba “¿Le cabe así alguna
significación al 14 de Abril? Sí, una: la de ser amonestación, alarma para no incurrir en
lo mismo, para no tropezar dos veces en la misma piedra”25.

Estas posturas eran coherentes con las mostradas por el periódico en los anteriores
aniversarios. Así, por ejemplo, Carlos Seco Serrano escribió en 1978 que había que
romper “el esquema simple y facilón de una democracia republicana frente una
autocracia monárquica”, al tiempo que resaltaba la figura del Rey de “todos los
españoles como verdadero motor del cambio”26. Un año antes, el 14 de abril de 1977,
coincidiendo con la controvertida legalización del partido Comunista, el conocido
historiador señalaba que “la definitiva superación de nuestra contienda sólo se logrará
cuando los dos extremos responsables de ella retornen a integrarse en una plataforma de
civilizado diálogo –cuyo cauce supremo está en el Parlamento–; pero no quitando la
razón a una de las partes responsables del enfrentamiento armado –la que ganó la
guerra–, para dárselo a la otra –la que perdió”. Seco Serrano estimaba necesaria la
legalización del Partido Comunista, pero alertaba de sus posibles ánimos de revancha
dirigidos a buscar una confrontación para imponer la República. Se trataba, a su juicio,
de que “un auténtico espíritu de reconciliación triunfe sobre un larvado revanchismo”,
para así “comenzar a edificar el futuro, en lugar de intentar reconstruir nuestro peor
pasado”27.

25
Garrigues, A., “El 14 de abril”, en ABC, 14 de abril de 1981, p. 3.
26
Seco Serrano, C., “Monarquía, República, Democracia”, en ABC, 14 de abril de 1978, p. 3.
27
Seco Serrano, C., “La Monarquía, la República y la reconciliación nacional”, en ABC, 14 de abril de
1977, p. 3.

14
Con un estilo más agresivo, también el 14 de abril de 1977, José María Ruiz Gallardón
hacía el mismo llamamiento al recuerdo para no repetir los errores del pasado cuando
escribía: “La Historia es la memoria colectiva del pueblo y quien no tiene presente su
pasado está irremediablemente condenado a repetir los mismo yerros, idénticos errores”.
De la Segunda República aseguraba que “no fue posible en ella ni la paz, ni el orden, ni
la justicia, ni el respeto al derecho de los demás, ni la convivencia, ni una sola de las
connotaciones que caracterizan a un Estado civilizado”. E instaba al ciudadano español
a recordarlo “cuando de nuevo ves cómo se alzan los puños cerrados en las calles de
nuestras ciudades”28.

El proceso de transición se basaba en el consenso y en la moderación, aspectos que


fueron subrayados por los colaboradores de ABC en los aniversarios de la República.
Sirva como ejemplo, el artículo de Ricardo de la Cierva en que advertía que el régimen
de 1931 había gastado sus energías en derogar el pasado más que en construir el futuro,
y sobre todo había planteado los temas “desde el encono, jamás desde el consenso. Los
quiso resolver visceralmente, no racionalmente”. Concluía diciendo que “el nombre
histórico de la República es frustración. Que al menos nos sirva también como ejemplo
y como experiencia”29.

Otro órgano conservador que prestó atención al cincuentenario de la República fue el


diario Ya, de La Editorial Católica. Dedicó su suplemento dominical a la efeméride bajo
el título: “Hace 50 años se proclamó la República”. Sin embargo, no publicó ningún
editorial sobre la fecha y su significación, como sí lo había hecho en años anteriores. En
1976, con el nuevo régimen aún sin consolidar y un ritmo de reformas lento e incierto,
Ya hizo gala de su proverbial accidentalismo para apoyar la Monarquía y la evolución
democrática. Criticaba a quienes conmemoraban la República: “Se dice que el hombre
tropieza dos veces en la misma piedra. ¿Pero tres veces? Nos parece demasiado”. Al
mismo tiempo confesaba que no eran “fanáticos de las formas de Gobierno: ni de las
republicanas, ni de las monárquicas”, pues a su juicio eran otros los problemas
fundamentales. Pero consideraba que era un hecho innegable el fracaso “total y

28
Ruiz Gallardón, J.M., “Español, recuerda”, ABC, 14.IV.1977, p. 3.
29
De la Cierva, R., “La República: frustración y experiencia”, en ABC, 14 de abril de 1978, p. 3 de
tipografía.

15
fulminante, espectacular” de los dos intentos republicanos. Y adoptando una actitud
eminentemente pragmática, se preguntaba:

“Tenemos Monarquía. ¿Hay alguna razón para cambiarla? A nuestro juicio


sería insensato empeñarse en reemplazar el envase en vez de ponerse a
llenarlo de sustancia democrática”30.

Por lo tanto, para el diario, los propagadores de la “mitificación republicana” tenían la


pretensión de “eliminar una forma de gobierno que por sus características puede oponer
una resistencia mayor” para alcanzar “objetivos ulteriores nada democráticos”. No
desaprovechó Ya la ocasión para pedir, en aquella España de 1976, una aceleración
palpable de las reformas que “haría” monárquicos, frente a una lentitud en la evolución
que “haría” republicanos31.

Si Diario 16 y El País habían criticado la persecución a la que se había sometido


durante la transición a los grupos republicanos, Ya, al contrario, en un editorial de
portada en 1977, consideraba las celebraciones como desfasadas en el tiempo. Para este
periódico, “las consignas, proclamas y anuncios de actos convocados por grupos
políticos marginales” pretendían dar a la República “una actualidad a todas luces
artificiosa”32. Le parecían también “un desconocimiento de la voluntad libremente
manifestada por el pueblo español en el pasado referéndum, un error político y un
anacronismo histórico”. Apelando al espíritu de consenso y reconciliación nacional,
instaba a entregar a la historia las fechas y los símbolos de uno y otro lado, porque había
demasiados problemas por resolver entre todos como para agravarlos con artificiales
conmemoraciones del pasado.

En 1981, Ya trató el cincuentenario básicamente con el suplemento que lanzó en su


edición del domingo 12 de abril. El diario de La Editorial Católica no era partidario de
un pacto del olvido o del silencio, pero no quería emplear la historia como un arma
política, rechazaba su instrumentalización como táctica política en sí. En este

30
“Contenidos de la monarquía y de la República”, en Ya, 14 de abril de 1976, p. 7. En las páginas de
información nacional aparecía un extenso reportaje, sin firma, titulado “Ni libertad ni democracia con los
dos ensayos de República”, donde hacía un repaso de la accidentada historia de la Segunda República. Ya,
14 de abril de 1976, p. 12.
31
Ibid.
32
Ya, 14 de abril de 1977, p. 1: “Anacronismos”.

16
suplemento se narraba la historia de la República a través de los editoriales de su colega
El Debate y se publicaban diversas crónicas del ambiente de la época y varias
entrevistas. Quizás lo más destacable era su interpretación del fracaso republicano: si El
País hacía un reparto de culpas, Ya afirmaba rotundamente que “a la República la
hicieron fracasar los propios Republicanos”33. El día propiamente dicho del
cincuentenario, el 14 de abril de 1981, Ya solamente publicó una colaboración de
Vicente Palacio Atard que profundizaba en esa misma tesis de la responsabilidad de los
propios republicanos, ya que hicieron un régimen “excluyente de media España” y así
“no fue posible la democracia y, por no serlo, no fue posible la paz”34.

Los otros dos periódicos, de entre los tradicionales, que habían vivido la República
optaron por una cobertura de baja intensidad del cincuentenario, rayana como
consecuencia en el olvido de tan significada fecha. La Vanguardia tan solo ofreció una
noticia sobre el coloquio internacional sobre la República que se había celebrado en
Tarragona con la participación de conocidos historiadores35, y publicó el 14 de abril el
mismo artículo de Antonio Garrigues en ABC ya comentado36. Menos aún trató el tema
El Correo Español-El Pueblo Vasco, que se limitó prácticamente a reproducir la
mencionada colaboración de Vicente Palacio Atard publicada en Ya37. Una actitud
bastante similar fue la adoptada por el vespertino Pueblo, perteneciente a la cadena
estatal de prensa, que sólo dio una breve nota anunciando las celebraciones de ARDE
(Acción Republicana Democrática Española) y reprodujo algunos párrafos de un
artículo de Javier Tusell publicado en El País y del escrito por Antonio Garrigues en
ABC38.

Desde la ultraderecha nostálgica del franquismo, el diario El Alcázar aprovechó la


conmemoración del cincuentenario para cargar contra la Segunda República, el
consenso político de la Transición e incluso la prensa ideológicamente rival. Aunque no
dedicó ningún editorial específico a la cuestión, manifestó su posición a través de notas
de redacción, de su director Antonio Izquierdo y de los artículos de sus colaboradores

33
“Hace 50 años se proclamó la República”, suplemento dominical, Ya, 12 de abril de 1981, pp. 1-13.
34
Palacio Atard, V., “14 de abril de 1931”, en Ya, 14 de abril de 1981, p. 8.
35
“Malefakis analizó las conquistas de la II República”, en La Vanguardia, 11 de abril de 1981, p. 8.
36
Garrigues, A., “El 14 de abril”, en La Vanguardia, 14 de abril de 1981, p. 5.
37
Palacio Atard, Vicente, “14 de abril de 1931”, en El Correo Español-El Pueblo Vasco, 14 de abril de
1981, p. 24.
38
Cfr. Pueblo, 14 de abril de 1981, pp. 2 y 18; 15 de abril de 1981, p. 2.

17
habituales. En su columna de portada del 11 de abril de 1981, Antonio Izquierdo
comentó con cruel ironía la propuesta de Ramón Tamames de conmemorar en la Casa
de la Villa el cincuenta aniversario de la Segunda República. El director se preguntaba:

“¿Qué pretenden conmemorar los concejales socialcomunistas? ¿El 14 de


abril? ¿El establecimiento de la República? ¿La orgía incendiaria de mayo
de 1931? ¿La caída de la dinastía de la Casa de Borbón? ¿El inicio de un
proceso revolucionario que culminaría en un intento comunista de asalto al
poder? ¿El modelo de revolución social de Casas Viejas? ¿El patético y
definitivo discurso de Gil Robles en el Parlamento? ¿Las tristes noches de
Paracuellos del Jarama?”39.

La nota de la redacción que acompañaba a esa noticia también arremetía contra la


República, afirmando que la fecha del 14 de abril “no fue la jornada gloriosa que se
acostumbra a describir”, y señalando que fue “el consenso vergonzante de los políticos”
lo que hizo posible el derrumbe de un régimen monárquico y el advenimiento de una
república que “concluyó como todos sabemos”40.

El 14 de abril de 1981, los colaboradores de El Alcázar se volcaron en el señalado


aniversario. Con una clara línea discursiva se criticaba la “detestable” República, que
era la única culpable de su propio fracaso e incluso de la Guerra Civil. Así podía leerse:
“La segunda República lo hizo muy mal y cuanto ahora se está diciendo para
disimularlo, parte de mentiras y manipulaciones flagrantes”. No había lugar para
matices cuando continuaba: “Aquella República fue un desastre y tuvo la culpa de la
Guerra Civil. Las cosas son como son y pretender cambiarlas es una trampa. Una
trampa y una vileza”41. Ismael Medina criticaba la conversión monárquica de algunos
republicanos, razonando que “sostener y demostrar con pintorescos argumentos que la
actual Monarquía es heredera y continuadora de la II República (…) no entraña sólo un
descomunal dislate histórico y político (…), sino que destruye o niega las razones de
legitimidad de la Monarquía hasta ahora esgrimidas”. Era una alusión directa al diario
de Prisa, al que acusaba directamente de prestar un flaco favor a la monarquía: “El

39
Izquierdo, A., “Retorno”, en El Alcázar, 11 de abril de 1981, p. 1.
40
“Los comunistas piden que se celebre el aniversario de la II República”, en El Alcázar, 11 de abril de
1981, p. 7.
41
Vizcaíno Casas, F., “El retablo”, en El Alcázar, 14 de abril de 1981, p. 4.

18
deservicio de El País a la Corona no puede ser más procaz”.42

4. Epílogo

No corrieron, en abril de 1981, buenos tiempos para los republicanos desde los puntos
de vista político, social y mediático. Si bien es cierto que ya se venía detectando una
decreciente intensidad en sus movilizaciones a medida que avanzaban y se consolidaban
el régimen monárquico y las reformas democráticas, la cercanía de los sucesos del 23-F
aumentaron aún más, si cabe, su sensación de soledad política. El reconocimiento
prácticamente unánime de la decisiva acción del rey Juan Carlos en la noche de la
intentona golpista de 1981 jugó todavía más en contra de la capacidad de acción
republicana puesto que gran parte de las mismas huestes republicanas, al menos las de
signo más moderado mismos así lo reconocieron. Sirva como botón de muestra la
entrevista que, el 15 de abril de 1980, Diario 16 hizo a Justino de Azcárate, uno de los
integrantes de la conocida Agrupación al Servicio de la República. En ella declaraba
cosas como que ya “no tiene vigencia la oposición República-Monarquía”, y que “el
cambio respecto al régimen de Franco ha sido más profundo que el de la República
respecto a Alfonso XIII”43.

Entre la prensa diaria de información general resultó palpable que, pese a la


coincidencia básica en resaltar la importancia de la nueva monarquía como factor de
estabilidad y democratizador, no fue igualmente valorada la Segunda República en
términos de memoria histórica. La mayoría de los diarios nacidos al socaire de los
nuevos tiempos democráticos, al tiempo que manejaban un monarquismo más bien
pragmático y “juancarlista”, se esforzaron por presentar el experimento de 1931 como
un hecho positivo en la historia de España, que contó además con un fuerte respaldo
popular. Por el contrario, los diarios más tradicionales y vinculados de un modo u otro a
períodos anteriores de la historia de España tendieron a mostrar la Segunda República
como un hecho histórico en el que hubo más de fracaso que de logros en términos
sociales y políticos. No obstante, esta imagen no se transmitió tanto en los editoriales
como en el tratamiento informativo otorgado. Caso aparte, como suele suceder

42
Medina, I., “Los republicanos y su gusto por la farsa”, en El Alcázar, 14 de abril de 1931, p. 5.
43
Diario 16, 15 de abril de 1980, p. 2.

19
habitualmente en este tipo de estudios, fue El Alcázar, que no compartió el mismo
espíritu de convivencia que sí mostró el resto de periódicos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aguilar Fernández, P. (1996). Memoria y olvido de la guerra civil española. Madrid:


Alianza.
Álvarez Tardío, M. (2005), El camino a la democracia en España. 1931 y 1978.
Madrid: Gota a Gota.
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Barrera, C. y Zugasti, R. (2006), The role of the press in times of transition: the building
of the Spanish democracy (1975-1978). En K. Voltmer (Ed.), Mass Media and Political
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Chuliá, E. (2001), El poder y la palabra. Prensa y poder político en las dictaduras. El
régimen de Franco ante la prensa y el periodismo. Madrid: Biblioteca Nueva/UNED.
Mainer, J.C., y Juliá, S. (2000), El aprendizaje de la libertad, 1973-1986. Madrid:
Alianza.

20
La comunicación anarcofeminista antes de la Guerra Civil Española
Carmen del Rocío Monedero Morales

(Universidad de Málaga)

INDICE:
1. Introducción
2. Mujeres Libres
3. Acciones concretas
4. Amparo Poch
5. Federica Montseny
6. La posguerra
7. La lucha en la sombra
8. Bibliografía
9. Anexos

RESUMEN:
El artículo trata sobre la organización ‘Mujeres Libres’; sus orígenes; las ideas que

defendieron; la creación de la revista ‘Mujeres Libres’ y la participación de las militantes en

otros medios; las actividades que desempeñaron; el papel que desarrollaron durante la Guerra

Civil; las dificultades prácticas que encontraron y su decadencia tras la posguerra.

ABSTRACT:
The article tries on the organization ' Mujeres Libres'; its origins; the ideas that defended; the
creation of the magazine ' Mujeres Libres' and the participation of the militants in other
means; the activities that carried out; the paper that they developed during the Civil War; the
practical difficulties that they found and their decadence after the postwar period.

1.Introducción
La mujer tradicionalmente ocupa una cierta parte en los análisis que realizan los pensadores o
líderes del momento como componente de la vida societaria y privada de los trabajadores.
Pero siempre enmarcada como un problema de carácter privado por su situación de
subordinación al hombre al que están ligadas jurídica y económicamente, dado que ellos son
el único soporte o la única representación como tales varones, y cuando se traspasa ese
umbral de análisis es para colocarlas como un problema de competencia dentro del mundo
laboral. La inserción de la mujer como trabajadora estaba muy mal vista, la mujer era
considerada como un obrero sin cualificar. Además, con la mecanización, el hombre estaba
perdiendo su poder sobre el trabajo y la observaba como una competidora, olvidándose de la
posibilidad, que se planteó en contadas ocasiones, de la integración, educación y
socialización de ésta.
El mundo laboral pertenece al ámbito público y la mujer, históricamente, ha estado relegada
siempre a la esfera de lo privado: la familia, la salud, la transferencia de valores. Hablar de la
mujer como agente o sujeto de estudio resulta complejo y, en demasiadas ocasiones, puede
ser percibido sólo como una larga lista de reivindicaciones.
Se ha dicho que la historia la escriben los vencedores, pero además. la escriben
varones que a menudo olvidan que en España, poco antes del mes de julio de 1936, nació una
organización femenina anarquista que además de defender estos ideales, luchó por ampliar
sus derechos, su emancipación como persona, etc. El grupo más maduro política e
intelectualmente estaba en Madrid, con la escritora Lucía Sánchez Saornil, la abogada
Mercedes Comaposada y la médica Amparo Poch al frente. Desde esa ciudad, el 2 de mayo
de 1936, se publica el primer número de Mujeres libres, una revista en cuyas 13 ediciones se
recogería lo esencial de las ideas que impulsaban a este colectivo y de las acciones que
emprendió en medio de las complejas circunstancias de la Guerra Civil, el componente
gráfico y el diseño era en su totalidad creación femenina. Una publicación cuyas ideas tienen
vigencia aun y que lograba salir a la luz pese a las dificultades prácticas que encontraron, no
sólo debido a las circunstancias, sino también a los prejuicios atávicos que las enfrentaron
incluso a los mimos compañeros anarquistas.
Desde su fundación, ocurrida en 1910, la Confederación Nacional del Trabajo-CNT,
central sindical orientada por el anarquismo y fuerza fundamental en el movimiento obrero
español, había reconocido el derecho de las mujeres a su libertad económica y a salario igual
que el hombre pero, poco o nada se planteó por mucho tiempo como iniciativas de lucha
específica en relación a ellas, pues apenas es a fines de los años de 1920 y comienzos de los
30 cuando la presencia femenina empieza a asomarse en el mercado laboral hispano. Un
puñado de esas primeras mujeres asalariadas se aproxima al anarcosindicalismo y en 1934
funda en Barcelona el Grupo Cultural Femenino, núcleo pionero de articulación femenina en
el anarquismo peninsular, que por entonces también anima una importante corriente
educativa y cultural que atrae a sus filas a otras mujeres provenientes del reducido sector de
las españolas con alguna formación académica (a mediados de los años 30, se estimaba en
90% el analfabetismo femenino). Mary Nash (1977, p.8) señala que “se ha considerado con
frecuencia que la preocupación por el problema de la mujer era patrimonio de los
movimientos feministas burgueses, cuyos planteamientos pocas veces fueron más allá del
sufragismo”.
También los anarquistas se preocuparon por el tema, hecho que se reflejó en artículos y
folletos publicados en “La Revista Blanca”1 y en “Estudios”2.

2. Mujeres Libres
Mujeres Libres surge como movimiento desde las mujeres militantes anarquistas que tomaron
conciencia de sus problemas, no sólo como anarquistas sino como mujeres, con lo que
reivindicaron una auténtica igualdad entre sexos, que había sido proclamada por el
movimiento libertario, pero no realizada en la práctica. Así surgió la organización en abril de
1936 que pronto comenzaría la preparación de una revista dedicada a la cultura y
documentación social con el fin de atraer a las mujeres a las ideas libertarias.

Para la creación de esta agrupación, las más activas fueron las mujeres provenientes
del ambiente anarcosindicalista de Cataluña, como Soledad Estorach, Pepita Carpena, Sara
Berenguer, Azucena Fernández y Concha Liaño, pero no hay que olvidar a otras destacadas
animadoras de ese proceso como María Jiménez, Pura Pérez, Suceso Portales y Antonia
Fontanillas. El esfuerzo de todas las mencionadas y muchas otras se tradujo en una
organización que afiliaba a más de 20.000 mujeres a finales de 1936, con particular presencia
en Cataluña, Aragón y Valencia.

El objetivo inicial era alentar a las mujeres a aproximarse al ideal libertario, pero la acelerada
dinámica que se puso en marcha con el estallido de la Guerra Civil (19 de julio de 1936), las
impulsó a una rápida unificación de esfuerzos y a evolucionar a un planteamiento feminista
muy activo, que todavía nos resulta inspirador.
La agrupación de Mujeres Libres se plantea rápidamente cambios en sus acciones, pasa a
considerar primordial línea de actuación la de participar y ayudar a la causa del antifascismo
y perseguir la propia emancipación, pues tienen un punto en común con todos los libertarios,
hacer la Revolución.
Durante estos primeros meses se formará la Federación Nacional de Mujeres Libres, que se

1
Revista quincenal que se publicó desde junio de 1923 hasta julio de 1936 en Barcelona y que fue dirigida por
los miembros de la familia Montseny.
2
Revista ecléctica que se publicó en Alcoy en 1923 como “Generación Consciente” y que se convirtió en
“Estudios” en Valencia entre 1925 y 1928 y desde 1929 hasta 1939.
extiende rápidamente por toda la Confederación. Las mujeres estaban, en una pequeña
minoría, ubicadas en los sindicatos pero la acción revolucionaria hace que se incorporen en
mayor número a los diferentes sindicatos en la retaguardia y al mismo tiempo, van perfilando
la Agrupación de Mujeres Libres estructurándose como una organización autónoma con
comités y subcomités como el de Trabajo, Solidaridad Pro “Mujeres Libres” y Auxilio Moral
al Frente. Se crean instituciones como El Casal de la Dona Treballadora, el Instituto de
Mujeres Libres, Granjas-escuelas, se trabaja en los Liberatorios de Prostitución, la
Solidaridad Internacional Antifascista (S.I.A), y la Federación Nacional de Mujeres se hará
cargo de una de las cuatro consejerías. Se lleva adelante una arrolladora y efervescente
actividad ligada al período convulso que sé esta viviendo. Se celebran, entre otras muchas,
reuniones de propaganda y afiliación. Un Congreso Nacional en Valencia en agosto del 1937,
un Pleno regional de Cataluña en septiembre de l938 donde se elige a Maria Claramunt de
Igualada como secretaria regional que partirá al frente.
Pese a sus esfuerzos por ser reconocidas por el resto del Movimiento Libertario integrado por
la Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Anarquista Ibérica y las Juventudes
Libertarias como un organismo autónomo, no lo consiguen. Las rechazan aduciendo que no
debía existir una rama femenina del movimiento, rehusando lo que el resto de las fuerzas
antifascistas creaban y aupaban en aquellos momentos. Aunque la redacción de sus estatutos
había dejado claro que distaban mucho de ser esa rama femenina, tal como queda reflejado en
su articulado:
Artículo 1
a) Crear una fuerza femenina consciente y responsable que actúe como vanguardia de
progreso.
b) Establecer a ese efecto escuelas, institutos, ciclos de conferencias, etc. tendentes a
capacitar a la mujer y a emanciparlas de la triple esclavitud a que ha estado y sigue estando
sometida: esclavitud de ignorancia, esclavitud de mujer y esclavitud productora.
Artículo 2
Para el logro de estos objetivos actuará como organización política identificada con las
finalidades generales de la CNT y la FAI, ya que su aspiración de emancipación femenina
tiene como objetivo supremo que la mujer pueda intervenir en la emancipación humana
coadyuvando con los conocimientos adquiridos enriquecidos con sus características propias
a la estructura del nuevo orden social.
3. Acciones concretas

Este colectivo realizó una labor muy específica durante sus tres años de existencia que podría
resumirse en los siguientes puntos básicos:

• La ya mencionada publicación de la revista Mujeres libres con el fin de elevar el nivel


cultural de la mujer española y poder iniciar así el camino de la emancipación. El
nombre de la revista sería el mismo que el de la organización específica que
constituirían las mujeres anarquistas desde septiembre de ese año en las zonas
liberadas del fascismo, aún cuando el congreso que formalizó su fundación ocurrió en
agosto de 1937. Con gran empeño y no poco atrevimiento se lanzan a la empresa con
unos logros encomiables. En una sociedad tan tradicionalmente machista como en la
que vivían las féminas en los años 30 del siglo XX, donde las actividades fuera de
casa les estaban vedadas (y aquellas que trabajaban fuera del hogar estaban
doblemente explotadas: tenían que traer un mísero salario, inferior al de los hombres,
y después realizar las tareas domésticas), la idea era más que atrevida. El proyecto
consistía en que la revista solo fuera hecha por mujeres, dando a conocer su situación
de marginación y explotación. No admitían artículos escritos por los hombres. Sin
embargo, y curiosamente, por el concepto que en la época se tenía del feminismo, las
compañeras no aceptaban este calificativo para sí mismas. Encontraron muchos
obstáculos, no solo en los estamentos oficiales, que era de esperar, sino que también
sufrieron la incomprensión de muchos compañeros que no pudieron entender ni
apreciar la importancia del proyecto, pese a las teorías emancipadoras de las ideas
anarquistas. Algunas mujeres que escribían habían conocido muy poco la escuela, y
cuando redactan cometían faltas de ortografía pero no por ello lo que expresaban
estaba exento de un gran interés. Se trataba de mujeres que conocen el mundo social
en el que vivían, aunque careciesen de un conocimiento gramatical adecuado para
expresarlo a la perfección. Además de la difusión de dicha revista colaboraron en
otras publicaciones periódicas de la prensa libertaria como La Revista Blanca
configurando un programa anarquista de renovación cultural y artística a través de
una estética que relacionaba el arte con la vida. Otras publicaciones periódicas de la
prensa libertaria en las colaboraron las ‘Mujeres libres’ son: Estudios, Generación
Consciente, Tiempos Nuevos, Umbral, Solidaridad Obrera, El libertario, CNT y Ruta,
entre otras. También hay testimonio de la impresión de un sinnúmero de folletos,
hojas de propaganda, afiches y libros.
• Realización de una amplísima labor de capacitación educativa básica y aprendizaje
laboral dirigida a las mujeres obreras y campesinas.

• Se organizaron jornadas de agitación y propaganda, bibliotecas móviles y eventos


culturales para resaltar el papel de las mujeres organizadas en el proceso hacia la
revolución social. Se enfatizó en realizar estas actividades en las colectividades
agrarias e industriales impulsadas por la CNT y la FAI.

• En el área de salud, Mujeres libres impulsó la creación de una Escuela de Enfermeras


y el Instituto Materno-Infantil Louise Michel, ambos en Barcelona. Debe decirse que
la Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien correspondería la paradójica
circunstancia (para una anarquista) de ser la primera mujer en el mundo que ocupase
una cartera ministerial. También en conjunto con el Ministerio de Sanidad, se trabajó
en hacer funcionar los “liberatorios” de prostitución.

4. Amparo Poch

Muchos de estos esfuerzos fueron protagonizados por la Dra. Poch. Desde Mujeres Libres,
tribuna que compartió con Lucía Sánchez Saornil y Mercedes Comaposada, emprendió la
tarea de la emancipación de la mujer obrera despertando la conciencia femenina hacia las
ideas libertarias. La idea de captar a la mujer fuera del marido era uno de los principales
objetivos de la liberación, pues la mujer se veía obligada a la sumisión matrimonial y a la
tutela ideológica de la Iglesia. Ante este panorama, alfabetización e instrucción femenina se
convertían en necesidades inmediatas. Bajo el seudónimo de Doctora Salud Alegre, Amparo
Poch incorporó a la revista cuestiones médicas, entre ellas la tan necesaria de la puericultura.
Mujeres Libres abordó los temas cruciales del universo femenino, desde la higiene personal y
doméstica a la pedagogía, sin descartar los más novedosos del cine y el deporte. El
sindicalismo y la actividad obrera quedaron recogidos con testimonios gráficos abundantes.
Desde la revista se pasó a la acción y el grupo de Mujeres Libres habilitó sedes para la
instrucción nocturna de las obreras y organizó actos dirigidos a la liberación de la mujer.
Logros concretos de esta actividad fueron los Hogares Infantiles y el Casal de la Dona
Treballadora. En el Congreso Confederal celebrado en Barcelona en mayo de 1936 se debatió
la igualdad de hombres y mujeres, pero no desde la teoría de este principio universal, sino
desde su puesta en práctica en el propio movimiento libertario y en el hogar.
Para el logro de estos objetivos actuará como organización política identificada con las
finalidades generales de la CNT y la FAI, ya que su aspiración de emancipación femenina
tiene como objetivo supremo que la mujer pueda intervenir en la emancipación humana
coadyuvando con los conocimientos adquiridos enriquecidos con sus características propias a
la estructura del nuevo orden social.

5. Federica Montseny
La Agrupación de Mujeres Libres recibió un duro golpe por el rechazo de los compañeros del
Movimiento Libertario, en 1938, pero continuaron participando en todos los frentes
manteniendo todas sus actividades, y defendiendo su ideario respecto a la cuestión sexual,
educación de los niños, su preparación como productoras y la participación de acuerdo a su
rol como mujer, así como las diferencias de criterios con las líneas oficialistas de la
organización sindical, en diferentes temas, como queda reflejado en sus publicaciones.
Como organización quedó disuelta a partir de febrero de 1939 y sus integrantes quedaron en
el exilio interior y exterior, o desaparecieron en la vorágine de la pérdida.
Durante el período de 1936 a 1939 la excepcionalidad del enfrentamiento bélico con las
fuerzas rebeldes fascistas, llevó a la Confederación Nacional del Trabajo a participar en
organismos gubernamentales en diferentes niveles de responsabilidad. Primero forma parte
del Consejo de la Generalitat de Catalunya (septiembre de 1936) y más, tarde y por pocos
meses, participando en el Gobierno de la República que preside Largo Caballero ocupando
cuatro carteras ministeriales. Una de estas colaboraciones la llevará a cabo una mujer,
Federica Montseny, que es representante de la CNT por su vinculación con los grupos
anarquistas que forman parte del movimiento libertario. El Ministerio que se le adjudica es el
de Sanidad, y en él desarrollará su labor política hasta los hechos de mayo de 1937 en que la
Organización abandonará su participación en el gobierno de la II República.
Los cambios más destacados que estos miembros de la CNT propiciaron, como la
legalización del aborto, el reconocimiento del divorcio, mejoras en la equiparación salarios,
mejoras en las instituciones penitenciarias, entre otros, fueron medidas que beneficiaban y
mejoraban la situación de la mujer de acuerdo a objetivos generales cuya finalidad era
favorecer el cambio social revolucionario.
Hubo una aportación de mujeres de otros países que acudieron durante este periodo apoyaron
las causas de la revolución como Margarida Jove, Mistress Fiel Mistres Hemminway, Msitres
Marion Hay,Colette Audit.,Giovanna y Maria Berniri, Berthe Faber, Eta Federm, Emiliane
Morin, entre otras.
En el breve periodo republicano la mujer consiguió conquistas sociales nunca alcanzadas,
que, a pesar del paréntesis franquista, no admitieron vuelta atrás. Toda esa fulgurante
actividad y reflexión se vio truncada por el triunfo de los fascistas de Franco, que condujo a
estas mujeres a la cárcel, al exilio, a volver a la situación contra la que se habían rebelado, o
lo que tal vez fue peor, al silencio.

6. La posguerra
La pérdida de la guerra significará el regreso a los peores tiempos para todos los que habían
puesto sus esperanzas en los cambios que se intentaban introducir en este país desde antes de
la proclamación de la II Republica en 1931.
La España de 1939, como se ha dicho en muchas ocasiones, se convirtió en una inmensa
cárcel. La interior tenia unas murallas definidas, la exterior las tenían indefinidas pero,
presentes constantemente. La represión en el interior del país cayó sobre todas las mujeres
que de alguna forma tenían relación con la CNT fuesen militantes, afiliadas, compañeras,
hijas, madres. Unas fueron ejecutadas en cualquier sitio sin importar edad ni situación:
jóvenes, viejas, solteras, casadas, embarazadas, lactantes y otras, que se libraron de la muerte,
fueron encerradas en cárceles, donde sufrieron toda clase de torturas físicas y psíquicas.
La sociedad española ha reconocido hace muy poco la brutalidad de los abortos provocados,
las violaciones, el secuestro por parte de las autoridades franquistas de los hijos de aquellas
mujeres que, al ser consideradas vencidas, pagaron una doble condena: la que sufrieron por
sus ideas, y a la que fueron sometidas por su condición de mujer.
Las historias de las mujeres que se tuvieron que exiliar son desgraciadamente parecidas, se
repiten el dolor de la huida, la impotencia ante la falta de medios, los intentos de reorganizar
la desbandada, la soledad y la fuerza para paliar en la medida de lo posible, la reacción del
gobierno de Vichy que las encierra en campos de concentración y las deja indefensas ante las
tropas ocupantes de Hitler, aliado del gobierno fascista del general Franco. No hubo
distinción para la represión. No importaba la vinculación que se hubiese tenido con la CNT y
casi siempre primó por encima de todo su situación como mujer además de su militancia
política. La odisea de Federica Montseny se duplicó ya que tuvo que atender sus deberes de
madre e hija organizando el soporte y la huida de los seres a su cargo y, al mismo tiempo, sus
responsabilidades como política que debía rehuir a los nazis que seguían su rastro para
devolverla al gobierno franquista, y que pudo evitar por razones de su próxima maternidad.
El relato de la situación de la mujer en España desde l939 hasta bien entrados los años 70, es
la suma de la represión ideológica del franquismo, las ideas de la burguesía reaccionaria y se
remata con la participación de la demagógica iglesia católica española. Han sido años en que
se ha cortado de raíz cualquier intento de denunciar la situación de sometimiento de la mujer,
o de salirse de la norma.
Las libertades legales quedan reducidas a la pérdida de todos los rasgos de individualidad
femenina. La mujer casada no puede tener pasaporte sin autorización del marido, el adulterio
es un delito penal, el abandono del hogar, también, no existen las denuncias por malos tratos,
se ha perdido la patria potestad sobre los hijos, el abuso sobre los salarios desiguales está
permitido por ley y, evidentemente, no existe el divorcio y abortar, conduce bajo cualquier
supuesto, a la cárcel. Algunas mujeres de las clases altas e intelectuales, intentan ir
levantando la voz y mediante sus aportaciones a la prensa, a la literatura o al cine romper el
silencio al que todas están sometidas.
No obstante, la afirmación de que “en 1945 la población femenina española es la
más ignorante, la más honesta y la menos activa de Europa” (Falcón, 1974, p. 202) se puede
prolongar hasta bien entrados los años sesenta.

7. La lucha en la sombra
Las mujeres continuarán, no obstante, participando en la clandestinidad en diferentes
misiones y actividades alrededor de la CNT. De ello ha quedado constancia en los
testimonios que han dejado, aunque sean de nuevo muy poco conocidos. Se van a repetir
nombres que ya han aparecido como activas militantes: Lola Iturbe, Sara Berenguer,
Benigna Calve, Casilda Méndez, Maria Bruguera, Julia Mirabe, Gracia Ventura, Juaquina
Dorado; Montserrat Elías, Pepita Subirats, Esperanza Moreno, Maria Tomas, Paquita Manso,
entre otras muchas.
Son esos nombres los que dentro y fuera de España mantienen su vinculación con la CNT
realizando diferentes actividades, desde cargos confederales a enlaces, caso de Benita
Barrena, Mercedes de la Cruz, por citar sólo algunas.
Durante los largos años hasta la llegada de la democracia en 1977 las mujeres continuaron
participando en el movimiento libertario y en las diferentes organizaciones en que se
fraccionó la Organización. En el exterior, algunas de las antiguas militantes de Mujeres
Libres empiezan hacia finales de los años 60 e inicios de los 70 a movilizarse y desde un
núcleo situado en Francia e Inglaterra ponen de nuevo en marcha la revista de Mujeres libres,
facsímil que se compone de unas hojas de ciclostil, donde se vuelven a retomar las ideas y
actitudes pospuestas hacía ya unos 30 años. Los textos mezclan la nostalgia por los tiempos
pasados, las historias de las experiencias vividas, las valoraciones de la evolución del mundo
que las rodea y algunas referencias a temas exclusivamente femeninos: sexo, determinación
de los embarazos, conocimiento del cuerpo femenino, mejoras pedagógicas, sin que falte la
inclinación literaria o la poética. No dejan de ser remarcables las diferencias existentes entre
los textos que provienen del interior y el exterior. Los primeros rezuman una amargura muy
realista sobre las inexistentes posibilidades de cambios, hablan del terror, el miedo y silencio
en que estos años han sumido a los que podían decir algo, y la falta de conocimiento por parte
de las generaciones jóvenes de lo ocurrido. Los textos de los residentes en el exterior hacen
referencia a que es posible llegar y convencer, en un tiempo no muy largo, a los habitantes de
España que las cosas se pueden retomar allá donde se habían dejado. A veces parece que la
lejanía del país los ha mantenido en una urna a la que el paso del tiempo no ha afectado.
En la labor de recuperación de la asociación de Mujeres Libres se distingue Sara Berenguer o
Guillén, Soledad Portales, Mery Stevenson, Tina Mora, Pepita Carnicer, Gracia Ventura
Hortensia.

8. Bibliografía:
Ackelsberg, M. (1999) Mujeres Libres. El Anarquismo y la lucha por la emancipación de las
mujeres, Barcelona: Edita Virus.
Berenguer, S. (1988) Entre el sol y la tormenta. Treinta y dos meses de guerra
(1936-1939) Barcelona: Seuba Ediciones.
Campoamor, C. (1981) El voto femenino y yo. Barcelona: La Sal Edicions de les
dones.
Cuadrat, X. (1976) Socialismo y anarquismo en Cataluña, los orígenes de la CNT.
Madrid: Ediciones de la Revista del Trabajo.
Duet, P. (1974) Las mujeres y la revolución 1789-1794.Barcelona: Ediciones
Península.
Duran, M (1977) Dominación sexo y cambio social. Madrid: Editorial
Cuadernos para el Dialogo, S.A. Edicusa.
Fagoaga, C.(1985) La voz y el voto de las Mujeres. El sufragismo en España.1877-
1931. Barcelona: Editorial Icaria.
Gutiérrez, J.(1986) Mujeres socialistas Barcelona: Editorial Hacer.
Liaño, C. (1999): Sobre Mujeres Libres. EL LIBERTARIO (14). [publicación en línea].
Disponible desde Internet en <www.geocities.com/samizdata.geo/LIB.html>
Madrid, F. y Venza, C. (2001) Antología documental del anarquismo
español. Organización y revolución. Madrid: Edita Fundación Anselmo Lorenzo.
Montero, J (2003) Anarcofemisnismo en España. La revista Mujeres Libres antes de la
Guerra Civil. En Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, .Mujeres 2, 190-195.
Nash, M. (1977) “Mujeres Libres” España 1936-1939. Barcelona: Ediciones Tusquets.
(VV.AA.) (1999) Mujeres Libres. Luchadoras Libertarias. Madrid: Edita
Fundación Anselmo Lorenzo.

9. Anexos
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

Prensa republicana y opinión publica en España entre 1868 y 1936

Celso Almuiña.
Universidad de Valladolid.

Las dificultades para abordar este tema proceden, por un lado, de la


amplitud del marco cronológico (1868-1936), incluso sin entrar en los
precedentes - imprecisos porque se pierden en la noche de las organizaciones
sociales- ni en los tres años de guerra civil que padece el régimen republicano,
a partir de julio de 1936; por otro, y posiblemente no menor, la complejidad se
deriva del difícil encuadre del concepto “republicano”, máxime desde la
perspectiva de la prensa y opinión pública. Si partimos de que es un concepto
muy “abierto” (impreciso), medir el peso del republicanismo en España es tarea
harto complicada, puesto que sí hay algunos parámetros que podemos
cuantificar -número de diputados, etc.- muchos otros aspectos, de tipo
cualitativo - peso social, influencias culturales, etc.-, resultan prácticamente
inabordables.
A lo anterior, se suma que entre ambas fechas (1868-1936) hay
variaciones notables en función de los diversos e incluso contradictorios
contextos históricos por los que pasa la historia española y en concreto los
medios de comunicación. No cabe duda, que los momentos más propicios para
el republicanismo, pero también posiblemente los más complejos para analizar,
son las dos etapas republicanas (1873 y 1931-36); sin embargo, entre ambos
períodos (régimen restaurado) el republicanismo fragmentado e incluso en
estériles dialécticas consigo mismo tiene que atravesar su particular desierto,
con momentos de abierta persecución. Todas estas situaciones históricas
quedan perfectamente plasmadas en los distintos marcos legales (legislación
de prensa) y especialmente en las praxis -incidencia de fuerzas muy diversas-
que actúan sobre los medios de comunicación republicanos para tratar de
mediatizar la formación de una opinión pública republicana o simplemente
tolerante con una forma de sentir en clave republicana.
Una de las muchas carencias que aun tenemos dentro de los estudios
de la historia de la comunicación social española es que no tenemos ni
siquiera catalogados (ficha hemerográfica) los principales medios de
comunicación. Por lo que se refiere al republicanismo -válido también para la
práctica totalidad de formaciones con pequeños e intermitentes órganos
publicitadores - el problema se agrava aun más puesto que existe una gran
fronda periodística; con la engañosa apariencia, por otra parte, de pensar que
número de cabeceras - pluralismo informativo- es igual a fuerza
propagandística. La experiencia histórica nos demuestra que cantidad de
títulos, sí en principio puede ser bueno para facilitar el pluralismo social, en la
práctica cotidiana lo supone es debilidad organizativa (empresarial) y, por lo
tanto, capacidad de penetración social. En cuanto a cabeceras, el
republicanismo va a contar con muchas, tal vez excesivas. Por lo que a opinión
pública se refiere, el republicanismo gozará de cierta “buena prensa”, es decir,
de la benevolencia de amplias capas sociales, pese a sus indudables errores,
fracasos y confrontaciones internas; tal vez más que por idealismo, por
entender ciertas capas sociales intermedias que el republicanismo es un
refugio aceptable y en ciertos casos antídoto ante posiciones extremosas tanto
por la izquierda (internacionalismo) como por la derecha (tradicionalismo).

1
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

La opinión pública sabemos que es la resultante de una compleja


conjunción de factores de todo tipo. Los medios de comunicación social serian,
pues, únicamente uno de los instrumentos conformadores de dicha opinión/es,
que, a modo de contenedores mediáticos, seleccionan y manufacturan
determinados mensajes proyectándolos sobre conjuntos sociales en principio
abiertos y en no pocos casos propicios. Analizar, pues, los diversos mensajes
sociales emitidos por los distintos periódicos republicanos, aunque
relativamente difícil, es posible. Sin embargo, no debiéramos de olvidarnos que
junto a los periódicos, ya entre ambas fechas, existen muchos otros medios de
comunicación, aparte de los clásicos (orales, iconográficos, etc.), aparecen dos
nuevos y ya de relativa potencia: cine y radio. Sin embargo, analizar dichos
contenidos, especialmente los de la radio, resulta sencillamente imposible por
la falta de fuentes.
En todo caso, fijar la posición -al menos mayoritaria- del republicanismo
especialmente en temas claves no presenta dificultades insalvables, salvo la
lógica de la búsqueda de fuentes (dispersas y no siempre bien conservadas) y
el posterior tratamiento de acuerdo con las específicas claves de cada
contexto.
Cómo medir los efectos de estas opiniones, aunque sólo sean las
publicitadas, en el conjunto social ya es cuestión distinta y no de fácil
respuesta; en la que no vamos a entrar aquí.

I- Ser Republicano.

A) Formas de ser republicano.


Decíamos que el término republicano ha sido un concepto abierto,
ambiguo1, por polisémico, según la perspectiva de cómo es utilizado2. Desde
una perspectiva ética, o incluso cuasi antropológica3, se emplea en sentido
platónico como sinónimo de “virtuoso” o, viceversa, como algo “catastrófico”
(desorden), tomando el todo por la parte de una de las fases (demagógica) de
la evolución histórica según Polibio. En cuanto a la fundamentación en que se
basa el anterior apriorismo más que racional en no pocos casos es de raíz
emocional. Desde una perspectiva ideológica, el término puede ser, según
quién lo utilice, sinónimo de libertad o de nefasto libertinaje4. Políticamente, una
forma de régimen, sin embargo, no debiéramos confundir, lo que suele ser
frecuente, republicanismo con antimonarquismo. No todos los
antimonarquismos -desde las dictaduras al anarquismo - pese a aborrecer los
regimenes monárquicos, no propugnan el mismo tipo de gobierno republicano,
puede que hasta se trate de sistemas encontrados. En el terreno cultural, una
cultura republicana, aparte de laica - separación Iglesia/Estado e incluso con
cierto toque anticlerical - propugna la igualdad, fraternidad (solidaridad) y desde
1
- Pere Gabriel: “Republicanos y federalismo en la España del XIX. El federalismo catalán”. Historia y
Política. Ideas, procesos y movimientos sociales. Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, núm. 6 (2001),
pags. 31 y ss.; Mª Dolores Ramos: “La República de las librepensadoras (1890-1914): laicismo,
emancipismo, anticlericalismo”. Ayer, Revista de Historia Contemporánea. Madrid, 2005 (4), pag.45-74.
2
“Republicano: Aplícate al ciudadano de una república y al que es afecto a este género de gobierno”.
Diccionario de la Real Academia Española de 1869.
3
Según cierta visión ultramontana: “República igual a fórmula primitiva de gobierno de Pueblos”.
4
“República: Lugar donde reina el desorden por exceso de libertades”. Una de las varias acepciones del
Diccionario de la Real Academia Española de 1970.

2
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

luego la libertad; mientras que monarquismo se entiende históricamente en


sentido jerárquico, clasismo y orden social tradicional. Y en cuanto al contenido
económico, la fórmula de la emancipación social se queda a medio camino
entre el internacionalismo y el liberalismo económico smithiano5. El
republicanismo, pese apequeñas diferencias de grado y de momentos, es
reformista, jamás revolucionario. Incluso el radicalismo no cuestiona principios
básicos tales como individualismo y propiedad, etc. y todos otros “valores” tan
queridos para los liberales. Se trata más de nivelar fortunas que de igualar
condiciones económicas. Incluso socialmente, el republicano se distingue
(visualmente) por una peculiar forma de vestir, frente a la de los grandes
señores y, por supuesto, también a distancia del obrero: La típica visera en
contraposición al sombrero de hongo o la boina puede ser un símbolo, pero no
el único. Sus círculos de recreo, sus lecturas, su prensa y en no pocos casos
sus diversiones llevan un sello distintivo.
Si ser antimonárquico6 no es equivalente a propugnar el mismo
paraguas republicano - con la distancia que puede haber entre la Alemania
hitleriana, la Rusia estalinista o las propuestas anarcosindicalistas- no es
menos cierto que bajo la fórmula republicana - sin salirnos de nuestro período
histórico- encontramos propuestas republicanas bien diversas como las que
van desde el unitarismo de tipo centralista hasta el federalismo más
cantonalista. Sin embargo, pese a estas y otras diferencias históricas, sí tiene
los republicanos unas cuantas referencias o denominadores comunes que nos
van a permitir hablar de republicanismo y, en nuestro caso, de prensa
republicana; aunque partiendo de la premisa de aceptar constatables
diferencias.
Lo primero que todo republicano rechaza por definición es la fórmula de
régimen monárquico y máxime si parte del principio hereditario. El legitimismo
monárquico para un republicano se halla en las antípodas de su propuesta, por
incompatible la “herencia histórica” con el principio de igualdad del ser humano,
que en el terreno político es la que hay entre súbdito y ciudadano. Es verdad,
que el posibilismo republicano aceptará de mejor gana la fórmula monárquica
no hereditaria, como puede ser el amadeismo en España, que la hereditaria;
aunque lo cierto es que luego el posibilismo castelariano no hace ascos al
borbonismo restaurado.
Sociológicamente, el republicanismo se nutre de clases medias,
pequeña burguesía y ciertos sectores artesanales más que obrerismo, aunque
algunas formaciones, como el lerrouxismo, puede recolectar seguidores entre
ciertos sectores obreros no propensos a encuadrarse dentro de la disciplina
internacionalista. Incluso hasta es posible, como de hecho ocurre en España
tanto en la Primera como en la Segunda República, que su advenimiento se
produzca pese a que no haya un contingente político mínimo de republicanos.
Repúblicas sin republicanos, fruto más de un antimonarquismo (isabelino y
alfonsino) que propiamente de un empuje propio (republicano). Y, en ambos
momentos, lo que posiblemente no sea casual, y desde luego no indiferente
para la parroquia y regímenes republicanos, es que ambas surgen en medio de

5
Según la visión internacionalista: República es igual a “fórmula defensiva de la burguesía ante la
presión social de las clases trabajadoras” y por lo tanto “no es una vía útil para la emancipación de la
clase trabajadora”.
6
- Ante la elección de Amadeo I (16-XI-1870) se forma un frente antiamadeísta de veintiocho periódicos
madrileños, entre los cuales encontramos prácticamente a todos los republicanos, pero también a carlistas
como La Esperanza, Altar y Trono, etc.

3
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

las dos primeras grandes crisis del capitalismo (1873 y 1929). Momentos no
precisamente ideales para poner en marcha sistemas de gobierno nuevos,
puesto que sobre todo el fracaso, invariablemente, se les colgará en su debe.
Desde luego que las situaciones no se encaran precisamente de la misma
manera estando en la oposición7 que teniendo que enfrentarse directa y
urgentemente con problemas acuciantes y máxime cuando se plantea su
solución desde voluntarioso mesianismo. En la oposición se puede ser radical y
hasta utópico. En el gobierno, y máxime si las fuerzas de oposición son
poderosas y apuntan en dirección contraria, hay que hacer frente a los
problemas vitales antes que a los políticos. Los problemas sociales en ambas
etapas (1873 y 1931-36) van obligar a los gobernantes republicanos, sin
instrumentos adecuados y sin experiencia política, a afrontar problemas
seculares, que se presentan como inaplazables. Bien es verdad que otros,
como en cantonalismo o radicales reivindicaciones sociales, contribuyen lo
suyo para que el sistema haga aguas antes de poder consolidarse.
Como se puede apreciar, simplemente con lo apuntado, el concepto o si
se quiere lo que se entiende por republicano entre mediados del XIX (1868) y
el pronunciamiento militar - convertido en guerra civil- de julio (1936) es
polisémico e incluso ambiguo, según el ángulo de enfoque y el momento
histórico. Aspecto, junto a otros, que no debiéramos de olvidar al tratar de
encarar esta problemática.

B) El peso del republicanismo en la vida española.


Resulta ciertamente difícil medir el peso del republicanismo en la vida
española, máxime a partir de esa definición tan abierta e incluso contradictoria
expuesta; además de que en cualquier movimiento y/o partido hay muchos
aspectos (presencias e influencias) imposibles de cuantificar. Así podríamos
decir que, en cierto modo, el peso oficial sí puede ser más o menos medible,
pero el peso real (social) resulta imposible de aquilatar. Sin embargo, son
aspectos que deben ser tenidos en cuenta a la hora sopesar y valorar el papel
del republicanismo en las distintas facetas de la vida española.
Una primera forma – medible - de constatar la presencia del
republicanismo en la vida política española es a través del número de
diputados republicanos en las Cortes españolas. Sin olvidarnos de una cautela
no despreciable, la manipulación (amañamiento) de resultados, que en el caso
del republicanismo hay que sospechar que es aun mayor que por lo que hace a
los dos grandes partidos turnantes.

7
“Todos sabemos - después de un amplio recorrido iniciado por algunos hace ya bastantes años - que a lo
largo del siglo XIX el republicanismo en España fue un movimiento expulsado y marginado justamente
de los principales espacios de poder y dirección de la sociedad, al que le costó incluso su reconocimiento
como movimiento político de oposición”. Pere Gabriel: “Elites y república. Sobre las elites profesionales
y económicas en el republicanismo español del siglo XIX”. Historia Contemporánea, 2000 (2), nº 23,
pag. 510.

4
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

Presencia Republicana en el Congreso (no incluye al PSOE)


AÑO TOTAL ESCAÑOS ESCAÑOS REPUBLICANOS PORCENTAJES
1869 352 89 25,28
1871 391 52 13,3
1872 391 52 13,3
1872 391 78 19,95
1873 391 344 87,98
1876 391 1 0,26
1891 399 31 7,77
1896 401 1 0,25
1898 401 14 3,49
1901 402 18 4,48
1903 403 36 8,93
1905 404 30 7,43
1907 404 17 4,21
1910 404 37 9,16
1914 408 22 5,39
1918 409 15 3,67
1920 409 15 3,67
1923 409 11 2,69
1931 470 280 59,57
1933 470 159 33,83
1936 473 176 37,21

Presencia Republicana en el Congreso. Porcentajes


90
85
80
75
Porcentaje de escaños

70
65
60
55
50
45
40 Columna F
35
30
25
20
15
10
5
0
1869 1871 1872 1872 1873 1876 1891 1896 1898 1901 1903 1905 1907 1910 1914 1918 1920 1923 1931 1933 1936

Años

Sería también muy interesante poder cuantificar la presencia de


republicanos, y de qué tendencias, en la vida municipal (concejales y alcaldes)
y/u otros organismos más o menos oficiales. Sin embargo, resulta una labor
tediosa y no imprescindible para nuestro planteamiento en este caso.
Por lo que se refiere a la presencia social y cultural del republicanismo,
su cuantificación resulta aun mucho más inaprensible; pero, por lo que
sabemos, su actividad suele ser muy destacada ya desde mediados del XIX en
lugares como Ateneos, Asociaciones diversas, muchas de carácter
humanitario, defensa de derechos, etcétera. Por supuesto, que se puede
detectar el rastro de presencias republicanas en otra muchas actividades
(literatura, cine, etc.), pero especial atención deberíamos prestar, por la
temática aquí abordada, en las Asociaciones de Prensa y/o a todas aquellas
organizaciones, como sindicatos, etc. que de alguna forma tengan algo que
ver con los medios de comunicación social.

5
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

II- Los márgenes del campo de juego.

Difícilmente podemos valorar no sólo la presencia (número) y, sobre


todo, los contenidos, sino tenemos en cuenta qué tipo de campo de juego tiene
acotada la prensa republicana en cada una de las diversas etapas políticas por
las que atraviesa España durante esas seis largas décadas. Los “humores
políticos” de cada gobierno que se plasman en la legislación e incluso en la
forma en que cada autoridad aplica legislación a quién y de qué modo. Así el
grado de libertad efectiva, la que realmente cuenta a la postre, depende no sólo
del marco legal, puesto que hay muchas otras fuerzas - Iglesia, Ejército, lobbies
diversos- que dejan sentir su peso censor en todo o en parte, según vean
atacados sus respectivos intereses y/o privilegios.
La prensa republicana, así como otros medios de comunicación
asimilados, salvo en las dos etapas republicanas, diríamos que no goza de
grandes simpatías por parte del poder; sin embargo, hay diferencias, incluso
notables, cuando quienes detenten el poder son los liberales o los
conservadores, y si se trata de momentos normales o por el contrario críticos.
Dicho esto, no hay que olvidar que por filtros mayores pasa la prensa
internacionalista - no digamos la anarquista- e incluso la prensa
carlista/tradicionalista en muchos momentos tropieza con no menos obstáculos
que la prensa republicana. Sin embargo, al tratarse de facciones, en ambas
formaciones, unas más radicalizadas que otras, mientras que las más
posibilistas/ acomodaticias son el florero para poder presumir de liberalidad con
los medios, las más radicales pueden tener un trato (censura) muy similar a las
internacionalistas.
El estallido de “La Gloriosa” Revolución lo es contra un modelo liberal
demasiado restrictivo, que parte de la Constitución de 1845, sigue con Ley
Nocedal de 1857, Cánovas 1864 (Jurisdicción militar) y sobre todo las medidas
adoptados por, el otrora periodista radical, González Bravo, para tratar de
evitar el destronamiento de Isabel II.
Al romperse el dique, por convicción, sin duda, pero también por tener
que reconocer legalmente lo que es una realidad de facto en la calle, Sagasta
(Ministro de Gobernación) -decreto del 23 de octubre de 1869- trata de
objetivar realmente los mecanismos censores y, salvo casos de urgencia - que
los habrá y muchos durante el Sexenio con tres guerras abiertas- tratará de
que sea la vía judicial y no la administrativa (gobierno) los encargados de
aplicar la legislación al caso. Hasta finales de 1873, y especialmente durante la
Primera República, el grado de libertad para toda la prensa es máxima; salvo
algunas restricciones para los republicanos en los momentos de búsqueda de
rey para el vacante trono español. La situación para la prensa cambia durante
1874 en que las medidas represoras se dejan notar con más fuerza
especialmente contra los órganos republicanos más radicales.
Los esfuerzos de Cánovas, a partir de comienzos de 18758, durante el
primer quinquenio restaurado - hasta la Ley de Prensa de 1879- prohíbe que
cualquier periódico se permita apuesta antimonárquicas. La prensa
republicana, aunque no solamente, verá seriamente coartada su libertad en

8
- Decreto del 31 diciembre de 1875 y sobre todo el del 29 de enero de 1875: “Se prohibe asimismo
proclamar y sostener ninguna otra forma de Gobierno que la monárquico-constitucional (...). Art. 3ª.
Véase también el 2º en el mismo sentido.

6
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

este sentido9. Sin embargo, la misma fragmentación y enfrentamientos internos


facilita la labor de control por parte del gobierno de turno10.
Sin embargo, el cambio real en materia de comunicación no se produce
hasta la llegada (1881) de los Liberales al poder(Sagasta) y legalmente hasta la
aprobación de la Ley de 1883, de tan larga vida. Su esencia radica, recogiendo
aquel principio sagastino del Sexenio (23 de octubre de 1868) que debe ser la
vía judicial la que básicamente se encargue de entender en caso de presunta
vulneración del marco legal. Legislación que será capaz de afrontar con éxito,
sin necesidad de tener que llegar a recursos extremos, incluso situaciones
críticas: Muerte de la Reina y sobre todo del Rey (Alfonso XII), pronunciamiento
de Villacampa (1887), Guerra de Cuba (1895-98), Semana Trágica (1909) e
incluso Anual (1921) en que como máximo será el correspondiente Capitán
General en su respectiva demarcación, sin olvidarnos de más de una decena
de veces y media que en alguna parte de España se declara el estado de
alarma o excepción, el que se encargue de limitar la libertad de la prensa; pero
incluso en estos casos, en el resto del territorio nacional el marco legal básico
sigue siendo un referente. Y tampoco nos olvidamos del importante recorte que
supone la Ley de Jurisdicciones (1906), posiblemente más como efecto espada
de Damocles, que como aplicación efectiva. En todo caso, y sin pretender
pintar un país de maravillosa libertad, en que la prensa republicana se puede
desarrollar libre y arropadamente, sí que es la culminación del modelo liberal,
hasta desembocar en la dictadura Primorriverista, en que la prensa española
va a gozar de unos años, pese a indudables cortapisas, de mayor libertad
hasta la Segunda República.
El paréntesis de Primo de Rivera es peculiar con respecto a la prensa,
como casi en todas sus contradictorias actuaciones. La Constitución de 1876,
que prohíbe la censura previa, así como la Ley de 1883 seguirá, teóricamente,
vigentes, pese a lo cual no dudará en someter a la prensa a la censura previa y
también a la represiva, con gran dureza en algunos momentos, sobre todo con
respecto a la anarquista, con gran distancia de la socialista
(¿colaboracionista?) y mucho más permisivo con la republicana; en todo caso,
no olvidemos que están en pleno funcionamiento los censores, aunque con
actuaciones muy diferencias e incluso contradictorias, pero a la postre con
censura previa establecida legalmente. Y Primo de Rivera es un monárquico
convencido hasta el punto de acudir a la fórmula dictatorial para tratar de salvar
dicho sistema.
La tragedia de La Segunda República (1931-36) es que no pudo ser un
paradigma, como pretendía por definición (filosofía), de la libertad de expresión.
Los factores, en los que no vamos a entrar aquí, que hicieron abortar tan loable
intención, son de tipo internacional, pero también y/o de matriz interna:
comunismo, fascismo, anarquismo, catolicismo, profundos desequilibrios socio-
económicos, regionales, culturales, etcétera.

9
- El Ministerio-Regencia, presidido por Cánovas, suspende de forma cautelar a los siguientes periódicos
republicanos: La Discusión, El Orden, La Igualdad, El Pueblo, La Bandera Española y El Cencerro.
10
- Los grupos republicanos que salen del Sexenio Democrático son: Federalismo de Pi y Margall, el
unitarismo de Salmerón y el posibilismo castelariano. Como restos del viejo (tradicional) republicanismo
quedarían grupúsculos dispersos, entre los cuales hay que citar, al otrora progresista, Ruiz Zorrilla última
cabeza visible de esta ya anacrónica tendencia. No olvidemos que en 1880 se crea el Partido Democrático
Progresista, bajo la dirección de Salmerón y Ruiz Zorrilla ( desterrado en Francia), dentro del cual se va a
producir una división un año después (1881).

7
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

Formalmente se vuelve a instaurar el marco de 1883, mediante el


Estatuto Jurídico -15 de abril de 1931- del Gobierno Provisional. Sin embargo,
pervive una fuerte restricción como es la Ley de Jurisdicciones (1906), que se
suprime el 17 de abril de 1931. Sin embargo, las pertinentes rectificaciones en
el Código de Justicia Militar no se introducirán hasta el 27 de agosto de1932.
La oposición abierta e incluso declarados enemigos al régimen republicano
hacen acto de presencia desde muy pronto. Con el fin de consolidar el nuevo
régimen, se aprueba la Ley de Defensa de la República el 20 de octubre de
1931, que estará vigente hasta el 29 de agosto de1933. Sin embargo, dicha
ley resulta anticonstitucional a partir del momento que se aprueba la nueva
Constitución (diciembre de 1931) y en concreto por lo que se refiere a la
prensa11. Habrá que introducir una salvedad en dicho texto fundamental, para
poder disponer de un instrumento de control, que se va aplicar especialmente a
la prensa de derechas.
Las multas e incluso recogidas son numerosas. La realidad cotidiana va
por unos caminos bien distintos de las proclamaciones y legislación
republicana. Atención especial merecerán por su potencial peligrosidad
subversiva del orden establecido democráticamente, ante la creciente
oposición militar, los periódicos político-militares que son prohibidos por la ley 9
de marzo de 1932. La Ley de Defensa de República, que goza de muy mala
prensa (derechas) es sustituida -incluso hay un cierto solapamiento entre
ambas- por la Ley de Orden Público (28-VII-1933), que en la práctica cumple
sus mismas funciones, por lo que se refiere a la prensa. En dicha ley se
contemplan una serie de situaciones especiales como Estados de Prevención,
Alarma y Guerra12, la posible censura previa13 o medidas represivas como
suspensiones14 e incluso arrestos15. Bien es verdad que cabía el recurso al
Tribunal de Garantías Constitucionales (14-VI-1933), pero que en la práctica
retrasaba el levantamiento, en el mejor de los casos, de las medidas
restrictivas aplicadas por el gobierno.
A esta legislación se recurrirá básicamente durante el Segundo Bienio
(radical-cedista) a partir de la Revolución de Octubre (1934), con la imposición
incluso de la censura previa, para limitar y controlar los medios de
comunicación social. Los intentos de aprobar una nueva Ley de Prensa en
1935, de inspiración católica, pese a lo avanzado de los trabajos, no cuajará, lo
que al menos formalmente hubiese supuesto la desaparición de la Ley de
1883.
A partir del triunfo del Frente Popular (febrero de 1936) y hasta el
levantamiento militar (18 de julio), los problemas de los medios de
comunicación, y más en concreto de la prensa, serán otros más allá de los
estrictamente legales. En un contexto social radicalizado, la legislación, cuando
más debiera ser respetada, pasa a un segundo plano y/o a ser utilizada de
forma parcial.
En resumen, no debemos olvidar, al analizar la trayectoria de la prensa
republicana y la consiguiente opinión pública conformada, el contexto en que
éstas se devuelven, como se ha podido apreciar de forma somera pasa por
situaciones bien distintas a lo largo de estas diversas y tensas seis décadas
11
- Art. 4
12
-Art. 2
13
-Art. 34
14
-Art. 39
15
- Art. 47

8
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

analizadas (1868-1936). Si no tuviésemos en cuanta esta realidad


condicionante de partida el análisis de los diversos medios de comunicación así
como de sus contenidos, los efectos sobre la opinión pública perderían su
significación más profunda (histórica).

III- La combativa prensa republicana.

Lo primero que habría que decir por lo que se refiere a los medios de
comunicación durante esta etapa es que, pese a que la prensa sigue
conservando un lugar destacado dentro de los diversos instrumentos de
comunicación, se han venido a sumar otros nuevos como son el cine y la radio,
amén de algún que otro novedoso como puede ser la cartelería, misiones
pedagógicas, etcétera. Sin desconocer esta realidad en esta a la fuerza
condensada descripción, me voy a centrar únicamente en la prensa escrita.
La prensa republicana seguramente no se podría concebir separada de
otros muchos periódicos, pero especialmente de la carlista y, desde comienzos
del XX, de la “buena prensa” católica. El debate clericalismo/anticlericalismo -
dos caras antagónicas de una misma realidad histórica- se contraponen y en
cierto sentido se necesitan como parte esencialista de la dialéctica ideologico-
política. Sin embargo, entre ambas flotas periodísticas, católica y republicana,
existen diferencias significativas: primero, en cuanto al distinto grado de
ideologización; segundo, no existe una única prensa “oficialmente” republicana,
a diferencia de la católica, puesto que no hay ni una autoridad única, ni
ortodoxia y menos una disciplina férrea a diferencia de la católica. Tampoco los
católicos cuentan con un partido político oficial (Democracia Cristiana) a
diferencia de los diversos partidos/facciones republicanas. Pero sí tienen algo
en común, la “buena prensa” (imagen) que entre las respectivas parroquias -
derechas e izquierdas- tienes ambas formaciones clericales/anticlericales, la
declarada y agresiva, casi siempre, dialéctica que van a mantener a lo largo de
la etapa en torno a conceptos básicos como origen de la soberanía, laicismo
(relaciones Iglesia/Estado), etc. En cierto modo es imposible estudiar la opinión
pública republicana sin tener en cuenta el contrapunto católico-tradicional.
También otras visiones, pero fundamentalmente la dialéctica republicana frente
a la católica, por definición conservadora en el terreno socio-político y cultural.

A) Evolución cuantitativa. La foto oficial.

El primer aspecto que podemos considerar16 para tratar de acercarnos al


conocimiento de la prensa republicana es, dentro de las conocidas limitaciones
y deficiencias de las estadísticas de prensa17, ver su evolución cuantitativa18.

16
- Debemos partir del hecho que la prensa española, especialmente la política, se concentran
fundamentalmente en Madrid, al menos la que tiene más irradiación nacional; aunque este porcentaje se
va reduciendo paulatinamente hasta la II República, no debemos olvidar que en 1863 la prensa que utiliza
el franqueo concertado (Timbre de periódicos), el 76,71 % se factura en Madrid, le sigue, a gran
distancia, Barcelona con el 4,92%; Cádiz, 1,95 %; Valencia, 1,39 %; Sevilla, 1,21 %, etcétera. La
concentración en la capital de la monarquía es un hecho incontrovertible.
17
- Datos sueltos tenemos casi desde los primeros momentos (1861), pero parciales y muy poco de fiar.
Las primeras estadísticas que vamos a manejar principalmente son de 1887, 1892, 1900, 1913, 1920 y
1927.

9
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

Crecimiento de la Prensa periódica por


quinquenios durante los años 1861 a 1925

700
600
500
400
300
200
100
0
66 5

71 0

76 5

81 0

86 5

91 0

96 5

01 0

06 5

11 0

16 5

21 0

5
18 86

18 87

18 87

18 88

18 88

18 89

18 89

19 90

19 90

19 91

19 91

19 92

92
-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1

-1
61
18

Evolución por materias entre 1887 y 1913.


MATERIAS 1887 1892 1900 1913
Políticas 497 481 520 583
Religiosas 118 121 103 150
Científicas, literarias, artísticas, profesionales. 242 234 342 517
Intereses diversos 271 300 382 730
TOTALES 1128 1136 1347 1980

Evolución de la Prensa Política entre 1887 a 1913.


PRENSA POLÍTICA 1887 1892 1900 1913
Anarquistas 2
Católicos 89
Conservadores 50 70 59 52
Independientes 78 64 192 154
Integristas 10 9
Liberales 113 102 65 79
Regionalistas 20 16
Republicanos 131 128 70 110
Socialistas 7 9 17 26
Tradicionalistas 35 34 26 38

Clasificación por materias e ideología en 1920.


MATERIAS Nº DE PERIÓDICOS PORCENTAJES
Políticos 339 14,81
Religiosos 339 14,81
Información no especializada 283 12,36
Fomento y defensa de intereses de clases y profesionales 153 6,68
Bellas artes, bibliografía literatura. 137 5,99
Acción social católica 129 5,64
Administración 127 5,55
Ciencias médicas 123 5,37
Recreos, deportes, espectáculos. 81 3,54
18
- Celso Almuiña: “Aproximación a la evolución cuantitativa de la prensa española entre 1868-1930”.
Investigaciones Históricas (Universidad de Valladolid), núm. 2 (1980) pp. 295-343.

10
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

Instrucción pública, pedagogía, educación. 78 3,41


Comercio y navegación 77 3,36
Otros asuntos 423 18,48
TOTAL 2289 100,00

PRENSA DE LA DERECHA PRENSA DE LA IZQUIERDA


Católicos 50 Comunistas 19
Conservadores 32 Liberales 59
Integristas 9 Reformistas 2
Tradicionistas 16 Republicanos 57
Socialistas 41
TOTAL 107 TOTAL 178

Clasificación de la Prensa Política en 1927


POLÍTICOS Católicos 46
Comunistas, Sindicalistas, etc. 3
Conservadores 17
Españolistas 8
Independientes 17
Integristas 8
Liberales 32
Reformistas -
Regionalistas 8
Republicanos 20
Socialistas 24
Tradicionalistas 9
Unión Patriótica 27
TOTAL PERIODICOS POLÍTICOS 223

Número de diarios de información general existentes al inicio


19
y al final de la 11 República en las principales ciudades
------------------------------------------------------------------------------------
Ciudad Abril 1931 Julio 1936
-------------------------------------------------------------------------------------
Madrid 30 21
Barcelona 27 24
Valencia 7 6
Sevilla 6 4
Zaragoza 4 3
Bilbao 8 7
Málaga 5 4
Murcia 4 4
Granada 4 4
Valladolid 2 2
La Coruña 4 3
San Sebastián 6 7
Las Palmas 6 8
Alicante 7 4
Santa Cruz de Tenerife 4 4
Palma de Mallorca 4 4
Santander 4 4
Oviedo 3 4
Córdoba 5 4
Cartagena 5 4
Totales...................... 145.................................. 125

19
- Cuadro elaborado por Antonio Checa Godoy: Prensa y Partidos Políticos durante la II República.
Salamanca, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1989, pag. 16

11
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

De los datos anteriores, señalar únicamente algunos de los aspectos más


destacados desde nuestra perspectiva:
1- El crecimiento constante publicaciones periódicas entre mediados del siglo XIX
(1861) y hasta la Dictadura de Primo de Rivera (1925), sobre todo a partir de la
segunda década del siglo XX, pasada la crisis de credibilidad y al calor de la Gran
Guerra. En 1913 prácticamente se duplican el número de publicaciones, comparado
solo con 1887.
2- El dominio aplastante de la prensa política en todo momento en relación con
otras materias. Es cierto que es un campo mimado por “ayudas externas” a este
tipo de periódicos; no obstante, ello no es óbice para poder afirmar que la “política”
interesa a los lectores.
3- La prensa republicana, o al menos la se clasifica como tal, es, dentro de la
política, el grupo más numeroso, salvo bajo los obstáculos de la censura
primorriverista (datos de 1927). Datos aun más reducidos si se tiene en cuenta que
el número total de periódicos ha crecido notablemente.
4- A la altura de 1920, llama la atención que los periódicos religiosos (ideológicos)
es hayan puesto a la altura de los políticos y muy cercanos la “información no
especializada”. Sin embargo, la prensa de la “derecha” (107 publicaciones) se halla
bastante alejada de la de “izquierdas” (178). La prensa republicana casi está a la par
– en número de periódicos- de los liberales y no lejos andan los católicos, la “buena
prensa”. La Iglesia ha dado, desde comienzos de siglo, un salto espectacular en este
sentido.
5- La Dictadura de Primo de Rivera, con la puesta en marcha de una serie de
medidas represivas (censura previa) y obstaculizadoras contra la prensa de
izquierdas, consigue primero que la “prensa política” (9,9 %) pase a un segundo
plano (despolitización) frente a la de información general, religiosa y profesional. Y
dentro de la prensa política está muy claro el retroceso de la de izquierdas en
general. Es incluso muy revelador que la prensa socialista sea más numerosa
(¿colaboración con la Dictadura?) que la republicana.
6- Según los datos que aporta Checa Godoy, en primer lugar, el número de
periódicos “republicanos” crece en conjunto de forma notable en relación con etapas
anteriores; pero, hay una segunda consideración que hacer, a medida que
avanzamos en la etapa, comparado el comienzo con el final, se produce una
reducción de cierta importancia (14%).

B) Algunos portavoces significativos.


Es realmente difícil, salvo contados casos, poder espigar algunas
publicaciones republicanas realmente significativas y representativas de larga
duración. La fragmentación y corta duración es la característica fundamental de este
tipo de publicaciones periódicas20.
Del Sexenio Democrático, pese a la politización del mismo, no debiéramos
olvidar que la prensa de noticiosa se alza con la primacía de las tiradas - Las
Novedades, La Correspondencia de España y muy pronto El Imparcial- lo que quiere
decir que ya existe un amplio sector de la sociedad española que se decanta más
por la información que por el duro mensaje, sea en clave ideológica y/o política. De
20
- Aunque aquí partimos de 1868, no debiéramos olvidar, que bajo Isabel II encontramos ya prensa
democrática. Algunos títulos: La Discusión, El Pueblo, Soberanía Nacional, La Democracia (Castelar), La
Salud Pública, etc. En tirada aproximadamente un 10% de la que circula por correos. María Cruz Seone:
Historia del Periodismo en España. 2-El Siglo XIX. Madrid, Alianza Editorial, 1983, pag. 252.

12
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

todas formas, en conjunto la tirada de los periódicos políticos supera ampliamente a


los noticiosos. Y dentro de los políticos, pese a la falta de datos y escasa fiabilidad
de las estadísticas, los democrático/republicanos parecen ocupar un lugar de cierta
importancia, aunque sea la progresista -campos ciertamente difíciles de delimitar- la
que en principio, al menos, lleva la voz cantante.
Entre los periódicos más republicanos más significativos de esta etapa cabria
citar: La Igualdad (Andrés Mellado, federalista), La Discusión (Bernardo García,
castelariano), El Pueblo (Pablo Nogués), La República Ibérica (M. Morayta), El
Sufragio Universal (Miguel Jorro), Gil Blas (Luis Rivera), Federación Española
(Rodríguez Solís), La Ilustración Federal (Rodríguez Solís)21. A los que habría que
suma, según Gómez Aparicio22, casi una veintena más de prensa federal muy
radicalizada: La Revolución, El Hijo del Pueblo, La Democracia Republicana, El
Pueblo Rey, etcétera; pasando por el gran número de periódicos satíricos (decena y
media), El Combate de Paúl Angulo hasta el anarquista (1873) Los Descamisados
(Perillán Buxó)23. Ya en 1874, El Orden (castelariano), propiedad de Moreno
Rodríguez. De todos ellos, el más popular es la federalista La Igualdad (15/20.000
ejemplares).
Si pasamos a la Restauración, tras la suspensión inicial de la prensa
republicana24, el primer periódico republicano, aunque en principio tiene que disimular
su ideología, es El Solfeo (1875-78), de corta tirada (¿2.000 ejemplares?). El
mortecino La Unión (1878-84). Mayor impacto tendrá El Globo (1975- 1896) del
posibilismo castelarino; aunque el periódico sigue, al adquirirlo (1896) Romanones el
periódico cambia de ideología. La Democracia El Demócrata (1875- 1881). El
Manifiesto (1880). El Progreso (1881). La Prensa Moderna, La República
(federalistas), etcétera.
La escisión (noviembre de 1881) del Partido Democrático Progresista “Con no
menos de treinta periódicos- diarios y no diarios- repartidos por todo el país, venía
contando hasta entonces esa fuerza” supuso el desmoronamiento de la prensa
republicana en torno a dicho partido25.
Para tratar de recomponer las desavenencias internas, en 1882, se intenta
constituir una Liga de Prensa republicana, a la que se suman once periódicos
madrileños, entre ellos El Liberal (Mariano Arús)26, pero con escasa efectividad.
Aparte27 de El Liberal (republicano sui generis), el periódico republicano de mayor
incidencia es El País (1887-1921) por duración y tirada (¿40.000 o más bien entre
15/10.000 ejemplares) es el periódico republicano de mayor influencia; muy popular y
de un claro signo anticlerical, apoyará a la conjunción republicano-socialista; por su
dirección pasan: Catena, Lerroux, J. Dicenta, Ricardo Fuentes (Pedro Barrantes) y
Roberto Castrovido.

21
- Rodríguez Solís, E: Historia del Partido Republicano, Madrid, 1892.
22
- Pedro Gómez Aparicio: Historia del Periodismo Español. Madrid, Editora nacional, 1967. Tomo II, pags 140
y siguientes.
23
- Sin olvidarse de la prensa republicana de provincias, en su mayoría federalistas, que sobrepasa la veintena de
títulos. Cfr. Mª Cruz Seone: Historia del Periodismo, ob. cit. Pag. 275.
24
- Véase nota 9.
25
- Puede verse la relación detallada en Pedro Gómez Aparicio: Historia del Periodismo Español. Madrid, Editora
Nacional, Tomo II, pag. 438-39.
26
- Relación en Pedro Gómez Aparicio: Ob. cit. Tomo II, pags 453-54
27
- En 1889, el Marqués de Santa Marta (Enrique Pérez de Guzmán el Bueno), propietario de la federal La
República, intenta una nueva coalición de prensa republicana a la que el número de periódicos adheridos es más
bien reducido. Véase la relación en Pedro Gómez Aparicio: Ob. cit. Tomo II, pags486-88.

13
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

De Barcelona destacaríamos El Diluvio (¿1879?-1936), muy combativo y


de una tirada nada despreciable (¿1905:10.000 y en 1915, 17.000?). y La Publicidad
(1878-1906), con una tirada voluble (¿1905, 7.000 y 1920, 25.000 ejemplares),
lerrouxista.
Menor tirada e influencia tiene España Nueva (Madrid,1906-1919, Rodríguez
Soriano), con simpatías hacia el catalanismo y obrerismo; duramente combativo
contra el trust (Sociedad Editorial) y Maura. Dentro de la órbita lerrouxista giran: el
semanario El Progreso (1899-19091), con una tirada de cierta importancia (¿15.000?)
y que cuenta con colaboradores anarquistas. Rebeldía (1906), El Intransigente (1907),
El Radical (1910-16) y Los Bárbaros (+1917).
Del área valenciana, el tercer foco en importancia de republicanismo tenemos
que destacar El Diario Mercantil Valenciano (1872) en la órbita de Salmerón y luego
del reformista Melquíades Álvarez. El Pueblo de Blasco Ibáñez. El Radical (+1910)
de Rodríguez Soriano.
Habría que incluir aquí a otra serie de periódicos28, importantes, que podríamos
calificar de filo republicanos o tal vez accidentalistas, algunos de los cuales, en la
órbita de Ortega y Gasset, hacia finales de la Dictadura serán arietes importantes
para traer la República. Entre esos periódicos condescendientes y/o con declaradas
simpatías hacia planteamientos (valores) republicanos podríamos citar a los dos
diarios más influyentes en su momento como son El Liberal y El Sol, pero también a
Crisol, Luz, La Tierra, etc. El mismo Juan Marcha pone una vela con la izquierda (La
Libertad) y otra con la derecha, por si acaso (Informaciones).
Aunque con la proclamación de la Segunda República29, salvo contados
casos que se siguen declarando abiertamente monárquicos (ABC, Blanco y Negro, La
Epoca, La Nación)), la mayoría, con mayor o menor convencimiento
(adaptacionismo), parecen participar en el juego democrático cada uno de sus
respectivas posiciones políticas. Por su parte, la prensa militar (La Correspondencia
Militar, El Ejército Español, Ejército y Armada y Diario de la Marina), desde muy
pronto, con pequeñas diferencias de matiz, comienzan a inmiscuirse, como siempre lo
habían venido haciendo, en temas estrictamente políticos, desde una perspectiva
cuando menos hostil al régimen republicano y especialmente al azañismo (reforma del
ejército), de ahí Azaña termine por prohibirla (1932).
Aunque en principio, de forma genérica, podemos que la mayor parte de la
prensa española acepta o al menos se acomoda al nuevo régimen republicano30; sin
embargo, dado el pluralismo e incluso enfrentamiento entre los distintos sectores
socio-políticos, en dónde predomina la visión de sindicato, partido y/o grupo
28
- En las Estadísticas de Prensa citadas, véase por ejemplo las de 1920 y 1927, aparece una relación detallada, por
provincias, de aquellos periódicos que ellos se auto califican de “republicanos”. Lista ciertamente numerosa, pero
que el número revela precisamente fragmentación y en general reducida tirada. Para ver la situación en los
momentos previos a la Segunda República es imprescindible la importante obra de Antonio Checa Godoy: Prensa
y Partidos Políticos durante la II República. Salamanca, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1989,
pags.12 y siguientes. Véase también el índice de diarios. Obra imprescindible para el período.
29
- Obra clave y de obligada consulta para esta etapa es la de Antonio Checa Godoy: Prensa y partidos políticos
durante la II república. Salamanca, Ediciones Universidad, 1989
30
- Un ejemplo paradigmático en este sentido nos lo ofrece El Norte de Castilla (Valladolid), propiedad nada
menos que de Santiago Alba (Bestia negra de la Dictadura). Santiago Alba, “monárquico de razón” (pese a no
poder ver a Alfonso XIII, por permitir que le hubiesen perseguido injustamente en el régimen primorriverista), es
propietario de este importante periódico castellano. En 1931, tiene al frente del mismo a un monárquico de
“corazón” (Federico Santander). Santiago Alba, aunque no siente personal afección por el nuevo régimen (No
obsta para que termine por presidir las Cortes), “respeta la voluntad del pueblo español”- Destituye al incorregible
monárquico Santander, que lo acoge el ABC (será asesinado en Madrid precisamente por su monarquismo sin
fisuras en los primeros días de la sublevación militar) y en su lugar pone al frente del periódico sitúa a un “liberal
de toda la vida” (conservador), Francisco de Cossío.

14
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

(personalismos), el régimen republicano en su conjunto –aunque tenga mucho de


abstracción- no dispone de portavoces más o menos próximos a las tesis
gubernamentales31. Es significativo, en este sentido, que la principal figura
republicana del momento, nos referimos a Manuel Azaña, no consiga disponer de su
propio órgano periodístico, La Política hasta muy avanzada la República (1935),
precisamente cuando va a comenzar el segundo asalto que cuaja en el Frente
Popular32.
Claro que durante la Segunda República, aunque de acuerdo con la taxonomía
establecida al principio la prensa obrera, solo en parte, podríamos incluirla aquí,
puesto que su horizonte social y político se caminaba hacia otros horizontes; sin
embargo, por la participación en gobiernos y/o el mismo peso social que los
Socialistas tiene durante el quinquenio, haya que hacer referencia al menos, al
influyente El Socialista (Saborit, Cabello, Zugazagoitia), Leviatán (Araquistain),
Renovación (Juventudes Socialistas), Claridad (izquierda socialista). Dejamos al
margen al comunista Mundo Obrero (1930- ) con Bullejos, Dolores Ibárruri, Uribe;
¡Ayuda! (Socorro Rojo Internacional), La Batalla, La Nueva Era, etc. Y, dentro de los
anarquista La Tierra, la Revista Blanca, etc. Pero, obviamente, especialmente estas
dos últimas formaciones, difícilmente encajan dentro de los límites que nos hemos
fijado para la prensa republicana; aunque ciertamente también defendieran muchos
de los valores que podemos considerar como republicanos.
Sería imperdonable, aunque se trate de una somera relación, olvidarnos de
revistas como Mundo Femenino (1931) -Clara Campoamor, V. Kent - que tanto
batalló por el voto femenino.
Y si decíamos que los medios de comunicación durante el siglo XX se
diversifican no nos podríamos olvidar de la cadena de emisoras Unión Radio,
claramente al lado del régimen republicano o revistas especializadas como Cinema
Amateur, Cine Art y Filmópolis, Cine-Star y Proyector, Cinegramas, Crónica, etc.33.

IV- Los grandes temas a debate.

En definitiva cualquier medio de comunicación social que se precie trata,


abierta o indirectamente, de crear opinión34, que efectivamente puede derivar en
propaganda abierta y/o publicidad descarada; pero, en todo caso, factores actuantes
a tener en cuenta en la medida que influyen en la toma de decisiones de las personas
tanto individualmente como conjuntos sociales más o menos trabados. En cualquier
intento de explicación histórica, que pretenda abarcar la globalidad de factores,
especialmente por lo que se refiere a la contemporaneidad - incluso para cualquier

31
- En este sentido es significativa la editorial titulada: “Servidumbre de la prensa. El pueblo republicano sin
periódicos.” La Política, 25 de abril, 1935, pag. 1, col 5/6.
32
- Comienza como semanario, dirigido por Luis Bello, el 28 de marzo de 1935 y sólo el 15 de octubre podrá
convertirse en diario, pero con unas dimensiones y alcance realmente muy limitados. Es portavoz confeso de
Manuel Azaña. Reproduce, desde el primer momento (núm. 1, jueves, 28 de marzo de 1935, “El Discurso de Don
Manuel Azaña”), los largos discursos, pese a disponer de escaso espacio, de Azaña y en general de Izquierda
Republicana.
33
- Por razones de espacio, es imposible dedicarle una mayor atención a todo el complejo panorama que presenta
la prensa española durante la Segunda República. Puede verse en manuales generales y/o en Estadísticas de
Prensa, partiendo de la de 1927, citada, y los Anuarios Estadísticos que nos ofrece la República.
34
- Unicamente señalar, porque la cuestión nos llevaría demasiado lejos, solo a cada uno de los temas o períodos
señalados por separado habría que dedicarle más de una monografía. Lo que se pretende señalar es el papel de la
prensa en la conformación de opiniones públicas, aunque solo sea la publicitada, y cómo dichas opiniones, como
fuerzas actuantes (factores históricos), sea como cuarto/primer poder/contrapoder, su capacidad de influencia y/o
transformación es imprescindible en una explicación histórica global.

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Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

época histórica, aunque con diferencias de grado- es imposible ignorar el papel de la


opinión/es pública/as como factor histórico y muy especialmente en épocas de crisis,
en las cuales las diversas opiniones se suelen volver más activas y determinantes.
De ahí que una cuestión es atender a los instrumentos de comunicación y sus formas
de interactuación y otra, aunque íntimamente unidas, el resultado social conseguido,
el cuál, aparte de ser difícilmente medible casi siempre, es la resultante de muchos
imponderables.
A modo de ejemplos significativos y únicamente con la pretensión metodológica
de señalar campos y/o procurar abrir caminos a la investigación en este prometedor
terreno de la opinión pública como factor socio-histórico, nos vamos a fijar en algunos
momentos/temas en que la opinión republicana incide con mayor fuerza y en casos -
especialmente durante las dos etapas republicanas- con mayor éxito.

1- La Gloriosa (1868). El primer gran momento que se le presenta a la


prensa democrático/republicana, al cual además contribuye decisivamente, es con el
triunfo de La Gloriosa Revolución, con el triple “jamás a los Borbones” de los
pronunciados (Prim). Sin embargo, en estos momentos el protagonismo corresponde
a los Progresistas y, como se va a ver muy pronto, se decantan por la fórmula
monárquica, aunque renovada (electiva). Por otra parte, la prensa
democrático/republicana, aunque abundante en títulos, la verdad es al margen de que
las sátiras antiisabelinas y, por extensión antimonárquicas, tengan mayor o menor
impacto popular, lo cierto es que los mensajes republicanos, al menos hasta el
fracaso del amadeismo (1873), no se dejan sentir entre los núcleos de poder, al
menos de forma preocupante.
Uno de los temas básicos (conceptuales) más debatidos, anexo a la forma de
régimen, es el de soberanía nacional, que defiende la prensa progresista, o
soberanía popular de la demócrata/republicana. Es, en el fondo, tratar de afianzar la
legimitidad del poder en una serie de instituciones intermedias (monarca, cortes) o
directamente en el individuo, la autonomía radical del individuo (base de la
democracia). En esta dirección, La Discusión de Rivero y Pi y Margall juega un papel
destacado.
Hay un aspecto significativo, entre otros muchos, que la prensa democrática
comienza a hacer hueco en sus páginas, y es la presencia, por primera vez, de la
mujer implicada en problemas sociales de ámbito público, como puede ser su tímida
presencia en la masonería, pero también en cuestiones de carácter más social:
abastecimiento, quintas, libertad religiosa, apuesta por el régimen republicano, etc.35.

2- Primera República (1873).El problema acuciante de gobierno de tener


que hacer frente a los problemas sociales inmediatos (subsistencias), así como las
tres sucesivas guerras -junto con abundantes zonas inseguras por bandolerismo-
consumirán gran parte de las energías republicanas; pero no debemos olvidar, siendo
esto cierto, que las divisiones internas es su peor enemigo, hasta convertirse en
cáncer para su misma pervivencia en el poder. Por uno lado, los unitarios de Castelar,
por el otro extremo los federalista de Pi y Margall, sin olvidarnos de los radicales y
otra serie de familias (salmeronianos), imprimen al debate político en determinados
momentos un ombliguismo, que les impide ver los peligros que circundan al régimen:
Carlistas (en armas), las fuerzas conservadoras ( orden) al acecho ante la creciente

35
- Gloria Espigado Tocino: “Mujeres “radicales”: Utópicas, republicanas e internacionalistas en España ( 1848-
1874)”. República y republicanas en España. Ayer, Revista de Historia Contemporánea. Madrid, 2005, núm. 60
(4). Pag.34.

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Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

pérdida del control de la calle y el cantonalismo por el otro extremo. Ciertamente estas
fuerzas estaban al acecho, pero, diríamos, que el debate intrarepublicano les facilitó
mucho el trabajo.
3- El accidentalismo monárquico. El temprano manifiesto de Emilio
Castelar (3 de enero de 1874), tras el reciente dilema al que se ve sometido como
Presidente de la República entre apoyarse en los militares para sostener el régimen,
precisamente frente a otras facciones republicanas36, nos sitúa ante el drama si lo
importante es el continente (fórmula republicana) o el contenido (democracia).
Contenido que, por otra parte, nadie garantizaba ante la restauración monárquica.
Entiendo que, pese a las cortapisas a la prensa republicana durante la dictablanda
canovista, a partir de 1875, esta opinión, junto con la carlista, son factores decisivos
en contra de que cuaje el adjetivo que la prensa afín se empeña en atribuir a Alfonso
XII, como “pacificador, tras el final de la guerra carlista (febrero de 1876) y luego
refrendado cubano de la Paz de Zanjón (1878); sin embargo, el calificativo no cuaja
en la opinión pública, pese a los indudables merecimientos o más bien favorables
coincidencias del joven Borbón restaurado.
No obstante, el momento realmente decisivo para el republicanismo, que se
presenta en bandeja de plata, es el momento de la muerte de la reina Maria de las
Mercedes y sobre todo del mismo monarca Alfonso XII (1885) y sin descendencia
masculina visible. La conjunción, más bien coincidencia, de los embates carlistas y
republicanos ponen a prueba a sistema monárquico, el cual va a demostrar mucha
más fortaleza (Pacto del Pardo) de la que en principio cupiese sospechar. Este es un
momento clave sobre el cual hay que profundizar mucho más en este sentido.
Después del Gobierno Sagasta, que había aprobado la importante Ley de
Prensa de 1883, la llegada de nuevo de Cánovas al poder (1884) desencadena una
gran coalición de prensa en su contra (veintiséis periódicos, entre los que está El
Imparcial, El Liberal, etc.) promovida por los republicanos que consiguen atraer a
muchos periódicos de otros signos políticos. El más combativo sin duda fue El
Progreso (Andrés Solís)37. Después de este primer embate, la prensa republicana
deja de aprovechar la ocasión38, que el mismo Montpensier les facilita, al acusar a los
médicos españoles de ignorancia y/o negligencia en la muerte de su hija, y luego con
ocasión de la inesperada muerte del Rey por tisis (tuberculosis), pero que para la
argumentación republicana se debe a la degeneración de la raza debido a las uniones
internas entre grupos familiares, a colación en la misma línea argumental se traerán a
colación la locura de Luís II de Baviera e incluso la más lejana de Jorge III de
Inglaterra. Constatación que para los planteamientos providencialistas carlistas se
debe a un castigo divino por haber usurpado ilegítimamente en trono de España.
Pese al empuje combinado y a que hay que esperar al despeje de la incógnita
del futuro heredero e la corona, lo cierto es que el republicanismo - así como tampoco
el amenazante carlismo- consigue desviar la trayectoria restauradora de la
monarquía. Es más, el posibilismo castelarino - aunque no Castelar personalmente-
se unirá las huestes liberales (1889). Una prueba más de la debilidad del
36
- Castelar, después de rechazar el apoyo que le ofrecía el golpista Pavía, con el fin de unir las hasta entonces
enfrentadas huestes republicanas, esperaba hubiesen aprendido la lección, intenta crear un nuevo partido
republicano, del cual sus dos portavoces principales serian La Discusión y El Orden. Fracasó, como es bien
sabido.
37
- La relación en Pedro Gómez Aparicio: Ob. cit. Tomo II, pag. 457-8
38
- La división y debilidad de los republicanos es evidente. Pi y Margall anda embarcado en crear un nuevo
partido “no ya de notables sino de masas, ordenadas y articuladas, con una dirección producto de la participación
de abajo arriba. Todos sabemos que al final el edifico no acabará de cuajar (...)”. Pere Gabriel: Pi y Margall y el
federalismo popular y democrático. El mármol del pueblo”. Historia Social. Valencia, U.N.E.D, núm. 48 (2004),
pag.61

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Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

republicanismo, junto al crónico pronunciamiento de Villacampa (1887) no hace sino


afianzar el sistema y demostrar. Este ya anacrónico acceso al poder está cerrado al
menos por bastante tiempo.

4-El noventayocho y el compromiso intelectual. La crisis finisecular parece


abrir un nuevo panorama para el republicanismo en la medida en que las fuerzas del
establishment se fragmentan (regionalismo), el empuje social (obrerismo) se hace
más reivindicativo y, sobre todo en el terreno en el que nos movemos, una nueva
generación de intelectuales, con preocupaciones regeneradoras, se vuelca sobre los
medios de comunicación y en su mayoría sino claramente republicanos sí muy
críticos con el tramposo sistema monárquico.
En contra de lo que se puede esperar, salvo la prensa federalista, masónica e
internacionalista pocos más periódicos se oponen abiertamente al intervencionismo
(militarismo) español en la defensa de las últimas colonias caribeñas/filipinas. El
eslogan canovista- seguido por Sagasta, aunque a regañadientes- de “hasta la
última peseta en conservar las colonias”, se convierte en el santo y seña para la
gran mayoría de la prensa española. Incluidos los tópicos, copiados de los
norteamericanos, de carácter sensacionalista y aun amarillista39. Un auténtico
seguidismo posiblemente más temor a ser tachados de antipatriotas –
descalificativo muy serio en la época- que por otras consideraciones de tipo
crematístico y/o ideológico40.
Podemos decir que el Unamuno - aun socialista- abre brecha, a través del
semanario La Ciencia Social, con motivo del proceso del Montjuit (1896), a los
anarquistas inculpados en los últimos actos terroristas. De alguna forma se intenta
reproducir el “j’ acuse” de Zola, aunque de momento no cuaja y más bien hay que
retrasar el affaire al caso Ferrer Guardia (1909). La denominada generación del 98
(finisecular) o regeneracionista, no podemos decir que en conjunto sea republicana,
puesto que no lo es; pero sí que su acerada crítica contribuye a minar el sistema
monárquico; aunque con la prematura incorporación (1902) de sabia nueva ( Alfonso
XIII) y el mismo desgaste del viejo republicanismo, pese a aparentes cantos de cisne
(1903) y aun en ciernes de la nueva generación renovadora (lerrouxismo), el
monarquismo se refuerza.

5- El monarquismo regenerador. Los embates republicanos, especialmente


de El País, contra la coronación de Alfonso XIII son notables. El atentado de Mateo
Morral contra la real pareja el día de su boda y sobre todo la campaña desatada con
motivo de la Semana Trágica (1909) y consiguiente caso Ferrer Guardia, al frente de
la cual se pone El Intransigente (Lerroux), acompañado por poderosos órganos
liberales - encabezados por El Liberal y general toda la prensa de “izquierdas” (Maura,
no) - es un buen momento para el republicanismo puesto que nada a favor de
corriente antimonárquica. Sin embargo, solo a medias consigue sus objetivos. Nos
referimos al acercamiento o conjunción con el internacionalismo socialista.

39
- En este sentido, y a modo de ejemplo, puede consultarse el semanario satírico Gedeón. El periódico de
menos circulación de España a lo largo de los años que dura la guerra cubana. Sus magníficas caricaturas, tanto
formal como por su intencionalidad, en no pocos casos se desliza por el camino de la desinformación (mensajes
subliminales) sobre la nula capacidad de los yanquis para poder defenderse y menos apoderarse de las Antillas.
Véase, por ejemplo, el número 125, 31 de marzo de 1898, centrado en “La sorpresa del Tío Sam” sentado sobre
un barril de pólvora (informe Maine) o el monolito dedicado al Dos de mayo insertándole cual salchicha
bostoniana: “... y no crea vuesa sinvergüenza que es tan cómodo sentarse en Cuba”, reza la leyenda. Así gran
cantidad de números.
40
- Celso Almuiña:

18
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

El Radical (1910-1916), bajo la órbita del Partido Republicano Radical y con una
tirada muy notable (¿45.000 ejemplares?), es el principal valedor desde las filas
republicanas. Sin embargo, con motivo de los escándalos de corrupción que afectan a
este Partido (1911) y su consiguiente expulsión de la Conjunción, dejarán a ésta sin
este importante portavoz (Baroja, Ortega, etc.). Además tampoco saben integrar
plenamente a los díscolos blasquismo y sorianismo valencianos, el tercer núcleo
republicano del país y que cuentan con sus órganos propagandísticos, como tampoco
al más viable reformismo (Partido Reformista) de Melquiades Alvarez y Gumersindo
de Azcárate. Ni atraerse plenamente a intelectuales afines como Galdós, Azaña,
Ortega, Zulueta, Américo Castro, García Morente, Ramón y Cajal, Pérez de Ayala,
etc.

6- Imperialismo, nacionalismo e internacionalismo. La Gran Guerra con los


apasionados debates entre Germanófilos y Aliadófilos, la compra descarada de
periodistas y periódicos, los debates internos entre “regionalismo sano” y
“regionalismo morboso”, y sobre todo con el triunfo socialista (comunista) de una
nueva manera de entender el “republicanismo” (destronamiento del Zar) deja un tanto
descolocado y/o en muy segundo lugar el debate sobre republicanismo, entendido
ya de forma un tanto trasnochada por no pocos republicanos históricos.
Desde una perspectiva interna, los republicanos españoles encuentran más
argumentos contra la monarquía de Alfonso XIII, primero en la citada Semana
Trágica, consecuencia de la derrota, que a punto estuvo de convertirse en catástrofe
en 1909 en Marruecos ( Barranco del Lobo). Una de las vertientes que destacará la
prensa republicana de este momento es la vertiente antiimperialista. Toda nuestra
actuación en el Norte de Africa obedece a defensa de intereses capitalistas
(especialmente del Conde de Romanones). La dialéctica entre derechas e izquierdas
ya no solo tiene un componente ideológico (clerical) sino también económico. Las
huelgas de 1918/19 en adelante ya no serán un filón rentable para la mayoría de la
prensa republicana, porque el obrerismo es el protagonista principal.
Sin embargo, es tras el desastre de Annual (1921), cuando el republicanismo
vuelve aprovechar la ocasión culpando al Rey de culpable indirecto al alentar a
Silvestre a acciones imprudentes para cumplimentarle (onomástica) e inmediatamente
la campaña para el rescate (dinero o conquista militar) de los prisioneros en manos de
Abb-del-Krim. En la imponente campaña que se desencadena, azuzada por toda la
prensa de izquierdas y centro, el republicanismo, dentro de sus escasos y
fragmentados medios, aprovecha de nuevo la ocasión. En conjunto, no debiéramos
de olvidar que es esta gran presión de la calle en la exigencia de responsabilidades la
que sirve de justificación a Primo de Rivera para su golpe militar.

7-Republicanos de corazón y de razón. La “República de periodistas”41. Sin


duda el papel de los medios de comunicación, y en especial de la prensa escrita, es
muy importante, hasta tal punto que se ha podido motejar a esta etapa como la
“república de los periodistas”42. De entrada, como ya se apuntó anteriormente, los
medios periodísticos propiamente republicanos son escasos y de reducida influencia,
predomina la prensa de derechas, heredada de la situación anterior (con diferentes
grados de hostilidad) y/o la prensa de sindicato y/o partido. Los enfoques por lo tanto
son diversos y encontrados. Todos los grandes temas de la república, incluido el
mismo régimen, hacen correr ríos de tinta. Según la respectiva óptica el acento se
41
- Como titula Antonio Checa uno de sus capítulos
42
- En las Cortes de 1931, hay 47 diputados que son periodistas. Por profesiones encontramos, por este orden, abogados,
catedráticos universidad y periodistas.

19
Celso Almuiña: Prensa y opinión pública republicana en España, 1868-1936.

pondrá en los temas económicos, sociales, ideológicos, culturales, políticos, etc. En


todo caso, puesto que no podemos entrar en pormenores, la Segunda República es el
“reino de las opiniones”. Ningún tema, pese a las cortapisas de los diversos tipos de
censura, deja de desfilar por la “escuela del pueblo” y parlamento de papel. Denuncia
del militarismo golpista - desde Sanjurjo al 18 de julio- clericalismo, libertades cívicas
en general, etcétera serán algunos de los temas típicamente republicanos. Es
imposible comprender, posiblemente como ninguna otra etapa de nuestra historia, la
Segunda República sin tener presente las diversas dialécticas entrecruzadas,
auténticos vendavales en demasiadas ocasiones, que se ventilan a través de los
medios de comunicación social durante este quinquenio43.

43
- Entrar, con cierto detalle, en analizar el papel que juegan los medios de comunicación, aunque
únicamente se trate de los “republicanos” y del consiguiente cruce de opiniones y efecto en amplias capas
sociales es un tema apasionante, pero que da materia más que suficiente para varias monografías.

20
De republicanos a “rojos”. La imagen de la República en la prensa
nacional durante la guerra civil (El caso de ABC de Sevilla)

Concha Langa Nuño


Universidad de Sevilla

Hemos centrado nuestra comunicación en la imagen que del régimen republicano


ofreció la prensa nacional. Elegimos el diario ABC de Sevilla por su gran protagonismo en la
zona franquista por una gran difusión y por estar en el representados los más importantes
intelectuales simpatizantes con los sublevados.
We focus on the way the Republican Regime chose to project its image in the national
press. We chose the daily newspaper ABC, which is published in Seville, for its importance in
the area controlled by Franco, for its wide distribution, and for its views which reflect the
most important intellectuals and rebel insurrectionists.
*******

El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 cambió por completo la Historia de


España. No sólo fue el principio del fin de la II República, también acabó con muchas
ilusiones al prolongarse el estado de excepción democrática durante la larga dictadura
franquista. Si la guerra en los frentes de batalla fue terriblemente dura, no lo fue menos en las
páginas de los periódicos. En uno y otro bando se desarrolló una prensa con grandes recortes
de libertad y tremendamente politizada, mucho más brutales en el nacional (prolongados y
legalizados en la Ley de Prensa de 1938). Los medios de comunicación, sin excepción,
pasaron a trincheras en las que se atacaba al bando enemigo pues en una guerra civil de las
características de la española, la propaganda jugó un papel fundamental. Descalificar a la otra
facción de cara a los desafectos o poco convencidos en el propio territorio; de cara a los
simpatizantes en la otra zona o buscando las simpatías en el extranjero, devino en crucial.
Efectivamente, cuando se analiza la opinión vertida en un diario de la importancia que
ABC tuvo en el bando nacional durante la guerra civil, se comprueba el lugar protagonista de
las menciones a los republicanos. De los casi 2800 registros que contabilizamos entre
artículos de opinión, editoriales y crónicas opinativas, hemos anotado 542 sobre los
republicanos españoles. La mención a los republicanos, ya fuese al referirse al bando
enemigo, ya a políticos concretos, o al régimen de la II República, se llevó a cabo de muy
variadas formas, pero corrientemente se generalizó el uso de la palabra “rojos” pues la
simplificación en su descripción fue la tónica. No obstante, algunos grupos recibieron una
mención aparte como los separatistas o los masones. Ello nos llevó a utilizar diferentes
registros. Por ello, a los 542 registros antes mencionados habríamos de añadir los destinados
al separatismo –69– o a la masonería –7–, con lo cual los artículos que aludieron a los
enemigos superaron los 600.
Antes de pasar al análisis de los textos, permítasenos una introducción a la época y al
medio estudiado.
******
No es este el lugar de analizar la significación de la II República en la Historia de
España y su competencia en el desenlace de una terrible guerra civil. Aunque los
propagandistas nacionales no tuvieron duda que la guerra había sido la consecuencia de la
desastrosa política republicana, como vamos a comprobar en esta comunicación, la
responsabilidad de los aciertos y desaciertos del régimen que confluyó en la guerra civil no es
vista del mismo modo por los distintos historiadores. Tampoco lo es su evolución política,
social y militar durante la guerra. De todos modos, nos remitimos a los numerosos estudios
que existen sobre el asunto1. En esta comunicación vamos a centrarnos en la imagen que de
los republicanos y la república ofreció ABC de Sevilla. Dada la gran cantidad de textos nos
vamos a centrar en los que hicieron referencia al régimen republicano y a su desarrollo antes y
durante las hostilidades. Aunque también habría que añadir que se insertaron, aunque menos,
comentarios sobre grupos políticos concretos: liberales, partidos y sindicatos de izquierdas,
masones y nacionalistas vascos y catalanes, y también sobre políticos del otro bando, entre los
que se prestó especial atención al presidente de la República, Manuel Azaña. Dada su
cantidad, los relegamos para otro estudio.
*******
Hemos indicado en la introducción que ABC de Sevilla cobró un gran protagonismo
durante el conflicto en el bando nacional. Ese es el motivo por el que lo hemos elegido para
esta comunicación. Antes de pasar al análisis de las opiniones que ofreció sobre la II
República, nos parece de gran interés comentar el porqué de ese papel estelar.
En primer lugar habría que comenzar recordando que las grandes ciudades
españolas permanecieron fieles a la República, por lo que ABC, ocupada su edición
madrileña, pasó a ser el único representante de los periódicos nacionales en la zona
rebelde. A ello se unió el que Sevilla fuera una de las pocas capitales ocupadas en los
primeros meses del conflicto. Así, su difusión por toda la geografía ocupada le llevó a
autoproclamarse como el diario de mayor circulación en la España nacional2. Aunque
deben mantenerse las reservas sobre tal afirmación, no puede menospreciarse, como indica
la variedad de la publicidad insertada. De igual modo, al haber sido incautada la sede
central en Madrid de Prensa Española, una gran cantidad de los redactores y colaboradores
de la empresa escapados a territorio franquista pasaron a trabajar en el diario hispalense.
Por todo ello el periódico salió de su, hasta entonces, ámbito local/provincial, para
extrapolarse al nacional; ABC de Sevilla ocupó el papel de ABC de Madrid, sin duda, uno
de los principales diarios conservadores de España en los años treinta.
ABC de Sevilla nació en 1929, en plena Exposición Iberoamericana, por expreso
deseo del fundador de Blanco y Negro y ABC de Madrid, el hispalense Torcuato Luca de
Tena, que no pudo verlo en la calle al morir unos meses antes. Creció aún siendo en esos
primeros años una continuación de la edición madrileña, con la diferencia de una potente
sección local. Dirigido por Juan Carretero y Luca de Tena, muy pronto ocupó un lugar en
la ciudad como representante de la prensa de orientación conservadora y fuerte defensa de
la monarquía alfonsina. Ello le acarreó en sus dos ediciones colosales problemas durante la
II República, lo que le llevó a radicalizar su postura3. A pesar de lo anterior, el periódico
vio aumentar su tirada en las dos capitales.
Esos enfrentamientos con el régimen republicano explican su incautación en
Madrid tras el golpe de Estado del 18 de julio, –pasando a publicarse con la misma
cabecera como diario republicano4–. Consecuentemente, la adhesión de la empresa a los
mandos militares, en este caso, a Queipo de Llano en Sevilla, fue total.
ABC de Sevilla volvió a publicarse el 20 de julio de 1936. Paulatinamente recuperó
su esquema formal, añadiéndose secciones nuevas relacionadas con lo extraordinario del
momento, como las crónicas de guerra. Por otro lado, contó con un importante equipó
humano durante la contienda bélica. Juan Carretero y Luca de Tena siguió siendo su
director hasta septiembre de 1938, fecha en la que, gracias a los poderes que la Ley de
Prensa de 1938 otorgaba al gobierno, fue impuesto Luis de Galinsoga5. Además de una
excelente redacción, gozó de cuantiosas colaboraciones de las plumas de los más afamados
intelectuales del bando “nacional” provenientes en su mayoría del sector monárquico –
especialmente los relacionados con la revista Acción Española–. Durante todo el conflicto
la publicación se mantuvo fiel a las consignas de los nuevos dirigentes, permaneciendo
dentro de un esquema formal mecanicista típico del modelo autoritario. Desde el primer
momento, sus colaboradores pusieron sus plumas al servicio de los sublevados para buscar
la justificación del golpe de Estado, algo que continuó durante todo el conflicto.
******
Dada esa actitud de ABC, se entienden sus ataques al régimen republicano, enemigo
para la empresa antes y después del 18 de julio de 1936, lo que el diario recordó a sus lectores
en una etapa de posicionamientos ineludibles.
Vamos a pasar al análisis de esos textos, aunque de entrada se observa una cronología
en cuanto al tipo de opiniones. Las alusiones y censuras surgen, primero, para justificar la
sublevación y, con ello, culpar al bando gubernamental de todos los males pasados que habían
llevado a la “necesidad” del 18 de julio; más tarde, se precisa respaldar la guerra, y entonces
se les achacó todas las crueldades presentes. Desde el principio se proyectó un perfil
maniqueo del régimen que ABC ya había iniciado, especialmente desde febrero de 1936. De
hecho, alguno de los temas tratados, por ejemplo el del separatismo, ya eran clásicos de sus
páginas de opinión6. De cualquier modo, esa imagen negativa creció, en lugar de disminuir,
durante el propio conflicto, como vamos a observar en las siguientes páginas.
Dada la ingente cantidad de comentarios sobre la República, vamos a dividir esta
comunicación en varias secciones. En la primera ofrecemos un análisis de la imagen que se
dio del bando contrario, ya fuese antes o después del 18 de julio. En el siguiente apartado
haremos un recorrido por los crímenes y pecados más habitualmente recriminados al otro
bando, para concluir con un resumen de los insultos más frecuentes sobre la República.

1. El régimen republicano: seis años de desastres incrementados después del 18 de julio

En las páginas de ABC hemos comprobado que la justificación más utilizada para el
golpe de Estado y la guerra posterior, fue presentarla como una defensa ante las
provocaciones republicanas. Unas provocaciones e ilegalidades que se iniciaron desde el
nacimiento del régimen y que crecieron en determinadas etapas, especialmente durante la
guerra. Sin embargo, antes de analizar la imagen de la II República en ABC hemos de apuntar
que algunos colaboradores del diario buscaron las causas de los presentes problemas hispanos
en períodos anteriores. De hecho, fue bastante común el recurso al pasado para explicar el
presente. Si para los colaboradores de ABC, sin excepción, la II República significó el mayor
desastre de la Historia de España, fue habitual retroceder en esa historia decadente a la
Restauración por la corrupción del sistema democrático, pero los hubo que miraron más lejos
y vieron en el siglo XVIII el inicio de los calamidades patrias por su abandono de las
tradiciones españolas y la entrada del racionalismo.
Sin embargo, y centrándonos en los ataques al régimen republicano, observamos que
se pueden dividir en dos grandes grupos: los que recordaron sus despropósitos desde su
proclamación el 14 de abril de 1931 hasta el golpe de Estado, y los que censuraron su
funcionamiento durante el conflicto. Entre los primeros destacan los que intentaron demostrar
que la II República nació de forma ilegal –y que su derrocamiento no era en absoluto ilícito–.
Comenzamos por los relacionados con el nacimiento del régimen.
******
El argumento de la ilegalidad del régimen va a ser utilizado por el propio gobierno de
Franco en la primavera de 1937 en la Sociedad de Naciones, para legitimar la rebelión militar.
Efectivamente, un editorial del diario se adhirió a esos argumentos con firmeza, al que se
unen otros artículos hasta el fin del conflicto. En ese editorial, “Razón y verbo de España”, de
mayo de 1937, ABC comentaba las quejas del gobierno nacional por la presencia ante la
Sociedad de Naciones de una «delegación de un Comité revolucionario» que suplantaba al
gobierno de las terceras partes del territorio nacional, e hizo hincapié en la ilegalidad del
régimen como parte de su intrínseca sustancia: desde que se proclamó, utilizó la mentira, al
hacerlo sobre la base de unas elecciones administrativas que no arrojaron una mayoría de
concejales republicanos en toda España. Mentira había sido también «el curso proceloso y
catastrófico de su infame gestión; mentira en este agonizar de su contumacia para el atropello
y el crimen». Y continuó con una larga lista de agravios, iniciada por la conculcación del
artículo primero de la constitución antes de nacer con la desmembración del territorio
nacional al proclamar Maciá el Estado catalán; deshonrada después al atropellarse los
derechos legales de un puñado de ciudadanos el 10 de mayo de 1931 que llevó a la quema de
iglesias y a la supresión de centenares de periódicos y la detención sin proceso de miles de
españoles. Este listado, también incluyó las manipulaciones en ayuntamientos y diputaciones;
persecución de órdenes religiosas; sacrilegios; pero, sobre todo, la farsa de la Ley de Defensa
de la República: «Ideas, propiedades, fortunas, periódicos, personas, todo a merced del agrio
humor de Casares Quiroga o de las secreciones hepáticas de Azaña» (ABC 26-5-1937, p. 5.).
Así resumió y denunció ABC la historia de la República, apuntando a que no existía artículo
de la constitución que hubiese tenido vigencia legal un solo día y menos después de lo que se
estaba haciendo en Valencia en su nombre. Este tipo de ataque se repitieron con frecuencia.
Pocos hicieron un análisis serio de las causas de la llegada de la II República y de la guerra.
No obstante, la mayor parte de las censuras contra el régimen republicano
coincidieron con sus aniversarios. Las fechas más tristemente recordadas fueron el 14 de abril
de 1931, fecha de la proclamación del régimen; el 6 de octubre de 1934, momentos en que
aconteció la revolución de Asturias; y el 16 de febrero de 1936, aniversario de las elecciones
que llevaron al triunfo al Frente Popular. Aunque tampoco se olvidaron el Pacto de San
Sebastián, en agosto de 1931; los incidentes del Círculo Monárquico de Madrid, en mayo de
1931; la fiesta del trabajo, el primero de mayo, etc.
Del 14 de abril, jornada inaugural del régimen, existen muchas referencias, siempre
de memoria nefasta. Sirva de ejemplo el editorial publicado en su aniversario de 1937, bajo el
título “Derrumbamiento y restauración”. ABC recordó cómo fue de los pocos que vieron la
tragedia en el horizonte. Y desde la tragedia que había supuesto el régimen republicano
recapacitó sobre todos aquellos que la recibieron con júbilo y que permitieron el crimen: por
un lado: «la chusma de prostitutas y de asesinos en los camiones engalanados con las
banderas republicanas y comunistas, recorrían Madrid gritando “¡ya se fue, ya se fue!”, no se
referían tanto a una persona, ni a un régimen como a todo un sentido un concepto y a todo un
sentido de la vida de España»; en el otro extremo esa frase «tenía albricias más refinadas en
ambientes académicos y encopetados» en los cuales se había convenido en que era solo un
Rey quien se marcharía con su dinastía, «y era, en cambio, una República, solo una República
conservadora, eclesiástica y apacible lo que llegaba». Seis años después la celebración del 14
de abril tenía un sentido opuesto pues se trataba del aniversario del derrumbamiento de
España: «contra eso y no sólo contra una Dinastía, ni contra un régimen laboraron quienes,
ciegos por la imbecilidad o por el rencor personal, no vieron que lo que se derrumbaba en
aquel amanecer siniestro era la Patria unida, la fe religiosa, la tradición, la propiedad, la
familia, España» (ABC 14-4-1937, p. 3).
Con mucho, además del 14 de abril, la jornada que más se celebró fue el 6 de octubre
de 1934. La revolución de Asturias se vio como el inicio de los hechos revolucionarios que se
habían continuado en la guerra. En su aniversario de 1937 los artículos se multiplicaron con
las firmas del “Capitán Nemo”, Giménez Caballero, Manuel Delorme y un editorial de ABC
(que mantuvo que se buscó la revolución en España, ensayo de la actual, con la orden del
partido socialista y la ayuda de separatistas vascos y catalanes). A esa conmemoración
podemos añadir el editorial con el que el diario dio la bienvenida al año 1937 y celebró el fin
del nefasto 1936, último año del antiguo régimen al que calificó como «el período de la
Historia patria más cargado de oprobio y vergüenza». Ese editorial certificaba que si todo el
quinquenio resultó malo, el huracán de secesión y abierta rebeldía comenzó a crecer desde el
otoño de del 34:
«Fue desde entonces, sin gallardía ni firmeza en la altura, cuando la fiera, más embravecida que
nunca, aceleró el ritmo del gran desastre, del que había de ser precursora cercana la jornada del
16 de febrero. Ya sin freno las masas, grávidas de odio y apetentes de reivindicaciones
irrealizables; desbordado aquel Gobierno sin autoridad ni decoro, que a ellas debía el delictivo
vegetar, por los episodios innobles del más espantoso período de violencia que los pueblos
conocieron, llegóse al crimen horrendo, de que el propio Poder envilecido fue coautor, que segó
la plenitud de una vida gloriosa de que todas las limpias esperanzas españolas se nutrían...»
(ABC 1-1-1936, p. 3).
Observamos en estas palabras la relevancia que también se le dio al del 16 de febrero,
fecha de las elecciones que llevaron al Frente Popular al poder, como escalón en los desmanes
revolucionarios y criminales. Si un editorial del diario de 1938 llegó a sugerir que aquel
triunfo estuvo bien pues de ese modo no se prolongaron los años de agonía de España –
aunque hubiese sido aún mejor si no se hubiesen vivido los crímenes, asesinatos, robos,
saqueos, e incendios que culminaron con el asesinato de Calvo Sotelo–, José Sánchez-Rivera
fue el único que efectuó un análisis más mesurado y razonable de los auténticos problemas de
aquel gobierno del Frente Popular que llevó a la guerra. En “Leales y facciosos”, sostuvo que
al no aceptar los partidos de izquierda la colaboración de las derechas y el centro para
gobernar se pusieron incondicionalmente al servicio de socialistas y comunistas, y así, «140
diputados socialistas y comunistas se habían impuesto a trescientos veinte que la repudiaban»
(ABC 24-10-1936, p. 3).
******
Todos esos problemas de la II República se habían incrementado desde el 18 de julio.
Desde entonces, las máscaras habían caído y eran mucho más fehacientes los desmanes y los
manejos de la política del que ya era otro bando. ABC ofreció numerosa información sobre el
régimen enemigo siempre desde un punto de vista muy particular de su evolución interna y
significado y desde luego, no de todos los momentos relevantes.
En los primeros meses de la guerra no se atendió con seriedad desde las páginas de
opinión a su desarrollo pues estaban sumidas en el ataque al régimen en sí y a la revolución
que se desarrollaba en algunos lugares. Lo cierto, es que como ya indicamos más arriba, los
colaboradores centraron sus esfuerzos en justificar el alzamiento basándose en los errores de
la República. Más adelante sí se comentó con mucho interés algunas de las crisis más
relevantes de los gobiernos republicanos. De este modo, si exceptuamos un par de
comentarios del redactor “Juan de Castilla” a finales de 1936 señalando los problemas entre
las distintas agrupaciones que formaban el Frente Popular y la falta de poder del gobierno de
Azaña, y un concienzudo y bastante realista análisis de la evolución política de la otra zona en
el extraordinario del 18 de julio de 1937 titulado “Crisis rusas. Apuntes para la historia de los
doce meses de política rusa”, firmado por las iniciales “I.T.” en el que no olvidó destacar los
desencuentros entre los grupos de izquierda y la intervención de la Komitern, los primeros
acontecimientos comentados en las páginas de opinión de ABC fueron los enfrentamientos
que culminaron con los sucesos de Barcelona en mayo de 1937.
Es fácilmente comprensible el interés de los autoridades franquistas de informar sobre
tales acontecimientos –los comentarios son casi todos editoriales a raíz de informaciones
oficiales–. Aún cicatrizándose la unificación en el bando nacional, los choques armados entre
afiliados a diversos sindicatos y partidos eran la mejor demostración de que la situación en la
España de Franco era infinitamente mejor que la del otro lado y se trocaba en una nueva e
inmejorable justificación del alzamiento y de la unidad política impuesta por Franco. La
consecuente crisis del gobierno de Largo Caballero y el nombramiento de Negrín, es el
siguiente acontecimiento comentado. De nuevo se presentó como el resultado del choque de
camarillas, viendo algunos detrás la mano de Prieto y se apuntó como un paso más en el
control de comunismo de la otra zona –aumentado por las noticias desde París del cronista
Daranas narrando la primera conferencia del Partido Socialista Unificado de Cataluña con la
asistencia de representantes extranjeros y la presidencia de honor dada a grandes políticos
rusos–. Si todos los sucesos anteriores se vieron por los comentaristas de ABC como un paso
más en la descomposición de la otra zona, esa idea se intensificó cuando Negrín decidía el
traslado del gobierno de Valencia a Barcelona a final de octubre de 1937, más porque, como
indicaba un editorial, existía un duro enfrentamiento entre los dos gobiernos malditos, el
republicano y el catalán.
Hay que saltar a mayo de 1938 para encontrar un comentario sobre la evolución
política de la otra zona. El intento de mediación del presidente Negrín para el final de la
guerra al publicar sus Trece puntos, recibió los más graves insultos desde ABC por ser una
nueva argucia de los políticos republicanos. En los siguientes meses, en los que tuvo lugar la
batalla del Ebro, cuando se veía ya clara la derrota gubernamental, los comentarios sobre los
republicanos estuvieron encaminados a indicar su cobardía por alargar la guerra o por escapar,
como el último de sus grandes crímenes. La agonía republicana no motivó piedad en los
colaboradores de ABC, tampoco cuando empezaron a ser frecuentes las imágenes de
refugiados famélicos pasando la frontera. La mayor parte de los artículos se mostraron más
eufóricos por la victoria que apenados por el dolor de sus hermanos.

2. Los crímenes “rojos”


La cantidad de artículos destinados a detallar los crímenes cometidos por los
republicanos antes y durante la guerra es inmensa. Resultaría complicado hacer un
seguimiento de los mismos pues excedería este trabajo. Sin embargo, a modo de muestra,
vamos a señalar los más frecuentes.
Hemos de comenzar especificando que el caos, los robos, la anarquía, los asesinatos,
la revolución en suma, fue la gran justificación para el alzamiento del 18 de julio. En los
primeros meses del conflicto se destinó gran propaganda a esos crímenes “rojos” que se
esgrimieron como evidencia de la necesidad de acabar con el régimen que amparaba tales
prácticas. Las comparaciones entre ambos Estados en el más puro maniqueísmo fueron
repetidas. En suma, se culpaba a la República de todas las enfermedades padecidas por
España, para convertir así, al Ejército en el salvador, o en el ejecutor de la cura necesaria que
salvase al enfermo moribundo –vieja metáfora que ya usara Primo de Rivera aunque ahora se
empleasen otras palabras mucho más violentas–. Las descripciones del otro bando, siempre
hablan de caos, desorden, suciedad, robos, persecuciones y muerte...7.
Fueron tantos que se presentó a los “rojos” como de los peores monstruos de la
Historia. Tal la gran cantidad de atropellos cometidos después del golpe de Estado en la otra
zona contra los intereses de personas conservadoras o eclesiásticas que llegó un momento en
que resultó reiterativo su relato, evitándose o recurriéndose a algún elemento tangencial. Tal
índice de degradación llevó a Víctor de la Serna en septiembre de 1937, en su columna
destinada a narrar el asesinato de un invidente de las montañas santanderinas para robarle su
reloj, a alegar lo que sigue:
«Si cada uno de los que recorremos España y sobre todo esta España reincorporada por Franco a
su destino, escribiéramos acerca de las atrocidades y de las vilezas y de las crueldades que han
cometido los rojos, formaríamos un ingente cronicón que sería la vergüenza y el espanto de la
Humanidad. La especie humana se cubriría el rostro de vergüenza y de dolor ante una feroz
antología del crimen y de la desatada barbarie. Jamás el hombre regresó tan de un salto hacia la
sociedad primitiva de la caverna. En este salto, determinado por una raza maldita y por una
doctrina satánica, ni siquiera encontró los gérmenes de una vida espiritual. El hombre de las
cavernas era al menos un artista y sentía unas sordas y lejanas llamadas de lo ultraterreno» (en
ABC 25-9-1937, p. 3).
******
Podemos intentar de todos modos, hacer una lista de los crímenes más habitualmente
repetidos. Ésta comenzaría con los asesinatos. Las alusiones generales o concretas a los
homicidios perpetrados ya por las masas revolucionarias o por las autoridades se
multiplicaron. Entre ellas es inevitable comenzar por el crimen que, según la propaganda
nacional, promovió la sublevación: el asesinato de José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936.
Si Calvo Sotelo había sido el primero, el “protomártir” el resto de asesinados eran también
“mártires” de la nueva España, (su primer aniversario fue declarado día de luto oficial
completado por numerosos artículos en prensa). Fueron muchísimos los asesinados evocados
por ABC en artículos de opinión o en las columnas de los cronistas locales o de guerra. Y
muchos los asesinados en ambos bandos. Claro que según Manuel Siurot, al evocar los de su
pueblo, había una diferencia entre los muertos de uno y otro bando:
«los sacerdotes, los religiosos, los católicos todos que a cientos de miles han sido sacrificados en
el ara de este Moloch implacable, no habían cometido más delito que ser hombres buenos: son
mártires. Los fusilados por nuestras tropas, previa demostración de sus crímenes horrendos,
mueren porque deben morir. No son mártires, son ajusticiados» (ABC 29-7-1937, p. 4).
Este tipo de diferenciaciones fue bastante frecuente. Distinciones en todos los
ámbitos. Desde un tipo de asesinato típicamente “rojo”, los “paseos” que consistía en llevar
en coche al detenido a un lugar aislado y allí pegarle un tiro, iniciado con el asesinato de
Calvo Sotelo; las “checas”, centros de detención de determinados partidos o sectores
políticos; la figura del “comisario político”, etc. El “Capitán Nemo” nos ofrece un resumen de
estos en el tercer aniversario de la revolución de octubre de 1934. Salaverría enumeró, en
primer lugar, el haber armado al pueblo, o mejor dicho, a la turba, y permitir todos sus
desmanes; en segundo, la evacuación forzosa y en masa de la población civil ante la llegada
del Ejército nacional, pues si el caso se había dado en guerras contra un invasor foráneo
(como en la Rusia contra Napoleón) aquí se permitía la destrucción de la propia Patria y de
los propios compatriotas, algo nunca visto; en tercer lugar, el uso de la infancia como reclamo
para conmover a las potencias extranjeras (tema que recibió especial atención como uno de
los más graves crímenes “rojos”). A estos tres delitos de por sí imperdonables, según
Salaverría, los republicanos añadían otro aún peor: el prolongar la guerra y con ella el
sufrimiento y el dolor, aun más culpable por estar realizado reflexiva y calculadamente, en lo
que veía la mano de Rusia. A este último crimen, que ya vimos subrayado al final de la
contienda, hemos de añadir la destrucción de ciudades tanto republicanas por los destrozos de
las hordas, como nacionales por los bombardeos indiscriminados, subrayándose la enorme
destrucción de obras religiosas. Este tipo de comentarios eran más numerosos tras la entrada
en las destruidas urbes republicanas, Málaga, Bilbao, etc.
La denunciada situación en la otra zona, también de especial frecuencia, se conocía
gracias a una figura típica de la guerra: los evadidos. Muchos contaron sus experiencias o las
de conocidos en la prensa. De hecho, periodistas como Mariano Tomás, Luís Escobar,
Wenceslao Fernández Florez o Jacinto Miquelarena, habían escapado del Madrid republicano
y narraron sus vivencias en series de artículos en ABC. Este último llegó a firmar sus artículos
como “el Fugitivo” tras su llegada a la España nacional. También fue muy frecuente el que
esas experiencias motivasen libros, siendo un género muy frecuente durante le conflicto –
como el de Miquelarena El otro mundo, o el Fernández Florez sobre su estancia en una
embajada titulado Una isla en el Mar rojo–. Todos los relatos de evadidos son semejantes:
personas perseguidas por sus ideas monárquicas, conservadoras, por su actitud religiosa o por
ser adineradas. Cuentan cómo tuvieron que esconderse en casa de algún amigo o los más
afortunados en una embajada, y cómo consiguen escapar. En todos se hace mucho énfasis en
relatar las terribles escenas de su población tomado por las hordas, los asesinatos, incendios,
saqueos, etc. Manuel Delorme, en su artículo “Cinismo miliciano. La última comida”, nos
ofrece la impresión que producían:
«Agotados, lacios, envejecidos, el rostro demacrado, dan los evadidos por su atuendo –ropas
holgadas, de anacrónico corte, con arrugas y manchas–, la sensación del naufrago, por caridad
vestido. Se advierte en su mirada reflejos de angustia, y en todos, hombres, mujeres, jóvenes y
viejos, el marchamo inconfundible de sus sufrimientos en la zona marxista»( ABC 17-2-1938, p.
3).
Esas vivencias fueron una magnífica propaganda para la España nacional. Se
repitieron hasta la saciedad las descripciones de asesinatos injustificados, de la destrucción de
obras de arte, sobre todo religioso, de la arbitrariedad del gobierno o la justicia republicana.
Pero también se insistió en el caos, hambre y miedo que se respiraban en la otra zona –
especialmente evocado fue Madrid, ciudad de muchos de estos profesionales–, pues eran las
mejores bazas para una propaganda que no se cansó de señalar las diferencias entre las dos
zonas. En el editorial “Noción de la España roja”, de abril de 1937, se señaló esa diferencia:
«aunque los ojos que no han visto los horrores innumerables, los crímenes infinitos, no
corresponden a corazones que se hayan desentendido del dolor inenarrable de los hermanos
españoles, juzgamos como muy eficaz para la formación de una bien forjada conciencia
contrarrevolucionaria, la acción que ejerza sobre nuestra España liberada el reguero que dejan
en pos de si nuestros fugitivos de la otra España (...) Hay que cerrar el paso inexorablemente –
cada cual desde su área de actuación– a las intentonas que se ensayen para deformar la noción
estricta de la realidad en la España roja» (ABC 7-4-1937, p. 5).
Además de esos crímenes, hubo otros que recibieron especial atención. En primer
lugar, la hipocresía e ilegalidad de las acciones republicanas. La hipocresía de las autoridades
republicanas que intentaban en Ginebra ante las potencias internacionales ofrecer una imagen
de legalidad, y que en la realidad permitían la trasgresión de los más elementales derechos
humanos, se censuró con firmeza. Se ofreció la idea de que el campo republicano era un
laboratorio para los crímenes de los dirigentes rojos que gracias a su ineptitud permitían que la
población se muriera de hambre mientras ellos nadaban en la abundancia y que
institucionalizaron los asesinatos y las persecuciones. Sobre esa hipocresía encontramos
muchos ejemplos como el artículo de José Carlos de Luna en abril de 1937 que ridiculizó la
decisión del gobierno de Valencia de ir prorrogando de forma mensual el estado de alarma en
su zona.
En segundo, y relacionado con lo anterior, su uso de la propaganda como arma de
guerra. Para empezar debemos advertir que la prensa de izquierda se inculpó como uno de los
elementos que habían coadyuvado a la llegada del alzamiento. De hecho, el tema de la
propaganda fue más espinoso de lo que parece y venía de atrás8. Después de todo, los
periodistas de ABC defienden la tesis de que el periodismo se dividía en dos: el buen y el mal
periodismo; o sea, el periodismo realizado en la zona nacional, y el otro, el "rojo", el vendido
a Moscú, o sin ir tan lejos, el liberal y democrático anterior al alzamiento –dualidad que no es
incompatible y queda explicada con la diferenciación entre los viejos conceptos católicos de
la Buena y Mala Prensa, aunque ahora con nuevas connotaciones–. A ello se unían los
ataques de la propaganda republicana en el extranjero, que aumentan desde abril de 1937. Nos
parece relevante que una gran parte vengan del cronista en París, Mariano Daranas, al hallarse
en el lugar más privilegiado para observar su fuerza. Si fuera los gubernamentales vencían en
el terreno de lo propagandístico a los nacionales, dentro se intentaba vencerles mediante la
propaganda difamatoria como ya hemos comprobado en todos sus frentes, o la
contrapropaganda. Así lo hizo Bonmatí de Codecido quien, en mayo de 1937, llegó a negar
los asesinatos del bando nacional atribuyéndolos a la falsa propaganda republicana:
«Ahora bien, no es este el aspecto más canallesco de su propaganda sino aquel que, a fuerza de
mentiras, trata de arraigar en el ánimo de los españoles equivocados que todavía con ellos, el
convencimiento de que, seguir allí, es el único medio de prolongar la vida. A los dirigentes de
esa campaña miserable que sacrifica en falsedades tantas vidas españolas, les consta muy bien
que en nuestro campo no se asesina vilmente como en el suyo, ni se mata a nadie que, por
voluntad o azar, se pase a nuestra zona, so pena que venga con las manos manchadas de
crímenes imperdonables. Y así, a fuerza de mentira y de terror, logran sostener en pie un
Ejército de españoles engañados, temerosos del látigo soviético que les esclaviza» (ABC
7-5-1937, p. 4).
En tercer lugar, en ese juego de defensa y ataque, otra de las culpas republicanas más
graves vino de su labor a favor de los intereses de potencias extranjeras en lugar de los
puramente españoles. Se trató de otra de las claves para diferenciar ambos bandos: el de los
auténticos españoles defensores de la Patria y el de los que la vendían por dinero. Obviamente
la potencia más citada en cuanto a las interesadas en repartirse las riquezas españolas fue la
Unión Soviética, pero también se citó a Francia, a Gran Bretaña, e incluso a los judíos. Las
ayudas alemanas e italianas recibidas por el bando nacional no impidieron el encono con el
que se trató esta cuestión. Al definir al otro bando como la anti-España, primeramente, se le
desvirtuaba: los auténticos españoles eran los nacionales, los que luchaban con Franco con lo
que no se trataba de una guerra civil, sino de una guerra de liberación. En segundo término, el
tener enfrente un enemigo foráneo le hacía no ser un hermano con lo que las críticas
propagandísticas o militares eran más fáciles de formar. En tercer lugar, el presentar a los
gobernantes republicanos como vendidos al oro extranjero, laborando para intereses
forasteros aún les hacía más reprochables. Aunque son muchos y variados los ejemplos,
permítasenos indicar el modelo más habitual y reiterar en el aspecto extranjerizante que
conllevaba esa noción de anti-España. Ignacio Suárez Somonte en “La anti-España y la
España imperial”, nos ofrece esa imagen dual que describe así:
«La anti-España trae viejo origen y tuvo larga gestación en la decadencia de España, como
cansancio o agotamiento de las grandezas pasadas. En nuestros tiempos dieron vida a la
anti-España una falsa y absurda democracia, con el socialismo internacional y el coro de
nuestros intelectuales institucionalistas, que fueron entre todos desarticulando poco a poco la
vida nacional, relajando las familias y las costumbres con el veneno materialista que se fue
vertiendo en todas las clases y grados de la enseñanza y se extendió en criminales propagandas
en las masas obreras, ayunas de cultura y de preparación cristiana» (ABC 10-3-1937, p. 3).
Como puede observarse, el socialismo, marxismo, y los intereses soviéticos son los
más esgrimidos. Aunque a veces se basaron estas censuras en situaciones reales que se
exponen, en la mayor parte de los casos, se trata de pura propaganda que busca una respuesta
emocional. Es lo que ocurre con la Unión Soviética, potencia que estaría detrás del Komitern,
órgano de la Internacional socialista cuyo fin era extender la revolución por el mundo. Es lo
mismo que ocurre con la Masonería, otra institución muy utilizada, o el judaísmo, menos
frecuente, aunque en muchas ocasiones unido a los dos anteriores, en lo que fue la creación
del “Contubernio judeo-marxista”.
En fin, son textos a los que no se les puede conceder ninguna seriedad, pero sí dignos
de tener en cuenta porque por su carácter irracional y propagandístico también ejercieron
influencia en la creación de ese ambiente de odios profundos en el que concluyó la guerra.
Aunque ya hemos visto los principales pecados censurados, la enorme cantidad de insultos
vociferados nos lleva a terminar esta comunicación recapacitando sobre los más frecuentes.

3. Comparaciones e insultos
Las comparaciones e insultos contra el enemigo ocuparon un lugar preferente en toda
la literatura bélica. Se comparó a los republicanos con los peores monstruos del presente o de
la Historia, del mismo modo que se les achacó los defectos más espantosos. Se barajaron
todos las ofensas conocidas y los hubo que buscaron nuevos adjetivos para definir engendros
hasta entonces inéditos, aunque al final, en definitiva, los términos más usadas fueron
simplemente “republicano” o “rojo”, los máximos insultos en sí mismos. Y todo ello desde un
simplismo básico y utilizando el maniqueísmo más directo. Algo que ya vimos en las
denominaciones de España y anti-España y que ahora se completa con la de leales y rebeldes,
patriotas y traidores, etc. Se trataba en definitiva de crear una imagen del “enemigo” que
motivase el odio y las ganas de venganza, y con ello la justificación de la victoria y de su
aniquilación. Aunque no sea una tarea fácil, trataremos de resumir los términos más
frecuentes en su descripción.
Y no es tarea fácil por su variedad y por su cantidad. Es de interés comenzar este
apartado reproduciendo las tribulaciones del redactor “Juan de Castilla” en su artículo “Se
necesita un adjetivo”, en los primeros meses de la guerra buscando sin éxito ese adjetivo para
describir a los responsables de tanta barbarie. No encontraba una palabra que describiese,
pues no pretendía insultar, sólo calificar, a aquellos que según él eran responsables de una
larga lista de delitos y faltas:
«los que han armado y han alentado a las masas; los que, con un refinamiento de perversión,
han estimulado sus instintos destructores; los que, despreciando y vejando todo cuanto supone
talento, valor, nobleza, caballerosidad y cultura, han azuzado y han adulado a los ignorantes, a
los ruines y a los miserables, solidarizándose con ellos y llamándolos como en la angustiosa
nota del día en que se tomó Toledo, “lo más honrado y lo único sano del pueblo español”; los
que sacaron el oro de nuestro territorio; los que llamaron en su auxilio a las hordas asiáticas; los
que califican de “burgos podridos” a los pueblos que veneran a Dios y hacen de la hidalguía y
del honor un culto; los que hipócritamente quieren presentarse ante Europa como sustentadores
de una mentida paz universal; los que autorizan el despojo y la destrucción de los tesoros
artísticos nacionales; los que facilitaron la tea a los incendiarios y la dinamita y la metralla a los
cobardes asesinos de ancianos y mujeres, crucificadores de sacerdotes y verdugos de religiosas
y a los que regaron con gasolina los reductos gloriosos del Alcázar, ¿cómo habrán de ser
llamados para que los pueblos civilizados los execren y la posterioridad los maldiga?» (ABC 7-
10-1936, p. 3).
En los siguientes meses mantuvo esa búsqueda. Si en noviembre de 1936 les tildó de
“parásitos”, parásitos que deberían ser regenerados con la ayuda de todos los buenos
españoles meses después encontró el calificativo que mejor cuadraba con «la chusma ignara
y anónima de los ladrones, de los asesinos y de los incendiarios, cuando intentemos
personalizarlos de un modo abstracto, para execrar sus crímenes». Ese adjetivo daba título al
artículo publicado a final de marzo de 1937: “El canalla desconocido”. En oposición a lo que
ocurría al referirse al “soldado desconocido”, estaba ese «canalla desconocido, esencia y
personificación de lo más abyecto, de lo más vil y de lo más cobarde de su ralea» (ABC
30-3-1937, p. 3). Claro que “Juan de Castilla” no dejó de apuntar que existían otros muchos
«canallas conocidos», y que no se podía culpar a la masa de los robos de González Peña de
los Bancos de Asturias, o de Marcelino Domingo e Indalecio Prieto que robaron en negocios
de trigos y petróleos.
El caso de “Juan de Castilla” en los primeros meses del conflicto nos da una buena
muestra del camino que tomaron estos ataques y de la dirección de la propaganda nacional
contra los republicanos. En general, ya hemos indicado que el insulto más habitual lo
constituyó la palabra “rojo” o “republicano”. Así, por ejemplo, el marqués de Quintanar, en
un texto en el que relataba la destrucción del frente de Madrid, les denominó la langosta roja y
Concha Espina eligió “La peste roja” como título para un artículo al final del conflicto.
Espina mantenía que la peste volvía a llegar de oriente, antes la negra, ahora la roja, antes de
Asía, ahora de Rusia, superando la nueva peste roja aquellas terribles imágenes de la peste
negra medieval, arraigando en España hasta que un antídoto, el fascismo, había curado al país.
En el mismo sentido, Enrique Suñer proponía para los rojos el aislamiento por el posible
contagio y, además de citar los lazaretos medievales y la cuarentena moderna, ponía como
ejemplo lo que se estaba haciendo en Italia y Alemania, países redimidos, organizados y
fuertes: «En casos leves con la discreta vigilancia del ciudadano inseguro; en casos graves con
los campos de concentración, las deportaciones a ciertas islas, etc.» (ABC 24-12-1936, p. 5).
No sólo el término “rojo” sufrió una devaluación peyorativa, “república” y
“republicano” corrieron suerte paralela. Así, se confiere de la columna de “Siul” de 16 de
junio de 1937 en el que protestaba al comprobar que el acorazado de ese nombre, antiguo
“Reina Victoria Eugenia”, lo seguía manteniendo. Cuando un par de semanas después el
gobierno de Franco anunciaba el cambio de denominación por “Navarra” un editorial se
congratuló, lo mismo que Quintanar unos días después.
Además de estos términos, se retiraron otros insultos. Como resulta imposible aludir a
la mayoría elegiremos un ejemplo de cada una de las principales “virtudes” del enemigo. En
general se les presentó como grandes asesinos y criminales. En esa línea, Mariano Tomás a
principios de 1938 manifestaba haber leído en un periódico extranjero –que no cita con lo que
la noticia pierde credibilidad– que algunos personajes republicanos se encontraban en los
museos de cera junto a los grandes asesinos de la historia, mientras en otro artículo les acusó
de ser peores que los vampiros. Por su parte la escritora Sofía Casanova, en septiembre de
1937, se preguntaba por los trastornos psíquicos podían llevar a los políticos valencianos a tan
siniestra actuación, aunque más grave le parecía el caso de la alianza con ellos de hombres
cultos, sensibles al bien, a las artes, a los postulados de progreso con las hordas.
Otro de los insultos más frecuentes fue el de cobardes. Resultaba una falta muy
recurrente teniendo en cuenta que estamos analizando propaganda de guerra. Frente a las
escasas ocasiones en las que se reivindicó el valor del adversario, las más se les despojó. En
abril de 1937, después de la derrota nacional en Guadalajara y comenzada la ofensiva en el
frente norte, Mariano Daranas en “¿Y por qué habrían de ser valientes?”, se negaba a admitir
la posibilidad de la valentía contraria, e incluso se enfadaba por este tipo de aserciones en los
medios nacionalistas que intentaban no menospreciar al contrincante. Además de acudir a la
etimología de la palabra valor, también argumentaba que los “rojos” no lo tenían porque si se
leía los programas y mandamientos de la lucha de clases no contenían una sola
recomendación que encareciera el don de la propia vida por la idea. Si surgía algún valor
individual, Daranas lo explicaba por la veta española y le calificaba de nacionalista aún sin
saberlo. Añadía que si, en definitiva, era verdad que existía ya un Ejército rojo:
«…ese Ejército no fue creado por el fundente de un ideal sino por el denominador común de
circunstancias que, aunque episódicas, no dejan de ser imperativas; el miedo de ser fusilado por
la espalda, la certidumbre de que el enemigo victorioso no podrá perdonar determinadas
fechorías... Frente a una suma de heroísmo es posible que haya cristalizado un conglomerado de
intereses» (ABC 29-4-1937, pp. 3-4).
En segundo lugar, observamos que muy frecuentemente se explicó sus acciones desde
la envidia. Ésta explicaba para Jacinto Miquelarena en “Los que eran republicanos...”, la
actitud de los políticos republicanos en tiempos del régimen del 14 de abril: «España estaba
infestada de burgueses malogrados, de pequeñas mujerzuelas envidiosas, de traidorzuelos de
su destino, de egoístas de la política, de simuladores de la cultura, de aspirantes al tráfico de
influencias, que sólo podían esperar algo del régimen republicano» (ABC 23-4-1938, p. 4).
Más contundente se manifestó Wenceslao Fernández Florez en “El hidalgo de usted es un
objetivo” al aseverar que la envidia era bolchevique y la fuerza que motivaba a los “rojos” a
continuar la lucha, pues no luchaban por una idea que hubiesen creado, o por un Dios, o por
su independencia, etc.:
«Una terrible pasión les empuja: la envidia. Envidia de los que no pueden ser nada contra lo que
ha logrado distinguirse en algo. Envidia de la riqueza, de la belleza, del talento; envidia del que
tiene un alma miserable o encharcada de tópicos contra el que posee una serena hermosura
moral o ideas bien elaboradas; hasta envidia del que posee una bandeja de plata, una camisa de
seda... Es la revolución del lodo, del polvo, de la arena, de lo sucio, de lo inútil, de lo menudo,
que sabe lo que es y lo que no y que no halla otro medio de dignificarse que el de convertirlo
todo en arena, en polvo y en barro» (30-4-1928, pp. 4-5).
Otro de los atributos que se concede a los enemigos es el de mentirosos. Realmente de
lo que se les acusa es de su propaganda engañosa y aunque ya lo hemos incluido como uno de
los crímenes que se les imputan, también es un insulto recurrente. En enero de 1937 un
interesante texto de Eugenio Montes titulado “Ejemplos al revés”, explicaba que la radio
republicana era utilizada para difundir falacias pues ciertos personajes como Ángel Osorio,
Alberti y Bergamín, habían terminado sovietizando la radio: «están endemoniados, con las
serpientes en el alma y en el cuerpo, retorciéndose y devorándose a sí mismos, comiéndose,
monos de imitación y revolución, la cola. Devorándose a sí mismos, porque no tenían hambre
y sed de verdad, sino hambre y sed de mentira» (ABC 22-1-1937, pp. 3-4).
Y si Tassara en septiembre de 1938 les acusaba de malgastadores al rememorar la
costumbre de los viajes oficiales en el antiguo régimen, Fernández Florez criticó el
enchufismo como hábito republicano en varias ocasiones, explicándolo en enero de 1939 en
“El oficio de no ejercer el oficio”. Si en Francia acababa de conocerse un caso de este tipo y
fue visto como un gran escándalo, Florez recordó lo habitual del mismo en la España
republicana con la búsqueda de cargos oficiales o de puestos en el consejo de administración
de empresas –las empresas modestas se buscaban un subsecretario, y las de alto rango, por lo
menos, un ex ministro–: «hubo compañías mineras que carecían absolutamente de minas,
pero eran dueñas de un local con sillones donde periódicamente se sentaban varios ex
ministros, para guiar las deliberaciones suntuosamente remuneradas por el Consejo de
Administración» (ABC 5-1-1939, pp. 4,5). Ese tipo de costumbre habían aumentado al llegar
la guerra según Julio Camba quien especificaba que ese concepto del Estado-merienda en la
guerra se traducía en que sólo comían aquellos que conseguían una embajada o algún otro
tipo de cargo, cargos que eran vistos no como un deber, sino como la posibilidad de sacar
tajada.
Después de todo, en los años republicanos se concentraban los más curiosos delitos.
José Carlos de Luna a finales de 1937 en “Comentando y augurando”, les reprochaba su
cursilería:
«Lo cursi, en aquellos años memorables, era de tres órdenes: abyecto, fúnebre o refulgente.
Siendo muestras vivas de cada grupo Companys, Fernando de los Ríos y Álvaro de Albornoz:
bombardino, fagot y clarinete de la trágica murga que ensayaba marchas triunfales en deshonro
de la madre Patria» (ABC 24-12-1937, p. 6).
En definitiva, todas sus características eran defectos, y todos sus símbolos negativos,
como indicaba Wenceslao Fernández Florez al referirse a su saludo puño en alto, como el de
la mano cerrada y el odio en un largo artículo de enero de 1939. No obstante, fueron muchos
los comentaristas que hicieron una diferenciación entre los “rojos” y, como ya hemos podido
observar en algunos textos, culparon especialmente a los jefes republicanos. Si un editorial de
ABC de septiembre de 1937 subrayó el egoísmo de esos dirigentes que en un canje realizado
por la Cruz Roja internacional sólo se habían preocupado por salvar a sus familiares y a los
jefes importantes, Camba en enero de 1938 opinó que los republicanos no pensaron hacer la
revolución mientras les fue bien. También se reiteró que los defectos generales antes citados
se intensificaban en los jefes. Es lo que ocurre por ejemplo con la envidia que Fernández
Florez subraya como la responsable de que un hombre pudiera superar ciertos límites.
Evocando el argumento de su famosa novela El malvado Caravel imagina a un hombre que
sale del Ateneo y envidia los magníficos libros leídos, los lujos de los demás, etc. y este
hombre, imagen de Azaña, termina creyéndose merecedor de todo lo que los demás poseen y
organiza una banda para obtenerlo. Lo mismo ocurre con el adjetivo de cobardes. De hecho,
la peregrinación de altos cargos del Frente Popular primero desde Madrid a Valencia, y luego
al extranjero, siempre se leyó como una muestra de cobardía y deserción. Escapada que
siempre, según la columna de ABC, “Temas varios. Fugitivos con viático”, se hacía retribuida
a costa del dinero del Estado.
Después de todo, algunos comentaristas –los menos– realizaron una diferenciación
entre los gobernantes, quienes habían formulado las órdenes, y quienes se habían limitado a
obedecer. No podían ser iguales los que habían inculcado las ideas y la maldad y los que se
habían dejado llevar desde su ignorancia. De nuevo acudimos a las palabras del redactor
“Juan de Castilla” quien en “La vergüenza de la desvergüenza” aseveró: «Los crímenes
cometidos por las masas ignorantes, más que a ellas han de ser achacables a quienes las
envenenaron con sus predicaciones, poniendo las armas en su mano y seduciéndolas con el
ejemplo de su rebeldía y de su claudicación». Sobre estos últimos, los verdaderos culpables, el
periodista se explayaba y, en el mismo texto, nos dio una primera lista de los que se
aprovecharon:
«Y sin embargo, más que los propios horrores perpetrados por los forajidos o alentados por sus
groseros directores, asusta la repugnante colaboración de aquellos otros personajes que por su
procedencia y significación, o por su preparación intelectual, no vacilaron en avenirse a la
infame mescolanza y hasta la procuración, halagando los bestiales instintos de la chusma (...)
Quédese el orondo leguyelo y el intelectual oficioso y el tránsfuga endiosado, y el político
aventurero, y el magnate servilón, y el negociante osado, en la soledad atormentadora de su
propia conciencia, que ya serán suficientes los remordimientos para purgar sus delitos» (ABC
20-12-1936, p. 4).
Las palabras del redactor se refuerzan con las de otros colaboradores del periódico
abriéndose el abanico de matices en esta imagen extremadamente maniquea. Una dicotomía
que se hizo paternalista e insultante en José Fernández Mayoral: «¡Canallas! ¡Farsantes!
¡Criminales! ¿Por qué despertaron los instintos perversos del niño bueno, el pueblo? ¿Por qué
no respetaron la fe y la esperanza de su sueño dulce? (ABC 24-12-1936, p. 4).
Algunos pretendieron que esas faltas eran todas de origen foráneo y ajenas a la
esencia española. En un extenso artículo el marqués de Quintanar acudía al extranjero y a la
historia para crear el adjetivo con que denominar a los enemigos: los thermidorianos. Si,
como ya hemos comprobado, los males que habían llevado a España a su crepúsculo histórico
se iniciaron con las ideas de la Revolución francesa, el aristócrata asimilaba a los políticos
republicanos con aquellos thermidorianos que acabaron con Robespierre en una lucha egoísta
por el poder y encima recibieron la aclamación del pueblo, comportamiento repetido en todas
las revoluciones.
En definitiva, se les mostró como la oposición del bando nacional en todo. El
maniqueísmo de la propaganda nacional se intensificó y las comparaciones resultaron el
modo más habitual de criticarlos. Manuel María Lambarri en febrero de 1938 en “Los dos
estilos”, puntualizaba que la disparidad asombrosa al hacer la guerra dos bandos de la misma
raza, de idéntica tradición y solera, procedía de los diferentes principios morales que
inspiraban a unos y a otros. Los de los nacionales, mantuvo, estaban basados en los preceptos
constantes de la humanidad: el hombre español proyectaba desde su alma una fuerza clara y
perenne de lo humano. Por el contrario, «ellos» tenían un estilo amañado que venía impuesto
por los «poderes que traen de otros ámbitos del mundo los aires de fuera»; no venía de
instintos tan profundos sino de la crítica y de la duda y buscaba su «raíz en la Enciclopedia y
su tronco y ramas en las utopías económicas y en los cálculos tristes y judaicos de los Engels
y Marx». Todo ello se reflejaba en los dos estilos de guerrear: «sus armas principales: la
sorpresa, la traición, la búsqueda del punto débil y de la hora propicia. Por eso en sus avances
podrán apoderarse de una loma, de una aldea o de un pueblo; pero nunca empujarán fuerte y
seguido hasta arrollarnos en una dirección». También se diferenciaban en los medios: «ellos»
usaban la dinamita, la gasolina, las fortificaciones a ultranza, la propaganda falaz y mentirosa;
«nosotros», seguía, hacemos menos pródiga en agresión, más pausada y serena, pero con un
empuje decidido, con enorme poder de profundidad. Entre su modo y el de los nacionales,
existía la diferencia entre el genio y el talento: la obra de uno era perdurable, la del otro
apenas dejaba rastro, y añadía que en términos mitológicos, los nacionales estarían
representados por Marte, y «ellos» por Mercurio y Venus «espíritu judaico, de anónimo y de
vitriolo, espíritu de Venus tarada y prostituida, ponzoña y bacterias, chismes de comadre,
espíritu que chocará siempre, con impulso débil, con nuestra proyección lenta, seguida y
serena hacia el radiante porvenir» (ABC 11-2-1938, p. 6). Era una manera de explicar la
lentitud de las victorias puesto que las armas que achacaba a los republicanos eran las armas
de la guerra, ni más ni menos.
Otros colaboradores explicaron estas diferencias desde la separación que existía entre
la guerra y la revolución. En el bando contrario habían pretendido hacer las dos a la vez y eso
explicaba las diferencias entre un ejército de verdad con disciplina y orden y el otro bando
que, según Julio Camba en agosto de 1937, lo que se hacía era la revolución que era una
juerga, caos, matar curas y comer jamones y torear a burgueses en plazas de toros. En la
descalificación general al otro bando y al ejército republicano y sus jefes encontramos las
referidas a los militares de carrera a los que se les presentó como militares desleales, y a los
milicianos a los que Florez denomina en marzo de 1938 gansters refiriéndose a Durruti,
Ascaso, etc. También Francisco Casares al final del conflicto les criticó por autodenominarse
“leales” y recorrió la historia del régimen y de sus principales figuras para argumentar que no
habían sido leales ni al espíritu de su propia constitución, en la que se proscribía la guerra
como instrumento de la política internacional, armando al pueblo convirtiéndolo en milicia y
provocando la guerra. Aún le dolía más a Casares que la prensa internacional usara la
denominación “rebelde” para los nacionales, lo que se convertía en una depredación más,
brutal y gigantesca, en sus palabras, entre las muchas que definían los procedimientos de la
anti-España.
******
Hasta aquí una aproximación a los grandes pecados que hacían a la II República
culpable de la golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Como ha podido observarse, la
simplificación fue el denominador común de todos los textos: se generalizó la expresión de
“rojos” en lugar de hablar de las distintas facciones que componían las filas republicanas,
aunando a republicanos moderados, anarquistas, nacionalistas o comunistas.
Igual que se simplifica en la denominación, también se hizo en el modo de referirse a
ellos. Suman más los casos de artículos insultantes y ridiculizantes que los análisis en
profundidad o cercanos a la realidad de la política republicana anterior o posterior al 18 de
julio. En este asunto la fuerte carga de propaganda de los textos es la tónica, algo fácil de
entender pues en él se reúnen los comentarios sobre el enemigo a batir. Después de todo, se
trató de pura propaganda contra un bando enemigo, siendo aún más doloroso que en el otro
bando hubiese hermanos. Quizás por eso la propaganda tuvo que ser más violenta.

Referencias Bibliográficas

1
Destacamos el de GIL PECHARROMÁN, Julio: La segunda República, Madrid, Biblioteca Nueva, 2002 (1ª
edición 1986) y PAYNE, Stanley G.: La primera democracia española. La segunda republica, 1931-1936,
Barcelona, Paidós, 1995. Otros libros fundamentales: PAYNE, Stanley, G.: La revolución española, Barcelona,
Ariel, 1971; TAMAMES, Ramón: La República, la era de Franco, Madrid, Alianza, 1973; ROBISON, Richard H.:
Los orígenes de la España de Franco. Derecha, República y revolución, 1931-1936, Barcelona, Grijalbo, 1974;
JACKSON, Gabriel: La República española y la Guerra Civil. 1931-1939, Barcelona, Crítica, 1976; TUÑÓN
DE LARA, Manuel: La II República, Madrid, Siglo XXI, 1976; PRESTON, Paul: La destrucción de la democracia
en España: Reforma, reacción y revolución en la Segunda República, Madrid Turner, 1978; GINER,
Vicente (dir.): Historia de la Segunda República, 1931-1939, Madrid, Giner, 1985; PRESTON, Paul (ed.):
Revolución y guerra en España, 1931-1939, Madrid, Alianza, 1986; BEN-AMI, Shlomo: Los orígenes de la
Segunda República: anatomía de una transición, Madrid, Alianza, 1990; OLAIZOLA, José Luis: La
Segunda República, Madrid, Espasa Calpe, 1996; CARR, Raymond y FUSI, Juan Pablo: La República y la
Guerra Civil: la crisis de la España contemporánea (1931-1939), Madrid, Espasa Calpe, 1999, TOWSON,
Nigel: La República que no pudo ser. La política de centro en España (1931-1936), Madrid, Taurus, 2002, etc.
Queremos destacar el trabajo de NUÑEZ PÉREZ, Mª Gloria: Bibliografía comentada sobre la Segunda República
Española (1931-1936), Madrid, Fundación Universitaria Española, 1993.
2
Es algo sobre lo que se deben de mantener grandes reservas. Para conocer la evolución del periódico ver:
Francisco IGLESIAS: Historia de una empresa periodística. Prensa Española, editora del diario ABC y Blanco y
Negro (1891-1978), Prensa Española, Madrid, 1980. Sobre el ABC de Sevilla pueden consultarse: SAIZ, Mª
Dolores: “Prensa conservadora en la España sublevada: La Gaceta Regional de Salamanca, El Diario del Burgos,
y ABC de Sevilla. Un periodismo de apoyo al Alzamiento” en ARÓSTEGUI, Julio (coor.): Historia y Memoria de la
Guerra Civil. Encuentro en Castilla y León, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1988, tres tomos; y LANGA NUÑO,
Concha: “De la Guerra Civil a los XXV años de paz. Prensa y opinión política en la Sevilla franquista
(1936-1964)”, en REIG y RUIZ ACOSTA, (coords.); Sevilla y su prensa. Aproximación a la Historia del
periodismo andaluz contemporáneo. (1898-1998), Grupo de Investigación en Estructura, Historia y
Contenidos de la Comunicación, Sevilla, 1998, pp. 79-127. De la misma autora: “Notas para una historia de
ABC de Sevilla desde sus inicios al final de la Guerra Civil (1929-1939)”, en ARIAS, Eloy, BARROSO, Elena,
PARIAS, María y RUIZ ACOSTA, Mª José (editores), Comunicación, Historia y Sociedad, Universidad y
Ayuntamiento de Sevilla, Sevilla, 2001, pp. 479-494.
3
Vid. MARTÍN, Francisco de Luis; El grupo monárquico de "ABC" en la Segunda República española.
(1931-1933), Ediciones Universidad de Salamanca y Publicaciones Universidad de Extremadura, Salamanca,
1987, p. 29
4
La sede madrileña fue incautada el temprano 20 de julio de 1936, apareciendo el primer número del ABC
republicano el 25. Tras la dirección de Augusto Vivero, pasó a la esfera de Martínez Barrio que nombró como
director a Elfidio Alonso. Vid. SAIZ, Mª Dolores: «Los dos “ABC” –de Madrid y de Sevilla- en la primera fase de la
guerra civil», en Periodismo y periodistas en la guerra civil, Fundación Banco Exterior de España, Madrid, 1987,
pp. 93-112.
5
Sobre la prensa de la Guerra civil y el Franquismo: BARRERA, Carlos: Periodismo y Franquismo. De la censura
a la apertura, Barcelona, Ediciones Internacionales Universitarias, 1995; SEVILLANO CALERO, Francisco:
Propaganda y medios de comunicación en el franquismo, Alicante, Universidad, 1998; SINOVA, Justino: La
censura de prensa durante el franquismo (1936-1951), Madrid, España Calpe, 1989.
6
Como muestra el estudio del profesor Figueres. Vid. FIGUERES, Fransecs: Història de l’anticatalanisme. El diari
ABC i els seus homes, Tarragona, El Mèdol, 1997.
7
Es cierto que los asesinatos indiscriminados fueron moneda común en los dos bandos. Sobre el caso
republicano vid. SALAS LARRAZABAL, Ramón: Pérdidas de la guerra, Barcelona, Planeta, 1977. REIG TAPIA,
Alberto: Violencia y terror. Ensayos sobre la Guerra Civil española, Madrid, Akal, 1991; MARTIN RUBIO, A. D.:
Paz, piedad, perdón… y verdad. La represión en la guerra civil: una síntesis definitiva, Madrid, Fénix, 1997; JULIA,
Santos (coord.): Víctimas de la Guerra Civil, Madrid, Temas de Hoy, 1999. Además existen muchos estudios
locales que ayudan a comprender la situación en las dos zonas.
8 Ya lo hemos tratado en LANGA NUÑO, Concha: “Justificar una guerra civil: Los argumentos del diario ABC de
Sevilla (1936-1939)”, en Comunicación y guerra en la historia, 2004, Tórculo Edicións, Santiago de Compostela,
pp. 305-323.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 1

RESUMEN DE LA COMUNICACIÓN.-
Este trabajo describe la utilización que los republicanos de Jerez de la Frontera
hacen de la prensa para extender su influencia entre los trabajadores y conseguir
después otros objetivos políticos.

ABSTRACT.-
This paper describes the use of the press by the Jerez Republicans in attention to
expand their influence among the working class and a subsequent to obtain another
politic objectives.

LA PALABRA AL SERVICIO DE LA ORGANIZACIÓN. LA


PRENSA OBRERA REPUBLICANA DE JEREZ DE LA FRONTERA
(1899-1914).-
Diego Caro Cancela
(Universidad de Cádiz)
1. Introducción.- 2. El protagonista y el momento escogido.- 3. “La Unión Obrera”.- 4.
El primer resultado: La Federación de Trabajadores de Andalucía.- 5. A la política sin
tapujos.

1.- INTRODUCCIÓN.-
Durante bastantes años, el arraigo que la ideología republicana tuvo entre los
trabajadores apenas si fue considerado por la historiografía militante que se escribía
sobre los movimientos sociales, ya fuera socialista o anarquista.
Se creía que el planteamiento reformista que hacía de la entonces llamada “cuestión
social” había quedado superado por el tiempo de la historia, después que en los años del
Sexenio irrumpieran entre los trabajadores las dos grandes ideologías revolucionarias
del momento. Sin embargo, los trabajos que se han venido publicando en las dos
últimas décadas han puesto en evidencia la existencia de un panorama bien distinto, por
lo menos en Andalucía, tradicionalmente considerada como uno de los dos grandes
bastiones –el otro era Cataluña- del anarquismo español1.
De esta manera, hoy sabemos ya, que lejos de ser una tendencia minoritaria entre los
trabajadores, el republicanismo fue no sólo la corriente política que más tempranamente

1
Por ejemplo: Caro(1990), Caro(1991), Morales(1999), López Estudillo(2001a), López Estudillo(2001b).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 2

arraiga en el proletariado, sino la que con más persistencia mantiene su hegemonía,


hasta bien entrado el siglo XX. Se trata de un movimiento republicano presente en el
mundo urbano, y bien conocido por la estudios realizados sobre el lerrouxismo en
Barcelona y el blasquismo en Valencia, pero también con una gran fortaleza en el
medio rural, como se ha demostrado recientemente en los estudios publicados, sobre
todo, en la Cataluña de la Restauración canovista2.
En este contexto, con la presente comunicación lo que pretendemos es demostrar el
papel fundamental que desempeña la prensa en la expansión del asociacionismo
republicano en el movimiento obrero de la Baja Andalucía, hasta culminar con la
creación de una Federación Regional, que se convierte en la primera organización de
trabajadores que nace en la región con la pretensión de abarcar todo su territorio,
superando la anterior división de la Andalucía del Este y la Andalucía del Oeste, que
había establecido el anarquismo en el seno de la Federación de Trabajadores de la
Región Española(FTRE), fundada en 1881.

2. EL PROTAGONISTA Y EL MOMENTO ESCOGIDO.-


El personaje clave de esta historia es Manuel Moreno Mendoza, modelo de masón
políticamente comprometido con los trabajadores, decidido a llevar a la práctica sus
ideas de reformismo político y de regeneración social.
Moreno Mendoza había nacido en 1862, en el municipio gaditano de Medina-
Sidonia y ya a los 20 años estaba afiliado a una sociedad de agricultores de su pueblo, lo
que llevaría a ser detenido en la oleada represiva que siguió a los sucesos de La Mano
Negra, de 1883. Afincado en la vecina Jerez de la Frontera, donde se casaría con la hija
de uno de los “patriarcas” del Partido Republicano local, no tardaría en vincularse a
éste, al mismo tiempo que se iniciaba en la Masonería en la logia “El Pelícano” de la
ciudad, adoptando el nombre simbólico de “Jesús”. Unos contactos masónicos que le
resultarían vitales no sólo para extender el republicanismo por la comarca, sino también
para el proyecto que ahora va a iniciar de impulsar el asociacionismo obrero por las
provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla3.
No fue casualidad que Moreno Mendoza decidiera poner en marcha su proyecto
estratégico para expandir el republicanismo en los medios obreros, precisamente en los

2
López Estudillo(1989), Pomés(2000).
3
Sobre este personaje ha preparado una reciente biografía Antonio Morales, todavía inédita. Vid.
también: Morales-Sígler(1990). Sería el primer alcalde de la Segunda República en Jerez. Más detalles
sobre su trayectoria posterior, en: Caro(2001).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 3

dos últimos años del siglo XIX. Con esta iniciativa pretendía aprovechar el vacío
existente en el movimiento obrero español desde que en 1888 se disolviera la FTRE, sin
que el anarquismo fuera capaz de articular otra organización de ámbito nacional para
sustituirla. Un panorama que se veía agravado en el obrerismo jerezano después que la
represión gubernamental lo dejara prácticamente liquidado, utilizando como excusa el
“asalto campesino” de principios de enero de 1892.
Fue un intento de reorganización societaria que no se dio aislado en la Andalucía de
aquellos años, sino que probablemente formaba parte de una estrategia más general de
los republicanos de la región, porque también se da en las provincias de Málaga y
Granada, provocando que entre 1899 y 1903, las organizaciones obreras andaluzas
superaran con creces los niveles de afiliación e implantación territorial que hasta
entonces se habían alcanzado4. De esta manera, la asociación granadina “La Obra”
llegó a afiliar hasta cinco mil trabajadores de la capital, a mediados de 1900,
participando dos años después en la formación de una Federación Provincial de
sociedades obreras, por las que pasaron secciones de más de 70 poblaciones, mientras
que en la vecina Málaga, se unían republicanos, librepensadores, masones y anarquistas
para constituir, también en mayo de 1900, una Federación Malagueña de carácter
unitario, de la que sólo los socialistas permanecieron al margen5.
Pues bien, en la comarca jerezana, los primeros pasos para levantar este nuevo
societarismo republicano lo comienza a dar Manuel Moreno Mendoza en los meses
finales de 1899, cuando ha visto cómo militantes obreros cercanos al sindicalismo
socialista de la UGT, dos años antes –en 1897- han comenzado a editar el periódico El
Martillo, como “órgano de la Asociación del Gremio de Toneleros” y han apoyado
también el nacimiento de una sociedad para organizar a los obreros arrumbadores de las
bodegas, con su propio órgano de expresión, denominado La Jarra6.
Los republicanos, probablemente temerosos de que los ugetistas pudieran
incrementar su presencia en los medios obreros de la zona, no dudaron en movilizarse
para organizar a los restantes trabajadores que todavía no tenían una entidad que los
defendiera. De esta manera, son estos antidinásticos los que impulsan la creación de una
“Asociación de Trabajadores de Viñas” y de un semanario –El Viticultor-, que actuaba
como portavoz periodístico de la misma y que, en su primer número, no dudaba en

4
López Estudillo(2001b), p. 102.
5
Ibídem., pp. 102-103.
6
Leiva(1982), pp. 210-213. También: Góngora (1900). Sobre las peculiaridades societarias de estos
trabajadores del mundo del vino, hemos escrito, en: Caro(1995).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 4

presentarse como, “el centinela avanzado” de estos obreros, ante “el enemigo común, o
sea, ante el capital y los explotadores”7. Y son probablemente también los republicanos
los que están detrás de la publicación de otro semanario, que se titulaba La Defensa y
que aparecía un mes después –el 16 de agosto-, como “órgano de la Agremiación de
Zapateros”, dispuesto, según decía, a defender “ese hermoso espíritu de fraternidad de
que tan necesitada están todas las clases obreras”8.
¿Qué pista nos lleva a los republicanos?. La más evidente. La Defensa se hacía en la
misma imprenta en la que se elaboraba El Viticultor, que no era otra que la de El
Demócrata, el órgano de prensa estrictamente político que tenían los republicanos en la
ciudad.

3. LA UNIÓN OBRERA.-
Pero a diferencia de las cabeceras hasta ahora citadas, que pretendían ser órganos
periodísticos de un oficio concreto cada una, no ocurrió lo mismo con La Unión
Obrera, el tercero y último de los periódicos que los republicanos ponen en circulación
a lo largo de 1899 en Jerez. Éste nacía el 7 de septiembre, con el subtítulo de “Eco de la
clase trabajadora”, pretendiendo ser el portavoz de las “pequeñas sociedades” que por
separado no habían podido dar vida a una publicación propia, “que viniera a representar
sus intereses”. Por tanto, los redactores de La Unión Obrera dejaban claro cuáles eran
sus pretensiones: no sería “un periódico literario dirigido por periodistas de fustes, de
esos que escriben artículos rimbombantes, para lucir las filigranas de su facundia”, sino
“un periódico obrero”, cuya redacción estaba compuesta de “modestos explotados sin
pretensiones de ningún género, que impulsados por el deseo de trabajar noblemente en
defensa de los ideales de libertad y progreso que toda su vida han defendido, se atreven
a emprender la tarea periodística, alentados por la esperanza de que los obreros todos,
despertando del letargo en que han estado sumidos, coadyuvarán a la grandiosa obra
redentora de la Humanidad”9.
Será pues, esta “Unión Obrera” el principal instrumento de propaganda que va a
utilizar Moreno Mendoza en sus trabajos de organización de sociedades obreras por
toda la serranía gaditano-rondeña y las comarcas limítrofes de la provincia de Sevilla, a

7
El Viticultor(1899, 8 de julio), nº 1. Biblioteca Municipal de Jerez de la Frontera(en adelante: BMJF).
8
La Defensa(1899, 16 de agosto), nº 1. BMJF.
9
La Unión Obrera(1899, 7 de septiembre), nº 1. BMJF.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 5

pesar de que él no era el director de periódico, ni aparecía formalmente como uno de sus
colaboradores10.
Este carácter utilitario y práctico del periódico era evidente desde sus primeros
números. Carecía de secciones fijas y en su lugar lo que más incluía eran los estados de
cuenta de las sociedades obreras cercanas11, continuos llamamientos a las ventajas que
tenía el asociacionismo para los trabajadores y, por último, las crónicas de las visitas
que Moreno Mendoza y otros líderes republicanos realizaban en sus giras de
propaganda por los distintos pueblos, y el resultado final de estas gestiones. No faltaba
de todas formas, la creación literaria, porque de vez en cuando se incluían pequeños
relatos en los que los valores estrictamente estéticos o formales eran absolutamente
secundarios, en beneficio exclusivo del mensaje o las preocupaciones ideológicas que se
querían trasmitir12
Y aunque La Unión Obrera llegó a reproducir en varios de sus números los estatutos
de la UGT, el reformismo social que impregnaba su ideología no podía ser más
evidente. Era un magnífico escaparate de la doctrina social de republicanismo de
principios de siglo, resultado de combinar un individualismo que no aceptaba la
posibilidad teórica de los partidos de clase con una visión progresista de la sociedad.
Así se reconocía explícitamente en un artículo que con el título de “La cuestión social”,
se publicaba el 6 de febrero de 1900:
“El verdadero socialismo, a nuestro modo de ver, tiene por fin
único y exclusivo la elevación de individuo a la dignidad del hombre en una
esfera de acción autónoma, absolutamente libre dentro del conjunto humano.
Si la voluntad individual se supedita a conveniencias de sistemas, aunque
estos sistemas se denominen socialistas, la libertad es imposible,
predominando, por lo tanto, el principio de autoridad, del que
protestamos”13.
De este modo, lejos de encender la lucha de clases, el discurso de Moreno Mendoza,
en sus excursiones de propaganda, no podía ser más conciliador cuando se refería al
tema. Así, el 19 de marzo, en la reunión pública que celebra en Prado del Rey(Cádiz), se
dirigía a “las personas acomodadas”, para aclararles que si bien era verdad que con la

10
En la ficha del periódico, el director era Antonio Delgado Contreras y los dos principales colaboradores
M. Espinosa y Antonio Barrera. Vid. Leiva(1982), pp. 270-271.
11
Véase, por ejemplo, en su primer número las cuentas de las sociedades de carreros, cerrajeros y
albañiles.
12
Hemos analizado más detenidamente estos relatos y sus características, en: Caro (1996).
13
La Unión Obrera(1900, 6 de febrero).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 6

asociación el obrero se defendía de la tiranía, “que con él se ejerce”, también era cierto
que con ella se ilustraba y dignificaba, “apartándose del camino del mal, lo cual en
cierto modo redunda(ba) en beneficio de los patronos”14.
El mismo mensaje, pero con mayor claridad, transmitía en El Coronil(Sevilla), en
otro acto público celebrado el 24 de marzo, después de tres días de estancia en la
población. Decía, dirigiéndose a las clases propietarias:
“Vosotros habéis ayudado con vuestra apatía unos, y tomando parte en los
chanchullos y latrocinios de los gobiernos otros, a agotar las fuentes de
riqueza de la nación.
Vosotros habéis matado la conciencia, el honor y la dignidad del pueblo,
obligándole a aceptar, tanto en política como en religión, ideas que eran de su
agrado, llevándolos a las elecciones, unas veces por el engaño y otras a
cambio de un mendrugo de pan negro, para que votando en nombre de los
ausentes y de los muertos, sacara triunfante a candidatos impuestos por los
verdugos de la patria(...).
Sed más humanos, no temáis a la Sociedad. El obrero no se asocia para
destruir vuestros capitales, se asocia, sí, para instruirse y para defenderse de la
explotación que de él hacéis, pero nunca os pedirá más que aquello que sea
justo que le deis”15.
Y aunque era evidente y conocida ya la adscripción republicana de Moreno
Mendoza, éste nunca se refería a la misma en estas “excursiones” de propaganda, salvo
una vez. Ocurrió en Montellano(Sevilla), en la visita que realizó el 25 de junio de 1900,
cuando un zapatero que le precedió en el uso de la palabra explicó que, “los obreros no
debían ser enemigos de los republicanos, puesto que la república representa(ba) un paso
adelante en el camino del progreso”. Fue entonces cuando el líder republicano admitió
públicamente su militancia antidinástica, aunque advertía –no sin un cierto cinismo-,
que no se debía llevar la política a las sociedades obreras, puesto que no tenían esta
finalidad, debiéndose admitir a “todo buen obrero”, sin preguntarle jamás “a qué partido
pertenecía”, con tal de que cumpliera “con sus deberes de asociado”16.

14
Ibídem.(1900, 27 de marzo). No dejaba de ser significativo que en esta reunión de Prado del Rey, en la
que se decidía la constitución de la sociedad de resistencia “La Unión”, que agrupaba a los obreros de
todos los oficios de la localidad, la presidencia del acto estuviera formada por un trabajador del campo,
dos tenientes de alcalde del Ayuntamiento, el juez municipal y el cabo comandante de puesto de la
Guardia Civil con uno de sus subordinados.
15
Ibídem.(1900, 3 de julio).
16
Ibídem ( 1900, 5 de junio).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 7

Esta participación de los trabajadores en la actividad política sería, a fin de cuenta, el


verdadero motivo de fricción con los anarquistas locales y nacionales, junto a la
competencia que el republicanismo hacía a las sociedades de inspiración ácratas, en su
política de expansión territorial por zonas otrora controladas por éstas.
Por este motivo, no podía extrañar que desde las páginas de La Revista Blanca o El
Proletario, Moreno Mendoza fuera objeto de los mismos ataques que ya recibía en
Cataluña Alejandro Lerroux: ser un “vividor”, confabulado con la burguesía local para
debilitar la implantación anarquista, a cambio de grandes sumas de dinero17.

4. EL PRIMER RESULTADO: LA FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE


ANDALUCÍA.-
Pero estas críticas no debieron hacer mucha mella en el trabajo de los republicanos,
porque en el verano de 1900 ya tenían organizadas 47 sociedades de resistencia de
distintos oficios en otras tantas poblaciones andaluzas. Era el momento, pues, de dar el
siguiente paso: constituir la Federación Regional. Con tal motivo, La Unión Obrera
comenzaba a publicar el proyecto de bases para el citado organismo, con la finalidad de
que fuera conocido y estudiado por las distintas organizaciones que quisieran integrarse
en la misma. De esta manera, por ejemplo, en su artículo primero, se fijaban claramente
los fines de la citada Federación, nuevamente marcados por un claro reformismo,
alejado de todo radicalismo:
“fomentar la idea de asociación entre todos los trabajadores de ella;
practicar la solidaridad, facilitar la instrucción y trabajar por cuantos medios
estén a su alcance dentro de la legalidad establecida, por los intereses morales
y materiales de la clase obrera”18.
A principios de septiembre se decidía convocar el Congreso para crear esta
Federación, que abría sus sesiones al mediodía del día 30 de este mismo mes, en la
población gaditana de Villamartín. Para La Unión Obrera la importancia de esta
reunión obrera y de la Federación Regional que allí se creaba no podía ser más evidente,
teniendo en cuenta un solo dato: las 21 sociedades que ahora se integraban en ella
representaban a más de 24.000 obreros, repartidos por las provincias de Cádiz, Sevilla y
Málaga. No extrañaba, por otra parte, que el presidente de la organización fuera

17
La polémica se refleja en varios artículos de La Unión Obrera, aparecidos el 12 y el 19 de junio y el 3 y
el 17 de julio de 1900.
18
Ibídem.(1900, 19 de junio).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 8

Manuel Moreno Mendoza, ni que la sede de su órgano de dirección –el Consejo-


estuviera en el número seis de la jerezana calle Cruces, como un reconocimiento
evidente a la Sociedad de Viticultores local, pionera de la nueva entidad regional19.
La primera acción que hacía la naciente Federación era dirigir, desde las páginas de
La Unión Obrera, un manifiesto “a los trabajadores de la Regional Andaluza”, dando
cuenta de su existencia y estableciendo las bases programáticas de su ideario,
caracterizadas por la moderación y el pragmatismo20.
Se había cubierto un primer objetivo y había llegado el momento de pasar a una
segunda fase: movilizar a los trabajadores a favor de la causa republicana. De esta
manera, no podía extrañar que en la celebración del primer aniversario de algunas de las
sociedades que formaban esta Federación Regional, la tendencia política que se
defendiera fuera ya claramente la antidinástica. Así se hacía en el acto que celebra la
sociedad “La Defensa” de Villamartín, el 7 de abril de 1901, en un local en el que había
más de treinta retratos en las paredes y de los que el corresponsal de La Unión Obrera
recordaba “los de Salmerón, Pi y Margall, Zorrilla, Villacampa, Galdós y Víctor Hugo.
Y otro tanto hacía el propio Moreno Mendoza en Montellano, al día siguiente, cuando
pedía a los obreros que debían ser “políticos”, porque de otro modo no conseguirían
jamás “las leyes que amparen sus derechos”.
La desaparición de La Unión Obrera nos impide conocer con detalle la evolución de
esta Federación Regional, aunque si sabemos que a finales de 1902 se integraba en el
llamado pacto de la Federación Obrera de Andalucía, firmado en Ronda, junto a otras
sociedades obreras republicanas, como “La Reformadora” y “La Benéfica” de Córdoba,
“La Obra” de Granada y otras organizaciones de Málaga y Almería, en lo que parecía
ser el intento más ambicioso por articular orgánicamente al movimiento obrero andaluz,
encuadrado bajo la tesis del republicanismo21.
Había llegado el momento de mostrar públicamente las fuerzas y utilizar
políticamente esta importante movilización obrera para plantar cara a la hegemonía que
los caciques monárquicos ostentaban en Andalucía, desde el último tercio del siglo
XIX, con la restauración de los Borbones en el trono. El primer pulso se planteó con
motivo de la convocatoria de unas elecciones generales, fijadas para mediados de
septiembre de 1905.

19
Sobre este Congreso y esta Federación de Trabajadores de Andalucía hemos escrito, en: Caro (1990).
20
La Unión Obrera( 1900, 14 de noviembre).
21
Calero (1973), p. 144.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 9

5. A LA POLÍTICA SIN TAPUJOS.-


El inicio de esta ofensiva política hay que situarlo a finales de 1904, con la
publicación de un nuevo órgano de prensa para llevar su mensaje a las calles. Este era
el sentido que tenía el nacimiento, el 2 de noviembre, de La Unión, que se presentaba
como “periódico republicano, defensor de las clases obreras”. En el primer editorial
que publicaba no podía dejar más clara sus convicciones políticas y la vinculación que
tenía con la anterior prensa republicana:
“El periódico que hoy aparece bajo el título de La Unión es continuación
el que durante seis años estuvo defendiendo las aspiraciones de las clases
trabajadoras de esta zona bajo el título de La Unión Obrera(...).
La Unión es el título de nuestro periódico porque la unión expresa todo
nuestro programa que se sintetiza en estas palabras:
Unión de las clases trabajadoras bajo las banderas de la Unión
Republicana”22.
El siguiente paso lo daba Moreno Mendoza en los primeros meses de 1905 poniendo
ya claramente su Federación Obrera al servicio del movimiento republicano. No en
vano había asistido a la asamblea cordobesa que decidía crear la Unión Republicana
andaluza, en septiembre de 190323. Ya en marzo de 1905, por ejemplo, en un acto
celebrado en la Sociedad de Agricultores de Las Cabezas(Sevilla), en su calidad de
presidente de la Federación, no podía ser explícito, al comentar las relaciones que
existían entre las sociedades obreras y los partidos políticos: los monárquicos
clausuraban y perseguían a las primeras, mientras que los republicanos las amparaban y
defendían24.
Convocadas las elecciones, los republicanos de Jerez, por primera vez en catorce
años25, decidían concurrir a los comicios, presentando como candidato a D. Amalio
Saiz de Bustamante, un destacado personaje de la vida local, promotor de iniciativas
como el pantano de Guadalcacín y el proyecto del ferrocarril a la Sierra.

22
La Unión (1904, 2 de noviembre). Se publicaría los miércoles y sábados. La Unión Republicana fue el
partido que se fundó en una asamblea celebrada en Madrid, el 25 de marzo del 1903, bajo la presidencia
de Nicolás Salmerón, el líder republicano almeriense que fue uno de los cuatro presidentes que tuvo la
Primera República.
23
Arcas Cubero (1985), pp. 197-201.
24
La Unión (1905, 11 de marzo).
25
No presentaban candidato a las elecciones por la circunscripción de Jerez desde 1891.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 10

La Unión se hacía eco de esta importante novedad, mostrándose claramente


esperanzado por la superación del retraimiento y la debilidad de años anteriores:
“Va a llegar por fin la hora de que el partido republicano de esta
circunscripción(...) salga del estado de postración y envilecedora
servidumbre en que viene sumido desde hace tanto tiempo, y tomando parte
en la próxima lucha electoral, interrumpa el criminal y pacífico turno(...), de
las dos ramas igualmente podridas del árbol monárquico”26.
Pues bien, pese a que el candidato republicano anunciaba pocos días antes de las
elecciones que se retiraba del proceso electoral, después de los tres días de votaciones, y
por primera vez desde los años de la Primera República, los antidinásticos le ganaban
las elecciones en la ciudad de Jerez a los monárquicos, con una clara diferencia de
votos, pese a los actos caciquiles practicados por éstos27.
El triunfo en Jerez no sirvió, de todas formas, de mucho, porque fue ahogado por
los resultados conseguidos por los dinásticos en los restantes diez municipios que
formaban la circunscripción. Sin embargo, abrió un nuevo ciclo político en la comarca,
cuyos resultados no tardarían en verse en las siguientes elecciones, unas municipales
que se celebraban dos meses después, el 12 de noviembre.
Ahora, los republicanos obtenían los trece puestos por los que luchaban, derrotando
a los liberales, que se quedaban con los seis reservados a la minoría, mientras que eran
derrotados los otros seis candidatos que presentaban. No podía extrañar la euforia que
ahora mostraba La Unión, al comentar los resultados:
“Completo, completísimo ha sido en verdad el (triunfo) obtenido por el
partido republicano en la memorable jornada del Domingo.
Trece eran los puestos porque(sic) luchábamos y trece hemos obtenido(...).
El triunfo de la candidatura de nuestro partido es grandioso e indiscutible y él
prueba la fuerza incontrastable del republicanismo jerezano”28.
No sería la última victoria en la ciudad, porque a partir de aquí se va a iniciar una
senda de éxitos en las elecciones locales, que culminan a mediados del año 1909,

26
La Unión(1905, 26 de agosto).
27
El candidato republicano –Saiz de Bustamante- había obtenido 1382 votos, mientras que ninguno de los
otros tres candidatos monárquicos llegaría a los mil. Algunas de las denuncias de los “pucherazos”
practicados se recogen en el expediente electoral que se conserva en el Archivo Municipal de Jerez. Vid.
Elecciones. Legajo 443. Exp. nº 11.180. Sobre elegir tres diputados a Cortes. Año 1905. En el municipio
cercano de Trebujena, que también pertenecía a la circunscripción de Jerez, las provocaciones
monárquicas terminaron provocando una protesta de los ciudadanos y la posterior intervención de la
Guardia Civil, con el resultado de un obrero muerto por los disparos de los guardias.
28
La Unión(1905, 15 de noviembre).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 11

cuando el republicanismo se convierte en la primera fuerza política del Ayuntamiento


jerezano. Ocurría tras los comicios convocados para el 2 de mayo, con el objeto de
renovar la mitad de la Corporación. Eran 18 los puestos a elegir y los republicanos
presentaban a 12 candidatos. Finalmente, salían elegidos 8 –uno de los cuales era
Manuel Moreno Mendoza-, que unidos a 6 que se mantenían, formaban una minoría de
14 ediles, frente a los 12 conservadores, 5 liberales y 6 concejales que se definían como
“independientes”29.
Unos republicanos que no dudaran en llevar su política y el control al gobierno
municipal, provocando la irritación del alcalde y los ediles monárquicos, acostumbrados
a mandar en la ciudad, en beneficio de sus clientelas, sin ningún tipo de control
democrático. La situación terminaba provocando un enfrentamiento político, que se
saldaba de la forma más insólita que se pudiera imaginar: los ediles monárquicos –
conservadores, liberales y los del grupo denominado “Defensa Social”-, a mediados de
1910, decidían no asistir a las reuniones semanales de la Corporación y practicar el
retraimiento, argumentando que, “los concejales republicanos hacían política, que nos
les guardaban aquellos miramientos y consideraciones que se deben en toda asamblea a
los compañeros(...), que el público les era hostil y, finalmente, que el Alcalde –por
cierto, también monárquico- no era imparcial y no protegía suficientemente su
derecho”30.
Sin embargo, el republicanismo que ahora ocupaba los escaños municipales no era
sociológicamente el mismo que había organizado Moreno Mendoza a principios del
siglo XX en su Federación de Trabajadores de Andalucía. Frente al carácter popular,
campesino y proletario de los militantes que se integraban en esta entidad, los
concejales republicanos pertenecían o bien a la “aristocracia obrera” jerezana o eran
miembros de la pequeña burguesía o las clases medias locales. La composición social de
la candidatura que el Partido Republicano presentaba a las elecciones municipales del
12 de noviembre de 1911 es la mejor prueba de lo que decimos:
DISTRITO CANDIDATO PROFESION
Primero Saturnino García Romo Propietario
Idem. Antonio Rosado Mariscal Propietario

29
Ibídem.(1909, 5 de mayo).
30
Ibídem. (1910, 6 de julio). La situación se resolvía poco después, cuando el gobernador civil de la
provincia visita Jerez y se entrevista con las distintas minorías del Ayuntamiento, retornando a la alcaldía
el Sr. González y González del Castillo. Finalmente, éste dimitiría más tarde, siendo sustituido a finales
de año en el alcaldía por el conde de Puerto Hermoso, propuesto por el ministro de la Gobernación como
alcalde interino. Vid. La Unión (1910, 19 de diciembre).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 12

Idem. Diego Cala Díaz Tonelero


Segundo Manuel Crespo y Lema Ingeniero y propietario
Idem. Enrique Rubio Morales Toneleros
Idem. Jacinto López Moreno Comerciante
Tercero Francisco J. Fernández Periodista
DISTRITO CANDIDATO PROFESION(continuación)
Cuarto Manuel Cano Amaya Profesor y propietario
Idem. Antonio Barrera Cordero Comerciante
Quinto Manuel Moreno Mendoza Periodista
Sexto Felipe de Juan García Industrial
Sexto Cristóbal Aguilar y Castro Comerciante
Idem. José Barroso Prieto Litógrafo
Séptimo Agustín Aldaz y del Toro Labrador y propietario
Octavo Antonio Roma Rubíes Catedrático de Instituto
Idem. Pedro Guerrero Castro Ingeniero y propietario
Idem. Enrique Tomás Font Profesor31.

Este relevante cambio en las bases sociales del republicanismo jerezano y la


desaparición de la Federación Regional, por la hegemonía que en los medios obreros ya
tenían los dos grandes fuerzas sindicales del momento –la UGT y la CNT- es lo que
probablemente llevaría a Manuel Moreno Mendoza -convertido en ya en líder
indiscutible del republicanismo jerezano-, a concentrarse totalmente en su actividad
política, ya fuera como concejal del Ayuntamiento, ya como director del nuevo
periódico que funda en la ciudad, ahora con la cabecera de La Idea y significativamente
subtitulado “Diario popular”, que no “obrero”.
Sin embargo, Moreno Mendoza no quería desvincularse totalmente de los
trabajadores, porque sabía que aquí había una importante clientela electoral que los
republicanos no debían perder. Por este motivo, con los jornaleros agrícolas
mayoritariamente encuadrados en una sociedad obrera de inspiración ácrata y vinculado
a la Confederación Nacional del Trabajo(CNT), recién fundada, al dirigente republicano
sólo le quedaba buscar apoyo en la “aristocracia obrera” local. Pero controlados los
toneleros y los arrumbadores por el sindicalismo ugetista, el único hueco que le quedaba

31
La Idea. Diario popular(1911, 7 de noviembre).
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 13

era el que formaban los trabajadores de viñas, los llamados “viticultores”. Este interés
es quizá el que explica que Moreno Mendoza apareciera, a finales de 1912, como
“Presidente honorario” de la Sociedad que éstos tenían en Jerez y que como tal asistiera
a la reunión, que se convocaba a mediados de noviembre, para decidir si se constituía o
no a una llamada “Unión Federativa de Obreros Viticultores” de la comarca de Jerez.
Los representantes de los viticultores de las poblaciones de Jerez, Arcos de la
Frontera, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Trebujena y Chipiona, no sólo
aprobaban poner en marcha esta Federación comarcal, sino que también decidían
nombrar su primera Junta Directiva, cuya presidencia pasaba a ostentar el propio
Moreno Mendoza32.
Sólo desde este interés por mantener relaciones con el mundo de los trabajadores,
podemos entender el que los republicanos jerezanos quisieran tener un órgano de prensa
dedicado de forma específica a este sector de la población. Como La Idea, el periódico
que dirigía Moreno Mendoza, se definía como “diario popular” y estaba
prioritariamente volcado en las noticias de corte político, en 1911 salió a la calle Alma
Rebelde, un semanario que se presentaba como “órgano de la Juventud Instructiva
Obrera Radical”33.
Se trataba de la organización juvenil que el republicanismo jerezano había creado, ya
claramente vinculado al Partido Radical, con la pretensión de encuadrar políticamente a
una segunda generación de militantes antidinásticos, que ahora se iniciaban en la vida
política. Por esta razón, si bien era verdad que el periódico decía querer representar a los
jóvenes obreros radicales, el contenido de sus páginas era más político que otra cosa,
porque el único mensaje que aparecía explícitamente dirigido al movimiento obrero no
podía ser más “comercial”:
“AVISO. En la imprenta donde se confecciona este periódico se harán
toda clase de trabajos a las Sociedades Obreras a precio de costo”34.
El periódico, hasta el número 44, era propiedad y estaba dirigido por Cristóbal
Aguilar Castro, que en 1912 también ostentaba la presidencia de la Casa del Pueblo
republicana de Jerez. Por razones que desconocemos, en el siguiente número – el 45- se
anunciaba el cambio en la propiedad y la dirección. Ahora se colocaba al frente del
mismo Francisco Romarís y Creus, que se presentaba como un “joven y entusiasta

32
El Guadalete (1912, 19 de noviembre).
33
De este periódico sólo conocemos un ejemplar, en número 45, correspondiente a su segundo año y
fechado el 20 de enero de 1912. Sobre este único ejemplar vamos a realizar nuestro análisis.
34
Alma Rebelde( 1912, 20 de enero), p. 4.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 14

republicano” y que en su nueva responsabilidad quería dejar muy claro cual era su
compromiso político:
“Defendemos con toda la fe de nuestras convicciones la política
republicana radical, militante por lo tanto en el partido que acaudilla el
ilustre hombre público D. Alejandro Lerroux”35.
Quizá el carácter juvenil de la organización que sustentaba este semanario es lo que
podría explicar la dureza del lenguaje que empleaba para referirse a los restantes
periódicos monárquicos y conservadores con los que competía en la ciudad . Para Alma
Rebelde, por ejemplo, La Batalla era un “periodicucho” y “torcido colega”. El Diario de
Jerez se “publicaba con censura eclesiástica”, mientras que Don Fastidio, un periódico
satírico que sólo había sacado dos números a la calle era definido como, “un libelo que
inspiran determinadas personas de todas conocidas y de todos señaladas por sus actos
indignos y despreciables”36.
No faltaban, por otra parte, las críticas a los políticos monárquicos que gobernaban
la ciudad, que eran definidos como “una odiosa plaga del caciquismo clerical y
reaccionario” que estaba aniquilando a España y que tenía en Jerez, “la más
repugnantes de sus manifestaciones”37.
Sin embargo, enfrascados de lleno en la lucha política y habiendo perdido gran parte
de la influencia que tuvieron entre los trabajadores en el Jerez de entresiglos, por la
competencia del sindicalismo de clase que practicaban ugetistas y cenetistas, para los
republicanos jerezanos la prensa obrera había dejado de ser un preocupación prioritaria,
porque lo que les interesaba, de forma exclusiva, era el combate político con los
monárquicos. Los ya veteranos dirigentes del republicanismo local lo que pretendían
ahora era ser concejales en el Ayuntamiento o diputados a Cortes y sus apoyos en el
movimiento obrero se limitaban a concretos sectores de la “aristocracia obrera”
relacionados con el mundo del vino. La etiqueta de “obrero” había quedado ya para sus
correligionarios más jóvenes. Si a esta circunstancia le unimos el hecho de que una
nueva prensa “obrera” va a empezar a publicarse en la ciudad de la mano de las
organizaciones ugetistas locales, a través de El Martillo-en su segunda época- y
Fuerza Obrera, era evidente que la prensa obrera republicana tenía sus días contados y

35
Ibídem., p. 2.
36
Ibídem.
37
Suplemento al nº 23 de Alma Rebelde, titulado “El conflicto de Jerez”, donde recogía la noticia que
daba sobre los problemas municipales de la población el diario republicano El País, que se editaba en
Madrid, en sus números 8.784 y 8.785.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 15

no tardaría en desaparecer en la segunda década del siglo XX, cuando Alma Rebelde
dejó de publicarse.

BIBLIOGRAFÍA.-
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Ediciones de la Posada. Ayuntamiento de Córdoba.
“La palabra…”. Diego Caro. UCA. 16

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movimiento obrero andaluz (pp. 81-106). Granada. Editorial Universidad de Granada-
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-Morales, M. (1999). El republicanismo malagueño en el siglo XIX. Propaganda
doctrinal, prácticas políticas y formas de sociabilidad. Málaga. Asukaría Mediterránea
Ediciones.
-Morales, A.-Sígler, F. (1990). Manuel Moreno Mendoza. Actividades sociopolíticas de
un masón de Jerez. En: FERRER, J. A.(coord.), Masonería, reacción y revolución.
Actas del IV symposium de Historia de la Masonería española (pp. 819-827).
-Pomés, J. (2000). Sindicalismo rural republicano en la España de la Restauración.
Ayer, 39, 103-133.
REPÚBLICA Y REPUBLICANISMO EN INTERNET.
DEL TABÚ A LA NORMALIZACIÓN

María Dolores Meneses Fernández ([email protected])


Carmen Rodríguez Wangüemert ([email protected])
(Universidad de La Laguna)

Resumen
Se estudia la relación entre “República y republicanismo en España”, por un lado,
e Internet, por otro. La observación del discurso vertido en la Red en los últimos
tiempos permite asegurar que las características comunicológicas de Internet han
contribuido a erosionar y reducir de forma sustancial el carácter de tabú de la
ideología republicana en España. El discurso republicano en línea tiene en cuenta
las referencias que la prensa hace a la temática republicana, tal y como indica que
en la mayoría de ellas exista un enlace con un dossier de prensa.

Índice de epígrafes:

1. Introducción 2. Presupuesto 3. Hipótesis de trabajo 4. Primera reflexión 5. Web,


política y comunicación. 6. Objetivos 7. Método de búsqueda 8. Resultados 9.
Conclusiones 10. Bibliografía y páginas web

1. Introducción

Los condicionantes sociopolíticos derivados del devenir histórico


contemporáneo de España han propiciado un tratamiento social de la República, como
modelo de Estado, y del republicanismo, como opción idelológico-política, coercitivo y
hasta maniqueo, mas bien alejadas de una situación de libertad y normalización de la
vida pública.

Los siglos XIX y XX han acogido en el país dos etapas republicanas convulsas,
además de breves: la Primera República, datada entre febrero de 1873 y diciembre de
1874, y la Segunda República, de abril de 1931 a julio de 1939. Ambas estuvieron
precedidas o seguidas de hondas y graves desestabilizaciones sociopolíticas, con

1
conflictos bélicos de calibre histórico como la Revolución de 1868, la Dictadura de
Primo de Rivera, la Guerra Civil y la Dictadura de Franco. Conflictos que no se
zanjaron con su resolución política o militar, sino que han ido creando un poso de recelo
mutuo, originando lo que ha quedado en la memoria colectiva como el conflicto de “las
dos Españas” –llámense la progresista y la conservadora, la liberal y la absolutista, la
proletaria y la oligárquica caciquil, o la republicana y la monárquica–.

Este estado secular de cosas ha tenido una proyección trascendental en el ámbito


de las mentalidades, llegando a convertir el tema “República y republicanismo en
España” en uno de los asuntos tabú de más ardua superación social; tabú político como
también lo fueron en sus momentos históricos la expulsión de los judíos, las pérdidas de
las últimas colonias, la Guerra Civil, el exilio de la posguerra o el comunismo.

Los resultados de numerosas investigaciones permiten afirmar que los medios de


comunicación social actúan en la conformación de la memoria colectiva. En algunos
ámbitos territoriales llegan a hacerlo de manera decisiva, contrapesando el proceso de
globalización con reacciones identitarias regionales. En el siglo XIX y durante el primer
tercio del XX fue la Prensa, luego se le une la radio y más tarde la televisión; en estos
casos, prensa, radio y televisión son verdaderas herramientas ideológico-identitarias al
servicio de partidos políticos de corte nacionalista con cotas de poder. Ahora, desde
hace una escasa quincena de años, se les suma Internet, la Red de redes en tanto que
fenómeno comunicativo social amplio y atípico.

2. Presupuesto de partida

Desde que se establece el reconocimiento del valor y de las expectativas de la


World Wide Web (WWW), la red electrónica mundial, los individuos y las sociedades
han ido siendo partícipes de lo que se ha denominado por algunos autores “revolución
silenciosa”; un término que se propone como contraste con la forma y las repercusiones
y cambios, característicos de la Revolución industrial, dentro de una nueva Revolución
Mundial, en palabras de Raúl Trejo (1996).
Desde entonces, la globalización, dispar como ha quedado demostrado en
numerosos estudios, se ha disparado con abundancia de direcciones, foros, servicios y
espacios cada vez más diversificados, que han pasado a ser incontrolables a pesar de los

2
localizadores o buscadores. De ahí la importancia de que se investigue parceladamente
sobre las páginas web, idea que subyace en la justificación y objetivos de la presente
comunicación, centrada en contribuir a ampliar los conocimientos sobre la República y
el republicanismo en España, y su repercusión gracias a los recursos multimedia de la
Red. Éste sería el propósito de la presente comunicación, centrada en acercar la
percepción de una realidad ideológico-política por la opinión pública usuaria de
Internet, un ciberespacio en donde las características de la interactividad, según la
definición de Derrick De Kerckhove (1999), ofrece la posibilidad de seleccionar
contenidos, acorde con la fragmentación de las audiencias con intereses diversos, ya
experimentada en otros medios de comunicación. Tal cualidad genera imágenes
fraccionadas y transitorias; unas informaciones tal vez inconexas que es oportuno
investigar.
Además, el presente trabajo se enmarca en las posibilidades de la virtualización,
entendida desde la perspectiva de Pierre Lévy (1999), quien estima que su principal
efecto es la separación o desterritorialización de los contenidos a través de las redes,
cualidad que aporta gran significado para afrontar el asunto que nos ocupa en estas
páginas.
El análisis de las páginas web dedicadas al republicanismo en España –en
especial a la III República como proyección hipotética de un sentir que ya no se oculta
por el ciudadano y la sociedad– permite, en definitiva, indagar en una forma particular
de activismo social, y en un canal abierto de transmisión de ideología política apoyada
en Internet.
Así, en estas páginas se pretende aportar algunos datos sobre lo que sugieren las
innovaciones comunicativas a una sociedad inmersa cada vez más en la Red, tal y como
preconizaban en clave optimista autores como Nicholas Negroponte (1999)1, Ignacio
Ramonet (1998)2, Manuel Castells (2001)3 o Javier Cremades (2001)4, y muestra John
V. Pavlik (2005) en el caso del periodismo presente5.

1
Negroponte, N. (1999). El mundo digital. Un futuro que ya ha llegado. Ediciones B, Barcelona.
2
Ramonet, I. (ed.) (1998). Internet, el mundo que llega. Los nuevos caminos de la comunicación. Alianza
Editorial, Madrid.
3
Castells, M. (2001). La galaxia Internet. Plaza & Janés, Barcelona.
4
Cremades, J. (2001). El paraíso digital. Claves para entender la revolución de Internet y las
telecomunicaciones. Plaza & Janés Editores, Barcelona.
5
Pavlik, J.V. (2005). El periodismo y los nuevos medios de comunicación. Paidós Comunicación,
Barcelona.

3
3. Hipótesis de trabajo

Es la relación entre “República y republicanismo en España”, por un lado, e


Internet, por otro, a lo que mira esta comunicación. La observación del discurso vertido
en la Red en los últimos tiempos permite plantear la hipótesis de trabajo siguiente: las
características comunicológicas de Internet han contribuido a erosionar y reducir de
forma sustancial el carácter de tabú de la ideología republicana en España. Cuando
decimos características comunicológicas nos referimos en especial a dos de ellas: el
anonimato y la falta de control y censura de los contenidos vertidos en la Red, y del
comportamiento espontáneo y desinhibido de sus usuarios. Mientras que cuando
hablamos de tabú nos referimos a vetos de raíz antropológica, cultural o ideológica de
definición sintetizada en la acepción 1 del Diccionario de la Real Academia Española:
«Condición de las personas, instituciones y cosas a las que no es lícito censurar o
mencionar.». Hablamos, pues, de aquello a lo que no pudiéndose referir nadie de forma
explícita, lo alude con circunloquios y eufemismos.

4. Primera reflexión

La consecución de una tarea de investigación de esta índole obliga a varias


reflexiones. La primera de ellas consiste en saberse inmerso en una tarea que es gradual
y procesal, imposible que sea definitiva, íntegra o completa, puesto que es más que
consabido el riesgo de las afirmaciones deterministas en un ámbito como es el de
Internet, que es el cambiante de las Nuevas Tecnologías y, por consiguiente, de cambios
conceptuales y estructurales de sus usos. Es por ello que el presente trabajo pretende
aportar una perspectiva ambiciosa, pero plenamente consciente de que cualquier
conclusión e invitación a la reflexión se circunscribe en retos para futuros trabajos de
profundización.
La tarea de descripción que planteamos está fundamentada en la premisa de que
la tecnología, las posibilidades que brinda, también avanzan por delante de los logros de
las investigaciones como la que aquí se aborda. En ese sentido, las web, cualquier
trabajo que quiera centrarse en ellas, por el momento, se encuentra íntimamente ligado,
desde nuestra perspectiva, a los cambios supuestos en la comunicación social
periodística convencional. Esto es, en el análisis de sus crisis y de sus andares para
mantener su vigencia e interés gracias a acuerdos tácitos, en una primera instancia, pero

4
más explícitos recientemente, con los revolucionarios sistemas de información más
‘individualizados’ como son los weblogs, con los que enlazan desde sus ediciones
digitales.

En cualquier caso, muchas de las premisas para la reflexión parten de la


consideración de la existencia de una sobreabundancia informativa, que está presente en
la sociedad desde la última década del pasado siglo y de todas sus posibilidades que
conforman un panorama de cierta incertidumbre. Son numerosas las aportaciones sobre
este término, que nos atrevemos a resumir en la siguiente idea: la consideración de que
es tan extraordinario el avance científico que llega desde las nuevas tecnologías que no
camina paulatinamente en el avance social y con la reflexión sobre hacia dónde han de
encaminarse los contenidos, dado el ámbito de la libertad en que se promueven.

Los últimos años han supuesto, desde esta perspectiva, que exista una tendencia
a plantear y pensar la comunicación con los parámetros de antiguos esquemas. Esta
reflexión primera, por tanto, ha servido para darnos pistas de pensamientos nuevos para
ahondar en las páginas web. Pero, no queremos sustraernos en ningún sentido a la
influencia de numerosos pensadores de la actualidad que nos han ilustrado sobre esta
dicotomía.

5. Web, política y comunicación

En su conferencia titulada “Idea de Europa”6 Steiner reflexiona sobre los odios y


las reivindicaciones regionalistas que han asolado a Europa, para adentrarse en una
reflexión sintética sobre la uniformización y la universalidad propugnada con la
globalización a través de Internet. Sin embargo, desde su parecer afirma que ese ideal es
sólo una parte de la realidad.

Más halagüeñas son otras consideraciones sobre las posibilidades de la WWW.


Así, el trabajo de Lévy plantea desde su reflexión una perspectiva de la que denomina
Ciberdemocracia y cuestiona: “¿Y quién habría podido prever el World Wide Web, en
las décadas anteriores a su aparición, salvo un puñado de filósofos y sabios, de

6
Parafraseamos el contenido de su intervención en la XII Conferencia Nexus Institute, editada
íntegramente por Siruela, en una edición prologada por el escritor Mario Vargas Llosa.

5
delirantes ingenieros y surrealistas pensadores?” (2004, 16), en una clara postura de las
ventajas que aporta desde la introducción de su ensayo sobre filosofía y política.
Además, el mismo autor asegura: “[…] nos estamos dirigiendo a gran velocidad
a una situación en la que todos los documentos y mensajes producidos por nuestra
especie acabarán formando virtualmente parte de un único y exclusivo metatexto
planetario. Este tejido viviente, o esfera del espíritu, terminará por materializar la
“cultura” o el “horizonte de sentido” humano, que estará compuesto del
entrecruzamiento activo y la interconexión de manera creativa de la totalidad de las
voces” (Lévy, 2004, 24).

Ubicado en esas concepciones el mismo autor apuntala las ideas de que la


democracia y el ciberespacio están irremediablemente ligados, porque comparten las
aspiraciones a la libertad y el poder creativo de la conciencia colectiva.
Esa conciencia colectiva, también en proceso, se fundamenta a la vez en la
conjugación de dos factores: la capacidad de producir, registrar, utilizar y transferir
información; y en la conciencia de la interdependencia. Por otra parte, todos los
supuestos del ámbito de la ciberdemocracia se basan, consecuentemente, en la
superación de una información jerarquizada desde los medios de comunicación y en la
transformación necesaria en un sistema de comunicación horizontal. De esta forma, uno
de los principales puntos de apoyo, que también –como se expone en la hipótesis de
trabajo– analizamos aquí, está basada en la progresiva liberación de la palabra y del
discurso: “[…] ahora el ciberciudadano puede descubrir en la red una multitud de ideas
y propuestas que jamás habría imaginado conocer de no mantener alguna implicación
con ella” (2004, 46). De ahí el postulado del presente trabajo: “del tabú a la
normalización” para afrontar la difusión de la República y el republicanismo en nuestro
país a través de las web.

En cualquier caso, todo se manifiesta en un enjambre de posiciones en las que


las perplejidades y las nuevas perspectivas de una auténtica política en la red, en la que
se diseñan la movilización social y los movimientos sociales.

Nuestras perspectivas analíticas, por otra parte, no deben obviar las


consideraciones abordadas desde la comunicación social tradicional y sus medios de

6
comunicación consolidados, y están obligadas también a las aportaciones de quienes
hacen propuestas para una información de calidad a través del soporte Internet.

Paralelamente a la difusión y normalización del uso de las posibilidades de la


globalización, los medios de comunicación se han acercado a esas posibilidades, con
consecuencias, entre otras, harto estudiadas, la concentración de medios. Ramonet
(2005) asegura que “el ‘cuarto poder’ mediático no puede hacer comprender la
mundialización, puesto que él es propagandista y actor principal”. De esta manera
propugna la idea de que se hace necesario un “quinto poder” cuya función sería la de
denunciar el superpoder de los medios de comunicación, de los grandes grupos
mediáticos, cómplices y difusores de la globalización liberal.

La comunicación, por tanto, se entiende inmersa en un factor industrial,


promovida por una veneración a la tecnología (Montesa, 2005, 58). Marco en el que
también se desarrollan las páginas web analizadas, y en el que está la sombra de la
proliferación pero también las múltiples dificultades del mantenimiento y actualización
de esos portales para la difusión de ideas de cualquier índole, siempre desde el criterio
de que la información exige renovación constante y novedad como conceptos heredados
de los conceptos de comunicación social tradicional.

6. Objetivos

El objetivo trazado en este estudio es indagar en las páginas web españolas más
señaladas por sus contenidos, enfoques, formatos y autores dedicadas a la República y
al republicanismo en el país. Interesa datar sus inicios, conocer sus propósitos
ideológicos y políticos, su vinculación a instituciones, asociaciones u organismos, o
saber si, por el contrario, predomina el carácter individual en su autoría. Otros datos
orientativos son el número de visitas por aportar una estimación relativa de su
incidencia, y los enlaces proporcionados de páginas similares. Observaremos asimismo
la posibilidad de interactividad que ofrecen sus autores a los internautas a través de
correos electrónicos, chats, foros, blogs, weblogs o bitácoras.

7
Una vez seleccionadas, interesa averiguar si entre sus contenidos se hace
referencia a los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) como canales para
la difusión de las ideas republicanas o como soporte documental.

7. Método de búsqueda

El método de trabajo se ha basado en la utilización de los principales buscadores


en Internet. Hemos limitado el rastreo a los sitios web radicados en España, en español
o en cualquiera de las lenguas cooficiales de las comunidades autónomas bilingües. Del
conjunto de sitios proporcionados por los buscadores se intentó identificar la autoría y la
relación con ámbitos institucionales diversos (partidos políticos, sindicatos, centros de
investigación, etc.).

Una vez conocidos los autores (personales o institucionales) se pasó a analizar el


lenguaje en tanto que es una de las principales herramientas del discurso comunicativo,
junto con los elementos paralingüísticos e icónicos. Diversos autores se vienen
ocupando de las exigencias y necesidades de adaptación lingüística planteadas por el
canal Internet. La red condiciona en un primer estadio por la pantalla del ordenador,
primera vía de contacto del usuario con los contenidos en línea; la adaptación a este
periférico persigue mayor eficacia comunicativa, lo que permite presuponer incidencias
no sólo en la presentación del mensaje (hipertexto con secciones, enlaces o vínculos),
sino en el lenguaje, en las imágenes y en el diseño empleados7.

Hemos basado el sistema de rastreo en los principales motores de búsqueda, en


los buscadores de buscadores más habituales: buscarportal.com, buscopio.net,
tingloop.com, infobuscadores.com. Luego hemos circunscrito la selección de páginas
web valiéndonos de los buscadores genéricos más utilizados en España: Google, Terra,
Yahoo, Altavista. La acotación ha sido “en España”, es decir, nos hemos limitado a las
páginas en España, incluidas, como se ha dicho, las redactadas en otras lenguas
cooficiales que aparecieran en la relación de enlaces. También se realizó una búsqueda

7
Armentia, J.I.; Caminos, J.M.ª; Elexgaray, J.; Merchán, I. (2001). “Los géneros y la prensa digital”.
Estudios de Periodística, IX (Sociedad Española de Periodística, Ed.), Universidad Carlos III, Madrid,
pp. 113-146.

8
complementaria más amplia con la acotación páginas en español. Y, en fin, para
completar el marco comparativo se buscó en toda la web lo que hubiese en español.

8. Resultados

Las combinaciones de palabras entrecomilladas empleadas fueron las indicadas a


continuación; la cifra tras la flecha indica el número máximo de enlaces proporcionados
“en España” y “en la web” (en español), incluidos los resultados omitidos:
“tercera república española”  196 páginas en España y 357 páginas en la Web.
“tercera república en España”  45 páginas en España y 97 en la Web.
"III república española"  234 páginas en España y 583 en la Web.
“III república en España”  52 páginas en España y 118 en la Web.
“republicanismo en España”  661 páginas en España y 836 en la Web.
"3ª república en España"  0 páginas en España y 2 páginas en la Web.

Advertimos durante las búsquedas reiteradas que algunas de estas cifras podían
cambiar de un momento a otro, por lo que optamos por indicar las máximas. El
entrecomillado acotó la búsqueda a la expresión literal.

Buena parte de las búsquedas realizadas a través de diversos buscadores remitían


a Google, uno de los rastreadores con un motor de búsqueda más potente; no en vano
fue el que más número de enlaces proporcionó.
De estos enlaces seleccionamos sólo los vinculados a páginas de instituciones,
asociaciones, organismos, colectivos y partidos políticos, y eliminamos las remisiones a
medios de comunicación en línea en cuyos textos aparecían alusiones al tema rastreado,
ya que están referidas en la mayoría de los casos a declaraciones de políticos u otros
protagonistas de la vida pública. Por último, incidimos más en las páginas abiertas que
en las que exigían registrarse como usuario para acceder a sus contenidos.

Una vez revisado el corpus de páginas, es posible establecer las categorías


comunes que comparten la mayoría de ellas; son las siguientes:
- Documentos, textos, archivos históricos, artículos, boletines y publicaciones
relacionados con la historia republicana de España.

9
- Documentos gráficos y sonoros (fotografías, carteles, himno republicano de
Riego).
- Recuperación de la memoria histórica.
- Noticias periodísticas y enlaces con la prensa actual.
- Identificación total o parcial de los autores/responsables de la página.
- Ideario, estatutos, manifiestos.
- Posibilidad de registrarse como usuario o como asociado (con o sin cuota).
- Agenda, programa y convocatorias de actos (manifestaciones, conferencias,
charlas, efemérides, jornadas).
- Interactividad: dirección electrónica, foros, chats, opinión.
- Enlaces recomendados (españoles y extranjeros).
- Histórico, libro de visitas, merchandising, imaginería.

Uno de los resultados obtenidos es que los enlaces mostraban un alto grado de
coincidencia entre sí, dado que muchas páginas se remiten mutuamente, incluyéndose
las unas a las otras en apartados propios de páginas o enlaces recomendados. La
mayoría de ellas tiene como lema aspirar a la III República en España o, en tono más
jocoso, “A la tercera va la vencida”. Los responsables de otras admiten la imposibilidad
de que tal organización del Estado o forma de gobierno vuelva a instaurarse, por lo que
aspiran sólo a investigar sobre el pasado y a recuperar la memoria histórica.

A modo de referencia recordamos que el Ministerio del Interior español tiene


registrados cuarenta partidos políticos que se declaran republicanos (incluidos en el
listado general, actualizado el 15 de septiembre de 2005 y consultable en la web
ministerial); uno de ellos es el Partido por la III República, con sede en Gijón (Asturias)
y fecha de inscripción 28 de enero de 2005.

Las categorías identificadas más arriba condensan el lenguaje y el tono del


discurso dominante en las páginas web revisadas. Un discurso que oscila entre dos
posturas: por un lado, la ferviente defensa de la implantación de la III República por la
vía pacífica y la concienciación ciudadana (como esgrimen los autores), y, por otro, el
objetivo más histórico que político de recuperar la memoria de que ocurrió con muchos
republicanos durante la Guerra Civil y la Dictadura Franquista, y con los exiliados y sus
descendientes desde entonces hasta la actualidad.

10
El discurso no revela trabazón programática alguna entre las distintas iniciativas
republicanas en Internet, con la salvedad de los Congresos Federales de Izquierda
Republicana (IR) y los enlaces propios del hipertexto. El cibernauta percibe que en ese
trasvase a la Red subyace un discurso inconexo, a pesar de las posibilidades del canal y
de tratarse de un número abarcable de páginas y enlaces. Podría decirse que es un
comportamiento –de los responsables de las páginas, se entiende– inherente a la defensa
del federalismo y la autonomía; de ahí las constantes referencias a las páginas por
Comunidades Autónomas, en especial la de los partidos que pivotan en torno a
Izquierda Republicana (IR). Prima también el recuerdo y las biografías de decenas de
personajes republicanos de la historia española, fuesen políticos, militares u hombres y
mujeres de la intelectualidad, entre los que destaca sobremanera Manuel Azaña,
cofundador de IR en 1934.

La Red parece reflejar la atomización que caracteriza al republicanismo español


de hoy. No en vano algunas páginas se hacen eco de la necesidad de una coalición por la
República que aglutine iniciativas y afiance su presencia en la opinión pública, como
ocurriera en otros momentos culminantes del republicanismo español. El número de
visitas de estos sitios ilustra el grado de afianzamiento de la temática republicana en el
espacio virtual; así, de los sitios con estadística, el registro máximo es de 214.393
visualizaciones en total, correspondiente a Unidad Cívica por la República
(http://www.webstats4u.com/s?tab=1&link=1&id=2000373).

Entre las varias decenas de páginas relacionadas directa o indirectamente con la


República y el republicanismo en España (las incluidas y las excluidas en esta revisión),
destaca la inaccesibilidad de algunas de ellas, bien porque no han sido encontradas por
el buscador, bien porque requieren autorización para consultar sus contenidos.

Respecto a las actualizaciones, los sitios de los partidos políticos más elaborados
son los que informan al internauta de sus actualizaciones periódicas.
De esta revisión se concluye que el discurso republicano en línea tiene en cuenta
las referencias que la prensa hace a la temática republicana, tal y como indica que en la
mayoría de ellas exista un enlace con un dossier de prensa. En el caso de las páginas de
partidos políticos, el lenguaje es correcto aunque no deja de lado la crítica mordaz a la

11
monarquía y a la dinastía borbónica; mordacidad que se torna agraz en web no
institucionales.

9. Bibliografía

- Armentia, J.I.; Caminos, J.M.ª; Elexgaray, J.; Merchán, I. (2001). “Los géneros y la
prensa digital”. Estudios de Periodística, IX (Sociedad Española de Periodística, Ed.),
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- Castells, M. (2001). La galaxia Internet. Plaza & Janés, Barcelona.
- Cremades, J. (2001). El paraíso digital. Claves para entender la revolución de
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- Negroponte, N. (1999). El mundo digital. Un futuro que ya ha llegado. Ediciones B,
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- Pavlik, J.V. (2005). El periodismo y los nuevos medios de comunicación. Paidós
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Selección de páginas revisadas:


http://es.geocities.com/republicaespanola/

12
http://usuarios.lycos.es/andaluciarepublicana/ Informa del número de visitas (8887
desde el 15 de septiembre de 2004)
http://www.ajrg.es.vg/
http://www.asociacionmanuelazana.com/
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http://www.ceoce.org/ Comité Estatal de Organizaciones Comunistas
http://www.ciere.org/ Centro de Investigación y Estudios Republicanos
http://www.ciudadanosporlarepublica.info/inicio.php
http://www.ciutadansperlarepublica.net/inici.htm
http://www.crepublicano3m.com/ Colectivo Republicano Tercer Milenio
http://www.esquerdaunida.org/detnot.asp?Idnoticia=756
http://www.galeon.com/espanarepublicana/main.html España Republicana
http://www.izqrepublicana.es/ Izquierda Republicana (IR) (activa desde 2000 hasta la
actualidad)
http://www.izqrepublicana.es/ir-andalucia/index.html Izquierda Republicana de
Andalucía
http://www.izqrepublicanapvalencia.com/
http://www.la-republica.org/ Izquierda Republicana (IR)
http://www.mundofree.com/seronoser/tausiet/republica/republica.htm La Tercera
República
http://www.nodo50.org/unidadcivicaporlarepublica/ Unidad Cívica por la república
(permite la consulta de la evolución de las visitas, en 2003, 2004 y 2005).
http://www.nodo50.org/urisla/
http://www.rebelion.org/spain/031107enlaces.htm
http://www.sbhac.net/Republica/Republica.htm Memoria republicana.
http://www.ucar.org.es/inicio.htm Unidad Cívica Andaluza por la República
http://zonarepublicana.da.ru/
http://latricolor.iespana.es/ucr.htm Unión Ciudadana por la República
http://www.izqrepublicana.es/erg/indice.htm Esquerda Republicana Galega
http://www.izqrepublicana.es/ir.htm Izquierda Republicana Federal (enlaza con
Izquierda Republicana)

13
INFORMACIÓN, OPINIÓN Y PROPAGANDA EN LA PRENSA
DEL SUR DE GALICIA DURANTE LAS ELECCIONES DE LA II
REPÚBLICA 1936 (I)1 EN PONTEVEDRA: FARO DE VIGO
Emma Torres Romay y Félix Blanco González
(Universidad de Vigo)
ÍNDICE
1. CONTEXTUALIZACIÓN, HIPÓTESIS Y OBJETO DE ESTUDIO
2. ESTRUCTURA Y CONTENIDOS DEL FARO DE VIGO
3. INFORMACIÓN Y OPINIÓN POLÍTICA EN FARO DE VIGO
3.1. Información electoral
3.2. La opinión política
3.3. La fotografía de contenido político.
4. LA JORNADA ELECTORAL Y SUS CONSECUENCIAS

1. CONTEXTUALIZACIÓN, HIPÓTESIS Y OBJETO DE ESTUDIO.


El 16 de febrero de 1936 tuvieron lugar las que serían las últimas elecciones de
la República en España. Estos comicios se producen en un momento socio-político
especialmente delicado, e incluso después de su celebración, y tras confirmar la victoria
del Frente Popular, se demostró que el país era un polvorín que acabó por estallar.
En este panorama, la prensa “de provincias” era un instrumento más de
transmisión no sólo de informaciones y opiniones políticas, sino también de
propaganda. En el caso de Galicia, el panorama mediático del 36 contaba con
numerosas cabeceras en las cuatro provincias. Nuestra pretensión es analizar los dos
periódicos de referencia que se publicaban en el sur de Galicia a comienzos de ese
año, centrándonos en el tratamiento otorgado a las elecciones. Para este fin, se
determinarán cuáles eran las principales publicaciones de Ourense y Pontevedra.
En el caso de Ourense, la prensa diaria durante la Segunda República tuvo su
mayor exponente en el diario La Región, que se consolidó como diario de referencia de
la provincia. Precisamente en este año, 1936, este periódico no tenía más competidores
en la ciudad de las Burgas que el diario “calvosotelista” Galicia (1930-1937), el
semanario de los lunes Heraldo de Galicia (1930-1936) y La Zarpa, diario de los
agrarios gallegos, fundado por el cura orensano Basilio Álvarez.

1
Por cuestiones técnicas el presente trabajo se ha dividido en dos comunicaciones. En la primera se abordan los
aspectos metodológicos del estudio y se centran en el caso de Pontevedra, tomando como referencia el periódico
Faro de Vigo. Mientras, en la segunda, se realiza lo propio con La Región de Ourense, además de incluirse las
conclusiones y la base bibliográfica empleada para la investigación.
En lo referido a la provincia de Pontevedra, es indiscutible el fundamental papel
del Faro de Vigo que, como diario Decano de la Prensa gallega, supone un referente
importante para conocer cómo se estaban viviendo estos comicios en la región. Pero
además de Faro, no debemos pasar por alto Diario de Pontevedra como diario
fundamental de la ciudad del Lérez. Junto a estas publicaciones tenemos que hacer
mención a El País, periódico republicano de la tarde editado en Pontevedra y que venía
a sustituir, desde 1933 a El Pueblo.
Tomando como referencia fundamental La Región y el Faro de Vigo en Ourense
y Pontevedra, respectivamente, se realizará un análisis de la cobertura informativa pre y
post-electoral en todas las cabeceras mencionadas, acotando dicho estudio en el mes de
febrero de 1936 que es el que se tomará como base para poner en marcha el análisis.
A partir de la recopilación de datos, el mencionado análisis se realizará
estructurando los contenidos en dos ejes básicos: la información y la opinión. La
diferencia entre ambas radicará, en muchas ocasiones, en criterios de forma, más que
contenido. En cualquier caso, el objetivo final es intentar identificar elementos
propagandísticos emitidos desde estos medios, que condicionarán el
posicionamento político de los mismos y que, por lo tanto, podrían haber influído
en la opinión pública de aquellos momentos. De esta forma, también aportaremos
algunas ideas sobre el papel de la prensa en el sur de Galicia durante la II República.
Esta investigación permitirá realizar aportaciones sobre el estudio histórico del
tratamiento mediático de los procesos electorales que, en caso de España, no cuentan
con demasiada bibliografía de referencia. Además, nos centramos en Galicia, donde la
comunicación política cuenta con particularidades con respecto al resto del país2.
Son numerosos los estudios que destacan que los acontecimientos de la
primavera del 36 que desencadenaron en la Guerra Civil deben ser analizados desde una
perspectiva muy anterior, es decir, teniendo en cuenta todo el proceso electoral vivido
en febrero sobre todo por la importancia de “la propaganda que los distintos grupos
políticos utilizaron, poniendo especial atención en la violencia del lenguaje empleado”3
De esta forma, parece confirmarse la importancia de estas elecciones, que no
sólo se refiere a la transcedencia posterior de las mismas sino al hecho de que, después
de ellas, fue necesario esperar 40 años para la celebración de otras, con la gran
diferencia de haber pasado por una dictadura y llegar a una monarquia constitucional.

2
nacionalismo, regionalismo, periferia, etc.
2. ESTRUCTURA Y CONTENIDOS DEL FARO DE VIGO

Faro de Vigo se presentaba, ya en 1936 como el “Diario decano de la prensa de


Galicia y el de mayor circulación”. En esas fechas contaba con una serie de secciones
fijas pero que no se publicaban siempre en las mismas páginas. En concreto solía
publicar doce páginas entre las que incluía espacios dedicados a “información del
extranjero”; “información de Pontevedra”; “información religiosa”; “actualidades
viguesas” o “vida obrera” teniendo especial importancia la información que podemos
considerar de servicio, como podía ser la dedicada a los horarios del transporte marítimo
entre Vigo y Cangas, una agenda cultural, o la programación radiofónica. No podemos
tampoco pasar por alto las fotografías de Pacheco4, que este periódico se encargaba de
publicar, casi de forma diaria, en su portada. No se trata de fotoperiodismo entendido
desde una perspectiva actual, sino de fotos de lugares de la provincia a modo de postal.
Pero si nos centramos más concretamente en los contenidos que se incluyen en
dichas secciones, tenemos que llamar especialmente la atención sobre el hecho de que
los comentarios “recogidos” de la prensa madrileña tenían mucha importancia en el
periódico que los colocaba como eje central de la información nacional. Entre las
cabeceras que se tomaban como referencia estaban periódicos de ideología y confesión
muy diversa pero que tenían en común la preeminencia de la información política.
Estas referencias a periódicos “de la capital” junto, a la información “Telegráfica
y telefónica” de la Agencia Mancheta subtitulada como “información de Madrid” eran,
por lo tanto, las principales fuentes de la información nacional y, por extensión, de la
información política. Eran noticias que se elaboraban de forma directa por el periódico
que sólo contaba con información directa de asuntos locales o regionales. Precisamente,
debemos incidir en que la importancia dada a la información de Madrid no suponía que
el Faro se olvidara de las noticias locales y provinciales. De hecho, la información
procedente de instituciones políticas más próximas tenía una especial presencia y aún
que no solía ocupar el titular de la portada (que era sólo uno) si estaba en el resumen
que se incluía bajo el titular. Para la cabecera se reservaban decisiones que implicaban a
todo el país o, en su defecto, a la capital del Estado5.

3
BEJARANO GONZÁLEZ-SENRA, C. (2005) “Sobre la propaganda electoral en las elecciones de 1936” en Revista
de Aula de Letras, Humanidades y Enseñanza. http://www.auladeletras.net/revista
4
Xaime Pacheco fue corresponsal de Faro de Vigo, El Pueblo Gallego, Abc, Blanco y Negro, Cifra, Marca... Los
fondos del denominado “Archivo Pacheco” son amplisímos tanto en trabajo de estudio como en reportajes.
5
En algunos casos resulta chocante encontrar titulares como “Se ha publicado la candidatura derechista por Madrid”,
con su correspondiente subtítulo explicando dicha candidatura (en Faro de Vigo. 5 febrero 1936. Pág 1. Tal fue la
importancia dada a este grupo político que incluso se reprodució la lista íntegra de los candidatos en primera página)
3. INFORMACIÓN Y OPINIÓN POLÍTICA EN FARO DE VIGO

Lo fundamental que tenemos que evaluar en este periódico es, evidentemente, la


cobertura informativa realizada sobre las elecciones. Estas se convirtieron en el
principal tema de los primeros meses de 1936 ocupando todas las portadas del Faro de
Vigo. La crisis del Gobierno de Lerroux y los líderes del Partido Radical quedó
definitivamente confirmada con el escándalo suscitado por la corrupción, lo que
provocó la convocatoria de unas elecciones anticipadas en un marco socio-político
especialmente delicado. En Faro de Vigo se le da mucha importancia a la información
pre-electoral: se trataba de unos comicios fundamentales para la República. En el
resumen de la prensa de Madrid publicado el 26 de enero se recoge la afirmación de El
Liberal señalando que en estas elecciones “el dilema es: o con la República o contra la
República”. En este contexto, lo primero que debemos hacer para llevar a cabo el
análisis es diferenciar entre información y opinión, para después hacer referencia a las
fotografías y, concretamente, a la cobertura hecha de la jornada electoral.

3.1. Información electoral el Faro de Vigo

La información referida a las elecciones va siendo más amplia a medida que se


acerca la fecha de los comicios y, al mismo tiempo, también van incrementando la
variedad de temas dentro de lo electoral. De esta forma, unos días antes de las
votaciones los incidentes, detenciones y agresiones que se producen en distintos lugares
de España formarán también parte de la información política. También es destacable
que, ante el aumento de las noticias referidas a lo electoral, desde comienzos del mes se
crea una nueva sección denominada “Ante las próximas elecciones: una impresión de la
jornada política”. En la misma, se hace un repaso por los distintos actos electorales e
incidencias relacionadas con los comicios en toda la geografía española. En cualquier
caso, y como ya hemos señalado, el aumento de la información electoral provoca que la
mayor parte del periódico este centrada en el tema.
Desde otro punto de vista, también es importante diferenciar entre la
información de política nacional, la mayor parte extraída de la prensa de Madrid, y la de
política local. En este último caso encontramos que el periódico le dedica menos
espacio. De hecho, resulta curioso encontrar informaciones sobre la presentación de
candidatos de Acción Popular en Madrid en la portada, mientras que lo referido a Vigo
o Pontevedra se reserva para páginas interiores. Esto no quiere decir que no se le diera
importancia a los asuntos locales, ya que los acontecimientos de este tipo siempre
estaban presentes, pero por detrás de las informaciones sobre asuntos nacionales.
También debemos referirnos a la atención prestada a los distintos partidos
concurrentes a las elecciones. En los primeros días de febrero, las noticias parecían
centrarse tan sólo en los partidos de derechas pero, según avanzan los días, van teniendo
más cabida las izquierdas, hasta dar una apariencia de equilibrio. Como ejemplo,
podemos mencionar la página 10 del día 11 de febrero. En ella se publica una
información sobre un mitin de AP en Madrid y otra sobre el discurso de Azaña también
en Madrid. Lo cierto es que la primera información ocupa un mayor espacio, pero el
hecho de incluír los titulares a la misma altura transmite cierto equilibrio.
Desde una perspectiva formal y teniendo en cuenta un punto de vista actual,
resulta llamativa la inexistencia de siglas o acrónimos para referirse a los partidos y
coaliciones que concurrían a las elecciones6, teniendo como única excepción, las siglas
JAP, de Juventudes de Acción Popular, incluídas en algún titular. Además, cuando se
referían a los candidatos se hacía empleando nombre y apellidos pero nunca se
identificaba a la formación de la que formaba parte, a no ser pequeñas excepciones
como las referencias a candidatos “gubernamentales”.
Pero, las informaciones recogidas en este periódico, como en todos los comicios,
respondía a tres contenidos básicos:
a) Elementos organizativos de las elecciones: todo lo relacionado con los
dispositivos puestos en marcha para el correcto desarrollo de la jornada.
b) Cuestiones de organización de los partidos: referidas a las distintas decisiones
internas tomadas por los partidos o coaliciones que concurrían y que guardan
relación con alianzas, selección de candidatos o acciones de estrategia electoral.
c) Declaraciones y actividades de los candidatos: lo que supondría la visión más
externa de la contienda electoral, donde ser haría incapié en la actividad de la
campaña de los políticos participantes desde el punto de vista de los actos y
declaraciones públicas que buscaban captar el voto de los ciudadanos.

a) Elementos organizativos de las elecciones

6
Algo muy distinto a lo que sucedió en las siguientes elecciones democráticas celebradas en España en 1977, como
lo que se acabó llamando “sopa de siglas”. Como se pudo comprobar en el análisis realizado en el trabajo de
investigación “Información, prensa e propaganda na prensa galega durante as primeiras eleccións da democracia: La
Región, Faro de Vigo, El Progreso e La Voz de Galicia” financiada por la Secretaria Xeral de Relacións cos Medios
Informativos de la Xunta de Galicia. Esta investigación fue realizada por el grupo de trabajo compuesto por Xosé
Rúas Araújo, Alberto Pena Rodríguez, Emma Torres Romay y Félix Blanco González.
Agruparíamos aquí todas aquellas informaciones que facilitan datos relativos a
los aspectos electorales que se necesiten conocer para el correcto ejercicio del derecho
al voto. En el análisis realizado de las elecciones de 1977, por ejemplo, vimos como tras
40 años de dictadura, los periódicos necesitaron ejercer una “función educativa” para
explicarle a los ciudadanos hasta los mínimos detalles técnicos de la votación. Sin
embargo, en el caso de la prensa de este periodo, queda muy claro que no era necesario
dar demasiadas instrucciones sobre el funcionamiento de unas elecciones. Los temas
relacionados con este asunto se limitaban a la reproducción de las normativas
electorales7 o la enumeración de los candidatos de toda España, agrupados por
provincias8, asunto al que el periódico le dedica dos páginas9. El único cambio
destacable en estos comicios está en el paso del sistema de distrito al de
circunscripción. El Faro de Vigo publica una entrevista con el Conde de Romanones,
donde este opina sobre el particular señalando que “(...) la circunscripción es más
caciquil que el distrito, se envían a las provincias a hombres que las desconocen (...)”10.
A diferencia de otras elecciones (actuales) la información publicada en Faro de
Vigo no permiten establecer un calendario del “proceso” electoral. El día 7 aún había
listas sin presentar . De hecho, en esta fecha el partido del Gobierno no había presentado
los candidatos por la circunscripción de Madrid, lo que se convirtió en portada11.
No debemos olvidar que se trataba de unas elecciones celebradas en un contexto
socio-político inestable y esa situación fue la que facilitó informaciones para este
apartado. El Gobierno se vió obligado a tomar medidas poco habituales para garantizar
el correcto desarrollo de la misma. Quizá fue esto lo que llevó al Gobierno a nombrar
“delegados de orden público” que actuarían en aquellas localidades en que los alcaldes
no ofrecían garantías de imparcialidad. También fueron frecuentes titulares como “El
Gobierno está preparado para garantizar la emisión del sufragio” e incluso el del día
antes de las votaciones: “No se podrán llevar armas aunque se tenga licencia”12

7
“Las próximas elecciones. Identificación de los electores. El nombramiento de apoderados” en Faro de Vigo. 8 de
febrero de 1936. Página 9.
8
“Proclamación de los candidatos en toda España” en Faro de Vigo. 11 de febrero de 1936. Página 8.
9
Las listas van acompañadas de un anuncio publicitario con la candidatura encabezada por Manuel Portela
Valladares. Además del anuncio, tamén se publican varias esquelas y llama la atención una de ellas. Se informaba del
fallecimiento de un joven de que murió “vilmente asesinado”. Se trataba de un miembro de la Falange de las J.O.N.S.
por lo que al pié de la esquela esta agrupación “ruega a los afiliados, simpatizantes y al pueblo de Vigo en general, la
asistencia a estos actos fúnebres”. Aunque no se tienen más datos, todo parece indicar que el joven habría fallecido en
uno de los muchos altercados que se estaban produciendo. En cualquier caso, sin entrar en consideraciones éticas, lo
que queda patente es cierta intencionalidad política en la esquela. En Faro de Vigo. 11 febrero 1936. Página 8.
10
“Romanones opina sobre el sistema electoral” en Faro de Vigo. 13 de febrero de 1936. Página 6.
11
“El Gobierno no presenta candidatos por Madrid” en Faro de Vigo. 7 de febrero de 1936. Página 1.
12
“No se podrán llevar armas aunque se tenga licencia” en Faro de Vigo. 16 de febrero 1936. Página 1.
b) Cuestiones de organización de los partidos. Estrategia electoral
Uno de los ejes informativos de mayor importancia en el Faro de Vigo es aquel
que guardaba relación con cuestiones relativas a la estrategia electoral de los partidos, es
decir, a los medios que empleban (mítines, manifiestos...) y a los mensajes que
difundían. Previamente, debemos establecer quiénes concurrían a los comicios.
Sobre este último aspecto, y si tenemos en cuenta las aportaciones de Martínez
Sospedra (1996, 246) tenemos que a las elecciones de 1936 se presentaron dos grupos
básicos: 1. La derecha, compuesta por un sector más moderado que apoyaba la política
de Gil Robles de participación en el Gobierno y otro más extremista que consideraba
imposible y perjudicial toda colaboración con los gobiernos republicanos y cualquier
forma de acatamiento de la Constitución. Quedaba al margen de ambos un pequeño
grupo falangista que, tras la eliminación de Ledesma Ramos, se había agrupado en torno
a Primo de Rivera. 2. La izquierda que surgió debido a el “descuido” del Gobierno que
no consideraba adversarios importantes a los partidos republicanos de izquierda y
autorizaba cada vez con más frecuencia la celebración de conferencias y actos públicos
con la intervención de sus dirigentes. Incluso se puede señalar que se cometieron fallos
en la gestión del papel de Azaña:
“(...) La acusación criminal en las Cortes contra Azaña y Casares Quiroga fue una torpeza
política de las derechas, que así proporcionaban al líder de Izquierda Republicana la ocasión de
un éxito parlamentario que los medios de comunicación hicieron transcender a todas partes. A
partir de aquellos momentos (última semana de marzo) la figura de Azaña se engrandeció y pasó
a constituir la pieza clave para toda operación de unidad que se intentara (...)”13

De esta forma, alrededor de la figura de Azaña se aglutinaron los partidos de


izquierdas que, a pesar de no llegar a configurar nunca un verdadero Frente Popular,
incluso después de haber firmado, en enero de 1936, el pacto de coalición electoral que
lleva es nombre, consiguieron mantener una unión suficiente para ganar las elecciones.
En este campo, el de la unidad de los bloques, los rumores y especulaciones
fueron mediáticamente muy importantes. En los primeros días de febrero, por ejemplo,
Acción Popular tuvo que encargarse de desmentir uno de esos rumores, desmentido que
fue reproducido con detalle en el Faro. En igual tesitura se encontraró la izquierda.

“En las oficinas de Acción Popular se han desmentido los rumores relativos a que hubieran
llegado a una inteligencia electoral los señores Gil Robles y Portela”.
en Faro de Vigo. 8 de febrero de 1936. Página 8.
“El rumor del día ha sido la probable abstención electoral de las izquierdas”
en Faro de Vigo. 9 de febrero de 1936. Página 10.

13
TUÑÓN DE LARA,, Manuel “La España del Frente Popular” en BELVER, Arturo (coor.) La Guerra Civil
Española: La España del Frente Popular. Barcelona: Folio. Página 17.
Pocos días después se confirman acuerdos y alianzas que, en muchos casos, fue
necesario justificar. Por eso se le dió importancia al discurso de Lerroux en Barcelona,
donde explicó los motivos de la denominada “alianza electoral antirrevolucionaria”.
Pero una vez creados los bloques, e incluso antes, la propaganda electoral era
crucial para la estrategia electoral de los partidos y los medios de comunicación eran
muy conscientes de que durante este periodo serían bombardeados con mensajes
persuasivos. Ambos bandos se centraron en la ardua tarea de conseguir votantes y
ambos bandos emplearon todos los medios a su alcance para convencerlos. Sin
embargo, para Faro de Vigo la estrategia seguida por la izquierda siempre era más
criticable y así lo expresaba de forma explícita:
“Hay dos maneras de dirigirse a la opinión pública en vísperas de las grandes batallas
electorales, la una fácil y simple sobremanera, es de efectos seguros pero fugaces e inútiles para
toda empresa seria y estable. Consiste en deslubrar a las masas con la perspectiva y promesa del
copioso botín que debe arrancarse del campo contrario, en el cual no se ve a compatriotas y
conciudadanos merecedores de estima y cariño, sino enemigos encarnizados a quienes hay que
condenar al despojo, a la exclavitud, al exterminio. El señor Portela Valladares y sus compañeros
de Gobierno han querido hablar un lenguaje más franco”
en Faro de Vigo. 2 de febrero de 1936. Página 14.
Pero el punto fundamental de la estrategia electoral de los partidos, si tenemos
en cuenta las informaciones recogidas en este periódico, estaba en el empleo de los
medios de comunicación para hacer llegar sus mensajes a los votantes. En realidad,
existían importantes restricciones para el uso de ciertos medios de comunicación. El
Gobierno había determinado, ya en enero, que ningún partido podía utilizar la radio para
difundir la propaganda por ser este un medio estatal que sólo podía ser utilizado por
fuentes gubernamentales14. También eran significativas las limitaciones existentes en la
utilización de los carteles, ya que debían ser sellados por el Gobierno antes de ser
pegados, de manera que no fueran ofensivos ni causaran altercados entre la población.
Una norma que, pese a todo, pareció no tener demasiada aplicación ya que la cartelería
empleada se caracterizaba, precisamente, por la violencia de su lenguaje.
Algo semejante sucedió con las supuestas limitaciones que se les puso a los
mítines, prohibiendo, entre otras cosas, las críticas al Gobierno, al régimen, al ejército...
ejes que se convirtieron en fundamentales en el desarrollo de los mismos. De igual
forma se establecía que este tipo de actos debían celebrarse en lugares cerrados, de
manera que grupos de ideología distintas no pudieran coincidir causando disturbios.

14
En esta prohibición del uso de la radio pudo haber influído la experiencia del fallido intento de golpe militar contra
la República en 1932. Durante el mismo la radio fue un instrumento de los sublevados para difundir manifiestos,
informar del movimiento y, en general, crear un estado de opinión favorable a sus intereses. (Cfr. Pizarroso, A (1993)
Historia de la propaganda. Madrid: Eudema. Página 139) De esta forma, y una vez comprobada la importancia de la
radio o incluso la torpeza del Gobierno para manejarla, debió de parecer necesario limitar su disponibilidad.
Con la misma finalidad se prohibía la exhibición de banderas, emblemas o uniformes en
sitios públicos: “la accidentada vida de la II República no le permitió ser un ejemplo de
libertad de expresión inmaculada, la censura siguió funcionando. De hecho, las medidas
de carácter represivo se prodigaron”15.
Pero insistimos en que los partidos parecían ser muy conscientes del importante
papel que jugaba la prensa en la contienda electoral, no sólo por la ausencia de otros
medios, sino por el propio poder persuasivo de la misma16. Su utilidad no se limitaba
tan sólo a la captación de voto sino también, incluso con más importancia, a funcionar
de elemento de coexión interna de las agrupaciones, especialmente a nivel provincial.
Esta confianza en la prensa guardaba quizá relación con el hecho de que muchos de los
líderes políticos implicados en estas elecciones tenían o habían tenido alguna relación
con el periodismo. Tal era el caso de Calvo Sotelo, Gil Robles o el propio Lerroux17.
Por todo esto, debemos estudiar la actividad desplegada por los partidos en la
prensa que es objeto de nuestro estudio para poder así llegar a algún tipo de conclusión
sobre la estrategia electoral. Para ello haremos referencia a dos elementos que fueron
los más destacados en el Faro de Vigo: los mítines y los manifiestos:
1. Mítines: En la prensa los mítines fueron un contenido fundamental que era
analizado pormenorizadamente, por esa razón contamos con muchas referencias, no
sólo de los participantes en los mismos sino de las intervenciones y discursos todos
ellos caracterizados por la búsqueda de la exaltación para transmitir miedo al
adversario. En todos los casos se exalta al pueblo para que vaya a las urnas y también
para que vigile que la manipulación no se produzca. Pero, sobre todo, se les exalta ante
la posibilidad de que acabe el régimen republicano y de libertades.
A diferencia de lo que ocurría con la información política de los meses
anteriores, donde la referencia a Madrid era fundamental, en el caso de los mítines
tenían mayor interés para el periódico los celebrados en Galicia. Tal fue el caso, por
ejemplo, del mitin de Calvo Sotelo en Santiago y los posteriores que este mismo

15
Pizarroso Quintero, Alejandro. Op. Cit. Página
16
Sobra decir que en la época todos los partidos tenían un órgano de expresión en el que publicaban sus ideas y
manifiestos, así estaba El Debate como órganoo cedista, a la Unión como tradicionalista, etc...
17
Calvo Sotelo canalizaba su actividad pública durante el exilio a través de sus trabajos periódisticos “de tinte más
político en La Nación, de corte económico en Abc, en donde firmaba con el pseudómino de Máximo. Paralelamente,
y en la revista Acción Española desarrollaba una tarea como comentarista de temas hacendísticos y de comercio”
(Soriano Flores, J. (1975, 126)). Gil Robles había estado vinculado a la redacción de El Debate desde comienzos de
los años 20. Fue subdirector de esta cabecera e incluso, durante un breve periodo en 1931, su director. El propio
Lerroux fue redactor y director de varios periódicos como el madrileño El País y el barcelonés La Publicidad.
Además fundó otros diarios como El Progreso, El Intransigente y El Radical. Su exilio en Bruxelas se había debido,
precisamente, a una artículo que fue denunciado.
político dió en Coruña y Ferrol, en los que llegó a tener que pedir disculpas por el
cansancio18, algo que nos da datos sobre la amplia agenda que llevaban los candidatos.
En términos generales, referidos a toda España, fueron mucho más numerosos
los mítines del Bloque Antirrevolucionario ya que parecían disponer de muchos más
medios para ello. En el análisis del Faro de Vigo vemos que esta mayor presencia de la
derecha también se correspondían con lo que sucedía en la provincia de Pontevedra.
Las crónicas que el periódico realiza de los discursos se estructura en: una
descripción del ambiente del lugar donde se celebra y un posterior resumen de las
intervenciones de los participantes, centrándose en la principal estrella del mismo, es
decir, el político de mayor peso nacional que intervenga. De esas intervenciones, nos
quedamos con la idea de que en los mítines se producía una total ausencia de temas de
carácter local o provincial. Todos los políticos, de uno u otro bando, centraban sus
discursos en asuntos de política “nacional” basando sus argumentos en la necesidad de
defender España, manteneniendo su coexión y el ataque a los grupos políticos opuestos.
La derecha hizo de los términos religión, familia y patria su principal arma,
intentando captar así a un electorado muy distinto del que votaría a la izquierdas. Este
era el mensaje que difundía en sus mítines y que el Faro de Vigo se encargaba de
repetir. Además también buscaban el miedo, haciendo referencia ante todo a la
intención de los socialistas y comunistas, a los que identificaba con la totalidad del
Frente, de separar España e introducir a ésta en las directrices de la URSS y el proceso
comenzaría mediante la concesión de los Estatutos que convertirían a Madrid en “un
corral de vacas y saldría hierba en la Puerta del Sol” afirmaciones que se mueven dentro
del alarmismo que es la tónica dominante en estas elecciones.
2. Manifiestos: Además de la importancia que tenían los mítines, debemos
llamar la atención sobre la importancia de los manifiestos. En este caso, podemos
matizar que se trataría, hasta cierto punto, de un instrumento equivalente a un programa
electoral actual aunque, evidentemente, mucho más breve, menos estructurado pero que
tendría la finalidad de definir, no sólo el posicionamiento del partido, sino también las
principales medidas de aplicación en caso de ser elegidos, pero poco concretadas.
El primer manifiesto que encontramos en Faro de Vigo es, precisamente, el del
Gobierno al que después le sucederían los de otras agrupaciones. El Partido Radical, el
segundo que difunde su manifiesto, utiliza un lenguaje mucho más agresivo que el
Gobierno: “a la patria en peligro se le defiende con armas en la mano. Y codo con codo,

18
“Calvo Sotelo pide disculpas” en Faro de Vigo. 2 de febrero de 1936. Página 7.
espalda con espaldas, sus hijos le rinden el sacrificio de su vida” terminando el texto
con un definitivo “O los barremos o nos barren”19.
De los posteriores manifiestos publicados es destacable que empleen el formato
de cartas a los electorales y aunque en ningún caso empleen el lenguaje tan directamente
agresivo, no son más conciliadoras, utilizando el miedo y la incertidumbre como
principal argumento.
Como ya hemos señalado, la propaganda era un elemento fundamental para la
campaña electoral, tanto los partidos políticos como los medios de comunicación eran
conscientes de la importancia y de la amplitud de formas que esta podía tomar para
difundirse. Entre estas formas estaría un tercer elemento la publicidad electoral,
entendiendo como tal los anuncios pagados con contenido controlado por el partido
político y que solicitaban el voto de forma directa al electorado.
Esta publicidad suponía un importante esfuerzo económico para las
organizaciones políticas, que se vieron obligados a pedir ayuda económica a sus
seguidores, como podemos comprobar en algunos avisos publicados en Faro de Vigo,
pero también ingresos para los periódicos. El propio Faro, al comienzo de la campaña
ofrecía en un pequeño anuncio sus servicios.
Lo fundamental, sin embargo, es la publicidad propiamente dicha. La
importancia de la misma durante estas elecciones nos ha llevado a determinar la
necesidad de realizar un estudio específico de la misma, que será realizado por el grupo
de investigación de Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la
Universidad de Vigo. Como paso previo, podemos adelantar algunas ideas sobre la
misma, centrándonos basicamente en los formatos y contenidos de la misma.
Respecto al primer aspecto, destacamos el hecho de que se emplearon dos
formatos básicos: los mensajes de una columna que contenían una o dos frases o la
página completa. En ambos casos la mayor parte de ellos eran para la derecha, para
Acción Popular los pequeños y para el Bloque contrarrevolucionario los más grandes.
El otro bando, la izquierda, publicó mucha menos publicidad electoral.
Si nos referimos a los contenidos, debemos señalar que los principales ejes
coinciden con los ya señalados respecto a los mítines y manifiestos y que recogemos a
continuación. Todos estos elementos servían para difundir los mensajes de los partidos
y coaliciones. Concretando en este sentido señalaremos los tres principales mensajes
que se manejaban en la prensa pontevedresa.

19
En Faro de Vigo. 10 de febrero de 1936. Página 5.
1. Asuntos de carácter local: En un nivel más local la estrategia electoral no
difiere mucho de la empleada actualmente en contextos más reducidos (elecciones
autonómicos o municipales). El 26 de enero el Ministerio de Obras Públicas, después de
una visita del subsecretario de Trabajo confirmaba la realización de varias obras en la
provincia de Pontevedra a las que destinaría “más de un millón de pesetas trimestrales”.
Días más tarde este tipo de noticias seguían publicándose y en las mismas se insistía en
la efectividad de las gestiones realizadas por el equipo de Gobierno:

“El candidato Jesús Garrido celebró una detenida conferencia con los Señores López Varela y
Salgado para interesarles en la construcción de los caminos vecinales de Berducido y Lage”
“La comisión de fuerzas vivas de Pontevedra que, presidida por el alcalde señor Abeijón, se
destacó en gestionar asuntos pendientes de este Ayuntamiento (...)”
en Faro de Vigo. 6 de febrero de 1936. Página 9.

Se puede comprobar, por lo tanto, como a pesar de que se evitan los temas de
carácter local en los mítines y por los partidos de la oposición, el Gobierno tenía clara la
necesidad de mantener satisfechas las necesidades más concretas de la población. Las
obras públicas eran el contenido de las acciones pre-electoralistas.
2. El patriotismo y la religión: Uno de los principales argumentos que se
emplearon durante la campaña fue el patriotismo, referido a la lealtad a España y a la
lucha por mantenerla unida. Este argumento era empleado principalmente por partidos
de derecha, pero también la izquierda hizo uso del mismo en alguna ocasión. Ni siquiera
la circunstancia de ofrecer mítines en Galicia, región periférica del centralismo
madrileño, evitaba los que los políticos basaran su discurso en esta máxima.
Pero debemos ir más allá y tener en cuenta que, para una parte muy importante
de los ciudadanos, estas elecciones eran asumidas como cruciales para España y, por lo
tanto, una prueba para los patriotas. Alguno de los columnistas del Faro de Vigo así lo
exponían en sus artículos: “Españoles de la provincia de Pontevedra: las falanges de la
Patria están en marcha y en sus filas no caben las contemporizaciones que manchan”20
Con respecto a la religión y, más concretamente, a la Iglesia Católica, debemos
tener presente la realidad que esta realidad que se estaba viviendo.
“(...) La Iglesia española había andado como de puntillas a lo largo del bienio que se iba a cerrar
con las elecciones de 1936, pero al ser convocadas las elecciones volció na recuperar su paso
resuelto y sonoro. Bien es verdad que España entera se alborotó cuando comenzó la carrera hacia
las urnas que ya algunos católicos habían desahuciado. Era más numerosos, sin embargo, los que
pensaban que había que dar una última oportunidad a la República antes de abandonar las vías
legales y pasar a la acción directa y a la conspiración (...) De buena gana, la Iglesia española
prestó su apoyo a esta operación propagandística, sabiendo que en ella se jugaba mucho, como
no dejaban de recordárselo las amenazas de unos y las promesas de otros (...) En medio de tanta
algarabía, la Iglesias española perdió la serenidad y se entregó en cuerpo y alma a la coalición

20
Iglesias, Emilio “La hora de España” en Faro de Vigo. 3 de febrero de 1936. Páxina 10.
derechista tutelada por la CEDA. A ella ofreció el discurso clerical con toda su retórica, en sus
manos puso la bandera de la defensa de la civilización cristiana y la hizo por unos días
depositaria del patrimonio espiritual español (...)”21.

A partir de esta realidad, los partidos que se beneficiaban del apoyo eclesiástico
intentaban sacarle el mayor provecho electoral haciendo que la cuestión católica que
convirtiera en un tema de campaña, especialmente para la derecha. Afirmaciones como
las realizadas por Lerroux en el discurso pronunciado en Barcelona el 3 de febrero,
donde señalaba que: “En el Partido Radical no se pregunta a nadie si tiene algún
pensamiento religioso. Lo que deseamos es que ninguna comunidad religiosa invada
nuestro partido”22 eran tan sólo pequeñas matizaciones que, a medida que pasaban los
días, iban haciendose menos sutiles.También encontramos como en los discursos de Gil
Robles la religión es un contenido básico, haciendo alusión al deber cristiano de votar.
3. Belicismo o creación de ambiente prebélico: De la lectura de la prensa de
Pontevedra en este periodo se extrae la idea de la existencia de un clima de tensión que
incluso se incrementaba con las cercanía de las elecciones. Los titulares eran elocuentes
en este sentido además de producirse un notable incremento de la información relativa a
asuntos militares23. Pero, además de todo lo anterior, incluímos este aspecto como un
argumento más de los partidos políticos ya que este belicismo y agresividad estaba
presente en los discursos de ambos bandos. Es, sin embargo el bando
contrarrevolucionario quien más utiliza este recurso. No quiere decir esto que se
muestren abiertamente sus deseos de acabar con el orden republicano, pero sí lo
muestran implícitamente en su propaganda y su lenguaje. Además, aunque fueron las
derechas las que más parecían sospechar de los acontecimientos posteriores, en la
izquierda se muestra también cierta predisposición al belicismo.
Esta agresividad se traduce en un constante descrédito al adversario, recurriendo
a hechos del pasado y buscando atemorizar a la población. En la mayor parte de los
casos no estamos hablando de violencia física, sino de violencia verbal:
“(...) El despliegue propagandístico para ganar las elecciones manifestó, en seguida, la profunda
crispación de una sociedad que no se había ejercitado en el el entendimiento. De una y otra parte
se hicieron reverdecer los viejos tópicos del pensamiento conservador y los manidos latiguillos
del credo revolucionario (...)”24

21
García de Cortazar, Fernando “El Vaticano, la Iglesia y el Estado” en BELVER, Arturo (coor.) La
Guerra Civil Española: La España del Frente Popular. Barcelona: Folio. Página 64.
22
“Discurso de Lerroux en Barcelona” en Faro deVigo. 4 de febrero de 1936. Página 1.
23
El propio General Franco tuvo cierto protagonismo en el Faro de Vigo que se vió obligado a desmentir
ciertos rumores que lo situaban en una situación incómoda: “Franco desmiente unos rumores” en Faro de
Vigo. 20 de febrero de 1936. Página 8.
24
García de Cortazar (1996) Op. Cit. Página 64.
El empleo de expresiones como “A luchar”, “A vencer” o “Si es preciso a morir”
seran muy frecuentes en la publicidad del Bloque Antirrevolucionario, dotando de
enorme agresividad a los anuncios. Pero esta agresividad no sólo se reservaba a la
publicidad: era frecuente en los mítines y las intervenciones de los políticos y, como
consecuencia, se recogia en los artículos del Faro de Vigo y, sobre todo, en las
columnas de opinión.

c) Declaraciones y actividades de los candidatos


Además de cuestiones más técnicas y de contenido, que hemos recogido en los
puntos anteriores, en Faro de Vigo también quedaba constancia de los asuntos
relacionadas con el liderazgo de los partidos. En ese tema tenían especial interés las
luchas internas por los puestos en las listas electorales, como sucedió en el caso de
Renovación Española y Acción Popular, que tuvieron serias discusiones sobre este
particular en Pontevedra y que llegaron a publicar cartas cruzadas sobre el tema en el
periódico. Este tipo de informaciones, en la mayor parte de los casos, tenían como base
las propias declaraciones de los políticos.
Como sucede en la actualidad en cualquier cobertura informativa, las
declaraciones que tenían más repercusión eran las realizadas por los considerados
líderes políticos. Dentro de estos, como también suele ser habitual, los políticos que
ostentaban el poder estaban por encima de los que se encontraban en la oposición.
Incluso los expresidentes estaban muy considerados en Faro de Vigo. Así, se
reproducen las declaraciones de Lerroux, que aprovechaba sus comparencias públicas
para sembrar cierta incertidumbre entre los votantes afirmando que a él y a su partido se
les estaba “persiguiendo sañudamente con el deseo de anquinarlos”. O las de Gil Robles
que, además, eran claramente alabadas en las informaciones en las que él era el
protagonista señalando que “pronunció un interesante discurso” y recogiendo
literalmente el tono triunfalista que el político empleaba en sus intervenciones25:
“Pase lo que pase, nuestra victoria está a la vista. Hemos sufrido en la persecución y en el
Gobierno pero Acción Popular no podrá tener enemigos porque caerán todos delante de ella”26

Mención a parte merecer Portela, el jefe de Gobierno, a cuyas comparencias ante


la prensa se le dedica un espacio semanal en Faro de Vigo denominado “Portela y los

25
Tono triunfalista que se transmitía desde todos los sectores de la derecha e incluso a través de la prensa.
ABC señalaba en su editorial del 13 de febrero que “las izquierdas no saben perder y amenazan con
actitudes agresivas” afirmación que fue recogida por el Faro de Vigo en su resumen de prensa diario que
realizaba de las cabeceras de Madrid.
26
“Presentación de candidatos de Acción Popular” en Faro de Vigo. 11 de febrero de 1936. Página 8.
periodistas”. Así, llegado el periodo electoral, ese espacio antes destinado a asuntos de
Gobierno, pudo ser utilizado para incluír mensajes con claro tinte persuasivo.
No cuenta con tanto espacio como los anteriores Manuel Azaña, cuyas
intervenciones en la capital del país merecieron la atención del Faro de Vigo, sobre todo
por el hecho de que también se retransmitían a varios teatros de España, entre ellos a
Vigo. Pero el carácter de la noticia es claramente negativo:

“(...) Al advertir el orador que el público no guarda el debido silencio por ser deficiente la
instalación de los altavoces dentro del mismo local exclama: “Guarda silencio no cuesta ningún
trabajo; basta cerra la boca. Si no tenéis disciplina disciplina y silencio no merecéis estar aquí, no
prestan colaboración alguna al Frente Popular (...)”27

Frase que, a pesar de la posibilidad de que se trate de una transcripción literal, es


impensable encontrar en las crónicas sobre intervenciones de los patidos de derecha.
Pero debemos llamar la atención sobre el escaso cultivo de la entrevista. En todo
el proceso pre y post electoral sólo encontramos dos. En cualquier caso, lo más
llamativo no es el escaso empleo del género sino los protagonistas de las mismas. El 9
de febrero se publica en Faro de Vigo una entrevista con Calvo Sotelo. En realidad se
trataba de la reproducción de una entrevista de la Agencia Mancheta en la que el
político de derechas opinaba sobre el momento político que estaba viviendo haciendo
apuestas sobre los resultados de los comicios.
Al igual que se publicó esta entrevista de Calvo Sotelo, al día siguiente se hizo
lo propio con Julian Besteiro que, sin embargo, no se centró en las críticas hacia la
derecha sino hacia el Partido Socialista:

“(...) Mi principio es educar y conducir conscientemente al fin a donde puedo llevar a mis
compañeros. Lo contrario, a mi modo de ver en el partido socialista es propugnar por cosas
irrealizables (...)”28

3.2. La opinión política en Faro de Vigo

En el caso de la opinión publicada en el Faro de Vigo debemos diferenciar entre


la extraída de la prensa de Madrid, donde la mayoría de las referencias eran críticas con
la derecha, a pesar de recoger artículos de periódicos de distinta ideología, y la realizada
por articulistas o comentariastas propios del Faro. Sobre las primeras aportamos los
siguientes ejemplos:
“El Liberal dice que si triunfan las izquierdas invitarán a sus enemigos a que se vayan de
España. El Debate dice que las izquierdas ya no se atreven a llevar la bandera de octubre”

27
“El discurso de Azaña en Madrid” en Faro de Vigo. 11 de febrero de 1936. Página 10.
28
“Besteiro hace declaraciones” en Faro de Vigo. 11 de febrero de 1936. Página 1.
en Faro de Vigo. 7 de febrero de 1936. Página 1.
“El Debate dice que a los revolucionarios les ha fallado el resorte principal pues fiaban en la
propaganda sobre la revolución de octubre. Todo cuanto se diga de octubre refluye en contra de
ellos. De ellos partió el impulso de matar robar y quemar (...)dice que la rectificación de criterio
de los socialistas ha llegado tarde y con daño”
en Faro de Vigo. 7 de febrero de 1936. Página 5.
“Abc, comentando las declaraciones de Portela ayer, dice que no ha tenido que pedir nada a las
izquierdas, pues hubiera sido buscar mendrugos en cama de galgos”.
en Faro de Vigo. 9 de febrero de 1936. Página 1.

Dentro de la segunda, podemos mencionar a los principales autores que


intervienen. El primero que nos encontramos e Emiliano Iglesias quien publica una
columna directamente dirigida a los seguidores del partido Radical:

“(...) Radicales de la provincia de Pontevedra: Vuestra consigna es formar y marchar


resueltamente sin volver jamás cara atrás (...)”29

Comenzamos ya a ver como la coincidencia de los articulístas con las líneas


ideológicas de algunos partidos, especialmente de centro y de derecha, son evidentes en
muchas de las columnas publicadas. El mejor ejemplo lo tenemos en la columna
firmada por José María Muiños González titulada “Por Dios y por España” en la misma
repite la frase en numerosas ocasiones insistiendo en que:

“Por Dios y por España, a votar con decisión y valentía, con respecto para el adversario y
mansedumbre para con el equivocado, pero también sin permitir avasallamientos injustos ni
claudicaciones vergonzosas. ¡Por Dios y por España!”30

Pero, más interesante que las columnas mencionadas anteriormente, que no


dejaban de ser publicadas de forma puntual, son las firmadas por dos autores que tenían
un espacio fijo en el periódico. Bajo el epígrafe “Comentarios” y en la contraportada del
periódico se publica regularmente (cada dos o tres días) una columna de opinión
firmada por Isidoro Millán. También había un espacio fijo firmado por Emiliano
Iglesias, también en la contraportada.
Otro habitual de la opinión en este periódico es Prudencio Landín. Ya en su
primera columna en febrero se centra en defender la necesidad de respetar el resultado
que arrojan las urnas, se en uno u otro sentido. Pero este espíritu conciliador del que
surge un artículo, enseguida se torna en críticas a los partidos de izquierdas:
“(...) Sin embargo, hay un partido, el socialista, que por el conducto de sus periódicos y de sus
tribunos dice: si triunfamos plenamente impondremos la dictadura, si somo vencidos
provocaremos la guerra civil. Cuando se piensa así no vale la pena ir a la lucha electoral, porque
se va de antemano, queda despreciada y descartada la voluntad del pueblo (...)”31

29
Iglesias, Emiliano. “Ante las próximas elecciones” en Faro de Vigo. 2 de febrero 1936. Página 14.
30
Muíños González, Jesús “Por Dios y por España” en Faro de Vigo. 15 de febrero 1936. Página 8
31
Landín, P. “Ante las elecciones: vencedores y vencidos” en Faro de Vigo. 9 febrero 1936. Página 12.
Este mismo autor introduce, el 14 de febrero, un tema que décadas más tarde se
convertirá en crucial en las posteriores elecciones en Galicia, la emigración:
“(...) Es necesario que el Estado español les preste el calor de su protección en aquellas latitudes
y les proporcione los medios necesarios para que el producto de su trabajo no se desvalorice a
través del cambio y las trabas fiscales (...)”32

El otro nombre que debemos mencionar en la opinión del Faro de Vigo es el de


Isidoro Millán, quien se presentaba a las elecciones por la provincia de Pontevedra por
la candidatura Republicana de centro que estaba encabezada por Manuel Portela
Valladares. Este político se arriesga, en los primeros días de febrero, a realizar un
análisis de “Galicia en las elecciones”, teniendo en cuenta las particularidades de la
comunidad autónoma ante la cita electoral. En realidad, Millán tiene una visión muy
pesimista de la situación:

“(...) Galicia, tanto o más que el resto para esta colaboración, es requisito previo ineludible que
cada extremismo, cada algo de sus perjucicios y egoísmos de España, necesita esfuerzo
mancomunado de todos sus hijos, para hacer frente a la crítica situación que estos calamitosos
tiempos le han creado y a fin de coincidir en la fórmula de inteligencia y amistoso acuerdo que
satisfaga a todos sin humillar a nadie (...)”33

Pero se puede entrever la ideología del autor en muchos de sus artículos,


ideología de centro que, por lo tanto, crítica a los principales bloques electorales. Como
ejemplo encontramos una en la que analiza la campaña propagandística, criticando los
excesos de uno y otro lado. Además, la idea ya mencionada de defender a la patria es
otro de los ejes que este autor emplea:
“(...) En nombre de esta España, que guarda de la libertad de opinión de todos sus hijos ha de
acadar un ideal superior común del que no habla nadie. Todas las ideas que vemos invocadas en
las arengas electorales llevar la adición de un adjetivo restrictictivo, la España blanca, la roja, la
negra, la gris. Cada una de ellos no solamente excluye sinó que encadena, amenaza y maldice a
la otra. El triunfo de cualquiera de esas pretendidas Españas es la derrota de las restantes; su
fortuna y alegría es la ruina y el dolor de las demás (...) ”34.

Después de hablar de algunos de los temas tratados y de algunos de los


principales autores que tienen espacio en la opinión de este periódico, también debemos
destacar que, desde esa sección, se intenta ejercer una cierta función educadora del
electorado. La mayor parte de las columnas, las recogidas anteriormente y otras,
incluían algún tipo de indicación o directriz, sean de tipo formal, o de tipo ideológico:

“(...) Consciente debe ser el elector para que la pasión no le engañe. Medite sobre España y haga
sus decoraciones, que de seguro las hará pensando en su bien, porque siente del corazón de
España el dolor de su quejumbre que la hará reflexionar. Y crea que el bien que desea no se

32
LANDÍN, Prudencio “La Galicia ausente” en Faro de Vigo. 14 de febrero de 1936. Página 1.
33
“Galicia ante las elecciones” en Faro de Vigo. 11 de febrero de 1936. Página 11.
34
Millán, Isidoro “Por España” en Faro de Vigo. 12 de febrero de 1936. Página 1.
puede conseguir sinó por acción. Y acción es su voto, forma sensible de su voluntad y exponente
de sus ideas (...)”35

Introducimos así otro elemento característico de la opinión en este periodo, lo


que podemos denominar “función pedagógica” ya que en estos artículos se pretende
educar al elector en uno u otro sentido. En cualquier caso, la conclusión fundamental
que extraemos del análisis de la opinión sobre los temas electorales en Faro de Vigo es
que existía cierta flexibilidad en sus contenidos, ya que encontramos columnas en uno u
otro sentido. Flexibilidad que, además, no sólo se refiere a los contenidos, sino también
a la forma ya que nos encontramos incluso con columnas de opinión en verso36 y, por
supuesto algunos contados ejemplos (3) de humor gráfico.

3.3. La fotografía de contenido político en Faro de Vigo

Las limitaciones técnicas de la época hacen que la fotografía fuera utilizada con
poca asiduidad en la mayor parte de los periódicos. Sin embargo, desde un punto de
vista técnico, debemos considerar la gran calidad de impresión del Faro que, ya en
aquellas fechas publicaba imágenes con una resolución muy aceptable. Muchas de ellas,
como ya hemos comentado, se correspondían con paisajes o vistas de la provincia
firmadas por Pacheco pero, una vez comenzada la campaña electoral, el periódico
también publicó imágenes sobre este tema. Imágenes que procedían de dos fuentes:
1. Las fotografías de carácter local realizadas por personal contratado por el
periódico, sobre las que planea la sombra de una intencionalidad propagandística, no
por la foto propiamente dicha, sino por los piés que las acompañaban. Como ejemplo, el
14 de febrero se publica una imagen con el siguiente texto: “Oficinas de la Unión
Regional de Derechas de Pontevedra en la plena actividad electoral y en las que trabajan
distinguidas señoritas de la capital de la provincia”37.
También se publican imágenes de actos electorales celebrados en Galicia pero
estas son poco numerosas siendo utilizadas, en la mayor parte de los casos para ilustrar
la publicidad de alguna de las coaliciones concurrentes, como veremos más adelante.
2. Las imágenes “de agencia” que, sobre todo, recogían el desarrollo de
campaña en Madrid. Sobre estas quizá lo más destacable es lo que podemos denominar
“desubicación informativa” ya que estas nunca se publicaban en las páginas de
información política sino que se colocaba en las páginas de sociedad o de deportes. Así

35
Méndez Rodríguez, Gabriel “Ante las elecciones” en Faro de Vigo. 13 de febrero de 1936. Página 1.
36
Matas, Gregorio H. “Cousas do día” en Faro de Vigo. 14 de febrero de 1936. Página 5.
37
En Faro de Vigo. 14 de febrero de 1936. Página 5.
podemos encontrarnos, por ejemplo, un grupo de fotografías en las que, junto a un
“grupo de señoritas tudenses que toman parte en una velada” vemos a “el jefe de la
CEDA, señor Gil Robles, pronunciando el sexto discurso”
El mencionado referente de Madrid como capital electoral también se dejaba
notar en las imágenes. El Faro de Vigo publicó, entre otras, la fotografía de la fachada
del Banco Hispano Americano llena de carteles electorales o el presidente y los adjuntos
de una de las mesas electorales de Madrid. Incluso, si realizamos un análisis más
exhaustivo de estas imágenes, también nos damos cuenta de que los candidatos de
derecha tienen una mayor “visibilidad” en este periódico, apareciendo en la mayor parte
de las fotos, frente a la excepción de dos imágenes de un mitin de Azaña en Madrid.

4. LA JORNADA ELECTORAL Y SUS CONSECUENCIAS

La jornada electoral del 16 de febrero iba a desarrollarse en un clima de


incertidumbre e inestabilidad. El propio día de las votaciones, la edición del Faro de
Vigo se abre centrándose en informaciones sobre las medidas de control puestas en
marcha por el Gobierno38. Además de la importancia dada a este tipo de datos, la
edición de este día se completaba con informaciones que podemos considerar “tópicas”
en una jornada electoral. Tal es el caso del editorial (el primero que encontramos en
todo el proceso) en el que se habla del “Día de la ciudadanía”, en el que se llama a los
españoles a ejercer su derecho al voto: “(...) ¡A votar! ¡A votar! lo reclama el propio
instinto de supervivencia. Que no se aplique a los ciudadanos de la provincia de
Pontevedra aquella frase de que el hombre es el único animal que tropieza dos veces
con el mismo obstáculo (...) ¡A votar! ¡A votar! (...)”
El cuadro de contenidos de Faro de Vigo del día de las votaciones se remataba
con una entrevista a Gil Robles, referencias a los mítines del día anterior, concretamente
a un mitin antirrevolucionario en Madrid, información de utilidad sobre la situación de
los colegios electorales en el Ayuntamiento del Vigo e incluso el habitual apartado de
“Portela y los periodistas” y, por supuesto, mucha publicidad electoral.
Durante la jornada electoral votó el 72% del censo electoral. Cerca de diez
millones de personas de un censo de trece millones y medio. Era la participación más
alta que se había registrado hasta entonces en la historia de España39. Pero todos estos

38
“El Gobierno adoptó medidas para garantizar el orden” en Faro de Vigo. 16 de febrero 1936. Página 1.
39
El Frente Popular triunfó en 37 circunscripciones y en todas las ciudades de más de 150.000 habitantes. Dada la
fuerte prevalencia que la ley electoral daba a las mayorías (que debían contar con un mínimo de 40% de los votos
datos no estaban en el Faro en los días siguientes. Debemos tener en cuenta que los
lunes no se editaba el periódico y, este hecho, podría haber facilitado que el día 18 se
pudieran difundir datos pero, en realidad, se adelantaba el resultado – la victoria de la
izquierda – pero sin poder facilitar cifras concretas. De esta forma, en el periódico del
18 se recogen opiniones sobre esa victoria y se hace balance sobre las votaciones:

“(...) Estamos ante un momento difícil para la vida nacional. De más gravedad aún que en los
primeros días del cambio de régimen. La realidad no se puede negar y queramos o no hay que
acatarla. Y esta es – según el sentir del Gobierno – que las elecciones generales que hubo el
domingo en toda España modificarán, por el resutaldo izquierdista que en ellas se ha señalado,
los procedimientos gubernamentales (...) Por lo que afecta a nuestra provincia, se notó en Vigo y
en otras localidades, gran movimiento electoral pero no así en general en todos los pueblos,
incluso en la capital pontevedresa, donde la abstenciones fueron muy numerosas, especialmente
de hombres. Solamente votaron en masa, los electores de ambos sexos pertenecientes a
sociedades agrarias y otras similares. Cualquiera que haya sido la papeleta depositada,
cumplieron con sude deber y ello se viene a demostrar la labor intensa de carácter político que se
ha venido realizando en estos centros. ¿Cumplieron otros elementos no pertenecientes a estos
sectores igualmente con su deber? Puede afirmarse rotundamente que no en cuanto al sexo
fuerte. El caso de Pontevedra así lo demuestra (...)”40

De nuevo nos encontramos con una cobertura informativa que, desde el punto de
vista actual, puede considerarse “tópica”: anécdotas de la jornada o las votaciones de los
principales personajes políticos. La información de la Agencia Mancheta que
diariamente publicaba el periódico estaba dedicada a “La lucha electoral en toda
España”. En realidad, se dedica un amplio artículo a informar sobre las elecciones en
Cataluña, mientras que, sobre otras zonas del país se van dando pequeñas reseñas,
haciendo especial hincapé en las manifestaciones organizadas espontáneamente
pidiendo la amnistía o demostrando apoyo a la República. También se recogen los
resultados de Madrid y, en la página siguiente, se reproducen los de todas las provincias
por orden alfabético. Los resultados de Galicia se reservan, sin embargo, a la
contraportada, concretamente, se reproducen los datos de la ciudad de Vigo para
después prestar atención a los de Pontevedra ciudad y los de algunas otras comarcas
En los primeros días, pese a algunos incidentes en la liberación de presos, fue el
júbilo la nota dominante en los medios populares. Quizá por esta razón, al día siguiente
de conocerse los datos, ya se van introduciendo informaciones diferentes que consiguen,
en sólo unos días, hacer desaparecer los comicios de la portada.

válidos) los resultados se tradujeron en una mayoría de escaños apra el Frente Popular. Tras la segunda vuelta en la
provincias con falta de quorum había 265 del Frente Popular, 142 de derechas, 59 de centro y 8 nacionalistas vascos.
40
“Después de la jornada electoral” en Faro de Vigo. 18 de febrero de 1936. Página 1.
RESUMEN
En esta comunicación pretendemos analizar la cobertura mediática realizada de
las elecciones de 1936 en la prensa del sur de Galicia. Concretamente nos centraremos
en la información, la opinión y la propaganda que se puede recoger de los principales
periódicos de Ourense y Pontevedra.

ABSTRACT
In this paper we try to explain how the media play in the 1936 elections. With
this in our minds, we make the research over the south Galicia newspapers. The analisys
has three items: information, opinion and propaganda using in the electoral battle.
INFORMACIÓN, OPINIÓN Y PROPAGANDA EN LA PRENSA
DEL SUR DE GALICIA DURANTE LAS ELECCIONES DE LA II
REPÚBLICA 1936 (II)1 EN OURENSE: LA REGIÓN
Xosé Rúas Araújo y Félix Blanco González
(Universidad de Vigo)

ÍNDICE
1. ESTRUCTURA Y CONTENIDOS DE LA REGIÓN
2. INFORMACIÓN Y OPINIÓN POLÍTICA EN LA REGIÓN
3.1. Información electoral
3.2. La opinión política
3.3. La publicidad electoral.
3. LA JORNADA ELECTORAL Y SUS CONSECUENCIAS
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA

RESUMEN
En esta comunicación pretendemos analizar la cobertura mediática realizada de
las elecciones de 1936 en la prensa del sur de Galicia. Concretamente nos centraremos
en la información, la opinión y la propaganda que se puede recoger de los principales
periódicos de Ourense y Pontevedra.

ABSTRACT
In this paper we try to explain how the media play in the 1936 elections. With
this in our minds, we make the research over the south Galicia newspapers. The analisys
has three items: information, opinion and propaganda using in the electoral battle.

1. ESTRUCTURA Y CONTENIDOS DE LA REGIÓN


La prensa diaria durante la Segunda República tuvo su mayor exponente, en el
caso de Ourense, en el diario La Región, fundado en 1910 por la “Acción Social
Católica”, sociedad perteneciente a la Editorial Católica, y que años después de iniciada
la guerra civil pasaría a manos de los hermanos Alejandro y Ricardo Outeiriño, que
adquirieron la mayoría de las acciones. De este modo, en septiembre de 1932, el
periódico pasaría a ser dirigido por Ricardo Outeiriño, hasta 1968, fecha en la que fue
sustituido en el cargo por su hermano Alejandro Outeiriño.

1
Por cuestiones técnicas el presente trabajo se ha dividido en dos comunicaciones. En la primera se abordan los
aspectos metodológicos del estudio y se centran en el caso de Pontevedra, tomando como referencia el periódico
Faro de Vigo. Mientras, en la segunda, se realiza lo propio con La Región de Ourense, además de incluirse las
conclusiones y la base bibliográfica empleada para la investigación.
La Región, se consolidó como el diario de referencia en la provincia. Durante la
Segunda República y más concretamente, en el año 1936, fecha de la celebración de las
elecciones, La Región no tuvo más “competidores” en Ourense que el diario
calvosotelista Galicia (1930-37), el semanario de los lunes Heraldo de Galicia (1930-
36), o La Zarpa, diario de los agrarios gallegos fundado por el cura ourensano Basilio
Álvarez y que, igual que el anterior, desapareció en julio de 1936, con el alzamiento
franquista y el estallido de la Guerra Civil.
Una competencia relativa si tenemos en cuenta que Galicia fue inicialmente
dirigido por Ricardo Outeiriño y que Heraldo de Galicia, era propiedad de éste y del
periodista Isidoro Gwede, que con el tiempo también sería subdirector de La Región.
Además, Heraldo de Galicia se imprimió en La Región, a cuyos talleres también
recurrieron algunas de las revistas más representativas del galleguismo histórico, como
la reedición de O Tío Marcos da Portela, revista quincenal fundada por miembros de las
Irmandades da Fala de Ourense y dirigida en su primera etapa por el poeta Valentín
Lamas Carbajal, o el caso de los quince primeros números de la revista Nos.
Incluso el Heraldo Orensano, antecesor del Heraldo de Galicia, tuvo como
fundador, director y propietario, al periodista José Fernández Gallego, que pasaría a ser
director de La Región entre septiembre de 1930 y agosto de 1932.
Estamos, por lo tanto, hablando de un diario, La Región, en cuya órbita giró la
práctica totalidad de la prensa ourensana durante la Segunda República. Este periódico
era un “diario independiente, de intereses generales, de noticias y avisos”, tal y como se
indica en el subtítulo de la cabecera del periódico, aunque respondía más fielmente, por
esta época, a la última descripción de su enunciado, es decir, la de un diario de avisos,
propio de los primeros diarios que mostraban un interés más publicitario o
propagandístico que informativo.
De las seis páginas que el periódico tiraba en el año 36, la primera siempre
estaba destinada a artículos de opinión sin firma, salvo una columna periódica firmada
por B. Pérez de Cabo y algunos comentarios breves, también sobre distintos aspectos
políticos, recogidos en “Golpecitos”, otra de las habituales tiras periódicas.
Por lo que respecta a la tendencia del periódico, al tratarse de un diario
dependiente por aquel entonces de la Acción Social Católica, puede intuirse: artículos
en contra de todas las izquierdas, con especial crítica hacia el centro, el socialismo y
marxismo, y, por el contrario, grandes laudatorias hacia las formaciones de derechas,
sobre todo, en el caso de la provincia de Ourense, en apoyo de las candidaturas de
Acción Femenina Gallega y Acción Popular (AP), que incluía a representantes de la
Ceda, Renovación Española y el sector tradicionalista.
Quizá lo más destacable de este periódico en estas fechas era la imposibilidad de
distinguir entre informaciones, opinión y propaganda, acentuada por textos que se
insertaban en ocasiones ora como publicidad, ora como módulo de información.

2. INFORMACIÓN Y OPINIÓN PÚBLICA EN LA REGIÓN

A pesar de la afirmación anterior, siguiendo con el modelo de análisis que ya


hemos empleado para el caso de la provincia de Pontevedra, intentaremos diferenciar
entre la información y la opinión publicada en este periódico.

2.1. Información electoral

Lo principal que tenemos que destacar de la información electoral de La Región


es la diferencia de tratamiento entre los partidos de derechas y los de izquierdas.
Como ejemplo, se publicaron diversas noticias sobre la “intensísima propaganda”
desarrollada por Acción Popular en toda la provincia de Ourense, indicando que las
juventudes del partido trabajaban “incansablemente” repartiendo la propaganda del
partido que había llegado en un camión procedente de Madrid, haciendo constar, en la
misma información, que “en todos los lugares visitados se observa especial animación,
efusión cordial y ánimos despiertos para la lucha que se avecina” y que carteles
pasquines, folletos y octavillas fueron colocados por la provincia y “no se descansa un
solo momento en esta tarea”. “En las oficinas de Acción Popular se trabaja
intensamente, con encendido entusiasmo”, se indicaba en otro titular correspondiente a
la portada del periódico del 7 de febrero, en alusión a la sede del partido situada en el
número 18 de la calle Paz Novoa, en Ourense, a donde llegan “personas de todas las
clases sociales” para informarse.
No ocurrirá lo mismo con las informaciones al respecto sobre las formaciones de
izquierdas, que, tal y como se expresaba en un editorial publicado en la página tercera
del 2 de febrero firmado por Salvador Minguijón, “la propaganda de las izquierdas no
presenta la misma altura intelectual”, pues está “como destinada a multitudes poco
preparadas, rudamente pasionales”.
Esta realidad reafirma la afirmación de Gil Pecharromán (1997, 175) de que:
“en las elecciones de 1936 se midieron dos bloques antagónicos representativos de las
dos Españas que meses después se iban a enfrentar en la Guerra Civil. Si nos atenemos
al tono dominante en la propaganda electoral, a los resultados más aún a las
consecuencias de los comicios, éstos reflejan, en efecto, la profunda, insalvable división
de gran parte de la sociedad español”.

Claro está que, según indicaron investigaciones posteriores mencionadas por


este mismo autor:

“ni las dos coaliciones eran tan monolíticas – la de derechas ni siquiera cuajó- ni las
fuerzas centristas parecían tan incapaces de jugar un destacado papel. Si Alcalá Zamora
y Portela decidieron disolver el Parlamento fue porque consideraban posible la
consolidación de un centro autónomo que pudiera evitar la bipolarización de las fuerzas
republicanas y recuperar en ellas el control de la situación”.

Cabe preguntarse si existían otras opciones que tuvieran espacio en este


periódico. Sorprende, en este sentido, un artículo publicado en gallego en la edición del
12 de febrero, un “Manifiesto de la derecha galle