0% encontró este documento útil (0 votos)
205 vistas16 páginas

Análisis Transaccional: Filosofía y Aplicaciones

El documento presenta un resumen del Análisis Transaccional. Este fue desarrollado por Eric Berne en los años 1950 y se centra en las dinámicas de las relaciones humanas. El Análisis Transaccional busca la autonomía a través de la consciencia, espontaneidad, intimidad y ética. Se aplica en psicoterapia, orientación, empresas y educación para facilitar el crecimiento personal y mejorar las relaciones.

Cargado por

Marian Ríos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
205 vistas16 páginas

Análisis Transaccional: Filosofía y Aplicaciones

El documento presenta un resumen del Análisis Transaccional. Este fue desarrollado por Eric Berne en los años 1950 y se centra en las dinámicas de las relaciones humanas. El Análisis Transaccional busca la autonomía a través de la consciencia, espontaneidad, intimidad y ética. Se aplica en psicoterapia, orientación, empresas y educación para facilitar el crecimiento personal y mejorar las relaciones.

Cargado por

Marian Ríos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Análisis

transaccional
de
Eric berne
Alejandro
Villafuerte
El Análisis Transaccional Presentación:
El Análisis Transaccional es una teoría de la personalidad y de las relaciones humanas con
una filosofía propia que, en la actualidad, se aplica para la psicoterapia, el crecimiento y el
cambio personal u organizacional en numerosos campos. Sus conceptos se expresan por
medio de un vocabulario sencillo y original buscando ante todo la comprensión de los
fenómenos por parte de todos (profesionales y clientes). Sus modelos de análisis son
universales. Sus explicaciones son intencionadamente fáciles y próximas a las vivencias
inmediatas de las personas.

Los Orígenes:
El Dr. Eric Berne (1910-1970), médico psiquiatra, fue el fundador, principal creador e
innovador del Análisis Transaccional. Elaboró su modelo a partir de sus observaciones en la
psicoterapia de grupo a principios de los años cincuenta. En su elaboración reconoce la
influencia de sus maestros Paul Federn y Erik Erikson, con quienes se psicoanalizó. Siempre
fue respetuoso con las teorías psicoanalíticas en las que se formó. Se rodeó de un equipo de
colegas y organizó regularmente unos seminarios en San Francisco, California, para compartir
sus experiencias como terapeutas de grupo y con vistas a desarrollar un modelo de
"psiquiatría social" basada en el estudio de las interacciones entre las personas, que llamó
Análisis Transaccional.

Esta investigación continuó gracias a la ITAA (Asociación Internacional de Análisis


Transaccional) fundada por el mismo E. Berne y ha permitido profundizar ciertos conceptos
del Análisis Transaccional o aportar desarrollos diferentes dentro de la teoría.

Filosofía y principios del Análisis Transaccional:


La filosofía del Análisis Transaccional, basada en la filosofía humanista, parte del principio de
que “todos nacemos bien”. Berne decía metafóricamente “todos nacemos príncipes y
princesas”. Después en nuestras relaciones con los demás tomamos decisiones
autolimitadoras con las que nos convertimos en “sapos o ranas encantadas”. Pero
básicamente "Yo soy Guay (OK) - Tú eres Guay (OK)" como persona. Soy una persona digna de
confianza y respeto básico en mi mismo y en el otro.

El segundo principio en que se basa el AT es que todos tenemos un cierto potencial humano
determinado por los condicionamientos genéticos, circunstanciales de salud, y sociales de
origen y procedencia, pero un cierto potencial humano, que podemos desarrollar.

Las limitaciones externas al desarrollo de nuestro potencial humano, y sobre todo las
limitaciones internas decididas tempranamente, producen la infelicidad, la auto-limitación de
las habilidades personales para resolver problemas y enfrentarnos a la vida y en definitiva la
patología. De modo que yo soy responsable de mi vida y decido lo que es bueno para mi.

El tercer principio en que basa su filosofía el A.T. es que todos podemos cambiar en pos de la
autonomía y tenemos los recursos necesarios para hacerlo. Estos recursos pueden ser
personales o relacionales e incluyen la posibilidad de tomar nuevas decisiones más
autopotenciadoras.
L
as metas del Análisis Transaccional:
La meta del Análisis Transaccional es la autonomía que se define por:
- La consciencia o capacidad de distinguir la realidad de la fantasía interna proyectada sobre
lo que me pasa o lo que sucede.
Alejandro Villafuerte
- La espontaneidad o capacidad de expresar mis propios pensamientos, sentimientos y
necesidades y de actuar en consecuencia, viviendo para sí.
- La intimidad o capacidad de abrirme al otro, estar próximo, cercano y ser auténtico con el
otro con reciprocidad.
- La ética o capacidad de elegir actuar en cada contexto respetando los propios valores
asumidos.
El Análisis Transaccional es un modelo decisional que permite:
Comprender como entramos en relación con los otros, lo que buscamos en nuestras
relaciones y cuales son nuestras raíces ocultas que nos hacen reaccionar de manera
repetitiva.
Sentir y tomar conciencia de qué es lo que pasa en nosotros y por tanto de que necesitamos,
deseamos y de cuales son nuestras metas.
Actuar y tomar la iniciativa para poner en marcha los cambios personales, relacionales u
organizacionales. Utilizar los Permisos, Protecciones y la Potencia necesarios para alcanzar
nuestro desarrollo y evolución.
Principios de aplicación del Análisis Transaccional:
La practica profesional se basa en dos principios:
- La comunicación profesional - cliente ha de ser clara, directa y oportuna o pertinente a la
situación.
Por ejemplo en la terapia ningún nivel está excluido, ni el emocional, ni el racional, ni el de
los valores personales. Tampoco está excluida ningún área del comportamiento del foco de
la terapia, ni la intrapsíquica (lo que pasa dentro de nosotros, en nuestra mente), ni la
corporal (lo que pasa dentro o en nuestro cuerpo), ni la conductual (el comportamiento), ni
la relacional, ni la social. El lenguaje es sencillo, claro, y potente o expresivo, la jerga es
limitada y compartida por el terapeuta y el cliente.
- El Análisis Transaccional es un método contractual.
"Un contrato es un acuerdo Adulto con uno mismo o con otra persona para realizar un
cambio."
El contrato orienta y guía el trabajo con Análisis Transaccional. Supone un objetivo que el
cliente desea alcanzar, una meta de cambio. Implica un análisis cooperativo entre ambos de
la situación a resolver y de las posibles opciones y alternativas. Entraña una responsabilidad
de los dos, terapeuta y cliente, pero diferenciada. El cliente se responsabiliza de cambiar lo
que sea necesario y posible de su situación tomando nuevas decisiones, poniéndolas en
práctica y usando todos sus recursos disponibles. Por su parte el Analista Transaccional se
responsabiliza de cuidar el proceso, de confrontar al cliente en el momento adecuado, de
apoyar cuando sea conveniente, de dar orientación cuando es oportuno, de señalar lo que
observa cuando sea pertinente, etc.
Además el contrato supone un compromiso en las dos direcciones. El cliente se compromete
a poner de su parte toda la energía disponible con el fin de resolver los problemas para
alcanzar su objetivo, y el Analista Transaccional se compromete a proporcionar al cliente el
espacio y el tiempo adecuado para que se realice el cambio, además pone a disposición del
cliente sus conocimientos y habilidades con el fin de que el cliente las use para resolver sus
problemas.
Todo lo anterior se desarrolla en un marco de respeto mutuo acerca de la propia valía y del
potencial que todo ser humano tiene para enfrentarse a la vida y a las situaciones. Es decir
desde la perspectiva de “Yo soy OK (Guay) - Tú eres OK (Guay)”, "busco la ayuda que tú me
puedes dar, y que tú me ofreces".

Alejandro Villafuerte
Los campos de aplicación:
El Análisis Transaccional se utiliza principalmente en:

Psicoterapia: individual, de pareja, de familia, en grupo.


Orientación (Counselling): personal, familiar, relacional, vocacional, etc.
Empresa y organizaciones: consultoría, desarrollo organizacional, cultura organizacional,
trabajo en equipo, dirección de personas, comunicación, etc.
Trabajo social: exploración de recursos, apoyo y orientación social, integración y
marginación, reinserción social, etc.
Relación de ayuda: asistencial, clínica, familiar, voluntariados, etc.
Pedagogía: educación, reeducación, orientación e integración escolar, desarrollo
humano, etc.
Formación: de padres, profesores, educadores, profesionales, vendedores,
consumidores, amas de casa, adolescentes, parejas, dirigentes, etc.

Qué ofrece el Análisis Transaccional:


A cualquier persona:

Formación básica, sencilla y clara en aspectos psicológicos esenciales como la


personalidad, la comunicación, las necesidades humanas, los sentimientos y emociones,
las actitudes, la dinámica de grupos, etc.
Instrumentos útiles para explicar los comportamientos propios y de los otros para poder
basar de forma sólida las estrategias de relación y cambio.
Opciones y medios efectivos para poder dar alternativas a los conflictos que se producen
en las relaciones interpersonales.
Modelos de referencia para la observación, auto-observación y el crecimiento personal y
profesional.
Experiencias vivenciales individuales y grupales que abren nuevas perspectivas en la
comunicación personal y en la solución de problemas.

A los profesionales de cualquiera de las áreas arriba indicadas:

a) De manera general:
Una nueva perspectiva psicosocial integradora e integrable con sus conocimientos
profesionales previos.
Una serie de herramientas para el diagnóstico, intervención y evaluación de la realidad
psicosocial donde se desarrolla su actividad.

b) De manera específica:
Una organización científica, profesional bien estructurada en distintos niveles regionales:
nocional e internacional.

Alejandro Villafuerte
Un código de ética profesional común.

Unos requisitos de formación y unos procedimientos de entrenamiento profesional


comunes en prácticamente todo el mundo, en los distintos campos de aplicación del
Análisis Transaccional .

Unos cuerpos de certificación profesional independientes de la estructura política de las


organizaciones.

Una serie de publicaciones para la difusión de los avances científicos y profesionales del
Análisis Transaccional.

Una serie de Congresos periódicos para el intercambio de experiencias y avances en los


distintos campos de aplicación del Análisis Transaccional.

Bibliografía básica en castellano

Berne, E. Análisis Transaccional en psicoterapia. Editorial Psique, Buenos Aires, 1975. Ed.
Siglo Veinte ISBN 950-516-335-5

Berne, E. Introducción al tratamiento de grupo. Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1983. Ed. G.Gili
ISBN 84-25-31409-7

Berne, E. Juegos en que participamos. Editorial Diana, México, 1966.

Berne, E. ¿Qué dice usted después de decir hola? Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1974.

Gimeno-Bayón, A. Comprendiendo como somos. Dimensiones de la personalidad. Desclée


De Brouwer. Bilbao, 1999.

Harris, T.H. Yo estoy bien - Tu estas bien: Guía practica de Análisis Conciliatorio. Ediciones
Grijalbo, Barcelona, 1973.

James M., y Jongeward, D. Nacidos para triunfar: Análisis Transaccional con experimentos
gestalt. Fondo Educativo Interamericano, México, 1975.

Jongueward, D y Seyer, P.C. En busca del éxito. Ed. Limusa, Mexico 1989.

Kertesz, R. Análisis Transaccional Integrado. Editorial IPEM, Buenos Aires, 1985.

Lassus, R. El Análisis Transaccional. Salvat, Barcelona 1995.


Martorell, J.L., El guión de vida. Desclée De Brouwer. Bilbao, 2000.
Martorell, J.L., ¿Qué nos pasa una y otra vez? Análisis Transaccional en la familia. Editorial
P.P.C., 1988.

Oller, J. Vivir es autorealizarse. Reflexiones y creaciones en Análisis Transaccional. Kairos


Psicología, Barcelona, 2001. ISBN: 84-7245-182-8.
Steiner, C. Guiones que vivimos . Editorial Kairos, Barcelona, 1992. ISBN 84-7245-235-2

Alejandro Villafuerte
Introducción a la teoría del Análisis Transaccional

El Análisis Transaccional proporciona un modelo para comprender la estructura y la


dinámica de la personalidad, es el análisis estructural; un modelo para analizar las relaciones
sociales y la comunicación, es el análisis transaccional propiamente dicho; un modelo para
explicar las motivaciones del comportamiento, en especial el comportamiento social, son las
hambres básicas y concretamente las caricias; un modelo para analizar las distorsiones de la
percepción de la realidad, incluida la propia identidad y las conductas asociadas, es el guión
de vida y el marco de referencia; y un modelo para entender las estratagemas emocionales y
relacionales que perpetúan esta manera de distorsionada de percibir y relacionarse con los
otros y con la realidad, son los juegos psicológicos y los rackets. Y por supuesto un modelo
de abordar el tratamiento dentro de estas perspectivas orientado a conseguir el control
social de la conducta sintomática y a alcanzar la autonomía.

EL MODELO DE LOS ESTADOS DEL YO

El modelo que Eric Berne elaboro a partir de las observaciones clínicas, en especial de en los
grupos de terapia, para comprender la estructura y la dinámica de la personalidad es el
modelo de los estados del yo.

Un Estado del Yo es "un sistema de emociones y pensamientos acompañado de su conjunto


afín de patrones de conducta". (Berne, 1964,1987).

La misma idea de estado hace referencia al hecho, que todos conocemos, de que una
persona no siempre está con las mismas emociones, no siempre piensa lo mismo y no
siempre se comporta externamente (habla y actúa) de la misma manera. Podemos cambiar
de estado de un momento a otro y podemos tener conciencia de esos cambios y de esos
diferentes estados. Pero son estados de un mismo yo, de una misma concepción de sí
mismo más o menos estable y también más o menos dinámica, es decir cambiante con el
tiempo conforme cambian las circunstancias externas e internas, y conforme vamos
creciendo y vamos teniendo más experiencias en la vida.

Alejandro Villafuerte
Berne observó que los diferentes estados del yo que usamos las personas pueden
clasificarse en tres grandes grupos que tienen algo en común y que los distingue
entre sí.
Los tres grupos de estados del yo los denominó Padre Adulto y Niño (cuando se
refieren a estados del yo, Padre, Adulto y Niño se escriben con mayúsculas) y se
les representa mediante un diagrama como el de la Figura No 1.

Pueden considerarse como manifestaciones fenomenológicas de tres partes


distintas de la estructura de nuestro Aparato Psíquico. Estas partes son lo que
Berne llamaba Órganos Psíquicos y suponía que son tres: La Extereopsique, la
Neopsique y la Arqueopsique (Berne, 1961,1976).
Se manifiestan tanto internamente (pensamientos y sentimientos) como
externamente (lo que hablamos y lo que hacemos) de manera distinta.
ANÁLISIS ESTRUCTURAL DE PRIMER ORDEN
Con el modelo de los estados del yo podemos hacer varios tipos de análisis de la
personalidad.
El diagrama de la figura No 1 se denomina diagrama estructural de primer orden.
Representa la separación (análisis) de la personalidad en los tres tipos de estados del yo
Padre, Adulto y Niño, haciendo referencia a los contenidos de dichos estados del yo en
cuanto a pensamientos, sentimientos y comportamientos de distinto origen biológico e
histórico y de distinta vivencia interior.
EL NIÑO
Todos hemos sido niños y en la actualidad algunas veces sentimos, pensamos, hablamos o
actuamos como cuando éramos niños, tanto a solas como en nuestras relaciones con los
otros.
Berne definió el estado del yo Niño como "una serie de sentimientos, actitudes y pautas de
conducta que son reliquias de la propia infancia del individuo". (Berne, 1961,1976).
Nuestro Niño representa una forma de pensar, sentir y comportarnos en la que la
experiencia es subjetiva (por contraposición a la posibilidad de "objetivar" la experiencia
desde el Adulto como veremos después), predomina la afectividad, las emociones, la
expresividad y la intuición.
Cuando utilizamos todos estos recursos para hacer frente a las situaciones, decimos que
utilizamos nuestro Niño. Podríamos decir que cada uno llevamos dentro un niño o una niña.
El niño o la niña que fuimos. Berne decía que "el Niño es un estado del yo que es una
reliquia arcaica de un periodo temprano significativo de la vida. El Niño adaptado está
influido por los parámetros parentales. El Niño expresivo es más autónomo." (Berne, 1973,
1974)
Todos los niños son diferentes, el Niño de cada uno es diferente. Este Estado del Yo Niño es
diferente en cada época de uno mismo y también tiene pautas comunes durante mucho
tiempo o incluso toda la vida.
La manifestación del Niño en una situación dada puede tener resultados o consecuencias
saludables y efectivas o no, según los casos. El desarrollo positivo de nuestro Niño es una
gran fuente de energía psíquica. Nuestro Niño está en nosotros, no para hacerlo callar
siempre y para reprenderlo , sino PARA CUIDARLO.
Nuestro Niño es la parte de nuestra personalidad que nos aporta, si lo tratamos
adecuadamente, la espontaneidad, la creatividad, el entusiasmo, la habilidad, el afecto
natural, la vivacidad, ... de cuando éramos niños. También puede ser una manifestación de
nuestra personalidad atemorizada, vergonzosa, malhumorada, exigente, desconsiderada, e
incluso cruel, ... como lo éramos de niños a veces. Es la parte

Alejandro Villafuerte
más genuina de nosotros mismos y permanece en nosotros desde el nacimiento hasta la
muerte; la parte a partir de la cual se ha de desarrollar nuestra personalidad Adulta
autónoma.
Es mejor aceptarlo y ver la forma de cuidarlo bien para que crezca, que tratarlo con dureza y
con desconsideración creyendo que así desaparecerá.
Solo disfrutamos de la vida si nuestro Niño está implicado y disfruta, y solo disfruta si está bien
atendido.

COMO DISTINGUIR AL NIÑO EN ACCIÓN


Cuando se hace cargo de la personalidad el Niño de la persona, esta se comporta de un modo
infantil, como un niño/a de determinada edad. Como el/la niño/a que la persona fue en
determinada época de su vida. La edad típica de nuestro Niño depende de nuestra historia
infantil y de sus experiencias primeras.

El Niño se manifiesta por medio de gestos más que por palabras: movilidad de los ojos,
agitación de las manos y de los pies, posturas, modulación de la voz, utilización de expresiones
metafóricas, sensaciones fisiológicas,...

Algunos de sus indicadores son:


Expresiones: ¡Yupi!, ¡Que guay!, ¡Fantástico!, La he fastidiado..., No se qué más decir, Esto
funciona.., ¿Vale...?, ¡Jo!, Que rollo...
Tonos de voz: Variable, o retraído y débil, o brillante y excitado.
Gestos: Bufar, hacer la burla, gesticular, retorcerse las manos, rascarse, mover la punta del pie,
retorcerse un cabello, repiquetear en la mesa, manosear un lápiz, dibujar durante una
reunión, bailar,...
Sensaciones: Nerviosismo, bienestar, picor, palpitación del corazón, lágrimas, risas, rubor o
palidez repentina, temblor ,...
Actitudes corporales: Las piernas recogidas bajo la silla, los pies en la mesa, desaliñado,
desplomado, hombros contraídos, sacar el pecho, agitado, contraído, caluroso, gracioso,
simpático, deprimido,...
Miradas: Moviendo los ojos a derecha o a izquierda, los ojos bajados, suplicantes, sonrientes,
cómplices,...

EL PADRE
Todos hemos tenido padres o hemos sido criados por personas que hicieron para nosotros de
padres y que han tenido para nosotros, en la infancia, adolescencia y algunas veces más tarde,
una gran influencia. En la actualidad, algunas veces nos percibimos a nosotros mismos
pensando, sintiendo, hablando o comportándonos como alguna de esas figuras parentales
cuando estamos solos, pero sobre todo en nuestras relaciones con algunas otras personas.
Berne definió el estado del yo Padre como "una serie de sentimientos, actitudes y pautas de
conducta que se asemejan a los de una figura parental ". (Berne, 1964,1987)
El Padre es, en nuestra memoria, nuestro banco de datos interiorizado, nuestra certeza sobre
lo que se debe hacer en la vida.
Funciona como un magnetoscopio o magnetófono donde grabamos, tenemos disponibles y en
determinados momentos reproducimos interna y externamente un repertorio de
“grabaciones” con los tratos recibidos de nuestro entorno, en especial en nuestra infancia; con
lo que se debe hacer, con lo que es válido hacer en cada situación. "Puede funcionar como una
influencia interna dirigente (Padre Influyente) o exhibirse directamente como conducta

Alejandro Villafuerte
paterna (Padre Activo)". (Berne, 1973,1974).
Es lo que hemos introyectado de la cultura, de las tradiciones, de las normas, de los valores, de
la nuestra concepción del mundo y de la vida tomado del medio social en el que hemos
crecido.

COMO DISTINGUIR EL PADRE EN ACCIÓN


Cuando se hace cargo de la personalidad el Padre de la persona (Padre Activo), esta se
comporta como lo hacía alguna de sus figuras parentales cuando él tenía determinada edad.
Cuando la persona que habla (ver nota 1) lo hace desde el Estado del Yo Padre
usa frases estereotipadas, refranes, clisés,
da órdenes,
usa adjetivos calificativos,
hace juicios de valor,...

como lo hacía alguna de nuestras figuras parentales.


Ejemplos: “El que manda, manda; aunque mande mal”, “Si no sabes hacer las cosas bien, no las
hagas”, “Hazlo así”, “Eso no se hace”, “Siempre...”, “Jamás...”, “Lo que hace falta es...”, “Por que lo
digo yo, y punto”, “Esto es ridículo”, “¡Tonto!”, “¡Inmaduro!”, “¡Infantil!”, “No haces nunca nada
bien”, etc.
Tono de voz: En general fuerte, como puntualizando o bien envolvente...
Gestos: Apuntar con el índice, sacudir la cabeza de un lado para otro, aprobar con la cabeza,
hacer un guiño, estrechar a alguien en los brazos, dar una palmada en la espalda...
Actitudes corporales: Manos sobre las caderas, mirar de arriba a bajo, cruzar los brazos sobre
el pecho, meter la barbilla entre la mano, extender los brazos...
Expresiones faciales: Fruncir las cejas, expresión de simpatía o de altivez, apretar los labios,
elevar las cejas, elevar los brazos al cielo...
Las miradas: Son intensas, amenazan o envuelven o apoyan o culpabilizan o miran desde
arriba...

EL ADULTO
Berne definió el estado del yo Adulto como "caracterizado por una serie autónoma de
sentimientos, actitudes y pautas de conducta adaptadas a la realidad actual". (Berne, 1961,
1976).

Es la parte de nosotros que nos sirve para "fotografiar" u objetivar la realidad de las cosas, de
las personas y de los acontecimientos: los hechos, las cifras, los datos objetivos. Con capacidad
de escucha, de auto- escucha y de interrogación.

En él radica la aptitud para recoger todas las informaciones necesarias para la decisión, sin
ideas preconcebidas ni ilusorias. También la capacidad de estrategia y de negociación para
actuar con competencia y eficacia.

En el tratamiento de la información, desde el Adulto, funcionamos como un sistema lógico y


racional, como un ordenador inteligente: Procesamos la información que recogemos del
exterior, por medio de los sentidos corporales, y del interior, es decir del cuerpo y de los otros
estados del yo. Recogida la información la clasificamos, analizamos, organizamos, sacamos
deducciones lógicas, evaluamos las opciones, estimamos las probabilidades de éxito de cada
una de ellas, tomamos decisiones razonables y convenientes en la situación presente,
ponemos en práctica las decisiones, las revisamos y ajustamos si es preciso.

Alejandro Villafuerte
Se experimenta como la voz de la razón aquí y ahora. Está orientado a cuidar con objetividad y
de manera actualizada a la persona teniendo en cuenta las circunstancias de la situación, las
necesidades y sentires propios y ajenos y la ética propia.

COMO DISTINGUIR EL ADULTO EN ACCIÓN


Cuando se hace cargo de la personalidad el Adulto de la persona, esta se comporta de una
manera autónoma y pertinente a la situación aquí y ahora.
La serenidad dentro de la emoción, la escucha atenta, el uso de preguntas que buscan
información, una mirada directa, etc. son algunos de los indicadores del Adulto.
Se manifiesta hacia fuera con palabras y frases que expresan hechos, datos internos y
externos, con preguntas y respuestas con intención directa y clara, con valoraciones objetivas
basadas en datos. Con acciones efectivas y pertinentes para resolver los problemas usando los
datos y recursos de la situación. Con expresión de sentires auténticos relacionados con los
estímulos y relaciones de la situación presente.
Usa palabras y frases como (tener en cuenta la nota 1): “¿Preparado?... ¡Ahora!”, “Hay
demasiadas cosas para trabajar con comodidad”, “¿Dónde pongo esto?”, “Aquí”, “¿Quién, qué,
dónde, cuándo, cómo, por qué, para qué?”, “¿Has tomado una decisión?”, “¿Qué esperas de
mi?”, “¿Cuáles son los medios de que dispones?”, “No estoy de acuerdo”, “Esta es mi opinión... ,
pero no es más que mi opinión”, “Estas son las ventajas y los inconvenientes”, "Me siento triste
(contento, enfadado, asustado,...) cuando dices (haces) eso"...
Actitudes corporales: Relajado pero atento, cabeza derecha, mirada discreta, voz calmada, las
piernas puestas en el suelo, los brazos abiertos,...
ANÁLISIS ESTRUCTURAL DE SEGUNDO ORDEN

Un análisis más detallado de estos contenidos nos conduce a un diagrama estructural


de segundo orden como el representado en la
En este análisis estructural de segundo orden el Padre y el Niño han sido divididos en
partes más pequeñas.
El Niño en el Niño (N1). Podría llamarse también nuestro Niño Somático. Representa
las necesidades, los deseos, los impulsos y los sentimientos que derivan de nuestro
cuerpo y sus reacciones al entorno. Está presente a lo largo de toda la vida y es
nuestra principal fuente de motivación para el comportamiento. Cambia conforme
cambia nuestro cuerpo con la edad y nuestras condiciones físicas. Contiene también
registros de nuestras vivencias pasadas en esta área. A estos registros a veces se les
llama grabaciones pues nuestro cerebro almacena estas vivencias, con las emociones
asociadas, en unidades que pueden volverse a reproducir en cualquier momento.

El Adulto en el Niño (A1) es la primera parte pensante que aparece en el proceso de desarrollo
(el primer Adulto). Funciona cuando usamos la intuición, la curiosidad y la creatividad. Es una
parte muy interesada en sí mismo y en el entorno. Berne le denominó El Pequeño Profesor
porque, ese estilo de pensamiento sin lenguaje, permite al bebe “conocer” lo que su madre
siente y, de mayores, nos proporciona un método para imaginar e intuir qué hacer para salir
de las situaciones de la vida e ir tirando.
El Padre en el Niño (P1) representa un conjunto de pensamientos, sentimientos y
comportamientos automáticos, decididos en la infancia por El Pequeño Profesor con el fin de
responder a lo que los padres esperan de nosotros y que se han convertido en creencias y
patrones más o menos rígidos de respuesta en situaciones determinadas.
El Adulto (A2). El Adulto es la parte racional de la personalidad, la que puede tomar conciencia
de las cosas, de las personas, de las sensaciones, de los sentimientos, de las experiencias, de
las situaciones, de los datos

Alejandro Villafuerte
de los sentidos y de los datos internos: de los recuerdos, de las fantasías, de las imágenes
internas, de los sueños, etc. ... . Es también la parte de la personalidad que puede procesar los
datos de una manera lógica, usando las reglas de la lógica y la estimación de probabilidades, y
sacar conclusiones en consecuencia.

El Padre (P2): Es la parte de la personalidad introyectada y grabada de los padres y de otras


figuras parentales cuando utilizaban con nosotros comportamientos y mensajes dirigidos a
cuidar, nutrir, dirigir, orientar y educarnos a nosotros o a los otros y a sí mismos. Luego la
utilizamos de la misma manera con los otros o con nosotros mismos, dentro de las normas y
costumbres sociales aprendidas de los padres, las figuras de autoridad, la familia, la sociedad,
la cultura del grupo o grupos sociales, a los que pertenece la persona desde su nacimiento e
incluso antes de nacer. Grabaciones influyentes que incluye una ética, unas técnicas, y un
carácter o manera peculiar de expresar las necesidades, los deseos, los impulsos, las
emociones, los sentimientos, propia de nuestra cultura. Representa la colección de
grabaciones de lo que las figuras parentales pensaban, sentían y hacían en relación con
nosotros y con el entorno, tal como fue percibido por nosotros.

DIÁLOGOS INTERNOS
A la hora de enfrentar una determinada situación, los estímulos de la misma llegan a los tres
estados del yo. Padre, Adulto y Niño se activan, se estimulan frente a la situación; son los
recursos internos de que dispone la persona para responder o reaccionar y darle salida a la
situación.
El Niño Interno se experimenta como nuestra caja de resonancia en la situación, el lugar de
nuestros impulsos, de nuestras sensaciones, de nuestra espontaneidad, pero también de la
timidez, del miedo al otro, de la sumisión o de la rebeldía, de la habilidad y de la astucia,...
El Niño Interno en la situación lo experimentamos como vivencias del tipo:

— "Lo que necesito es..."


— "Lo que me apetece hacer es..."
El Padre Interno (Influyente) se experimenta frente a la situación como una voz dentro de la
cabeza que nos dice:
— "Lo que tienes que hacer es..."
— "Lo que debes hacer es..."
— “¡Que malo/bueno eres!”
— “Ellos son son buenos/malos — mejores/peores que tú...”

El Padre hace, lo que podríamos llamar, comentarios editoriales internos sobre todo lo que la
persona comprende, hace, piensa, siente en cada situación.
También puede manifestarse interiormente de otra manera: Puede ser cariñoso, benévolo,
nutritivo , como un verdadero padre. Entonces puede experimentarse como una voz o actitud
interna que nos dice cosas como:
— “Eres fenomenal”.
— “No te preocupes, no estás sola” o “¡Pobre chico!”

El Adulto Interno se experimenta como una potencialidad orientada a captar la situación y


tratar la realidad externa e interna de una forma objetiva (como "objetos"), como datos, como
informaciones, sin prejuicios y sin deformaciones ilusorias (probatura de la realidad).

Se experimenta como la voz de la razón y en la situación se vivencia como ideas autónomas


del tipo:
Alejandro Villafuerte
— "Lo que conviene hacer es..."
— "Lo que quiero hacer es..."

El Padre, el Adulto y el Niño se influyen mutuamente (Figura no3). A veces


tenemos conciencia de ello (conciencia Adulta) y percibimos esa influencia como
un auténtico diálogo interno entre diferentes partes de uno mismo. Otras veces
el diálogo es inconsciente (sin conciencia Adulta), especialmente cuando es entre
Niño y Padre, pero el resultado o el efecto de ese diálogo puede evidenciarse en
forma de pensamientos, sentimientos, estados de ánimo, o conductas a veces
poco conscientes o incontroladas hasta que el diálogo interno es aclarado y el
Adulto puede ganar control sobre él.
En determinados momentos y situaciones, entre los estados del yo puede haber
armonía, cooperación y, como consecuencia, coherencia y notable fuerza. En
otras ocasiones, por el contrario, puede haber conflicto, oposición y desarmonía,
en cuyo caso habrá diferentes grados de consistencia y de coherencia interna o
exterior.
EL PODER EJECUTIVO
Uno de los resultados de la estimulación de los tres estados del yo, ante cualquier situación, y
de ese diálogo interno es que, en cada ocasión, uno de los tres estados del yo va llevar el
control del comportamiento de la persona. Él es el que tiene el control ejecutivo de la
personalidad en ese momento.
Los otros estados del yo pueden estar conformes o no con la forma en que el ejecutivo está
llevando la situación. Si no lo están, con posterioridad, habrá algún tipo de secuela emocional
como culpa, vergüenza, resentimiento, apatía, etc.
Si el poder ejecutivo lo tiene el Adulto la situación será percibida y manejada de forma mas
objetiva, teniendo mejor en cuenta las necesidades, deseos, intuiciones y sentimientos del
Niño, y respetando de la mejor manera posible las normas y criterios del Padre. De esta
manera las secuelas se minimizan o son más positivas. El comportamiento es autónomo,
pertinente y adecuado a la situación aquí y ahora.
Si el poder ejecutivo lo tiene el Padre la percepción de la situación será distorsionada para que
encaje en el marco de referencia adoptado de otros; el comportamiento será automático en
vez de autónomo y las conductas estereotipadas y tradicionales, con poca flexibilidad..
Si el poder ejecutivo lo tiene el Niño, la percepción de la situación será distorsionada para que
encaje en el marco de referencia ideado en la infancia para explicarse las situaciones que se
asocian con la presente; el comportamiento será automático o impulsivo, más que
espontáneo. Puede ser descontrolado y, en relación con los otros, dependiente, contra-
dependiente, co-dependiente o independiente - aislado..
Tener un estado del yo el poder ejecutivo, o el control de la personalidad, no es lo mismo que
usar exclusivamente comportamientos de ese estado del yo. El control puede tenerlo el Adulto
y los comportamientos ser una copia de los que hacía una figura parental (comportamientos
de Padre), o similares a los que la persona cuando era niña (comportamientos de Niño).
El objetivo del tratamiento con Análisis Transaccional en un principio es conseguir lo que
Berne denominaba el control social del comportamiento sintomático, impulsivo o
estereotipado; es decir conseguir que la mayor parte del tiempo sea el Adulto el que tenga el
poder ejecutivo.

EL ADULTO INTEGRADO
Este uso de los tres estados del yo de manera flexible, armónica, adecuadamente adaptada a
las situaciones de la vida, con el poder ejecutivo en el Adulto es una forma óptima de
funcionar que a veces se denomina el Adulto Integrado.
.. Alejandro Villafuerte
Una persona cuando funciona como Adulto Integrado, se comporta de manera que tiene en
cuenta y cuida adecuadamente sus necesidades y deseos, sus emociones, sentimientos e
ilusiones. Tiene en cuenta de manera realista los datos y circunstancias de las situaciones, los
efectos y consecuencias de sus decisiones, de sus actos y el impacto que tendrán estos en su
entorno y las personas de él. Se dirige a alcanzar sus propios objetivos y tiene en cuenta sus
propios criterios, valores y su ética y respeta los de los demás.

LA CALIDAD DEL PADRE INTERNO


Una de las principales funciones del estado del yo Padre Influyente o Interno es el cuidado
automático de uno mismo. Cada persona puede preguntarse:
- ¿Cómo me trato a mi mismo?
- ¿Qué clase de Padre soy conmigo mismo?
- ¿Tengo un Padre Interno criticón o que me apoya?
- ¿Trata mi Padre a mi Niño realmente con amor?
La calidad del Padre Interno de una persona guarda relación con cómo fue tratado por sus
padres y otras personas importantes para él/la cuando era niño/a ( con su Parentamiento).
Si ambos se dedicaron a criticarla más que a ayudarla; entonces su Padre Interno es más
probable que se dedique preferentemente a señalar defectos y errores que a darle ánimo y
apoyo ante las situaciones de la vida. Si a sus padres no les gustaba darle muestras de afecto;
probablemente su Padre Interno no tratará a su Niño Interno con cariño. Si ambos padres o
alguna otra persona influyente no tenían hacia ella una actitud coherente respecto de algún
tema de la vida, probablemente sus criterios en relación con ese tema sean incoherentes.
En cualquiera de estos casos puede que la persona tenga dificultades para orientar su vida con
su Adulto y para poder divertirse con su Niño sin crear problemas para ella o para los demás
hasta que decida revisar sus grabaciones interiorizadas y las decisiones con ellas relacionadas.

CONTAMINACIÓN Y EXCLUSIÓN. PATOLOGÍA ESTRUCTURAL

A la hora de enfrentar una situación o de resolver problemas, otra dificultad


interna es la contaminación, que significa interferencia.

El Padre o el Niño pueden interferir con el Adulto y distorsionar la percepción


objetiva de la realidad, de las situaciones o de los problemas. Entonces la
persona basará su comportamiento en sentimientos y en pensamientos arcaicos
tomados de la reacción del Padre o del Niño a la situación más que en
sentimientos y pensamientos autónomos y relacionados con la percepción

objetiva de la situación.(Figura No 4).


En las contaminaciones la persona cree estar funcionando con su Adulto pero el
poder ejecutivo no lo tiene el Adulto sino el Padre o el Niño.

Situaciones en las que pensamos que estamos usando el Adulto pero tenemos prejuicios, será
el Padre Interno el que este actuando sin conciencia Adulta de ello. Por ejemplo, si mi padre
pensaba que los gitanos son de poco fiar, mi Padre Interno dirá lo mismo. Mi Adulto entonces
estará contaminado si toma como un hecho lo que mi padre pensaba sin investigarlo
realmente.
El Adulto también puede estar contaminado por el Niño. Por ejemplo si tengo la creencia
ilusoria de que la gente está en contra mía cuando en realidad no lo está, puede ser que el

Alejandro Villafuerte
Niño asustado interno esté contaminando mi pensamiento de Adulto.
Otro problema interno común es la exclusión. Ocurre cuando nos permitimos que uno de los
estados del yo actúe o se exprese de forma rígida demasiado tiempo. Entonces estamos
actuando “constantemente como Padre” o “constantemente como Adulto” o “constantemente
como Niño” a costa de no actuar como un ser humano pleno.
A veces es uno solo de los estados del yo el excluido. (Figura No 5)

En todo caso contaminaciones y exclusiones son manifestaciones de lo que se denomina la


patología estructural. Los síntomas psicológicos o psiquiátricos pueden analizarse desde este
modelo topológico. Estos fenómenos pueden ser más o menos graves o rígidos y tienen un
origen arcaico defensivo, relacionado con experiencias más o menos dolorosas o
emocionalmente intensas del pasado. En todo caso afectan a nuestras habilidades mentales
(percepción, cognición, procesamiento de la información, memoria, imaginación, etc.) y por
tanto a nuestra capacidad de resolver los problemas o situaciones de la vida. Dependiendo de
la gravedad requieren un tratamiento específico u otro.

Muchas veces una simple confrontación de la vida cotidiana o la incorporación de nuevos


datos es suficiente para reducir una contaminación; otras por el contrario requerirán
intervenciones más profundas y sistemáticas dentro de una relación terapéutica o de un grupo
de terapia, situaciones estas que propician la transferencia y contratransferencia que puede
ser utilizada para la exploración de las experiencias arcaicas en las que se originaron estas
fijaciones patológicas.

EL PROCESO DE CAMBIO INTERNO


Todo esto puede cambiarse, dentro de ciertos límites, con más o menos trabajo dependiendo
de la flexibilidad y de las circunstancias del medio físico y social en el que cada persona vive.
El cambio puede ser espontáneo o programado; puede realizarlo uno por sí mismo o con
ayuda; puede recibirse ayuda de las personas allegadas y amigos, de lecturas o de
profesionales.

En todo caso si algo no funciona como deseamos, si hay algún problema personal, emocional
o de relación, conviene hacer algo al respecto.
La psicoterapia es un proceso sistemático de cambio orientado a resolver problemas
personales, emocionales o de relación.
El crecimiento personal es un proceso de auto-descubrimiento para desarrollar algunos
aspectos de la personalidad, o para cambiarlos si es necesario.
Tanto la terapia como el crecimiento personal debe ser conducido por un profesional
debidamente preparado para hacerlo.

ANÁLISIS FUNCIONAL
El análisis de las manifestaciones conductuales de los estados del yo tal y como se observan
exteriormente (lo que hacemos y decimos y cómo lo hacemos) se denomina análisis funcional
o descriptivo de los estados

Alejandro Villafuerte
del yo. Es el análisis de cómo funcionamos como personas en la relación con los demás y
nuestro entorno; el análisis de cómo funcionamos como Padre, como Adulto y como Niño en
nuestra relación con los otros.

EL FUNCIONAMIENTO COMO PADRE


La función de los padres con los niños, y en general de las figuras parentales, es cuidar,
orientar y encauzar a las personas a su cargo para desenvolverse en este mundo en cada
situación. Las maneras de comportarse como Padre en relación con el entorno y con uno
mismo se pueden agrupar en dos modos conductuales típicos:
Uno es funcionar como Padre Controlador con conductas explícitas implícitas con la intención
de controlar, encauzar y ordenar. Es una función estructurante a partir de una posición de
respeto y protección, en sus aspectos más saludables.
A este modo conductual se denomina conducta de Padre Crítico positivo (PC+) o Protector.
También puede ser criticona, censuradora y limitadora a partir de una posición de prepotencia
o inseguridad, en sus aspectos más inapropiados para el desarrollo de la persona controlada.
A este modo conductual se denomina conducta de Padre Crítico negativo (PC-) o Perseguidor.
El otro modo es funcionar como Padre Nutritivo con conductas como amar, ayudar, apoyar y
alentar. Es una función nutritiva desde una posición de respeto, aceptación y acogida , en sus
aspectos más saludables.
A este modo conductual se denomina conducta Padre Nutritivo positivo (PN+) o Cuidador.
También puede ser sofocante y empalagosa desde una posición de dominancia o de
inseguridad, en sus aspectos más inapropiados para el desarrollo de la persona cuidada.
A este modo conductual se denomina conducta de Padre Nutritivo negativo (PN-) o
Empalagoso.

EL FUNCIONAMIENTO COMO NIÑO


El impulso vital con el que nace un niño le impulsa a de manera natural a vivir,
expresarse, explorar, aprender, crecer y desarrollarse como persona. Para ello necesita el
complemento de la función de un padre o de una persona parental que le acoja, acepte,
respete, oriente y encauce para desarrollarse y ser él o ella misma.

Existen muchas maneras de comportarse en relación con el entorno adoptando un


posición de Niño, es decir reproduciendo comportamientos nuestros del pasado, cuando
éramos niños o más jóvenes en proceso de crecimiento, formación y educación. Estas
pueden agruparse en dos grandes modos conductuales también.

Uno es funcionar como Niño Natural mostrándose de manera ESPONTÁNEA,


independiente de las presiones parentales, con arreglo a su propio temperamento.
Esto puede hacerse de forma apropiada para producir el impacto adecuado en las
personas del entorno de modo que se satisfagan las necesidades, los deseos y los
impulsos propios con respeto a uno mismo y a los otros y contando con la situación, con
la realidad objetiva

Este modo conductual se denomina conducta de Niño Natural positivo (NN+) o Expresivo.

También puede hacerse de una manera impulsiva, egoísta y grosera de un modo que ignora a
los otros o la realidad objetiva.

Este modo conductual se denomina conducta de Niño Natural negativo (NN-) o Inmaduro.

Alejandro Villafuerte
El otro es funcionar como Niño Adaptado con conductas que tienden a adaptarse a las normas
y expectativas procedentes de los otros, del Padre interno o del Padre social externo.
De nuevo esto puede hacerse de forma apropiada para conseguir satisfacer las necesidades
los deseos o las metas propias con respeto tanto a uno mismo como a los otros y teniendo en
cuenta la situación real objetiva.

Este modo conductual se denomina conducta de Niño Adaptado positivo (NA+) o Cooperativo.
También puede hacerse de una manera inefectiva para satisfacer las necesidades, los deseos,
los impulsos y las metas propias dentro del respeto a si mismo, a los otros.

Este modo conductual se denomina conducta del Niño Adaptado negativo (NA-).

Hay tres modos de adaptarse de modo negativo. Una es una forma sobreadaptada,
irrespetuosa con uno mismo dando preferencia a las supuestas necesidades y expectativas de
los otros, a sus ordenes o a las normas establecidas aunque esto no resuelva el problema de
satisfacer las necesidades propias. Es la conducta de Niño Adaptado Sumiso negativo (NAS-).
Otra es una forma irrespetuosa de responder o reaccionar a las expectativas y/o a las ordenes
los otros o a las normas sociales sin tener en cuenta la conveniencia de adaptarse para la
satisfacción de las necesidades, sentimientos, deseos o aspiraciones de ambos. Es la conducta
de Niño Adaptado Rebelde negativo (NAR-). Otra forma de adaptarse (Oller, 2001) es
ignorando a los otros y sus expectativas u otros aspectos relevantes de la situación real para la
satisfacción de las necesidades los deseos, los impulsos o las metas propias y/o de los otros.
Es la conducta de Niño Adaptado Aislado negativo (NAAis-).

EL FUNCIONAMIENTO COMO ADULTO


Las conductas orientadas a una toma de conciencia objetiva de la realidad interna y externa de
la persona en las distintas situaciones de la vida, orientadas a una mejor comprensión de la
situación real y a elaborar las opciones con más probabilidad de éxito para satisfacer las
necesidades actuales tanto de uno mismo como de los otros implicados en las situaciones se
denominan conductas de Adulto.

Es un modo conductual responsable, objetivo y autónomo de reaccionar ante las situaciones


de la realidad orientado a la supervivencia de forma práctica, lógica y creativa; es decir usando
todos los recursos propios de la edad de la persona aquí y ahora para manejar de manera
efectiva y conveniente las situaciones de la vida.

En el modelo funcional, el Adulto no se suele subdividir.

Estas son alguna de las conductas típicas como Adulto: pedir información, hacer preguntas con
auténtico deseo de saber y de aprender; informar tanto sobre acontecimientos externos como
sobre los sentires o las opiniones propias; aprender y comprender en todos los aspectos;
estimar probabilidades de éxito de las distintas opciones; verificar hipótesis; tomar decisiones
reflexionadas; resolver problemas, realizar tareas; negociar con otros etc..

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Berne, E. Análisis Transaccional en psicoterapia. Editorial Psique, Buenos Aires, 1976. Berne, E.
Juegos en que participamos. Editorial Diana, México, 19a impresión 1987. Berne, E. ¿Qué dice
usted después de decir hola? Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1974. Oller, J. Vivir es
autorealizarse. Editorial Kairós, Barcelona 2001.

Alejandro Villafuerte

También podría gustarte