EL PASO DE LOS LIBERTADORES
EL CONCEPTO
DE NACIÓN
(APOTEOSIS DE AYACUCHO)
Daniel Hernández
Siglo XX / Óleo sobre lienzo
61 x 114 cm / (PO-014)
EL CONCEPTO
DE NACIÓN
Y SU EVOLUCIÓN
A TRAVÉS
DEL TIEMPO
CARLOS CONTRERAS
El término nación se entiende hoy como un conjunto
grande de personas unidas por una cultura común y que
viven bajo un mismo gobierno, idealmente el de un Estado
soberano. Soberano quiere decir independiente de otros
gobiernos del mundo. De esta noción se deriva el concepto
de nacionalidad (por ejemplo, peruana, chilena o francesa)
JURA DE LA CONSTITUCIÓN
que solemos rellenar en los formularios de diverso tipo,
Presidencia vitalicia del libertador Simón Bolívar
como cuando solicitamos una visa o nos inscribimos en 1826
alguna institución. La palabra nación tiene, sin embargo, una Medalla de plata acuñada
larga historia, que se remonta, por lo menos, a la época del 3,3 cm de diámetro
Imperio romano.
Nación proviene del latín natio, que quiere decir lugar de
nacimiento o acto de nacer. Los escritores romanos usaron
la expresión nación para referirse a grupos caracterizados
tanto por signos culturales, como un idioma o una forma de
alimentarse, como por formas de gobierno u organización
política. Cicerón, por ejemplo, comparaba la facilidad con
que las “naciones bárbaras” podían ser conquistadas y
sojuzgadas, mientras que Roma no podía serlo o lo sería muy
difícilmente. En la época medieval se acentuó el significado
cultural por encima del político. Las naciones identificaban a
los pueblos según sus diversas lenguas, por lo que podíamos
hablar de “nación italiana” o “nación francesa”, a partir de
los idiomas que hablaban quienes de tales países o lugares
llegaban a las universidades o a las ferias de comercio.
Este fue el sentido que mantuvo la palabra en los siglos
siguientes. Básicamente, aludía a una comunidad lingüística,
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EL CONCEPTO DE NACIÓN CARLOS CONTRERAS
ayuda de sacerdotes, los convierta a la religión cristiana. En este caso,
el término “nación” aludía tanto al lugar de origen o residencia de un
grupo, como a sus características físicas y culturales, y a la existencia de
una jefatura política o de cierto gobierno propio. Algunos grupos étnicos
fueron percibidos por las autoridades del virreinato como capaces de
rendir un mayor tributo o de cumplir eficientemente con la mita minera,
en razón de sus recursos y organización económica, complexión física
e historia. De otro lado, eran pueblos con su propio jefe étnico o curaca.
No tenía que tratarse necesariamente del mismo líder. Los huancas, por
ejemplo, podían tener distintos curacas, pero aun así ser distinguibles
como una “nación”, porque hablaban determinada lengua o dialecto
y habitaban en un territorio delimitado, que los españoles usualmente
llamaban “provincia”. Para poder distinguir a las naciones indígenas,
los conquistadores y funcionarios coloniales debieron reposar en gran
medida en los funcionarios del Estado nativo derrotado. En cualquier
caso, diríamos que el significado o criterio cultural predominaba sobre el
político a la hora de considerar o definir a las naciones.
La voluntad de pertenencia, una idea moderna de nación
El estudioso del nacionalismo Ernest Gellner (autor de Naciones y
nacionalismo) —de nacionalidad británica pero de origen checo y judío,
aunque había nacido en Francia— identificó a las naciones como grupos
que comparten la misma cultura, idioma y territorio, pero añaden a ello un
sentimiento de pertenencia a una comunidad y la voluntad de reconocerse
y perdurar como una comunidad. A la definición cultural le añadió así un
elemento voluntarista o, si se quiere, político, que lo llevó a proponer
que la idea moderna de las naciones fue impulsada por el nacionalismo.
JURA DE LA CONSTITUCIÓN / Presidencia vitalicia del libertador Simón Bolívar Hasta cierto punto aquellas habrían sido inventadas por este. Gellner
1826 / Medalla de plata acuñada / 3,3 cm de diámetro señaló que la homogeneidad cultural a la que aspira el nacionalismo
moderno solo es posible en una sociedad industrial moderna que,
aunque asumiendo que junto con la unidad del idioma salían en paquete gracias a su sistema educativo estandarizado y la existencia de grandes
otras características que podríamos llamar culturales, tales como formas concentraciones urbanas, puede llegar a uniformizar el idioma y otros
de alimentarse, vestirse o de relacionarse con los demás, o la práctica elementos de la cultura, en un grado tal que en el pasado hubiera sido
de una religión. En este sentido, el término se utilizaba para aludir a las imposible. Las sociedades agrarias de la época preindustrial tendían, en
“culturas” diferentes a la de uno o a quien servía de referente. cambio, a ser pluriculturales. Se hablaba diferentes dialectos y convivían
diferentes costumbres. Estas podían ser traídas por comerciantes o
Cuando los conquistadores españoles arribaron a América, ellos inmigrantes de diverso tipo. Este argumento podría ser válido para las
emplearon el término naciones para referirse a los grupos étnicos de sociedades comerciales europeas, pero cabría preguntarse si lo sería.
población aborigen con que se toparon. En el área andina, por ejemplo,
los indios “taramas”, “angaraes”, “lucanas” o “canas” eran llamados Tanto Gellner como Benedict Anderson (autor de Comunidades
naciones. Así, los cronistas escribieron que para asignar a los indios imaginadas) resaltaron el uso que la política del período de finales del
en encomienda a los capitanes de la Conquista, o para formar las siglo XVIII hasta mediados del XIX hizo del nacionalismo para crear
reducciones o pueblos de indios, eventualmente hubo que juntar indios naciones que dieran paso al Estado nación característico de la sociedad
de varias naciones. Las encomiendas significaban el encargo de una industrial de nuestra época. Así, el nacionalismo reemplazó a la religión
población de nativos a un capitán español, para que los proteja de un como aportador de un sentido de continuidad para la población, más
eventual contraataque de los enemigos (en este caso, los incas) y, con la allá de la muerte. Uno aspiraba a trascender la vida terrenal a través
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de la nación a la que pertenecía, ya que esta debía perdurar por censo dotaba al Estado de la posibilidad de controlar a la población,
muchos siglos, idealmente hasta el fin de la historia humana en esta mientras que el mapa facilitaba la organización y administración del
tierra. La emancipación de las colonias americanas de los imperios territorio, y el museo cumplía la labor de proveer de un linaje que les
europeos en las postrimerías del siglo XVIII y los inicios del XIX fue para prestaba legitimidad e identidad tanto al Estado como a sus habitantes.
Anderson una de las manifestaciones más poderosas y tempranas del En este sentido, Anderson cita al escritor francés Ernest Renan, quien en
movimiento nacionalista. 1882 expuso en una célebre conferencia titulada “¿Qué es una nación?”,
la tesis de que había dos vectores que sustentaban una nación: el cultural
El historiador argentino Fabio Wasserman (2008) recogió la evolución y el político, lo que dio paso a hablar de la nación cultural y la nación
del término en América Latina en la transición de la independencia. Para contractual. Mientras que el primer vector aludía a la raza, la lengua y
finales del siglo XVIII, en el Río de la Plata un funcionario español todavía las costumbres, el segundo se refería a la voluntad de pertenecer a una
usaba el sentido antiguo del término nación cuando escribió: “Llamaré comunidad política antes que a otra, lo que, a su vez, se sustentaba
nación a cualquier congregación de indios que tenga el mismo espíritu, en la visión de una historia compartida. La “esencia de una nación”,
formas y costumbres, con idioma tan diferente de los conocidos por allá, decía Renan, reside en que los individuos que la componen “comparten
como el español del alemán”. Por la misma época, otro funcionario en muchas cosas en común, a la vez que han olvidado muchas cosas”
el sur de Chile señaló que los indios naturales de dicha región debían (citado por Anderson, 1993). La reconstrucción histórica jugaría, así, un
provenir todos de una misma nación, ya que, a pesar de vivir alejados papel clave para la formación nacional.
unos de otros, compartían el mismo idioma y la misma fisonomía. El
término también se empleaba, sin embargo, para referirse a la nación En resumen, existe una idea antigua de nación, en la que los
española o a la “índica”. Túpac Amaru II habló así de “los fieles vasallos elementos decisivos serían el territorio y la cultura. La fisonomía (entendida
de mi nación”, en contraposición de los de Europa. como “la raza”) y el idioma se erigirían como los distintivos fundamentales
de esta concepción. A partir del período de “las revoluciones burguesas”
Un diccionario español de 1786 define nación como: “Nombre (entendidas en el sentido que le dio a esta expresión Eric Hobsbawm:
colectivo que significa algún pueblo grande, Reino o Estado. Sujeto a la revolución que canceló el “antiguo régimen” en Francia y la revolución
un mismo Príncipe o Gobierno” (citado en Wasserman, 2008). Era un industrial británica), se abrió paso la idea moderna, cuyo factor decisivo
momento en el que convivían, casi en igualdad de fuerzas, los sentidos sería la voluntad política de la población convocada a integrar la
cultural y político de la definición, así como la comprensión de pequeña o comunidad nacional. En este proceso el nacionalismo, que cumplió un
gran escala. Es decir, que nación podía usarse tanto para referirse a una papel fundamental, reclamó la conversión del “pueblo” en “nación”. Esta
provincia como a todo un imperio como el hispano. La Constitución de consistía en una comunidad más activa, política y fraterna, que bajo el
Cádiz de 1812 refirió así que la soberanía residía en “la nación española”, liberalismo cobró mayor nitidez en el concepto de ciudadanía. Para el
y que esta estaba compuesta por los hombres libres que habitaban surgimiento de la nación moderna resultaron claves una elite nacionalista
los reinos de España en ambos hemisferios. La primera Constitución y un Estado comprometido con la tarea de conformar la comunidad
peruana (de 1823) señaló en su primer artículo que “todas las provincias nacional. Trabajando en armonía esta dupla construyó tradiciones,
del Perú reunidas en un solo cuerpo forman la Nación peruana”. Tres años uniformó el idioma y las leyes, y preparó un guion de historia nacional en
después, la “Constitución vitalicia” indicó, en cambio, que “La Nación la que todos los componentes de la población pudieran reconocerse y
peruana es la reunión de todos los peruanos”. Wasserman resaltó que en lograsen identificar un pasado común.
el segundo documento se alude a individuos, mientras que en el primero
se habla de colectividades (las provincias). Esta evolución es una prueba La nación como oposición a un poder foráneo
de la velocidad que venían teniendo los cambios hacia una comprensión
liberal o más moderna del término nación. A finales del siglo XX surgió un desafío a esta forma de concebir
la nación y el nacionalismo, desde un grupo de intelectuales de la India
Una vez constituidos los Estados nacionales en la América Latina asentados en universidades británicas y norteamericanas, que fundaron
y la anglosajona, como en los países de Europa, en el siglo XIX, Benedict la corriente de “estudios subalternos”. Su argumento fue que en los
Anderson destacó el activo papel que la imprenta, la prensa, el censo, el países coloniales, como la India y otros situados en el oriente y África,
mapa y el museo tuvieron para afirmar la idea de la nación como la gran la nación y el nacionalismo tuvieron un proceso diferente al ocurrido
protagonista de la nueva era. Por un lado, la imprenta y los periódicos en Europa. El nacionalismo tuvo en aquellos un origen anticolonial,
uniformaban el idioma, a la vez que difundían las ideas y las noticias, que procuró buscar, en el ámbito que definieron como “espiritual” en
creando la imagen de una “comunidad imaginada”. Por otro lado, el oposición al “material”, los elementos fundadores de la nación. De
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acuerdo con Partha Chatterjee (2007), el ámbito espiritual se definiría por
oposición al material. Mientras este abarca la economía, las instituciones
del Estado y la ciencia y la tecnología, aquel se referiría sobre todo a la
cultura o a lo “interior”.
Cabría preguntarse si la óptica de los intelectuales subalternistas de
la India puede extenderse a la América indígena. Una diferencia notable
en la experiencia colonial del oriente y América fue la mayor profundidad
y duración que tuvo la colonización europea en este último continente,
donde incluso se cambió la religión de los nativos y las lenguas europeas
han llegado a convertirse en los idiomas oficiales y francos de los Estados
nacionales surgidos a partir de la independencia. Pero si se hurga en
las ideas de los intelectuales locales puede hallarse cierta similitud entre
los subalternistas y los pensadores llamados aquí indigenistas. Cuando
Manuel González Prada, por ejemplo, escribía a finales del siglo XIX que
no conformaban el verdadero Perú los habitantes de la estrecha faja
de la costa, sino las muchedumbres asentadas detrás de la cordillera,
encontramos alguna semejanza. Existiría un país “auténtico” o indígena,
al lado de uno europeizado o mestizo.
El indigenismo artístico e intelectual de mediados del siglo pasado
reivindicó un país “espiritual” andino que habría sobrevivido al proceso
colonizador europeo y el modernizador de la república, y del que los
peruanos debíamos abrevar para nuestra construcción nacional. En los
años veinte tuvo lugar la polémica entre José Carlos Mariátegui y Luis
Alberto Sánchez en torno a la perspectiva indigenista, que, en cierta
forma, podríamos decir que se prolongó por el resto del siglo. Quienes
se oponían a dicha perspectiva criticaban que esta, aparte de romantizar
y distorsionar la cultura indígena, resultaba excluyente de otros aportes
culturales que conformaban la nación peruana, como los de los
inmigrantes africanos y asiáticos, además, por supuesto, del europeo.
Intelectuales como Víctor Andrés Belaunde y Jorge Basadre elaboraron
a mediados del siglo pasado la tesis del mestizaje como un vehículo
para la integración nacional. La perspectiva del mestizaje fue parte de
una corriente adoptada en toda América Latina en esos años, como una
solución al conflicto planteado por la coexistencia de diversos vectores
culturales. Para los defensores de esta perspectiva, los aportes criollos o
africanos habían echado raíces muy hondas como para que puedan ser
ignorados o tachados de superficiales.
En décadas más recientes la polémica reapareció bajo el teclado
de autores como Aníbal Quijano, Alberto Flores-Galindo y Manuel Burga,
quienes elaboraron propuestas similares a la de los subalternistas:
la dominación europea, primero, y norteamericana, después, habría
representado un factor perturbador de la integración nacional. Pero
la población nativa habría elaborado una “utopía andina”, que debía
CIEN SOLES (detalle) / 1879 / Litografía sobre papel / 8,5 x 19,5 cm / (24-000275)
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tomarse como la base de dicha integración. Otros autores, como Carlos
Iván Degregori, Gonzalo Portocarrero y Julio Cotler, consideraron, sin
embargo, que la cultura de la población indígena peruana de finales del
siglo XX estaba profundamente transformada por el “mito del progreso”
y la experiencia de la vida urbana. Tacharon de neoindigenismo la
propuesta de los autores antes citados.
BIBLIOGRAFÍA
El debate sobre los fundamentos de la nación peruana no puede
darse por terminado. La conmemoración del bicentenario es una buena Anderson, B.
ocasión para preguntarnos sobre cuánto ha cambiado la percepción que (1993). Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo
tuvo el escritor andahuaylino José María Arguedas (1911-1969) del país (E. Suárez, trad.). Fondo de Cultura Económica.
en el que había nacido, cuando visitó Lima por primera vez en 1919:
Belaunde, V. A.
“[…] un serrano era inmediatamente reconocido y mirado con (1943). Peruanidad. Mercurio Peruano.
curiosidad o desdén; eran observados como gente extraña y desconocida,
no como ciudadanos o compatriotas. En la mayoría de los pequeños Burga, M. y Flores-Galindo, A.
pueblos andinos no se conocía siquiera el significado de la palabra Perú. (1979). Apogeo y crisis de la república aristocrática. Oligarquía, aprismo y comunismo en el Perú,
Los analfabetos se quitaban el sombrero cuando era izada la bandera 1895-1932. Rickchay Perú.
como ante un símbolo que debía respetarse por causas misteriosas,
pues un faltamiento hacia él podría traer consecuencias devastadoras. Chatterjee, P.
¿Era un país aquél que conocí en la infancia y aun en la adolescencia? (2007). La nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos.
Sí, lo era. Y tan cautivante como el actual. No era una nación” (citado por Instituto de Estudios Peruanos.
Manuel Burga y Alberto Flores-Galindo en Apogeo y crisis de la república
aristocrática. Lima: 1979). Degregori, C.
(2013). Del mito de Inkarrí al mito del progreso. Migración y cambios culturales.
T. III, Obras escogidas de CID. Instituto de Estudios Peruanos.
Gellner, E.
(1988). Naciones y nacionalismo (J. Seto, trad.). Alianza Editorial.
González Prada, M.
(2009). Discurso en el Politeama (1888). En M. González Prada, Ensayos 1885-1916, (53-58).
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Mariátegui, J. C.
(1928). Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Amauta.
Maticorena, M.
(2003). Nación e historicismo de Jorge Basadre. Asociación de docentes pensionistas de la UNMSM.
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(1980). Dominación y cultura. Lo cholo y el conflicto cultural en el Perú. Mosca Azul Editores.
Wasserman, F.
(2008). El concepto de nación y las transformaciones del orden político en Iberoamérica, 1750-1850.
Jahrbuch für Geschichte Lateinamerikas, (45), 197-220. Colonia.
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