Introducción n el transcurso de los últimos 150 años el hombre ha fabricado muy diversos
compuestos químicos con objeto de satisfacer las necesidades crecientes del desarrollo
tecnológico y mejorar su calidad de vida. Desde el inicio de la revolución industrial, se
estiman en más de 120,000 las sustancias químicas de nueva síntesis y los subproductos
derivados de éstas producidos por la actividad humana, censo que se incrementa día a día y
que parece no tener fin si se considera que se incorporan a la lista cerca de 2,000 nuevos
compuestos cada año (Olea y Fernández 2001).
Dentro de estos compuestos químicos, se encuentran los plaguicidas. En los últimos años, el
incremento en la producción de alimentos ha sido gracias al uso de compuestos químicos, ya
que el empleo de los plaguicidas, herbicidas y fertilizantes ayudan a incrementar los
rendimientos de los cultivos y satisfacer las demandas de alimentos para la población mundial,
además del beneficio en los programas de salud y en la lucha contra enfermedades
transmitidas por vectores o con huéspedes intermediarios (Mateen et al. 1994; Olea y
Fernández 2001). Sin embargo, al mismo tiempo, han dado origen a una preocupación
creciente de su efecto sobre los ecosistemas terrestres y acuáticos. Debido a sus características
químicas, los plaguicidas son contaminantes persistentes que resisten en grado variable la
degradación fotoquímica, química y bioquímica, por lo que su vida media en el ambiente
puede ser elevada, dependiendo de la estructura química. El uso indiscriminado que en el
pasado se ha dado a estos compuestos, ha propiciado que en la actualidad se detecten
residuos de estos en el ambiente y se asocien con riesgo potencial a la salud pública. Un
plaguicida se define como una sustancia o mezcla de estas destinadas a prevenir, controlar
o destruir cualquier aquello que se considere como una plaga, esto incluye a los
vectores causantes de enfermedades humanas .
El término plaguicida incluye, además, a todas las sustancias destinadas a ser utilizadas como
reguladoras del crecimiento de las plantas, defoliantes, desecantes, agentes para reducir la
densidad de fruta, o evitar su caída prematura, y todas las sustancias aplicadas a los cultivos
antes o después de la cosecha para proteger al producto contra su deterioro durante el
almacenamiento y transporte (FAO 2002; CICOPLAFEST 2004).
La historia de los plaguicidas se divide en tres fases: la primera se refiere al período
anterior al año 1870, en donde se utilizaban plaguicidas naturales o al azufre; en la segunda
fase incluye al uso de plaguicidas inorgánicos (1870-1945), en donde se desarrollaron los
sulfuros y se les encontró una aplicación práctica como fungicidas; posteriormente fueron los
compuestos arsenicales los que se emplearon para el tratamiento de las plagas de
insectos en la producción agrícola. En la tercera fase (desde 1945 a la actualidad), ha
predominado el uso de plaguicidas sintéticos orgánicos, diseñados, sintetizados y producidos
por el hombre, por lo cual son llamados plaguicidas químicos. En este tipo de sustancias
se incluye principalmente a los organoclorados, los organofosforados y a los carbamatos.
Posteriormente. Fue en 1940 cuando aparecieron en el mercado los primeros plaguicidas
organoclorados que tienen su máximo exponente en el dicloro difenil tricloroetano o
DDT. Desde entonces se han empleado tanto en los tratamientos agrícolas como en el
control de plagas vehiculizadas por insectos portadores. En este capítulo se proporciona
información acerca de las características generales de los plaguicidas, su clasificación, su uso
y especialmente, los efectos negativos que han generado sobre el ambiente y la salud.
Clasificación de los plaguicidas De acuerdo con el CICOPLAFEST (2004) los plaguicidas pueden
ser clasificados de acuerdo con los siguientes parámetros: la concentración de su
principio activo, el tipo de plaga que controlan, su mecanismo de acción, composición
química, persistencia o por su uso.
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 13 Por su concentración los
plaguicidas se dividen en: Plaguicida técnico: Solido, líquido o gas que contiene la
máximaconcentración del ingrediente activo como resultado final de suproceso de
fabricación, formulado a partir del cual se parte parapreparar un plaguicida
formulado.Plaguicida formulado: Constituye la forma usual de aplicación ycorresponde a la
mezcla de uno o más plaguicidas técnicos con unoo más ingredientes conocidos como
“inertes”, cuyo objeto es darestabilidad al ingrediente activo. Por los organismos que
controlan los plaguicidas pueden dividirse en: Las sustancias químicas que se usan como
plaguicidas cubren una amplia gama de compuestos. La manera más práctica de agruparlos es
teniendo en cuenta el efecto que producen sobre las plagas. De esta forma se clasifican en
insecticidas, fungicidas, herbicidas y rodenticidas (Madrigal 1978; Kennes et al. 1994).
Insecticidas: Son los plaguicidas que controlan y destruyen artrópodos.En este grupo están
incluidos los acaricidas, molusquicidas, larvicidas ynematicidas.Fungicidas: Son los plaguicidas
que se usan para eliminar los hongos.Herbicidas: Están constituidos por los plaguicidas que
destruyen lasmalas hierbas de manera general o selectiva. En este grupo estánincluidos
los defoliantes y arboricidas.Rodenticidas: Son los plaguicidas empleados para el control de
ratas yotros roedores.Cada uno de los cuatro grupos está compuesto por sustancias de
naturaleza diferente y más del 90% del total de los plaguicidas utilizados en México son
organosintéticos. Por su mecanismo de acción los plaguicidas se dividen en: Plaguicidas de
contacto: Actúan principalmente al ser absorbido porlos tejidos externos del organismo
blanco.Plaguicidas de ingestión: Actúan al ser ingeridos por la plaga.Plaguicidas
sistémicos: Actúan al absorberse y trasladarse por elsistema vascular de plantas o
animales.Plaguicidas fumigantes: Actúan al difundirse en estado gaseoso ode vapor y
penetrar por todas las vías de absorción.Plaguicidas repelentes: Actúan impidiendo el ataque
de las plagas.Plaguicidas defoliantes: Causa la caída del follaje de las plantas.
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 14 Por su
composición química los plaguicidas se clasifican en: Compuestos inorgánicos: Son
compuestos que carecen de carbono.El catálogo de plaguicidas sólo considera a los derivados
del cobre,azufre, zinc y aluminio.Compuestos orgánicos: Son compuestos que contiene
átomos decarbono en su estructura química. La mayoría son de origensintético,
fabricados a partir de compuestos químicos básicos, porejemplo aquellos extraídos de plantas,
se consideran botánicos.Plaguicidas biológicos: Comprenden a los virus, microorganismoso
derivados de su metabolismo, formulados como insumos.Por su persistencia El grado de
persistencia de un plaguicida está determinado por el tiempo que transcurre entre la
aplicación del plaguicida y la degradación ambiental de este compuesto; por lo que la
persistencia de un contaminante se define como la propiedad de un compuesto para retener
sus características físicas, químicas y funcionales en el medio a través del cual es transportado
o distribuido por un periodo limitado después de su emisión (Badii y Landeros, 2007). En la
tabla 1.1 se agrupan a los plaguicidas de acuerdo con su persistencia. Tabla 1.1. Clasificación
de los plaguicidas de acuerdo a su persistencia. Categoría Persistencia Ligeramente
persistentes Menos de 4 semanas Poco persistentes De 4 a 26 semanas Mediamente
persistentes De 27 a 52 semanas Altamente persistentes Más de 1 año y menos de 20
Permanentes Más de 20 años Por su uso los plaguicidas se clasifican en: La clasificación de los
plaguicidas de acuerdo a su uso se relaciona principalmente con el tipo de actividad
económica en la que estos compuestos son utilizados de manera principal. En la tabla 1.2 se
enumeran los diferentes tipos de plaguicidas distribuidos con base en su uso.
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 15 Tabla 1.2. Clasificación de los
plaguicidas de acuerdo a su uso. Tipo de Plaguicida Uso Agrícola Uso en diversas extensiones,
en sistemas de producción agrícola y en productos y subproductos de origen vegetal. Forestal
Uso en bosques y maderas. Urbano Uso exclusivo en áreas urbanas, industriales, áreas no
cultivadas, drenes, canales de riego, lagos, presas, lagunas y vías de comunicación.
Pecuario Uso en animales o instalaciones de producción intensiva o extensiva cuyo
producto será destinado al consumo humano o a usos industriales. Incluye el uso en animales
domésticos. Doméstico Uso en el interior del hogar. Industrial Se utiliza como materia prima
en el proceso industrial para la formulación de plaguicidas o productos de uso directo.
Principales grupos de plaguicidas y su composición El criterio para clasificar a los diferentes
grupos de plaguicidas está relacionado a la variedad de su composición química (Tabla 1.3).
Importancia de los plaguicidas A nivel mundial, aproximadamente 9,000 especies de insectos,
50,000 especies de plantas patógenas y 8,0000 de malas hierbas dañan a los cultivos. Los
insectos causan una pérdida aproximada del 14%, las plantas patógenas del 13% y malas
hierbas del 13% (Pimentel 2009). Al observar estas cifras se entiende que los plaguicidas
son importantes para la producción de alimentos, pues cerca de un tercio de los productos
agrícolas son producidos por el uso de plaguicidas (Liu et al. 2002). Sin la aplicación de estos
productos químicos, la pérdida de frutas, vegetales y cereales por daños causados por las
plagas, alcanzarían 78%, 54% y 32%, respectivamente (Cai 2008) Es indudable el beneficio
derivado del uso de los plaguicidas en los programas de salud y en la lucha contra
enfermedades transmitidas por vectores o por huéspedes intermediarios. En cuanto a la
agricultura, se ha manifestado frecuentemente que, debido al empleo de plaguicidas,
herbicidas y fertilizantes, las cosechas así como la ganadería ha incrementado su
productividad debido a una reducción en las pérdidas ocasionadas por plagas (Sánchez-Salinas
y Ortiz-Hernández 2011). Estos beneficios interactúan en los ámbitos social, económico y
ambiental, y en los niveles local, nacional y mundial, los cuales integran conjuntamente
una matriz compleja (Olea y Fernández 2001).
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 16 Tabla 1.3.
Principales grupos de plaguicidas según su composición química (Ortiz et al. 2002). Grupo
Composición Ejemplos Organoclorados Átomos de carbono, cloro, hidrogeno y en ocasiones
oxígeno. Carecen de sitios intramoleculares activos. Son apolares y lipofílicos, muy estables
en el ambiente. Se dividen en tres grupos: a) relativos al DDT; b) relativos al benceno:
lindano y BCH, y c) cloro dienos: clordano, endosulfan y endrin. Organofosforados Derivados
del ácido fosfórico. Poseen un átomo central de fósforo en la molécula. Mas tóxicos y
menos estables en relación a los organoclorados. Se dividen en tres grupos: a) alifáticos:
forato, dimetoato b) cíclicos: paratión metílico. c) heterocíclicos: diazinon. Carbamatos
Estructura química basada en un átomo alcaloide de la planta Physistigma venenosum.
a) derivados de ésteres carbamatos: Carbaryl b) derivados del ácido tiocarbámico: methomyl
c) carbamatos: propoxur.Tiocarbamatos Difieren de los carbamatos en su estructura
molecular en que contienen un grupo –S- en su composición. Ditiocarbamato, mancozeb,
maneb. Piretroides Compuestos sintéticos similares a las piretrinas (alcaloides obtenidos de
los pétalos de Chysanthemun cinerariefolium). Cipermetrina, fenvalerato, permetrina,
aletrina, tetrametrina. Organoazufrados Poseen un azufre como átomo central en su
molécula. Tóxicos a ácaros y de baja toxicidad a insectos. Porpartige. Dinitrofenoles Se
reconocen por la presencia de dos grupos nitro (-NO2) unidos a un anillo fenólico. Trifluralina.
Compuestos inorgánicos Carecen de carbono en su composición. Arsénico pentóxido, obpa,
fosfito de magnesio, cloruro de mercurio, arsenato de plomo, bromuro de metilo,
antimonio, mercurio, selenio, talio y fósforo blanco. Compuestos de origen botánico
Productos derivados directamente de vegetales que no se sintetizan químicamente.
Rotenona, nicotina, aceite de canola Biológicos Virus, microorganismos derivados de su
metabolismo. Bacillus thuringensis, Ascovirus, Metharrizium Organoestanicos Presencia de
un estaño como átomo central de la molécula. Azocyclotin, Cyhexatin, dowco, plictrán. De
composición diversa De cobre, derivados de triazinas, de la urea, de cloronitrofenólicos, del
ácido fenoxiacético, bipiridilos, ácidos tricloroacéticos, etc. Diuron, fluometuron,
thidiazuron, atrazina, dinocap, silbes, talimidas.
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 17 Los plaguicidas en México
Según los datos disponibles, en México los estados con mayor uso de plaguicidas son Sinaloa,
Chiapas, Veracruz, Jalisco, Nayarit, Colima, Sonora, Baja California, Tamaulipas, Michoacán,
Tabasco, Estado de México, Puebla y Oaxaca. Se calcula que en estas catorce entidades se
aplica el 80 % del total de plaguicidas usados en el país, además se asocia a las zonas con
mayor contaminación por el uso de estos agroquímicos con algunos tipos de cultivo (Albert
2004). De acuerdo con los datos de la SEMARNAT (2012), en el país se produjeron 86 mil
toneladas de plaguicidas tan sólo en el 2009. Sin embargo, la FAO reportó que ese mismo
año se consumieron más 126 mil toneladas de plaguicidas (fungicidas, bactericidas,
herbicidas e insecticidas) (FAOSTAT 2012). Como se muestra en la Figura 1.1, esta
tendencia de consumo se ha mantenido prácticamente estable desde el año 2005. Figura
1.1. Uso de plaguicidas en México (FAOSTAT 2012). Plaguicidas obsoletos y residuos Existen
plaguicidas obsoletos que han dejado de usarse debido a que han sido prohibidos, están
deteriorados, ha vencido su fecha de caducidad, o no puede usarse por cualquier otra razón.
En ocasiones las condiciones de almacenamiento pueden provocar fugas o derrames
accidentales, lo cual se trae como consecuencia filtraciones al suelo y a los cuerpos de agua. La
SEMARNAT (2011) reportó que en México existen 44,584.165 litros de plaguicidas
obsoletos y/o caducos, 262,474.444 kg de plaguicidas en 01020304050602002 2003 2004
2005 2006 2007 2008 2009Toneladas (miles)AñosFungicidas y Bactericidas Herbicidas
Insecticidas
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 18 presentación
solida, así como 500 m3 de suelo contaminado por estos compuestos, lo cual constituye
una problemática que debe ser atendida y solucionada lo más pronto posible. Efecto de los
plaguicidas en el ambiente Los riesgos del uso de plaguicidas son altos (Pimentel 2009), ya que
la mayoría de los plaguicidas son muy tóxicos a los humanos y al ambiente. Una vez
aplicados, los plaguicidas y algunos metabolitos producto de su degradación, llegan al aire,
suelos y aguas superficiales, por lo que resulta una acumulación de sustancias tóxicas que
ponen en peligro a la salud y al ambiente. El uso de plaguicidas puede causar efectos adversos
sobre las diferentes formas de vida y sobre los ecosistemas, esto dependerá del grado de
sensibilidad de los organismos en cuestión y de la toxicidad y persistencia del plaguicida
(CICLOPLAFEST 2004). Como resultado de prácticas inadecuadas, frecuentemente estos
compuestos constituyen una de las formas de contaminación más importantes debido a
que no sólo impactan a los suelos de las áreas en donde son aplicados, sino que también llegan
a través de los ríos hasta las zonas costeras afectando a especies marinas. La aplicación
de plaguicidas genera, además, efectos adversos sobre la flora y la fauna a lo largo de su
recorrido (Lichtinger et al. 2001). Como consecuencia de la aplicación de millones de
toneladas de plaguicidas anualmente a nivel mundial, se han generado grandes cantidades de
residuos, tanto líquidos como sólidos, además de los envases contenedores de estos
compuestos, los cuales se depositan directamente y sin control sobre el suelo y el agua,
ocasionando un grave problema de contaminación a los ecosistemas y sus diferentes cadenas
tróficas (Pasillos et al. 2001; Ortiz-Hernández et al. 1997). Otra fuente de contaminación
potencial se relaciona con el almacenaje inadecuado de productos plaguicidas caducos y
obsoletos, generalmente dispuestos sin ningún control y expuestos al ambiente (FAO
2002). Entre las consecuencias derivadas de la contaminación de los suelos por la acción de
los plaguicidas se encuentran la pérdida de su fertilidad y de su capacidad
biodegradadora, entre otras. Factores que de manera directa o indirectamente permiten la
supervivencia de la flora y la fauna, dada la estrecha interrelación que existe entre los
diferentes elementos que constituyen a los ecosistemas, razón por la que la contaminación
de los suelos por plaguicidas constituye un problema ecológico de inmediata atención.
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 19 Efectos de los plaguicidas
sobre la salud humana Los posibles daños a la salud humana ocasionados por los plaguicidas
están relacionados principalmente con su estructura química. De sus propiedades
fisicoquímicas dependerá su afinidad por sistemas biológicos específicos y, de manera
preponderante, la dosis a la que los humanos presentarían daños ocasionados por la
exposición a los mismos. La mayoría de los plaguicidas se absorben por ingestión, inhalación,
por vía cutánea u ocular. Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan
que en el mundo actualmente ocurren cerca de 3 millones de intoxicaciones agudas por
plaguicidas, de las cuales aproximadamente 220,000 resultan en casos fatales (González et al.
2001; Bird et al. 2008). La intoxicación por plaguicidas se relaciona con el desarrollo de
reacciones alérgicas como vómito, cefalea, conjuntivitis, diarrea, calambres abdominales,
disnea, tos; entre otras. Además causan alteraciones neurológicas, reproductivas,
endócrinas, inmunológicas, fracasos funcionales y alteraciones del comportamiento debido a
la aparición de tumores y lesiones degenerativas principalmente en hígado y riñón (Olea y
Fernández 2001). Mecanismos de toxicidad de los plaguicidas A pesar de su importancia tanto
en la agricultura como en las actividades de salud pública, los efectos tóxicos que generan los
plaguicidas en el ser humano son innegables (OMS y OPS 1993). La biodisponibilidad de un
determinado plaguicida en el organismo depende de su toxicocinética, término que incluye su
velocidad de absorción, distribución, metabolismo y eliminación. Los procesos
toxicocinéticos están influenciados tanto por factores externos, relacionados con los
patrones de exposición y con las sustancias químicas (tipo de empleo, temperatura ambiental,
tipo de plaguicida, frecuencia, intensidad y duración de la exposición, etc.) (Fait y Colosio
1998), como por factores inherentes al individuo (edad, sexo, dotación genética, estado de
salud, estado nutricional, estilos de vida, vía principal de absorción, etc.) (OMS y OPS 1990,
1993; Fait y Colosio 1998). Las vías de entrada al cuerpo pueden ser variadas y
simultáneas, las más comunes son la vía dérmica, la digestiva y la respiratoria. Los
plaguicidas penetran en la piel por difusión pasiva atravesando el estrato córneo. En el
medio laboral la vía dérmica es la más importante, pues a través de ella y en función de la
superficie de piel expuesta, se absorben cantidades significativas de diversos plaguicidas que
varían en su nivel de absorción. Otro factor
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 20 importante
relacionado a la gravedad del daño a la salud generado por la intoxicación por plaguicidas
son las dietas bajas o carentes de proteínas y los estados de deshidratación en los individuos
afectados. A este respecto, una gran parte de la población laboral y general expuesta a la
acción tóxica de los plaguicidas, vive en países subdesarrollados o en vías de desarrollo,
donde el uso de estos compuestos, sin las medidas adecuadas de seguridad, es tan común
como las carencias nutricionales anteriormente mencionadas. Los plaguicidas liposolubles se
difunden a través de los componentes grasos de la piel y la sangre, mientras que los de
moléculas hidrosolubles lo hacen a través del material proteico intracelular. Hay dos tipos de
reacciones por las que los plaguicidas se metabolizan en el organismo: las reacciones de
primera fase (oxidación, reducción e hidrólisis), que generalmente son catalizadas por
enzimas hepáticas, y las de segunda fase, que son la conjugación y la síntesis. Los metabolitos
resultantes de la primera fase son ligados a moléculas endógenas, sintetizándose
componentes solubles en agua y son fácilmente eliminables a través de la bilis y la orina,
como los metabolitos hidrosolubles de los piretroides. La biotransformación de los
plaguicidas puede dar como resultado sustancias de reducida toxicidad o químicamente
inactivas, como ocurre con el metabolito final del dimetoato. Por el contrario, pueden
generarse sustancias tóxicamente más activas que el compuesto original, como es el caso del
carbosulfán al transformarse en carbofurán, o del paratión que da origen al paraoxón,
metabolitos con alta afinidad por el ADN y con capacidades mutágenas importantes. El
cuerpo humano elimina los plaguicidas por tres vías principalmente: la orina, las heces fecales
y el aire exhalado. Algunos productos hidrosolubles, como el lindano y los herbicidas tipo
fenoxi, son eliminados fácilmente por vía urinaria sin haber sufrido cambio alguno. La bilis es el
medio principal por el que algunos compuestos liposolubles como el dicloro-difenil-
tricloroetano (DDT) y otros organoclorados (OC) se eliminan en las heces fecales.
Particularmente todos los plaguicidas derivados del ácido fosfórico, presentan un modo de
acción primario semejante, definido de modo general, puede decirse que en los
plaguicidas organofosforados la acción tóxica específica tiene lugar a nivel sináptico, en donde
el neurotransmisor acetilcolina actúa sobre la membrana postsináptica a la que despolariza,
excitando a las células efectoras, pertenecientes a glándulas, fibras musculares lisas, fibras
musculares estriadas y a algunas neuronas. Una vez conseguido su objetivo, estímulo, la
función de este neurotransmisor debe terminar, lo que ocurre por acción de la
acetilcolinesterasa, enzima que rápidamente hidroliza a la acetilcolina, con lo
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 21 que esta deja de actuar y las
células efectoras entran en reposo, para volverse a reactivar cuando el organismo lo demande
(CICOPLAFEST 2004). De esta manera los compuestos organofosforados actúan inhibiendo la
actividad de la acetilcolinesterasa, lo que da como resultado la acumulación excesiva de este
neurotransmisor y en consecuencia una estimulación sostenida de sus células efectoras,
propiciando una perdida en la coordinación muscular, convulsiones y finalmente la muerte
(Mohammad y Varela 2008). Mecanismos de disipación de los plaguicidas del ambiente Los
principales mecanismos de disipación o transporte de los plaguicidas a través del medio
ambiente son diversos, actualmente se han identificado residuos en todo los
comportamientos ambientales (aire, suelo y agua) y en todas las regiones geográficas
incluyendo aquellas muy remotas al sitio original de su aplicación tales como los océanos,
desiertos y zonas polares (Liu et al. 2009; Anurag-Sharma et al. 2012). Igualmente se ha
demostrado su presencia en organismos de todos los niveles tróficos, desde el plancton
hasta las ballenas y los animales del Ártico (OMS 2000). Cuando los plaguicidas se dispersan
en el ambiente, se convierten en contaminantes de los sistemas bióticos y abióticos,
amenazando la existencia de plantas y animales además de representar un peligro para la
salud humana. Los efectos negativos de los plaguicidas para el ambiente incluyen (Ortiz-
Hernández 2002): a) La resistencia que desarrollan muchos insectos plaga.b) La reducción
poblacional de animales y vegetales.c) Presencia de contaminantes persistentes en el agua,
aire y suelo, asícomo en los organismos.d) Contaminan la atmósfera, aguas subterráneas y
superficiales incluyendola eutrofización.e) Intoxicaciones masivas de personas
ocupacionalmente expuestas.f) Afectan la fertilidad del suelo, la cual depende de los
microorganismosy de su interacción con los materiales orgánicos e inorgánicos del mismo.Las
principales propiedades de los plaguicidas que afectan la movilidad incluyen la
solubilidad acuosa, la hidrofobicidad (Kow), ionización, tamaño molecular, volatilidad y
reactividad de los constituyentes del suelo y la persistencia en el ambiente.
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 22 Para poder
evaluar la peligrosidad de un plaguicida se deben conocer sus propiedades físicas y
químicas, resaltando las siguientes (Gramática y Di Guardo 2002): 1) La presión de vapor,
que determina su volatilidad.2) La solubilidad en agua, que influye en la filtración en el suelo
hacia losmantos acuíferos.3) El coeficiente de partición octanol/agua, permite conocer su
capacidadde penetrar a través de las membranas biológicas y de acumulación enel tejido
adiposo.4) Su persistencia, que indica cual es la vida media de las sustancias en elambiente
conservando sus propiedades toxicas.Otra de las rutas importantes para el transporte de los
plaguicidas es el viento. La volatilización aumenta su dispersión en el ambiente y representa la
tendencia del plaguicida a pesar a la fase gaseosa. En general todas las sustancias orgánicas
son volátiles, dependiendo de su presión de vapor, del estado físico en que se encuentren
y de la temperatura ambiente. La volatilidad se mide a partir de la constante de Henry que
depende de la presión de vapor y de la solubilidad en agua. Los plaguicidas con presión de
vapor mayor a 10.6 mm Hg pueden fácilmente volatilizarse y tienden a alejarse del lugar
donde fueron aplicados. La ley de Henry describe la tendencia de un plaguicida a volatilizarse
del agua o suelo húmedo. La tasa de pérdidas de plaguicidas por volatilización depende de
varias de sus características tales como presión de vapor, temperatura, volatilidad
intrínseca y de la velocidad de difusión hasta la superficie de evaporación. Cuando el
plaguicida tiene una alta solubilidad en agua con relación a su presión de vapor, el
plaguicida se disolverá principalmente en agua, por lo que un valor alto de la ley de Henry,
indicará que un plaguicida tiene un potencial elevado para volatilizarse del suelo húmedo, un
valor bajo predice un mayor potencial de lixiviación del plaguicida (EPA-USDA 2005;
Tomlin 2000). Los plaguicidas muy solubles en agua se absorben con baja afinidad a los suelos
y por lo tanto, son fácilmente transportados del lugar de aplicación por una lluvia, riego o
escurrimiento hasta los cuerpos de agua superficial y/o subterránea, por lo que el agua
puede ser contaminada.
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 23 Los plaguicidas pueden ser
degradados parcial o totalmente, o pueden permanecer sin cambios y regresar a la
atmósfera por volatilización y/o bioconcentrarse en los organismos acuáticos (INE 2005). La
lixiviación es uno de los parámetros más importantes para la evaluación del movimiento de
una sustancia en el suelo. Está ligado a la dinámica del agua, a la estructura del suelo y a
factores propios del plaguicida. Los compuestos aplicados al suelo tienden a desplazarse con
el agua y lixiviar a través del perfil, alcanzando las capas más profundas y el acuífero, que en
consecuencia resulta contaminado. Los plaguicidas en el agua pueden favorecer el fenómeno
de biomagnificación, que se refiere a la tendencia de acumularse a lo largo de la cadena
trófica, exhibiendo concentraciones sucesivamente mayores al ascender del nivel trófico.
La concentración del plaguicida en el organismo consumidor es mayor que la concentración en
el organismo consumido (Ortiz-Hernández 2002). Por otro lado, el suelo es un recurso
natural esencial, debido a que indirectamente determina los patrones de distribución
animal y vegetal. Además, sirve como receptor para la multitud de compuestos
orgánicos e inorgánicos (Porta et al. 1999). Cuando los plaguicidas son aplicados al suelo los
residuos no se depositan en forma independiente, sino que se concentra más en la superficie
donde su zona de acción se ejerce hasta una profundidad de unos 30-40 cm, aunque el 50%
del plaguicida permanece a menos de 2.5 cm (Doménech 1995). Los principales
mecanismos de transporte de los plaguicidas a través del suelo son la advección, difusión,
dispersión y los diferentes procesos que los afectan. Estos procesos pueden ser
hidrodinámicos, bióticos y abióticos. El proceso hidrodinámico incluye fenómenos
resultantes del movimiento de fluidos en el subsuelo. Los procesos bióticos involucran
microorganismos que transforman los plaguicidas los cuales aumentan o disminuyen su
movilidad. Los procesos abióticos resultan de las interacciones entre el suelo y los
contaminantes, debido a las propiedades del plaguicida y a las del subsuelo. Las principales
son el intercambio iónico, oxidación/reducción, precipitación/disolución, hidrólisis y sorción
(Bollag y Liu 1990): Intercambio iónico El intercambio iónico es parte del proceso de adsorción,
debido a la afinidad de la superficie del solido por el plaguicida. Este intercambio se caracteriza
por que el material adsorbente tiene carga eléctrica en su superficie, que es mayor en
comparación con las áreas superficiales de las partículas coloidales que lo
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 24 forman. En
consecuencia, se da una acumulación de iones de carga opuesta en la interfase sólido/líquido,
para neutralizar el desbalance eléctrico. Estos, a su vez, pueden ser intercambiados mientras
continúe el desequilibrio de cargas (Bailey y White 1970; Roy et al. 1991).
Oxidación/reducción Las reacciones químicas de reducción-oxidación (redox) pueden
ocurrir con moléculas orgánicas o inorgánicas y abarcan la ganancia o pérdida de oxígeno. Este
mecanismo también puede ser inducido por la actividad metabólica de microorganismos
nativos; tales transformaciones son denominadas biodegradación. Debido a la pequeña
cantidad de oxigeno en el suelo, la mayoría de las transformaciones ocurren por el camino
de la reducción procesos anaeróbicos (Senesi 1992; Bohn 1993). Disolución/precipitación La
disolución es la degradación de sustancias químicas en el agua. Los solutos pueden ser
cationes o aniones inorgánicos, orgánicos polares y no polares. La precipitación es lo opuesto a
la disolución cuando la concentración de un soluto excede la solubilidad del compuesto, pasa a
un estado sólido precipitando la solución. La parte que queda fuera de la solución se le llama
precipitado. Este proceso es reversible si la concentración del soluto disminuye a valores
por debajo de su solubilidad, puede ocurrir la disolución del precipitado (Cepeda 1991).
Hidrólisis Se le denomina hidrólisis al proceso en el cual las sustancias químicas pueden
reaccionar con las moléculas de agua. Frecuentemente este proceso se describe como un
intercambio entre un ión hidroxilo y un grupo aniónico de compuestos químicos, los cuales dan
como resultado la descomposición del compuesto. La hidrólisis en el suelo es afectada por
factores tales como el pH, temperatura, tipo de suelo, capacidad de sorción y contenido de
agua. Su importancia en el transporte de los plaguicidas radica en que, según las características
del medio pueden generar especies solubles o insolubles, lo que afecta directamente la
movilidad de los plaguicidas (Cheng 1990).
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 25 Sorción/desorción La
disponibilidad regulada por los procesos de adsorción y desorción caracterizan la
retención de los plaguicidas. La adsorción es el primer proceso que permite fijar estos
mismos a las partículas del suelo. La desorción es el proceso contrario, es decir, la
liberación de compuestos retenidos (Calvet 1989; Barriuso et al. 1994; Sarmah et al. 2009). La
sorción es un término general que engloba la adsorción y absorción, dos términos que
designan fenómenos similares. La adsorción es un proceso por el cual los átomos en la
superficie de un sólido, atraen y retienen moléculas de otros compuestos. Mecanismos de
tratamiento de plaguicidas Métodos físicos El método físico más utilizado en la actualidad
para la eliminación de los plaguicidas caducados es la incineración a altas temperaturas
en hornos especiales. Los plaguicidas se vuelven a envasar en los lugares que están
abandonados, y son transportados a un país que cuente con instalaciones especiales para
la eliminación adecuada de estos desechos. La FAO estima que el costo de estas operaciones
oscila entre 3,000 y 4,000 dólares por cada tonelada (Ortiz-Hernández 2002). Métodos
químicos Una de las técnicas más utilizada para la degradación de los plaguicidas son los
procesos avanzados de oxidación, los cuales consisten en el uso de especies transitorias
poderosas, principalmente el radical hidroxilo. La fotocatálisis heterogénea con TiO2 es un
método utilizado para la producción del tipo de radicales anteriormente mencionado
(Ferrusquía et al. 2008). Sin embargo, estos métodos presentan diversas desventajas, como
son la utilización de catalizadores químicos como el dióxido de titanio, además del
empleo de tecnologías costosas, como la necesaria para la generación del ozono. La
degradación de los plaguicidas, en especial la del paratión metílico, se ha estudiado
mediante la hidrólisis bajo diversas condiciones experimentales. La mayoría de los plaguicidas
organofosforados experimentan hidrólisis cuando se encuentran en un medio básico. En este
tipo de medios y con la presencia de cationes metálicos, se favorece la formación de
complejos intermediarios que
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 26 pueden
conducir a la hidrólisis u otras reacciones de transformación que permitan la eliminación
de los plaguicidas (Wan et al. 1994). De acuerdo con diferentes estudios realizados, la
degradación de los plaguicidas organofosforados mediante reacciones químicas implica un
control riguroso de las condiciones bajo las cuales se llevan a cabo experimentos, tales
como el mantenimiento de pH alcalinos, además de la presencia de complejos formados con
iones metálicos, lo cual implica la formación de contaminantes secundarios (Manzanilla-Cano
et al. 2001). Biodegradación Una alternativa de saneamiento de ambientes contaminados por
plaguicidas con un importante auge a nivel mundial es la biorremediación, proceso que
permite la biodegradación de los compuestos contaminantes. Esta técnica se basa en la
capacidad de los microorganismos para transformar contaminantes orgánicos en compuestos
químicamente más sencillos y deseablemente inocuos al ambiente. Algunos compuestos,
como los hidrocarburos, pueden llegar a ser completamente mineralizados. La capacidad de
biodegradación de los microorganismos no sólo depende de las características físicas, químicas
y microbiológicas del suelo, sino también de las propiedades químicas del contaminante, por
lo que en base a la información obtenida a través de la caracterización del sitio contaminado
y el conocimiento de las condiciones óptimas de degradación se puede determinar la
factibilidad de una técnica de biorremediación para cada sitio específico (Leahy y Colwell
1990). El proceso de biodegradación se lleva a cabo mediante las reacciones por las cuales
los microorganismos heterotróficos se nutren y captan la energía necesaria para
satisfacer sus necesidades tomando como fuente principal de carbono a los plaguicidas
(Yeomans et al. 2004). Los estudios de biorremediación se han centrado en gran medida en el
aislamiento y caracterización, a través de la utilización de herramientas genómicas, de cepas
bacterianas o un consorcio bacteriano con un metabolismo que presente propiedades de
transformación de los contaminantes (Chauhan y Rakesh 2010).
El Endosulfán: un análisis de su situación actual y perpectivas 27 Enzimas degradadoras En la
actualidad se han aislado y caracterizado diversos microorganismos provenientes de sitios
contaminados con plaguicidas, los cuales utilizan estos últimos como su fuente principal de
carbono. La capacidad degradadora de organofosforados de las bacterias se debe en ellas, a la
presencia de enzimas conocidas como fosfotriesterasas, pertenecientes al grupo de las
anhidrasas de organofosforados. Estas enzimas responsables de iniciar la degradación son
altamente eficientes, tienen la capacidad de hidrolizar en un amplio rango de plaguicidas,
catalizando la ruptura de las uniones de P=O, P-F y/o P=S de sus estructuras. La mayoría de
los microorganismos con estas capacidades son bacterias Gram negativas, que expresan
estas enzimas pueden localizarse intracelularmente o ser secretadas a través del espacio
periplásmico. Recientemente estas enzimas han sido motivo de gran interés, por lo cual han
generado una investigación exhaustiva para establecer su potencial para remediar sitios
contaminados con plaguicidas residuales, así como armas químicas tales como el somán y el
sarín (Zhang et al. 2005). Como se muestra en la Tabla 1.4, estas enzimas, en su mayoría, se
han logrado aislar de bacterias que presentan la capacidad de degradar plaguicidas, no sólo de
suelos contaminados, sino que también de aguas residuales. Consideraciones finales Los
plaguicidas son sustancias de gran importancia para la sociedad debido a los beneficios
derivados de su uso, en el control de plagas y vectores causantes de enfermedades. Sin
embargo el uso generalizado de agroquímicos, se ha asociado ampliamente con la
contaminación del agua, suelo y alimentos, razón por lo cual es necesario implementar
acciones para garantizar su eliminación de una manera segura, eficiente y viable
económicamente.
Los Plaguicidas en México: aspectos generales, toxicológicos y ambientales 28 Tabla 1.4.
Microorganismos aislados de diferentes ambientes contaminados con plaguicidas (Ortiz-
Hernández et al. 2011). Microorganismo Plaguicida Sitio de aislamiento Referencia BACTERIAS
Ochrobactrum sp. Metil paratión Suelo Qiu et al. 2006 Arthrobacter sp. Endosulfán Weir et al.
2006 Sphingomonas spp. Isoproturón Bending y Rodríguez 2007 Burkholderia sp. Fenitrotión
Hong et al. 2007 Sphingomonas sp. Clorpirifós Aguas residuales Li et al. 2007 Enterobacter spp.
Clorpirifós Suelo Singh et al. 2004 Acinetobacter radioresistens Metil paratión Aguas
residuales Liu et al. 2007 Ochrobactrum sp. Castellaniella sp., Variovorax sp., Pseudomonas sp.
Igepal CO-210 Igepal CO-520 DiGioia et al. 2008 Pseudomonas frederiksbergensis Dimetoato,
Malatión Suelo Al-Qurainy y Abdel-Megeed 2009 Bacillus pumilus Clorpirifós Anwar et al. 2009
Bacillus sp. Mesotrione Battison et al. 2009 Serratia liquefaciens, Serratia marcescens,
Pseudomonas sp. Diazinón Cycón et al. 2009 Enterobacter aerogenes Bifentrín, Fenpropatrín,
Cipermetrina Aguas residuales Liao et al. 2009 Pseudomonas putida, Burkholderia gladioli
Propenofos Suelo Malghani et al. 2009 Stenotrophomonas sp. DDT Mwangi et al. 2010
Providencia stuartii Clorpirifós Rani et al. 2009 Pseudomonas putida Propiconazole Rizósfera
Sarkar et al. 2009 Micrococcus sp. Diurón Diurón Sharma et al. 2010 Sphingobium sp. Metil
paratión, Fenpropatrín Aguas residuales Yuanfan et al. 2010 HONGOS Aspergillus niger
Endosulfán Suelo Bhalerao y Puranik 2007 Ganoderma australe Lindano Muñón de Pinus pinea
Rigas et al. 2007 Trichosporon sp. Clorpirifós Aguas residuales Xu et al. 2007 Verticillium sp.
DSP Clorpirifós Suelo Fang et al. 2008 T. versicolor (R26) Atrazina Bastos y Magan, 2009
Aspergillus sydowii, Bionectria sp., Penicillium miczynskii, Trichoderma sp. DDT Esponja marina
Ortega et al. 2010 ALGAS Chlorophyceae sp., Scenedesmus spp., Cyanobacteria, Nostoc spp.
Fenamifos Suelo Cáceres et al. 2008 Anabaena sp. Aguas residuales Cáceres et al. 2008
LEVADURAS Lipomyces kononenkoae Picloram Suelo Sadowsky et al. 2009